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(No hay) café para todos

En España, el 15% de los estudiantes de 15 años no desayuna antes de ir al colegio. El porcentaje es sustancialmente más bajo que para la media de países de la OCDE

No desayunar es más frecuente entre las chicas, los estudiantes de hogares con menos recursos y los de origen inmigrantes. Se replica así la pauta de desigualdad social que se observa en otros indicadores de salud

Un estudio cuestiona la creencia de que desayunar es bueno para controlar el peso

EFE

España presenta una de las tasas de obesidad en adultos y en niños más altas de Europa. En general, el sobrepeso y la obesidad se relacionan con una ingesta de alimentos excesiva, poco equilibrada o de mala calidad. La preocupación médica y política por este problema ha aumentado considerablemente en los últimos años. Recientemente, por ejemplo, el Ministerio de Sanidad ha aprobado nuevas medidas para mitigar este problema al firmar acuerdos con empresas del sector alimentario para mejorar la calidad de los alimentos y bebidas reduciendo el contenido de azúcar, sal y grasas. Al tiempo, sobrepeso y obesidad se asocian con un excesivo sedentarismo. En España hay una proporción sustancial de personas sedentarias en todos los grupos de edad, especialmente en las mujeres. Nuestro país es, además, según datos del estudio PISA, el cuarto por la cola en el porcentaje de alumnos que tienen educación física en la escuela con la regularidad recomendada (al menos tres veces a la semana).

En esta entrada el interés se centra en otro indicador, tal vez menos conocido, que hace referencia a los hábitos alimentarios: saltarse el desayuno antes del colegio. Los datos proceden del estudio PISA en su última edición, la correspondiente a 2015, en la que se recoge información sobre muestras representativas de chicos y chicas de 15 años en los países de la OCDE y en otras naciones participantes en el estudio.

En el conjunto de países de la OCDE, el 22% de los/as estudiantes no suele desayunar antes de ir al colegio. Buenas noticias: este porcentaje es sustancialmente menor en España, un 14,9%. Los datos suponen en realidad un límite superior, porque es posible que algunas personas que declaran no desayunar antes de entrar al colegio puedan ingerir algún alimento después, por ejemplo, en la pausa de media mañana. No disponemos, sin embargo, de esta información en los datos de PISA. A pesar del relativamente buen dato en el caso español, cuando se analizan diferencias según algunas características de los adolescentes emergen regularidades relevantes que replican patrones de desigualdad en salud ya conocidos para otros indicadores.

Primera, las chicas se saltan el desayuno en mucha mayor medida que los chicos en todos los países que cubre el estudio, excepto en China, Hong Kong y Japón. Si para la media de la OCDE algo más del 18% de los chicos y casi el 26% de las chicas no desayuna, en España las cifras son el 11% para los chicos y casi el 19% para las chicas. Las tasas de ayuno son, por lo tanto, menores en España para los dos grupos, en torno a 7 puntos porcentuales menos que la media de los países ricos, pero la brecha entre chicos y chicas es de idéntica magnitud.

Segunda regularidad, los estudiantes con menos recursos acuden al colegio sin desayunar en una proporción mucho mayor que los que cuentan con más recursos en su hogar. Mientras en el cuartil inferior del índice ECSC (elaborado por PISA para medir el capital económico, cultural y social del estudiante y su familia) más del 17% de los adolescentes no desayuna, en el cuartil más rico la cifra se encuentra alrededor del 10%. La diferencia entre estos dos cuartiles extremos se sitúa en torno a los 7 puntos porcentuales, muy similar a la brecha media de la OCDE, aunque de nuevo con niveles considerablemente menores de ayuno en todos los tramos de la distribución. Existe evidencia que confirma esta misma pauta cuando se comparan niveles de ayuno usando distintos indicadores del nivel de recursos del hogar, como por ejemplo el nivel educativo del padre o su situación laboral.

Tercera, los adolescentes de origen inmigrante van al colegio sin desayunar en mayor medida que el resto. En la media de países de la OCDE, la diferencia entre nativos e inmigrantes de primera generación es de solo 2,6 puntos porcentuales, si bien significativa. Aunque en la mayor parte de países de hecho no hay diferencias significativas entre ambos grupos, en España en cambio la brecha es de 5,5 puntos porcentuales y relevante desde el punto de vista estadístico.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos de PISA 2015. Datos ordenados en orden ascendente en cada variable.

Los datos no permiten hacer saltar ninguna alarma; en general, el ayuno no es un problema generalizado entre los adolescentes de nuestro país y posiblemente son más acuciantes otros problemas relacionados con la alimentación –como la insuficiente calidad nutricional de la dieta o su exceso calórico– o con el sedentarismo, que están detrás del aumento del sobrepeso y de la obesidad en la población infantil y adulta. Sin embargo, sí se han podido identificar grupos potencialmente vulnerables al desagregar los datos por sexo, estatus socioeconómico y origen, y las brechas detectadas en España son de magnitud similar a las registradas para la media de los países de nuestro entorno.

Lamentablemente, no es posible identificar en los datos los motivos declarados por los estudiantes para no desayunar. En algunos casos extremos, el ayuno puede ser un problema de escasez de recursos para adquirir los alimentos. Es posible, además, que existan dificultades más generalizadas para desayunar en familia o en compañía de algún otro adulto como consecuencia de los horarios rígidos (o desalineados entre la mayoría de trabajos y los centros escolares), o que estas dificultades se distribuyan de manera desigual en la sociedad. Esta intuición recibe apoyo en el dato de que es significativamente más habitual saltarse el desayuno que la cena, en España y en el resto de países. Podría también influir cierta falta de información sobre los beneficios de desayunar en general y de desayunar en familia en particular. El propio informe PISA muestra una correlación positiva entre el desayuno y las competencias en ciencias que tiene lugar también en el caso español –aunque lógicamente haya factores que afecten a ambas cosas. Por otro lado, hacer las comidas en familia se asocia, según algunos estudios, con un mayor bienestar físico y emocional de los adolescentes. En el caso concreto de las chicas, la literatura especializada suele entender que el mayor ayuno de ellas se debe a una preocupación más intensa por la imagen y a la mayor presencia de trastornos de la conducta alimentaria en chicas que en chicos.

Los motivos, por tanto, son probablemente muy diversos y las estrategias de intervención necesitan tener en cuenta esta heterogeneidad de perfiles y de potenciales motivos. Promover información sobre hábitos saludables en la infancia y adolescencia en la escuela parece un punto de partida inicial prometedor.

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