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Nueva etapa en la Policía Municipal de Pamplona, viejos conflictos

Un vehículo de la Policía Municipal, en la avenida Carlos III de Pamplona.

Garikoitz Montañés

Simón Santamaría cederá este próximo 1 de febrero el testigo a Alfonso Fernández Torres como jefe de la Policía Municipal de Pamplona. La dimisión del que ha sido responsable del Cuerpo durante los últimos 15 años no ha dejado diferente a nadie. Ni a la oposición, que ha censurado que se mantuviera a Santamaría a pesar de haber sido imputado por siete presuntos delitos, como amenazas y coacciones, ni al alcalde, Enrique Maya, quien ha ratificado la buena gestión del que fuera hombre de confianza de Yolanda Barcina durante su etapa en la Casa Consistorial.

Sea como fuere, la llegada de Fernández Torres brinda, sobre el papel, una oportunidad para intentar mejorar un clima dentro del Cuerpo de agentes locales (con más de 400 personas) que no es el idóneo, y que ha llegado a los tribunales. Dos centrales que no siempre han coincidido en sus valoraciones se pronuncian al respecto. Se trata de SPMP (cuatro delegados de los 23 de la Comisión de Personal), que ya ha valorado que el paso es positivo pero que llega “tarde”, y de APM-SPPME (también cuatro delegados), referente en el enfrentamiento judicial con Santamaría, que evidencia sus dudas sobre que este cambio, que consideran marcado por la cercanía lectoral, pueda suponer una revolución en el Cuerpo. Pero, ¿cuáles son los temas a resolver que afronta la nueva Jefatura? Estos son los principales según estas dos centrales. Desde los responsables del Cuerpo, por su parte, se ha descartado hacer valoraciones al respecto.

Exceso de cargos interinos

El sindicato APM considera que una de las claves del “caos organizativo” de la Policía Municipal es el “incumplimiento sistemático de la plantilla orgánica”, que en su opinión obedece a que se ha hecho “una Policía al servicio de UPN, no de la ciudadanía”. Y cuestionan que priman los nombramientos “a dedo”, sin hacer caso de los límites de tiempo de este tipo de cargos ni de los debidos procesos selectivos. Y pone un ejemplo: dentro del área de Seguridad Ciudadana, por ejemplo, que engloba a Protección y Proximidad, apunta que en la primera hay 11 mandos interinos de 14 y en la segunda, 9 de 12.

A este respecto, uno de los puntos que más tensión genera dentro de la propia plantilla, desde SPMP insisten en la necesidad de convocar las plazas para las vacantes existentes, aunque adelantan que “recientemente se ha convocado un concurso de cabos” y, próximamente, se hará otro de subinspectores, inspectores y comisarios.

Necesidad de efectivos

SPMP recuerda que ya “hace cuatro años” que no hay una convocatoria de Policía, pese a las jubilaciones y el envejecimiento de la plantilla. La central también habla de una sobrecarga de trabajo y una necesidad de efectivos, y por ejemplo la actual plantilla necesitaría una redistribución.

“Sobrecargados y privilegiados”

APM también cree que se ha fomentado la división de la plantilla: mientras una parte está “sobrecargada” de trabajo, la otra está formada por personal privilegiado. Este punto también ha generado tensiones entre los propios sindicatos. Desde la central cree que esta sobrecarga se nota, por ejemplo, en la desaparición en la práctica de la Unidad de Tráfico. Ya no hay motoristas (que, por cierto, eran uno de los sectores más “reivindicativos”), y estas funciones se atribuyen a otras partes del Cuerpo. Y cuestionan que, ante todo, se potencian las actividades con afán recaudador. La asociación considera que, ante todo, se ha sobrecargado a las unidades de proximidad, punto este con el que se muestra de acuerdo SPMP.

La batalla judicial

Hay dos cargos que ponen en evidencia la tensión del cuerpo. El primero, cómo se gestionó el llamado caso Polo, y el segundo, el del propio Santamaría. El primero provocó la dimisión del hasta entonces concejal responsable de Seguridad Ciudadana, Ignacio Polo, tras dar positivo en un control de alcoholemia y chocar con su coche contra otro vehículo; el caso provocó, según denunció también APM, una “caza de brujas” entre los agentes responsables de esta operación (el sindicato insiste en los constantes expedientes disciplinarios “arbitrarios”) aunque esas acusaciones fueron archivadas. También falta por resolverse el juicio contra el ya exconcejal por un presunto delito contra la seguridad vial.

En cuanto a las acusaciones contra Santamaría por siete presuntos delitos, estas dependen de una denuncia individual y de otra colectiva presentada por APM. El propio Santamaría aseguró que su dimisión no obedecía a las críticas que había recibido, pero desde el sindicato creen que se trata de una forma del gobierno local de acallar las protestas conforme se acercan las elecciones.

Desmotivación y desencanto

El sindicato SPMP opina que la situación actual dentro de la Policía Local de Pamplona es de “desmotivación y desencanto”, por los recortes y porque no se ha valorado “las aportaciones que los y las agentes realizaban para la mejora del servicio”. Por ello, piden a la nueva Jefatura más “diálogo” con los sindicatos, como la necesidad de medios materiales o de formación.

La necesidad de un cambio “radical”

APM-SPPME critica que la situación de la Policía Municipal es tan delicada que no se puede solventar únicamente con un parque, como se refieren a la renovación de la Jefatura. El sindicato critica que los problemas del Cuerpo no se deben únicamente a la gestión de Santamaría, sino a la de todo el gobierno. Y hablan de la necesidad de “un cambio radical”. ¿Puede, entonces, considerarse este tema como un ataque en clave electoral contra UPN? La central lo niega, y asegura que se trata de una crítica “a cualquiera que haya contribuido a que la Policía sea hoy lo que es”.

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