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El PSOE cree que podrá rentabilizar a medio plazo el polémico acuerdo de Sánchez y Rajoy

En Ferraz tratan como una victoria haber conseguido que el PP asuma el acuerdo, a pesar de que se elimine la cadena perpetua revisable si gobiernan los socialistas

Surgen voces críticas por aceptar el marco legal de la prisión permanente revisable y por haber cerrado el pacto únicamente con el PP

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PP y PSOE registran en el Congreso las medidas contra el terrorismo yihadista

Rajoy y Sánchez firman el pacto antiterrorista.

La decisión de Pedro Sánchez de sentarse con Mariano Rajoy para pactar la política antiterrorista no ha sido un tropiezo improvisado. El acuerdo, las maneras y los riesgos estaban perfectamente calculados por un PSOE que reivindica la condición estratégica del acuerdo para los intereses de un partido que se quiere retratar como indispensable para la gobernabilidad. En el PSOE enmarcan el pacto como un elemento más de su cambio de estrategia basado en dejar de hablar de Podemos y mostrarse como el único partido de izquierdas con posibilidad de llegar a acuerdos de Estado con los de Rajoy.

En Ferraz son conscientes de las críticas que llegarían por rubricar un acuerdo que abre la puerta trasera a la cadena perpetua revisable. "Vais a tener muy difícil explicar esto, pero hay que hacerlo", le dijo un histórico dirigente socialista al portavoz parlamentario, Antonio Hernando, poco antes de conocerse que la decisión del acuerdo estaba tomada. En eso está centrando la directiva socialista sus esfuerzos: en explicar que el pacto es "necesario" y que la polémica de la prisión permanente revisable se zanjará al derogarla cuando lleguen al Gobierno.

La dirección de Pedro Sánchez considera que el riesgo de atentado yihadista en España es serio y que, en caso de que el terrorismo en sus nuevas formas vuelva a golpear a nuestro país, el PSOE tiene que estar del lado del Gobierno para ofrecer a la ciudadanía la imagen de unidad.

Conscientes de las críticas que llegarían, en Ferraz destacan que la decisión de Sánchez consolida la estrategia de presentar a su partido como un pilar básico de la estabilidad del Estado. Este objetivo que se han marcado lo escenificó Sánchez en el discurso de cierre en la conferencia autonómica celebrada en Valencia este fin de semana.

En ese mitin, que ha recibido alabanzas de dirigentes socialistas por el cambio de actitud, el secretario general dejó a Podemos en un segundo plano para centrarse en situar al PSOE como la alternativa del "cambio seguro", y enfatizó que el "adversario" de su partido es el PP.

Los socialistas quieren reforzar la estrategia de ser el oponente de referencia del PP y, al mismo tiempo, el único partido que puede llegar a acuerdos con los populares. El equipo de Pedro Sánchez parece dar por perdidos los votantes que se le han escapado a la formación de Pablo Iglesias y quiere centrarse en los que buscan un partido estable "que no siempre está en la hoja de ruta del no a todo", según relata un dirigente socialista.

Debate en la dirección

La dirección del PSOE conoció la previsión de acuerdo definitivo durante la reunión de la comisión permanente celebrada este lunes. En ese órgano, Sánchez comunicó que iría a Moncloa a firmar con Rajoy. La noticia generó debate y dirigentes como Patxi López expresaron sus dudas sobre los riesgos de un acuerdo de esas características. Según fuentes oficiales, "solo hubo debate sobre matices" porque "todo el partido sabía que había que ir al acuerdo". No obstante, hay algunos dirigentes que lo rechazan, pero que optan por no añadir más ruido a una decisión polémica.

Aun así, la mayoría de los dirigentes socialistas consideran que no pueden quedarse fuera de la lucha antiterrorista. Además, en Ferraz han contado con el aval de Felipe González, que ha celebrado el pacto como un "ejercicio de responsabilidad", a pesar de que se incluya implícitamente –y mientras el PP esté en La Moncloa– la prisión permanente revisable, que es una de las líneas rojas para el PSOE en el debate de la reforma del Código Penal en la que los conservadores han incluido en solitario ese marco legal.

A mediodía de este lunes, el número dos del PSOE, César Luena, comunicó telefónicamente a los barones que Sánchez visitaría Moncloa para firmar su primer pacto de Estado con Rajoy. Con su comunicación, los socialistas buscaban acallar la posibilidad de críticas improvisadas y comprobar que el poder regional del partido era conocedor y cómplice de la decisión adoptada en la planta noble de Ferraz.

Fórmula "chapucera" de la prisión permanente

La dirección asegura que ha recibido el apoyo de los líderes regionales. Así lo hacen también destacados socialistas que consideran que aceptar el acuerdo "era la mejor opción". Incluso así han surgido voces críticas, fundamentalmente en las bases, que están en contra de que el PSOE haya aceptado el acuerdo que conllevará la cadena perpetua revisable para los atentados con resultado de muerte.

"No se han cuadrado, pero han reaccionado con el recurso", explica un exmiembro del Gobierno de Zapatero en referencia al anuncio de recurrir ante el Tribunal Constitucional la prisión permanente revisable cuando se apruebe la reforma del Código Penal.

Un exministro, que considera que no firmar el acuerdo habría sido peor, pone en cuestión la fórmula, que califica de "chapucera", para salir al paso de la polémica de la cadena perpetua revisable. Además, estima que "se podría haber intentado que no constara la referencia a las penas" porque no es un aspecto "imprescindible" para el pacto, puesto que "las decidirán los jueces". "El Gobierno podría haber facilitado otra forma", concede este exdirigente, que subraya que el debate no debe "encallarse" en que la condena sean 40 o 45 años porque no es "el problema con mayúsculas".

Mal dejar fuera a otras fuerzas

Otra de las críticas que ha recibido Sánchez es la escenografía de la firma. "Es un error de cálculo que se hayan sentado solo los dos, como siempre. Ese pacto nace cojo", comenta un ex alto cargo socialista, consciente de que el bipartidismo está abocado a desaparecer. "No ayuda a recuperar la credibilidad que buscamos los socialistas", ha expresado el diputado Odón Elorza.

A las críticas que la decisión recibió en la Ejecutiva se han sumado las de las bases y las del ala izquierda del partido: "Yo soy socialista y no quiero pactos con el PP que limiten nuestros derechos y atenten contra nuestros principios", expresó Beatriz Talegón, miembro del comité federal como representante de Izquierda Socialista.

Pero tampoco en esta corriente hay unanimidad. El histórico diputado Manuel de la Rocha considera que es "positivo" que se alcance un acuerdo de estas características y señala que el "obstáculo" de la prisión permanente revisable "se ha salvado bien". No obstante, reprocha que se hayan cometido "errores" al dejar fuera de la firma al resto de las fuerzas políticas.

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