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El "sorpasso" en el independentismo: ERC, JxCat y sus tribulaciones

Un análisis de datos de encuesta en Cataluña aporta luz sobre la reconfiguración electoral del independentismo, y los factores subyacentes a la competición entre Esquerra y Junts per Catalunya

Si por algo se caracterizaron los días previos a las elecciones generales del pasado 28 de abril fue por una suerte de “falsa” incertidumbre. Por un lado, se respiraba la certeza de que el voto al PSOE aumentaría considerablemente, pero por otro nos preguntábamos qué ocurriría con el resto de fuerzas. ¿Sería la caída del Partido Popular tan estrepitosa como indicaban algunas encuestas?, ¿irrumpiría Vox con tanta fuerza en el Congreso de los Diputados?, las antes llamadas “nuevas formaciones”, C's y Unidas Podemos, ¿perderían definitivamente la capacidad de movilización que las había caracterizado desde 2014?

Mientras nos hacíamos estas preguntas, parece que se nos escapó parte de lo que estaba ocurriendo en escena y de lo que tan solo nos percatamos tras saber los resultados del 28A: ERC se consolidaba como la primera fuerza en Cataluña, con más de un millón de votos y 15 diputados en el Congreso de los Diputados.

En julio, casi tres meses después desde la celebración de las elecciones generales, y en lo que parecía un punto muerto tras una larga negociación-no negociación entre PSOE y Podemos, conocíamos la encuesta realizada por el GESOP para el diario “El Periódico” que pronosticaba la fulgurante caída de JxCat, hasta los 24-25 escaños y la consolidación de ERC (40-41 escaños) como fuerza predominante en el nacionalismo catalán. Amén de la continúa desacreditación de las encuestas a las que nos enfrentamos, y de lo que ya casi estamos acostumbrados, lo cierto es que estos datos vienen a confirmar la tendencia ya emanada en las elecciones de 2015 (tras el descalabro de 2008 y la lenta recuperación de ERC) y la posterior consolidación en las pasadas elecciones generales de abril de 2019. Estos últimos son los mejores resultados de ERC desde la restauración de la democracia, cercanos a los cosechados por Lluís Companys en 1933 (elecciones en las que se elegían 122 diputados más que en la actualidad). Por lo tanto, cabe preguntarse ¿nos encontramos inmersos en un proceso de reconfiguración de la oferta nacionalista en Cataluña? ¿ha sido capaz ERC de hegemonizar la batalla política en la arena nacionalista? ¿qué ha ocurrido con JxCat, formación que venía liderando el nacionalismo catalán? En estas líneas intentaremos dar respuesta a estas cuestiones mediante la explotación de la encuesta postelectoral realizada por el Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) entre los días 30 de abril y 6 de mayo.

En primer lugar, la tabla de transferencia de voto entre las elecciones generales de 2016 y 2019 nos señala la fortaleza y compromiso que ha sido capaz de generar ERC durante este convulso período, convirtiéndose en el partido con mayor nivel de fidelidad entre los principales partidos, donde casi el 75% de los votantes en 2016 repiten en 2019. Por su parte, este mismo gráfico evidencia la peligrosa situación en la que se encuentra JxCat, con unos niveles de fidelidad de voto situados en el 51,9% (siendo la segunda fuerza con peores registros por delante del PP catalán) y, lo que es más importante, un 33,3% de sus votantes en 2016 modificaron el voto y depositaron su confianza en ERC.

Siendo así, la formación liderada por Oriol Junqueras comenzaría, en primer lugar, a consolidarse como referente del nacionalismo catalán, obteniendo apoyos no sólo de su tradicional caladero de votos, sino también desde su principal competidor en el eje identitario, adquiriendo una mayor transversalidad electoral. En segundo lugar, ERC se ha convertido ya en una opción de representación estratégica a nivel estatal y los efectos del tradicional voto dual parecen atenuarse, recibiendo incluso votos desde el PSC y En Comú Podem.

Para ello, primero echaremos una rápida ojeada a cómo vivieron la campaña los votantes de ERC y los votantes de JxCat: ¿en qué medida afirman que tuvieron en cuenta a la hora de decidir su voto determinados temas?

En segundo lugar, ¿cuáles fueron los temas que más incidieron en el voto? En este sentido, tanto en la cuestión del juicio a los líderes independentistas como en la de la relación entre Cataluña y España, los votantes de ambas formaciones afirman que, en una escala de 0 a 10, les han influido de forma muy similar. Donde sí podemos observar una diferencia destacable es en la cuestión de la corrupción, así como en las posiciones sobre la crisis económica. Como podemos ver, estos votantes se distancian 1.75 puntos en la pregunta relativa a la corrupción (la media es de 6.56 en los votantes de ERC y de 4.81 en los votantes de JxCat), y casi 1 punto en la pregunta sobre las propuestas en torno a la crisis económica (5.99 y 5.14, respectivamente). ¿Significa esto que los votantes de Junts per Catalunya dan más importancia a las cuestiones relativas a la identidad? El siguiente gráfico y la estrategia emanada desde sus representantes en el Congreso en los días previos a la primera sesión de investidura tras el 28A (JxCat decía tener “155 razones para votar no” a Sánchez) reforzarían este planteamiento. En él observamos cómo la identidad exclusivamente catalana es más fuerte entre el electorado de JxCat, y disminuye en posiciones de dualidad identitaria en favor de ERC, lo que hace a esta fuerza claramente más transversal en esta dimensión.

Esto nos lleva a plantearnos si la diferencia entre aquellos que votaron a ERC y a JxCat el pasado 28 de abril estriba en que los primeros tienen en cuenta la cuestión identitaria y la cuestión social. Si el conflicto entre España y Cataluña se construye, en el votante de ERC, a través del identitario y del ideológico. Como vemos en el siguiente gráfico, ERC ocupa unas posiciones más dilatadas que JxCat y su nivel de captación y penetración en las posiciones que ocupa es mucho mayor que el segundo. En este sentido, ERC no sólo ha sido capaz de sobrepasar la frontera ideológica adquiriendo apoyos más allá del centro político, sino que, también, acercarse hacia las posiciones menos catalanistas y penetrar en ellas. Hace tan sólo unos días, retomada ya la actividad en el Congreso de los Diputados, pudimos ver como la posición de ERC y de JxCat no podía ser más divergente y en ella se palpa este realineamiento sobre la cuestión identitaria e ideológica que ha permeado las estrategias de ambas formaciones: ERC ha seguido apostando por un acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos, mientras JxCat se enroca en sus “155” motivos para no apoyar a Sánchez.

Por su parte, JxCat se encuentra en posiciones en las que hay una alta competición con ERC, y donde su capacidad de captación es menor que sus competidores en el eje identitario. Desde el cuadrante derecho, JxCat intenta ser hegemónica en posiciones de la derecha catalanista, pero el número de votantes que se posicionan en ellas es menor, lo que le obliga a competir en posiciones más moderadas en lo ideológico. Esto evidencia, en última instancia, el desplazamiento de la disputa electoral catalana hacia posiciones de izquierda y centro-izquierda catalanista (desplazamiento iniciado en 2015 tras la conformación de la coalición JxSí), posiciones que obviamente favorecen a ERC y perjudican, en mayor medida, a JxCat. 

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Con el objetivo de llevar a establecer qué variables son las que más han afectado a la hora de decidir el voto, hemos optado por la construcción de modelos de regresión logísticos binarios (logit). Para ellos hemos creado dos variables dependientes a partir de la pregunta relativa al recuerdo de voto en las Elecciones Generales de 2019: voto a ERC-Sobiranistes y voto a JxCAT-Junts. las variables explicativas que hemos incluido en el modelo inicial, atendiendo a las que la literatura señala como más relevantes, las agrupamos en las siguientes secciones: variables de contexto, cleavages, variables sociodemográficas, actitudes hacia la política y la democracia, identificación partidista, solución político-territorial, contexto político y opinión, motivos de su decisión de voto. El gráfico muestra los efectos de las variables con efectos significativos en la probabilidad de votar a cada uno de los partidos.

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Nos llama la atención que quien votó con convicción lo hizo más a Esquerra que al resto de partidos, mientras que (curiosamente), creer que su partido es el que mejor representa sus ideas está asociado negativamente a optar por este partido (son los votantes de otros partidos los que tienden en mayor proporción a pensar así). En el caso de aquellos que votaron a JxCat no encontramos estas variables como significativas, pero sí observamos que dar importancia a la cuestión del juicio a los líderes independentistas sí está asociado a votar a esta formación. La simpatía partidista, como era esperable, es significativa en ambos modelos. La identificación con un partido político sigue siendo una de las principales variables que explican el voto.

En el caso de ERC, la posición del encuestado en la escala catalanista y europeísta son ambas significativas y han influido en el voto a dicha formación. En el caso de JxCat,  el grado de catalanismo no aparece como significativa, lo que resulta llamativo si tenemos en cuenta las respuestas de estos mismos votantes a la pregunta respecto a cómo se identificaban nacionalmente (Pregunta Linz-Moreno). Sí aparece, afectando en negativo, el grado de "españolismo". ¿Configuran por tanto de forma distinta su identidad nacionalista los votantes de JxCat y los votantes de ERC?, ¿puede ser que la identidad en unos se construya de forma más excluyente mientras que en otros de una manera más inclusiva? Quizás haya influido la diferente estrategia con la que han afrontado los dos partidos el proceso judicial abierto tras la celebración del 1-O. JxCat, con una mayor confrontación con el Gobierno estatal; ERC, y a pesar de que sus líderes se encuentran en prisión, con una mayor disposición a negociar con el gobierno de Pedro Sánchez. 

Por último, y en cuanto a las variables que denominamos sociodemográficas, podemos comprobar cómo en el caso de ERC es significativo el nivel de estudios, mientras que, en el caso de JxCat, es la edad. De esta forma, a medida que nos movemos en unos niveles de formación mayores, aumentan las probabilidades de votar a ERC, y a medida que se incrementa la edad del elector más probabilidades hay de voto a la formación de Puigdemont.

Todas estas cuestiones nos llevan a plantearnos que nos encontramos ante la reconfiguración de la oferta nacionalista en Cataluña: ahora tenemos una Esquerra fortalecida y un JxCat que sería relegado a un papel secundario. Esto engarza con las diferentes estrategias sobre la cuestión catalana, pero la encuesta también apunta que podría tener que ver con que lo social y lo económico importa para el votante soberanista, y que ERC parece haber entendido mejor esto. 

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