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    <title><![CDATA[elDiario.es - religión]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/religion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - religión]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Dos hermanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/hermanos_1_5597212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <strong>Lengua y Literatura</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoy: Lengua (modalidad fraternidad y comercio)</strong>
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        Hoy L&amp;L habla con Diego y Daniel Moreno (Madrid, 1976 y 1980), hermanos y editores. Los dos estudiaron Sociolog&iacute;a en la Universidad Complutense y su madre, que no tiene otros hijos, quer&iacute;a que hicieran unas oposiciones; tal vez lo quiere a&uacute;n. El mayor fue librero de segunda mano, trabaj&oacute; en la librer&iacute;a Crisol, fund&oacute; una editorial (Josef K.) que dur&oacute; cuatro t&iacute;tulos y, despu&eacute;s de pasar un a&ntilde;o y medio en una aldea aragonesa trabajando en un proyecto raro sobre una imprenta digital, cre&oacute; en 2006 N&oacute;rdica Libros: su primer t&iacute;tulo fue <em>Betsab&eacute;</em>, de Torgny Lindgren, una historia b&iacute;blica. El menor trabaj&oacute; en la librer&iacute;a Marcial Pons y, despu&eacute;s de un intento fallido de hacerse con la Editorial Complutense, cogi&oacute; tal berrinche, dice, que fund&oacute; su propio sello, Capit&aacute;n Swing: con ese nombre &ndash;que no procede de un c&oacute;mic&ndash; firmaban los granjeros ingleses las cartas intimidatorias a los introductores de la trilladora all&aacute; por 1830. Su primer t&iacute;tulo, en 2009, fue <em>Florencia insurgente,</em> de Maquiavelo. Los dos tienen novia, con la que viven. Daniel, cuando se r&iacute;e por escrito, dice &ldquo;jsjsjsjsjsjsjs&rdquo;. Diego dice &ldquo;je, je&rdquo; y cosas como &ldquo;Acabo de regresar de la <em>tourn&eacute;e</em> de Logro&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Perdisteis a vuestro padre cuando a&uacute;n </strong><strong>estabais</strong><strong> en la universidad. &iquest;Cambi&oacute; eso vuestra relaci&oacute;n como hermanos? &iquest;Alguno de vosotros sinti&oacute; la necesidad de ejercer de cabeza de familia? &iquest;O vuestra madre no os dej&oacute;?Diego M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Vaya pregunta&hellip; La muerte de mi padre fue un <em>shock</em>, fue repentina, y quien sigui&oacute; ejerciendo de cabeza de familia fue mi madre, sin duda. Dani era m&aacute;s joven y, como yo siempre he sido muy responsable, mi madre se apoyaba en m&iacute; y protegi&oacute; m&aacute;s a Daniel. Mi padre ten&iacute;a una empresa peque&ntilde;a de pintura industrial, y mi abuelo, que hab&iacute;a fundado la empresa, esperaba que nosotros sigui&eacute;ramos con ella. Fue una buena decisi&oacute;n decirle que no, pues nos habr&iacute;a pasado como a mi padre: que habr&iacute;amos dedicado nuestra vida a algo que no nos satisfac&iacute;a especialmente. En cuanto a la relaci&oacute;n con mi hermano, no cambi&oacute; mucho. Siempre nos hemos llevado bien y creo que la muerte de nuestro padre no afect&oacute; a nuestra relaci&oacute;n (aunque s&iacute; veo que tenemos terrores comunes, tal vez debidos a esa muerte prematura), &iquest;no te parece, Dani?<strong>Daniel M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Creo que nuestra relaci&oacute;n sigui&oacute; siendo igual&hellip; Distante y cercana al mismo tiempo&hellip;  rara de explicar con palabras en todo caso.  La relaci&oacute;n de nuestros padres era un tanto especial antes de que mi padre muriera y ello hac&iacute;a que mi hermano, desde mucho antes de que eso ocurriera, ya ejerciera no de padre pero s&iacute; de hijo muy responsable. Una responsabilidad propiciada por un lado por la separaci&oacute;n de nuestros padres cuando nosotros &eacute;ramos todav&iacute;a muy peque&ntilde;os, y que se vio un tanto acrecentada cuando mi padre muri&oacute;. De todas maneras mi madre siempre hizo de padre, madre y Esp&iacute;ritu Santo y no hubo que superponer muchos papeles ya que ella se los adjudicaba todos. &iexcl;Una gran MUJER!
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: &iquest;Cu&aacute;les son vuestras diferencias de car&aacute;cter?Diego M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Seguramente tenemos m&aacute;s rasgos en com&uacute;n, en cuanto a car&aacute;cter se refiere, de los que nos creemos. Sin pretender hacer un an&aacute;lisis muy profundo, yo creo que soy m&aacute;s serio (en el sentido de que soy m&aacute;s aburrido) y responsable (a veces en exceso).<strong>Daniel M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Creo que nuestras diferencias son grandes: mi hermano es una persona bastante racional y comedida para gran cantidad de cosas y yo m&aacute;s impaciente e impulsivo. Mi hermano siempre dio la sensaci&oacute;n de tener un car&aacute;cter y una personalidad fuerte y marcada y la m&iacute;a me parece que se ha ido moldeando m&aacute;s lentamente&hellip; Mi hermano, como ya he dicho, se hizo mayor antes. Yo he sido bastante m&aacute;s golfo y macarra que &eacute;l, que fue bastante hermanita de la caridad siempre. Por lo dem&aacute;s, ambos tenemos otras dimensiones de la personalidad que compartimos, seguramente por herencia familiar: somos personas bastante generosas, poco tendentes al enfado y la antipat&iacute;a y sobre todo muy entregadas. Seguramente el rasgo m&aacute;s inconsciente que nos une desde siempre es que ambos hemos sido un poco disl&eacute;xicos, jsjsjsjs.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: </strong><em><strong>Nature or nurture? </strong></em><strong>&iquest;Cre&eacute;is en la herencia o en el ambiente? &iquest;Hab&eacute;is o&iacute;do hablar de esos hermanos gemelos separados al nacer, criados en distintas familias, y que luego se encontraron a los 37 a&ntilde;os y vieron que fumaban la misma marca de tabaco, iban de vacaciones a los mismos sitios y ten&iacute;an los dos un perro llamado Troy?Diego M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Me cuesta creer que la herencia biol&oacute;gica marque nuestra vida, aunque f&iacute;sicamente s&iacute; puede ser determinante. Yo defiendo claramente que ha sido el ambiente, la educaci&oacute;n, lo que hemos visto en casa, lo que nos ha hecho compartir muchas cosas que ahora compartimos, y que hace a&ntilde;os parec&iacute;an imposibles: el gusto por los libros, el cine, la gastronom&iacute;a, y, sobre todo, las posiciones pol&iacute;ticas, aunque seguro que Dani dir&aacute; que en esto &uacute;ltimo no coincidimos tanto, je, je.<strong>Daniel M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Para algunas cosas la herencia y para otras el ambiente; aunque estoy seguro de que si nos hubieran separado al nacer nunca habr&iacute;amos reconocido que &eacute;ramos hermanos. Tenemos en com&uacute;n muchas cosas que hemos mamado en la familia&hellip; gustos, situaciones c&oacute;micas, actitudes formales y materiales ante la vida, etc., pero luego la vida en sociedad de cada uno ha sido un mundo totalmente distinto. Se puede decir que la herencia nos une y el ambiente nos separa de alguna manera. En nuestra peque&ntilde;a familia hay una manera muy clara de medir el rollo de la herencia. Hay dos planos, el materno y el paterno, y cada uno de ellos condiciona que cada uno tenga que ser de una manera, al igual que en las hormigas o que en el hor&oacute;scopo (algo a lo que recurre nuestra madre de cuando en cuando y que le parece algo as&iacute; como la ley de la relatividad especial o la evoluci&oacute;n de las especies). Es decir, mi hermano ha salido a la familia de mi padre: gente con un humor m&aacute;s fino e ir&oacute;nico, serios y recios, gente responsable y decente. Y yo a la de mi madre (andaluces de Ja&eacute;n), altivos, golferas, simp&aacute;ticos y bastante vagos y perezosos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Aparte de estudios gen&eacute;ticos, los hermanos han dado pie a muchos melodramas, empezando por Ca&iacute;n y Abel. Cuando no es la historia catastr&oacute;fica de los celos, del bueno y el malo, suele ser la de una espesa dependencia. &iquest;Os veis protagonizando alguna de estas historias? &iquest;O dais m&aacute;s para una comedia de lealtad y buenos sentimientos?Diego M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Uf, y adem&aacute;s somos competencia&hellip; Mal rollo. Yo creo que, como nunca hemos sido de esos hermanos inseparables, es posible que tengamos m&aacute;s claras las cosas que nos unen. En muchas familias hemos visto hostias entre hermanos, y siempre nos decimos que esperamos que no nos toque a nosotros. Como en tantas otras cosas todo lo jode el dinero&hellip;
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        <strong>L&amp;L: El patrimonio, s&iacute;&hellip; &iexcl;Gran tema! En cuanto aparece una herencia, algunos hermanos se sacan los ojos, por miles de millones o por una chabola en un descampado, da igual. Antonia S. Byatt y Margaret Drabble no se hablan por un juego de t&eacute;.Daniel M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Nuestra historia de hermandad da para poca literatura, sea escrita o en imagen. En todo caso, m&aacute;s all&aacute; de rivalidades at&aacute;vicas por una mujer o un trono, mucho menos por el destierro divino, podr&iacute;amos encajar en <em>Rocco y sus hermanos</em>. Evidentemente Rocco ser&iacute;a Diego, no por el tama&ntilde;o de su miembro sino por su lealtad familiar y responsabilidad social corporativa, y yo, su hermano que no deja de liarla. Luchar de maneras distintas por adaptarse a una sociedad impersonal es algo que nos pega. Veo bastante a mi hermano en el papel de alguien que renuncia, en este caso a una mujer, por mantener el orden establecido, para que luego, igualmente, todo salte por los aires.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: &iquest;Cu&aacute;l es vuestra historia de hermanos favorita? La m&iacute;a, Los diez mandamientos.</strong><em>Los diez mandamientos</em><strong>Diego M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Recurriendo a mi cat&aacute;logo, y as&iacute; hacemos promoci&oacute;n, je, je, <em>Los hermanos corsos</em>, de Alexandre Dumas. Dos hermanos que estaban unidos por el costado al nacer y que, aunque fueron separados y estuvieron a&ntilde;os sin encontrarse, viv&iacute;an y sent&iacute;an el dolor del otro como propio.<strong>Daniel M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Creo que nuestra historia de hermanos es ese poema de Cort&aacute;zar que cantaba Pablo Milan&eacute;s, y que yo cantaba mucho y siempre mir&aacute;ndole a &eacute;l, como ech&aacute;ndole en cara que fuera un hermano tan co&ntilde;azo y a la vez que siempre estuviera ah&iacute; para lo que hiciera falta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo tuve un hermano. / No nos vimos nunca pero no importaba. / Yo tuve un hermano / que iba por los montes / mientras yo dorm&iacute;a&rdquo;, etc.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Ya como editores, ten&eacute;is cada uno un cat&aacute;logo bien diferenciado. Diego empez&oacute; con el mundo n&oacute;rdico, que realmente fue distintivo, sigui&oacute; con literatura de otras latitudes y ahora es adem&aacute;s el pr&iacute;ncipe de los cl&aacute;sicos ilustrados y de las aplicaciones para Ipad. Daniel, aunque ha publicado bastantes obras de ficci&oacute;n, parece haberse especializado &ndash;o al menos ser mayoritariamente reconocido por ello&ndash; en un g&eacute;nero de ensayo pol&iacute;tico &ldquo;radical&rdquo; que Cristina Cifuentes debe de considerar que fomenta &ldquo;cierto tipo de delincuencia&rdquo;.Diego M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Curiosamente los dos tenemos la misma formaci&oacute;n acad&eacute;mica. En aquellos a&ntilde;os en la facultad de Sociolog&iacute;a mis lecturas eran b&aacute;sicamente de no ficci&oacute;n. Disfrutaba much&iacute;simo con t&iacute;tulos como los que publica ahora Capit&aacute;n Swing. Pero lleg&oacute; un momento en que empec&eacute; a leer literatura (todo empez&oacute; con <em>Hambre</em>, de Knut Hamsun, que tanto he recomendado) y descubr&iacute; que la narrativa trata los mismos temas que el mejor ensayo, pero de una manera mucho m&aacute;s atractiva y, por supuesto, hermosa. Dani, sin embargo, sigui&oacute; fascinado con aquellas lecturas&hellip; que en estos tiempos son muy necesarias.<strong>Daniel M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Evidentemente tenemos dos l&iacute;neas diferenciadas pero eso no significa que no compartamos cosas que cada uno hace. Hemos estudiado la misma carrera, y los dos nos decantamos por un tipo de ciencia social cr&iacute;tica. Adem&aacute;s cada uno en su momento ha militado pol&iacute;ticamente, con lo cual tambi&eacute;n nos une cierta mirada sobre la realidad. Aunque sean dos l&iacute;neas diferenciadas, creo que tenemos much&iacute;simo en com&uacute;n a la hora de elegir las narraciones que nos interesan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: &iquest;Qu&eacute; libro os gusta m&aacute;s a cada uno del cat&aacute;logo del otro? &iquest;Querr&iacute;ais haber publicado alguno de ellos en vuestro propio cat&aacute;logo?Diego M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         El cat&aacute;logo de Capit&aacute;n Swing est&aacute; lleno de joyas. Me gustan especialmente dos t&iacute;tulos de dos autores norteamericanos: <em>La jungla</em>, de Upton Sinclair, y <em>El financiero</em>, de Theodore Dreiser. Me encantar&iacute;a tener los dos en mi cat&aacute;logo. Dani y yo hablamos con frecuencia de los libros que vamos a publicar y compartimos sugerencias. Hasta es posible que en unos meses os encontr&eacute;is con una coedici&oacute;n (y hasta aqu&iacute; puedo leer&hellip;).<strong>Daniel M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Hay algunos libros que encajar&iacute;an en mi cat&aacute;logo perfectamente, seguramente los de Sinclair Lewis. Pero no son &eacute;sos los que m&aacute;s me gustan. Me gust&oacute; mucho en su momento <em>La maravillosa historia de Peter Schlemhil</em>. Luego los primeros libros que public&oacute;, <em>Michael Kohlhaas</em> de Kleist o <em>Un h&eacute;roe de nuestro tiempo </em>de L&eacute;rmontov, me parecen libros cojonudos.<strong>L&amp;L: Libros, Daniel, previamente publicados todos ellos por otras editoriales y en ediciones vivas en ese momento. &iquest;Tu hermano te los descubri&oacute;?Daniel M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Hombre no entend&iacute; la cuesti&oacute;n como si se tratara de un nuevo descubrimiento en la literatura, pero yo s&iacute; que los descubr&iacute; por &eacute;l, as&iacute; que tanto monta&hellip; Los editores de ahora tenemos que hacer mucha labor de arqueolog&iacute;a, ya que hay gran cantidad de obras buen&iacute;simas que se publicaron en un momento y casi nadie las conoce. Soy un gran defensor de rescatar libros&hellip; Mejor eso que sacar mierda por muy reciente que sea&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: &iquest;Qu&eacute; piensas, Diego, de que tu hermano publicara uno de esos libros de art&iacute;culos sobre series de televisi&oacute;n, sobre </strong><em><strong>Mad Men</strong></em><strong> en concreto, que es una serie que s&eacute; que a ti, como a m&iacute;, no te gusta nada? &iquest;Y t&uacute;, Daniel, de que &eacute;l publicara una edici&oacute;n con dibujitos de</strong><strong> El manifiesto comunista?</strong><em> El manifiesto comunista</em><strong>Diego M.: </strong>
    </p><p class="article-text">
        Tanto como que no me guste nada<em> Mad Men</em>...<strong>L&amp;L: A m&iacute; nada de nada.Diego M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Es cierto que nunca he entendido el enorme &eacute;xito de esa serie (que es muy buena, sin duda), pero yo anim&eacute; a Dani a que publicase ese libro, pues cre&iacute;a que era importante, no tanto para su cat&aacute;logo como para llegar a un p&uacute;blico m&aacute;s amplio. Adem&aacute;s, ese libro estudia una serie que es un fen&oacute;meno social y tiene mucho que ver con la sociolog&iacute;a, as&iacute; que no era nada disparatado.<strong>Daniel M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Comercialmente me parece un gran acierto haber sacado <em>El manifiesto</em> en un momento convulso en el que la prensa se pod&iacute;a hacer eco del rescate del gran cl&aacute;sico de la narrativa emancipatoria. Adem&aacute;s, creo que mi hermano no tiene una l&iacute;nea editorial definida en lo pol&iacute;tico (aunque sea ficci&oacute;n lo que saque), por lo que no ha de pagar ning&uacute;n peaje por publicar algo extra&ntilde;o en su cat&aacute;logo. La imagen de marca (por desgracia) est&aacute; por encima de los contenidos, con lo que publicar <em>Blancanieves</em> y <em>El manifiesto</em> se miden por el mismo rasero&hellip; Personalmente no soy muy partidario de ilustrar cosas que no se concibieron para tal prop&oacute;sito, por muy pl&aacute;sticas que sean&hellip; pero creo que la edici&oacute;n de mi hermano no resta atractivo al texto, y puede contribuir (cosa necesaria) a que alguna gente que compra el libro para regalar o adornar su estanter&iacute;a se asome a &eacute;l por primera vez y vea aparecerse ese fantasma que todav&iacute;a recorre Europa&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Diego es uno de esos editores encantalibreros que se recorre, cual c&oacute;mico de la legua, los pueblos de Espa&ntilde;a haciendo presentaciones y actos. Daniel parece menos itinerante, m&aacute;s estoico. Aunque ninguno de lo dos tiene pinta de ser un editor sentimental, de esos que ahora tanto abundan y que escriben pr&oacute;logos diciendo cu&aacute;nto han llorado al editar un libro. &iquest;Ten&eacute;is una idea distinta de lo que es y lo que debe hacer un editor?Diego M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Yo intento huir de la imagen rom&aacute;ntica del editor. Durante una temporada (cuando estaba en el m&aacute;ster de edici&oacute;n de Santillana) le&iacute; muchos libros del estilo de los que escrib&iacute;a Mario Muchnik. Es cierto que esa vida, rodeada de escritores y bebiendo Lagavulin, literariamente es muy atractiva, pero no se parece mucho a la vida de un editor, al menos no en una peque&ntilde;a editorial. Yo me reivindico como un artesano del libro. Me gusta maquetarlos y dise&ntilde;arlos, no perder el control sobre ning&uacute;n proceso. Y es cierto que no paro de viajar para visitar librer&iacute;as. Hay gente que dice que soy un pelota con los libreros, pero yo he descubierto que recorrer la librer&iacute;as y hablar con ellos (e incluso con los distribuidores, m&aacute;s peloteo) le da sentido a este trabajo. Hacer libros pensando que son cojonudos, enviarlos al distribuidor y olvidarte no va conmigo. Lo que realmente soy es un currante. Tambi&eacute;n me gustan las fiestas, que conste, sobre todo la de Contexto en cada Feria del Libro de Madrid.<strong>L&amp;L: Y dale con la autopromoci&oacute;n&hellip;Daniel M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         El prototipo de nuevo editor independiente es algo que m&aacute;s o menos mi hermano y su <em>troupe</em> han inventado, con lo que todos vamos un poco a la zaga de ellos, no porque creamos que es lo que se debe hacer sino porque es algo que ellos han medio instituido; adem&aacute;s, el que no lo hace parece que no est&aacute; siguiendo el manual del buen editor independiente. Yo la verdad es que no estoy muy de acuerdo con algunas de las cosas del manual. No creo que un editor de &ldquo;hazlo todo&rdquo; o <em>self-made man </em>sea lo mas adecuado empresarialmente, aunque parece que s&iacute; que puede rentar, aunque sea simb&oacute;licamente, ir por ah&iacute; con ojeras todo el d&iacute;a; seguimos en el paradigma del &ldquo;esfuerzo&rdquo; mal entendido. Hay gente a la que se le dan muy bien las relaciones p&uacute;blicas, otros tienen m&aacute;s olfato en sus lecturas o son m&aacute;s le&iacute;dos, otros saben mucho de cuentas o de <em>marketing</em>... En una editorial hay muchos palos que tocar y parece que, si no eres un editor que los toca todos como el bater&iacute;a de los Who, algo est&aacute;s haciendo MAL. Una cosa es hacer de la necesidad virtud, cosa que hicieron los Contexto (y es de alabar), y otra es lo contrario y hacer de tripas coraz&oacute;n. Tener una editorial en la que cada miembro del equipo se concentre en la capacidad m&aacute;s acorde a su potencial ser&iacute;a lo suyo, m&aacute;s que que haya siempre un editor para todo, para presentar una novela, ir a la radio, visitar librer&iacute;as, ver prensa, maquetar, dise&ntilde;ar, etc. Parece que el editor escribe los libros, &iexcl;CO&Ntilde;O! &Eacute;se es un modelo al que todos estamos abocados porque nuestros modelos empresariales no nos permiten asumirlo econ&oacute;micamente de otra manera. Ahora, de eso a que sea el modelo a seguir va un mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: &iquest;Alguna reflexi&oacute;n, fr&iacute;vola o sesuda, sobre el panorama de la edici&oacute;n en Espa&ntilde;a? &iquest;En especial sobre los &ldquo;peque&ntilde;os editores&rdquo;?Diego M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Los peque&ntilde;os editores somos la hostia, je, je. Modestamente, creo que hemos cambiado el panorama y la manera de editar. No creo que publiquemos mejores libros, pero s&iacute; editamos mejor y prestamos m&aacute;s atenci&oacute;n a todo el proceso. Y, adem&aacute;s, nos llevamos bien&hellip; Escribo esto sinceramente, no s&eacute; si estar&eacute; en la luna. Adem&aacute;s, creo que tenemos mucho futuro. Las concentraciones de los grandes grupos dejan mucho terreno para la diversidad, pero necesitamos que los lectores sigan visitando las librer&iacute;as.<strong>Daniel M.: </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues somos muchos editores y mal avenidos, en el sentido de que, aunque no hay grandes antipat&iacute;as o piques, s&iacute; hay un gran vac&iacute;o a la hora de establecer sinergias que no pasen de lo puramente coyuntural. Creo que lo &uacute;nico que puede salvar a los peque&ntilde;os de la ruina, la nula visibilidad, o de la vida en la escasez permanente es que se unan al menos en lo m&aacute;s b&aacute;sico, es decir, en establecer relaciones de diversa &iacute;ndole tanto en Espa&ntilde;a como en Am&eacute;rica Latina. En nuestro pa&iacute;s no hay mercados paralelos al gran mercado, y los peque&ntilde;os nichos son compartidos por muchos. El consumidor de mi editorial o de otras peque&ntilde;as es el mismo de Tusquets o Anagrama. El oficio de la edici&oacute;n de libros se puede hacer de manera m&aacute;s artesanal pero no deja de implicar un tipo de l&oacute;gicas muy parecidas a las de una editorial de mayor rango estructural. As&iacute; que no queda otra que la cooperaci&oacute;n si lo que queremos es mantener nuestro tejido editorial. No digo que debamos convertirnos en un grupo grande de peque&ntilde;as pero s&iacute; saber juntarnos para defender nuestros intereses comunes. Por supuesto, tampoco me refiero a un tipo de uni&oacute;n m&aacute;s de cara a la galer&iacute;a, o golpe de imagen, a lo Contexto, ni a montar un chiringuito de m&aacute;steres en edici&oacute;n con poca fiabilidad profesional, cosas que nada tienen que ver con la edici&oacute;n de libros, sino a algo m&aacute;s de tipo cooperativo en cuestiones m&aacute;s profesionales, como compartir imprenta, montar puestos conjuntos en las ferias internacionales del libro y otras muchas buenas ideas que andan circulando en boca de algunos de nosotros pero que nunca terminan de materializarse. Hasta que los editores no dejemos de vernos como competencia y algunos aparquen su ego de editor-autor en casa vamos por mal camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: No dudo, Diego Moreno, de que seas la hostia, je, je, pero habr&aacute; que volver a decirlo. En un </strong><a href="http://www.eldiario.es/Kafka/verbos-comodin_0_88891211.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&amp;L anterior</a><strong> alud&iacute;a a la inflaci&oacute;n de &ldquo;peque&ntilde;os editores&rdquo; y t&uacute; sabes tan bien como yo (porque a ti te est&aacute;n copiando) que algunos de los libros m&aacute;s feos, rancios, cursis y peor editados (bueno, directamente sin editor) que hoy se pueden encontrar en las librer&iacute;as son responsabilidad suya, y que nada tienen que envidiar en eso a los </strong><em><strong>modos</strong></em><strong> de algunas grandes editoriales. La consigna artesanal de &ldquo;editamos mejor&rdquo; &ndash;que en la edici&oacute;n espa&ntilde;ola se remonta al menos a los primeros libros de Siruela de los a&ntilde;os 80, con un toque de erudici&oacute;n extravagante, adem&aacute;s, que ahora falta&ndash; no parece que les preocupe a todos; en algunos impera m&aacute;s bien la de &ldquo;copiemos como podamos&rdquo; y &ldquo;a ver qu&eacute; hacemos para sacar dinero, salir en los papeles y poder decir que somos editores&rdquo;. Y, como dice Daniel, algunos de esos editores que no son editores dan hasta m&aacute;steres de edici&oacute;n&hellip;Diego M.: </strong>
    </p><p class="article-text">
        Completamente de acuerdo, Luis. No podemos generalizar, ya que ni todos los grandes grupos trabajan igual ni todas las peque&ntilde;as editoriales aportan algo. Lo que pretend&iacute;a se&ntilde;alar con esa frase tan vehemente es que un grupo amplio de peque&ntilde;as editoriales han cambiado el panorama, han sido un soplo de aire fresco y, en algunos aspectos, han contribuido a mejorar el panorama editorial. Por ejemplo, el dise&ntilde;o de los libros, la importancia del libro como objeto y el respeto a los traductores (es una queja generalizada de ese colectivo las tarifas rid&iacute;culas que pagan algunas importantes corporaciones) son algunas de las caracter&iacute;sticas que observo, en t&eacute;rminos generales, en muchas peque&ntilde;as editoriales, y, por supuesto, en las medianas que nos han precedido (y que han guiado y gu&iacute;an nuestro trabajo).<strong>Daniel M.:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Lo importante es que cada uno haga lo que mejor sepa hacer, de manera lo m&aacute;s profesional que pueda, con las herramientas y recursos de que disponga; hemos de saber que somos unos mindundis en esto, que acabamos de empezar, y hay que ser honesto, que no somos Anagrama o Alba, &iexcl;m&aacute;s quisi&eacute;ramos! Todos somos un poco intrusos y un poco copiotas, pero hay que llevarlo con elegancia y discreci&oacute;n. Los que no lo hagan estar&aacute;n abocados a que folloneros-justicieros como Magriny&agrave; los destapen. Enterrar la etiqueta de editores &ldquo;independientes&rdquo; como s&iacute;mbolo de hacer mejor el trabajo, como si fu&eacute;ramos la &eacute;lite de yo qu&eacute; s&eacute;, es el mejor inicio, que &iexcl;ya sois todos muy MAYORES, jo&eacute;! <strong>L&amp;L: Jsjsjsjsjsjs.</strong>
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      <dc:creator><![CDATA[Luis Magrinyà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/hermanos_1_5597212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Feb 2013 14:06:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dos hermanos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vicente Verdú: "El desarrollo del pensamiento no tiene ahora muchos practicantes"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/vicente-verdu-desarrollo-pensamiento-practicantes_1_5597344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Dice el periodista y escritor Vicente Verd&uacute; (Elche, 1942) que en su juventud se dej&oacute; mecer por la teolog&iacute;a a trav&eacute;s de los libros. La b&uacute;squeda de explicaciones para lo inexplicable mediante los textos religiosos y espirituales. Algo parecido ha llevado ahora a cabo con su reciente ensayo <em>Apocalipsis Now</em> (Pen&iacute;nsula, 2012) en el que evoca el Libro de San Juan para tratar de conformar un pensamiento que explique las causas del abismo econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y moral en el que nos encontramos. Un texto religioso que, a pesar de las Bestias y los infiernos, ofrece esperanza. Y Verd&uacute;, autor de ensayos como <em>El capitalismo funeral</em>, tambi&eacute;n la observa en la actualidad con los movimientos solidarios y de cooperaci&oacute;n producidos en los &uacute;ltimos meses. Aunque persista el pecado de la codicia, a&uacute;n queda algo a lo que agarrarse. A&uacute;n queda el sentimiento humano, aunque este, como se&ntilde;ala el periodista en esta entrevista realizada en su casa de Madrid, no se vea reflejado en la clase pol&iacute;tica actual y ni siquiera en un Vaticano, donde hasta el Papa ha decidido jubilarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Diario Kafka: &iquest;Con </strong><em><strong>Apocalipsis Now</strong></em><strong> has tratado de buscar los or&iacute;genes de la crisis en la Biblia?</strong><strong>Vicente Verd&uacute;: </strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Los peri&oacute;dicos estaban insistiendo en que nos encontr&aacute;bamos al borde del abismo y est&aacute;bamos en la convicci&oacute;n de que se estaba produciendo una hecatombe, que nos &iacute;bamos todos a pique. Y despu&eacute;s hab&iacute;a, y lo hay, un acuerdo de que esto es el fin de un tiempo. Y todo esto tiene que ver con lo que el Apocalipsis dice acerca del fin de un tiempo y de que despu&eacute;s hay una especie de limpieza de los pecadores y no pecadores, con una continuaci&oacute;n de la Historia durante un tiempo que se llama la parus&iacute;a. Todo eso tiene un tratamiento religioso que a m&iacute; ni se me hab&iacute;a pasado por la cabeza relacionarlo con las circunstancias actuales, por muy b&iacute;blicas que sean. Pero el editor, que debe ser aficionado a las lecturas de textos religiosos, tuvo esa idea.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>DK: &iquest;Y qu&eacute; descubriste en el Apocalipsis de San Juan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VV:</strong> El Apocalipsis es un texto muy expresionista, muy rom&aacute;ntico porque tiene un gran aspecto de dulzura en la explicaci&oacute;n de los momentos de felicidad que pueden aparecer. Y bueno, no entramos en ese an&aacute;lisis m&aacute;s minucioso desde un punto de vista religioso, sino que es un texto escabroso, fuerte, con mucho car&aacute;cter y que responde a la misma figura de Stephane Hessel, un indignado que ve que esto se va a hacer g&aacute;rgaras, y que hay que ser consciente de que este cataclismo no va a ser solo econ&oacute;mico y financiero sino tambi&eacute;n moral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Por eso hay que reflexionar a partir de textos como este de San Juan, que no solo es religioso, sino que tiene una parte humana muy importante?VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Ciertamente. Por otro lado, San Juan, que est&aacute; siempre con estas grandes met&aacute;foras, est&aacute; refiri&eacute;ndose siempre al ser humano. Cuando habla de Babilonia o Israel, la Bestia&hellip; hay desgarros y padecimientos humanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Como apuntas en tu libro, San Juan queda consternado cuando es consciente de que esto se acaba. Un poco la sensaci&oacute;n que tenemos todos nosotros en la actualidad.VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Es tan patente que estamos consternados, que estamos paralizados... Toda esta situaci&oacute;n es inexplicable. Y si la tenemos que explicar es a causa de que el miedo paraliza a las gentes, de que este es un momento de tal trascendencia que cualquier paso de destrucci&oacute;n de lo existente puede llevarnos a un vac&iacute;o. Con Hessel me he acordado del Manifiesto Comunista, de que en 1848, en pleno Romanticismo revolucionario alem&aacute;n, ten&iacute;an un programa. Ellos ten&iacute;an un programa para llegar a ese punto del hombre nuevo. Y en aquel entonces, luchar por la destrucci&oacute;n del poder persistente no era abrir un vac&iacute;o, sino la ocasi&oacute;n para instalar un nuevo orden, el poder del proletariado. Hab&iacute;a un movimiento, una estrategia, unos militantes luchadores. Mientras que ahora no hay eso. El caso, por ejemplo, de Italia con Beppe Grillo refleja una simiente extra&ntilde;a de c&oacute;mo se podr&iacute;a organizar un movimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Precisamente, &iquest;qu&eacute; le parece el caso de Grillo? Porque la prensa lo adjetiva como antisistema y el hacedor de la antipol&iacute;tica.</strong><strong>VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Todo lo que est&aacute; ocurriendo en el caso de Italia y con las manifestaciones de indignados es una fase infantil de la sociedad que se forme, sea la que sea. Es esa fase infantil en la que el ni&ntilde;o dice &ldquo;no y no&rdquo;, pero no dice &ldquo;qu&eacute;&rdquo;. Eso desespera a los padres porque el ni&ntilde;o lo que hace es patalear y negarse. Y en esa histeria del &ldquo;no&rdquo; es en la que estamos instalados. Por eso los libros se llaman as&iacute; <em>&iexcl;Indignaos!</em>, <em>&iexcl;Reacciona!</em>, etc. Sin saber ni qu&eacute; ni c&oacute;mo ni hacia d&oacute;nde.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Falta doctrina? Porque el marxismo o la religi&oacute;n lo son.VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         S&iacute;, nos falta un corpus doctrinal, como dec&iacute;an los tomistas, con una organizaci&oacute;n de sus partes su estructura&hellip;. Pero no cabe duda de que est&aacute; bullendo una nueva concepci&oacute;n de la sociedad&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Pero te lo preguntaba porque, por ejemplo, el movimiento de 1968 se apoyaba en el marxismo y ahora no parece haber fil&oacute;sofos&hellip;VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Es que la filosof&iacute;a, como la teolog&iacute;a, ha desaparecido. El &uacute;ltimo te&oacute;logo que quedaba era Ratzinger y se ha jubilado. Igual que los fil&oacute;sofos. No quedan ni siquiera ensayistas, puesto que los ensayos que se est&aacute;n publicando son reportajes pol&iacute;ticos o de autoayuda, o de esas cosas. Yo me acuerdo que le pregunt&eacute; a Umberto Eco por qu&eacute; hab&iacute;a dejado los ensayos, y me contest&oacute; que si vend&iacute;a 15.000 ejemplares con un ensayo y un mill&oacute;n y medio con una novela, estaba claro. El desarrollo del pensamiento no tiene ahora muchos practicantes. Y por otra parte, todo esto es muy coherente con esta sociedad fragmentada en la que no hay un sistema que lo gobierne todo. Se habla de c&oacute;mo vivir con el desorden, c&oacute;mo la inspiraci&oacute;n es el desorden. [El arquitecto Rem] Koolhaas, con respecto a las ciudades, dice que la mano que gobierna el urbanismo es la especulaci&oacute;n, es decir, el desorden, el desfalco y la corrupci&oacute;n. Y luego esas otras llamadas a saber convivir con el caos, la improvisaci&oacute;n, historias segmentadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;C&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;?VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         En los sistemas, como pasa con los seres humanos y seres vivos en general, la propia exasperaci&oacute;n de la vida lleva a su aniquilaci&oacute;n. Tenemos una idea de la muerte como una decrepitud, pero la muerte es tambi&eacute;n, desde un punto de vista religioso, la culminaci&oacute;n de una existencia. Es la exasperaci&oacute;n de las injusticias en el capitalismo, que han hecho hundirse al sistema judicial, la exasperaci&oacute;n de las explotaciones econ&oacute;micas, que han hecho que la sociedad se divida entre unos poquitos que tienen mucho y unos much&iacute;simos que no tienen nada, y que crea unas condiciones de inviabilidad en el mismo sentido que dec&iacute;a Marx. Cuando Marx dec&iacute;a &ldquo;pero si ellos son pocos y nosotros somos muchos, &iquest;qu&eacute; estamos esperando para arrebatarles el poder?&rdquo;, en estos momentos ocurre eso, pocos que tienen mucho y muchos que cada vez tienen menos, entonces &iquest;qu&eacute; esperamos para tomar el poder?
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Y qu&eacute; hay que hacer? &iquest;Una revoluci&oacute;n violenta? &iquest;Una revoluci&oacute;n pac&iacute;fica?VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Lo &uacute;nico que hemos sabido de las revoluciones es que siempre han sido violentas, sangrientas, b&aacute;rbaras&hellip; Aqu&iacute;, ahora hay una serie de aspectos muy positivos y esperanzadores. La humanidad, ya sea por los medios de comunicaci&oacute;n y dem&aacute;s, se reconoce como una unidad. Todos somos seres humanos iguales. Todos tenemos derechos y nos sentimos unidos por una misma condici&oacute;n que es la humana. Eso es un elemento b&aacute;sico y fundamental para la solidaridad, la cooperaci&oacute;n  y la colaboraci&oacute;n de los pueblos. Tambi&eacute;n esto es como si fuera un impedimento, un barranco que nos separa de la guerra. Lo que m&aacute;s animaba a luchar era que al otro lo ve&iacute;amos como un ser diferente, un enemigo al que hab&iacute;a que eliminar porque estaba envenenando e intoxicando nuestra sociedad. Pero al no ver al otro como diferente es m&aacute;s dif&iacute;cil que la colisi&oacute;n se produzca. Yo creo que esas manifestaciones de solidaridad, tanto en la red como fuera de la red, son muy novedosas desde el punto de vista del desarrollo del mundo. 
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        <strong>DK: &iquest;Estamos pasando de </strong><strong>un imperio del Mal donde habitaba la codicia y la avaricia, los grandes pecados, a uno del Bien?VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Se ha desprestigiado el Mal. Es decir, no est&aacute; de moda ser malo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Hace un par de a&ntilde;os, s&iacute;.VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         S&iacute;, s&iacute;, pero ahora han llegado las cosas a tal punto que huele todo mal. Entonces, la palabra de honor, el sentir que la otra persona es leal, noble, est&aacute; de moda. Est&aacute; de moda ser bueno. Y las modas no son tonter&iacute;as. La moda es una fuerza que desencadena una potencia enorme. De hecho, en el mundo hoy tan comunicado, lo que se llama fen&oacute;menos de moda o <em>Trending Topic</em> hacen unos efectos de unas dimensiones universales. Y esa es tambi&eacute;n una novedad muy esperanzadora. El desprestigio de Wall Street, lo que significa eso de hacerse rico deprisa y corriendo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Y qu&eacute; hacemos con los pol&iacute;ticos, que parece que siguen encuadrados en seguir siendo los malos de la pel&iacute;cula?</strong><strong>VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Yo creo que los pol&iacute;ticos desaparecer&aacute;n. Lo de Grillo es una manifestaci&oacute;n que no hay que despreciar. As&iacute; es como se ha ido constituyendo el &ldquo;no partido&rdquo; de Grillo, que ha hecho que la red de especialistas en educaci&oacute;n haya escogido a qui&eacute;n podr&iacute;a ser el representante de todos ellos. Y ya no solo el representante, sino el t&eacute;cnico m&aacute;s cualificado para llevar adelante un sistema educativo. Y eso ser&aacute; con todo. No se tratar&aacute; de pol&iacute;ticos profesionales, sino que ser&aacute; eso que se ha llamado &ldquo;tecn&oacute;crata&rdquo; peyorativamente. Ser&aacute; la gente que sepa de sanidad por su experiencia y sus estudios y su grado de humanidad la persona que merezca el apoyo. Sea de derechas, de izquierdas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;Pero eso no significa una cierta banalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica profesional y que favorezca la aparici&oacute;n de personajes como el actor Toni Cant&oacute;?VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Es que eso de la pol&iacute;tica yo ya lo tengo en los talones. As&iacute; como ha habido un tiempo en el que la polis era importante, ahora lo importante es el <em>domus</em>, la casa, unas relaciones m&aacute;s cercanas, m&aacute;s inmediatas. Toda esa representaci&oacute;n parlamentaria, esa entrega de las decisiones a una clase pol&iacute;tica que se comporta muy endog&aacute;micamente, que se olvida del ciudadano y que est&aacute; adem&aacute;s autorizado durante cuatro a&ntilde;os a hacer y deshacer a su antojo, es anacr&oacute;nico. Y eso es lo mismo que lo que dicen los de Grillo: si la persona que est&aacute; encargada de realizar esa funci&oacute;n para la que se le ha encomendado no lo hace bien se la destituye. Como sucede con los entrenadores de f&uacute;tbol. Lo de esos pol&iacute;ticos que salen y dicen, &ldquo;no, es que me quedan tres a&ntilde;os&rdquo; recuerda a los emperadores romanos. El siglo XIX fue un paso hacia adelante en la representaci&oacute;n parlamentaria y los partidos pol&iacute;ticos, y los presidentes del gobierno elegidos y el voto, pero ahora todo eso es un camelo. &iquest;Que t&uacute; est&eacute;s en una democracia porque te dan un d&iacute;a para que vayas a votar? Eso es una <em>chufla</em>. Y la cosa ha llegado a tal grado de camelo que ya no hay pa&iacute;s que no se llame dem&oacute;crata. Hablas de Filipinas, de Venezuela, de Cuba, de China&hellip; Ellos tratan siempre a&ntilde;adir el t&eacute;rmino dem&oacute;crata a todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Por tanto, &iquest;un Beppe Grillo es posible en la Espa&ntilde;a de hoy?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VV:</strong> S&iacute;, claro. En esa misma conversaci&oacute;n que mantuve con Umberto Eco en la que habl&aacute;bamos de Berlusconi, &eacute;l dec&iacute;a que hab&iacute;amos pensado que todo el mundo se ir&iacute;a transformando a imagen y semejanza de Estados Unidos, pero en realidad todo el mundo se va a ir transformando a imagen y semejanza de Italia. Con payasos, con gentes grotescas&hellip; Porque la pol&iacute;tica ha llegado a un grado de degeneraci&oacute;n tan grande que su alternativa es la co&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Ahora que nombras a Berslusconi, un pol&iacute;tico que fue echado hace unos meses de la presidencia de Italia y que regresa ahora como segunda fuerza pol&iacute;tica, </strong><strong>&iquest;c&oacute;mo se puede explicar?VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         No puedo explicar bien el fen&oacute;meno porque habr&iacute;a que estar m&aacute;s cerca de la situaci&oacute;n para entenderlo. No s&eacute;, creo que la figura de Berlusconi como triunfador y tan poderoso en los medios de comunicaci&oacute;n tiene que haberle hecho aparecer a aquellas gentes que ya se desentienden de la pol&iacute;tica como una figura p&iacute;cara, lista, capaz de hacer cosas porque tiene muchos recursos&hellip; Pero bueno, esto es aventurar mucho el diagn&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: En </strong><em><strong>Apocalipsis Now</strong></em><strong> incides en que las pol&iacute;ticas de austeridad implementan los errores. Sin embargo, a pesar de que son muchos los economistas que tienen este mismo diagn&oacute;stico, los pol&iacute;ticos no son capaces de echar marcha atr&aacute;s. &iquest;Cuesti&oacute;n de ceguera? &iquest;De maldad?VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Yo creo que se mezclan intereses econ&oacute;micos muy poderosos de los pa&iacute;ses que son acreedores de los m&aacute;s pobres. Ellos no quieren perder el dinero que han invertido y para ello tienen necesidad de que esos pa&iacute;ses no sean insolventes. Estas medidas de austeridad que Bruselas impone son para lograr que esos pa&iacute;ses tengan capacidad de devolver la deuda contra&iacute;da. Ahora bien, el movimiento es de una crueldad enorme. Hace tres a&ntilde;os Grecia estaba con unas condiciones de vida que no eran superiores al castigo que sufri&oacute; Alemania en la Segunda Guerra. Y ahora lo estamos viendo con los desahucios y dem&aacute;s. Efectivamente ha habido una &eacute;poca en la que el sistema estaba desbocado, entre otras cosas porque lo hab&iacute;an desbocado. Desde 1975, en que empiezan Thatcher y Reagan con las pol&iacute;ticas neoliberales, se desboca el sistema. Y este sistema que est&aacute; desbocado y que da lugar a estos abusos y corrupciones y dem&aacute;s es el que unos pol&iacute;ticos deciden encauzar y sofrenar. Para m&iacute; la causa principal de todo lo que est&aacute; ocurriendo est&aacute; en el hundimiento de la pol&iacute;tica. Los pol&iacute;ticos pod&iacute;an haber dicho, &ldquo;&iquest;Qu&eacute; dice la agencia de <em>rating</em> esa? A ver, cerradas todas&rdquo;, o &ldquo;Que den el dinero a los particulares y no a los bancos&rdquo; o &ldquo;A este banco le pasa no s&eacute; qu&eacute;, pues nacionalizado y a hacer pu&ntilde;etas&rdquo;. Pero los pol&iacute;ticos no han intervenido y han dejado hacer. Podr&iacute;a haberse planteado la vuelta al equilibrio de una manera m&aacute;s suave. Pero no lo han hecho y han actuado a despecho de toda consideraci&oacute;n humana.
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        <strong>DK: Y no hay muchos visos de que lo hagan y cambie el rumbo.VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Es que se llevan las cosas a unos extremos&hellip; Y yo creo que por un vicio de los partidos.  Lo que ocurre ahora en EE. UU. con los dem&oacute;cratas y los republicanos a despecho del mal que provoquen en la sociedad es por esa ambici&oacute;n de poder que se crea a partir de los partidos pol&iacute;ticos y de sus dirigentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;La </strong><em><strong>partitocracia</strong></em><strong> ha muerto </strong><strong>aunque ellos no lo quieran ver?VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Como est&aacute; en este estado ag&oacute;nico no hace m&aacute;s que dar movimientos convulsos, estertores que hacen m&aacute;s da&ntilde;o porque son m&aacute;s violentos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Otra de las cuestiones del libro que me ha sorprendido es cuando afirmas que, a pesar de la secularizaci&oacute;n y la muerte de Dios, en los &uacute;ltimos tiempos la sociedad occidental ha tenido una fe ciega. Una fe en bienes intangibles. En ese dinero que, en realidad, no exist&iacute;a.VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Los movimientos especulativos que han dado lugar despu&eacute;s a grandes crisis financieras han tenido como regla que ese mundo que permit&iacute;a el enriquecimiento r&aacute;pido no iba a acabar nunca. La psicolog&iacute;a social se convert&iacute;a en una psicolog&iacute;a delirante. Y ahora ocurre lo mismo con las viviendas. Hubo una subida que parec&iacute;a que nunca iba a acabar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: &iquest;El ser humano es m&aacute;s un cr&eacute;dulo que un esc&eacute;ptico?VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Hay ah&iacute; una cosa religiosa fundamental y es que nos morimos. La religi&oacute;n nunca desaparece sino que se transforma. Unas veces est&aacute; en esos hechos que comentas, creer que vamos a convertirnos en multimillonarios o cualquiera de las utop&iacute;as que funcionaron hasta ahora. Pero la religi&oacute;n no desaparece porque es la base de consuelo para vivir esta existencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Aunque haya dioses que nos traicionen como el Dinero o el Ladrillo.VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Desde luego que s&iacute;. Y el propio se&ntilde;or nuestro Padre nos traiciona casi todos los d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Por cierto, &iquest;la renuncia del Papa Benedicto XVI tambi&eacute;n es una muestra de que la Iglesia cat&oacute;lica est&aacute; en transici&oacute;n?VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Es muy importante lo que significa y es que el Papa ha aplicado la raz&oacute;n a asuntos sagrados. La raz&oacute;n ha sido el enemigo n&uacute;mero uno de la religi&oacute;n. As&iacute; fue la Revoluci&oacute;n Francesa. La diosa Raz&oacute;n contra el poder absolutista que ven&iacute;a de Dios. La raz&oacute;n ha sido la base de los ate&iacute;smos, ha negado la existencia de Dios. Ese pensamiento l&oacute;gico ha sido un pensamiento ateo. Y la decisi&oacute;n del Papa es una decisi&oacute;n racional y revolucionaria. Que en pleno Vaticano, el Papa, que es Cristo en la tierra, diga que se siente cansado&hellip; pero vamos, &iquest;este qui&eacute;n es? A Cristo le hicieron las mayores judiadas y nunca se le pas&oacute; por la cabeza algo as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Entonces, &iquest;no es correcta la renuncia?VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         Yo creo que para un cristiano, para un cat&oacute;lico, supone una enorme decepci&oacute;n y a mi modo de ver, una especie de sacrilegio. Con lo sagrado no se puede hacer una traducci&oacute;n humana. La investidura del Papa es una investidura que le convierte en el representante de Dios en la tierra, &iquest;c&oacute;mo se va a dedicar entonces a otra cosa?
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Tambi&eacute;n refleja un golpe al Vaticano, porque tener esa bicefalia entre el nuevo Papa y el Papa em&eacute;rito es bastante extra&ntilde;o. </strong><strong>VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         S&iacute;, el Vaticano ah&iacute; se descompone, porque lo sagrado no se toca, es tab&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DK: Y podr&iacute;an salir ahora m&aacute;s esc&aacute;ndalos, esos que el Papa Juan Pablo II tap&oacute; y que, sin embargo, han salido a la luz con el papado de Benedicto XVI.VV:</strong>
    </p><p class="article-text">
         La Iglesia es que tampoco est&aacute; fuera de este mundo y lo que hablamos de las corrupciones. En cualquier caso, que el Papa se envenene, pero no puede hacer eso para irse a un convento de monjas. O eres el representante de Dios o eres un monigote.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Paula Corroto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/vicente-verdu-desarrollo-pensamiento-practicantes_1_5597344.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Feb 2013 13:48:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Vicente Verdú: "El desarrollo del pensamiento no tiene ahora muchos practicantes"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En esto creo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/creo_1_5595920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Desde el fondo de un plano en profundidad con las ruinas del Foro Romano como contorno, avanza hacia la c&aacute;mara un helic&oacute;ptero del cual pende una enorme figura de Cristo. Seg&uacute;n se acerca vemos una imagen sonriente, de brazos abiertos, acogiendo al mundo. Es la primera escena de <em>La Dolce Vita </em>de Federico Fellini, calificada de obscena por <em>L'Osservatore Romano</em> y ante cuyo estreno el Papa amenaz&oacute; con la excomuni&oacute;n a los espectadores. El Cristo ante las ruinas romanas es la confrontaci&oacute;n de dos iconos y la supremac&iacute;a del m&aacute;s fuerte. El helic&oacute;ptero, despu&eacute;s, surca los suburbios de Roma y un grupo de ni&ntilde;os corre por las calles siguiendo el cortejo a&eacute;reo; al fondo vemos otro s&iacute;mbolo: la c&uacute;pula del Vaticano. Unos obreros detienen su trabajo y saludan la imagen. En una terraza, cuatro chicas con bikini se alzan al grito de &ldquo;Jes&uacute;s, Jes&uacute;s&rdquo;. Finalmente, Cristo llega a la plaza de San Pedro y la multitud lo recibe.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os ochenta, en las calles de Buenos Aires interven&iacute;a un grupo <em>underground</em> que pintaba grafitis en las paredes de la ciudad y firmaba como Los Vergara. Cuando Juan Pablo II visit&oacute; Argentina en 1987, la Iglesia inund&oacute; los espacios urbanos con una imagen del Papa y un eslogan: &ldquo;Viene el Papa, viene Cristo&rdquo;. Los Vergara respondieron en los muros con l&oacute;gica cartesiana: &ldquo;Se va el Papa, &iquest;se va Cristo?&rdquo;. Desde esta perspectiva la l&oacute;gica cat&oacute;lica tiene una relaci&oacute;n con los s&iacute;mbolos similar a la de Warhol con su obra: las pir&aacute;mides de envases de detergente Brillo ocupando las salas de las galer&iacute;as de arte neoyorquinas quedaban hu&eacute;rfanas de significado sin la presencia del artista. Cuando Juan Pablo II abandon&oacute; Buenos Aires, lo hizo en un largo peregrinaje por las calles de la ciudad, ante la multitud que le segu&iacute;a desde las aceras y los balcones, en el papam&oacute;vil &ndash;t&eacute;rmino que admiti&oacute; el <a href="http://lema.rae.es/drae/?val=papam%C3%B3vil" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DRAE</a>&ndash;, otro s&iacute;mbolo que aport&oacute; a la liturgia Juan Pablo II.
    </p><p class="article-text">
        La religi&oacute;n, la pol&iacute;tica y el amor funcionan en un mismo espacio, el de la incertidumbre, y todos ellos necesitan objetos en los que proyectar las respuestas a ese malestar. La religi&oacute;n aspira al amor solidario pero reclama la enajenaci&oacute;n de la pasi&oacute;n, la entrega a la deidad tal como el enamorado busca fundirse en el objeto de su deseo. El amante, podemos inferir, practica una religi&oacute;n personal, creada a su imagen y semejanza y que funciona con el simple reconocimiento de la aceptaci&oacute;n del otro: existimos en la mirada de los dem&aacute;s, dec&iacute;a Sartre, en el otro, aunque sea un infierno &ndash;otro icono severo que apuntala el dogma&ndash;.
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        La idea del Dios personal viene avalada por la observaci&oacute;n que Zygmunt Bauman hace de lo cotidiano y que no es otra cosa que una liturgia individual. Derrumbadas todas la jerarqu&iacute;as &ndash;Benedicto XVI acaba de demostrar que incluso la suya, que representa a Dios en la tierra, es de quiebre f&aacute;cil&ndash;, se impone la creaci&oacute;n de un sistema propio y el descarte u olvido de un Dios recibido. Una amiga, artista pl&aacute;stica, que emigr&oacute; a un pa&iacute;s latinoamericano, me contaba que de un tiempo a esta parte se ha acostumbrado a vivir con menos por dos razones. Una, obvia, es la disminuci&oacute;n de su capacidad de consumo, y la otra es que aun contando con los medios la oferta es mucho m&aacute;s limitada que en un pa&iacute;s como Espa&ntilde;a. El resultado de esta transformaci&oacute;n le ha dado una nueva perspectiva que parafrasea la m&aacute;xima de Mies van der Rohe: menos es mejor. Esto le ha llevado a reflexionar sobre sus a&ntilde;os espa&ntilde;oles y la dependencia de una necesidad de consumo f&uacute;til. Su fe, una fe individual, se proyecta en su obra actual, el &ldquo;t&oacute;tem&rdquo; de su visi&oacute;n del mundo. Otro amigo, en Par&iacute;s, me pidi&oacute; hace poco que le acompa&ntilde;ara a pasar la tarde en la guarder&iacute;a de su hijo. Me sorprendi&oacute; la propuesta pero me dej&eacute; llevar. La guarder&iacute;a, a pocas calles de su casa, est&aacute; gestionada por los padres con recursos que proporciona el ayuntamiento. Entre todos los padres eligen el personal, supervisan los m&eacute;todos de relaci&oacute;n de estos con los ni&ntilde;os, controlan su alimentaci&oacute;n y son responsables del mantenimiento de ese peque&ntilde;o templo laico, en el que uno al entrar se quita el calzado y una vez dentro se sienta en el suelo para compartir la perspectiva de los ni&ntilde;os. El amor solidario surge desde ese recinto y la forma de convivencia que all&iacute; se cuece imanta la vida de ellos fuera de la guarder&iacute;a. Ante mi inquietud por los temas horarios y la disponibilidad real de hacer acto de presencia una tarde a la semana en el lugar, mi amigo me dijo que con su pareja se organizaban laboralmente para estar siempre presente uno de los dos cuando les tocaba el turno y, que a su vez, en el grupo de padres se asum&iacute;a cierta flexibilidad para sustituirse unos a otros ante los imprevistos.
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        Esta suerte de sistema de creencia, hecho a la medida de uno, con un dios tan intangible como el oficial pero de bricolaje, un dios de base, con unos cuadros como iconos en un caso o una guarder&iacute;a como templo en el otro, responde a problemas concretos de la propia vida y ayuda a afrontar las consecuencias de las elecciones vitales.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Deux ex machina</em>, aqu&iacute;, en estos relatos, cambia la gr&uacute;a que pone a un Dios en escena por la pulsi&oacute;n que introduce cambios perceptibles en un sistema caduco.
    </p><p class="article-text">
        Carlos Fuentes abre su libro<em> En esto creo</em>, una suerte de diccionario vital con esta aseveraci&oacute;n: &ldquo;lo que no tenemos lo encontramos en el amigo&rdquo;. Alguien que suele estar en el m&aacute;s ac&aacute;, casi siempre.
    </p><p class="article-text">
        En un helic&oacute;ptero similar al de <em>La Dolce Vita</em> se marchar&aacute; Benedicto XVI del Vaticano. Pero no lo har&aacute; como Cristo, colgado, de brazos abiertos a la multitud reunida en la plaza de San Pedro para despedirlo. La cruz de Cristo la llevar&aacute;, posiblemente, en su reflexi&oacute;n, llena de incertidumbre, como la cruz que utilizan los analfabetos para firmar, una cruz que da fe de la ignorancia. Porque si algo nos ha ense&ntilde;ado este Papa es que Dios est&aacute; en otra parte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Roig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/creo_1_5595920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Feb 2013 17:14:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[En esto creo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sindiós de la trascendencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/sindios-trascendencia_1_5595749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Creo que en el pr&oacute;ximo n&uacute;mero de <em>Caim&aacute;n. Cuadernos de Cine</em>, que estar&aacute; en los quioscos esta misma semana, se va a hablar de un singular caso de vida imitando al arte: la renuncia de Ratzinger anticipada por la excepcional <em>Habemus Papam</em> (2011) de Nanni Moretti. Recuerdo que, en el momento de su estreno, buena parte de la cr&iacute;tica le reproch&oacute; al cineasta haber sido demasiado amable con la c&uacute;pula de poder vaticano. El reproche es importante: habla de un presente en el que al sujeto ensotanado solo se le permite ser, en el imaginario cinematogr&aacute;fico, cura pederasta y depredador. Quiz&aacute; fue por eso que <em>Mystic River</em> (2003) capt&oacute; la benevolencia del respetable con mayor eficacia que, pongamos, la m&aacute;s que notable <em>Elefante blanco</em> (2012) de Pablo Trapero o la desafiante <em>La duda</em>(2008) de John Patrick Shanley, donde, s&iacute;, Philip Seymour Hoffman era (o pod&iacute;a ser) un p&aacute;rroco pederasta y depredador, aunque el marco narrativo envolv&iacute;a la figura con sucesivas capas de ambig&uuml;edad que, en suma, eran toda una invitaci&oacute;n a la complejidad: a aplicar una mirada compleja sobre una realidad (o una posibilidad) problem&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Habemus Papam</em>, Moretti hizo algo admirable: no desarticular ni neutralizar al contrario, sino concederle una posici&oacute;n de igualdad para cuestionar el inmovilismo de la instituci&oacute;n. La escena decisiva en la pel&iacute;cula ten&iacute;a lugar cuando, en los pasillos de un hotel, el Papa reluctante encarnado por Michel Piccoli segu&iacute;a a un actor fuera de s&iacute; que desgranaba a Ch&eacute;jov en clave alucinada. Es cierto que Moretti convert&iacute;a a los cardenales en secundarios tan infantilizados como los enanitos de la Blancanieves <em>disneyana</em> o como los ositos Ewok de <em>El retorno del Jedi</em> (1983), pero lo que se estaba debatiendo en <em>Habemus Papam</em> no era nada fr&iacute;volo: la incapacidad para el cambio y la adaptaci&oacute;n de algo que siempre habr&iacute;a tenido que estar en sinton&iacute;a con lo humano, que, por naturaleza, no es monol&iacute;tico, sino mudable. Lo que nadie pod&iacute;a prever &ndash;o, por lo menos, yo jam&aacute;s hubiese podido hacerlo- es que alguien como Ratzinger, con el miedo que me ha dado desde la fumata blanca, se convirtiese en un eco real del human&iacute;simo Papa a la carrera que encarnaba Piccoli en la pel&iacute;cula de Moretti.
    </p><p class="article-text">
        Si, llegados a este punto del art&iacute;culo, el lector se pregunta sobre la fe del articulista, no est&aacute; de m&aacute;s que un servidor se destape. En cuestiones de fe, me siento como el agente Mulder: quiero creer, pero no lo consigo. Siempre me han enervado quienes se burlan del creyente apelando a la diosa Raz&oacute;n. Tampoco es que haya pensado demasiado sobre el asunto, pero la religi&oacute;n &ndash;cualquier creencia religiosa-, la filosof&iacute;a y la f&iacute;sica cu&aacute;ntica me parecen algunas de las m&aacute;s portentosas creaciones del esp&iacute;ritu humano: que un animal haya llegado a formularse esas preguntas me parece tan asombroso como que un ser omnipotente y barbado creara el universo en siete d&iacute;as.
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        Creamos o no, supongo que todos podr&iacute;amos ponernos de acuerdo en que la representaci&oacute;n de lo trascendente en el cine no es asunto precisamente fr&iacute;volo. En <em>Stalker</em> (1979), Andrei Tarkovsky convert&iacute;a los 160 minutos de ritualizado metraje en el pre&aacute;mbulo de la representaci&oacute;n de un milagro. Un milagro &iacute;nfimo, discreto, pero pur&iacute;simo: la hija del protagonista lograba mover, sin tocarlo &ndash;solo mir&aacute;ndolo- un vaso sobre una mesa. En <em>The Mission</em>, quinto episodio de la primera temporada de la serie <em>Cuentos asombrosos</em>, Steven Spielberg planteaba una situaci&oacute;n l&iacute;mite aparentemente irresoluble: un piloto se quedaba atrapado en el vientre de un B-17. Si el avi&oacute;n consegu&iacute;a aterrizar, al personaje solo pod&iacute;a aguardarle una muerte brutal. El desventurado era aspirante a dibujante de c&oacute;mics y, en pleno cl&iacute;max final, ten&iacute;a la ocurrencia de dibujar en su cuaderno un par de ruedas <em>disneyanas</em> que, por arte de magia (o de fe), se materializaban bajo el avi&oacute;n (tal cual, <em>Roger Rabbitt style</em>), amortiguaban el aterrizaje forzoso y le salvaban la vida. He aqu&iacute;, quiz&aacute;, el milagro m&aacute;s chorra jam&aacute;s visto en la Historia de la Narraci&oacute;n Audiovisual, pero, tambi&eacute;n, un paradigma de c&oacute;mo Hollywood ha acabado banalizando la representaci&oacute;n de lo milagroso. Creamos o no, quiz&aacute; nos podr&iacute;amos poner de acuerdo en que, para representar un milagro, por lo menos hay que creer, de manera m&aacute;s o menos seria. He ah&iacute; la distancia entre Tarkovsky y Spielberg (que, supongo, creer&aacute; que cree de manera adecuada). He ah&iacute; el motivo de que me crea mucho m&aacute;s la resurrecci&oacute;n que cierra <em>Ordet</em> (1955) de Dreyer que la que cierra <em>Luz silenciosa</em> (2007) de Carlos Reygadas. O el motivo que me lleva a ver m&aacute;s trascendencia en las emociones complejas que pasan por el rostro de una actriz en la escena de la org&iacute;a de <em>Post Tenebras Lux</em> (2012), tambi&eacute;n de Reygadas, que en la resurrecci&oacute;n que le pone el punto y final a <em>Luz silenciosa</em>. En 1972, Paul Schrader escribi&oacute; <em>El estilo trascendental en el cine. Ozu, Bresson Dreyer</em>, un texto fundamental para entender que la idea de la trascendencia en el cine no se puede abordar con ligereza. Resulta en especial fascinante el cap&iacute;tulo dedicado a Ozu, donde el tel&oacute;n de fondo cultural no es el cristianismo, sino el zen. En el cine del japon&eacute;s, aparece uno de los discursos esenciales de un arte que (casi) naci&oacute; con el siglo y que, inevitablemente, reflej&oacute; las neurosis derivadas de la inmersi&oacute;n del sujeto en la modernidad. Las pel&iacute;culas de Ozu colocan esa tensi&oacute;n esencial en el marco general de una firme creencia en la unidad entre la naturaleza y lo humano. Es la vida urbana lo que rompe esa armon&iacute;a y crea fracturas en la comuni&oacute;n entre padres e hijos, entre miembros de una misma familia. La mirada casi cartesiana y tendente a la abstracci&oacute;n y al vaciado de Ozu logra que lo trascendente se manifieste en lo cotidiano sin necesidad de forzar los l&iacute;mites de la raz&oacute;n. Al final de las pel&iacute;culas de Ozu, la tierra permanece, mientras algo humano se ha perdido y quienes siguen ah&iacute; alcanzan la redenci&oacute;n a trav&eacute;s de una aceptaci&oacute;n resignada, de la asunci&oacute;n de esa unidad esencial entre el hombre y lo natural.
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        Cuesta pensar en alg&uacute;n cineasta contempor&aacute;neo capaz de ampliar la lista de cineastas trascendentes que analiz&oacute; un apasionado y joven Schrader. &iquest;Quiz&aacute; Terrence Malick? El &Oacute;scar a Ang Lee como mejor director por <em>La vida de Pi</em> aporta un buen comentario sobre el lugar de lo trascendente en el cine que bendice la Academia: la trascendencia ha cedido el lugar a la ch&aacute;chara <em>New Age</em> encarnada en trampantojos digitales que son la versi&oacute;n aparatosa de una refulgente postal <em>kitsch</em>. Tambi&eacute;n hay simulacro m&iacute;stico, pretensiones sacando <em>pechopalomo</em> y bastante tonter&iacute;a en <em>El atlas de las nubes</em> de los Wachowski y Tom Tykwer, pero no est&aacute; de m&aacute;s preguntarse en la exclusi&oacute;n de una pel&iacute;cula tan infectada de importancia de la carrera de los &Oacute;scar. &iquest;Quiz&aacute; porque su tema fundamental es el car&aacute;cter mudable, arbitrario y provisional de lo humano? <em>El atlas de las nubes</em> ser&aacute; un exc&eacute;ntrico fracaso, pero se formula como una apolog&iacute;a de todo cambio (revolucionario), de toda superaci&oacute;n de fronteras arbitrarias&hellip; Lo mismo que, en teor&iacute;a, echaba de menos el Papa Piccoli en ese Vaticano del que se largaba poniendo pies en polvorosa. El discurso de <em>La vida de Pi</em>, en cuestiones de fe, es mucho menos problem&aacute;tico que el de <em>El atlas de las nubes</em> &ndash;y no digamos ya que el de la enfebrecida <em>The Master</em>-: la pel&iacute;cula de Lee, de la mano de la novela de Yann Martel, invita a creer porque s&iacute;, porque es m&aacute;s bonito que no creer. El problema est&aacute; en que la idea de lo bonito que propone Ang Lee es tan grimosa como la de esos sagrados corazones tridimensionales que venden en los chinos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Costa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/sindios-trascendencia_1_5595749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Feb 2013 14:16:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El sindiós de la trascendencia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llueve sobre el mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/llueve-mar_1_5594198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Una vez el padre de Borges le dijo a su hijo: &ldquo;Mira, est&aacute; lloviendo sobre el mar, qu&eacute; absurdo, &iexcl;como para ponerse a creer en Dios!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Y Borges nunca se puso, al menos no muy en serio, me parece a m&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La teolog&iacute;a es una rama de la literatura fant&aacute;stica, seg&uacute;n dijo en alguna ocasi&oacute;n, y quiz&aacute; por eso le interesaba tanto, aunque me parece que mucho m&aacute;s la <em>inventio</em> de los dioses que la <em>dispositio</em> y la <em>elocutio</em> de las religiones. 
    </p><p class="article-text">
        Borges siempre fue un tipo m&aacute;s de ocurrencias que de ideas, y por encima de todo se dedic&oacute; a jugar (menos con los vocablos que con los conceptos): &iquest;y si el verdadero h&eacute;roe fuera el que se sacrifica y se resigna a ser traidor? El desparpajo de aquel ladr&oacute;n crucificado, que pidi&oacute; y obtuvo el para&iacute;so, &iquest;no era el mismo desparpajo (o candor) que le llev&oacute; a robar y a la ignominia de la crucifixi&oacute;n? &iquest;No es un gran tipo Ca&iacute;n, ya que gracias a &eacute;l Dios &ldquo;sabe el sabor del fuego del infierno&rdquo;? 
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de cosas, invenci&oacute;n de herej&iacute;as, retru&eacute;canos, paradojas, la austera poes&iacute;a de un diletante teol&oacute;gico conceptista. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hay, entre otros, dos poemas de Borges que detesto (ya dec&iacute;a Horacio que <em>quandoque bonus dormitat Homerus</em>, como quien dice, hasta el buen Homero duerme de vez en cuando, o al menos se echa un <em>pigaz&iacute;n</em>). Son los de <em>Ajedrez</em>. El segundo dice as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        <em>Tenue rey, sesgo alfil, encarnizadaReina, torre directa y pe&oacute;n ladinoSobre lo negro y blanco del caminoBuscan y libran su batalla armada.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No saben que la mano se&ntilde;aladaDel jugador gobierna su destino,No saben que un rigor adamantinoSujeta su albedr&iacute;o y su jornada.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tambi&eacute;n el jugador es prisionero(La sentencia es de Omar) de otro tableroDe negras noches y blancos d&iacute;as.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Dios mueve al jugador, y este, la pieza.&iquest;Qu&eacute; Dios detr&aacute;s de Dios la trama empiezaDe polvo y tiempo y sue&ntilde;o y agon&iacute;as?</em>
    </p><p class="article-text">
        Como se ve, es un entretenimiento en torno a una de las cinco v&iacute;as con que Santo Tom&aacute;s pretend&iacute;a nada menos que &ldquo;probar&rdquo; la existencia de Dios. Todo lo que se mueve es movido por otro, pero al final tiene que haber un motor inm&oacute;vil. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; le veo de torpe, casi de fastidioso, a este poema? 
    </p><p class="article-text">
        Que el alfil sea &ldquo;sesgo&rdquo;, vaya y vale, porque se mueve en diagonal. Pero &iquest;qu&eacute; tiene el rey de &ldquo;tenue&rdquo;, por favor? La pobreza de imaginaci&oacute;n que lleva hacia &ldquo;torre directa&rdquo; me indigna, igual que el &ldquo;ladino&rdquo; aplicado al pe&oacute;n, que no le ha hecho nada, que sepamos, salvo que pretende que rime con &ldquo;camino&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;nta raz&oacute;n ten&iacute;a Quevedo al acusar a la rima de proxenetismo: puede convertir en puta a la casta Lucrecia, solo para que rime con la ruta que tomar&aacute; dos versos m&aacute;s abajo.
    </p><p class="article-text">
        Y, por cierto, &iquest;no hay caballos sobre el tablero o no hay sitio en el cuarteto para meterlos bien estabulados en once s&iacute;labas? &iquest;Y qu&eacute; decir de las redundancias o al menos de lo farragoso de: &ldquo;buscan y libran&rdquo; y de &ldquo;batalla armada&rdquo;? Un cuarteto m&aacute;s bien escolar, para entreg&aacute;rselo al profe en una hoja de cuaderno, ilustrado con un dibujo a l&aacute;piz.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, &iquest;qu&eacute; rayos es una mano &ldquo;se&ntilde;alada&rdquo;? &iquest;Acaso con cicatrices? &iquest;O de la se&ntilde;al solo tiene la culpa la &ldquo;jornada&rdquo; con la que rima m&aacute;s abajo? Pasemos por alto el chirriante &ldquo;adamantino&rdquo; y la insistencia en reduplicar de nuevo para ir llenando el verso: &ldquo;su albedr&iacute;o y su jornada&rdquo;. Pasemos tambi&eacute;n piadosamente de puntillas por el tal Omar y por el razonamiento elemental: el jugador es una pieza en otro tablero mayor, y as&iacute; hasta el infinito. &iexcl;Ah&iacute; queda eso! &iexcl;Toma <em>mise en abyme</em>!
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hasta el infinito, hasta el abismo? No, claro que no; como Santo Tom&aacute;s, el poeta piensa que en alg&uacute;n momento llegar&aacute; el comandante y mandara parar: el motor inm&oacute;vil. 
    </p><p class="article-text">
        Si al leer el &uacute;ltimo endecas&iacute;labo, a uno le viene a la cabeza algo parecido, pongamos de G&oacute;ngora <em>(en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada</em>), salta a la vista hasta qu&eacute; punto este soneto &ldquo;necesita mejorar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En esta vena, retorciendo ocurrencias con m&aacute;s o menos acierto, pas&oacute; Borges una buena temporada, atra&iacute;do sin remedio, por ejemplo, por lo que puedan dar de s&iacute; lugares comunes como: &iquest;acaso el carcelero no es tambi&eacute;n otro prisionero? Dios prisionero de su creaci&oacute;n, por ejemplo, albricias, qu&eacute; buena idea, como la ara&ntilde;a tambi&eacute;n atrapada en la tela que ella misma teje para capturar a otros.
    </p><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os, sin embargo, hacia finales de los sesenta, Borges parece tropezarse con el inevitable <em>ego sum qui sum</em>, yo soy el que soy (Ex. 1, 14), y se entusiasma. Yo soy el que es, es decir, solo un hombre es, solo una persona hay, que es todas las personas a lo largo de tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces es cuando se vuelve &ldquo;metempsic&oacute;pata&rdquo; perdido, regresando por cierto (como veremos luego) a la m&aacute;s venerable tradici&oacute;n latinoamericana.  As&iacute; comienza por ejemplo su &iquest;poema? &ldquo;T&uacute;&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        <em>Un solo hombre ha nacido, un solo hombre ha muerto en la tierra.Afirmar lo contrario es mera estad&iacute;stica, es una adici&oacute;n imposible.</em>
    </p><p class="article-text">
        Y sigue exprimiendo m&aacute;s la idea, como quien explica un chiste hasta que pierde toda la gracia:
    </p><p class="article-text">
        <em>Ese hombre es Ulises, Abel, Ca&iacute;n, el primer hombre que orden&oacute; las constelaciones, el hombre que erigi&oacute; la primer pir&aacute;mide, el hombre que escribi&oacute; los hexagramas del Libro de los Cambios. El forjador que grab&oacute; runas en la espada de Hengist, el arquero Einar Tambarskelver, Luis de Le&oacute;n, el librero que engendr&oacute; a Samuel Johnson, el jardinero de Voltaire, Darwin en la proa del Beagle, un jud&iacute;o en la c&aacute;mara letal, con el tiempo, t&uacute; y yo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Vale, Borges, ya lo hemos pillado: p&iacute;dete lo que quieras en la barra; tranquilo, muchacho, ya pas&oacute; todo. 
    </p><p class="article-text">
        El poema (o lo que sea) de Borges es pedante, fr&iacute;o, casi molesto en su prolijidad y con toda la apariencia de serm&oacute;n de d&oacute;mine provinciano para impresionar a las visitas de la capital. 
    </p><p class="article-text">
        En pocas palabras: le falta carne. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Veamos en cambio c&oacute;mo resuelve una parecida tentaci&oacute;n &ldquo;metempsic&oacute;tica&rdquo; el gran Rub&eacute;n Dar&iacute;o. Se trata de su estremecedor poema &ldquo;Metempsicosis&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo fui un soldado que durmi&oacute; en el lechode Cleopatra la reina. Su blancuray su mirada astral y omnipotente.Eso fue todo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Oh mirada! &iexcl;oh blancura! y &iexcl;oh, aquel lechoen que estaba radiante la blancura!&iexcl;Oh, la rosa marm&oacute;rea omnipotente!Eso fue todo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y cruji&oacute; su espinazo por mi brazo;y yo, liberto, hice olvidar a Antonio.(&iexcl;oh el lecho y la mirada y la blancura!)Eso fue todo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo, Rufo Galo, fui soldado y sangretuve de Galia, y la imperial becerrame dio un minuto audaz de su capricho.Eso fue todo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Por qu&eacute; en aquel espasmo las tenazasde mis dedos de bronce no apretaronel cuello de la blanca reina en broma?Eso fue todo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo fui llevado a Egipto. La cadenatuve al pescuezo. Fui comido un d&iacute;apor los perros. Mi nombre, Rufo Galo.Eso fue todo.</em>
    </p><p class="article-text">
        He aqu&iacute; un poema. &iexcl;Bar&aacute;stolis! Es como probar de pronto el jam&oacute;n ib&eacute;rico despu&eacute;s de haber estado tanto rato masticando <em>chopped</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Esto s&iacute; tiene carne y, por eso mismo, es religioso: <em>et verbum caro factum est</em>, y el verbo se hizo carne (Juan, 1, 14).
    </p><p class="article-text">
        Siempre he cre&iacute;do que un poema no debe ofrecer una idea, sino una cosa, un cuerpo, algo real: hacerse carne. 
    </p><p class="article-text">
        Entre las ideas de Borges y sus listas de la compra cultural, por un lado, y el crujido de la espalda en un abrazo, por otro lado, solo lo segundo es poes&iacute;a, a mi parecer. 
    </p><p class="article-text">
        La poes&iacute;a quiz&aacute; deba ser eucar&iacute;stica, tiene que convertir las ideas en cosas, transfigurar  pan y vino en carne y sangre de verdad. 
    </p><p class="article-text">
        Y poes&iacute;as buenas, quiero decirlo entre par&eacute;ntesis, Borges escribi&oacute; bastantes. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, para mi gusto, no son precisamente estas, en las que tan satisfecho se muestra de las ingeniosidades que se le han ocurrido. 
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me gustan, entre otros, sus dos poemas sobre <em>L&iacute;mites</em>, muchos retratos, como el de Emerson, y sin ir m&aacute;s lejos, entre sus <em>Quince monedas</em>, esta:
    </p><p class="article-text">
        <em>UN POETA MENOR</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La meta es el olvido.Yo he llegado antes.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Reig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/llueve-mar_1_5594198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Feb 2013 13:33:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Llueve sobre el mar]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pecado en la red ('feat' Djuna Barnes)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/pecado-red-feat-djuna-barnes_1_5594548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Son las tantas de la noche, has pecado, y ya no hay manera de encontrar ning&uacute;n confesionario abierto. Tranquilo. Absolution-Online te da la soluci&oacute;n. La llegada de Internet ha provocado hechos ins&oacute;litos, como que el Santo Padre se abra una cuenta en Twitter. La verdad, con todos mis respetos, es dif&iacute;cil tomarse en serio a alguien cuyo avatar se llama &ldquo;Pontifex&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La red de redes lo hace m&aacute;s visible &ndash;con su televisi&oacute;n a la carta-, pero las retransmisiones de oficios religiosos en la televisi&oacute;n p&uacute;blica es algo sorprendente que viene haci&eacute;ndose desde siempre. En La 2 no solo pasan documentales, <em>El d&iacute;a del se&ntilde;or</em> es un programa que retransmite misa cada domingo desde diferentes parroquias.
    </p><p class="article-text">
        Como buceadora de Internet no me puedo quedar en la superficie del mar, de manera que voy m&aacute;s all&aacute; porque intuyo que hay muchas cosas que una descre&iacute;da como yo desconoce de la religi&oacute;n <em>online</em>. Y as&iacute; es, la Iglesia cat&oacute;lica se ha modernizado:
    </p><p class="article-text">
        En la <a href="http://www.vatican.va/phome_sp.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;gina web del Vaticano</a> (que, todo hay que decirlo, es muy clara gr&aacute;ficamente y muy din&aacute;mica: ese orbe luminoso sobre el cual Benedicto XVI &ndash;todav&iacute;a- extiende sus brazos con una paloma revoloteando por encima de su hombro izquierdo) se ofrecen multitud de servicios: discursos, homil&iacute;as, enc&iacute;clicas, calendario de actividades&hellip; Destaco por su curiosidad que es posible, con solo un clic, tanto solicitar una audiencia al Papa como comprar un remedio en la Farmacia Vaticana. Tambi&eacute;n hay cosas extra&ntilde;as, un n&uacute;mero de tel&eacute;fono de Limosner&iacute;a Apost&oacute;lica (es la primera vez que oigo esa palabra, <em>limosner&iacute;a</em>) bajo el ep&iacute;grafe de &ldquo;Bendiciones Apost&oacute;licas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Todo esto, antes &ndash;para un agn&oacute;stico o un cat&oacute;lico no practicante- quedaba lejos; ahora a trav&eacute;s de un ordenador puedes asomarte como lo har&iacute;a un monaguillo por la rendija de la puerta de la sacrist&iacute;a. De esta forma descubro la existencia de la asociaci&oacute;n Silenciosos Obreros de la Cruz. No quiero ser ca&uacute;stica con esto, pero es que no puedo evitar la imagen de robustos operarios en camiseta con alzacuellos clavando unos maderos. Adem&aacute;s, por si fuera poco, se explicita que sus miembros realizan el camino de la fe &ldquo;en el amplio y articulado mundo del sufrimiento&rdquo;. (No digo m&aacute;s).
    </p><p class="article-text">
        Abandono el sitio oficial de la Santa Sede y observo que ya fuera de los brazos vaticanos la cosa se desmadra un poco. Existen p&aacute;ginas para: 
    </p><p class="article-text">
        Confesar tus pecados <em>online</em>, como dije: <a href="http://www.absolution-online.com/confessional/index.php3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">absolution online</a>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Encontrar pareja, pareja cat&oacute;lica, por supuesto: <a href="http://www.singlecatholics.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">singlecatholics.com</a>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Ir de compras por el fascinante mundo del textil: manteles, mantos, estandartes, casullas, capas, sotanas, todo en diferentes modelos y brocados, en seda natural, raso o damasco de viscosa. Un ejemplo de lujo: <a href="http://www.granda.com/public/docs/Catalogo_textil.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://www.granda.com/public/docs/Catalogo_textil.pdf</a>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Y en fin, asistir a misa <em>online</em> en la iglesia que se nos ocurra o descargar aplicaciones para rezar el rosario con el m&oacute;vil.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Soy de las que creen que mejor buscar la religi&oacute;n fuera de la religi&oacute;n. Si pienso en momentos religiosos o relacionados con alg&uacute;n tipo de liturgia me sorprende que el primero que me venga a la cabeza sea una escena de un libro tan transgresor como <em>El bosque de la noche</em>, de Djuna Barnes. Se trata de la escena en que el Doctor Matthew O'Connor entra en una iglesia vac&iacute;a, la peque&ntilde;a iglesia de Saint-Merri en Par&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; que all&iacute; estaba yo en la iglesia casi vac&iacute;a, con todas las penas de la gente parpadeando alrededor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las penas parpadeando son las velas encendidas, claro, y me parece una imagen tan potente, unida adem&aacute;s a la pregunta que se hace el personaje a la salida: &ldquo;&iquest;He sido simple como un animal, Se&ntilde;or, o he estado pensando?&rdquo;, que todo el conjunto lo tengo grabado en la mente como si lo hubiera presenciado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Ahora que vuelvo a esas p&aacute;ginas encuentro las razones que justifican que lo relacionara en mi recuerdo con la religi&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        Confesi&oacute;n: &ldquo;Hablar de la mara&ntilde;a y los nudos del alma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Absoluci&oacute;n: &ldquo;El mal se desenreda y la alt&iacute;sima mano del cielo te devuelve la madeja bien peinada y perdonada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s renuevo los motivos por los que me ha gustado siempre este libro, y es que supone no la adscripci&oacute;n a un credo sino la b&uacute;squeda de una creencia propia. Djuna Barnes no era precisamente un monje, aunque en el Par&iacute;s de los a&ntilde;os veinte vest&iacute;a siempre una larga capa &ndash;regalo de Peggy Guggenheim- y pasaba horas en silencio mirando la vida desde el Caf&eacute; de Flore. La interesant&iacute;sima &ndash;y amena- tesis doctoral de Gloria Dur&aacute;n (este es el verdadero pez en la red), <a href="http://riunet.upv.es/bitstream/handle/10251/5953/tesisUPV3064.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dandysmo y contrag&eacute;nero</a>, sit&uacute;a de forma magistral a la escritora en su contexto y respecto a su obra. 
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda de un cielo y el padecimiento de un infierno, la exploraci&oacute;n del deseo y el arrepentimiento en el mundo de <em>El bosque de la noche</em> est&aacute; &iacute;ntimamente unida a la ruptura de las dicotom&iacute;as de g&eacute;nero (lesbianismo, tercer sexo) y a la irracionalidad, la oscuridad y la imposibilidad de ser comprendido por el otro. Es en la novela de esta <em>dandy</em> rebelde, de esta <em>outsider</em>, donde yo encuentro la franqueza de una introspecci&oacute;n que explora el choque entre los valores individuales y la sociedad, una introspecci&oacute;n que no tiene nada que ver desde luego con la introspecci&oacute;n culposa que propon&iacute;a la Iglesia en los sopor&iacute;feros sermones dominicales. 
    </p><p class="article-text">
        El cuestionamiento de la existencia o el deseo de ir m&aacute;s all&aacute; de lo que se ve no es patrimonio de la religi&oacute;n. Las reflexiones &eacute;ticas m&aacute;s interesantes las he encontrado siempre en escritores o cient&iacute;ficos agn&oacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        Pero el punto final hoy lo ha de poner inevitablemente &ldquo;nuestra&rdquo; religi&oacute;n cat&oacute;lica 2.0. Las &uacute;ltimas horas del pontificado de Benedicto XVI en la Santa Sede est&aacute;n a punto de cumplirse, y ser&aacute;n retransmitidas en directo para todo el mundo. La partida del Santo Padre tendr&aacute; lugar a las 17 horas del 28 de febrero, es decir, ma&ntilde;ana, y abandonar&aacute; el Vaticano ascendiendo a los cielos en helic&oacute;ptero. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/pecado-red-feat-djuna-barnes_1_5594548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Feb 2013 12:50:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pecado en la red ('feat' Djuna Barnes)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Supervirgo al rescate]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/supervirgo-rescate_1_5593834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Como muchas otras obras medievales, <em>Milagros de Nuestra Se&ntilde;ora</em>, de Gonzalo de Berceo, no existi&oacute; hasta el siglo XVIII.
    </p><p class="article-text">
        A ver: existir s&iacute; existi&oacute;, porque fue escrita en el siglo XIII. Pero nadie, o casi nadie, oy&oacute; hablar de ella hasta que en 1780 el medievalista Tom&aacute;s Antonio S&aacute;nchez la descubri&oacute;, la edit&oacute; y la imprimi&oacute; por primera vez.
    </p><p class="article-text">
        A partir de esa fecha s&iacute;. A partir de esa fecha el libro de Berceo ocup&oacute; su correspondiente nicho en ese escaparate llamado <em>Literatura Medieval</em>, y todos los ni&ntilde;os de Espa&ntilde;a pudieron ya leer en sus libros de texto que <em>Milagros de Nuestra Se&ntilde;ora</em> es la obra de literatura religiosa m&aacute;s importante del siglo XIII.
    </p><p class="article-text">
        Pero Cervantes, por ejemplo, no la conoci&oacute;. Ni G&oacute;ngora tampoco. Ni Lope, ni Garcilaso. Ni siquiera el Marqu&eacute;s de Santillana, m&aacute;s pr&oacute;ximo al siglo XIII y autor de la primera historia &mdash;<em>sui generis</em>&mdash; de la literatura espa&ntilde;ola, hab&iacute;a o&iacute;do hablar jam&aacute;s de Berceo.
    </p><p class="article-text">
        Hasta 1780 <em>Milagros de Nuestra Se&ntilde;ora</em> no debi&oacute; de conocerse m&aacute;s all&aacute; del Monasterio de San Mill&aacute;n de la Cogolla, en La Rioja, donde seguramente se escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Berceo debi&oacute; de hacerlo pensando en los monjes, en los cl&eacute;rigos, en los novicios de su propio monasterio. Y debi&oacute; de hacerlo con un triple prop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        Uno: ejercitar la lectura y la escritura del castellano, un idioma que aunque todav&iacute;a estaba en pa&ntilde;ales, era hablado precisamente por la gente a la que la Iglesia cat&oacute;lica quer&iacute;a llegar.
    </p><p class="article-text">
        Dos: explicar con claridad y esp&iacute;ritu divulgativo la doctrina cristiana.
    </p><p class="article-text">
        Y tres: ofrecer a los predicadores de su monasterio &mdash;a los que ya lo eran y a los que lo iban a ser&mdash; una colecci&oacute;n de entretenidas vi&ntilde;etas protagonizadas por la Virgen para que las incluyesen, si quer&iacute;an, en sus sermones y los hicieran alimenticios pero digeribles.
    </p><p class="article-text">
        Las dos &uacute;ltimas razones &mdash;su prop&oacute;sito divulgativo y su intenci&oacute;n de que el relato de estos milagros sirviera como material a los sermones dirigidos a la gente corriente&mdash; explican el car&aacute;cter <em>sencillote</em> y un tanto <em>naif</em> de estas 25 historias, salpicadas de refranes, giros populares y detalles de la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Cada una de ellas narra un milagro de la Virgen.
    </p><p class="article-text">
        Algunos consisten simplemente en la intercesi&oacute;n de la Virgen ante su Hijo para que este resucite a alguien que ha muerto en pecado y pueda enmendar su falta.
    </p><p class="article-text">
        Pero otras veces los milagros son verdaderos milagros. Como cuando muere cierto cl&eacute;rigo muy vicioso y es enterrado fuera de la villa. Al exhumar su cuerpo un mes despu&eacute;s para enterrarlo en su convento por orden de la Virgen, descubren que el cuerpo est&aacute; incorrupto y que en la boca tiene una flor, que inunda de buen olor todo el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Algunos milagros son premios otorgados por la Virgen a sus devotos. Otros son castigos, tambi&eacute;n milagrosos, que inflige a sus enemigos o a los enemigos de sus devotos.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, la Virgen de Berceo siempre est&aacute; alerta como un superh&eacute;roe de nuestro tiempo. Y tardar&aacute; m&aacute;s o menos en llegar, aparecer&aacute; antes o despu&eacute;s, pero siempre acudir&aacute; al rescate y por supuesto resultar&aacute; victoriosa en sus combates contra el Mal.
    </p><p class="article-text">
        Una especie de <em>Superwoman</em> a lo sagrado.
    </p><p class="article-text">
        De los 25 milagros mi favorito siempre ha sido &ldquo;El romero de Santiago&rdquo;, protagonizado por el fraile Giraldo, gran pecador, que un d&iacute;a decide hacer el Camino de Santiago, sin observar la exigencia de vigilia y castidad antes del viaje.
    </p><p class="article-text">
        La noche antes de iniciar la romer&iacute;a tiene un devaneo con una mujer y, claro, en pleno Camino de Santiago, se le aparece el demonio disfrazo de &aacute;ngel y le recuerda lo que ha hecho.
    </p><p class="article-text">
        El fraile se asusta y se ofrece a hacer lo que le diga este <em>devil in disguise</em>, cualquier cosa.
    </p><p class="article-text">
        Y el falso &aacute;ngel le dice que se corte los genitales. As&iacute;, tal cual. Que se corte lo que le ha hecho pecar.
    </p><p class="article-text">
        El pobre Giraldo lo hace y muere desangrado.
    </p><p class="article-text">
        Aunque su alma pertenece a los diablos, por suicida y pecador, el santo Santiago intenta detenerlos.
    </p><p class="article-text">
        Se celebra entre ellos una especie de debate.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando el intento de Santiago por salvar el alma de Giraldo parece a punto de fracasar, la Virgen interviene y decide que Giraldo resucite.
    </p><p class="article-text">
        Y Giraldo resucita, aunque sin genitales. Pero, eso s&iacute;, con la herida del corte cicatrizada y un agujerito muy a prop&oacute;sito para orinar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &iquest;Se invent&oacute; Berceo estos 25 relatos?
    </p><p class="article-text">
        No. Todos ellos, salvo uno y la introducci&oacute;n, exist&iacute;an antes, escritos en lat&iacute;n. Las colecciones de milagros son un viejo g&eacute;nero literario, que se remonta al siglo XI. El propio Berceo repite a cada paso que no inventa nada, que su tarea se ha limitado a recopilar unas cuantas historias que ya circulaban por ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero tampoco lo creamos a pies juntillas. Berceo era un tipo bastante culto que se hac&iacute;a el tonto y que como buen maestro ten&iacute;a la capacidad de ponerse a la altura de la gente a la que quer&iacute;a llegar.
    </p><p class="article-text">
        Sus milagros no son ni mucho menos una traducci&oacute;n literal de los originales escritos en lat&iacute;n, sino una recreaci&oacute;n, una reescritura de esos textos, que ilumina unas partes, oscurece otras, colorea alg&uacute;n rasgo o elimina otros.
    </p><p class="article-text">
        Eso es al fin y al cabo la literatura.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;O es que hay alguna obra digna de leerse que no haya sido inspirada, que no haya sido sugerida, inducida, provocada por uno o por varios libros anteriores?
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, nuestro concepto de originalidad &mdash;algo nuevo que no haya existido jam&aacute;s&mdash; es no solo muy simple, sino tambi&eacute;n muy moderno. En los tiempos de Berceo los escritores no estaban tan obsesionados como ahora por conceptos como autor&iacute;a, novedad o plagio.
    </p><p class="article-text">
        En estas cuestiones aquellos hombres eran incluso m&aacute;s radicales que los actuales partidarios del <em>copyleft</em> o que los usuarios de <em>Creative Commons</em>. Ya lo estamos viendo con Berceo, que reescribi&oacute; sin conflictos de autor&iacute;a un pu&ntilde;ado de cuentos antiguos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo &eacute;l: Fernando de Rojas continu&oacute; una historia que se hab&iacute;a encontrado por la calle y termin&oacute; escribiendo <em> La Celestina</em>; los episodios que componen el <em>Lazarillo</em> pertenec&iacute;an en muchos casos al folclore popular, y hasta el <em>Quijote</em> naci&oacute; de un romance que circulaba por ah&iacute;, sin que a nadie se le pasara por la cabeza hablar de plagio o de apropiaci&oacute;n indebida.
    </p><p class="article-text">
        Y es que nuestro siglo resulta en muchos aspectos bastante m&aacute;s puritano que la Edad Media.
    </p><p class="article-text">
        Y no solo en el campo de la propiedad intelectual. Tambi&eacute;n en el de la verosimilitud.
    </p><p class="article-text">
        Los incre&iacute;bles milagros de Nuestra Se&ntilde;ora resultan eso, incre&iacute;bles, en un mundo como el nuestro, racional y descre&iacute;do que maneja adem&aacute;s una idea muy restrictiva de eso que llamamos <em>realidad</em>.<em> </em>
    </p><p class="article-text">
        El hombre medieval en cambio aceptaba con m&aacute;s naturalidad lo maravilloso o lo inexplicable. Las apariciones, los combates entre los &aacute;ngeles y los demonios, las resurrecciones, las curas milagrosas y dem&aacute;s prodigios sobrenaturales eran &mdash;esta deb&iacute;a de ser su explicaci&oacute;n <em>racional</em>&mdash; manifestaciones del poder de Dios.
    </p><p class="article-text">
        Si alguien quiere leer <em>Milagros de Nuestra Se&ntilde;ora</em> en plan profesional, le recomiendo la edici&oacute;n de Fernando Ba&ntilde;os, que lleva una excelente introducci&oacute;n &mdash;de donde he tomado algunos datos para esta nota&mdash; y que proporciona adem&aacute;s las fuentes latinas de cada milagro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero el castellano de Berceo es otro idioma, as&iacute; que si alguien quiere leer este libro, pero no se considera capaz de hacerlo en versi&oacute;n original, puede hacerlo con subt&iacute;tulos, es decir, en la edici&oacute;n modernizada por Daniel Devoto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        TAREA: discutir si existe alguna relaci&oacute;n entre el retorno econ&oacute;mico y cultural a la Edad Media que estamos viviendo, y este gusto de nuestros d&iacute;as por la literatura fant&aacute;stica, por las sagas de vampiros y dem&aacute;s ficciones de ultratumba.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Orejudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/supervirgo-rescate_1_5593834.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Feb 2013 10:36:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Supervirgo al rescate]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Natascha Kampush, la película]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/natascha-kampush-pelicula_1_5593776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A menos que el traductor espa&ntilde;ol tenga un d&iacute;a extra&ntilde;o, la pel&iacute;cula, en correspondencia con su t&iacute;tulo original, deber&iacute;a llamarse <em>3096 d&iacute;as.</em> Se estrenar&aacute; a finales de febrero y ha levantado una expectaci&oacute;n considerable. Va sobre los m&aacute;s de ocho a&ntilde;os que una ni&ntilde;a vienesa, Natascha Kampusch, estuvo a merced del psic&oacute;pata que la mantuvo secuestrada en el s&oacute;tano de una casa de las afueras de Viena. El hombre se quit&oacute; la vida no bien se enter&oacute; de que la prisionera hab&iacute;a logrado evadirse.
    </p><p class="article-text">
        La historia dio la vuelta al mundo. El 2 de marzo de 1998, una ni&ntilde;a de diez a&ntilde;os se dirige al colegio. Un hombre le sale al camino y la mete a la fuerza en una furgoneta de reparto. La desaparici&oacute;n de menores no es un hecho ins&oacute;lito ni en Austria ni en otros pa&iacute;ses vecinos que disfrutan de un alto nivel de bienestar social. De algunos de dichos menores no vuelve a saberse nunca m&aacute;s. Tal parece ser la suerte infortunada de la peque&ntilde;a Natascha. A falta de pruebas y nuevos indicios, la polic&iacute;a termina por archivar el caso. Una terapeuta aconseja a la madre de la ni&ntilde;a que coloque en el cementerio, a modo de b&aacute;lsamo psicol&oacute;gico, una l&aacute;pida con el nombre de su hija.
    </p><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula, rodada en ingl&eacute;s y dirigida por Sherry Hormann, con dos actrices de distinta edad en el papel de Natascha Kampusch, se reproduce con exactitud el cuarto subterr&aacute;neo donde estuvo encerrada la ni&ntilde;a. Nada que ver con una mazmorra l&uacute;gubre. Se trata de un recinto de 5 metros cuadrados, con ventilaci&oacute;n, lavabo, inodoro y muebles varios. Eso s&iacute;, cerrado con una puerta de acero y cemento de 150 kilos de peso y disimulado con otra de madera, de tal modo que, seg&uacute;n los expertos, el cuarto habr&iacute;a pasado inadvertido en caso de registro policial.
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        De lo ocurrido all&iacute; dentro en el proceso de ocho a&ntilde;os largos (episodios de extrema sumisi&oacute;n, privaci&oacute;n de alimentos, posesi&oacute;n absoluta de un ser humano) sabemos por un libro de la propia Natascha Kampusch, traducido a numerosos idiomas, as&iacute; como por las declaraciones de la v&iacute;ctima a la polic&iacute;a y sus incontables intervenciones p&uacute;blicas. En su relato autobiogr&aacute;fico se muestra esquiva en revelaciones de &iacute;ndole sexual, expl&iacute;citas, por el contrario, en la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que desde los primeros d&iacute;as tras su liberaci&oacute;n, Natascha Kampusch (25 a&ntilde;os en la actualidad) suscit&oacute; una serie de reticencias que con el tiempo se han convertido en abierta animadversi&oacute;n, incluso en odio. Odio aparejado a insultos e imputaciones. Odio que llega al extremo de cuestionar su condici&oacute;n de v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        Al parecer no se entiende que, para haber estado una temporada tan prolongada en el infierno, no muestre s&iacute;ntomas de pesadumbre o desequilibrio. Es capaz de exponer con serena objetividad pormenores de su historia e interpretarlos sin ponerse a llorar. Y, horror, ha ganado dinero exponiendo en p&uacute;blico su testimonio, lo que a ojos de algunos cancela, por compensaci&oacute;n, la desgracia padecida, convirti&eacute;ndola a ella autom&aacute;ticamente en persona afortunada. Natascha Kampusch se guarda, para colmo, de criminalizar a su raptor, de quien recib&iacute;a regalos y con quien estuvo una vez de vacaciones en la nieve. Hasta compr&oacute; la casa donde aquel la mantuvo prisionera.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco a las autoridades austriacas les hace gracia la actualidad incesante de un asunto que vierte una densa sombra de desprestigio sobre el pa&iacute;s. En vista de que el raptor hab&iacute;a excavado el habit&aacute;culo secreto sin permiso, Natascha Kampusch fue requerida por el municipio, en calidad de propietaria, para que lo eliminase. No hubo posibilidad de apelaci&oacute;n. El hueco fue finalmente rellenado con tierra. En el supuesto de que la chica quisiera verlo de nuevo, no tendr&iacute;a m&aacute;s remedio que acudir a los Estudios Bavaria de filmaci&oacute;n, donde se conserva reproducido con total fidelidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Aramburu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/natascha-kampush-pelicula_1_5593776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Feb 2013 10:12:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Natascha Kampush, la película]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Breve apunte sobre las formas clásicas y modernas de la ignorancia (o preste usted atención a lo que consume)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/breve-clasicas-modernas-ignorancia-atencion_1_5592190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Con su acostumbrado sarcasmo, Borges observ&oacute; en una ocasi&oacute;n: &ldquo;Los cat&oacute;licos creen en un mundo ultraterreno, pero he notado que no se interesan en &eacute;l. Conmigo ocurre lo contrario, me interesa pero no creo&rdquo;. Confieso (verbo muy apropiado para la ocasi&oacute;n) que siempre me he sentido muy identificado con la posici&oacute;n borgiana, posici&oacute;n que por otra parte no es tan sencilla de sostener, ya que no basta con decir &ldquo;no creo&rdquo; para que dicha afirmaci&oacute;n sea cierta. Personalmente no me interesa el mundo ultraterreno por motivos religiosos, sino porque mi oficio de psicoanalista me obliga a confrontarme diariamente a un fen&oacute;meno asombroso y apasionante: ser ateo es pr&aacute;cticamente imposible. En el fondo de su coraz&oacute;n (que es la manera metaf&oacute;rica de decir &ldquo;en el fondo de su inconsciente&rdquo;), todo el mundo cree en Dios. Por supuesto, eso no implica que la significaci&oacute;n de Dios sea necesariamente compartida ni se corresponda con la versi&oacute;n oficial de una determinada religi&oacute;n. Quiere decir que los seres humanos no pueden desprenderse f&aacute;cilmente de la creencia en una instancia superior y omnipotente, causa de los bienes y los males, y a quien se le atribuye el trazado de nuestro destino. Freud descubri&oacute; muy pronto el origen subjetivo de esa ilusi&oacute;n, y la rastre&oacute; en la figura del padre. Dios es la proyecci&oacute;n exaltada de la idealizaci&oacute;n del padre, a quien el ni&ntilde;o concibe desde temprano como un ser revestido de misteriosos poderes. Poco importa que el padre real sea un genio, un pobre infeliz, un cornudo o un miserable. El padre, m&aacute;s all&aacute; de su presencia exitosa o fallida, es por antonomasia un elemento simb&oacute;lico, algo que nos distingue de la condici&oacute;n animal. Su funci&oacute;n no guarda relaci&oacute;n ninguna con la vida en el sentido biol&oacute;gico del t&eacute;rmino, y para nada se confunde con la funci&oacute;n genitora, como cada vez queda m&aacute;s claro gracias a esas extra&ntilde;as maravillas que los cient&iacute;ficos consiguen hacer revolviendo entre c&eacute;lulas y dem&aacute;s mundos microsc&oacute;picos. Dejar de creer en Dios supondr&iacute;a poder desprenderse de la creencia inconsciente en un padre poderoso, capaz de ocultarnos la horrorosa verdad de que la existencia no tiene sentido, ni fundamento, ni garant&iacute;a alguna, que nada nos ampara de la muerte, que no hay m&aacute;s all&aacute;, y que el &uacute;nico principio cierto por el que estamos gobernados es el de la incertidumbre.
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        Si alguna vez cre&iacute;mos que guillotinando reyes, fusilando zares y exterminando curas cambiar&iacute;amos realmente la historia y har&iacute;amos de la raz&oacute;n la &uacute;nica gu&iacute;a que iluminar&iacute;a nuestro camino, no cabe duda de que erramos de cabo a rabo. Freud estaba muy dividido respecto de eso que se llam&oacute; la Ilustraci&oacute;n. Obviamente, era alguien que se adscrib&iacute;a a la corriente del pensamiento cient&iacute;fico, que se identificaba con el Siglo de las Luces, y que por ende ten&iacute;a una posici&oacute;n cr&iacute;tica respecto a la religi&oacute;n. Freud (como Marx y otros grandes), formaba parte de aquellos genios surgidos de la tradici&oacute;n ilustrada que concibieron la religi&oacute;n como algo que pertenece, por estructura, al orden de la &ldquo;falsa representaci&oacute;n&rdquo;. En ese sentido, Freud fue mucho m&aacute;s radical que Marx, dado que este &uacute;ltimo, a pesar de su visi&oacute;n cr&iacute;tica, no dej&oacute; de sostener una idea de la Historia que, bajo la figura redentora del proletario, dio continuidad al mesianismo cristiano. Sin embargo, Freud tuvo una posici&oacute;n cr&iacute;tica respecto de s&iacute; mismo. Escribi&oacute; <em>Mois&eacute;s y la religi&oacute;n monote&iacute;sta</em> despu&eacute;s de haber considerado que la religi&oacute;n era algo que pod&iacute;a ser superado, pero no olvid&oacute; nunca que &eacute;l mismo hab&iacute;a acu&ntilde;ado una expresi&oacute;n extraordinaria: la <em>religi&oacute;n privada</em>. Es decir, no solo se ocup&oacute; de la religi&oacute;n en el sentido amplio del t&eacute;rmino, sino tambi&eacute;n de la religi&oacute;n privada, que es uno de los nombres de la neurosis. La neurosis es en definitiva eso: una religi&oacute;n privada, el mundo fant&aacute;stico que cada uno se crea para soportar la crudeza de lo real. La neurosis obsesiva, con su ritualizaci&oacute;n de la vida, su cortejo de observancias morales, preceptos, escr&uacute;pulos de conciencia, tentaciones, transgresiones, mandamientos y penitencias, nos muestra con toda claridad la &iacute;ntima relaci&oacute;n que existe entre la neurosis y el sentimiento religioso de la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Lacan, formado en la educaci&oacute;n cat&oacute;lica, dedic&oacute; una gran parte de su ense&ntilde;anza y de su investigaci&oacute;n cl&iacute;nica a considerar hasta qu&eacute; punto era posible, para un sujeto, la superaci&oacute;n de la creencia inconsciente en el padre, en el sentido de un ideal protector. Desprenderse de esa creencia no es algo que pueda elegirse a voluntad (del mismo modo que uno no abjura del padre como lo hizo Salvador Dal&iacute;, salvo cuando se est&aacute; rematadamente psic&oacute;tico) y por ese motivo Lacan consider&oacute; que el ate&iacute;smo era algo que solo pod&iacute;a obtenerse como resultado de un psicoan&aacute;lisis llevado hasta sus &uacute;ltimas consecuencias. Dejar de creer es algo muy diferente, por ejemplo, de lo que pensaba Kafka: su profunda melancol&iacute;a no se derivaba de la conclusi&oacute;n de que Dios no existe, sino de que nos ha abandonado. A la vista de la actualidad espa&ntilde;ola, dejo al lector la entera libertad de decidir cu&aacute;l de estas dos posturas le parece m&aacute;s conveniente para reflejar lo que nos sucede: que Dios no existe, o que nos ha dejado librados a nuestra suerte. Una vez m&aacute;s confieso (es dif&iacute;cil entrar en estos temas y no comenzar a contagiarse de ellos) que &uacute;ltimamente estoy reconsiderando mi ate&iacute;smo. No dir&eacute; que empiezo a creer en el buen Dios, pero el actual gobierno me vuelve cada vez m&aacute;s veros&iacute;mil la figura del Genio Maligno cartesiano. 
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        El d&iacute;a 29 de octubre del a&ntilde;o 1974 Lacan pronunci&oacute; en Roma una conferencia de prensa. Uno de los periodistas le interrog&oacute; sobre la religi&oacute;n, y el psicoanalista franc&eacute;s le respondi&oacute; con esta frase: &ldquo;Los seres humanos solo piden eso, que se atemperen las luces. La luz en s&iacute; misma es absolutamente insoportable&rdquo;. La Ilustraci&oacute;n fue para Lacan tan solo un poco de luz, incluso m&aacute;s de lo que los seres humanos podemos soportar. Al igual que Freud, Lacan desconfi&oacute; tremendamente de la idea de progreso, y por eso siempre sostuvo que Dios no hab&iacute;a muerto. M&aacute;s a&uacute;n, predijo el resurgimiento cada vez mayor de las religiones, como lo demuestra hoy en d&iacute;a la creciente extensi&oacute;n de los fundamentalismos. La luz que el absolutismo cient&iacute;fico arroja sobre nuestras vidas, reduci&eacute;ndolas a una visibilidad cifrable, resulta absolutamente imposible de soportar. El ser humano no puede tolerar tanta luz, y necesita algo de sombra. Y es all&iacute; donde la religi&oacute;n acude: para atemperar, un poco, la intensidad de esa luz. Efectivamente, avanzamos cada vez m&aacute;s hacia la luz, ese ideal de la ciencia que es su m&aacute;xima met&aacute;fora. Lo que no se distingue tan claramente es la tiniebla que ese mismo ideal va generando a medida que se afirma.
    </p><p class="article-text">
        Resulta muy sencillo decir que las religiones sobreviven porque en el fondo del ser humano no hay deseo de saber sobre la verdad. Eso es indiscutible, y quiz&aacute;s sea una forma simple de abordar la pasi&oacute;n de la ignorancia. Pero hay otro modo m&aacute;s complejo de tratarla: considerar que todo saber, a medida que se impone, genera al mismo tiempo una ignorancia espec&iacute;fica, un desconocimiento cuyas consecuencias no est&aacute; dispuesto a asumir. La ciencia, m&aacute;ximo exponente de lo que se considera un deseo de saber aut&eacute;ntico, no est&aacute; exenta de padecer su propio efecto de ignorancia, eso que vulgarmente llamamos cientificismo, y que consiste en reemplazar a Dios por una versi&oacute;n no menos radicalizada de la Verdad. 
    </p><p class="article-text">
        Si la religi&oacute;n es el opio del pueblo, el cientificismo puede llegar a ser el<em> crack</em>. Por eso mismo en ambos casos hay que estar precavidos contra la sobredosis.
    </p><p class="article-text">
        <span id="_mcePaste"></span><em>Mois&eacute;sy la religi&oacute;n monote&iacute;sta</em><em>religi&oacute;n privada</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Dessal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/breve-clasicas-modernas-ignorancia-atencion_1_5592190.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2013 11:36:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Breve apunte sobre las formas clásicas y modernas de la ignorancia (o preste usted atención a lo que consume)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Iglesia, los niños y la invención del amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/iglesia-ninos-invencion-amor_1_5592241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El  14 de marzo de 2010, unas declaraciones de Federico Lombardi, portavoz  del Vaticano, dejaron boquiabierta a la parroquia no cat&oacute;lica (estas  cosas no interesan en absoluto a los cat&oacute;licos). Defend&iacute;a ah&iacute;, de manera  ins&oacute;lita, a los miles de sacerdotes acusados de pederastia en los  &uacute;ltimos a&ntilde;os: &ldquo;Se ha demostrado que el noventa por ciento de los casos  de abusos de sacerdotes&rdquo;, dijo, &ldquo;son casos de <em>efebofilia</em>, no de pedofilia, es decir, de abusos a j&oacute;venes menores de edad, no a ni&ntilde;os&rdquo;. &iquest;De qu&eacute; estaba hablando este santo var&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Estaba  hablando de amor, como espero demostrar aqu&iacute;, lo que explica tambi&eacute;n  por qu&eacute; los Gobiernos de pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a, independientemente de la  ideolog&iacute;a de la que presuman, mantienen a la Iglesia como principal  educador de los muchachos antes de soltarlos a la vida adulta: por amor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La invenci&oacute;n del amor</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue  el poeta T&aacute;miris el primer hombre que se apasion&oacute; por un muchacho.  Intent&oacute; en vano seducir a Narciso, de belleza insoportable, cantando a  su sentimiento con versos que iluminaban aspectos inauditos del  comportamiento humano. Las Musas, envidiosas, condenaron a T&aacute;miris a la  ceguera y despu&eacute;s, viendo que as&iacute; solo se exacerbaba su visi&oacute;n po&eacute;tica,  su celebridad y su engreimiento, a la amnesia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Tras  T&aacute;miris hubo una larga sucesi&oacute;n de hombres y mujeres enamorados de  Narciso, que despreciaba a todos. El &uacute;ltimo fue el respetable Aminias,  que leg&oacute; a la humanidad el <em>amour fou, </em>la  locura de amor. Enajenado, pasaba los d&iacute;as y las noches arrojado a la  puerta de casa de Narciso suplicando amor, para esc&aacute;ndalo de la ciudad  de Tespias.
    </p><p class="article-text">
        Solo  una vez se dign&oacute; acercarse Narciso al apasionado Aminias. &ldquo;Loco, te  regalo el &uacute;nico modo de acceder a m&iacute;&rdquo;, le dijo entreg&aacute;ndole una espada.  Aminias la tom&oacute; entre esperanzado y temeroso. &ldquo;Si quieres atravesarme  con tu lanza&rdquo;, continu&oacute; Narciso, &ldquo;tendr&aacute;s que matarme antes con esto&rdquo;.  Humillado, Aminias pidi&oacute; a N&eacute;mesis, diosa de la venganza, que castigara  la desmedida castidad de su amado haci&eacute;ndole sentir un dolor como el  suyo, y luego se arroj&oacute; sobre la espada y muri&oacute; entre las carcajadas de  los amigos de Narciso.
    </p><p class="article-text">
        El  resto de la historia es de sobra conocido: una ma&ntilde;ana de caza en que,  perdido en la cima del monte Helic&oacute;n, Narciso fue a beber al r&iacute;o Lamo,  se enamor&oacute; de un ser inexistente que su imaginaci&oacute;n construy&oacute; con la voz  de la ninfa Eco (que lo persegu&iacute;a invisible) y el reflejo de su propio  rostro, contemplado por primera vez al inclinarse sobre las aguas. No  logr&oacute; extirpar el dolor amatorio hurg&aacute;ndose las entra&ntilde;as con el cuchillo  de caza, as&iacute; que se arroj&oacute; al r&iacute;o en pos del fantasma que hab&iacute;a creado y  pereci&oacute;, corroborando la extra&ntilde;a profec&iacute;a que hab&iacute;a pronunciado el  adivino Tiresias en su nacimiento: &ldquo;Narciso tendr&aacute; una larga vida, si  evita encontrarse con Narciso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>F&aacute;bula para vencer la castidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Del  mito de Narciso, la modernidad solo conserva el desenlace, como  advertencia contra la desmesura en el amor a uno mismo. Pero, en su  origen, constituye una f&aacute;bula para ense&ntilde;ar a los muchachos a no  rechazar, con castidad desmedida, el trato sexual con adultos. Y  tambi&eacute;n, aunque esto no se haya se&ntilde;alado, ilustra muy certeramente la  invenci&oacute;n del amor moderno: un sentimiento que trasciende los instintos  animales fornicatorio y reproductivo. Antes de esto el amor no exist&iacute;a  en nuestra cultura, a no ser que llamemos as&iacute; a las formas violentas o  comerciales (pero siempre alejadas del cortejo y la seducci&oacute;n) por las  que un hombre satisfac&iacute;a sus deseos por una mujer.
    </p><p class="article-text">
        La  pederastia fue un aspecto fundamental de la normalidad sexual en la  sociedad griega cl&aacute;sica, pero el pudor nos imped&iacute;a hasta hace poco  analizar con fiabilidad sus causas y evoluci&oacute;n hasta la actualidad. Por  eso es l&oacute;gico que se tienda a pensar que se deb&iacute;a a una permisividad  sexual irresponsable por primitiva. Sin embargo, todo apunta a que la  provoc&oacute; una meditad&iacute;sima contenci&oacute;n del impulso sexual. &iquest;Debida a qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>En busca de alternativas sexuales</strong>
    </p><p class="article-text">
        En  el momento de tener un hijo, el padre de familia griego pod&iacute;a  rechazarlo y exponerlo p&uacute;blicamente hasta que mor&iacute;a si nadie lo recog&iacute;a  compadecido. El miedo a la mujer de aquella cultura patriarcal, cuyas  causas ya hemos analizado <a href="http://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/vida-serpientes_0_91341020.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>,  provocaba que la cantidad de ni&ntilde;as expuestas abundara en tiempos de  escasez, con la consecuente desigualdad en la balanza demogr&aacute;fica, as&iacute;  que los varones casaderos de las familias aristocr&aacute;ticas buscaron formas  de sustituirlas.
    </p><p class="article-text">
        Bien  pensado, el placer del hombre era algo demasiado importante para  dejarlo en manos de las mujeres. Usando su sobrevalorada racionalidad,  los varones descubrieron que las mujeres incitaban a los hombres a la  sexualidad para debilitarlos, porque la emisi&oacute;n del semen vital conlleva  una irremediable p&eacute;rdida de vitalidad, como es notorio.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;  que, para aislar a la mujer en la casa, la despojaron de la funci&oacute;n  educadora: a partir de los siete a&ntilde;os se apartaba a los ni&ntilde;os de la  influencia materna para que fueran educados por varones y entre varones.  A lo largo de ese proceso, bajo la atenta mirada del padre, se formaban  parejas de ni&ntilde;os (disc&iacute;pulos amados) y adultos (maestros amantes). En  el momento adecuado, entre los siete y los catorce a&ntilde;os, el maestro  ayudaba al alumno a descubrir el sexo sin la molesta presencia de las  mujeres, que practican la sexualidad del mismo modo incomprensible en  que tejen (o hablan): largando hilos que, enmara&ntilde;ados forman un  laberinto en el reverso de la tela, por m&aacute;s que luego muestren, en el  anverso, los dibujos que imaginan. Magia.
    </p><p class="article-text">
        El  sexo entre adulto y ni&ntilde;o, sin embargo, se reg&iacute;a por una racionalidad  moral. Deb&iacute;a ser aceptado libremente por el muchacho. La castidad, que  esquivaba el debilitamiento por p&eacute;rdida de semen, era una de sus bases  fundamentales, y, si no era desmedida, se premiaba la resistencia al  cortejo del ni&ntilde;o, igual que se castigaba su lujuria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Una escena de<em> Banquete, </em>el  di&aacute;logo de Plat&oacute;n, ilustra la admirable castidad de S&oacute;crates. El  pol&iacute;tico Alcib&iacute;ades, demasiado bello en su ni&ntilde;ez, elogia bebido a su  antiguo maestro amado. Cuando en cierta ocasi&oacute;n, cuenta Alcib&iacute;ades,  hab&iacute;a logrado al fin que S&oacute;crates cenara a solas con &eacute;l y el maestro se  hab&iacute;a relajado:
    </p><p class="article-text">
        <em>Me  ech&eacute; debajo del viejo capote de ese viejo hombre, aqu&iacute; presente, y,  ci&ntilde;endo con mis brazos a este ser verdaderamente divino y maravilloso,  estuve as&iacute; tendido toda la noche. Pero, a pesar de hacer yo todo eso...,  sabed bien, por los dioses y las diosas, que me levant&eacute; despu&eacute;s de  haber dormido con S&oacute;crates no de otra manera que si me hubiera acostado  con mi padre o mi hermano mayor.</em>
    </p><p class="article-text">
        Todo  ese proceso educativo constitu&iacute;a, al fin, un camino de iniciaci&oacute;n que  culminaba en un nacimiento segundo, simb&oacute;lico y por tanto m&aacute;s verdadero  que el tr&aacute;mite natural del parto materno, por el que el adulto entregaba  a la sociedad un nuevo var&oacute;n, preparado para partir a la guerra, bregar  con mujeres, formar una familia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La rebeli&oacute;n de las mujeres</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las  mujeres, claro, se rebelaron y, para poder competir con los ni&ntilde;os,  comenzaron a comportarse como ellos: se depilaban el vello de todo el  cuerpo, adelgazaban y se fing&iacute;an pusil&aacute;nimes, espantadizas, descaradas,  narcisistas, caprichosas, mentirosas e ignorantes como muchachos, lo  cual les daba buen resultado a menudo, y explica por qu&eacute; algunas lo  siguen haciendo hoy, a su pesar. Un ejemplo de esta actitud lo da la  hetaira Dorcion en este poema del gran Asclep&iacute;ades <em>(Antolog&iacute;a </em><em>palatina,</em> 12, 65), travestida de ni&ntilde;o para seducir a unos adolescentes:
    </p><p class="article-text">
        <em>Es Dorcion experta en herir a los mozos, vestidade ni&ntilde;o delicado, con los rayos velocesde la Cipris carnal, el encanto que brilla en sus ojosy el sombrero y la cl&aacute;mide que deja ver el muslo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Pues  bien, toda esta cultura que huye de la mujer llega a nuestros d&iacute;as  tambi&eacute;n a trav&eacute;s de Roma. Baste para ilustrarlo un poema de Marcial <em>(Epigramas</em>, 4, 42), poeta obsceno de la vida real, que solo evita su procacidad  habitual cuando habla del amor a los ni&ntilde;os, para caer en cursiler&iacute;as  sorprendentes. Como &ldquo;due&ntilde;o&rdquo;, quiere a su &ldquo;siervo&rdquo; m&aacute;s blanco que la  leche y con labios del color de las rosas de Pesto, nos dice en este  poema, que usa la terminolog&iacute;a esclavista en boga entonces para ilustrar  las relaciones sexuales. Claro, que Marcial es Marcial, y sabe ser  preciso. De su siervo ideal quiere:
    </p><p class="article-text">
        <em>Que venza mi rechazo y resista mi deseo,Sinti&eacute;ndose a menudo m&aacute;s libre que su due&ntilde;o.Que huya de muchachos, y excluya a las muchachas,Adulto para otros, solo ni&ntilde;o ante m&iacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La castidad en alza</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con  la llegada del cristianismo, que funde elementos culturales griegos,  como la pederastia, con otros hebreos, como su prohibici&oacute;n absoluta, la  valoraci&oacute;n de la castidad sigui&oacute; creciendo. Condenada toda sodom&iacute;a, el  amor a la mujer se convirti&oacute; en la &uacute;nica alternativa para los varones,  as&iacute; que las convenciones del cortejo a los ni&ntilde;os revirtieron sobre las  mujeres. Por eso el amor cort&eacute;s mantiene la terminolog&iacute;a esclavista que  gustaba a los romanos: el amado es el siervo; la amada, el due&ntilde;o. Y a su  lado brota el amor m&iacute;stico, que no podemos entender si no lo aceptamos  como una recuperaci&oacute;n de la imagen de aquella Eco incorp&oacute;rea (el alma)  persiguiendo a su amado Cristo, heredero de Narciso.
    </p><p class="article-text">
        Pues  &iquest;qu&eacute; era entonces y qu&eacute; es ahora, en realidad, la comunidad sacerdotal  cat&oacute;lica, sino un grupo de hombres separados desde muy j&oacute;venes de sus  familias, educados por varones y entre varones, convencidos de que la  castidad les da vida y de que dejar que las mujeres participen en los  sacrificios divinos es peligros&iacute;simo?
    </p><p class="article-text">
        Pese  a que Pablo de Tarso insist&iacute;a en que &ldquo;mejor es casarse que abrasarse&rdquo;  (I Corintios 7, 9), el consejo de la Iglesia a los hombres para  acercarse a Dios fue siempre alejarse de la mujer y convertirse en  &ldquo;eunucos por el reino de los cielos&rdquo;, en palabras de Cristo (Mateo, 19,  12), as&iacute; que pronto se impuso el celibato, favorecido por el hecho de  que facilitaba la creaci&oacute;n de la fortuna eclesi&aacute;stica (los hijos de los  curas pasaron a llamarse sobrinos y no ten&iacute;an acceso a la herencia, que  quedaba para la Iglesia). De este modo, el clero se instal&oacute; en la  posici&oacute;n adecuada para evitar el amor a las mujeres y entreg&aacute;rselo a los  ni&ntilde;os, con estupendos remordimientos que lo acrecentaban.
    </p><p class="article-text">
        Relaj&eacute;monos,  pues. Podemos dejar que nuestros hijos marchen a las escuelas de la  Iglesia. All&iacute; los preparan, a trav&eacute;s del amor, para la verdad de la  vida, bien de manera simb&oacute;lica, bien, si tienen la suerte de ser  escogidos en la intimidad de un confesionario, de manera harto pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota:</em> La traducci&oacute;n de los fragmentos de <em>Banquete </em>es de Marcos Mart&iacute;nez Hern&aacute;ndez. La del epigrama de Asclep&iacute;ades, de Manuel Fern&aacute;ndez-Galiano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Azpeitia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/iglesia-ninos-invencion-amor_1_5592241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2013 11:12:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La Iglesia, los niños y la invención del amor]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
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