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Declaración contra la Constitución española: imágenes y palabras

La estrategia de EHBildu pasa por romper el entente PNV-PSE(PSOE) a cualquier precio

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EFE

Resulta a todas luces curioso el modo como una enmienda a la totalidad a una Proposición No de Ley del Parlamento Vasco (presentada por EHBildu), se ha fundido  con el texto de la Proposición para culminar en una declaración en contra de la Constitución. Los protagonistas del acuerdo (EHBildu y PNV) saben que la Proposición no va a ningún lado ni sirve para otra cosa que para enrarecer el ambiente de buena convivencia y concordia que reina en la sociedad vasca desde que vive en paz tras la retirada, por derrota manifiesta, de ETA. Sin embargo el asunto no es baladí, por absurdo y por desestabilizador.

Que la Constitución puede, y debe, ser revisada y quizás modificada es algo que a nadie debe extrañar, pero toda modificación requiere la participación de todos los que estamos bajo su tutela, que somos los cuarenta y tantos millones de españoles. Lo cierto es que la Proposición parte de un error interesado como la afirmación de Pello Urizar, -¿por qué no “actuó” en este tema un parlamentario procedente de la vieja HB?-, de que la mayoría de Euskadi, y de los vascos, no la respaldó. Sin embargo basta con esgrimir la amplísima mayoría que la respaldó con su voto afirmativo (muchísimo más abundante que el voto negativo), teniendo en cuenta que a nadie se le impidió acudir a votar. Cuando en el referéndum de la Constitución el PNV propuso que no se acudiera a votar mezcló el abstencionismo “suyo” al propio de cualquier convocatoria, e hizo “suyo” el abstencionismo de todas las condiciones. De modo que toda alusión a que la Constitución no fuera aprobada en Euskadi responde a una interpretación tan artera como interesada, porque ahora se trata de revisar (o no) la Constitución, y no de negarla.

Lo cierto es que el texto aprobado definitivamente resulta ridículo y obliga a un ejercicio en el que prima la obstinación de los firmantes para afirmar a pie juntillas hechos ya pasados que no resisten ni un segundo de reflexión y discernimiento. Veamos…   

Creo que la afirmación contenida en el punto primero, en que se subraya que “la ciudadanía vasca no aprobó la Constitución”, por tanto, decae en el mismo momento que se leen las cifras  resultantes del referéndum constitucional. Si, como ocurre en el slogan tan en boga en otros asuntos, “no es no”, no entiendo por qué los nacionalistas y los abertzales se han empeñado en decir que los silenciosos (abstencionistas que no se expresaron en aquella ocasión) estaban diciendo que “no”. Lo dicho, el silencio no es nunca un “no” categórico, como ellos creen.

En el punto segundo esgrimen de nuevo su pretensión dogmática. “La unidad de la nación española… implica construir el Estado desde una base antidemocrática”, dice. Mientras tanto no se detienen a cuestionar el hecho de el hecho de que Euskadi está formado por Territorios diferenciados incluso administrativamente. Peor aún, EHBildu y PNV no coinciden siquiera en el señalamiento de las hipotéticas fronteras en caso de una secesión, porque Euskadi y Euskalherria no son conceptos ni territorios coincidentes.

En el punto tercero tratan de poner la venda antes de que se produzca una posible “herida”: “si se hace la reforma constitucional, esta reforma debe blindar los derechos…”. ¿Acaso alguien puede pensar que íbamos a ser castigados los vascos con una merma en los derechos que nos asistan como ciudadanos y como españoles?

También incluyen en su acuerdo el famoso “derecho a decidir”, que es el mantra al que nos han acostumbrado para darnos a entender que tenemos un papel predominante en la construcción nacional y social. Como concepto teórico constituye una auténtica añagaza que los ciudadanos vascos, ni sus dirigentes nacionalistas, nunca admitiríamos que fuera aplicado en territorios o instituciones más reducidas, léase “Territorios (nada menos que…) Históricos”. La democracia no se desarrolla sometiendo a los ciudadanos a consultas constantemente y sobre cualquier asunto que se presente. Tiene sus reglas y tiene sus condiciones, que afectan a todos los ciudadanos por igual. Ha de ser la Constitución “de todos” los españoles la que fije los derechos y los deberes de quienes vivimos en el Estado, sea unitario o plurinacional.

El texto aprobado incluye asimismo la elección mediante sufragio del Jefe del Estado, es decir del Rey. (Monarquía o República, es el quid de esta cuestión) Se trata de una imposición de la Izquierda Abertzale, toda vez que el PNV siempre ha aceptado la Monarquía y, aún más, se siente tranquilo y seguro bajo su Jefatura.

Y por fin recoge la imposición de “mostrar la voluntad de no participar en las celebraciones que conmemoren la Constitución”. Esto ya son detalles menores, mandamientos cuya obediencia no comporta riesgos, aunque el PNV se tentará mucho la ropa antes de comportarse de modo despreciativo con la Constitución que ampara el sistema democrático en que vivimos.

Y bien, ¿por qué ha aceptado estas imposiciones el PNV, de una formación como EHBildu, cuya indefinición actual es manifiesta? ¡Vaya usted a saber! La estrategia de EHBildu pasa por romper el entente PNV-PSE(PSOE) a cualquier precio. Su negativa a enmendar a la totalidad los Presupuestos Vascos va en esa dirección. Intenta, sobre todo, provocar dudas y sembrar cizaña. Es manifiesto el deseo de EHBildu de aprobar las cuentas vascas para, de ese modo, ahuyentar en la medida de lo posible al PSE y al PP de los aledaños del PNV. En ese empeño la izquierda abertzale está dispuesta a prestar todos sus apoyos al PNV, a quien tantas veces ha tachado de ultraconservador y de constituir la “derecha” vasca, para instalar un frente que con el tiempo quieren convertir en un “frente nacional”.

Está en manos del PNV dar sosiego a sus propias acciones y decisiones para que no se rindan ante las tentaciones de ese “diablillo” que, cuando se trata de lo testimonial, recurre a las buenas maneras y a la trayectoria pasada e inconfundiblemente democrática de Pello Urizar (EA), pero que, llegado el momento de la verdad hará el “cambiazo” metiendo en el terreno de juego a su “imprescindible”, y nada dudoso Arnaldo Otegi… Y cuando eso ocurra, la IA modificará su guión y sus actitudes.

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