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María Dueñas pronuncia el pregón defendiendo el libro ante la pandemia

María Dueñas pronuncia el pregón defendiendo el libro ante la pandemia
Valladolid —

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Valladolid, 4 jun (EFE).- La evasión, el consuelo y el acompañamiento son algunas de las fortalezas que atesoran los libros y le han hecho resistir, como presencia y como industria, “en estos tiempos tan difíciles de pandemia” incluso “frente a tentaciones” como las nuevas tecnologías, ha afirmado la escritora María Dueñas.

“Es muy reconfortante a nivel humano disponer de un artilugio que resiste a tentaciones en forma de pantallas, plataformas y teléfonos inteligentes: aún más, es que resisten de una forma admirable”, ha añadido la autora de “El tiempo entre costuras”, “La templanza” y de la reciente “Sira”, antes de pronunciar el pregón la 54ª Feria del Libro de Valladolid (FLV).

La cantidad de lectores, unido al “apoyo solvente de las instituciones, de las editoriales y de la industria”, ha hecho posible que los libros hayan “resistido muy bien durante esta crisis”, ha añadido Dueñas (Puertollano, Ciudad Real, 1964) durante una comparecencia antes los medios informativos.

“En estos tiempos tan complejos para todos, más allá de los sanitarios, de las muertes y de la situación de muchas industrias, el sector del libro ha sido uno de los pocos que se ha podido mantener a flote gracias a los lectores, libreros e instituciones: han sido unos salvavidas para todos en diversas circunstancias”, ha añadido.

Desde la ficción al ensayo, “nos permiten saltos geográficos e históricos, saltan coordenadas espaciales y temporales para trasladarnos a la Edad Media, al París de entreguerras, al tiempo de la 'ley seca' o a la posguerra española, a ciudades o a medios rurales”, ha puesto como ejemplos de las propiedades de la letra escrita.

Se ha referido también a la terapéutica entre otros rasgos benéficos, especialmente durante el obligado periodo de reclusión a lo largo de la pandemia, al posibilitar una forma de evasión, un refugio, un alivio, una manera de sortear “la realidad amarga y trasladarse a otro mundo que nos alejara del presente”, ha agregado.

En su caso, el tiempo de pandemia lo ha invertido en la documentación de “Sira” -continuación de “El tiempo entre costuras” (2009) más de una década después-, pero también en la redacción de esta nuevo título que ya había iniciado antes de la aparición del virus.

La novela, que comienza en el Madrid de 1945 con una Sira más madura, dueña de sí, consciente de sus decisiones y a la espera de un hijo, “ya estaba encarrilada antes de la pandemia, que me ha permitido escribir de una forma más continuada, sin interrupciones, con una mayor concentración que antes mermaban los compromisos, actos culturales, ferias y certámenes”, ha desvelado.

Al igual que antes “El tiempo entre costuras” y “La templanza”, y ahora en fase de producción “Las hijas del capitán”, su última novela (“Sira”) ha recibida propuestas de adaptación televisiva que prefiere retardar para no enturbiar la sustancia literaria de un libro recién publicado.

“No hay que saturar mucho. Ahora hiele como novela y ya llegará su momento porque no cabe duda de que ”Sira“ se convertirá en una novela”, ha concluido.

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