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La desconexión del PSOE y el camaleonismo del PP

Para que alguien vote por un partido, una de las cosas más importantes es que lo perciba ideológicamente próximo. Si es así, se sentirá cercano a él y confiará en que, si accede al gobierno, el partido representará sus intereses. Por eso, en un momento en que todas las encuestas indican que los dos grandes partidos estatales tienen la intención de voto más baja históricamente, cabe preguntarse en qué medida esto es porque sus potenciales votantes se sienten menos cercanos a ellos.

Para explorar esta idea comparo los barómetros del CIS de abril de 2006 y julio de 2012. En el siguiente gráfico muestro la relación entre la ideología de los ciudadanos y la ideología que estos atribuyen a los dos grandes partidos (siendo el 1 la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha). El gráfico nos da cuenta de qué sectores de las bases electorales de cada partido perciben que estos se han alejado ideológicamente en los últimos seis años.

Gráfico 1

Gráfico 1

Para el caso del PP, podemos comprobar algo que Lluis Orriols, miembro de este blog, ya apuntaba en otro foro hace unos años. El PP cuenta con una virtud camaleónica con respecto a sus potenciales votantes (acotados aquí a los ciudadanos entre el 6 y el 10 de la escala). Los ciudadanos más centristas tienden a verlo como un partido de centro-derecha, no muy alejado de sus postulados ideológicos, mientras que los votantes de derecha y extrema derecha lo perciben como un partido nítidamente derechista. Así, el PP consigue presentarse al gusto del elector, permitiendo que tanto sus votantes más moderados como los más radicales piensen que están votando a un partido que es como ellos. Podemos comprobar, además, que desde 2006 la virtud camaleónica del PP apenas se ha resentido. Es cierto que, seis años después, los ciudadanos de centro-derecha lo perciben algo más escorado a la derecha. Pero, por otro lado, los ciudadanos más radicales ahora lo perciben ligeramente más cercano. En cualquier caso, las diferencias son pequeñas y en general la ideología atribuida al PP es un espejo de la propia.

La situación es muy distinta para el PSOE. El análisis muestra un aumento bastante relevante de la distancia ideológica percibida entre ciudadanos y el partido. En 2006, los individuos dentro de su espectro electoral (acotado a aquellos entre el 1 y el 5 de la escala ideológica) ubicaban al PSOE en el centro izquierda, sin grandes diferencias. Los ciudadanos más a la izquierda lo percibían ligeramente más izquierdista que los ciudadanos más moderados, aunque todos lo ubicaban alrededor del 4 en la escala ideológica. Seis años después, lo que para el PP es una virtud, para el PSOE es exactamente lo contrario. Los ciudadanos más moderados siguen situando al PSOE en el centro izquierda. En cambio, a medida que avanzamos hacia la izquierda, la percepción ciudadana es que el PSOE está bastante más a la derecha. Hasta el punto que aquellos más a la izquierda del eje ideológico ahora lo ubican como un partido por encima del cinco en la escala izquierda-derecha.

¿Qué consecuencias tiene esto? Más allá de la intención de voto, podemos mirar en qué medida los ciudadanos, a la pregunta de a qué partido se sienten cercanos, mencionan al PSOE y PP. Como se observa en el siguiente gráfico, la evolución de la cercanía al PP desde 2006 no sigue un patrón muy claro. A fecha de julio pasado, el porcentaje de ciudadanos de derecha que se sentían cercanos al PP había descendido ligeramente en algunos puntos ideológicos, pero no era generalizado.

Gráfico 2

Gráfico 2

La situación de nuevo es distinta para el PSOE. En todo su espectro ideológico, el porcentaje de ciudadanos que se declaran cercanos a éste ha caído de modo muy importante. Además, esta caída es especialmente notable para los ciudadanos más a la izquierda (del 1 al 3 en la escala ideológica), en consonancia con la percepción de que el partido ha girado hacia la derecha a lo largo de estos últimos seis años. 

Las conclusiones para el PSOE parecen claras. Una de las cosas que le urge es reconectar con su base electoral, sobre todo aquella más a la izquierda, y conseguir que estos potenciales electores vuelvan a percibirlo como un partido ideológicamente cercano a ellos. Para el caso del PP, en principio no parece que su caída electoral esté producida porque sus votantes lo perciban ideológicamente más distante. No obstante, estos datos deben ser interpretados con cautela. En primer lugar, porque, como ya se ha dicho, los datos son de julio pasado. Lamentablemente no contamos con el dato de ubicación de los partidos en ningún barómetro más reciente, pero es probable que en este tiempo se haya desgastado el vínculo del PP con parte de sus votantes. En segundo lugar, porque la cercanía ideológica no es el único factor que un ciudadano tendrá en cuenta a la hora de votar. La sensación de eficacia también es importante. Y es razonable pensar que tras incumplir todas sus promesas electorales y destaparse los últimos escándalos de corrupción, habrá ciudadanos de derecha que, aun viendo al PP como un partido ideológicamente cercano, decidan castigarlo.


NOTA: El dato de cercanía a PP y PSOE de 2006 es la suma de aquellos que se sienten cercanos o muy cercanos a estos.

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