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Neurocosas


El objetivo de la ciencia no es saberlo todo de cualquier manera. El método científico permite conocer algunas cosas, y conocerlas de un modo muy específico.

La tecnología no permite solucionar cualquier cosa: Es una serie de intrucciones para resolver determinados problemas mediante una serie de métodos muy concretos.

En nuestro tiempo, producto del desarrollo del conocimiento científico y lleno de brillantes instrumentos tecnológicos que conviven superpuestos a saberes no científicos, considerar los límites de la ciencia y la tecnología es un asunto esencial. Por supuesto, estos límites no son estables ni definitivos: la propia dinámica de la investigación los altera constantemente. Pero no debemos olvidar que están ahí.

Los límites de la ciencia y la tecnología no existen porque los científicos y los tecnólogos hayamos decidido ocuparnos de unas cosas y no de otras, sino que dependen de los métodos que utilizamos para obtener esos conocimientos y de los modelos sobre los que diseñamos las soluciones técnicas. Utilizar un prefijo inspirado en una ciencia experimental no transforma automáticamente un saber en conocimiento científico, ni lo hace más sólido, ni más robusto, ni más susceptible de ser empleado como modelo para el desarrollo una tecnología eficaz.

Ayer, el New York Times se hacía eco del creciente "neuroescepticismo" surgido como reacción frente a esa tendencia a "expandir" la neurociencia a ámbitos ajenos a su método. Muchos neurocientíficos lo aceptan de buen grado porque piensan que la popularización reforzará su campo de trabajo y creará nuevas oportunidades laborales. Yo , en cambio, me temo que la falta de rigor en muchas de estas "aproximaciones" a la neurociencia por parte de buscadores de recetas sencillas para predecir la conducta humana, acabe siendo otro de esos problemas que la tecnología no soluciona.

Ya veremos.

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