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Se encienden las alarmas de ruptura en el PSOE

Navarro y Rubalcaba, en la última campaña electoral catalana.

Gonzalo Cortizo

No es la primera vez que el PSOE y el PSC se enzarzan en una lucha interna con amenaza de ruptura, pero en esta ocasión las alarmas se han disparado más que nunca entre cargos de todos los sectores implicados. Alfredo Pérez Rubalcaba ha aceptado la dimisión de José Zaragoza en la dirección del grupo parlamentario socialista.

Zaragoza, secretario de Organización del PSC, seguirá, sin embargo, como vocal en la ejecutiva de Rubalcaba. Fuentes de Ferraz, señalan que la continuidad de Zaragoza en un cargo ejecutivo carecía de coherencia tras su decisión de no respetar la disciplina de voto. Dicho de otro modo, el equipo de Rubalcaba en el Congreso insiste en que al número dos del PSC se le pedía además de ser disciplinado en el ejercicio del voto, hacer que sus compañeros también lo fuesen.

El secretario general del PSOE ha dado un puñetazo sobre la mesa al decidir que los diputados díscolos, Carme Chacón incluida, fuesen sancionados con la cuantía máxima prevista en el reglamento del grupo parlamentario. Fuentes parlamentarias del PSC consultadas por eldiario.es se quejaban a lo largo de la tarde del miércoles de no haber recibido llamada alguna apercibiéndoles de la inminente sanción.

La contudencia de Rubalcaba ante el gesto del PSC votando a favor del derecho a decidir ha hecho temer a destacados dirigentes socialistas de que el riesgo de ruptura es real esta vez. Sin embargo, desde Ferraz quitan hierro al conflicto. “Rubalcaba no quiere romper”, afirma uno de sus más cercanos colaboradores, para a renglón seguido puntualizar que PSOE y PSC deben hablar para encontrar un nuevo código de relación.

La contundencia de la respuesta ofrecida por la oficialidad socialista a sus compañeros catalanes no ha gustado a todos los altos cargos del partido. Según un miembro de la ejecutiva consultado por este diario, “el PSC se ha equivocado y ahora sólo faltaba además regalarle al nacionalismo catalán la ruptura del PSOE. Hay que coser, engrasar, aproximar”.

El malestar en las filas del PSC es evidente. Algunos de sus diputados en el Congreso glosaban en tono jocoso los comentarios de pasillo: “Que están muy enfadados. Que nos quieren echar”. Según fuentes el PSC en la Cámara Baja, “las direcciones de los dos partidos deberían sentarse y hablar”. “Pere Navarro fue muy claro y trasladó su postura sobre el derecho a decidir en la última reunión del comité federal”, señalan estas mismas fuentes, que atribuyen el conflicto a la falta de diálogo ante lo que consideran “un problema larvado”.

La pelota está ahora en el tejado del PSC. En Ferraz descartan la posibilidad de que los socialistas catalanes abandonen el grupo parlamentario del PSOE. En caso de que el PSC quisiera dar un paso en esta dirección, la aritmética le permitiría contar con grupo parlamentario propio. Sin embargo, destacados diputados del PSC se muestran convencidos de que “si rompemos, perdemos todos”.

En un día en el que todos los cargos de uno y otro sector han pedido privacidad en la atribución de fuentes, destaca la reflexión de un alto dirigente socialista convencido de que “no creo que Rubalcaba quiera pasar a la historia como el secretario general al que se le rompió el PSOE”.

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