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    <title><![CDATA[elDiario.es - Conspiración]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/conspiracion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Conspiración]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Me veo muy rojo y muy enfadado. Sin nada que perder"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/conspiracion/veo-rojo-enfadado-perder_1_5580172.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Jorge Verstrynge recibe al personal de DK en su casa, que recuerda m&aacute;s al Barrio Latino que a una vivienda madrile&ntilde;a. El sal&oacute;n, lleno de libros de bolsillo desencuadernados de tanto le&iacute;dos, huele a tabaco negro. Verstrynge (T&aacute;nger, 1948), es profesor titular de Ciencia Pol&iacute;tica de la Universidad Complutense de Madrid. Considerado, en su d&iacute;a, delf&iacute;n de Manuel Fraga, alcanz&oacute; la Secretar&iacute;a General de AP (antecendente del PP), antes de iniciar un largo camino, en sentido opuesto, en una evidente soledad. Ahora es un rojo inteligente. Muy rojo. Y combativo.</strong><em>delf&iacute;n</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Diario Kafka: Hablemos de tu trayectoria. &iquest;Has dado m&aacute;s o menos vueltas que Jon Juaristi, por ejemplo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jorge Verstrynge:</strong> Yo soy hijo de la Segunda Guerra Mundial. Nac&iacute; cuando la pistola con la que se mat&oacute; Hitler todav&iacute;a humeaba. Los europeos que crecimos en las colonias tuvimos un problema cuando llegamos a los diez o doce a&ntilde;os: nos enteramos de que el sitio en el que hab&iacute;amos nacido era de otros, y eso no nos lo hab&iacute;an explicado. T&aacute;nger y Rabat eran mi casa, hasta que lleg&oacute; un momento en que los &aacute;rabes, con toda la raz&oacute;n, dijeron: usted ha venido aqu&iacute; y nos ha echado a punta de bayoneta, as&iacute; que ahora, como dec&iacute;a la famosa frase: o maleta o ata&uacute;d. O te largas o aqu&iacute; te quedas, pero bajo tierra. As&iacute; fue en Argelia, aunque no tanto en Marruecos. Mi padrastro, que est&aacute; ah&iacute; en la foto (<em>JV se&ntilde;ala un cuadro en su sal&oacute;n</em>), junto al retrato de Robespierre, era comunista, mientras que mi padre biol&oacute;gico hab&iacute;a sido proalem&aacute;n durante la Segunda Guerra Mundial. Eso te crea una situaci&oacute;n un poco esquizofr&eacute;nica. A&uacute;n hay gente que me para por la calle y me dice: si te hubieras esperado, habr&iacute;as sido l&iacute;der de la derecha en lugar de Aznar. Y un d&iacute;a, Mercedes, mi mujer, le respondi&oacute; a uno: &ldquo;No tiene usted ni idea, porque si mi marido hubiera sido presidente del Gobierno con la derecha, habr&iacute;a nacionalizado la banca, los seguros, la industria, las autopistas, las grandes superficies&hellip; y por tanto, al cabo de tres meses, estar&iacute;a muerto, porque le habr&iacute;an puesto una bomba&rdquo;. Y es cierto. Fui un joven fascista hasta los dieciocho a&ntilde;os y viv&iacute;a una situaci&oacute;n de esquizofrenia que alg&uacute;n d&iacute;a ten&iacute;a que resolver. Los azares de la vida me hacen evolucionar desde el fascismo, primero, hacia el nacional-comunismo, que nunca he abandonado, que permanece. Siempre me ha encantado la idea de juntar comunismo y naci&oacute;n. Luego aterric&eacute; en la derecha espa&ntilde;ola y empiezo a escribir sus discursos. El &uacute;nico art&iacute;culo que me ha publicado <em>El Pa&iacute;s</em>, el &uacute;nico, no lo firmaba yo: se lo escrib&iacute; a Rafael P&eacute;rez Escolar. Y as&iacute; segu&iacute; evolucionando hacia planteamientos que en Espa&ntilde;a no ten&iacute;an m&aacute;s remedio que ser parademocr&aacute;ticos, por as&iacute; decir. De esta forma empez&oacute; mi carrera pol&iacute;tica. Por azar, porque pasaba por un pasillo &mdash;nadie quer&iacute;a ser Secretario General&mdash;, me se&ntilde;alaron y dijeron: pues &eacute;se. Me transform&eacute; en Secretario General de Alianza Popular. Y tuve una vida un poco esquizofr&eacute;nica hasta que lleg&oacute; un momento en que dije: esto es absurdo, no puedes ser dos cosas a la vez. Entonces emprend&iacute; un viaje hacia la izquierda muy curioso, porque en la autopista todo el mundo iba en sentido inverso, de la izquierda a la derecha, y yo, como un kamikaze, de la derecha a la izquierda. Me di m&aacute;s hostias que la pu&ntilde;eta, claro. Recib&iacute; insultos, fui denigrado, me qued&eacute; solo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Qui&eacute;n te trat&oacute; peor en ese viaje, la derecha o la izquierda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> La izquierda me miraba con reticencia, pero luego entend&iacute; por qu&eacute;: una parte de esa izquierda ya no era de izquierdas. Un d&iacute;a tuve una entrevista con el presidente de Madrid del PSOE y me pregunt&oacute;: &iquest;T&uacute; quieres? &iquest;Quieres un cargo? Le dije que s&oacute;lo eso me faltaba, que dijeran que me hab&iacute;a ido por un cargo. Habr&iacute;a podido hacer caso a Julio Anguita, que me dijo: vente con nosotros, que no somos sectarios. Es que no soy creyente, le respond&iacute;, porque para ser comunista hay que ser creyente y a m&iacute; me habr&iacute;a encantado, pero no creo. No me hubiera importado ser comunista, porque creo que es la idea m&aacute;s generosa que ha parido la humanidad. As&iacute; que me qued&eacute; solo. Me acuerdo una vez que fui a un congreso del PCE a ayudar a Paco Frutos y nos hicieron una foto. Hubo gente que protest&oacute; y le dijo a Paco: &iquest;Pero c&oacute;mo te has dejado fotografiar al lado de esto? Ahora la cosa es distinta, pero he de decir que nunca <em>Mundo Obrero</em> ha citado uno de mis libros. Tampoco pasa nada. Mi relaci&oacute;n con los comunistas era curiosa. Por un lado, hab&iacute;a desconfianza. Por otro lado, en cambio, se dec&iacute;an: &eacute;ste en el fondo es de los nuestros, porque su padre era comunista&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: O sea, que adem&aacute;s de una cuesti&oacute;n de fe, se conoce que es hereditario&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> S&iacute;, algo as&iacute;. Pasar del nacional-comunismo al comunismo no es dif&iacute;cil. Basta con no pronunciarse sobre esa estupidez que dice que el mundo del trabajo es universal y no conoce patrias. Pero es al rev&eacute;s: el capital nunca ha tenido ninguna patria. Si el mundo del trabajo hubiera reconocido que tiene patria, quiz&aacute; nos hubiera ido de forma diferente.
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        <strong>DK: &iquest;T&uacute; eres un gaullista social, un gaullista de izquierdas, un jacobino gaullista?</strong><em>gaullista</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Hombre, yo soy jacobino porque soy medio franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Pero podr&iacute;as ser franc&eacute;s y no jacobino.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Ni hablar. Un franc&eacute;s como Dios manda es jacobino. Eso est&aacute; claro, hasta ah&iacute; pod&iacute;amos llegar. Mi relaci&oacute;n con De Gaulle es compleja. A los diecisiete a&ntilde;os yo odiaba a De Gaulle, &ldquo;<em>la grande zorra</em>&rdquo;, esa gran puta que vendi&oacute; Argelia a los argelinos, etc. Luego te das cuenta de que el viejo ten&iacute;a raz&oacute;n. Hay que devolver Argelia a los argelinos porque era suyo, tierra de ellos. Hab&iacute;a que hacer de Francia algo que no fuera una potencia colonial al estilo antiguo, algo distinto. &iquest;Por qu&eacute; echo tanto de menos a De Gaulle? Porque es uno de esos personajes que llegan una vez cada cien a&ntilde;os y ahora no hay un De Gaulle. Un <em>gaullismo</em> de izquierdas, s&iacute;. Aunque creo que el gran error de De Gaulle, al final de su vida, fue no ponerse al frente de Mayo del 68. Para un t&iacute;o que era rupturista hubiera sido lo l&oacute;gico. Fue rupturista con el ej&eacute;rcito de su tiempo, odiaba a la burgues&iacute;a, a la clase alta francesa y tambi&eacute;n a la clase media, de los que dec&iacute;a: son como bueyes, no se mueven. Un t&iacute;o as&iacute;, sin embargo, estuvo al otro lado de la barrera en 1968 y se equivoc&oacute;. Pero De Gaulle es grande. De Gaulle, <em>c&rsquo;est la France</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Y de De Gaulle pasemos a alguien que t&uacute; has conocido muy bien: Manuel Fraga.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Yo pens&eacute; de verdad que Fraga era De Gaulle en Espa&ntilde;a. Luego comprob&eacute; que no. Fraga hubiera sido con respecto a De Gaulle como Napole&oacute;n III en relaci&oacute;n a Napole&oacute;n Bonaparte. Fraga ten&iacute;a un lado jacobino y un lado social que el PP de hoy no tiene. Fraga estaba m&aacute;s a la izquierda que el PP de hoy, para qu&eacute; nos vamos a enga&ntilde;ar. Pero le faltaba la estatura de De Gaulle. A Fraga le encantaba el poder, como a De Gaulle, pero m&aacute;s un poder personal que un poder por Espa&ntilde;a. De Gaulle trascend&iacute;a la aspiraci&oacute;n personal por el poder; Fraga no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Y Aznar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Aznar fue un buen ayudante m&iacute;o, era un tipo trabajador, inteligente, constante. Nos separaba que &eacute;l pertenec&iacute;a a una familia espa&ntilde;ola de abolengo, una familia que siempre hab&iacute;a estado cerca del poder, y yo no. Yo ven&iacute;a de una familia de <em>mindundis</em> colonialistas; o no colonialista, como mi padrastro. He de decir que, cuando fue ayudante m&iacute;o, nunca conspir&oacute;, nunca meti&oacute; la pinza&hellip; ni la mano. Lo que no hab&iacute;a forma de saber era qu&eacute; pensaba Aznar, porque era un t&iacute;o muy callado. Hasta a&ntilde;os despu&eacute;s no supe que su libro de cabecera eran las <em>Obras completas</em> de Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera. Aunque luego ampli&oacute; estudios: Margaret Thatcher, <em>Reaganomics</em> y estas cosas. Conmigo no fue un mal t&iacute;o. De hecho, cuando yo me fui, mientras todo el mundo gritaba &ldquo;&iexcl;Bingo! &iexcl;Corre el escalaf&oacute;n!&rdquo;, Aznar fue el &uacute;nico que vino a verme y se tir&oacute; tres cuartos de hora intentando convencerme de que no me fuera. Ante eso, me quito el sombrero, porque habr&iacute;a podido haber aplaudido como los dem&aacute;s, al ver que corr&iacute;a el escalaf&oacute;n. De hecho, luego &eacute;l mismo subi&oacute; en el escalaf&oacute;n, pero no me empuj&oacute; a irme para ponerse &eacute;l, sino al contrario, intent&oacute; que me quedara.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: De Aznar a Rajoy.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> A Rajoy le conoc&iacute; cuando era presidente del partido en Pontevedra. Un chico de buena familia, en el sentido cl&aacute;sico de la palabra. Era un personaje educado y correcto, que chocaba constantemente con Fraga, que era un animal. Fraga odiaba a Rajoy y Rajoy despreciaba ol&iacute;mpicamente a Fraga. Tampoco tengo ninguna queja de Rajoy. Pertenec&iacute;a a la derecha cl&aacute;sica gallega, pero no dir&eacute; que fuera como &Aacute;lvarez Cascos, un se&ntilde;orito de Gij&oacute;n, porque Rajoy ten&iacute;a m&aacute;s sentido de la medida y m&aacute;s elegancia social, vamos a decirlo as&iacute;. Ahora bien, &iquest;qu&eacute; es lo que piensa Rajoy? Nunca lo he sabido. Tampoco es importante. Rajoy cumple con su papel, se hace con el poder en la derecha, se hace con el poder en el Gobierno de rebote. No era un personaje destinado a ser un l&iacute;der.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Y los banqueros? Cu&eacute;ntanos tu visi&oacute;n de los banqueros que mandan en Espa&ntilde;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Los banqueros que mandan en Espa&ntilde;a son reflejo de la derecha espa&ntilde;ola, que es la derecha m&aacute;s reaccionaria que yo he conocido en Europa. Solamente la sobrepasa la derecha venezolana, que ya es de vomitona. Mirad estos dos platos que hay en la mesa (<em>se&ntilde;ala dos grandes recipientes de barro, uno m&aacute;s peque&ntilde;o que el otro</em>). Este plato grande es para vomitar ante la derecha venezolana y &eacute;ste, un poco m&aacute;s peque&ntilde;o, ante la derecha espa&ntilde;ola. La derecha financiera espa&ntilde;ola es abyecta, abyecta. Con una excepci&oacute;n: Rafael Termes, con quien tuve una relaci&oacute;n cordial. Y los hermanos Valls. El resto de los financieros y de la banca espa&ntilde;ola era de v&oacute;mito. Iban a la ley del chollo, cre&iacute;an que hab&iacute;a que saltar de inmediato sobre cualquier duro que pasara, aunque a largo plazo no fuera rentable. No ten&iacute;an la menor visi&oacute;n de futuro del pa&iacute;s o del inter&eacute;s general. El pa&iacute;s les importa en la medida en que el pa&iacute;s les reporta, pero ellos no son del pa&iacute;s. Son t&iacute;os sin patria.
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        <strong>DK: &iquest;Y un centauro de financiero y pol&iacute;tico como Rodrigo Rato?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Rato es un ni&ntilde;o mimado de una familia que lo que ha tocado lo ha hundido, astilleros, Trinaranjus, FMI&hellip; Los del FMI bailaban de alegr&iacute;a cuando Rato se fue, porque dec&iacute;an que jam&aacute;s hab&iacute;an visto un director tan absolutamente vago y tan absolutamente in&uacute;til. Rodrigo Rato es el subproducto pol&iacute;tico de una derecha econ&oacute;mica que, a su vez, es un subproducto de baja categor&iacute;a de la derecha europea. No dan el nivel.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;La derecha es m&aacute;s de derechas ahora que en tus tiempos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Sin duda. En el bachillerato a m&iacute; me dieron a leer un libro que se llamaba <em>La funci&oacute;n social de la propiedad</em>. Aqu&iacute;, de eso, nada. Aqu&iacute; la derecha viene ejemplificada por el apellido del due&ntilde;o del Santander: Bot&iacute;n. La derecha que hay hoy, comparada con la de la &eacute;poca de Fraga, tiene un planteamiento m&aacute;s de derechas, m&aacute;s descarnado, menos patri&oacute;tico, m&aacute;s cutre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Y la izquierda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> El problema de la izquierda es que en un momento determinado descubre las virtudes del mercado y al mismo tiempo las virtudes de la corrupci&oacute;n. Por eso en mi &uacute;ltimo libro, <em>Viva la desobediencia</em>, la palabra izquierda va entre comillas. La evoluci&oacute;n del PSOE fue hacia la aceptaci&oacute;n del liberalismo y del mercado. Una frase que dijo Felipe Gonz&aacute;lez lo resume todo: &ldquo;Los que protestan son los que han quedado orillados por la mundializaci&oacute;n&rdquo;. Ah, cojonudo, pero yo pens&eacute; que precisamente &eacute;sa era la gente a la que t&uacute; ten&iacute;as que defender. Pues por lo visto no. Me acuerdo un d&iacute;a que le llev&eacute; a Alfonso Guerra un libro y me dice que le gusta, que las medidas que propone son muy buenas. &ldquo;Pues aplicadlas&rdquo;, le digo yo. &ldquo;Uuuuuy, imposible&rdquo;, me responde. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute;?&rdquo; &ldquo;Porque Felipe ya est&aacute; muy lejos de esto&rdquo;, me dice. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Mira, Jorge, deseng&aacute;&ntilde;ate, no existe nadie en Espa&ntilde;a ya al que un buen tal&oacute;n no pueda comprar&rdquo;. Eso me dijo, as&iacute; que apaga y v&aacute;monos. La izquierda socialista se ha vendido. Es lo que me dec&iacute;a mi padrastro: solamente una vez pude votar comunista, todas las otras tuve que votar social-traidores. La izquierda-caviar, la izquierda de <em>El Pa&iacute;s</em>, ha abjurado de su clase social. De ah&iacute; que les guste tanto la inmigraci&oacute;n: es tan c&oacute;modo tener una tata peruana que le limpie el culito a la abuela a la que t&uacute; no se lo quieres limpiar. Y eso se lo plantean como si fuera ser progresista. Pues no, perdona, est&aacute;n llevando a cabo una guerra contra su propio pueblo al que han abandonado frente al capital.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Qu&eacute; separa al PSOE del PP entonces?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Nada. El PP ahora est&aacute; aplicando la pol&iacute;tica que inaugur&oacute; el PSOE. Est&aacute; pisando el acelerador porque tiene mayor&iacute;a absoluta. Lo est&aacute; pisando tanto que corre el riesgo de descarrilar, pero la pol&iacute;tica es la misma que aplic&oacute; Zapatero al final de su mandato. Al principio aplic&oacute; otras: pol&iacute;ticas sociales, matrimonio homosexual y esas cosas. No digo que no sean importantes, pero son colaterales en relaci&oacute;n con la lucha de clases que se est&aacute; llevando a cabo entre ricos y pobres y donde los pobres, evidentemente, est&aacute;n siendo machacados. Mira, una vez le dije al ministro Jos&eacute; Blanco: algo habr&aacute; que hacer con el tema de las hipotecas. Esto fue hace cuatro a&ntilde;os. Le dije que pod&iacute;amos acogernos constitucionalmente a medidas de excepci&oacute;n considerando que est&aacute;bamos en estado de emergencia econ&oacute;mica. Unos alumnos m&iacute;os hab&iacute;an preparado unas propuestas: que el Banco Central Europeo, el Gobierno de Espa&ntilde;a y el Banco de Espa&ntilde;a decretaran una situaci&oacute;n de excepci&oacute;n econ&oacute;mica y, mientras durase, se suspendiera el pago de las hipotecas. Blanco se me queda mirando y me dice: &ldquo;&iquest;Y qui&eacute;n paga a los bancos?&rdquo; Y le digo: &ldquo;Joder, pero si los bancos han estado ganando una pasta considerable todos estos a&ntilde;os&rdquo;. &ldquo;Ya, ya&rdquo;, me dice, &ldquo;pero &iquest;qui&eacute;n paga a los bancos?&rdquo; En ese momento a Blanco no le preocup&oacute; qui&eacute;n realoja a la gente desahuciada, sino qui&eacute;n paga a los bancos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Y quiz&aacute; tambi&eacute;n qui&eacute;n paga a los partidos pol&iacute;ticos, si los bancos no cobran&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> No creo que se trate de eso: es por convicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Eso es todav&iacute;a m&aacute;s triste.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Claro, es que han asimilado el mantra: el mercado es lo que funciona. Los bancos son el motor del crecimiento, etc. No es verdad: el motor es la gente que trabaja, la que crea plusval&iacute;a. Los bancos no crean plusval&iacute;a, sino que se adue&ntilde;an de ella. Desde la guerra contra Serbia yo ya sab&iacute;a que el PSOE hab&iacute;a cambiado de bando, pero en esa conversaci&oacute;n me di cuenta de que estaba todo perdido. El problema es que los socialistas en Espa&ntilde;a han mutado mentalmente. Se han pasado al sistema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Y por qu&eacute; entonces, si el PP y el PSOE est&aacute;n tan cerca, Izquierda Unida no tiene m&aacute;s hueco electoral?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Porque arrastra el lastre del fracaso del comunismo; bueno, de lo que se llamaba comunismo. El derrumbe de la URSS repercute sobre los comunistas, por mucho que aquello no fuera comunismo. Durante mucho tiempo la izquierda de verdad, los comunistas, van a seguir pagando esa factura. Cuando los j&oacute;venes ya no tengan esas referencias de Hungr&iacute;a, Checoslovaquia, etc., los comunistas les parecer&aacute;n m&aacute;s acogedores. A pesar de todo echo de menos en los comunistas actuales un planteamiento m&aacute;s populista. Yo me considero en gran parte populista. Ser populista no es ser demagogo. Creo en un populismo de izquierdas. Por eso me gusta Ch&aacute;vez. Por eso me gusta en cierta forma De Gaulle. El populismo es una revoluci&oacute;n dr&aacute;stica. T&uacute; puedes suprimir la propiedad privada de los medios de producci&oacute;n, pero al final eso es reversible. En cambio, entregarle el poder al pueblo, acierte o se confunda, es distinto, porque puede ocurrir que el pueblo no renuncie jam&aacute;s al poder. Por eso una revoluci&oacute;n populista da tanto miedo al poder. Por eso asusta tanto Ch&aacute;vez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Basta con ver el tratamiento informativo que le da El Pa&iacute;s. </strong><em>El Pa&iacute;s</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Eso ha sido vergonzoso, ha sido abyecto. Yo me qued&eacute; petrificado cuando dieron el golpe de Estado contra Ch&aacute;vez y Trinidad Jim&eacute;nez dijo por la tele: Ya est&aacute; volviendo la democracia a Venezuela. Ah&iacute; estaban juntos el PSOE y Aznar contra Ch&aacute;vez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Bueno, cambiemos de tema. T&uacute;, sobres, &iquest;no viste nunca en el partido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> No hab&iacute;a sobres entonces. Por dos razones. Primero, Fraga no era un t&iacute;o de sobres y yo menos. Yo me cre&iacute;a lo que hac&iacute;a. Y segundo, el partido era tan pobre que no hab&iacute;a sobres para nadie. Entonces nos lo cre&iacute;amos. Ahora no. El problema de la Transici&oacute;n es que nos la vendieron como un punto de partida y realmente era un punto de llegada. Un &ldquo;esto es lo que hay&rdquo; con una Constituci&oacute;n que pegaba un cerrojazo. Pens&aacute;bamos que &iacute;bamos hacia otra cosa, pero ese era el l&iacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Esto de los sobres tiene que ver con la falta de desarrollo de una ley de financiaci&oacute;n de los partidos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> No lo creo. Siempre ha habido dinero negro en los partidos y siempre lo habr&aacute;. Adem&aacute;s, ahora el dinero se ha colocado por encima de las personas. Tanto tienes, tanto vales. Es una corrupci&oacute;n generalizada de las mentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Si es as&iacute;, &iquest;por qu&eacute; adem&aacute;s necesitan el prestigio de la cultura? &iquest;Por qu&eacute; Zapatero se empecina en leer a Borges y Aznar reivindica a Aza&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Porque en el fondo sabemos que esto no deber&iacute;a ser as&iacute;. La derecha espa&ntilde;ola no es culta. Yo, por ejemplo, que procedo del neofascismo franc&eacute;s, en Espa&ntilde;a encontr&eacute; el desierto intelectual absoluto. La extrema derecha francesa ten&iacute;a su C&eacute;line, su Drieu La Rochelle, su Montherlant. Aqu&iacute; no se le&iacute;a m&aacute;s que a Unamuno y a Ortega, pero a Ortega con cuidado. En Espa&ntilde;a, adem&aacute;s, no hubo fascismo, de entrada porque el fascismo es laico, es un movimiento de clase media y es un movimiento antimilitar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Sobre todo en la medida en que el ej&eacute;rcito es una aristocracia, como en Alemania.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Y una aristocracia de extrema derecha adem&aacute;s. Por eso me hacen tanta gracia pel&iacute;culas como <em>Operaci&oacute;n Walkiria</em>, que en realidad fue un golpe de extrema derecha contra el fascismo. Caen simp&aacute;ticos porque se enfrentaban al nazismo, pero que no nos cuenten que estaban comprometidos con la democracia. M&aacute;s comprometido con la democracia estuvo Stalin que la operaci&oacute;n Walkiria o que el desembarco de Normand&iacute;a, porque si no hubiese sido por los rusos, en estos momentos hablar&iacute;amos en alem&aacute;n. La Segunda Guerra Mundial la ganaron los rusos, no los occidentales. F&iacute;jate, cada vez me fascina m&aacute;s la figura de Stalin. No era un ni&ntilde;o de teta, pero &iquest;qui&eacute;n lo era en aquella &eacute;poca? Y frente a Hitler, si eras un ni&ntilde;o de teta, no ten&iacute;as nada que hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;En tu &eacute;poca, el plan de estudios de los j&oacute;venes de la derecha inclu&iacute;a un viaje fin de curso para llevar maletines con dinero para los anticastristas, como ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Qu&eacute; va, en mi &eacute;poca se cre&iacute;a en la no injerencia en asuntos internos de otros pa&iacute;ses. Esto ha sido sustituido por la ideolog&iacute;a de los derechos humanos. En principio est&aacute; muy bien. Pero, mira, mis antepasados conquistaron medio mundo con los mejores prop&oacute;sitos, pero de paso lo esquilmaron. Hitler entra en los Sudetes para liberar a las minor&iacute;as. Y as&iacute; todo. Y ahora igual: proclamamos la democracia a ca&ntilde;onazos. Es la pol&iacute;tica de injerencia humanitaria. As&iacute; bombardeamos Irak o Yugoslavia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Y qu&eacute; piensa de Cuba?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Una pena. Yo he estado en Cuba y se me ha ca&iacute;do el alma a los pies.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Y qu&eacute; lees de literatura espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> &iquest;Yo? Nada. Yo literariamente soy franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Qu&eacute; futuro le ves t&uacute; a Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Hombre, yo espero que en Espa&ntilde;a haya una rebeli&oacute;n. (<em>Ante nuestro silencio estupefacto, insiste</em>). Tiene que haber una rebeli&oacute;n en Espa&ntilde;a, si no, no es posible. La revoluci&oacute;n no surgir&aacute; de Espa&ntilde;a, que es un pa&iacute;s perif&eacute;rico, surgir&aacute; de Francia, Alemania&hellip; Rusia, pero aqu&iacute; tiene que haber una rebeli&oacute;n. En alg&uacute;n momento habr&aacute; que dar un zapatazo. Porque el poder manda s&oacute;lo porque se le consiente. En alg&uacute;n momento habr&aacute; un movimiento ciudadano, porque tal y como estamos, con una clase pol&iacute;tica desprestigiada y corrompida hasta la m&eacute;dula, con una monarqu&iacute;a que le salen los gusanos de la corrupci&oacute;n que tiene&hellip; Yo conf&iacute;o en que el pueblo espa&ntilde;ol va a reaccionar.
    </p><p class="article-text">
        (<em>Suena de pronto a todo volumen La Marsellesa: es el sonido de llamada del m&oacute;vil de Jorge Verstrynge. Cuando vuelve cambiamos de tema</em>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Qu&eacute; piensas de internet?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> Huy, qu&eacute; mala pregunta. Tengo un blog <em>hackeado</em>. Me quitaron las claves, las cambiaron y ahora hay un blog m&iacute;o donde aparecen las mayores barbaridades. Tambi&eacute;n han usurpado mi personalidad en <em>Twitter</em>. Fuimos a la polic&iacute;a. Lo hemos denunciado todo y estamos intentando impedirlo, pero es complicado. As&iacute; que mejor dejemos lo de internet. Total, a mi edad, ya no voy a usarlo, se lo dejamos a los j&oacute;venes. Pero, cuidado, no le des una clave nunca a nadie. &iexcl;Ni a tu mujer!
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Uno de tus libros se titula Memorias de un maldito. &iquest;Sigues consider&aacute;ndote un maldito?</strong><em>Memorias de un maldito</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JV:</strong> No, ya no. Yo me veo a m&iacute; mismo muy rojo y muy enfadado. Y sin nada que perder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[DK]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/conspiracion/veo-rojo-enfadado-perder_1_5580172.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Feb 2013 12:09:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["Me veo muy rojo y muy enfadado. Sin nada que perder"]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dime qué significa que esa habitación se ponía azul]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/conspiracion/dime-significa-habitacion-ponia-azul_1_5580187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hoy L&amp;L habla con el fil&oacute;logo y acad&eacute;mico Jos&eacute; Antonio Pascual (Salamanca, 1942), quien acaba de publicar <em>No es lo mismo ostentoso que ostent&oacute;reo: la azarosa vida de las palabras</em> (Espasa, Madrid, 2013). De 1972 a 1979 colabor&oacute;, de nueve de la ma&ntilde;ana a nueve de la noche, seis meses al a&ntilde;o, con Joan Corominas en el <em>Diccionario cr&iacute;tico etimol&oacute;gico castellano e hisp&aacute;nico</em>: &ldquo;A pesar de que entonces yo era doctor, catedr&aacute;tico de Instituto y profesor adjunto de la Universidad, all&iacute; me encontraba como un simple aprendiz que no entend&iacute;a casi nada&rdquo;, ha declarado. Acab&oacute;, sin embargo, firmando la obra como coautor. Concibi&oacute;, junto con Juan Guti&eacute;rrez Cuadrado, el proyecto del <em>Diccionario Salamanca de la Lengua Espa&ntilde;ola</em> (1996) y hoy, adem&aacute;s de ser vicedirector de la Real Academia Espa&ntilde;ola, dirige el <em>Nuevo Diccionario Hist&oacute;rico</em>. Dice estar rodeado de gente que se distrae con el <em>scrabble on line</em>. &Eacute;l prefiere, sin duda (lo cita veinte veces en su libro), a Vikram Chandra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Las lenguas, como bien dices, son instrumentos de comunicaci&oacute;n &ldquo;muy refinados&rdquo;, pero los poetas, los m&iacute;sticos y los psicod&eacute;licos siempre se han quejado de que no alcanzan a expresar &ldquo;lo inexpresable&rdquo;. &iquest;Realmente hay algo que una lengua no pueda decir? En tu libro se&ntilde;alas que la inexistencia de una palabra para designar una cosa en concreto no significa que esa cosa no pueda designarse combinando unas palabras con otras, y que el culto a &ldquo;la&rdquo; palabra es un poco absurdo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAP:</strong> S&iacute;, ciertamente, hay realidades que no se pueden expresar, precisamente porque no las logramos entender; si algo es <em>inefable</em>, es decir, si no sabemos explicarlo por medio de las palabras, es porque no lo entendemos. Cuando Juan de Yepes dice: <em>entreme por donde no supe y quedeme no sabiendo, toda ciencia trascendiendo,</em> simplemente nos muestra que no puede explicar una realidad que no entiende.
    </p><p class="article-text">
        Eso no significa, por lo tanto, que unas lenguas puedan decir lo que otras no pueden. Como no implica que un escritor no intente ir m&aacute;s all&aacute; de lo comprensible, llevando a sus lectores a hacerles buscar un plus de significado en lo que dice, como hace Gide, cuando escribe: &ldquo;Lanzaba con su voz fresca un <em>permesso</em> que pon&iacute;a azul toda la habitaci&oacute;n&rdquo;. Dime qu&eacute; significa que esa habitaci&oacute;n se pon&iacute;a azul...
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Pues no tengo ni idea&hellip; Yo soy bastante esc&eacute;ptico con la idea de lo &ldquo;inexpresable&rdquo;. T&uacute; observas en tu libro que no pasa nada por que el espa&ntilde;ol no tenga palabras distintas para sue&ntilde;o (&lsquo;acto de so&ntilde;ar&rsquo;) y sue&ntilde;o (&lsquo;acto de dormir&rsquo;), y que una lengua que s&iacute; las tenga no es por eso m&aacute;s &ldquo;rica&rdquo;. Tenemos muchas herramientas ling&uuml;&iacute;sticas para suplir esas presuntas &ldquo;faltas&rdquo;. De igual modo, creo que hay mecanismos suficientes &mdash;aproximativos, si no del todo explicativos&mdash; que nos permiten representar con palabras lo ininteligible, lo irracional&hellip;</strong><em>sue&ntilde;o</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAP:</strong> Pues tienes toda la raz&oacute;n: insisto en que todo lo que no podemos expresar es porque no lo entendemos, como esa euforia m&iacute;stica, ese estado de iluminaci&oacute;n, que Freud denominaba &ldquo;sensaci&oacute;n oce&aacute;nica&rdquo;, que un d&iacute;a le asalt&oacute; a Arthur Koestler en una colina de Buda mientras le penetraba en el cerebro la paradoja del infinito espacial. No tengo ninguna seguridad en los complejos caminos que puede recorrer la intuici&oacute;n, pues lo que me preocupa son aquellos trabajos cient&iacute;ficos que resultan ser imposturas de autores que han cogido la m&uacute;sica del m&eacute;todo, sin entenderlo del todo, pero desconocen la letra del libreto: esos trabajos que se escudan en la oscuridad como si esta fuera una condici&oacute;n de la ciencia. Y te vuelvo a dar la raz&oacute;n: si sabemos qu&eacute; queremos decir, cualquier lengua dispone de los mecanismos adecuados para que logremos hacerlo. Las palabras son solo ladrillos que, combinados los unos con los otros de mil formas, multiplican hasta el infinito los significados posibles. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Tu libro est&aacute; presidido por un loable y conciliador mensaje de &ldquo;no perder los estribos&rdquo; ni rasgarse las vestiduras por las contaminaciones, pr&eacute;stamos y &ldquo;gozosas equivocaciones&rdquo; en general a que se halla sometida la lengua, dado que &eacute;sta es, por su propia condici&oacute;n, cambiante y metepatas, y con un mecanismo muy &aacute;gil de asimilaci&oacute;n y descarte. En cuestiones de l&eacute;xico, te veo con una manga bastante ancha, si puedo decirlo as&iacute;: por ejemplo, no pareces muy alterado con la neutralizaci&oacute;n que se da hoy en muchas partes entre &ldquo;o&iacute;r&rdquo; y &ldquo;escuchar&rdquo;, ni muy contrario a que una construcci&oacute;n como &ldquo;tachar de&rdquo;, siempre asociada a cualidades negativas, se vaya aplicando hoy a cualidades positivas (&ldquo;El ministro tach&oacute; de honesto a&hellip;&rdquo;), o a que un verbo como &ldquo;atesorar&rdquo;, siempre asociado a bienes, hoy se utilice con males (&ldquo;El c&uacute;mulo de desgracias que atesora este a&ntilde;o el Barcelona&rdquo;)&hellip; Pero no eres tan tolerante con los abusos en el terreno morfol&oacute;gico. Citas algunos ejemplos muy ingeniosos de sufijaci&oacute;n (monclovita, culturoso, simbolorio), pero alertas contra el peligro de jugar demasiado con &ldquo;el deseo de ser expresivo&rdquo;.</strong><em>monclovita, culturoso, simbolorio</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAP:</strong> Tras quitarte el acento que le pones a <em>&eacute;sta,</em> si me lo permites (como prueba de intolerancia), a&ntilde;ado que<em> </em>no se trata de tolerancia, sino de realismo: cualquier norma prestigiada en un grupo es una construcci&oacute;n, no una consecuencia de la naturaleza en forma del uso. Eso explica que cuando a uno le ense&ntilde;aron en la escuela que <em>deber </em>es distinto de <em>deber de </em>o que la <em>v </em>de <em>novel</em> suena de forma distinta a la <em>b </em>de <em>nobel</em> cueste mucho aceptar que esto no proceda de la naturaleza ni tenga nada que ver con la l&oacute;gica. &iquest;Por qu&eacute; va a ser m&aacute;s aceptable el uso que me ense&ntilde;aron en la escuela, referente a una palabra, que el de Mario Vargas Llosa y el de otros muchos escritores? &iquest;Crees, por otra parte, que pertenece a la l&oacute;gica que la gente <em>oiga misa</em> en lugar de <em>escucharla?</em> A la l&oacute;gica nuestra no, pero s&iacute; a la de la historia, pues cuando la misa era en lat&iacute;n casi lo &uacute;nico que pod&iacute;a hacer la mayor parte de los fieles era o&iacute;rla. No todo adem&aacute;s es n&iacute;tido y claro en la comunicaci&oacute;n y en el pensamiento: cuando alguien mira a trav&eacute;s de la ventana y ve la nieve que ha ca&iacute;do, quiz&aacute; est&eacute; vi&eacute;ndola simplemente o quiz&aacute; este mir&aacute;ndola. &iquest;Por qu&eacute; vamos a obligar a los hablantes que nos muestren la atenci&oacute;n con que oyen o miran algo? Y &iquest;por qu&eacute; los fil&oacute;logos hemos de imponer con contundencia nuestra idea de la norma, incumpliendo la recomendaci&oacute;n de Luz&aacute;n de que para indagar la verdad de las cosas hay que huir de &ldquo;la ciega pasi&oacute;n, del amor propio, la groser&iacute;a, la mordacidad&rdquo;? &Eacute;l animaba a &ldquo;la prudencia, la urbanidad, la moderaci&oacute;n y el juicio&rdquo;. Es lo que he pretendido hacer en el libro y voy a hacerlo aqu&iacute; de nuevo dici&eacute;ndote que si quieres poner el acento a <em>&eacute;sta</em> no dudes en hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Bueno, por esta vez&hellip; dejaremos esta sin tilde. Pero, volviendo a la morfolog&iacute;a y a la derivaci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; sientes cuando est&aacute;s en un avi&oacute;n y oyes la grabaci&oacute;n que dice: &ldquo;Les recordamos que este (uhm, ya iba a poner &eacute;ste) es un vuelo no fumador&rdquo;? A m&iacute; me entra la risa.</strong><em>esta</em><em>&eacute;ste</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAP:</strong> Me gustar&iacute;a decirte, si no lo tomas a pitorreo, que me alegra que me hagas esta pregunta, porque me llevas a algo muy importante: cada elecci&oacute;n en materia de lengua es muchas veces una negociaci&oacute;n. El ejemplo que me propones me parece horrible y, en cambio, no me ocurre lo mismo con un hermos&iacute;simo verso de la <em>Eneida</em> en que el procedimiento es el mismo: &ldquo;Iban oscuros aquellos bajo la noche sola a trav&eacute;s de la sombra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Has dejado a Espa&ntilde;a entera de piedra al descubrir que &ldquo;ostent&oacute;reo&rdquo; no era una creaci&oacute;n de Jes&uacute;s Gil sino de&hellip; Juan Benet.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAP:</strong> He de reconocer que pens&eacute; en presentar los hechos as&iacute;: &ldquo;Quien crea que Gil y Gil no era una persona culta, es porque no sabe que lo de <em>ostent&oacute;reo</em> fue algo que aprendi&oacute; leyendo a Juan Benet. El suyo fue un homenaje al novelista y el hecho de que hoy pensemos que fue un error suyo se debe a su conocida humildad&rdquo;; pero mi hija, que ley&oacute; esto, me recomend&oacute; que no me pasara de bromista y dejase las cosas como fueron: que don Juan y don Jes&uacute;s fueron cada uno por su lado: el primero mezclando a prop&oacute;sito los adjetivos <em>ostentoso</em> y <em>estent&oacute;reo</em>: &ldquo;Don Tertuliano, con su ostent&oacute;rea presencia...&rdquo; en <em>Herrumbrosas lanzas</em>; el segundo tropez&aacute;ndose con ambos. Es la diferencia que separa los juegos de palabras de Quevedo y las equivocaciones que comete Sancho Panza sin quererlo.
    </p><p class="article-text">
        Soy yo ahora quien te pregunta: &iquest;esa voz <em>ostent&oacute;reo</em> no te hubieras atrevido a adoptarla de hab&eacute;rtela encontrado en un escritor apreciado? Porque supongo que no la has hecho tuya al o&iacute;rsela a Gil y Gil. Y de tu respuesta depende admitir que el valor de las palabras procede de muchas otras condiciones distintas a su forma o a su significado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: No s&eacute; qu&eacute; decir&hellip; La verdad es que a m&iacute; me gusta mucho el l&eacute;xico m&aacute;s convencional y est&aacute;ndar&hellip; jajaja. Confieso, adem&aacute;s, que yo siempre hab&iacute;a cre&iacute;do que ostent&oacute;reo era un cruce de ostentoso y estert&oacute;reo, no de estent&oacute;reo, que es una palabra que desconoc&iacute;a&hellip;</strong><em>ostent&oacute;reo</em><em>ostentoso</em><em>estert&oacute;reo</em><em>estent&oacute;reo</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAP:</strong> Fernando Sorrentino nos cuenta un caso de un texto en que su editor convirti&oacute; un <em>estent&oacute;reo</em> en <em>estert&oacute;reo</em>. Junto a la patolog&iacute;a sint&aacute;ctica a que te refieres en un art&iacute;culo tuyo existe una patolog&iacute;a de otra &iacute;ndole: la de aquellas palabras que est&aacute;n arrinconadas en el diccionario y que la gente no sabe con qu&eacute; otras voces relacionar, como es el caso de este <em>estent&oacute;reo</em> que no me extra&ntilde;a que desconocieras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Son hilarantes las p&aacute;ginas que dedicas al &ldquo;aire de formaci&oacute;n culta&rdquo; de las creaciones, tan de moda, terminadas en -alia (Nautalia, agencia de viajes; Vinalia, vinoteca) e inventos parecidos (Depilaria, sal&oacute;n de belleza). Y brutal el caso de Bankia, que el presidente de Caja Segovia se entretuvo en explicar letra por letra para concluir: &ldquo;Bankia, adem&aacute;s, nombre de mujer&rdquo;.</strong><em>-alia (Nautalia</em><em>; Vinalia, </em><em>Depilaria</em><em>Bankia</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAP:</strong> De todos los disparates, los peores son aquellos en que se combinan la cursiler&iacute;a con la petulancia, como ocurre con lo rancio de un piropo. Merec&iacute;a la pena hacer un an&aacute;lisis cuidados&iacute;simo del texto, lleno de disparates. Basta con leerlo: &ldquo;La &lsquo;B&rsquo; inicial representa &lsquo;un coraz&oacute;n&rsquo; que est&aacute; llamado a convertirse en el distintivo de la nueva firma. La &lsquo;i&rsquo; alude tanto a la integraci&oacute;n de las siete entidades como la integraci&oacute;n de banca y ahorro. La &lsquo;fusi&oacute;n&rsquo; de la &lsquo;n&rsquo; y la &lsquo;k&rsquo; tambi&eacute;n refuerza la idea de &lsquo;integraci&oacute;n&rsquo;. La &lsquo;a&rsquo; final representa &lsquo;apertura&rsquo;, frente a la &lsquo;o&rsquo; cerrada de banco. Y &lsquo;Bankia&rsquo;, adem&aacute;s, nombre de mujer. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s se puede pedir?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Los casos en -alia apelan a un hablante que quiere sentirse m&aacute;s exquisito, los en -ing (consulting, sponsoring, dumping) a uno que quiere sentirse m&aacute;s moderno y profesionalizado&hellip; Con la lengua uno puede crearse la ilusi&oacute;n de estar accediendo a una comunidad exclusiva y arcana. Ocurre tambi&eacute;n con la lengua de la delincuencia y de la juventud, llena de secretos y privilegios: si no hablas como yo &mdash;parecen decir&mdash;, no eres de los m&iacute;os&hellip; y adem&aacute;s te lo voy a poner dif&iacute;cil.</strong><em>-alia</em><em>-ing</em><em>consulting, sponsoring, dumping</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAP:</strong> Hay al hablar un proceder mim&eacute;tico: sentirnos seguros acerc&aacute;ndonos a la manera de hablar de un grupo, sea de delincuentes, de horteras o de sabios. Pero ello tiene la contrapartida de que a la vez nos separamos de otros grupos. Claro que por la ma&ntilde;ana podemos hablar como profesores y por la noche buscar el aplauso de los delincuentes. El acto m&aacute;s personal, en el que uno quiere separarse de todos y tiene poco asidero gregario, es el del escritor que se enfrenta a solas con su obra y escribe buscando su estilo, no seguir el de otros o separarse de ellos. En todo ello buscamos adem&aacute;s algo que no se suele tener en cuenta cuando se habla de las lenguas: pretendemos con los cambios que les infligimos (espero no haberme equivocado de verbo) no aburrir a la gente, pues, como ha dicho Jorge Wagensberg, &ldquo;el mayor enemigo del cerebro es el aburrimiento y el del aburrimiento la ausencia de cambio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Una cosa que me ha encantado de tu libro es que, a la hora de poner ejemplos, citas traducciones (de Huxley, Bowles, Proust, Pavese&hellip; y, claro, Vikram Chandra). Esto es extraordinario: en la base de datos l&eacute;xica de la RAE no hay textos procedentes de traducciones, de lo que puede deducirse que para la RAE las traducciones no son espa&ntilde;ol. Y sin embargo es de suponer que muchas de las primeras documentaciones de ciertos pr&eacute;stamos y neologismos se encuentren en las traducciones. Ahora ha entrado por fin en la Academia un traductor no helenista, Miguel S&aacute;enz&hellip; &iquest;Es signo de algo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAP:</strong> Realmente donde empieza la creaci&oacute;n de la terminolog&iacute;a cient&iacute;fica y t&eacute;cnica es en las traducciones. En ellas encontramos muchas de las primeras documentaciones de una palabra en nuestra lengua. El esfuerzo del traductor, tanto si acierta como si no (entre par&eacute;ntesis, &iquest;qu&eacute; es acertar?), es decisivo para la implantaci&oacute;n de una palabra. En el caso del traductor literario su esfuerzo no es muy distinto del del creador. Y, es m&aacute;s, podemos ver la lengua literaria como una especie de traducci&oacute;n de la lengua coloquial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Insistes en tu libro en que los diccionarios &ldquo;no encierran la realidad del mundo&rdquo;, pero la posici&oacute;n del DRAE siempre ha sido algo ligerita en este asunto. Por un lado, cuando alguien protesta y pide que se retire de &eacute;l una frase como &ldquo;trabajar como un negro&rdquo; por racista, se nos recuerda que el Diccionario es un registro de usos, al parecer imparcial; pero a m&iacute; no me extra&ntilde;a que alguien plantee esas peticiones, porque est&aacute; claro que mucha gente no ve el Diccionario como un registro, sino como una especie de Biblia o Cor&aacute;n, un libro sagrado que, adem&aacute;s de &ldquo;encerrar&rdquo; el mundo, recomienda y legitima, m&aacute;s que describe, palabras y expresiones. Y a la RAE, confes&eacute;moslo, la auctoritas le pone mucho; muchas de sus iniciativas no obedecen a una mera pol&iacute;tica de registro.</strong><em>DRAE</em><em>Diccionario</em><em>auctoritas</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAP:</strong> Si no arrojamos fuera del diccionario usos que no nos gustan es porque de ese modo, cuando una persona los oiga (y no digamos nada si los escucha) y no los entienda, ha de tener un lugar al que acudir. Ciertamente si se mantienen voces inconvenientes en el diccionario, alguien puede pensar que esto es un aval para su empleo, sobre todo si nos descuidamos y no caracterizamos esos usos como anticuados (cuando lo sean) o incluso impropios (cuando nos lo parezcan). En cualquier caso, a diferencia de las biblias, los diccionarios pueden suprimir y a&ntilde;adir palabras y acepciones. Hay ciertamente ling&uuml;istas que tratan por todos los medios de quitar las esquinas de las palabras para tratar de cambiar la realidad, y personas demasiado confiadas en que los usos, regulares, malos, vulgares, insultantes o injustos habr&iacute;a que erradicarlos del diccionario. &iquest;Llegar&iacute;amos para ello a despojarlos de palabras como <em>sumiso, d&oacute;cil</em> o <em>s&uacute;bdito</em> que molestaban a Eduardo Haro o borrar de ellos <em>indignaci&oacute;n</em> o <em>intolerable</em>, como pretend&iacute;a Unamuno? El diccionario es, quer&aacute;moslo o no, un mensajero. Lo importante es que lo que no nos gusta y aparece, sin embargo, en &eacute;l, para que termine desapareciendo un d&iacute;a, marcado como inexistente, ha de desaparecer previamente del uso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Adem&aacute;s, me parece a m&iacute;, un diccionario no es responsable del uso que hagan de sus &ldquo;inquilinos&rdquo; (como llamas a las palabras que registra) los hablantes. Es el hablante quien elige lo que dice y c&oacute;mo lo dice. Teniendo a su disposici&oacute;n otros modos de decir, que se sirva de uno en concreto es responsabilidad suya.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAP:</strong> Exactamente. En este ordenancista mundo nuestro no hay que regularlo todo, sino dejar a la gente que elija. En esto soy radicalmente liberal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: &iquest;Qu&eacute; tal va el Nuevo Diccionario Hist&oacute;rico que diriges? Un diccionario hist&oacute;rico es un diccionario que registra las palabras desde su primera documentaci&oacute;n y desde ah&iacute;, por orden cronol&oacute;gico y con ejemplos de uso, va se&ntilde;alando los cambios de significado que han experimentado hasta la actualidad. &iquest;Es consciente ya la Academia de que es el aut&eacute;ntico diccionario que nos falta, cuando otras lenguas como el ingl&eacute;s, el franc&eacute;s, el italiano, el catal&aacute;n, etc. lo tienen desde hace casi un siglo, si no m&aacute;s?</strong><em>Nuevo Diccionario Hist&oacute;rico</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAP:</strong> En cierto modo en este ostentoso libro m&iacute;o que nos ha tra&iacute;do aqu&iacute; a hablar de todas estas cosas se explica la necesidad del diccionario hist&oacute;rico. De momento est&aacute;n en el portal de la Academia los materiales que se emplean para hacer este diccionario. Tales materiales han cambiado de ra&iacute;z la forma de trabajar en filolog&iacute;a: hace veinte a&ntilde;os un editor de un texto antiguo, ante una palabra problem&aacute;tica, ten&iacute;a poqu&iacute;simos apoyos para aceptarla o rechazarla y hoy ya tiene elementos importantes de comparaci&oacute;n. Un diccionario hist&oacute;rico facilitar&iacute;a ostensiblemente &mdash;no ostent&oacute;reamente&mdash; la redacci&oacute;n de un diccionario del uso actual y les explicar&iacute;a a los hablantes las razones de usos que no comprenden.
    </p><p class="article-text">
        No sabes c&oacute;mo te agradezco que te parezca que el diccionario hist&oacute;rico es imprescindible para nuestra lengua, algo de lo que no todo el mundo est&aacute; convencido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Para terminar, y si no es abusar, &iquest;nos cuentas brevemente alguna de esas fant&aacute;sticas historias de evoluci&oacute;n del significado y uso de una palabra que no hayas podido incluir en tu libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JAP:</strong> Te voy a se&ntilde;alar una que ha adquirido un significado en el diccionario: leemos, en la 2&ordf; acepci&oacute;n de <em>albogue</em> del diccionario acad&eacute;mico, que se trata de &ldquo;Cada uno de los dos platillos peque&ntilde;os de lat&oacute;n que se usan para indicar el ritmo en las canciones y bailes populares&rdquo;. Es dif&iacute;cil entender c&oacute;mo esa flauta de dos ca&ntilde;os que es el <em>albogue</em> se ha convertido en un instrumento de percusi&oacute;n. Todo se debe a una mala interpretaci&oacute;n de un pasaje del <em>Quijote</em>, que dice as&iacute;: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; son <em>albogues</em> &mdash;pregunt&oacute; Sancho&mdash;, que ni los he o&iacute;do nombrar ni los he visto en toda mi vida? &mdash;<em>Albogues </em>son &mdash;respondi&oacute; don Quijote&mdash; unas chapas a modo de candeleros de az&oacute;far, que <em>dando</em> una con otra <em>por</em> lo vac&iacute;o y hueco hace un son, que, si no muy agradable ni arm&oacute;nico, no descontenta y viene bien con la rusticidad de la gaita y del tambor&iacute;n&rdquo;. La equivocaci&oacute;n se debe a haber tomado ese <em>dando una con otra</em> como &lsquo;chocando&rsquo;, cuando significa aqu&iacute; &lsquo;estando la una junto a la otra&rsquo; y luego <em>por lo vac&iacute;o... </em>como &lsquo;a causa de lo vac&iacute;o&rsquo;, cuando significa &lsquo;a trav&eacute;s del hueco&rsquo;. De esa forma se trata sencillamente de la flauta en que los dos ca&ntilde;os est&aacute;n pegados y pasa a trav&eacute;s de ellos el aire... Fue una de esas ocasiones en que Homero dormitaba<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Magrinyà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/conspiracion/dime-significa-habitacion-ponia-azul_1_5580187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Feb 2013 11:18:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dime qué significa que esa habitación se ponía azul]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De cómo Luis Bárcenas puede ganar el Planeta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/luis-barcenas-puede-ganar-planeta_1_5579075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La semana pasada, debajo de un art&iacute;culo firmado por m&iacute;, una lectora escribi&oacute; un comentario en el cual se preguntaba si mi nota no ser&iacute;a m&aacute;s pertinente en un blog personal que en una secci&oacute;n cultural. La cuesti&oacute;n me parece oportuna porque pone de manifiesto los l&iacute;mites difusos de los relatos que circulan en la red, su sistema de transmisi&oacute;n y el canal abierto que permite, por ejemplo, a una lectora plantear una cuesti&oacute;n y al autor del texto que la provoca, responderla.
    </p><p class="article-text">
        Hace un tiempo escrib&iacute;a en un blog compartido y en &eacute;l se mezclaban piezas de todo tipo. Creo que quien mejor ha entendido esta cuesti&oacute;n es Paul Krugman, quien en su blog alojado en <em>The New York Times</em> alterna piezas de fondo que podr&iacute;an ser editadas en las p&aacute;ginas de opini&oacute;n, m&oacute;dulos t&eacute;cnicos que podr&iacute;an convivir con el resto de la informaci&oacute;n en las p&aacute;ginas econ&oacute;micas y, por &uacute;ltimo, las intervenciones de los viernes, que suelen consistir en un simple <em>post</em> con un v&iacute;deo musical del agrado de Krugman; una suerte de <em>snack</em> digital. El blog no tiene reglas: es un caj&oacute;n de sastre en el que convive todo el imaginario de sus autores. En el que yo participaba, por ejemplo, las entradas de una autora que all&iacute; escrib&iacute;a se limitaban a reproducir peque&ntilde;os fragmentos de textos literarios que le apetec&iacute;a compartir con los lectores.
    </p><p class="article-text">
        <em>Lassie</em> &mdash;ese es el avatar de la an&oacute;nima lectora que dej&oacute; el comentario en mi art&iacute;culo&mdash; se interroga si es pertinente leer en un diario cultural una reflexi&oacute;n sobre el devenir de los relatos a trav&eacute;s del tiempo y su &iquest;aparente? degradaci&oacute;n hasta quedar reducidos a la f&oacute;rmula m&iacute;nima de los 140 caracteres de <em>twitter</em>, tal como afirma Ricardo Piglia. <em>Lassie</em> (nombre que me remite a Liz Taylor y no a su famosa mascota, ya que entre las habilidades de esta &uacute;ltima no figuraba escribir) tal vez hubiera visto como algo m&aacute;s pertinente de este medio un desarrollo t&eacute;cnico del proceso y no una exposici&oacute;n subjetiva que lo emparentaba con las relaciones paterno filiales. Es atendible, claro est&aacute;. Pero dejemos que esta cuesti&oacute;n la resuelva <em>Lassie </em>en el supuesto caso de que lo vea como actividad interesante, si, despu&eacute;s de todo, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s da que lea esto en <em>Diario Kafka</em> o en un blog personal? En ning&uacute;n caso paga por ello, con lo cual en un mundo donde el dinero es transversal e imanta cualquier actividad, aqu&iacute; se tiene la posibilidad de navegar de un sitio a otro comparando, opinando, interviniendo. Y esta es otra de las cuestiones laterales que, curiosamente, desata su pregunta.
    </p><p class="article-text">
        En el papel, en la versi&oacute;n de papel de la prensa, cada cosa est&aacute; en su sitio, incluso los correos de los lectores. Se vende una cantidad de ejemplares y con eso se valora la fuerza del medio. Pere Rusi&ntilde;ol, que est&aacute; al frente de la revista <em>Mongolia</em> y pronto, tambi&eacute;n, de un medio gr&aacute;fico dedicado a la econom&iacute;a, es un gran defensor del papel y lo puede demostrar con el &eacute;xito de <em>Mongolia</em>, sin ir m&aacute;s lejos. El papel no ha muerto. Otra prueba de ello es que <em>Jot Down</em>, el portal cultural, saca puntualmente con un &eacute;xito arrasador, una revista-libro con m&aacute;s de trescientas p&aacute;ginas. Pero el papel se est&aacute; convirtiendo &mdash;y parece ser la tendencia&mdash; en material de lectura de circulaci&oacute;n selectiva. Ya lo es hoy la prensa: menos de 600.000 ejemplares de circulaci&oacute;n diaria en un pa&iacute;s con 50 millones de habitantes no es una cifra precisamente alentadora. <em>The Guardian</em> marca el camino. Su versi&oacute;n de papel se va convirtiendo en un soporte reducido con material de lectura de alta calidad, la informaci&oacute;n pasa a la red y el material del papel es accesible previo pago tanto en tabletas como ordenadores. <em>Financial Times</em> supera, por vez primera, las suscripciones digitales ante las de papel. Pero la web del <em>FT</em> es de pago y muy cara: el material serio, de calidad intelectual, se impone que sea de pago porque de otro modo es imposible sostenerlo. <em>The New York Times</em> permite la lectura gratis de diez art&iacute;culos al mes: para acceder al resto, hay que pagar del mismo modo que se paga en el kiosco, por las ma&ntilde;anas, cualquier ejemplar de un peri&oacute;dico de papel. &iquest;Quiere esto decir que todas las webs ser&aacute;n de pago? No lo creo. El g&eacute;nero del tabloide ingl&eacute;s, sensacionalista y zafio, acaparar&aacute; las pantallas. El d&iacute;a con m&aacute;s visitas en este diario fue una edici&oacute;n del a&ntilde;o pasado en la que en un titular apareci&oacute; la palabra &ldquo;co&ntilde;o&rdquo;. Si este medio fuera un peri&oacute;dico sensacionalista se hubiera apropiado del campo sem&aacute;ntico del cual proviene dicho sustantivo y los picos de audiencia habr&iacute;an seguido aquella estela.
    </p><p class="article-text">
        El negocio digital se articular&aacute; alrededor de islas de informaci&oacute;n con un coste por parte del lector y en mares llenos de material de muy baja calidad donde no falte un &ldquo;co&ntilde;o&rdquo;. &iquest;O acaso bajan los decibelios de obscenidad de todo tipo en <em>Telecinco</em>? Contar&aacute; adem&aacute;s, con una participaci&oacute;n masiva del p&uacute;blico que oculta su identidad y se siente libre para vociferar como si estuviera en el fondo sur del estadio. La gran conjura an&oacute;nima de los necios. Porque esa es la conjura que hay en la red y no otra. No es el Gran Hermano observando <em>urbi et orbi</em> nuestros pasos ni el Mossad o la CIA leyendo nuestro correo. Son las hordas que desde el anonimato desestabilizan el sentido com&uacute;n. Un gran espect&aacute;culo, sin duda. Y del que seguramente las editoriales no estar&aacute;n desvinculadas ya que del mismo modo que se hacen libros con <em>Twitter</em> o <em>Facebook</em>, no es descartable que se publiquen dietarios con cientos de comentarios similares. Y si a base de comentarios o de <em>tweets</em> se puede llegar a hacer un libro, &iquest;qu&eacute; no dar&aacute;n de s&iacute; los papeles de B&aacute;rcenas? Como poco, un Planeta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Roig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/luis-barcenas-puede-ganar-planeta_1_5579075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Feb 2013 11:19:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De cómo Luis Bárcenas puede ganar el Planeta]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los conjurados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/conjurados_1_5579095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Vaya una confesi&oacute;n por delante: he formado parte de una conspiraci&oacute;n de silencio, de una suerte de pacto secreto del que no se pod&iacute;a hablar&hellip; hasta el pasado viernes. Me refiero a la iniciativa #littlesecretfilm, creada por Pablo Maqueda y codirigida y promovida por Haizea G. Viana, que, seg&uacute;n sus distintos reflejos en prensa, ha sido comparada con previos movimientos o est&eacute;ticas, con manifiestos por medio o no, como el Dogma 95 o el <em>Mumblecore</em> &mdash;esa modalidad <em>low-fi</em> del <em>indie</em> americano que tiene en los hermanos Duplass a uno de sus m&aacute;ximos exponentes&mdash;. Como parte implicada en este asunto, que ha tenido mucha parte de juego (rodar seg&uacute;n un cors&eacute;: en 24 horas, sin gui&oacute;n, partiendo de improvisaciones de los actores, con no m&aacute;s de diez personas entre el equipo art&iacute;stico y el equipo t&eacute;cnico, etc&eacute;tera&hellip;), quiz&aacute; lo m&aacute;s prudente ser&iacute;a prolongar ese silencio, que preservamos m&aacute;s o menos hasta el d&iacute;a del lanzamiento <em>online</em> de las 15 pel&iacute;culas que han abierto fuego el pasado 1 de febrero. Me parece, no obstante, injusto que mi condici&oacute;n de conjurado me obligue a callar el placer que he obtenido como espectador de las obras de otros conjurados. O sea que, quedan advertidos, si creen que el que este articulista tenga un trabajo asociado a ese manifiesto desautoriza o condiciona su objetividad a la hora de hablar del resto de participantes, no sigan leyendo. La intenci&oacute;n de este art&iacute;culo no es otra que la de devolver parte del placer obtenido, diseminar pistas sobre algunas de las sorpresas m&aacute;s gratificantes que ha dado el cine espa&ntilde;ol en este arranque de temporada, aunque sea en sus m&aacute;rgenes...
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo una portada del <em>Cahiers du Cin&eacute;ma Espa&ntilde;a</em> &mdash;ahora <em>Caim&aacute;n Cuadernos de Cine</em>&mdash; que fue recibida con ciertas suspicacias: en ella se le&iacute;a el titular &ldquo;Isaki Lacuesta, un cineasta del siglo XXI&rdquo;. El <em>dossier</em> asociado valoraba la capacidad proteica del director, cuya obra no s&oacute;lo encontraba, ocasionalmente, sus v&iacute;as de conexi&oacute;n con el p&uacute;blico en las tradicionales salas de cine, sino tambi&eacute;n en el &aacute;mbito expositivo, en la televisi&oacute;n, entre el material extra de <em>deuved&eacute;s</em> ajenos&hellip; Lacuesta encarnaba un nuevo modelo de identidad autoral, del mismo modo en que lo hac&iacute;a, en otro &aacute;mbito, un cineasta como Nacho Vigalondo, capaz de construir, en clave de infraproducci&oacute;n, una desafiante y compleja trilog&iacute;a de ciencia-ficci&oacute;n hecha con herramientas m&iacute;nimas &mdash;<em>C&oacute;digo 7</em>&mdash; antes de desarticular g&eacute;neros en formato de largometraje comercial. Cuando uno asiste al nacimiento de algo, es dif&iacute;cil detectar l&iacute;neas de continuidad y m&aacute;s a&uacute;n anticipar relevancias futuras, pero un servidor tiene la impresi&oacute;n de que #littlesecretfilm no hubiese sido posible sin el camino pionero de Isaki Lacuesta y Nacho Vigalondo y sin las sucesivas rupturas que supusieron la llegada del <em>Diamond Flash</em> (2011) de Carlos Vermut o la mutaci&oacute;n de Juan Cavestany como autor de comedias on&iacute;ricas y desoladoras colgadas en la red como <em>Dispongo de barcos</em> (2010) y <em>El se&ntilde;or</em> (2012). Ninguna de estas pel&iacute;culas apuesta por el Gran Relato, ninguna llega a conclusiones claras, ni, por supuesto, dogm&aacute;ticas: son ficciones sintom&aacute;ticas de una &eacute;poca que se define, precisamente, por el cuestionamiento de esos Grandes Relatos, por la puesta en cuarentena de cualquier narraci&oacute;n unitaria, capaz de explicar y descifrar por s&iacute; sola la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando, en la infancia, imagin&aacute;bamos el futuro, inevitablemente se nos llenaba la cabeza de viajes intergal&aacute;cticos, coches voladores y teletransportaciones. No pens&aacute;bamos que el futuro pod&iacute;a definirse de otra manera: como una evoluci&oacute;n &mdash;o involuci&oacute;n&mdash; a la hora de relacionarnos con la realidad, de gestionar nuestra propia identidad, que abandona el estado l&iacute;quido para propagarse en el estado l&iacute;quido o gaseoso de la ciberrealidad. De todo eso hablan dos de los primeros <em>littlesecretfilms</em> que he tenido ocasi&oacute;n de ver: <em>Manic Pixie Dream Girl</em>, de Pablo Maqueda y <em>Undo infinito,</em> de &Aacute;lex Mend&iacute;bil. El trabajo de Maqueda, adem&aacute;s, supone la perfecta s&iacute;ntesis entre un programa art&iacute;stico &mdash;su manifiesto&mdash; y la obra acabada: en buena medida, y aunque al cineasta no le guste demasiado el v&iacute;nculo Dogma sobre su concepto #littlesecretfilm, <em>Manic Pixie Dream Girl</em> es a este asunto lo que <em>Los idiotas</em> (1998) de Lars Von Trier fue al Dogma. La pel&iacute;cula empieza como un mosaico obsesivo y sat&iacute;rico de un subg&eacute;nero audiovisual que ha florecido en internet en esta gran Era del Narcisismo: los videoblogs femeninos donde las usuarias, capturadas en <em>webcam</em> sobre el fondo de pared de una habitaci&oacute;n propia que funciona como el papel pintado del subconsciente, desgranan consejos de estilismo, comentarios de los v&iacute;deos musicales de sus &iacute;dolos, cuitas sentimentales y otras variantes de una supuesta expresi&oacute;n adolescente que, a veces, resulta patol&oacute;gica&hellip; por extempor&aacute;nea. En <em>Manic Pixie Dream Girl</em> hay una sola actriz, pero no lo parece: de hecho, <em>Manic Pixie Dream Girl</em> tampoco parece un #littlsecretfilm, pues su ejecuci&oacute;n t&eacute;cnica es deslumbrante y no ser&iacute;a descabellado imaginar un lugar a perpetuidad para la pel&iacute;cula en el cielo del cine de culto, a la derecha, por ejemplo, de <em>All About Lily Chou-Chou</em> (2001), de Shunji Iwai. Roc&iacute;o Le&oacute;n, la estrella &uacute;nica de la pel&iacute;cula de Maqueda, desdobla incesantemente su identidad alrededor de una supernova que recuerda a Lady Gaga y que podr&iacute;a ser la estrella pop definitiva: Roma Rises.
    </p><p class="article-text">
        El primer tramo de <em>Manic Pixie Dream Girl</em> es una delicia para todo espectador familiarizado con la peque&ntilde;a gran historia del narcisismo adolescente y postadolescente en internet: hay s&aacute;tiras sutiles, contrafiguras hilarantes de referentes reales, parodias que son refinad&iacute;simas filigranas caligr&aacute;ficas. Y, siempre, Roc&iacute;o Le&oacute;n, transmutada en un <em>star system</em> port&aacute;til que parece nutrirse de los <em>Ejercicios de estilo</em> de Raymond Queneau, ocupando el centro del plano, irradiando un influjo que acaba alterando el ADN de la propia pel&iacute;cula, que deja de ser lo que era para convertirse en una pesadilla aterradora sobre la identidad y, finalmente, en un delicioso cuento humanista &mdash;pero apocal&iacute;ptico&mdash; de ciencia-ficci&oacute;n. <em>Manic Pixie Dream Girl</em> es el cubo de Rubik de la era <em>YouTube</em>.
    </p><p class="article-text">
        La protagonista de <em>Undo infinito</em> de &Aacute;lex Mend&iacute;bil es una montadora &mdash;portentosa Marta Su&aacute;rez&mdash; que tiene que limpiar los fotogramas de una pel&iacute;cula de terror de tercera categor&iacute;a para su edici&oacute;n en Blu-ray. Tiene un jefe insoportable y un novio con el que se lleva bien, pero pronto pasar&aacute; algo que romper&aacute; el curso natural de las cosas. Mend&iacute;bil inserta en la pel&iacute;cula un debate entre cr&iacute;ticos de cine acerca de las implicaciones del paso de la imagen fotogr&aacute;fica impresionada en celuloide a la imagen digital condensada en un bit: parece una deriva caprichosa, pero no lo es. <em>Undo infinito</em> es una historia de amor en clave polanskiana, que empieza como un Tarantino <em>grindhouse</em> y acaba como un cruce imposible entre <em>Arrebato</em> (1980) y <em>Berberian Sound Studio</em> (2012), mientras se interroga sobre el manejo del dolor cuando, de hecho, todo puede reducirse a una cuesti&oacute;n de bits. El final es arrebatadoramente rom&aacute;ntico, a pesar de las sospechas de distancia y descreimiento que pueda haber levantado el cineasta mediante su compleja, metaling&uuml;&iacute;stica estrategia narrativa.
    </p><p class="article-text">
        Si bien tanto el Dogma como el <em>Mumblecore</em> apostaban, por as&iacute; decirlo, por las est&eacute;ticas <em>unplugged</em>, por el despojamiento, los <em>littlesecretfilms</em> que he tenido ocasi&oacute;n de ver son, de hecho, todos ellos, laberintos de dise&ntilde;os dispares, incluso enfrentados, construidos alrededor de las obsesiones personales de sus autores. Un gran ejemplo de todo ello es <em>La p&aacute;jara</em>, una pel&iacute;cula que jam&aacute;s podr&iacute;a haber hecho otra persona que no fuera su autora, la escritora (<em>Celacanto</em>, Lengua de Trapo) Jimina Sabad&uacute;: un ajuste de cuentas en clave fant&aacute;stica con la propia infancia y el entorno familiar, una f&aacute;bula de apariencia exc&eacute;ntrica pero formulada desde la sinceridad m&aacute;s absoluta e imp&uacute;dica. Disfraces de gorila, murci&eacute;lagos mensajeros, enfermos exigentes y ni&ntilde;os p&oacute;stumos que intentan salvarse de su propio naufragio agarr&aacute;ndose a la tabla de salvaci&oacute;n de la p&aacute;gina web <em>todocolecci&oacute;n</em> integran el elenco de esta pel&iacute;cula irrepetible y fr&aacute;gil, que se infiltra en el interior de cada espectador para expandirse en el recuerdo. En <em>Nuestro porno favorito</em>, el <em>littlesecretfilm</em> m&aacute;s peque&ntilde;o que hay &mdash;tan s&oacute;lo 11 minutos: un largo en ese registro podr&iacute;a garantizar graves trastornos&mdash;, los Pioneros del Siglo XXI &mdash;no se pierdan su primer largo: <em>Mi loco Erasmus</em> (2012)&mdash; dan forma a un ingenio diab&oacute;lico, que mezcla el cuerpo en tensi&oacute;n de Glen Gould, insistentes disculpas y puertas lubitschianas para proponer un infierno a puerta cerrada que algo parece deberle al Luis Bu&ntilde;uel de <em>El &aacute;ngel exterminador</em> (1962). A este articulista a&uacute;n le queda mucho camino por recorrer en este jard&iacute;n: entre otras cosas, el vodevil con viajes en el tiempo que plantea <em>Iron Cock Unchained</em>, de Laredo Pictures; ese largo descenso al fin de la noche donde se enfrentan caos vital y estructura de gui&oacute;n en <em>Cinema verit&eacute;, verit&eacute;</em>, de Elena Manrique; la venganza contra la memoria del cine espa&ntilde;ol que desarrolla <em>Desmadre en la noche de la quietud</em>, de Pablo V&aacute;zquez; la apuesta filo-rohmeriana de <em>Los des&oacute;rdenes sentimentales</em>, de Ram&oacute;n Alfonso, etc&eacute;tera... De momento, la propuesta de Pablo Maqueda ha logrado que algunos j&oacute;venes cineastas &mdash;o criptocineastas&mdash; se planteen algunas preguntas esenciales que el cine generado por nuestra industria oficial llevaba tiempo sin hacerse. Y, en este sentido, la conjura ha sido un &eacute;xito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Costa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/conjurados_1_5579095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Feb 2013 11:08:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los conjurados]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conjuros y conjuraciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/conjuros-conjuraciones_1_5578906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Quien lee poes&iacute;a no pocas veces se siente v&iacute;ctima de una conspiraci&oacute;n: al parecer hay un sentido oculto, a menudo oculto adrede por el autor (la mente criminal), algo que se nos escapa; las palabras forman en cada verso una conspiraci&oacute;n para derrocar al sentido. Un poema es una especie de conjuro, un orden de palabras que act&uacute;a como un sortilegio; pero tambi&eacute;n es una conjuraci&oacute;n, y por eso quien lee estalla a menudo en una catilinaria: &iquest;hasta cu&aacute;ndo, poeta maldito, abusar&aacute;s de mi paciencia?
    </p><p class="article-text">
        Se sabe que los poetas son propensos a lo conspirativo. Seg&uacute;n ellos, nada es lo que parece, todo encierra un significado escondido y son ellos, los poetas, qui&eacute;n si no, los que van a desenterrarlo para nosotros; sus palabras ser&aacute;n una revelaci&oacute;n. O eso pretenden ellos, ya que en algunos casos no tiene m&aacute;s inter&eacute;s ni m&aacute;s dificultad que un sudoku. O es puro cotilleo.
    </p><p class="article-text">
        Wystan Hugh Auden lo explicaba en un conocido poema:
    </p><p class="article-text">
        <em>At last the secret is out, as it always must come in the end, the delicious story is ripe to tell to the intimate friend; over the tea-cups and in the square the tongue has its desire; still waters run deep, my dear, there&rsquo;s never smoke without fire.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Behind the corpse in the reservoir, behind the ghost on the links, behind the lady who dances and the man who madly drinks, under the look of fatigue, the attack of migraine and the sigh there is always another story, there is more than meets the eye.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>For the clear voice suddenly singing, high up in the convent wall, the scent of the elder bushes, the sporting prints in the hall, the croquet matches in summer, the handshake, the cough, the kiss, there is always a wicked secret, a private reason for this.</em>
    </p><p class="article-text">
        Jaime Gil de Biedma prob&oacute; la mano en un meritorio ejercicio de traducci&oacute;n en romance de este poema, al que titul&oacute; &ldquo;<em>Auden&rsquo;s at last the secret is out&rdquo;</em>:
    </p><p class="article-text">
        <em>Como siempre ha de ocurrir ya est&aacute; sabido el misterio y maduro, para dicho, el cuentecillo indiscreto: en los caf&eacute;s de la plaza las lenguas lo est&aacute;n corriendo. &mdash;Que la cabra tira al monte y nunca hay humo sin fuego.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tras el muerto en el estanque, tras el fantasma en el huerto, tras la se&ntilde;ora que baila y el hombre que bebe obseso, tras la expresi&oacute;n de fatiga, la jaqueca y el lamento, existe siempre otra historia que no es jam&aacute;s la que vemos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tras la clara voz que ocultan las tapias del monasterio, tras los carteles del cine, tras el olor de los setos, tras las partidas de naipe, la tos, las manos, el beso, hay siempre una clave privada, hay siempre un secreto perverso.</em>
    </p><p class="article-text">
        Mi amigo Jordi Doce tambi&eacute;n tradujo este poema<a href="http://jordidoce.blogspot.com.es/2012/07/auden-cancion.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en su blog</a>, aunque creo recordar que no lo incluy&oacute; (con buen criterio) en su excelente selecci&oacute;n de poemas y ensayos de Auden, <em>Los se&ntilde;ores del l&iacute;mite</em>, a mi parecer la mejor puerta de entrada en espa&ntilde;ol al poeta brit&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, por una parte, los poetas nos descubren lo que late bajo la superficie; pero, por otra parte, se empecinan en ocultar a conciencia de qu&eacute; est&aacute;n hablando en sus poemas. Luego, si les preguntan, a ellos que les registren: &ldquo;Un poema no quiere decir: dice&rdquo;, como respond&iacute;a Octavio Paz. Y se quedan tan campantes.
    </p><p class="article-text">
        Un buen ejemplo nos lo proporciona el propio Auden con su &ldquo;<em>The Secret Agent</em>&rdquo;, que bien podr&iacute;a titularse &ldquo;<em>The Secret Sonnet</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; est&aacute;:
    </p><p class="article-text">
        <em>Control of the passes was, he saw, the key To this new district, but who would get it?  He, the trained spy, had walked into the trap For a bogus guide, seduced by the old tricks.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>At Greenhearth was a fine site for a dam And easy power, had they pushed the rail Some stations nearer. They ignored his wires:  The bridges were unbuilt and trouble coming.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>The street music seemed gracious now to one For weeks up in the desert. Woken by water Running away in the dark, he often had Reproached the night for a companion Dreamed of already. They would shoot, of course,  Parting easily two that were never joined.</em>
    </p><p class="article-text">
        Que quiere decir m&aacute;s o menos:
    </p><p class="article-text">
        <em>Los salvoconductos, comprendi&oacute;, eran la clave Para este nuevo distrito, pero &iquest;qui&eacute;n lo lograr&iacute;a? &Eacute;l, esp&iacute;a entrenado, se hab&iacute;a metido en la trampa, Por un gu&iacute;a falso, seducido por los viejos trucos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Greenhearth era un buen sitio para un embalse Y una central el&eacute;ctrica, si hubieran prolongado el ferrocarril Algunas estaciones m&aacute;s cerca. Ellos ignoraron sus telegramas: Los puentes estaban sin construir y los problemas a punto de llegar.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La m&uacute;sica callejera ahora sonaba agradable para quien Llevaba semanas en desierto. Despertado por el agua Que escapaba en la oscuridad, a menudo hab&iacute;a Reprochado a la noche un compa&ntilde;ero Ya so&ntilde;ado. Ellos disparar&iacute;an, por supuesto, Separando f&aacute;cilmente a dos que nunca estuvieron unidos.</em>
    </p><p class="article-text">
        El poema es un soneto camuflado: son catorce versos, pero no tiene rima ni la distribuci&oacute;n acentual caracter&iacute;stica, aunque s&iacute; conserva la medida de los versos. Adem&aacute;s, en lugar de las estrofas habituales, dos cuartetos y dos tercetos, se ha caracterizado con aspecto de dos cuartetos y un sexteto, para evitar ser reconocido. Es decir, el poema es &eacute;l mismo un agente secreto, que se dispone a cruzar las l&iacute;neas enemigas, al otro lado del coraz&oacute;n del lector, para entregarle un mensaje secreto (y posiblemente cifrado, como es costumbre del espionaje).
    </p><p class="article-text">
        Es uno de los poemas m&aacute;s tempranos de Auden, que lo escribi&oacute; en enero de 1928, con 21 a&ntilde;os, cuando todav&iacute;a era estudiante en Oxford.
    </p><p class="article-text">
        Lo que dice parece sencillo, una pel&iacute;cula de esp&iacute;as en blanco y negro.
    </p><p class="article-text">
        En el primer cuarteto nos describe al agente que ha conseguido llegar al territorio enemigo, pero descubre que le han dejado solo, &iexcl;maldici&oacute;n! A pesar de ser un esp&iacute;a bien entrenado, se ha fiado de un falso gu&iacute;a y se ha metido en la boca del lobo.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a grandes planes, pero &ldquo;ellos&rdquo; ignoraron sus telegramas, no se molestaron en prolongar la v&iacute;a f&eacute;rrea, no se pudo construir el embalse y ahora los problemas van a empezar de un momento a otro.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro agente aprovecha la pausa entre esta estrofa y la siguiente para escapar de aquella ratonera. No debi&oacute; de ser f&aacute;cil, sin salvoconducto, sin apoyo, en solitario: sobrevivi&oacute; durante semanas solo en el desierto. All&iacute; a menudo se despertaba de un sue&ntilde;o en el que una corriente de agua se alejaba de &eacute;l en la oscuridad: pesadillas de amor. Y le reprochaba a la noche que le hiciera desear un compa&ntilde;ero que desaparec&iacute;a al despertarse como agua entre los dedos. Ahora ha llegado a la ciudad, donde la m&uacute;sica es alegre, pero &eacute;l sabe que &ldquo;ellos&rdquo; van a disparar, acabar&aacute;n con &eacute;l, su suerte est&aacute; echada. Y as&iacute;, al mismo tiempo, separar&aacute;n a dos que nunca llegaron a encontrarse.
    </p><p class="article-text">
        Parece sencillo, a pesar de un par de complicaciones. Por ejemplo, &iquest;qui&eacute;nes son &ldquo;ellos&rdquo;? &iquest;Los que ignoraron sus telegramas son los mismos que disparan contra &eacute;l? &iquest;O el primer ellos es su Gobierno y el segundo, el enemigo? Volveremos sobre este asunto m&aacute;s adelante, puesto que la pregunta esencial es: esto es una historia de esp&iacute;as de tebeo, pero, francamente, &iquest;era eso lo que le interesaba a Auden? &iquest;De verdad nos interesa a nosotros?
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima l&iacute;nea del poema es una cita bastante literal de un antiguo poema anglosaj&oacute;n, &ldquo;Wulf y Eadwacer&rdquo;: es f&aacute;cil separar lo que nunca estuvo unido, nuestra historia juntos (as&iacute; traducir&iacute;a yo la traducci&oacute;n al ingl&eacute;s moderno). El poema se comprende como una historia de amor, protagonizada por el agente secreto y el compa&ntilde;ero al que ya hab&iacute;a so&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        La historia de amor en el que uno de los amantes s&oacute;lo existe &ldquo;<em>dreamed of already</em>&rdquo;, como sue&ntilde;o del otro, no es m&aacute;s que la historia de la relaci&oacute;n de alguien con su propio deseo. Una extra&ntilde;a pareja. Una novela de amores contrariados y no correspondidos. En este caso un deseo que le atormenta: por eso le reprocha a la noche que se lo provoque.
    </p><p class="article-text">
        Auden era homosexual y no se sent&iacute;a (al menos sin duda en 1928) particularmente orgulloso de ello: al contrario, le produc&iacute;a un avergonzado y culpable sufrimiento (aunque no por ello menos placer, todo hay que decirlo).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el poema no trata de Auden, por supuesto: trata de m&iacute; que lo estoy leyendo. Pues no otra cosa es la poes&iacute;a sino la forma de expresi&oacute;n de la propia experiencia que la convierte en algo que experimenten los propios lectores por su cuenta: algo que hable de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Fue John Fuller quien primero descifr&oacute; con estas claves el poema, aunque a su vez lo cifr&oacute; en el turbio c&oacute;digo acad&eacute;mico: &ldquo;El amor se ve obligado a actuar como un agente secreto porque el individuo no reconoce conscientemente su deseo (el esp&iacute;a) y lo reprime. &lsquo;Ellos&rsquo;, que hacen caso omiso de sus telegramas y acaban por dispararle, representan la voluntad consciente, el Censor que reprime los deseos emocionales del individuo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando nuestro deseo se adentra en territorio enemigo, se queda solo, como acostumbra a suceder en las pel&iacute;culas de esp&iacute;as: nosotros, su Gobierno, negaremos conocerle en caso de que algo vaya mal. Si es necesario, dispararemos. Sin compasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;acaso nuestro deseo deja alguna vez de cruzar las l&iacute;neas enemigas? Yo dir&iacute;a que no: va donde &eacute;l quiere, donde menos nos conviene a nosotros, tiene tozudas ideas propias para las que nos reclama esfuerzos disparatados (&iexcl;v&iacute;as f&eacute;rreas! &iexcl;centrales hidroel&eacute;ctricas! No cabe duda de que se le ha soltado un tornillo), se deja enga&ntilde;ar muy a menudo por casi cualquier viejo truco, gu&iacute;as falsos, promesas insensatas; no hay quien pueda mantenerlo a raya.
    </p><p class="article-text">
        Edward Callan va un poco m&aacute;s lejos que Fuller y descodifica el mensaje que nos trae el poema en t&eacute;rminos freudianos a&uacute;n m&aacute;s turbios (el ego ser&iacute;a el agente secreto y el desenlace corre a cargo del deseo de muerte, T&aacute;natos, que dispara contra el Eros). Hay que decir que este f&aacute;rrago freudiano no parecer&aacute; tan tra&iacute;do por los pelos a quien lea el extenso poema de Auden en memoria de Freud (hay una <a href="http://www.ecole-lacanienne.net/bibliotheque/Litoral/Litoral%2040web.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol de Juan Gelman</a>).
    </p><p class="article-text">
        Volvamos ahora a la pregunta de antes: &iquest;Qui&eacute;nes son &ldquo;ellos&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        En otro poema un poco posterior, de los a&ntilde;os treinta, creo que Auden lo aclara muy bien: ellos somos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;We take that hill&rdquo; the colonel cried. And so they did, though most of them died. And the enemy was on our side.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Tomaremos esa colina&rdquo; grit&oacute; el coronel. Y as&iacute; lo hicieron, aunque la mayor&iacute;a de ellos murieron. Y el enemigo estaba en nuestro lado. </em>
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; coincidencia: por los mismos a&ntilde;os, durante la guerra de Espa&ntilde;a, los rebeldes fascistas se acuartelaron en el cuartel de Simancas, en Gij&oacute;n. Ten&iacute;an apoyo artillero desde el mar, a cargo del buque <em>Almirante Cervera</em> (y el destructor <em>Velasco</em>), pero el ej&eacute;rcito de la Rep&uacute;blica les hab&iacute;a sitiado. Tras lo que ellos llamaban &ldquo;la gesta del Alc&aacute;zar&rdquo;, cualquier oficial golpista quer&iacute;a convertirse en el general Moscard&oacute;, y no iba a ser menos el coronel Antonio Pinilla, que hizo aguantar a sus tropas m&aacute;s de un mes de asedio. Cuando los dinamiteros republicanos ya entraban a tomar el cuartel, se recibi&oacute; en el puente de mando del <em>Almirante Cervera</em> el siguiente mensaje: &ldquo;El enemigo est&aacute; dentro. Disparad contra nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuentan que los buques ignoraron los telegramas: cre&iacute;an que era una estratagema de los republicanos.
    </p><p class="article-text">
        De esto me parece que es de lo que trata el poema de Auden: el enemigo est&aacute; dentro, disparad contra nosotros. La historia de amor imposible es la de cada uno y su deseo. Aunque, por otra parte, &iquest;c&oacute;mo atacar al deseo sin disparar tambi&eacute;n sobre nosotros mismos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Reig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/conjuros-conjuraciones_1_5578906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Feb 2013 17:26:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Conjuros y conjuraciones]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Van a por nosotros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/van_1_5578184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A principios de los noventa, Accidents polipo&egrave;tics, el d&uacute;o formado por Rafael Metlikovez y Xavier Theros, convocaba a los amigos en bares, peque&ntilde;os teatros o remotos clubs de la periferia de Barcelona para ofrecer sus peculiares recitales de poes&iacute;a. En aquellos s&oacute;tanos (si no eran s&oacute;tanos, lo parec&iacute;an) se mezclaban los versos con el teatro, el humor con la cr&iacute;tica, y entre cigarrillos y cerveza se desarrollaba un espect&aacute;culo en el que el p&uacute;blico terminaba involucrado, <em>t&ecirc;te &agrave; t&ecirc;te</em> con aquellos subversivos. Yo tuve la suerte de estar all&iacute;, &ldquo;conspirando&rdquo; en los tugurios. Ahora Accidents polipo&egrave;tics act&uacute;a en importantes salas y publica libros, el &uacute;ltimo lo sac&oacute; en noviembre la editorial Arrebato: <em>Van a por nosotros</em>. El t&iacute;tulo corresponde a uno de sus mayores <em>hits</em>, que en 1999 fue musicalizado para el proyecto Klub por Luis Auser&oacute;n y Eduardo Sierra. Se trata de un grito de alerta ante la conspiraci&oacute;n de la que somos objeto.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Las conspiraciones est&aacute;n por todas partes, y en todo tiempo. Qu&eacute; otra cosa han sido las revoluciones si no conspiraci&oacute;n. Los asesinatos de l&iacute;deres pol&iacute;ticos, Kennedy. Las teor&iacute;as conspirativas sobre muertes sospechosas, Marilyn, Bruce Lee. Las conspiraciones para hacerse con el poder mundial, el Club Bilderberg, China. La conspiraci&oacute;n de la banca, la &ldquo;crisis&rdquo;. Las conspiraciones terroristas y antiterroristas, la CIA. Las siempre fascinantes conspiraciones papales, con sus muertes dudosas y votaciones forzadas. La conspiraci&oacute;n <em>inshidiosha</em> contra el PP ahora que empez&aacute;bamos a salir de la crisis (perd&oacute;n por la broma, no he podido evitarlo). Las conspiraciones entre pol&iacute;ticos corruptos y hombres de negocios amorales, conspiraciones para hacerse con dinero p&uacute;blico, la sanidad. La conspiraci&oacute;n en el colegio, el acoso de un ni&ntilde;o por los otros. La conspiraci&oacute;n en un grupo de tres, o sea, los cuernos. La conspiraci&oacute;n de uno contra s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        En la red tambi&eacute;n se conspira. Las grandes compa&ntilde;&iacute;as conspiran a nuestras espaldas, se enriquecen traficando con nuestros datos. Google, Yahoo, Facebook y cientos de p&aacute;ginas populares est&aacute;n sacando dinero o provecho de la informaci&oacute;n que sin saber les proporcionamos. Nos esp&iacute;an, rastrean nuestras b&uacute;squedas, registran nuestros &ldquo;me gusta&rdquo; y nuestros <em>retuits</em>, tambi&eacute;n cada firma en los portales de movilizaci&oacute;n social. Despu&eacute;s utilizan estos datos como informaci&oacute;n comercial, consiguiendo beneficios publicitarios mediante la personalizaci&oacute;n de anuncios. Si esto te preocupa y quieres hacer algo al respecto quiz&aacute;s te interese esta p&aacute;gina: <a href="http://www.pillateunlinux.com/8-herramientas-para-proteger-tu-privacidad-en-internet" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">herramientas para proteger tu privacidad en internet</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero la conspiraci&oacute;n tambi&eacute;n act&uacute;a en direcci&oacute;n contraria. No s&oacute;lo es que a trav&eacute;s de Twitter se organicen protestas o se difunda en tiempo real lo que sucede en estas convocatorias, actuando la plataforma como foro pol&iacute;tico y como altavoz, hay proyectos de m&aacute;s alcance. En internet existe una zona oscura de la red, <em>Darknet</em>, un rinc&oacute;n donde el anonimato est&aacute; garantizado. El software <a href="https://www.torproject.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tor</a>, por ejemplo, es una plataforma que ofrece a los internautas un canal por el que pueden comunicarse de forma an&oacute;nima. La informaci&oacute;n es enviada a trav&eacute;s de una compleja red de &ldquo;relevos&rdquo; o &ldquo;puentes&rdquo; que crean voluntarios en todo el mundo. Cuando una persona recibe informaci&oacute;n que ha tenido como ruta Tor, aparece que proviene de la &uacute;ltima persona que hizo el relevo y no de su emisor original. Las direcciones de internet adem&aacute;s son encriptadas para garantizar el anonimato de los usuarios.
    </p><p class="article-text">
        Estamos rodeados de conspiraciones. Incluso el universo conspira, seg&uacute;n el escritor de libros de autoayuda Paulo Coelho: &ldquo;Cuando quieres realmente una cosa, todo el universo conspira para ayudarte a conseguirla&rdquo;. El astrof&iacute;sico Carl Sagan era menos complaciente: el universo no fue hecho a la medida del hombre, de manera que no le es ni propicio ni hostil, le es indiferente. Claro que por eso Coelho vende millones de libros.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que en medio de tanta conspiraci&oacute;n, es duro aceptar que uno sea tan insignificante que nadie se dedique a conspirar contra &eacute;l. Quiz&aacute;s por eso grit&aacute;bamos el &ldquo;Van a por nosotros&rdquo; en aquellos s&oacute;tanos con tanta furia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/van_1_5578184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Feb 2013 17:10:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Van a por nosotros]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Intemperie: la quincuagésima Gran Novela del Año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/intemperie-quincuagesima-gran-novela-ano_1_5577531.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Guardo un recuerdo lejano de Bebe, la cantante, admitiendo &mdash;durante una entrevista que Gemma Nierga le hizo en <em>La Ventana</em> con motivo de la promoci&oacute;n de su segundo disco&mdash; que hab&iacute;a vuelto para cumplir el contrato con la productora. La chica era toda desilusi&oacute;n y falta de entusiasmo. Se sobreentend&iacute;a que el culpable hab&iacute;a sido el exceso promocional del trabajo anterior. Se le hab&iacute;an resecado las ganas. Ignoro si se puede componer sin inspiraci&oacute;n o si basta con sentarse y darle a la tecla, ya sea de la Olivetti o de la pianola, o quiz&aacute; sea la de las musas, una cuesti&oacute;n mucho m&aacute;s compleja. Quiz&aacute; hagan la calle y cobren por horas.
    </p><p class="article-text">
        Retomando. Aquello fue un poco morirse de &eacute;xito (obviando la resurrecci&oacute;n posterior). Ech&aacute;ndole imaginaci&oacute;n, aquello podr&iacute;a ser tambi&eacute;n un poco lo de Monteagudo, s&oacute;lo que en este caso el chico lo supo aprovechar mejor seguramente porque, como &eacute;l dec&iacute;a, ten&iacute;a el caj&oacute;n lleno de material y no tuvo que recurrir a las musas en el azaroso momento de ser la estrella del lugar, la luminaria en el firmamento literario, las esperanza del escritor eternamente in&eacute;dito. Eso y que es de suponer que no quema lo mismo ir de gira que conceder entrevistas a <em>Babelia</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, tengo algo m&aacute;s que la sospecha de que est&aacute; volviendo a ocurrir. Estamos haci&eacute;ndolo de nuevo. Hemos pillado <em>in fraganti</em> a un tipo que puede llegar a ser la bomba de este trimestre tan triste de novedades editoriales. Lo tiene Seix Barral, cogidito por los huevos, y ya ver&aacute;n, ya, c&oacute;mo no se les escapa. Buenos son los de Seix para estas cosas.
    </p><p class="article-text">
        Una semana despu&eacute;s de que un pajarito me dijese que Seix Barral no aceptaba escritores que no viniesen acompa&ntilde;ados de un certificado de Ventas Seguras, descubro que un tipo llamado Jes&uacute;s Carrasco va a publicar con ellos su primera novela. Cuando, curioseando, descubro que en la feria de Fr&aacute;ncfort hubo peleas en el barro por hacerse con los derechos de la imaginaci&oacute;n de un perfecto desconocido, se me disparan todas las alarmas y me obligo a leer dos veces. Y, bueno, parece que s&iacute;, que as&iacute; es. Leo en una web cualquiera que Carrasco, durante la feria, se convirti&oacute; &ldquo;en un autor muy demandado [&hellip;] y su obra ha sido vendida a 13 idiomas extranjeros.&rdquo; &iexcl;13 idiomas extranjeros, nada menos! Esto claramente promete mucho m&aacute;s que Monteagudo en su mejor momento.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en Jes&uacute;s Carrasco y lo imagino iluminado por una luz cegadora o apagando un zarzal ardiendo a escupitajos. No ser&iacute;a de extra&ntilde;ar, al fin y al cabo la propia directora de Seix Barral, Elena Ram&iacute;rez, explica a <em>EFE</em> que lo que ocurre con Carrasco &ldquo;es uno de esos <em>milagros</em> que s&oacute;lo puede ocurrir en Fr&aacute;ncfort&rdquo;. No s&eacute; yo. Esto lo llevas a Lourdes y seg&uacute;n las velas que le pongas a la buena de la mujer lo mismo sales de all&iacute; con la novela traducida a setenta idiomas y la promesa de un <em>tuit</em> del santo padre proponiendo un hurra por el autor.
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        Cuando escribo estas palabras el fruto de los desvelos de Carrasco es ya una realidad y le ha faltado tiempo a la mitad de los suplementos del pa&iacute;s para hacer de las suyas, esto es, subirlo a lo m&aacute;s alto del firmamento literario. O s&iacute;, no s&eacute;, porque, si es cierto lo que el autor cuenta a Jordi Corominas en la entrevista que &eacute;ste le hace para <em>Revisa de letras</em>, la cosa est&aacute; jodida de repetir a corto plazo. Me explico: parece ser que hace ya ocho o nueve a&ntilde;os que Carrasco empez&oacute; a escribir esta novela. &ldquo;Llevaba veinte p&aacute;ginas y par&eacute;, porque no iba a ninguna parte&rdquo; (esto es lo que se conoce como sentarse a escribir sin tener la cosa muy pensada). Entonces llega la revelaci&oacute;n: &ldquo;En aquella &eacute;poca le&iacute; un art&iacute;culo de Ken Follett en el que desvelaba su m&eacute;todo de una trama infinita de orfebre y cambi&eacute; el enfoque de la novela. Escrib&iacute; una trama nueva, retom&eacute; <em>Intemperie</em>, escrib&iacute; la trama a lo largo de un a&ntilde;o y medio y tampoco me gust&oacute;. Ya no me quedaban muchas oportunidades, escribir una novela es largo y pesado. Mientras tanto trabajaba, me buscaba la vida. Finalmente hace a&ntilde;o y medio termin&eacute; la &uacute;ltima versi&oacute;n y cerr&eacute; el asunto&rdquo;. Si de lo que se trata es de vender libros de 225 p&aacute;ginas en ocho a&ntilde;os no es precisamente esperanzador. Que de la epifan&iacute;a tenga la culpa Ken Follett menos todav&iacute;a. Por lo menos con Monteagudo ten&iacute;amos armarios a reventar de novelas e ideas geniales.
    </p><p class="article-text">
        Pero vayamos a las cr&iacute;ticas.  
    </p><p class="article-text">
        Ricardo Senabre es uno de los primeros en posicionarse en defensa del escritor. A Senabre le gusta tanto la novela que es f&aacute;cil imaginarlo chup&aacute;ndose los dedos despu&eacute;s de pasar cada p&aacute;gina. Conociendo su habitual pasi&oacute;n por la prosa, no es de extra&ntilde;ar el entusiasmo. Le parece &ldquo;una magn&iacute;fica novela que sorprende por [&hellip;] la riqueza y precisi&oacute;n de su lenguaje&rdquo;. &iquest;Ven? Y por si no queda suficientemente claro y despu&eacute;s de dedicar media rese&ntilde;a a contarnos el argumento, insiste: &ldquo;alcanza un grado de lirismo del que carece la novela norteamericana&rdquo; &mdash;&iexcl;&iexcl;&iquest;Toda?!! Cielos.&mdash; &ldquo;y ofrece [&hellip;] una honda percepci&oacute;n del paisaje [&hellip;] con tal precisi&oacute;n l&eacute;xica, con tal detallismo que el lector tendr&aacute; en algunos momentos la sensaci&oacute;n de estar redescubriendo la riqueza de un idioma l&iacute;mpido y sonoro, en el que cada objeto tiene su vocablo exacto&rdquo;. Hay otro punto en com&uacute;n entre el estilo de Carrasco y las querencias de Senabre: la jardiner&iacute;a. S&iacute;. En una entrevista que publica <em>Abc</em> con el autor, &eacute;ste afirma que &ldquo;espera poder seguir mejorando mi habilidad para la poda&rdquo;. Recordemos que no hace tanto el mismo Senabre recomendaba a Juan Francisco Ferr&eacute; podar su prosa para llegar a m&aacute;s lectores.
    </p><p class="article-text">
        Diferente planteamiento es el de J. M. Pozuelo Yvancos, o al menos eso parece. Yvancos ve un &Uacute;NICO PROBLEMA: el &ldquo;extremado relieve otorgado al propio estilo y su meticuloso fraseo, hasta conseguir que la pantalla del lenguaje y los objetos arcaico-rurales recreados entretengan en exceso su significaci&oacute;n&rdquo;. Es decir, que s&iacute;, que bien, que vale, pero mejor en dosis menos cargantes. Al igual que Senabre, tambi&eacute;n Yvancos se repite m&aacute;s que el ajo: &ldquo;Quiz&aacute; lo que impida finalmente ser del todo convincente sea haberse regodeado su autor en cada uno de los sustantivos elegidos y en la secuencia r&iacute;tmica de su acumulaci&oacute;n&rdquo;. El art&iacute;culo se llama &ldquo;Cara y cruz de Jes&uacute;s Carrasco&rdquo;. Queda claro cu&aacute;l es la cruz, el resto ha de ser la cara.
    </p><p class="article-text">
        El resto de las rese&ntilde;as siguen la t&oacute;nica marcada por estos dos, decant&aacute;ndose unos por el exceso y otros por la contenci&oacute;n: cr&iacute;ticos como Alberto Olmos son amigos de podar todav&iacute;a m&aacute;s. Por el camino, mil nombres, para que se note el ejercicio de cr&iacute;tica comparada: que si Wallace, que si Umbral, que si Ferlosio, que Vilas, que si Trapiello, que si DELIBES, que si McCARTHY, que si Vann, que si Petterson, que si Ferrando, que si Abella. Que s&iacute;, que se lo juro: todo en 800 palabras. Tengo tanto que aprender&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Masoliver da tambi&eacute;n algunos nombres en su rese&ntilde;a para <em>La Vanguardia</em>. &Eacute;l tambi&eacute;n se acuerda de Monteagudo durante el breve instante que dedica a cuestionarse a s&iacute; mismo sin acabar de verse sospechoso de nada. A su ventana asoman tambi&eacute;n Juan Rulfo (no es por casualidad que titule a su art&iacute;culo &ldquo;El llano en llamas&rdquo;) y hasta se escucha el eco del <em>Lazarillo de Tormes</em>. Hay analog&iacute;as que se saben inevitables; la cuesti&oacute;n est&aacute; en llegar el primero. Su conclusi&oacute;n es tambi&eacute;n que s&iacute;: la octava maravilla es Made in Carrasco.
    </p><p class="article-text">
        Dejo para el final la reflexi&oacute;n (de todas la m&aacute;s apasionada) que un tal Luis Salvador escribe para el blog <em>Lecturas errantes</em> en el que destaca, ya cerca del final, lo siguiente (las may&uacute;sculas son m&iacute;as): &ldquo;Esta novela lo consigue TODO mediante el lenguaje. Su argumento no ser&iacute;a apenas NADA sin el apoyo de una escritura medida, sobria, con un vocabulario preciso y rico&rdquo;. Lo gracioso del asunto es que unas pocas frases despu&eacute;s, contin&uacute;a del siguiente modo: &ldquo;Si hemos dicho que el libro no ser&iacute;a NADA sin su lenguaje, &eacute;ste por s&iacute; solo no significar&iacute;a NADA sin la historia que relata&rdquo;. Cuesta saber qu&eacute; es <em>NADA</em> y d&oacute;nde est&aacute; el <em>ALGO</em>. Termina Luis dando la campanada: &ldquo;Ambos se conjugan para resultar en una novela prodigiosa, tanto m&aacute;s por ser una primera novela. Pero que se sit&uacute;a entre las mejores (primeras o no) escritas en el &uacute;ltimo medio siglo en Espa&ntilde;a&rdquo;. Dos cosas: por un lado ya estamos otra vez dando m&aacute;s valor a una <em>buena</em> <em>novela</em> por el simple hecho de estar escrita por un <em>novel</em> (es un decir). Cu&aacute;ndo aprenderemos a olvidarnos del autor. En segundo lugar resulta sorprendente descubrir que estamos frente a una de las mejores novelas del &uacute;ltimo medio siglo, que ya es mucho decir. Tendremos que suponer que Luis se lo ha le&iacute;do todito todo o de otro modo no veo c&oacute;mo puede estar en disposici&oacute;n de hacer con tanta alegr&iacute;a semejante afirmaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n. Ya tenemos un nuevo genio de las letras. A este, como a tantos otros, la fuerza le nace de lo especial de su prosa, excelsa toda ella. Que habiendo tanto que mirar nos fijemos siempre en lo mismo dice bastante de nosotros como lectores y mucho tambi&eacute;n de algunos como escritores. Est&aacute; por ver si es el caso. As&iacute;, de entrada, yo sospecho. Sospecho de los que se dejan seducir por una prosa bonita, tambi&eacute;n de los que reclaman normalidad como se&ntilde;al de modernidad; de aquellos que se dejan enga&ntilde;ar por las muchas traducciones simult&aacute;neas como garant&iacute;a de algo y sobre todo, me divierte esa necesidad de encontrar un mes&iacute;as de la letras que recupere la gloria perdida hace tanto y nunca m&aacute;s encontrada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos González Peón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/intemperie-quincuagesima-gran-novela-ano_1_5577531.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Feb 2013 16:12:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Intemperie: la quincuagésima Gran Novela del Año]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Monipodio y compañía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/monipodio-compania_1_5577509.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La corrupci&oacute;n de muchos partidos pol&iacute;ticos, y en particular del PP, ha provocado que en las &uacute;ltimas semanas vuelva a hablarse del Patio de Monipodio. O de la <em>Cueva de Monipodio</em>, como le&iacute; el otro d&iacute;a en un comentario que fund&iacute;a involuntariamente el patio con la cueva de Al&iacute; Bab&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los dos lugares son guaridas de ladrones, pero no tienen nada que ver entre s&iacute;. La Cueva de Al&iacute; Bab&aacute; pertenece a uno de los relatos de <em>Las mil y una noches</em> y el patio de Monipodio es el patio interior de una casa &mdash;la del personaje Monipodio&mdash; que aparece en <em>Rinconete y Cortadillo</em>, una novela ejemplar de Cervantes.
    </p><p class="article-text">
        Refresco la memoria a quien no recuerde el argumento.
    </p><p class="article-text">
        Almod&oacute;var del Campo (Ciudad Real). Verano. Exterior. D&iacute;a. Hora de la siesta. Dos muchachos de 15 y 17 a&ntilde;os se encuentran en una venta, y como tantas veces en las novelas de Cervantes empiezan a contarse la vida el uno al otro.
    </p><p class="article-text">
        (Abro par&eacute;ntesis. &iquest;Es veros&iacute;mil esta reacci&oacute;n tan cervantina de contarse las vidas a las primeras de cambio? Cualquiera que haya salido de excusi&oacute;n por el campo y se haya cruzado con otro caminante habr&aacute; hecho algo que no se hace jam&aacute;s en la ciudad: saludarlo. O incluso entablar conversaci&oacute;n con &eacute;l. Siempre me ha sorprendido la naturalidad con la que se adopta en el campo un comportamiento que en la soledad de una calle desierta resultar&iacute;a inquietante. Los que viajaban a pie o a caballo por los caminos de la Espa&ntilde;a que retrata Cervantes deb&iacute;an de sentirse como nosotros en nuestras excursiones por el monte: confiados, amigables y conversadores. Efectivamente, los testimonios literarios indican que hubo entre aquellos hombres una especie de furor comunicativo. Sus ganas de hablar, de comunicarse con otros hombres, han quedado reflejadas en su predilecci&oacute;n por dos g&eacute;neros literarios, los m&aacute;s renacentistas: la carta y el di&aacute;logo. Cierro par&eacute;ntesis).
    </p><p class="article-text">
        Sigo con el argumento.
    </p><p class="article-text">
        Rinc&oacute;n le cuenta a Cortado que fue bulero, es decir predicador y vendedor de privilegios eclesi&aacute;sticos. Lo fue hasta que un buen d&iacute;a se qued&oacute; con el dinero de las bulas y se march&oacute; a Madrid donde lo detuvieron. Desde entonces se gana la vida como jugador de naipes profesional.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Cortado cuenta que es hijo de sastre, y que hace honor a su nombre porque desde que escap&oacute; a Toledo huyendo de su madrastra se ha dedicado a robar bolsas, a cortarlas, convertido en lo que hoy llamar&iacute;amos un carterista.
    </p><p class="article-text">
        Tras las presentaciones los muchachos se abrazan y autom&aacute;ticamente se hacen amigos.
    </p><p class="article-text">
        (Aunque a muchos de nosotros nos dijeron en el instituto que <em>Rinconete y Cortadillo</em> es una novela picaresca, lo cierto es que no lo es. Rinc&oacute;n y Cortado son delincuentes juveniles, en efecto, pero lo son de una manera <em>amateur</em>, por decirlo as&iacute;. Les falta la amargura de los p&iacute;caros aut&eacute;nticos. No los mueve el hambre ni est&aacute;n convencidos de que el mundo est&aacute; mal hecho. Rinc&oacute;n y Cortado son personajes alegres, nada sombr&iacute;os y sobre todo, como acabamos de ver, capaces de entablar amistad. Los p&iacute;caros profesionales, los aut&eacute;nticos p&iacute;caros, son por naturaleza desconfiados, incapaces de amar y no est&aacute;n capacitados para tener amigos).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cuatro episodios sellan la s&uacute;bita amistad de Rinc&oacute;n y Cortado: el desplume de un arriero, a quien dejan sin dinero all&iacute; mismo, jugando con la baraja de cartas trucadas que tiene Rinc&oacute;n; el viaje a Sevilla que emprenden en compa&ntilde;&iacute;a de un grupo de caminantes para huir de la ira del arriero; el hurto del equipaje a un franc&eacute;s que entra con ellos a Sevilla; y el establecimiento de ambos como mozos de carga, o esportilleros, en el mercado de la plaza de San Salvador, donde Cortado, fiel a su costumbre, le levanta el dinero a un estudiante sacrist&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Han pasado ustedes por la <em>aduana del se&ntilde;or Monipodio</em>&rdquo;, les pregunta de pronto un mozo que no les ha quitado ojo de encima.
    </p><p class="article-text">
        El chaval les informa de que cualquier ladr&oacute;n que opere en Sevilla debe presentarse antes en casa de Monipodio. <em>A darle obediencia</em>, les dice en un lenguaje que nosotros, despu&eacute;s de haber visto <em>El Padrino</em> y <em>Los Soprano,</em> entendemos muy bien.
    </p><p class="article-text">
        El joven los acompa&ntilde;a a casa de Monipodio, y durante el trayecto mantienen con &eacute;l un breve di&aacute;logo que expresa a la perfecci&oacute;n lo que representa Monipodio y su casa:
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iquest;Es vuesa merced, por ventura, ladr&oacute;n?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;S&iacute;, para servir a Dios y a las buenas gentes, aunque no de los muy cursados, que todav&iacute;a estoy en el a&ntilde;o del noviciado</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>Servir, Dios, buenas gentes y a&ntilde;o de noviciado</em>: palabras de apariencia decente, pero con un significado subvertido porque el mundo de Monipodio invierte todos los valores que sostienen la sociedad. La casa de Monipodio es una organizaci&oacute;n social paralela, o subterr&aacute;nea, secreta, que comparte con la sociedad visible los mismos mecanismos de control y represi&oacute;n de sus integrantes, pero que se basa en unos principios y en unos valores inversos a ella.
    </p><p class="article-text">
        Entran a la casa de Monipodio, que aunque daba por fuera muy mal aspecto, por dentro ten&iacute;a <em>un peque&ntilde;o patio ladrillado que de puro limpio y aljimifrado parec&iacute;a que vert&iacute;a carm&iacute;n de lo m&aacute;s fino</em>.
    </p><p class="article-text">
        Y a partir de aqu&iacute; Rinc&oacute;n y Cortado desaparecen de la novela. No es que desaparezcan; est&aacute;n presentes, el narrador no se olvida de ellos, pero ya no son las estrellas del relato. Ahora ser&aacute;n Monipodio y su variada fauna de delincuentes quienes sostengan el peso de una narraci&oacute;n en la que suceder, suceder, lo que se dice suceder... no sucede nada.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s, por donde han entrado ellos entran dos estudiantes veintea&ntilde;eros, a continuaci&oacute;n dos esportilleros, luego un ciego, dos viejos respetables con rosarios en las manos, una vieja piadosa, dos j&oacute;venes bravos y armados... En total se re&uacute;nen en el patio 14 personas <em>de diferentes trajes y oficios</em>, que esperan la llegada del se&ntilde;or Monipodio, un hombre de 45 a&ntilde;os, alto, moreno y cecijunto, al que todos hacen una profunda y larga reverencia cuando aparece.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hace Monipodio es cambiar el nombre a Rinc&oacute;n y Cortado, es decir bautizarlos como Rinconete y Cortadillo en su nacimiento a esta nueva dimensi&oacute;n moral.
    </p><p class="article-text">
        Y a continuaci&oacute;n, en una sola parrafada, les hace saber que no s&oacute;lo las prostitutas y dem&aacute;s gente del hampa est&aacute;n al servicio de la sociedad secreta que &eacute;l preside; tambi&eacute;n pertenecen a ella los pilares de la sociedad visible: los procuradores, los alguaciles, los verdugos, los escribanos o notarios y hasta los ciudadanos <em>decentes</em>, que cuando alg&uacute;n delincuente es perseguido tienen como misi&oacute;n estorbar su captura.
    </p><p class="article-text">
        Como buen gerente, Monipodio quiere saber las habilidades de los reci&eacute;n llegados para optimizar sus talentos y destinarlos a las tareas m&aacute;s adecuadas. Tras escuchar los <em>curr&iacute;culum</em> de Rinconete y Cortadillo, Monipodio los admite en el club y les informa de sus derechos y de sus obligaciones.
    </p><p class="article-text">
        El resto de la novela se resuelve de manera teatral, como en un alegre entrem&eacute;s: con constantes entradas y salidas de personajes, y con el planteamiento y resoluci&oacute;n de peque&ntilde;os conflictos que m&aacute;s all&aacute; de su comicidad y de su realismo muestran una sociedad dirigida por los tent&aacute;culos de esta <em>tangentopoli</em> <em>avant la lettre</em>.
    </p><p class="article-text">
        La novela, que termina con la lectura de la <em>Memoria de las cuchilladas que se han de dar esta semana</em>, es sin duda un documento impagable para historiar la corrupci&oacute;n social. Es tambi&eacute;n un argumento de peso para sostener que el soborno, el nepotismo o el reparto de coimas son comportamientos que la sociedad espa&ntilde;ola tiene fosilizados desde hace siglos en su ADN cultural.
    </p><p class="article-text">
        Esto en t&eacute;rminos sociol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos literarios, el Patio de Monipodio parece una bromita, pero es una mina antipersona. O mejor dicho: una mina anticr&iacute;ticos mostrencos.
    </p><p class="article-text">
        (Los cr&iacute;ticos mostrencos son esos que no ven por d&oacute;nde pisan o que creen estar pisando algo sin importancia, que s&uacute;bitamente estalla y se los lleva por delante).
    </p><p class="article-text">
        A estos lectores &mdash;tan severos como torpes&mdash; los libros de Cervantes siempre les parecieron tonter&iacute;as, frivolidades sin futuro ni importancia. Y as&iacute; fueron le&iacute;dos por estos antepasados de nuestros cr&iacute;ticos m&aacute;s groseros, los que hoy escribir&iacute;an de un Cervantes contempor&aacute;neo con id&eacute;ntica ceguera, cometiendo desde sus blogs o suplementos literarios el mismo error: menospreciarlo por graciosillo.
    </p><p class="article-text">
        Pero Cervantes no tiene nada de graciosillo. Monipodio y compa&ntilde;&iacute;a es una carga de profundidad, una idea disolvente con tintes nihilistas: la idea de que toda sociedad es un pacto entre sus integrantes, pero que los t&eacute;rminos de ese pacto son siempre arbitrarios y dependen de los intereses particulares.  
    </p><p class="article-text">
        De la novela se extrae la idea de que la sociedad visible y respetable es tan natural, o tan artificial, como la fundada por Monipodio. Cervantes no parece creer en una sociedad buena y en otra mala, sino en una sociedad diurna y en otra nocturna; en una superficial y en otra subterr&aacute;nea. En una que se desenvuelve a la luz y en otra que lo hace a la sombra, conspirando. Y parece aceptar con una sonrisa sard&oacute;nica que ambas organizaciones sociales, la blanca y la negra, son equivalentes, intercambiables y sobre todo complementarias como las fichas de ajedrez.
    </p><p class="article-text">
        Este descreimiento hacia los valores establecidos es lo que hace que Cervantes resulte tan cercano hoy, y tan atractivo, a ciertos escritores llamados postmodernos.
    </p><p class="article-text">
        Los escritores de finales del XX y principios del XXI tambi&eacute;n son como Cervantes escritores desenga&ntilde;ados, tambi&eacute;n han vivido como &eacute;l un desmoronamiento de las certezas y una disoluci&oacute;n de eso tan pomposo &mdash;y hasta hace poco tan seguro&mdash; que siempre hemos llamado El Bien.
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        TAREA: Echar un vistazo al per&iacute;odo de la historia de Espa&ntilde;a que va desde la llegada de Col&oacute;n a Am&eacute;rica en 1492 hasta la muerte de Cervantes en 1616. Buscar similitudes hist&oacute;ricas, sociales y econ&oacute;micas entre estos a&ntilde;os y los que van de 1975 a 2013.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Orejudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/monipodio-compania_1_5577509.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Feb 2013 12:40:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Monipodio y compañía]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La Transición legitima a los partidos y a los individuos que aún dirigen las instituciones"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/transicion-legitima-partidos-individuos-instituciones_1_5576292.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pocos meses antes del estallido del 15M, las pol&iacute;ticas de austeridad ya palpitaban en el ambiente. Fue entonces cuando los miembros de la compa&ntilde;&iacute;a teatral Mirage Teatro decidieron emprender un <a href="https://vimeo.com/57262747" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">montaje</a> que analizara las razones de la movilizaci&oacute;n y desmovilizaci&oacute;n ciudadana. Y lo hicieron a partir de uno de los grandes <em>shocks</em> del periodo democr&aacute;tico: el golpe de Estado de 1981. A partir de un taller de investigaci&oacute;n teatral y de la lectura de entrevistas de la &eacute;poca y novelas como <em>Anatom&iacute;a de un instante</em>, de Javier Cercas, crearon <em>Quieto todo el mundo</em>, obra que se estrenar&aacute; el pr&oacute;ximo 23 de febrero en el Matadero de Madrid dentro del Festival Escena Contempor&aacute;nea. Juan Ayala (1978) y Miguel Oyarzun (1983), autores de la obra y director e int&eacute;rprete respectivamente, nacidos en los a&ntilde;os de la Transici&oacute;n, nos cuentan c&oacute;mo fue este proceso de creaci&oacute;n y esta mirada hacia aquel periodo hist&oacute;rico mientras reflexionan sobre la responsabilidad que hoy tenemos los ciudadanos con nuestros gobernantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Paula Corroto: En Quieto todo el mundo mostr&aacute;is un paralelismo entre aquella frase del golpe de Estado y la &ldquo;paralizada&rdquo; sociedad actual. &iquest;Me podr&iacute;ais explicar m&aacute;s en qu&eacute; os bas&aacute;is? &iquest;C&oacute;mo lo argument&aacute;is?</strong><em>Quieto todo el mundo</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mirage: </strong>La impresi&oacute;n que nos hemos llevado sobre el proceso de transici&oacute;n que culmina con el intento de golpe del 81 es que una de sus consecuencias fue la desmovilizaci&oacute;n de la sociedad. Durante la Transici&oacute;n se legalizan asociaciones y partidos, y se reconocen derechos, y con ese proceso tambi&eacute;n se institucionaliza de alguna forma la movilizaci&oacute;n. Parece que fueron a&ntilde;os de mucha ebullici&oacute;n pol&iacute;tica. La sociedad estaba organizada en todo tipo de asociaciones y grupos de acci&oacute;n (no s&oacute;lo partidos pol&iacute;ticos, sino tambi&eacute;n asociaciones vecinales, gremios profesionales, sindicatos, etc.). Nos da la sensaci&oacute;n de que la movilizaci&oacute;n sufri&oacute; un duro <em>shock</em> con el intento de golpe del 23-F. Parec&iacute;a que el proceso de cambio deb&iacute;a terminar r&aacute;pidamente, por miedo a la fragilidad de esa &ldquo;joven democracia&rdquo;. Los pactos de la &eacute;poca se pueden entender como grandes logros, pero supusieron un gran sacrificio por parte de las bases y de alguna manera una neutralizaci&oacute;n de su capacidad de acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, el momento de movilizaci&oacute;n es similar, multitud de iniciativas ciudadanas se han puesto en marcha para intentar solucionar los ataques neoliberales que sufrimos todos los d&iacute;as desde hace ya varios a&ntilde;os (anteriores al 2008). Pero toda esta ebullici&oacute;n en lugar de ser aprovechada/escuchada por las &eacute;lites de gobierno (especialmente por los dos partidos mayoritarios), es de alguna manera silenciada o reconducida para ser mitigada. Por otro lado, estos ataques al Estado democr&aacute;tico desde las esferas de poder econ&oacute;mico tratan de dejar sin respuesta a la ciudadan&iacute;a. En apenas dos a&ntilde;os hemos pasado de llevar la iniciativa a estar en estado de <em>shock</em>, un <em>shock </em>que se alimenta cada d&iacute;a desde los medios de comunicaci&oacute;n y las posiciones de poder.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: &iquest;C&oacute;mo pon&eacute;is esta cuesti&oacute;n en escena?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M: </strong>La puesta en escena es muy sencilla y simb&oacute;lica. Secuestramos al p&uacute;blico en un intento de cambiar el sistema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: &iquest;En qu&eacute; reportajes y entrevistas hab&eacute;is buceado para retratar la par&aacute;lisis de la sociedad espa&ntilde;ola entre 1977 y 1980? Esta obra se basa en todo un proceso de investigaci&oacute;n teatral. C&oacute;mo fue y c&oacute;mo surgi&oacute; la idea de hacer una obra con esta tem&aacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M: </strong>La impresi&oacute;n despu&eacute;s de habernos documentado no es que la sociedad espa&ntilde;ola de la &eacute;poca de la transici&oacute;n estuviera paralizada, sino muy al contrario. Tenemos la sensaci&oacute;n de que era una &eacute;poca de gran agitaci&oacute;n pol&iacute;tica y de mucha actividad y activismo. Como dec&iacute;amos antes, es el golpe el que paraliza a la poblaci&oacute;n y reaviva los fantasmas del pasado. La investigaci&oacute;n es siempre parte de nuestro proceso. Es una investigaci&oacute;n poco acad&eacute;mica, que se va estructurando por momentos, pero en general navegamos con cierto rumbo aprovechando las direcciones que provoca dicha investigaci&oacute;n. Hemos llevado a cabo entrevistas a personas an&oacute;nimas que vivieron esa &eacute;poca, hemos visto mucho material audiovisual de entonces y hemos le&iacute;do algunos libros que hablan de todo el proceso. Algunos publicados m&aacute;s recientemente y otros que son cr&oacute;nicas muy frescas escritas en el momento en que estaba sucediendo la transici&oacute;n. La idea surge unos meses antes del 15M, cuando empieza a aparecer la pol&iacute;tica de austeridad, se habla de la prima de riesgo y tenemos la sensaci&oacute;n de que se acerca un proceso de recorte de libertades. Era algo que se respiraba en el ambiente. Adem&aacute;s en ese momento and&aacute;bamos buscando un tema para el pr&oacute;ximo montaje y cae en nuestras manos <em>Anatom&iacute;a de un instante</em>. Toda la &eacute;poca de la Transici&oacute;n se nos presenta te&ntilde;ida de una &ldquo;&eacute;pica&rdquo; que teatralmente seduce.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: &iquest;Qu&eacute; hab&eacute;is encontrado en libros como el de Javier Cercas o La Transici&oacute;n espa&ntilde;ola a la democracia, de Javier Tusell? </strong><em>La Transici&oacute;n espa&ntilde;ola a la democracia</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M: </strong>Im&aacute;genes, detalles y puntos de vista de gente que esta m&aacute;s cerca de nuestra generaci&oacute;n que de la generaci&oacute;n que vivi&oacute; la Transici&oacute;n como protagonista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: La obra tambi&eacute;n parece una cr&iacute;tica a esa mod&eacute;lica Transici&oacute;n. &iquest;En qu&eacute; se basan vuestras cr&iacute;ticas? &iquest;Por qu&eacute; pens&aacute;is que no fue tan mod&eacute;lica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M: </strong>La Transici&oacute;n supone en muchos aspectos un gran logro, se moderniza el pa&iacute;s y se normalizan aspectos de la libertad de expresi&oacute;n, aparece adem&aacute;s un sistema democr&aacute;tico que en su momento supone un gran salto cualitativo. La obra m&aacute;s que una cr&iacute;tica es una revisi&oacute;n. Mirar al proceso de la Transici&oacute;n nos sirve de espejo en el que nos podemos reflejar para entender d&oacute;nde estamos y hacia d&oacute;nde queremos o no queremos ir. La Transici&oacute;n es en gran medida un proceso pilotado por las &eacute;lites, sin duda impulsado y reclamado por la ciudadan&iacute;a, pero siempre tutelado por figuras que pertenec&iacute;an al r&eacute;gimen franquista (Su&aacute;rez, Fraga, Torcuato Fern&aacute;ndez Miranda, el propio rey). La propia Transici&oacute;n se define como un cambio desde la legalidad vigente. Esta afirmaci&oacute;n, de alguna manera, implica que el r&eacute;gimen franquista supone una legalidad. Por otro lado, la Transici&oacute;n se cuenta a trav&eacute;s de sus protagonistas, como si la hubieran urdido o llevado a cabo s&oacute;lo algunos individuos, cuando la realidad nos parece muy distinta. La Transici&oacute;n sucede porque la gente la reclama, esa es la verdadera causa del cambio. De alguna manera se presenta como un relato de despotismo ilustrado, &ldquo;todo para el pueblo, pero sin el pueblo&rdquo;, pero al rascar un poco m&aacute;s se descubre que la sociedad ya estaba viviendo con otro deseo, era la gente quien impulsaba mediante su actitud, de cada d&iacute;a, pol&iacute;tica y ciudadana, ese cambio. Quiz&aacute; los protagonistas eran conscientes de aquello; en palabras de Suarez: &ldquo;Elevar a la categor&iacute;a pol&iacute;tica de normal, lo que a <em>nivel de calle</em> es simplemente normal&rdquo;. Pero el relato que ha quedado en la memoria colectiva parece m&aacute;s parcial. Relega el papel que tuvo la gente, la sociedad, la calle, y en cambio encumbra y mitifica a algunos personajes. Es un defecto que tiene la narrativa en general, buscar un protagonista y estructurar el relato en torno a este protagonista, cuando la verdadera historia es la suma de muchos peque&ntilde;os actos individuales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: &ldquo;El p&uacute;blico, tratado como un sexto personaje, les acompa&ntilde;a en este acontecimiento extraordinario&rdquo;, afirm&aacute;is en la informaci&oacute;n que proporcion&aacute;is sobre la obra. &iquest;Qu&eacute; funci&oacute;n le dais al p&uacute;blico en el montaje? &iquest;De qu&eacute; forma participa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M: </strong>El p&uacute;blico est&aacute; presente durante la funci&oacute;n como el personaje secuestrado, el que sufre el cambio. No queremos desvelar m&aacute;s porque perder&iacute;a su efecto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: La obra parece tambi&eacute;n apelar a la responsabilidad de la sociedad actual. &iquest;Qu&eacute; deber&iacute;amos hacer? &iquest;Propon&eacute;is alg&uacute;n tipo de acci&oacute;n con este montaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M: </strong>Es una obra de teatro y no un manifiesto pol&iacute;tico. No es tampoco un c&oacute;digo de comportamiento. Trata de servir de reflexi&oacute;n sobre los mecanismos que nos empujan al cambio y que nos impiden dicho cambio. Las propuestas concretas de qu&eacute; se puede hacer para solucionar problemas sist&eacute;micos est&aacute;n en otro sitio. Existen multitud de colectivos e individuos que se dedican a esa tarea, el activismo y la reflexi&oacute;n pol&iacute;tica tanto a nivel te&oacute;rico como pr&aacute;ctico. Nosotros intentamos pensar sobre el comportamiento humano, adem&aacute;s de crear un espect&aacute;culo donde estimular al p&uacute;blico emocionalmente. No deja de ser una obra de teatro y por lo tanto un lugar donde entretenerse. Entendiendo el entretenimiento como el hermano de la reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: Abundando en este sentido, &iquest;falta un debate sobre la responsabilidad que tenemos todos los ciudadanos en lo que ha ocurrido o est&aacute; ocurriendo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M. </strong>El debate existe, quiz&aacute; a este debate le falte visibilidad. &iquest;Por qu&eacute; no se habla m&aacute;s de Islandia en los medios?
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: &iquest;Hemos sido la generaci&oacute;n que ya naci&oacute; en la democracia un grupo de acomodados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M: </strong>Nos ha tocado vivir otra &eacute;poca, m&aacute;s l&iacute;quida. A la muerte de Franco, las reivindicaciones eran m&aacute;s rotundas, pero eso est&aacute; cambiando. Y hay de todo, como en como todas las generaciones. Hay mucha gente que lucha y gente m&aacute;s acomodada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: Todo este tema de la Transici&oacute;n, &iquest;no se trata, de alguna manera, de &ldquo;matar al padre&rdquo; finalmente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M: </strong>S&iacute;, claro, por nuestra parte, por supuesto. Y eso es lo que se espera de un hijo. Pero, tambi&eacute;n se trata de que el padre le deje sitio al hijo, de que le deje el trono, de que se haga el haraquiri, como hicieron las cortes franquistas. Eso es m&aacute;s complicado.
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        <strong>PC: Esta obra muestra un tipo de reflexi&oacute;n que no se ve demasiado en otras disciplinas art&iacute;sticas. En cualquier caso, desde luego no en las series televisivas donde el recuerdo de la Transici&oacute;n sigue siendo laudatorio. Eso dice bastante de qui&eacute;nes est&aacute;n a&uacute;n en el poder&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M: </strong>En el circuito comercial no, en otros &aacute;mbitos s&iacute; y mucho, cada vez m&aacute;s. La Transici&oacute;n legitima a los partidos y a los individuos que a&uacute;n dirigen las instituciones, adem&aacute;s de las propias instituciones. Los medios forman parte de la misma estructura. Es dif&iacute;cil morder la mano que te da de comer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: Afirm&aacute;is que no os interesa tanto el golpe de Estado como qu&eacute; sociedad pudo propiciar aquello; sin embargo, &iquest;no cre&eacute;is que a&uacute;n queda un largo debate sobre esta cuesti&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M: </strong>La cuesti&oacute;n de la trama de la preparaci&oacute;n del golpe no nos seduce especialmente a nivel teatral. Discutimos mucho sobre los responsables y creemos que en Espa&ntilde;a es necesaria una revisi&oacute;n de la historia reciente. Pero tal vez &eacute;se sea el trabajo de historiadores, periodistas o de investigadores, como Cercas, que tienen esa vocaci&oacute;n. Lo que s&iacute; nos parece interesante es qu&eacute; provoc&oacute; ese golpe y sus consecuencias, en una escala m&aacute;s amplia. &iquest;C&oacute;mo un grupo relativamente reducido de guardias armados puede amedrentar a todo un pa&iacute;s? Ah&iacute; entramos en el colectivo emocional del p&uacute;blico. Los miedos y tab&uacute;es de la memoria colectiva de un pa&iacute;s no se exorcizan &uacute;nicamente a trav&eacute;s de la revisi&oacute;n de la Historia. Y ah&iacute; es donde pueden entrar las artes, ya sean la poes&iacute;a, la m&uacute;sica o el teatro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: &iquest;Hasta qu&eacute; punto puede ser necesaria una obra como &eacute;sta en la actualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M: </strong>En el fondo, cualquier obra puede ser a la vez necesaria e in&uacute;til al mismo tiempo. Depende de la relaci&oacute;n entre emisor y receptor, de la predisposici&oacute;n de ambos a la reflexi&oacute;n y a la permeabilidad. Para nosotros lo ha sido, porque surge de la necesidad de reflexionar sobre la &eacute;poca en que vivimos. Pero ser&iacute;a ingenuo pensar que va a cambiar las cosas. El teatro a veces peca de convencer a un p&uacute;blico que ya est&aacute; de acuerdo y cae en el panfleto. Por eso no intentamos dar respuestas a la situaci&oacute;n en la que estamos, sino mostrar c&oacute;mo reacciona la sociedad ante una situaci&oacute;n y que el p&uacute;blico saque sus propias conclusiones. Es necesario que se siga haciendo teatro. Es necesario que durante un lapso de tiempo se junte una comunidad y viva un sue&ntilde;o colectivo. Es sano. Y es sano que durante ese lapso se reflexione. Pero hay muchos medios para la reflexi&oacute;n y para la acci&oacute;n. Y lo realmente necesario es que la sociedad no se rinda, y sigua saliendo a la calle para exigir una repuesta. As&iacute;, finalmente, los dirigentes se ver&aacute;n forzados a o&iacute;r el clamor popular.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: &iquest;El teatro deber&iacute;a dejar de &ldquo;reflexionar&rdquo; tanto sobre historias de maridos y mujeres para centrarse en este tipo de tem&aacute;ticas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M: </strong>Toda reflexi&oacute;n es buena. El teatro siempre habla de lo mismo: de nuestra humanidad, de nuestra relaci&oacute;n con el otro, con uno mismo, con el entorno; lo importante es que siga sucediendo. Se puede hacer una obra pol&iacute;tica centr&aacute;ndose en la pareja. Depende del enfoque que se le d&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Corroto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/transicion-legitima-partidos-individuos-instituciones_1_5576292.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Feb 2013 20:36:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["La Transición legitima a los partidos y a los individuos que aún dirigen las instituciones"]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conspiración es asunto de ricos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/conspiracion-asunto-ricos_1_5576076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Llevado de mi admiraci&oacute;n por el escritor griego Petros M&aacute;rkaris y por su magn&iacute;fico personaje del comisario Kostas Jaritos he buscado en un diccionario el sustantivo conspiraci&oacute;n y el verbo conspirar. No he utilizado, claro est&aacute;, el famoso Dimitrakos del que se sirve Jaritos y he recurrido al Diccionario del Espa&ntilde;ol Actual, de Manuel Seco. Est&aacute; claro que siempre resulta muy instructivo recurrir a un diccionario para descubrir la ra&iacute;z precisa de conceptos, a veces tan difusos, como el de conspiraci&oacute;n. As&iacute; pues, conspirar tiene dos acepciones. La primera queda definida como &ldquo;Unirse en secreto para actuar contra alguien, especialmente contra el poder&rdquo; y la segunda, &ldquo;Tramar algo secretamente&rdquo;. Conspiraci&oacute;n, como es l&oacute;gico, no es otra cosa que la acci&oacute;n de conspirar. Con el important&iacute;simo matiz de que el poder o la lucha por el poder est&aacute;n siempre, de un modo u otro, detr&aacute;s de la conspiraci&oacute;n me ha venido a la memoria el extraordinario guion de la pel&iacute;cula Lincoln, de Steven Spielberg, donde se retrata magistralmente el juego pol&iacute;tico que permiti&oacute; al m&iacute;tico presidente de Estados Unidos lograr la abolici&oacute;n de la esclavitud en 1865 a partir de compras de votos, sobornos, chantajes de todo tipo y, en fin, una galer&iacute;a interminable de trucos conspirativos. Al final del filme el personaje de un congresista, interpretado por Tommy Lee Jones, resume el debate moral y pol&iacute;tico al que suelen enfrentarse los conspiradores cuando comenta a su ama de llaves y amante negra: &ldquo;Es uno de los grandes avances de la Humanidad, promovido por un presidente justo y utilizando todas las formas de la corrupci&oacute;n y de la conspiraci&oacute;n&rdquo;. Al fondo de aquel episodio hist&oacute;rico y de cualquier conspiraci&oacute;n laten algunas preguntas: &iquest;El fin justifica los medios? &iquest;Hay conspiraciones justas e injustas? &iquest;Es l&iacute;cito moralmente conspirar con m&eacute;todos sucios? &iquest;Puede obtenerse el poder (aunque sea un poder democr&aacute;tico y liberador) a cualquier precio?
    </p><p class="article-text">
         No cabe duda de que la conspiraci&oacute;n representa un fen&oacute;meno transversal y universal que recorre el mundo desde los patios de vecindad a la Casa Blanca pasando por las relaciones de trabajo, las historias amorosas o los pleitos de familia. Nada ni nadie escapan a la tentaci&oacute;n de unirse en secreto contra alguien y si ese alguien ostenta el poder (cualquier clase de poder por m&iacute;nimo que sea) la tentaci&oacute;n suele ser irresistible. Nadie est&aacute; libre, pues, del pecado de conspirar y el que est&eacute; libre que tire la primera piedra. Porque ya nos advirti&oacute; el gran intelectual franc&eacute;s Michel Foucault que todo en la vida y en las relaciones humanas apela en definitiva a una cuesti&oacute;n de poder. Por ello resulta curioso comprobar que en la misma &eacute;poca de Lincoln se suced&iacute;an en Espa&ntilde;a las conspiraciones por todas partes bajo el reinado de Isabel II, como ha reflejado con brillantez la historiadora Isabel Burdiel en su biograf&iacute;a de aquella reina. Militares, pol&iacute;ticos, nobles, revolucionarios, nacionalistas, cl&eacute;rigos, artesanos y campesinos se confabulaban, una y otra vez, en un bucle interminable que salpic&oacute; el entero siglo XIX espa&ntilde;ol. &ldquo;Todos conspiraron contra todos&rdquo; pod&iacute;a ser un adecuado titular para aquella centuria espa&ntilde;ola. No solo en nuestro pa&iacute;s, sino en cualquier rinc&oacute;n del planeta, las conspiraciones a favor o en contra del poder se incrementan en el siglo XX donde la diplomacia, que es el arte elegante de la conspiraci&oacute;n, o la milicia, que es la forma sangrienta y burda de confabularse contra el enemigo, alcanzan su m&aacute;xima expresi&oacute;n. La guerra civil espa&ntilde;ola o la Segunda Guerra Mundial representan el c&eacute;nit de la historia de la conspiraci&oacute;n, bien sea por v&iacute;as pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas o militares. Un recorrido hist&oacute;rico, que dicho sea de paso, ya lleg&oacute; a sus cotas m&aacute;s altas de sofisticaci&oacute;n y de crueldad durante el Imperio romano. Si alg&uacute;n lector quiere disfrutar con el relato de conspiraciones para todos los gustos, bastar&iacute;a con leer el <em>Yo, Claudio</em>, de Robert Graves, o las <em>Memorias de Adriano</em>, de Marguerite Yourcenar. Sin embargo, este repaso hist&oacute;rico nos deja todav&iacute;a la duda de qu&eacute; conspiraciones son l&iacute;citas y cu&aacute;les no. &iquest;Las conspiraciones de los oprimidos tienen m&aacute;s categor&iacute;a moral, aunque utilicen medios condenables para lograr sus fines? &iquest;Son justas, pues, las conspiraciones en favor de la mayor&iacute;a? Los interrogantes est&aacute;n el aire.
    </p><p class="article-text">
          Ahora bien, adentrados ya en el siglo XXI el grueso de las conspiraciones ha pasado de la esfera pol&iacute;tica o social a la econ&oacute;mica con tal rapidez y de tal modo que los principales nidos de intrigantes se encuentran ahora en las sedes bancarias, en los ordenadores de las bolsas o en los para&iacute;sos fiscales de las multinacionales. As&iacute; pues, el peso del capitalismo financiero se ha convertido en una maquinaria tan brutal y tan global que los tiburones de Wall Street o de la City ya no necesitan derrocar gobiernos ni amparar golpes de Estado, como en la historia reciente. En la actualidad esos personajes como el Jeremy Irons, de la pel&iacute;cula <em>Margin call</em>, solo precisan dominar la econom&iacute;a. Hablamos de personajes de ficci&oacute;n que est&aacute;n encarnando, por supuesto, a los responsables de Lehman Brothers, del Banco Central Europeo, del FMI o de las grandes entidades financieras espa&ntilde;olas. Los nombres de estos escasos pero muy poderosos sujetos est&aacute;n en la mente de todos. As&iacute; pues, al comp&aacute;s de una globalizaci&oacute;n que, seg&uacute;n sus propagandistas, solo iba a traer beneficios a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, los conspiradores dibujan cada vez m&aacute;s una cofrad&iacute;a muy selecta y reducida, donde sus miembros son cooptados y cuyo fundamental objetivo consiste en arruinar a millones de personas para enriquecerse ellos. Da la impresi&oacute;n, pues, de que los centros de la conspiraci&oacute;n se reducen y se tornan m&aacute;s secretos y clandestinos, m&aacute;s opacos e infranqueables. Bastar&iacute;a recordar, y solo es una amarga iron&iacute;a, las inmensas dificultades para reclamar a una multinacional o a alg&uacute;n banco que ya solo responden a trav&eacute;s de contestadores autom&aacute;ticos o de impersonales empleados que pueden estar al tel&eacute;fono en la otra punta del mundo.
    </p><p class="article-text">
         En apenas unas d&eacute;cadas hemos asistido, entre indignados y perplejos, al siniestro espect&aacute;culo de que los ricos se hayan apropiado de la conspiraci&oacute;n con may&uacute;sculas y a los oprimidos solo parece quedarnos ya el derecho al pataleo de las redes sociales, en la versi&oacute;n digital de las protestas, o la eterna ocupaci&oacute;n de la calle, donde al final se ganan o se pierden las batallas. Es como si la conspiraci&oacute;n hubiera iniciado un viaje en el t&uacute;nel del tiempo hasta tal punto que las reuniones de los poderes financieros en Bruselas o en Washington, a pesar de los despliegues televisivos y de internet, recuerdan cada vez m&aacute;s a los concilios de la Iglesia medieval, a los matrimonios entre reyes o a las confabulaciones de un pu&ntilde;ado de nobles. Este horrible regreso al pasado, este salto de siglos que suena a paradoja tiene en nuestro pa&iacute;s un ejemplo claro, una referencia indiscutible. &iquest;No les recuerda I&ntilde;aki Urdangarin a los cortesanos de Isabel la Cat&oacute;lica? &iquest;No puede ser Diego Torres el buf&oacute;n de los arist&oacute;cratas medievales? &iquest;No fueron Francisco Camps y Jaume Matas los usureros de las conquistas de los tercios de Flandes? &iquest;No representa Carlos Garc&iacute;a Revenga el papel de Antonio P&eacute;rez en la monarqu&iacute;a de Felipe II? &iquest;No juega la Casa Real a las mismas tramas y conspiraciones que la mayor&iacute;a de sus ilustres antepasados desde hace siglos?       
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/conspiracion-asunto-ricos_1_5576076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Feb 2013 20:26:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La conspiración es asunto de ricos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Ojo: vienen por nosotros”, decía un paranoico y no le creyeron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/ojo-vienen-decia-paranoico-creyeron_1_5576107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hace pocos d&iacute;as los peri&oacute;dicos y las redes sociales hicieron saltar la sospecha de que la compa&ntilde;&iacute;a Skype (adquirida el a&ntilde;o pasado por Microsoft) podr&iacute;a estar incumpliendo el compromiso de privacidad y revelar conversaciones telef&oacute;nicas a agencias gubernamentales. No es imposible. Ignoro si los Tuaregs de Mali o los miembros de Al Qaeda utilizan Skype para intercambiar informaci&oacute;n sobre sus acciones, o lo hacen con WhatsApp, pero el caso es que al leer la noticia record&eacute; que la semana anterior hab&iacute;a llamado a Iberdrola para averiguar el importe de mi recibo. El sistema autom&aacute;tico me advirti&oacute; de que la conversaci&oacute;n pod&iacute;a ser grabada, aunque me daba el derecho a negarme apretando la tecla del dos. Confieso que me sent&iacute; muy confundido, y solo dispuse de una fracci&oacute;n de segundo para considerar si estaba preparado o no para asumir las posibles consecuencias de tan grave decisi&oacute;n, que compromet&iacute;a una parte esencial de mi intimidad. Vaya uno a saber si Iberdrola no termina difundiendo por todas partes el importe de mi recibo de la luz.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo siglo, la t&eacute;cnica ha logrado extender hasta l&iacute;mites inimaginables las propiedades del ojo y de la voz. Desde nuestros inicios embrionarios hasta el &uacute;ltimo aliento, somos grabados, filmados, escrutados, escaneados por motivos m&eacute;dicos, de vigilancia, de seguridad nacional, o simplemente para que una determinada actividad se presente envuelta en el prestigio de la &ldquo;representaci&oacute;n objetivada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Victor Tausk, uno de los m&aacute;s brillantes disc&iacute;pulos de Freud, public&oacute; en 1919 un art&iacute;culo titulado &ldquo;De la g&eacute;nesis del aparato de influencia en la esquizofrenia&rdquo;. All&iacute; describ&iacute;a una forma de delirio psic&oacute;tico en el que el paciente testimonia ser objeto de la perniciosa influencia de una supuesta m&aacute;quina que ejerce su acci&oacute;n a distancia. Como siempre, es necesario cierta dosis de locura (a veces una sobredosis) para adelantarse al tiempo. Los esquizofr&eacute;nicos de Tausk fueron aut&eacute;nticos visionarios, que predijeron un mundo donde la realidad y el delirio se confunden y se tornan cada vez m&aacute;s indiscernibles. <em>Matrix</em>, <em>The Truman Show</em>, <em>Minority Report</em>, son algunas de las ficciones que poco a poco dejan de serlo. &ldquo;Sonr&iacute;a, lo estamos filmando&rdquo;, reza un cartel a la entrada de muchos comercios, para que no olvidemos que despu&eacute;s de participar en los saqueos habremos de ser r&aacute;pidamente identificados mediante un programa inform&aacute;tico de reconocimiento de rostros.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a recuerdo cuando en los grandes almacenes Macy&rsquo;s de Chicago entr&eacute; con mi mujer al probador de hombres, yo para probarme unos vaqueros, y ella para darme su opini&oacute;n. Un minuto despu&eacute;s, una voz masculina salida de un imperceptible altavoz disimulado en el techo nos advirti&oacute; de que la presencia de mujeres no se admit&iacute;a en el probador de hombres. Solo entonces prestamos atenci&oacute;n al cartel que informaba sobre la prohibici&oacute;n, con el misterioso a&ntilde;adido: &ldquo;La empresa garantiza que los monitores conectados a las c&aacute;maras instaladas en el probador son vistos exclusivamente por personal masculino&rdquo;, aclaraci&oacute;n que pod&iacute;a despertar toda clase de fantas&iacute;as l&uacute;bricas, o incluso la tentaci&oacute;n de desnudarnos en el acto y quedar inmortalizados<em> </em>en la portada del <em>Chicago Tribune</em>.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que esta curiosa an&eacute;cdota encierra en el fondo la estructura del delirio y la alucinaci&oacute;n. La voz del probador bien podr&iacute;a haber sido una alucinaci&oacute;n verbal, y el sentimiento de ser observado por una c&aacute;mara es un t&oacute;pico cl&aacute;sico del delirio paranoico. Evidentemente, existe una diferencia fundamental: la certeza paranoica le atribuye al perseguidor una intenci&oacute;n perversa y destructiva. &ldquo;El Otro busca mi mal&rdquo; es el lema del paranoico, la intuici&oacute;n mayor que rige la l&oacute;gica de su pensamiento y pone al conjunto de sus acciones en estado de m&aacute;xima alerta. &iquest;Pero hasta qu&eacute; punto estas ideas son espec&iacute;ficas de la paranoia, y no comienzan a extenderse &mdash;leg&iacute;timamente&mdash; como una sensaci&oacute;n que a todos nos invade de forma paulatina? Hasta ahora, las teor&iacute;as conspirativas pod&iacute;an clasificarse como una variante colectiva de los delirios paranoicos. Hoy en d&iacute;a, a la luz de lo que sabemos sobre la banca Morgan Stanley, las escuchas de Murdoch, los centros de detenci&oacute;n clandestinos en Europa, las cuentas del PP en Suiza, y otras curiosas revelaciones, la certidumbre de ser v&iacute;ctimas de una conspiraci&oacute;n que busca nuestro perjuicio, incluso nuestra aniquilaci&oacute;n, deja de ser una ficci&oacute;n delirante para convertirse en prueba de inequ&iacute;voca lucidez. Gracias al constante empe&ntilde;o de pol&iacute;ticos, banqueros, tecn&oacute;cratas y dem&aacute;s siervos del terrorismo financiero, la paranoia es ahora un estado normal del esp&iacute;ritu, un signo de cordura, una prueba de sano juicio.
    </p><p class="article-text">
        La convivencia humana y el funcionamiento de los principios democr&aacute;ticos solo pueden prosperar en un espacio regido por la confianza, y la confianza consiste en admitir la buena fe de aquello que no puede demostrarse de antemano porque es invisible. Quiz&aacute;s deber&iacute;amos reflexionar sobre c&oacute;mo la realizaci&oacute;n t&eacute;cnica y biopol&iacute;tica de un mundo sustentado en el delirio de la transparencia y la visibilidad absolutas acaba por reducir a cenizas los lazos simb&oacute;licos de la confianza, que solo pueden sobrevivir si admitimos un l&iacute;mite a lo que se puede saber, si respetamos en los seres humanos el derecho a conservar aunque m&aacute;s no sea una m&iacute;nima porci&oacute;n de intimidad.
    </p><p class="article-text">
        La paranoia es el s&iacute;ntoma contempor&aacute;neo de una sociedad que ha perdido el valor de la confianza, un valor que se sostiene en un orden de la verdad que no es enteramente demostrable, ni evidente, ni asimilable a ninguna realidad emp&iacute;rica. El env&eacute;s de esta ideolog&iacute;a de la visibilidad (exacerbada por el paradigma tecnocient&iacute;fico de que todo puede ser tra&iacute;do al plano de la representaci&oacute;n, incluido el color que adopta el cerebro cuando un objeto sexual nos hace cosquillas o nos peleamos con la compa&ntilde;&iacute;a telef&oacute;nica) es el progresivo oscurecimiento del poder. A la microf&iacute;sica del poder postulada por Foucault y a la era l&iacute;quida diagnosticada por Bauman, deber&iacute;amos a&ntilde;adirles la macrof&iacute;sica de la globalizaci&oacute;n, que permite a los agentes causales de la desdicha actual desaparecer por los intersticios de la web. &iquest;Qui&eacute;nes son? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n? Las estrategias de ocultaci&oacute;n y <em>borramiento</em> de la responsabilidad nos dejan a merced de la paranoia generalizada, que al fin de cuentas es el intento de dar contenido a nuestro sentimiento de ser objeto de una maquinaci&oacute;n que vulnera nuestras vidas, que ofende nuestra dignidad, y que amenaza incluso la supervivencia. Y como en las malas pel&iacute;culas, los buenos que promet&iacute;an defendernos resultan ser los malos. Cada vez m&aacute;s malos.
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada de los setenta, las dictaduras latinoamericanas secuestraron y eliminaron a miles de personas. Ahora, en la Europa que siempre vuelve a rezumar su vieja podredumbre, nos secuestran los derechos, la educaci&oacute;n, la salud, y la protecci&oacute;n de nuestros miembros m&aacute;s fr&aacute;giles. No es necesario estar loco para deducir que alguna conspiraci&oacute;n se ha puesto en marcha.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Dessal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/ojo-vienen-decia-paranoico-creyeron_1_5576107.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Feb 2013 20:11:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[“Ojo: vienen por nosotros”, decía un paranoico y no le creyeron]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las teorías de la conspiración en la novela posmoderna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/teorias-conspiracion-novela-posmoderna_1_5576048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Una de las muchas razones por las que decid&iacute; en su momento meterme en una interminable y laber&iacute;ntica tesis doctoral sobre la posmodernidad fue intentar encontrar respuesta a algo que me intrigaba de la novela de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo xx: &iquest;por qu&eacute; tantos textos se constru&iacute;an bas&aacute;ndose en teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n, en los m&aacute;s intrincados complots? La recurrencia de esta constante &mdash;me dec&iacute;a mi voz interior de fil&oacute;loga&mdash; ten&iacute;a que deberse a algo m&aacute;s que una moda pasajera m&aacute;s o menos orquestada por las editoriales en busca de un nicho de mercado.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s, descubr&iacute; un texto fundacional de la filosof&iacute;a posmoderna que me ayud&oacute; a despejar inc&oacute;gnitas: <em>El posmodernismo o la l&oacute;gica cultural del capitalismo tard&iacute;o</em>, publicado por Fredric Jameson en 1982. En este art&iacute;culo clarividente, Jameson describ&iacute;a las estrategias cognoscitivas y expresivas de la posmodernidad, entre ellas el pastiche y la esquizofrenia. Y as&iacute; comprend&iacute; por qu&eacute; nuestros paranoicos narradores posmodernos se empe&ntilde;an en narrar conspiraciones, y por qu&eacute; nosotros, paranoicos lectores posmodernos, disfrutamos enormemente con ellas.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo a Jameson, una de las consecuencias de los cambios epistemol&oacute;gicos que ha provocado la posmodernidad es que ha convertido al sujeto que habita en ella en un ser esquizofr&eacute;nico. La esquizofrenia consiste en una ruptura en la relaci&oacute;n entre significantes, lo que provoca la imposibilidad de sentido. El esquizofr&eacute;nico no puede ordenar coherentemente el presente, el pasado y el futuro no s&oacute;lo de la frase, sino tambi&eacute;n de su propia identidad, de su vida ps&iacute;quica: ya no puede concebir su identidad como algo estable, algo que persiste a lo largo del tiempo. Y dado que no tiene identidad personal, carece tambi&eacute;n de proyecto, puesto que este implica una continuidad a lo largo del tiempo, lo que le hace vivir arrojado a un presente que se experimenta como irrealidad, como p&eacute;rdida de sentido: perdido el significado, el significante se convierte en imagen, en simulacro vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de expresar esta nueva realidad a trav&eacute;s del arte, la est&eacute;tica posmoderna propone un nuevo modo de percepci&oacute;n: a un mundo fragmentado corresponde una manera fragmentada de percibirlo. Este nuevo modo ser&aacute; lo que Jameson denomina &ldquo;diferencia radical&rdquo;, una percepci&oacute;n cercana al <em>collage</em> cubista que responde a la euforia y a los nuevos afectos o &ldquo;intensidades&rdquo; provocados por la esquizofrenia. El efecto est&eacute;tico que produce es de j&uacute;bilo o &ldquo;regocijo alucinatorio&rdquo; ante lo superficial.
    </p><p class="article-text">
        Esta diferencia radical que provoca la euforia o j&uacute;bilo ante lo superficial es denominada por Jameson &ldquo;lo sublime hist&eacute;rico, tecnol&oacute;gico o posmoderno&rdquo;. Se trata de un proceso mediante el cual el texto posmoderno trata de representar est&eacute;ticamente las m&aacute;quinas de reproducci&oacute;n y simulaci&oacute;n &mdash;ordenadores, televisi&oacute;n&mdash; propias de la tecnolog&iacute;a de nuestros d&iacute;as (del capitalismo avanzado, consumista o multinacional). La tecnolog&iacute;a funciona como s&iacute;mbolo, como posibilidad de representar la red de poder y control del sistema capitalista multinacional.
    </p><p class="article-text">
        De todo este panorama deriva la nueva narrativa posmoderna, denominada por Jameson &ldquo;paranoia de la alta tecnolog&iacute;a&rdquo;, que tematiza teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n, expresi&oacute;n directa de lo sublime posmoderno, y cuyo mejor ejemplo en la narrativa espa&ntilde;ola &uacute;ltima ser&iacute;a <em>Acceso no autorizado</em>, de Bel&eacute;n Gopegui, o, en un estilo muy distinto, <em>La m&uacute;sica del mundo</em>, de Andr&eacute;s Ib&aacute;&ntilde;ez (que incluso describe una Regi&oacute;n Confabulada).
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, el sujeto de lo sublime posmoderno o sujeto esquizofr&eacute;nico del que habla Jameson (y que se aplica por igual a escritores, lectores, narradores o personajes de novelas) ya no se considera una entidad coherente, generadora de sentido; su percepci&oacute;n de la realidad y la ficci&oacute;n no se articula en oposiciones binarias totales, sino en un juego inestable de coexistencia que termina con la superposici&oacute;n de ambas. Este tipo de sujeto fragmentado y esquizofr&eacute;nico imprime a los protagonistas de las novelas un af&aacute;n de deconstrucci&oacute;n no solo de su propia identidad y psicolog&iacute;a, sino tambi&eacute;n de su relaci&oacute;n &mdash;o, m&aacute;s bien, incapacidad de relaci&oacute;n&mdash; con los otros y con la realidad. De ah&iacute; que los temas recurrentes de la novela posmoderna sean la incomunicaci&oacute;n, la fragmentaci&oacute;n de las emociones, la p&eacute;rdida de sentido del mundo, la paranoia espacio-temporal, la ausencia de relaci&oacute;n entre el cuerpo y la mente. El personaje se ha convertido en un ser itinerante, y arrastra con &eacute;l al lector, copart&iacute;cipe en el proceso de creaci&oacute;n de la novela.
    </p><p class="article-text">
        Echemos un vistazo a <em>Ventajas de viajar en tren</em>, de Antonio Orejudo. Los microrrelatos que se insertan en esta novela tienen un n&uacute;cleo tem&aacute;tico com&uacute;n, derivado de la concepci&oacute;n de la personalidad como esquizofrenia: la percepci&oacute;n de lo real como un conjunto de fragmentos, de hechos aislados, de cuya uni&oacute;n surge una explicaci&oacute;n &uacute;ltima: la conspiraci&oacute;n de lo real contra el sujeto. Orejudo elabora continuamente teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n, sospechas que resultan veros&iacute;miles no porque su contenido lo sea, sino porque la forma de narrar aporta la credibilidad necesaria: los basureros, en realidad, son polic&iacute;a pol&iacute;tica que se dedica a vigilar y controlar, en el sentido m&aacute;s <em>foucaultiano</em>, a los ciudadanos analizando su basura; la poes&iacute;a est&aacute; llena de mensajes cifrados en los que se esconden las causas verdaderas de la historia; las noticias de la televisi&oacute;n y los peri&oacute;dicos se basan en la uni&oacute;n de fragmentos escritos por narradores asalariados; las novelas ocultan mensajes publicitarios escondidos en el entramado textual...
    </p><p class="article-text">
        Con otro estilo, pero tambi&eacute;n en relaci&oacute;n con las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n, podemos analizar <em>El mapa de las aguas</em>, de &Aacute;ngel Garc&iacute;a Galiano. La narraci&oacute;n, de ritmo trepidante, se acerca desde un punto de vista gen&eacute;rico a la novela policiaca: es la narraci&oacute;n de un asesinato. Pero Garc&iacute;a Galiano inscribe el g&eacute;nero para subvertirlo: la b&uacute;squeda de la v&iacute;ctima, la escena del crimen, el juicio, todo es mentira, puesto que ha sido preparado, previsto. Las pistas no nos llevan a la verdad oficial, y asistimos a un castigo injusto por un asesinato que no ha ocurrido. La conspiraci&oacute;n, en este caso, es el arma del protagonista para salvarse, para encontrar el mapa.
    </p><p class="article-text">
        Lo sublime posmoderno no solo aparece en novelas que tematizan teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n que se desarrollan en el presente, como las anteriores, sino tambi&eacute;n en el pasado: es lo que se viene denominando &ldquo;metaficci&oacute;n historiogr&aacute;fica&rdquo;. Este tipo de narrativa es revisionista en dos sentidos: con respecto al contenido de la historia oficial (de la versi&oacute;n ortodoxa del pasado), y en relaci&oacute;n con las propias normas y convenciones de la novela hist&oacute;rica misma.
    </p><p class="article-text">
        La novela historiogr&aacute;fica es metaficci&oacute;n desde el momento en que se pregunta por la esencia misma de la historia. En la posmodernidad, la historia unitaria, teleol&oacute;gica y lineal de la modernidad es puesta en cuesti&oacute;n y deconstruida. La consecuencia de esta deconstrucci&oacute;n en narrativa ser&aacute; la aparici&oacute;n de historias ap&oacute;crifas, secretas, de novelas que textualizan teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n &mdash;como <em>La verdad sobre el caso Savolta</em>, de Eduardo Mendoza&mdash;, o que proponen una interpretaci&oacute;n nueva de los hechos, la historia oculta, la historia de aquello que pudo ser y no fue, o incluso la historia de aquello que fue pero que no conocemos, como <em>Fabulosas narraciones por historias</em>, de Antonio Orejudo, o<em> La par&aacute;bola de Carmen la Reina</em>, de Manuel Talens.
    </p><p class="article-text">
        Especialmente, las novelas anteriores de Orejudo y Talens ejemplifican el fin de la historia moderna, entendida como metarrelato lineal y causal, e insertan procedimientos en la narraci&oacute;n t&iacute;picamente posmodernos &mdash;tal como explica el te&oacute;rico de la literatura Brian McHale en <em>Posmodernist Fiction</em>&mdash;, como anacronismos y contradicciones ir&oacute;nicas, que desestabilizan la ontolog&iacute;a del mundo representado por negar o reinterpretar hechos conocidos por todos, es decir, por formar parte del discurso hist&oacute;rico oficial; hibridaci&oacute;n de lo hist&oacute;rico, lo metaficticio y lo fant&aacute;stico; imposibilidad de distinguir entre verdad y mentira; teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n e historias ap&oacute;crifas; importancia de la intrahistoria, de lo marginal...
    </p><p class="article-text">
        En estas novelas, la verdad y la justicia son inalcanzables y todo se diluye en teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n que ni siquiera el final, que no queda ni abierto ni cerrado, consigue despejar. Las dudas no solo no se resuelven, sino que se amplifican hasta el infinito. La realidad se ha diluido en fragmentos, y la verdad depende de c&oacute;mo se unan esos fragmentos, de la subjetividad del narrador y del lector, obligado este &uacute;ltimo a reconstruir las piezas y, por tanto, a incluir su propia interpretaci&oacute;n en los hechos, re-cre&aacute;ndolos junto al autor. Finalmente, el tiempo, roto el hilo que lo un&iacute;a de forma ordenada en pasado-presente-futuro, se ha convertido en un esquizofr&eacute;nico espacio plano.
    </p><p class="article-text">
        Cuando defend&iacute; y publiqu&eacute; mi tesis doctoral, pens&eacute; que podr&iacute;a desembarazarme para siempre de todas estas historias paranoicas que no me dejaban dormir, que me hab&iacute;an obligado a poner en cuesti&oacute;n todo lo que una vez hab&iacute;a aprendido en la escuela (&iquest;d&oacute;nde qued&oacute; mi idolatrada Residencia de Estudiantes?), e incluso a recorrer una y otra vez mi propia ciudad, Madrid, en busca de sirenas en el parque del Retiro-Servadac. Pero no ha ocurrido: sigo instalada en el simulacro, a la espera de que el Pr&iacute;ncipe de la Modernidad me rescate de las fauces ca&oacute;ticas y fragmentadas del Monstruo Posmoderno. Nostalgia de lo sublime&hellip; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mª del Pilar Lozano Mijares]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Feb 2013 20:07:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las teorías de la conspiración en la novela posmoderna]]></media:title>
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