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    <title><![CDATA[elDiario.es - diseño]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/diseno/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - diseño]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Alberto Corazón: "Estamos asistiendo a la apoteosis de la mediocridad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/alberto-corazon-asistiendo-apoteosis-mediocridad_1_5602987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as el dise&ntilde;ador Alberto Coraz&oacute;n (Madrid, 1942) se sent&oacute; frente al ordenador y dijo &ldquo;no puedo m&aacute;s&rdquo;. Escribi&oacute; una carta desgarradora en la que revelaba su desaz&oacute;n por el descr&eacute;dito de su profesi&oacute;n. En ella criticaba los impagos, la falta de encargos, y lo peor de todo, la inmovilidad de los profesionales del dise&ntilde;o ante lo que &eacute;l define como una hecatombe econ&oacute;mica, &ldquo;pero, sobre todo, moral&rdquo;. La carta, publicada en la revista <em>Visual</em>, fue enlazada y <em>tuiteada</em> en numerosas ocasiones, y puso sobre el tapete la situaci&oacute;n actual de este oficio hoy ca&iacute;do en desgracia despu&eacute;s de los a&ntilde;os de la burbuja. Una pesadumbre para este dise&ntilde;ador que vivi&oacute; los a&ntilde;os de la Transici&oacute;n, &eacute;poca en la que, seg&uacute;n &eacute;l, su profesi&oacute;n dio identidad a este pa&iacute;s, que fue autor de logos como el de la Biblioteca Nacional, Mapfre, la UNED o el servicio de Cercan&iacute;as, y que observa c&oacute;mo en la actualidad se ha perdido toda la reputaci&oacute;n que ten&iacute;a su oficio a favor de trabajos r&aacute;pidos, mal pagados, c&oacute;modos y mediocres. Coraz&oacute;n contesta relajado a esta entrevista realizada en el Hotel Kafka de Madrid, pero sus ojos vislumbran un poso de tristeza: despu&eacute;s del solomillo estamos en pleno <em>fast food</em> del dise&ntilde;o.
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        <strong>Diario Kafka: &iquest;Cu&aacute;l es hoy el papel del dise&ntilde;ador?Alberto Coraz&oacute;n:</strong>
    </p><p class="article-text">
         El papel hoy es el mismo que el de un arquitecto o un ge&oacute;logo. El de ver c&oacute;mo sobrevivir a la hecatombe. Sobre todo a la hecatombe moral en la que nos est&aacute;n sumiendo. El dise&ntilde;ador es un profesional que trabaja sobre la base del encargo. Y desafortunadamente en estos momentos ha desaparecido cualquier ambici&oacute;n desde el punto de vista empresarial, industrial&hellip; Hasta hace nada algunos hab&iacute;amos conseguido ser buenos sastres y de repente estamos todos en <em>la retoucherie</em>. Todo lo que nos piden es que hagamos remiendos, que sea r&aacute;pido e indoloro y no costoso. Y da igual lo que hagas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: La banalizaci&oacute;n del oficio.AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         S&iacute;. El descredito absoluto. Porque en comparaci&oacute;n con otras profesiones como la arquitectura, que est&aacute; sufriendo la crisis igual&hellip; Crisis que insisto es una crisis moral, adem&aacute;s de econ&oacute;mica. Y ha habido arquitectos buen&iacute;simos que tienen que cerrar el estudio, que se marchan&hellip; Pero la diferencia entre la arquitectura y el dise&ntilde;o es que el arquitecto sigue teniendo una reputaci&oacute;n social. Hay algo que profesionalmente es v&aacute;lido. Por el contrario, la del dise&ntilde;ador ha ca&iacute;do en picado. Es alguien que es irrelevante lo que pueda decir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: De ah&iacute; la desgarradora carta que acabas de publicar en la revista </strong><em><strong>Visual</strong></em><strong> en</strong><strong> la que te quejas de que el gremio no se ha alzado la voz contra lo que est&aacute; sucediendo (impagos, etc.) &iquest;Exig&iacute;as una soluci&oacute;n o era solo clamar en el desierto?AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Inicialmente es un grito en el desierto, pero afortunadamente he comprobado que empieza a ser un grito que tiene un mont&oacute;n de ecos. Yo no estoy muy introducido en las redes sociales, por el lado de la motivaci&oacute;n personal no estoy en esa historia, pero de repente me llega que han estado transvasando de unas p&aacute;ginas a otras esta carta y al estudio me llegan cada d&iacute;a una docena de correos sobre esto. Esta ma&ntilde;ana [el pasado martes] me dec&iacute;an que esta tarde han convocado a dise&ntilde;adores, arquitectos, etc&eacute;tera, en el Caf&eacute; Central para hacer una gran tertulia con motivo de esta carta. Lo que da la dimensi&oacute;n sobre qu&eacute; fuera del mundo estamos es que lo ponen a la misma hora que un Manchester-Madrid.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>DK: S&iacute;, complicado. &iquest;Cu&aacute;l fue el impulso que te llev&oacute; a escribir la carta?AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Una decisi&oacute;n personal que era la de cerrar el estudio y concederme un periodo de reflexi&oacute;n. Y como primer ejercicio de reflexi&oacute;n me sal&iacute;a esta llamada. Porque es una llamada a las organizaciones profesionales, a las agrupaciones de dise&ntilde;adores, ya que estamos en absoluto silencio sucumbiendo a esta hecatombe, mientras que hay un gran n&uacute;mero de profesiones ligadas a la industria cultural que est&aacute;n protestando airadamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Por qu&eacute; el dise&ntilde;ador protesta menos que otras profesiones culturales?AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         En general, el dise&ntilde;ador tiene muy poca conciencia profesional. T&uacute; puedes decir que eres dise&ntilde;ador y nadie te puede decir que no. Con que te hagas una tarjeta te vale. Hemos estado viviendo una fantas&iacute;a en los a&ntilde;os de la prosperidad en la cual el dise&ntilde;o era una cosa divertida, creativa, pero sin m&aacute;s. La gente dec&iacute;a, &ldquo;tengo 25 a&ntilde;os, soy guay, y por tanto, soy creativo&rdquo;. Ha habido una entrada en masa en el campo del dise&ntilde;o de personas que no ten&iacute;an ninguna cualificaci&oacute;n profesional, que no hab&iacute;an establecido ni siquiera un m&iacute;nimo de reflexi&oacute;n personal sobre lo que estaban haciendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Perm&iacute;teme la expresi&oacute;n: era algo que molaba.AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         S&iacute;, s&iacute;, molaba. Y eso explica tambi&eacute;n que de repente este mundo adolescente se viene abajo y no pasa nada. Sencillamente lo que hacen es intentar sobrevivir aceptando cualquier cosa. Y esa es la segunda cuesti&oacute;n. En estos momentos, lo que da idea de cu&aacute;l es el aprecio social por el dise&ntilde;o es cualquiera de las cosas que vemos todos los d&iacute;as. Por ejemplo, si Madrid se tomara en serio ser una ciudad candidata a los Juegos Ol&iacute;mpicos&hellip; Lo que no puede ser es que t&uacute; decidas que el s&iacute;mbolo de esa candidatura sea una cosa que se convoca por concurso universal, hasta mi abuela puede participar, y luego todo eso se pone en la plaza de Col&oacute;n, y el pueblo soberano es el que vota&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Y la que se li&oacute; con el logo de Madrid 2020.AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Con ese y con cualquiera. Lo que no he escuchado ni he le&iacute;do es que el procedimiento es sencillamente est&uacute;pido. Es completamente inaceptable. Y volvemos a la misma historia de siempre: el dise&ntilde;o es &ldquo;me gusta&rdquo;, &ldquo;no me gusta&rdquo;&hellip; Hay una primera parte de la carta en la que insisto en que la &uacute;nica posibilidad que tiene el dise&ntilde;o de ser una profesi&oacute;n es que sea una profesi&oacute;n que est&eacute; ligada a la cultura del conocimiento. Es decir, o hay conocimiento o si no es una tonter&iacute;a.
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        <strong>DK: Falta la sustancia te&oacute;rica.AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         La sustancia te&oacute;rica y la sustancia pr&aacute;ctica. El dise&ntilde;o, y siempre lo he entendido as&iacute;, es una herramienta para mejorar nuestra relaci&oacute;n con lo que nos rodea. Y lo que nos rodea es nuestra cultura. Cuando vemos una exposici&oacute;n de la cultura fenicia, qu&eacute; es lo que hay ah&iacute;: vitrinas con cascos, con espadas, con objetos, y luego elementos de car&aacute;cter simb&oacute;lico. Exactamente eso es de lo que se ocupa el dise&ntilde;o en estos momentos: nuestra relaci&oacute;n con el repertorio objetual y nuestra relaci&oacute;n con el repertorio simb&oacute;lico. Por un lado est&aacute; el lenguaje y por otro los sistemas de signos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Y c&oacute;mo observa todo esto alguien que vivi&oacute; los a&ntilde;os ochenta y noventa, el esplendor del dise&ntilde;o antes de que se produjera la hecatombe guay de la primera d&eacute;cada de los 2000?AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Yo he tenido la fortuna de vivir esos a&ntilde;os, que significaban salir de una dictadura, pero una dictadura mediocre, gris, triste. Y, de repente, llega la Transici&oacute;n a la democracia. Y en ese momento lo que sucede es que todo lo que es el cuerpo social se dispara porque, de repente, hay un proyecto, una expectativa, la de ser una sociedad moderna, una sociedad libre y democr&aacute;tica. Y es en ese momento en el que, tanto en la industria como en el comercio, como en la industria cultural se produce la efervescencia. Y ah&iacute; se recurre al dise&ntilde;o como herramienta que da cuerpo y consistencia a ese acceso a la modernidad. Pero en el mejor sentido del t&eacute;rmino, no en el de la Movida. Los primeros programas serios de desarrollo de identidad corporativa que se producen en el pa&iacute;s vienen por el lado del sector p&uacute;blico. Primero por parte de comunidades aut&oacute;nomas que no exist&iacute;an como La Rioja, que necesitan una identidad. La identidad es la palabra clave en toda la Transici&oacute;n. El franquismo hab&iacute;a borrado todo, hab&iacute;a inventado una historia de Espa&ntilde;a que no ten&iacute;a nada que ver con nada y, de repente, todo eso se viene abajo, se desmonta y se demanda la identidad, que es esencial al ser humano&hellip; Y, por ejemplo, los que vienen a m&iacute; son los de La Rioja que dicen, ahora somos una comunidad, no tenemos historia, pero necesitamos elementos de identidad que generen cohesi&oacute;n. Y as&iacute; hubo que inventarse el s&iacute;mbolo, la bandera, todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Se cre&oacute; una identidad que con los discursos actuales se est&aacute; desmoronando?AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Todo lo contrario. Los auges de los nacionalismos son las exigencias de conexi&oacute;n m&aacute;s fuertes
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: S&iacute;, pero me refiero a la que brota de las comunidades no a la del conjunto de Espa&ntilde;a.AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Cada comunidad est&aacute; intentando salvar los trastos. En la medida que hay una presi&oacute;n catalana los de La Rioja exigen que su identidad se refuerce.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Por cierto, como dise&ntilde;ador que trabaj&oacute; en aquellos a&ntilde;os de la Transici&oacute;n, en los ochenta y noventa con las instituciones, algunos cr&iacute;ticos puede que lo encuadren en lo que se ha denomina</strong><strong>do Cultura de la Transici&oacute;n, la cul</strong><strong>tura institucional. &iquest;Qu&eacute; </strong><strong>opinas de e</strong><strong>sta cr&iacute;tica que se est&aacute; haciendo a la &ldquo;cultura institucional&rdquo; de aquella &eacute;poca?AC: </strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que la Transici&oacute;n tiene un contenido estrictamente pol&iacute;tico y en ese sentido como dise&ntilde;ador no tengo nada que decir. La Transici&oacute;n ha sido algo que ha adornado el paisaje, que nos ha servido durante un tiempo para llegar a acuerdos unos con otros y que lentamente empieza a mostrar todas las fisuras, los rotos&hellip; Y en estos momentos hay una necesidad de olvidar la Transici&oacute;n y de volver a hacer un replanteamiento de c&oacute;mo son las relaciones entre todos nosotros, y con la Constituci&oacute;n, y con la monarqu&iacute;a.
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        <strong>DK: Pero, &iquest;te sientes c&oacute;modo con que te puedan encuadrar dentro de esa Cultura de la Transici&oacute;n como una cultura institucionalizada a expensas de los pol&iacute;ticos de entonces?AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Espero que no me encuadren ah&iacute;. Y no me siento encuadrado para nada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Sobre lo que acabas de decir, &iquest;crees que la Transici&oacute;n nos ha llevado a un dique seco? De repente la Transici&oacute;n explota y este pa&iacute;s ten&iacute;a media docena de diarios con suplementos culturales que no eran banales. Estaba el suplemento que hac&iacute;an </strong><strong>G&aacute;ndara y B&eacute;rtolo en </strong><strong>El Pa&iacute;s,</strong><em>El Pa&iacute;s</em><strong> estaba el suplemento de Diario 16, </strong><em>Diario 16</em><strong>el del </strong><em><strong>ABC</strong></em><strong> ten&iacute;a una fuerza muy grande</strong><strong>. Y luego hab&iacute;a semanarios pol&iacute;ticos. Ahora no hay ninguno, cosa que en un correlato de un pa&iacute;s como Italia no sucede. Por tanto, &iquest;la Transici&oacute;n ha construido un &aacute;rbol cultural sin ra&iacute;z?AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Me remito a una cosa anterior. Cuando empezamos a hablar del dise&ntilde;o en la Transici&oacute;n hay, por un lado, esa demanda de identidad. Todos los desarrollos de la identidad siempre han sido buscar el origen real y recuperarlo. Pero otro aspecto que es important&iacute;simo en relaci&oacute;n con el dise&ntilde;o es la comprensi&oacute;n de que el dise&ntilde;o es un servicio p&uacute;blico y que la aportaci&oacute;n del dise&ntilde;o a los servicios p&uacute;blicos es esencial. En ese tiempo mejor&oacute; extraordinariamente la prestaci&oacute;n en los transportes p&uacute;blicos, en el metro&hellip; Yo estuve con la empresa de autobuses, del metro, luego con Cercan&iacute;as. [Mejor&oacute;] la ordenaci&oacute;n, se&ntilde;alizaci&oacute;n y otros elementos a&ntilde;adidos en la red de hospitales p&uacute;blicos. Es decir, el dise&ntilde;o como una herramienta de mejora de nuestra calidad de vida tuvo una serie de oportunidades important&iacute;sima.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Pero no hay conciencia ahora de eso del rol del dise&ntilde;ador en lo que acabas de decir y s&iacute; la hay en la del arquitecto. &iquest;No ser&aacute; porque el arquitecto es un eje de la burbuja inmobiliaria?AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         No. Tiene que ver con esa palabra que ahora se utiliza tanto y que es la &ldquo;reputaci&oacute;n&rdquo;. Un arquitecto, como un m&eacute;dico, tiene una reputaci&oacute;n consolidada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Pero s&iacute; es cierto que en los tiempos de la burbuja los arquitectos &ldquo;oficiales&rdquo; se dejaron llevar por grandes obras megal&oacute;manas. Auditorios para 10.000 personas etc, en cada ciudad.AC: </strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es que eso ya no tiene que ver con el dise&ntilde;o sino con otras cosas y enlaza con lo que t&uacute; planteabas antes. &iquest;Qu&eacute; sucedi&oacute; con la Transici&oacute;n? La Transici&oacute;n fue una situaci&oacute;n forzada en la cual hab&iacute;a que llevarse bien, ser amiguetes. Pero es imposible que nos llevemos muy bien y que seamos amiguetes porque ideol&oacute;gicamente estamos en puntos muy opuestos. &iquest;Y qu&eacute; sucede entonces? Que los partidos pol&iacute;ticos toman un control y un protagonismo que, en mi opini&oacute;n, ya era excesivo desde el punto de vista de la relaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos con el conjunto social. Los partidos se convierten en los elementos hegem&oacute;nicos y desmontan los cauces de participaci&oacute;n popular que se hab&iacute;an creado. El PSOE desmonta absolutamente todos los consejos de vecinos&hellip; Cualquier iniciativa de car&aacute;cter colectivo que no estaba relacionada con el partido era desmontada y absorbida por el partido. Y yo creo que lo que ha sucedido es que hemos llegado a un momento de una presencia absolutamente monopol&iacute;stica de los partidos en lo que es la vida p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Esto nos lleva a una burbuja pol&iacute;tica y cultural. Hablas de la reputaci&oacute;n del dise&ntilde;ador. Pero en Argentina, por ejemplo, un pa&iacute;s en disoluci&oacute;n permanente, con una tasa de analfabetismo importante, el dise&ntilde;ador gr&aacute;fico emerge desde la universidad porque si no, no puede ejercer. En</strong><strong> la Universidad de Buenos Aires est&aacute; </strong><strong>la carrera d</strong><strong>e Dise&ntilde;o Gr&aacute;fico. Hay una historia </strong><strong>de dise&ntilde;o gr&aacute;fico.AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Claro, ni comparaci&oacute;n. Yo creo que lo que no ha habido aqu&iacute; es un crecimiento de la cultura. No ha habido una extensi&oacute;n de la cultura ni se ha generado un p&uacute;blico que necesitara la cultura como un alimento. Siempre ha seguido estando por un lado en esa relaci&oacute;n tan morbosa con los partidos en la subvenci&oacute;n. La cultura espa&ntilde;ola ha estado viviendo de la subvenci&oacute;n, y por lo tanto, siendo de alg&uacute;n modo reh&eacute;n de los pol&iacute;ticos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>DK: Precisamente, el Partido Popular siempre ha hablado de una </strong><strong>Ley de Mecenazgo de la que, por otra parte, a&uacute;n no se tienen visos de que</strong><strong> vaya a ser desarrollada, aprobada etc.AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Ser&iacute;a absolutamente imprescindible. Son cosas que son tan obvias  que es dif&iacute;cil hablar de ellas. &iquest;C&oacute;mo es posible que no haya una Ley de Mecenazgo y que el Ministerio de Hacienda se est&eacute; oponiendo porque piensa que va a recaudar menos? Estamos tambi&eacute;n viviendo una cultura desde el punto de vista econ&oacute;mico en la cual lo que se da por supuesto es que todos somos unos golfos, y entonces Hacienda da por supuesto que todos vamos a intentar enga&ntilde;ar a Hacienda y no declarar&hellip; Por lo tanto, los sistemas, incluso los niveles de cotizaci&oacute;n son absurdos y desproporcionados, pero est&aacute;n sobre la base de que se va a defraudar. Con la Ley de Mecenazgo, como con las leyes de Fundaciones, el punto de vista de Hacienda es que eso es un coladero para no pagar impuestos. As&iacute; que mientras que el punto de vista del Gobierno sea ese&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Tambi&eacute;n est&aacute; calando el discurso de que el artista chupa del bote.AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         S&iacute;, s&iacute;. Por eso es importante escribir, gritar, decir, agitar, ya que hemos aceptado ya un estado de cosas que es absolutamente inaceptable. Lo que se piensa es que el artista es un ser extravagante y que en cuanto uno se descuida, como Barcel&oacute;, gana millones haciendo tonter&iacute;as. Y claro, la consecuencia inmediata es empezar a preguntarse por qu&eacute; es esa cosa de los derechos de autor. &iquest;Encima que son unos privilegiados van a plantear que hay que respetar el derecho de autor? Y no solamente es que no haya que respetar los derechos econ&oacute;micos de autor sino tampoco los derechos morales. Es algo que sigo discuti&eacute;ndo todos los d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Lo que da la sensaci&oacute;n es que batallas ganadas hace a&ntilde;os&hellip;AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         ...han sido liquidadas. Igual que la Seguridad Social. Hay una cosa muy desmoralizadora para la gente de mi generaci&oacute;n y es la fragilidad de que cre&iacute;amos que eran derechos consolidados. Te cuesta a&ntilde;os, luchas, peleas, y en diez minutos todo se viene abajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Querr&iacute;as volver al dise&ntilde;o en una era en la que parece que se ha convertido en producto? &iquest;Hasta qu&eacute; punto afecta a la creatividad?AC: </strong>
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con el producto, el dise&ntilde;o se ocupa de mejorar nuestra relaci&oacute;n con el repertorio de objetos con el que nos rodeamos. Y esa mejora puede ser real o aparente. Si consideras que una mejora es <em>tunear</em>, pues entonces s&iacute;, pero evidentemente lo que est&aacute;s haciendo es <em>tunearlo</em> no mejorarlo. Una gran parte del dise&ntilde;o en relaci&oacute;n con los objetos en estos momentos se dedica exclusivamente a <em>tunearlos</em>. Pero esto, que tambi&eacute;n tiene que ver con la carta, no tiene ninguna penalizaci&oacute;n ni desde el punto de vista social, ni desde el punto de vista cultural, ni desde el punto de vista profesional. Hace poco asist&iacute; a la inauguraci&oacute;n de una exposici&oacute;n en Nueva York sobre el dise&ntilde;o editorial en Espa&ntilde;a. Era un past&oacute;n lo que se hab&iacute;an gastado. Yo estaba all&iacute; porque estaba invitado a dar una charla. Y el d&iacute;a de la inauguraci&oacute;n, primero me dan el cat&aacute;logo, que era absolutamente ilegible, pero ilegible literalmente, y era de un estudio muy guay y muy conocido en Madrid. Entro en la exposici&oacute;n y me encuentro con que esta se compone de veinte mesitas con montones de libros. La clave es que las mesas eran el dise&ntilde;o. Cada mesa ten&iacute;a cuatro patas y cada una de ellas era diferente. As&iacute; que, primero, me indign&eacute; much&iacute;simo, a continuaci&oacute;n segu&iacute; indign&aacute;ndome, a continuaci&oacute;n me tom&eacute; dos Martini porque ya no pod&iacute;a soportar m&aacute;s y despu&eacute;s mont&eacute; una&hellip; Tuve que cambiarme de hotel porque no encontr&eacute; a nadie, de una docena de dise&ntilde;adores, que entendieran qu&eacute; es lo que estaba pasando.
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        <strong>DK: Por otro lado, es curioso que, mientras el capitalismo promueve al individuo, el dise&ntilde;o sea cada vez m&aacute;s homog&eacute;neo.AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Lo que pasa es que cuando hablamos del dise&ntilde;o es una palabra que empieza a ser un poco excesiva en lo que abarca. Yo lo que creo es que hay buen dise&ntilde;o, dise&ntilde;o mediocre y muy mal dise&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Y en estos momentos?AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Est&aacute; generalizado por razones de mercado el p&eacute;simo dise&ntilde;o o no dise&ntilde;o incluso. Y lo que est&aacute; extraordinariamente generalizado y cada vez con m&aacute;s potencia es la mediocridad. Estamos asistiendo a la apoteosis de la mediocridad. Nunca la mediocridad ha sido tan brillante. Y como tiene ese respaldo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Pero con respecto a la homogeneizaci&oacute;n del dise&ntilde;o esto tiene relaci&oacute;n con la globalizaci&oacute;n. Cuando est&aacute;s en la catedral de Colombia, la de la Habana, aqu&iacute; en la de San Isidro o cualquiera y de repente te desvaneces y abres los ojos no sabes d&oacute;nde est&aacute;s. Sabes que est&aacute;s en una iglesia, pero podr&iacute;as estar en cualquiera de estas ciudades. Con los aeropuertos pasa lo mismo: ves el Starbucks, la tienda de Prada&hellip; Y con las casas y el dise&ntilde;o de Ikea. Ah&iacute; es d&oacute;nde creo que el dise&ntilde;o, en este sentido, ha llegado a un punto muerto y que lo ha llevado un concepto de econom&iacute;a.AC: </strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no, ah&iacute; hay dos cosas. Ah&iacute; el dise&ntilde;o no llega a ning&uacute;n sitio, lo que llega es la cultura del consumidor y esta es la que compra o no compra, y decide. Y el dise&ntilde;ador ah&iacute; no tiene nada que decir. Yo insisto en que el dise&ntilde;ador act&uacute;a por encargo y la cualidad y la ambici&oacute;n y el nivel del encargo es lo que determina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Entonces quiz&aacute; el dise&ntilde;ador no es sino el que decide c&oacute;mo organiza el mercado&hellip;AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Claro, pero f&iacute;jate que en estos momentos, y a m&iacute; es lo que personalmente me preocupa, cuando habl&aacute;is de la homogeneizaci&oacute;n por un lado se da eso, y por otro lado, cuando veis los suplementos  culturales lo que siempre hay es &ldquo;moda&rdquo;. Pero tambi&eacute;n hay siempre  unos apartados en los cuales t&uacute; tienes la oportunidad de manifestar tu disidencia al respecto del global. Y entonces de repente hay unos que hacen unos zapatos que&hellip; Otros que hacen un mobiliario <em>vintage.</em> Es decir, existe esa demanda, pero se soluciona de un modo extraordinariamente mediocre. Lo global y lo particular siempre han estado en tensi&oacute;n. Lo global ya sabemos lo que es, pero que lo particular sea tan mediocre&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Pero antes exist&iacute;a un </strong><em><strong>off</strong></em><strong> en oposici&oacute;n al </strong><em><strong>mainstream</strong></em><strong> y hoy ese </strong><em><strong>off </strong></em><strong>ha quedado apagado.AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         No, no. No creas. Y menos en un barrio como este [se refiere a Chueca, lugar de la entrevista].
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Y el futuro va por aqu&iacute;, por este barrio?AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         El futuro, como dec&iacute;a aquel, ya no es lo que era. No tengo ni idea. Y es algo tambi&eacute;n que, por experiencias personales, operaciones de coraz&oacute;n&hellip; , desde hace un tiempo lo &uacute;nico que vivo es el presente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Y no hay m&aacute;s remedio porque el futuro no es lo que era y nunca sabes qu&eacute; pasado te espera. F&iacute;jate lo que ha sido la Transici&oacute;n.AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Lo que debemos es celebrar todos los d&iacute;as el esplendor de la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Lo que parece evidente es que muchos de los dise&ntilde;adores de la d&eacute;cada de los 2000 se quedar&aacute;n por el camino.AC: </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Lo que el dise&ntilde;o en s&iacute; mismo produce tiene fecha de caducidad. Y adem&aacute;s es lo que llamamos cultura. Yo hago algo con un cacharro y t&uacute; a continuaci&oacute;n vienes y lo mejoras. Eso es la cultura. Y eso es lo propio del dise&ntilde;o. Por eso cuando se plantea eso de un Museo del Dise&ntilde;o pienso en esta man&iacute;a de <em>musear</em>. El dise&ntilde;o est&aacute; en la calle, tiene que estar vivo y cuando deja de estar vivo, desaparece.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Qu&eacute; te parecen las calles de Madrid?AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Un espanto. Es incomprensible que pretenda ser una metr&oacute;poli, es una chapuza total. Y el periodo brillante del emperador Gallard&oacute;n, que con mucho criterio se olvid&oacute; de Madrid y se invent&oacute; el Madrid r&iacute;o, un no lugar en el que pod&iacute;as hacer cosas&hellip; Y si hablamos de la identidad&hellip; Ahora no existe. La &uacute;nica identidad que existe en Madrid son los equipos de f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el tipo de letra que nos definir&iacute;a hoy como sociedad?AC:</strong>
    </p><p class="article-text">
         El caos. Escribir una frase de veinte letras y cada una con una tipograf&iacute;a diferente. Y adem&aacute;s dar&iacute;a igual. Si preguntaras a alguien te dir&iacute;a: &iquest;esto mola, no?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Paula Corroto/DK]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/alberto-corazon-asistiendo-apoteosis-mediocridad_1_5602987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Mar 2013 13:31:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Alberto Corazón: "Estamos asistiendo a la apoteosis de la mediocridad"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Diseño,Transición,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El artista y el chistoso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/artista-chistoso_1_5602942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <strong>Lengua y Literatura</strong><strong>Hoy: Literatura (modalidad silencio vs ruido)</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em> vs </em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En octubre de 2011, Jo&atilde;o Rocha, un director de arte de una empresa publicitaria portuguesa, lanz&oacute; un tumblelog titulado <a href="http://kimjongillookingatthings.tumblr.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kim Jong-Il Looking at Things</a> que pronto alcanzar&iacute;a cientos de miles de visitas. Consist&iacute;a &ndash;hasta hace un par de meses, cuando lo dio por concluido&ndash; en una serie de fotos del ya difunto l&iacute;der de Corea del Norte, ese pa&iacute;s legendario por ser una mancha negra en el <a href="http://bigthink.com/strange-maps/218-koreas-dark-half" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mapa nocturno del planeta</a> y por autorizar &uacute;nicamente <a href="http://www.dailymail.co.uk/news/article-2282134/North-Korean-fashion-women-encouraged-choose-18-officially-sanctioned-hairstyles.html#ixzz2LeJnkVIv" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">28 tipos de corte de pelo</a>. &ldquo;Lo gracioso &ndash;<a href="http://blogs.wsj.com/korearealtime/2011/12/20/will-blog-of-kim-jong-il-looking-at-things-live-on/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice Rocha</a>&ndash; era ver a una persona a la que continuamente se pinta como una encarnaci&oacute;n del mal haciendo algo tan inofensivo como mirar cosas.&rdquo; Veamos algunos ejemplos:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        M&aacute;s de 200 fotograf&iacute;as de este estilo (&ldquo;Es incre&iacute;ble que eso pudiera pasar por propaganda en Corea del Norte&rdquo;) componen el tumblelog, y con ellas Rocha, que no tard&oacute; en llamar la atenci&oacute;n de los medios y en adquirir cierto renombre pop (no le han faltado <a href="http://kimjongunlookingatthings.tumblr.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seguidores</a> ni <a href="http://russelljongillookingatthings.tumblr.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parodias</a>)&nbsp;ha acabado sacando <a href="http://www.jean-boite.fr/box/kim_jong_il_looking_at_things_" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un libro</a> en una editorial francesa. Los pies de las fotograf&iacute;as son puramente descriptivos: &ldquo;Mirando un cerdo asado&rdquo;, &ldquo;Mirando la suela de un zapato&rdquo;, &ldquo;Mirando un libro&rdquo;, &ldquo;Mirando a Putin&rdquo;. No hay comentarios. Solo la sensaci&oacute;n de que las im&aacute;genes hablan por s&iacute; mismas.
    </p><p class="article-text">
        En mayo de 2012 se cre&oacute; en Tumblr algo parecido a nivel aut&oacute;ctono, titulado <a href="http://esperanzahaciendocosas.tumblr.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Esperanza haciendo cosas</em></a><em>.&nbsp;</em>En &eacute;l se reun&iacute;an fotos, m&aacute;s oficiosas que oficiales (aunque hay de ambos tipos), de una personalidad pol&iacute;tica que todav&iacute;a no es l&iacute;der mundial m&aacute;s que por las ganas que tiene de serlo, pero que no cabe descartar como presidenta de una naci&oacute;n. Su responsable &ndash;an&oacute;nimo&ndash; ha tenido, eso s&iacute;, menos paciencia que el portugu&eacute;s, pues parece que, despu&eacute;s de unas 70 muestras, se ha cansado (lleva inactivo desde julio de 2012, apenas dos meses despu&eacute;s de iniciarlo). La antolog&iacute;a puede visitarse en cualquier caso y en ella se encuentran im&aacute;genes como &eacute;stas:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Es cierto que Esperanza Aguirre <em>hace</em> cosas m&aacute;s que mirarlas, dada su idiosincrasia, y la orientaci&oacute;n, sin duda, es diferente: a la figura est&oacute;lida, algo divinizada, de Kim Jong-Il como severo supervisor, opone Esperanza Aguirre su total identificaci&oacute;n con los trabajos y el esp&iacute;ritu del pueblo. Pero los actos en los que a ambos vemos representados est&aacute;n guiados por un prop&oacute;sito com&uacute;n: son todos ellos demostraciones del compromiso de una personalidad pol&iacute;tica con el progreso y el bienestar de una comunidad, sea a trav&eacute;s de la industria, las obras p&uacute;blicas, la cultura o las relaciones con otros dignatarios.
    </p><p class="article-text">
        La gran diferencia no est&aacute; en las fotos y lo que representan, sino en el texto que las acompa&ntilde;a. Si, como dec&iacute;amos, los pies de foto del l&iacute;der norcoreano apenas consist&iacute;an en una frase descriptiva, casi redundante, los de la l&iacute;der madrile&ntilde;a son claramente creativos. Por el orden en que aqu&iacute; hemos puesto las im&aacute;genes, son los siguientes: &ldquo;Esperanza apretando el bot&oacute;n de autodestrucci&oacute;n de la democracia&rdquo;, &ldquo;Esperanza enterrando el estado del bienestar&rdquo;, &ldquo;Esperanza haci&eacute;ndose un &lsquo;simpa&rsquo;&rdquo;, &ldquo;Esperanza y Gallard&oacute;n comentando el &uacute;ltimo de <em>Amar en tiempos revueltos</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno puede aventurar circunstancias y motivos para tal proceder (que ha creado tambi&eacute;n escuela: <a href="http://anabotellahaciendocosas.tumblr.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ana Botella haciendo cosas</em></a>). El autor de <em>Kim Jong-Il Looking at Things</em> no es norcoreano: no &ldquo;documenta&rdquo; desde dentro, sino desde un lugar remoto y seguro no afectado por los sucesos que se&ntilde;ala; no incluye el nombre del l&iacute;der en los pies; no elabora ni recalca sino que recopila y etiqueta, casi como un archivero; escribe &ndash;siendo portugu&eacute;s&ndash; en ingl&eacute;s, entiende que su trabajo puede tener proyecci&oacute;n internacional, pues de &eacute;l surge un corpus de im&aacute;genes que ilustra un discurso del poder. Yo creo que &eacute;sta es la forma de trabajar de un artista, pero me dar&iacute;a igual si alguien dijera que es la de un diletante. La persona responsable de <em>Esperanza haciendo cosas</em>, en cambio, es presumiblemente madrile&ntilde;a, una afectada por la pol&iacute;tica de la l&iacute;der, a la que se refiere familiarmente por su nombre de pila; no tiene la menor duda de que no merece proyecci&oacute;n internacional; es indudable que est&aacute; harta: hurga, se regodea, personaliza, proclama sin tapujos su prop&oacute;sito de escarnio, y es posible que piense en todos esos recursos como una forma de activismo. Es, como la l&iacute;der que retrata, populista. Para ella las im&aacute;genes no hablan por s&iacute; mismas: hay que dejar claro &ndash;que a nadie se le escape&ndash; que son una caricatura.
    </p><p class="article-text">
        No digo que no est&eacute; bien, y que hasta pueda tener su utilidad; y, obviamente, que cada uno haga lo que quiera. Pero lo que a L&amp;L le interesa normalmente es lo que uno <em>no</em> <em>quiere</em> y as&iacute;, al observar y comparar, se da cuenta de que lo que para un autor es material del que el arte se puede apropiar, para otro no es m&aacute;s que una rid&iacute;cula peque&ntilde;ez cuyo sitio est&aacute; en el chascarrillo de pancarta, de caf&eacute; o de taberna, lugares hoy perfectamente amoldados al ciberespacio sin perder ni un &aacute;pice de &ldquo;cercan&iacute;a con el pueblo&rdquo;. <em>Esperanza haciendo cosas</em> es, en fin, la obra de un chistoso. Algunos pensar&aacute;n que, desde luego, Esperanza Aguirre, con las cosas que hace, se lo pone f&aacute;cil. No diremos que no. Pero el problema del chistoso es que acaba siempre reclamando la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todos conocemos al tipo: parece que le preocupa menos la calidad de sus chistes que la confirmaci&oacute;n continuada de lo chistoso que es. Las fotos de Esperanza Aguirre quedan casi como un pretexto para el pie, en vez de ser al contrario; su protagonismo es usurpado por el del comentarista. Teniendo en cuenta los modos y maneras de la l&iacute;der en cuesti&oacute;n, casi parece que compiten ambos en gracejo... y que el comentarista, desde su distancia privilegiada (no m&aacute;s privilegiada en este sentido que la de su precursor Rocha), sale victorioso. Que no tenga nombre, muy en consonancia con la fruici&oacute;n en el anonimato que ha reintroducido Internet, no invalida el argumento. Es m&aacute;s, parad&oacute;jicamente, uno dir&iacute;a que lo reafirma: ya sin autor, lo importante es, ante todo, la sonoridad.
    </p><p class="article-text">
        Walter Benjamin dijo una vez que no hay nada para destruir un texto como una cita textual. Alguien a&ntilde;adir&iacute;a en otra ocasi&oacute;n que la mejor parodia de un texto es siempre el texto mismo. Sin embargo, estas ideas deben de ser demasiado alemanas para que calen aqu&iacute;, donde la sonoridad, el subrayado y la ocurrencia, y cualquier cosa en general que no lleve mucho trabajo (no, por supuesto, m&aacute;s de un a&ntilde;o de ir acumulando fotos), gozan por tradici&oacute;n de mayor cr&eacute;dito. Cuesta, en general, ver <em>texto</em> en cierto tipo de cosas (&iquest;en unas fotos de Esperanza Aguirre?, qu&eacute; va) y el estilo silencioso, met&oacute;dico, sin comentarios, nunca ha sido muy apreciado. De hecho, si la voluntad de ese estilo es ser invisible, podemos estar seguros de que aqu&iacute; se cumple hasta las &uacute;ltimas consecuencias: nadie lo ve.
    </p><p class="article-text">
        La limitaci&oacute;n que impide al ojo reconocer las posibilidades de ciertos materiales suele venir tristemente acompa&ntilde;ada por un desinter&eacute;s, o una incapacidad para detectar cu&aacute;nto oficio, cu&aacute;nto arte &ndash;no me asustan estas palabras, sin&oacute;nimos de &ldquo;trabajo&rdquo;&ndash; requiere la ocultaci&oacute;n, el empe&ntilde;o netamente estil&iacute;stico en que las cosas no se noten. Cuando leemos en una buena traducci&oacute;n del ingl&eacute;s, por ejemplo, una frase como &ldquo;No te preocupes&rdquo; o &ldquo;No pasa nada&rdquo;, pocos son los que reparan en el gran m&eacute;rito del traductor por haber dado con una soluci&oacute;n funcional, perfecta e <em>invisible</em> del famoso No <em>problem</em>,&nbsp; tantas veces asimilado con ramploner&iacute;a como &ldquo;No hay problema&rdquo;. Como no se ve el truco, tampoco se celebra. Pero no es de extra&ntilde;ar&hellip; si se considera el fen&oacute;meno a la luz de la tradici&oacute;n literaria aut&oacute;ctona, donde uno &ndash;otro ejemplo&ndash; pone cinco palabras de pueblo en un p&aacute;rrafo y enseguida a eso lo llaman &ldquo;lenguaje&rdquo;. Muy pocos se ocupan de investigar si esos rusticismos los ha aprendido el autor de una forma natural o los ha sacado fraudulentamente de un diccionario, si se aplican bien o mal, si conviven con coherencia con otros registros ling&uuml;&iacute;sticos en el mismo texto o si, por el contrario, el contexto los pone en evidencia. Su sonoridad es suficiente, no vayamos a buscar la causa, el mecanismo: el antiintelectualismo end&eacute;mico de ciertas culturas funciona as&iacute;. Mucho me temo que, si hubiera sido un autor patrio &ndash;perm&iacute;tanme esta fantas&iacute;a&ndash;, a un novelista como Kazuo Ishiguro, con su prosa arduamente plana, inocua, neutra, aparentemente torpe, no lo habr&iacute;a publicado nadie.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; hay que ser <em>expresivos</em>. Ni se nos ocurra siquiera poner el &ldquo;Aguirre&rdquo;.
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      <dc:creator><![CDATA[Luis Magrinyà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/artista-chistoso_1_5602942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Mar 2013 11:44:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El artista y el chistoso]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Diseño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El diseño de la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/diseno-vida_1_5601563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los temas preferidos del fot&oacute;grafo estadounidense Nicholas Nixon son la enfermedad y la vejez. Su trabajo m&aacute;s conocido, <a href="http://www.coleccionesfundacionmapfre.org/obras/the_brown_sisters_1975" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las hermanas Brown</a>, fue un proyecto comenzado en 1975 y constituye una obra art&iacute;stica &uacute;nica, ya que de alguna manera cobija ambas preocupaciones, la salud y el ocaso de la vida. Sin embargo, esas im&aacute;genes nos llevan a otro lugar, a otra zona de reflexi&oacute;n y percepci&oacute;n. Las Brown son cuatro hermanas, una de ellas, Beverly (Bebe) Brown, pareja de Nixon, a quien el artista viene fotografiando desde 1975 hasta la fecha.
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        La Fundaci&oacute;n Mapfre ha publicado el registro de treinta y cinco a&ntilde;os, desde el inicio de la serie hasta 2010. A trav&eacute;s de las fotos vamos viendo c&oacute;mo las cuatro mujeres unidas, ya sea f&iacute;sicamente a trav&eacute;s de abrazos o bien por el roce pero siempre, desde su actitud, aferradas por el v&iacute;nculo fraternal, van mutando con el paso del tiempo y c&oacute;mo, a su vez, el tiempo es cincelado por estas mujeres que nos narran su novela de vida en primera persona. P&aacute;gina a p&aacute;gina vemos c&oacute;mo van transform&aacute;ndose los rostros, los cuerpos y, fundamentalmente, las miradas que en cada imagen narran una experiencia distinta. Solo quienes son padres y ven crecer a sus hijos d&iacute;a a d&iacute;a pueden acceder en la vida a una narraci&oacute;n similar, ya que en los peque&ntilde;os cambios de los ni&ntilde;os se puede ver la piel del tiempo mudar en tan imperceptibles modificaciones. Si, en cambio, en lugar de ir de una en una saltamos seis o siete p&aacute;ginas, notamos un cambio visible, y hacia el final la sensaci&oacute;n es de v&eacute;rtigo porque hemos adelantado el reloj del relato muchos a&ntilde;os y nos encontramos con la madurez de aquellas j&oacute;venes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Si escogemos una chica al azar y vamos siguiendo con atenci&oacute;n su devenir a trav&eacute;s de las fotograf&iacute;as, podremos leer un relato an&aacute;logo al que ofrece el cielo de una ventosa ma&ntilde;ana oto&ntilde;al, que en el transcurso de pocos minutos pasa de una di&aacute;fana claridad a opacarse por la presencia de nubes, que luego se disipan dando lugar a la luminosidad anterior y, sin respiro casi, otra vez nublarse, dejando escapar alguna chispa de agua antes de volver a recuperar la luz. As&iacute; de l&aacute;bil se presenta la mirada de cada una de estas mujeres sometidas, como todos, a las inclemencias del tiempo. Algo bello de observar porque, como afirma Antonio Mu&ntilde;oz Molina en su pr&oacute;logo a la obra <em>(Las hermanas Brown</em>, 1975-2010, TF Editores, Fundaci&oacute;n Mapfre, Madrid, 2011), &ldquo;el tiempo no tiene por qu&eacute; destruir la belleza, igual que la costumbre no gasta el amor, lo pule igual que pule una herramienta el trabajo de las manos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, si se observan estas fotograf&iacute;as desde el miedo, lo que se ve en ellas es la sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida de lo que se tiene. Porque las hermanas Brown, de alguna manera, muestran el triunfo de la salud con todo lo que ello implica, no ya solo la salud en t&eacute;rminos cl&iacute;nicos, en tanto ausencia de enfermedad que fracciona o quita la vida, sino la salud de poder desarrollar un proyecto vital que es otra de las cosas que cuenta esta historia. Podemos ver en alguna de las fotos, si observamos con atenci&oacute;n, alguna se&ntilde;al de una dolencia, incluso grave, pero en el rostro de la afectada vemos cierta templanza frente al mal, no un desaf&iacute;o sino un di&aacute;logo, grave, pero di&aacute;logo al fin, como aquel que intentamos cuando nos dicen algo que nos desagrada y en lugar de enfadarnos tratamos de entender por qu&eacute;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Una o dos p&aacute;ginas despu&eacute;s, vemos con alivio que el escollo ha sido superado. Desde el miedo, desde el temor que cruza nuestro tiempo, este di&aacute;logo es imposible. Porque en lugar de leer la totalidad, como un relato de vida, se paraliza la lectura pensando en la imagen que no est&aacute;, en la del siguiente a&ntilde;o, en lo que vendr&aacute; y all&iacute; surge el p&aacute;nico, &iquest;vendr&aacute;? Escribe Mu&ntilde;oz Molina que &ldquo;llegar&aacute; un d&iacute;a en el que falte una de las cuatro presencias, o en la que ya no est&eacute; ese testigo cuya sombra se vislumbra de vez en cuando sobre ellas. La novela va escribi&eacute;ndose sola y ser&aacute; ella sola quien encuentre su fin. La fotograf&iacute;a, al fin y al cabo, es sobre todo el arte de retratar fantasmas&rdquo;.  Esto que, como dec&iacute;a John Keats es, en definitiva, la belleza de la verdad, la verdad de esta obra que nos ayuda a entender la vida y convivir con ella desde su sentido m&aacute;s profundo. El miedo a perder lo que se tiene borra esta lectura reflexiva y solo permite ver en ella el final.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        No sabemos qu&eacute; pas&oacute; en el a&ntilde;o 2000 en la vida de las hermanas Brown, pero esa vez posan abrazadas, conteniendo cada una de ellas a las dem&aacute;s; un n&uacute;cleo duro que se aferra a s&iacute; mismo para enfrentar &iquest;la adversidad? o simplemente la contingencia, lo temporal que se fuga sin que la mirada lo pueda retener: solo Nixon consigue con esta imagen atrapar aquello que ya se ha ido. Once a&ntilde;os despu&eacute;s, vemos a dos de ellas seguir con los ojos, con firme resignaci&oacute;n, ese movimiento. Las otras dos nos miran. &iquest;Qu&eacute; ven? Ven c&oacute;mo mutamos. Basta con levantar los ojos de la pantalla e ir al espejo m&aacute;s cercano para ver que ya no somos los mismos, nosotros, los de entonces &ndash;como dec&iacute;a Neruda&ndash;, quienes empezamos a leer este art&iacute;culo y a mirar las fotograf&iacute;as de estas mujeres, nuestras contempor&aacute;neas.
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        En Diario Kafka, esta semana,  estamos reflexionando sobre el dise&ntilde;o. Solo he querido detenerme en un dise&ntilde;ador que est&aacute; omnipresente y tal vez por eso vivimos desatendi&eacute;ndolo: el tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Roig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/diseno-vida_1_5601563.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Mar 2013 11:49:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El diseño de la vida]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Diseño,Fotografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la supervivencia de la especie (una comedia)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/supervivencia-especia-comedia_1_5600521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En 1981, Ediciones La C&uacute;pula estren&oacute; una prometedora colecci&oacute;n que, para profunda tristeza de quienes nos entusiasmamos con la idea, solo dio como fruto dos libros: ahora mismo no recuerdo si la interrupci&oacute;n se debi&oacute; a problemas de rentabilidad o a dificultades de coordinaci&oacute;n entre el equipo de escritores y el equipo de dibujantes. Era la Colecci&oacute;n Onliy&uacute;, creada por Jos&eacute; Miguel Marc&eacute;n, alias <em>Onliy&uacute;</em>, brillante guionista de la casa que se empe&ntilde;&oacute; en resucitar el esp&iacute;ritu de esos libros de editorial Bruguera donde la versi&oacute;n resumida de un cl&aacute;sico literario alternaba p&aacute;ginas de puro texto con p&aacute;ginas de historieta. El segundo libro de la colecci&oacute;n fue <em>Dejad que los ni&ntilde;os se acerquen a m&iacute;</em>, en el que Andreu Mart&iacute;n y su entonces compa&ntilde;era y colaboradora Mariel Soria explotaban a fondo las posibilidades de contar un relato a trav&eacute;s de dos lenguajes complementarios. Pero el libro que abri&oacute; la colecci&oacute;n fue otro hito y una obra que, al mismo tiempo, hac&iacute;a de puente entre la contracultura barcelonesa &ndash;que, por aquel entonces, empezaba a profesionalizarse a trav&eacute;s de publicaciones como <em>El V&iacute;bora</em>- y esa Movida madrile&ntilde;a que afirmaba su poder en la Villa y Corte: <em>Fuego en las entra&ntilde;as</em> de Pedro Almod&oacute;var, con ilustraciones de Javier Mariscal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Recuerdo que, en esa &eacute;poca, yo estudiaba el bachillerato en un colegio salesiano y que nuestro profe de lengua &ndash;que era, quiz&aacute;, lo m&aacute;s moderno que hab&iacute;a por all&iacute;, aunque nunca alent&oacute; talentos, ni inquietudes creativas entre el alumnado- nos recomend&oacute; el libro. Contaba la historia de un malvado oriental que respond&iacute;a al nombre de Chu Min Ho y comandaba una f&aacute;brica de compresas. Despu&eacute;s de ser abandonado por sus cinco amantes, Chu Min Ho tomaba la decisi&oacute;n de lanzar al mercado una partida de compresas envenenadas, que provocaban la muerte instant&aacute;nea de las mujeres menstruantes. Mariscal ilustr&oacute; el pintoresco relato con dibujos deliberadamente desma&ntilde;ados, de trazo agresivo y violento que, en esos momentos, parec&iacute;an estar funcionando como liberaci&oacute;n de sus primeros &ndash;y celebrados- pinitos en el terreno del dise&ntilde;o gr&aacute;fico y la decoraci&oacute;n. Los dibujos de Mariscal estaban m&aacute;s cerca del grafiti punk en la puerta de un lavabo &ndash;y eso es un elogio- que de la caligraf&iacute;a ol&iacute;mpica de los a&ntilde;os Cobi. Almod&oacute;var, por su lado, ya hab&iacute;a estrenado <em>Pepi, Luci, Bom y otras chicas del mont&oacute;n</em> (1980): quedaban atr&aacute;s las sesiones de sus pel&iacute;culas en Super8 dobladas por &eacute;l mismo, en vivo y en directo, en el Sal&oacute; Diana &ndash;siempre lamentar&eacute; no haber nacido unos a&ntilde;os antes para poder haber asistido a esas cosas: mi iniciaci&oacute;n empez&oacute; con <em>El V&iacute;bora</em>- y no tardar&iacute;a en estrenarse <em>Laberinto de pasiones</em> (1982), pel&iacute;cula que provoc&oacute; que mi amigo Albert Mestres, el librero de Continuar&agrave;&hellip;, decidiera, pr&aacute;cticamente (exagero, pero poco), no moverse del cine Mald&aacute;, empalmando una sesi&oacute;n tras otra.
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        <em>Laberinto de pasiones</em> encarn&oacute; el paroxismo de ese primer Almod&oacute;var, la forma m&aacute;s barroca de su imaginario contracultural, una filigrana que beb&iacute;a de su pasado en el Super8, sus fotonovelas y sus relatos de Patty Diphusa y que, adem&aacute;s, se expand&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de la pantalla a trav&eacute;s de las actuaciones musicales de Almod&oacute;var y McNamara. Otro recuerdo (escolar) de esos tiempos: en una representaci&oacute;n de fin de curso, un grupo de amigos y un servidor decidimos presentar un pintoresco n&uacute;mero musical, que consist&iacute;a en un <em>playback</em> del tema <em>Gran ganga</em> interpretado por un pedrusco sentado encima de un taburete. La ocurrencia no fue apreciada por los salesianos, que no nos dejaron volver al escenario para representar los otros numeritos de pareja catadura que ten&iacute;amos preparados. Despu&eacute;s de <em>Laberinto de pasiones</em>, las cosas cambiaron: con <em>Entre tinieblas</em> (1983) ya empez&oacute; ese tanteo al melodrama que acabar&iacute;a transformando la carrera del cineasta en algo progresivamente alejado de ese tipo de irreverencia, de ese esp&iacute;ritu l&uacute;dico contracultural que era la misma esencia de <em>Laberinto de pasiones</em> y que, en <em>Pepi, Luci, Bom y otras chicas del mont&oacute;n</em>, irrumpi&oacute; en el imaginario del cine espa&ntilde;ol como una estampida de &ntilde;us con mechas multicolor.
    </p><p class="article-text">
        Mariscal y Almod&oacute;var han vuelto a trabajar juntos, tantos a&ntilde;os despu&eacute;s, en <em>Los amantes pasajeros</em>: el dise&ntilde;ador firma los t&iacute;tulos de cr&eacute;dito y el cartel de la pel&iacute;cula. Un cartel, todo hay que decirlo, no especialmente afortunado: parece m&aacute;s bien (y me duele much&iacute;simo decirlo) una mala imitaci&oacute;n de Mariscal hecha por el becario de un estudio de dise&ntilde;o de segunda a mediados de los 80. Es evidente que entre <em>Fuego en las entra&ntilde;as</em> y <em>Los amantes pasajeros</em> han pasado muchas cosas: ni Almod&oacute;var ni Mariscal son los mismos y la cuesti&oacute;n no es tanto (creo) preguntarse si estos otros Almod&oacute;var y Mariscal tienen raz&oacute;n de ser (que la tienen), sino plantearse que, probablemente, la alquimia Almod&oacute;var/Mariscal que funcionaba a pleno rendimiento en <em>Fuego en las entra&ntilde;as</em> ya no es posible aqu&iacute; y ahora. Lo m&aacute;s llamativo es que el cartel de <em>Los amantes pasajeros</em> &ndash;ese cartel: hay otro, m&aacute;s eficaz, que muestra al reparto asomado a las ventanillas de un avi&oacute;n- vende una pel&iacute;cula que no es la que ha hecho Almod&oacute;var. Entre las palabras y las ilustraciones de <em>Fuego en las entra&ntilde;as</em> exist&iacute;a una armon&iacute;a que no pueden emular las im&aacute;genes y el cartel de Mariscal para <em>Los amantes pasajeros</em> y esa ruptura es una cuesti&oacute;n, s&iacute;, de dise&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Almod&oacute;var parece haber respondido a la petici&oacute;n popular de volver a la comedia: desgraciadamente, la idea del manchego como director de melodramas se topa con la resistencia colectiva de quienes prefieren tener al cineasta encasillado, c&oacute;modamente, como director de comedias que evoquen las esencias irrecuperables de la Movida, a pesar de los aciertos &ndash;y los riesgos- que punt&uacute;an los trabajos del cineasta tras <em>Hable con ella</em> (2002), pel&iacute;cula que marca su ingreso en una madurez expresiva que, por fortuna, no es ni mucho menos el territorio de la infalibilidad. Almod&oacute;var es de esos directores tan interesantes y estimulantes en sus aciertos como en sus errores. Ojal&aacute; me equivoque, pero tengo la impresi&oacute;n de que este regreso a la comedia no va a ser masivamente celebrado. Se le reprochar&aacute; a Almod&oacute;var que haya perdido la espontaneidad de anta&ntilde;o, que solo sea capaz de convocar el placer irreverente de <em>Laberinto de pasiones</em> como obra de s&iacute;ntesis, como artificio tan inmaterial como esa piel falsa que creaba el <em>mad doctor</em> Antonio Banderas en <em>La piel que habito</em> (2011). Y el reproche es tan comprensible &ndash;<em>Los amantes pasajeros</em> es, s&iacute;, manierismo y artificio- como tremendamente injusto: lo m&aacute;s sorprendente de la pel&iacute;cula es eso, su condici&oacute;n de utop&iacute;a locaza y <em>ultra-lounge</em> surcando los cielos de una Espa&ntilde;a que ya no es la que celebr&oacute; la Movida, sino la de los aeropuertos fantasma y la de los arquetipos de la corrupci&oacute;n emprendiendo una escapada, circular e imposible, en una <em>business class </em>separada por una cortinilla de colores de una clase turista narcotizada.
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        <em>Los amantes pasajeros</em> tiene algo que la emparenta con <em>Las joyas de la Castafiore</em>, el inmortal &aacute;lbum de Herg&eacute;, <em>Pero... &iquest;Qui&eacute;n mat&oacute; a Harry?</em> (1955) de Alfred Hitchcock o <em>Hatari</em> (1962) de Howard Hawks: un trabajo que se traviste de obra menor para acabar desvelando cosas m&aacute;s importantes de lo que parece a primera vista. La risa es algo tremendamente personal: habr&aacute; quien tuerza el morro ante algunas de las ocurrencias de la pel&iacute;cula que a este articulista le parecieron francamente divertidas &ndash;los azafatos Carlos Areces, Ra&uacute;l Ar&eacute;valo y Javier C&aacute;mara como tr&iacute;o c&oacute;mico de diab&oacute;lica eficacia en el reparto de r&eacute;plicas-, pero algunas otras bondades de la pel&iacute;cula me parecen m&aacute;s dif&iacute;cilmente cuestionables, como ese l&uacute;brico torpedo teledirigido a la monarqu&iacute;a &ndash;que alguien como Almod&oacute;var entre en ese registro es para descubrirse y dedicar una reverencia- o como esa celebraci&oacute;n del placer polisexual, libre de toda culpa, que resulta especialmente pertinente en una semana donde resuena el eco de esa estulticia ministerial sobre la supervivencia de la especie. Ojal&aacute; un buen cartel de Mariscal lo hubiese coronado todo con una guinda de alto (o, por lo menos, cuidado) dise&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Costa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/supervivencia-especia-comedia_1_5600521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Mar 2013 11:26:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Contra la supervivencia de la especie (una comedia)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Diseño,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No me toques las helvéticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/toques-helveticas_1_5601405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Atisbar el mundo del dise&ntilde;o puede ser una fuente ilimitada de recursos para un escritor. Lo que quiz&aacute; resulten obviedades para alguien involucrado profesionalmente en &eacute;l, para los que lo vemos desde fuera puede provocar aut&eacute;nticos interrogantes&hellip; no dir&eacute; filos&oacute;ficos, pero casi: &iquest;sabe igual un vino en una jarra con el logo de una cerveza?, &iquest;qu&eacute; puede tener un mueble para costar m&aacute;s que un apartamento?, &iquest;por qu&eacute; un billete se ve como algo valioso y no como un simple trozo de papel? 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los blogs que ojeo con frecuencia en busca de inspiraci&oacute;n o sencillamente de cosas curiosas es <a href="http://www.nometoqueslashelveticas.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No me toques las helv&eacute;ticas</a>. En &eacute;l, Laura P&eacute;rez Osorio comparte algunos de los contenidos m&aacute;s interesantes que circulan por la red relacionados con el dise&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        El <em>post</em> que me condujo y me enganch&oacute; a este blog fue precisamente el que se hac&iacute;a eco del proyecto <em>Try Helvetica</em>, nacido en Brasil al grito de &ldquo;Brazil needs more helvetica! And so the World!&rdquo; El proyecto consist&iacute;a en comprobar c&oacute;mo modificaba esta tipograf&iacute;a las fachadas de los bares, peluquer&iacute;as, o en fin, los peque&ntilde;os comercios de lugares, digamos, &ldquo;de no dise&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado me llam&oacute; la atenci&oacute;n porque era gracioso e  inquietante a partes iguales. Aqu&iacute; van tres ejemplos. La fotograf&iacute;a de la izquierda, obviamente, muestra el letrero antes de &ldquo;la intervenci&oacute;n helv&eacute;tica&rdquo;. El &ldquo;despu&eacute;s&rdquo; lo vemos a la derecha:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Si los dos locales de arriba fueran sitios diferentes, &iquest;d&oacute;nde te tomar&iacute;as una hamburguesa?
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        Aqu&iacute; Contrusilva, para mi gusto, ha perdido todo el encanto.
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        (Para ver m&aacute;s fotograf&iacute;as, <a href="http://www.nometoqueslashelveticas.com/2011/09/os-traigo-un-proyecto-muchos-me-habeis.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). 
    </p><p class="article-text">
        Es impresionante (para los profanos en dise&ntilde;o como yo) descubrir c&oacute;mo la helv&eacute;tica transmite de inmediato el pulcro funcionamiento suizo. El choque entre la sobriedad y elegancia de esta tipograf&iacute;a y,  en el caso de este proyecto, los lugares sobre los que act&uacute;a, semeja un chiste: &ldquo;As&iacute;, s&iacute;&rdquo;, parece decirnos una severa voz interior que habla alem&aacute;n. Tambi&eacute;n, es cierto, el experimento tiene su parte inquietante al permitirnos reflexionar sobre la descontextualizaci&oacute;n o sobre la homogeneizaci&oacute;n universal.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; &ndash;o m&aacute;s ac&aacute;- de estas consideraciones, este proyecto llama la atenci&oacute;n sobre algo que de tanto mirarlo no se ve, y no es otra cosa que la tipograf&iacute;a que nos rodea y la manera en que esta nos condiciona. A menos que uno sea dise&ntilde;ador no es consciente de hasta qu&eacute; punto una tipo u otra pueden modificar el sentido de un texto. Decir &ldquo;Voy a buscarte&rdquo; con una Times New Roman no es lo mismo que decirlo con una tipo de aires g&oacute;ticos y terror&iacute;ficos (ojo con qu&eacute; letra escrib&iacute;s vuestros correos). De esta forma, cada tipograf&iacute;a tendr&iacute;a su car&aacute;cter, imprimir&iacute;a su talante al contenido que transmite como lo har&iacute;a el gesto en una persona. Por algo ser&aacute; que en ingl&eacute;s las fuentes tipogr&aacute;ficas se denominan <em>typeface (face</em>, <em>cara</em> en ingl&eacute;s). Comentando esto con la responsable de <em>No me toques las helv&eacute;ticas</em>, ella acepta enseguida el juego y en un momento identifica los cinco tipos de fuentes con actores famosos:
    </p><p class="article-text">
        Las romanas son cl&aacute;sicas por definici&oacute;n, dice, (en esta categor&iacute;a se encuentra Times New Roman, Garamond, Bodoni...) y encajar&iacute;an para alguien serio, muy elegante, tradicional, un Clint Eastwood.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        PaloSeco son las tipos sin serif (<em>serif</em> &ndash;aclaro yo- es el palito a&ntilde;adido al extremo de la l&iacute;nea donde termina cada letra -Rapa Carballo disparaba sobre &eacute;l en su nota del lunes &ndash;<a href="http://www.eldiario.es/Kafka/shot-the-Serif_0_106390076.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>-), por ejemplo Helv&eacute;tica, Arial... Estas tipos encajan con alguien m&aacute;s moderno pero igual de elegante, un agente 007 pero de los &uacute;ltimos, Daniel Craig, o un actor como Tom Hanks. (Ay, yo aqu&iacute; a Tom Hanks no le veo en absoluto, pero est&aacute; hablando Laura).
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        Egipcias. Estas tienen los remates muy gruesos, son imponentes y se han utilizado mucho para pel&iacute;culas del Oeste, as&iacute; que podr&iacute;a encajar un John Wayne o un Gary Cooper.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cursivas o manuscritas. Aqu&iacute; entrar&iacute;a un poco de todo. Seg&uacute;n Laura ahora est&aacute;n muy de moda por el DIY (vale, confieso que tuve que buscar las siglas, &iquest;qu&eacute; demonios significa DIY? Pues &ldquo;Do It Yourself&rdquo;. Ok). Pero atenci&oacute;n, aqu&iacute; viene la bestia negra de los dise&ntilde;adores de tipos, y Laura me pone en alerta con un buen par de exclamaciones: &iexcl;&iexcl;en este espacio tambi&eacute;n est&aacute; la Comic Sans!! 
    </p><p class="article-text">
        Me hace mucha gracia esa cruzada contra un inofensivo estilo de letra. La defensora de las helv&eacute;ticas me aclara que realmente lo que ha hecho que los dise&ntilde;adores odien esta tipo ha sido su uso descontrolado. Se trata de un dise&ntilde;o que Vincent Connare cre&oacute; como una tipo infantil y sencillamente se ha ido de madre. &iquest;Con qui&eacute;n identificar&iacute;a Laura a esta tipo condicionada ya por ese uso &ldquo;cansino, payaso, estridente&rdquo;? En efecto, lo siento, Jim Carrey.
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        Fantas&iacute;a. Estas pueden ser cualquier cosa, s&iacute;mbolos, tipograf&iacute;as elaboradas..., lo que sea, y el personaje que m&aacute;s encajar&iacute;a es&hellip; el director Tim Burton.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Como espero que pueda atisbarse en esta nota, el mundo de la tipograf&iacute;a es ancho y, gracias a blogs como <em>No me toques las helv&eacute;ticas</em>, no del todo ajeno. Por otro lado es propicio a dar juego. &iquest;Qu&eacute; criterio siguen los partidos pol&iacute;ticos para elegir una tipo u otra en los carteles electorales? &iquest;Los papeles de B&aacute;rcenas con qu&eacute; clase de letra estaban escritos? &iquest;Qu&eacute; fuentes utilizan los grafiteros? &iquest;Cada pa&iacute;s tiene una tipograf&iacute;a seg&uacute;n su idiosincrasia? <em>No me toques las helv&eacute;ticas</em>, &iexcl;necesitamos <em>posts</em> sobre estos asuntos ya! 
    </p><p class="article-text">
        Comenc&eacute; confesando las preguntas seudofilos&oacute;ficas que a veces me provoca la observaci&oacute;n del mundo en t&eacute;rminos de dise&ntilde;o. No puedo terminar sin hacer referencia al debate entre el libro electr&oacute;nico o el de papel, debate que ha roto ya tantas parejas. Realmente, &iquest;a qui&eacute;n le interesa a estas alturas esa f&uacute;til elecci&oacute;n? Que otro conteste esa pregunta. La pol&eacute;mica del momento gira en torno a los <em>book clutch</em>, los libros-bolso de la dise&ntilde;adora francesa Olympia Le-Tan. &iquest;A favor o en contra? &iquest;Te parecen libros vac&iacute;os para cabezas huecas o un acierto fetichista en la era del <em>e-book</em>? &iquest;Por qu&eacute; en el siglo XXI sigue resultando interesante leer <em>Le roug et le noir</em>?, de eso hablamos otro d&iacute;a. De momento a lo que hay que atender es a lo bien que queda, est&eacute;ticamente, un libro bajo el brazo, y el dato es que cada libro-cartera viene a costar unos 1200 euros. Todo eso tambi&eacute;n es dise&ntilde;o, &iquest;no? 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/toques-helveticas_1_5601405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Mar 2013 12:41:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No me toques las helvéticas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Diseño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La beldad de su mentira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/beldad-mentira_1_5598285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Los hermanos Argensola suelen ser vistos, con raz&oacute;n, como inclinados a lo cl&aacute;sico. Eran aragoneses. Sin embargo, su obra m&aacute;s conocida, un soneto, bascula hacia lo barroco. Lo que no s&eacute; (ni creo que nadie sepa) es cu&aacute;l de los dos hermanos escribi&oacute; ese poema, que siempre se atribuye &ldquo;a uno de los Argensola&rdquo;. Ahora se suele atribuir a Bartolom&eacute;, pero con razones estil&iacute;sticas tan vagas que igual podr&iacute;a ser de Lupercio, el mayor.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; curioso, hoy podr&iacute;an presumir de que Cervantes elogia a Lupercio en el <em>Quijote</em> y a Bartolom&eacute; en <em>La Galatea</em>, pero entonces a qui&eacute;n se le iba a ocurrir vanagloriarse de las alabanzas de un tipo como Cervantes, el presidiario, el &ldquo;poet&oacute;n viejo&rdquo;, el que dedic&oacute; su ancianidad a escribir una novela chistosa y superficial.
    </p><p class="article-text">
        Los Argensola en cambio siempre fueron estrellas bastante rutilantes de los cen&aacute;culos literarios. Lupercio se fue a N&aacute;poles en 1610 como secretario del nuevo virrey, el conde de Lemos, y all&iacute; form&oacute; parte de la Academia de los Ociosos, un grupo po&eacute;tico subvencionado por Lemos que reun&iacute;a a escritores espa&ntilde;oles e italianos, desde Villamediana a Giambattista Marino.  En 1613 muri&oacute; repentinamente en N&aacute;poles.
    </p><p class="article-text">
        Bartolom&eacute;, el peque&ntilde;o, tambi&eacute;n tuvo mucho &eacute;xito y goz&oacute; de protecci&oacute;n y patrocinios. El conde de Lemos, cuando era presidente del Consejo de Indias, lleg&oacute; a encargarle una historia de <em>La conquista de las Molucas</em>, y le nombraron Cronista Mayor de la Corona de Arag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ya hemos dicho que eran aragoneses, de Barbastro, as&iacute; que sol&iacute;an rechazar las innovaciones. Ni el teatro vanguardista de Lope ni la poes&iacute;a espectacular de G&oacute;ngora les hac&iacute;an gracia. Ellos se dejaban de chiquilladas y se aten&iacute;an a Horacio y a Marcial, al orden y al prop&oacute;sito moralizante.
    </p><p class="article-text">
        Las vueltas que da la vida: hoy en d&iacute;a casi el &uacute;nico rastro que queda de los dos hermanos es un soneto (y ni siquiera sabemos de cu&aacute;l de los dos es). En cambio, cada papel escrito por Cervantes se sigue leyendo casi de rodillas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Ah&iacute; va el soneto, que es en verdad digno de ser recordado:
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo os quiero confesar, don Juan, primero, que aquel blanco y color de do&ntilde;a Elvira no tiene de ella m&aacute;s, si bien se mira, que el haberle costado su dinero. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Pero tras eso confesaros quiero que es tanta la beldad de su mentira, que en vano a competir con ella aspira belleza igual de rostro verdadero. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mas &iquest;qu&eacute; mucho que yo perdido ande por un enga&ntilde;o tal, pues que sabemos que nos enga&ntilde;a as&iacute; Naturaleza? </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Porque ese cielo azul que todos vemos, ni es cielo ni es azul. &iexcl;L&aacute;stima grande que no sea verdad tanta belleza!</em>
    </p><p class="article-text">
        Si un motivo hay barroco es el desenga&ntilde;o, por eso digo que se inclina hacia lo barroco. El proyecto moral de la literatura barroca es forzarnos a dejar de enga&ntilde;arnos y ver las cosas como son.
    </p><p class="article-text">
        No nos enga&ntilde;emos: no somos tan buenos ni tan inocentes como nos gusta creer. No nos enga&ntilde;emos: tras la sonrisa est&aacute; la calavera; tras el amigo, el inter&eacute;s; bajo el delicado amor, la sexualidad m&aacute;s grosera; bajo el esfuerzo intelectual, la vanidad apenas encubierta. No nos enga&ntilde;emos: esta vida que llevamos es una corteza tenue y breve, que debemos romper para ver lo &uacute;nico que de verdad contiene: la severa eternidad.
    </p><p class="article-text">
        Argensola (cualquiera de ellos) expresa el motivo (desenga&ntilde;o) a trav&eacute;s de un asunto atractivo y corriente en la &eacute;poca: la censura a las mujeres que se maquillan demasiado.
    </p><p class="article-text">
        Deseng&aacute;&ntilde;ate, don Juan, la belleza de Elvira es, dir&iacute;amos hoy, puro dise&ntilde;o. El &uacute;ltimo verso del primer cuarteto casi parece de Quevedo: lo &uacute;nico suyo de su belleza es que le ha costado su dinero. Corrijo: Quevedo quiz&aacute; dir&iacute;a que le ha costado tu dinero, don Juan. Para ese gran mis&oacute;gino de Quevedo, era inconcebible la posibilidad de que una mujer se gaste un duro si puede sac&aacute;rselo a alg&uacute;n hombre.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; el soneto, si bien con mucha gracia, se mantiene en los confines previsibles de la s&aacute;tira de costumbres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero tras eso confesaros quiero&rdquo;, es aqu&iacute; donde (alg&uacute;n) Argensola comienza a agitar las aguas para que veamos un fondo distinto.
    </p><p class="article-text">
        Es tanta &ldquo;la beldad de su mentira&rdquo; (no me parece un desatino suponer un intencionado juego de palabras: la verdad de su mentira) que supera a cualquier otra beldad que sea verdad.
    </p><p class="article-text">
        Es este un &aacute;mbito diferente: el de la cl&aacute;sica y duradera equivalencia entre verdad y belleza. La convicci&oacute;n de que lo bello es verdadero nunca nos abandona y es tanto una cuesti&oacute;n grave y filos&oacute;fica como una experiencia cotidiana. Por ejemplo, no hay mes que no leamos en alg&uacute;n peri&oacute;dico un reportaje que demuestra que las personas atractivas obtienen mejores empleos. Confiamos a nuestro pesar en la belleza, qu&eacute; le vamos a hacer.
    </p><p class="article-text">
        Esto parece decir (uno de los) Argensola en el primer terceto: &iquest;c&oacute;mo voy a desenga&ntilde;arme yo, si este enga&ntilde;o forma parte de la Naturaleza y de mi naturaleza?
    </p><p class="article-text">
        Estamos en el Renacimiento y el estudio de la naturaleza avanza a toda velocidad (aunque tropezando con los obst&aacute;culos habituales, es decir, la Iglesia). De hecho, estamos en N&aacute;poles, donde los pintores estudian muy en serio el color. La astronom&iacute;a y la &oacute;ptica han cambiado la visi&oacute;n de la realidad: ni el cielo es azul, sino que el azul que vemos es el resultado de la combinaci&oacute;n entre la luz solar y la atm&oacute;sfera; ni es cielo siquiera, en el sentido cl&aacute;sico de una b&oacute;veda hueca (el <em>caelum</em> latino y el <em>koilon</em> griego, que designaban eso: un hueco).
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, entre par&eacute;ntesis, esto toca a otros asuntos tan controvertidos como la oposici&oacute;n entre materialismo e idealismo: &iquest;las cosas son como son o como las percibimos? La tal Elvira, &iquest;es guapa si as&iacute; nos lo parece o seguir&aacute; siendo sin remedio fea por mucho que nos guste?
    </p><p class="article-text">
        Un juvenil Borges, idealista a ultranza, usaba en &ldquo;El cielo azul, es cielo y es azul&rdquo; este soneto para  negar el materialismo (en una prosa casi delincuente, previa a la que le hizo justamente famoso):
    </p><p class="article-text">
        <em>Un placer, por ejemplo, es un placer, y definirlo como la resultancia de una ecuaci&oacute;n cuyos t&eacute;rminos son el mundo externo y la estructura fisiol&oacute;gica del individuo, es una pedanter&iacute;a incomprensible y prolija. El cielo azul, es cielo y es azul, contrariamente a lo que vacilaba Argensola</em>.
    </p><p class="article-text">
        Como se ve, al agitar el remanso del soneto, (cualquier) Argensola remueve mucho mar de fondo.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo terceto da un cierre magistral y titubeante al gran poema. &iquest;Por qu&eacute;? Porque le hace traici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Creo que, cuando un poeta se sienta a escribir con una idea, si tiene suerte, le sale al paso la poes&iacute;a y le desv&iacute;a de su camino: escribe lo que no quer&iacute;a decir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cuando Rafael S&aacute;nchez Ferlosio analiza, en un estudio memorable y magistral, la poes&iacute;a de Jorge Manrique, enfrenta en un caf&eacute; de Sevilla a Machado y a Men&eacute;nedez Pelayo. El &ldquo;pol&iacute;grafo monta&ntilde;&eacute;s&rdquo; afirma que las <em>Coplas</em> son un &ldquo;doctrinal de cristiana filosof&iacute;a&rdquo; que opone los &ldquo;valores&rdquo; (perdurables) a los &ldquo;bienes&rdquo; (ef&iacute;meros).
    </p><p class="article-text">
        Machado, como de costumbre, tiene siempre a mano y en la punta de la lengua un &ldquo;y sin embargo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ay, sin embargo!
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, las <em>Coplas</em> aciertan como poema solo en la medida en que fallan como doctrinal.
    </p><p class="article-text">
        Para expresar el desprecio a los bienes perecederos, &iquest;qu&eacute; escoge Manrique?
    </p><p class="article-text">
        Pues lo m&aacute;s hermoso y conmovedor, lo m&aacute;s delicado y fr&aacute;gil que encuentra: ese &ldquo;roc&iacute;o de los prados&rdquo; y esas &ldquo;verduras de las eras&rdquo;, que ser&aacute;n fugaces, bienes perecederos, pero que siguen conmovi&eacute;ndonos a&uacute;n ahora al verlos en la p&aacute;gina.
    </p><p class="article-text">
        La inesperada aparici&oacute;n de ese roc&iacute;o y esas verduras, entre paramentos, cimeras, torneos y tocados, es el centro de gravedad del poema, el momento de m&aacute;xima intensidad: es la irrupci&oacute;n de la poes&iacute;a saboteando un doctrinal de cristiana filosof&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; queda la doctrina cristiana, si solo con mencionar esas verduras de las eras se le quiebra al poeta la voz y se le empa&ntilde;an los ojos al lector?
    </p><p class="article-text">
        Puede que Manrique se hubiera sentado a escribir para desenga&ntilde;arnos de los bienes mundanos, est&eacute;riles y perecederos como roc&iacute;o o como hierbas en una era. Pero su propio poema le ha hecho traici&oacute;n, le ha salido al paso, como un salteador de caminos, para llevarle a donde no quer&iacute;a ir y para decir lo contrario de lo que pretend&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A menudo la poes&iacute;a es eso, esa semilla de contradicci&oacute;n en el interior de un discurso, que estalla de pronto y lo vuelve del rev&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Creo que eso es lo que le pasa a (no importa cu&aacute;l) Argensola, cuando suelta el lamento, casi sollozo, del &uacute;ltimo terceto: <em>&iexcl;L&aacute;stima grande / que no sea verdad tanta belleza!</em>
    </p><p class="article-text">
        Puede que (alg&uacute;n) Argensola, al tomar la pluma, hubiera dise&ntilde;ado un soneto sobre el desenga&ntilde;o. A mitad de camino la poes&iacute;a dio un golpe de mano contra el dise&ntilde;o y lo hizo a&ntilde;icos.
    </p><p class="article-text">
        Una verdadera l&aacute;stima, pero as&iacute; es nuestra vida: no hay quien nos desenga&ntilde;e.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Reig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/beldad-mentira_1_5598285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Mar 2013 11:37:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La beldad de su mentira]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Diseño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Lehendakaris' literarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/lehendakaris-literarios_1_5599714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Los vascos no hemos tenido mucha suerte con los gustos literarios de nuestros l&iacute;deres pol&iacute;ticos. No tanto como los espa&ntilde;oles, al menos: uno no puede menos que sentir envidia hacia presidentes a los que invitan a programas como <a href="http://elpais.com/diario/1989/04/01/cultura/607384805_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Apostrophes</em></a> y que son capaces de recitar de memoria a Antonio Machado, como Felipe Gonz&aacute;lez (que en esto no iba a ser menos que su Mr. Hyde, Alfonso Guerra). O que se lanzan a leer a Lord Byron en perfecto ingl&eacute;s (y nada menos que ante Tony Blair), como <a href="http://elpais.com/diario/2002/10/20/catalunya/1035076051_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuenta la leyenda</a> que hizo en una ocasi&oacute;n Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar. Aunque hay que reconocer que la siguiente generaci&oacute;n de presidentes espa&ntilde;oles deja un poco m&aacute;s que desear: Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero ha confesado en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n su admiraci&oacute;n por (glups) Haruki Murakami (pero, para compensar, lleg&oacute; a prologar una edici&oacute;n de <em>Ficciones</em>, de Jorge Luis Borges), y Mariano Rajoy, como es habitual, no sabe o no contesta (o puede que est&eacute; &ldquo;un poquillo cansado&rdquo; hasta para leer).
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; es que la literatura ya no le sienta a la pol&iacute;tica tan bien como antes. O que a estas alturas los pol&iacute;ticos no necesitan de subterfugios como la literatura para (re)afirmar su estatus.
    </p><p class="article-text">
        No es que nuestros mandatarios auton&oacute;micos no hayan le&iacute;do. Lo que pasa es que, hasta hace poco, parec&iacute;a que no le&iacute;an mucha literatura <em>literaria</em>: les iba m&aacute;s el ensayo y la historia. Lecturas &uacute;tiles y ejemplares, de esas que cuadran tan bien con el esp&iacute;ritu del <em>homo faber</em><em> euskaro</em>. Carlos Garaikoetxea, por ejemplo, se hizo nacionalista (vasco) leyendo a historiadores-novelistas decimon&oacute;nicos como Arturo Campi&oacute;n y Hermilio de Ol&oacute;riz, y da la impresi&oacute;n de que ha seguido consumiendo cosas del mismo pelo desde entonces. Jos&eacute; Antonio Ardanza, cuando se marchaba de vacaciones, afirmaba que iba a dedicar sus horas de asueto a sus dos mayores aficiones, la lectura y la pesca (pero en casa siempre hemos sospechado que con lo primero se refer&iacute;a, sobre todo, a libros como <em>Manual t&eacute;cnico para la pesca de la trucha con mosca ahogada</em> o similares). Juan Jos&eacute; Ibarretxe ya se solt&oacute; algo m&aacute;s la melena, pero, junto al consabido ensayo, cuyo t&iacute;tulo y autor sol&iacute;a evolucionar de entrevista en entrevista, la &uacute;nica escritora de ficci&oacute;n que mencionaba indefectiblemente era Toti Mart&iacute;nez de Lezea, nuestra Ken Follet de andar por casa. En fin.
    </p><p class="article-text">
        (De los presidentes navarros, mejor ni hablamos&hellip;)
    </p><p class="article-text">
        Hasta que lleg&oacute; Patxi L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        Que, sin duda, es el <em>lehendakari</em> m&aacute;s literario de todos los que hemos tenido hasta ahora. En la <a href="http://elpais.com/elpais/2009/05/07/actualidad/1241684217_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">toma de posesi&oacute;n</a> de su cargo, en Gernika, ley&oacute; dos poemas, uno de Kirmen Uribe y otro de Wislawa Szymborska, hecho que fue muy comentado en su d&iacute;a: ning&uacute;n otro <em>lehendakari</em> se hab&iacute;a atrevido nunca a hacer algo semejante (adem&aacute;s de a no jurar el cargo &ldquo;humillado ante Dios&rdquo;&hellip;) Pero es que con anterioridad, durante el proceso de investidura, ya hab&iacute;a hecho referencia en su discurso a una larga lista de escritores entre los que figuraron Mario Onaindia, Fernando Aramburu, Ram&oacute;n Saizarbitoria, Estepan Urkiaga <em>Lauaxeta</em> y (un poco tra&iacute;do por los pelos) el mism&iacute;simo Joseba Sarrionandia (el escritor que huy&oacute; de la c&aacute;rcel tras ser condenado como etarra y que dio tantos quebraderos de cabeza a L&oacute;pez, a&ntilde;os despu&eacute;s, al ganar el Premio Euskadi de Ensayo, con su obra <em>&iquest;Somos como moros </em><em>en la niebla?</em>)
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        En cualquier caso, el autor fetiche del per&iacute;odo de gobierno de Patxi L&oacute;pez fue el escritor ondarr&eacute;s Kirmen Uribe, que ya antes de que L&oacute;pez fuera investido hab&iacute;a recibido el Premio Ram&oacute;n Rubial a la Creaci&oacute;n Cultural (creado por la fundaci&oacute;n del mismo nombre, af&iacute;n al Partido Socialista de Euskadi) y, ya durante su mandato, <a href="http://www.patxilopez.com/2009/10/zorionak-kirmen/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gan&oacute;</a> el Premio Nacional de Narrativa por su novela <em>Bilbao-New York-Bilbao</em>.
    </p><p class="article-text">
        (Y tan fetiche fue que hasta el propio Uribe se ha quejado, tras perder L&oacute;pez el poder, de la <a href="http://euskalerriairratia.com/?p=455010" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>utilizaci&oacute;n pol&iacute;tica</em></a> que se hizo de su obra en aquella &eacute;poca). 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, a partir de aquello se ha convertido en misi&oacute;n imposible llegar a ser <em>lehendakari</em> sin hacer profesi&oacute;n de buen gusto literario.
    </p><p class="article-text">
        (Cabe preguntarse por las causas de esta relativa inflaci&oacute;n literaria. &iquest;Una manera de acceder a una legitimidad que no le sobraba, precisamente? No olvidemos que el PSE fue la segunda fuerza pol&iacute;tica en los comicios auton&oacute;micos de 2009 y consigui&oacute; gobernar gracias a un pacto de legislatura con el Partido Popular. Y a que la izquierda <em>abertzale</em> m&aacute;s cercana a ETA no hab&iacute;a podido presentarse a las elecciones, a causa de la aplicaci&oacute;n de la muy <em>ad hoc</em> Ley de Partidos). (Tambi&eacute;n puede tener que ver, se me ocurre, con su necesidad de compensar la diferencia de estatus acad&eacute;mico frente a sus predecesores: L&oacute;pez fue el primer <em>lehendakari</em> que no finaliz&oacute; sus estudios universitarios, mientras que los anteriores eran licenciados en Derecho o Econ&oacute;micas; Ibarretxe, de hecho, se doctor&oacute; tras dejar el cargo).
    </p><p class="article-text">
        De manera que, durante la campa&ntilde;a de las &uacute;ltimas elecciones al Parlamento Vasco, en oto&ntilde;o de 2012, los candidatos no pudieron soslayar las preguntas que les hac&iacute;an los periodistas sobre sus gustos literarios. Ni siquiera las que les hicieron sobre sus gustos en lo que a la literatura en euskera se refiere, como fue el caso de la tanda de entrevistas que organiz&oacute; el diario <em>Berria</em>, donde se les ped&iacute;a, en la siempre cruel bater&iacute;a de preguntas breves, que mencionasen un libro.
    </p><p class="article-text">
        Y, casualidad o no, esto fue <a href="http://paperekoa.berria.info/harian/2012-10-07/004/001/estatu_baten_egitura_ekarri_digu_autogobernuak_nolabait.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que contest&oacute;</a> I&ntilde;igo Urkullu, candidato del Partido Nacionalista Vasco y postrer ganador de las elecciones, a dicha pregunta (traduzco): &ldquo;El &uacute;ltimo que he le&iacute;do es <em>Bilbao-New York-Bilbao</em>, de Kirmen Uribe, en euskera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, como ya he defendido en alg&uacute;n otro sitio, la muy amable novela de Uribe es quiz&aacute; la obra que necesitaba mucha gente, <em>abertzale</em> y no <em>abertzale</em>, de aqu&iacute; y de all&iacute;, para empezar a reconciliarse con el Pa&iacute;s Vasco, en estos comienzos del per&iacute;odo post ETA.
    </p><p class="article-text">
        Algo que confirm&oacute; la respuesta que a la pregunta &ldquo;&iquest;Un libro en euskera?&rdquo; ofreci&oacute; el candidato del Partido Popular, Antonio Basagoiti, mal&eacute;volamente <a href="http://paperekoa.berria.info/harian/2012-10-17/004/001/bozak_ez_dira_erreferenduma_baina_norantz_jo_erabakiko_dute.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transcrita por el periodista</a> as&iacute;: &ldquo;[silencio largo] <em>Bilbao-New York-Bilbao</em>&rdquo;. Punto&#65279;.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, la encargada de hacerle la entrevista al (luego) derrotado Patxi L&oacute;pez no especific&oacute; que el libro ten&iacute;a que ser en euskera, de manera que respondi&oacute; <a href="http://paperekoa.berria.info/harian/2012-10-13/004/001/bizikidetza_irabazten_dugu_espainian_egonda.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo siguiente</a>: <em>&ldquo;Cien </em><em>a&ntilde;os de soledad&rdquo;</em>. Que resulta m&aacute;s elegante, pero, adem&aacute;s, pod&iacute;a interpretarse en clave metaf&oacute;rica: el Gobierno de L&oacute;pez hab&iacute;a tenido que afrontar su tramo final sin el apoyo parlamentario de su socio, el PP, y bajo los ataques constantes del resto de la oposici&oacute;n, hasta que se vio obligado a convocar elecciones anticipadas. Lo cierto es que, ya puestos, habr&iacute;a podido mencionar sin problema otra novela de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, por ejemplo<em> El coronel no tiene qui&eacute;n le</em><em> escriba</em>. O <em>La mala hora</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la respuesta que m&aacute;s me enterneci&oacute; fue la que, en esa misma ronda de entrevistas, dio Laura Mintegi, la candidata de la coalici&oacute;n EH Bildu. Mintegi es escritora, autora de novelas de bastante &eacute;xito como <em>Nerea eta biok</em> o <em>Sisifo </em><em>maiteminez</em>, y presidenta del Euskal Pen Kluba (el PEN Club vasco), lo que no deja lugar a dudas acerca de lo en serio que se tom&oacute; la izquierda <em>abertzale</em> el reto literario planteado por el anterior <em>lehendakari</em> (por lo menos despu&eacute;s de que el estado decidiera que Arnaldo Otegi deb&iacute;a seguir encarcelado y, por lo tanto, no pudiera llegar a ser candidato&hellip;) 
    </p><p class="article-text">
        El dilema que se le planteaba a Mintegi era peliagudo: &iquest;c&oacute;mo escoger un libro, uno solo, y, por consiguiente, a un autor, uno solo, de entre todos los que componen el parnaso vasco? No olvidemos que es una colega: &iquest;con qu&eacute; escritor iba a quedar bien, a cambio de agraviar a todos los dem&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        La <a href="http://paperekoa.berria.info/harian/2012-10-17/004/001/bozak_ez_dira_erreferenduma_baina_norantz_jo_erabakiko_dute.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soluci&oacute;n</a> que encontr&oacute; fue, creo yo, perfecta: &ldquo;[Pregunta] Un libro: [Respuesta] El que tengo por escribir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es decir, su pr&oacute;xima novela, inconclusa a&uacute;n. Con lo que cumpli&oacute; con la m&aacute;xima que todo escritor, vasco o no, suele seguir: si no es estrictamente necesario, jam&aacute;s menciones a un competidor directo. Y menos a&uacute;n para elogiarlo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hay m&aacute;s literario que eso?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iban Zaldua]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/lehendakaris-literarios_1_5599714.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Mar 2013 12:36:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA['Lehendakaris' literarios]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Diseño,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La World Wide Press]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/world-wild-press_1_5600084.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Si hablamos de dise&ntilde;o en el Renacimiento lo primero que me viene a la cabeza son los diferentes tipos de letra que puso en circulaci&oacute;n la imprenta.
    </p><p class="article-text">
        Para entender lo que supuso su aparici&oacute;n en el siglo XVI tenemos que imaginar c&oacute;mo era la relaci&oacute;n de los hombres con los libros antes de que ese chisme existiera.
    </p><p class="article-text">
        Un libro manuscrito era un objeto de lujo. Para elaborar uno, solo uno, se necesitaba todo un equipo de trabajo: una persona, o varias, que escribieran el texto, que lo copiaran, otra que dibujara, y tal vez una tercera que diera color &mdash;que iluminara&mdash; las ilustraciones. 
    </p><p class="article-text">
        Luego hab&iacute;a que coser los cuadernillos y protegerlos con tapas de madera cubiertas de cuero que, si el libro merec&iacute;a la pena, adem&aacute;s se repujaba. 
    </p><p class="article-text">
        Y estamos dejando fuera todo el proceso previo: el despelleje de cabras o carneros, el secado y preparaci&oacute;n de las pieles &mdash;quitarles el pelo, alisarlas, cortarlas&mdash;, la preparaci&oacute;n de la pluma &mdash;el c&aacute;lamo&mdash; y la elaboraci&oacute;n de la tinta.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de todo este trabajo en equipo era un objeto &uacute;nico, car&iacute;simo de elaborar, y cuya posesi&oacute;n era indicio, como los coches deportivos hoy d&iacute;a, de riqueza y poder. &iexcl;Aquellos s&iacute; que eran libros caros y no los de ahora!
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a que tener mucho dinero para poder comprarse uno. Y adem&aacute;s muy poca gente pod&iacute;a leer el lat&iacute;n en el que estaban escritos la mayor&iacute;a de ellos.
    </p><p class="article-text">
        La cultura y el conocimiento eran por tanto lujos al alcance de una minor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;nes pod&iacute;an permitirse una biblioteca?
    </p><p class="article-text">
        Ya lo he dicho: poca gente. Ten&iacute;an libros los nobles, ten&iacute;an libros los monasterios, algunos de los cuales eran verdaderas factor&iacute;as de producci&oacute;n de manuscritos, y ten&iacute;an libros las primeras universidades, vinculadas a la Iglesia cat&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        Aunque en el caso de las universidades ser&iacute;a m&aacute;s apropiado decir que ten&iacute;an <em>libro</em>, en singular, porque era el maestro quien pose&iacute;a el &uacute;nico ejemplar que exist&iacute;a. Los estudiantes se limitaban a escuchar su lectura comentada.
    </p><p class="article-text">
        El castellano conserva restos idiom&aacute;ticos de aquel sistema de ense&ntilde;anza en el que los estudiantes escuchaban la <em>lectura</em> del maestro: hoy todav&iacute;a decimos de un profesor en plena faena que est&aacute; dando la <em>lecci&oacute;n</em>.  
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de la imprenta en Europa a finales del siglo XV, principios del siglo XVI dinamit&oacute; esta cultura aristocr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La nueva tecnolog&iacute;a abarataba mucho el proceso de fabricaci&oacute;n de libros, y permit&iacute;a adem&aacute;s poner en circulaci&oacute;n decenas de miles de ejemplares en el mismo tiempo que antes se empleaba para copiar un solo manuscrito.
    </p><p class="article-text">
        Si a esta popularizaci&oacute;n del libro unimos el hecho de que el lat&iacute;n iba cediendo el monopolio de la cultura a los diferentes idiomas nacionales, comprendemos mejor las dimensiones de esta revoluci&oacute;n: el conocimiento dejaba de ser patrimonio de unos pocos y la cultura se democratizaba.
    </p><p class="article-text">
        Cualquiera pod&iacute;a ahora leer la Biblia e interpretarla. Y lo m&aacute;s importante: cualquiera pod&iacute;a difundir esas interpretaciones, que no siempre coincid&iacute;an con la versi&oacute;n oficial.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de esta facilidad para leer la Biblia y para difundir las propias ideas provoc&oacute; discusiones y conflictos que terminaron en guerras. Muchos intelectuales murieron en la hoguera acusados de herejes y la Iglesia de Roma acab&oacute; dividida en cat&oacute;licos y protestantes.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos generales, todo el mundo sabe c&oacute;mo funciona <a href="http://www.youtube.com/watch?v=ewEje3B1BoA&amp;feature=related" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una imprenta</a>: letritas en relieve que se untan de tinta para que manchen con su huella un papel.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s es menos conocido todo lo que rodea a esas letritas: su dise&ntilde;o, su fabricaci&oacute;n y su uso. Me di cuenta de eso hace poco, en una clase de primero con alumnos muy j&oacute;venes. Aquellos chicos jam&aacute;s hab&iacute;an jugado en su infancia con una de esas imprentitas que casi todos los ni&ntilde;os de mi generaci&oacute;n recibieron alguna vez como regalo de Reyes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Lo primero por tanto es aclarar que esas letritas no se llaman <em>letritas</em>, sino <em>tipos</em>, <em>tipos m&oacute;viles</em> o <em>tipos de</em><em> imprenta</em>. Y que la t&eacute;cnica que se ocupaba de dise&ntilde;arlos y fabricarlos recib&iacute;a, y recibe, el nombre de <em>tipograf&iacute;a</em>.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; tenemos un par de <em>tipos</em>:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Se trata, como se ve, de peque&ntilde;os prismas que en su parte superior tienen una letra en relieve. Ser&aacute; esa parte la que reciba la tinta y manche el papel.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de fabricar un tipo hab&iacute;a que dise&ntilde;ar la letra que iba arriba; hab&iacute;a que dibujar una a una, cada letra del alfabeto, may&uacute;sculas y min&uacute;sculas, intentado adem&aacute;s que todas guardaran entre s&iacute; un aire de familia. 
    </p><p class="article-text">
        No todas las familias &mdash;<em>fuentes</em>, las llamamos hoy&mdash; son iguales; lo sabe cualquiera que haya desplegado el correspondiente men&uacute; de Word y haya probado a cambiar la letra de su escrito. Algunos de los nombres que aparecen ah&iacute; &mdash;Garamond, Bodoni&mdash; son los apellidos de los tip&oacute;grafos que las dise&ntilde;aron.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Una vez dibujadas todas las letras de una familia, una vez que el dise&ntilde;ador hab&iacute;a decidido el tama&ntilde;o de cada una, su l&iacute;nea base, su remate, su perfil, su grueso, su cuerpo y todos los dem&aacute;s detalles de cada letra, el grabador &mdash;que sol&iacute;a ser la misma persona que la hab&iacute;a dise&ntilde;ado&mdash;, iba tallando cada uno de esos caracteres en un punz&oacute;n diferente.
    </p><p class="article-text">
        Un punz&oacute;n era una peque&ntilde;a barrita de acero, un prisma alargado de unos cuatro dedos de largo y secci&oacute;n cuadrada, en uno de cuyos extremos se tallaba la letra. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo era tan delicado, que solo pod&iacute;an dedicarse a &eacute;l personas de gran habilidad y experiencia, generalmente orfebres, plateros acostumbrados a tallar metales preciosos, que se reciclaban profesionalmente ante la creciente implantaci&oacute;n de la alta tecnolog&iacute;a alemana.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; tenemos unos cuantos punzones ya tallados, listos para el siguiente paso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El siguiente paso era abrir matrices. Se cog&iacute;a uno de esos punzones, se colocaba vertical sobre un peque&ntilde;o bloque de cobre de un dedo de grosor y se hund&iacute;a en &eacute;l de un martillazo seco. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado era la <em>matriz</em>, una pieza de cobre con el vaciado de la letra correspondiente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cada una de estas matrices se encajaba en un peque&ntilde;o molde de madera, en el que se vert&iacute;a una aleaci&oacute;n l&iacute;quida de plomo, esta&ntilde;o, cobre y antimonio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cuando la mezcla se solidificaba y se abr&iacute;a el molde, lo que sal&iacute;a era una pieza como esta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Hab&iacute;a que repetir este proceso tantas veces como tipos quisi&eacute;ramos tener de cada letra. Los impresores sol&iacute;an encargar a los fundidores de tipos unos cuantos de cada, porque en muchas de las p&aacute;ginas de los libros que iban a imprimir habr&iacute;a seguramente varias aes, varias pes, varias emes o varias ces. Y adem&aacute;s de eso, los tipos pod&iacute;an perderse o deteriorarse. As&iacute; que conven&iacute;a no quedarse corto.
    </p><p class="article-text">
        El oficio de grabar punzones era diferente al de abrir matrices, y estos dos distintos al de imprimir libros. Los impresores no dise&ntilde;aban letras, ni por supuesto las esculp&iacute;an en los punzones. Tampoco abr&iacute;an matrices con ellos, ni fund&iacute;an tipos con el plomo l&iacute;quido. Lo normal era <em>externalizar</em> todas estas tareas, que pod&iacute;an ser desempe&ntilde;adas por uno o por varios profesionales con sus respectivos operarios.
    </p><p class="article-text">
        Cuando un impresor compraba una fundici&oacute;n completa, una familia de letras &mdash;may&uacute;sculas, min&uacute;sculas, redondas y cursivas&mdash; las guardaba en el chibalete, un mueble con un caj&oacute;n para cada  familia de letras, que a su vez estaba subdividido en compartimentos, donde los tipos se ordenaban por letras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Tipo a tipo, letra a letra, el impresor iba formando palabras que dibujaban renglones que a su vez constru&iacute;an p&aacute;rrafos que configuraban p&aacute;ginas. P&aacute;ginas que luego embadurnaba de tinta y que iba imprimiendo sobre hojas de papel.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.youtube.com/watch?v=XZN_X6gPjEc&amp;feature=related" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aqu&iacute;</a> pod&eacute;is ver todo el proceso. 
    </p><p class="article-text">
        Da un poco de v&eacute;rtigo pensar c&oacute;mo todas estas tareas minuciosas &ndash;el dise&ntilde;o, el labrado de punzones, la apertura de matrices, la fundici&oacute;n de tipos y finalmente la impresi&oacute;n&mdash; encadenadas una detr&aacute;s de otra se aliaron con el trabajo intelectual de los autores y produjeron una fuerza cultural que cambi&oacute; el mundo.
    </p><p class="article-text">
        No volvi&oacute; a suceder nada parecido hasta 1989, cuando el f&iacute;sico brit&aacute;nico Timothy Berners-Lee cre&oacute; el lenguaje HTML, el protocolo HTTP y el sistema de localizaci&oacute;n URL, los tres pilares de la internet.
    </p><p class="article-text">
        Si alguien est&aacute; interesado en saber m&aacute;s sobre la tipograf&iacute;a en el Renacimiento, le recomiendo el excelente libro de Harry Carter, <em>Or&iacute;genes de la tipograf&iacute;a. Matrices, punzones y tipos de imprenta (siglos XV y XVI), </em><em>. </em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        TAREA: la imprenta era un invento peligroso e inquietante para el poder, que en seguida dict&oacute; normas para controlar la difusi&oacute;n de los textos. Echa un vistazo al <a href="http://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte1/el_rey/default.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">privilegio</a>, o permiso de impresi&oacute;n, de la primera parte del <em>Quijote</em> y comp&aacute;ralo con las voces que piden la regularizaci&oacute;n de la internet.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Orejudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/world-wild-press_1_5600084.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Mar 2013 11:45:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La World Wide Press]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Diseño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[I shot the Serif]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/shot-the-serif_1_5598770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Lost in Translation</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mundo podr&iacute;a ser as&iacute;, como estas l&iacute;neas: &amp;lt;&amp;$&ordm;&amp;gt;(&iquest;=%[^*@&amp;+|=_]&iquest;%&ccedil;+\#&cent;&infin;&not;&divide;&ldquo;&rdquo;&ne;&acute;&sbquo;&oelig;&aelig;&euro;&fnof;&trade;&sect;~&copy;&int;&part;#&cent;&yen;&divide;&ldquo;&para; &oslash;&cent;&infin;&not;&divide;&rdquo;&ldquo;@&aelig;&part; &#63743;&szlig;&radic;&trade;.
    </p><p class="article-text">
        Ininteligible, aunque tal vez ya lo es. Los responsables de crear las letras y los s&iacute;mbolos para que el mundo se comprenda son los dise&ntilde;adores. En este caso los tip&oacute;grafos, hacedores de los s&iacute;mbolos que permiten que la comunicaci&oacute;n sea posible entre nos. Si imagin&aacute;ramos el espacio que habitamos como una Torre de Babel el dise&ntilde;ador ser&iacute;a el tipo que corre desesperadamente como un loco para articular mecanismos de entendimiento entre los actores, o por lo menos ser&iacute;a el que har&iacute;a el cartel para indicar la salida. Es el traductor de las ideas a la forma.
    </p><p class="article-text">
        Porque el dise&ntilde;o, adem&aacute;s de generar signos v&aacute;lidos para expresar el lenguaje, es el espacio donde se genera el mensaje, donde se planea y se proyecta algo por venir. En dise&ntilde;o (de <em>disegno</em>, &ldquo;dibujo&rdquo; en italiano) es fundamental la idea de preproyecto, de anticiparse al hecho, de imaginarlo, de planificarlo y proyectarlo. Es la fase previa y tambi&eacute;n la ejecuci&oacute;n, pero sobre todo es el antes, la jugada que permitir&aacute; que el mensaje que se emite o el objeto que se crea sirva para lo que fue planeado.
    </p><p class="article-text">
        En ese juego del mensaje lanzado entra en escena el concepto de funci&oacute;n, esa dualidad o equilibrio en los que funci&oacute;n y forma comparten el espacio y la preponderancia en un mismo plano de actuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este es uno de los principios vitales del dise&ntilde;o, la funci&oacute;n -<em>funktion und form</em> en la escuela Bauhaus-; el dise&ntilde;o se genera desde el espacio de la utilidad. Dec&iacute;a Wilde en <em>El retrato de Dorian Gray</em> que &ldquo;el arte es totalmente in&uacute;til&rdquo; y en eso radica una de las diferencias m&aacute;s claras entre los t&eacute;rminos <em>arte</em> y <em>dise&ntilde;o</em>. Cerrando este c&iacute;rculo, lo &uacute;til y lo in&uacute;til tambi&eacute;n se cruzan con un segundo plano cultural que define qu&eacute; es lo bello y qu&eacute; no lo es.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La funci&oacute;n del dise&ntilde;o (visual y no visual)</strong>
    </p><p class="article-text">
        El dise&ntilde;o es emisi&oacute;n de mensaje, pero a la vez generaci&oacute;n de sistema que programa un conjunto de ideas. Dentro de estas premisas, el marco de actuaci&oacute;n es enorme, desde el dise&ntilde;o de una letra, pasando por un <em>flyer</em>, una revista, el <em>packaging</em> de un perfume, el logo de una mayonesa o el cartel para una manifestaci&oacute;n.
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        En pa&iacute;ses como Inglaterra, el dise&ntilde;o est&aacute; totalmente integrado en la educaci&oacute;n y en las esferas de acci&oacute;n cultural, el V&amp;A (Victoria and Albert Museum) expone como si fuesen obras de arte o de culto objetos de uso cotidiano que fueron creados por dise&ntilde;adores y definieron la manera de ser de esos per&iacute;odos hist&oacute;ricos. Londres siente como propia la tipograf&iacute;a Gill Sans (de Eric Gill, dise&ntilde;ador ingl&eacute;s), y el dise&ntilde;o del mapa del metro de Londres realizado por Harry Beck en 1931 adquiere un valor enorme como &iacute;cono, se convierte en s&iacute;mbolo de identidad de una ciudad, el entender y comprender c&oacute;mo moverse por ella gracias al dise&ntilde;o, componente vital dentro del corpus de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La responsabilidad del dise&ntilde;ador</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n existe a priori con respecto al dise&ntilde;o una presunci&oacute;n de culpabilidad achacada a su car&aacute;cter falsamente banal y aleatorio, como un artificio fatalmente necesario en la construcci&oacute;n del mensaje. Sobre todo en sociedades que no han generado una cultura seria del dise&ntilde;o desde sus planes de estudio p&uacute;blicos (como es el caso de Espa&ntilde;a donde est&aacute; pendiente el crear una gran carrera p&uacute;blica universitaria de Dise&ntilde;o) el dise&ntilde;o se le tilda peyorativamente como eso que se genera para ganar masa cr&iacute;tica en tal o cual producto vali&eacute;ndose de f&oacute;rmulas establecidas dictadas por la moda. Subyace la idea de que el dise&ntilde;ador debe responder siempre al pedido espec&iacute;fico de un cliente, como un escritor que escribe solo a pedido temas que le dictan, como un hacedor de temas preestablecidos por otros pero no generados desde el mismo profesional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero el dise&ntilde;o tambi&eacute;n es agitaci&oacute;n, lo hemos visto en el 15M, en la gr&aacute;fica combativa hecha en la clandestinidad, en las octavillas dise&ntilde;adas en lugares ocultos para golpear a reg&iacute;menes totalitaristas, como la revista <em>Combat</em> en la Francia ocupada por los nazis, o la revista <em>Evita Montonera</em>, <em>El descamisado</em> de Argentina o la plataforma <em>Tucum&aacute;n Arde</em> que cruzaba arte con dise&ntilde;o de protesta.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de dictadura los primeros lugares donde comenzaba la represi&oacute;n era en las imprentas, este era el bot&iacute;n deseado por el represor, ya que una vez desarticulada la prensa y la difusi&oacute;n, el mensaje era apagado. Lo peor que pod&iacute;a ocurrirle a una imprenta era que los represores tirasen por los suelos las tipograf&iacute;as peque&ntilde;as de plomo alojadas en <em>burros</em> (muebles que guardan los tipos m&oacute;viles). As&iacute; se cortaba la posibilidad de seguir imprimiendo ya que al mezclarse las letras era imposible volver a organizarlas en sus familias y tama&ntilde;os. Hab&iacute;a que fundir todas las letras y cerrar.
    </p><p class="article-text">
        Hoy tambi&eacute;n el dise&ntilde;ador vive inmerso en una realidad que no le es ajena y si lo desea puede formar parte de ella y comprometerse con su discurso. El dise&ntilde;o puede ser compromiso. Lo hemos visto en las calles del mundo: Madrid, Washington, Nueva York, S&atilde;o Paulo, Buenos Aires, Berl&iacute;n, infinidad de mensajes desplegados desde el dise&ntilde;o para mostrar lo que est&aacute; pasando con esta estafa que se ha impuesto bajo el nombre de <em>crisis</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Demiurgos contestatarios</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los dise&ntilde;adores pueden generar un discurso propio, como quien escribe un art&iacute;culo en un peri&oacute;dico, edita un libro o hace un programa de televisi&oacute;n. Los ejemplos cl&aacute;sicos y siempre recurridos son los del Mayo franc&eacute;s, una revoluci&oacute;n gr&aacute;fica de <em>ateliers</em> que solidificaron el mensaje que estaba en la calle y lo diseminaron al mundo, continuado luego desde el gran estudio de dise&ntilde;o de Pierre Bernard y Grapus (aut&eacute;nticos maestros en su concepci&oacute;n de idea/forma). Se podr&iacute;a hacer una selecci&oacute;n ideal de dise&ntilde;adores que intentaron e intentan llevar m&aacute;s all&aacute; las fronteras del cl&aacute;sico cliente-pedido-entrega.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Voy a mencionar algunos como si fuese la delantera de la selecci&oacute;n de Hungr&iacute;a del 54 integrada en el Cosmos.
    </p><p class="article-text">
        Tibor Kalman, L&aacute;szl&oacute; Moholy-Nagy, Herbert Bayer, Ladislav Sutnar, Charles &amp; Ray Eames, Sister Corita, Max Bill, Pepe Cruz Novillo, Juan Carlos Dist&eacute;fano, Rub&eacute;n Fontana, Wolfgang Weingart, El Lissitsky, Rodchenko, Paul Renner, Armin Hoffman, Saul Bass, Paul Rand.
    </p><p class="article-text">
        Si les interesa el tema sigan a esta gente, que abre, desde el dise&ntilde;o, infinidad de caminos nuevos para el pensamiento y el cambio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Rapa Carballo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/shot-the-serif_1_5598770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Mar 2013 11:38:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[I shot the Serif]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Diseño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El diseño como herramienta de un mundo más sostenible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/diseno-herramienta-mundo-sostenible_1_5598625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Desde hace al menos dos d&eacute;cadas, el dise&ntilde;o est&aacute; sufriendo importantes transformaciones debidas en gran medida a los cambios provocados por el paso de una sociedad industrial a una sociedad informacional. Como en alguna ocasi&oacute;n ha puesto de relieve el dise&ntilde;ador alem&aacute;n Gui Bonsiepe, ya no es posible dise&ntilde;ar de la misma manera en que lo hac&iacute;an los profesionales de una o dos generaciones atr&aacute;s. El mundo ha cambiado y tambi&eacute;n el papel del dise&ntilde;ador en &eacute;l. Si en el pasado deb&iacute;a encargarse de crear objetos, espacios o elementos gr&aacute;ficos &uacute;tiles y bellos, actualmente, adem&aacute;s, ha de interpretar de manera m&aacute;s completa las relaciones psicol&oacute;gicas, sociales y culturales que se establecen entre los seres humanos y los entornos, comunicaciones y productos en los que estos se desenvuelven o utilizan. 
    </p><p class="article-text">
        Estamos asistiendo a un proceso de redefinici&oacute;n y ampliaci&oacute;n de las categor&iacute;as en las que hasta ahora se clasificaba a los dise&ntilde;adores (industriales, gr&aacute;ficos, interioristas, de moda...) pues la creciente complejidad de los problemas sociales y econ&oacute;micos a los que se enfrentan en su quehacer cotidiano las convierten en inadecuadas. Por ello, los profesionales est&aacute;n desarrollando nuevas formas de pensar y de abordar los problemas de dise&ntilde;o, aunque sin perder de vista que lo que dota de identidad a su profesi&oacute;n es la capacidad de proyectar y la intencionalidad de mejorar el mundo. Todo esto pone de relieve que se est&aacute; produciendo una apertura de la disciplina y una expansi&oacute;n de lo que se considera dise&ntilde;o, un t&eacute;rmino que actualmente empieza a estar m&aacute;s vinculado a los conceptos de creatividad e innovaci&oacute;n que al de producci&oacute;n seriada que, tradicionalmente, hab&iacute;a servido para definirlo.
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        Para algunos, nos encontramos en una era dorada para el dise&ntilde;o ya que, en un momento en el que la mayor&iacute;a de las empresas bajan sus precios y son capaces de ofrecer productos con prestaciones similares, este se convierte en un factor diferencial. Pero, adem&aacute;s y como se&ntilde;al&oacute; en el informe <em>Cox Review </em>(2005) el Design Council -una de las organizaciones de referencia en materia de dise&ntilde;o-, hoy quiz&aacute; m&aacute;s que nunca, esta disciplina y profesi&oacute;n &ldquo;desempe&ntilde;a un gran papel en la configuraci&oacute;n de la sociedad, las experiencias y conducta del p&uacute;blico general&rdquo;, porque influye en el consumo y el acceso a la informaci&oacute;n, repercute en el bienestar general, afecta a nuestra productividad y creatividad y &ldquo;tiene un impacto sustancial sobre la experiencia del usuario y la satisfacci&oacute;n del p&uacute;blico&rdquo;. Esa importancia fue reconocida en 2011 por la Comisi&oacute;n Europea que, en su Pol&iacute;tica de Innovaci&oacute;n para Europa, vio en el dise&ntilde;o una de las fuerzas motoras de esa innovaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a esas perspectivas y opiniones positivas, la realidad es que los dise&ntilde;adores se enfrentan a una de las peores crisis de su historia porque en esta etapa de depresi&oacute;n econ&oacute;mica lo primero que hacen muchas empresas es recortar en dise&ntilde;o, pues lo perciben como un gasto y no como lo que es: una inversi&oacute;n de futuro. En esa visi&oacute;n influye sin duda la imagen p&uacute;blica del dise&ntilde;o, generalmente asociado a objetos singulares, lujosos o caros, una imagen a la que contribuyen a menudo los medios de comunicaci&oacute;n y que no se corresponde con el 99% de lo que encontramos en nuestro discurrir cotidiano, pues pr&aacute;cticamente todo lo que nos rodea ha sido dise&ntilde;ado -mejor o peor, pero eso ya es otro asunto-.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras muchos dise&ntilde;adores se plantean c&oacute;mo llegar a fin de mes, tambi&eacute;n reflexionan sobre la necesidad de asumir las responsabilidades que se derivan de su labor. De esta manera, por ejemplo, buscan c&oacute;mo mitigar el impacto medioambiental de sus decisiones sobre formas y materiales, conscientes de que el dise&ntilde;o es parte del problema y parte de la soluci&oacute;n. Los hay, tambi&eacute;n, que se plantean si nuestro actual modelo de bienestar basado en el consumo sigue siendo v&aacute;lido. No faltan, tampoco, quienes se comprometen con causas pol&iacute;ticas y sociales, desde un posicionamiento claramente activista, como hemos visto en las campa&ntilde;as a favor de Obama o en las movilizaciones en torno a las plazas. Y es que, m&aacute;s all&aacute; del rol fundamental que puede desempe&ntilde;ar en la activaci&oacute;n de la econom&iacute;a, el dise&ntilde;o tiene mucho que aportar a la hora de crear un mundo m&aacute;s sostenible.
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      <dc:creator><![CDATA[Raquel Pelta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/diseno-herramienta-mundo-sostenible_1_5598625.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Mar 2013 11:14:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El diseño como herramienta de un mundo más sostenible]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Diseño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El diseño ubicuo (o aquello que está en todas partes y/o en ninguna)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/diseno-ubicuo-todas-partes_1_5598721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        En torno a 1440, Nicol&aacute;s de Cusa, sacerdote, fil&oacute;sofo, humanista, pens&oacute; que Dios (o el universo, que para &eacute;l por momentos pod&iacute;an coincidir) era un c&iacute;rculo cuyo centro estaba en todas partes y su per&iacute;metro en ninguna&hellip; Este dios ubicuo me recuerda por estos d&iacute;as a otro dios, quiz&aacute;s menos remoto y tal vez con m&aacute;s <em>sex appeal</em>: el dise&ntilde;o y su expansi&oacute;n cuasi gal&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        El dise&ntilde;o ha devenido global, no solo en cuanto tal, sino en tanto que sus pr&aacute;cticas, objetos y sobre todo, sus discursos, colorean, ti&ntilde;en o identifican a otras pr&aacute;cticas muy consolidadas como las de la empresa, la pol&iacute;tica o la ciencia, sin ir m&aacute;s lejos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en el marco de esta especie de &ldquo;colonizaci&oacute;n&rdquo; simb&oacute;lica, en la que el t&eacute;rmino <em>dise&ntilde;o </em>se propone como palabra/emblema de una <em>lingua franca </em>comprensible por todos a todo nivel, tambi&eacute;n aparece con fuerza creciente la constataci&oacute;n pr&aacute;ctica y te&oacute;rica de una real cultura del dise&ntilde;o, producto de decenios de existencia.
    </p><p class="article-text">
        Paradoja, por lo tanto, que se tensa entre serlo todo en general, como aquel c&oacute;mico argentino Daniel Ar&aacute;oz y su personaje en televisi&oacute;n, que se sentaba tras un escritorio con un cartelito que dec&iacute;a &ldquo;Licenciado en Todo&rdquo; y la obviedad de que hay algo de verdad en su difusi&oacute;n como escenario est&eacute;tico y simb&oacute;lico de nuestras sociedades. 
    </p><p class="article-text">
        El prop&oacute;sito de definir o redefinir -de <em>caracterizar</em> m&aacute;s espec&iacute;ficamente- al dise&ntilde;o surge con fuerza en el momento en que su autonom&iacute;a disciplinar, su campo propio se dibuja con nitidez. Es como un doble motor en el que, por una v&iacute;a, se constata la existencia de una cultura del dise&ntilde;o y, por otra, se exigen nuevas caracterizaciones que permitan diferenciar (en el sentido de una diferencia enriquecedora y no excluyente) la dimensi&oacute;n propia, disciplinar y profesional del dise&ntilde;o, de aquellos otros campos y actividades que lo entrecruzan y que establecen relaciones sin&eacute;rgicas con &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        En el momento en que el t&eacute;rmino (m&aacute;s que el concepto, desafortunadamente) es aceptado y utilizado estrat&eacute;gicamente por muchos enunciados (y muchos &ldquo;enunciadores&rdquo;, algunos poco fiables, de verdad) sociales, econ&oacute;micos y culturales, se vuelve interesante &ndash;imprescindible quiz&aacute;s- retomar, en el escenario de su multiplicidad, la discusi&oacute;n sobre sus caracter&iacute;sticas ciertamente propias. 
    </p><p class="article-text">
        El momento actual puede ser entendido como uno en el que se requiere crear una &ldquo;nueva narrativa&rdquo; para la pr&aacute;ctica del dise&ntilde;o, como reflexionaba Milton Glaser en 1995. El mosaico, y por momentos el <em>collage</em>, cuando no el liso y llano <em>frankestein </em>de definiciones y redefiniciones internas y externas, pone en evidencia las dificultades, imprecisiones u oscuridades, pero tambi&eacute;n la riqueza del trabajo interpretativo y esclarecedor.
    </p><p class="article-text">
        Pienso que el trabajo te&oacute;rico, el de pensar algo para concebirlo, para que exista, es indispensable en dos momentos: cuando algo no es todav&iacute;a evidente y cuando algo ha dejado de serlo. Claramente, el dise&ntilde;o se encuentra en el segundo caso. Se me dir&aacute; que no es as&iacute;, que el dise&ntilde;o est&aacute; en todas partes y que cualquiera sabe eso y que, ay, cualquiera puede hacerlo... Justamente, ese es nuestro problema.
    </p><p class="article-text">
        La autonom&iacute;a (etimol&oacute;gicamente significa &ldquo;aquello que dicta sus propias leyes o normas&rdquo;) del dise&ntilde;o supone un nivel irreductible (irrenunciable en t&eacute;rminos &eacute;ticos) a la <em>heteronom&iacute;a</em> (cuando las normas y reglas las dicta otro) propiciada por actividades que lo entrecruzan (y lo atropellan las m&aacute;s de las veces) como la publicidad, el <em>marketing</em> o la industria misma. Por ejemplo, es habitual en muchas teorizaciones del dise&ntilde;o industrial la identificaci&oacute;n entre dise&ntilde;o y producto. Sin embargo, este determinismo es refutable. Como reflexiona Ricardo Blanco, &ldquo;el dise&ntilde;o tiene que ver tambi&eacute;n con la intenci&oacute;n expl&iacute;cita de transformar un simple objeto o producto en un elemento de la cultura. As&iacute;, el objeto de dise&ntilde;o se convierte en un <em>metaproducto</em>, es decir, aquello que sucede m&aacute;s all&aacute; del producto mismo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Se abren varias perspectivas, pero ninguna es sencilla. Los ide&oacute;logos de la modernidad quer&iacute;an un mundo dise&ntilde;ado. Los empresarios de la posmodernidad exigen un dise&ntilde;o mundializado.
    </p><p class="article-text">
        Los distra&iacute;dos y los fr&iacute;volos, muchos de ellos integrantes de las huestes del <em>design</em>, no notan la diferencia y se alegran cuando los reconocen por la calle.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos repensar las cosas, sin dejar de hacerlas. Salir de las trampas de una nueva divisi&oacute;n del trabajo, la del capitalismo tard&iacute;o, en la que lo que se fragmenta son los niveles de decisi&oacute;n y de criterio, y en la que el dise&ntilde;o y los dise&ntilde;adores, no suelen quedarse con la mejor parte.
    </p><p class="article-text">
        O quiz&aacute;s, agotados de intentar explicar o esclarecer qu&eacute; es lo que hacemos, adopataremos el eslogan acu&ntilde;ado por un amigo m&iacute;o, dise&ntilde;ador inteligente y esc&eacute;ptico miltante: &ldquo;el dise&ntilde;o no existe, son los padres&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Longinotti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/diseno-ubicuo-todas-partes_1_5598721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Mar 2013 10:37:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El diseño ubicuo (o aquello que está en todas partes y/o en ninguna)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Diseño]]></media:keywords>
    </item>
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