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¿Para cuándo una escuela laica?

A medida que la demanda de clases de religión en los centros públicos disminuye, vamos descubriendo hasta dónde sigue presente el nacional-catolicismo y lo decididos que están algunos sectores a mantenerlo por las buenas o por las malas.

Hasta ahora la religión es una asignatura de obligada oferta en los centros, es suficiente una solicitud para cursar religión católica para poner a su disposición el espacio y el profesorado necesarios, y para, además, obligar al resto del alumnado del grupo a dedicar hora y media semanal (de las 30 de permanencia total) a una asignatura “alternativa” inventada 'ad hoc'. Hay tres religiones más (judía, islámica y evangélica) reconocidas como susceptibles de impartirse en el horario lectivo, pero necesitan un mínimo de seis solicitudes por centro y hay problemas para encontrar profesorado titulado disponible.

Hasta ahora en bachillerato quien deseaba cursar religión también disponía de todos los medios necesarios para ello, pero tenía una hora más de clase que el resto de compañeros/as; el obispo Munilla no pudo soportar semejante atropello y recurrió ante los tribunales. Recientemente ha conseguido una sentencia en virtud de la cual quien curse religión obligará a todo el resto del alumnado a permanecer 33 horas en el centro en vez de 32 y a cursar una “alternativa”, igual que en las etapas obligatorias.

José Ignacio Munilla, a juzgar por la exultante sonrisa que exhibía en las fotos, estaba profundamente satisfecho con su logro; en sus últimas comparecencias, sin embargo, sonríe menos, quizá porque la práctica totalidad de la Comunidad Educativa, incluido el Consejo Escolar de Euskadi, protesta contra esta medida. Hasta ahora la demanda de religión en bachillerato era del 4%, es posible que monseñor haya conseguido reducirla aun más y darnos un alegrón a la mayoría. Invertir dinero y esfuerzo para que miles de jóvenes mayores de 16 años permanezcan más tiempo en los centros haciendo nada es un disparate, que la razón de ello sea que una exigua minoría desee catequesis en horario lectivo es un enorme abuso, y que todo esto suceda cuando estamos sufriendo recortes en servicios educativos esenciales es incalificable; alguien debería ponerlo en conocimiento de la jerarquía eclesiástica y de quienes confunden legalidad con justicia. Si la reforma de Wert llegara a aplicarse la religión o su alternativa sería obligatorias también en bachillerato y además se tendrían en cuenta para calcular la nota media en todas las etapas, pero eso, de momento, no ha sucedido.

Invertir dinero y esfuerzo para que miles de jóvenes mayores de 16 años permanezcan más tiempo en los centros haciendo nada es un disparate, que la razón de ello sea que una exigua minoría desee catequesis en horario lectivo es un enorme abuso, y que todo esto suceda cuando estamos sufriendo recortes en servicios educativos esenciales es incalificable.


El profesorado de religión, fijo o eventual, debe reunir requisitos de titulación (no de perfil lingüístico) igual que el resto, pero además debe contar con el aval de la autoridad eclesiástica correspondiente. En el caso de la religión católica es imprescindible el certificado del bautismo y una autorización del obispado que suponerecta doctrina y testimonio de vida cristiana, está basada en consideraciones de índole moral y religiosa, criterios cuya definición corresponde al Obispo (…) puede ser revocada por el Ordinario diocesano cuando deje de cumplirse alguna de las consideraciones por las que se concedió y no tendrá validez en otras diócesis.

El profesorado de religión que opera en los centros vascos de infantil y primaria (183 personas) dependía del MEC hasta 2011, año en que fue transferido al departamento de Educación y, para su sorpresa y alegría, se vio convertido en personal laboral fijo a jornada completa y contó con un cupo de liberaciones (12 este curso, 24 el próximo...) de varios años en el programa IRALE para euskaldunizarse. STEE-EILAS nunca se ha pronunciado a favor ni en contra de estos hechos. Lo que denunciamos es que las personas que por primera vez han entrado en las listas de sustituciones de Religión (unas 200 en 2012) puedan ahora pasar a listas de otras asignaturas, toda vez que el acceso a las listas de religión está en manos de la autoridad eclesiástica y no sujetas a los criterios de igualdad, mérito y capacidad (y no discriminación) que debe caracterizar el acceso al empleo público. El hecho es que más de 150 personas figuran ahora como aspirantes a cubrir sustituciones en todas las asignaturas merced a sus creencias religiosas, mientras unos cuantos miles de diplomados/as y licenciados/as no pueden apuntarse porque el resto de listas permanecen cerradas. Hay incluso 34 casos en que tras haber entrado a las listas de Religión, han pasado a otras asignaturas y ni siquiera figuran ya en las listas de origen. ¡Llevando esta anécdota al extremo nos encontraríamos con que Munilla y sus secuaces decidirían sobre la contratación de todo el profesorado!

* Marga Mosquera, Bittori Lantaron y Ana Perez, STEE-EILAS

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