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La hipocresía es muy fácil

Otra vez elecciones, esa aburrida repetición para marcar irrisorias diferencias que pueden acabar en un giro total del panorama futuro de este Estado.

Sánchez era el valedor de la presidencia de gobierno en su camino a ninguna parte como un Peter Pan escondido en un submarino, asomando cuando ha querido, ha ido torpedeando a diestro y siniestro con escusas y a pelota pasada. Como un buque en plena guerra, ha hundido y tocado a los que ha considerado sus mayores enemigos, Iglesias y los catalanes. Estos últimos, sin especificar, agrupando a todos los disconformes en la misma bandera enemiga.

Indudablemente los periscopios que ha utilizado han sido de limitada visión. Atacar a los catalanes es una absoluta equivocación, solo hay que recordar que no se conoce un gobierno socialista sin unos buenos resultados de la formación en este territorio. Su posicionamiento y constante señalización de lo que en Cataluña es un problema para todos –por cierto aburrido por su inmovilismo– y no de unos cuantos, al que la población al margen de su posicionamiento quiere buscar una solución, cuando los mismos socialistas catalanes tienen dirigentes y militantes que cuestionan el posicionamiento de la dirección del PSOE, conociendo la opinión de Ada Colau, líder de los comuns en Catalunya e importante dirigente en Podemos y sus convergencias, es un grave error y mayúsculo utilizarlo como excusa. La única explicación sería tener intención de caldear más el ambiente, algo absolutamente irresponsable.

A sus teóricos socios de izquierda los ha ninguneado hasta el hastío. En vez de una negociación política, ha parecido una discusión de una comunidad de propietarios mal avenidos.

Sánchez ha torpedeado a vista, es decir marcando el camino para restablecer el "orden". Aquí le echaron un capote político muy castizo los despropósitos de Podemos y sus reinos de Taifas en las elecciones autonómicas y municipales. Ahí ya se dio el primer aire al naufragio de la derecha cuando muchas de las balsas de políticos de despacho encontraron tierra y poder, eso sí, al precio que fuera, dejando los principios en el mar, pero la balsa más grande que iba a la deriva con sus contradicciones y aproximaciones a las posturas más rancias europeas de repente dispone de remeros y timonel con un futuro menos incierto que el de los propios socialistas si no optan por un giro hacia la izquierda o hacia algún partido de la derecha –que ya se ha visto que congenian con cualquiera–.

Ni los problemas sociales, ni las pensiones, ni el problema catalán, ni el vasco, ni el de la financiación, ni el modelo de estado se puede arreglar o cambiar si el PSOE no deja de practicar la onfaloscopia como deporte, es decir mirarse al ombligo para su autosatisfacción. De ese ombligo debería recuperar la raíz de partido de izquierdas y federalista entonces, en vez de un periscopio, dispongan de la vista esférica.

A muchos siempre nos quedará admirar a Rafael Sánchez Ferlosio, gran amante de la insumisión a todo: banderas, gobiernos, ejército, política, demagogia o religión.

Y luego votar para no sentirnos "culpables"...

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