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Las fugas del PSOE

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El momento político y electoral que vivimos es de gran incertidumbre. Por un lado, el bipartidismo se resiente enormemente. Por otro lado, los partidos pequeños no terminan de despegar y las encuestas no dan el certificado de defunción de los grandes partidos. ¿Por qué? La respuesta está en el análisis de los que abandonan a PP y PSOE. ¿Quiénes son los que se van, a qué opciones lo hacen y en qué se diferencian de los que se quedan de los que se van? Esta pregunta es pertinente para conocer cuáles son las probabilidades de que el bipartidismo pase a ser historia en las próximas elecciones.

En este post analizo las fugas del PSOE. Primero, considero aquí como votantes actuales del PSOE aquellos que declaran su intención de votarlo o sentirse cercanos a este aun sin tener todavía intención directa de votarlo (la categoría “Voto+Simpatía” en el último barómetro del CIS disponible con estos datos – octubre 2013). Utilizando este criterio como indicativo, un 39% de los que dicen haber votado al PSOE en noviembre de 2011 no lo votarían a día de hoy (y recordemos que en ese año el PSOE obtuvo su peor resultado en desde la llegada de la democracia y su base electoral quedó ya notablemente mermada). Estas son los que denomino las “fugas” del PSOE. Explorando quiénes son los que abandonan esta opción política, encontramos lo siguiente:

El primer dato que merece la pena observar es el perfil ideológico de las fugas del PSOE. Existe la percepción bastante asentada de que el PSOE se hunde por la izquierda. Según esta hipótesis, los últimos años de Zapatero y su giro de mayo de 2010 habría decepcionado y escarmentado a su electorado más de izquierdas  que habría abandonado en masa al PSOE. Esta premisa es la que definió la estrategia que salió de la Conferencia Política del pasado noviembre. Este argumento no es del todo incierto. Es cierto que el PSOE ha sufrido un desgaste importante en su base más izquierdista. Considerando como votantes de izquierdas aquellos entre el 1 y el 3 en la escala ideológica del CIS, un 32% de los votantes de izquierdas ahora mismo no lo votarían. Esta es una erosión relevante. No obstante, frente a este idea que se ha instaurado en análisis habituales, la realidad es que el PSOE pierde más votos en el centro del espectro político que en la izquierda. En el centro electoral (votantes que se sitúan en el 4 y el 5 en la escala ideológica), el porcentaje de votantes que lo abandonaría ahora, tras haberlo votado en las elecciones de 2011, alcanza el 40%. En el gráfico 1 computo qué suponen estos grupos en el conjunto de las fugas del PSOE. Así, más del 47% de las pérdidas de voto totales del PSOE están en el centro político. En la izquierda, el porcentaje baja a 34%; un 38 % menos que en el centro. La razón de estas diferencias es que en el electorado existen bastantes más votantes de centro y centro-izquierda que de izquierdas (tal y como los hemos definido). Por eso, aunque proporcionalmente las pérdidas en la izquierda sean altas, en cifras absolutas las pérdidas en el centro son bastante más relevantes para el PSOE.

 La segunda cuestión que destaca es que gran parte de estas fugas se van a la abstención o la indecisión, sin ser capitalizadas por ningún otro partido. Esto reafirma, desde otra perspectiva, los datos presentados por Ignacio Urquizu en este blog la semana pasada. El partido más beneficiado por la caída del PSOE es Izquierda Unida, que se lleva un 20% de las fugas del PSOE. Lejos queda UPyD que recibiría un 6,5% de exvotantes del Partido Socialista. Esta capitalización por ambos partidos no son comparables al 61% de las fugas que irían a lo que en este blog hemos denominado BAIs (votantes en blanco, abstencionistas e indecisos). En concreto, un 7,5% votaría en blanco, un 21,4% se abstendría y un 32% aun no sabe qué haría. En estas cifras no deja de ser sorprendentes el poco grado de trasferencia de votos a otros partidos, sobre todo en la izquierda. Esto podría indicar que el PSOE aun cuenta con un electorado latente que no se ha ido a otros partidos y podría ser recuperable.

 

Por último, explorando qué diferencia en términos socioeconómicos a las fugas del PSOE de los que se quedan, encontramos pocas diferencias. Las fugas son de nivel educativo y económico ligeramente mayor, y están algo más informados, pero las diferencias son poco relevantes. En realidad, solo destacan porque tienen una valoración claramente menor de Alfredo Pérez Rubalcaba. El conjunto de los españoles valoran a Rubalcaba en 3,12. Las fugas del PSOE le valoran solo ligeramente por encima, con un 3,48 de media. Esta puntuación está muy por debajo del 5,38 con que lo valoran los que aún mantienen su intención de voto o cercanía con el PSOE.  Más allá de esta diferencia en la valoración de Rubalcaba, no existen otros elementos en que los votantes que abandonan al PSOE sean claramente distintos de los que se quedan. 

En definitiva, el PSOE está experimentando una fuga muy importante de su voto, pero, contrariamente a una idea muy extendida, las fugas son mayores en el centro que en la izquierda. Esto probablemente explica que no se hayan traducido en un trasvase de voto a otro partido y que, bajo ciertas condiciones (como conseguir enganchar al electorado con el líder) el PSOE aún podría recuperarlos.

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