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Las preferencias por los acuerdos políticos: una nueva encuesta

Presentamos algunos resultados de la encuesta postelectoral sobre “Pactos y Gobernabilidad” llevada a cabo por el Grupo de Investigación de Procesos Electorales y Opinión Pública de la Universidad de Valencia.

El pacto preferido por la mayoría de quienes no prefieren un gobierno del Partido Popular es un “pacto hacia la izquierda”, pues la mayoría alternativa, que prefiere un acuerdo “a derecha y a izquierdas”, está dividida con respecto a si participar o no en el gobierno. Destaca, además, la intensidad de las preferencias de quienes optarían por un pacto “de izquierdas”.

El informe de la encuesta puede consultarse aquí.

Sabemos por otras encuestas, y esta lo confirma, que una clara mayoría de ciudadanos opinan que es mejor que se llegue a un acuerdo de gobierno a que se repitan las elecciones. Dos de cada tres encuestados lo prefieren, aunque el porcentaje desciende bastante entre los votantes del PP -algo más de uno de cada dos- lo que no es una sorpresa. Los votantes de Podemos (y sus aliados electorales) se encuentran en torno a la media; los demás, por encima de la media.

Que no todos los ciudadanos lo ven claro lo sabíamos ya porque hemos escuchado al Presidente del Gobierno deslizar su expectativa de unas nuevas elecciones. Pero el 67,8% de los votantes del PP reemplazaría a Rajoy como líder si con ello se consiguiera formar un pacto de gobierno. Se entiende que es un pacto dirigido por el PP. Solo el 15,9% de los votantes socialistas removería a Sánchez para poder hacer otro tanto. 

En esta encuesta se ha preguntado por los pactos posibles, de la siguiente manera. En primer lugar, se ha pedido que se exprese opinión por qué partido debería liderar la formación de gobierno, siendo las opciones “un pacto liderado por el PP”, “un pacto liderado por el PSOE” y “no lo tengo claro”. Entre los votantes del PP hay un lógico consenso en la primera respuesta, la opinión de los votantes de Ciudadanos está dividida y, entre los demás, se prefiere un pacto liderado por el PSOE.

En segundo lugar, se pregunta por la coalición preferida, ofreciéndose un menú de cuatro opciones a quienes prefieren PSOE, otras cuatro a quienes prefieren PP, y las ocho a quienes no se decantan. De esta forma se impide a unos y a otros “votar” por opciones que, suponemos, rechazan. Los entrevistados pueden marcar tres opciones, en orden de preferencia.

Si prefiere un pacto liderado por el PSOE...

C1:PSOE+Podemos+IU con apoyo de PNV + abstención de ERC + DiL (167 escaños, mayoría simple)

C2: PSOE+Podemos+C's (199 escaños, mayoría absoluta)

C3:  PSOE+C's con la abstención de PP (130 escaños, mayoría simple).

C4: PSOE con el apoyo de C's + Podemos (199 escaños, mayoría absoluta)

Si prefiere un pacto liderado por el PP…

C5: PP+PSOE+C's (253 escaños, mayoría absoluta)

C6: PP+PSOE (213 escaños, mayoría absoluta)

C7: PP+C's con abstención de PSOE (163 escaños, mayoría relativa)

C8: PP con abstención de C's + PSOE (123 escaños, mayoría relativa)                                                                        

Concentrémonos en las opciones abiertas al PSOE y en las preferencias de quienes apoyan que el gobierno lo lidere este partido, o quienes no están seguros de a quién prefieren como líder.

El gráfico 1 muestra la distribución de las primeras preferencias en la población, teniendo en cuenta la separación antes indicada: solo se pueden preferir coaliciones lideradas por el partido que se ha seleccionado para esa posición. La mayoría prefiere, en primera instancia, algún tipo de coalición liderada por el PSOE (las cuatro primeras barras) y, dentro de esto, la coalición más citada como primera opción es la coalición “hacia la izquierda” (C1) y la menos citada es la coalición “hacia la derecha” (C3, que incluye el apoyo externo del PP). Las dos opciones que sugiere la encuesta para un pacto “a derecha e izquierda” aparecen en posiciones intermedias. Una de ellas propone la participación de PSOE, Podemos y Ciudadanos (C2); la otra, el apoyo externo al PSOE por parte de esos mismos partidos (C4).

Gráfico 1. Las primeras preferencias. Encuesta de Pactos y Gobernabilidad del GIPEyOP de la Universidad de Valencia.

Gráfico 1. Las primeras preferencias.

Esta pauta se confirma en el gráfico 2, que selecciona solo a quienes están conformes, o al menos indecisos, con que el gobierno lo lidere el PSOE y no el PP, es decir, quienes podrían apoyar lo que resulte del proceso de formación de gobierno encargado a Pedro Sánchez que está teniendo lugar en estos días. Lo que se puede destacar, en este caso, es que las coaliciones 2 y 4, aquellas que son “a derecha e izquierda”, ganan sobre todo “segundas preferencias”. Si tuviéramos en cuenta las preferencias de toda la población, estas alternativas de gobierno podrían ser más “tolerables” que el pacto “hacia la izquierda”, pero entre aquellos que no apoyan un gobierno liderado por el PP, y por tanto es seguro que estarían en la oposición, la opción hacia la izquierda tiene un apoyo más numeroso.

Gráfico 2. Las preferencias de quienes apoyan un gobierno liderado por el PSOE mejor que por el PP, o no saben decidirse entre ambos. Encuesta de Pactos y Gobernabilidad del GIPEyOP de la Universidad de Valencia.

Gráfico 2. Las preferencias de quienes apoyan un gobierno liderado por el PSOE mejor que por el PP, o no saben decidirse entre ambos.

Se dirá que hay cierto juego de manos en el menú de opciones, pues los acuerdos “a derecha e izquierda” solo se diferencian en si se acuerda un apoyo exterior al gobierno o si se participa en el mismo, lo que divide a los ciudadanos entre dos alternativas muy parecidas, de manera que la corriente mayoritaria no se revela como tal.

Bien, aquí está lo interesante. Si los pactos se evaluaran solo por su ubicación en el eje ideológico de izquierda a derecha, cabe poca duda de que la mayoría relevante preferiría algún tipo de acuerdo entre PSOE, Podemos y Ciudadanos. Pero resulta que hay un segundo eje que influye en la decisión: la participación con cargos de gobierno. Una vez que se concreta si los partidos participan o solo se abstienen, la mayoría no se mantiene unida. Para algunos, la presencia del otro solo es tolerable si no conlleva participación, para otros su participación solo se acepta si todos participan. Si tuvieran que participar los tres partidos en el gobierno, algunos de los que favorecen el acuerdo a tres prefieren entonces que el acuerdo sea solo con C’s y que se abstenga el PP (hacia la derecha); sin embargo, si el acuerdo a tres no se materializara con la participación de Podemos y Ciudadanos, sino solo con su abstención, otros anteponen a eso un acuerdo a izquierdas, con participación de Podemos. 

En esta situación, el orden colectivo de preferencias es C1>C2>C4>C3, tal y como se muestra en el cuadro, que recoge el resultado de votaciones virtuales entre todas las opciones, tomadas de dos en dos, teniendo en cuenta las primeras, segundas y terceras preferencias.

Cuadro de preferencias colectivas C1>C2>C4>C3 según el orden de mayoría, tomadas de dos en dos. Encuesta de Pactos y Gobernabilidad del GIPEyOP de la Universidad de Valencia

Cuadro de preferencias colectivas C1>C2>C4>C3 según el orden de mayoría, tomadas de dos en dos. Encuesta de Pactos y Gobernabilidad del GIEyOP de la Universidad de Valencia

Si se sometieran a votación las opciones (entre aquellos que apoyan al menos, o pueden apoyar, un gobierno liderado por el PSOE) el pacto “hacia la izquierda” (C1) gana por 51,2% de los votos a la versión del pacto con participación “a derecha e izquierda” (C2), que tendría el 31% de los apoyos (el resto no lo sabemos porque no indica preferencia por ellos). Si, por otra parte, hubiera que votar entre el pacto a izquierdas y la otra versión del pacto a izquierda y derecha, con gobierno del PSOE en solitario, el pacto a izquierdas ganaría por el 56,4% de los votos, frente al 26,4% (el resto no lo sabemos). Como en ambos casos hay mayoría absoluta, la preferencia es indiscutible; si quienes apoyan un tripartito no se ponen de acuerdo en si quieren coalición o pacto de gobierno, no pueden prevalecer. Solo así podrían ser mayoría.

Una palabra final sobre la intensidad de las preferencias.

Es curioso observar cómo sucede una especie de experimento involuntario.  Puesto que el sistema no impedía contestar a la pregunta sobre la segunda coalición preferida repitiendo la misma respuesta que se había dado respecto a la primera preferencia, algunos entrevistados, por error o por algún motivo, lo descubrieron e hicieron uso de esta posibilidad.  Entre quienes prefieren un gobierno PSOE-Podemos-IU, más de uno de cada cinco lo volvió a marcar como segunda preferencia (el 21%, 138 respuestas en la muestra no ponderada), y casi todos ellos, además, como tercera preferencia. Tal fruición se observa solo en este grupo, pues el número de personas que repiten como segunda o tercera preferencia la misma opción que habían dado como primera, entre quienes apoyan el resto de las alternativas, oscila entre uno y cinco, lo que es enteramente compatible con un uso no deliberado de esa opción, es decir, con un simple error.

Un indicador añadido es el siguiente. De quienes prefieren la coalición de izquierdas, menos de dos de cada tres, el 63,4%, expresa una segunda preferencia (menos aún, el 58,1% de las respuestas no ponderadas). Compárese con el 92,3% y el 94,6% de los partidarios de las coaliciones 2 y 4, que expresan una segunda preferencia. En la coalición “a izquierdas” hay una parte de apoyo en forma de Todo o Nada; o de Don Tancredo, según se aprecie.

 

NOTA

Los resultados deben tomarse, como en todas las encuestas, pero más aún en el caso de una muestra obtenida mediante un método como la bola de nieve, con su grano de sal. Ahora bien, puesto que la cuestión que más influye en las preferencias por el pacto de gobierno es el partido por el que se ha votado, al tener este factor controlado (ponderando la muestra a tal efecto) el cuadro resultante debería ser representativo de las opiniones de los ciudadanos. Con un par de advertencias, pues al tratarse de una muestra por internet no están igualmente representados todos los niveles educativos (es una muestra de los segmentos más educados de cada partido) y al tratarse de una bola de nieve su incidencia territorial no es uniforme (tiene menos peso el territorio noroccidental, en términos generales, de cuanto debería). Con todo, confiamos en que esta exploración de datos sea útil para entender el momento político y los dilemas estratégicos del formateur Pedro Sánchez.

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