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    <title><![CDATA[elDiario.es - Historias]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Historias]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Estación Andamana, una mirada a la simbiosis del Puerto de La Luz y La Isleta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/isleterxs/historias/estacion-andamana-puerto-luz-isleta_1_3964026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1cc1d4ad-f1b5-4d53-87b8-e0eb64ea7e9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estación Andamana, una mirada a la simbiosis del Puerto de La Luz y La Isleta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental de Sergio Morales ofrece un mosaico de miradas sobre el crecimiento experimentado en el Puerto de La Luz y en el barrio de La Isleta con motivo del cierre del canal de Suez en los años 50 del siglo pasado.</p></div><p class="article-text">
        Hay ocasiones en las que el efecto mariposa deja de ser una manida met&aacute;fora para hacerse realidad. En La Isleta ocurri&oacute; a comienzos de la segunda mitad del XX, cuando el cierre del canal de Suez recolocaba temporalmente a Canarias en la ruta del transporte mar&iacute;timo internacional. El Puerto de La Luz y de Las Palmas increment&oacute; su actividad, demandando mano de obra y servicios. El barrio, que naci&oacute; por y para la actividad portuaria, volvi&oacute; a dar respuestas a sus necesidades en esa etapa de su larga simbiosis.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://estacionandamana.com/?lang=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El documental Estaci&oacute;n Andamana</a>, nacido de las cabezas y vivencias de Sergio Morales y Manuel Vidal, parte de la atm&oacute;sfera de aquellos a&ntilde;os de boom del puerto capitalino, desenredando muchas de las hebras que tejen la estrecha relaci&oacute;n del barrio y el muelle. El resultado, admite Morales, tambi&eacute;n director de la cinta, es un mosaico, como lo son el propio barrio, la ciudad y los v&iacute;nculos que mantienen. Una realidad que, para intentar entenderla, hay que afrontarla siempre desde m&uacute;ltiples miradas.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos tiempos de bonanza el barrio increment&oacute; su poblaci&oacute;n con nueva mano de obra venida de todos los puntos de la isla, llamada por las crecientes necesidades de estiba. Se multiplicaron los comercios de electrodom&eacute;sticos y bebidas en la zona, al tiempo que saciaba las necesidades de ocio de una flota procedente de todas partes del mundo y que pisaba tierra despu&eacute;s de largos meses de navegaci&oacute;n. Esta actividad se centr&oacute; en el entorno de la calle Andamana, abarrotada entonces de bares y pensiones, de sexo y fiestas hasta el amanecer. Hoy, una v&iacute;a fantasma, bordeada de casas abandonadas, de puertas y ventanas tapiadas, como si intentaran contener sus recuerdos, borrar la memoria de la trasgresi&oacute;n de aquellos a&ntilde;os, una oasis de flexibilidad consentida en el desierto de la estrechez moral de la dictadura. Lo que pudo ser el decorado de<em> La ciudad sin ley</em>, hoy ambientar&iacute;a historias de cualquier posguerra.
    </p><p class="article-text">
        Pino, una mujer trans que ejerci&oacute; el trabajo sexual, hace de hilo conductor recorriendo Andamana, narrando qu&eacute; hab&iacute;a y se viv&iacute;a detr&aacute;s de cada puerta. Marineros japoneses, coreanos, pol&iacute;ticos, vecinos... cuentan lo sucedido, enfrentando miradas contradictorias en s&iacute; mismas: un pol&iacute;tico que denuncia la politizaci&oacute;n de la gesti&oacute;n portuaria de la que &eacute;l mismo fue parte; una mujer trans que a&ntilde;ora el orden franquista; un gestor del Puerto que airea la mala calidad de los servicios que presta; un toxic&oacute;mano que alaba la tranquilidad actual de la zona pero lamenta lo dif&iacute;cil que resulta ahora comprar drogas; un directivo de la desaparecida consignataria sovi&eacute;tica Sovhispan, nost&aacute;lgico de aquellos a&ntilde;os de stalinismo, en los que estaban obligados a pasear en grupos por la ciudad, siempre acompa&ntilde;ados por el omnipresente comisario pol&iacute;tico... Poliedros, como la naturaleza humana, como la vida misma.
    </p><p class="article-text">
        Producida por Tecamedia SL, el documental Estaci&oacute;n Andamana est&aacute; disponible en la librer&iacute;a del Cabildo y en Canaima, en el bar El Bote, en la Casa del Cangrejo Ruso (Mercado del Puerto) y en el bazar Guayarmina. Aunque ya se ha proyectado en salas comerciales y la Televisi&oacute;n Auton&oacute;mica la emiti&oacute; recientemente, sus promotores, adem&aacute;s de promocionarla en festivales, la difunden en salas sociales y culturales de la ciudad.
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      <dc:creator><![CDATA[Javier Lópex]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jun 2016 12:25:44 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Historias de cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/isleterxs/historias/historias-cine_1_3990177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b836eff4-9084-4083-a3e8-ce45612d71ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fachada del teatro cine Hermanos Millares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No, lo sentimos, pero en esta entrada no hablaremos de Brad Pitt ni de esa superproducción que rueda estos días por la ciudad. Aquí nos acercamos a los desaparecidos Teatro Circo Puerto -el Cine Viejo- y el Teatro Cine Hermanos Millares, dos pulmones culturales a este lado del istmo.</p></div><p class="article-text">
        A principios del siglo pasado, el XX, en La Isleta y el Puerto existi&oacute; un colectivo cultural que se hac&iacute;a llamar Primero de Mayo. Lo formaban j&oacute;venes, mujeres y hombres con inquietudes culturales, entre quienes estaban Saulo Tor&oacute;n, Claudio de La Torre, Dolores Hern&aacute;ndez, Capitolina Gaspar, Miguel Alonso, Carmen Correa, los hermanos Parrilla, los Jorge y muchos m&aacute;s. Se reun&iacute;an de casa en casa, exponiendo sus obras, celebrando recitales y obras de teatro en salones y zaguanes.
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n Primero de Mayo decidi&oacute; tener una sede fija para el desarrollo de sus actividades y alquil&oacute; un local en La Carretera, en lo que hoy ser&iacute;a la calle Juan Rej&oacute;n n&uacute;mero 2, junto al Mercado del Puerto. Un espacio, propiedad de la familia Molina, que hasta entonces se usaba de almac&eacute;n para el intercambio de piedra caliza y v&iacute;veres entre Gran Canaria y Fuerteventura.
    </p><p class="article-text">
        En 1916, cuatro de los integrantes de Primero de Mayo -Agust&iacute;n Barreto, Francisco Prieto, Juan Rodr&iacute;guez y Domingo Hern&aacute;ndez- fundaron Nueva Empresa de Cinemat&oacute;grafo, que convirti&oacute; aquella sede del colectivo en el Teatro Circo del Puerto de La Luz. El nuevo espacio cultural abr&iacute;a sus puertas el 17 de septiembre con un programa de dos horas, con la proyecci&oacute;n de 4 pel&iacute;culas y entradas de 0,20 a 0,40 pesetas. El sobrenombre de Circo le ven&iacute;a porque, entre obra y obra teatral o mientras cambiaban las bobinas de las pel&iacute;culas, ofrec&iacute;an espect&aacute;culos circenses, veces forzudos que arrastraban pesos sobrehumanos, otras payasos, equilibristas o magos.
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        Con el tiempo, el Teatro Circo pas&oacute; a llamarse Teatro Cine, y de las pel&iacute;culas mudas se pas&oacute; a las sonoras y al color. El local acab&oacute; conoci&eacute;ndose como el Cine Viejo.
    </p><p class="article-text">
        Mucho antes de que eso ocurriera, all&aacute; por los a&ntilde;os 20, el mismo grupo de empresarios adquiri&oacute; a la familia Bravo de Laguna y Manrique de Lara el solar de 1110,85 metros cuadrados de Las Canteras, en La Puntilla, entre las calles La Naval y Ferreras, donde hoy se levanta el hotel Imperial Playa. Atendiendo al buen rendimiento del local de La Carretera y al crecimiento del barrio y la ciudad, decidieron embarcarse en un nuevo proyecto, el Teatro Cine Hermanos Millares, en honor a los autores de las obras teatrales costumbristas que ellos mismos representaban por los zaguanes de La Isleta con el colectivo Primero de Mayo.
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        El Millares, un edifico dise&ntilde;ado por el arquitecto Eduardo Laforet, abri&oacute; sus puertas el 5 de septiembre de 1930 con la pel&iacute;cula Looping de Loop, interpretada por Werner Kraus, con entradas a 0,50 y 1,50 pesetas. Aquel nuevo espacio cultural dispon&iacute;a de 941 asientos y no tard&oacute; en convertirse en lugar de referencia para la vida cultural del barrio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Millares y el Puerto de La Luz.</strong> La oferta cultural de El Millares se compon&iacute;a de la correspondiente cartelera cinematogr&aacute;fica, dio cabida a muchos j&oacute;venes artistas locales que fueron haciendo tablas sobre su escenario y en la memoria de los mayores del barrio quedan los bailes de Carnaval. El patio de butacas de madera se desmontaba y se elevaba hasta la altura del escenario, convierti&eacute;ndose en un amplio sal&oacute;n para la fiesta que se celebraba durante dos semanas.
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        Con todo, uno de los atractivos principales del Millares era la inclusi&oacute;n de compa&ntilde;&iacute;as for&aacute;neas en su programaci&oacute;n. La relaci&oacute;n laboral de muchos de sus socios con la actividad portuaria les permit&iacute;a informarse y aprovechar la estancia en Gran Canaria de artistas que viajaban entre la Pen&iacute;nsula y Am&eacute;rica para que actuaran en su local de Las Canteras. Los barcos hac&iacute;an escalas para repostar carb&oacute;n y aguadas que pod&iacute;an durar m&aacute;s de una semana. En ocasiones, incluso, llevaban a algunas de estas compa&ntilde;&iacute;as a otros teatros de la isla, como al teatro chico de G&aacute;ldar, con el que manten&iacute;an especial relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os de la dictadura, tampoco escap&oacute; a los actos ordenados desde Delegaci&oacute;n del Gobierno, una exaltaci&oacute;n del R&eacute;gimen que llamaban &ldquo;Monumental Acontecimiento Pro-Patria&rdquo;, nada m&aacute;s y nada menos.
    </p><p class="article-text">
        El Millares cerr&oacute; sus puertas el 30 de noviembre de 1967. Brigada Criminal fue el &uacute;ltimo t&iacute;tulo que se proyect&oacute; en su sala. Fueron 37 a&ntilde;os de actividad cultural, manteniendo tres pases de cine diarios, fiestas de Carnaval, conciertos, teatro, abierto a las actividades infantiles, con especial atenci&oacute;n a la Colonia Escolar de San Jos&eacute;, a la que recib&iacute;a cada mes en su terraza. Un rinc&oacute;n del Puerto donde se conocieron y ennoviaron muchos abuelos del barrio. Donde muchos recuerdan batallas infantiles de c&aacute;scaras de chochos. Tambi&eacute;n a la polic&iacute;a vigilando que nadie se saltara el impuesto saludo falangista con la proyecci&oacute;n del pantanoso NODO.
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      <dc:creator><![CDATA[Javier Lópex]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/isleterxs/historias/historias-cine_1_3990177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 12:30:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[La Isleta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cada orilla por su nombre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/isleterxs/barrio/orilla-nombre_1_3996706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fdb69ca-e89c-4591-a52e-42021a417964_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="C:\fakepath\foto6 roques de morán y las gaviotas.jpg"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De La Puntilla a El Confital en busca de topónimos.</p></div><p class="article-text">
        C&aacute;mara en mano, nos adentramos por la avenida que va de La Puntilla a El Confital, con la sana intenci&oacute;n de ir preguntando el nombre de cada cala y cada pe&ntilde;a de la bah&iacute;a. Como sospech&aacute;bamos, no hubo consenso. Encontramos a&nbsp;quienes llaman a todo La Puntilla, desde Las Canteras hasta El Confital, y tambi&eacute;n distintos nombres para el mismo lugar. En m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, al preguntar a alg&uacute;n grupo abrimos el debate de las nomenclaturas, los l&iacute;mites y recuerdos.
    </p><p class="article-text">
        Al final, entre unas y otras logramos componer un mapa topon&iacute;mico que, adivinamos, no estar&aacute; al gusto de casi nadie. Lo desplegamos&nbsp;aqu&iacute;, con la esperanza de activar la inteligencia y la memoria colectivas, a ver si con la colaboraci&oacute;n de quienes lo lean, somos capaces de reconstruirlo conjuntamente o, al menos, llegar a algunos acuerdos.
    </p><p class="article-text">
        La zona del aparcamientos de La Puntilla, donde est&aacute; el molino de C&eacute;sar Manrique, es conocida como Los Caletones. Y la franja de mar m&aacute;s pegada a esa orilla es El Pasillo, &ldquo;por donde no se puede&nbsp;navegar&nbsp;con marea llena.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Comenzamos el paseo y, antes de llegar a Casa Camilo, llegamos a La Barranquera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Seguidamente, La Caleta, que con marea vac&iacute;a tiene algo de arena rubia.
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        A continuaci&oacute;n, pasamos por delante del Roque de Las Gaviotas.
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        Despu&eacute;s del Mirador de Los Ausentes, llegamos a Los Nidillos.
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        Delante de Los Nidillos est&aacute; el Roque de Mor&aacute;n, que &ldquo;antes era m&aacute;s alto&rdquo;, la erosi&oacute;n acab&oacute; con &eacute;l.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A&nbsp;continuaci&oacute;n encontramos Punta Flaca, separada por una cala de callaos de Punta Gorda.
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        La bah&iacute;a siguiente es la conocida como&nbsp;El Cabr&oacute;n, presidida por el islote del mismo nombre. En primera l&iacute;nea de mar hay una edificaci&oacute;n de color rojo que en su d&iacute;a bombeaba agua. Hasta ah&iacute; tenemos consenso. Luego, hay quienes aseguran que sub&iacute;a agua salada para llenar las piscinas de La Isleta&nbsp;y&nbsp;quienes cuentan que fue&nbsp;algo parecido a una rudimentaria depuradora, que lanzaba las aguas negras del barrio a la marea. La fotog&eacute;nica casa roja merece otro reportaje, as&iacute; que seguiremos preguntando.
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        Lo que viene a continuaci&oacute;n es conocido con el nombre de Los Rodeos.
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        Y, por &uacute;ltimo, El Confital que, nos explican, debe su nombre a confite, una especie de burgado abundante en la zona.
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        Hace unas d&eacute;cadas, nos cuentan, toda esta costa estaba ocupada por&nbsp;secaderos de pescado y &ldquo;cuando ven&iacute;an los d&iacute;as de las moscas no pod&iacute;amos ni abrir las ventadas.&rdquo; Ahora la recorre una amplia avenida, salpicada de miradores, restaurantes y otros locales comerciales. Una zona frecuentada por isleterxs, turistas y mucho deportista, que la ha incluido en ruta&nbsp;de entrenamiento rumbo a las pistas de El Confital.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente, como anunci&aacute;bamos al principio, habr&aacute; discrepancias en los nombres. Nos ocurri&oacute; desde que dimos el primer paso, contrastando la informaci&oacute;n a lo largo del camino. Aporten sus matizaciones y podremos enriquecer el recorrido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Lópex]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 May 2016 08:53:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[La Isleta]]></media:keywords>
    </item>
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