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Nuestros hijos no se lo merecen

El 1 de febrero se abre el plazo para solicitar plaza en centros docentes públicos y privados concertados de C-LM

Esta semana la actualidad viene marcada por unos actores que nunca deberían haber sido protagonistas de una noticia así. Nuestros hijos e hijas, sin si quiera saber por qué, se han convertido en intérpretes de un cuento que para sus padres comienza a tornarse en pesadilla. La huelga que afecta a la red concertada tiene un impacto claro: 120.000 alumnos y 9.000 docentes afectados. Esos son los números, pero detrás de esos números hay personas y familias que demandan, de una vez por todas, claridad y efectividad para zanjar un problema que debió atajarse hace años en Euskadi.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? La Educación concertada en Euskadi representa al 50% de los alumnos. En Bizkaia el porcentaje de la red es incluso mayor. Con todo, y pese a que sin la concertada la red pública vasca no sería viable económicamente, la primera recibe 614 millones de euros menos al año que la segunda. O lo que es lo mismo, absorbe apenas el 34% de la financiación global, el coste por alumno es casi el doble en la pública que en la concertada y los profesores de la red concertada cobran menos por proporcionar el mismo servicio que sus compañeros de la red pública.

En este contexto se ha gestado una huelga en la que ha sido imposible el entendimiento entre patronal y sindicatos. Estos reclaman mejoras en las condiciones laborales para reducir la brecha que les separa de sus compañeros de la enseñanza pública y aquella, aun con voluntad de querer llegar a un acuerdo, no puede y no va a poder. La patronal no puede y no va a poder porque es el Gobierno vasco el que aporta la financiación y tiene la llave de la resolución del problema.

En Euskadi, cuando un padre o una madre va a matricular a su hijo o a su hija, elige tres centros por orden de preferencia. Lo hace, como es lógico, en virtud del modo en que quiere educar a los suyos, ya sea por cercanía geográfica o por que el proyecto educativo del centro se ajusta a lo que esa amatxu o ese aita considera bueno. Si las opciones elegidas son de la red pública, el Departamento de Educación del PNV pondrá todas las facilidades al alcance de esos padres; facilidades como la financiación del transporte escolar. Si, en cambio, las opciones elegidas son de la red concertada, empiezan los problemas: no habrá facilidades por parte de la Administración nacionalista.

Esto es a lo que se enfrentan miles de familias vascas a la hora de tomar decisiones en torno a la educación de sus hijos. Se enfrentan a circunstancias sobrevenidas y con un marcado carácter político que no conciben al alumno como eje central del sistema. Cuando el propio sistema da cuenta de la importancia de la red concertada para el sostenimiento de la red pública y cuando la mitad de los alumnos eligen concertada, fomentar la desigualdad no sólo no está justificado, sino que deja en evidencia a quien, desde el Gobierno vasco, justifica el fomento de la desigualdad a través de criterios alejados de lo pedagógico y demasiado próximos a lo ideológico. Independientemente de que los vascos elijamos un colegio u otro, en Euskadi la libertad de elección de los padres y de las madres está coartada. Y seguirá estándolo mientras la política educativa del Gobierno vasco siga empeñada en condicionar a los padres que se plantean escoger la red concertada.

 Esta semana, como consecuencia de las demandas del PP vasco, el Ejecutivo autonómico del PNV ha anunciado su voluntad de mejorar los conciertos. Pero no hay que engañarse. En la presente legislatura, las enmiendas para apoyar a la red concertada promovidas por el PP vasco volvían a desaparecer durante el siguiente ejercicio. Y, como los avances en el equilibrio entre redes, seguirán desapareciendo mientras las familias no digamos bien alto que la Educación debe volver a ser una prioridad para el Gobierno vasco. Avanzar implica movilizarse, y toca hacerlo en defensa de una Educación que coloque al alumno en el centro del sistema y que garantice la libertad de elección. Nuestros hijos no se merecen menos.

*Amaya Fernández es secretaria general del PP vasco y candidata a diputada general de Bizkaia

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