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Filibusteros del escaño

El rumor, la maledicencia, no son otra cosa que eso, mientras no se demuestren con pruebas lícitas e irrefutables. De hecho, muchas veces no son otra cosa que leyendas urbanas

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El PP actuará con "celeridad y diligencia" para llevar al Senado a Pedro Sanchez por la tesis cuanto antes

El PP actuará con "celeridad y diligencia" para llevar al Senado a Pedro Sanchez por la tesis cuanto antes

No sé si lo he contado alguna vez, pero soy muy fan de Frank Capra. Si con “Casablanca”, de Michael Curtiz, siempre espero que al final Ilsa (Ingrid Bergman) recule, como el Supremo y se vaya con Rick (Humphrey Bogart), con “Que bello es vivir” no puedo evitar llorar en la última secuencia. De hecho, no puedo ni contarla sin que se me forme un nudo en la garganta.

Pero hay otra cinta del genial cineasta que me llamó poderosamente la atención cuando leí esta noticia. Se trata, por supuesto, de “Caballero sin espada”, en la que James Stewart encarna a un ingenuo y honrado provinciano que acaba de senador en Washington D.C. Tras comprobar la podredumbre de la política en las altas esferas, y fracasados todos sus esfuerzos de combatirla, decide usar un error en el código, al igual que los hackers: el reglamento de la Cámara no permite retirar la palabra a un senador que está en el uso de la misma, a no ser que él mismo la ceda. Por lo tanto, si determinado proyecto de ley, que interesa a los corruptos, tiene un plazo de aprobación a punto de vencer, la única manera de impedirlo es hablar. Y hablar. Y seguir hablando, sin interrupción, durante horas, a fin de que el debate no termine nunca, no pueda llegarse a la votación, y el proyecto naufrague.

Eso nos lleva al tan traído y llevado tema de la tesis doctoral del Presidente del Gobierno. Es un rumor, que lleva circulando durante años por los mentideros de la Villa y Corte, que dicha tesis fue cocinada por el equipo de asesores de un alto cargo del PSOE, cuando Pedro Sánchez era una joven promesa. Decía José Mª García, el locutor radiofónico deportivo, que “el rumor es la antesala de la noticia”. Era una de las muchas patrañas que esparcía por las ondas aquel tipo, condenado en su día en firme por injurias. El rumor, la maledicencia, no son otra cosa que eso, mientras no se demuestren con pruebas lícitas e irrefutables. De hecho, muchas veces no son otra cosa que leyendas urbanas, FOAF’s, como las denominan los expertos en la materia, cosas que te cuenta siempre un “Friend Of A Friend”. Todo el mundo conoce al primo de la cuñada del enfermero que atendió a cierto cantante de renombre, víctima de un desgarro anal, producto de ciertas prácticas sexuales de alto riesgo. El problema es que eso ha sucedido aquí, en Estados Unidos y en medio mundo. Exactamente lo mismo. Como el perrito de Ricky Martin, del que ya no recuerdo si implicaba mermelada o foie-gras. 

Pero, como ya saben los que conocen mi marxismo militante, dijo Groucho Marx que “la política es el arte de encontrar un problema donde no lo hay, dar un diagnóstico equivocado y aplicar la peor solución posible”.

Así pues, en el Partido Popular no han encontrado mejor forma de tocarle los bemoles al Ejecutivo, al que no pueden socavar a diario, porque la mayoría de los miembros del Consejo de Ministros no son diputados, que intentar forzar al Presidente del Gobierno a una comparecencia. En el Congreso de los Diputados no pueden, ya que carecen de la mayoría y de los apoyos necesarios. Pero, cosas de la ley electoral, en el Senado disfrutan de mayoría absoluta.

Es curioso, porque es una situación vista una y mil veces en las series estadounidenses sobre política, como “The West Wing”, “House of Cards” o “Designed Survivor”. Un presidente del Ejecutivo que no tiene la condición de parlamentario (renunció a su acta tras haber sido elegido diputado) y un Senado hostil. 

Pero claro, la ficción es bonita, y allí todos son muy buenos, o muy malos. Pero en cualquier caso, siempre son brillantes. Así que bienvenidos a la realidad: a la vista de que en el Congreso no podían, y en el Senado sí, dijeron “pues vamos a ver si le damos alguna utilidad a la Cámara Alta”. El problema es que quien elabora y aprueba las leyes, no siempre se las ha leído: el Senado español no tiene la prerrogativa de llamar a comparecencia al Presidente del Gobierno con carácter vinculante. Así que, a la petición de comparecencia que presentó la mayoría, la respuesta de Moncloa fue que no les venía bien, y que tenían que hacerse las uñas.

Y aquí es donde viene el filibusterismo parlamentario: dada la imposibilidad de traerle por la fuerza a una sesión plenaria monotemática, donde poder sacudirle a gusto, van y crean una comisión de investigación, a la que sí tendría obligación de comparecer. ¿El resultado? Cuál hinchada de campo de fútbol, podrían cantar aquello de: “Comisión, comisión, hemos venido a embarrarnos, el resultado nos da igual”. 

Comisiones de investigación se hacen con cosas importantes, como el accidente del metro de Valencia, el de Spanair, lo del 11-M… Pero, ¿el rumor de plagio de una tesis doctoral? Oiga, no. Si tiene pruebas, o cree tenerlas, tenga los bemoles de plantar una denuncia en la Sala 2ª del Tribunal Supremo, porque el plagio sigue siendo un delito tipificado en el artículo 270 del Código Penal. Pero claro, no vaya a ser que nos salga de instructor un magistrado supuestamente conservador, como el difunto José Manuel Maza, quien archivo querellas infundadas contra Pablo Iglesias, por ejemplo, y les plante un sobreseimiento como un campano. A ver quién presenta denuncias basadas en rumores, en informes sin firmar, esas cosillas que tan bien se le daban al excomisario Villarejo. Por cierto, ¿saben quién está dando la matraca con lo de la komisión de himbestigasion, para saber la berdad? El Excelentísimo Señor Don Ignacio Cosidó. El artista antes conocido como Director General del Cuerpo Nacional de Policía. O sea, el último jefe de Villarejo.

Como dirían mis amados Les Luthiers: “Caramba, qué coincidencia”. Pero no se preocupen, que a esto pueden jugar las dos partes. Y de hecho, una de las necesidades de toda comisión de investigación es dotarla de componentes. Así que el PSOE debería nombrar los suyos. Y claro, si tardan en hacerlo…

En fin, triste espectáculo el de la política con minúsculas, la pelea callejera sin mayor longitud de miras que las siguientes elecciones.

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