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Los suegros de Granados le acusan de utilizarles para esconder dinero negro: “Abusó de nuestra confianza”

Francisco Granados, durante una de sus comparecencias en la Audiencia Nacional.

Marcos Pinheiro

La UCO encontró en diciembre de 2014 un maletín con un millón de euros escondido en la casa de los suegros de Francisco Granados. Tras dar algunas explicaciones inverosímiles ante el juez, el matrimonio ha enviado ahora un escrito en el que acusan al expolítico utilizarles “en su exclusivo beneficio” y sin su consentimiento. Aseguran que ese dinero es propiedad de Granados y que lo escondió en su altillo “abusando” de su confianza en pleno auge de la investigación.

El escrito está dirigido al juez Manuel García Castellón, instructor del caso Púnica. En él, Juan Alarcón y Catalina Castellanos piden que se archive la investigación contra ellos porque no tuvieron “participación en ningún delito”. El texto, de cinco páginas, remarca la responsabilidad de Granados, al que ambos acusan de actuar sin su consentimiento.

Según la defensa de sus suegros, durante estos años de investigación ha quedado acreditado que el dinero que encontraron los agentes de la Guardia Civil procede del vaciado de la cuenta de Granados en Suiza. Añaden que ese dinero se escondió sin su conocimiento y estuvo oculto durante años en un escondite al que no podían acceder “por limitaciones físicas”.

En este punto, el escrito indice en la edad de los dos imputados –81 años Catalina Castellanos, uno más Juan Alarcón– y en las dolencias físicas que sufren. “Granados conoce de sus circunstancias, de sus hábitos y limitaciones y, por ende, elige el lugar en el que su dinero pudiera permanecer oculto a todos”, remarca la defensa del matrimonio.

Así, el escrito sostiene que no hay fundamento para acusar al matrimonio de haber participado en los delitos y que la única explicación es que fueron “instrumentalizados por el Sr. Granados en su exclusivo beneficio y sin consentimiento”. Es más, añaden que lo hizo “en un momento en que su entorno más próximo estaba siendo objeto constante de seguimiento y registro”.

Es decir, que en pleno auge de la investigación, Granados “se sirvió” del domicilio de sus suegros “al que tiene acceso libre por el parentesco que les vincula, para abusar de su confianza”. En definitiva, la defensa de los suegros del expolíticos afirma que no se les puede atribuir un delito cuando no ha habido “colaboración intencional”.

Ikea y los fontaneros

Por último, el escrito incluye una alusión a la declaración que prestó el suegro de Granados cuando el juez Eloy Velasco le preguntó por que tenía en su altillo un maletín con un millón de euros. “No lo sé, señoría, en mi casa ha entrado mucha gente del Ikea y fontaneros”, declaró. Añadió que no creía que fuese de Granados: “No pienso que mi yerno ni mi hija sean capaces de hacerme una faena (...) No creo que tengan tan mal gusto de meternos en un lío”.

Su defensa alega ahora que esa declaración fue “espontánea” y que de ella solo cabe deducir “la ausencia total de conocimiento de las circunstancias que han justificado su imputación y que les han convertido en objeto de escarnio público

Junto a este escrito en el que piden la absolución, el matrimonio ha entregado un documento con los movimientos de sus cuentas entre 2007 y 2014, así como información del Registro de la Propiedad sobre su patrimonio. El objetivo es, dicen sus abogados, demostrar que “su nivel de vida, desde un punto de vista económico, es acorde con sus posibilidades, que se limitan a una pensión de jubilación”.

El maletín que encontró la Guardia Civil tenía dos candados y contenía 1.630 billetes de quinientos euros y otros centenares por valor de doscientos y cien euros. En total, 922.000 euros metidos en un maletín del IMEFE (Instituto Municipal para el Empleo y la Formación Empresarial).

Granados declaró ante el juez que ese es su único dinero no declarado –procedente de su cuenta en Suiza que cerró cuando entró en política– y asumió la responsabilidad de haberlo escondido en casa de sus suegros.

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