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Iceta, un fiel a Sánchez defensor del federalismo y el diálogo en Cataluña

Iceta, un fiel a Sánchez defensor del federalismo y el diálogo en Cataluña
Barcelona —

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Barcelona, 26 ene (EFE).- Aunque llevaba más de treinta años militando (y parte de ellos mandando) en el PSC, muchos catalanes conocieron a Miquel Iceta en 2014, cuando asumió el liderazgo de los socialistas catalanes en las horas más bajas del partido, profundamente dividido tras los primeros embates del "procés".

Esta carpeta, la del "procés", será una de las que le esperan ahora en el Ministerio de Política Territorial y Función Pública, donde tratará de dar prioridad al diálogo territorial desde una perspectiva federalista.

Considerado durante años como un "fontanero de partido", cogió el timón del PSC cuando nadie lo quería y lo suelta -no del todo, porque seguirá siendo el primer secretario- cuando las cosas empiezan a ir bien, con los socialistas en el Gobierno de España y las encuestas al alza para dar paso a "un candidato mejor", el hasta ahora ministro de Sanidad, Salvador Illa.

Precisamente, es ese movimiento el que explica la llegada de Iceta al Consejo de Ministros, hasta donde trasladará su receta de "diálogo, negociación y pacto" para buscar un nuevo encaje territorial para España, en el que Cataluña será fundamental.

Siempre fiel a Pedro Sánchez, al que ayudó a defender su liderazgo en el PSOE frente a líderes como Susana Díaz, Iceta ha sido la cara del PSC durante los años del "procés", en los que ha buscado un difícil, a veces imposible, equilibrio entre la oposición a las iniciativas del Govern -las "leyes de desconexión", el referéndum del 1-O y la declaración unilateral de independencia- y la mano tendida a la "reconciliación".

Él fue el primero en hablar públicamente de eventuales indultos para los líderes independentistas; lo hizo cuando aún no estaban ni procesados, y eso le valió un aluvión de críticas.

Ya en 2013, Iceta participó en la redacción de la Declaración de Granada, que recoge la propuesta territorial del socialismo para España y defiende ampliar el autogobierno de las autonomías, si estas lo desean, para conseguir una gestión más eficaz.

Pero la trayectoria política de Iceta comenzó mucho antes.

Antes de llegar al Parlament en 1999 pasó por el Ayuntamiento de Cornellà de Llobregat, por el gabinete de gobierno de Felipe González y por el Congreso de los Diputados.

Aunque durante muchos años no fue una de las grandes figuras públicas del PSC, Iceta siempre tuvo ascendencia puertas adentro: participó en la "revuelta de los capitanes" del congreso de Sitges de 1994, que restó poder a Raimon Obiols, apoyó la candidatura de Pasqual Maragall a la Generalitat y tiempo después fue el escudero de José Montilla, con quien ya había colaborado en Cornellà, cuando se forzó la retirada del propio Maragall, ya diagnosticado de alzhéimer.

Su modesta presencia mediática de entonces registró un pico el 12 de octubre de 1999, cuando en plena campaña electoral se convirtió en el primer político de España en declarar públicamente que era gay.

El paso a la primera línea, no obstante, llegó quince años después, cuando se sintió empujado por la crisis que vivía el partido, que se había quebrado por el debate alrededor del "derecho a decidir" de Cataluña. Rodeado por un núcleo de confianza en el que destacaban Salvador Illa y Eva Granados, consiguió recomponer el partido.

Además, pronto se vio que se sentía cómodo bajo los focos.

De hecho, uno de los momentos que ayudó a su popularidad -también fuera de Cataluña- llegó cuando en el arranque de la campaña de las autonómicas de 2015, ya convertido en candidato, se lanzó a bailar el "Don't stop me now", de Queen, sin ningún complejo, acompañado por un tímido Pedro Sánchez, entonces secretario general del PSOE.

"En mi lápida pondrá: era gay y bailó", bromea el propio Iceta en la biografía que le dedicó el periodista Raúl Montilla.

Nacido en Barcelona en 1960, sus intervenciones se caracterizan por el tono irónico y el uso de numerosos referentes culturales, fruto de su pasión por la lectura y el cine.

Las andanzas de Antrobus, un peculiar diplomático británico creado por Lawrence Durrell, son su lectura favorita y más veces recomendada; le chifla Woody Allen y es un fan de "Star Trek" que no desdeña "Star Wars" (aprovechó la jornada de reflexión de las autonómicas de 2017 para ir a ver la última de la saga que había entonces en los cines).

Su estilo despierta la simpatía de los propios, pero a menudo irrita a los contrarios, que en alguna ocasión le han tachado de "frívolo".

Un ejemplo de esto último sucedió cuando, al ser preguntado por si había visto un reportaje en TV3 sobre las "cloacas de Interior", que causó gran revuelo entre el independentismo, recordó que ese mismo día "echaban 'Goldfinger'", una película de James Bond, en otra cadena.

Una historia de espías que poco o nada tiene que ver con su nueva responsabilidad al frente de un ministerio en el que probablemente sí necesite la cafeína de la Coca-Cola "light" que siempre le acompaña.

Marta Vergoñós Pascual

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Publicado el
26 de enero de 2021 - 18:26 h

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