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Albania cierra una campaña electoral alejada de la agresividad inicial

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Albania cierra una campaña electoral alejada de la agresividad inicial

Albania cierra una campaña electoral alejada de la agresividad inicial

Albania cierra hoy una campaña electoral de guante blanco, alejada de la agresividad que hace apenas unos meses llevaba a los principales candidatos, el primer ministro socialista Edi Rama y el conservador Lulzim Basha, a dedicarse epítetos como "criminal" y "corrupto".

"Luli (Lulzim Basha) no es un mal chico, pero quiere ser primer ministro. Durante los cuatro años como alcalde de Tirana durmió. Luli se despierta solo cuando tiene cámaras delante", dijo Rama en un acto en la recta final de campaña.

Basha, por su parte, le tacha de "primer ministro turista", que quiere un "volante de juguete" para dirigir Albania.

El único que se ha desmarcado de esta retórica ha sido Ilir Meta, líder del Movimiento Socialista para la Integración (LSI) y presidente electo del país, que asumirá el cargo el 24 de julio.

Meta y otros dirigentes del LSI han endurecido el tono contra Rama al acusarlo de "arrogante", "dictador" y "enfermo mental", y lo han amenazado hasta con rebelión armada y derramamiento de sangre si viola las elecciones.

Tanto Rama, líder del Partido Socialista (PS), como Basha, que se enfrenta al primer desafío como líder del conservador Partido Democrático (PD), quieren conseguir una mayoría suficiente para gobernar sin necesidad del LSI, partido bisagra del país.

El LSI estuvo en un Gobierno de coalición tanto en 2009, cuando se alió con el PD, como en 2013, cuando aseguró a los socialistas la formación del Gobierno.

La rivalidad entre el PS y PD, que había dominado la vida política desde la caída del comunismo en 1991, y que provocó hasta conflictos violentos armados, ha quedado aparcada ante Meta, el rival común contra el que ambos han dirigido las críticas más duras.

En la distensión influyó sin duda el pacto logrado entre Rama y Basha el mayo pasado, impuesto por presión internacional, que puso fin al boicot parlamentario y electoral de la oposición.

El PD había organizado desde febrero protestas callejeras y montado una acampada delante de la oficina de Rama para exigir su dimisión y la formación de un Gobierno transitorio que debía llevar el país hacia unas elecciones limpias y democráticas.

Finalmente Rama cedió al PD seis ministerios para garantizar la transparencia electoral, una colaboración que podría extenderse después de los comicios con la formación de un Gobierno de amplia base, algo inusual en Albania y que dejaría fuera de juego a LSI.

El primer ministro aspira con su victoria a consolidar las reformas iniciadas, transformar la Administración Pública, garantizar un crecimiento económico de hasta el 5 % y crear 220.000 nuevos empleos en un país que el 56 % de la población quiere abandonar en busca de una vida mejor.

En sus mítines Rama no se ha cansado de pedir a los albaneses un fuerte respaldo que posibilite "manejar en solitario el timón de las reformas", y ha reprochado al LSI haber obstaculizado las reformas y haber usado el poder para sacar provechos personales.

Basha, por su parte, ha prometido una "República Nueva" y una sensible bajada de impuestos que dará un impulso a la economía.

El Parlamento salido de las urnas el domingo, y su correspondiente Gobierno deberán aplicar una serie de reformas indispensables para abrir, a finales de año, las negociaciones de adhesión a la Unión Europea (UE).

Para cumplir este objetivo es fundamental celebrar unas elecciones que sean consideradas libres y honestas, luchar contra el crimen y las drogas, y poner en marcha una reforma judicial que pretende purgar la Justicia y la Política de su endémica corrupción.

Dos sondeos de institutos demoscópicos italianos contratados por sendas televisiones privadas albanesas dan la victoria al gubernamental PS, seguido del conservador PD, con el LSI en tercera posición.

Desde la caída del comunismo en 1991, en Albania las elecciones han estado marcadas por irregularidades, acusaciones de fraude y el rechazo a aceptar los resultados por parte de los partidos perdedores.

Unos 5.100 observadores, 330 de ellos de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), vigilarán el proceso electoral.

Rama concluirá esta noche la campaña en un mitin en Vlora, la ciudad por la que se presenta como candidato, mientras que Basha lo hará en la céntrica Plaza de Santa Teresa en Tirana.

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