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Pedro Sánchez resiste la presión mientras cunde el desconcierto en el PSOE

El líder del PSOE calla sobre sus planes a partir del viernes, pero miembros de la dirección descartan que le den los números para un pacto con otras fuerzas

Dirigentes y diputados socialistas emplazan a Sánchez a una reflexión para evitar nuevos comicios, divididos entre permitir que gobierne Rajoy o que intente de nuevo la investidura

En Podemos creen que Sánchez puede llegar a explorar una alternativa sin el propósito de que salga adelante para culpar a otros del fracaso

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El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, tras tomar la palabra en el Congreso de los Diputados

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, tras tomar la palabra en el Congreso de los Diputados Jon Barandica

Pedro Sánchez sigue manteniendo la incógnita sobre qué hará a partir del rechazo del Congreso a Mariano Rajoy. Ni las palabras de Pablo Iglesias desde la tribuna invitándole a formar Gobierno conjunto –avaladas por las fuerzas independentistas catalanas durante el debate de investidura–, ni la reclamación de dirigentes y diputados socialistas de abrir una reflexión a partir del 2 de septiembre han provocado que el líder del PSOE desvele sus cartas. 

Desde el 26 de junio, Sánchez ha mantenido que el PSOE sería oposición, como le reclamaban la mayoría de barones, y que estaría en la "solución" para evitar terceras elecciones. A esas premisas, se suma el no a Rajoy que ya ha materializado en una votación y que se espera que se repita el viernes. En las filas socialistas hay quienes reconocen que las tres condiciones son una encrucijada "imposible". "Una de las tres es mentira", reflexiona un diputado.

En privado, algunos parlamentarios socialistas se describen "preocupados" por cómo conseguir el desbloqueo dando por hecho que el PSOE debe estar en la oposición porque "hay una mayoría de derechas". "El 'no es no' está muy bien ante la militancia", reprocha un veterano diputado socialista, "pero hay que mirar más allá".

Los críticos con Sánchez le acusan de que se mantenga en el no con la vista puesta en la batalla interna por el liderazgo, que lleva meses aplazándose. Los afines al secretario general piensan que quienes abogan por la abstención permanecen en silencio, conscientes de que esa decisión sería castigada por los militantes en el congreso en el que el voto de cada afiliado será el que cuente para designar al secretario general. Por eso, consideran que deben alzar la voz en público si esa es la postura que defienden. Por ahora, solo el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, ha reconocido públicamente que los socialistas deben permitir que Rajoy gobierne: "España necesita tener un gobierno y si tú no puedes hacerlo, tienes que dejar a alguien que lo haga", dijo el barón socialista.

Sánchez ha evitado pronunciarse sobre la posibilidad de intentar una alternativa a Rajoy en sus contadas apariciones públicas este verano.

Durante el debate de investidura, Iglesias ha vuelto a tentarle: "Nosotros sabemos que es difícil, pero estamos dispuestos a intentarlo", le ha dicho el líder de Podemos desde la tribuna tras agradecerle que haya mantenido su "palabra" y no haya facilitado un Gobierno del PP. Iglesias apoya su invitación en los acuerdos suscritos por PSOE y las candidaturas de Podemos en municipios y comunidades como muestra de que el entendimiento puede funcionar.

Desconfianza mutua

En el PSOE no se fían de Iglesias. Y, además del temor que existe en el sector más crítico por que pueda intentar llegar a Moncloa apoyándose en los independentistas, varios miembros de la dirección del PSOE, incluso los más próximos a Sánchez, están convencidos de que los números esta vez no dan.

"Ya lo intentamos una vez y se pasó esa oportunidad", confiesa un miembro del equipo negociador que eligió el candidato socialista hace seis meses. Sin embargo, algunos dirigentes están convencidos de que Sánchez lo intentará si ve la oportunidad. 

También ERC y el Partit Demòcrata Català (antigua Convergència) han emplazado a Sánchez a dar un paso al frente. No obstante, entre las condiciones para apoyarle incluyen que acepte un referéndum en Cataluña. Esa es una línea roja que el PSOE se niega a traspasar. El primer secretario del  PSC, Miquel Iceta, que es de los pocos dirigentes que se muestra favorable a buscar una alternativa, defendió el diálogo con Convergència, pero dando por hecho que sacaría la consulta de sus exigencias. 

Si en el PSOE hay desconcierto sobre cómo actuar a partir del día 2 de septiembre tras el rechazo rotundo a Rajoy en el discurso de Sánchez, en Podemos ha decepcionado su actitud durante el debate. Desde el grupo parlamentario que lidera Iglesias consideran que no ha planteado una alternativa y le reprochan que no haya dedicado ni una línea a quienes deben ser sus aliados naturales en cualquier combinación que quiera intentar el líder del PSOE para alcanzar la Moncloa.

Los diputados del grupo Unidos Podemos consultados por eldiario.es coinciden en que Sánchez amagará con intentarlo cuando se constate el fracaso de Rajoy, pero advierten de que lo intentará sin querer que salga adelante para comenzar a construir el relato de que los culpables del fracaso son otros.

Podemos cree que Sánchez piensa en elecciones

¿Para qué? Aquí difieren las interpretaciones. Unos se inclinan por que el líder del PSOE busca una justificación para promover la abstención de sus diputados en una segunda sesión de investidura de Mariano Rajoy. Su imposibilidad de construir una alternativa sería el motivo. Esa tesis también la comparten algunos dirigentes socialistas consultados por eldiario.es.

Otros creen que Sánchez, en una huida hacia adelante para salvar su Secretaría General, está ya pensando en las terceras elecciones y en evitar las maniobras del PP para culparle a él en exclusiva de la nueva convocatoria y de su fecha. 

Algunos dirigentes próximos a Sánchez, como Patxi López, han perdido el miedo a terceras elecciones y consideran que el rechazo a Rajoy, pese a encontrarse a un puñado de abstenciones de seguir en Moncloa, puede afianzar a los socialistas entre el electorado de izquierdas. 

Pero la división en el PSOE hace que en la misma bancada haya argumentos en contra de todas las teorías. Así, en el sector más crítico consideran que perderían a buena parte de sus votantes más moderados y que el PP lograría aún más respaldo.

"Si vamos a terceras, Rajoy se coloca en 160 escaños", señala un diputado crítico con Sánchez. Por eso hay dirigentes que consideran que deberían dejarle gobernar y condicionarle desde el Congreso. "Tenemos que dejarle gobernar y conseguir que Podemos no se convierta en la oposición mediante nuestra actuación", asegura otro parlamentario, que coincide con otros socialistas en que desde el Congreso pueden condicionar al Gobierno de Rajoy.

Sánchez es consciente de que tiene a buena parte de los dirigentes del partido en contra. De ahí su negativa a desvelar sus planes. No obstante, todos los intentos de apartarle de la secretaría general se han frustrado porque no se han rematado. "Hay dos opciones: echarle o terceras elecciones. Así que vamos a elecciones", reconoce un dirigente crítico. 

Las cábalas para salir del bloqueo

El camino solo acaba de empezar. Tras el fracaso de Rajoy se abre un plazo de dos meses para que algún candidato logre sacar adelante la investidura. Las miradas están puestas en las elecciones vascas y gallegas por los nuevos escenarios que puedan abrir. En el PSOE están convencidos de que si PNV necesita al PP para mantener la lehendakaritza, los nacionalistas vascos podrían facilitar el camino a Rajoy votando a favor. El empate tendría que deshacerse con una sola abstención. No obstante, en la dirección socialista opinan que el discurso de Rajoy "ha volado todos los puentes" con los nacionalistas.

Otra hipótesis es que los resultados arrojen nuevos pactos de izquierdas en Galicia y que PNV pueda apoyarse en los socialistas y eventualmente en Podemos para seguir gobernando. En ese escenario, Sánchez podría dar un paso al frente. No obstante, el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, le ha cerrado la puerta durante el debate de investidura: "Nos vamos a reír si nos llama Sánchez para gobernar", ha dicho en alusión a la presión que ejerce el socialista para que PNV y Convergència faciliten el camino a Rajoy, como sus "aliados potenciales" por ser fuerzas de derechas. 

La alternativa que manejan algunos socialistas es que se acuerde una "abstención técnica" con el resto de formaciones con el único objetivo de desbloquear la situación. "Esto solo se soluciona sentándonos todos para dar una salida a esta situación y con una abstención técnica con condiciones para Rajoy. Pero eso no lo podemos plantear nosotros", expresa un miembro de la Ejecutiva de Sánchez. 

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