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Juicio Iñigo Cabacas: La grave (i)responsabilidad de los mandos de la Ertzaintza

La desgraciada muerte de Iñigo Cabacas en un dispositivo policial de control de grandes masas, no es más que el reflejo de la mala organización, el caos y la dejadez de la que se ha hecho gala desde la cúpula política y sobre todo policial en la Ertzaintza

Amigos de Cabacas aseguran que los ertzainas dispararon indiscriminadamente

Ertzainas en el juicio de Iñigo Cabacas EFE

La desgraciada muerte de Iñigo Cabacas en un dispositivo policial de control de grandes masas, no es más que el reflejo de la mala organización, el caos y la dejadez de la que se ha hecho gala desde la cúpula política y sobre todo policial en la Ertzaintza.

Pongamos unos cuantos ejemplos de los últimos tiempos:

Diciembre de 2012, partido en Donostia de la Euskal Selekzioa contra Bolivia

Tras un diseño poco profesional del dispositivo que debía prever los incidentes, y aunque antes del partido se producen innumerables avisos de lo que se estaba gestando, se producen gravísimas alteraciones del orden en las gradas, con 6 ertzainas de la Brigada Móvil que son enviados a controlar a una masa de aficionados muy superior a ellos, donde son acorralados y a punto de ser tirados literalmente grada abajo. Resultado, 14 ertzainas resultaron heridos (alguno de gravedad) al intentar socorrer a sus compañeros y acabar con el desorden.

A posterior, el Tribunal Superior de Justicia resuelve que el culpable de los hechos ocurridos es el propio departamento y sus responsables policiales de planificación del dispositivo por su falta de previsión y su forma nefasta de abordar el problema de orden público una vez producido.

Marzo de 2014, Cumbre económica mundial en Bilbao

Las imágenes de cientos de vándalos asolando la ciudad, con una policía totalmente desbordada y sin poder afrontar los desórdenes dan la vuelta al mundo. El dispositivo es insuficiente tanto en agentes como en profundidad de su planificación, y deja a la Ertzaintza en evidencia.

Noviembre de 2016, huelga en el campus de la UPV/EHU en Leioa

Manifestación planificada y con todos los visos a priori de acabar en disturbios. Aun así, la falta de efectivos que puedan llevar a cabo una buena contención hace que la manifestación derive en una batalla campal, con imágenes patéticas de ertzainas defendiéndose como pueden de los ataques de los manifestantes, resultando varios de los agentes y periodistas heridos.

Febrero de 2018, partido Athletic de Bilbao- Spartak de Moscú

Las aficiones de ambos se enfrentan en una batalla frente a San Mames. El dispositivo (insuficiente y con muchísimas horas de plantón en el lugar) es desbordado, produciéndose momentos de gran tensión en los que fallece nuestro compañero Inocencio Alonso durante las cargas policiales. De nuevo se demuestra que la planificación, tanto en la parte de control de disturbios como en la de información y análisis de lo que puede suceder es inexistente, improvisada y mala.

Marzo de 2018, partido Athletic de Bilbao– Olimpique de Marsella

Aun viniendo de unos comprometidos incidentes un mes antes, se producen graves sucesos de orden público en San Mames, con dos vigilantes heridos y varios detenidos. Otra vez se vuelve a pecar de improvisación, minusvalorando los problemas de orden público y responsables policiales escurriendo el bulto.

Por supuesto no nos olvidamos del infausto abril de 2012. Partido entre el Athletic y el Schalke

Los incidentes que se producen en Bilbao hacen que la mala planificación y escasez de agentes terminen en graves ataques hacia los recursos policiales actuantes que, desbordados, sin preparación, planificación, ni ordenes claras, terminen defendiéndose de las agresiones y el linchamiento como pueden, con el material antidisturbios del que les dotan, produciéndose la desdichada muerte de Iñigo Cabacas en una de las cargas de defensa.

El tremendo resultado de todo lo citado anteriormente, es la muerte de nuestro compañero Inocencio Alonso y de Iñigo Cabacas, además de decenas de heridos y detenidos, y miles de euros en daños a la propiedad con la correspondiente alarma social.

Todos estos incidentes y sus terribles resultados hubiesen sido minimizados con una buena planificación de los dispositivos, con suficientes agentes y que estuviesen bien formados. De esa manera no se hubiese producido el descontrol evidente que deriva en ellos. La Ertzaintza, en vez de velar por los ciudadanos, termina abocada a un “sálvese quien pueda” que no contribuye a mejorar las situaciones sino todo lo contrario. Y no es culpa de los agentes.

Porque detrás de todo esto hay como hemos visto denominadores comunes:

Máximos responsables policiales encargados de planificar eventos, a los que si queremos pensar de forma inocente siempre parecen pillarles con la guardia baja, pero si hacemos un análisis objetivo y real, el resultado es que planifican siempre “a la baja” esperando que sea la providencia la que salve al ciudadano y olvidandose de la integridad de los ertzainas.

Nunca con suficientes agentes, no sabemos si por imagen o por contención de gasto, siempre con material defectuoso, viejo y en malas condiciones.

Ninguna formación en antidisturbios para la mayoría de los agentes que intervienen en estos incidentes, pensando en que por llevar un uniforme ya están dotados de toda la sabiduría en cualquier materia.

Siempre con planes de acción insuficientes y cándidos ante los desórdenes y con escasez de mandos que afronten sobre el terreno los mismos.

Y….casi siempre con la ausencia de estos máximos responsables en la propia coordinación del evento, ocupando eso sí los palcos en los partidos, cuando no están ausentes del País Vasco durante el propio evento, visitando ferias o similares.

También, claro está, tienen responsabilidad los políticos que han permitido durante años que sus responsables policiales conviertan a una policía profesional que se caracterizaba precisamente por ser la punta de lanza en labores antidisturbios en Europa, en todo lo que anteriormente hemos citado, una policía mediocre y humillada.

A la picota, por culpa de todo ello, los ertzainas intervinientes en cualquiera de estas actuaciones y por ende la propia ciudadanía, que tiene que ver como su policía es sacada de quicio, humillada y juzgada por los errores de sus incapaces responsables. Ciudadanos que no pueden ser servidos como merecen porque su policía bastante tiene con salvar la vida.

Y ahora… ¿Quien sienta en el banquillo a los auténticos culpables?

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