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El notario que creó Aizoon: la infanta era un escudo ante Hacienda

Tras insistentes preguntas del juez y el fiscal, el testigo acabó reconociendo que en el Instituto Nóos "vendían humo"

"Urdangarin picaba a la puerta y salían los doblones", afirmó ante el juez el notario Carlos Masía

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Carlos Masía, notario que participó en la constitución de Aizoon, copropiedad al 50 por ciento de los Duques de Palma, manifestó en su última comparecencia ante el juez José Castro que, de cara a la puesta en marcha de esta sociedad, recomendó que la infanta Cristina no figurase en la misma puesto que era "muy peligroso ponerla en una sociedad expuesta a muchas cosas" y sometida a "muchos avatares, quiebras y concursos".

"Pero no fui escuchado", remarcó durante la declaración que prestó el pasado día 16 en Valencia, a cuya transcripción ha tenido acceso Europa Press, y en la que manifestó que realizó esta advertencia al asesor fiscal del Instituto Nóos, Miguel Tejeiro, quien le respondió que "no habría problema" puesto que, con la hija del rey al frente de Aizoon, habría "un trato especial" por parte de la Agencia Tributaria y no habría inspecciones. "Era un escudo ante Hacienda", precisó.

Tal y como incidió en su deposición ante el juez instructor del caso Nóos, el fiscal anticorrupción Pedro Horrach y varios letrados personados en la causa, él intentó dar soluciones "alternativas" a la aparición de la infanta en la empresa, como la sugerencia de que los Duques se aplicasen el régimen de gananciales puesto que, de este modo, ella "no tenía que aparecer, no tenía que firmar, no tenía que hacer nada y no tenían que venir tres escoltas cada vez".

"Que hagan como los Albertos, que tenían una gabardina y salieron con diez mil millones después del 'divorcio'", llegó a manifestar el testigo al recordar cuáles fueron las recomendaciones que trasladó a Tejeiro. Al ser preguntado por Horrach sobre si "no le hicieron caso", respondió que no y que, en cualquier caso, a Urdangarin no le trasladó directamente estas advertencias puesto que "no me puedo saltar el circuito" y era Tejeiro quien se encargaba de la operación y "el que marcaba las pautas".

Según recordó, a Urdangarin le veía "muy puntualmente" ya que "siempre iba con prisas. Eso sí, le hacía leer las cosas aunque fueran dos minutos. Y con la Infanta menos, él quería evitar cualquier trato, que no apareciera la Infanta para que no hiciera preguntas a veces incómodas".

Uno de los momentos más tensos de la declaración se produjo cuando el fiscal le preguntó en torno a las funciones que tenía el Instituto Nóos, a lo que el testigo manifestó: "prefiero no responder a esta pregunta". Ante la evasiva, el juez intervino para instarle a responder mientras Horrach volvía a inquirirle: "¿Qué vendía el Instituto Nóos, señor Masía?". "Vendían humo", acabó contestando tajante el fedatario.

"Urdangarin picaba a la puerta y salían los doblones"

"O sea, ¿que el Instituto Nóos vendía consultorías inútiles?", le preguntó el fiscal al hilo de lo anterior, subrayando el notario que "algo de real había, pero mucho ruido y poca... O sea, vender ilusión y vender optimismo. El señor Urdangarin picaba a la puerta y salían los doblones, y el señor Diego Torres [el exsocio del Duque] es el que pensaba la estrategia y todo eso. Pero yo, perdone, por mi formación nunca me he creído nada de esto".

Respecto a la compraventa del palacete de Pedralbes, Masía, quien también participó en esta operación, recordó, tal y como ya había puesto de manifiesto anteriormente ante el juez, que la Infanta "había tenido una discusión con su marido" y que "no tenía claro de dónde sacar el dinero para la hipoteca y que a lo mejor no firmaba".

La infanta "no mostraba interés por nada"

En este contexto, el fiscal le preguntó sobre si hubo dinero negro en esta operación inmobiliaria, a lo que el notario respondió que advirtió a Tejeiro de que "no quería saber nada, le recomendaba que no hubiera ya que era un tema muy importante y no podía haber la más mínima duda de que hubiera habido dinero negro. Ya la venta para mí tenía un componente peligroso, puesto que el vendedor, un tal Mario Herrera, tenía una querella (...) A mí no me gustaba y estando la Infanta yo no la hubiera metido en un contrato de arras".

Preguntado finalmente por Horrach sobre si la Infanta "pintaba algo" en Nóos y en el resto de sociedades investigadas, Masía negó de forma tajante al recordar que "no participaba para casi nada y además no venía, en el tema Nóos no participó en nada". Según especificó, ella intervino en la constitución de Aizoon y en la compraventa del palacete, "pero ni preguntaba, ni le interesaba, cogía y se iba, no preguntó nunca nada ni mostró interés por nada".

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