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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mala educación]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/mala_educacion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mala educación]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[«La LOGSE fue un gran proyecto, un proyecto fantástico, de verdad»]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/logse-gran-proyecto-fantastico-verdad_1_5518490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97065ede-faaf-4a41-8a10-64e2c909f3d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="«La LOGSE fue un gran proyecto, un proyecto fantástico, de verdad»"></p><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro Marchesi fue el arquitecto de la LOGSE que aprob&oacute; el Gobierno del PSOE en 1990. Ahora el PP, con el ministro Wert, reforma (&iquest;o quiz&aacute; derriba por completo?) el edificio que dise&ntilde;&oacute; Marchesi. Es el momento indicado para preguntarle sobre su dise&ntilde;o, si funcion&oacute; o no, y sobre la educaci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Desde la LOGSE han pasado muchos a&ntilde;os y Marchesi nos recibe en su despacho de Secretario General de la Organizaci&oacute;n de Estados Iberoamericanos. Es un hombre muy cordial que habla de forma sosegada, pero rotunda. Sobre el edificio que dise&ntilde;&oacute;, su posici&oacute;n es una suma de Edith Piaf (&ldquo;<em>Je ne regrette rien!</em>&rdquo;) y Alaska (&ldquo;&iexcl;Volver&iacute;a a hacerlo!&rdquo;). Aunque la conversaci&oacute;n se centra en las virtudes y defectos de aquella ley, es inevitable comentar la pol&iacute;tica de recortes que el presente Gobierno est&aacute; aplicando a la educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Diario Kafka. &iquest;Le parece inevitable?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Aacute;lvaro Marchesi:</strong> Yo creo que no es bueno reducir a todos por igual. Las necesidades son muy diferentes en unos centros y en otros. Los alumnos de los centros de los sectores populares, y por lo tanto mayoritariamente los centros p&uacute;blicos, necesitan m&aacute;s recursos, necesitan m&aacute;s apoyo, mientras que los alumnos de aquellos centros p&uacute;blicos de sectores de clase media y de buena parte de los centros concertados necesitan menos recursos. Yo reducir&iacute;a desigualmente: reducir&iacute;a algo a un amplio n&uacute;mero de centros en la primera situaci&oacute;n y en cambio reducir&iacute;a m&aacute;s a aquellos centros p&uacute;blicos y concertados que tienen condiciones mejores. En esta situaci&oacute;n de crisis ser&iacute;a el momento de replantearse c&oacute;mo se distribuyen los fondos p&uacute;blicos. Porque de la otra manera, recortando a todos por igual, estamos cometiendo una injusticia, ya que a los m&aacute;s desfavorecidos los estamos tratando igual que a los m&aacute;s favorecidos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Entremos en materia. LGE, LOECE, LODE, LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE y ahora LOMCE. Aparte del problema terminol&oacute;gico que supone cambiar tantas veces de ley, &iquest;es posible que la educaci&oacute;n deje de ser alguna vez el juguete de todos los gobiernos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> No se ha cambiado tanto. Las personas creen que ha cambiado mucho la educaci&oacute;n y yo creo que no tanto. Claro, yo no estoy diciendo que se cambie por cambiar. Hay dos grandes leyes que cambian el sistema educativo: una en 1970, que es la Ley General de Educaci&oacute;n; y otra en 1990, que es la LOGSE. No hay m&aacute;s leyes que produzcan grandes cambios en el sistema educativo. Luego ha habido m&aacute;s o menos adaptaciones. Pero grandes cambios no ha habido m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;C&oacute;mo estaba la educaci&oacute;n en Espa&ntilde;a antes de la LOGSE?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> En Espa&ntilde;a hasta los comienzos del siglo XX hab&iacute;a un porcentaje importante de analfabetos. A finales del siglo XVIII los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos terminaron con el analfabetismo. La educaci&oacute;n obligatoria hasta los diecis&eacute;is a&ntilde;os se decidi&oacute; a finales de los a&ntilde;os sesenta en buena parte de los pa&iacute;ses europeos. En Espa&ntilde;a se decidi&oacute; en los a&ntilde;os noventa y se llev&oacute; a la pr&aacute;ctica hace catorce a&ntilde;os. El nivel cultural y educativo de los espa&ntilde;oles es m&aacute;s bajo que la media europea. S&oacute;lo el 35 o el 40% de los espa&ntilde;oles ha terminado el bachillerato o una ense&ntilde;anza superior. Mientras que en los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos, en Canad&aacute; o en Estados Unidos, la cifra es de un 80%. Es decir, vivimos en un contexto social y cultural con atrasos importantes en relaci&oacute;n con los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados. A finales de los a&ntilde;os setenta, el porcentaje de alumnos que terminaban el bachillerato estaba en torno a un 10%. En este momento, lo terminan en torno al 50% o 60%. Es decir, el porcentaje de alumnos que estudian es muy superior a lo que hab&iacute;a hace cuarenta a&ntilde;os. Los cambios son lentos. No es f&aacute;cil esperar situaciones buenas en contextos tan delicados y tan dif&iacute;ciles como los que ha vivido la educaci&oacute;n espa&ntilde;ola. Dicho esto, puedo afirmar que hemos mejorado significativamente. Y lo voy a decir con palabras de todos los pol&iacute;ticos que he escuchado, de derechas o de izquierdas: tenemos la generaci&oacute;n de j&oacute;venes mejor formada de nuestra historia; se lo he o&iacute;do decir a miembros del Partido Socialista y a miembros del Partido Popular. Lo que tenemos es el mayor paro de nuestra historia. Pero eso no tiene mucho que ver con la educaci&oacute;n. Nuestra educaci&oacute;n ha mejorado enormemente en los a&ntilde;os setenta, en los ochenta y no digamos en los noventa. Lo que sucede es que ahora vivimos una crisis social muy profunda y eso va a afectar a la educaci&oacute;n, por desgracia, va a afectar en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Se hace dif&iacute;cil pensar que podamos mejorar al ritmo que lo hemos hecho en los a&ntilde;os anteriores. 
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        <strong>DK: &iquest;Qu&eacute; se hizo en esos a&ntilde;os anteriores, qu&eacute; se hizo en los noventa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> Una ley muy importante. &iquest;Por qu&eacute;? Porque extendi&oacute; la educaci&oacute;n obligatoria, puso en marcha mejoras de la calidad de la ense&ntilde;anza donde el n&uacute;mero m&aacute;ximo de alumnos eran 25 en primaria y 30 en secundaria, algo que ahora est&aacute; retrocediendo. Se estableci&oacute; que la educaci&oacute;n infantil empezaba desde el comienzo de la vida de los ni&ntilde;os hasta los seis a&ntilde;os. La infancia es la etapa m&aacute;s importante de la vida de las personas, en la que se sostiene gran parte del desarrollo y del aprendizaje posterior, algo que ahora mismo se empieza a poner en cuesti&oacute;n. Se establecieron especialidades del profesorado. Antes, en la educaci&oacute;n primaria, en la Educaci&oacute;n General B&aacute;sica, en los primeros seis a&ntilde;os s&oacute;lo hab&iacute;a un maestro generalista. Con la LOGSE hay un maestro especialista en m&uacute;sica, un maestro especialista en ingl&eacute;s, otro en Educaci&oacute;n F&iacute;sica... Y no hablemos de la Formaci&oacute;n Profesional. El modelo de Formaci&oacute;n Profesional se dise&ntilde;&oacute; en la LOGSE. No se ha tocado en veintitantos a&ntilde;os, es decir, se mantiene tal cual se formul&oacute;, y es la apuesta incluso de este Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Este Gobierno est&aacute; reformando la LOGSE. &iquest;Qu&eacute; cosas siguen sin funcionar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> Lo que no ha sido capaz de resolver la LOGSE, ni el conjunto de la sociedad espa&ntilde;ola, es que hay un gran porcentaje de alumnos, cerca del 30%, que no contin&uacute;an estudiando. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Porque no hay oferta suficiente? &iquest;Porque nuestras ense&ntilde;anzas no son atractivas? &iquest;Porque no es muy flexible nuestro sistema? &iquest;Porque se suspende demasiado? Pues no siguen estudiando por dos razones. Una: porque no les gusta, no les interesa. Y dos: porque consideran que no tiene mucho sentido para ellos, porque no van a encontrar un trabajo, porque supone mucho esfuerzo... Bueno, pues una de las claves de la educaci&oacute;n es ayudar a los alumnos a que encuentren sentido a seguir estudiando, a que tengan opciones que sean atractivas y a que se encuentren con la disposici&oacute;n de que el estudio merece la pena. Cualquier otra medida lo que va a suponer es que haya m&aacute;s alumnos, menos inter&eacute;s, menos ganas de esforzarse, porque el esfuerzo no procede de algo que surge de la nada. El esfuerzo se crea, el esfuerzo se construye con el apoyo, con el inter&eacute;s, con la exigencia, con el di&aacute;logo, con la participaci&oacute;n, con abrir caminos...
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Qu&eacute; problemas deber&iacute;a abordar la nueva ley?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> Todo eso es lo que deber&iacute;a abordar una nueva ley educativa: que asegure lo bueno que se ha hecho y aborde lo que est&aacute; por resolver. Y todo ello dentro de un planteamiento social, cultural y educativo. La educaci&oacute;n no es algo al margen de la sociedad y la cultura; la educaci&oacute;n forma parte de la sociedad y de la cultura, y por lo tanto, los cambios sociales y culturales deber&iacute;an ayudar a mejorar la educaci&oacute;n. Por desgracia, la situaci&oacute;n social y cultural en la que nos movemos no colabora, no contribuye, va en direcci&oacute;n desgraciadamente diferente a lo que esperamos de la educaci&oacute;n. Hay que tener en cuenta que gran parte de nuestros alumnos viven en familias con muchos problemas, con paro prolongado, con paro permanente, viven en familias con poca ilusi&oacute;n y eso influye mucho en la ilusi&oacute;n del alumno, en sus ganas de aprender, en el esfuerzo. Cuando llegan a casa y ven que... bueno, &iquest;qui&eacute;n se va a ocupar de ellos? &iquest;Qui&eacute;n va a ayudarles a estudiar? &iquest;Qui&eacute;n va a ayudarles a hacer los deberes? Es decir, que la situaci&oacute;n social que viven millones de personas incide en el inter&eacute;s de los alumnos, incide en la actividad de los alumnos. Por eso, ense&ntilde;ar en estos momentos de grave crisis econ&oacute;mica es m&aacute;s complicado. Y por eso los profesores necesitan m&aacute;s apoyo. Y por eso necesitan m&aacute;s recursos, m&aacute;s recursos para atender a alumnos que viven en situaciones m&aacute;s dram&aacute;ticas. Claro, esto de decir m&aacute;s recursos en esta crisis econ&oacute;mica... Recursos distribuidos tal vez de otra manera. A lo mejor hay que inventarse y pensar nuevas maneras de distribuir recursos atendiendo m&aacute;s a aquellos que m&aacute;s lo necesitan y menos a aquellos que lo necesitan menos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Usted hablaba antes del esfuerzo, de que el esfuerzo se crea, se construye... pero en la LOGSE pr&aacute;cticamente desaparecen los ex&aacute;menes. &iquest;Eso no es lo contrario del esfuerzo y la exigencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> No estoy de acuerdo. Ex&aacute;menes hay todos los a&ntilde;os y por lo tanto los alumnos tienen que esforzarse por aprobarlos. Hay ex&aacute;menes al final de cada curso, hay un examen de selectividad al final del bachillerato... Somos el pa&iacute;s que m&aacute;s suspende de la Uni&oacute;n Europea. &iquest;Por qu&eacute; suspenden tanto nuestros alumnos y repiten tanto? No porque no se eval&uacute;e, porque si no se evaluara, pasar&iacute;an todos. Hay tres evaluaciones obligatorias. Pero luego cada profesor puede evaluar cada semana, puede hacer lo que considere m&aacute;s oportuno, como elegir sus libros de texto...
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Hablemos de los libros de texto. En Estados Unidos, por ejemplo, los libros te los dan en el colegio, sirven para varios cursos y los ni&ntilde;os luego los devuelven. No hay ese formidable negocio que aqu&iacute; tienen las editoriales, que los cambian sin parar y que cuestan unos doscientos euros</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM: </strong>Bueno, yo lanc&eacute; una iniciativa hace unos a&ntilde;os por la que los libros de texto eran gratuitos, los compraba la escuela a trav&eacute;s de la subvenci&oacute;n de las Comunidades Aut&oacute;nomas y luego los libros quedaban a disposici&oacute;n del centro. Usar libros de texto o no es una decisi&oacute;n de los profesores. Nadie obliga a tenerlos. Yo, personalmente, creo que el libro de texto ayuda a los profesores, pero habr&aacute; profesores que puedan y quieran dar su clase sin libro de texto... pues me parece muy bien. Que haya una opci&oacute;n plural de libro de texto me parece bien: el que al profesor o la profesora le guste m&aacute;s. En el caso de Educaci&oacute;n para la Ciudadan&iacute;a cada editorial, cada visi&oacute;n ideol&oacute;gica, plante&oacute; una manera de entender la ciudadan&iacute;a y cada profesor eleg&iacute;a la que quer&iacute;a... Me parece bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Este Gobierno ha liquidado esa asignatura.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> Yo soy un claro defensor de la Educaci&oacute;n para la Ciudadan&iacute;a y no s&oacute;lo como una asignatura, a m&iacute; me parece que eso es insuficiente. Yo creo que una escuela debe tener un proyecto de educaci&oacute;n para la ciudadan&iacute;a, de educaci&oacute;n en valores, de valores de convivencia, de valores solidarios, que est&eacute; presente en el funcionamiento de la escuela, en el centro. Y que todos los profesores, con sus ense&ntilde;anzas, contribuyan en la medida de lo posible a que los alumnos participen, sean m&aacute;s solidarios, respeten, ayuden, colaboren, echen una mano.... Algunos dicen: hay que quitar de Educaci&oacute;n para la Ciudadan&iacute;a los temas pol&eacute;micos. Pues no, los temas pol&eacute;micos est&aacute;n en la calle, en las noticias, en todas partes... Es decir, lo que no va a hacer la escuela es adoctrinar a un alumno, eso desde luego: &ldquo;Oiga, mire usted, el matrimonio A o B es el mejor y el &uacute;nico posible&rdquo;. Pues no. Hay que explicar que hay otras opciones que tambi&eacute;n son posibles y ayudar al alumno a decidir, puesto que cada uno tendr&aacute; su opci&oacute;n. Habr&aacute; alumnos en colegios cat&oacute;licos que consideren que el matrimonio homosexual es muy positivo. Me parece muy bien. Y habr&aacute; alumnos en colegios laicos que consideren que el matrimonio homosexual es muy negativo. Pues tambi&eacute;n me parece muy bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Hablando de adoctrinar, &iquest;se plantearon quitar la religi&oacute;n de la ense&ntilde;anza?</strong>
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        <strong>AM:</strong> Hubo un debate sobre lo de la religi&oacute;n, pero el problema es que hab&iacute;a un acuerdo con la Santa Sede, firmado en los a&ntilde;os setenta, que establec&iacute;a que en las escuelas hab&iacute;a ense&ntilde;anza de la religi&oacute;n. Hab&iacute;a que denunciar el Concordato, y el Gobierno nunca se decidi&oacute; a denunciar el Concordato. Yo, si no hubiera habido todos esos problemas, habr&iacute;a apoyado que no hubiera religi&oacute;n, claro que s&iacute;. Me parece que la religi&oacute;n debe estar en los contextos en donde las familias se mueven, con sus creencias religiosas, sus parroquias, sus centros religiosos...
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;C&oacute;mo manej&oacute; el Gobierno socialista en aquella &eacute;poca las relaciones con la Iglesia? Teniendo en cuenta, claro, que las relaciones de los socialistas con la Iglesia son siempre... sutiles, por decirlo de alguna manera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> Yo recuerdo que la presi&oacute;n mayor, curiosamente, fue contra la ense&ntilde;anza concertada. Es decir, la Iglesia presion&oacute; en los ochenta con manifestaciones gigantescas para que no hubiera concierto y s&iacute; hubiera subvenci&oacute;n. Para que no hubiera control en la admisi&oacute;n de alumnos. Lo recuerdo perfectamente, era ministro Javier Solana y discutimos este tema y Solana dijo: &ldquo;No cederemos&rdquo;. Y no cedi&oacute;. Tambi&eacute;n hubo presi&oacute;n de los obispos en relaci&oacute;n con la asignatura de religi&oacute;n. Entonces la asignatura de religi&oacute;n no form&oacute; parte del curr&iacute;culum obligatorio com&uacute;n, del texto articulado, sino que form&oacute; parte de uno adicional que dec&iacute;a: &ldquo;En la medida en que hay acuerdo con la Santa Sede, en esa medida, hay religi&oacute;n&rdquo;. Por tanto, no form&oacute; parte de la propuesta legal, sino simplemente nos sentimos obligados. Los obispos se enfrentaron a la LOGSE, hubo una circular en las iglesias... Pero Javier [Solana] dijo: &ldquo;He hablado con el presidente, este es un tema que no tiene discusi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: A la LOGSE no s&oacute;lo se enfrent&oacute; la Igl</strong><strong>esia, tambi&eacute;n los estudiantes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong>  Se enfrentaron porque era moderada. Yo creo que negociamos bastante. &iquest;Qu&eacute; acordamos desde la propuesta inicial? Acordamos que hubiera un m&aacute;ximo de 25 alumnos en primaria y secundaria, acordamos que hubiera orientadores en todos los centros educativos, acordamos la estructura del curr&iacute;culum. Conseguimos un acuerdo mayoritario, desde Izquierda Unida hasta los partidos nacionalistas. La LOGSE fue una ley que cont&oacute; con el m&aacute;ximo consenso... Excepto el Partido Popular, que se opuso. Y se opuso, si no recuerdo mal, porque la ense&ntilde;anza de los tres a los seis a&ntilde;os no era gratuita.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Hablemos de aspectos concretos de la LOGSE. El adelanto de edad con la que los alumnos pasan a los institutos, por ejemplo. Eso supuso un cambio brutal. Y adem&aacute;s, hubo que cambiar muchas cosas, remodelar el sistema, algo que debi&oacute; de costar mucho dinero. &iquest;Qu&eacute; persegu&iacute;a esa medida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> La raz&oacute;n fundamental es que hay una etapa que comienza a los doce a&ntilde;os &mdash;la Educaci&oacute;n Secundaria y el Bachillerato&mdash; y que es bueno que se curse en el mismo lugar, en el instituto. Desde luego, los alumnos pod&iacute;an haberse quedado dos a&ntilde;os m&aacute;s en el colegio aunque entraran en una nueva etapa educativa, pero las condiciones de ense&ntilde;anza en los colegios de EGB eran peores que las de los institutos: no hab&iacute;a laboratorios, no hab&iacute;a instalaciones suficientes. Puedo entender que alguien diga: &ldquo;No es bueno que una ni&ntilde;a de doce a&ntilde;os conviva con un chaval de diecinueve&rdquo;. Pero en los colegios concertados conviven alumnos de tres a dieciocho a&ntilde;os, y no pasa nada, no hay problemas de convivencia. Fue una decisi&oacute;n que adoptamos en su momento. Ten&iacute;a puntos a favor y tambi&eacute;n los ten&iacute;a en contra. Pero valoramos que ten&iacute;a m&aacute;s a favor que en contra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Mereci&oacute; la pena el gasto que supuso todo eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> Jug&aacute;bamos con el descenso demogr&aacute;fico. Hicimos un estudios de cortes, de flujos de alumnos y a partir del a&ntilde;o 94 descend&iacute;an. Los a&ntilde;os setenta fueron los a&ntilde;os del <em>boom</em> demogr&aacute;fico, esos alumnos entraron en los institutos en los ochenta. En esa d&eacute;cada los cortes de alumnos estaban en torno a los 640.000 alumnos por a&ntilde;o. Quince a&ntilde;os despu&eacute;s est&aacute; en 300.000, sumando a los inmigrantes. Liberar aulas de los de doce o trece a&ntilde;os, que pasaron a los institutos, que a su vez ten&iacute;an menos alumnos, nos permiti&oacute; extender la educaci&oacute;n hacia los tres a&ntilde;os. Lo que gast&aacute;bamos por un lado lo gan&aacute;bamos por otro. Si no, hubi&eacute;ramos tenido que invertir en los centros de EGB. En todo caso, s&iacute; que admito que fue una decisi&oacute;n discutible: valoramos pros y contras y nosotros pensamos que esa era la mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;C&oacute;mo ve la ense&ntilde;anza concertada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> Yo soy partidario porque es lo que quieren las familias. Si hay gente que quiere una ense&ntilde;anza de tal tipo y la quiere pagar, pues me parece bien que la pague. Y si hay opci&oacute;n de que los alumnos tengan una ense&ntilde;anza gratuita, pues tambi&eacute;n me parece bien. &iquest;Qu&eacute; es lo que me parece menos bien? Que los centros que reciben fondos p&uacute;blicos seleccionen a sus alumnos porque haya que pagar, porque haya una serie de cuotas, y que haya una selecci&oacute;n encubierta. Los fondos p&uacute;blicos se dan para que haya unos centros que tengan la obligaci&oacute;n de aceptar a todos los alumnos, sin excepci&oacute;n. A los centros concertados va un tipo de alumnos y a los p&uacute;blicos otros, y eso me parece mal. La red que debe articular el conjunto del sistema y garantizar la cohesi&oacute;n social es la ense&ntilde;anza p&uacute;blica. Y por tanto, los mayores recursos, los mayores esfuerzos deben orientarse a la ense&ntilde;anza p&uacute;blica. Esa es mi fundamental convicci&oacute;n. En los famosos estudios PISA quedamos muy bien en equidad social, quedamos muy bien en igualdad. Somos los primeros o los segundos. La diferencia entre un colegio privado y un colegio p&uacute;blico es peque&ntilde;a. Estamos en un pa&iacute;s en que las diferencias no son enormes entre llevar un hijo aqu&iacute; y llevar un hijo all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Se plantearon suprimir la ense&ntilde;anza privada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM: </strong>No. Ni la concertada tampoco. Nunca nos lo planteamos porque nos parec&iacute;a que eso no respetaba ni los mandatos de la Constituci&oacute;n, ni la libertad de elecci&oacute;n de centro, ni nos parec&iacute;a que casaba con la historia educativa espa&ntilde;ola. Yo sigo pensando que es bueno para la oferta educativa que existan distintos tipos de centros. Lo que s&iacute; sostengo es que muchos de los recursos p&uacute;blicos deber&iacute;an ir a los centros p&uacute;blicos. En este momento la prioridad sigue siendo la ense&ntilde;anza p&uacute;blica, puesto que el 73% de alumnos van a escuelas p&uacute;blicas. Se deber&iacute;a evitar que en determinadas zonas donde no hay oferta educativa la prioridad fuera la ense&ntilde;anza concertada. Si hay una zona donde no hay escuela, mi opci&oacute;n es que deber&iacute;a haber un centro p&uacute;blico. Determinadas comunidades aut&oacute;nomas consideran que es m&aacute;s econ&oacute;mico y mejor que haya un centro concertado. Esa es la diferencia ideol&oacute;gica entre unos y otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Usted habla de libertad de elecci&oacute;n. &iquest;Tienen todos los espa&ntilde;oles libertad de elecci&oacute;n para mandar a sus hijos a estudiar al Liceo Franc&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> &iquest;Qu&eacute; es la libertad de elecci&oacute;n? Yo creo que la libertad de elecci&oacute;n es la posibilidad de elegir de acuerdo con la oferta existente los centros que est&eacute;n m&aacute;s pr&oacute;ximos a la manera de entender la ense&ntilde;anza de cada uno. Y por tanto hay un abanico muy amplio de centros. La libertad de elecci&oacute;n tiene un l&iacute;mite econ&oacute;mico para las ense&ntilde;anzas privadas. Pero nosotros hablamos de una libertad de elecci&oacute;n en la oferta p&uacute;blica o concertada. Y de libertad de elecci&oacute;n que tiene como l&iacute;mite el n&uacute;mero de puestos escolares disponibles. Quieres ir al instituto &ldquo;Beatriz de Galindo&rdquo;, donde hay una gran demanda. Si hay cuarenta y cinco plazas disponibles para primero y hay mil solicitudes, habr&aacute; novecientos sesenta que digan: &ldquo;Oiga, no me respetan la libertad de elecci&oacute;n&rdquo;.
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        <strong>DK: Lo que no entendemos es c&oacute;mo la existencia de un colegio privado de &eacute;lite garantiza la libertad para todos. M&aacute;s bien garantiza la libertad de los que pueden pagar 3.000 euros al mes por el colegio de su hijo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> Eso es s&oacute;lo un porcentaje peque&ntilde;o. Admito que haya una oferta peque&ntilde;a para un porcentaje peque&ntilde;o que pueda pagarlo, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Ve usted diferencia entre permitir los colegios privados y permitir las c&aacute;rceles privadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> &iquest;C&aacute;rceles privadas? Bueno, la diferencia es que hay una oferta p&uacute;blica, una oferta p&uacute;blica sostenida con fondos p&uacute;blicos de por lo menos el 95% por ciento. Las posibilidades que tiene una familia con recursos moderados o escasos para elegir un centro es muy grande. Y vuelvo al tema de los concertados, pagados con dinero p&uacute;blico y al que tienen que tener acceso todos los alumnos. El problema es que tienen determinados sistemas de cuotas encubiertas que impiden que esa libertad y esa igualdad de elecci&oacute;n se ponga en pr&aacute;ctica. Y eso me parece inaceptable. Porque estamos en un sistema en el que el modelo se basa en que financiamos centros p&uacute;blicos y privados, llamados concertados, para que todos los alumnos sin discriminaci&oacute;n puedan acceder a ellos. Pero, claro, de forma gratuita. Yo no tendr&iacute;a ning&uacute;n problema en que la gente que de forma gratuita quiera ir a la ense&ntilde;anza de las monjas pueda hacerlo. A m&iacute; me parece muy bien. Pues vaya usted. Porque partimos de nuestra historia, de nuestra cultura, porque ten&iacute;amos en los a&ntilde;os ochenta un 30% de familias que quer&iacute;a llevar a sus hijos a la ense&ntilde;anza religiosa y quer&iacute;a tener clases de religi&oacute;n en esos centros... pues me parece muy bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Con qu&eacute; porcentaje dir&iacute;a que est&aacute; muy bien que se segregue por sexos? Si lo quieren los padres y lo pagan...</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM: </strong>Yo soy contrario a la segregaci&oacute;n por sexos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Ya, pero siguiendo con ese razonamiento, si hay un 30% de padres que quieren esa educaci&oacute;n, hay que d&aacute;rsela...</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> No, pero hay criterios sobre los cuales el sistema educativo debe mantener su modelo de lo que es la ense&ntilde;anza. La segregaci&oacute;n por sexos para m&iacute; s&iacute; que es una l&iacute;nea que no se debe cruzar; en cambio, el tema de si debe haber o no ense&ntilde;anza concertada no tiene l&iacute;nea roja para m&iacute;. Es un asunto discutible. El sistema educativo debe mantener la igualdad entre los sexos, como debe mantener la igualdad entre las personas altas y bajas, inmigrantes y no inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Si tuviera la posibilidad de hacer una reforma ahora... &iquest;Cuestionar&iacute;a la ense&ntilde;anza concertada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> Yo la mantendr&iacute;a con otro pacto. Es decir, con un pacto m&aacute;s estricto. La ense&ntilde;anza concertada es algo que est&aacute; bien pero con criterios m&aacute;s estrictos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Da la impresi&oacute;n de que ustedes hicieron lo que pudieron hacer, lo que les dejaron hacer, y de que no llevaron su ideolog&iacute;a de izquierdas hasta sus &uacute;ltimas consecuencias.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>AM:</strong> No, yo no tengo esa percepci&oacute;n de lo que yo hice, de ninguna manera. Hicimos un gran proyecto. Un proyecto fant&aacute;stico, de verdad. Un proyecto progresista que buscaba la igualdad de las personas en su acceso a la educaci&oacute;n, una propuesta de mejora de la calidad de la ense&ntilde;anza. Una ley que consigui&oacute; un acuerdo entre nacionalistas, Izquierda Unida, que pr&aacute;cticamente dura veintid&oacute;s a&ntilde;os. Yo me siento enormemente orgulloso. Compar&eacute;mosla con la propuesta que se pone encima la mesa ahora. Nada m&aacute;s. Simplemente veamos una y otra y veamos sus enormes diferencias ideol&oacute;gicas. Recuerdo a un amigo m&iacute;o, mucho m&aacute;s de izquierdas que yo, que me dec&iacute;a: &ldquo;Dentro de unos a&ntilde;os pediremos que se cumpla la LOGSE&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[DK]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/logse-gran-proyecto-fantastico-verdad_1_5518490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Dec 2012 17:43:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[«La LOGSE fue un gran proyecto, un proyecto fantástico, de verdad»]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las burbujas de la edición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/burbujas-edicion_1_5519936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El mundo de la edici&oacute;n en Espa&ntilde;a ha vivido, por lo menos, dos burbujas que han reventado recientemente, de forma a&uacute;n poco estrepitosa. La m&aacute;s grande ten&iacute;a que ver con los a&ntilde;os de vacas gordas que vivi&oacute; la industria (desde las librer&iacute;as hasta las editoriales, pasando por las agencias literarias y los autores, o al menos algunos de ellos), y se ha ido deshinchando paulatina y tercamente desde hace por lo menos dos a&ntilde;os. Una simple se&ntilde;al: los <em>megabestsellers</em> de aquellos tiempos (Ken Follet, Stieg Larsson, Ruiz Zaf&oacute;n, m&aacute;s algunos libros de autoayuda como <em>Qui&eacute;n se ha llevado mi queso</em>, etc&eacute;tera) alcanzaban hasta 2008-09 cifras de ventas superiores al mill&oacute;n de ejemplares. Todo eso ha terminado, y los superventas de 2012 apenas alcanzan como much&iacute;simo el medio mill&oacute;n de ejemplares y, por lo general, se quedan por debajo de los 200.000.
    </p><p class="article-text">
        Aquel fen&oacute;meno trajo consigo subastas surrealistas por los derechos de ciertos libros, la m&aacute;s sonada de las cuales fue la que gan&oacute; Planeta por la nueva y entonces a&uacute;n no escrita novela de Dan Brown, la primera tras el &eacute;xito de <em>El c&oacute;digo Da Vinci</em>, publicada por Urano (que prefiri&oacute;, sensatamente, no competir en el tramo final de la subasta). Seg&uacute;n los rumores el disparatado anticipo fue de 1,5 millones de d&oacute;lares. Pero no solo en el mundo de las novelas de g&eacute;nero pasaban cosas as&iacute;. Alg&uacute;n autor literario alcanz&oacute; a cobrar 600.000 euros por unas memorias o una novela que luego no cubri&oacute; con las ventas ni la cuarta parte de esa suma, y la lista de los ganadores de premios como el Planeta y otros ilustra con claridad que los l&iacute;mites del pudor siguen siendo bastante flexibles.
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente se hab&iacute;a producido la llegada de los novelistas de la &ldquo;Nueva narrativa espa&ntilde;ola&rdquo; al <em>mainstream</em> de la edici&oacute;n, y un buen n&uacute;mero de ellos comenzaron a alcanzar ventas de entre 50.000 y 350.000 ejemplares, con Arturo P&eacute;rez Reverte y Eduardo Mendoza a la cabeza, Juanjo Mill&aacute;s junto a ellos a partir de cierto momento,  y otro numeroso grupo de autores. &iquest;Hubo tambi&eacute;n una burbuja literaria, una inflaci&oacute;n de  la valoraci&oacute;n cr&iacute;tica de ciertas obras?  &iquest;Afect&oacute; este fen&oacute;meno a los escritores de esa nueva ola narrativa cuya eclosi&oacute;n se produjo de forma masiva a partir de 1985, aproximadamente? &iquest;Existi&oacute; desde el poder pol&iacute;tico un intento de aupar a la gloria literaria y de hacer participar del fest&iacute;n del dinero p&uacute;blico a los que fueron acusados de ser &ldquo;los doscientos novelistas del PSOE&rdquo;?
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                </figure><p class="article-text">
        Como m&iacute;nimo podr&iacute;amos decir que s&iacute; hubo a partir de comienzos de los noventa del pasado siglo una feria de las vanidades en la que los prestigios y las ventas y los anticipos disparados e incluso disparatados iban extra&ntilde;amente de la mano, y que aquel enloquecimiento colectivo no deja de tener semejanzas con la burbuja espa&ntilde;ola por antonomasia, la de la construcci&oacute;n. S&iacute; hemos vivido una burbuja en la que los prestigios estaban bastante hinchados. Pero ni esa inflaci&oacute;n se debi&oacute; en modo alguno a la intervenci&oacute;n de los pol&iacute;ticos, ni estos tuvieron tampoco nada que ver con el verdadero negocio en el que se convirti&oacute; para algunos la escritura, ya que esto &uacute;ltimo fue consecuencia primero de las ventas, realmente asombrosas, conseguidas por unos cuantos autores, y en segundo lugar y en algunos casos por la intervenci&oacute;n de los agentes literarios, que consiguieron jugar bien sus cartas, subastar derechos como quien subasta pescado en la lonja de Tokio, y sacar brutales  tajadas en forma de anticipos irrecuperables que, curiosamente, ciertos editores con buena financiaci&oacute;n estuvieron dispuestos a pagar, aunque luego maldijeran a los autores y sus agentes cuando las sumas adelantadas no se correspond&iacute;an con las ventas. Pero en todo esto no medi&oacute; en absoluto el poder.
    </p><p class="article-text">
        Para poner las cosas en perspectiva habr&aacute; que recordar una historia real que ejemplifica bien lo ocurrido en el momento de arranque de ese fen&oacute;meno. A comienzos de los ochenta yo era lector de la editorial Anagrama. Al convocarse el premio Herralde por primera vez (y durante los siguientes seis o siete a&ntilde;os) me correspondi&oacute; la tarea de leer y cribar todos los manuscritos que se presentaban al mismo. Deb&iacute;a de llevar unos cien manuscritos le&iacute;dos (bastante por encima, dada la calidad penosa de la mayor&iacute;a de ellos) en la primera convocatoria cuando encontr&eacute; por fin una novela que ten&iacute;a en mi opini&oacute;n  fuerza e inteligencia literarias. Era un texto de &Aacute;lvaro Pombo. Me sonaba vagamente su nombre, pero no supe de qu&eacute;. Comuniqu&eacute; al editor que hab&iacute;a encontrado una peque&ntilde;a joya, Jorge Herralde estableci&oacute; contacto telef&oacute;nico con Pombo, &eacute;ste respondi&oacute; contento que si esa novela hab&iacute;a gustado, a lo mejor gustar&iacute;a m&aacute;s otro manuscrito suyo, lo remiti&oacute;, lo le&iacute;, y result&oacute; ser, en efecto, incluso mejor; el mismo procedimiento de llamada telef&oacute;nica, y env&iacute;o de manuscrito se repiti&oacute; tres veces m&aacute;s. Uno de los textos que envi&oacute; Pombo llevaba todav&iacute;a el sello de &ldquo;obra presentada al Premio Planeta&rdquo;, y era una chiflada historia de un grupo de gente que decid&iacute;a atentar contra el Rey. Como algunos tal vez recuerden, aquel a&ntilde;o Pombo fue ganador y finalista del premio. Cuento todo esto para que se entienda cu&aacute;l era la situaci&oacute;n de un escritor como Pombo en aquella &eacute;poca. Tras sacar un par de vol&uacute;menes de versos y otro de relatos a mediados de los setenta, Pombo no ten&iacute;a quien le publicara. Acumulaba manuscritos en los cajones, porque no hab&iacute;a nadie  dispuesto a publicar novelas de nuevos escritores. Y como Pombo, much&iacute;simos m&aacute;s. El mismo Juanjo Mill&aacute;s hab&iacute;a ganado en 1975 el Premio S&eacute;samo con <em>Cerbero son las sombras</em>, pero hasta 1987, con <em>El desorden de tu nombre</em>, su obra no alcanz&oacute; apenas difusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La edici&oacute;n progre se hab&iacute;a concentrado en el ensayo. Hubo un intento aislado de Barral Editores (segunda mitad de los setenta) de promocionar a los nuevos novelistas espa&ntilde;oles. Fue lanzado con el interrogante &ldquo;&iquest;Existe una nueva novela espa&ntilde;ola?&rdquo;, que mostraba las dudas del propio Carlos Barral en relaci&oacute;n con la respuesta. Aquella serie de libros, con t&iacute;tulos de F&eacute;lix de Az&uacute;a, Manuel de Lope y otros, no obtuvo apenas resonancia. Como tampoco la tuvo la colecci&oacute;n Nostromo de Alfaguara, con unos libros con aspecto de segunda divisi&oacute;n que no demostraban gran entusiasmo por parte del editor, y en donde aparecieron cosas tan notables como <em>La media distancia</em>, de Alejandro G&aacute;ndara.
    </p><p class="article-text">
        Con las escasas salvedades de algunas novelas de Juan Mars&eacute;, y Garc&iacute;a Hortelano, de Juan y Luis Goytisolo, lo dem&aacute;s en narrativa  espa&ntilde;ola era un desierto, incluyendo la novela politizada que pretend&iacute;a contribuir a derribar la dictadura con literatura de denuncia. Recuerdo el primer informe que me encarg&oacute; Carlos Barral, all&aacute; por 1968. Con brutalidad juvenil, me cargu&eacute; el manuscrito en mi informe. Carlos me llam&oacute; a su despacho para decirme que ten&iacute;a raz&oacute;n, pero que no pod&iacute;a dejar de publicar esa novela (se titulaba <em>La mina</em>, <em>La f&aacute;brica</em>, <em>La huelga</em> o cualquier cosa as&iacute;) porque el autor, era &ldquo;compa&ntilde;ero de viaje&rdquo; del partido por antonomasia (el PCE).
    </p><p class="article-text">
        En un universo paralelo, el poder literario segu&iacute;a su extra&ntilde;a vida ramplona. Quiero decir que se publicaban novelas de Mercedes Salisachs y de Torcuato Luca de Tena, de Concha Al&oacute;s y de Jos&eacute; Mar&iacute;a Gironella, y otros autores justamente olvidados, pero que en aquel entonces recib&iacute;an los parabienes de la cr&iacute;tica y consegu&iacute;an bastantes lectores. Camilo Jos&eacute; Cela continuaba publicando y reinando en un panorama ciertamente rancio. Hab&iacute;a excepciones, como algunas cosas de Fern&aacute;ndez Santos, Delibes y otros, pero eran minor&iacute;a. En 1968, Juan Benet obtuvo un clamoroso <em>succ&egrave;s d&rsquo;estime</em> con <em>Volver&aacute;s a Regi&oacute;n</em> y su obra subsiguiente, y demostr&oacute; que el idioma espa&ntilde;ol pod&iacute;a ser utilizado de forma moderna, seria e inteligente en los g&eacute;neros narrativos, pero si bien su gigantesca estatura y su inimitable individualidad literaria le convirtieron en una ense&ntilde;a para los j&oacute;venes, nunca lleg&oacute; a constituir un modelo. Como tampoco lo fue Ferlosio, pese al impacto de su seminal ensayo sobre las figuras de lo narrativo, <em>Las semanas en el jard&iacute;n</em>.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros indicios de los cambios que surgir&iacute;an m&aacute;s adelante no llegaron hasta 1975, cuando se public&oacute; <em>La verdad sobre el caso Savolta</em>, primera novela de un joven llamado Eduardo Mendoza. Pero su &eacute;xito de cr&iacute;tica y lectores fue un fen&oacute;meno muy aislado. En la editorial de Rosa Reg&aacute;s, La Gaya Ciencia, aparecieron durante los setenta los primeros relatos de &Aacute;lvaro Pombo (quiz&aacute; por eso me sonaba su nombre) y una novela de Javier Mar&iacute;as, entre otros, mientras que Juanjo Mill&aacute;s ganaba el Premio S&eacute;samo con <em>Cerbero son las sombras</em>. Todos estos libros circulaban entre minor&iacute;as que se contaban por docenas, poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que lo que ocurri&oacute; cuando Anagrama y Tusquets, Siruela y Lumen, principalmente, y m&aacute;s adelante tambi&eacute;n Alfaguara, lanzaron la renovaci&oacute;n editorial espa&ntilde;ola de los a&ntilde;os ochenta, el estado de la ficci&oacute;n espa&ntilde;ola segu&iacute;a siendo lamentable. Tuvieron que transcurrir todos los a&ntilde;os de ese decenio para que los nuevos escritores comenzaran a alcanzar el <em>mainstream</em>. Primero fueron Javier Mar&iacute;as con <em>Coraz&oacute;n tan blanco</em> y Arturo P&eacute;rez Reverte con <em>La tabla de Flandes</em>, luego la repercusi&oacute;n europea de la presencia de Espa&ntilde;a como pa&iacute;s invitado en la Feria de Frankfurt el a&ntilde;o 1991 (que termin&oacute; en fiasco, pues los libros entonces contratados para ser traducidos a diversos idiomas europeos no vendieron nada, con la sola excepci&oacute;n de <em>Coraz&oacute;n tan blanco</em> en Alemania, novela contratada y luego rechazada por Piper, y luego editada por Klett Kota y elevada a los cielos, muchos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, por la cr&iacute;tica y los lectores).3
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        Creo que podr&iacute;a mantener hoy en su casi totalidad lo que escrib&iacute; en un art&iacute;culo que me encarg&oacute; Jos&eacute; Miguel Ull&aacute;n y finalmente public&oacute; C&eacute;sar Antonio Molina en el suplemento cultural de <em>Diario 16</em>. Defend&iacute; all&iacute;, hacia 1988, que se hab&iacute;a producido una eclosi&oacute;n narrativa notable. No hab&iacute;a manifiestos ni se trataba de la llegada de una sola generaci&oacute;n, no era en absoluto un movimiento literario de los que hab&iacute;amos ido viendo a lo largo del siglo XX, pero el conjunto de lo que estaba ocurriendo significaba una ruptura con todo lo anterior. Javier Tomeo le llevaba m&aacute;s de treinta a&ntilde;os a Ignacio Mart&iacute;nez de Pis&oacute;n. La <em>Historia del idiota contada por &eacute;l mismo</em> de  F&eacute;lix de Az&uacute;a no ten&iacute;a nada que ver con <em>El bandido doblemente armado</em> de Soledad Pu&eacute;rtolas. Si hab&iacute;a alguna cosa en com&uacute;n era el aprecio por la narraci&oacute;n como elemento clave de la novela; la curiosidad por las estructuras propias de los g&eacute;neros, sobre todo la novela negra; el desd&eacute;n m&aacute;s absoluto por el costumbrismo a ras de suelo y los fuegos de artificio que hab&iacute;an pasado por &ldquo;estilo&rdquo; durante los decenios posteriores al final de la guerra civil, y por el car&aacute;cter timorato que caracteriz&oacute; la novela del franquismo, uno de cuyos defectos principales era que ignor&oacute; todo lo que se llevaba escribiendo desde hac&iacute;a un siglo en el resto del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, tal vez lo m&aacute;s importante fuese que esos narradores nuevos que comenzaron a publicar en los ochenta respetaban y trataban de aprender de los Borges, Cort&aacute;zar, Vargas Llosa, Cabrera Infante, Garc&iacute;a M&aacute;rquez, por un lado; y, por otro, de la pl&eacute;tora de nuevos narradores brit&aacute;nicos, norteamericanos y centroeuropeos cuyos libros eran publicados entonces por las mismas editoriales que comenzaron a sacar los libros de los nuevos espa&ntilde;oles: John Updike y Martin Amis y Julian Barnes, Kazuo Ishiguro y John Kennedy Toole y todo el nuevo periodismo, Thomas Bernhard y Marguerite Yourcenar&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a en los a&ntilde;os noventa hubo quien me ech&oacute; en cara que me atreviese a incluir en una colecci&oacute;n literaria (Ave F&eacute;nix Serie Mayor, de Plaza &amp; Jan&eacute;s) las novelas de Ray Loriga (descubierto por Constantino B&eacute;rtolo, Ray decidi&oacute; luego publicar con el traductor de uno de sus modelos: Sam Shepard), a las que siguieron en la misma colecci&oacute;n obras de Benjam&iacute;n Prado y F&eacute;lix Romeo, que s&iacute; pertenec&iacute;an a una misma generaci&oacute;n y en los que la influencia de la narrativa anglosajona ten&iacute;a un peso enorme.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n de quienes ocupaban el poder literario hasta entonces fue bastante furiosa. Con Cela a la cabeza, naturalmente, urdieron la historia de que hab&iacute;a unos &ldquo;novelistas del PSOE&rdquo; que no merec&iacute;an perd&oacute;n de Dios. De la misma manera que el partido socialista hab&iacute;a &ldquo;usurpado&rdquo; el poder a los de siempre (franquistas reciclados y dem&aacute;s), los ni&ntilde;atos que comenzaban a conseguir cierta aprobaci&oacute;n cr&iacute;tica y, muy despacito, algunos miles de lectores, no eran m&aacute;s que el brazo literario de los nuevos pol&iacute;ticos, gente que pretend&iacute;a quedarse con las subvenciones, prebendas, ciclos de conferencias, sillones acad&eacute;micos y dem&aacute;s migajas del pastel estatal que hasta entonces se hab&iacute;an repartido entre s&iacute; los escritores que acompa&ntilde;aron la evoluci&oacute;n de la dictadura desde el a&ntilde;o 39.
    </p><p class="article-text">
        Yo fui un novelista del PSOE, sin saberlo. Me ganaba la vida malamente cobrando a tanto la hora mis labores en la editorial, y traduciendo a velocidades incre&iacute;bles lo que fuera, de Capote a Nabokov, de Amis a Fowles y lo que cayera, y jam&aacute;s encontraba tiempo para escribir. De modo que ped&iacute; una beca de creaci&oacute;n literaria durante el breve periodo en el que el verdadero autor de <em>El Quijote</em> fue director de una oficina del ministerio de Cultura llamada Centro de las Letras Espa&ntilde;olas, y la consegu&iacute;. Pude as&iacute; liberar durante tres meses media jornada laboral que dediqu&eacute; a escribir el primer borrador de una novela.  No s&eacute; qu&eacute; otras prebendas obtuvieron los dem&aacute;s, pero muchos de ellos, a los que conozco desde mi juventud, jam&aacute;s pidieron nada ni obtuvieron nada. Pero s&iacute; lograron un &eacute;xito de cr&iacute;tica y lectores como jam&aacute;s hab&iacute;an obtenido los miembros de la novela de la &eacute;poca franquista. Y eso doli&oacute; mucho.
    </p><p class="article-text">
        De todo aquello hace ahora veinte a&ntilde;os, si contamos a partir del a&ntilde;o en que Espa&ntilde;a fue pa&iacute;s invitado en Frankfurt. Aquel grupo de autores termin&oacute; ocupando el <em>mainstream</em>, y su obra ha corrido la suerte variada que cab&iacute;a esperar. Javier Mar&iacute;as y Vila-Matas, P&eacute;rez Reverte y Almudena Grandes, Juanjo Mill&aacute;s y Eduardo Mendoza, Rosa Montero y Mart&iacute;nez de Pis&oacute;n ya tienen una larga descendencia: Javier Cercas y Ray Loriga, Agust&iacute;n Fern&aacute;ndez Mallo y Rafael Reig, y, si se me permite incluir algunos autores de los que publico ahora, Willy Uribe, Mat&iacute;as N&eacute;spolo y Marina Perezagua.
    </p><p class="article-text">
        De aquella inercia sosa y bastante uniforme que fue la novela de los a&ntilde;os de la dictadura a la multiplicidad de estilos actual media una distancia suficiente como para celebrar que hubiera cambios, que apareciesen narradores de otro tipo. Si para que haya en un idioma buena literatura dram&aacute;tica suele ser bueno que exista un nutrido grupo de escritores de comedia de bulevar, creo que  eso se consigui&oacute; a partir de aquella eclosi&oacute;n de los ochenta.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; valor tengan los del grupo antecesor, aquellos &ldquo;nuevos narradores&rdquo; de hace 25 a&ntilde;os, y cu&aacute;l pueda ser el de los que les siguen ahora, es algo que no quedar&aacute; fijado para siempre. El extra&ntilde;o destino de Shakespeare, genio en vida, cerril y b&aacute;rbaro durante tres siglos despu&eacute;s de su muerte, y mejor guionista de Hollywood en la actualidad, gracias a que T.S. Eliot y otros redescubrieron su obra a comienzos del siglo XX, es el mejor ejemplo de la volubilidad del gusto literario. Como editor, creo que hicimos bien dando a conocer la obra de aquellos narradores &ldquo;nuevos&rdquo;. El tiempo nos ha dado la raz&oacute;n durante un lapso breve. Pero no me atrevo a subirme a lo alto de ninguna pir&aacute;mide para juzgar si tendr&aacute;n todav&iacute;a lectores dentro de un par de a&ntilde;os, o un par de siglos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Murillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/burbujas-edicion_1_5519936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Dec 2012 11:33:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las burbujas de la edición]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[La Burbuja Literaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué no podemos parar de escribir?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/podemos-escribir-burbuja-ruido-especie_1_5519890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La gran burbuja o el ruido de la especie</p></div><p class="article-text">
        <em>Hacer libros no tiene fin,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y el mucho estudio es aflicci&oacute;n de la carne.</em>
    </p><p class="article-text">
        Eclesiast&eacute;s, 12, 12
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde estar&aacute;n ahora los 116.851 t&iacute;tulos que se imprimieron en Espa&ntilde;a durante 2011, incluidas reimpresiones, a una media de tirada de 1.345 ejemplares? A m&iacute; que me registren.
    </p><p class="article-text">
         Las desoladoras vistas que nos deja la burbuja inmobiliaria, esas panor&aacute;micas de urbanizaciones <em>lecorbusianas</em>, plenas de chal&eacute;s despanzurrados al atardecer, tienen su contrapunto cultural en los almacenes editoriales saturados por la burbuja literaria, en donde yacen libros que ninguna mano tocar&aacute; jam&aacute;s, apilados en columnas que forman calles por las que circula una carretilla elevadora sin conductor.
    </p><p class="article-text">
        La burbuja literaria que nos ha estallado estos a&ntilde;os no es la primera, por m&aacute;s que sea la m&aacute;s grande. La historia de la literatura universal se halla repleta de burbujas, que no son sino uno m&aacute;s de esos fen&oacute;menos atmosf&eacute;ricos impredecibles que concluyen fatalmente en cat&aacute;strofe, como los tornados, los terremotos y los <em>tsunamis</em>.
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s antiguo almac&eacute;n de libros abandonados que han desenterrado los arque&oacute;logos es la llamada <em>biblioteca</em> de Ebla, en las ruinas de esa antigua ciudad, a tres d&iacute;as de camino al sur de Alepo. Hab&iacute;a all&iacute; cerca de 20.000 documentos en torno al 2500 a. C., la &eacute;poca en la que las casas y los libros se hac&iacute;an de la misma arcilla. Sabemos leer el ebla&iacute;ta, como hemos llamado a la lengua en que se escribieron la mayor&iacute;a de esas obras, pero no entendemos su po&eacute;tica, as&iacute; que resulta dif&iacute;cil determinar si el lugar era un archivo o una biblioteca. La l&iacute;nea que separa el registro administrativo de la literatura es demasiado fina: &iquest;en qu&eacute; momento se convierte el apunte funerario en epitafio?, &iquest;la ofrenda al dios de turno en oraci&oacute;n?, &iquest;la solicitud de conmutaci&oacute;n de pena en alegato literario?, &iquest;el resumen de la &uacute;ltima carnicer&iacute;a en narraci&oacute;n &eacute;pica?, &iquest;la cita fornicatoria en poema de amor?
    </p><p class="article-text">
        La literatura no es, al fin y al cabo, m&aacute;s que una rama del registro administrativo, que trabaja para evitar el olvido. Cuatro ramas, en realidad: el registro de acontecimientos puntuales, origen de la l&iacute;rica (&ldquo;Aqu&iacute; yace tal rey&rdquo;); el registro de sucesiones de hechos, origen de la narraci&oacute;n (&ldquo;En el a&ntilde;o tal, el rey cual conquist&oacute; esta ciudad, destruy&eacute;ndola para comenzar su reconstrucci&oacute;n&rdquo;); el registro de disputas legales, origen de la literatura dram&aacute;tica; y el registro de leyes, acuerdos contractuales y cuentas, origen del ensayo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuatro burbujas hist&oacute;ricas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde la creaci&oacute;n de la biblioteca de Ebla, las burbujas literarias son incontables. Cervantes mismo escribi&oacute; su <em>Quijote</em> arremetiendo contra la burbuja de libros de caballer&iacute;a. As&iacute; que conviene resumir tanta pompa en cuatro ejemplos significativos, que ilustran, de paso, los fundamentos de la literatura occidental: la burbuja de aedos posthom&eacute;ricos, la burbuja de poetas romanos, la burbuja de comediantes barrocos y la burbuja de folletineros decimon&oacute;nicos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Tras el &eacute;xito de la <em>Il&iacute;ada</em> y la <em>Odisea,</em> todos los escritores quer&iacute;an ser famosos como Homero, y se pusieron como locos a contar los antecedentes o la continuaci&oacute;n de la guerra de Troya, los accidentados regresos de los colegas de Ulises a sus patrias, o, abordando ciclos mitol&oacute;gicos distintos, las haza&ntilde;as de Edipo, de H&eacute;rcules, de los Argonautas, de Teseo... Sabemos los t&iacute;tulos de esos poemas y las atribuciones de algunas autor&iacute;as: la <em>Peque&ntilde;a Il&iacute;ada </em>de Lesques de Pirra,<em> </em>la <em>Iliupersis </em>o el<em> Saco de Troya </em>de Arctino de Mileto, la <em>Edipodia </em>de Cinet&oacute;n de Esparta<em>... </em>Pero por fortuna no se ha conservado casi ninguno de los miles de versos de aquellos tostones. La denuncia de esta burbuja la hizo un bibliotecario de Alejandr&iacute;a, el poeta helen&iacute;stico Cal&iacute;maco, con un famoso epigrama que inaugura tambi&eacute;n la disputa ancestral entre narradores y l&iacute;ricos. A Cal&iacute;maco, para despreciar el &eacute;xito de los poemas narrativos c&iacute;clicos, no se le ocurri&oacute; otra que compararlos con la promiscuidad de algunos efebos de su tierra:
    </p><p class="article-text">
        <em>Odio el poema c&iacute;clico, y no me gusta el camino</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>      que a la muchedumbre aqu&iacute; y all&aacute; conduce</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Detesto al muchacho que va pasando por todos y no bebo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>      de la fuente p&uacute;blica. Me repugna todo lo popular.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Lisanias, t&uacute; s&iacute; que eres guapo, guapo. Pero antes de decirlo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>      con claridad, un eco me responde: &ldquo;Lo posee otro&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Mucho tiempo despu&eacute;s, fue precisamente la enorme influencia del griego Cal&iacute;maco la que provoc&oacute; otra burbuja literaria: la l&iacute;rica se extendi&oacute; por Roma como una verdadera plaga en la &eacute;poca de Augusto. Uno de los m&aacute;s prestigiosos de aquellos poetas, Horacio, protestaba as&iacute; de la situaci&oacute;n en su <em>Ep&iacute;stola Primera:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>        ... hoy es de todos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>la poes&iacute;a el &uacute;nico embeleso.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mozos y senadores coronados</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de flores cenan y recitan versos.</em>
    </p><p class="article-text">
        Ha habido siempre escritores que se bastaban para formar solos una burbuja literaria. Uno de los m&aacute;s prol&iacute;ficos de todos los tiempos fue sin duda nuestro Lope de Vega, al que su amigo Juan P&eacute;rez de Montalb&aacute;n atribuy&oacute; 1.800 comedias. De Montalb&aacute;n es precisamente este retrato de Lope como creador incansable y veloz, que hizo en una ocasi&oacute;n en que ambos se encerraron para escribir a cuatro manos y en dos d&iacute;as una comedia, g&eacute;nero sumamente popular de la &eacute;poca, el &uacute;nico que daba dinero fresco a los poetas:
    </p><p class="article-text">
        <em>Me levant&eacute; a las dos de la ma&ntilde;ana, y a las once acab&eacute; mi parte: sal&iacute; a buscarle (a Lope) y hallele en el jard&iacute;n muy divertido con un naranjo que se helaba. Y preguntando c&oacute;mo le hab&iacute;a ido de versos, me respondi&oacute;:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;A las cinco empec&eacute; a escribir, pero ya habr&aacute; una hora que acab&eacute; la jornada. Almorc&eacute; un torrezno, escrib&iacute; una carta de cincuenta tercetos y regu&eacute; todo este jard&iacute;n, que no me ha cansado poco.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y sacando los papeles me ley&oacute; las ocho hojas y los tercetos.</em>
    </p><p class="article-text">
        Ya en el siglo XIX, el auge de la burgues&iacute;a lectora y el periodismo hizo que los escritores se volcaran en folletines interminables a lo largo de toda Europa, con historias que comenzaban cerrando la intriga de la entrega anterior para terminar abriendo la intriga de la entrega posterior, af&aacute;n que se tradujo en una ins&oacute;lita abundancia de hu&eacute;rfanas paseando al borde de los precipicios. La burbuja no fue peque&ntilde;a. Los peri&oacute;dicos pagaban por l&iacute;neas, as&iacute; que los escritores las hac&iacute;an lo m&aacute;s cortas posible, y eso provocaba abundancia de di&aacute;logos de este tipo: 
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iexcl;Deteneos!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iquest;S&iacute;?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iexcl;S&iacute;!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iexcl;Deja!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iexcl;No!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iexcl;Ja, ja!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iexcl;Oh!</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no podemos parar de escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;cu&aacute;l es el germen de ese af&aacute;n desmedido de registrar el mundo por escrito que se halla en el origen de toda burbuja literaria?
    </p><p class="article-text">
        Antes de intentar responder a esa pregunta, det&eacute;ngase el lector un momento a contemplar la pantalla en que est&aacute; leyendo este art&iacute;culo, y comprobar&aacute; que no hay m&aacute;rgenes en ella, que el blanco apenas existe, que el silencio brilla por su ausencia: junto al registro que constituye este escrito se amontonan los encabezamientos que enlazan a otros. Del mismo modo que no hay blancos en la Piedra de Rosetta, la columna de Trajano, los muros en que se posan los grafiteros, el genoma humano, la catedral de Burgos, las bobinas de <em>Lo que el viento se llev&oacute; </em>o la Biblia pol&iacute;glota de Cisneros. Como cada uno de esos libros o edificios, internet, que los contiene a todos, no deja de ser una met&aacute;fora del cerebro de la especie humana, con todos sus ruidos y burbujas. Una met&aacute;fora cada vez m&aacute;s descriptiva, que acabar&aacute; logrando lo que pretend&iacute;an los inmensos mapas del mundo que imagin&oacute; Borges: la exasperante literalidad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que el blanco es el vac&iacute;o, que amenaza con el silencio. Si hay alg&uacute;n blanco en su pantalla, no lo dude: est&aacute; ah&iacute; para que usted lo rellene con su propio registro o con la publicidad que enlaza con el registro de su empresa. El cerebro del hombre no conoce el silencio: <em>horror vacui</em>. El rostro de un ni&ntilde;o durmiendo aparenta una serenidad mentirosa, porque, mientras descansa su cuerpo, su cerebro repite las lecciones del d&iacute;a. Aprende a hablar, a sumar y a escribir. Aprende a ponerle objeto y nombre a sus anhelos, a amar y a odiar a sus padres. De ah&iacute; la burbuja escrituraria, de la que sin duda la literaria es la pompa sustancial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Capitalismo y sobreproducci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue la imprenta de tipos m&oacute;viles el invento que elev&oacute; el tama&ntilde;o de las burbujas literarias de una manera exponencial. Al orfebre Gutenberg, su inventor, la maquinita le dur&oacute; en las manos lo que un lirio florecido: el banquero Johann Fust se qued&oacute; con el negocio por ese viejo m&eacute;todo de latrocinio: la daci&oacute;n por impago de deuda, que hoy hasta echamos de menos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; llam&oacute; la atenci&oacute;n de los usureros en semejante trasto? Hab&iacute;a mucho dinero en juego, aunque parezca mentira, porque tener libros daba prestigio en el arranque del Renacimiento. Aunque no se suele se&ntilde;alar, la imprenta fue el invento que prefigur&oacute; lo que hoy llamamos producci&oacute;n en cadena y, consecuentemente, el primitivo capitalismo: en una misma habitaci&oacute;n se reun&iacute;an en pleno siglo XV escritores, componedores, fundidores de tipos e impresores a trabajar horas y horas en condiciones miserables, haciendo tiradas inmensas de libros, que poco antes se manufacturaban uno a uno a lo largo de semanas.
    </p><p class="article-text">
        La posibilidad de negocio y la facilidad de producci&oacute;n despert&oacute; la avaricia necesaria para levantar las dos columnas que sostienen el sistema capitalista y provocan sus inc&oacute;modas pero muy efectivas burbujas: la sobreproducci&oacute;n e, inevitablemente, la necesidad de azuzar la demanda y el consumo hasta el derroche. Los libros se pusieron cada vez m&aacute;s de moda, se buscaron formatos de bolsillo, se redujeron los precios en la medida en que disparaban la demanda...
    </p><p class="article-text">
        En apenas cincuenta a&ntilde;os hab&iacute;a circulando por Europa, a trav&eacute;s de las rutas comerciales abiertas en la Edad Media por la seda y las especias, unos 35.000 t&iacute;tulos de los llamados incunables. As&iacute; comenz&oacute; la loca carrera que nos trae a estos tiempos en que se publican en el mundo dos t&iacute;tulos al minuto, mientras las multinacionales comienzan a vomitar gran parte de ellos en internet.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La burbuja que viene</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como el siglo XV con la imprenta, el siglo XX nos prepar&oacute; con internet un aumento exponencial de la producci&oacute;n de libros para el XXI. La red de redes posibilita una biblioteca inmensa en cada hogar sin necesidad de molestas estanter&iacute;as. Es m&aacute;s: lo mismo sucede con respecto a otros productos de la industria del entretenimiento (&iquest;qu&eacute; es, si no, un libro?), como la m&uacute;sica, el cine o el teatro.
    </p><p class="article-text">
        Esta revoluci&oacute;n est&aacute; apuntalada por un dec&aacute;logo de verdades colosales, que las grandes compa&ntilde;&iacute;as como Amazon y Google nos han legado a trav&eacute;s de la red de redes. Las nuevas Tablas de la Ley, que los medios de comunicaci&oacute;n repiten acr&iacute;tica y cansinamente. Vamos a recitar el dec&aacute;logo hasta aprend&eacute;rnoslo de memoria:
    </p><p class="article-text">
        <em>1) Internet es gratuito (debemos ser usted y yo los &uacute;nicos que pagamos una factura estratosf&eacute;rica de ADSL).</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>2) Las multinacionales pierden dinero con la venta de cacharros (tel&eacute;fonos, ordenadores, tabletas</em>, <em>libros electr&oacute;nicos...), que, en su af&aacute;n de democratizar la cultura, venden por debajo de costes. Lo que explica sus p&eacute;rdidas y el consiguiente descenso de impuestos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>3) Las funciones de los editores, traductores, correctores productores, distribuidores y vendedores de productos culturales no dejan de ser, como toda actividad humana, sencillos algoritmos, aplicables por medio de programas de autoedici&oacute;n, que orientan al escritor ayud&aacute;ndole a generar y despu&eacute;s colocar las obras en el mercado en un suspiro.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>4) La promoci&oacute;n tambi&eacute;n est&aacute; chupada en el sencillo mercado capitalista. Cualquiera puede autopromocionarse como todo un profesional. &iquest;C&oacute;mo? Generando solito un </em>spam<em> que enlace con la obra y envi&aacute;ndolo a trav&eacute;s de las redes sociales a todos los rincones del mundo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>5) ...</em>
    </p><p class="article-text">
        Soy incapaz de describir las dimensiones de la burbuja literaria que se avecina.
    </p><p class="article-text">
        Quiero terminar con una pregunta que me corroe. El otro d&iacute;a, el fontanero pas&oacute; por mi casa a arreglar una aver&iacute;a. Cuando vio mi <em>tablet</em> en la cocina, se&ntilde;al&aacute;ndolo, exclam&oacute; con asombro impostado: &ldquo;&iexcl;Todo eso te has le&iacute;do!&rdquo;. Pues bien, mi pregunta es la siguiente:
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; se re&iacute;a el fontanero?
    </p><p class="article-text">
        Nota: La traducci&oacute;n del epigrama de Cal&iacute;maco es de Ramiro Gonz&aacute;lez Delgado. La del fragmento de la <em>Ep&iacute;stola a Augusto</em> horaciana,<em> </em>de Javier Burgos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Azpeitia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/podemos-escribir-burbuja-ruido-especie_1_5519890.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Dec 2012 11:32:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué no podemos parar de escribir?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[La Burbuja Literaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El negocio editorial: entre Kafka, Mortadelo y Filemón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/negocio-editorial_1_5521026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si el pecado nacional es la envidia, el rasgo neur&oacute;tico por excelencia es la megaloman&iacute;a. Y es que aqu&iacute; tenemos que hacerlo todo a lo grande. Nos ponemos a construir casas, y levantamos m&aacute;s que Francia y Alemania juntas. Si se trata de obras p&uacute;blicas, todo es arquitectura &ldquo;de firma&rdquo; y materiales extravagantes. Lo mismo nos da ocho que ochenta&hellip; Millones, quiero decir. De lo que sea.
    </p><p class="article-text">
        Con los libros sucede lo mismo: 116.851 t&iacute;tulos publicados en 2011. Somos la cuarta potencia editorial, por detr&aacute;s de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. Esta historia empez&oacute; alrededor de los a&ntilde;os ochenta, cuando un segmento de la industria editorial se lanz&oacute; a una carrera sin freno &mdash;a la que poco a poco tuvieron que sumarse todos los dem&aacute;s para poder sobrevivir en el mercado&mdash;, y un pu&ntilde;ado de escritores establecidos (o del <em>establishment</em>) fueron agraciados con anticipos de hasta cien millones de pesetas por t&iacute;tulo. Como las cuentas editoriales son opacas por naturaleza, en este pa&iacute;s de opacidades m&uacute;ltiples (la industria s&oacute;lo ofrece cifras de facturaci&oacute;n, nunca de resultados netos), no sabemos si las ventas de esos libros fueron suficientes para amortizar cantidades tan millonarias y cubrir los costes de edici&oacute;n o si, por el contrario, quienes decidieron convertir lo que hasta entonces hab&iacute;a sido un noble y modesto oficio en un negocio millonario arrastran desde entonces una deuda que ha crecido a&ntilde;o tras a&ntilde;o como una bola de nieve, que es como crecen las deudas, y ha provocado la huida hacia delante en la que el sector est&aacute; inmerso desde hace ya alg&uacute;n tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque raras y minoritarias, algunas voces se&ntilde;alan de cuando en cuando los s&iacute;ntomas de fatiga m&aacute;s que evidentes, pero nadie parece prestar o&iacute;dos, y la carrera, lejos de ralentizarse, se acelera por momentos: la producci&oacute;n editorial se ha incrementado un 41% en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, a la par que se manifestaba un progresivo descenso de las ventas. &iquest;C&oacute;mo entonces es posible seguir produciendo a mansalva? Pues con un dinero que en realidad no existe o que existe s&oacute;lo en forma de expectativas de venta. El librero paga en el acto por cada ejemplar que entra en la librer&iacute;a, y el editor, que obtiene un 45% del PVP del libro tras su distribuci&oacute;n, destina estos ingresos a producir nuevos t&iacute;tulos. Cuando llegue el momento de las temidas devoluciones habr&aacute; pasado el tiempo suficiente para colocar otro nuevo cargamento de ejemplares, y as&iacute; sucesivamente. El modelo no permite otra salida. Viene aqu&iacute; al caso la sencilla y atinada comparaci&oacute;n del capitalismo con una bicicleta: si dejas de pedalear te la pegas. (Y esto, a diferencia del propio sistema econ&oacute;mico, s&iacute; es una ley f&iacute;sica irrefutable.) Pero si sigues pedaleando al mismo ritmo delirante, en un entorno de agotamiento general de la demanda, el batacazo puede ser morrocotudo. Lo tenemos delante de las narices.
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        Basta con que se conjuguen un pu&ntilde;ado de elementos &mdash;poblaci&oacute;n empobrecida,  bajos &iacute;ndices de lectura estructurales (por m&aacute;s que se niegue la mayor), restricci&oacute;n del cr&eacute;dito bancario y prolongaci&oacute;n de la depresi&oacute;n econ&oacute;mica&mdash; para que la sobreoferta de t&iacute;tulos con la que el sector intenta tapar desde hace demasiado tiempo sus innumerables v&iacute;as de agua se revele tan in&uacute;til como la pr&aacute;ctica de contener una hemorragia con una tirita. Una se&ntilde;al, comentada de un tiempo a esta parte, es que empieza a ser dif&iacute;cil colocar m&aacute;s de 300 o 400 ejemplares de un libro con expectativas de venderse.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no descubro nada nuevo a quienes conocen el funcionamiento del mercado editorial, no est&aacute; de m&aacute;s explicarlo brevemente para el com&uacute;n de las gentes. La cosa es como sigue: se hacen libros, muchos libros. Se meten en cajas y se transportan de la imprenta a la distribuidora y de &eacute;sta a las librer&iacute;as y otros puntos de venta. Dependiendo de la superficie disponible, el librero hace una selecci&oacute;n exhaustiva de los libros que va a exponer en la desbordada mesa de novedades. Si llegan a la mesa y se venden mucho, aguantan los meses que sea; si se venden razonablemente bien, aguantan dos o tres meses; si no se venden, en menos de un mes vuelven a sus cajas y emprenden el viaje de regreso a los almacenes catedralicios junto con los montones de cajas que ni siquiera han llegado a abrirse. En los almacenes aguardan un nuevo destino. Los m&aacute;s afortunados encuentran una segunda oportunidad en librer&iacute;as de lance a precio de saldo; los m&aacute;s solidarios viajan a pa&iacute;ses &ldquo;pobres&rdquo;; la mayor&iacute;a acaba en la guillotina.
    </p><p class="article-text">
        Seamos serios. Esto &iquest;no guarda un sospechoso parecido con una aventura de <em>Mortadelo y Filem&oacute;n</em>? Intervienen en la peripecia un total (seg&uacute;n cifras del sector distribuidor) de 211,9 millones de ejemplares servidos, 152,1 millones de ejemplares vendidos, 59,8 millones de ejemplares devueltos: esto es, 271,7 millones de ejemplares movidos de un lado a otro. &iexcl;Qu&eacute; mareo!
    </p><p class="article-text">
        El proceso es un reflejo tan grotesco como fiel de la realidad que nos envuelve. Aterra pensar en esa masa c&oacute;smica de papel que puede acabar devor&aacute;ndonos como un agujero negro o aplast&aacute;ndonos como un meteorito gigantesco. Parece ser que, en las azoteas de algunas empresas editoriales, empiezan a instalarse telescopios para observar el fen&oacute;meno, si bien siguen imponi&eacute;ndose las tesis <em>negacionistas</em>, como sucede, entre otros asuntos, con el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
         &iquest;Que a cuento de qu&eacute; esta comparaci&oacute;n con el cambio clim&aacute;tico? Pues a cuento de la cantidad de recursos consumidos en la producci&oacute;n de tantos millones de libros finalmente guillotinados; a cuento del papel y la energ&iacute;a necesarios para su producci&oacute;n y al combustible necesario para su transporte.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntos lectores hay para estos 211,9 millones de libros? Los &iacute;ndices de lectura, seg&uacute;n datos oficiales, indican que un 38,6 % de la poblaci&oacute;n no lee jam&aacute;s, un 41,3% lee una media de 9,5 libros al a&ntilde;o, y el resto se reparte entre lectores ocasionales (5,5 libros) y lectores asiduos (13,5). Quienes entienden de estos asuntos, hablan de entre 10.000 y 30.000 lectores &ldquo;de verdad&rdquo;. No son m&aacute;s que una docena los t&iacute;tulos que cosechan ventas de varios cientos de miles de ejemplares y pocos los que superan los diez mil, mientras que la inmensa mayor&iacute;a se sit&uacute;a por debajo de los mil ejemplares vendidos. Entre estos &uacute;ltimos se encuentran generalmente los mejores, que pasan con pena y sin gloria en medio de tanto trasiego in&uacute;til. Aunque el mercado exterior est&aacute; permitiendo salvar los muebles por el momento, es dif&iacute;cil saber por cu&aacute;nto tiempo a la vista de que en los pa&iacute;ses de habla hispana empieza a consolidarse un pujante industria local.
    </p><p class="article-text">
        Poco importa la banalidad rampante que acarrea esta sobreoferta, porque la l&oacute;gica consiste en acumular cuota de mercado y expulsar a la competencia, y eso pasa por un crecimiento constante. La justificaci&oacute;n m&aacute;s extendida es que gracias a las ventas de esos t&iacute;tulos inanes pueden publicarse libros que de verdad lo son, aunque luego se pierdan en la selva de novedades y apenas nadie se entere de su existencia. Entretanto no hay m&aacute;s remedio que sacar pecho y cambiar el nombre de las cosas: llamar a la saturaci&oacute;n pluralidad; intentar que no se note que una cosa es la literatura o la transmisi&oacute;n escrita del conocimiento y otra el simple producto de entretenimiento o consumo en formato encuadernado, pero esa es otra historia. No tengo nada en contra del entretenimiento; es m&aacute;s, me parece muy saludable,  pero no s&oacute;lo de entretenimiento se vive, y es el entretenimiento lo que predomina.
    </p><p class="article-text">
        En &eacute;sas estamos, esperando a que escampe. Hay otras maneras de hacer y ser&iacute;a sensato empezar a considerarlas, claro que no tienen cabida en el modelo de pensamiento &uacute;nico que hemos permitido que se nos imponga en todos los aspectos de la organizaci&oacute;n social, por m&aacute;s que estemos viendo que esta manera s&oacute;lo conduce a un callej&oacute;n sin salida. Bien es verdad que a algunos ya les va bien que nada cambie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Catalina Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/negocio-editorial_1_5521026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Dec 2012 11:32:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El negocio editorial: entre Kafka, Mortadelo y Filemón]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[La Burbuja Literaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni de pie ni sentados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/pie-sentados_1_5519229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas veces habremos le&iacute;do, sobre todo en traducciones, pero no solo en ellas, una frase como la siguiente?:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Abr&iacute; la puerta y ah&iacute; estaba ella, de pie, en el umbral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;O alguna otra as&iacute;?:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute;bamos sentados estudiando en la biblioteca cuando<em>&hellip;</em>&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Respecto al primer caso, y como bien se demuestra en este educativo <a href="http://www.youtube.com/watch?v=JpAK6GaxGVs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deo</a> casero, lo esperable es que, cuando abrimos una puerta, nos encontremos a una persona de pie (lo de <em>ah&iacute; estaba ella</em> tambi&eacute;n tiene lo suyo, por cierto). Otra cosa ser&iacute;a que nos la encontr&aacute;ramos sentada, tumbada, o haciendo el pino: &eacute;stas ser&iacute;an posturas realmente inesperadas y, por tanto, dignas de menci&oacute;n. Sin embargo, no es raro encontrar en las novelas y otros escritos especificaciones del todo inauditas:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entr&eacute; en la cocina y lo vi de pie fregando los platos&rdquo; (bueno, as&iacute; es como generalmente se friegan los platos, &iquest;no?).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo encontr&eacute; de pie en el jard&iacute;n&rdquo; (tal vez esper&aacute;bamos encontrarlo&hellip; &iquest;c&oacute;mo?).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De pie junto a la ventana, contemplaba el paisaje&rdquo; (&iquest;estaba muy baja la ventana? &iquest;Hab&iacute;a que sentarse o tumbarse para mirar por ella?).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute;bamos de pie en la calle cuando o&iacute;mos un ruido muy fuerte&rdquo;<em> </em>(&iquest;solemos estar de otro modo en la calle?).
    </p><p class="article-text">
        Vamos ahora con lo de estar sentados. Por las mismas, encontramos en muchos textos enf&aacute;ticas indicaciones de esta posici&oacute;n cuando realmente no sabemos qu&eacute; precioso dato aportan. Hay cosas que se sobrentiende que hacemos sentados, y otras que da exactamente igual si las hacemos sentados o no.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y ah&iacute; estaba &eacute;l, sentado en un sill&oacute;n&rdquo; (para eso sirve un sill&oacute;n, &iquest;no? &iquest;Y el <em>ah&iacute; estaba, </em>que parece un organismo simbi&oacute;tico de los <em>de pie </em>y los<em> sentados?</em>)&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me hicieron pasar a una sala donde estuve sentado hasta que me llam&oacute; una enfermera&rdquo; (&iquest;realmente le interesa a alguien que te sentaras?).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de comer, seguimos sentados en una larga tertulia de sobremesa&rdquo; (comer, tertulia, sobremesa&hellip; &iquest;para qu&eacute; queremos m&aacute;s?).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sub&iacute; por la escalera principal hasta salir a donde ella estaba sentada&rdquo; (sin comentarios).
    </p><p class="article-text">
        Esta man&iacute;a por las posturas tiene sin duda su origen en una absurda falta de confianza en el verbo <em>estar</em>, debida a una ingenua traducci&oacute;n (o a una traducci&oacute;n &ldquo;de diccionario&rdquo;) de los verbos utilizados en otras lenguas que no disponen de nuesto estupendo doblete <em>ser/estar</em>. No solo el ingl&eacute;s adolece de tal carencia, pero es al ingl&eacute;s sobre todo a quien debemos esta obsesi&oacute;n hisp&aacute;nica. Como el ingl&eacute;s no tiene verbo espec&iacute;fico para <em>estar</em>, utiliza <em>stand</em> y <em>sit</em> para expresar aquello que en espa&ntilde;ol expresamos con <em>estar</em>. Pero resulta que <em>stand</em> tiene un rasgo de significado incorporado (&lsquo;de pie&rsquo;), as&iacute; como <em>sit</em> (&lsquo;sentado&rsquo;), y de este modo los ingleses recurren a uno u otro verbo seg&uacute;n la ocasi&oacute;n lo requiera. Pero lo que en ingl&eacute;s es obligado en espa&ntilde;ol es simplemente un par&aacute;sito. Nuestro <em>estar</em> cubre de sobra, en la inmensa mayor&iacute;a de los casos, el significado que pretendemos abarcar.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos traductores que han entendido desde hace tiempo este parasitismo sem&aacute;ntico, hacen buen uso del verbo <em>estar</em> y nos ahorran oportunamente extra&ntilde;as informaciones sobre posturas. Algunos han entendido adem&aacute;s que a veces la mejor traducci&oacute;n de <em>sit</em> &ndash;y tambi&eacute;n de <em>stand</em>&ndash; no es ni siquiera <em>estar</em>, sino <em>esperar</em> (algo que, por cierto, acostumbra a hacerse de pie o sentado). &ldquo;Me hicieron pasar a una sala donde estuve sentado hasta que me llam&oacute; una enfermera&rdquo; tiene una mejor soluci&oacute;n en &ldquo;Me hicieron pasar a una sala donde esper&eacute; (o estuve esperando) hasta que me llam&oacute; una enfermera&rdquo;<em>. </em>Y a lo mejor ese &ldquo;Lo encontr&eacute; de pie en el jard&iacute;n&rdquo; es en realidad &ldquo;Lo encontr&eacute; esperando en el jard&iacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a, en fin, conveniente, antes de decir de alguien que est&aacute; de pie o sentado, pararse un momento a pensar si es realmente necesario. Lo sobrentendido y lo superfluo est&aacute;n mejor en sus madrigueras, da igual si de pie o sentados; no hay ninguna necesidad de sacarlos de ellas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Magrinyà, Luis Magrinyà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/pie-sentados_1_5519229.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Dec 2012 17:42:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ni de pie ni sentados]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La buena (y la mala) educación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/buena-mala-educacion_1_5517089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La cartelera cinematogr&aacute;fica crea, a veces, inesperadas sincron&iacute;as y abre, as&iacute;, la posibilidad de que cada uno elabore esas sesiones dobles con (doble) intenci&oacute;n que antes proporcionaban los muy a&ntilde;orados cines de repertorio. As&iacute;, el espectador con ganas de visitar dos salas en una tarde &mdash;esa rara avis ya&mdash; tiene el (pintoresco) aliciente de disfrutar (o sufrir) dos declinaciones de un mismo Adrien Brody en el contexto de sendos institutos de secundaria de ficci&oacute;n: en <em>El profesor</em>, de Tony Kaye, encarna a un interino que enlaza sustituci&oacute;n tras sustituci&oacute;n encontr&aacute;ndose, por el camino, con personajes que parecen la cristalizaci&oacute;n (o la supuraci&oacute;n) de la vocaci&oacute;n de mensaje de la pel&iacute;cula; mientras que en <em>High School</em>, de John Stalberg, es el camello pasado de vueltas que perseguir&aacute; hasta la misma puerta de las taquillas a los adolescentes <em>fumetas</em> que le han sisado la hierba. Las dos pel&iacute;culas encarnan dos modelos de representaci&oacute;n de la vida de instituto que parecen algo gastados por el uso: por un lado, la pel&iacute;cula humanista con vocaci&oacute;n de mensaje, que sobreact&uacute;a tanto sus buenas intenciones como hac&iacute;a el Jim Carrey de 1997 con sus cucamonas gestuales; por otro, la comedia <em>teenager</em> que usa el entorno como mero tel&oacute;n de fondo de un <em>slapstick</em> l&uacute;brico-can&aacute;bico.
    </p><p class="article-text">
        La sistem&aacute;tica devaluaci&oacute;n institucional &mdash;en el caso de nuestro pa&iacute;s, m&aacute;s que de devaluaci&oacute;n habr&iacute;a que hablar de demolici&oacute;n&mdash; de la ense&ntilde;anza p&uacute;blica y la progresiva transformaci&oacute;n de las din&aacute;micas de aula &mdash;mixtas, multirraciales y problem&aacute;ticas en un sentido muy distinto al que propon&iacute;a <em>Semilla de maldad </em>(1955)&mdash; parecen estar reclamando a gritos otras aproximaciones. Como la que, sin ir m&aacute;s lejos, propon&iacute;a <em>La clase</em> (2008), de Laurent Cantet, cineasta que ha vuelto a tratar el tema de la educaci&oacute;n &mdash;o, m&aacute;s bien, el tema de la autodefensa y el incipiente activismo protofeminista en un entorno educativo hostil&mdash; en su &uacute;ltimo trabajo, la mucho m&aacute;s cl&aacute;sica, menos brillante y definitivamente frustrante <em>Foxfire</em>, que, a su vez, parece la versi&oacute;n apagada y d&oacute;cil de una de las pel&iacute;culas m&aacute;s extra&ntilde;as, vivas, arrogantes y libres que se estrenan esta semana: <em>Damiselas en apuros</em>, de With Stillman, mirada un tanto marciana a un enclaustrado dandismo femenino orientado a bajar la tasa de suicidios femeninos en el entorno acad&eacute;mico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
         Lo que (nos) pasa en el sistema educativo est&aacute; muy bien explicado en la dial&eacute;ctica profesoral que establec&iacute;a <em>The History Boys</em> (2006), de Nicholas Hytner, una notable adaptaci&oacute;n de la obra teatral de Alan Bennett que, en una de las pasadas ediciones del festival de Gij&oacute;n, se encontr&oacute; al habitual p&uacute;blico <em>hipster</em> con la ceja arqueada y la inercia descalificatoria del perdonavidas <em>cool</em> medio. El sistema educativo es el cuadril&aacute;tero donde libran un pulso (civilizado) dos maneras de entender el asunto: la del orondo, viejo y ca&oacute;tico profesor Hector, capaz de transmitir a sus alumnos el dionisiaco placer de la cultura y el conocimiento a trav&eacute;s de una din&aacute;mica red de conexiones; o la del expeditivo, eficaz y joven profesor Irwin, dispuesto a entrenar a su alumnado con la eficacia del estratega militar&hellip; Dispuesto, en definitiva, a ense&ntilde;arles c&oacute;mo escalar profesionalmente, c&oacute;mo obtener las mejores calificaciones y, en definitiva, c&oacute;mo progresar sin que importe demasiado el cargamento in&uacute;til &mdash;en definitiva, una concepci&oacute;n org&aacute;nica, integral y viva de la cultura&mdash; que se deja atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Otra forma del mismo problema aparece planteada en la justamente c&eacute;lebre cuarta temporada de <em>The Wire</em>: en ella, David Simon y Edward Burns &mdash;que pas&oacute; del cuerpo de polic&iacute;a a la ense&ntilde;anza p&uacute;blica&mdash; describen el perverso mecanismo que, desde el aula, parece no dejar otra salida profesional para el joven afroamericano de clase baja que el mercadeo t&oacute;xico de mala esquina. En las aulas de Baltimore, la inminencia de las elecciones municipales infla las calificaciones de una ense&ntilde;anza p&uacute;blica humillada&hellip; sin que los mecanismos del poder se pregunten qu&eacute; porcentaje de conocimiento se ha lanzado a la cuneta.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula m&aacute;s inquietante sobre la educaci&oacute;n que este articulista ha tenido ocasi&oacute;n de ver se estrenar&aacute; a principios de a&ntilde;o y en ella no aparecen ni institutos, ni profesores de secundaria: es <em>The Master</em>, de Paul Thomas Anderson, una aproximaci&oacute;n oblicua a los or&iacute;genes de la Cienciolog&iacute;a y, tambi&eacute;n, un pulso entre un Maestro y un Disc&iacute;pulo en la Am&eacute;rica post-traum&aacute;tica que emergi&oacute; tras la Segunda Guerra Mundial y que ya nutri&oacute; el imaginario pesadillesco de <em>Shutter Island</em> (2010), de Martin Scorsese. Entre otras muchas cosas, la pel&iacute;cula habla de la educaci&oacute;n como herramienta (mal&eacute;fica) de sumisi&oacute;n y conformidad, como instrumento para implantar (en definitiva) el lenguaje del poder en cabezas vulnerables. Conviene, pues, preguntarse por qu&eacute; quienes ahora rigen, capan y deforman nuestra pol&iacute;tica educativa han estado tan preocupados por el supuesto potencial subversivo de la Educaci&oacute;n para la Ciudadan&iacute;a o del aprendizaje de otras lenguas que no sean el ingl&eacute;s &mdash;una lengua hermosa que ellos parecen contemplar como esperanto neoliberal&mdash; en las aulas: quiz&aacute; sea porque ellos s&iacute; que tienen claro, al igual que el <em>Master</em> concebido por P&acirc;ul Thomas Anderson, para qu&eacute; deber&iacute;a servir esto que unos y otros llamamos educaci&oacute;n, pero que, hoy por hoy, m&aacute;s bien parece un campo de batalla.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Costa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/buena-mala-educacion_1_5517089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Dec 2012 16:43:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La buena (y la mala) educación]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mariano Rajoy lee la Constitución en el baño del Congreso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/mariano-rajoy-constitucion-bano-congreso_1_5518324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Alessandro Baricco, quien hace un par de noches present&oacute; su &uacute;ltima novela, <em>Mr. Gwyn,</em> en la librer&iacute;a La Central de Madrid, adem&aacute;s de escribir est&aacute; empe&ntilde;ado en ense&ntilde;ar la escritura creativa a trav&eacute;s de una escuela que &eacute;l mismo ha impulsado en Tur&iacute;n y, de tanto en tanto, asume empresas de gran calado popular con una intenci&oacute;n pedag&oacute;gica, como lo han sido las dos lecturas p&uacute;blicas de la <em>Il&iacute;ada </em>en Roma y Tur&iacute;n ante un auditorio de m&aacute;s de diez mil personas que pagaron para asistir a cada una de las audiciones. Como la versi&oacute;n original de Homero reclamaba unas cuarenta horas de serena atenci&oacute;n al texto Baricco lo intervino convirti&eacute;ndolo en una versi&oacute;n de cuatro horas, introduciendo la primera persona y escogiendo a distintos personajes del poema hom&eacute;rico para que asumieran la narraci&oacute;n. Tambi&eacute;n borra de su versi&oacute;n algo capital en Homero: los dioses. Para Baricco los dioses intervienen a menudo para encarrilar los acontecimientos y sancionar el resultado de la guerra, algo as&iacute;, trayendo el relato a este tiempo, como si el aliento divino se pusiera de parte nuestra frente a los temibles mercados que nos someten a su antojo. Sin embargo, los dioses, tanto en la <em>Il&iacute;ada</em> como en la <em>Odisea</em>, se pueden entender como un recuerdo permanente de que no somos dioses, justamente, y que nuestro fin &uacute;ltimo es alcanzar la belleza y la virtud, la <em>aret&eacute;</em>. Para los griegos la figura de los dioses no es otra cosa que una llamada de atenci&oacute;n insistente de que el hombre no es un dios y que su fin &uacute;ltimo a perseguir es la <em>aret&eacute;.</em> Aunque alcanzarla, claro,  signifique siempre l&aacute;grimas y destrucci&oacute;n, es decir, violencia. En este marco se encuadra la obra hom&eacute;rica que alumbra la democracia griega y la primera idea de Europa. Una idea que se ha perdido.
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        Si la <em>Odisea</em> es un relato de aventuras de un h&eacute;roe, Ulises, que va sorteando obst&aacute;culos para regresar a &Iacute;taca, la<em> Il&iacute;ada </em>es un relato &eacute;pico que se centra en las batallas y las muertes heroicas. Baricco <em>customiza</em> el texto, introduce, por ejemplo, la escena del caballo de Troya que est&aacute; originalmente en la <em>Odisea</em> y consigue llegar a trav&eacute;s de la transmisi&oacute;n radial de, nada menos&shy;, cuatro horas, a miles de italianos a los que entusiasma con el relato.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, en Madrid, se lee todos los a&ntilde;os en abril el <em>Quijote</em> en una operaci&oacute;n que si bien es de puertas abiertas, las del C&iacute;rculo de Bellas Artes, no deja de tener un car&aacute;cter privado. Durante cuarenta y ocho horas, personalidades del mundo de la cultura junto a ciudadanos que se acercan espont&aacute;neamente, se van turnando en la lectura cervantina durante las horas del d&iacute;a y de la noche y sus voces son retrasmitidas a trav&eacute;s de Radio C&iacute;rculo, cuyas ondas apenas cubren la ciudad y son atendidas por una minor&iacute;a tan culta como &iacute;nfima. Tiene su m&eacute;rito, claro est&aacute;, pero sin duda no deja de ser un acto simb&oacute;lico que tiene su principio y fin en el reducido marco del consumo cultural de un segmento que habita las salas de cines en versi&oacute;n original o que hace cola en el Thyssen cuando tocan a rebato Hooper o Gauguin. Una lectura masiva del <em>Quijote</em>, a la manera de la <em>Il&iacute;ada</em> de Baricco, en un espacio abierto, para miles de personas y convertido, por qu&eacute; no, en un debate, puede llevarnos a parodiar los relatos oficiales de la misma manera que Cervantes jugaba con los libros de caballer&iacute;a y anteponer a ellos nuestra propia visi&oacute;n, sin dioses que nos ayuden ni mercados que nos sojuzguen.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo que se lee en circuito cerrado el <em>Quijote</em>, en estas fechas se abre el Congreso para que los ciudadanos lean de primera mano el sitio en donde se escribe la Constituci&oacute;n. Pero esa visita acotada a un par de d&iacute;as al a&ntilde;o y a unos miles de personas que de manera penitente, como los fieles del Cristo de Medinaceli, hace horas de cola, ha sido clausurada. Aparentemente ha sido por las obras, aunque las vallas met&aacute;licas que ha instalado la empresa constructora alrededor del Congreso suplen a la muralla policial que viene custodiando las Cortes de manera intermitente seg&uacute;n se manifiestan las distintas voces contrarias a la pol&iacute;tica de la Moncloa.
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        De todos modos, la Constituci&oacute;n s&iacute; tiene de un tiempo a esta parte una lectura <em>customizada </em>como la que ha hecho Baricco de la <em>Il&iacute;ada</em>,<em> </em>y es la que han puesto en marcha movimientos como el 15M. De repente las puertas abiertas &mdash;ahora cerradas&mdash;del Congreso se han visto amplificadas en una plaza p&uacute;blica donde la Constituci&oacute;n es le&iacute;da en un sentido m&aacute;s amplio y su relato tiene tantas lecturas como voces que la reinterpretan. Proyectos como <em>15M.cc </em> o el documental <a href="http://www.20minutos.es/cine/cartelera/pelicula/32490/15-m-libre-te-quiero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">15M Libre te quiero</a>, de Basilio Mart&iacute;n Patino, ampl&iacute;an y ponen en circulaci&oacute;n masiva un relato que cuestiona y saca a debate la par&aacute;lisis parcial del Congreso, correa de transmisi&oacute;n del partido mayoritario que impone el silencio institucional, rasgo fundamental de la imagen que proyecta el presidente Mariano Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        Puede que Rajoy a solas, en pleno viaje inm&oacute;vil a la &Iacute;taca del d&eacute;ficit cero, en alg&uacute;n lugar de las Cortes, quiz&aacute;s en el amparo que da la intimidad de los lavabos, como Ulises atado al m&aacute;stil para no dejarse llevar por las sirenas, evitando el murmullo de la multitud que sube por la Carrera de San Jer&oacute;nimo mientras hojea un ejemplar de la Constituci&oacute;n, pida amparo a los dioses y acaricie la idea de una nueva reforma. Asimismo puede que no lejos de all&iacute;, en la plaza p&uacute;blica, tambi&eacute;n se est&eacute; urdiendo un nuevo relato que resulte de la lectura de las constituciones europeas como antiguos libros de caballer&iacute;a. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Roig, Miguel Roig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/mariano-rajoy-constitucion-bano-congreso_1_5518324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Dec 2012 16:27:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mariano Rajoy lee la Constitución en el baño del Congreso]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin educación pero con colorantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/educacion-colorantes_1_5515995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La primera vez que vi la pel&iacute;cula de Pink Floyd <em>Another brick in the wall</em> me impresion&oacute; la imagen de aquellos ni&ntilde;os que caminaban en fila como zombis y entraban en una especie de t&uacute;nel, saliendo de &eacute;l con unas espantosas caretas id&eacute;nticas. A continuaci&oacute;n, con sus pasos de son&aacute;mbulos, los chavales ca&iacute;an en una m&aacute;quina que literalmente los hac&iacute;a picadillo. La m&uacute;sica de fondo denunciaba: &ldquo;We don&acute;t need no education/ Teacher, leave them kids alone&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Hay quien en aras de la creatividad prefiere educar a sus hijos en casa. Rastreo la red en busca de algo respecto al tema, pero confieso que me resulta aburrido. En realidad soy partidaria de la escolarizaci&oacute;n obligatoria, p&uacute;blica y de calidad, y lo que encuentro, la p&aacute;gina de <a href="http://www.educacionlibre.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.educacionlibre.org</a>, por ejemplo, no da mucho juego. Me parece una opci&oacute;n minoritaria, respetable, de grupos de padres amigos y progres, pero no un proyecto s&oacute;lido. De manera que empiezo a navegar aqu&iacute; y all&aacute; hasta que me topo con&hellip; <em>Aelita</em>. M&aacute;s exactamente con <a href="http://www.aelitaandreart.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.aelitaandreart.com</a>. Ah&iacute; lo tengo, la educaci&oacute;n como proyecto de vida en manos paternas a la vista de mis ojos: potenciar la creatividad y la singularidad llev&aacute;ndolas al extremo.
    </p><p class="article-text">
        Aelita es una ni&ntilde;a de cinco a&ntilde;os que expuso este verano en la prestigiosa <em>Agora Gallery</em> de Nueva York, y sus cuadros llegaron a venderse por 8.000 euros. Pero este no fue su debut: hace tres a&ntilde;os realiz&oacute; su primera exposici&oacute;n en solitario, en otra galer&iacute;a  -igualmente prestigiosa- de Melbourne, Australia. All&iacute; la compararon de inmediato con Picasso, tild&aacute;ndola de genio; medio mundo del arte se rindi&oacute; a sus pies mientras ella mordisqueaba el chupete en su cuna. Acababa de cumplir dos a&ntilde;os. Nada m&aacute;s saltar al ruedo -o ser tirada al ruedo, mejor dicho-, Aelita consigui&oacute; vender todos sus cuadros.
    </p><p class="article-text">
        Realmente no me parece excepcional que Aelita tenga una creatividad desbordante. Pocos ni&ntilde;os de cinco a&ntilde;os se quedar&iacute;an quietos ante un lienzo en blanco tirado en el suelo, rodeado de sprays de colores, botes de pinturas, tarros de purpurina, mu&ntilde;equitos de goma, papeles de todas las texturas, pinceles de todos los tama&ntilde;os, estropajos, piedritas, aerosoles, y la libertad de moverse, ensuciarse, y hacer lo que les d&eacute; la real gana. Yo no digo que los cuadros de Aelita no sean buenos. No lo s&eacute;. Lo que me llama la atenci&oacute;n es que el reclamo de venta sea que su obra est&aacute; &ldquo;free of education&rdquo;, como quien dice &ldquo;free of sugar&rdquo; (&iquest;ser&aacute; malo para la salud el exceso de educaci&oacute;n? -Rousseau, parece que te echan de menos-). Por otro lado, todos los ni&ntilde;os de dos a&ntilde;os est&aacute;n &ldquo;free of education&rdquo;. En la web de la ni&ntilde;a pintora se informa al posible comprador de que mientras <em>trabaja</em>, puede que Aelita incluso cante, baile, &iexcl;o haga alg&uacute;n comentario! Guau.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En ciencia se utiliza &ldquo;el filtro del saber&rdquo; para distinguir lo validado de la patra&ntilde;a, &iquest;pero en lo que respecta a la educaci&oacute;n qu&eacute; podr&iacute;a utilizarse? Necesitar&iacute;amos alg&uacute;n equivalente al &ldquo;<em>kit</em> para la detecci&oacute;n de estupideces&rdquo; que utilizaba el astrof&iacute;sico Carl Sagan. M&aacute;s all&aacute; de la validez (en sus dos acepciones, de valor y de precio) de las obras de Aelita, subyacen las preguntas. Yo ya no s&eacute; si me horroriza m&aacute;s la manera zombi de arrastrar los pies en la fila de los ni&ntilde;os de <em>The Wall</em> o el modo altanero en que Aelita escoge entre todos los productos que sus pap&aacute;s han puesto a su alcance. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas, Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/educacion-colorantes_1_5515995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Dec 2012 16:52:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sin educación pero con colorantes]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bachillerato en estéreo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/bachillerato-estereo_1_5795851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El bachillerato no es asunto frecuentado por la poes&iacute;a, quiz&aacute; porque desde la antig&uuml;edad es la propia poes&iacute;a la que es un bachillerato en s&iacute; misma. El otro d&iacute;a, paseando con Miguel Roig, compr&eacute; la traducci&oacute;n renacentista de S&aacute;nchez de Viana de las<em> Metamorfosis</em>, de Ovidio, por tres euros, en la librer&iacute;a P&eacute;rez Gald&oacute;s de la calle Hortaleza. Basta echar un vistazo al &iacute;ndice para darse cuenta de que el libro constituye, entre otras cosas, un programa de ense&ntilde;anza completo, que comienza con &ldquo;el caos y la creaci&oacute;n del mundo&rdquo; y acaba con la historia contempor&aacute;nea (la &ldquo;apoteosis de C&eacute;sar&rdquo;). 
    </p><p class="article-text">
        Como en tiempos actuales, Ovidio, por supuesto, era una LOGSE que enmendaba la plana al programa de estudios vigente hasta el momento, la<em> Eneida</em>, de Virgilio. El nuevo bachillerato de Ovidio era, por as&iacute; decir, m&aacute;s helen&iacute;stico y menos &aacute;tico que el antiguo plan virgiliano, modernizado con las hechuras de Cal&iacute;maco y Propercio.
    </p><p class="article-text">
        Lo que una persona culta ten&iacute;a que saber se aprend&iacute;a leyendo poemas. <em>De rerum natura</em>, de Lucrecio, Virgilio u Ovidio recog&iacute;an y explicaban todo lo necesario sobre historia natural, agricultura, zoolog&iacute;a (incluyendo la fant&aacute;stica), historia militar, meteorolog&iacute;a, geograf&iacute;a, f&iacute;sica y qu&iacute;mica o educaci&oacute;n para la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para no hablar de los mitos, que no son m&aacute;s que el archivo general en el que la especie humana ha ido depositando lo que sabemos acerca de nuestras propias emociones, de c&oacute;mo debemos actuar, pensar y sentir.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, esto ha sido as&iacute; hasta hace nada, porque cuando leo a los cl&aacute;sicos me reencuentro con mi padre (que se educ&oacute; en los jesuitas), y al que me parece volver a o&iacute;r en los hex&aacute;metros de Virgilio, porque el fondo de armario de la visi&oacute;n del mundo de alguien de su edad todav&iacute;a estaba repleto de cl&aacute;sicos. Aunque manejaba sin titubeos la regla de c&aacute;lculo (era ingeniero) y no ten&iacute;a estudios de letras, para mi padre a&uacute;n era corriente decir como si tal cosa &ldquo;<em>una salus uicti</em>&rdquo; y que sus amigos completaran: &ldquo;<em>nullam sperare salutem</em>&rdquo;, tal y como hoy en d&iacute;a se cita de corrido a <em>Los Soprano</em> (segunda temporada) o la letra de las canciones.
    </p><p class="article-text">
        Francamente dudo mucho que hayamos salido ganando los que hemos sido v&iacute;ctimas del BUP o nuestros hijos, en manos de la ESO, para no hablar de los que vengan tras el diluvio catastr&oacute;fico del ministro Wert.  
    </p><p class="article-text">
        Hay que admitir que, como todo bachillerato, el po&eacute;tico tambi&eacute;n es tributario del poder pol&iacute;tico, y sobre Virgilio u Ovidio se extiende la (alargada) sombra de Augusto, igual que la (no menos siniestra) sombra de Wert oscurece lo que van a aprender ahora en los institutos. Qu&eacute; le vamos a hacer, si hasta en las servidumbres vamos menguando y tenemos que someternos a tipos cada vez m&aacute;s insignificantes.
    </p><p class="article-text">
        El principio con el que organiza Ovidio su plan de estudios es vanguardista y quiz&aacute; hoy ser&iacute;a llamado transversal. Lo expone ya en el primer verso: &ldquo;<em>In nova fert animus mutatas dicere formas / corpora</em>&rdquo;, es decir: mi &aacute;nimo se propone hablar de las formas convertidas en cuerpos nuevos.
    </p><p class="article-text">
        He aqu&iacute; el elemento unificador del temario: las transformaciones (o metamorfosis). Las miles de historias que componen el plan de estudios ovidiano tienen como elemento com&uacute;n una transformaci&oacute;n (o <em>Die Verwandlung</em>, tal y como explicar&iacute;a m&aacute;s tarde en la pizarra el profesor Kafka, empleado en una academia de recuperaci&oacute;n de Viena).
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                </figure><p class="article-text">
        La transformaci&oacute;n es una manera de explorar la propia identidad y adem&aacute;s un ejercicio &oacute;ptico que nos permite cambiar el punto de vista, mirar con nuevos ojos lo ya conocido (y a nosotros mismos). Podr&iacute;a afirmarse que todo relato es siempre la historia de una transformaci&oacute;n, desde Apuleyo a Kafka, desde la que convierte a Lazarillo en L&aacute;zaro hasta la que lleva a Alonso Quijano hacia don Quijote.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, se trata de la concepci&oacute;n del desorden como modo de conocimiento. Para entender y entendernos, se puede ordenar la realidad y escribir una <em>Encyclop&eacute;die</em>, con cada cosa en su sitio y adem&aacute;s en orden alfab&eacute;tico, pero tambi&eacute;n se puede hacer todo lo contrario: desordenar algo para verlo mejor. En general, los poetas eligen la segunda opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En clase lo suelo explicar as&iacute;: si cambias algo de sitio, lo miras de nuevo por primera vez y descubres algo que no hab&iacute;as visto nunca, lo conoces mejor. Por ejemplo, los estudiantes me ven todos los d&iacute;as, pero siempre en mi sitio, en la tarima, escribiendo en la pizarra. Basta que un d&iacute;a uno de ellos se encuentre conmigo en un bar de copas para que entonces sea cuando crea conocerme mejor o incluso de verdad. S&oacute;lo el desorden, la posibilidad de cambiarme de sitio, le permite verme con m&aacute;s claridad: ese estudiante que me ha encontrado fuera de sitio creer&aacute; sin duda (y con raz&oacute;n) que me conoce mejor que sus compa&ntilde;eros, que s&oacute;lo me han visto en mi sitio.
    </p><p class="article-text">
        La poes&iacute;a, por lo tanto, desencadena un desorden, una transformaci&oacute;n, gracias a la cual se revela la identidad que la costumbre hab&iacute;a hecho invisible, la naturaleza verdadera de lo que ha sufrido una metamorfosis.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda que hoy ya no podemos renunciar a un bachillerato enciclop&eacute;dico, a una ense&ntilde;anza racional basada en el orden, a estudiar logaritmos y el sistema peri&oacute;dico. Al menos desde la Ilustraci&oacute;n, la finalidad b&aacute;sica del bachillerato es proporcionar un contexto que nos permita organizar la informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;acaso por eso tenemos que desprendernos del bachillerato po&eacute;tico, el que nos ense&ntilde;a a sacar las cosas de quicio y de contexto, a ponerlas patas arriba y desordenarla hasta que queden en evidencia, a verlas en un lugar donde nunca hab&iacute;an estado?
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, nuestra formaci&oacute;n ser&aacute; coja y tuerta si no hacemos tambi&eacute;n una rev&aacute;lida po&eacute;tica. S&oacute;lo aprenderemos de verdad si estudiamos en est&eacute;reo: al mismo tiempo mediante el orden y mediante el desorden.
    </p><p class="article-text">
        Cuando me sent&eacute; a leer (quiero decir: a releer) el libro primero de las<em> Metamorfosis</em>, s&oacute;lo con el primer whisky ya recorr&iacute; la creaci&oacute;n del mundo a partir del caos, las cuatro edades de la humanidad, el momento en que los dioses, como todos los creadores, deciden corregir su creaci&oacute;n y pasarla a limpio, mediante un diluvio universal, y as&iacute; llegu&eacute; a ese punto en que, rodeados de agua, ya s&oacute;lo quedan vivos una mujer y un hombre, Deucali&oacute;n y Pirra.
    </p><p class="article-text">
        Al imaginar el silencio sobrecogedor del planeta anegado sent&iacute; lo que debi&oacute; de sentir Aldrin al poner pie en la superficie de la luna, cuando s&oacute;lo pudo decir: &ldquo;<em>Beautiful, beautiful, magnificent desolation</em>&rdquo; (Hermoso, hermoso, una desolaci&oacute;n magn&iacute;fica).
    </p><p class="article-text">
        Entonces se oye la voz del &uacute;ltimo hombre (&iquest;o del primer hombre de nuevo sobre la tierra?), que se dirige a su prima y esposa:
    </p><p class="article-text">
        <em>O soror, o coniunx, o femina sola superstes, </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>quam commune mihi genus et patruelis origo, </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>deinde torus iunxit, nunc ipsa pericula iungunt, </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>terrarum, quascumque vident occasus et ortus, </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>nos duo turba sumus; possedit cetera pontus.</em>
    </p><p class="article-text">
        Que es como si dijera, m&aacute;s o menos:
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Oh, hermana! &iexcl;Oh, esposa! &iexcl;Oh, &uacute;nica mujer superviviente! Unida a m&iacute; por lazos de familia y linaje, y luego por la cama, y ahora unidos por los propios peligros. Nosotros dos somos la multitud, toda la humanidad que pueden ver el amanecer y la noche: el resto, los dem&aacute;s, est&aacute;n en poder del agua.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Nos duo turba sumus</em>&rdquo;: nosotros dos somos todos. &Eacute;sa es la ense&ntilde;anza del bachillerato: t&uacute; y yo podemos ser una multitud, toda la humanidad (por lo menos algunas noches).
    </p><p class="article-text">
        El problema, para Pirra y Decauli&oacute;n, es c&oacute;mo conseguir otra humanidad entera a partir de ellos dos. Preguntan a los dioses y Temis acude en su ayuda, aunque en confusos hex&aacute;metros, como es costumbre divina: les aconseja que tiren los huesos de su madre a su espalda, por encima del hombro.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; barbaridad, se dicen el uno al otro, pero qu&eacute; barbaridad, hasta que se dan cuenta de que Temis les habla en sentido figurado: su madre es la tierra, as&iacute; que arrojan piedrecitas (los huesos del planeta).
    </p><p class="article-text">
        Las que tira Decauli&oacute;n, al caer al suelo, se convertir&aacute;n en ciudadanos hechos y derechos; las que arroja Pirra, en muy decentes se&ntilde;oras.
    </p><p class="article-text">
        El propio Ovidio se pregunta entonces entre par&eacute;ntesis:  &ldquo;<em>Quis hoc credat, nisi sit pro teste vetustas?</em>&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Muy cierto: &iquest;Qui&eacute;n se creer&iacute;a esto, si no tuviera a la antig&uuml;edad por testigo?
    </p><p class="article-text">
        El problema es precisamente &eacute;se: al expulsar del bachillerato a los cl&aacute;sicos grecolatinos, ya nadie podr&aacute; dar testimonio y los nuevos bachilleres, incapaces de interpretar la realidad, estar&aacute;n indefensos, tomar&aacute;n las palabras de Temis (o de la autoridad competente) al pie de la letra.
    </p><p class="article-text">
        Acabar&aacute;n desenterrando cad&aacute;veres y tirando a sus espaldas los huesos de sus antepasados. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Reig, Rafael Reig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/bachillerato-estereo_1_5795851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Dec 2012 16:50:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Bachillerato en estéreo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'Cantar de Mio Cid' es un coñazo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/cantar-cid-conazo_1_5515948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los profesores de literatura tenemos m&aacute;s culpa que los videojuegos en el desprestigio de la ficci&oacute;n y en el abandono de la lectura por parte de las nuevas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos m&aacute;s de cien a&ntilde;os explicando de la misma manera los mismos autores, las mismas obras y las mismas figuras literarias; y no hay ninguna disciplina que soporte semejante inmovilidad.
    </p><p class="article-text">
        Dado que las cosas no est&aacute;n funcionado, &iquest;por qu&eacute; no ensayar algunos cambios? &iquest;Por qu&eacute; no abandonar, por ejemplo, el supersticioso respeto a la ordenaci&oacute;n cronol&oacute;gica en beneficio de otro que tenga en cuenta la edad de los alumnos y sus intereses reales?
    </p><p class="article-text">
        En vez de dar vueltas conc&eacute;ntricas al mismo temario, que invariablemente empieza en la Edad Media y termina en la &eacute;poca contempor&aacute;nea, &iquest;por qu&eacute; no empezar por el final?
    </p><p class="article-text">
        El primer contacto de un escolar con la historia de la literatura se produce en la Edad Media, algo que sin duda es lo m&aacute;s acad&eacute;mico, pero no s&eacute; si lo m&aacute;s adecuado. &iquest;No ser&iacute;a m&aacute;s l&oacute;gico empezar por la literatura contempor&aacute;nea para estimular su apetito e ir form&aacute;ndolo como lector?
    </p><p class="article-text">
        A medida que avanzaran los cursos nos ir&iacute;amos alejando hasta llegar al <em>Cantar de Mio Cid</em>, un texto escrito en otro tiempo, en otro mundo y &mdash;reconozc&aacute;moslo&mdash; en otro idioma. Un texto cuya lectura requiere asistencia t&eacute;cnica.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde hemos fallado, en el servicio de atenci&oacute;n al cliente.
    </p><p class="article-text">
        El profesor debe leer con sus alumnos como si comiera nueces: rompiendo para ellos el duro cascar&oacute;n de la lejan&iacute;a cultural y d&aacute;ndoles a probar el fruto, dulce o amargo pero tierno, que el libro elegido guarda en su interior.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la teor&iacute;a, qu&eacute; bonita.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la pr&aacute;ctica?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se abre esa nuez?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se explica en la pr&aacute;ctica a chicos de 15, 16 &oacute; 17 a&ntilde;os un texto tan alejado de nosotros, tan <em>pesti&ntilde;o</em> &mdash;al menos a primera vista&mdash; como el <em>Cantar de Mio Cid</em>?
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cascanueces</strong>
    </p><p class="article-text">
        El <em>Cantar de Mio Cid</em> se parece m&aacute;s a lo que hoy nosotros llamamos <em>novela</em> que a lo que hoy nosotros llamamos <em>poes&iacute;a</em>. Est&aacute; escrito en verso, pero est&aacute; escrito en verso por razones &mdash;digamos&mdash; accidentales, porque escribirlo en verso (es decir, usando renglones con el mismo n&uacute;mero de s&iacute;labas y que adem&aacute;s riman entre s&iacute;) era la &uacute;nica manera que ten&iacute;a el juglar (el <em>cuentacuentos</em>, dir&iacute;amos hoy) de aprenderse esta larga narraci&oacute;n de memoria sin cometer errores.
    </p><p class="article-text">
        Porque no debemos olvidar que la literatura se ha administrado siempre por v&iacute;a auditiva y no por v&iacute;a ocular. La gente <em>escuchaba</em> los libros, no los le&iacute;a. Los escuchaba en la plaza del pueblo o en los caminos, en los hoteles &mdash;en las <em>ventas</em>&mdash;, donde concurr&iacute;an personas de variada condici&oacute;n y procedentes de todas partes.
    </p><p class="article-text">
        La lectura en silencio y en soledad es un fen&oacute;meno bastante reciente. Hasta hace doscientos o trescientos a&ntilde;os la lectura era sobre todo un acontecimiento social, algo as&iacute; como ir al cine.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Cantar de Mio Cid</em> tiene dos hilos argumentales.
    </p><p class="article-text">
        El primero es la historia de Rodrigo D&iacute;az de Vivar, un caballero castellano &mdash;mitad real, mitad inventado&mdash; que, injustamente desterrado de Castilla por el rey Alfonso VI (1047-1109), hace todo lo posible para que el rey lo vuelva a querer. Y al final lo quiere.
    </p><p class="article-text">
        El segundo hilo es la historia de la <em>guarrrada</em> que los infantes de Carri&oacute;n &mdash;sus yernos&mdash; le hacen a las hijas del Cid y de la civilizada reacci&oacute;n de &eacute;ste.
    </p><p class="article-text">
        Vayamos con el primer argumento.
    </p><p class="article-text">
        Alguien &mdash;no sabemos qui&eacute;n&mdash;, ha dicho algo malo del Cid, no sabemos qu&eacute;. El caso es que Alfonso VI lo castiga y lo expulsa del reino. El <em>Cantar</em> comienza precisamente en el momento del desahucio: antes de partir hacia Burgos &mdash;primera parada antes del destierro&mdash; el Cid se vuelve hacia su casa, y al verla vac&iacute;a, con las ventanas abiertas, sin gente y sin muebles, se echa a llorar.
    </p><p class="article-text">
        (Entre par&eacute;ntesis: es curioso lo mucho que lloran los h&eacute;roes &eacute;picos. Tan machos ellos, con barbas tan largas y a las primeras de cambio se deshacen como Magdalenas. Ser&iacute;a muy interesante estudiar cu&aacute;ndo dejan de llorar los h&eacute;roes, cu&aacute;ndo cambia el modelo de masculinidad, en qu&eacute; siglo, y por qu&eacute;. El Cid llora mucho, pero no recuerdo que John Wayne haya vertido jam&aacute;s una l&aacute;grima. Cierro par&eacute;ntesis).
    </p><p class="article-text">
        La primera mitad del <em>Cantar</em> cuenta los esfuerzos del Cid por congraciarse con el rey, cosa que al final consigue.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo?
    </p><p class="article-text">
        Muy f&aacute;cil: desde el primer d&iacute;a del destierro, el Cid y sus hombres (porque no s&oacute;lo lo destierran a &eacute;l, sino a &eacute;l y a su peque&ntilde;o ej&eacute;rcito) se dedican a conquistar ciudades y pueblos en poder de los musulmanes. Matan a los moros y se quedan con todo.
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, despu&eacute;s de cada victoria el Cid reparte el bot&iacute;n entre sus hombres, pero no se olvida nunca de apartar una generosa porci&oacute;n para el rey. Le env&iacute;a un regalo, le env&iacute;a dos; y al tercero, claro, ya lo tiene en el bote.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que hace que el rey le perdone definitivamente no son tanto los regalitos como otro detalle: resulta que los hermanos Carri&oacute;n &mdash;los <em>infantes</em> de Carri&oacute;n&mdash;, dos chicos de muy buena familia y muy cercanos al rey, est&aacute;n empe&ntilde;ados en casarse con do&ntilde;a Elvira y do&ntilde;a Sol, las hijas del Cid. Aunque no le gustan como yernos, el Cid accede al matrimonio: en realidad no tiene m&aacute;s remedio, si quiere arreglar las cosas con el rey. Y el rey, claro, conmovido por su mansedumbre, lo perdona y le permite que regrese a Castilla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Y aqu&iacute; comienza el segundo hilo argumental.
    </p><p class="article-text">
        Ya he dicho que al Cid le daban mala espina esos infantes de Carri&oacute;n. Y no se equivocaba. Resulta que un d&iacute;a, ya casados con sus hijas, se escapa un le&oacute;n de palacio, y los infantes en vez de ayudar a capturarlo huyen despavoridos y se esconden. Tiene que ser el suegro quien resuelva el desaguisado para regocijo de todos los testigos y humillaci&oacute;n de los yernos, que no tardar&aacute;n en vengarse de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a casa, a la altura de un robledal, en un pueblo llamado Corpes, en la provincia de Guadalajara, los infantes de Carri&oacute;n, rabiosos todav&iacute;a por el espantoso rid&iacute;culo que han hecho con el le&oacute;n, desnudan a sus esposas, las maltratan y las abandonan, en lo que se puede considerar el primer caso de violencia de g&eacute;nero documentado en la literatura castellana.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hubiera hecho hoy un padre en una situaci&oacute;n semejante? En el <a href="http://www.eldiario.es/Kafka/violencia-caballeros-andantes_0_73142826.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Regreso al Futuro</em></a> de la semana pasada vimos c&oacute;mo se las gastaban los militares en la Edad Media. Aunque no hace falta irse a la Edad Media. En nuestros d&iacute;as, cuando se produce uno de esos horrendos asesinatos de adolescentes, no es raro o&iacute;r en las tiendas y en los taxis opiniones de sujetos supuestamente civilizados que sin embargo son partidarios del linchamiento sin juicio.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, Rodrigo D&iacute;az de Vivar, un tipo que vivi&oacute; en el siglo XI, les da a todos ellos una lecci&oacute;n de civismo y de respeto a las leyes. &iquest;Cu&aacute;l es la reacci&oacute;n del Cid al enterarse de que han violado y torturado a sus hijas? Pues en vez de buscar a los infantes de Carri&oacute;n para reventarlos y cortarles las orejas, el Cid pide justicia al rey, que es algo as&iacute; como poner una denuncia en comisar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El rey atiende la petici&oacute;n y convoca las Cortes en Toledo, adonde acuden los infantes y el Cid, que lo primero que reclama curiosamente es la devoluci&oacute;n de la dote: que le devuelvan su dinero.
    </p><p class="article-text">
        (Abro par&eacute;ntesis: una de las cosas que m&aacute;s sorprende del <em>Cantar</em> es la presencia constante del dinero. &iquest;D&oacute;nde se ha visto que un superh&eacute;roe tenga problemas de liquidez? Pues el Cid los tiene, y se le ve muy preocupado por ello. &Eacute;l se considera a s&iacute; mismo una especie de trabajador aut&oacute;nomo con familia a su cargo y con empleados a los que tiene que pagar todos los meses. Cierro par&eacute;ntesis).
    </p><p class="article-text">
        Seguimos en las Cortes. El Cid ha denunciado a los infantes. Y, entonces s&iacute;, con la autorizaci&oacute;n del rey, los reta a una <a href="http://www.eldiario.es/Kafka/violencia-caballeros-andantes_0_73142826.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">batalla judicial</a>, que demuestra qui&eacute;n tiene raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vence el Cid, se anulan los matrimonios y como colof&oacute;n a tanta alegr&iacute;a, los infantes de Navarra y de Arag&oacute;n, con pinta de ser mejores yernos que los de Carri&oacute;n, solicitan en matrimonio a do&ntilde;a Elvira y do&ntilde;a Sol.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; termina <em>Cantar</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Mio Cid como novedad literaria</strong><em>Mio Cid</em>
    </p><p class="article-text">
        Hay dos maneras de leer un libro antiguo: como si fuera una pieza de arqueolog&iacute;a o como si fuera una novedad literaria.
    </p><p class="article-text">
        Lo leemos como una pieza de arqueolog&iacute;a cuando buscamos en &eacute;l restos de un mundo que no es el nuestro. Porque no siempre se ha vivido como vivimos nosotros, ni han estado vigentes nuestros valores, nuestras creencias y nuestra manera de ver y de sentir las cosas. Leer los libros antiguos como si fueran piezas de arqueolog&iacute;a es un acto de humildad, el reconocimiento de que los occidentales del siglo XXI somos un granito de arena en esa inmensa playa que se llama Historia de la Humanidad.
    </p><p class="article-text">
        Leemos un libro antiguo como si fuera una novedad literaria cuando buscamos en &eacute;l nuestro reflejo, el reflejo de nuestro mundo, las constantes que se han mantenido a lo largo del tiempo, las coincidencias &mdash;que las hay&mdash;, entre aquellas personas y nosotros. Unos y otros somos al fin y al cabo seres humanos, y es asombroso comprobar lo poco que hemos cambiado desde los tiempos del Cid, lo mucho que nos parecemos al h&eacute;roe del <em>Cantar</em>, al hidalgo del <em>Lazarillo</em> o al Sancho Panza del <em>Quijote</em>.
    </p><p class="article-text">
        El estudio especializado de la literatura requiere, por supuesto, una lectura arqueol&oacute;gica de los textos. Pero en la escuela, tal y como est&aacute;n las cosas, no tiene sentido leer de esta manera.
    </p><p class="article-text">
        En una situaci&oacute;n de emergencia como esta, yo leer&iacute;a los libros antiguos como si fueran novedades literarias. Leer&iacute;a el <em>Cantar de Mio Cid</em>, se me ocurre a <em>botepronto</em>, como la historia de Rodrigo, un empleado que trabaja en una empresa de compraventa de suelo (al fin y al cabo, la llamada <em>Reconquista</em> no fue sino una gigantesca expropiaci&oacute;n de tierra), y que es acusado falsamente por unos compa&ntilde;eros de trabajo que luego violar&aacute;n a sus hijas, y relegado en el escalaf&oacute;n por Don Alfonso Cesto, el presidente de la compa&ntilde;&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        O mejor a&uacute;n: leer&iacute;a el <em>Cantar</em> como si fuera una novela barata de ciencia ficci&oacute;n, en la que Cid se <em>des-tierra</em> literalmente: se ve obligado por una injusticia a abandonar el planeta y a buscarse la vida allende nuestra galaxia. &iquest;Acaso los moros que aparecen en el <em>Cantar</em> no son los mismos seres insidiosos y deshumanizados que los marcianos de las pel&iacute;culas de serie B?
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, perdamos el miedo supersticioso a nuestros cl&aacute;sicos como han hecho los brit&aacute;nicos con Shakesperare hace mucho tiempo; leamos el <em>Cantar</em> en clase con una versi&oacute;n <em>traducida</em>, mientras vemos una mala pel&iacute;cula de ciencia-ficci&oacute;n, fij&aacute;ndonos en las coincidencias narrativas o en el semejante tratamiento de los personajes.
    </p><p class="article-text">
        Ya habr&aacute; tiempo, si conseguimos que esos incipientes lectores se interesen por los libros antiguos, de que los lean no busc&aacute;ndose a s&iacute; mismos, sino buscando en ellos a los otros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Orejudo, Antonio Orejudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/cantar-cid-conazo_1_5515948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Dec 2012 15:34:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El 'Cantar de Mio Cid' es un coñazo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[David Monteagudo, Premio Nobel 2013]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/david-monteagudo-premio-nobel_1_5516609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Dispongo de informaci&oacute;n confidencial que demuestra (entre comillas, esto) que el a&ntilde;o que viene el Nobel de Literatura no ser&aacute; para un chino, ni un lituano, sino para un gallego. Monteagudo, se llama; David Monteagudo. Desde las altas esferas me aseguran que tiene todas las papeletas para ese premio y muchos m&aacute;s. Tiembla, Mar&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Dejen que les sit&uacute;e: David tiene 50 a&ntilde;os y un caj&oacute;n lleno de obras maestras. No exagero. David escrib&iacute;a, desde tiempos inmemoriales, en la intimidad del hogar e iba guardando los frutos de sus anhelos en un caj&oacute;n sin cerradura, mientras so&ntilde;aba con ver alg&uacute;n d&iacute;a recompensado el esfuerzo de levantarse cada ma&ntilde;ana a las cinco para escribir antes de marcharse a trabajar a la f&aacute;brica de cart&oacute;n. Es decir, que David adem&aacute;s de escritor era tambi&eacute;n un trabajador, lo que demuestra que, contrariamente a lo que se piensa, no son, escribir y trabajar, actividades tan incompatibles como algunos nos quieren hacer creer.
    </p><p class="article-text">
        Yo no s&eacute; c&oacute;mo es que llega el manuscrito de una novela de David llamada <em>Fin</em> a la mesa de una editorial como El Acantilado, que tampoco es como Mondadori o Planeta, que publican cualquier basura. Tiene fama, El Acantilado, de pens&aacute;rselo tres veces antes de darle al bot&oacute;n de <em>seguir adelante con el proyecto equis</em>. Con David, estoy convencido, se lo pensaron s&oacute;lo una vez o ninguna. No hac&iacute;a falta; su genio era evidente, tal como enseguida se ocup&oacute; la cr&iacute;tica de dejar claro con su desenfreno habitual.
    </p><p class="article-text">
        Rosa Mora dijo desde <em>El Pa&iacute;s</em> que <em>Fin</em> &ldquo;era uno de los libros m&aacute;s sorprendentes del a&ntilde;o&rdquo;. Esto se puede tomar de dos maneras: o bien el libro de David era realmente bueno o los otros no val&iacute;an ni para encender una barbacoa. Una tercera posibilidad (de todas, mi favorita) es que lo &ldquo;sorprendente&rdquo; a lo que hac&iacute;a alusi&oacute;n Rosa estaba no tanto en la calidad de la obra como en que semejante mediocridad hubiese logrado enga&ntilde;ar a tanto incauto.
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        La prensa se volc&oacute; con &eacute;l -lo cual puede dar una idea de la pobreza del panorama- destacando el car&aacute;cter proletario del muchacho quiz&aacute; en un intento de acercar la alta literatura a las clases bajas, tan necesitadas de un h&eacute;roe local. Ni un solo diario, ni una sola rese&ntilde;a, ni un solo programa de televisi&oacute;n se olvid&oacute; de recordar en qu&eacute; trabajaba el bueno de David. Desde <em>La Vanguardia</em> ve&iacute;an en &eacute;l a Rulfo y Ferlosio y era, para ellos, <em>Fin</em>, Literatura May&uacute;scula, literatura de la de siempre: &ldquo;sin incluir referencias literarias, sin metaliteratura, sin 'cultureta'&rdquo; (<em>Ara.cat</em>). La literatura de la abuela, en definitiva, con el sabor de siempre y el aroma de las cosas bien hechas. Esto parece una estupidez pero para afirmar algo as&iacute; hay que tener mucho valor y muy poca verg&uuml;enza. Care Santos (<em>El Mundo</em>), siempre tan generosa y con su hipermetrop&iacute;a habitual, ve&iacute;a ecos de Philiph K. Dick, Ray Bradbury y Cormac McCarthy con la misma pasmosa naturalidad con la que otros ve&iacute;an en Monteagudo al heredero del Hitchcock y Bu&ntilde;uel. Dec&iacute;an que era un joya en bruto y sus obras futuras obras, obras de culto. Todo esto s&oacute;lo de <em>Fin</em>, insisto, su primera novela publicada, que no escrita. Despu&eacute;s vendr&iacute;an otras: <em>Bra&ntilde;aganda</em>, ser&iacute;a una. Y vuelta otra vez a revolcarse en el cieno de la desmesura. David obligaba &ldquo;al lector a cuestionarse la forma de ver el mundo&rdquo; (<em>P&uacute;blico</em>) en una obra escrita desde la &ldquo;magistralidad de la perfecci&oacute;n&rdquo; (<em>Canarias 7</em>, renovando el lenguaje). Cada vez era m&aacute;s dif&iacute;cil hablar de &eacute;l. La cr&iacute;tica, completamente desatada, se iba quedando sin elogios suficientes. Sanz Villanueva tuvo que verse en un aut&eacute;ntico aprieto para sentirse obligado a &ldquo;apelar a la escritura cuidadosa, a personajes sugestivamente densos en un libro de disimulada hondura&rdquo;<em> </em>(adapto la cita para minimizar el da&ntilde;o). &ldquo;Una novela de pensamiento&rdquo;<em>, </em>nada m&aacute;s y nada menos. Sanz Villanueva, se&ntilde;oras y se&ntilde;ores. (Aplausos).
    </p><p class="article-text">
        Imag&iacute;nense ustedes el resto de los adjetivos para <em>Marcos Montes</em>,<em> </em>otra de sus novelas. Yo a estas alturas ya me conformo con improvisar un rese&ntilde;a con los restos de otras: &ldquo;un texto exquisito y tierno&rdquo; como un bizcocho &ldquo;a caballo entre Kafka y Julio Verne&rdquo; (<em>Time Out</em>), &ldquo;que sabe c&oacute;mo provocar angustia&rdquo; (<em>El Pa&iacute;s</em>); &ldquo;una nouvelle rotunda, redonda&rdquo; (<em>Avui</em>), &ldquo;redond&iacute;sima&rdquo; (<em>Qu&eacute; leer</em>), &ldquo;de lenguaje l&iacute;mpido&rdquo; (<em>El Pa&iacute;s</em>) &ldquo;y prosa de alta precisi&oacute;n&rdquo; (<em>Culturas</em>). La novela perfecta, al fin. Otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Pero este c&uacute;mulo referencial, que en circunstancias normales podr&iacute;a orgasmar a cualquiera, no parec&iacute;a ser, para uno que yo me s&eacute;, suficiente. Nunca es suficiente para quien est&aacute; mal acostumbrado. Insin&uacute;an algunos que la cr&iacute;tica ha acabado haciendo de David un hombre caprichoso y ligeramente burgu&eacute;s. &ldquo;Burgu&eacute;s&rdquo; porque &ldquo;ha podido dejar la f&aacute;brica para dedicarse a la literatura y ha tenido un segundo hijo&rdquo;, tal como dicen en el diario <em>Ara.cat</em>, seguramente dirigi&eacute;ndose a todos aquellos despistados que se hab&iacute;an olvidado del asunto de la dichosa f&aacute;brica esclavista; y &ldquo;caprichoso&rdquo;<em> </em>porque lo que realmente quer&iacute;a, David, tal como le cuenta al entrevistador de ese mismo diario, no era parecerse a todos esos peque&ntilde;os genios que los cr&iacute;ticos se empe&ntilde;aron en utilizar como referente, sino a Borges. David quiere que cuando lo lean a &eacute;l, se acuerden de Borges. Y ya puestos, tambi&eacute;n de Chejov, de Cort&aacute;zar y de Allan Poe. Porque, puestos a pedir, mejor pedirlo todo que nada.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora presten atenci&oacute;n: David Monteagudo tiene en la calle nuevo libro. Es una colecci&oacute;n de relatos llamada <em>El edificio</em>. Unos relatos &ldquo;ecl&eacute;cticos&rdquo;, dice, de &ldquo;lenguaje intenso y contundente&rdquo;. Repite con la misma editorial, El Acantilado, por lo que es de suponer que repetir&aacute; tambi&eacute;n contactos en peri&oacute;dicos si no le han saltado los plomos a estos por culpa de alg&uacute;n ERE improvisado. Est&eacute;n atentos a sus pantallas: sortearemos un perrito piloto entre los primeros que encuentren la rese&ntilde;a que haga de David el nuevo Borges espa&ntilde;ol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos González Peón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/david-monteagudo-premio-nobel_1_5516609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Dec 2012 15:33:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[David Monteagudo, Premio Nobel 2013]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las enseñanzas medias, siempre en medio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/ensenanzas-medias-siempre-medio_1_5513898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No s&oacute;lo los f&aacute;rmacos producen efectos secundarios. Lo hace tambi&eacute;n la acci&oacute;n social, y lo hace siempre; es lo que solemos llamar <em>consecuencias imprevistas</em> o <em>no deseadas</em>, o <em>efectos perversos</em>. No se escribir&iacute;an siquiera art&iacute;culos como &eacute;ste si la acci&oacute;n social (sea de las autoridades, de los colectivos o de los individuos) produjera siempre o habitualmente los efectos deseados y s&oacute;lo &eacute;stos.
    </p><p class="article-text">
        Toda reforma educativa se hace con las mejores intenciones, pero las soluciones de ayer son a menudo los problemas de hoy. La Ley General de Educaci&oacute;n de 1970 (LGE) quiso poner el sistema educativo a tono con los del mundo desarrollado y democr&aacute;tico, lo que pasaba por acabar con la brutal segregaci&oacute;n a los 10-12 a&ntilde;os (el acceso y la superaci&oacute;n o no del examen de <em>ingreso</em>) y la prolongaci&oacute;n del tronco com&uacute;n. La ley no permit&iacute;a abandonar el sistema hasta los 16 a&ntilde;os, de manera que cualquier alumno ten&iacute;a te&oacute;ricamente tiempo suficiente para terminar la Educaci&oacute;n General B&aacute;sica (com&uacute;n) m&aacute;s un ciclo secundario (Bachillerato o FP1). Sin embargo, condicionaba el acceso al bachillerato a la terminaci&oacute;n con &eacute;xito de la EGB (al t&iacute;tulo de graduado escolar), pero no as&iacute; el acceso a la Formaci&oacute;n Profesional I, para el que bastaba haber permanecido en la escuela hasta los 14 a&ntilde;os (certificado de escolaridad). Tal desequilibrio en los requisitos contribuy&oacute; al descr&eacute;dito de <em>cualquier</em> formaci&oacute;n profesional alternativa al bachillerato; incluso ulterior, aunque en menor medida. La FP devino el <em>basurero</em>, la v&iacute;a para los <em>fracasados</em>, produciendo de rebote la opci&oacute;n autom&aacute;tica por el Bachillerato por cualquiera con los requisitos.
    </p><p class="article-text">
        Todas las alternativas a la LGE, desde la propuesta que lleg&oacute; a formular la UCD a comienzos de los ochenta, pasando por la reforma experimentada por el gobierno socialista en esa d&eacute;cada, hasta la LOGSE, quisieron acabar con esta perversi&oacute;n. La respuesta en la LOGSE fue plantear los mismos requisitos para acceder a la FP &mdash;ahora Cursos Formativos de Grado Medio (CFGM)&mdash; que para acceder al Bachillerato: el t&iacute;tulo de Graduado en ESO; y no s&oacute;lo eso, sino otro tanto para acceder a la etapa siguiente de la FP &mdash;ahora Cursos Formativos de Grado Superior (CFGS)&mdash;, que a su vez tendr&iacute;a los mismos requisitos que el acceso a la universidad: el t&iacute;tulo de Bachillerato. De esta manera, se dec&iacute;a, no se establecer&iacute;a la formaci&oacute;n profesional como una segunda v&iacute;a paralela, de menor valor. Si se entiende mejor con una imagen, podemos visualizar el esquema educativo propuesto como un recorrido acad&eacute;mico &uacute;nico que tras la ESO, el Bachillerato o la Universidad dar&iacute;a salida al mercado de trabajo, respectivamente, a trav&eacute;s de los CFGM, los CFGS y los posgrados. Pero lo que no se previ&oacute; fue que tres de cada diez alumnos no superasen la ESO y quedasen irremediablemente apartados de la educaci&oacute;n formal -y as&iacute; es: decimos que cuatro de cada diez alumnos han <em>abandonado</em> prematuramente la escuela, pero lo cierto es que tres de ellos no pod&iacute;an continuar aunque lo desearan. Empecemos por lo segundo.
    </p><p class="article-text">
        La LGE de 1970 produjo una FP1 desvalorizada, pero no sucedi&oacute; lo mismo con la FP2. &Eacute;sta se pens&oacute; a la vez como continuaci&oacute;n de la FP1 (mediando un curso de ense&ntilde;anzas complementarias) y salida del Bachillerato, y de hecho fue funcionando cada vez m&aacute;s como lo segundo. Al contrario que la FP1 lleg&oacute; a alcanzar un notable prestigio, y sus titulados entraban con facilidad en el mercado de trabajo, entre otros factores debido al papel lubricante de las pr&aacute;cticas en alternancia. Cuando la LOGSE redise&ntilde;&oacute; el sistema quiso terminar de aislar la FP de grado superior de la de grado medio, es decir, los CFGS de los CFGM, hasta el punto de cortar estrictamente el paso de &eacute;stos a aqu&eacute;llos, disipando as&iacute; cualquier perspectiva de continuidad para los t&eacute;cnicos medios. Pod&iacute;an, por supuesto, volver al sistema a cursar el bachillerato, es decir, lo que hab&iacute;an declinado hacer cuando optaron por los CFGM, pero eso no era <em>continuidad</em> ninguna sino una suerte de penalizaci&oacute;n por haber tardado m&aacute;s que los dem&aacute;s en decidir que quer&iacute;an un postsecundario (t&eacute;cnicamente, lo que la UNESCO llama CINE4). De manera que, de un modo u otro, acudir a las ense&ntilde;anzas profesionales era hacerlo a un ciclo <em>terminal</em> en sentido estricto, no s&oacute;lo porque permit&iacute;a salir ya al mercado de trabajo sino porque <em>no permit&iacute;a</em> ir m&aacute;s lejos en el sistema educativo.
    </p><p class="article-text">
        El problema aqu&iacute; es la disfuncionalidad creciente de una ordenaci&oacute;n no pensada para que todos tengan una v&iacute;a por la que continuar, si pueden y quieren, su proceso de cualificaci&oacute;n, sino en la que tan pronto como el alumno se separa del tronco acad&eacute;mico se ve abocado a estudios terminales. Pero lo que pudo tener justificaci&oacute;n en un mundo de oficios establecidos y estables la pierde por entero en la sociedad de la informaci&oacute;n, que es tambi&eacute;n del aprendizaje, una sociedad en la que hay que seguir -o, al menos, estar en condiciones de seguir- aprendiendo a lo largo de la vida, pues &iquest;qu&eacute; sentido tiene proclamar esta necesidad de aprendizaje permanente y, a la vez, cerrar las v&iacute;as de continuidad en el seno de la educaci&oacute;n reglada?
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a lo primero, el fracaso en la ense&ntilde;anza obligatoria y com&uacute;n. &iquest;Qu&eacute; indujo a los reformadores a pensar que iba a ser de otro modo? Si, con ocho a&ntilde;os de ense&ntilde;anza com&uacute;n hasta los 14 &mdash;la EGB bajo la LGE&mdash;, fracasaban tres de cada 10 alumnos, &iquest;c&oacute;mo iba a mejorar el balance con 10 a&ntilde;os comunes hasta los 16, Primaria y  ESO, bajo la LOGSE? Porque, <em>rebus sic stantibus</em>, taza y media en vez de una taza no pod&iacute;a dejar de engordar la cifra de fracaso. La cuesti&oacute;n es que se supon&iacute;a que la ense&ntilde;anza iba a cambiar, esencialmente de dos maneras: en el contenido y en el m&eacute;todo. El contenido unilateralmente acad&eacute;mico ser&iacute;a sustituido por algo m&aacute;s variado y multilateral, en particular con la introducci&oacute;n de la Tecnolog&iacute;a, el reforzamiento de las ense&ntilde;anzas art&iacute;sticas y un cierto grado de opcionalidad, todo lo cual proporcionar&iacute;a a la ense&ntilde;anza una mayor vinculaci&oacute;n con la realidad y por tanto una mayor relevancia, diversificar&iacute;a y equilibrar&iacute;a por ello las oportunidades de &eacute;xito y acercar&iacute;a la ense&ntilde;anza a los intereses de los alumnos. Los m&eacute;todos de transmisi&oacute;n tradicionales, por su parte, dar&iacute;an paso a un nuevo &eacute;nfasis en las formas de aprendizaje activas, los proyectos interdisciplinares, el trabajo en equipo, etc., etc.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sucedi&oacute; en realidad? Que nada cambi&oacute;, o lo hicieron muy pocas cosas. Es f&aacute;cil cambiar la ordenaci&oacute;n educativa o los programas, que dependen directamente de la ley o de decisiones administrativas, pero es muy dif&iacute;cil cambiar las pr&aacute;cticas cotidianas en el aula o la cultura de la instituci&oacute;n y de la profesi&oacute;n. Lo que s&iacute; vino fue una mayor presi&oacute;n sobre la actividad discente. Los alumnos pasaron a incorporarse a la secundaria con 12 a&ntilde;os, cuando antes lo hac&iacute;an a los 14, lo que supuso una anticipaci&oacute;n de los cambios de centro (general en la p&uacute;blica), de redes sociales y, sobre todo, de las relaciones con el profesorado, al pasar de una centrada en un maestro singular (el maestro-tutor) a otras fragmentadas entre profesores de distintas disciplinas, a menudo inconsistentes y contradictorias a falta de proyectos reales de centro y de direcciones operativas, a la vez que una burocratizaci&oacute;n de la funci&oacute;n tutorial y una diluci&oacute;n de la tutela adulta. Y tambi&eacute;n un horario m&aacute;s concentrado e intensivo, a la medida de las conveniencias laborales o familiares del profesorado, no de los ritmos naturales de actividad de los alumnos.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta del mill&oacute;n no es por qu&eacute; no tenemos menos fracaso y abandono, sino por qu&eacute; no tenemos m&aacute;s. La sorpresa es &eacute;sa, que se mantenga en torno a tres de cada diez alumnos lo mismo tras la ESO que tras la EGB, tanto cuando la escolarizaci&oacute;n es universal como cuando de hecho no lo era, a los 16 que a los 14, antes de una reforma y despu&eacute;s. Y la &uacute;nica explicaci&oacute;n plausible es que &eacute;se sea de hecho el <em>porcentaje &aacute;ureo</em> a la hora de evaluar al alumnado. Eso es lo que induce a pensar tal continuidad y ubicuidad: a lo largo de los a&ntilde;os y a pesar de reordenaciones y reformas; a trav&eacute;s de las fronteras de las comunidades aut&oacute;nomas a pesar de las variaciones en sus pol&iacute;ticas educativas, la disparidad de sus condiciones y recursos y una distribuci&oacute;n inconsistente con sus resultados en las evaluaciones de competencias.
    </p><h3 class="article-text">Y ahora, &iquest;otra vuelta a la tortilla?</h3><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer con esos tres de cada diez alumnos que no superan la ESO? Hoy asistimos a una propuesta de soluci&oacute;n: separarlos del resto. Separarlos desde tercer curso, incluso desde segundo si acumulan ya cierto retraso. Hasta se lleg&oacute; a proponer una rev&aacute;lida al t&eacute;rmino de la ense&ntilde;anza primaria que, de no ser superada, habr&iacute;a obligado a repetir a quienes no lo hubieran hecho antes y a pasar con un sello en la frente a quienes ya lo hubieran hecho, abocando a &eacute;stos a la FP anticipada aun con un a&ntilde;o l&iacute;mbico en primero (esta propuesta fue afortunadamente retirada).
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a de fondo es sencilla: no todo el mundo es capaz de superar con &eacute;xito la ense&ntilde;anza general obligatoria, por lo que mejor ser&aacute; orientar ya hacia la formaci&oacute;n profesional a quien no lo sea. Se suele formular en t&eacute;rminos m&aacute;s o menos neutros: unos son as&iacute; y otros son as&aacute;, acad&eacute;micos o vocacionales, todos diversos, etc., pero, en realidad, los partidarios de esta contrarreforma no dudan de que se trata de una diferencia asim&eacute;trica: dan por sentado no s&oacute;lo que hay unos alumnos que no pueden seguir las nobles ense&ntilde;anzas acad&eacute;micas sino tambi&eacute;n que, los que s&iacute; pueden hacerlo, tambi&eacute;n ser&iacute;an capaces de seguir unas ense&ntilde;anzas de tipo profesional, s&oacute;lo que no vamos a malgastar su talento en eso.
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        Pero hay otra posibilidad: que, sencillamente, ni&ntilde;os y adolescentes vengan de su familia, su hogar y su comunidad con distinto bagaje, m&aacute;s cercano o lejano a lo que la escuela pide, que les har&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil o dif&iacute;cil atender a sus exigencias, mientras que &eacute;sta, por su parte, no hace nada por compensar sus diferencias. No se trata aqu&iacute; de la formaci&oacute;n escolar para tal o cual profesi&oacute;n particular, ante lo cual s&iacute; cabe suponer distintos grados y tipos de idoneidad, sino de la superaci&oacute;n con &eacute;xito de la ense&ntilde;anza obligatoria y com&uacute;n hasta los diecis&eacute;is a&ntilde;os, una edad antes de la cual nadie deber&iacute;a ser obligado ni empujado a tomar decisiones (ni deber&iacute;an ser tomadas por &eacute;l) que puedan determinar sus oportunidades vitales. Cuando se quiere que todas las personas puedan acceder a un punto determinado, por ejemplo un edificio, se le dota de escaleras, ascensores y rampas, a pesar de que a algunos, incluso a la mayor&iacute;a, les valga con uno cualquiera de esos accesos, y &eacute;se deber&iacute;a ser el enfoque en la ense&ntilde;anza obligatoria. En tanto los alumnos no dependan todav&iacute;a entera o fundamentalmente de sus propias actitudes y aptitudes como adultos, es deber de la sociedad ofrecerles distintas v&iacute;as para llegar a unos mismos objetivos m&iacute;nimos. Eso, en la ense&ntilde;anza, se traduce en diversificaci&oacute;n en sentido restrictivo, maneras alternativas de desarrollar unas mismas competencias, y compensaci&oacute;n en un sentido amplio, asignaci&oacute;n de recursos adicionales a aquellos alumnos que est&eacute;n peor equipados ante la instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero diversificar no es el punto fuerte de la instituci&oacute;n ni de la profesi&oacute;n, nacidas y crecidas en la idea de una ense&ntilde;anza homog&eacute;nea y homogeneizadora (la de las escuelas <em>normales</em>, los programas nacionales, las enciclopedias y libros de texto, el examen-test, la clase magistral...). En cuanto a compensar, los gobiernos central y auton&oacute;micos socialistas y nacionalistas que apoyaron la LOGSE suscrib&iacute;an y suscriben la idea con distintos grados de &eacute;nfasis, pero ni de lejos suficiente para vencer el corporativismo docente, en particular su igualitarismo para s&iacute; mismo y ciertos privilegios laborales. Es as&iacute; c&oacute;mo un notable aumento de recursos en la ense&ntilde;anza que hace que Espa&ntilde;a tenga, por ejemplo, una ratio profesor/alumnos bastante m&aacute;s baja que la media de la UE o la OCDE no se traduce en una concentraci&oacute;n de recursos adicionales sobre los alumnos en riesgo sino en mejoras indiscriminadas de las condiciones de trabajo para todo el profesorado, mejoras a las que se atribuyen sin prueba alguna efectos salv&iacute;ficos sobre la educaci&oacute;n que, naturalmente, nunca llegan. Para expresarlo de manera simplificada y algo coloquial, pero que espero ayude a entender el argumento sin entrar en detalles y perdernos por las ramas, dir&iacute;a que tenemos demasiados <em>desdobles</em> (aumento indiscriminado de los recursos) y demasiado pocos <em>refuerzos</em> (concentraci&oacute;n de recursos sobre los que m&aacute;s lo necesitan). Y, por si fuera poco, la estructura burocr&aacute;tica del sistema, de los centros y de la profesi&oacute;n puede hacer incluso que exista un importante grado de discriminaci&oacute;n negativa, como sucede cuando la diversificaci&oacute;n act&uacute;a como etiquetado, cuando se traduce en segregaci&oacute;n o cuando los alumnos m&aacute;s complicados son apartados o los grupos m&aacute;s dif&iacute;ciles se dejan a los profesores m&aacute;s inexpertos y provisionales.
    </p><p class="article-text">
        Eso es parte de lo que arruina el balance de la LOGSE: si los alumnos llegan a la escuela en condiciones desiguales, y no s&oacute;lo desiguales sino en muchos casos calificables de privaci&oacute;n social o cultural, pero la escuela cierra los ojos y los trata a todos por igual, y con mayor motivo si desata resortes que suponen discriminaci&oacute;n negativa en el trato, la prolongaci&oacute;n del tronco com&uacute;n no puede producir m&aacute;s que fracaso. La LOGSE anunci&oacute; un loable objetivo igualitario pero, primero, y en contra de los ambiciosos prop&oacute;sitos anunciados en la fase de experimentaci&oacute;n anterior, termin&oacute; ofreciendo en gran medida taza y media de lo que ya en la dosis previa de una taza hab&iacute;a generado fracaso masivo, es decir, no replante&oacute; la <em>oferta</em> educativa; segundo, no acompa&ntilde;&oacute; ni redispuso los medios para alcanzar tal objetivo -y no me refiero tanto a poner medios adicionales como a haber utilizado mejor los medios disponibles y, desde luego, a a&ntilde;adir de manera muy selectiva medios espec&iacute;ficos para los alumnos en riesgo y hacerlo desde el principio, desde el primer instante en que comienzan a detectarse deficiencias o desfases en el logro de los objetivos de aprendizaje, pues las intervenciones de este tipo, cuanto m&aacute;s tempranas, m&aacute;s eficaces y tambi&eacute;n, dicho sea de paso, m&aacute;s baratas y eficientes-, es decir, no reequilibr&oacute; adecuadamente la <em>demanda</em> educativa, las condiciones de una parte de los beneficiarios del servicio.
    </p><p class="article-text">
        Bien al contrario, mientras el debate p&uacute;blico ha estado centrado sobre los grandes rasgos de la ordenaci&oacute;n (ampliar la comprehensividad o adelantar la especializaci&oacute;n), otras medidas y evoluciones menos visibles, y por tanto menos discutidas, han ido elevando la presi&oacute;n o ampliando la incertidumbre en detrimento de los alumnos inicialmente peor equipados. Es el caso de la compresi&oacute;n de la jornada, beneficiosa para los que no tienen dificultades acad&eacute;micas y s&iacute; acceso a otros entornos de aprendizaje pero da&ntilde;ina para quienes est&aacute;n en la posici&oacute;n contraria. La incertidumbre que envuelve a los centros que no tienen un proyecto claro ni una direcci&oacute;n operativa, en la que se desenvuelven mejor los alumnos procedentes de medios m&aacute;s familiarizados con la educaci&oacute;n y peor provenientes de medios m&aacute;s ajenos a &eacute;sta. Hasta cierto punto, las pedagog&iacute;as <em>blandas</em>, m&aacute;s acordes con la visi&oacute;n del mundo de la clase media y con su manera de relacionarse con la cultura y la educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica educativa que hoy anuncia el partido en el gobierno parte del supuesto de que, en el mejor de los casos, <em>no se puede hacer m&aacute;s</em> por incorporar a todos los alumnos a la ense&ntilde;anza general con garant&iacute;as de &eacute;xito. Da por demostrado que un tercio del alumnado no re&uacute;ne las condiciones para alcanzar el &eacute;xito en un tronco com&uacute;n de diez a&ntilde;os como el actual. En consecuencia, propone simplemente reducir sin m&aacute;s ese tronco com&uacute;n, con distinta intensidad seg&uacute;n para qui&eacute;n, en uno, dos o tres a&ntilde;os. Pero queda mucho recorrido todav&iacute;a, pr&aacute;cticamente todo, para una pol&iacute;tica de discriminaci&oacute;n positiva -o, si se prefiere, compensatoria- en el uso de los recursos, es decir, para una pol&iacute;tica enfocada a reforzar a los m&aacute;s d&eacute;biles en el acceso a las competencias b&aacute;sicas y las credenciales educativas m&iacute;nimas que todos necesitamos para empezar a ser trabajadores cualificados, ciudadanos activos e individuos desarrollados.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, va siendo hora de que cada vez que tiene lugar un vuelco electoral el  partido pol&iacute;tico ganador no empiece por intentar dar la vuelta al sistema educativo sino que gobierno y oposici&oacute;n se esfuercen en pactar un marco aceptable para todas las partes, que en consecuencia no podr&aacute; ser plenamente conforme a los deseos de ninguna. Algo necesario para dar estabilidad al sistema educativo, dejando que diagnostique y que aborde la correcci&oacute;n de sus propios errores y disfunciones, y para dotar de un horizonte cierto a los profesionales de la educaci&oacute;n. No cabe negar que todos los partidos han intentado una y otra vez plegar el sistema a sus convicciones: la izquierda a una imagen simplificada de la igualdad, la derecha a una visi&oacute;n apolog&eacute;tica de la meritocracia y los nacionalistas de derecha o de izquierda a la construcci&oacute;n de una identidad colectiva m&aacute;s o menos excluyente; y siempre empezando por echar abajo la normativa anterior. Pero hay diferencias: la LOGSE, con todos sus aciertos y errores, se inscrib&iacute;a en una trayectoria iniciada por la reforma <em>non nata</em> de las ense&ntilde;anzas medias de la UCD, continuada despu&eacute;s por casi un decenio de experimentaci&oacute;n, y fue apoyada con distintos grados de convicci&oacute;n por todo el arco parlamentario menos un partido (un partido, no obstante, que ha gobernado con mayor&iacute;a absoluta dos legislaturas nacionales y multitud de auton&oacute;micas, o sea, no cualquier partido), y en el caso de la LOE se repiti&oacute; el mismo acuerdo parcial pero incluso con el a&ntilde;adido de algunas fuerzas tradicionales de la ense&ntilde;anza privada y confesional (singularmente la FERE). La LOCE, por el contrario, se aprob&oacute; con el solo apoyo del PP y su base social habitual y con la LOMCE va a suceder otro tanto, pero esta vez sobre un fondo de enfrentamiento mucho m&aacute;s acre del Ministerio, <em>su</em> partido y <em>sus</em> comunidades con todos y cada uno de los otros actores pol&iacute;ticos y sociales implicados. Verse enfrentado al profesorado, al otro partido nacional y, a la menor, con los nacionalistas no es algo que pueda sorprender a nadie, pero el grado de crispaci&oacute;n actual y que sea un gobierno conservador el que logra, adem&aacute;s, suscitar el desapego de los gobiernos regionales de su propio partido y poner en pie de guerra como nunca a los padres, de los que cualquier manual neoliberal explica que son mejor su p&uacute;blico potencial, supera todos los r&eacute;cords.
    </p><p class="article-text">
        Ni se necesita <em>esta</em> reforma ni es <em>&eacute;sa</em> la manera de hacerla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Fernández Enguita]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/ensenanzas-medias-siempre-medio_1_5513898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Dec 2012 20:14:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las enseñanzas medias, siempre en medio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Garcilaso para inmigrantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/garcilaso-inmigrantes_1_5513981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Se&ntilde;ores, a m&iacute; me prepararon para la alta competici&oacute;n de la Filolog&iacute;a Hisp&aacute;nica. Invert&iacute; buena parte de mi esfuerzo en aquellos a&ntilde;os de desarrollo y perfeccionamiento acad&eacute;micos. Sacrifiqu&eacute; una gran tajada del ocio y el vicio con que me tentaba mi primera juventud. Cuid&eacute; escrupulosamente los detalles en los que sab&iacute;a que me lo jugaba todo: las horas de sue&ntilde;o, la alimentaci&oacute;n, los complejos vitam&iacute;nicos, el ejercicio f&iacute;sico, las t&eacute;cnicas de estudio&hellip; Todo importa cuando lo que se desea es estar en la espuma de las discusiones filol&oacute;gicas m&aacute;s golosas. Porque a m&iacute;, en la universidad, me prepararon para ser un <em>killer</em> de la cosa ling&uuml;&iacute;stica y literaria. Me entrenaron para editar y anotar textos del siglo XVI, para buscar grietas en los cuerpos te&oacute;ricos m&aacute;s s&oacute;lidos y contrastados, para explicar la Historia de nuestra literatura y para vivir en la constante b&uacute;squeda del calambur, el retru&eacute;cano o la met&aacute;fora. Soy un sofisticado producto de una Facultad de Humanidades de alto rendimiento.
    </p><p class="article-text">
        Desde aquella etapa de formaci&oacute;n, ha pasado algo m&aacute;s de una d&eacute;cada y las cosas han cambiado un poco. Ahora lo que vengo siendo es profesor de Lengua castellana y literatura en un instituto de secundaria, donde m&aacute;s del 40% del alumnado es inmigrante. Espa&ntilde;oles, marroqu&iacute;es, argelinos, rumanos, lituanos, ucranianos, rusos, b&uacute;lgaros, ecuatorianos y venezolanos. Una aut&eacute;ntica coctelera de culturas, lenguas y costumbres. As&iacute; que cada d&iacute;a, mientras me tomo el primer caf&eacute; de la ma&ntilde;ana, me digo entre dientes: &ldquo;Menos mal que me prepar&eacute; para la alta competici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como ustedes sospechar&aacute;n, en clase no me dedico a editar textos de la Antig&uuml;edad  haciendo uso del m&eacute;todo Lachmann ni discuto incendiariamente sobre los preceptos te&oacute;ricos de la nueva filolog&iacute;a. A estos alumnos no les toca. Las programaciones did&aacute;cticas acostumbran a dar cobijo a otros contenidos que se consideran <em>m&aacute;s apropiados</em> para estas edades. Pongo algunos ejemplos que les resultar&aacute;n familiares: la l&iacute;rica medieval, <em>La Celestina</em>, las figuras ret&oacute;ricas m&aacute;s importantes o las proposiciones subordinadas. Quiz&aacute; esto les haya hecho recordar a su profesor de literatura leyendo alg&uacute;n poema de Lope de Vega y coment&aacute;ndolo con cierta afectaci&oacute;n. Quiz&aacute; ese recuerdo sea agradable, les afloje un poco el lagrimal y puedan decir con orgullo que se dedicaron a las letras por el magnetismo de aquel docente con barba y chaqueta. Quiz&aacute; hasta se atrevan a afirmar que la literatura en su etapa acad&eacute;mica se les antojaba atractiva y sugerente. Bueno, pues ahora hagan el favor de imaginar conmigo.
    </p><p class="article-text">
        Supongan -y no es mucho suponer- que por la dif&iacute;cil situaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s se ven en la desesperada obligaci&oacute;n de emigrar. Elijamos pa&iacute;s seg&uacute;n preferencias personales. Alemania, Marruecos, Bulgaria, Ucrania, Lituania o Rusia. Imagino que una de las primeras cosas que har&aacute;n al llegar al destino ser&aacute; escolarizar a sus hijos en un centro educativo. Pongamos que, por edad, se matriculan en el curso equivalente a 3&ordm; de ESO. Pasados unos meses, incluso uno o dos a&ntilde;os, preg&uacute;ntenles por las clases de lengua y literatura. &ldquo;&iquest;Hijo m&iacute;o, es interesante la l&iacute;rica b&uacute;lgara? &iquest;Te resultan atractivos y sugerentes los recursos expresivos en la versificaci&oacute;n marroqu&iacute;?&rdquo; Pues eso lleva pasando aqu&iacute; algunos a&ntilde;os ya. Bastantes. Observen el dato que daba m&aacute;s arriba sobre el centro educativo donde trabajo: m&aacute;s del 40% del alumnado es inmigrante. Esa cifra no se genera de la noche a la ma&ntilde;ana. Y aunque una gran parte de esos alumnos ya ha tenido una escolarizaci&oacute;n temprana en nuestro sistema educativo y, en consecuencia, posee un dominio pasable del castellano, seguimos teniendo un alto n&uacute;mero de inmigrantes matriculados con serios problemas idiom&aacute;ticos. Problemas que, sin lugar a dudas, van a condicionar ese atractivo que exigimos que vean en nuestra literatura m&aacute;s can&oacute;nica, por ejemplo. Me pasar&iacute;a a m&iacute; en Lituania y a ustedes en Marruecos. No tenemos que disimular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        F&iacute;jense. Este a&ntilde;o, por poner un caso concreto, imparto clase a un grupo compuesto por un 90% de inmigrantes que requieren refuerzo de lengua en sobredosis. Concretamente, est&aacute; integrado por marroqu&iacute;es, rumanos y lituanos. Me pregunto si no es del todo absurdo que a esos alumnos les hablemos encendidamente -y se les habla encendidamente- de las caracter&iacute;sticas m&eacute;tricas de las <em>&Eacute;glogas </em>de Garcilaso, o les pidamos -y se les pide- que localicen un quiasmo o una paronomasia, cuando en realidad tienen dificultades para manejar nuestras complejas conjugaciones verbales o a&uacute;n no dominan un vocabulario medianamente aceptable.  &iquest;Le encuentran sentido? &iquest;Ven l&oacute;gico que me enfrasque en explicarles las brillantes aportaciones de <em>Poeta en Nueva York</em> a la literatura universal? Ya s&eacute; que me prepararon para desenvolverme en la primera divisi&oacute;n de la ling&uuml;&iacute;stica, la literatura y la cultura en general, pero, &iquest;no estoy haciendo el capullo cuando me marco unos objetivos irreales y me dedico a disertar sobre las proposiciones subordinadas adverbiales? Supongo que ustedes me contestar&aacute;n lo siguiente: &ldquo;Bueno, pues a qu&eacute; espera, h&aacute;galo. Olv&iacute;dese del Marqu&eacute;s de Santillana, de las discusiones sobre la autor&iacute;a de<em> El Lazarillo </em>y del complemento del r&eacute;gimen, y ded&iacute;quese a atender las verdaderas necesidades de ese alumnado. A fin de cuentas est&aacute; usted preparado para la alta competici&oacute;n&rdquo;. Y no les falta raz&oacute;n, se&ntilde;ores. Pero la diversidad de ese alumnado y sus distintas necesidades educativas hacen que sea m&aacute;s dif&iacute;cil de lo que pudiera parecer a primera vista. No olviden que entre los alumnos de mi centro, espa&ntilde;oles o no, s&iacute; hay quienes pueden seguir las clases sobre la literatura de los Siglos de Oro o sobre la coherencia y cohesi&oacute;n textual, por ejemplo, y es una obligaci&oacute;n atenderlos con gran exigencia tambi&eacute;n. &ldquo;Entonces, &iquest;esto tiene soluci&oacute;n?&rdquo;, se preguntar&aacute;n ustedes ahora. Y yo les digo que la tiene. Claro que la tiene. Pero, con los recortes del Ministerio de Educaci&oacute;n, hemos emprendido un camino en direcci&oacute;n opuesta. Necesitamos unos m&iacute;nimos indispensables: una mayor inversi&oacute;n en util&iacute;simos planes de inmersi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, reducci&oacute;n del n&uacute;mero de alumnos por aula, aumento del profesorado y, por supuesto, cuestionarnos con valent&iacute;a el m&eacute;todo pedag&oacute;gico empleado desde hace d&eacute;cadas para, sencillamente, poder permitirnos ser realistas; para poder atender las necesidades educativas del centro en que impartimos clase sin ser devorados por una quimera. Porque las clases en las que yo era alumno de secundaria -s&oacute;lo hubo un inmigrante durante los cuatro a&ntilde;os-  se parecen bien poco a &eacute;stas en las que me toca ejercer el papel de profesor. Que tenemos que pasar de puntillas por la Generaci&oacute;n del 27 para profundizar en la conjugaci&oacute;n de los verbos, pues habr&aacute; que hacerlo si eso es lo m&aacute;s sensato. Que tenemos que aproximarnos a la lengua y a la literatura de una forma nueva, pues habr&aacute; que ponerse manos a la obra. Pero algo tendremos que hacer. Sobre todo en estos centros donde la inmigraci&oacute;n es una realidad amplia y compleja que hay que atender con todas las garant&iacute;as y la m&aacute;xima eficacia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/garcilaso-inmigrantes_1_5513981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Nov 2012 15:59:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Garcilaso para inmigrantes]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libro rojo del cole]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/libro-rojo-cole_1_5513994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <strong>Contexto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los primeros a&ntilde;os de la democracia consolidaron en nuestro pa&iacute;s un movimiento de renovaci&oacute;n en la escuela que por una parte se estaba asomando con inter&eacute;s y curiosidad a la situaci&oacute;n en Europa y Latinoam&eacute;rica, y por otra recuperaba, a marchas forzadas, el terreno perdido y la tradici&oacute;n renovadora de la escuela p&uacute;blica durante la Rep&uacute;blica y la Guerra Civil.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a una gran sensibilidad social por los temas educativos, alentada,  en el terreno pol&iacute;tico, por la reciente aprobaci&oacute;n de la constituci&oacute;n y el consiguiente desarrollo legislativo en materia educativa.  El tema de la educaci&oacute;n estaba en la calle.
    </p><p class="article-text">
        En1980, durante el gobierno de la UCD, Ricardo de la Cierva, un conocido historiador franquista, fue nombrado ministro de cultura. En el parlamento se intentaba aprobar la LOECE, una primera ley org&aacute;nica que regulaba el funcionamiento de los centros. Esta ley pretend&iacute;a, sin disimulo, perpetuar los privilegios y prebendas de los centros privados. Por fortuna, posteriormente, el Tribunal Constitucional fall&oacute; en su contra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un peque&ntilde;o editor</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nuestra Cultura es una peque&ntilde;a editorial fundada y dirigida por Luis Mart&iacute;nez Ros. En nuestro fondo predominan los temas educativos, pero hay g&eacute;neros para todos los gustos, enmarcados dentro de un discurso progresista y de izquierdas. Autores contempor&aacute;neos como Cebri&aacute;n, Rodr&iacute;guez Pu&eacute;rtolas, Valde&oacute;n o Aresti se mezclan con otros m&aacute;s cl&aacute;sicos como Caro Baroja, Carpentier o Dar&iacute;o Fo.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra vinculaci&oacute;n con la renovaci&oacute;n pedag&oacute;gica es especialmente estrecha en Madrid (Acci&oacute;n Educativa) y Barcelona (Rosa Sensat). Profesionales del prestigio de Marta Mata, Juan del Val o Jaume Carbonell colaboran estrechamente con nosotros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La publicaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 1969 los pedagogos daneses S. Hansen y J. Jensen publicaron en Dinamarca el <em>Peque&ntilde;o Libro Rojo del Cole</em>; en 1970 se edit&oacute; la versi&oacute;n alemana; en 1971 la inglesa y la japonesa; en 1972 la italiana. Una peque&ntilde;a editorial mexicana hizo la primera versi&oacute;n en castellano. Con los oportunos permisos, Nuestra Cultura revis&oacute; y actualiz&oacute; la edici&oacute;n mexicana para publicarla en Espa&ntilde;a en el oto&ntilde;o de 1979, con los dibujos y la ilustraci&oacute;n de cubierta de Romeu. El mayor o menor revuelo que produjo su publicaci&oacute;n en todo el mundo ya era historia. En 1980 sus autores ya no andaban buscando playas debajo de los adoquines y hab&iacute;an encontrado un refugio m&aacute;s sereno en la agricultura ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El contenido.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los adultos son tigres de papel&rdquo;. As&iacute; da comienzo un texto que con claridad y sencillez hace un repaso de la vida escolar, sus intereses y sus conflictos. Se resuelven dudas y se abordan todos los temas:
    </p><p class="article-text">
        La ense&ntilde;anza: c&oacute;mo aprender, las clases, los deberes. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Los profesores: t&uacute; y los profes, situaciones conflictivas,  c&oacute;mo quejarse de un profe, reglamento y sanciones.
    </p><p class="article-text">
        Los estudiantes: el mito de la inteligencia,  la selectividad,  el tiempo libre.
    </p><p class="article-text">
        El sistema escolar: tu lugar de trabajo, las notas, los ex&aacute;menes y ejercicios, qui&eacute;n manda, qu&eacute; es la participaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La sexualidad: la pornograf&iacute;a, la homosexualidad, el aborto, la marginaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las drogas: el tabaco, el alcohol, el hach&iacute;s y la marihuana, el LSD y la mescalina, los estupefacientes, las drogas de dise&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Todo estos temas se expon&iacute;an de forma directa y pr&aacute;ctica, y con un punto de humor que nos permit&iacute;a tomar la necesaria distancia respecto a la literatura propagand&iacute;stica del 68. Las inefables peripecias de la <em>liga de los sin bata</em> de Romeu nos ayudaron mucho en este prop&oacute;sito, acerc&aacute;ndonos al humor grafico de los a&ntilde;os ochenta y alej&aacute;ndonos del gran timonel.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La reacci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La ense&ntilde;anza religiosa se sinti&oacute; amenazada. Los valores tradicionales cuestionados. Los tab&uacute;es expuestos sin recato. La muy cat&oacute;lica asociaci&oacute;n de padres de alumnos emprendi&oacute; una singular cruzada contra el libro y quienes lo apoyaban y difund&iacute;an. Todos sus portavoces se movilizaron con gran revuelo.
    </p><p class="article-text">
        Cristina Almeida, concejal del ayuntamiento, incluy&oacute; el libro en la dotaci&oacute;n de las bibliotecas escolares de su distrito. El esc&aacute;ndalo estaba servido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La desmesura</strong>
    </p><p class="article-text">
        En efecto, el delito fue el de esc&aacute;ndalo p&uacute;blico. El juez de la Audiencia Nacional Bar&oacute;n Cobos instruy&oacute; una causa, cuando menos, desmesurada. No tuvo empacho en comenzar por dictar prisi&oacute;n incondicional -sin fianza- contra el editor (previamente detenido en su domicilio), ni en procesar a los impresores y editores que se fueron vinculando al libro (ya fuese con car&aacute;cter profesional o como muestra de apoyo solidario).
    </p><p class="article-text">
        Este juez, que ya apuntaba maneras, se vio posteriormente envuelto en el esc&aacute;ndalo <em>Bardelino</em> y fue apartado temporalmente de la judicatura (el escandalizado escandaloso).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n fue desmesurada la reacci&oacute;n en los medios tradicionalmente afines a la derecha m&aacute;s reaccionaria. La prensa conservadora convirti&oacute; el asunto en una gran cruzada. Los portavoces m&aacute;s exaltados arremetieron con furia contra el <em>Libro rojo del cole</em>. Especialmente virulentas fueron la l&iacute;nea editorial de <em>El Imparcial</em>, <em>Ya</em>, etc.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo con estupor, que el coronel Pardo Zancada lleg&oacute; a escribir en una revista especializada en temas militares que el <em>LRC</em> era <em>goma 2</em> para el ej&eacute;rcito. Meses despu&eacute;s, durante el 23F, el  coronel Zancada puso en pr&aacute;ctica su particular visi&oacute;n de la lealtad a las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los apoyos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Personalidades del mundo de la cultura y de la pedagog&iacute;a apoyaron la publicaci&oacute;n del libro e insistieron en que, aunque un poco tarde, el libro planteaba un interesante debate para toda la sociedad y muy especialmente para la comunidad escolar.
    </p><p class="article-text">
        Para apoyar la publicaci&oacute;n, veintis&eacute;is editoriales realizaron una edici&oacute;n conjunta del libro. Y el movimiento solidario alcanz&oacute; a intelectuales, artistas y toda clase de profesionales progresistas.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n hoy (con evidente &aacute;nimo de halago) los amigos de mis hijos dicen que hay dos clases de padres: los que leyeron el libro y los que no.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://elpais.com/diario/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://elpais.com/diario/</a>  (850 profesionales afirman haber colaborado en la edici&oacute;n&hellip;)
    </p><p class="article-text">
        <strong>Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Movimiento de Renovaci&oacute;n Pedag&oacute;gica se desmantel&oacute; con la llegada del socialismo al gobierno. La izquierda promovi&oacute; una democratizaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza que desgraciadamente no vino acompa&ntilde;ada ni de la imprescindible prioridad pol&iacute;tica, ni de las necesarias inversiones.
    </p><p class="article-text">
        Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s los chicos de hoy probablemente sepan m&aacute;s de sexualidad, drogas o sistema escolar y ex&aacute;menes, pero no lo han aprendido a trav&eacute;s de los adultos que hayan sido sus educadores. Puede que sepan m&aacute;s, s&iacute;, pero aprendido a hurtadillas. Con tanto desencanto tambi&eacute;n son m&aacute;s esc&eacute;pticos y miran al mundo de los adultos con creciente desconfianza.
    </p><p class="article-text">
        Empobrecidos, sin est&iacute;mulos ni medios, los profesionales de la ense&ntilde;anza p&uacute;blica se han convertido, sin quererlo, en los aut&eacute;nticos tigres de papel. Inermes ante la avalancha de problemas de primera necesidad, que los acucian y los desbordan. En general sus condiciones han empeorado con respecto a las de 1979.
    </p><p class="article-text">
        El reduccionismo disciplinario y el autoritarismo como &uacute;nica receta son el camino m&aacute;s corto para desembocar en el descontrol total. Eso es lo que hay en muchas aulas p&uacute;blicas: un caos.
    </p><p class="article-text">
        La ense&ntilde;anza p&uacute;blica se deteriora y las autoridades educativas est&aacute;n proponiendo  recetas milagro, como subir unos cent&iacute;metros la tarima o hablar de usted a los alumnos para recuperar el respeto de los chavales. (El respeto se tiene que ganar con el  esfuerzo diario, el di&aacute;logo y la atenci&oacute;n a los alumnos).
    </p><p class="article-text">
        Se ha perdido la oportunidad de integrar a los emigrantes. Se les mira m&aacute;s como un problema que como una oportunidad y se les empuja a la escuela p&uacute;blica o directamente a la calle.
    </p><p class="article-text">
        Haciendo equilibrios y peque&ntilde;os chantajes la Iglesia ha mantenido su posici&oacute;n de privilegio. Se camina hacia una ense&ntilde;anza clasista. Calidad para unos pocos y rancho para el resto.
    </p><p class="article-text">
        Si public&aacute;ramos de nuevo el libro, probablemente los &aacute;ngeles guardianes de la juventud reaccionar&iacute;an con igual furia. Movilizar&iacute;an a la prensa, a las jerarqu&iacute;as, se rasgar&iacute;an las vestiduras, prohibir&iacute;an, secuestrar&iacute;an, apalear&iacute;an, encarcelar&iacute;an...  No quieren unos chavales m&aacute;s activos, m&aacute;s organizados y conocedores de sus derechos, capaces de tener iniciativa y de opinar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Martínez Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/libro-rojo-cole_1_5513994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Nov 2012 15:52:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Libro rojo del cole]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las tecnologías de la información en el aula]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/tecnologias-informacion-aula_1_5513940.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cuando Rafael Reig me ofreci&oacute; escribir un art&iacute;culo para la secci&oacute;n cultural de <a href="http://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eldiario.es</a> me sugiri&oacute; el tema del uso de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n en el aula &ldquo;como t&uacute; quieras&rdquo;. Llevo m&aacute;s de diez a&ntilde;os utilizando internet como una herramienta m&aacute;s en mi labor docente. Primero tuve un <a href="http://ntic.educacion.es/w3/recursos/bachillerato/filosofia/aula_filosofia/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web est&aacute;tico</a>, luego un portal <em>Joomla</em>, y desde hace cuatros a&ntilde;os administro dos blogs: <a href="http://auladefilosofia.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno</a> para mis clases y entradas filos&oacute;ficas varias y <a href="http://auladefilosofia.blogspot.com.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro</a> s&oacute;lo para rese&ntilde;as de libros. Por tanto, imagino que debo saber algo del tema, aunque tampoco estoy demasiado seguro.
    </p><p class="article-text">
        El blog supera ya las 2.300.000 visitas desde noviembre de 2008. Creo que la mayor&iacute;a tienen un inter&eacute;s eminentemente pr&aacute;ctico: los alumnos huyen de los libros de texto generalistas buscando material espec&iacute;fico para salvar la PAU de Historia de la Filosof&iacute;a. En este sentido, el blog ofrece la posibilidad de actualizar estos materiales cada a&ntilde;o e incluso a lo largo del curso.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, cuando el inter&eacute;s por la materia no es exclusivamente acad&eacute;mico, la versatilidad multimedia del blog permite recurrir a im&aacute;genes y v&iacute;deos para facilitar la comprensi&oacute;n y actualizaci&oacute;n de viejos textos filos&oacute;ficos. Podr&iacute;a poner much&iacute;simos ejemplos pero dar&eacute; s&oacute;lo dos. Cuando Plat&oacute;n critica a los sofistas por entender que educar es como poner la vista en ojos ciegos, quitando a los alumnos la posibilidad de <em>parir</em> sus propias ideas, me parece siempre apropiado comparar los institutos de secundaria con aquellas f&aacute;bricas de carne picada que aparec&iacute;an en <a href="http://auladefilosofia.net/2008/10/28/texto-pau-platon-el-mito-de-la-caverna/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Wall</em></a> de Pink Floyd. El otro ejemplo, al explicar en <a href="http://auladefilosofia.net/2012/01/22/texto-marx-pau-extremadura-2013/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marx</a> que el estado es simplemente el consejo de administraci&oacute;n de los intereses de la burgues&iacute;a, considero obligatorio detenerme con todo detalle en esa fotograf&iacute;a de 2006 en la que George Bush nombra Secretario del Tesoro al exjefazo de Goldman Sachs, Henry Paulson.
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                </figure><p class="article-text">
        Otra de las ventajas del blog es la interactividad, es decir, que se pueden dejar comentarios a los art&iacute;culos. Entre los comentarios hay de todo: felicitaciones, insultos, dudas filos&oacute;ficas, dudas existenciales, recomendaciones literarias y cinematogr&aacute;ficas, trabajos de los alumnos con el consiguiente ahorro de papel, etc. En raras ocasiones he conseguido que el blog tome forma de foro donde los visitantes interact&uacute;en unos con otros, pero el di&aacute;logo &ldquo;cara-a-cara&rdquo; con algunos estudiantes ha sido y es muy enriquecedor. 
    </p><p class="article-text">
        El blog tiene otra aplicaci&oacute;n docente m&aacute;s. Los r&iacute;gidos horarios acad&eacute;micos son un lugar demasiado estrecho para dar cabida a todas las conexiones posibles de la filosof&iacute;a con pel&iacute;culas, series de televisi&oacute;n, m&uacute;sica, arte, etc. Evidentemente el alumnado que hace uso de estos art&iacute;culos es minoritario y sus efectos muchas veces permanecen en la penumbra hasta que llega el final de curso y surge espont&aacute;neamente una conversaci&oacute;n sobre la presencia de Spinoza o Nietzsche en <a href="http://auladefilosofia.net/2012/04/14/gilligan-breaking-bad-2008/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Breaking Bad</em></a>, la utop&iacute;a entre los <a href="http://auladefilosofia.net/2012/04/09/william-morris/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Prerrafaelitas</a> o la teodicea en <a href="http://auladefilosofia.net/2012/01/25/malick-the-tree-of-life-el-arbol-de-la-vida-2011/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El &aacute;rbol de la vida</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n hacen que se multiplique exponencialmente el acceso al conocimiento y favorecen el desarrollo de la autonom&iacute;a y el sentido cr&iacute;tico entre los estudiantes. Sin embargo, no existe ninguna receta universal que garantice que estos efectos tan deseados tengan lugar en el aula, porque las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n son una simple herramienta: el secreto sigue estando en conseguir que los alumnos den vida a los contenidos. En cualquier caso, s&iacute; est&aacute; claro que plantear la educaci&oacute;n en t&eacute;rminos de segregaci&oacute;n, productividad, materias instrumentales y recortes econ&oacute;micos es la senda menos afortunada para alcanzar dichos objetivos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eugenio Sánchez Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/tecnologias-informacion-aula_1_5513940.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Nov 2012 15:45:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las tecnologías de la información en el aula]]></media:title>
    </item>
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