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Tres mujeres esperan veredicto con distintas expectativas

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Las dieciséis jornadas del juicio por el asesinato de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco sólo han dejado claro que la autora confesa del crimen, Montserrat González, fue la que apretó el gatillo, pero aún persisten muchas incógnitas sobre el grado de implicación de las otras dos acusadas.

Por tanto, desde que a mediodía de hoy el jurado ha comenzado sus deliberaciones, tres mujeres esperan veredicto con distintas expectativas: sabiéndose condenada de antemano -en el caso de Montserrat González- o con la esperanza de ser absueltas, para las otras dos acusadas.

El juicio ha despertado una enorme expectación tanto por la personalidad de la víctima, la política más poderosa de León que dirigía la Diputación con mano de hierro, como por la de las acusadas: Montserrat González y Triana Martínez, esposa e hija de un inspector jefe de Policía con ejercía como comisario en Astorga, y Raquel Gago, una agente de la Policía Local de León.

MONTSERRAT GONZÁLEZ

El fiscal solicita para ella una pena de 22 años de prisión (19 por asesinato en concurso ideal con otro de atentado a la autoridad y 3 por tenencia ilícita de armas), que su defensa rebaja a 4 años y 6 meses por enajenación mental cuando sucedieron los hechos.

La autora confesa del crimen se sabe condenada, aunque aún confía en que el jurado tenga en cuenta el informe psiquiátrico que encargó su defensa y en el que consta que sufre un tipo de paranoia denominado trastorno de ideas delirantes persistente.

El informe de imputabilidad encargado por la jueza instructora concluye que no sufre ningún tipo de enfermedad mental y que sabía perfectamente lo que hacía cuando disparo por la espalda y a escasos centímetros hasta en cuatro ocasiones -la cuarta bala se encasquilló y no salió del tambor del revólver- contra Isabel Carrasco a las 17.15 horas del 12 de mayo de 2014.

"Estaba obsesionada con ella porque estaba perjudicando a mi hija y lo seguiría haciendo", declaró Montserrat González ante el tribunal, quien ha insistido en cargar con toda la responsabilidad del crimen y exculpar a su hija y a Raquel Gago.

También apostilló con voz segura y sin atisbo de duda que no se arrepiente de lo que hizo porque tenía que elegir entre la vida de "la Carrasco" -tal y como citó a la víctima en muchas ocasiones- o la de su hija, que estaba destrozada y sufría una profunda depresión.

TRIANA MARTÍNEZ

El fiscal ofrece dos alternativas de condena: la misma que a su madre, o que se sea considerada cómplice de asesinato y condenada a 12 años, más 3 por tenencia ilícita de armas. Su defensa pide la libre absolución.

La hija de la asesina confesa ratificó la versión de su madre e insistió en que no conoció en ningún momento en el plan para matar a Isabel Carrasco.

No obstante, será difícil que se libre de una larga condena porque hay dos pruebas determinantes que pesan en su contra: el hallazgo de restos de pólvora en las botas que llevaba puestas el día del crimen -lo que probaría que había hecho prácticas de tiro con anterioridad- y las numerosas búsquedas halladas en sus ordenadores relativas a la forma de comprar un arma.

Durante su declaración insistió en que su relación con Isabel Carrasco comenzó siendo muy buena cuando entró en la Diputación como interina para ocupar una plaza de ingeniero de telecomunicaciones, pero se torció cuando fue acosada sexualmente por la dirigente del PP y no cedió a sus pretensiones, según dijo en el juicio.

El letrado de Triana Martínez ha hecho de este supuesto acoso sexual la base de su defensa para justificar el odio que germinó en el interior de Montserrat González hacia Isabel Carrasco.

RAQUEL GAGO

El fiscal tiene especial interés en que Raquel Gago sea condenada porque está convencido de su culpabilidad y por ello amplía a tres las alternativas de condena: 22 años, como a Montserrat González y Triana Martínez; 15, como en el caso de la segunda, y una opción que sólo ofrece para ella, la de tres años por encubrimiento y otros tres por tenencia ilícita de armas.

La tercera acusada del crimen, que siempre ha negado su participación, es la gran incógnita de este crimen, en el que se ha visto implicada por no acudir a la Policía y decir que había estado con Montserrat González y Triana Martínez media hora antes del asesinato y que se encontró "casualmente" con la segunda apenas unos minutos después.

Según su versión, fue en ese segundo encuentro "casual" cuando Triana Martínez introdujo en su coche la bolsa con el arma sin que ella se percatase.

Raquel Gago ha explicado que no acudió a la Policía porque se bloqueó y no podía creer lo que estaba sucediendo, lo que en términos psiquiátricos se conoce como disonancia cognitiva.

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