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Corrupción

No hay servidumbre mayor que la del dinero. Ni siquiera la del sexo, a pesar de que Jacques Brel dijera que había conocido a auténticos criminales que las mujeres habían transformado en poetas. Los que habitamos este tiempo mediocre hemos entregado nuestra alma a los contables y todas las pasiones que hoy nos conmueven no se derivan ni de la religión ni del sexo ni de la ideología sino de la cuenta de resultados; es decir del balance económico de pérdidas y ganancias.

Las personas que nos interesan, aquellas a las que les prestamos una mayor atención, son las que pueden proporcionarnos dinero ya sea mediante un puesto de trabajo, un negocio, una herencia o una recalificación de los terrenos que el abuelo regó con su sudor durante los años de la alpargata, el caudillo, el seiscientos, las sopas de ajo y el vino con gaseosa. La corrupción se ha instalado así en nuestras almas del mismo modo que el fascismo se ha instalado en la Presidencia de la Generalitat de Cataluña.

todas las pasiones que hoy nos conmueven no se derivan ni de la religión ni del sexo ni de la ideología sino de la cuenta de resultados; es decir del balance económico de pérdidas y ganancias

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El alma del Gobierno Frankestein

El Congreso vota hoy la moción de censura que hará presidente a Pedro Sánchez

A estas alturas ya se han vertido ríos de tinta sobre la moción de censura que ha desalojado a Mariano Rajoy de la Moncloa. Sin embargo, hay una cuestión a la que no se le ha prestado en mi opinión la atención necesaria y que constituye una llamativa paradoja de esta nueva realidad política que vivimos desde hace unos años.

Tanto la derecha política española, como los medios de comunicación con mayor solera, vienen acusando a Pedro Sánchez de pretender gobernar bajo una extrema fragilidad y condicionado por lo que vendría a ser una amalgama de apoyos al estilo Frankestein. Creo que esta visión encierra en el fondo una especie de anhelo del bipartidismo, o al menos no haber entendido que el panorama político está inmerso de lleno en una fragmentación que no parece se haya instalado de forma provisional sino que representa de forma genuina el signo de los tiempos.

Aunque a Ciudadanos le interese invocar permanentemente el bipartidismo y hablar de su estertor para seguir recogiendo votos del antiguo caladero fronterizo que da y quita victorias tanto al PP como al PSOE en las elecciones generales, lo cierto es que el multipartidismo llegó hace ya más de un lustro y para quedarse. Lo realmente sorprendente es que quienes han llegado a complementar el mapa de opciones electorales se muestren tan incapaces de entender que no hay manera de gobernar este país si no es con pactos multilaterales, mucha cintura política, y capacidad de gestionar las contradicciones que todo ello lleva asociado.

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La Tierra sin Mal

Entre los pueblos tupí-guaraní, que se extienden por gran parte de América del Sur y principalmente en los estados de Bolivia, Brasil, Paraguay y Argentina, existe el mito de la Tierra sin Mal. Habla de un territorio que puede entenderse como del más allá, pero que también se puede encontrar en el más acá, en el tiempo y espacio físico de los vivos. Así, estos pueblos persiguen constantemente la búsqueda de esa tierra y el mito explica las constantes migraciones de éstos a lo largo de su historia.

Algunos pensarán inmediatamente que la Tierra sin Mal podría ser también el paraíso cristiano, pero como ya hemos dicho, entre los tupí-guaraní la creencia es que ese mundo también puede encontrarse en el tiempo de la vida y no solo después de la muerte. No es el premio a una existencia de sacrificio como enseña la doctrina cristiana, sino un futuro alcanzable y deseable para la sociedad actual.

Es sin duda un mito, pero podría ser igualmente un anhelo para todos los pueblos de la tierra. De esta tierra castigada en los inicios del siglo XXI por guerras, injusticias, insultantes desigualdades y muertes sin sentido. Pensar, por ejemplo, una Tierra sin Mal para el pueblo palestino que hoy sufre en su propio territorio el genocidio a manos del estado judío mientras la comunidad internacional, especialmente la llamada occidental, la que se considera cuna de la civilización, de la democracia y de los derechos humanos, mira para otro lado. Una Europa errática, dividida e hipócrita que balbucea palabras huecas que piden a Israel contención en el uso de la fuerza; sarcasmo evidente si no fuera por los cientos de hombres y mujeres palestinos asesinados en las últimas semanas sin contención alguna. Igualmente, y por extensión y cercanía para la práctica totalidad de la región, donde el intervencionismo ciego de occidente, en especial desde la llamada primera guerra del golfo, no ha traído sino sufrimiento, muerte y desolación para pueblos como el afgano, iraquí, sirio o libio. Naciones destruidas que se han convertido en estados fallidos donde hoy las milicias, la corrupción y los intereses económicos priman en la vida de sus poblaciones obligándolas a mal vivir o, si les es posible, a iniciar el horrible camino de la emigración que luego choca con los muros europeos (además del racismo y xenofobia) o con la fosa común en que esa Europa ha convertido el mar Mediterráneo.

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PP, PNV y Rivera, molestos con la moción de censura

Doce horas antes de conocerse la clarificadora Sentencia sobre el caso Gürtel, Rivera y el movimiento patriótico Ciudadanos, junto al PNV, habían votado a favor de los presupuestos continuistas y electoralistas de Rajoy, garantizando así dos años más de gobierno en La Moncloa al responsable político de la corrupción en el PP. En ningún momento pidió Ciudadanos a Rajoy que adelantara las elecciones, por el bien de España, una vez aprobadas las cuentas públicas.

¿Cuál fue la reacción de ambos partidos al conocerse la Sentencia? Rivera empezó el jueves con una declaración blanda quitando importancia a la decisión de los jueces y aplazando a dos semanas después, hasta el 11 de junio, una respuesta a la responsabilidad del Presidente Rajoy por esta trama de corrupción. Quedó claro que no tenía prisa en censurar a quién es su socio en los días pares.

Sin embargo, al día siguiente, tras conocer la iniciativa del PSOE y Pedro Sánchez de presentar una Moción de Censura, cambió radicalmente y exigió a Rajoy la disolución del Parlamento y la convocatoria de nuevas elecciones. Rivera debió hacer cálculos electorales y cambió el discurso. En todo caso no le importó proponer algo imposible de hacer porque el reglamento del Congreso no permite disolver las Cámaras una vez que se ha presentado una Moción de Censura que deberá debatirse en un próximo Pleno. 

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Movimiento de Pensionistas de Bizkaia, un fenómeno singular

Hoy no podría repetir Fraga Iribarne, ministro franquista de la dictadura y de la monarquía, la frase que pronunció en 1976 para justificar la represión: “la calle es mía” . Tras el movimiento del 15M, que celebra ahora su 7º aniversario, otros movimientos sociales, el feminista y el de pensionistas sobre todo, recuperan plazas y calles para hacer públicas sus reivindicaciones y lograr el apoyo de la ciudadanía. El movimiento de pensionistas, en particular el de Bizkaia, es un fenómeno tan singular, que merecerá ser estudiado en las aulas universitarias.

Conforme se desarrollan los acontecimientos desencadenados hace cuatro meses, aspectos que analizamos en otros artículos de opinión se amplían con nuevos elementos. En referencia a las concentraciones de pensionistas que desde el 15 de enero se celebran cada lunes en numerosos municipios de Bizkaia, hemos destacado el carácter de movimiento espontáneo, de base, unitario, plural, descentralizado, autónomo... También es un fenómeno transversal, dada su heterogénea composición social. Además se comprueba que incluso en colectivos heterogéneos, fragmentados, es posible el consenso. Parece que los conocimientos adquiridos en circunstancias diversas, a lo largo de toda una vida, cristalizan e iluminan la madurez.

Transversalidad y solidaridad

El 0,25 % levantó a los pensionistas del sofá y los sacó a la calle. Con el acuerdo presupuestario PP PNV, el 0,25 % se aparca dos años. Las pensiones no perderán poder adquisitivo durante 24 meses, aunque tampoco lo recuperarán. E l “factor de sostenibilidad”, amenaza de las futuras pensiones, permanecerá en suspenso hasta el 2023. Esas mejoras y aplazamientos, que se consideran temporales e insuficientes, no han minado las energías del movimiento de pensionistas. Al contrario, se carga de razones al comprobar que es posible cambiar la agenda económica del gobierno y que la congelación o la mejora de las pensiones son decisiones políticas. El elemento de cohesión del movimiento basado en el 0,25 %, pasa a la exigencia de una pensión mínima de 1.080 euros , para reducir la brecha entre mujeres y hombres y el diferencial pensiones bajas y altas. De modo que el movimiento de pensionistas se refuerza con la solidaridad de quienes cobran entre 1.080 € y el tope de 2. 580 € mensuales.

Siendo las condiciones retributivas tan dispares entre las diversas categorías de pensionistas, se ha logrado consolidar un movimiento transversal sin precedentes. Se toma conciencia de que ningún porcentaje puede resolver el problema de las pensiones mínimas. Además, en el País Vasco las mejoras previstas quedan adsorbidas con el complemento para pensiones bajas y otras ayudas. Por eso, la esperanza de quienes soportan las condiciones más precarias está puesta en los 1 .080 € de pensión mínima que proclama el Foro Social Europeo y asumen las asociaciones de pensionistas. Al tratarse de una demanda compartida por quienes perciben retribuciones superiores, resulta que la transversalidad refuerza la solidaridad, y viceversa.

Unidad en la diversidad

Entre las características del Movimiento de Pensionistas de Bizkaia, órgano que agrupa al conjunto de asociaciones, plataformas y coordinadoras del territorio, destaca la pluralidad. Ese rasgo definitorio es compatible con la búsqueda del bien común, está basado en el respeto mutuo, requiere lealtad y obliga a mantener delicados equilibrios. Un ejemplo revelador es la convocatoria de dos manifestaciones en mayo. La del día 5 era de ámbito estatal, no podía resultar del agrado de las corrientes nacionalistas. Dado que las decisiones relevantes se toman por consenso, supuso poner a prueba la estabilidad e incluso la continuidad del movimiento. El dilema se resolvió asumiendo, por unanimidad, una doble convocatoria: el día 5 se unió a la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (CEDSPP), para el 26 desde Euskadi y Navarra se lanza un llamamiento dirigido a todos los territorios. Una solución de consenso tan comprometida requiere el apoyo de una base social con la fortaleza del colectivo de pensionistas de Bizkaia.

Las mejoras logradas con el apoyo del PNV a los presupuestos del gobierno del PP no han escindido el Movimiento de Pensionistas de Bizkaia. Las asociaciones afines al nacionalismo moderado siguen participando en todas las actividades. Resulta significativo el proceder de la izquierda abertzale. Da la impresión de que el movimiento de pensionistas fuese el espacio elegido para asumir la problemática social, aunque pretendan encajarla entre sus aspiraciones soberanistas. En sus propuestas no figura la consabida demanda del “marco autónomo de relaciones laborales” , se limitan a remarcar la expresión ideológica Euskal Herria. Pese a lo que está pregonando el PNV, las consignas partidistas no inciden en el colectivo de pensionistas.

Los sindicatos nacionalistas no han buscado tener presencia directa en el movimiento. Los sindicatos estatales participan a través de sus asociaciones de pensionistas. Unos y otros apoyan las movilizaciones, arrinconando los contenciosos que imposibilitan la práctica unitaria en la acción sindical. Queda por ver cómo actuarán en el Pacto de Toledo o frente el gobierno de turno, cuando toque defender en una mesa de negociación la pensión mínima de 1.080 € . La experiencia enseña que en los foros a los que no tienen acceso los movimientos sociales, sus programas reivindicativos quedan reducidos a la mínima expresión. Por eso se reclama la participación de representantes del movimiento de pensionistas en la toma de decisiones.

Más allá de lo que pueda deparar el futuro, asumir el consenso como método de trabajo requiere grandes dosis de empatía y un sentido de la responsabilidad poco habitual en la convivencia entre diferentes, sobre todo en la relación entre organizaciones, en particular las políticas. Tal es la fórmula que está permitiendo al Movimiento de Pensionistas de Bizkaia mantener la cohesión interna y responder de forma satisfactoria a los retos que plantea un fenómeno social tan plural, frágil y complejo. Las diferencias, que son notables, se dirimen en un parlamento no electo, voluntario, que reúne en cada sesión entre 30 y 40 personas.

Hoy te apoyo, mañana te ignoro

La prensa y la clase política han dado un tratamiento distinto a la manifestación del 17 de marzo y a la del 5 de mayo. La primera colapsó Bilbao con 115.000 personas de todas las edades. La segunda, siempre según datos oficiales, agrupó a 33.000, la mayoría de edad avanzada. Aunque en ambas se convocó a toda la población, a la última acudieron los pensionistas. Veamos dos de los factores que han influido en esa respuesta desigual:

Basta tirar de hemeroteca para comprobar que la prensa se volcó en la difusión de la manifestación del 17 de marzo, pasando por alto la convocatoria del 5 de mayo.TVE manipula la información, otros medios la censuran, incumpliendo el deber de informar de forma puntual y veraz. Un caso paradigmático es el diario El País, que el 6 de mayo no dedicó ni una línea a informar sobre las numerosas manifestaciones que tuvieron lugar la víspera en todos los territorios. El País ni siquiera facilita un debate equilibrado en la sección de opinión, busca firmas que cuestionen las reivindicaciones de los pensionistas. Por suerte, en el cuarto poder se va imponiendo la prensa digital como recurso informativo inmediato, ágil y plural.

El comportamiento del estamento político ha sido similar al de la prensa. Se dejaron ver en la manifestación del 17 de marzo y no volvieron el 5 de mayo. La respuesta del Movimiento de Pensionistas de Bizkaia ha sido contundente: se reclama la presencia de cargos políticos e institucionales en la manifestación del 26 de mayo, advirtiendo que ha comenzado la cuenta atrás de las elecciones europeas, autonómicas y municipales del 2019, recordando que en la CAV hay 540.000 pensionistas con derecho a voto y 130.000 en Navarra.

PNV, aprobetxategi

La expresión vasca utilizada por Rajoy para definir el comportamiento de Ciudadanos es uno de los rasgos de identidad de l PNV. En su caso “aprobetxategi” significa oportunismo político disfrazado de pragmatismo. Es lo que evidencia la exigencia de mejorar las pensiones públicas para apoyar, una vez más, los presupuestos de un partido en descomposición. El PNV nunca reclama derechos sociales, siempre busca financiación para obras faraónicas como el TAV o ventajas para los empresarios. Esta excepción llega tras ser interpelado en las concentraciones de pensionistas por mostrar mayor preocupación hacia el conflicto político catalán que por la mejora de las pensiones del 25 % de la población residente en el territorio que gobierna.

En realidad, sí le interesan las pensiones: las instituciones que controla el PNV financian desde 1983 las Entidades de Previsión Social Voluntaria (EPSV). Planes de pensiones privados a favor del personal de la administración autonómica (ayuntamientos, diputaciones, Gobierno Vasco). Mediante las EPSV obtienen pensiones complementarias las 125.000 personas que integran el funcionariado vasco. El capital que mueven las EPSV ronda el 34 % del PIB de Euskadi, mientras que en el conjunto del Estado las pensiones privadas no superan el 10%. Amparado por los partidos que asumen esa actuación, o callan, el PNV debilita desde las instituciones el sistema público de pensiones e intensifica las desigualdades sociales. Resulta obligado añadir que los sindicatos participan en la negociación y gestión de las EPSV.

El acuerdo PP PNV no ha frenado las movilizaciones. Tras ese pacto se convocan otras dos manifestaciones: la celebrada a nivel estatal el día 5 y la impulsada desde Euskadi y Navarra para el 26 de mayo. El PNV está adoptando una actitud descalificatoria y beligerante inusual en un partido interclasista. El lehendakari Urkullu declara inviable reivindicar 1 .080 € de pensión mínima. Convocan en los batzokis a las asociaciones de pensionistas que consideran afines, mientras advierten en un panfleto : “Ciertos colectivos de pens ionistas, con figuras políticas reconocibles en sus portavocías y sus idearios políticos, pretenden desviar esta demanda al Estado Español (1. 080 €), competente en la materia de pensiones, hacia el Gobierno Vasco...” .

El PNV se adjudica un mérito ajeno. Las mejoras obtenidas, transitorias e insuficientes, se han logrado con la lucha de los pensionistas. Si acaso, el PNV actúa como emisario del colectivo de pensionistas, que por ese cauce consigue modificar nada menos que los Presupuestos Generales del Estado. El comportamiento del PNV tiene dos vertientes: en el plano político vuelve a convertirse en aliado del partido de la corrupción, a nivel social contribuye a que (durante dos años) las pensiones se incrementen en función del IPC y se retrase hasta 2023 la entrada en vigor del “fa ctor de soste nibilidad” , creado para mermar las pensiones públicas del futuro, potenciando el lucrativo negocio de las pensiones privadas.

En Euskadi, el comportamiento “aprobetxategi” no es exclusivo del PNV. Mientras los pensionistas reclama n a Rajoy una pensión mínima de 1.080 €, la opo sición de izquierdas se lo exige a Urkullu. Intentar trasladar una demanda de alcance estatal al escenario de la política vasca, es el comportamiento habitual del nacionalismo radical. Esa pretensión no ha tenido eco en el colectivo de pensionistas. En las concentraciones se sigue gritando : “Rajoy , dimisión” . Las pensiones públicas se han convertido en elemento clave de la agenda política de todos los partidos. Pretender parcializar esa lucha de alcance general equivale a cuestionar que Euskadi, en concreto Bizkaia, siga siendo la avanzadilla del movimiento de pensionistas.

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De momento, para siempre

Exposición fotográfica en uno de los pabellones de Zorrozaurre / Foto: ZAWP

Veinte años significan mucho en la vida de una ciudad y mucho más en la vida de los proyectos y personas que estamos en ella. En la 85 Conferencia de Trans Europe Halles que se celebra del 24 al 27 de Mayo en Bilbao, queremos poner en valor el Mientras Tanto como el único momento real que existe.

A veces parece que en el Mientras Tanto subyace la idea de aquello que es insuficiente. Equiparamos el Mientras Tanto al “de momento”, como aquello que todavía no ha llegado a ser del todo. Claramente está latente la potencialidad de lo que será o puede llegar a ser, pero aquello en lo que podemos convertirnos no debe eclipsar esto que somos ahora. Tal vez no sepamos si somos bisagra o ruptura, pero lo que es seguro es que estamos en el centro de este momento presente.

En ZAWP, hemos elegido el Mientras Tanto como espacio y filosofía de trabajo y es así como desde el arte y la cultura trabajamos en una zona en transición, la península de Zorrozaurre desde hace veinte años, los mismos años que Bilbao ha necesitado para empezar a afrontar la forma de hacer ciudad desde una perspectiva en la que las fotografías no son del antes y el después, sino del continuum que en sí mismo es el tiempo y las acciones que llevamos a cabo mientras transcurre.

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Una herramienta para el cambio

A principios de año celebrábamos los 4 años desde el surgimiento de Podemos y este 24 de Mayo es también el cuarto aniversario de nuestra primera cita electoral en las elecciones europeas de 2014. Son aniversarios también importantes en Euskadi, ya que el surgimiento con fuerza de Podemos–Ahal dugu en la política vasca (no pronosticado por muchos y muchas incluso del propio Podemos) ha supuesto un revulsivo importante al romper la dinámica de bloques que estaba afincada desde hace años y agotando los márgenes políticos en Euskadi. Hoy, cuatro años después, y en la medida en que Podemos Euskadi siga manteniendo esa importancia y fuerza, seguirá teniendo también la capacidad de inclinar y alterar el tradicional tablero de la política vasca.

Volviendo a los inicios, Podemos era —y sigue siendo— una herramienta para el cambio político, conocedores de la importancia de la presencia y acción institucional para impulsar los cambios sociales. En aquel momento, éramos conscientes también de los límites de la institución y los peligros de solo limitar nuestra acción política a ella. No se puede marcar agenda solo desde la institución.

Una de las experiencias que me ha enseñado mi paso por el Parlamento Europeo es que las instituciones son espacios dónde hay que estar y hacer política desde ellas, pero que son tremendamente elitistas y limitadas. En su diseño, en sus reglas y en cómo se estructuran las relaciones y debates internos se comprueba que los partidos tradicionales (o al menos los principales) no representan la pluralidad de la sociedad, sino mayoritariamente al sector más poderoso. La corrupción, por ejemplo, no es sólo un problema de avaricia, sino de cómo el poder se relaciona y sella acuerdos sólo con el poder. Un cesto de manzanas podridas hablando entre ellas. En Bruselas es clara también la ‘burbuja’ que una institución genera: en lo físico (el barrio europeo: gentrificado, cosmopolita, pudiente), y en lo político; parece dar igual cuánto crezca la desigualdad, baje la renta de las familias, crezca la precariedad o cuántas personas mueran en el Mediterráneo, el debate de las élites sigue siendo quien es más europeísta o qué hacemos con los escaños del Brexit.

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¿Somos un gran país?

Albert Rivera en la presentación de su movimiento España Ciudadana. EFE

Exaltación nacionalista en Madrid. Con vestido de ciudadanía, en el acto convocado por el partido naranja para mayor gloria de su líder, la sobredosis de nacionalismo eclipsó hasta la nulificación cualquier atisbo de discurso de la ciudadanía. Estamos asistiendo al nacimiento de un 'peneuve' o una 'ciu' de España. Ciudadanos clona el modelo, a la vista está que exitoso en Cataluña y Euskadi, y lo manipula genéticamente para dar como resultado el nuevo partido nacionalista que, como manifestó el líder en ese acto, España necesita. Para ello mezcla a dosis iguales un discurso muy simple de la igualdad (“en España no veo más que españoles”) y una frase recuperada del aznarismo (que aplaude con las orejas) acerca de lo grande que es esta nación española.

La cuestión, en mi opinión, es precisamente si necesitamos un partido nacionalista español, por muy moderno que sea el envoltorio (también lo es, y de primera, el del nacionalismo a la Puigdemont). ¿Es realmente la mejor manera de enfrentar el enorme problema constitucional, que vale tanto como decir de convivencia, que tenemos en España? La respuesta desde el partido naranja a esta cuestión argumenta que en la medida que recuperemos un orgullo nacional en España estaremos en mejores condiciones de hacer frente al nacionalismo catalán (eventualmente el vasco también). El razonamiento tiene su lógica: si los nacionalistas se ponen gallitos, nosotros nos ponemos más. No es otra cosa que aprovechar el movimiento que instintivamente llevó a muchos catalanes a la calle el otoño pasado al ver cómo se las gastaban los indepes.

Me temo, sin embargo, que esta estrategia nos conduce irremisiblemente a una solución de suma cero. A tenor de la actitud política mostrada desde la intensificación del desafío independentista, se diría que, en efecto, Ciudadanos ha concluido que la mejor arma consiste en el reforzamiento de un discurso nacionalista español que lleve como coda una idea de disciplinamiento constitucional. Ese disciplinamiento puede, incluso, ser abiertamente contrario a la propia Constitución (como seguramente lo es negarse a publicar los nombramientos de consellers a la fuga o en prisión preventiva y alargar el 155), pero el discurso afirma que se preserva un bien superior que es, justamente, la nación española, su soberanía y, paradójicamente, su Constitución.

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El PNV votará 'sí' a los Presupuestos de Rajoy... por España

El PNV pacta con el Gobierno subir las pensiones el 1,6 % en 2018 y según el IPC en 2019

Voy a explicarme.

Escribo estas líneas después de pasar por Sabin Etxea, donde la Ejecutiva peneuvista (EBB) -a la que también ha acudido el lehendakari, Íñigo Urkullu-  acaba de aplazar su decisión definitiva sobre su apoyo a las Cuentas del presidente Mariano Rajoy. La noticia se difundió al filo de 20 horas. 

Dos horas antes ya había dejado este 'tuit' para el que quisiera leer, como Ion Ansa, el anterior jefe de prensa de Arnaldo Otegi, ahora en otros cometidos. Ansa me contestó matizando que más que "ganar tiempo", como yo apuntaba, el PNV lo que hacía era perderlo. 

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Pablo Iglesias y el referendo de Podemos

Los dos líderes de Podemos, Pablo e Irene, -unidos no solo por ostentar dicho liderazgo sino también por compartir las mieles de Cupido que, según parece, ha unido sus corazones con la misma flecha amatoria-, quieren dar una lección de Democracia al someter dicho liderazgo al refrendo de sus bases. Al menos tendrán sus militantes una semana para votar, pero el resultado de tal, que no resolverá casi nada, tampoco servirá para dejar herida de muerte a la formación. Porque bien poco importa que sus bases opten por mantenerles en el liderazgo o no, son ellos los que se han puesto en la picota con la absurda y mezquina decisión de obrar como, según habían proclamado, nunca serían capaces de hacerlo, pues ese comportamiento viciado era el que tenían sus adversarios, a los que ellos elevaron a la condición de enemigos.

Si las bases les dicen que se queden estarán justificando su comportamiento, y si les dicen que deben irse la formación sufrirá un deterioro organizativo de difícil cuantificación. Los primeros posicionamientos son bien explícitos, porque quienes ocupan los puestos más altos en el escalafón de Podemos, o guardan un silencio tan cobarde como cómplice, o simplemente guardan silencio, en todo caso “guardan” algo y no se expresan lo suficiente, semejando de ese modo el comportamiento de cualquier partido político conservador. Después de haber visto el comportamiento de los populares del PP con la Sra. Cifuentes es evidente que el rigor silencioso con que los líderes “podemitas” están escondiendo a Iglesias y Montero participa de las mismas características. Los procesos, salvando que responden a causas diferentes, están siendo tratados con terapias idénticas, -suavizar la sintomatología adversa-, desde diagnósticos igualmente valorados. Tal como los populares quitaban importancia a lo achacado a la Sra. Cifuentes, se resta importancia al hecho de que la adquisición de la mansión por parte de Pablo Iglesias resulta a todas luces estridente. Por eso lo que más pena da es que el redentor de los humildes se haya erigido en un soberbio a las primeras de cambio.

Si las bases les dicen que se queden estarán justificando su comportamiento, y si les dicen que deben irse la formación sufrirá un deterioro organizativo de difícil cuantificación

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