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El desplome del voto bipartidista convierte las listas europeas en ‘objeto de deseo’

López Aguilar, que encabezó a regañadientes en 2009 la candidatura, se muestra ahora abierto a repetir

Génova busca recambio a Mayor Oreja que desde hace meses guarda silencio

Ser parlamentario europeo garantiza cinco años en el escaño y ganar el doble que un diputado nacional

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"Todavía falta un año pero mi impresión es que esta vez va a haber codazos. La situación es muy diferente a cuando se celebraron las elecciones anteriores”. El comentario es de una diputada del PSOE que aunque todavía no ve ambiente preelectoral en ninguno de los dos partidos, está convencida de que muchos de los que antes no querían entrar en las listas europeas ahora van a estar más que predispuestos a hacerlo.

Esta opinión es compartida por otros diputados, tanto del PSOE como del PP, que ven cómo en estos  cuatro años que han transcurrido desde las anteriores elecciones al Parlamento Europeo  la situación ha cambiado sustancialmente. La crisis económica, que por aquella época no había dado la cara y cuando lo hizo no fue abordada a tiempo por el gobierno socialista, hizo perder las  elecciones generales al PSOE. El batacazo fue tan estrepitoso que los socialistas, con Alfredo Pérez Rubalcaba como candidato, bajaron de 169 escaños a 110, la peor marca de su historia mientras el PP conseguía una holgada mayoría absoluta: 186 diputados.

Desde entonces el panorama también ha cambiado bastante. La imagen de ambos partidos se ha deteriorado enormente por diversos factores - los casos de corrupción, entre otras cosas-  y el bipartidismo está en caída libre. El PSOE no logra rentabilizar el fuerte desgaste que está sufriendo el Gobierno de Rajoy. Según todas las encuestas, su voto se desploma. Pero tampoco el PP y el propio Rajoy  salen bien parados de los sondeos. IU y UPyD son las dos formaciones que saldrían beneficiadas de ese deterioro electoral que previsiblemente sufrirán ambos partidos mayoritarios.

Ante este panorama, formar parte de la candidatura al europarlamento va ser para ciertos dirigentes de los dos partidos una buena opción política, pero especialmente para los socialistas que formaron parte de la anterior etapa, que son los más quemados . Además de tener asegurados cinco años de mandato, los eurodiputados cobran más del doble que los parlamentarios nacionales.

Tanto en Ferraz como en Génova  afirman que el proceso para configurar las listas no se ha abierto todavía y que esperarán a finales de año para hacerlo, una vez celebren las Conferencias políticas que tienen previstas. Pero ya hay movimientos internos. 

En el PSOE existe la posibilidad de que Juan Fernando López Aguilar repita como cabeza de lista. El ex ministro de Justicia encabezó en 2009 a regañadientes la candidatura europea por encargo de José Luis Rodríguez Zapatero, que por entonces presidía el Gobierno. “A todos nos ha hecho [Zapatero] alguna faenita”, comentó poco después el exministro en una entrevista. Ahora ya no le incomoda la idea. De hecho, en conversación con este periódico confirmó su “compromiso para continuar trabajando” aunque matizó que eso no significa que se esté postulando para el puesto. “No estoy ahora en eso. Es prematuro. La sociedad está en estos momentos también en otras cosas. Ya veré cuando llegue el momento”, señaló, sin descartar que puedan celebrarse primarias abiertas para elegir al cabeza de cartel, lo que significaría el primer experimento formal – Galicia las aplicará para elegir al líder del PSdG como una excepción en septiembre- de la nueva fórmula.

El PSOE tiene pensado concurrir a esas elecciones europeas con un programa común de todos los partidos socialdemocratas orientado a “cambiar el ritmo disparatado de la actual política económica”, y con un candidato consensuado para presidir la Comisión Europea. 

El nombre de López Aguilar de todas formas no es el único que se oye. Otros de los que han empezado a circular son el de Elena Valenciano, que ya fue eurodiputada, el de Juan Moscoso, el de Diego López Garrido o el de Soraya Rodríguez, portavoz del Grupo Socialista. Lo que parece claro es que, por un lado, esas elecciones servirán de barómetro para ver si las encuestas aciertan o no, y, por otro, la confección de la candidatura dará algunas pistas de quien no va a estar en otras ‘batallas’ del partido.

En el PP se da por seguro que Jaime Mayor Oreja no repetirá. Por si las moscas, el exministro del Interior guarda un prudente silencio a la espera de ver qué hace Rajoy. Tampoco lo hará Alejo Vidal-Quadras, que además de mostrarse muy critico con la actual dirección acaba de impulsar una plataforma – Reconversión- con la que se especula que podría concurrir a las europeas junto a otros 'descontentos'.

Algunos diputados del PP no descartan la posibilidad de que Rajoy aproveche ese momento para hacer una remodelación de Gobierno enviando a uno de sus ministros al Parlamento Europeo, extremo que no todos en el partido comparten convencidos de que el presidente no es amigo de hacer cambios. En ese supuesto, uno de los nombres que se baraja es el de Miguel Arias Cañete, aunque su círculo más íntimo lo descarta. En tal caso, le sitúan como aspirante a Comisario europeo. También cobra fuerza el de Ana Mato,  como fórmula para darle una salida ante su insostenible situación  política.

“Es pronto para hacer conjeturas. Como siempre, Mariano puede reservar alguna sorpresa. Conociéndole apurará todo lo que pueda los plazos para anunciarlo”, señala un veterano parlamentario del PP.   

Las encuestas que se han publicado hasta ahora para esas elecciones vaticinan, por el contrario, y al margen de la alta abstención que se espera, un notable ascenso de IU y UPyD. 

La coalición de izquierdas trabaja para seguir yendo de la mano de Iniciativa per Cataluña (IC). Algunos dirigentes han propuesto el lanzamiento de una candidatura que represente a un amplio espectro social y político en la que se integren algunos de los movimientos nacidos del 15-M. El actual candidato, Willy Meyer, posiblemente no repita. No obstante, fuentes de IU no quieren adelantar acontecimientos.

En UPyD también tiene que abordar en otoño la convocatoria de su próximo Congreso y no decidarán nada hasta después del cónclave. Su actual cabeza de cartel, Francisco Sosa Wagner, tendrá que someterse a primarias si quiere seguir encabezando la candidatura. 

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