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¿Deben fichar los parlamentarios para controlar su asistencia y percibir las dietas?

El hemiciclo de los diputados durante una sesión plenaria

Carmen Moraga

¿Deben fichar los parlamentarios para controlar su asistencia a las Cámaras como hacen los trabajadores en muchas empresas públicas y privadas? El debate ha vuelto a la palestra después de que los diputados y diputadas de las Cortes de Aragón hayan comenzado a fichar para poder cobrar las indemnizaciones y dietas por desplazamiento. La medida, pionera en España, partió de la presidenta de las Cortes, Violeta Barba, de Podemos, y ha empezado a aplicarse desde el 1 de marzo.

Desde ese día todos los parlamentarios aragoneses colocan su huella en el control presencial digital que se ha instalado en la Cámara para comprobar las asistencias. De este modo, para poder ingresar todas las dietas, los parlamentarios aragoneses deben justificar que han acudido al trabajo un mínimo de 17 días de los 20 o 22 hábiles de cada mes. De esos desplazamientos, al menos 13 tendrán que acreditarse mediante ese sistema informático de control presencial. Para el resto de los días, basta con una “declaración responsable” firmada por el diputado, cuyo salario base es de 2.965 euros brutos al mes.

Hasta ahora, las dietas por desplazamientos se les abonaban sin que tuvieran que aportar ninguna documentación. Las cantidades que cobran los parlamentarios aragoneses dependen de la distancia que haya desde sus residencias hasta la capital. Si viven de cero a 50 kilómetros, perciben 798,06 al mes. De 51 a 100 kilómetros, 1.446,09 euros. De 101 a 150 kilómetros les corresponden 1.830,11 y si se superan los 150 kilómetros, 2.094,13.

Ningún otro parlamento regional ha secundado esta medida, que es mal vista por los grupos hasta ahora mayoritarios, PP y PSOE. Tampoco le gusta a Ciudadanos.

El descontrol del Parlamento Europeo

Sin embargo, sí está establecida en el Parlamento Europeo donde la picaresca, por calificarlo de forma suave, de algunos de sus miembros ha obligado a adoptar medidas más severas para controlar el cobro de las cuantiosas dietas que reciben los eurodiputados.

A los 7.956 euros brutos al mes (6.200 netos) de sueldo, suman una dieta diaria fija de 304 euros, para alojamiento y otros gastos, por asistir a las actividades oficiales en Bruselas y Estrasburgo, las dos sedes de la Eurocámara.

A ello añaden otra dieta mensual fija para gastos generales en el país de origen de 4.299 euros netos para gestión de oficina, teléfono, envíos postales y compra y mantenimiento de equipos informáticos, entre otros conceptos.

La polémica surgió después de que la eurodiputada británica Nikki Sinclaire demostrara en unas grabaciones las malas prácticas de algunos compañeros para embolsarse las dietas sin ir a trabajar. En las imágenes que captó se veía cómo algunos fichaban pero seguidamente se iban al aeropuerto para volver a sus respectivas casas.

A finales de 2011 la Comisión de Asuntos Constitucionales aprobó por unanimidad el nuevo código de conducta para los eurodiputados. Endureció los controles de tal modo que las dietas se reducen drásticamente si los diputados no asisten a la mitad de las sesiones plenarias en un año parlamentario (de septiembre a agosto) sin la debida justificación. En el caso de que falten a más de la mitad de las votaciones nominales, la dieta se reduce también a la mitad.

Un debate abierto en el Congreso por UPyD

El debate sobre si deben fichar los parlamentarios fue planteado en el Congreso de los Diputados en febrero de 2014 -X legislatura- por UPyD, durante el enésimo intento de reformar el Reglamento de la Cámara, vigente desde 1982. Entre las 32 medidas presentadas por la portavoz del partido magenta, Rosa Díez, se incluyó la que los diputados tuvieran la obligación de cumplir un horario fijo y fichar. UPyD también planteó la posibilidad de sancionar mediante la retención de dietas o de parte del salario las ausencias reiteradas sin justificar.

El actual Reglamento, en su artículo 99, ya contempla la suspensión del sueldo total o parcial de los diputados que no cumplan con sus obligaciones. Los grupos mayoritarios, como el PP y el PSOE, controlan la asistencia de sus miembros y cuentan con un reglamento interno que sanciona con multas las ausencias sin justificar a las votaciones de los plenos y las comisiones. En Ciudadanos han aprobado también un reglamento interno en el que se establecen las obligaciones de sus diputados.

La propuesta de UPyD fue rechazada de plano por el PP y el PSOE, que no la consideraron necesaria. Tampoco fue bien acogida por Izquierda Plural, cuyo portavoz, José Luis Centella, opinó que estaba “mal enfocada”. “¿Qué quieren? ¿Ponernos un reloj? No es lo más adecuado. No creo que sea cuestión de estar ocho horas diarias en el despacho o sentados en el escaño. La carrera de San Jerónimo no es nuestro único ámbito de trabajo. Hemos sido elegidos por nuestras provincias. Yo prefiero que me fichen cuando voy allí”, afirmó Centella.

En el Congreso y el Senado, los diputados electos por Madrid, además de los 2.813 euros brutos de sueldo base, perciben un complemento mensual de 870 euros para mantenimiento en la capital, mientras los de otras provincias cobran 1.823 euros, también mensuales. A todos se les entrega una tarjeta con 3.000 euros anuales para taxis, cobran también dietas por kilometraje y tienen pagados los gastos de desplazamiento en tren o avión.

Sobre todas esas dietas y complementos no hay prácticamente ningún control, a excepción de la obligación de hacer públicos trimestralmente en la web del Congreso los gastos globales de los viajes. Ni diputado ni senadores deben presentar facturas de hoteles o de comidas efectuadas en Madrid para cobrar esas dietas mensuales, que se les abona aunque tengan vivienda en la capital o no acudan a las Cámaras por algún motivo justificado o no.

Irene Montero ve “positiva” la medida

Ahora, las posiciones de los populares y socialistas no han cambiado mucho. El portavoz del PP, Rafael Hernando, asegura a eldiario.es que es “un disparate” que se controle la asistencia al trabajo de los diputados, como ha empezado a hacer Aragón. “Un diputado lo es las 24 horas del día. Cuando no estamos aquí es que estamos en nuestras circunscripciones también trabajando, nuestro horario es completo. ¿Dónde ficho? Es absurdo”.

Hernando recuerda que el Tribunal Supremo archivó en abril de 2013 la denuncia que presentó la plataforma Democracia Real Ya contra los 64 diputados que cobran dietas destinadas al alojamiento pese a tener una vivienda habitual en Madrid.

Los socialistas, que ya entonces consideraron la propuesta de UPyD “ridícula”, coinciden con los populares en que el control de asistencia para el cobro de dietas no es una medida que deba aplicarse a sus señorías a las que se les presupone “cumplidoras”, que deben trabajar “en dedicación exclusiva y a tiempo completo”. El Grupo Socialista, precisamente, acaba de rechazar que los diputados puedan compatibilizar sus tareas parlamentarias con otras actividades privadas.

A Ciudadanos tampoco le gusta la idea de que los parlamentarios fichen. Según el secretario general del grupo, Miguel Gutiérrez, “en Ciudadanos no creemos en el control de presencia como método de gestión de las personas. Este es un instrumento ya superado en las teorías actuales de gestión de recursos humanos desde hace tiempo”.

“En Ciudadanos creemos en la calidad del trabajo más que en la cantidad, en la productividad más que en el tiempo sentado en un escaño o en una mesa de despacho”, añade. A juicio de Gutiérrez, en la actualidad “las empresas más innovadoras carecen de estos controles que solo aseguran la mera presencia del trabajador en su puesto de trabajo. Nosotros creemos que el trabajo parlamentario no es solo sentarse en el escaño. La calidad y la productividad son los parámetros que hay que medir hoy en día. Hay que actualizar nuestras instituciones para ser más eficaces”, concluye.

En cambio, Unidos Podemos saludaría la medida con normalidad, “como algo positivo”, teniendo en cuenta que en las Cortes de Aragón la idea del fichaje ha partido de ellos. “Aunque no la hemos estudiado en el caso del Congreso de los Diputados, el cobro de las dietas guarda relación con la asistencia de los diputados al centro de trabajo”, afirma la portavoz confederal, Irene Montero.

“Esto puede hacerse con muchas fórmulas que se podrían estudiar en detalle, pero el sentido de la iniciativa creemos que es positivo: nos acerca a un ejercicio responsable y transparente de nuestro trabajo”, añade Montero, cuyo grupo estipuló para sus diputados una limitación salarial de tres veces el SMI, y de las dietas para gastos. El resto de las cantidades a percibir se comprometieron a donarlas para fines sociales. Tampoco han aceptado la tarjeta para taxis.

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