eldiario.es

Menú

Navidades no sexistas

Aprovechando la recién celebrada feria de Durango muchas personas hemos tenido ocasión de conocer las últimas novedades en cuanto a literatura y música se refiere. En este momento en que las navidades están cerca y en el que es difícil no sucumbir a toda esa locura del consumismo, es importante reflexionar sobre la importancia de los juegos, juguetes y libros que adquirimos.


En la edad temprana, las niñas y niños desarrollan el conocimiento, aprendizaje y la expresión a través del juego y los juguetes. En el juego, las chicas y chicos reflejan vivencias y opciones cercanas, aprenden comportamientos, actitudes y habilidades y construyen también su personalidad. Los valores y aptitudes que las criaturas interiorizan mediante los juegos lo refuerzan los juguetes.


Los y las profesionales de la educación somos conscientes de las trabas que encontramos en el momento de hacer una buena elección. La publicidad, los medios de comunicación y toda la serie de estereotipos arraigados en nuestro imaginario colectivo dificultan sobremanera la transmisión de valores como la igualdad, el respeto y la solidaridad.
Es por eso que como profesionales de la educación y como sindicato que defiende la coeducación como línea principal del sistema educativo, nos ha sorprendido que una conocida editorial comercialice una colección de “cuentos para niños” y otra de “cuentos para niñas” y más nos ha sorprendido su respuesta ante las críticas recibidas.

Seguir leyendo »

- Publicidad -

Pesimismo ilustrado

¡Hola chaval!

Cierto que, como diría tu hermano, la una y media de la mañana “no son horas” para wasapear. Me decías que estuviste en la reunión del Círculo de Podemos en la universidad y que el Monedero no te había convencido. Muy genérico, nada concreto. Pues de eso hablábamos. Te mando los textos de Santos Juliá, Ruiz Soroa y Álvarez Junco sobre el populismo y sus vicisitudes o sobre lo que va dando de sí gente parecida a esta gente, y me dices que te gustan, pero que al final todo te suena a pesimismo ilustrado. Buena definición por tu parte. No vale lo anterior y por eso surgen estos, pero tampoco valen estos porque lo que cuentan ya lo tenemos oído y donde se ha puesto en práctica ha dado poco (bueno) de sí. Esa es la cuestión: que no les falta razón para aparecer, pero que no nos da el cuerpo –donde en la cabeza anidan el pensamiento, la crítica y la experiencia- para saludar su novedad como algo tan positivo. Que valen como expresión de hartazgo y como muestra de que los hay dispuestos a reaccionar, pero que el contenido de su discurso no nos llena. No hay más. Y cada sesudo artículo explicando con razones esto no les quita un ápice de argumento, sino que se lo presta. Porque el asunto y el sentido de su existencia es otro bien distinto.

Claro, la pregunta es si acaso no tenéis derecho como generación a cometer algunos de los errores que ya cometió la nuestra. Supongo que es una pregunta eterna, pero también obligada si no queremos ser unos irresponsables. Es el riesgo de la generación anterior: puede optar por dejar a su suerte a la que le sigue, como si de nada valiera su magisterio y experiencia, como si solo hubiera que pensar en el derecho a la libertad, en el derecho a equivocarse, o puede advertir de los problemas que se pueden derivar de poner en práctica iniciativas comprobadamente erradas. Es otra vez el eterno tema de la educación de los hijos o del adanismo –palabra de moda últimamente- que exhibe cada nueva generación.

Seguir leyendo »

El mes del plástico

Es un hecho: la navidad empieza antes cada año. Y es que la gran máquina publicitaria que alimenta el monstruo consumista por excelencia necesita tiempo para fijar sus mensajes en nuestro subconsciente y la competencia es feroz. La navidad es la sublimación del sistema capitalista, la orgía de una sociedad de usar y tirar, el momento del despilfarro absurdo que se repite año tras año. Diciembre es el mes en el que nos volcamos en un consumo efímero, pero compulsivo, un mes en el que olvidamos toda consideración previa para tirar la casa por la ventana.

Lo políticamente correcto es percibir este consumismo navideño como algo positivo, ya que se crea empleo y se reactiva la economía. Pero claro, esa es la visión cortoplacista del capitalismo: pan para hoy y hambre para mañana. Estamos hablando de empleos temporales y, en la mayoría de los casos, precarios y mal pagados. Para muchas familias, un empleo en la campaña navideña supone un empujón en su precaria economía, aunque no se solucionen los problemas reales que tienen que padecer. Pero al menos tendrán para pagar la factura energética y no pasarán frío durante el invierno. Si les da para pagar las infladas facturas del oligopolio energético, claro.

Pero el problema de fondo es que nuestra mentalidad consumista es sumamente destructiva a medio y largo plazo, algo que no podemos obviar. Seguramente haya alguien que haya calculado la huella ecológica de estas fiestas navideñas, pero simplemente con un cálculo a ojo es evidente que es altísima. Este último mes del año supone la puntilla a los datos que se disparan de los gráficos del cálculo de la carga ecológica del planeta. Algo que cada vez es más evidente que no nos podemos permitir.

Seguir leyendo »

Diputación de Bizkaia: economía para los mercados

Próximamente se aprobarán los presupuestos de Bizkaia y tenemos que estar preparadas para la munición de falsos titulares que pretenderá cargar Diputación contra la ciudadanía.

Nos hablarán de economía para las personas y de falsas prioridades mientras acción social y empleo, son paradójicamente, áreas cuyo peso específico departamental disminuye.

Nos dirán que dedicarán a políticas sociales el 42,8 % del presupuesto. Una falacia, teniendo en cuenta que de 10 euros, tan solo dedicaremos 3,8.

Seguir leyendo »

Solidaridad en tiempos de crisis

“… la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo” (E. Galeano)

Es posible que las pocas palabras que preceden a este texto, palabras de quien supo reflejar magistralmente la otra historia que nunca nos contaron de todo un continente cuando escribió 'Las venas abiertas de América Latina', sean la síntesis perfecta que condensa la esencia del concepto de la solidaridad; cuando menos, en lo que se refiere a su intencionalidad ética, humana y política.

Porque este texto pretende algo tan sencillo y al mismo tiempo, y quizás precisamente por esa simpleza, algo tan complicado como hablar de solidaridad. Entre mujeres y hombres, entre colectivos humanos, entre organizaciones, entre pueblos y todo ello desde nuestras individualidades, pero también y sobre todo desde nuestra dimensión colectiva, esa dimensión que implica ser y formar parte fundamental de algo mayor. Algo tan fácil de citar, como tan difícil de practicar: la solidaridad. Demasiadas veces prostituida en función de intereses políticos, religiosos o sociales, demasiadas veces manipulada. En definitiva, un concepto que hoy, en tiempos de crisis y estafas, es necesario limpiar, sentir y sobre todo dimensionar en la práctica.

Seguir leyendo »

La utilidad del fracaso

Los jóvenes que todos somos o hemos sido habitamos el tiempo sin tener demasiado en cuenta la fragilidad, la fugacidad de las cosas, los frutos de cada estación, la decadencia física, los mundos fugitivos y todos esos breves instantes en los que como un liquido balsámico, anestesiante, uno se reconcilia con la mortalidad. El fracaso, de esta manera, es para los jóvenes solo una posibilidad remota o como mucho – sobre todo para los más instruidos – el pretexto que utilizara John Huston para realizar algunas de sus mejores películas como 'Fat city', 'El halcón maltés', 'Los muertos' o 'El tesoro de Sierra Madre'. Lo propio de la juventud es confiar en las propias fuerzas para comerse la vida a dentelladas, pero, "que la vida va en serio uno lo empieza a comprender más tarde; como todos los jóvenes yo vine a llevarme la vida por delante", que escribiera Jaime Gil de Biedma. Sin embargo lo lógico, lo habitual, es fracasar; lógico porque si algo condiciona la vida del hombre de una manera constante, casi cotidiana, eso es la impotencia, la imposibilidad. La imposibilidad, por ejemplo, para transcender más allá de su melancólica condición de ser mortal o la imposibilidad para recuperar los horas, el tiempo, los días perdidos. Los artistas, los grandes, han trabajado siempre condicionados por estos límites, de una manera consciente como Marcel Proust o de una manera inconsciente y desesperada como Vincent Van Gogh, Dylan Thomas, Malclom Lowry o Camarón de la Isla.

Lo lógico, lo habitual, es fracasar; lógico porque si algo condiciona la vida del hombre de una manera constante, casi cotidiana, eso es la impotencia, la imposibilidad.

La moral del éxito, el triunfo material como meta, como único valor que puede justificar una vida es algo que está profundamente ligado a la cultura del american way of life o dicho de otra manera, la moral del éxito a no importa que precio es un producto tipicamente norteamericano lo mismo que las hamburguesas, la familia Kennedy, las teleseries para adolescentes con el encefalograma plano o la crema de cacahuete. Nuestro sistema educativo ha sido de las cosas que más rápidamente ha asimilado el american way of life, así, en los colegios, en las guarderías, en las universidades, en los masters cada vez más necesarios para llegar a jefe de tribu o para empolvarse correctamente la nariz, se compite con el único objetivo de obtener el triunfo material reduciendo todo conocimiento humano a su posible utilidad práctica, inmediata, productiva... Esta manera de entender la enseñanza conduce, inevitablemente, a la exaltación del dinero, a la vulgarización de la cultura, a la mitificación del consumo como único sentido de la existencia, dando lugar, en sus casos más extremos, a lo que ha venido ocurriendo en nuestro país durante la última década: la profileración de ignorantes y corruptos, ya que si se nos educa teniendo como único objetivo la acumulación de bienes materiales, cualquier otro valor como la honestidad, la solidaridad, la vocación, el afán de conocimiento, el amor por el trabajo bien hecho, etcétera, etcétera, quedan relegados para los pobres de espíritu, los soñadores o los desgraciados que aún creen que otro mundo todavía es posible.

Seguir leyendo »

El ministro de Interior y su servicio de espionaje antinacionalista

Acabamos de descubrir que el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, capaz de rezar por España en el Valle de los Caídos -donde yacen 35.000 cadáveres de la Guerra Civil-, quien lo mismo saca de la manga una ley para sumergir a los ciudadanos en un tonel de miedo, y la llama de Seguridad Ciudadana, que levanta vallas para impedir la entrada de inmigrantes hambrientos, dirige ahora una trama policial al margen de la ley para buscar en las cloacas hasta encontrar  información que dañe a los independentistas catalanes y desactive su movimiento.

Estamos acostumbrados a que el Gobierno del PP use a su servicio los órganos judiciales, la Fiscalía Superior del Estado, la Policía, y hasta los medios de comunicación. Con esa actitud prepotente del terrateniente que manda en su cortijo y el resto, obedece. Lo vemos a diario. Sin embargo, no deja de sorprender hasta dónde pueden llegar los tentáculos de su degeneración democrática. La última ignominia conocida es la existencia extraoficial de ese equipo policial de fontaneros preparados para desprestigiar al nacionalismo catalán y manipular hasta el delito.

Pero, la pregunta es, ¿solo al nacionalismo catalán? ¿Podemos estar seguros de que no utiliza los aparatos del Estado para obtener información de partidos, jueces, periodistas, y un largo listado de 'enemigos'? El que no haya transcendido no garantiza que no sean objeto de espionaje.

Seguir leyendo »

La Constitución y los estorninos

Me fascina contemplar esas  bandadas de estorninos volando con una sincronización perfecta. Cambiando de dirección al unísono, conformando una suerte de cuerpo único, maleable, con una apariencia de solidez que encubre la fragilidad de cada una de las aves que componen el tropel. Pero lo que en la naturaleza alcanza niveles de mágica belleza, en la vida política se convierte en práctica desasosegante.

El PSOE ha decidido apoyar la admisión a trámite de una proposición de ley, presentada  Izquierda Plural y el Grupo Mixto, contra aquella reforma-express del artículo 135 de la Constitución de agosto de 2011, reforma liderada por el entonces presidente de Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y aplaudida casi unánimemente por su partido. Yo estaba allí, no hace falta que nadie me lo cuente. Cuando me encontré en la tesitura de tener que exponer ante el grupo parlamentario socialista las razones por las que no estaba dispuesto a apoyar la reforma, solicité públicamente del entonces candidato a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, que en su equipo de colaboradores más cercanos incluyera, además de las y los inevitables cortesanos, un bufón. Me consta que a todos los presentes en aquella reunión mi solicitud les pareció una impertinencia. No era esa mi intención.

El bufón representa, al menos así lo entiendo yo, a ese personaje que está en la corte pero no es un cortesano, que se sienta junto al trono del rey pero que no aspira a ocuparlo, que le recuerda al gobernante su humana conditio. Seguramente no era aquel el momento de hacerlo, pero lo que intentaba comunicar con aquella intervención era una convicción: que la manera en la que se recluta a los miembros que conforman los equipos que acompañan y aconsejan a los dirigentes políticos, primando sobre todo la identificación plena, la lealtad entendida como comunión de opiniones y convicciones, es una tragedia para la acción política en estos tiempos en los que la incertidumbre exige más reflexión, más contraste, más deliberación y más atención crítica que nunca.

Seguir leyendo »

¿Puede seguir Juncker en la presidencia de la UE?

Esta es la pregunta que nos hemos hecho algunos y espero que también se la hayan hecho los parlamentarios europeos a partir de la noticia del fraude y elusión fiscal que de manera continuada –dos décadas- ha practicado el actual presidente de la UE mientras era presidente de Luxemburgo; un país considerado un auténtico paraíso fiscal que ha jugado sucio para hacerse con los beneficios generados por 384 multinacionales en los otros 24 países de la UE que han suscrito convenios de esta naturaleza. No consuela que sólo cuatro países de la Unión estén exentos de estas prácticas.

Que este señor haya sido el candidato de los populares, de la derecha europea, para presidir la UE demuestra dos cosas: una que el presidente de la UE y la mayoría está al servicio de los intereses de las grandes corporaciones y dos, que la socialdemocracia que ha pactado con ella, está casi desaparecida. Que una vez conocido el escándalo siga siendo presidente de la UE resulta descorazonador, pues pone en una crisis de gran profundidad la credibilidad del proyecto europeo y abona el terreno para el escepticismo, la desafección, los populismos y la antipolítica. Que los socialistas europeos no hayan presentado una moción de censura una vez conocidos los hechos resulta igual de descorazonador pues da lugar a interpretaciones de todo tipo, ninguna positiva. Que los socialistas españoles en Europa, no hayan seguido por la estela de la coherencia y tras su negativa a apoyar a Juncker se limiten a decir que “no podemos ir de la mano de los ultras y los euroescépticos” no es lo propio de quienes creemos en el papel medular de la socialdemocracia europea en la defensa del estado del bienestar. ¡Aquí tiene una nueva oportunidad Pedro Sánchez!    

Da la sensación que se ha jugado con los tiempos; no en vano, se ha conocido el escándalo en toda su dimensión cuando ya se ha cerrado la negociación y la votación de la composición de la comisión de la UE y de sus instituciones. Uno es consciente de la complejidad de la situación y de lo que cuesta lograr acuerdos,  pero uno debe valorar si este proyecto no está herido de muerte si el legislativo europeo constata que no es capaz de realizar su labor de control y que las cosas siguen como si aquí no hubiera pasado nada. Hay que recordar que no ha sido el legislativo europeo sino un consorcio de periodistas de investigación quien ha levantado los casos de fraude y elusión fiscal; si ante esta constatación los grupos, que han quedado en evidencia, no fulminan de manera inmediata al máximo responsable, abren una investigación, depuran responsabilidades e impiden que esto siga sucediendo en otros países de la UE con la colaboración y asesoramiento de empresas de consultoría y asesoría que se comportan como si fueran empresas dedicadas al crimen organizado, se habrán convertido en cómplices por acción u omisión.

Seguir leyendo »

Urkullu no crea empleo

Desde el Gobierno vasco nos llegan afirmaciones sobre la situación actual de la economía vasca y sobre la creación de empleo en Euskadi que ponen el acento en la afirmación de que estamos en plena recuperación. Las cifras macroeconómicas parecen ser positivas y el lehendakari Urkullu nos asegura que la recuperación será lenta, pero segura. Pero según el consejero Aburto, no se va a crear empleo a corto plazo y habría que esperar hasta 2018 para ver avances en ese aspecto. Es la constatación del fracaso del Plan de Empleo que el Gobierno vasco puso en marcha el año pasado. Mala suerte para esa generación que tenemos sentada en el banquillo y a la que parece que no hay forma de dar una oportunidad.

Y es que mientras la supuesta recuperación se va asentando en las hojas de cálculo de los economistas y en los programas de gestión de algunas compañías, a diario leemos noticias y escuchamos comentarios por la calle sobre cierres de empresas, nuevos EREs, gente a la que se le acaban las prestaciones, etc. Es cierto que también conoces gente que ha encontrado empleo, pero suelen ser empleos en condiciones muy diferentes a las que estábamos acostumbrados en Euskadi hasta hace muy pocos años. Son contratos temporales o por menos horas y siempre peor pagados. La precariedad se ha instalado en nuestra sociedad y con intención de quedarse por mucho tiempo.

Si no se crea empleo a pesar del crecimiento y el tejido industrial que ha impulsado la economía vasca desde el comienzo de la Revolución industrial se empieza a romper, igual hay que replantearse algunas cosas. Hay miles de personas que no pueden esperar a que se cumplan esas previsiones del consejero Aburto, que por otra parte nadie puede asegurar que se lleguen a cumplir. El reto de las instituciones vascas debe ser el de asegurar una vida digna a la ciudadanía, aun a pesar del paro y de la precariedad laboral. Y el primer paso tendría que ser el aceptar que los tiempos de expansión y crecimiento se han terminado y que hay que replantear –o cambiar totalmente- nuestro modelo económico para adaptarlo a esta nueva realidad que ya nos está condicionando.

El problema es que el PNV y el resto de partidos que apuestan por una economía basada en el crecimiento infinito, algo que el sentido común nos dice que es imposible, se resisten a enfrentarse a la realidad y a apostar por un nuevo modelo de bajo crecimiento o incluso estacionario. Y es que empeñarse en llevar hasta el final un modelo que ya no funciona no va a traer a la sociedad vasca más que desigualdades y exclusión, y por tanto, creciente malestar social con incierto resultado. Una economía insostenible, que no tenga en cuenta los problemas derivados de la crisis energética y de la crisis medioambiental que afrontamos, solo puede devenir en una sociedad insostenible.

Igual el objetivo debe replantearse y en lugar de pretender crear empleo como el que hasta ahora hemos disfrutado –o sufrido, según se mire-, deba ponerse el foco en trabajos que permitan a las personas vivir dignamente y disfrutar de su vida, de su familia y de su entorno.



Y las alternativas existen. Si hay poco trabajo, lo lógico es que se reparta entre todas aquellas personas dispuestas a trabajar. La reducción de jornada y el reparto del empleo son solamente una parte del “Green New Deal” que presentó EQUO en las pasadas elecciones autonómicas. Se puede crear empleo y de calidad en diversos sectores como las energías renovables, la agricultura ecológica, los cuidados a dependientes, etc. O en la rehabilitación de viviendas desde un criterio de eficiencia energética, un punto que el Ejecutivo de Urkullu incluyó en su plan de empleo pero de una forma que ha impedido que se cumpla el objetivo de crear puestos de trabajo.

Igual el objetivo debe replantearse y en lugar de pretender crear empleo como el que hasta ahora hemos disfrutado –o sufrido, según se mire-, deba ponerse el foco en trabajos que permitan a las personas vivir dignamente y disfrutar de su vida, de su familia y de su entorno, gracias al tiempo que le dejan de dedicar a un trabajo alienante. Pero eso también requiere un  cambio de mentalidad en las personas: tenemos que dejar de vivir a crédito y respetar los límites ecológicos del planeta, ya que no tenemos repuesto para este y no vamos a poder disponer de más recursos de los que ya tenemos.

Seguir leyendo »