eldiario.es

9

Teología

¿Qué dios busca este carnicero? No tengo una certeza concluyente pero me parece que el dios de las respuestas.

Hablo de dios con el carnicero. El invierno es una época muy propicia para hablar de dios dado que el frío y la lluvia arrinconan, ensimisman y ya se sabe en uno mismo no habita más que el vértigo y la incertidumbre de no saber de dónde venimos ni a dónde vamos.

Este hombre, propietario de la carnicería más antigua del barrio bilbaíno donde resido, de ojos saltones, nariz rotunda, pelo escaso y una tristeza simpática que mal disimula con una conducta siempre amable y cariñosa, tiene una profunda preocupación espiritual que trata de resolver leyendo, en la propia carnicería, textos de Teilhard de Chardin, San Agustín y Bertrand Russell.

Cuando no está despachando muslos de pollo, piernas de cordero, filetes de ternera, chuletas de buey o huevos ecológicos se sumerge en la lectura de estos y otros pensadores y así se procura frases, sentencias, citas; discursos que no solo le alivian sino que luego los comenta con los sorprendidos clientes. No es que venda mucho, claro, debido, supongo, al desconcierto que provoca bajar a la carnicería en busca de unos menudillos y terminar enredado en una disertación teológica, pero también merced a la crisis económica y a la competencia de los muchos supermercados que se han abierto últimamente en estas calles céntricas, así que este buen hombre, más aristotélico que platónico, emplea gran parte del tiempo de su jornada laboral en estas lecturas, en escuchar música sacra a través de un reproductor de música y en mantener diversas conversaciones con los pocos clientes que acudimos a su comercio.

"Hablo de dios con el carnicero. El invierno es una época muy propicia para hablar de dios dado que el frío y la lluvia arrinconan, ensimisman".

Es un hombre singular, curioso, muy vivo, atento, algo pueril, muy proclive al halago cuando, en un comentario cualquiera, descubre una brillante ocurrencia que él aún no había pensado y que en un calendario fijado en la pared tiene anotada una frase del recientemente fallecido Zygmunt Bauman: “Todo es más fácil en la vida virtual pero hemos perdido el arte de las relaciones sociales y la amistad”.

¿Qué dios busca este carnicero? No tengo una certeza concluyente pero me parece que el dios de las respuestas; aquél que nos añadimos a nuestra vida cotidiana como si fuera un nuevo amigo y al que recurrimos para todo, ya que, de pronto, sin apenas darnos cuenta, hemos envejecido, nos sentimos solos debidos a las pérdidas que este suceso conlleva o, como le sucede a este buen hombre, porque tenemos miedo; un miedo repentino, brusco e insospechado al percibir que los dos pilares, los dos sustentos en que habíamos basado nuestra existencia, o sea, el futuro y el dinero, de repente, sin previa notificación administrativa, han desaparecido.

Más o menos lo mismo que le ha ocurrido a la clase media de este somnoliento país...

Muy Bien, has hecho Like

¿Qué tipo de error has visto?
¿La sugerencia que quieres realizar no está entre estas opciones? Puedes realizar otro tipo de consultas en eldiario.es responde.
Error ortográfico o gramatical Dato erróneo

¡Muchas gracias por tu ayuda!
El equipo de redacción de eldiario.es revisará el texto teniendo en cuenta tu reporte.
- Publicidad -

Comentar

Enviar comentario

Comentar

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha