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28J: Orgullo de ser, orgullo de vivir, orgullo de amar

La LGTBIfobia no se erradica únicamente permitiendo el matrimonio igualitario o articulando leyes que visibilicen nuestro colectivo

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EFE

Un año más, este próximo 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGTBI+, llenaremos calles y plazas de banderas arco iris para reivindicar y seguir luchando por nuestros Derechos. Si bien hace 40 años, cuando se convocó la primera manifestación LGTBI en Barcelona, la gente nos miraba como a bichos raros, hoy podemos decir que cada vez son más las personas que se suman a nuestras manifestaciones, sean o no del colectivo; un buen indicador de que caminamos en la dirección correcta.

Han pasado ya 48 años de los disturbios de Stonewall, considerados como el punto de inicio del movimiento de lucha por los Derechos LGTBI. Reconozco que, a nivel global hemos mejorado, sobretodo porque la situación de partida era realmente desastrosa. Ahora tenemos leyes y normas que nos permiten recuperar unos Derechos que se nos habían negado. Además, existe una mayor conciencia social que reclama, cada vez con más fuerza, una sociedad donde la diversidad sea reconocida y respetada.

Pero no debemos olvidar que vivimos en una situación privilegiada. 72 Estados de este nuestro Planeta continúan criminalizando las relaciones entre personas del mismo sexo, 8 de ellos con pena de muerte como castigo. En pleno siglo XXI, muchas activistas LGBTI se siguen jugando la vida y su libertad para reivindicar respeto y reconocimiento. No nos podemos olvidar de todas esas personas. La lucha por los Derechos LGTBI debe ser universal. No en vano, el lema elegido para la manifestación del WorldPride Madrid 2017 es “Por los derechos LGTBI en todo el mundo”.

En cuanto a leyes se refiere, el pasado mes de mayo, a propuesta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) se registró en el Congreso de los Diputados el proyecto de Ley de Igualdad LGTBI. Un proyecto de Ley que vemos como una importante herramienta para acabar con la discriminación por orientación afectivo-sexual e identidad de género. Además, en los últimos años y, en gran parte, gracias a los diferentes gobiernos de cambio e iniciativas municipales que han llegado a las instituciones, se ha dado un impulso importante a las políticas LGTBI a nivel local y autonómico. Cada vez son más las comunidades que cuentan con leyes al respecto, la última en sumarse nuestra vecina Navarra. Creo que Euskadi no se puede quedar atrás y es necesario plantear en el Parlamento Vasco un proyecto de Ley que avance en garantizar los Derechos LGTBI+.

En pleno siglo XXI, muchas activistas LGBTI se siguen jugando la vida y su libertad para reivindicar respeto y reconocimiento

Pero no todo se consigue con leyes y normas. Recientemente, el Ministerio de Interior ha presentado el Informe de incidentes relacionados con los delitos de odio durante 2016. En el mismo se constata el incremento en un 36,1% de los incidentes relacionados con la orientación sexual y la identidad de género. Además, no podemos olvidar que, según la Agencia Europea de Derechos Fundamentales, solo se denuncia un 10% de los delitos de odio. Estos datos nos certifican que a más visibilidad mayor aumento de las agresiones verbales y físicas. Es fundamental que las fuerzas de seguridad tengan la formación adecuada para tratar estos casos desde la perspectiva LGTBI, como ya se trabaja en agresiones relacionadas con violencia machista. Además, la sociedad debe ser un agente activo en el rechazo a la LGTBIfobia respetando y apoyando la visibilidad pública del colectivo LGTBI.

Está claro que sin una fuerte conciencia social de cual es la situación actual y hacia dónde queremos ir no podremos avanzar. Quizás ahora nuestra tarea como colectivo sea hacer entender a la sociedad que la LGTBIfobia no se erradica únicamente permitiendo el matrimonio igualitario o articulando leyes que visibilicen nuestro colectivo. Estas iniciativas no fueron más que el punto de partida de un largo camino que queremos (y que debemos) recorrer. La erradicación de la LGTBIfobia implica un cambio radical en la manera que tenemos de entender nuestra sociedad. Eliminar los prejuicios de que “ un niño, sí o sí se echará novia” o de que “ hacer danza es de mariquitas” conlleva ir a la raíz de cómo hemos entendido nuestras relaciones y nuestra construcción social en los últimos siglos.

Quizás sea el momento de romper de forma definitiva nuestra burbuja, de salir a la calle de la cisheteronormatividad para contar nuestras historias, para hablar con todas esas personas que creen que ya hemos conseguido nuestros Derechos, de demostrar que aún hay mucha gente agredida, mucha gente invisibilizada, mucha gente que tiene miedo de salir del armario en su trabajo, en su círculo familiar o en su día a día. De contar cómo nos hacía un profundo daño cada vez que oíamos la palabra “ maricón” en nuestra infancia y cómo nos aterraba ser algo que se supone no debíamos ser. Al fin y al cabo, hacer comprender a la gente que ese marco social que nos construyen desde que nacemos es tremendamente perjudicial para vivir acorde a lo que realmente somos y sentimos.

Al fin y al cabo, tengo claro que la LGTBIfobia estará completamente erradicada cuando, al llegar a la cena familiar en Navidad, ninguna persona le pregunte a tu primo pequeño, “¿tienes novia?”. Ese será el indicador definitivo. Mientras tanto, seguiremos reivindicando nuestros Derechos, cada 28J, con Orgullo.

Jon Ruiz de Infante es miembro de la Red EQUO LGTBI+

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