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El "pequeño Mogadiscio" de Nairobi lucha contra la marginación tras el ataque

El "pequeño Mogadiscio" de Nairobi lucha contra la marginación tras el ataque

El "pequeño Mogadiscio" de Nairobi lucha contra la marginación tras el ataque

Caminar por Eastleigh (este de Nairobi) es como adentrarse en las calles de un pequeño Mogadiscio, un barrio de mayoría somalí en el que sus ciudadanos se esfuerzan por seguir con sus vidas tras el ataque yihadista que sufrió un complejo hotelero este martes en la capital keniana.

"Nos sentimos como parias. La mayoría de nosotros hemos nacido y crecido en Kenia, pero no nos sentimos ciudadanos ni parte del país", explica a Efe Ibrahim Abdullahi, un joven de 22 años que acudió hoy a la avenida principal de Eastleigh para mostrar su rechazo al atentado.

Abdullahi es una de las cerca de 200.000 personas que viven en el barrio, incluidos kenianos de origen somalí, refugiados y migrantes, todos ellos parte de una ajetreada y fructífera economía, que copa un tercio de los ingresos de todo Nairobi.

Según explican estos jóvenes, la situación es de tensión en el barrio, después de que el ataque fuera reivindicado por el grupo yihadista somalí Al Shabab (vinculado a Al Qaeda), quien aseguró haber acabado con la vida de 47 personas, aunque el recuento oficial es de 21, hasta el momento.

Ante ese panorama, centenares de personas salieron hoy a las calles de este "pequeño Mogadiscio" para mostrar su repulsa al ataque y remarcar que esta barbarie "no está vinculada al islám".

Con la calle principal de Eastleigh cortada y militares apostados al inicio y el final de la misma, el diputado de ascendencia somalí Yusuf Hassan Abdi señaló hoy que los terroristas "no representan o hablan por los musulmanes del país", y expresó su condena al "terrorismo, el extremismo y la violencia".

Los comerciantes de la zona también cerraron sus negocios durante una hora en solidaridad con las víctimas, entre las que se encontrarían al menos dos ciudadanos de origen somalí, y salieron a las calles en una marcha pacífica.

"En nuestra religión, cuando matas a una personas estás matando a toda la humanidad, no importa cuál sean sus creencias", señala Ahmed Dahir, cuyo hermano, Abdalah, murió durante el ataque.

Dahir se enteró de esta muerte a través de una fotografía publicada en los medios, a los que culpa de dar una mala imagen de los musulmanes, en vez de "centrarse en lo que importa: pedir al Gobierno keniano que endurezca las medidas de seguridad en el país".

La Policía ha detenido a once personas en relación al ataque del complejo 14 Riverside, que incluye en hotel DusitD2, que comenzó el martes a primera hora de la tarde y duró casi 20 horas.

Entre ellos figura una mujer identificada como Violet Kemunto, detenida en el condado de Kiambu, y un hombre residente de Eastleigh, que podría ser el cabecilla financiero de los atacantes.

"Somos las víctimas, pero también somos los sospechosos. Tenemos que escuchar a diario los comentarios de la gente y ver cómo somos señalados, cuando lo único que buscamos en este país es la paz", lamenta Muktar Jabril, de 24 años.

Desde 2012, el vecindario y varias áreas de Kenia han sufrido una serie de ataques terroristas vinculados con Al Shabab, una represalia por parte del grupo contra el despliegue de tropas del Ejército keniano en el sur de Somalia para luchar contra los insurgentes, vinculados a la red Al Qaeda.

"Nos sentimos culpables, ya que el país nos apunta con el dedo, pero deben entender que también son nuestros familiares y amigos los que mueren y lo único que pedimos es que se intensifique la seguridad", afirma Yussuf Abdulgadir, un joven del barrio de 21 años.

Nairobi no padecía ningún golpe yihadista de esta magnitud desde septiembre de 2013, cuando en una operación similar a la de esta semana, al menos cuatro terroristas de Al Shabab asaltaron el centro comercial Westgate en Nairobi, cercano al complejo 14 Riverside y muy frecuentado por extranjeros y kenianos acaudalados.

En ese atentado murieron 67 personas durante los cuatro días que estuvieron atrincherados los terroristas dentro del edificio, asediados por las fuerzas de seguridad.

La peor acción terrorista que ha sufrido Kenia fue el atentado de 1998 contra la Embajada de Estados Unidos en Nairobi, que causó más de 200 muertos.

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