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    <title><![CDATA[elDiario.es - ACNUR Comité Español]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - ACNUR Comité Español]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[“Siria, la palabra del exilio”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/siria-refugiados-acnur-comite-espanol-de-acnur-emergencia_132_2650556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9470c57-e3a8-4cb6-9831-95932fe962a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Siria, la palabra del exilio”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este es el título de la exposición del fotoperiodista David González Sanz, que se exhibe desde el pasado 24 de abril en Tarragona</p></div><p class="article-text">
        El conflicto sirio acaba de entrar en su quinto a&ntilde;o y ya son m&aacute;s de 12 millones de personas las que se han visto obligadas a huir de sus casas, dejando todo cuanto quer&iacute;an atr&aacute;s. David Gonz&aacute;lez, a trav&eacute;s de sus fotograf&iacute;as, da voz a estas personas, gente que jam&aacute;s imagin&oacute; que su vida dar&iacute;a un giro de 306 grados. Nafla Muhammad Alabood, de 21 a&ntilde;os, vivi&oacute; en el campamento de refugiados de Zaatari, en Jordania, y es una de las protagonistas de &ldquo;Siria, la palabra del exilio&rdquo;. Nafla compati&oacute; su historia con David: &ldquo;Puedo empezar por mi pasado de color de rosa, en el que viv&iacute; los d&iacute;as m&aacute;s bonitos de mi vida, aquel pasado fant&aacute;stico. O quiz&aacute;s puedo empezar por el presente amargo como la hiel, el presente agotador, que me hace sentir como una persona de cuarenta a&ntilde;os. O mejor hablar de mi futuro desconocido; pero tengo miedo s&oacute;lo de pronunciar la palabra futuro, temo que este futuro s&oacute;lo lleve m&aacute;s miseria a este presente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Esta guerra, que ha destruido mi vida y mis sue&ntilde;os, que lo ha destruido todo... Como un tsunami, ha borrado todo rastro de vida del pasado en este sitio. Echo de menos el pasado&rdquo;, apunta Nafla. Esta joven a&uacute;n recuerda bien lo duro que fue dejar su pa&iacute;s: &ldquo;Todos est&aacute;bamos muy tristes y no par&aacute;bamos de llorar, dejar nuestra patria nos romp&iacute;a el coraz&oacute;n. Subimos al coche con los corazones llenos de tristeza, y nos despedimos con los ojos llorosos y los corazones rotos por el hecho de tener que marchar a otro pa&iacute;s, lejos de Siria...&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Nafla, millones de sirios se han tenido que refugiar en otros pa&iacute;ses o esconderse dentro del suyo, vi&eacute;ndose obligados a olvidar sus sue&ntilde;os, a perder su pasado, a sus seres queridos y a no saber qu&eacute; ser&aacute; de su futuro, ni siquiera si habr&aacute; un futuro.
    </p><p class="article-text">
        Invitamos a todo el mundo a visitar esta exposici&oacute;n y, a la vez, un poco m&aacute;s, a las v&iacute;ctimas de la guerra siria y a colaborar con ellas a trav&eacute;s de <a href="http://www.eacnur.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.eacnur.org</a>. Tambi&eacute;n puedes <a href="http://www.eacnur.org/sites/default/files/publicacion_fichero/nafla_muhammad_alabood_historiavida_web2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">leer la historia completa de Nafla aqu&iacute;. </a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Informaci&oacute;n pr&aacute;ctica:</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una idea del foto periodista: David Gonz&aacute;lez Sanz</strong>. Diplomado en Trabajo Social por la Universidad de Lleida y postgrado en Violencia Familiar por la Universidad Pere Tarr&eacute;s de Barcelona. Ha trabajado y ha participado en programas de acogida y atenci&oacute;n a poblaci&oacute;n inmigrante y en proyectos socioeducativos para hombres con condena judicial por delitos de violencia de g&eacute;nero. Desde el a&ntilde;o 2007, es educador social en el CRAE (Centro Residencial de Acci&oacute;n Educativa) Casa San Jos&eacute; de Tarragona, en el &aacute;mbito de la protecci&oacute;n a la infancia y la adolescencia en situaci&oacute;n de riesgo social. Inicia su actividad como fotoperiodista freelance, en el verano de 2013, cubriendo la situaci&oacute;n en Egipto tras el golpe de estado militar. En 2014 viaja a Ucrania. La exposici&oacute;n &ldquo;Siria, la palabra del exilio&rdquo; se basa en su trabajo sobre la situaci&oacute;n de los refugiados sirios en Jordania durante el verano de 2014.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La exposici&oacute;n se podr&aacute; visitar hasta el pr&oacute;ximo 7 de junio Organizan:</strong> Ayuntamiento de Tarragona y Comit&eacute; Catal&aacute;n de ACNUR
    </p><p class="article-text">
        <strong>Colabora</strong>: Puerto de Tarragona
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s detalles sobre esta exposici&oacute;n: inscr&iacute;bete en el evento </strong><a href="https://www.facebook.com/events/1591356827810095/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> inscr&iacute;bete en el evento</a>y <a href="http://www.tarragona.cat/cooperacio/siria-la-paraula-de-lexili/lexposicio/les-fotografies" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consulta m&aacute;s sobre esta exposici&oacute;n aqu&iacute;.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Revilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/siria-refugiados-acnur-comite-espanol-de-acnur-emergencia_132_2650556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2015 15:36:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Siria, la palabra del exilio”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Refugiados,ACNUR - Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados,Emergencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Lago Chad, la salvación de muchos refugiados nigerianos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/nigeria-chad-refugiados-acnur-comite-espanol-de-acnur_132_4304750.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62f91c9f-eb9f-495a-9288-6444c57bd9fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Lago Chad, la salvación de muchos refugiados nigerianos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando los combates del noreste de Nigeria llegaron a la ciudad de Baga, miles de supervivientes huyeron atravesando el Lago Chad en busca de seguridad</p></div><p class="article-text">
        Una larga canoa se desliza entre los juncos de las tranquilas aguas del Lago Chad. Los rostros abordo est&aacute;n tensos, incluyendo el de Alhaji Haoudou, de 16 a&ntilde;os, que est&aacute; deseando saltar a las arenosas orillas de Baga Sola, en Chad. Es uno de los m&aacute;s de 80 pasajeros, que huy&oacute; de Nigeria semanas antes, tras la masacre ocurrida en su ciudad el 3 de enero, y se subi&oacute; a un bote ya sobrecargado.
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a los combatientes arrasaron con fuego una docena de aldeas y la ciudad portuaria de Baga, en la costa occidental del cuarto mayor lago de &Aacute;frica. Docenas de personas &ndash;quiz&aacute;s cientos, seg&uacute;n algunas versiones&ndash; perecieron en solo unos d&iacute;as. Otros se ahogaron mientras cruzaban el lago.
    </p><p class="article-text">
        Este es el &uacute;ltimo bote fletado por las autoridades chadianas y ACNUR. <strong>Recoger&aacute; a unos 7.000 supervivientes repartidos en incontables islotes</strong>, parches de arena que parecen haberse desprendido de la tierra firme, como icebergs separados de un glaciar. All&iacute; las condiciones son precarias y muchos refugiados solo sobreviven con la ayuda de algunos residentes locales. Trasladarlos a Dar-es-Salam, un campo levantado en un &aacute;rido descampado a 75 kil&oacute;metros de la frontera con Nigeria, es una prioridad humanitaria y un reto.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eacnur.org/noticias/emergencias/al-otro-lado-del-lago" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Conoce la historia completa sobre todo lo que ocurre al otro lado del lago Chad y las experiencias y vivencias de los refugiados nigerianos que se ven obligados a cruzarlo.</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eacnur.org/content/chad-refugiados-de-nigeria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Visualiza el video de los refugiados nigerianos que cruzan el Lago Chad</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Baptiste De Cazenove (ACNUR)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/nigeria-chad-refugiados-acnur-comite-espanol-de-acnur_132_4304750.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2015 15:07:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Lago Chad, la salvación de muchos refugiados nigerianos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nigeria,Chad,Refugiados,ACNUR - Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra civil siria entra en su cuarto año: los refugiados merecen tener un futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/acnur-siria-guerra-civil-refugiados-iv-aniversario-guerra-civil-siria_132_4327230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0387f922-0fc9-45ef-bcfc-52331d995585_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra civil siria entra en su cuarto año: los refugiados merecen tener un futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 15 de marzo la guerra civil siria cumple su cuarto aniversario y ya son 11,4 millones las personas que han huido de sus casas desde que el conflicto comenzara en 2011.</p><p class="subtitle">3,9 millones han buscado refugio fuera de Siria, en los países vecinos de Líbano, Jordania, Turquía, Irak y Egipto, y 7,6 millones están desplazados dentro de su propio país.</p></div><p class="article-text">
        Cuatro a&ntilde;os de guerra y muchas v&iacute;ctimas inocentes. Casi 12 millones de personas est&aacute;n afectadas por este conflicto, de ellas, dos millones son ni&ntilde;os, y 4 millones han tenido que salir de Siria y refugiarse en pa&iacute;ses lim&iacute;trofes.&nbsp;&ldquo;Esta es la peor crisis humanitaria de nuestra era y deber&iacute;a estar provocando un clamor mundial pidiendo apoyo&rdquo;, ha apuntado Ant&oacute;nio Guterres, Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">Los ni&ntilde;os sirios, una de las poblaciones m&aacute;s vulnerables afectadas</h3><p class="article-text">
        Durante estos cuatro a&ntilde;os de conflicto, los ni&ntilde;os sirios se han convertido en&nbsp;una de las principales poblaciones v&iacute;ctimas de este conflicto. Su familia, en muchos casos, se ha roto y han tenido que dejar de ir a la escuela. Algunos est&aacute;n en riesgo de sufrir explotaci&oacute;n a trav&eacute;s del trabajo infantil, el reclutamiento en grupos armados, el matrimonio precoz &nbsp;u otros tipos de violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Rahaf, la ni&ntilde;a en la imagen, no ha vuelto a clase desde que un d&iacute;a cayera una bomba en su escuela y matara a 13 de sus compa&ntilde;eros. Ese d&iacute;a su familia decidi&oacute; abandonar Siria, ahora vive refugiada en L&iacute;bano. Al igual que Rahaf muchos ni&ntilde;os refugiados sirios tienen miedo de olvidarse de escribir y leer. Una cuarta parte de las escuelas Sirias han sufrido da&ntilde;os, han sido destruidas o utilizadas como refugio. Dentro del pa&iacute;s m&aacute;s de 2,4 millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as no van la escuela. Y en el exilio 1,2 millones de ni&ntilde;os refugiados no est&aacute;n recibiendo una educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora mismo tenemos una peque&ntilde;a oportunidad de invertir, en un momento en que esta generaci&oacute;n potencialmente perdida se asoma a su futuro. Abandonar a los refugiados solo les expone a un sufrimiento a&uacute;n mayor, a la explotaci&oacute;n y a peligrosos abusos&rdquo;, ha a&ntilde;adido Guterres.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eacnur.org/galerias/videos/acnur-con-los-refugiados-sirios" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comparte este v&iacute;deo</a> y apoya a los ni&ntilde;os refugiados sirios.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eacnur.org/content/ayuda-ninos-refugiados-sirios" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colabora</a> con los ni&ntilde;os refugiados sirios.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eacnur.org/noticias/emergencias/cuarto-aniversario-guerra-en-siria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;s informaci&oacute;n sobre el conflicto sirio y la conmemoraci&oacute;n del IV aniversario de la Guerra Civil Siria aqu&iacute;.</a>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Revilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/acnur-siria-guerra-civil-refugiados-iv-aniversario-guerra-civil-siria_132_4327230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2015 12:50:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La guerra civil siria entra en su cuarto año: los refugiados merecen tener un futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[ACNUR - Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados,Siria,Guerra Civil Española,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El Poder de la Luz" ilumina los campos de refugiados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/acnur-refugiados-ikea-comite-espanol-de-acnur-jordania-etiopia-sudan-chad-bangladesh_132_4340513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/304221b3-fea4-401b-b1a9-76d57a6c931b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El Poder de la Luz&quot; ilumina los campos de refugiados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el pasado 1 de febrero y hasta el próximo 28 de mayo cualquier ciudadano que acuda a una de las más de 100 tiendas que tiene IKEA en 40 países del mundo y compre una bombilla LED estará enviando luz y energía solar a más de 300.000 refugiados. La Fundación IKEA dona un euro a ACNUR, por cada bombilla que venda durante este periodo, para iluminar campos de refugiados en Chad, Jordania, Bangladesh, Etiopía y Sudán.</p></div><p class="article-text">
        El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Fundaci&oacute;n IKEA ponen en marcha, por segundo a&ntilde;o consecutivo, la iniciativa solidaria &ldquo;El poder de la luz&rdquo; para instalar iluminaci&oacute;n sostenible en campos de refugiados, mejorando as&iacute; la calidad de vida de los mismos.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a esta acci&oacute;n solidaria, en 2014 se recaudaron 500.000 euros -solo en Espa&ntilde;a-, se ha suministrado luz y energ&iacute;a sostenible a m&aacute;s de 350.000 ni&ntilde;os y sus familias en los campos de refugiados de Etiop&iacute;a, Chad, Bangladesh y Jordania, proporcion&aacute;ndoles farolas solares, l&aacute;mparas solares y otros sistemas de energ&iacute;a renovable, como cocinas de bajo consumo. La campa&ntilde;a tambi&eacute;n ha servido para formar a algunos refugiados en teor&iacute;a e instalaci&oacute;n de energ&iacute;a solar y ha ayudado a mejorar la calidad de la educaci&oacute;n primaria. La campa&ntilde;a ha mejorado notablemente la seguridad en los campos adem&aacute;s de alargar la vida de las personas que viven en ellos, pues sin luz se terminaba tras la puesta de sol.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El acceso a la luz y la electricidad es relevante e importante para la vida de los refugiados en la misma forma que lo es para cualquiera. Si no tuvi&eacute;ramos acceso a la luz artificial, nuestras vidas se ver&iacute;an seriamente afectadas y muchas de las actividades que damos por sentadas no ser&iacute;an posibles&rdquo;, explica Samuel Perkins, experto en energ&iacute;a de ACNUR. &ldquo;Esta es la situaci&oacute;n a la que se enfrenta la mayor&iacute;a de los refugiados en todo el mundo actualmente. Un suficiente nivel de iluminaci&oacute;n puede mejorar la sensaci&oacute;n de seguridad y protecci&oacute;n, a la vez que mejora las oportunidades de negocios y la educaci&oacute;n despu&eacute;s del anochecer&rdquo; a&ntilde;ade Perkins. Para Paul Mccallion, experto tambi&eacute;n de ACNUR en energ&iacute;a, &ldquo;la utilidad de la luz y la electricidad es brutal; las noches son largas y la luz ofrece a las personas una libertad y unas oportunidades de las que no disponen cuando se pone el sol&rdquo;.
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        <strong>&iexcl;Participa!</strong>
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a se desarrolla en todas las tiendas IKEA del mundo desde el <strong>1 de febrero hasta el 28 de marzo</strong> de 2015, periodo durante el cual por cada bombilla LED que venda IKEA, su Fundaci&oacute;n donar&aacute; 1 euro a ACNUR. Para m&aacute;s informaci&oacute;n sobre la misma: http://www.eacnur.org/el-poder-de-la-luz
    </p><p class="article-text">
        <em>Actualmente est&aacute;n bajo el amparo de ACNUR 14 millones de refugiados, la mitad de ellos son mujeres y ni&ntilde;os.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Revilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/acnur-refugiados-ikea-comite-espanol-de-acnur-jordania-etiopia-sudan-chad-bangladesh_132_4340513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2015 17:01:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El Poder de la Luz" ilumina los campos de refugiados]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nutrición: prioridad en los campos de refugiados de ACNUR]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/refugiados-africa-acnur-ninos-nutricion-hambre_132_4453941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5a0c2a0-ed7f-4cf6-b852-686218839628_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nutrición: prioridad en los campos de refugiados de ACNUR"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ayuda que ACNUR ofrece a los refugiados no se limita a la alimentación, sin embargo, sí es una parte vital del trabajo de ACNUR el garantizar alimentos a los refugiados y desplazados. En el momento actual, 2,4 millones de refugiados alojados en 200 asentamientos en 22 países africanos dependen de ayuda alimentaria. Durante este año y el pasado, un tercio de ellos, 800.000 refugiados africanos, han visto reducidas sus raciones de alimentos entre un 5 y un 60%. Es decir, ahora mismo esta población se encuentran en situación de inseguridad alimentaria</p></div><p class="article-text">
        <strong>Actualmente casi 800.000 refugiados africanos sufren inseguridad alimentaria</strong>
    </p><p class="article-text">
        450.000 refugiados en campos y asentamientos de la Rep&uacute;blica Centroafricana, Chad y Sud&aacute;n del Sur est&aacute;n viendo sus raciones diarias de alimentos reducidas en al menos 50%, en el caso concreto de Chad la reducci&oacute;n es de hasta el 60%. Otros 338.000 refugiados en Liberia, Burkina Faso, Mozambique, Ghana, Mauritania y Uganda han visto sus raciones reducidas entre un 5 y un 43%. Adem&aacute;s, desde 2013 se han producido una serie de reducciones en las raciones con car&aacute;cter temporal en campos de refugiados de varios pa&iacute;ses como Uganda, Kenia, Etiop&iacute;a, la Rep&uacute;blica del Congo, la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo o Camer&uacute;n. En ocasiones, estas reducciones han sido provocadas tambi&eacute;n por los problemas de inseguridad que afectan a la distribuci&oacute;n de la ayuda humanitaria debido a las guerras y conflictos.&nbsp;
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        <strong>205.000 ni&ntilde;os sufren desnutrici&oacute;n aguda en los campos de refugiados de ACNUR en &Aacute;frica</strong>
    </p><p class="article-text">
        La desnutrici&oacute;n es una de las principales causas de muerte infantil en ni&ntilde;os y ni&ntilde;as menores de cinco a&ntilde;os. Pero, lamentablemente, los proyectos para luchar contra la malnutrici&oacute;n se est&aacute;n viendo afectadas en todo el mundo por la ca&iacute;da de la producci&oacute;n y la subida del precio de los alimentos y&nbsp;<strong>en &Aacute;frica esta crisis se ve incrementada por la sequ&iacute;a y los conflictos armados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un euro puede dar mucho de s&iacute;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con un solo euro al d&iacute;a un ni&ntilde;o puede recibir tres paquetes del alimento terap&eacute;utico que necesita para superar la desnutrici&oacute;n, y tomando tres al d&iacute;a durante una semana gana un kilo de peso. Por ello, desde el Comit&eacute; espa&ntilde;ol de ACNUR, se ha lanzado una campa&ntilde;a especial para informar y concienciar sobre esta emergencia, a la vez que se apela a la solidaridad de la sociedad espa&ntilde;ola, bajo el lema:<strong> &ldquo;Con tu ayuda, el hambre tiene los d&iacute;as contados&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Pepe Rodr&iacute;guez</strong>, prestigioso chef espa&ntilde;ol, adem&aacute;s de presentador del programa de TVE1 M&aacute;ster Chef, ha querido unirse a esta causa y colaborar con ACNUR en la lucha contra la desnutrici&oacute;n en los campos de refugiados. Est&aacute; en nuestras manos salvar la vida de muchos ni&ntilde;os refugiados y de sus familias en &Aacute;frica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Colabora t&uacute; tambi&eacute;n en la lucha contra el hambre en los campos de refugiados de &Aacute;frica </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>entrando en www.hambreafrica.org</strong><strong>&nbsp;o llamando al 91 369 70 56</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Revilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/refugiados-africa-acnur-ninos-nutricion-hambre_132_4453941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Dec 2014 13:21:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La nutrición: prioridad en los campos de refugiados de ACNUR]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,África,ACNUR - Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados,Niños,Nutrición,Hambre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un barco varado, millones de filipinos aún desplazados y muchas historias de supervivencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/acnur-refugiados-filipinas-tifon-haiyan-desplazados_132_4534879.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09ad7df1-efb9-4913-92a3-683a806750a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un barco varado, millones de filipinos aún desplazados y muchas historias de supervivencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 8 de noviembre se cumple un año del tifón Haiyan que arrasó Filipinas en 2013 y afectó a 14 millones de personas. Aún hoy 5 millones de filipinos siguen desplazados. ACNUR respondió rápidamente ante la emergencia y durante este año ha seguido acompañando al pueblo filipino en su reconstrucción y a las personas desplazadas que lo han perdido todo.</p></div><p class="article-text">
        El gran barco encallado en Tacloban observa con cierta altivez el peque&ntilde;o complejo de casas que se ubican a su lado. Los ni&ntilde;os corren y juegan en el buque, aparentemente ajenos a la terrible tragedia que lo coloc&oacute; all&iacute; y asol&oacute; sus comunidades el 8 de noviembre de 2013: <strong>el s&uacute;per tif&oacute;n Haiyan</strong>. Alguien quiso que se recordara y ha garabateado un mensaje en el casco de la embarcaci&oacute;n: &ldquo;Yolanda est&uacute;pida&rdquo;. 
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        Este barco se convirti&oacute; en la casa de Bartolom&eacute; y su familia, junto con otras 37 familias m&aacute;s, durante las semanas posteriores al paso del Tif&oacute;n Haiyan por la isla de Leyte, Filipinas. &ldquo;En Filipinas, estos fen&oacute;menos atmosf&eacute;ricos son habituales y la poblaci&oacute;n ya est&aacute; preparada para actuar ante su llegada y adaptarse a ellos&rdquo;, explica Marjanna Bergman, trabajadora de ACNUR, desde Tacloban. Sin embargo, Haiyan no fue un tif&oacute;n cualquiera: afect&oacute; a 14 millones de personas. Desaparecieron comunidades enteras, la m&aacute;s afectada fue la isla de Leyte, en la que fallecieron a causa del mismo 6.000 personas. &ldquo;Yolanda fue despiadada&rdquo; se lamenta Bartolom&eacute;. &ldquo;Nadie pens&oacute; que tendr&iacute;a tal fuerza&rdquo;, apunta. 
    </p><p class="article-text">
        ACNUR encontr&oacute; a Bartolom&eacute; y a su familia viviendo, junto a otras, en el barco encallado, en condiciones infrahumanas. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los refugiados les reparti&oacute; r&aacute;pidamente material de emergencia o de primera necesidad: linternas solares, juegos de cocina, esterillas y tiendas en las que refugiarse. &ldquo;No puedo imaginar c&oacute;mo hubiera sido vivir en Tacloban sin la ayuda de ACNUR y otras organizaciones internacionales&rdquo; comenta Bartolom&eacute; muy agradecido por la ayuda recibida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tres generaciones bajo un mismo techo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tener un techo sobre su cabeza le sirvi&oacute; a la familia Aguilar para poder enfrentarse a sus miedos y para recuperar los &aacute;nimos y dise&ntilde;ar un plan para el futuro. Merlyn Aguilar vive con 12 miembros de su familia en una tienda de campa&ntilde;a en Tanauan (Leyte). Cuando hace un a&ntilde;o les sorprendi&oacute; el tif&oacute;n, Merlyn y sus hijos pudieron resguardarse en un edificio p&uacute;blico. Su marido, Joel, consigui&oacute; rescatar a su madre, sin embargo, su hermano, su t&iacute;a y su abuelo desaparecieron, al igual que miles de personas. ACNUR les ayud&oacute; entreg&aacute;ndoles una tienda de campa&ntilde;a en la que vivir, bidones de agua, lonas de pl&aacute;stico&hellip; 
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        &ldquo;ACNUR nos ayud&oacute; de muchas maneras, pero la mayor ayuda fue la tienda, sin ella no tendr&iacute;amos un lugar donde ir&rdquo;, comenta Merlyn. Ahora, la familia Aguilar espera a ser realojada en una casa de verdad, de forma permanente. Un hogar en el que puedan continuar todos juntos.
    </p><p class="article-text">
        En el momento actual ACNUR contin&uacute;a apoyando a las autoridades locales en todo lo referente al registro civil y a la documentaci&oacute;n de los filipinos. Ya se ha cubierto el 68% del llamamiento de emergencia realizado por las Naciones Unidas, sin embargo, a&uacute;n queda un 32% por cubrir. Para m&aacute;s informaci&oacute;n www.eacnur.org
    </p><p class="article-text">
        <em>(Testimonios recogidos por</em> <em>Marjanna Bergman. En Tacloban, Filipinas)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Revilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/acnur-refugiados-filipinas-tifon-haiyan-desplazados_132_4534879.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Nov 2014 09:11:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un barco varado, millones de filipinos aún desplazados y muchas historias de supervivencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[ACNUR - Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados,Refugiados,Filipinas,Tifón Haiyan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más de 100 años, pero aún con fuerzas para volver a Siria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/siria-refugiados-acnur-ancianos-mayores_132_4579748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/672a195d-8d81-418b-ba81-d7d99a6ff551_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más de 100 años, pero aún con fuerzas para volver a Siria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fatoumeh siempre fue la mujer más fuerte y hábil de su pueblo, “mientras otras cosechaban una zona, en el mismo tiempo yo cosechaba cuatro”, explica con una sonrisa. Fatoumeh se vio obligada a huir de su país, Siria, hace casi dos años. A principios de 2013 llegó a Líbano junto a su hijo de 66 años, y la familia de este, en un autobús. Ahora, con 103 años, está enferma y lejos de su casa, pero aún guarda su documentación y la de su familia en una bolsa, porque a pesar de haberlo perdido todo, lo que aún no ha perdido es la esperanza de regresar a su hogar algún día.</p></div><p class="article-text">
        Al igual que Fatoumeh, muchos supervivientes centenarios, que han sobrevivido a dos Guerras Mundiales, se encuentran tras tres a&ntilde;os de conflicto en Siria refugiados en L&iacute;bano, sin saber qu&eacute; pasar&aacute; con el futuro de sus hijos y nietos y el de su pa&iacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Dagha escucha el sonido de las bombas que caen en Siria desde la tienda en la que vive en L&iacute;bano. Sobre ella tambi&eacute;n cay&oacute; una bomba que la dej&oacute; parcialmente paralizada, ya solo puede apretar las manos de los familiares y amigos que se acercan a darle un beso. Cada semana, recibe nuevas noticias de personas que han muerto en su ciudad, a veces se trata incluso de sus propios parientes. Su familia cuenta c&oacute;mo a menudo llora y grita en sue&ntilde;os. &ldquo;Su mayor miedo es pensar que ser&aacute; enterrada en L&iacute;bano&rdquo;,  explica F&aacute;tima,  la nieta de Dagha.
    </p><p class="article-text">
        Ghetwan y su mujer llevan casados mucho tiempo. La boda se celebr&oacute; hace 72 a&ntilde;os, en plena II Guerra Mundial. El conflicto de Siria no ha podido separarlos. Cuando las bombas destruyeron sus casas, huyeron a L&iacute;bano juntos. Actualmente, la pareja vive con su familia en una tienda de campa&ntilde;a debajo del garaje de un mec&aacute;nico.
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        Todo ha cambiado mucho desde que Hamda estuviera en L&iacute;bano hace 45 a&ntilde;os. Su marido, con el que vivi&oacute; en la ciudad del Valle de Bekaa de Bar Elias, ya ha fallecido. Ella, adem&aacute;s ha perdido la vista y, ahora, en plena guerra siria, se ha convertido en una refugiada. &ldquo;Tal vez es bueno haber perdido la vista, quiz&aacute;s fue Dios quien decidi&oacute; quit&aacute;rmela para que as&iacute; no viera c&oacute;mo destru&iacute;an mi ciudad&rdquo;, comenta Hamda. &ldquo;Aunque la guerra termine y reconstruyamos nuestras casas, habr&aacute; muchas cosas que ya nunca podremos reconstruir. Los sirios ya nunca seremos los mismos&rdquo;, apunta esta mujer de 106 a&ntilde;os.
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        Saada, de 102 a&ntilde;os, no quer&iacute;a abandonar su casa, ni siquiera a pesar de las bombas. Saada quer&iacute;a continuar con su rutina. Finalmente, su nieto la convenci&oacute; para huir, pero antes le hizo prometer que si mor&iacute;a devolver&iacute;a su cuerpo a Siria y la enterrar&iacute;a junto al resto de su familia. Dejar su hogar fue muy complicado: &ldquo;sin la ayuda de ACNUR la mayor&iacute;a de nosotros casi no tendr&iacute;amos qu&eacute; comer&rdquo; explica Saada. &ldquo;Pero necesitamos algo m&aacute;s que un plato de comida, necesitamos interactuar con otra gente, somos seres humanos y no simples n&uacute;meros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las personas mayores refugiadas  son tan vulnerables o m&aacute;s que las j&oacute;venes. Ninguno entiende por qu&eacute; se est&aacute; destruyendo su pa&iacute;s, Siria, y todos quieren volver a sus casas, muchos incluso lo han intentado sin &eacute;xito. Mientras sue&ntilde;an con recuperar sus hogares, L&iacute;bano se ha convertido en su refugio.
    </p><p class="article-text">
        <em>Fotos: ACNUR/A.McConnell</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Revilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/siria-refugiados-acnur-ancianos-mayores_132_4579748.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Oct 2014 11:59:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,ACNUR - Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los chicos del carbón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/trabajo-infantil-ninos-siria-acnur-siria-refugiados-libano_132_4759256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/095a490d-de8a-43dd-baba-a80b00ea69d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los chicos del carbón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Anas tiene 12 años. En otras partes del mundo, los niños a esta edad pasan sus días en el colegio. Pero Anas es un refugiado sirio, uno del más de un millón que han huido a Líbano. Para ayudar a su familia de seis miembros a sobrevivir ahora pasa sus días clasificando trozos de carbón que serán vendidos como combustible. El número de niños refugiados que como Anas tienen que trabajar para ayudar a sus familias a sobrevivir en este país extranjero es cada vez mayor.</p></div><p class="article-text">
        A pesar de que los padres de Anas preferir&iacute;an que volviera al colegio, como miles de ni&ntilde;os refugiados sirios, creen que no tienen elecci&oacute;n. &ldquo;Mi padre no encuentra trabajo, y tampoco mi madre ni mi hermana&rdquo;, explica el chico. Y con un alquiler de 200 d&oacute;lares al mes y su hermana peque&ntilde;a enferma, los 5 d&oacute;lares que gana al d&iacute;a Anas son esenciales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pierdo clase&rdquo;, dice Anas, lav&aacute;ndose despu&eacute;s de un polvoriento d&iacute;a de trabajo. &ldquo;Y tambi&eacute;n el rato de jugar con mis amigos, persigui&eacute;ndonos al escondite, jugando a karate&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con millones de refugiados sirios cruzando las fronteras para escapar de la guerra, el trabajo infantil es una preocupaci&oacute;n creciente. ACNUR y sus socios est&aacute;n abordando el problema aconsejando a los padres y a los empleadores, facilitando ayuda econ&oacute;mica a las familias con m&aacute;s necesidades y desarrollando programas en los que los ni&ntilde;os pueden estudiar en su tiempo libre.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los ni&ntilde;os trabajan demasiadas horas o est&aacute;n en riesgo de abuso, sus casos pasan a ser prioritarios para los oficiales de protecci&oacute;n. &ldquo;No podemos evitar el trabajo infantil&rdquo;, asegura Elsa Laurin, coordinadora de protecci&oacute;n de ni&ntilde;os de ACNUR en L&iacute;bano. &ldquo;Pero podemos mitigar el impacto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como otros muchos ni&ntilde;os sirios, el joven Anas est&aacute; creciendo demasiado r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        Fotos: ACNUR/A.McConnell
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      <dc:creator><![CDATA[Amaia Celorrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/trabajo-infantil-ninos-siria-acnur-siria-refugiados-libano_132_4759256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Jul 2014 07:38:33 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[De refugiados a emprendedores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/acnur-siria-refugiados-jordania-zaatari_132_4813183.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0005159f-ec23-4f3c-84f9-f8d0d8819229_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De refugiados a emprendedores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el campo de refugiados de Zaatari, cerca de la frontera siria en el norte de Jordania, un bullicioso mercado con barberías, tiendas de móviles, panaderías, y mucho más sirve a una población de cerca de 100.000 refugiados.</p></div><p class="article-text">
        Lo que empez&oacute; como unas pocas tiendas de ropa de segunda mano se ha convertido en un &ldquo;centro comercial&rdquo; de casi 3.000 tiendas diseminadas a lo largo del campo de Zaatari. Para los residentes del campo, pasear por sus &ldquo;Campos El&iacute;seos&rdquo;, como as&iacute; llaman a la avenida principal, es un entretenimiento, en la que se pueden encontrar negocios de lavander&iacute;a, mascotas, pollos asados, ropa interior e incluso vestidos de novia, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Un trabajador de ACNUR que frecuentemente visita el campo dice que todas las tiendas son ilegales pero toleradas, y que el comercio ha tra&iacute;do el beneficio de crear puestos de trabajo as&iacute; como un campo m&aacute;s din&aacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Los residentes gastan cerca de 12 millones de d&oacute;lares en compras en el campo al mes. &ldquo;Antes, era muy dif&iacute;cil, pero las cosas est&aacute;n avanzando y la gente est&aacute; mejorando sus negocios&rdquo;, dice Hamza, el co-propietario de la tienda de frutos secos Zoby. El fot&oacute;grafo Shawn Baldwin visit&oacute; el campo recientemente para capturar su floreciente esp&iacute;ritu empresarial.
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        Una refugiada siria pasea con sus compras en los &ldquo;Campos El&iacute;seos&rdquo;, la principal calle comercial del campo de Zaatari. En los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, el campo ha pasado de tener 100 familias refugiadas a ser la quinta mayor ciudad de Jordania con una poblaci&oacute;n de cerca de 100.000 residentes. 
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        Vestidos de novia colgados en Hala Fashion, una tienda de ropa de mujeres en la principal calle del campo. La tienda vende pantalones, tops, camisas, ropa interior, y alquila vestidos de novia por 35 d&oacute;lares al d&iacute;a. El due&ntilde;o, Yusuf, de 22 a&ntilde;os, huy&oacute; de Siria cuando perdi&oacute; a sus amigos y familiares y dice que ahora que hay m&aacute;s competencia en el campo sus ventas se est&aacute;n ralentizando. 
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        Zakaria, de 43 a&ntilde;os, posa con una bandeja de mini pizzas de la pasteler&iacute;a Salam (Paz). Su famoso negocio emplea a cinco trabajadores refugiados y ofrece s&aacute;ndwiches, cruasanes y samosas, as&iacute; como platos de carne, cebollas, especias y pan. Zakaria, que ha sido pastelero desde hace 30 a&ntilde;os, huy&oacute; de Siria en noviembre de 2012. 
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        Dos ni&ntilde;as refugiadas sirias se ven reflejadas en un espejo frente a un negocio en Zaatari. Lo que empez&oacute; como unas pocas tiendas de segunda mano se ha convertido en un bullicioso centro comercial con m&aacute;s de 3.000 negocios. 
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        Mohammed, de 31 a&ntilde;os, vende zumo de tamarindo en los &ldquo;Campos El&iacute;seos&rdquo;. Mohammed es un obrero de Siria que sol&iacute;a servir zumo a su familia y amigos durante Ramad&aacute;n. Ahora lo hace para alimentar a su familia. &ldquo;A la gente no le gustan ni el polvo ni el clima, y beben m&aacute;s cuando hace calor&rdquo;, asegura. 
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        Refugiados sirios llevan a ni&ntilde;os en carretillas en frente de tiendas de electr&oacute;nica, zapatillas, zumo y pa&ntilde;ales en los &ldquo;Campos El&iacute;seos&rdquo;. Miles de residentes pasean a lo largo de esta calle desde primera hora de la ma&ntilde;ana. 
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        Ahmed, a la izquierda y de 19 a&ntilde;os, trabaja con Abdullah, de 14, en una tienda de m&oacute;viles. Ahmed huy&oacute; de su pueblo, Sawara, por los constantes bombardeos y ahora trabaja 7 d&iacute;as a la semana descargando aplicaciones para sus clientes. Un buen d&iacute;a de trabajo lleva a casa 6 d&oacute;lares. 
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        Osama, de 31 a&ntilde;os, a la izquierda, trabaja en un taller textil. Seg&uacute;n su due&ntilde;o, Maher, la tienda lleva abierta 3 meses. &ldquo;En vez de sentarme y no hacer nada, abr&iacute; la tienda&rdquo;, afirma. Sus tres empleados cosen colchas, cortinas y cojines. 
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        Hamza, un refugiado de 43 a&ntilde;os de Dara&rsquo;a, est&aacute; tras el mostrador de su tienda de frutos secos Zoby. Huy&oacute; de Siria cuando los bombardeos comenzaron a ser m&aacute;s frecuentes. &ldquo;Tengo un beb&eacute; y una ni&ntilde;a de 5 a&ntilde;os&rdquo;, dice. &ldquo;Cada vez que un avi&oacute;n volaba sobre nosotros el beb&eacute; empezaba a temblar. Para m&iacute; esta situaci&oacute;n era muy dif&iacute;cil&rdquo;. 
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        Un refugiado observa los productos que hay en el supermercado Qasim. Propiedad de Qasim Muqdad, de 30 a&ntilde;os, la tienda est&aacute; compuesta de 8 casas prefabricadas unidas por un suelo de cemento. Qasim anteriormente pose&iacute;a supermercados en Kuwait y Siria, y ahora dice que recibe a cerca de 500-1.000 clientes al d&iacute;a. 
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        Zapatos en l&iacute;nea en las estanter&iacute;as de una tienda del campo. Seg&uacute;n Ahmed, su due&ntilde;o, cerca de 20 clientes entran para comprar zapatos todos los d&iacute;as y recibe cerca de 150 pares de zapatos a la semana de un proveedor de Irbid. Su mejor clienta es su mujer. 
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        Musa, de 25 a&ntilde;os, corta y peina en una barber&iacute;a. Peluquero desde hace cinco a&ntilde;os, ha trabajado aqu&iacute; durante los &uacute;ltimos 8 meses, pero la competencia es muy dura. Mohammed, de 27 a&ntilde;os, que tiene una barber&iacute;a cerca, est&aacute; de acuerdo. &ldquo;Ya hay cerca de 100 barber&iacute;as en Zaatari&rdquo;, asegura. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Yusef conecta un cable al tendido el&eacute;ctrico en los &ldquo;Campos El&iacute;seos&rdquo;. Yusef, que era electricista en Siria, conecta desde 1 a 5 casa y tiendas todos los d&iacute;as en el campo, cobrando a cada cliente 5 d&oacute;lares por el servicio. &ldquo;Mi sue&ntilde;o es volver alg&uacute;n d&iacute;a a Siria&rdquo;, afirma. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Mohammed Rafaie, de 30 a&ntilde;os, sirve shawarmas de pollo a un cliente en su tienda. Ha trabajado aqu&iacute; los &uacute;ltimos 3 meses y dice que vende cerca de 500 comidas al d&iacute;a que cuestan 1-1,50 d&oacute;lares. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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    </p><p class="article-text">
        Mohammed Salamat, de 12 a&ntilde;os y en el centro, hace pan en la tienda de su padre con otros chicos. Mohammed, cuyo padre huy&oacute; de Siria por la pobreza y el conflicto, no va al colegio porque dice que no tiene tiempo. Cuatro chicos trabajan en la tienda 3-4 horas al d&iacute;a y hacen 3 tipos de pan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia Celorrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/acnur-siria-refugiados-jordania-zaatari_132_4813183.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jun 2014 06:41:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De refugiados a emprendedores]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El reencuentro de una madre y sus hijos separados por la violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/republica-centroafricana-camerun-acnur-refugiados_132_4836919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fc3915c-3a87-4064-a8b0-186b6c6c74e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El reencuentro de una madre y sus hijos separados por la violencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El conflicto en la República Centroafricana ha forzado a cientos de miles de personas a huir de sus casas desde mediados de diciembre. Muchos han buscado refugio en países vecinos, incluyendo a más de 80.000 centroafricanos que se encuentran en Camerún.</p></div><p class="article-text">
        Durante el trauma y la confusi&oacute;n de la huida, muchas veces las familias se separan. Se enfrentan a muchos peligros en el camino para salvar sus vidas, y el viaje puede llevar varias semanas.
    </p><p class="article-text">
        Ramatou, una madre de 45 a&ntilde;os con 11 hijos, fue separada de 3 de ellos y de su marido cuando unos hombres armados atacaron su poblado en enero. Huy&oacute; con 8 de sus hijos y logr&oacute; llegar a Camer&uacute;n. Su marido y sus otros 3 hijos huyeron en una direcci&oacute;n diferente y vivieron experiencias muy duras mientras estaban escondidos en el bosque, llegando a separarse de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        A principios del mes pasado, Ramatou volvi&oacute; a reunirse en el campo de refugiados de Mbile con sus dos hijos m&aacute;s peque&ntilde;os. Ella estaba feliz, pero al mismo tiempo consternada porque estaban solos. Todav&iacute;a tiene la esperanza de encontrar a su marido y a su hijo mayor.
    </p><p class="article-text">
        El fot&oacute;grafo Fred Noy ha sido testigo de esta reunificaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Antes de reencontrarse con su madre, Moussa, de 10 a&ntilde;os, e Ibrahim, de 11, fueron encontrados por su hermana Mairama, que est&aacute; aqu&iacute; en el pueblo fronterizo de Gbiti. Los chicos caminaron durante cuatro meses en el bosque antes de llegar a Gbiti. 
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        Moussa e Ibrahim con su hermana Mairama se dirigen a los minibuses con sus pocas pertenencias. Uno de los autobuses, organizado por ACNUR, les llevar&aacute; desde Gbiti al campo de refugiados de Mbile, donde les esperan su madre y sus otros 7 hermanos.
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        Ibrahim est&aacute; un poco angustiado mientras se sienta en el autob&uacute;s lleno de gente. Durante el largo camino para salvar su vida, nunca supo si volver&iacute;a a ver al resto de su familia. 
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        El convoy liderado por ACNUR se dirige al campo de refugiados de Mbile, donde se encuentran cientos de personas que han huido de la violencia en la Rep&uacute;blica Centroafricana. Muchos de ellos son ni&ntilde;os que han sido separados de sus familias. ACNUR trabaja para reunificarles. 
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        El &uacute;ltimo viaje acaba y Ramatou corre para abrazar y besar a sus hijos. En esta foto, Ibrahim tiene una enorme sonrisa mientras su madre le saluda al bajar del autob&uacute;s. No le ha visto en cuatro meses y no sab&iacute;a si su hijo estaba vivo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Ramatou y sus hijos esperan en el centro de recepci&oacute;n. Mairama le cuenta a su madre c&oacute;mo encontr&oacute; a sus dos hermanos en Gbiti y los llev&oacute; a Mbile con la ayuda de ACNUR.
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        Ramatou y sus hijos desayunan cerca del refugio de unos familiares en el campo de refugiados de Mbile, al d&iacute;a siguiente de reunirse con sus dos hijos Ibrahim y Moussa.
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        Seis ni&ntilde;os hambrientos cogen comida de un bol mientras Ramatou bebe agua en el campo de refugiados de Mbile.
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        Ramatou descansa en su refugio temporal en el campo de refugiados de Mbile con algunos de sus hijos, incluyendo a Ibrahim (a la izquierda), que se siente casi como en casa. Ramatou tiene una gran sonrisa en su rostro. Por primera vez en cuatro meses, ha dormido bien.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Un trabajador de ACNUR registra a Ibrahim y a Moussa en el ordenador. Sus nombres estar&aacute;n incluidos en la tarjeta de racionamiento de su madre, junto a sus otros 8 hermanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia Celorrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/republica-centroafricana-camerun-acnur-refugiados_132_4836919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Jun 2014 08:48:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El reencuentro de una madre y sus hijos separados por la violencia]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La felicidad de poder volver a tu país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/refugiados-rdc-republica-centroafricana-acnur_132_4854370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99d38509-2783-4a0e-b4da-ab2d33d10ab9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La felicidad de poder volver a tu país"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pasado mes, cerca de 6.300 refugiados de la República Democrática del Congo dejaron el campo de Batalimo en la turbulenta República Centroafricana y retornaron de forma voluntaria a sus casas en la provincia de Equateur. Su decisión de volver es una clara señal de la gravedad de la situación en República Centroafricana, donde la violencia en los últimos meses ha dejado a cientos de personas desplazadas internas y ha forzado a casi 350.000 personas a huir a países vecinos.</p></div><p class="article-text">
        En Batalimo hab&iacute;a cerca de 20.000 refugiados congole&ntilde;os que hab&iacute;an huido del conflicto inter-&eacute;tnico en su pa&iacute;s. La operaci&oacute;n de retorno a su pa&iacute;s hab&iacute;a sido pospuesta varias veces por razones de seguridad y log&iacute;sticas pero el 10 de abril el primer convoy cruz&oacute; el r&iacute;o Oubangui. El &uacute;ltimo convoy lleg&oacute; el 10 de mayo.
    </p><p class="article-text">
        ACNUR ha organizado el transporte de los refugiados desde Batalimo hasta el pueblo de Zinga, junto al r&iacute;o, donde fletaron barcos para cruzar hasta Batanga o Libenge en la provincia de Equateur. En Batanga, los retornados fueron registrados y se les dio documentaci&oacute;n as&iacute; como ayuda econ&oacute;mica para ayudar a que se reintegren. Y de all&iacute; fueron transportados a sus aldeas, donde se les seguir&aacute; haciendo seguimiento. La fot&oacute;grafa Leonora Baumann ha realizado con un grupo el viaje de vuelta de estos refugiados a Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo.
    </p><p class="article-text">
        Fotos: ACNUR/L.Baumann
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        Trabajadores de ACNUR ayudan a una peque&ntilde;a refugiada congole&ntilde;a a montarse en el barco que la llevar&aacute; junto a su familia a la provincia de Equateur. 
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        Los retornados llevan chalecos salvavidas mientras cruzan el r&iacute;o a bordo del Baleiniere, utilizado por ACNUR como transporte para los refugiados congole&ntilde;os desde el campo de Batatalimo. 
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        Los retornados hacen cola en el barco mientras comienza el proceso de registro en el centro de tr&aacute;nsito de Batanga. 
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        Esta mujer se muestra feliz al pisar por primera vez en cinco a&ntilde;os tierra congole&ntilde;a. 
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        Algunos de los ni&ntilde;os de esta foto nacieron en Rep&uacute;blica Centroafricana y van a la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo por primera vez. 
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        Los retornados esperan con sus documentos en el centro de tr&aacute;nsito de Batanga donde les dar&aacute;n una ayuda econ&oacute;mica para volver a comenzar sus vidas. 
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        Una mujer da el pecho a su beb&eacute; a su llegada al centro de tr&aacute;nsito de Batanga.
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        Un medico examina a una joven en una cl&iacute;nica en el centro de tr&aacute;nsito de Batanga. Todos los congole&ntilde;os retornados disfrutar&aacute;n de asistencia sanitaria gratuita los pr&oacute;ximos seis meses.
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        Estos ni&ntilde;os se refugian del sol mientras esperan en el centro de tr&aacute;nsito de Batanga. 
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        Tras completar el proceso de registro, las familias se montan en un cami&oacute;n de ACNUR que les llevar&aacute; de Batanga a Libenge. 
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        En el &uacute;ltimo tramo por carretera de Batanga a Libenge los refugiados parecen felices. 
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        Los vecinos de Libenge saludan y se alegran cuando el convoy con los &uacute;ltimos refugiados retornados llega procedente de Rep&uacute;blica Centroafricana. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia Celorrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/refugiados-rdc-republica-centroafricana-acnur_132_4854370.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 May 2014 11:12:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La felicidad de poder volver a tu país]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Hijo de la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/ashraf-guerra-siria-acnur-refugiados_132_4983237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a8c2716-93d9-40cd-b0bc-518bc0a74e70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hijo de la guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ashraf nació el mismo día que estalló la guerra en Siria: el 15 de marzo de 2011. Él es el más pequeño de siete hermanos en una familia que durante generaciones había vivido en las afueras de Homs.</p></div><p class="article-text">
        Una semana despu&eacute;s de su nacimiento, el conflicto lleg&oacute; a su barrio.  Durante los 18 meses siguientes su familia apenas sali&oacute; y pas&oacute; la mayor&iacute;a  del tiempo en una habitaci&oacute;n central de su casa, lejos de las ventanas. Algunos  d&iacute;as el ruido de los bombardeos no cesaba y otras veces el silencio era  inquietante. En esos d&iacute;as tranquilos la madre de Ashraf aprovechaba  para correr al centro de salud para conseguir vacunas.
    </p><p class="article-text">
        Los padres  de Ashraf aseguran que nunca hubieran dejado su casa si hubieran tenido  alguna otra opci&oacute;n. Cuando Ashraf ten&iacute;a cerca de 18 meses, su t&iacute;a, su  t&iacute;o y su primo fueron asesinados en su casa. Aterrorizados porque ellos  podr&iacute;an ser los siguientes, la familia escap&oacute; en un solo coche,  llev&aacute;ndose sus certificados escolares y unos pocos objetos.
    </p><p class="article-text">
        Dejaron  atr&aacute;s su casa, construida por el padre de Ashraf y por su t&iacute;o. En pocos  d&iacute;as la casa fue reducida a escombros, saqueada y quemada. A pesar de  ello, su padre y su t&iacute;o volvieron a construir otra casa, esta vez en el  valle de Bekaa, en L&iacute;bano, cerca de un campo lleno de lodo.  Una casa hecha de lonas pl&aacute;sticas, trozos de metal y otros materiales.  El suelo est&aacute; cubierto de mantas y colchones que la familia recibi&oacute; como  parte de la ayuda de emergencia de ACNUR. La familia ahora se enfrenta a la batalla diaria de mantener a los ni&ntilde;os calientes y protegidos de las ratas.
    </p><p class="article-text">
        Tres  a&ntilde;os despu&eacute;s de que empezara el conflicto, Ashraf todav&iacute;a se asusta  cuando escucha ruidos fuertes. Su madre lo llev&oacute; al m&eacute;dico que le  asegur&oacute; que Ashraf se recuperar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s informaci&oacute;n en <a href="http://www.heridasiria.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.heridasiria.org </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia Celorrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/ashraf-guerra-siria-acnur-refugiados_132_4983237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Mar 2014 12:11:14 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los primeros días de Matiop como refugiado en Uganda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/refugiados-sudan-del-sur-uganda-acnur_132_5003470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7bbca662-70f3-49e3-ba28-a7292ffacb32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los primeros días de Matiop como refugiado en Uganda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de que la violencia se extendiera por su ciudad natal de Bor (Sudán del Sur) en diciembre, Matiop huyó con su familia extensa de 15 miembros (incluyendo a su madre de 95 años, sus seis hijos y la familia de su hermana). Tras una semana de viaje en barco y en camión llegaron a la vecina Uganda.</p></div><p class="article-text">
        En la frontera, la familia de Matiop fue llevada al centro de tr&aacute;nsito de Dzaipi, gestionado por ACNUR. Pero con miles de refugiados sursudaneses llegando a diario, las instalaciones pronto se llenaron. Para mediados de febrero, ACNUR hab&iacute;a conseguido transferir a los refugiados a terrenos donde podr&iacute;an instalarse y vivir hasta que sea seguro volver a sus casas. Uganda es uno de los pocos pa&iacute;ses que permite a los refugiados vivir como sus propios ciudadanos. Estas fotos siguen el proceso de registro de Matiop como refugiado en Uganda, una experiencia que comparte con m&aacute;s de 70.000 compatriotas.
    </p><p class="article-text">
        Fotos: ACNUR/F.Noy
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      <dc:creator><![CDATA[Amaia Celorrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/refugiados-sudan-del-sur-uganda-acnur_132_5003470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Feb 2014 09:24:45 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Los españoles no se olvidan de los refugiados y desplazados sirios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/emergencia-siria-solidaridad-espanola-acnur-ayuda-siria_132_5025215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3732cbfc-3f0e-44cd-b393-6c3b63d8bcf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los españoles no se olvidan de los refugiados y desplazados sirios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Comité español de ACNUR ha recaudado 1,5 millones de euros que  se  han destinado mejorar la vida de 678.150 refugiados y desplazados sirios con infraestructuras y artículos básicos de refugio, protección  para el  invierno, alimentación, saneamiento y procesos de registro,  entre  otros.</p><p class="subtitle">678.150 refugiados y desplazados sirios con</p></div><p class="article-text">
        Gracias a las generosas contribuciones de miles de personas, el  Comit&eacute; espa&ntilde;ol de ACNUR ha recaudado 1.513.018&euro; para la emergencia en  Siria durante el a&ntilde;o 2013. Se ha enviado ayuda humanitaria por valor de  1.038.651,30&euro; a los programas y campos de refugiados en Jordania,  L&iacute;bano, Turqu&iacute;a e Irak, y 474.366,94&euro; a los programas para desplazados  internos dentro de Siria. El n&uacute;mero de personas que se ha beneficiado de  esta ayuda es de 678.150 personas, de las que m&aacute;s de la mitad son  ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente hay ya 2,4 millones de refugiados que han huido de la  violencia en Siria, de los que 1,2 millones son ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Adem&aacute;s  6,5 millones de personas se han visto desplazadas dentro del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del 2013 el n&uacute;mero de campos de refugiados ha pasado de 19  a 37, con 21 en Turqu&iacute;a, 12 en Irak y 3 en Jordania, donde se est&aacute;  instalando un cuarto con capacidad de acogida para 100.000 personas m&aacute;s.  L&iacute;bano es el pa&iacute;s que m&aacute;s refugiados sirios ha recibido en la regi&oacute;n,  con la capacidad de acogida de sus propias infraestructuras al l&iacute;mite  del colapso (para su poblaci&oacute;n de 4,4 millones de habitantes, acoger a  cerca de un mill&oacute;n de refugiados es lo mismo que si un pa&iacute;s de 47  millones de habitantes como Espa&ntilde;a acogiera a 12 millones de personas).
    </p><p class="article-text">
        El 80% de estos refugiados han sido recibidos por las comunidades de  los pa&iacute;ses de acogida con la consiguiente presi&oacute;n sobre sus  infraestructuras sanitarias, educativas y urban&iacute;sticas. Por eso, los  esfuerzos del equipo de respuesta a la emergencia se han volcado tanto  en dar apoyo a estas comunidades de acogida, como en proporcionar las  estructuras m&iacute;nimas necesarias para el 20% restante (cerca de 400.000  personas m&aacute;s), que se encuentra en campos de refugiados gestionados por  ACNUR.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la escala masiva y el ritmo de este &eacute;xodo de poblaci&oacute;n ha  obligado a ACNUR a redoblar sus esfuerzos en la primera y decisiva fase  del trabajo humanitario: el registro de los reci&eacute;n llegados para su  acceso a los servicios y bienes b&aacute;sicos. Se ha conseguido reducir el  tiempo de espera a menos de 24 horas en los centros de tr&aacute;nsito y  acogida en casi todos los pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Los fondos enviados por el Comit&eacute; espa&ntilde;ol de ACNUR se han destinado entre otros a:
    </p><p class="article-text">
        - Infraestructuras y art&iacute;culos b&aacute;sicos de refugio (tiendas de  campa&ntilde;a unifamiliares, lonas pl&aacute;sticas, mantas t&eacute;rmicas, colchonetas,  pa&ntilde;ales, bidones de agua, etc.)
    </p><p class="article-text">
        - Protecci&oacute;n para el invierno (estufas y bombonas de gas)
    </p><p class="article-text">
        - Raciones de comida individuales y familiares
    </p><p class="article-text">
        - Asistencia sanitaria y saneamiento (vacunas, atenci&oacute;n psico-social, letrinas, etc.)
    </p><p class="article-text">
        - Oficinas de registro
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, y a punto de cumplir el tercer a&ntilde;o de guerra, millones de personas siguen necesitando ayuda urgente. <strong>La campa&ntilde;a contin&uacute;a abierta en </strong><a href="http://www.heridasiria.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.heridasiria.org</a><strong>. </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia Celorrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/emergencia-siria-solidaridad-espanola-acnur-ayuda-siria_132_5025215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Feb 2014 15:16:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los españoles no se olvidan de los refugiados y desplazados sirios]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Continuar estudiando, a pesar de la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/refugiados-sirios-ninos-acnur-educacion_132_5072001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5acb1fb5-5689-4e5b-8dad-c8fbc4728098_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Continuar estudiando, a pesar de la guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando, el pasado año, Qusayr (Siria) era una ciudad sitiada y todos los miembros de su familia tenían que dormir en bunkers improvisados para protegerse de los bombardeos nocturnos, todas las mañanas, Rabia enviaba a la escuela a sus dos hijos mayores, de 15 y 12 años.</p></div><p class="article-text">
        Esta madre de 37 a&ntilde;os no interrump&iacute;a esta rutina ni siquiera bajo la amenaza de bombardeos a&eacute;reos. Los ni&ntilde;os iban a la escuela corriendo, a menudo descalzos, y el maestro los enviaba a casa cuando los bombardeos eran demasiado intensos, pero Rabia no dejaba de enviarlos nunca.
    </p><p class="article-text">
        El pasado mes de noviembre, los miembros de la familia llegaron exhaustos a L&iacute;bano despu&eacute;s de que una nueva ofensiva en la regi&oacute;n siria de Qalamoun les obligara a cruzar las monta&ntilde;as hasta la ciudad de Arsal. La ma&ntilde;ana siguiente, los dos ni&ntilde;os localizaron el &uacute;nico autob&uacute;s escolar que existe en esta ciudad situada en la ladera de la monta&ntilde;a; corrieron tras el autob&uacute;s ladera abajo y, a pesar del cansancio, pidieron que les dejaran subir.
    </p><p class="article-text">
        Muchos ni&ntilde;os sirios faltan a la escuela debido a la guerra civil que ya dura casi tres a&ntilde;os. Sin embargo, algunos faltan m&aacute;s que otros. Para las familias de refugiados como la de Rabia, ese ha sido el objetivo m&aacute;s importante. M&aacute;s importante, seg&uacute;n ella, que tener un lugar donde dormir protegido del fr&iacute;o, incluso m&aacute;s importante que la propia seguridad de sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos vivido aterrorizados durante tres a&ntilde;os. Hemos pasado fr&iacute;o durante tres a&ntilde;os. Pero lo que no puedo tolerar es que mis hijos carezcan de educaci&oacute;n&rdquo;, dec&iacute;a Rabia recientemente. Y a&ntilde;ad&iacute;a: &ldquo;Hemos perdido todo con esta guerra pero me pregunto si tambi&eacute;n nuestros hijos deben perder su derecho a la educaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La familia vive ahora en una &uacute;nica habitaci&oacute;n en una mezquita desde la que se divisan las monta&ntilde;as nevadas a lo largo de la frontera siria. Hace fr&iacute;o, pero a Rabia el fr&iacute;o no le importa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Cu&aacute;les son las consecuencias de la guerra? Destrucci&oacute;n e ignorancia. No quiero que mis hijos formen parte de ello. No quiero darme por vencida a causa de la guerra&rdquo;, dice Rabia. &ldquo;Estoy haciendo todo lo posible para que no sean analfabetos y puedan seguir aprendiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa actitud decidida ha dado recientemente sus frutos. El hijo mayor de Rabia, Tarek, de 15 a&ntilde;os, y su hermano, lograron asistir a la escuela por primera vez desde que la familia huy&oacute; de Qusayr, en el marco de un nuevo programa puesto en marcha en el L&iacute;bano con el objeto de promover la matriculaci&oacute;n de los ni&ntilde;os sirios en la escuela.
    </p><p class="article-text">
        Los dos ni&ntilde;os se est&aacute;n beneficiando de un segundo turno escolar establecido por ACNUR despu&eacute;s del horario escolar habitual. En la ciudad de Arsal, en la que actualmente el 50% de la poblaci&oacute;n est&aacute; constituida por refugiados sirios, esta es una soluci&oacute;n para responder a las necesidades escolares de los ni&ntilde;os refugiados. Incluso con estos nuevos cambios, m&aacute;s del 50% de los ni&ntilde;os sirios refugiados en el L&iacute;bano est&aacute;n a&uacute;n sin escolarizar.
    </p><p class="article-text">
        Los esfuerzos de Rabia para que sus hijos reciban educaci&oacute;n, a pesar de las dificultades, pone de relieve los problemas a los que se enfrentan las familias sirias a consecuencia del conflicto, que comenz&oacute; en el mes de marzo de 2011, e ilustra c&oacute;mo, pese a todos los obst&aacute;culos, estos refugiados luchan d&iacute;a a d&iacute;a por el futuro de sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s informaci&oacute;n en <a href="http://www.heridasiria.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.heridasiria.org</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia Celorrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/refugiados-sirios-ninos-acnur-educacion_132_5072001.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jan 2014 09:23:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Continuar estudiando, a pesar de la guerra]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Filipinas: vivir en un buque encallado con 190 personas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/filipinas-tifon-haiyan-acnur-supervivientes_132_5083203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f86fba6-217d-4510-be07-356b9ae32670_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Filipinas: vivir en un buque encallado con 190 personas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante 31 días, un oxidado barco que fue arrastrado por el Tifón Haiyán 100 metros tierra adentro, se convirtió en el hogar de Rosita Pica, embarazada de siete meses, y su familia.</p></div><p class="article-text">
        Junto con otras 38 familias, la de Rosita compart&iacute;a un espacio reducido en el interior de este buque en el que tambi&eacute;n hab&iacute;a muchos cad&aacute;veres. El hedor a descomposici&oacute;n, mezclado con el olor del petr&oacute;leo crudo y otros productos era insoportable, incluso m&aacute;s de un mes despu&eacute;s del tif&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones de vida eran terribles, pero esta madre de cinco hijos y de 34 a&ntilde;os no ten&iacute;a otra opci&oacute;n, al igual que otros 190 supervivientes, la mayor&iacute;a ni&ntilde;os. Sus casas hab&iacute;an sido destruidas y los escombros estaban esparcidos por todas partes. No ten&iacute;an otro sitio donde refugiarse de la lluvia y los saqueadores que vagaban por la ciudad durante los primeros d&iacute;as de la emergencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tuvimos que soportarlo todo. No ten&iacute;amos otro lugar adonde ir&rdquo;, explicaba Rosita.
    </p><p class="article-text">
        Rosita y su familia sobrevivieron a la tormenta refugi&aacute;ndose en un centro de evacuaci&oacute;n. Cuando ella y los otros residentes de una zona llamada Barangay 75 vieron la nave varada en medio de un mar de escombros, subieron al barco y se refugiaron all&iacute;. Ocuparon hasta el &uacute;ltimo de sus rincones, incluso en la sala de m&aacute;quinas.
    </p><p class="article-text">
        Llovi&oacute; durante d&iacute;as, y cuando finalmente pararon las lluvias, utilizaron dos escaleras improvisadas para bajar de la embarcaci&oacute;n y dormir entre los escombros junto al casco.
    </p><p class="article-text">
        Algunos residentes locales pusieron en conocimiento de ACNUR la situaci&oacute;n de Rosita y los otros supervivientes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando nos enteramos de que esta comunidad a&uacute;n viv&iacute;a en el barco, contactamos con el PNUD (Programa de la ONU para el Desarrollo), que inmediatamente moviliz&oacute; a sus trabajadores beneficiarios del programa &rdquo;dinero por trabajo&ldquo; para que retiraran los escombros de la zona&rdquo;, explic&oacute; Eilish Hurley, de ACNUR, que ha sido desplegada en Tacloban para responder a la crisis. &ldquo;Esto permiti&oacute; al ACNUR y su agencia socia CFSI (Comunidad y Servicios a la Familia Internacional) proporcionar tiendas de campa&ntilde;a familiares para los residentes de este barco, a fin de que pudieran escapar de la miseria y peligros de vivir en este buque encallado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n <strong>se distribuyeron l&aacute;mparas solares, as&iacute; como mantas y utensilios de cocina para ayudar a las familias a establecerse temporalmente en un lugar con unas condiciones de vida m&aacute;s seguras y dignas, mientras se identificaba un sitio permanente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuatro millones de personas todav&iacute;a contin&uacute;an desplazadas tras el tif&oacute;n</strong>, y a&uacute;n pasar&aacute;n meses e incluso a&ntilde;os antes de que algunos de ellos puedan reconstruir sus casas y sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la fecha, <strong>ACNUR ha ayudado a m&aacute;s de 306.000 supervivientes</strong> del tif&oacute;n Haiy&aacute;n, distribuyendo tiendas de campa&ntilde;a familiares, l&aacute;mparas solares, lonas pl&aacute;sticas, mantas, utensilios de cocina y bidones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia Celorrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/filipinas-tifon-haiyan-acnur-supervivientes_132_5083203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jan 2014 11:56:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Filipinas: vivir en un buque encallado con 190 personas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Niños que ya conocen la persecución y el exilio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/derechos-humanos-acnur-refugiados-ayuda-siria-herida-siria_132_5122813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c389e4a2-1bf0-4996-9edf-9d9795c7ab7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Niños que ya conocen la persecución y el exilio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historia de Khaled, de 15 años, es reflejo no sólo del dolor, presión y miedo que sufren los niños separados de sus familias al huir, sino también de la resiliencia. La incertidumbre y las nuevas responsabilidades que ha adquirido se muestran en su rostro.</p></div><p class="article-text">
        Cuando le preguntan si echa de menos a su madre, Khaled se tapa con la gorra que lleva puesta y empieza a llorar. &ldquo;Echo de menos mi casa y encontrarme con ella al llegar&rdquo;, dice. &ldquo;Echo de menos tenerla cerca, sentarme con ella y ver su cara&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sus padres se divorciaron cuando estall&oacute; la guerra en Siria. La escalada de violencia hizo que la madre de Khaled huyera a Idlib, mientras su padre se qued&oacute; en Daraa. Al poco tiempo, Khaled, su hermano y sus dos hermanas, junto a otros miembros de su familia escaparon a Jordania. Su padre se qued&oacute; en Siria.
    </p><p class="article-text">
        Tras 5 meses en el campo de refugiados de Zaatari, Khaled y sus hermanos fueron abandonados por su familia lejana.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n que siente Khaled para proteger y asistir a sus hermanos en un pa&iacute;s desconocido es demasiado para &eacute;l. &ldquo;Pas&eacute; much&iacute;simo miedo&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;De repente est&aacute;bamos solos y me encontr&eacute; que ten&iacute;a que responsabilizarme de mis hermanos&hellip; Si algo les pasara no me lo perdonar&iacute;a jam&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin sus padres, Khaled se ha convertido en el protector de sus hermanos, que son ahora su &uacute;nica familia. Pero al mismo tiempo, &eacute;ste hecho le est&aacute; alejando de su propia educaci&oacute;n y de su futuro.
    </p><p class="article-text">
        No hay duda de que las violaciones de los derechos humanos son las causas m&aacute;s importantes del exilio. La lucha por convertir en realidad las declaraciones de derechos humanos es una lucha en la que todos debemos tomar parte.
    </p><p class="article-text">
        Estas violaciones son heridas que debemos curar, porque si no, seguir&aacute;n creciendo sin remedio. Os animamos a hacerlo en <a href="http://www.heridasiria.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.heridasiria.org</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia Celorrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/derechos-humanos-acnur-refugiados-ayuda-siria-herida-siria_132_5122813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Dec 2013 08:42:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Niños que ya conocen la persecución y el exilio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos tenemos una herida abierta en Siria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/herida-abierta-siria_132_5146161.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc5ef8e6-083b-4240-9cd2-46127da581a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todos tenemos una herida abierta en Siria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tienen Luis Tosar, Anne Igartiburu y Melani Olivares, y tú también. Porque la situación actual en Siria es más que un conflicto internacional, es un conflicto de la humanidad. Una herida abierta que si no se cura seguirá creciendo sin remedio.</p></div><p class="article-text">
        Las cifras de esta gran tragedia humana lo dicen todo: ya hay m&aacute;s de 2,2 millones de refugiados en pa&iacute;ses vecinos, la mitad de ellos ni&ntilde;os. Y dentro del propio pa&iacute;s, en Siria, m&aacute;s de 6,5 millones de personas son desplazadas internas. Y todos ellos necesitan ayuda; una ayuda que no llega a todos ya que tan s&oacute;lo se han recibido el 62% de los fondos necesarios para esta emergencia. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, hemos contado con Luis Tosar, Anne Igartiburu y Melani Olivares para nuestra &uacute;ltima campa&ntilde;a bajo el lema &ldquo;Todos tenemos una herida abierta en Siria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro objetivo es recaudar 1 mill&oacute;n de euros para que:
    </p><p class="article-text">
         - 1.000 mujeres tengan materiales sanitarios durante el parto
    </p><p class="article-text">
        - 1.200 familias reciban paquetes de emergencia (colchones, mantas, bidones de agua, l&aacute;mparas solares, pa&ntilde;ales, etc.)
    </p><p class="article-text">
        - 1.300 familias se refugien en una tienda de campa&ntilde;a adaptada para climas extremos
    </p><p class="article-text">
        - 2.000 ni&ntilde;os reciban atenci&oacute;n psicol&oacute;gica postraum&aacute;tica
    </p><p class="article-text">
        - 4.000 beb&eacute;s reciban alimento durante 3 meses y 1.000 familias tengan comida durante 2 meses
    </p><p class="article-text">
        - 8.000 familias puedan ser registradas y as&iacute; tengan acceso a refugio, educaci&oacute;n y asistencia sanitaria.
    </p><p class="article-text">
        *Estas cifras son orientativas y depender&aacute;n de las necesidades espec&iacute;ficas en el momento en el que acabe esta campa&ntilde;a
    </p><p class="article-text">
        T&uacute; tambi&eacute;n puedes ayudarnos a cerrar esta herida como Luis, Anne y Melani entrando en <a href="http://www.heridasiria.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.heridasiria.org </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia Celorrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/herida-abierta-siria_132_5146161.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Nov 2013 12:08:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todos tenemos una herida abierta en Siria]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El campo de refugiados de Zaatari toma forma: ya tiene 10 equipos de fútbol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/zaatari-refugiados-sirios-comunidad_132_5838476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8562916-ffe9-475c-95c3-f523ec3ff520_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El campo de refugiados de Zaatari toma forma: ya tiene 10 equipos de fútbol"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La semana pasada os contábamos en este blog cómo tras la llegada masiva de refugiados sirios de distintos pueblos poco a poco están empezando a unirse y a coordinarse en el campo de refugiados de Zaatari, junto a la frontera siria.</p></div><p class="article-text">
        Killian Kleinschmidt, un alem&aacute;n de 51 a&ntilde;os que ejerce de coordinador de campo de ACNUR en Zaatari, est&aacute; feliz por el progreso. Hace s&oacute;lo unos meses, &eacute;l y otros trabajadores eran sitiados por residentes de Zaatari casi a diario.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n lleg&oacute; al l&iacute;mite cuando un incendio destruy&oacute; cuatro tiendas y mat&oacute; a cuatro hermanos. En aquel momento, durante la ira y el dolor, la comunidad de residentes y los trabajadores de Naciones Unidas se unieron. &ldquo;Ten&iacute;amos que hablar&rdquo; dice Kleinschmidt. &ldquo;Las cosas no pod&iacute;an seguir as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las agencias de la ONU y las ONG estaban ofreciendo servicios imprescindibles como hospitales, agua y saneamiento, entre otros, estaba claro que se necesitaba una relaci&oacute;n m&aacute;s cercana y un mejor gobierno. En respuesta, el campo se subdividi&oacute; en 12 vecindarios para poder ofrecer espacios comunitarios y crear v&iacute;nculos m&aacute;s estrechos. Muy pronto, cada vecindario estar&aacute; gestionado por ocho comit&eacute;s encargados de atender todo, desde la matriculaci&oacute;n en las escuelas hasta los temas de salud. Despu&eacute;s de meses de arduas conversaciones, el campo empez&oacute; a florecer.
    </p><p class="article-text">
        Los &eacute;xitos iniciales han hecho que aumente el consenso. A comienzos de este mes, el ministro de desarrollo alem&aacute;n vino a visitar el campo y ya se est&aacute;n haciendo preparativos para que la ciudad de &Aacute;msterdam ofrezca asesoramiento t&eacute;cnico para Zaatari. Durante el mismo periodo, un empresario alem&aacute;n propuso instalar molinos de viento por el campo para generar electricidad para los residentes.
    </p><p class="article-text">
        Se construir&aacute;n unos 10 kil&oacute;metros de nuevas carreteras para los residentes durante los pr&oacute;ximos meses. Entrenadores de taekwondo de Corea del Sur ense&ntilde;ar&aacute;n a los ni&ntilde;os artes marciales. Y un equipo de la UEFA (Uni&oacute;n de Federaciones de F&uacute;tbol Europeas) ha venido a formar a residentes del campo como entrenadores de f&uacute;tbol gracias al apoyo de su presidente, Michele Platini, y del Pr&iacute;ncipe jordano Ali Bin Al-Hussein. El campo tiene ya cinco instalaciones deportivas y 10 equipos de f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es dif&iacute;cil definir algo como normal cuando miles de refugiados deben hacer frente a los recuerdos de la guerra y de los seres queridos que han perdido. Y cada noche la tormenta de fuego de mortero y artiller&iacute;a se puede o&iacute;r al otro lado de la frontera, en Siria.
    </p><p class="article-text">
        Kleinschmidt se&ntilde;ala que es incre&iacute;ble que los refugiados hayan logrado crear tanto y tan r&aacute;pido en estas condiciones. &ldquo;Todos estamos empezando a ver los frutos de nuestro duro trabajo. Las cosas est&aacute;n realmente despegando&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia Celorrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/zaatari-refugiados-sirios-comunidad_132_5838476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Oct 2013 13:10:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El campo de refugiados de Zaatari toma forma: ya tiene 10 equipos de fútbol]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Formando una comunidad en Zaatari (1)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/formando-comunidad-zaatari_132_5829918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bef8b0f-0f40-49fa-941b-18725525eafb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Formando una comunidad en Zaatari (1)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace dos semanas, el guapo Mohammed, de 23 años, de pelo negro y barba bien recortada, se casó con su amor de hace 17 años, Semah. Se juntaron con amigos y vecinos en una pequeña caravana en el campo de refugiados de Zaatari, a 15 kilómetros de la frontera siria, para celebrar su boda.</p></div><p class="article-text">
        Mohammed cruz&oacute; a Jordania desde Dara&rsquo;a, Siria, hace siete meses, todav&iacute;a de luto por la muerte de su hermano mayor y por la p&eacute;rdida del hogar familiar. A su llegada se encontr&oacute; en el campamento una mara&ntilde;a de humanidad desesperada. Parec&iacute;a que la gente s&oacute;lo se preocupaba por s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        Ahora los vecinos comparten el az&uacute;car, el jab&oacute;n y otros utensilios del hogar. En la boda se sirve t&eacute; y pastas sirios junto con una modesta comida. Las tiendas y caravanas que pueblan este desierto van adquiriendo un sentido de comunidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; nos ayudamos unos a otros. Nos sentamos y trabajamos juntos&rdquo;, dice Mohammed. &ldquo;Cuando alguien necesita algo le ayudamos. Eso es lo que nos convierte en una comunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que el campo de refugiados de Zaatari, cumple ya su segundo a&ntilde;o de existencia, los v&iacute;nculos sociales, desgastados por el terror de la guerra, est&aacute;n empezando a recomponerse.
    </p><p class="article-text">
        La tienda de bodas local est&aacute; haciendo m&aacute;s negocio que nunca: al menos 10 novias buscan un vestido de alquiler cada semana por 45 d&oacute;lares al d&iacute;a, de modo que puedan celebrar su boda con dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que hace seis meses la sociedad civil del campo estaba formada sobre todo por traficantes y otras mafias, ahora las normas sociales del campo est&aacute;n cada vez m&aacute;s dirigidas por grupos de personas mayores que han asumido el rol de guiar Zaatari, como hubieran hecho en Siria. &ldquo;Somos de distintos pueblos pero ahora estamos empezando a unirnos&rdquo;, dice Abu Shaker, un l&iacute;der comunitario en Zaatari de 47 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Abu Shaker lleg&oacute; hace 11 meses, hubiera descrito el campo como una &ldquo;c&aacute;rcel&rdquo;. Ahora lo ve como una sociedad embrionaria. &ldquo;No es que seamos de este pueblo o de aquel&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Es que ahora somos de un &uacute;nico pueblo. Nuestro pueblo de Zaatari&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zaaatri, que acoge a unos 120.000 refugiados, siempre ha sido un centro de actividad comercial. La secci&oacute;n del campo llamada Campos El&iacute;seos es el lugar donde se levantan m&aacute;s de 1.000 negocios callejeros, desde casas de empe&ntilde;o hasta barber&iacute;as. Pero ahora el sentimiento de comunidad se extiende tambi&eacute;n m&aacute;s all&aacute; de los puestos callejeros.
    </p><p class="article-text">
        Los miembros de la comunidad, muchos de los cuales eran profesores en Siria, han montado una biblioteca con la ayuda de uno de los socios de ACNUR, IRD. &ldquo;No queremos que la gente aqu&iacute; se olvide de lo importante que es leer&rdquo;, dice Abdul Karim Hariri, de 23 a&ntilde;os. &ldquo;Hay mucha gente que tiene tiempo libre en Zaatari. Vienen y leen un libro. Leer es bueno&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia Celorrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/acnur/formando-comunidad-zaatari_132_5829918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Oct 2013 10:40:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Formando una comunidad en Zaatari (1)]]></media:title>
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