<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Opinión]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Opinión]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/canariasahora/opinion/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El español en África: un puente de futuro... y de doble vía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/espanol-africa-puente-futuro-doble-via_132_13318482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce5da21d-245b-447c-872c-97810cea0ac9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El español en África: un puente de futuro... y de doble vía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En estos momentos hay 3,5 millones de africanos estudiando español de forma reglada en el África subsahariana: el potencial económico que ello tiene es gigantesco </p></div><p class="article-text">
        Desde&nbsp;<strong>Casa &Aacute;frica</strong>&nbsp;nos sentimos profundamente orgullosos de haber impulsado, junto a&nbsp;un&nbsp;socio esencial como el Instituto Cervantes, la edici&oacute;n de&nbsp;&lsquo;El espa&ntilde;ol en &Aacute;frica subsahariana&rsquo;&nbsp;(2026), un libro may&uacute;sculo&nbsp;de 685 p&aacute;ginas, un trabajo coral&nbsp;de 55 autores&nbsp;(africanos y espa&ntilde;oles), con cuatro secciones y 31 cap&iacute;tulos que, entre otras cosas, documenta rigurosamente el actual&nbsp;estado de la ense&ntilde;anza del espa&ntilde;ol en 21 pa&iacute;ses&nbsp;de la llamada &Aacute;frica subsahariana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta obra no es una simple actualizaci&oacute;n&nbsp;a un trabajo que se public&oacute; en 2014; es un trabajo de &ldquo;nueva planta&rdquo; que&nbsp;hace una foto del espa&ntilde;ol que se habla y se estudia&nbsp;hoy&nbsp;al sur del S&aacute;hara, y que&nbsp;nos&nbsp;ha&nbsp;obligado&nbsp;a reconocer&nbsp;que&nbsp;nuestra lengua&nbsp;est&aacute; muy viva, que&nbsp;se est&aacute;&nbsp;moviendo de forma activa y din&aacute;mica por toda &Aacute;frica, y que su avance es, por encima de cualquier miedo o temor, una gigantesca oportunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Perm&iacute;tanme primero ponerles en situaci&oacute;n: nuestra labor en favor del hispanismo africano no es reciente. Ya&nbsp;por&nbsp;2014, en&nbsp;<strong>Casa &Aacute;frica</strong>, por iniciativa del entonces jefe del &aacute;rea de Cultura y Educaci&oacute;n, Juan Jaime Mart&iacute;nez,&nbsp;impulsamos&nbsp;la primera gran publicaci&oacute;n que documentaba la ense&ntilde;anza del espa&ntilde;ol en la regi&oacute;n, y nos desvel&oacute; que ya entonces hab&iacute;a&nbsp;<strong>1,3 millones de estudiantes&nbsp;de espa&ntilde;ol</strong>, un mapa humano que desment&iacute;a cualquier mirada simplificadora sobre el continente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces,&nbsp;<strong>hemos actuado como un consorcio de diplomacia p&uacute;blica</strong>&nbsp;volcado en fomentar el di&aacute;logo entre sociedades civiles, conectar como fuese posible a los hispanistas de todo el continente, que son muchos m&aacute;s de los que pensamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no nos limitamos&nbsp;a observar;&nbsp;hemos&nbsp;promovido&nbsp;activamente&nbsp;conferencias y grandes&nbsp;encuentros, como la serie de&nbsp;<strong>Encuentros de Hispanistas &Aacute;frica-Espa&ntilde;a</strong>&nbsp;iniciada en 2019, para visibilizar a esa &ldquo;infraestructura humana&rdquo; compuesta por profesores e investigadores que sostienen el espa&ntilde;ol en aulas muchas veces masificadas y con recursos limitados. Nuestra alianza con el Instituto Cervantes ha sido el motor de resultados tangibles, como la apertura de&nbsp;una sede del&nbsp;Instituto en Dakar&nbsp;(Senegal)&nbsp;en 2021 y la nueva sede del Aula Cervantes en Abiy&aacute;n&nbsp;(Costa de Marfil), inaugurada hace muy pocos d&iacute;as.&nbsp;Hoy, en nuestra instituci&oacute;n, tanto &Aacute;ngeles Jurado al frente del &aacute;rea de Cultura y Educaci&oacute;n, como Estefan&iacute;a Calcines al frente de la Mediateca y la p&aacute;gina web, contin&uacute;an trabajando&nbsp;en este fomento del espa&ntilde;ol en &Aacute;frica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque la extensi&oacute;n de todas estas redes de contacto generadas con el impulso conjunto&nbsp;de tantos a&ntilde;os de trabajo&nbsp;nos&nbsp;han permitido&nbsp;ahora&nbsp;ser m&aacute;s ambiciosos&nbsp;y exhaustivos&nbsp;para conseguir&nbsp;en este &uacute;ltimo libro&nbsp;una cifra real, esa foto que les dec&iacute;a era necesario&nbsp;hacer en todos y cada uno de los pa&iacute;ses africanos que sabemos que&nbsp;impulsan la ense&ntilde;anza del espa&ntilde;ol.&nbsp;<strong>Y la cifra es, sencillamente, impresionante: hoy hay 3.556.675 estudiantes de espa&ntilde;ol en &Aacute;frica subsahariana</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta regi&oacute;n ya aporta el 13,53% de todos los aprendices de espa&ntilde;ol del mundo</strong>. &Aacute;frica subsahariana se ha consolidado como la&nbsp;<strong>cuarta regi&oacute;n del mundo</strong>&nbsp;en peso neto de estudiantes, situ&aacute;ndose solo por detr&aacute;s de Estados Unidos, Brasil y la propia Europa. De hecho,&nbsp;de&nbsp;entre los 15 pa&iacute;ses con mayor n&uacute;mero de&nbsp;estudiantes de espa&ntilde;ol en el planeta, cinco ya son africanos: Camer&uacute;n, Costa de Marfil, Ben&iacute;n, Senegal y Gab&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero,&nbsp;&iquest;c&oacute;mo se aprende espa&ntilde;ol en un territorio tan vasto? El libro, cuya coordinaci&oacute;n cient&iacute;fica ha reca&iacute;do en&nbsp;el profesor&nbsp;Javier Serrano Avil&eacute;s, propone una clasificaci&oacute;n muy &uacute;til para entender el lugar que ocupa nuestra lengua en los distintos sistemas educativos africanos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En algunos pa&iacute;ses, como Camer&uacute;n, con 1,2 millones de alumnos, o Costa de Marfil, con alrededor de un mill&oacute;n, el espa&ntilde;ol cuenta con una alta institucionalizaci&oacute;n: forma parte de manera s&oacute;lida del curr&iacute;culo oficial y se estudia como una asignatura troncal dentro de la educaci&oacute;n p&uacute;blica. En estos contextos, el espa&ntilde;ol no es una rareza ni una opci&oacute;n marginal, sino una lengua presente en las aulas y tambi&eacute;n en la vida cotidiana de muchos j&oacute;venes.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otros pa&iacute;ses, como Madagascar o Togo, la institucionalizaci&oacute;n es media: el inter&eacute;s por el idioma crece con fuerza y gana espacio, aunque su ense&ntilde;anza todav&iacute;a no alcanza a toda la red de institutos p&uacute;blicos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y existe tambi&eacute;n un tercer grupo, el de pa&iacute;ses con baja institucionalizaci&oacute;n, como Ghana, Sud&aacute;frica o Kenia, donde el espa&ntilde;ol no suele estar incorporado de forma generalizada a la secundaria p&uacute;blica, pero s&iacute; mantiene una presencia muy relevante en las universidades y en determinados centros privados, especialmente aquellos vinculados a &eacute;lites acad&eacute;micas, profesionales o internacionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s relevante para nosotros es que el&nbsp;<strong>85% de estos estudiantes proceden de la ense&ntilde;anza secundaria p&uacute;blica</strong>. Esto significa que el espa&ntilde;ol en &Aacute;frica no es un lujo para unos pocos, sino una&nbsp;<strong>decisi&oacute;n educativa de&nbsp;Estado</strong>&nbsp;que garantiza que millones de j&oacute;venes crezcan vinculados a nuestra cultura.&nbsp;Muchos pa&iacute;ses, en este caso pa&iacute;ses franc&oacute;fonos, incluyen el espa&ntilde;ol como opci&oacute;n de segunda lengua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de cada cifra hay una historia personal que&nbsp;<strong>nosotros</strong>&nbsp;queremos poner en valor. El &eacute;xito del espa&ntilde;ol en &Aacute;frica responde a motores muy diversos.&nbsp;Nuestro querido Pepe Naranjo, periodista canario que lleva&nbsp;dos d&eacute;cadas informando de&nbsp;y desde&nbsp;&Aacute;frica,&nbsp;cuenta en un delicioso art&iacute;culo&nbsp;que&nbsp;pone colof&oacute;n al libro diversas an&eacute;cdotas sobre c&oacute;mo a trav&eacute;s del&nbsp;idioma&nbsp;espa&ntilde;ol ha&nbsp;vivido innumerables experiencias&nbsp;por todo el continente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde explicarle a j&oacute;venes enganchados a La Liga en un rinc&oacute;n perdido de un afluente del r&iacute;o Congo&nbsp;qu&eacute; significaban palabras en espa&ntilde;ol que escuchaban cada semana durante las retransmisiones de los&nbsp;partidos a&nbsp;o&iacute;r&nbsp;en una remota aldea del interior de Mali a un emigrante retornado&nbsp;por las vacaciones decirle que viv&iacute;a y trabajaba en Roquetas de Mar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;<em>Puede parecer algo banal &ndash;</em>escribe Naranjo<em>- pero la emigraci&oacute;n y el f&uacute;tbol, as&iacute; como la m&uacute;sica cubana y las telenovelas latinoamericanas, han sido probablemente los mejores embajadores de la lengua espa&ntilde;ola&nbsp;entre los pueblos africanos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas</em>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestra experiencia por &Aacute;frica&nbsp;nos ha ense&ntilde;ado que el&nbsp;espa&ntilde;ol se percibe&nbsp;como una lengua de&nbsp;<strong>di&aacute;logo y no de dominaci&oacute;n</strong>. Frente al declive de otras lenguas coloniales, el espa&ntilde;ol ofrece una conexi&oacute;n con lo latino, con el f&uacute;tbol global y con la m&uacute;sica, pero tambi&eacute;n con una literatura propia, la&nbsp;<strong>afrohisp&aacute;nica</strong>, que est&aacute; africanizando los curr&iacute;culos universitarios desde Senegal hasta Sud&aacute;frica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde&nbsp;<strong>Casa &Aacute;frica</strong>&nbsp;siempre hemos defendido que la lengua es una herramienta de desarrollo. El espa&ntilde;ol act&uacute;a como un&nbsp;<strong>&ldquo;veh&iacute;culo de confianza&rdquo;</strong>&nbsp;para las empresas. Como bien se&ntilde;ala el presidente de la C&aacute;mara de Comercio de Espa&ntilde;a en Senegal, Ram&oacute;n Nicolau, dominar el espa&ntilde;ol es un&nbsp;<strong>acelerador de redes empresariales</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un reciente acto con hispanistas en Senegal, en el que se desvel&oacute; el dato de los 3,5 millones de estudiantes, Nicolau record&oacute; que tener a m&aacute;s de tres millones de personas con conocimientos de espa&ntilde;ol en &Aacute;frica facilita que nuestras empresas aterricen en mercados emergentes. No es solo hablar el mismo idioma; es compartir un ecosistema de negocios que es el segundo m&aacute;s importante del mundo en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, solo superado por el ingl&eacute;s. El espa&ntilde;ol da&nbsp;<strong>oportunidades de inserci&oacute;n laboral</strong>&nbsp;a los j&oacute;venes africanos, permiti&eacute;ndoles trabajar en organismos internacionales, en proyectos de cooperaci&oacute;n o en el creciente sector tur&iacute;stico y comercial.&nbsp;De ah&iacute; a que sea fundamental hacer entender que es miope considerar que la ense&ntilde;anza del espa&ntilde;ol en &Aacute;frica pueda vincularse al fen&oacute;meno migratorio hacia Espa&ntilde;a: es&nbsp;un puente de doble v&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este libro no es una meta, sino un punto de partida. Nos plantea el&nbsp;<strong>reto de no caer en la autocomplacencia, porque somos muy conscientes de que esta cifra se ha logrado pr&aacute;cticamente sin inversi&oacute;n desde las instituciones&nbsp;espa&ntilde;olas</strong>. Existe a&uacute;n una brecha considerable entre el enorme volumen de estudiantes y el apoyo institucional que reciben. Por ejemplo,&nbsp;<strong>Ben&iacute;n tiene tantos estudiantes como Alemania</strong>, pero una infraestructura de apoyo infinitamente menor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ello,&nbsp;tal y como anunci&oacute; el director del Cervantes, nuestro amigo Luis Garc&iacute;a Montero,&nbsp;hemos dado un paso estrat&eacute;gico fundamental: la creaci&oacute;n del&nbsp;<strong>Observatorio del Espa&ntilde;ol en Contextos Africanos (OECA)</strong>. Este centro, coordinado por el Instituto Cervantes, nos permitir&aacute; realizar un seguimiento estable, detectar necesidades de formaci&oacute;n de profesores y ofrecer informaci&oacute;n fiable para dise&ntilde;ar mejores estrategias de cooperaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva,&nbsp;que ante la responsabilidad que nos otorga conocer esta cifra,&nbsp;a&nbsp;las&nbsp;instituciones p&uacute;blicas nos toca ahora entender que&nbsp;&Aacute;frica no es un destinatario pasivo de nuestra lengua.&nbsp;Debemos estar ah&iacute;.&nbsp;Los africanos est&aacute;n&nbsp;<strong>apropi&aacute;ndose del espa&ntilde;ol, hibrid&aacute;ndolo y d&aacute;ndole nuevos significados</strong>.&nbsp;Y eso es maravilloso.&nbsp;El futuro del espa&ntilde;ol&nbsp;ya lo&nbsp;estamos construyendo junto&nbsp;a los africanos. Y &Aacute;frica subsahariana es,&nbsp;no tengan&nbsp;duda, el&nbsp;espacio&nbsp;donde ese futuro se est&aacute; inventando con m&aacute;s fuerza, entusiasmo&nbsp;y esperanza.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Segura Clavell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/espanol-africa-puente-futuro-doble-via_132_13318482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 13:57:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ce5da21d-245b-447c-872c-97810cea0ac9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="41688" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ce5da21d-245b-447c-872c-97810cea0ac9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="41688" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El español en África: un puente de futuro... y de doble vía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ce5da21d-245b-447c-872c-97810cea0ac9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La advertencia de Kelley y la normalización del horror: cuando el Estado español se asoma al abismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/advertencia-kelley-normalizacion-horror-espanol-asoma-abismo_132_13317397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aaa22b09-25b2-48b8-83fb-a7cc66693559_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La advertencia de Kelley y la normalización del horror: cuando el Estado español se asoma al abismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con una Fiscalía General neutralizada bajo la amenaza del banquillo, el aparato corporativo conservador elimina el contrapeso interno que aún recordaba que el Ministerio Público no es un brazo ejecutor de la oposición. El camino queda así completamente despejado para acelerar el derrocamiento del Ejecutivo mediante una ofensiva penal unilateral, desbocada y libre de frenos institucionales</p></div><p class="article-text">
        Cuando el psiquiatra estadounidense <strong>Douglas Kelley</strong> recorri&oacute; las celdas de los jerarcas nazis durante los juicios de N&uacute;remberg contra la jerarqu&iacute;a del r&eacute;gimen nazi, el mundo esperaba que su diagn&oacute;stico confirmara la monstruosidad cl&iacute;nica, la psicopat&iacute;a excepcional, la deformaci&oacute;n moral irrepetible de aquella c&uacute;pula criminal. Sin embargo, su hallazgo fue mucho m&aacute;s desasosegante: la absoluta e inquietante normalidad de los verdugos. No hab&iacute;a en ellos una esencia diab&oacute;lica que los diferenciara del resto de mortales, sino una perturbadora capacidad de adaptaci&oacute;n a un sistema que convert&iacute;a el exterminio en tr&aacute;mite administrativo y la crueldad en pol&iacute;tica de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Su advertencia, rescatada por la historiograf&iacute;a y el cine, pulveriz&oacute; el mito consolador de que el nazismo fue un virus exclusivo del alma alemana. Kelley demostr&oacute; que el estereotipo del nazi &mdash;ese bur&oacute;crata utilitarista, g&eacute;lido, ambicioso, capaz de justificar la eliminaci&oacute;n de la mitad de la poblaci&oacute;n si los c&aacute;lculos de poder as&iacute; lo exig&iacute;an&mdash; habita en estado latente en cualquier sociedad. Es una simiente que no germina en el vac&iacute;o, sino que aguarda la confluencia de tres elementos: las condiciones materiales propicias para el descontento, una crisis institucional profunda y, sobre todo, el vector pol&iacute;tico adecuado que la active, la discipline y la dirija hacia la toma del Estado.
    </p><p class="article-text">
        La historia total no admite discusi&oacute;n: el fascismo nunca asalta los centros de poder de forma aislada ni mediante un golpe de mano tradicional; siempre accede gracias a la claudicaci&oacute;n y la complicidad activa de la derecha tradicional. Es la derecha respetable, la de los salones alfombrados y la ret&oacute;rica de la moderaci&oacute;n, la que le franquea la entrada creyendo que podr&aacute; instrumentalizarlo. El paradigma de esta verdad inc&oacute;moda es la agon&iacute;a de la Rep&uacute;blica de Weimar, donde un Franz von Papen &mdash;refinado, aristocr&aacute;tico y c&iacute;nico&mdash; abri&oacute; la canciller&iacute;a a <strong>Adolf Hitler</strong> convencido de que lo usar&iacute;a como t&iacute;tere. Lo domesticar&iacute;a en seis meses, le confi&oacute; a un amigo. Meses despu&eacute;s, la democracia alemana era cenizas y la dictadura se devoraba a sus padrinos.
    </p><p class="article-text">
        Esa misma pulsi&oacute;n suicida es la que escenific&oacute; <strong>Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o </strong>en su entrevista del pasado 17 de junio en el plat&oacute; de <em>El Hormiguero</em>, ante un Pablo Motos convertido en anfitri&oacute;n complaciente de la banalizaci&oacute;n del horror. Aquella noche no asistimos a un simple ejercicio de ret&oacute;rica televisiva de un l&iacute;der de la oposici&oacute;n; asistimos a la representaci&oacute;n p&uacute;blica de una capitulaci&oacute;n moral. Al asumir a Vox como un socio natural, leg&iacute;timo e institucional, al negarse a &ldquo;demonizar&rdquo; &mdash;ese fue el t&eacute;rmino elegido&mdash; a una formaci&oacute;n abiertamente reaccionaria bajo el pretexto del pragmatismo electoral, la derecha espa&ntilde;ola no solo ha alfombrado el camino hacia la barbarie cotidiana, sino que ha asumido que la extrema derecha no es un peligro para la democracia, sino un instrumento &uacute;til para la reconquista del poder.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para que este desembarco neofascista sea viable no basta con la mera voluntad de coalici&oacute;n. Se requiere una demolici&oacute;n previa de la legitimidad democr&aacute;tica, un desgaste calculado de las instituciones que convenza a la ciudadan&iacute;a de que el sistema est&aacute; podrido y que solo una sacudida autoritaria puede regenerarlo. Aqu&iacute; es donde la advertencia de Kelley engarza directamente con la estrategia contempor&aacute;nea del <em>lawfare</em>: la perversa conjunci&oacute;n judicial, policial y medi&aacute;tica dise&ntilde;ada para derrocar a un gobierno leg&iacute;timo mediante la construcci&oacute;n de un relato de Estado criminal, corrupto y fallido. La guerra judicial no busca la verdad ni la justicia; busca la resonancia pol&iacute;tica, la destrucci&oacute;n civil del adversario y, como objetivo &uacute;ltimo, el blanqueamiento definitivo del fascismo bajo la apariencia de una cruzada moral regeneracionista.
    </p><p class="article-text">
        Asistimos en Espa&ntilde;a a una sincronizaci&oacute;n perfecta, una maquinaria de precisi&oacute;n que opera en tres tiempos. Primero, determinadas terminales judiciales abren causas sin base probatoria s&oacute;lida &mdash;los procesos inquisitoriales contra la esposa del presidente del Gobierno, Bego&ntilde;a G&oacute;mez, o contra su hermano David S&aacute;nchez son el ejemplo paradigm&aacute;tico&mdash; bas&aacute;ndose en denuncias de organizaciones ultraderechistas o en recortes de prensa. Segundo, las causas son inmediatamente amplificadas por un ecosistema medi&aacute;tico af&iacute;n que las presenta como esc&aacute;ndalos de Estado, sin esperar siquiera a su viabilidad procesal. Y tercero, las redes sociales y los plat&oacute;s televisivos convierten la sospecha en sentencia, intoxicando el debate p&uacute;blico y erosionando la presunci&oacute;n de inocencia hasta convertirla en papel mojado. No se busca la verdad jur&iacute;dica; se busca el &ldquo;caso abierto&rdquo;, la foto de la declaraci&oacute;n judicial y el titular demoledor.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este engranaje de asedio, la pieza maestra de la cacer&iacute;a institucional ha sido el in&eacute;dito cerco contra la Fiscal&iacute;a General del Estado y su m&aacute;ximo responsable, &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Ortiz. Esta maniobra de demolici&oacute;n persigue un fin n&iacute;tidamente pol&iacute;tico y estrat&eacute;gico: descabezar y maniatar a la m&aacute;xima autoridad de un Ministerio Fiscal que cometi&oacute; el &ldquo;delito&rdquo; imperdonable de mantenerse firme en la defensa del principio de legalidad al respaldar la aplicaci&oacute;n de la ley de amnist&iacute;a para los soberanistas catalanes encausados por el <em>proc&eacute;s</em>. Al someter al Fiscal General a una persecuci&oacute;n penal sin precedentes &mdash;con imputaciones que se sostienen sobre interpretaciones forzadas y filtraciones interesadas&mdash;, el bloque judicial y medi&aacute;tico reaccionario consigue descoyuntar el &uacute;ltimo dique institucional que opon&iacute;a resistencia frontal a los excesos del <em>lawfare</em>. Con una Fiscal&iacute;a General neutralizada bajo la amenaza del banquillo, el aparato corporativo conservador elimina el contrapeso interno que a&uacute;n recordaba que el Ministerio P&uacute;blico no es un brazo ejecutor de la oposici&oacute;n. El camino queda as&iacute; completamente despejado para acelerar el derrocamiento del Ejecutivo mediante una ofensiva penal unilateral, desbocada y libre de frenos institucionales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/683583ce-cb63-400f-a9bf-6ed1dbbb9011_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/683583ce-cb63-400f-a9bf-6ed1dbbb9011_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/683583ce-cb63-400f-a9bf-6ed1dbbb9011_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/683583ce-cb63-400f-a9bf-6ed1dbbb9011_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/683583ce-cb63-400f-a9bf-6ed1dbbb9011_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/683583ce-cb63-400f-a9bf-6ed1dbbb9011_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/683583ce-cb63-400f-a9bf-6ed1dbbb9011_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen generada por IA."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen generada por IA.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esta estrategia de acoso y derribo ha encontrado su caja de resonancia m&aacute;s agresiva en el propio Congreso de los Diputados. Las &uacute;ltimas intervenciones de la c&uacute;pula de lo que ya act&uacute;a abiertamente como un &ldquo;partido judicial&rdquo;, espoleado por el propio Feij&oacute;o y las huestes de Vox, han traspasado todos los l&iacute;mites institucionales que sostienen una democracia sana. Criminalizar al presidente del Gobierno, tildarlo de &ldquo;capo&rdquo;, de &ldquo;cobarde&rdquo;, de &ldquo;delincuente confeso&rdquo;, y recurrir a una violencia verbal sin precedentes en sede parlamentaria no es una rabieta pasajera de la oposici&oacute;n ni una simple deriva de crispaci&oacute;n. Es la preparaci&oacute;n psicol&oacute;gica del terreno para justificar cualquier medida excepcional. Es la construcci&oacute;n meticulosa del pretexto, la fabricaci&oacute;n del enemigo interno sobre el que cargar&aacute; la culpa de todos los males cuando llegue el momento de la desestabilizaci&oacute;n permanente.
    </p><p class="article-text">
        Lo flagrante y profundamente parad&oacute;jico de este escenario es el absoluto cinismo de quienes lideran la ofensiva. Mientras se levantan sumarios de la nada y se agita la sospecha medi&aacute;tica sobre el entorno familiar del Ejecutivo, el Estado espa&ntilde;ol contempla at&oacute;nito c&oacute;mo el Partido Popular &mdash;una organizaci&oacute;n hist&oacute;ricamente imputada y condenada por corrupci&oacute;n estructural, con las ramificaciones de la trama G&uuml;rtel, la contabilidad opaca de los papeles de B&aacute;rcenas y el uso criminal de los recursos del Estado en la operaci&oacute;n Kitchen&mdash; pretende erigirse en heraldo de la regeneraci&oacute;n &eacute;tica y en juez de la moralidad ajena. Esa impunidad flagrante, esa capacidad de mirar hacia otro lado mientras se procesa al adversario, constituye otra forma a&uacute;n m&aacute;s perversa de normalizaci&oacute;n: la de una oligarqu&iacute;a que considera el aparato estatal como su propiedad privada y que no duda en incendiar la convivencia democr&aacute;tica si pierde el control de los presupuestos p&uacute;blicos y los resortes del poder administrativo.
    </p><p class="article-text">
        El peligro que se avecina ante una confluencia gubernamental entre el Partido Popular y Vox tras las pr&oacute;ximas elecciones no es un mero cambio de siglas ni una alternancia m&aacute;s en el turno bipartidista. Es una mutaci&oacute;n sist&eacute;mica hacia un modelo de Estado neofascista, policial y represor. Bajo la falsa bandera del orden y la seguridad, lo que se pretende configurar es un r&eacute;gimen de exclusi&oacute;n donde la desigualdad se convierta en ley escrita y la disidencia en delito. El concepto de &ldquo;prioridad nacional&rdquo; que pretenden implantar no es m&aacute;s que el eufemismo t&eacute;cnico para la segregaci&oacute;n institucional, una herramienta xen&oacute;foba y antiinmigraci&oacute;n dise&ntilde;ada para despojar de derechos fundamentales a la poblaci&oacute;n migrante y fracturar a la clase trabajadora bajo el manto divisorio del odio identitario. Mientras una minor&iacute;a acumula privilegios, el conflicto se redirige hacia los de abajo y los de fuera.
    </p><p class="article-text">
        Esta alianza no oculta sus cartas. Se alimenta de un anticomunismo visceral que opera como el gran pretexto ideol&oacute;gico para criminalizar la disidencia, perseguir los movimientos sociales y justificar el ejercicio de la violencia discursiva, judicial y pol&iacute;tica contra cualquiera que cuestione los intereses de las &eacute;lites dominantes. Cualquier reivindicaci&oacute;n de justicia social es tachada de &ldquo;marxismo cultural&rdquo;; cualquier protesta leg&iacute;tima, de &ldquo;golpismo callejero&rdquo;. A esta matriz se suma una misoginia militante que no es accidental sino estructurante: busca desmantelar las conquistas hist&oacute;ricas de las mujeres, devolvi&eacute;ndolas &mdash;con discursos edulcorados sobre la natalidad y la familia natural&mdash; a una estructura de subordinaci&oacute;n patriarcal que el nacionalcatolicismo consagr&oacute; durante cuarenta a&ntilde;os de dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Porque en Espa&ntilde;a, a diferencia de la Alemania de entreguerras, el virus no necesita inventar una mitolog&iacute;a nueva ni importar iconograf&iacute;as ex&oacute;ticas. Le basta con reactivar el sustrato del franquismo sociol&oacute;gico que nunca fue plenamente depurado durante la Transici&oacute;n. La dictadura franquista no termin&oacute; en un colapso militar, sino que negoci&oacute; su propia continuidad bajo nuevas formas. El enaltecimiento y la justificaci&oacute;n de aquel r&eacute;gimen, camuflados hoy bajo c&iacute;nicas &ldquo;leyes de concordia&rdquo; &mdash;que equiparan a v&iacute;ctimas y verdugos&mdash;, constituyen el n&uacute;cleo duro de su proyecto hegem&oacute;nico. Es la normalizaci&oacute;n del terror de Estado del pasado para legitimar el retroceso democr&aacute;tico del presente y del futuro. Es la reivindicaci&oacute;n de que aquel orden era necesario, y que acaso ser&iacute;a deseable recuperarlo.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo espa&ntilde;ol debe despertar de la anestesia medi&aacute;tica que convierte el avance del neofascismo en un espect&aacute;culo de entretenimiento nocturno, en un motivo m&aacute;s de tertulia intrascendente entre chascarrillos y cortes publicitarios. Lo que Douglas Kelley advirti&oacute; ante las celdas de N&uacute;remberg se est&aacute; cocinando hoy, con meticulosidad y paciencia, en los despachos pol&iacute;ticos, en los juzgados del conservadurismo corporativo, en las redacciones de los medios intoxicadores y en los plat&oacute;s de la televisi&oacute;n privada: la construcci&oacute;n de un sentido com&uacute;n reaccionario que acepte el racismo, el <em>lawfare</em>, la intolerancia y la p&eacute;rdida paulatina de libertades como el precio inevitable para salvaguardar el poder de los de siempre y devolver al pa&iacute;s a un orden que nunca debi&oacute; ser cuestionado.
    </p><p class="article-text">
        Si la confluencia entre el Partido Popular y Vox se materializa en las urnas y se consolida en el gobierno, las estructuras del Estado ser&aacute;n utilizadas para demoler la democracia desde dentro, del mismo modo que lo hicieron quienes hoy blanquean como socios aceptables. La advertencia est&aacute; dada, documentada y testada por la historia. La responsabilidad de frenar el horror, antes de que el ruido medi&aacute;tico nos anestesie por completo y el fascismo nos parezca un mal menor, sigue estando en manos de la memoria, la vigilancia democr&aacute;tica y la movilizaci&oacute;n popular. No habr&aacute; tribunal en el futuro que nos absuelva de haber mirado hacia otro lado mientras los verdugos normales volv&iacute;an a pasearse por los pasillos del poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/advertencia-kelley-normalizacion-horror-espanol-asoma-abismo_132_13317397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 10:13:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aaa22b09-25b2-48b8-83fb-a7cc66693559_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58425" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aaa22b09-25b2-48b8-83fb-a7cc66693559_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58425" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La advertencia de Kelley y la normalización del horror: cuando el Estado español se asoma al abismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aaa22b09-25b2-48b8-83fb-a7cc66693559_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la Administración llega tarde, la multa llega a tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/administracion-llega-tarde-multa-llega-tiempo_132_13317310.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7294992a-a8b5-4d61-ae61-2486549b9151_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la Administración llega tarde, la multa llega a tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A menudo hablamos de accesibilidad en términos de infraestructuras: rampas, ascensores, transporte adaptado. Pero hay otra barrera menos visible e igual de importante: la burocrática</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as un polic&iacute;a me mult&oacute; por aparcar en una plaza reservada para personas con movilidad reducida.
    </p><p class="article-text">
        Le ense&ntilde;&eacute; el justificante de la solicitud de renovaci&oacute;n de mi tarjeta. Le mostr&eacute; el mensaje que acredita que el expediente est&aacute; en tr&aacute;mite. Le expliqu&eacute; que hab&iacute;a presentado todo correctamente y que llevo meses esperando respuesta de la Administraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El agente me escuch&oacute;, me comprendi&oacute; y aun as&iacute; me mult&oacute;. Me indic&oacute;, adem&aacute;s, que deb&iacute;a presentar un pliego de alegaciones a trav&eacute;s de la sede electr&oacute;nica del Ayuntamiento correspondiente para recurrir la sanci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No le culpo. Estaba aplicando la normativa.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuando volv&iacute; a casa solo pod&iacute;a pensar en una pregunta muy simple: &iquest;c&oacute;mo es posible que una persona pueda ser sancionada por un retraso que no ha provocado?
    </p><p class="article-text">
        No ha sido un caso aislado. Ya he recibido otra multa en circunstancias similares mientras sigo esperando la renovaci&oacute;n de la tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida.
    </p><p class="article-text">
        Mi tarjeta caduc&oacute; el 18 de enero de este a&ntilde;o. Antes de esa fecha segu&iacute; el procedimiento establecido: presentar la solicitud a trav&eacute;s de la sede electr&oacute;nica del Gobierno de Canarias, aportando la documentaci&oacute;n requerida. Todo en tiempo y forma.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, sigo esperando.
    </p><p class="article-text">
        En marzo recib&iacute; un mensaje inform&aacute;ndome de que el expediente hab&iacute;a comenzado a tramitarse. Despu&eacute;s de eso, silencio.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la vida no se detiene. Hay que acudir a citas m&eacute;dicas, hacer gestiones, comprar, desplazarse. En definitiva, seguir con la rutina diaria.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; aparece el problema, porque, aunque la tarjeta ha caducado, la necesidad que la justifica sigue exactamente igual.
    </p><p class="article-text">
        Lo que cambia no es la situaci&oacute;n de la persona, sino su exposici&oacute;n a sanciones por una demora administrativa que no controla.
    </p><p class="article-text">
        Durante este tiempo he tenido que recurrir las multas, aportar documentaci&oacute;n y demostrar algo que ya estaba acreditado: que la renovaci&oacute;n est&aacute; solicitada y en tr&aacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, adem&aacute;s de esperar meses una respuesta, tengo que invertir tiempo y energ&iacute;a en corregir las consecuencias de esa espera.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay una parte del problema que me preocupa a&uacute;n m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Yo puedo defenderme. Puedo presentar alegaciones por v&iacute;a telem&aacute;tica, guardar justificantes y hacer seguimiento del expediente. No todo el mundo puede.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre con una persona mayor que no maneja herramientas digitales? &iquest;Qu&eacute; ocurre con alguien que depende de terceros para cualquier tr&aacute;mite? &iquest;Qu&eacute; ocurre con quien recibe una sanci&oacute;n lejos de su domicilio y no tiene facilidad para desplazarse a reclamar?
    </p><p class="article-text">
        Estas situaciones no son excepcionales. Son reales.
    </p><p class="article-text">
        A menudo hablamos de accesibilidad en t&eacute;rminos de infraestructuras: rampas, ascensores, transporte adaptado. Pero hay otra barrera menos visible e igual de importante: la burocr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Una administraci&oacute;n inaccesible no es solo la que impide el acceso f&iacute;sico, sino tambi&eacute;n la que convierte un derecho reconocido en un proceso incierto, lento y desigual.
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, los expedientes parecen avanzar cuando la persona afectada acude presencialmente a insistir. Si eso es as&iacute;, la pregunta es evidente: &iquest;para qu&eacute; sirve entonces la v&iacute;a electr&oacute;nica si no garantiza el mismo trato?
    </p><p class="article-text">
        No se trata de pedir privilegios ni de cuestionar a los agentes que aplican la normativa que tienen que cumplir.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de algo mucho m&aacute;s b&aacute;sico: coherencia administrativa.
    </p><p class="article-text">
        Si una persona cumple con todos los requisitos y presenta su solicitud en tiempo y forma, la Administraci&oacute;n deber&iacute;a responder en un plazo razonable. Y mientras no lo hace, no deber&iacute;a generar situaciones que derivan en sanciones para quien no tiene ninguna responsabilidad en la demora.
    </p><p class="article-text">
        Hoy me encuentro con una situaci&oacute;n dif&iacute;cil de explicar en t&eacute;rminos de l&oacute;gica: una tarjeta caducada, un expediente en tr&aacute;mite y dos multas por el camino.
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema de fondo no es la multa.
    </p><p class="article-text">
        Es la incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Salir de casa sin saber si puedes ser sancionado por un retraso ajeno no es una situaci&oacute;n aceptable para nadie, y menos a&uacute;n para una persona con movilidad reducida.
    </p><p class="article-text">
        Porque al final, la cuesti&oacute;n es muy simple: <strong>la tarjeta puede caducar. La discapacidad no</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristóbal Amaro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/administracion-llega-tarde-multa-llega-tiempo_132_13317310.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 10:01:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7294992a-a8b5-4d61-ae61-2486549b9151_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="44352" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7294992a-a8b5-4d61-ae61-2486549b9151_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="44352" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando la Administración llega tarde, la multa llega a tiempo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7294992a-a8b5-4d61-ae61-2486549b9151_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La visita del Papa a Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/visita-papa-canarias_132_13316823.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7537a5d-7403-42ef-a47b-1165511ec6d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La visita del Papa a Canarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La visita de León XIV a Canarias dejó una imagen de organización eficaz, sí, pero sobre todo dejó la evidencia de que cuando protocolo, comunicación y seguridad trabajan de manera coordinada, generosa y consciente, el mensaje puede llegar sin distorsiones. Y cuando el mensaje tiene que ver con la dignidad humana, esa claridad no es un detalle menor: es una responsabilidad</p></div><p class="article-text">
        La visita del Papa Le&oacute;n XIV a las Islas Canarias fue mucho m&aacute;s que un acto religioso, institucional o medi&aacute;tico. Fue un acontecimiento de enorme dimensi&oacute;n humana, organizado en un tiempo extraordinariamente breve y sostenido por el trabajo coordinado de muchas personas que entendieron que el verdadero objetivo no era el lucimiento de la organizaci&oacute;n, sino que el mensaje llegara claro. Y lleg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; porque detr&aacute;s hubo coordinaci&oacute;n, planificaci&oacute;n, generosidad y una entrega que fue mucho m&aacute;s all&aacute; de la responsabilidad estrictamente asignada a cada cual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En actos de esta naturaleza, lo habitual ser&iacute;a disponer de muchos meses de trabajo, incluso cerca de un a&ntilde;o, para preparar cada fase, cada recorrido, cada espacio, cada dispositivo de seguridad, cada atenci&oacute;n institucional y cada necesidad de comunicaci&oacute;n. Sin embargo, en esta ocasi&oacute;n, todo tuvo que hacerse en apenas dos meses. Ese dato, por s&iacute; solo, ayuda a comprender la dimensi&oacute;n del trabajo realizado.
    </p><p class="article-text">
        Organizar una visita de estas caracter&iacute;sticas no consiste &uacute;nicamente en colocar autoridades, dise&ntilde;ar recorridos o prever una cobertura informativa. Exige comprender la finalidad del acto, identificar sus objetivos, coordinar instituciones, ordenar espacios, prever riesgos, facilitar el trabajo de los medios, garantizar la seguridad y cuidar a quienes participan, asisten o prestan servicio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo ello, adem&aacute;s, en un contexto especialmente sensible: la visita de Su Santidad el Papa Le&oacute;n XIV a unas islas que son frontera, acogida, dolor, esperanza y testimonio directo de la realidad migratoria.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s aconfesional y, precisamente por eso, conviene mirar este tipo de acontecimientos con serenidad y rigor. La aconfesionalidad<em> </em>del Estado no impide reconocer el inter&eacute;s social, institucional y humano de una visita papal, especialmente cuando el mensaje central no se dirige solo a la comunidad cat&oacute;lica, sino al conjunto de la sociedad. Creyentes y no creyentes pod&iacute;an entender el fondo de lo que all&iacute; se estaba expresando: la necesidad de atender a quienes migran, a quienes arriesgan la vida, a quienes buscan protegerse y proteger a los suyos.
    </p><p class="article-text">
        Pero tampoco puede olvidarse que se trataba de una visita del Papa y, por tanto, de un acontecimiento con una dimensi&oacute;n religiosa esencial. En ese plano, la participaci&oacute;n de los cl&eacute;rigos, de las personas consagradas y de quienes asumieron las funciones propias de la liturgia fue determinante para que la celebraci&oacute;n mantuviera su sentido profundo, su solemnidad y su autenticidad. La parte religiosa no fue un a&ntilde;adido al acto, sino uno de sus ejes naturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ah&iacute; hubo orden, preparaci&oacute;n, respeto a los tiempos, a los signos, a los espacios sagrados y a los gestos propios de la liturgia. Porque en una visita de estas caracter&iacute;sticas, lo institucional, lo social y lo religioso no compiten entre s&iacute;: deben convivir con equilibrio para que el mensaje pueda comprenderse en toda su dimensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La finalidad era la visita de Le&oacute;n XIV. Pero el objetivo era m&aacute;s profundo: que se escuchara, sin interferencias, un mensaje de atenci&oacute;n a la necesidad m&aacute;s b&aacute;sica del ser humano: sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Para que ese mensaje pudiera escucharse alto y claro, fue imprescindible una coordinaci&oacute;n real entre protocolo, comunicaci&oacute;n y seguridad. No una coordinaci&oacute;n te&oacute;rica, de manual o de organigrama, sino una coordinaci&oacute;n vivida, pr&aacute;ctica y diaria, construida a base de reuniones, ajustes, conversaciones, decisiones r&aacute;pidas y renuncias personales. Cada &aacute;rea ten&iacute;a su funci&oacute;n, pero ninguna pod&iacute;a trabajar aislada. El protocolo necesitaba de la seguridad. La seguridad necesitaba de la comunicaci&oacute;n. La comunicaci&oacute;n necesitaba comprender los tiempos, los espacios y los gestos del acto. Y todas necesitaban avanzar en la misma direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esa es, probablemente, una de las grandes lecciones que deja esta visita: cuando las &aacute;reas implicadas trabajan como piezas de una misma maquinaria, el acto deja de ser una suma de tareas para convertirse en una acci&oacute;n com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier profesi&oacute;n hay mejores y peores profesionales. Tambi&eacute;n los hay en protocolo, en comunicaci&oacute;n, en seguridad, en producci&oacute;n, en gesti&oacute;n institucional o en cualquier otro &aacute;mbito. Pero cuando un acto sale adelante en circunstancias tan exigentes, no es porque cada persona se haya limitado a cumplir lo justo, sino porque muchas han decidido implicarse m&aacute;s all&aacute; de lo que les correspond&iacute;a. Y eso se not&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Se not&oacute; en quienes asumieron tareas que, en otras circunstancias, quiz&aacute; no habr&iacute;an formado parte de sus funciones. Se not&oacute; en quienes resolvieron problemas sin esperar reconocimiento. Se not&oacute; en quienes colocaron sillas, revisaron espacios, acompa&ntilde;aron recorridos, atendieron indicaciones, corrigieron detalles, facilitaron accesos o simplemente estuvieron donde hac&iacute;a falta estar. Se not&oacute; en las personas voluntarias, en los equipos t&eacute;cnicos, en el personal institucional, en quienes trabajaron antes de que empezara el acto y siguieron trabajando cuando ya hab&iacute;a terminado.
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de entrega no siempre se ve, pero se percibe. Porque cuando un acto est&aacute; hecho con alma, el resultado tiene otra calidad. No se trata solo de que &ldquo;salga bien&rdquo;. Se trata de que tenga sentido.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hubo que gestionar algo que siempre aparece en los grandes acontecimientos: los egos. Los egos de las &aacute;reas, de los cargos, de las instituciones, de los equipos y, a veces, de las personas. En actos de esta dimensi&oacute;n, cada decisi&oacute;n puede generar tensiones, cada espacio puede ser disputado y cada protagonismo puede convertirse en ruido. Por eso es tan importante que alguien recuerde, una y otra vez, cu&aacute;l es el objetivo principal.
    </p><p class="article-text">
        En esta visita, el objetivo no era que brillara una estructura organizativa, ni que sobresaliera un departamento, ni que se impusiera una mirada sobre otra. El objetivo era que el mensaje llegara limpio.
    </p><p class="article-text">
        Y lleg&oacute; porque hubo un trabajo serio, coordinado y profundamente comprometido. Porque no se dejaron los detalles al azar. Porque se entendi&oacute; que cada gesto pod&iacute;a ayudar o distraer. Porque se cuid&oacute; lo grande y tambi&eacute;n lo peque&ntilde;o. Porque se trabaj&oacute; con la conciencia de que, detr&aacute;s de la visita, hab&iacute;a una realidad humana que no pod&iacute;a quedar tapada por la solemnidad del acontecimiento.
    </p><p class="article-text">
        La voz que se alz&oacute; fue la de una de las autoridades m&aacute;s cualificadas para trasladar ese mensaje al mundo: Su Santidad el Papa Le&oacute;n XIV. Pero para que esa voz se escuchara con claridad, fue necesario el trabajo de muchas otras voces silenciosas. Voces que no ocuparon titulares, pero hicieron posible que el mensaje no se perdiera entre fallos, improvisaciones o descoordinaciones.
    </p><p class="article-text">
        Y el mensaje fue claro: todas las instituciones, organismos y gobiernos implicados est&aacute;n obligados a atender a las personas migrantes. A mirarlas. A protegerlas. A no reducirlas a n&uacute;meros, estad&iacute;sticas o debates inc&oacute;modos. A comprender que, antes que cualquier otra consideraci&oacute;n pol&iacute;tica, administrativa o territorial, hay una obligaci&oacute;n humana.
    </p><p class="article-text">
        Canarias conoce bien esa realidad. La conoce por su geograf&iacute;a, por su historia y por su presente. Por eso, la visita del Papa adquiri&oacute; aqu&iacute; una fuerza especial. No habl&oacute; de una realidad lejana. Habl&oacute; de algo que las islas ven, sienten y gestionan desde hace a&ntilde;os. De vidas que llegan. De vidas que se pierden. De familias que esperan. De instituciones que deben responder. De una sociedad que no puede acostumbrarse al sufrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Por eso era tan importante que nada empa&ntilde;ara el mensaje. Que no hubiera ruido. Que la organizaci&oacute;n acompa&ntilde;ara, pero no tapara. Que el protocolo ordenara, la comunicaci&oacute;n amplificara y la seguridad protegiera. Que cada &aacute;rea hiciera su trabajo, s&iacute;, pero sobre todo que todas lo hicieran juntas.
    </p><p class="article-text">
        Lo verdaderamente destacable de esta visita no fue &uacute;nicamente que se organizara un acto complejo en poco tiempo. Fue que se hizo con rigor, con coordinaci&oacute;n y con una implicaci&oacute;n que habla muy bien de las personas que participaron. Personas que, cumpliendo con su trabajo o haci&eacute;ndolo como voluntarias, entendieron la trascendencia de lo que estaba ocurriendo. Y personas que asistieron a los actos con un comportamiento admirable, de respeto, tanto en la explanada del muelle, como en todos los lugares en los que tuvieron la oportunidad de saludar al Santo Padre. Esas personas ser&aacute;n las encargadas de difundir el mensaje.
    </p><p class="article-text">
        Porque hay actos que se preparan. Y hay actos que, adem&aacute;s, se sostienen con alma. Este fue uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        La visita de Le&oacute;n XIV a Canarias dej&oacute; una imagen de organizaci&oacute;n eficaz, s&iacute;, pero sobre todo dej&oacute; la evidencia de que cuando protocolo, comunicaci&oacute;n y seguridad trabajan de manera coordinada, generosa y consciente, el mensaje puede llegar sin distorsiones. Y cuando el mensaje tiene que ver con la dignidad humana, esa claridad no es un detalle menor: es una responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Se alz&oacute; una voz alta y clara. Y detr&aacute;s de esa voz hubo muchas manos, muchas horas y muchas personas que hicieron posible que se escuchara.
    </p><p class="article-text">
        Con orden, con respeto&hellip; Y con humanidad en cada gesto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Suárez Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/visita-papa-canarias_132_13316823.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 07:54:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d7537a5d-7403-42ef-a47b-1165511ec6d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="55215" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d7537a5d-7403-42ef-a47b-1165511ec6d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="55215" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La visita del Papa a Canarias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d7537a5d-7403-42ef-a47b-1165511ec6d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salud mental y la nueva política europea de deportación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/salud-mental-nueva-politica-europea-deportacion_132_13315958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Qué nos dice la experiencia de Estados Unidos tras más de un año de persecución migratoria
</p></div><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre salud mental y pol&iacute;ticas migratorias represivas ya no es un debate lejano para Europa. El 17 de junio de 2026, el Parlamento Europeo aprob&oacute; en Estrasburgo, por 418 votos a favor, 218 en contra y 30 abstenciones, una reforma del Reglamento de Retorno que endurece de forma sustancial el control y la expulsi&oacute;n de personas extranjeras en situaci&oacute;n irregular: habilita la creaci&oacute;n de centros de deportaci&oacute;n fuera de la Uni&oacute;n Europea, ampl&iacute;a la detenci&oacute;n hasta veinticuatro meses &mdash;con una posible pr&oacute;rroga de seis m&aacute;s&mdash; y otorga a las autoridades nacionales nuevas facultades de registro domiciliario [1].
    </p><p class="article-text">
        El debate p&uacute;blico se ha centrado, sobre todo, en la eficacia de estas medidas y en su compatibilidad con el derecho internacional. Pero la evidencia psicol&oacute;gica apunta a otro coste, menos visible y mucho m&aacute;s extendido: el deterioro de la salud mental de personas migrantes que llevan a&ntilde;os, a veces d&eacute;cadas, viviendo, trabajando y criando a sus hijos e hijas en suelo europeo.
    </p><p class="article-text">
        No hablamos solo de quienes podr&iacute;an ser expulsados. Hablamos de comunidades enteras que empiezan a vivir bajo un clima de incertidumbre, hipervigilancia y miedo cr&oacute;nico [3][4].
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un modelo que ya conocemos: la sombra de ICE sobre Europa</strong></h2><p class="article-text">
        La nueva normativa europea no instaura, como tal, devoluciones sumarias en frontera: de hecho, exige expresamente que los acuerdos con terceros pa&iacute;ses respeten el principio de no devoluci&oacute;n. Lo que s&iacute; introduce es una arquitectura de control mucho m&aacute;s amplia, con centros de internamiento en pa&iacute;ses extracomunitarios, detenciones m&aacute;s prolongadas, registros domiciliarios y una obligaci&oacute;n estricta de cooperaci&oacute;n para las personas sujetas a expulsi&oacute;n [1].
    </p><p class="article-text">
        Varios eurodiputados y organizaciones humanitarias han se&ntilde;alado el parecido de este modelo con el que Estados Unidos ha desplegado a trav&eacute;s de ICE en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, advirtiendo del riesgo de normalizar la detenci&oacute;n de personas sin antecedentes penales y de extender controles cada vez m&aacute;s invasivos [1]. Desde C&aacute;ritas Europa se ha alertado de que este tipo de medidas puede &ldquo;estigmatizar y criminalizar&rdquo; a la poblaci&oacute;n migrante en un momento en que las sociedades europeas necesitan m&aacute;s cohesi&oacute;n, no menos [1].
    </p><p class="article-text">
        Desde la psicolog&iacute;a social, esta arquitectura institucional convierte el miedo en una condici&oacute;n estructural, no en una respuesta puntual a una amenaza concreta. Es exactamente el mecanismo que la literatura ha documentado en Estados Unidos durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o y medio: cuando el control migratorio se intensifica, el miedo deja de depender del riesgo real de cada persona y empieza a regular la vida cotidiana de comunidades enteras [6][8].
    </p><h2 class="article-text"><strong>Estr&eacute;s cr&oacute;nico, ansiedad y trauma psicol&oacute;gico</strong></h2><p class="article-text">
        A diferencia del estr&eacute;s agudo, ligado a un evento puntual, la amenaza migratoria sostenida genera estr&eacute;s cr&oacute;nico, uno de los factores m&aacute;s da&ntilde;inos para la salud mental. La evidencia cl&iacute;nica disponible en Europa ya apunta en esta direcci&oacute;n: un estudio realizado en Espa&ntilde;a sobre personas internadas en Centros de Internamiento de Extranjeros encontr&oacute; que siete de cada diez desarrollan sintomatolog&iacute;a ansiosa y depresiva cl&iacute;nicamente significativa, y que dos de cada diez llegan a intentar autolesionarse durante su estancia [2].
    </p><p class="article-text">
        La literatura internacional sobre detenci&oacute;n migratoria, desarrollada inicialmente en contextos australianos y brit&aacute;nicos, coincide en que la incertidumbre sobre el propio futuro legal es, en s&iacute; misma, un factor traum&aacute;tico, con independencia de la duraci&oacute;n de la detenci&oacute;n [10][11][12].
    </p><h2 class="article-text"><strong>Familias migrantes asentadas en Europa: cuando los a&ntilde;os vividos aqu&iacute; no protegen</strong></h2><p class="article-text">
        Una parte importante de las personas que pueden verse afectadas por esta reforma no son personas reci&eacute;n llegadas, sino padres y madres que llevan a&ntilde;os trabajando, pagando impuestos y criando a hijos e hijas escolarizados en Espa&ntilde;a, Francia, Alemania o Italia. La ampliaci&oacute;n de los plazos de detenci&oacute;n y la creaci&oacute;n de centros de deportaci&oacute;n introducen una tensi&oacute;n constante en estos n&uacute;cleos familiares, alterando v&iacute;nculos afectivos y rutinas b&aacute;sicas [13][14].
    </p><p class="article-text">
        La experiencia estadounidense, tras m&aacute;s de un a&ntilde;o de intensificaci&oacute;n de las actuaciones de ICE, resulta especialmente reveladora. Una encuesta de KFF y The New York Times realizada en 2025 encontr&oacute; que m&aacute;s del 20% de las personas migrantes adultas conoc&iacute;a a alguien arrestado, detenido o deportado desde enero de ese a&ntilde;o, y que cuatro de cada diez tem&iacute;a que esto pudiera ocurrirle a un familiar cercano. Tres de cada diez hab&iacute;an limitado su participaci&oacute;n en actividades fuera del hogar por miedo a llamar la atenci&oacute;n sobre su situaci&oacute;n migratoria [6].
    </p><h2 class="article-text"><strong>Ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes: crecer bajo la amenaza</strong></h2><p class="article-text">
        La evidencia sobre los efectos en la infancia es especialmente contundente. Un informe del Urban Institute, tambi&eacute;n de 2025, encontr&oacute; que casi la mitad de los progenitores en familias migrantes con hijos tem&iacute;a ser abordado por las autoridades de inmigraci&oacute;n, y un 42% tem&iacute;a que esto le ocurriera a un familiar cercano. Un 15% hab&iacute;a observado un aumento del estr&eacute;s, la ansiedad o la tristeza en sus hijos a causa de esta preocupaci&oacute;n, cifra que se eleva al 27% en familias de estatus migratorio mixto [7].
    </p><p class="article-text">
        Desde la psicolog&iacute;a del desarrollo sabemos que crecer en un entorno donde la separaci&oacute;n familiar es una posibilidad real y constante puede generar estr&eacute;s t&oacute;xico, una forma de estr&eacute;s prolongado que compromete el desarrollo emocional, cognitivo y social a largo plazo [15]. No hace falta que la separaci&oacute;n llegue a producirse: basta con que se perciba como posible.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lo que ya sabemos: la lecci&oacute;n de Estados Unidos tras m&aacute;s de un a&ntilde;o de ICE</strong></h2><p class="article-text">
        Europa tiene la oportunidad, poco habitual, de observar lo que ya ha ocurrido antes de decidir hacia d&oacute;nde camina. Tras m&aacute;s de un a&ntilde;o de intensificaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas migratorias en Estados Unidos, los datos disponibles son contundentes.
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta a profesionales sanitarios realizada por Physicians for Human Rights en 2025 encontr&oacute; que el 84% de quienes trabajan con poblaci&oacute;n migrante hab&iacute;a observado un descenso significativo o moderado en las visitas de sus pacientes desde enero de ese a&ntilde;o, y que en un 28% de los casos la atenci&oacute;n en salud mental se hab&iacute;a visto directamente afectada. El miedo a la deportaci&oacute;n fue el motivo m&aacute;s citado, se&ntilde;alado por cerca de la mitad de las personas encuestadas [8].
    </p><p class="article-text">
        En el extremo m&aacute;s grave, Human Rights Watch ha documentado que la tasa de mortalidad en los centros de detenci&oacute;n de ICE en 2026 va camino de ser la m&aacute;s alta en veinte a&ntilde;os: dieciocho personas hab&iacute;an fallecido en lo que iba de a&ntilde;o en el momento del informe, cinco de ellas por aparente suicidio [9].
    </p><p class="article-text">
        Estos datos no son anecd&oacute;ticos: son la fotograf&iacute;a de lo que ocurre cuando una sociedad institucionaliza el miedo migratorio durante un periodo prolongado. Es, precisamente, el escenario hacia el que avanza el nuevo marco europeo, salvo que decidamos, como sociedad y como profesionales de la salud, anticiparnos a &eacute;l.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Impacto comunitario y retraimiento social</strong></h2><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas represivas no afectan solo a quienes est&aacute;n en riesgo directo de expulsi&oacute;n. Modifican el comportamiento de comunidades enteras. La literatura sobre el llamado &ldquo;efecto disuasorio&rdquo; muestra c&oacute;mo el miedo a la exposici&oacute;n institucional reduce el uso de servicios sanitarios, educativos y sociales, incluso entre personas con residencia regularizada [6][8].
    </p><p class="article-text">
        Este retraimiento tiene un coste colectivo: dificulta la prevenci&oacute;n en salud mental, debilita la cohesi&oacute;n social y refuerza din&aacute;micas de exclusi&oacute;n que perpet&uacute;an el sufrimiento psicol&oacute;gico a largo plazo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La experiencia cl&iacute;nica: lo que ya describen los profesionales en Espa&ntilde;a</strong></h2><p class="article-text">
        Profesionales de la salud mental que trabajan con poblaci&oacute;n migrante en Espa&ntilde;a describen un patr&oacute;n muy similar al documentado en Estados Unidos: hipervigilancia, dificultad para proyectar el futuro y un miedo persistente que no desaparece con el tiempo. El llamado s&iacute;ndrome de deportabilidad &mdash;la sensaci&oacute;n sostenida de que la propia vida puede desmoronarse por una decisi&oacute;n administrativa&mdash; act&uacute;a como factor de riesgo psicol&oacute;gico incluso en personas que nunca han sido detenidas [2].
    </p><p class="article-text">
        Estos testimonios cl&iacute;nicos coinciden con la literatura cient&iacute;fica internacional, que insiste en la necesidad de enfoques terap&eacute;uticos informados por el trauma y sensibles al contexto sociopol&iacute;tico [10].
    </p><h2 class="article-text"><strong>Implicaciones sociales y de salud p&uacute;blica</strong></h2><p class="article-text">
        Diversos organismos internacionales han advertido que las pol&iacute;ticas migratorias basadas en la persecuci&oacute;n y el castigo generan da&ntilde;os psicol&oacute;gicos evitables, especialmente en la infancia [3][5]. Reducir la incertidumbre legal, proteger la unidad familiar y garantizar el acceso a servicios de salud mental no son solo medidas humanitarias: son intervenciones preventivas con un alto retorno social.
    </p><p class="article-text">
        Organizaciones como el Comit&eacute; Internacional de Rescate han advertido de que la nueva normativa europea corre el riesgo de dejar lagunas legales que desprotejan a las personas migrantes [1]. La experiencia estadounidense sugiere que ese riesgo no es solo ret&oacute;rico: es medible, y ya tiene cifras.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Conclusi&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Europa se encuentra ante una decisi&oacute;n que va mucho m&aacute;s all&aacute; del control de fronteras. La reforma aprobada en junio de 2026 puede convertirse en un determinante estructural de la salud mental de millones de personas que llevan a&ntilde;os formando parte de nuestras sociedades. Estados Unidos nos ha mostrado, en poco m&aacute;s de un a&ntilde;o, lo que ocurre cuando el miedo se institucionaliza: m&aacute;s ansiedad, m&aacute;s depresi&oacute;n, menos acceso a la salud y un coste humano que tardar&aacute; generaciones en revertirse. Ignorar esta evidencia no nos hace m&aacute;s seguros. Nos hace, simplemente, menos responsables con quienes ya conviven con nosotros.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Bibliograf&iacute;a y fuentes</strong></h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Reforma del Reglamento de Retorno de la UE (17 de junio de 2026) &mdash; cobertura y declaraciones de C&aacute;ritas Europa, el Comit&eacute; Internacional de Rescate y eurodiputados, recogidas en Euronews, &Aacute;mbito, La Naci&oacute;n y Deia. <a href="https://www.euronews.com/my-europe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.euronews.com/my-europe</a></li>
                                    <li>Centro de Investigaci&oacute;n y Acci&oacute;n Comunitaria (Universidad de Sevilla) y Servicio Jesuita a Migrantes (2023). Salud mental de las personas migrantes en los CIE en Espa&ntilde;a. Confederaci&oacute;n Salud Mental Espa&ntilde;a. <a href="https://www.consaludmental.org/centro-documentacion/salud-mental-personas-migrantes-cie/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.consaludmental.org/centro-documentacion/salud-mental-personas-migrantes-cie/</a></li>
                                    <li>Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS). Mental health of refugees and migrants. <a href="https://www.who.int/publications/i/item/9789241517530" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.who.int/publications/i/item/9789241517530</a></li>
                                    <li>ACNUR. Mental Health and Psychosocial Support. <a href="https://www.unhcr.org/mental-health-and-psychosocial-support.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.unhcr.org/mental-health-and-psychosocial-support.html</a></li>
                                    <li>Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM). World Migration Report. <a href="https://worldmigrationreport.iom.int/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://worldmigrationreport.iom.int/</a></li>
                                    <li>KFF / The New York Times (2025). Survey of Immigrants. <a href="https://www.kff.org/medicaid/potential-chilling-effects-of-public-charge-and-other-immigration-policies-on-medicaid-and-chip-enrollment/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.kff.org/medicaid/potential-chilling-effects-of-public-charge-and-other-immigration-policies-on-medicaid-and-chip-enrollment/</a></li>
                                    <li>Urban Institute (2025-2026). Immigration Concerns Disrupted Families' Essential Activities and Caused Children Emotional Distress. <a href="https://www.urban.org/research/publication/immigration-concerns-disrupted-families-essential-activities-and-caused" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.urban.org/research/publication/immigration-concerns-disrupted-families-essential-activities-and-caused</a></li>
                                    <li>Physicians for Human Rights (2025). ICE Tactics and Deportation Fears Limit Access to Health Care for Children of Immigrants. <a href="https://phr.org/news/ice-tactics-and-deportation-fears-limit-access-to-health-care-for-children-of-immigrants-survey/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://phr.org/news/ice-tactics-and-deportation-fears-limit-access-to-health-care-for-children-of-immigrants-survey/</a></li>
                                    <li>Human Rights Watch (2026). La salud mental es otra v&iacute;ctima lamentable de ICE. <a href="https://www.hrw.org/es/news/2026/06/03/la-salud-mental-es-otra-victima-lamentable-de-ice" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.hrw.org/es/news/2026/06/03/la-salud-mental-es-otra-victima-lamentable-de-ice</a></li>
                                    <li>von Werthern et al. (2018). The impact of immigration detention on mental health. BMC Psychiatry. <a href="https://bmcpsychiatry.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12888-018-1945-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://bmcpsychiatry.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12888-018-1945-y</a></li>
                                    <li>Steel, Z. et al. (2011). Impact of immigration detention on mental health. Social Science &amp; Medicine. <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21306727/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21306727/</a></li>
                                    <li>Robjant, K., Hassan, R. &amp; Katona, C. (2009). Mental health implications of detaining asylum seekers. British Journal of Psychiatry.</li>
                                    <li>Su&aacute;rez-Orozco, C. et al. (2018). Family separation and immigration policies. American Psychologist.</li>
                                    <li>Dreby, J. (2015). Immigration policy and family separation. Social Science &amp; Medicine.</li>
                                    <li>Shonkoff, J. et al. (2012). The lifelong effects of toxic stress. Pediatrics.</li>
                                    <li>Amnist&iacute;a Internacional Espa&ntilde;a. Investigaci&oacute;n sobre los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE). <a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/espana-amnistia-internacional-pide-que-no-se-prive-de-libertad-a-las-personas-por-motivos-migratorios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/espana-amnistia-internacional-pide-que-no-se-prive-de-libertad-a-las-personas-por-motivos-migratorios/</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leocadio Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/salud-mental-nueva-politica-europea-deportacion_132_13315958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 16:50:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Salud mental y la nueva política europea de deportación]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aquellas pequeñas cosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pequenas-cosas_132_13313697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e6455e3-c0a7-4c01-aba9-a7db7b252663_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aquellas pequeñas cosas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Joan Manuel Serrat no es patrimonio de una ideología. No pertenece a un partido político ni a una corriente de pensamiento determinada. Pertenece a varias generaciones de españoles que crecieron escuchando sus canciones
</p></div><p class="article-text">
        Las democracias rara vez se deterioran de un d&iacute;a para otro. No suelen hacerlo mediante grandes rupturas ni acontecimientos espectaculares: con frecuencia comienzan a erosionarse a trav&eacute;s de decisiones aparentemente menores, gestos simb&oacute;licos que algunos consideran irrelevantes y que, sin embargo, revelan una determinada forma de entender el poder.
    </p><p class="article-text">
        La cultura es uno de esos &aacute;mbitos donde resulta m&aacute;s f&aacute;cil identificar esa deriva. No hablamos &uacute;nicamente de libros retirados de bibliotecas, de espect&aacute;culos cancelados o de programaciones culturales alteradas por razones ideol&oacute;gicas. Hablamos tambi&eacute;n de algo m&aacute;s profundo: de la pretensi&oacute;n de decidir qui&eacute;n merece ser recordado y qui&eacute;n no, qui&eacute;n forma parte del patrimonio colectivo y qui&eacute;n debe ser apartado de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        La reciente decisi&oacute;n del Ayuntamiento de Algete (Madrid) de retirar el nombre de <strong>Joan Manuel Serrat</strong> de un edificio municipal dedicado a la cultura trasciende el &aacute;mbito local. No porque el reconocimiento a un vecino ilustre sea en s&iacute; mismo discutible, sino porque obliga a preguntarnos por qu&eacute; es necesario borrar un nombre para colocar otro. Y cuando la pregunta se formula, la respuesta parece inevitable.
    </p><p class="article-text">
        Joan Manuel Serrat no es patrimonio de una ideolog&iacute;a. No pertenece a un partido pol&iacute;tico ni a una corriente de pensamiento determinada. Pertenece a varias generaciones de espa&ntilde;oles que crecieron escuchando sus canciones, descubriendo la poes&iacute;a a trav&eacute;s de sus versos o encontrando en su m&uacute;sica una forma de interpretar el mundo, de sentirlo, de amarlo y de intentar mejorarlo.
    </p><p class="article-text">
        Su obra forma parte de una memoria sentimental compartida, de una memoria colectiva que hasta ahora parec&iacute;a indiscutible. Porque resulta inquietante que, cada vez con mayor frecuencia, asistamos a episodios en los que determinadas expresiones culturales son cuestionadas no por su valor art&iacute;stico, sino por las opiniones de quienes las crearon. Como si el m&eacute;rito cultural dependiera de la afinidad ideol&oacute;gica con quienes gobiernan en cada momento. La cultura nunca deber&iacute;a superar ninguna prueba de pureza pol&iacute;tica, porque la cultura no naci&oacute; para ser evaluada desde la sospecha.
    </p><p class="article-text">
        Una democracia madura es aquella que protege la libertad de quienes piensan como nosotros, pero tambi&eacute;n la de quienes discrepan. Es aquella que entiende que la creaci&oacute;n art&iacute;stica es, por naturaleza, inc&oacute;moda, diversa y plural. Y es aquella que sabe distinguir entre el debate pol&iacute;tico leg&iacute;timo y la tentaci&oacute;n de convertir la cultura en un territorio sometido a vigilancia ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a conoce demasiado bien las consecuencias de los tiempos en los que artistas, escritores e intelectuales eran observados y perseguidos por expresar ideas diferentes. Precisamente por eso, la Constituci&oacute;n consagr&oacute; la libertad de creaci&oacute;n como una de las expresiones m&aacute;s nobles de nuestra democracia.
    </p><p class="article-text">
        La libertad cultural no es un adorno del sistema democr&aacute;tico, sino una garant&iacute;a esencial. Cuando se cuestiona el legado de un creador por motivos ideol&oacute;gicos, cuando se pretende reescribir simb&oacute;licamente el espacio p&uacute;blico para hacerlo m&aacute;s uniforme y menos plural, lo que est&aacute; en juego no es &uacute;nicamente el nombre de una placa. Lo que est&aacute; en juego es la capacidad de una sociedad para convivir con la diversidad de ideas, sensibilidades y expresiones que la conforman.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez convendr&iacute;a que prest&aacute;semos, a partir de ahora, m&aacute;s atenci&oacute;n a &ldquo;aquellas peque&ntilde;as cosas&rdquo;, como cantaba el maestro Serrat. Porque las sociedades abiertas no empiezan a perder libertad cuando desaparecen los grandes s&iacute;mbolos, sino cuando dejan de defender los peque&ntilde;os. Cuando se normaliza que la discrepancia se convierta en se&ntilde;alamiento o que la pluralidad se transforme en sospecha. O, peor a&uacute;n, cuando la cultura pasa a ser un instrumento pol&iacute;tico de confrontaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una democracia segura de s&iacute; misma no necesita borrar nombres. Necesita preservar la memoria de quienes contribuyeron a hacerla m&aacute;s libre, m&aacute;s cr&iacute;tica y m&aacute;s diversa. Y tambi&eacute;n, como en el caso que nos ocupa, m&aacute;s sonoramente hermosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Saavedra Doménech]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pequenas-cosas_132_13313697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 07:27:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3e6455e3-c0a7-4c01-aba9-a7db7b252663_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="49336" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3e6455e3-c0a7-4c01-aba9-a7db7b252663_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="49336" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aquellas pequeñas cosas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3e6455e3-c0a7-4c01-aba9-a7db7b252663_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mismo mes de la visita del Papa se producirá un desahucio de 100 personas de origen migrante en Gran Canaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mes-visita-papa-producira-desahucio-100-personas-origen-migrante-gran-canaria_132_13312993.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5364e7d-6dca-4efb-9c44-304cc678ff0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mismo mes de la visita del Papa se producirá un desahucio de 100 personas de origen migrante en Gran Canaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo malo de alzar mucho la mirada es no ver al que tienes al lado, sufriendo como un proscrito que los mismos acaparadores de siempre hagan malvivir a las mismas mayorías de siempre</p></div><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de un mes publicamos en este peri&oacute;dico que <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/poderoso-grupo-platanero-felix-santiago-desahucia-cien-personas-norte-gran-canaria_1_13186789.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el poderoso grupo platanero F&eacute;lix Santiago Meli&aacute;n SL iba a desahuciar, en el norte de Gran Canaria</a> -concretamente en el municipio de Gu&iacute;a-, a m&aacute;s de cien personas. Luego surgieron otras noticias: el barco con hantavirus, la visita del Papa y el modo&nbsp;<em>breaking news</em>, que en ocasiones no permite a los redactores hacer seguimiento de todos los temas que se tratan a lo largo del a&ntilde;o, todos ellos importantes.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este caso no deja de ser llamativo por el n&uacute;mero de desalojos, porque algunas de las personas amenazadas de desahucio tienen menores a cargo y por la situaci&oacute;n de vulnerabilidad extrema de algunos vecinos del poblado de Mr. Leacock, ya que algunos est&aacute;n en tratamiento como la di&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        Nos preguntamos qu&eacute; ha sido de<a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/guia-pide-colaboracion-interinstitucional-desalojo-200-vecinos_1_13131613.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la reuni&oacute;n interinstitucional anunciada en prensa</a>, en la que se iban a coordinar el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Gu&iacute;a para evitar que el desalojo se produzca o, en caso de producirse, que estas personas tengan una alternativa habitacional. Nos preguntamos -aunque esto ya se deba a que los periodistas nos hacemos muchas preguntas- si nadie quiere asumir la responsabilidad de esta gesti&oacute;n a un a&ntilde;o de las elecciones, porque se trata de personas de origen migrante, de otra religi&oacute;n y otro idioma, sujetas a toda suerte de prejuicios aporof&oacute;bicos o islam&oacute;fobos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Kr2Pyv7N5J8-6591', 'youtube', 'Kr2Pyv7N5J8', document.getElementById('yt-Kr2Pyv7N5J8-6591'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Kr2Pyv7N5J8-6591 src="https://www.youtube.com/embed/Kr2Pyv7N5J8?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Pero esa idea nos la quitamos inmediatamente de la cabeza, porque el Papa acaba de visitar la isla precisamente para decir que las vidas migrantes importan, y esta redactora vio con sus propios ojos la Plaza de Santa Ana llena de gente alzando la mirada para ver a Le&oacute;n XIV, escuchar el mensaje que tra&iacute;a y sentirse cerca de Dios. Lo malo de alzar mucho la mirada es no ver a quien tienes al lado, sufriendo como un proscrito, mientras los mismos acaparadores de siempre hacen malvivir a las mismas mayor&iacute;as de siempre y, adem&aacute;s, las enfrentan entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pensamos que el asunto se ha podido traspapelar, as&iacute; que desde este peri&oacute;dico estaremos atentos, haciendo las preguntas oportunas y esperando tener m&aacute;s suerte con ellas en los pr&oacute;ximos d&iacute;as (o formul&aacute;ndolas mejor).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gara Santana]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mes-visita-papa-producira-desahucio-100-personas-origen-migrante-gran-canaria_132_13312993.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 17:33:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e5364e7d-6dca-4efb-9c44-304cc678ff0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="51378" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e5364e7d-6dca-4efb-9c44-304cc678ff0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="51378" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El mismo mes de la visita del Papa se producirá un desahucio de 100 personas de origen migrante en Gran Canaria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e5364e7d-6dca-4efb-9c44-304cc678ff0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Papa y Canarias ante el drama migratorio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/papa-canarias-drama-migratorio_132_13311049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cad8d1ec-4917-4925-b631-5d893317712e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Papa y Canarias ante el drama migratorio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La clase trabajadora canaria está participando activa y conscientemente del discurso de la derecha y la ultraderecha, que señala en todo momento a ese colectivo racializado como el culpable de los males que azotan a su sociedad y, por ende, de sus fracasos asociados al dinero
</p></div><p class="article-text">
        Migrar no es un delito. Dar la espalda a quien lo hace por una necesidad acuciante es sin&oacute;nimo de indiferencia hacia la dignidad humana. Este fen&oacute;meno es la respuesta no deseada ante situaciones extremas como la crisis clim&aacute;tica, las guerras y el hambre, que empujan a quienes las sufren a dejar atr&aacute;s su tierra de origen, con el horizonte puesto en otro lugar que les brinde las oportunidades que jam&aacute;s han tenido. En el camino, muchos de esos migrantes mueren y sus cuerpos son abandonados, sin que nadie los entierre ni rece por su alma; otros sufren violaciones, secuestros por redes dedicadas a las tratas de blancas o son forzados a integrar milicias que alimentan numerosos conflictos b&eacute;licos en el norte y centro de &Aacute;frica. Por no quedar, ni siquiera quedan sus huellas sobre la tierra y el polvo por donde transitaron en su &eacute;xodo, mezcla de esperanza y muerte.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La reciente visita del papa <strong>Le&oacute;n XIV</strong> a Canarias tuvo como epicentro su denuncia p&uacute;blica hacia la situaci&oacute;n que afecta a miles personas procedentes de pa&iacute;ses como Senegal, Gambia y Marruecos, entre otros, que se desplazan obligatoriamente desde &Aacute;frica Occidental a trav&eacute;s de la conocida como ruta atl&aacute;ntica o ruta de Canarias, y que ha generado una crisis migratoria sin precedentes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seamos creyentes o no, lo cierto es que hay que aplaudir que dicha autoridad religiosa alzase su voz contra las mafias que trafican con quienes sobreviven a base de dejar su tierra, destacando la ayuda y la solidaridad que reciben de la sociedad canaria a su llegada a nuestras islas en condiciones extremas. No obstante, este se&ntilde;alamiento choca abiertamente con el discurso que, precisamente, enarbola parte de esa misma sociedad, de claro componente racista y xen&oacute;fobo, procedente tanto de ciertas formaciones pol&iacute;ticas como de determinados medios de comunicaci&oacute;n y, de manera m&aacute;s preocupante, de una parte de la propia ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        No en vano, han sido bastantes los comentarios referidos a que, durante su visita, el Papa no prest&oacute; atenci&oacute;n a la situaci&oacute;n del pueblo canario, que est&aacute; harto de escuchar los problemas que perjudican a quienes son de aqu&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto es una m&iacute;nima muestra de que hay un sector amplio que estuvo en contra del motivo real de la visita papal, que no acepta que, poco a poco, transitamos hacia una sociedad mestiza y multicultural, producto de la llegada de personas de &Aacute;frica Occidental, entre otras, sin que ello signifique la renuncia a la historia y la identidad insular que hemos labrado durante siglos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, existe una clara discriminaci&oacute;n racial, asociada al color de la piel de esos migrantes. Ahora, el hijo del vecino juega con un ni&ntilde;o africano, de edad parecida, en el parque de un barrio cualquiera; en los centros educativos p&uacute;blicos, las hijas de obreros comparten aula con chicos originarios de Gambia, recibiendo id&eacute;nticas oportunidades porque la ense&ntilde;anza p&uacute;blica no discrimina en relaci&oacute;n a la renta y el estatus social; y en el deporte vern&aacute;culo de la lucha canaria hay puntales de Mali y Senegal, convertidos en un referente en el terrero y la grada, luciendo con orgullo una equipaci&oacute;n que les ha servido de redenci&oacute;n tras su viaje en patera o cayuco.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de la poblaci&oacute;n latinoamericana asentada en las Islas, los migrantes africanos est&aacute;n de paso hacia la Pen&iacute;nsula, pero el simple hecho de convivir temporalmente con nosotros le otorga el respeto y los m&iacute;nimos derechos de car&aacute;cter universal que debe tener toda persona, independientemente de su condici&oacute;n social, raza o religi&oacute;n, porque no son animales a los que se pueda vapulear e insultar gratuitamente ni abandonar a su suerte. Tienen nombre y apellidos, procedencia, acervo cultural, honradez y una vida que es &uacute;nica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El verdadero problema del racismo y la xenofobia en Canarias contra la migraci&oacute;n africana est&aacute; asociado al dinero. Como espa&ntilde;oles, la Constituci&oacute;n protege los derechos y deberes de la ciudadan&iacute;a, pero el migrante africano es el culpable de que no se cumplan. Tenemos leyes que rigen la convivencia, pero el migrante africano es el causante de que se vulneren. Dentro del sistema p&uacute;blico de ense&ntilde;anza, el alumnado se permite el lujo de desaprovechar la oportunidad de formarse y cuestiona el trabajo de los docentes, amparados por sus madres y padres, que refuerzan esa conducta negativa, pero el migrante africano es el que genera ese ambiente enrarecido. Vivimos en una sociedad patriarcal, donde est&aacute; asentada la violencia de g&eacute;nero, a pesar de las campa&ntilde;as institucionales para erradicarla y de la importancia de la coeducaci&oacute;n, pero el migrante africano es el culpable de la gran cantidad de mujeres blancas canarias maltratadas. Tenemos pol&iacute;ticos que han esquilmado los recursos p&uacute;blicos, abanderando una falsa preocupaci&oacute;n por solucionar los problemas de Canarias, esos de los que todo el mundo se queja diariamente, pero el migrante canario es el responsable de su desaparici&oacute;n y que nunca se reintegren en las arcas del Estado. Una parte de la econom&iacute;a canaria es econom&iacute;a sumergida, se destruyen parajes naturales y arqueol&oacute;gicos por la masificaci&oacute;n tur&iacute;stica y la gentrificaci&oacute;n ha llevado a una nueva especulaci&oacute;n inmobiliaria, pero el migrante africano causa todo esto y mucho m&aacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la excusa de que vivimos mal siempre emerge con fuerza entre quienes piensan as&iacute;, asociada a su poder adquisitivo, nivel consumismo, ostentaci&oacute;n y lucha por escalar en la pir&aacute;mide social a costa del endeudamiento. Cuando su poder econ&oacute;mico disminuye, surge la frustraci&oacute;n, que conduce a la irracionalidad. Muchas personas pretenden volver a d&eacute;cadas atr&aacute;s cuando el dinero proveniente de la burbuja de la construcci&oacute;n se nos ca&iacute;a de los bolsillos. Quieren ese nivel de materialismo y gasto, de ah&iacute; que en la situaci&oacute;n actual, inmersa en una crisis de valores y financiera, busquen culpables directos entre quienes solo son v&iacute;ctimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, los canarios xen&oacute;fobos y racistas proyectan as&iacute; sus frustraciones. No aceptan que una persona negra viva como ellos en su propia isla y, continuamente, tienen en su boca el argumento de que los recursos p&uacute;blicos se gastan en ellos, sin olvidar que les quitan los puestos de trabajo y traen inseguridad. Pero no es coherente que el resto de canarios asumamos ese discurso, que no justifica nada, salvo la persecuci&oacute;n de las personas por su color de piel y procedencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por unos d&iacute;as, la presencia papal disminuy&oacute; intencionadamente el ruido social de quienes se focalizan en los africanos con af&aacute;n de eliminarlos. La clase trabajadora canaria est&aacute; participando activa y conscientemente del discurso de la derecha y la ultraderecha, que se&ntilde;ala en todo momento a ese colectivo racializado como el culpable de los males que azotan a su sociedad y, por ende, de sus fracasos asociados al dinero. Esto les convierte en el altavoz de un continuo relato xen&oacute;fobo y racista, ya que no quieren razonar qu&eacute; factores determinan esa coyuntura y cu&aacute;les son sus posibles soluciones. Siempre habr&aacute; un chivo expiatorio al que echarle la culpa, sin tener pruebas, lo mismo que hicieron los nazis con los jud&iacute;os o los serbios con los musulmanes en la exYugoslavia.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que el Papa se ha marchado, la hipocres&iacute;a, las expresiones y los prejuicios contra los africanos se instalar&aacute;n de nuevo en conversaciones y gestos cotidianos. A lo mejor, todos deber&iacute;amos aprender del Sumo Pont&iacute;fice que, de siendo de raza blanca y vistiendo de blanco, abraza a negros.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Javier León Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/papa-canarias-drama-migratorio_132_13311049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 09:45:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cad8d1ec-4917-4925-b631-5d893317712e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="51763" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cad8d1ec-4917-4925-b631-5d893317712e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="51763" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Papa y Canarias ante el drama migratorio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cad8d1ec-4917-4925-b631-5d893317712e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las estraperlistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estraperlistas_132_13311002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b989271-0492-4529-a58e-8676b8a26b6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las estraperlistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alguien mató a alguien, alguien robó a alguien. Casi todas robaron a todas, y escaparon. Mary tenía un corderito y también escapó</p></div><p class="article-text">
        Luprecio &Aacute;lvarez del Pulgar fue condenado en un tribunal popular y con jurado a veinte a&ntilde;os de c&aacute;rcel atenuada, acusado de contrabando de baratijas, cosas de comer y tabaco. Luprecio actuaba en aquel mercado de contrabandos, colonias de la India y s&aacute;banas de Portugal que se concentraba en la parte alta de la ciudad llamada Santa Luc&iacute;a. Nadie se hubiera percatado de su actividad delictiva, pero ocurri&oacute; lo que suele ocurrir en estos casos: de un hilo peque&ntilde;ito alguien decidi&oacute; tirar y sac&oacute; madeja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mis recuerdos olfativos todav&iacute;a son capaces de rememorar aquellos olores de Santa Luc&iacute;a y convertirlos en aromas de los tiempos inciertos, como ahora. Alguien mat&oacute; a alguien, alguien rob&oacute; a alguien. Casi todas robaron a todas, y escaparon. Mary ten&iacute;a un corderito y tambi&eacute;n escap&oacute;. Las cosas no las pudo hacer peor la computadora de <em>2001. Una odisea en el espacio</em> y nadie le insult&oacute; llam&aacute;ndole IA: todav&iacute;a se era prudente con el uso de la palabra &ldquo;inteligencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La jefa de todo aquello, hoy retirada, se pregunta, &iquest;es necesario buscar extrasueldos con un buen sueldo de ex? No sabe responder. Las acusaciones no quieren empezar por ah&iacute;. Las defensas, es su papel, intentan zafarse. Los acusados se pervierten a s&iacute; mismos con la pantomima. Nadie lo entiende.
    </p><p class="article-text">
        Al poco de iniciar mi peripecia ense&ntilde;ante, me sorprendi&oacute; el af&aacute;n policial de la mayor&iacute;a de mis compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras: todas, y sobre todo, todos, quer&iacute;an castigar, perseguir, se&ntilde;alar, juzgar al cabo. La primera noche en un viaje escolar a Ibiza, acab&eacute; manifestando en una comisar&iacute;a de polic&iacute;a local que yo no era eso, polic&iacute;a, sino profesor de filosof&iacute;a y literatura. Me dejaron libre por los pelos, a mis alumnos tambi&eacute;n. Mis alumnas contemplaban el desafuero desde la &uacute;nica terraza que en aquella rambla estaba abierta a aquellas horas.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente sea esa una de las razones de los males patrios: cuando solo somos ex, actuamos de estraperlistas. Cuando ense&ntilde;antes, se nos confunde con polic&iacute;as. Cuando libres, se empe&ntilde;an en las cadenas y en Cartagena.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando lectores, formamos parte de una estad&iacute;stica, como la de la reciente y clausurada Feria del Libro de Madrid: nadie ha tenido en cuenta la repercusi&oacute;n negativa del evento en la visita del Papa, aunque s&iacute; parece que viceversa, para justificar ciertos descensos de ingresos y visitantes. Menos mal que la directora de la Feria es periodista. Todo fuera de lugar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estraperlistas_132_13311002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 09:41:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0b989271-0492-4529-a58e-8676b8a26b6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="33235" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0b989271-0492-4529-a58e-8676b8a26b6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="33235" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las estraperlistas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0b989271-0492-4529-a58e-8676b8a26b6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El simulacro de la hipocresía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/simulacro-hipocresia_132_13307331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98d82288-9c43-4794-a7ae-44942aef1eee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El simulacro de la hipocresía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La hipocresía radica en la distancia existente entre lo que una persona dice y lo que realmente piensa
</p></div><p class="article-text">
        Un simulacro suele entenderse como una actividad planificada cuyo prop&oacute;sito es preparar a las personas para afrontar una situaci&oacute;n real. A trav&eacute;s de la pr&aacute;ctica, los participantes aprenden procedimientos, identifican riesgos y mejoran su capacidad de respuesta ante acontecimientos que pueden afectar a la seguridad, la salud o el funcionamiento de una organizaci&oacute;n. Sin embargo, el concepto tambi&eacute;n puede emplearse en un sentido figurado para describir conductas que consisten en representar una realidad que no existe. Desde esta perspectiva, puede interpretarse como una forma de simulacro permanente, un ejercicio continuado de construcci&oacute;n de apariencias destinado a proyectar una imagen determinada ante los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la hipocres&iacute;a radica en la distancia existente entre lo que una persona dice y lo que realmente piensa, entre los valores que proclama y las conductas que practica, o entre la imagen que pretende transmitir y su comportamiento cotidiano. En este sentido, puede considerarse una representaci&oacute;n cuidadosamente organizada en la que cada gesto, cada palabra y cada acci&oacute;n forman parte de una escenificaci&oacute;n destinada a influir en la percepci&oacute;n de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Si imagin&aacute;ramos la hipocres&iacute;a como un simulacro formal, el primer paso consistir&iacute;a en definir el objetivo de la representaci&oacute;n, de forma que quien participa en este debe decidir qu&eacute; imagen desea proyectar. Puede tratarse de una persona comprometida con determinadas causas sociales, de alguien que defiende determinados principios &eacute;ticos o de quienes muestran preocupaci&oacute;n por el bienestar colectivo, sabiendo que lo importante no es la autenticidad de esos valores, sino la conveniencia de aparentarlos. Una vez establecido el objetivo, comenzar&iacute;a la fase de dise&ntilde;o. Al igual que en cualquier simulacro real se identifican escenarios y procedimientos, en este ejercicio metaf&oacute;rico se elaboran discursos, argumentos y comportamientos destinados a reforzar la imagen elegida. La siguiente etapa corresponder&iacute;a a la preparaci&oacute;n de la participaci&oacute;n, a trav&eacute;s de la recepci&oacute;n de instrucciones sobre c&oacute;mo actuar. Esta fase requiere una notable capacidad de adaptaci&oacute;n, ya que el participante debe ser capaz de justificar contradicciones, minimizar inconsistencias y ofrecer explicaciones convincentes cuando alguien cuestione la diferencia entre sus palabras y sus actos.
    </p><p class="article-text">
        El escenario desempe&ntilde;a tambi&eacute;n un papel fundamental, porque la hipocres&iacute;a rara vez se desarrolla en privado. Necesita espectadores, de forma que la visibilidad suele ser m&aacute;s importante que la coherencia interna. En dicho escenario, durante la ejecuci&oacute;n del simulacro los participantes ponen en pr&aacute;ctica las habilidades adquiridas. Expresan opiniones que consideran socialmente aceptables, apoyan p&uacute;blicamente determinadas causas o defienden principios que, probablemente, no aplican en su vida cotidiana. La finalidad es generar confianza y admiraci&oacute;n mediante una representaci&oacute;n cuidadosamente construida de forma que, cuanto m&aacute;s convincente resulte la actuaci&oacute;n, mayor ser&aacute; la probabilidad de que el p&uacute;blico acepte la imagen proyectada como aut&eacute;ntica.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, al igual que sucede en cualquier simulacro, la ejecuci&oacute;n no est&aacute; exenta de riesgos, siendo la principal amenaza la aparici&oacute;n de evidencias que revelen la diferencia entre la representaci&oacute;n y la realidad. De hecho, mientras que la jefatura del Estado de la Ciudad del Vaticano hablaba de paz y amor en relaci&oacute;n con la inmigraci&oacute;n durante su visita a Canarias, esos mismos d&iacute;as, en la Uni&oacute;n Europea se aprobaba el Pacto sobre Migraci&oacute;n y Asilo, reflejando un endurecimiento progresivo de la pol&iacute;tica migratoria donde, sintetiz&aacute;ndolo mucho, la agilidad en los retornos y la externalizaci&oacute;n, previo pago de su importe, son dos de sus principales signos de identidad. Y, mientras tanto, de una parte y de otra, no se dejaban de agitar las banderitas. Y si eso no es ser hip&oacute;critas, que baje dios y lo vea&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel González Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/simulacro-hipocresia_132_13307331.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Jun 2026 08:09:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/98d82288-9c43-4794-a7ae-44942aef1eee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="35995" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/98d82288-9c43-4794-a7ae-44942aef1eee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="35995" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El simulacro de la hipocresía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/98d82288-9c43-4794-a7ae-44942aef1eee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La bendición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/bendicion_132_13306991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d74a6cd-3ca8-4add-9c0b-d6216560b498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La bendición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todo el Estado y sus representantes bien vestidos al servicio de la cruzada católica para desquitarse de tanto islam. Dos millones de euros de propina a la diócesis, dos millones de policías, militares, guardias civiles, municipales, aviones y unidades del subsuelo. Actividades públicas, clases y exámenes, carreteras y autopistas, suspendidas. ¡Cámbate!
</p></div><p class="article-text">
        Quienes somos producto de barrio (Schamann, 61) y del &eacute;xodo rural de las d&eacute;cadas de los 50-60-70, cuando volv&iacute;amos al campo a visitar a nuestras familias a quedarnos y recriarnos all&iacute;, not&aacute;bamos la progresiva desafecci&oacute;n, si no religiosa, s&iacute; eclesi&aacute;stica. Mi madre nos soltaba a mi hermano y a m&iacute; largas temporadas en Vecindario. En cierta ocasi&oacute;n, el mayor de mis t&iacute;os, que en paz descanse, le pregunt&oacute; a mi padre: &iquest;oye, Juan, &iquest;por qu&eacute; tus hijos no me piden la bendici&oacute;n?, a lo que mi padre respondi&oacute;: no me la piden ni a m&iacute; y te la van a pedir a ti. Era el proceso de urbanizaci&oacute;n y secularizaci&oacute;n de la sociedad, el abandono progresivo de algunos ritos cat&oacute;licos y la impronta natural de una sociedad laica que soltaba lastres morales y sotanas. Eran los tempranos a&ntilde;os 70. Pero los procesos hist&oacute;ricos no son lineales, y repetimos arretrancos del pasado. Por eso observo con incredulidad las colas interminables pidiendo la bendici&oacute;n a Robert Francis, y me acuerdo de la Edad Media. Una tropa de creyentes y no creyentes en dios padre todo poderoso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poderos&iacute;simo, porque con tanta expectaci&oacute;n construida y generada, el milagro estaba al caer; de hecho, algunos quisieron ver al mes&iacute;as en el atardecer del horizonte de Tef&iacute;a, una aparici&oacute;n extra&ntilde;a sobrevolando por encima de Las Parcelas, pero no, era un guirre de esos pollos nuevos que anidan entre Los Molinos y Aguas Verdes. Y es que el aparato de agitaci&oacute;n y propaganda religioso y laico ha construido una atm&oacute;sfera asfixiante para normalizar que Robert Francis es el enviado. Y muchos se lo comieron. Los medios de comunicaci&oacute;n y el periodismo irreflexivo, sin escatimar gastos en atrezos, crearon un clima propicio para que apareciera la virgen. Y a algunos se les apareci&oacute; en modo relaciones, dietas, o <em>selfis</em> para las redes&hellip; del pescador. Porque en un contexto de miedos e incertidumbres generados por el ultracapitalismo inhumano, la gente necesita agarrarse a una tacha hirviendo que los salve, y el aparato de propaganda lo sabe. Y tanto lo vendieron, que algunas personas asistentes sufrieron de palpitaciones, temblores espasm&oacute;dicos, premoniciones y calambres. Ya faltaba poco para el milagro y muchos periodistas quer&iacute;an dar la primicia. Y lo invocaron por activa a ver si se salvaban de la mediocridad y el anonimato hist&oacute;rico. F&iacute;jate t&uacute; que cuando el avi&oacute;n se averi&oacute;, muchos pensaron que era un castigo divino o una maldici&oacute;n del diablo porque los humanos se han portado mal. Y es verdad que algunos se han portado muy mal. Incluso hubo quien vio a Robert con un mono azul medio tiznado diciendo que era un problema de buj&iacute;as. En la RTVC dijeron que no despegaba por el suave viento de cola. Una tempestad lagunera de esas b&iacute;blicas. Menos mal que los fan&aacute;ticos son los otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo discutieron en sendas redacciones y llegaron a la conclusi&oacute;n de que para activar el marco mental religioso deb&iacute;an usar conceptos ling&uuml;&iacute;sticos apropiados como su santidad, el santo padre, el enviado y leg&iacute;timo representante de dios en la tierra, el jefe de todos los creyentes, etc&eacute;tera. Todo en may&uacute;scula. Rebuscaron en su curr&iacute;culum desde que naci&oacute;, algo susceptible de interpretarse sobrenatural. Pero no, por ahora el tipo es normal. Tiempo hay de inventarse un milagro para santificarlo. Comparado con los dem&aacute;s papas, todav&iacute;a es un pibito. Hay tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y he aqu&iacute; que al final obr&oacute; el milagro y se hizo su voluntad.&nbsp;Consisti&oacute; en que algunas gentes progresistas (socialistas ser&iacute;a exagerar) expresaran que lo extraordinario de Robert es que habla de solidaridad, de justicia y de ayudar a quien lo necesita, sin reparar en que cualquier persona con un m&iacute;nimo de humanidad dice lo mismo. Consisti&oacute; en ocultar deliberadamente que atac&oacute; derechos de las mujeres, que obvi&oacute; sanciones a los pederastas por la justicia ordinaria, y que no mencion&oacute; la guerra imperialista de EE.UU. y Netanyahu. Consisti&oacute; en que se olvidaran por unos d&iacute;as de la separaci&oacute;n de poderes. Muchos liberal-progresistas fliparon obnubilados y entraron en su marco mental y pol&iacute;tico con sus mejores galas, a destriparse por estar a unos cent&iacute;metros del delegado de padre dios en la tierra. &iquest;De qu&eacute; necesitan salvarse? Ni dios lo sabe, pero por si acaso, buscan la bendici&oacute;n papal porque, seg&uacute;n dicen, es algo que no se puede explicar con palabras. Claro que no. Es imposible explicar con palabras semejante irracionalidad. Qu&eacute; alegr&iacute;a cuando les dijeron &iexcl;vayan a la casa del Se&ntilde;or! Dios los bendiga y el se&ntilde;or los coja confesados. Por si acaso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo el Estado y sus representantes bien vestidos al servicio de la cruzada cat&oacute;lica para desquitarse de tanto islam. Dos millones de euros de propina a la di&oacute;cesis, dos millones de polic&iacute;as, militares, guardias civiles, municipales, aviones y unidades del subsuelo. Actividades p&uacute;blicas, clases y ex&aacute;menes, carreteras y autopistas, suspendidas. &iexcl;C&aacute;mbate! Un milagro que las playas las dejaran abiertas. Desde todos los puntos de las islas y allende los mares y la geograf&iacute;a insular y celestial, peregrinaron flotando por encima de las nubes, como Heidi, en &eacute;xtasis profundo y lacrimosa euforia. Dif&iacute;cil no creer en dioses y cosas del otro mundo con semejante movilizaci&oacute;n de personas y recursos.
    </p><p class="article-text">
        A los infieles solo nos queda esperar (rezar tambi&eacute;n) que no nos crucifiquen. Y a las mujeres infieles, que las eximan de la hoguera. En realidad, para concluir con la contrarreforma que amenaza nuestra democracia, bastar&iacute;a con incluir la crucifixi&oacute;n y la hoguera en el c&oacute;digo penal para toda persona que no comulgue con la deriva de los tiempos actuales. Y nadie protestar&iacute;a, porque con la campa&ntilde;a que ha hecho el periodismo <em>extreme</em>, todo el mundo lo entender&iacute;a&hellip; lo de la crucifixi&oacute;n y la quema de brujas me refiero.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay cosas que s&iacute; han cambiado, antes, cuando ped&iacute;as la bendici&oacute;n, te pon&iacute;an la mano en la cabeza o te daban unas pesetas. Ahora, en cambio, le damos dos millones de euros al delegado de dios en la tierra para que sigan repartiendo hostias. Al final, la cruzada ha remontado su descr&eacute;dito, y el resultado al descanso es: islam 1, cristianismo 2.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/bendicion_132_13306991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 20:40:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8d74a6cd-3ca8-4add-9c0b-d6216560b498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="50232" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8d74a6cd-3ca8-4add-9c0b-d6216560b498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="50232" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La bendición]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8d74a6cd-3ca8-4add-9c0b-d6216560b498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Réquiem por los pámpanos y los chicharros canarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/requiem-pampanos-chicharros-canarios_132_13305850.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e60b8d9f-500a-44cb-92de-2bd9a61b8209_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Réquiem por los pámpanos y los chicharros canarios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando el canario come rufo o jurel, no come pámpano o chicharro, aunque el pescado designado sea exactamente el mismo, porque lo que come la gente no es pescado, carne, fruta o verdura en abstracto, sino el pescado, la carne, la fruta o la verdura que ella designan con sus propias palabras
</p></div><p class="article-text">
        D&iacute;as atr&aacute;s acud&iacute; a comprar pescado a uno de esos templos del despilfarro y la opulencia que tanto alegran las pajarillas al consumidor moderno que son las grandes superficies y me sucedi&oacute; algo que me hizo caer en la cuenta de hasta qu&eacute; punto tienen las palabras poder para cambiar el mundo. Hab&iacute;a en la pescader&iacute;a unos hermosos ejemplares de ese manjar del mar que los canarios llamamos <em>p&aacute;mpano</em> y un par de canastas de humildes chicharros, casi saltando, de lo fresco que estaban, como si acabaran de sacarlos del agua. Ped&iacute; al mozalbete que tuvo la amabilidad de atenderme, casi un adolescente, con apenas unos pelillos en el bozo, que me pusiera uno de aquellos <strong>p&aacute;mpanos</strong>, cortado en rodajas, y un kilito de <strong>chicharros</strong>, simplemente desbuchados. Me respondi&oacute; de inmediato de forma tajante, con filigrana sint&aacute;ctica incluida, mientras se&ntilde;alaba a los interfectos:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&ldquo;Ni esto son p&aacute;mpanos, caballero, sino <strong>rufos africanos</strong>, ni esto son chicharros, sino <strong>jureles</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qued&eacute; at&oacute;nito. &iquest;C&oacute;mo era posible que yo, que presumo de conocer bien el pescado de nuestro litoral, me equivocara en la identificaci&oacute;n de especies marinas tan comunes para cualquier isle&ntilde;o medianamente familiarizado con la mar?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&ldquo;Bueno, estos no ser&aacute;n p&aacute;mpanos, aunque se les parece mucho, sino rufos -respond&iacute; a mi contradictor, cuando me recuper&eacute; del soponcio-, pero que estos sean jureles me parece m&aacute;s discutible, porque el jurel es un pescado grande y adem&aacute;s atabletado, no peque&ntilde;o y redondo como este&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&ldquo;Pues yo le aseguro a usted que estos no son ni p&aacute;mpanos ni chicharros, sino rufos y jureles. Me lo va a discutir usted a m&iacute;, que soy pescadero de toda la vida&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La actitud categ&oacute;rica del chico provoc&oacute; en m&iacute; una reacci&oacute;n de resignada aceptaci&oacute;n. &ldquo;Si habla con tanta seguridad, debe de ser verdad. Estar&eacute; espeso hoy -me dije para mis adentros-&rdquo;. Tras este momento de amarga claudicaci&oacute;n, por una suerte de sugesti&oacute;n mi cabeza crey&oacute; columbrar diferencias no bien definidas entre los peces que ten&iacute;a delante de m&iacute; y mis p&aacute;mpanos y chicharros de toda la vida. &iquest;Ser&iacute;a que lo que estaba viendo no eran ni p&aacute;mpanos ni chicharros &ldquo;atuales&rdquo;, como dir&iacute;an nuestros pescadores, sino especies parecidas, y que esas diferencias sutiles explicar&iacute;an los cambios de nombre que tan perplejo me hab&iacute;an dejado?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, puesto que en la pescader&iacute;a de mis desenga&ntilde;os no hab&iacute;a m&aacute;s que rufos y jureles, pues un rufo en rodajas para hacer a la plancha con ajo y un poco de pimienta y un kilo de jureles desbuchados para fre&iacute;r ped&iacute;, por favor, al atildado y tenaz empleado que me pusiera. Con toda la profesionalidad y diligencia de que fue capaz, el militante defensor de nombres nuevos me escam&oacute; y cort&oacute; en rodajas el primer rufo que le vino a la mano y me desbuch&oacute; un pu&ntilde;ado de lo que &eacute;l llamaba jureles (aunque yo estaba seguro de que eran chicharros), me empaquet&oacute; ambos pedidos en una espl&eacute;ndida bandeja de pl&aacute;stico, que envolvi&oacute; en dos capas del mismo material, por si acaso los desdichados hijos de la mar ten&iacute;an la tentaci&oacute;n de escaparse para volver a su medio natural, y regres&eacute; al hogar dulce hogar un tanto escamado, con un&nbsp;nombre extra&ntilde;o en la cabeza (<em>rufo</em>), que hab&iacute;a usurpado el puesto de uno familiar,&nbsp;y otro desplazado de&nbsp;su referente habitual (<em>jurel</em>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para almorzar, decid&iacute; fre&iacute;rme un par de los jureles de marras y hacerme a la plancha una rodajita del rufo reci&eacute;n adquirido. Al llev&aacute;rmelos a la boca, no sin cierta aprensi&oacute;n, el paladar me convenci&oacute; de que, en efecto, el pescadero ten&iacute;a raz&oacute;n: aquellos bichos acu&aacute;ticos que hab&iacute;a comprado no pod&iacute;an ser ni p&aacute;mpanos ni chicharros, porque no sab&iacute;an ni a una cosa ni a la otra. &iquest;C&oacute;mo era posible que peces que eran exactamente iguales a los que he llamado toda la vida <em>p&aacute;mpanos </em>y <em>chicharros</em> no tuvieran el sabor de siempre? La explicaci&oacute;n era muy sencilla: mi pescado no sab&iacute;a a p&aacute;mpano ni a chicharro porque le hab&iacute;an cambiado el nombre. Como la realidad depende del nombre, el cambio de nombre hab&iacute;a cambiado la cosa. Ah&iacute; radica la gravedad de asunto que nos ocupa. Cuando cambiamos el nombre de las cosas, no cambiamos s&oacute;lo el ruido o la etiqueta sonora del significante. Cambiamos fundamentalmente su significaci&oacute;n y, con &eacute;l, la sensibilidad y la forma de percibir la cosa designada; la forma de relacionarnos con ella. Lo que quiere decir que los cambios de nombre alteran en mayor o menor medida el ecosistema ling&uuml;&iacute;stico de la gente que los padece. Y no es que el cambio de significante carezca de importancia. Todo lo contrario. Tambi&eacute;n la musicalidad y el ritmo juegan un papel destacad&iacute;simo en la percepci&oacute;n del mundo. Evidentemente, no entran de la misma forma por el o&iacute;do humano monos&iacute;labos como <em>rufo </em>y <em>jurel </em>que tris&iacute;labos como<em> p&aacute;mpano </em>y <em>chicharro</em>. Pero quien se lleva la peor parte en el desaguisado que comentamos son los contenidos espirituales y su influencia en los sentidos corporales.
    </p><p class="article-text">
        Por eso deber&iacute;an las grandes superficies y franquicias nacionales o internacionales que hacen negocio u operan en Canarias respetar no s&oacute;lo los productos y la ecolog&iacute;a del lugar, sino tambi&eacute;n el lenguaje de sus gentes, para no ser c&oacute;mplices de la desaparici&oacute;n de su forma de ver, sentir, oler, gustar y palpar. Los consumidores canarios no deber&iacute;an permitir que los establecimientos comerciales les den rufo o jurel por p&aacute;mpano o chicharro, porque, cuando les dan rufo o jurel por p&aacute;mpano o chicharro, es como si les dieran gato por liebre. Cuando el canario come rufo o jurel, no come p&aacute;mpano o chicharro, aunque el pescado designado sea exactamente el mismo, porque lo que come la gente no es pescado, carne, fruta o verdura en abstracto, sino el pescado, la carne, la fruta o la verdura que ella designan con sus propias palabras. Los nombres de las cosas no son inocuos, como piensa tanta gente inocente y quieren hacerle creer los tiburones que se aprovechan de ella, sino que es quien nos proporciona el sabor, el olor, el color, etc., que las caracteriza. Los nombres est&aacute;n cargados de la experiencia, sensibilidad, ideolog&iacute;a y cultura a que inducen tanto sus valores denotativos como sus valores connotativos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los hurtos idiom&aacute;ticos que nos ocupan son tanto m&aacute;s graves si tenemos en cuenta que afectan a uno de los pilares de nuestra identidad, que es la mar. Los canarios somos mar&iacute;timos y volc&aacute;nicos a la vez, porque de mar y lava est&aacute;n hechas las islas y de mar y lava estamos hechos nosotros mismos. Y, si perdemos los nombres que hemos dado a la mar y sus cosas (<em>baja, caleta, calet&oacute;n, baj&iacute;o, baj&oacute;n, cherne, vieja, chicharro, seba, mares&iacute;a, marullo, guadrao, majuga, chumacera, leito&hellip;</em>) y a nuestros volcanes y las suyas (<em>malpa&iacute;s, caldera, fajana, jameos, roques, furnias&hellip;</em>), entonces desaparecemos. No son los canarismos <em>p&aacute;mpano </em>y <em>chicharro</em> palabras del mont&oacute;n, como pueden serlo el <em>atezado</em> con que designamos la capa de argamasa que echamos a los pisos para que queden lisos o el <em>crey&oacute;n</em> con que designamos el l&aacute;piz de color, por ejemplo, sino palabras de potente caballaje identitario. Tan importante es <em>chicharro</em> en nuestro vocabulario dialectal, que de &eacute;l deriva uno de los gentilicios m&aacute;s caracter&iacute;sticos de las Islas: el <em>chicharrero</em> con que se designa a los naturales de Santa Cruz de Tenerife (y, por extensi&oacute;n, a los tinerfe&ntilde;os todos, por lo menos, desde las otras islas) y hasta a su propia ciudad, en su forma simplificada <em>el Chicharro</em>: &ldquo;Vamos para el Chicharro&rdquo;, dice a veces el castizo chicharrero a sus paisanos cuando se encuentra fuera de su medio natural, para dar fuerza expresiva a su apego a ella. No, no es el canarismo <em>chicharro</em>, que viene rodando a las islas de Portugal o Andaluc&iacute;a desde tiempos inmemoriales, una palabra m&aacute;s, sino una palabra especial. Por eso, si nos la cambian por un jurel cualquiera, nos embruman el entendimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No falta quien piense que el cambio de los nombres dialectales por nombres generales es inevitable, porque, con la globalizaci&oacute;n, la clientela de los centros comerciales no es s&oacute;lo local, sino tambi&eacute;n nacional e internacional. Se trata de un sofisma. En realidad, el mantenimiento de los nombres tradicionales, es decir, el respeto por la sensibilidad y la forma de ver el mundo de la gente de los lugares concretos, no es incompatibles con la globalizaci&oacute;n ni con el hecho de que los forasteros puedan integrarse con todas las de la ley en la sociedad o el pueblo que han elegido para vivir y hasta para hacer negocios. Lo que ocurre es que el viene de fuera tiene la obligaci&oacute;n moral de esforzarse por aprender los nombres, la cultura y las costumbres de la tierra que lo acoge, para no atentar contra la identidad de su gente y enriquecer a su vez su propia alma y su propia cultura. Todos los nombres del mundo -incluso los m&aacute;s generales- tienen su propio medio ambiente, que hay que respetar por encima de todo, porque son la raz&oacute;n de ser del grupo humano que los usa. El mundo no tiene sentido sin palabras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tan fuera de lugar est&aacute;n los nombres de<em> p&aacute;mpano </em>o <em>chicharro</em> en las pescader&iacute;as de Madrid o Burgos como los de <em>rufo </em>o <em>jurel </em>en las de Canarias; como tan fuera de lugar est&aacute;n los nombres ingleses <em>room </em>y <em>door</em>, por ejemplo, en el mundo hispano como los nombres espa&ntilde;oles <em>habitaci&oacute;n </em>y <em>puerta </em>en el mundo anglosaj&oacute;n. Cada pueblo tiene su propia ecolog&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica, que hay que respetar siempre, porque es quien da sentido a su vida. Los nombres locales no son un problema para la comprensi&oacute;n del ser humano, como piensan los que presumen de <em>universalistas</em>, sino una fuente de enriquecimiento para &eacute;l. No hay que temer a la abundancia de nombres. Eso que algunos llaman &ldquo;inflaci&oacute;n verbal&rdquo; es bien una ingenuidad de indocumentados, bien una treta de mercachifles o dictadores para controlar a la gente con esas peligrosas simplezas que algunos denominan &ldquo;espa&ntilde;ol neutro&rdquo; o &ldquo;espa&ntilde;ol deslocalizado&rdquo;, que no es otra cosa que una entelequia, porque no hay lengua o, mejor, manifestaci&oacute;n de una lengua, sin localizaci&oacute;n determinada, sin lugar concreto que ponga los referentes y sin personas de carne y hueso que las hablen; una entelequia hecha a base de las palabras de los que lo dise&ntilde;an, con exclusi&oacute;n de las de los dem&aacute;s. No, no se trata de espa&ntilde;ol neutro o deslocalizado, sino de espa&ntilde;ol perfectamente localizado; localizado en el &aacute;mbito cultural, ideol&oacute;gico, referencia, etc., de aquellos que lo promueven, con exclusi&oacute;n del espa&ntilde;ol de los dem&aacute;s. El espa&ntilde;ol neutro implica un acto de exaltaci&oacute;n y un acto de enajenaci&oacute;n a la vez. De exaltaci&oacute;n de lo propio y de enajenaci&oacute;n de lo de los otros. Cuantos m&aacute;s nombres haya, m&aacute;s rica y diversa ser&aacute; nuestra experiencia del mundo y de la realidad que vivimos y m&aacute;s libres seremos, porque, como hemos dicho ya, los nombres no se limitan a poner etiquetitas sonoras a las cosas, sino que las inventan. Son los verdaderos dioses; criaturas divinas. Por eso es tan necesario no s&oacute;lo la protecci&oacute;n o salvaguarda de la diversidad biol&oacute;gica, cultural e ideol&oacute;gica del planeta, para que el mundo no se nos extinga, como se viene diciendo con toda justeza desde hace mucho tiempo, sino tambi&eacute;n de su diversidad idiom&aacute;tica, que es quien, en definitiva, lo hace posible, porque le da nombre, y quien garantiza la libertad de expresi&oacute;n del ser humano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcial Morera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/requiem-pampanos-chicharros-canarios_132_13305850.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 15:53:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e60b8d9f-500a-44cb-92de-2bd9a61b8209_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="51870" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e60b8d9f-500a-44cb-92de-2bd9a61b8209_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="51870" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Réquiem por los pámpanos y los chicharros canarios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e60b8d9f-500a-44cb-92de-2bd9a61b8209_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La enseñanza del muelle de Arguineguín]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ensenanza-muelle-arguineguin_132_13305798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El puerto pesquero se convirtió en el símbolo más visible de la inacción y la improvisación institucional del Ministerio del Interior español. La falta de recursos, planificación y respuesta eficaz derivaron en una vulneración flagrante de los derechos fundamentales de las personas migrantes</p></div><p class="article-text">
        Entre agosto y noviembre de 2020, Gran Canaria vivi&oacute; una crisis migratoria muy dura. Ante el aumento de llegadas por la ruta canaria, el Gobierno de Espa&ntilde;a improvis&oacute; en el muelle de Arguinegu&iacute;n un campamento que lleg&oacute; a concentrar hasta unas 2.600 personas en condiciones de hacinamiento indignas. Numerosas instituciones y organizaciones humanitarias exigieron el cierre inmediato de las instalaciones en el que llamaron el &ldquo;muelle de la verg&uuml;enza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El puerto pesquero de Arguinegu&iacute;n se convirti&oacute; en el s&iacute;mbolo m&aacute;s visible de la inacci&oacute;n y la improvisaci&oacute;n institucional del Ministerio del Interior espa&ntilde;ol. La falta de recursos, planificaci&oacute;n y respuesta eficaz derivaron en una vulneraci&oacute;n flagrante de los derechos fundamentales de las personas migrantes. Las im&aacute;genes del muelle, que dieron la vuelta al mundo, evidenciaron la ausencia de una estrategia adecuada y la falta de respeto hacia la dignidad de quienes buscaban protecci&oacute;n y un futuro mejor.
    </p><p class="article-text">
        En su visita a Gran Canaria el pasado jueves, Le&oacute;n XIV se acerc&oacute; a este muelle de pescadores - &ldquo;s&iacute;mbolo mundial de la ruta atl&aacute;ntica&rdquo;- para recordar a quienes perdieron su vida en ella, denunciar el trato que recibieron y reciben las personas migrantes, reconocer el trabajo de organizaciones, voluntariado e instituciones que los atienden y convertir el lugar en s&iacute;mbolo de acogida, integraci&oacute;n y esperanza. En su estancia en la isla, Le&oacute;n XIV insisti&oacute; en trasladar a la humanidad la necesidad de abrazar la paz, amparar a las personas migrantes, cuestionar las pol&iacute;ticas migratorias europeas y defender la dignidad humana, los derechos humanos y la justicia social. Este hecho hist&oacute;rico nos debe servir para pararnos a pensar detenida y profundamente&nbsp;sobre todo ello en estos tiempos convulsos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vivimos una &eacute;poca marcada por profundas tensiones internacionales, por el avance de los discursos de odio y por una creciente polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y social que amenaza con erosionar los fundamentos democr&aacute;ticos construidos durante d&eacute;cadas. Las guerras, los desplazamientos forzados, las desigualdades econ&oacute;micas y el deterioro ambiental generan incertidumbre y miedo en amplios sectores de la poblaci&oacute;n. En medio de ese contexto convulso, territorios como Canarias adquieren un valor simb&oacute;lico y pol&iacute;tico singular como espacios de convivencia, diversidad y encuentro entre culturas.
    </p><p class="article-text">
        La historia del archipi&eacute;lago canario ha estado siempre vinculada al intercambio humano. Su posici&oacute;n geogr&aacute;fica, en medio del Atl&aacute;ntico y entre continentes, convirti&oacute; a las islas en lugar de paso, de acogida y de mestizaje cultural. Europa, &Aacute;frica y Am&eacute;rica confluyen en Canarias no solo desde el punto de vista geogr&aacute;fico, sino tambi&eacute;n desde una realidad humana que ha moldeado la identidad insular a lo largo de los siglos. Esa mezcla de influencias constituye hoy uno de los principales patrimonios sociales y culturales del archipi&eacute;lago.
    </p><p class="article-text">
        La diversidad no debe entenderse como una amenaza, sino como una oportunidad colectiva. Sin embargo, en muchos lugares resurgen posiciones pol&iacute;ticas que convierten la diferencia en motivo de confrontaci&oacute;n. Se alimentan prejuicios contra quienes piensan distinto, profesan otra religi&oacute;n o proceden de otros pa&iacute;ses, mientras crecen discursos que simplifican la complejidad social mediante el miedo y la exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Frente a ello, resulta imprescindible reivindicar una cultura democr&aacute;tica basada en el respeto mutuo, el pluralismo y el di&aacute;logo. La democracia no consiste &uacute;nicamente en votar; requiere una convivencia asentada en principios &eacute;ticos y sociales que reconozcan la dignidad de todas las personas. Sin pluralismo no existe una democracia plena.
    </p><p class="article-text">
        La convivencia democr&aacute;tica exige fortalecer los espacios de encuentro. Las sociedades m&aacute;s cohesionadas son aquellas capaces de dialogar desde sus diferencias sin convertirlas en trincheras irreconciliables. El respeto a la diversidad cultural, religiosa y social implica construir valores comunes desde el reconocimiento del otro y un compromiso activo con los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        En Canarias, esta realidad posee una relevancia especial. El archipi&eacute;lago ha conocido los efectos de la emigraci&oacute;n, la pobreza y la dependencia exterior. Miles de canarios tuvieron que abandonar su tierra buscando oportunidades, una memoria que deber&iacute;a reforzar la empat&iacute;a hacia quienes hoy llegan huyendo de la guerra, el hambre o la desesperaci&oacute;n. Las migraciones forman parte de la historia de la humanidad y deben abordarse desde la cooperaci&oacute;n y el respeto a la dignidad humana.
    </p><p class="article-text">
        Las islas se encuentran adem&aacute;s en una posici&oacute;n sensible ante grandes desaf&iacute;os globales. La crisis clim&aacute;tica, la escasez de recursos y la dependencia energ&eacute;tica obligan a repensar el modelo de desarrollo. La sostenibilidad no puede separarse de la justicia social ni del bienestar colectivo. Por eso resulta fundamental avanzar hacia modelos econ&oacute;micos que prioricen la sostenibilidad ambiental, la soberan&iacute;a energ&eacute;tica y el equilibrio territorial. El progreso debe situar a las personas y al territorio en el centro de las decisiones pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Muchas son las consecuencias de la ultraperificidad y de un modelo de desarrollo que, pese al crecimiento econ&oacute;mico y tur&iacute;stico, no ha logrado garantizar el bienestar de una parte importante de la poblaci&oacute;n. El archipi&eacute;lago mantiene algunas de las tasas m&aacute;s elevadas de pobreza y exclusi&oacute;n social del Estado, mientras la desigualdad se acent&uacute;a y el acceso a una vivienda digna se convierte en un problema cada vez m&aacute;s grave para miles de familias. A ello se suma la presi&oacute;n sobre el territorio y los servicios p&uacute;blicos, la precariedad laboral y las dificultades derivadas de la insularidad. Esta realidad es utilizada a menudo de manera irresponsable por determinados grupos pol&iacute;ticos - de extrema derecha y de algunos que se llaman progresistas- para se&ntilde;alar a colectivos vulnerables y alimentar la xenofobia.
    </p><p class="article-text">
        La defensa de la democracia y sus valores&nbsp;tambi&eacute;n pasa por combatir las desigualdades. All&iacute; donde existen exclusi&oacute;n y precariedad se debilita la confianza colectiva. Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas deben garantizar derechos b&aacute;sicos como la vivienda, la educaci&oacute;n, la sanidad y el empleo digno.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la cultura es una herramienta esencial para construir ciudadan&iacute;a cr&iacute;tica y cohesionada. A trav&eacute;s de la educaci&oacute;n y el intercambio cultural se fortalecen valores como la empat&iacute;a, la convivencia y el pensamiento democr&aacute;tico. Las sociedades que fomentan el di&aacute;logo son menos vulnerables a los extremismos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n las tradiciones espirituales y religiosas pueden contribuir a generar puentes de entendimiento cuando se sit&uacute;an al servicio de la dignidad humana, la justicia y la paz. La convivencia democr&aacute;tica exige reconocer la libertad de conciencia y el derecho de cada persona a vivir conforme a sus valores dentro del respeto a los derechos comunes.
    </p><p class="article-text">
        Canarias posee condiciones singulares para convertirse en un referente de convivencia atl&aacute;ntica. Su realidad multicultural y su posici&oacute;n estrat&eacute;gica la sit&uacute;an en un lugar privilegiado para impulsar una visi&oacute;n basada en la cooperaci&oacute;n entre pueblos y culturas. Esa vocaci&oacute;n de encuentro debe formar parte de un proyecto comprometido con la paz, la sostenibilidad y la justicia social.
    </p><p class="article-text">
        Pero defender esos valores requiere valent&iacute;a c&iacute;vica. Es necesario combatir activamente los discursos xen&oacute;fobos, racistas o autoritarios que intentan normalizar la exclusi&oacute;n. La democracia necesita una ciudadan&iacute;a comprometida con los derechos humanos y con la construcci&oacute;n de sociedades inclusivas.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de incertidumbre global, resulta m&aacute;s necesario que nunca recuperar el valor de la convivencia. Frente a quienes pretenden dividir mediante el miedo, es imprescindible reivindicar la solidaridad, el di&aacute;logo y la cooperaci&oacute;n para afrontar los desaf&iacute;os del presente y del futuro. Canarias puede y debe seguir siendo un espacio abierto al mundo, donde la diversidad sea fuente de riqueza colectiva.
    </p><p class="article-text">
        La paz no es solamente la ausencia de guerra. Se construye garantizando dignidad, igualdad y oportunidades para todas las personas; defendiendo la democracia frente al autoritarismo, fortaleciendo los servicios p&uacute;blicos y protegiendo el medio ambiente. En una &eacute;poca marcada por la confrontaci&oacute;n y la zozobra, apostar por la convivencia y el pluralismo constituye una condici&oacute;n imprescindible para construir un futuro m&aacute;s justo y humano.
    </p><p class="article-text">
        La visita y el mensaje del papa Le&oacute;n XIV nos deben servir igualmente para reflexionar sobre convivencia, diversidad y democracia en tiempos de incertidumbre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Morales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ensenanza-muelle-arguineguin_132_13305798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 15:19:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La enseñanza del muelle de Arguineguín]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ayuso, Clavijo y Canarias, Estado Libre Asociado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ayuso-clavijo-canarias-libre-asociado_132_13303819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">ATI nació y ha venido ejerciendo la medianería en los ayuntamientos de Tenerife, en el Cabildo y pocos años después, vestida de “nacionalista canaria”, en el Gobierno de Canarias, de intereses empresariales perfectamente identificables tras las decisiones políticas que han venido  tomando en asuntos urbanísticos, de ordenación del territorio, de grandes equipamientos comerciales, de inversiones en infraestructuras… </p></div><p class="article-text">
        Me ha llevado tiempo, casi 20 a&ntilde;os, pero al final creo haberlo entendido. Y ha sido Ayuso quien me lo ha logrado explicar. Gracias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue un d&iacute;a ya lejano cuando un novel alcalde de La Laguna, ya alcalde por tanto y no estudiante de secundaria obligatoria, expres&oacute; su disposici&oacute;n a que Canarias se convirtiera en &ldquo;Estado Libre Asociado&rdquo;. Vamos: como Puerto Rico con relaci&oacute;n a los Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Yo no sab&iacute;a muy bien qu&eacute; es lo que propon&iacute;a. Y me qued&eacute; con la sensaci&oacute;n de que &eacute;l tampoco. Pero s&iacute; que lo sab&iacute;a. &iexcl;Acabo de caer en la cuenta!
    </p><p class="article-text">
        Los ciudadanos de Puerto Rico tienen ciudadan&iacute;a norteamericana y su pa&iacute;s, la bella Borinquen, disfruta de autogobierno. Pero los portorrique&ntilde;os no pueden votar en las elecciones norteamericanas. Y, sin embargo, el Congreso de los Estados Unidos tiene autoridad para aprobar leyes obligatorias para la poblaci&oacute;n boricua, aunque &eacute;sta no haya participado en la elecci&oacute;n de sus miembros ni cuente con los dos senadores que representan a cada uno de los Estados federados.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; algo as&iacute; como una colonia de los yanquis la Preciosa, como &ldquo;la llaman los bardos que cantan su historia&rdquo; que dec&iacute;a el inolvidable &ldquo;lamento&rdquo; borincano?, cuyo estatus proviene de la entrega que hizo la Monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola a los Estados Unidos, all&aacute; por 1898. Eran&nbsp;tiempos expansivos del naciente imperialismo yanqui.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso, como dije, me ha ayudado a entender lo que quer&iacute;a decir por aquel entonces el inefable presidente del Gobierno de Canarias, que vini&eacute;ndose arriba a&ntilde;ad&iacute;a: &ldquo;Y si Estado Libre Asociado significa la independencia del Archipi&eacute;lago, &iquest;qu&eacute; problema hay?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso se ha negado a cumplir el decreto estatal sobre la distribuci&oacute;n solidaria de menores migrantes no acompa&ntilde;ados y lo ha impugnado, presentando un recurso jurisdiccional. Es decir, que los menores no acompa&ntilde;ados que llegan a Canarias por la arriesgad&iacute;sima ruta atl&aacute;ntica se queden en nuestras Islas atendidos por nuestras Instituciones p&uacute;blicas y por las entidades privadas humanitarias. Como si fuera un territorio ajeno, un pa&iacute;s tercero, algo parecido a como es Albania, a estos efectos, para la Uni&oacute;n Europea y para Meloni.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso tambi&eacute;n ha decretado que los estudiantes canarios en Madrid se queden sin bono de transporte, discrimin&aacute;ndolos y yendo m&aacute;s all&aacute; que la propia Prioridad Nacional de Vox&nbsp;-la del mism&iacute;simo Abascal que quiere hundir al Open ARMS-&nbsp;que el PP vergonzosamente viene acatando en cada vez m&aacute;s comunidades aut&oacute;nomas donde son socios de los neofascistas. Y el Gobierno de Canarias, gobierno de perdedores pero con toda legitimidad constitucional y estatutaria, calladita la boca. &iexcl;Sssssh!
    </p><p class="article-text">
        Ayuso, en coherencia con las salvajadas de ignorancia y racismo que prodig&oacute; en su gira por tierras mexicanas, tiene clara cu&aacute;l es la posici&oacute;n que corresponde a Canarias: ser&aacute; la de una colonia o &ldquo;Estado Libre Asociado&rdquo; de instituciones subordinadas en muchos terrenos y de ciudadanos sin derechos pol&iacute;ticos. Siempre, en todo caso, una tierra, unos habitantes y unas instituciones no equiparados a los de los territorios de la Metr&oacute;poli.
    </p><p class="article-text">
        Siempre he pensado, y no es ninguna novedad que lo diga ahora, que ATI naci&oacute; y ha venido ejerciendo la medianer&iacute;a en los ayuntamientos de Tenerife, en el Cabildo y pocos a&ntilde;os despu&eacute;s vestida de &ldquo;nacionalista canaria&rdquo; en el Gobierno de Canarias, de intereses empresariales perfectamente identificables tras las decisiones pol&iacute;ticas que han venido&nbsp;tomando en asuntos urban&iacute;sticos, de ordenaci&oacute;n del territorio, de grandes equipamientos comerciales, de inversiones en infraestructuras&hellip; y de las que han dejado de tomar en materia sanitaria y hospitalaria, de financiaci&oacute;n educativa, universitaria, de apoyo a la dependencia, entre tantas otras. Intereses empresariales, por cierto, perfectamente respetables; pero insaciables y demasiado hegem&oacute;nicos, a trav&eacute;s de sus &ldquo;medianeros&rdquo;,&nbsp;sobre las entidades y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas isle&ntilde;as, pol&iacute;ticas que pagamos todos y que deben responder a los intereses, necesidades y expectativas de la mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero, tal vez por mis pocas entendederas, he tardado en convencerme de que tambi&eacute;n son medianeros del m&aacute;s t&eacute;trico conservadurismo espa&ntilde;ol que representan el peor PP (el de Aznar y Ayuso, aunque figure Feij&oacute;o) y Vox, cada vez m&aacute;s indistinguibles: el centralista, insolidario, c&iacute;nico a m&aacute;s no poder y cada vez m&aacute;s pre&ntilde;ado de xenofobia, racismo y supremacismo. &iexcl;Ah! y despectivo y &iquest;colonialista? con Canarias y con los canarios.
    </p><p class="article-text">
        Y Clavijo calladito. Lo que cambian los tiempos, Venancio, qu&eacute; te parece. &iquest;O no?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se imaginan sus imprecaciones&nbsp;si la tercera de la cuarta parte de lo que el PP le est&aacute; haciendo a Canarias proviniera de gobiernos o instituciones regidas por por gobiernos progresistas o por el PSOE?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ayuso-clavijo-canarias-libre-asociado_132_13303819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 12:25:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ayuso, Clavijo y Canarias, Estado Libre Asociado]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre Historia y estadística del fútbol en Lanzarote, de Pepe Márquez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/historia-estadistica-futbol-lanzarote-pepe-marquez_132_13302306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3bd7d00-9acf-435d-82a0-f2c5dcb1c607_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre Historia y estadística del fútbol en Lanzarote, de Pepe Márquez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Abordar la historia del fútbol en Lanzarote equivale, en la práctica, a describir la evolución de la propia isla y su población a lo largo del siglo XX y el primer cuarto del XXI</p></div><p class="article-text">
        Est&aacute; fuera de discusi&oacute;n que el f&uacute;tbol es mucho m&aacute;s que un deporte, tal y como corroboran las cifras irrebatibles en torno al denominado deporte rey: en todo el mundo lo practican alrededor de 250 millones de personas y unos 3.500 millones lo consideran su deporte favorito o uno de sus deportes favoritos.
    </p><p class="article-text">
        Pero, m&aacute;s all&aacute; de los datos incontestables, el f&uacute;tbol ofrece un cauce de comunicaci&oacute;n que propicia las relaciones y el di&aacute;logo entre clases sociales, es un lugar de encuentro intergeneracional, act&uacute;a como pulsi&oacute;n de emociones y v&iacute;a de escape, es un territorio de sue&ntilde;os de gloria y se erige en un veh&iacute;culo de cohesi&oacute;n social al brindar a sus practicantes y seguidores un sentido de pertenencia a un barrio, un pueblo, una isla o un pa&iacute;s. Y todo ello, a pesar de que se trata solo de un juego, aunque de evidente dimensi&oacute;n universal.
    </p><p class="article-text">
        Por estas y otras razones, este aut&eacute;ntico acontecimiento sociol&oacute;gico ha sido abordado desde m&uacute;ltiples &oacute;pticas. Citaremos tan solo cuatro.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una cr&oacute;nica social, cultural y humana&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En su libro<em> El f&uacute;tbol: mitos, ritos y s&iacute;mbolos</em> (1980), Vicente Verd&uacute; explora en profundidad los aspectos culturales y simb&oacute;licos del f&uacute;tbol. <em>Cuentos de f&uacute;tbol</em> (1995) es una selecci&oacute;n realizada por Jorge Valdano de 24 relatos de destacados escritores espa&ntilde;oles y latinoamericanos como Bryce Echenique, Eduardo Galeano, Roa Bastos, Mario Benedetti, Roberto Fontanarrosa, Jos&eacute; Luis Sampedro, Francisco Umbral, Manuel Vicent y el propio Valdano, entre otros. <em>El fantasista </em>(2006)<em> </em>es una novela en la que el escritor chileno Hern&aacute;n Rivera Letelier aborda de manera entra&ntilde;able el mundo del f&uacute;tbol amateur. Por &uacute;ltimo, <em>Puro f&uacute;tbol </em>(2013), de Roberto Fontanarrosa, es una reflexi&oacute;n sobre la importancia del f&uacute;tbol en la sociedad argentina expresada a trav&eacute;s de una serie de cuentos, en los que el autor nos muestra la pasi&oacute;n, la rivalidad y la locura que rodean a este deporte.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, abordar la historia del f&uacute;tbol en Lanzarote equivale, en la pr&aacute;ctica, a describir la evoluci&oacute;n de la propia isla y su poblaci&oacute;n a lo largo del siglo XX y el primer cuarto del XXI. En efecto, <em>Historia y estad&iacute;stica del f&uacute;tbol en Lanzarote</em>, de Jos&eacute; A. M&aacute;rquez Umpi&eacute;rrez (Arrecife, 1946), trasciende la dimensi&oacute;n de una obra sobre un deporte de masas para convertirse en una cr&oacute;nica social, cultural y humana que abarca m&aacute;s de cien a&ntilde;os de vida insular y se materializa en un trabajo colosal de casi dos mil p&aacute;ginas, ordenadas en tres tomos y un amplio anexo.
    </p><h2 class="article-text">El f&uacute;tbol y la vida cotidiana</h2><p class="article-text">
        Nos encontramos ante un trabajo historiogr&aacute;fico excepcional. Pepe M&aacute;rquez ha estudiado en profundidad y de manera continuada el desarrollo del f&uacute;tbol insular, desde los or&iacute;genes de este deporte a escala mundial y su llegada a las Islas Canarias, hasta los primeros pasos del f&uacute;tbol lanzarote&ntilde;o, la etapa previa a la Guerra Civil, los a&ntilde;os de la posguerra y la consolidaci&oacute;n de clubes, terrenos de juego y competiciones. Por tanto, esta obra ofrece un relato completo, minucioso y honesto del panorama futbol&iacute;stico lanzarote&ntilde;o desde sus inicios hasta la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        El &iacute;ndice general ya revela la magnitud del proyecto, pues cada tomo corresponde a una etapa hist&oacute;rica concreta, contextualizada en su &eacute;poca y vinculada a los cambios sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos de la isla. Pepe M&aacute;rquez desvela c&oacute;mo el f&uacute;tbol se fue integrando en la vida cotidiana, primero como pr&aacute;ctica restringida a determinados c&iacute;rculos sociales y, m&aacute;s tarde, como aut&eacute;ntico deporte de masas, reflejando fielmente a la comunidad que lo adopt&oacute;, como sucedi&oacute; en tantos otros lugares del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Pepe M&aacute;rquez conoce muy bien la historia que narra. Su voz se percibe en el esmero por las fuentes, en la exhaustividad de los datos y en la recuperaci&oacute;n de nombres que, de otro modo, se perder&iacute;an en el olvido: clubes modestos, directivos an&oacute;nimos, &aacute;rbitros, entrenadores, jugadores y aficionados que sostuvieron el f&uacute;tbol insular en &eacute;pocas de entusiasmo, as&iacute; como en tiempos de crisis. Esa mirada desde dentro, cr&iacute;tica cuando es necesario, pero siempre comprometida, dota a la obra de autenticidad.
    </p><h2 class="article-text">El f&uacute;tbol y su contexto social</h2><p class="article-text">
        En <em>Historia y estad&iacute;stica del f&uacute;tbol en Lanzarote</em>, el lector encontrar&aacute; una narraci&oacute;n cronol&oacute;gica exhaustiva y datos e hitos de enorme valor documental: campos deportivos, torneos emblem&aacute;ticos como el San Gin&eacute;s, campeones regionales desde 1930 y listas de dirigentes, &aacute;rbitros, entrenadores y jugadores lanzarote&ntilde;os que trascendieron el &aacute;mbito insular. Todo ello conforma un archivo imprescindible para comprender el f&uacute;tbol de Lanzarote en su totalidad.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como se indica en la introducci&oacute;n, el autor es consciente de que el f&uacute;tbol no puede desligarse del contexto social que lo rodea. Las luchas internas, la desorganizaci&oacute;n directiva, las crisis recurrentes y los momentos de esplendor se analizan no como hechos aislados, sino como reflejo de una sociedad en constante transformaci&oacute;n. El f&uacute;tbol aparece aqu&iacute; como un espejo y un motor, como un espacio de rivalidad y conflicto, pero tambi&eacute;n como un elemento de cohesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pepe M&aacute;rquez vivi&oacute; el f&uacute;tbol como jugador y entrenador antes de dedicarse a la investigaci&oacute;n y la documentaci&oacute;n. Su experiencia directa del deporte en una &eacute;poca marcada por la escasez de recursos, el esfuerzo colectivo y la pasi&oacute;n le permiti&oacute; comprender el f&uacute;tbol como un fen&oacute;meno social profundamente arraigado en la vida insular, lo que ha dado lugar a varios libros, documentales y exposiciones fotogr&aacute;ficas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Documentar la historia del f&uacute;tbol</h2><p class="article-text">
        Pero este ingente trabajo no se entiende sin la personalidad de su autor. Pepe M&aacute;rquez es un apasionado del f&uacute;tbol que ha recopilado una gran cantidad de informaci&oacute;n a lo largo del tiempo. Su proyecto para documentar la historia del f&uacute;tbol en Lanzarote es el resultado de d&eacute;cadas de compilaci&oacute;n de datos, an&eacute;cdotas, resultados y cr&oacute;nicas acumulados con paciencia y rigor. En sus propias palabras, gran parte del esfuerzo ha consistido en seleccionar testimonios, archivos de clubes, fotograf&iacute;as antiguas y publicaciones locales para reconstruir con fidelidad la evoluci&oacute;n de este deporte desde sus or&iacute;genes hasta la actualidad y poner en valor el papel de la afici&oacute;n, del f&uacute;tbol base y de los numerosos clubes modestos que han sostenido el deporte en cada municipio.
    </p><p class="article-text">
        Su compromiso se materializ&oacute; en 2003 con la publicaci&oacute;n de <em>Historia del f&uacute;tbol en Lanzarote</em>, que escribi&oacute; junto a Antonio J. Montelongo Fr&aacute;nquiz y Francisco Hern&aacute;ndez Delgado. Esta obra pionera, la primera dedicada por completo al balompi&eacute; insular, supuso un hito cultural y deportivo en Lanzarote. Con un enfoque cronol&oacute;gico riguroso y una abundante recopilaci&oacute;n de datos y fotograf&iacute;as, el libro sent&oacute; las bases para el estudio del f&uacute;tbol como elemento clave de la identidad social de la isla, y destac&oacute; su evoluci&oacute;n desde una pr&aacute;ctica inicialmente vinculada a las clases acomodadas hasta su plena popularizaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s que un historiador del f&uacute;tbol</h2><p class="article-text">
        A partir de entonces, continu&oacute; investigando, ampliando archivos, entrevistando a protagonistas, revisando actas, prensa hist&oacute;rica y fondos fotogr&aacute;ficos. El resultado es <em>Historia y estad&iacute;stica del f&uacute;tbol en Lanzarote</em>, una obra enciclop&eacute;dica concebida como un relato completo del f&uacute;tbol insular. Sin embargo, estos s&oacute;lidos avales no le facilitaron la publicaci&oacute;n de la obra, ya que tuvo que luchar durante a&ntilde;os para conseguir el apoyo institucional, convencido de que la gran cantidad de informaci&oacute;n recopilada merec&iacute;a ser preservada, difundida y protegida para que esta memoria colectiva no se perdiera con el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Pepe M&aacute;rquez es, m&aacute;s que un historiador del f&uacute;tbol, un guardi&aacute;n de la memoria colectiva, cuyo trabajo responde a un compromiso personal con la isla, su gente y un deporte que, durante m&aacute;s de un siglo, ha sido punto de encuentro y pasi&oacute;n popular.
    </p><p class="article-text">
        <em>Historia y estad&iacute;stica del f&uacute;tbol en Lanzarote</em> es una obra destinada a perdurar. Un legado documental y emocional que trasciende generaciones e invita al aficionado, al investigador o al simple lector curioso a comprender c&oacute;mo un bal&oacute;n, que ayer rodaba por polvorientos campos de tierra y hoy lo hace por alfombras de c&eacute;sped sint&eacute;tico, ha sido capaz de articular tantos sue&ntilde;os compartidos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota:</strong> Pr&oacute;logo del libro <em>Historia y estad&iacute;stica del f&uacute;tbol en Lanzarote</em>, publicado por el Cabildo de Lanzarote y presentado en la SCRD Torrelavega el 10 de junio de 2026.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario Alberto Perdomo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/historia-estadistica-futbol-lanzarote-pepe-marquez_132_13302306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 10:55:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d3bd7d00-9acf-435d-82a0-f2c5dcb1c607_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="81992" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d3bd7d00-9acf-435d-82a0-f2c5dcb1c607_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="81992" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sobre Historia y estadística del fútbol en Lanzarote, de Pepe Márquez]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d3bd7d00-9acf-435d-82a0-f2c5dcb1c607_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno de Clavijo maltrata a las universidades canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/gobierno-clavijo-maltrata-universidades-canarias_132_13301149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad9d01bb-130c-4f36-b3fa-38bea52b3d5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="canatias"></p><p class="article-text">
        Dentro del actual tsunami conservador y ultra contra el Estado social se incluyen las propuestas dirigidas a la desprotecci&oacute;n de las personas m&aacute;s vulnerables y el calculado debilitamiento de los servicios p&uacute;blicos sanitario y educativo. En ese marco, las universidades p&uacute;blicas constituyen uno de sus objetivos. Lo podemos observar n&iacute;tidamente en Isabel D&iacute;az Ayuso y su poco disimulado intento de estrangulamiento financiero de las seis universidades p&uacute;blicas de la Comunidad de Madrid. Canarias no es ajena a esa devastadora ola. Su Gobierno, el de CC y PP, al mal financiarlos, castiga a los centros superiores de La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria; y, como casi siempre, no solo elude sus competencias y responsabilidades, sino que intenta despejar el bal&oacute;n hacia el Ejecutivo central, convirtiendo al autogobierno en una especie de elemento decorativo.
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que, afortunadamente, en las Islas se han venido produciendo las primeras reacciones ante esa situaci&oacute;n tan negativa que condiciona el presente y pone en riesgo el futuro de nuestros centros superiores. Como la publicaci&oacute;n del Manifiesto en defensa de las Universidades P&uacute;blicas Canarias, suscrito ya por m&aacute;s de 4.000 personas. En su texto se destaca el preocupante clima de descr&eacute;dito y ataque a la instituci&oacute;n universitaria, tanto a nivel internacional como estatal, que cuestiona &ldquo;el valor de la universidad p&uacute;blica, tach&aacute;ndola err&oacute;neamente de gasto superfluo o insinuando que deber&iacute;a limitarse a una visi&oacute;n utilitarista. Debemos alertar sobre estas tendencias: cuando se deslegitima y debilita a la universidad, se erosiona un pilar de la democracia y el progreso social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se recuerda, adem&aacute;s, que estas instituciones han actuado como un poderoso ascensor social, &ldquo;formando a generaciones de canarias y canarios que fueron las primeras personas de su familia en acceder a la universidad, entre ellas, miles de mujeres que encontraron en la universidad el &uacute;nico espacio donde su talento no depend&iacute;a de su apellido ni de su g&eacute;nero&rdquo;. As&iacute; sucedi&oacute; en mi &aacute;mbito familiar y en miles de personas de mi generaci&oacute;n y posteriores, que pudieron cursar estudios superiores en las universidades p&uacute;blicas canarias.
    </p><p class="article-text">
        El Manifiesto asegura, asimismo, que defender las universidades p&uacute;blicas es defender una sociedad m&aacute;s &ldquo;justa e ilustrada&rdquo;, e instando a un compromiso &ldquo;firme y concreto en defensa de nuestras universidades p&uacute;blicas canarias&rdquo;. Exigiendo, por ello, a las administraciones competentes que cumplan plenamente el mandato legal del art&iacute;culo 55 de la Ley Org&aacute;nica del Sistema Universitario (LOSU) en materia de financiaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1% del PIB canario</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, se acaba de crear la Asociaci&oacute;n de Universidades P&uacute;blicas Canarias (UPCAN), que encabezan los dos rectores de las universidades canarias, Francisco Garc&iacute;a Rodr&iacute;guez (ULL) y Llu&iacute;s Serra Majem (ULPGC), &ldquo;con la voluntad de fomentar la cooperaci&oacute;n universitaria, promover su internacionalizaci&oacute;n y su compromiso social&rdquo;. Ambos rectores sostuvieron en su presentaci&oacute;n que van a solicitar claridad de criterios y est&aacute;ndares de calidad en un sistema donde operan tambi&eacute;n otras instituciones.
    </p><p class="article-text">
        En su acto de constituci&oacute;n, la UPCAN reclam&oacute; alcanzar para nuestro sistema universitario el 1% del PIB canario en el a&ntilde;o 2030, como establece la LOSU, lo que supondr&iacute;a disponer de un presupuesto que superar&iacute;a los 500 millones de euros para las dos instituciones, frente a los menos de 300 con los que cuentan ahora.
    </p><p class="article-text">
        Esa circunstancia, disponer hoy de una financiaci&oacute;n en torno al 0,5% de nuestro PIB, se produce cuando la Comunidad Canaria cuenta con un Presupuesto que supera en este ejercicio de 2026 los 12.500 millones de euros; y, tambi&eacute;n, con la realidad de un Gobierno, el de las dos derechas, que ha dejado de ejecutar una media de 1.143 millones anuales en 2023, 2024 y 2025, es decir, m&aacute;s de 3.400 millones en lo que va de legislatura. Mala gesti&oacute;n de los dineros p&uacute;blicos y desatenci&oacute;n de nuestras universidades.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la naciente reacci&oacute;n social y de la comunidad universitaria, el grupo de Coalici&oacute;n Canaria responde presentando en el Parlamento una Proposici&oacute;n No de Ley (PNL) con el rimbombante t&iacute;tulo de &ldquo;impulso de un acuerdo para el cumplimiento del objetivo de financiaci&oacute;n universitaria p&uacute;blica previsto en la Ley Org&aacute;nica del Sistema Universitario&rdquo;. En ella, lejos de asumir alg&uacute;n compromiso de mejora de la financiaci&oacute;n de nuestras universidades p&uacute;blicas, CC sit&uacute;a la responsabilidad tambi&eacute;n en este tema en el Gobierno de Espa&ntilde;a, como ya es marca de la casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Competencia y contrato programa</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por eso, nuestro grupo parlamentario present&oacute; una enmienda a la totalidad a esa PNL de CC. Poniendo el acento en que, seg&uacute;n refleja el art&iacute;culo 134 del Estatuto de Autonom&iacute;a de Canarias, la ense&ntilde;anza superior es nuestra competencia y por tanto es deber del Gobierno de Canarias su adecuada y suficiente financiaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La enmienda de Nueva Canarias, defendida de forma argumentada por nuestra diputada Carmen Hern&aacute;ndez, plantea que se atienda la solicitud conjunta de los dos rectores de las universidades p&uacute;blicas, entregada por escrito a la Consejer&iacute;a de Universidades, Ciencia e Innovaci&oacute;n y Cultura el 30 de junio de 2025, &ldquo;de crecimiento m&iacute;nimo de su financiaci&oacute;n estructural en los presupuestos de 2026 de 25,7 millones de euros, 13,8 millones para la universidad de La Laguna y 11,9 millones para la Universidad de las Palmas de Gran Canaria&rdquo;, incorporando en el presupuesto vigente estas cantidades.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, insta al Gobierno canario a presentar, en un plazo m&aacute;ximo de tres meses, un contrato programa negociado con las universidades p&uacute;blicas canarias, que, conteniendo los instrumentos de programaci&oacute;n y financiaci&oacute;n plurianuales, incluya los objetivos a conseguir, los recursos financieros para ello y los mecanismos de evaluaci&oacute;n del grado de consecuci&oacute;n de dichos objetivos. &ldquo;Esta financiaci&oacute;n por objetivos deber&aacute; ser adicional a la financiaci&oacute;n estructural basal y a la financiaci&oacute;n por necesidades singulares de nuestras universidades, tal como establece el art&iacute;culo 56 de la LOSU&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Reclamando, adem&aacute;s, al Gobierno estatal la reactivaci&oacute;n inmediata de la comisi&oacute;n de trabajo creada para el an&aacute;lisis y desarrollo del art&iacute;culo 55 de la LOSU, que pretende destinar como m&iacute;nimo el 1% del PIB al gasto p&uacute;blico en educaci&oacute;n universitaria p&uacute;blica en el conjunto del Estado, &ldquo;con la participaci&oacute;n de las comunidades aut&oacute;nomas, las universidades y los consejos sociales universitarios, sin eludir que la competencia en materia de ense&ntilde;anza universitaria compete a la Comunidad Aut&oacute;noma de Canarias y, por tanto, su deber de una financiaci&oacute;n suficiente de las universidades canarias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiero apuntar, asimismo, el retroceso que ha sufrido en las cuentas p&uacute;blicas canarias la I+D+i con 21,8 millones de euros menos en 2026 que, en el Presupuesto de 2023, el &uacute;ltimo del pacto de Progreso, pese a que el global presupuestario es de 2.310 millones m&aacute;s que en 2023. Incumpliendo el Pacto Canario por la Ciencia y mostrando que la ciencia no es una prioridad para este Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        La actual ofensiva ultra ve en las universidades solo un negocio y, por eso, trata de debilitar a las p&uacute;blicas para favorecer a las privadas. Desde NC-bc rechazamos por completo ese modelo. Consideramos que nuestras universidades p&uacute;blicas constituyen un patrimonio de la sociedad canaria. Que merecen ser respetadas y apoyadas, recibiendo un trato justo del Gobierno de Canarias. Abandonarlas, como est&aacute; sucediendo, supone un grave perjuicio para la sociedad de las Islas, para su docencia e investigaci&oacute;n, para una mejor formaci&oacute;n de su ciudadan&iacute;a, para poder competir en un mundo cada vez m&aacute;s cambiante y donde la I+D+i es una piedra angular. Urge, por ello, un cambio de rumbo, cumpliendo la Ley, mejorando su financiaci&oacute;n y, en definitiva, siendo consecuentes con el hecho de que la educaci&oacute;n superior y la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica son claves para para el futuro de Canarias, para su transformaci&oacute;n y para la diversificaci&oacute;n de su econom&iacute;a. Tenemos competencias y hay recursos econ&oacute;micos. Falta decisi&oacute;n pol&iacute;tica, saber priorizar el gasto p&uacute;blico y hacer una gesti&oacute;n eficiente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/gobierno-clavijo-maltrata-universidades-canarias_132_13301149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 17:13:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ad9d01bb-130c-4f36-b3fa-38bea52b3d5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="64059" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ad9d01bb-130c-4f36-b3fa-38bea52b3d5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="64059" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Gobierno de Clavijo maltrata a las universidades canarias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ad9d01bb-130c-4f36-b3fa-38bea52b3d5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aquella tragedia en directo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tragedia-directo_132_13300950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/070268e7-8ab5-42d6-b0b9-90e768aa3f55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aquella tragedia en directo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Murieron en la orilla, al cabo de más de dos mil kilómetros de su partida. Su travesía solo sirvió para eso: para morir. Qué cruel y qué triste. La experiencia, a nuestros años, también marcó. Y días pasados, coincidiendo con el Papa León XIV por estos lares, con tantos mensajes sustanciosos tan cerca del escenario del drama, merece ser recordada</p></div><p class="article-text">
        Las circunstancias quisieron que coincidi&eacute;ramos en el espacio de RadioTelevisi&oacute;n Canaria (RTVC), &lsquo;Buenos d&iacute;as, Canarias&rsquo;, durante el que se transmit&iacute;a la llegada de un cayuco al puerto de La Restinga, en El Hierro, hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o. El imprevisible final ten&iacute;a reservada la carta de la zozobra de la embarcaci&oacute;n que, seg&uacute;n se supo con posterioridad, proced&iacute;a de Guinea Conakry, a m&aacute;s de dos mil kil&oacute;metros del enclave herre&ntilde;o, con unas ciento cincuenta personas a bordo.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;bamos en plena conexi&oacute;n. Fue una experiencia singular, de esas que se viven con una intensidad fuera de lo com&uacute;n, en vivo y en directo, como suele repetirse hasta en los &lsquo;spots&rsquo; promocionales ya en desuso. Pasaban los minutos, la tensi&oacute;n fue creciendo, el cayuco hab&iacute;a volcado, cuando ya tocaba los diques del peque&ntilde;o embarcadero&hellip;, a duras penas, con la imagen reflejada en las pantallas interiores, mientras se sobresaltaba -sin que apenas se notara- la ilaci&oacute;n del relato de la periodista presentadora y coordinadora, Pilar Rumeu, consciente de la gravedad de la situaci&oacute;n y con mucho temple, masc&aacute;ndose la tragedia indeseada, la impotencia en la distancia pero tambi&eacute;n all&iacute; en el Mar de las Calmas, donde gritos, brazos, saltos, lamentos y movimientos a la desesperada converg&iacute;an en una precipitada y apurada operaci&oacute;n de salvamento y rescate, en la que participaban no solo los operarios de Salvamento Mar&iacute;timo, una unidad Salvamar, sino tambi&eacute;n voluntarios, cruzrojistas y miembros de clubes de buceo (Si alguien a&uacute;n dudaba de lo que es la solidaridad activa, all&iacute; pudo comprobar c&oacute;mo los resortes, en trat&aacute;ndose de vidas humanas, funcionaron con diligencia).
    </p><p class="article-text">
        Se entrecortaba, como es natural, el relato de Eduardo Pulido, redactor de RTVC, y el desespero de los noes de su c&aacute;mara, Maribel Armas, desbordados ambos ante el suceso cuya magnitud a&uacute;n se desconoc&iacute;a. Se sab&iacute;a que ellos estaban all&iacute;, que su testimonio era de una gran trascendencia period&iacute;stica y medi&aacute;tica, que eran notarios afectados por el dolor y la impotencia. Juani Brito, la directora del programa, se movi&oacute; con su destreza habitual, ultimando esos detalles que, inapreciables, son de gran valor sobre todo en los directos. Y aquel era uno de primer&iacute;simo orden. Porque ante todo, fueron periodistas: lo que ve&iacute;an y contaban iba a ser imagen de portada, eran las secuencias de aquello que deb&iacute;an visionar las autoridades y representantes institucionales que se reun&iacute;an por en&eacute;sima vez en el lugar de los hechos, en busca de una soluci&oacute;n exenta de peligros y de riesgos, una soluci&oacute;n a esa tragedia humana que no distingue entre hombres, mujeres y ni&ntilde;os, embarazadas y nadadores que apenas flotan o de hecho no saben y que, seg&uacute;n se supo, se cobr&oacute; en La Restinga siete v&iacute;ctimas m&aacute;s. Eran las im&aacute;genes y el desespero que deb&iacute;an ver esos comisionados y si alguien las pasa a las autoridades de los pa&iacute;ses africanos y a las mafias traficantes de seres humanos, aunque dudemos de su dolor, mejor; a ver si las conciencias impulsan otras medidas pues una cosa es intentarlo, a la desesperada, en busca de la tierra de promisi&oacute;n, y otra muy distinta, jugarse la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Murieron en la orilla, al cabo de m&aacute;s de dos mil kil&oacute;metros de su partida. Su traves&iacute;a solo sirvi&oacute; para eso: para morir. Qu&eacute; cruel y qu&eacute; triste. La experiencia, a nuestros a&ntilde;os, tambi&eacute;n marc&oacute;. Y d&iacute;as pasados, coincidiendo con el Papa Le&oacute;n XIV por estos lares, con tantos mensajes sustanciosos tan cerca del escenario del drama, merece ser recordada. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Salvador García Llanos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tragedia-directo_132_13300950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 13:23:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/070268e7-8ab5-42d6-b0b9-90e768aa3f55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="55519" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/070268e7-8ab5-42d6-b0b9-90e768aa3f55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="55519" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aquella tragedia en directo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/070268e7-8ab5-42d6-b0b9-90e768aa3f55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fábula y el interruptor (Cuando la nube descubrió que tenía fronteras)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fabula-interruptor-nube-descubrio-tenia-fronteras_132_13300741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9cd14aff-5f35-4505-a69c-3eebefe05556_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fábula y el interruptor (Cuando la nube descubrió que tenía fronteras)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizá la lección más clara sea esta: ya no basta con tener mejores modelos ni mejores controles de seguridad. La IA de frontera está dejando de ser un producto comercial para convertirse en algo que los Estados ven como infraestructura crítica. Y cuando algo se considera infraestructura crítica, rara vez sigue perteneciendo del todo a quien lo construyó</p></div><p class="article-text">
        Lo llamaron <em>Fable</em>.
    </p><p class="article-text">
        F&aacute;bula.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as despu&eacute;s, una orden del secretario de Comercio estadounidense <strong>Howard Lutnick</strong> record&oacute; que, aunque viva en la nube, la inteligencia artificial sigue dependiendo de pasaportes, licencias y decisiones muy terrenales.
    </p><p class="article-text">
        Anthropic present&oacute; <em><strong>Fable 5</strong></em> y <em><strong>Mythos 5</strong></em> como la nueva frontera: m&aacute;s capacidad, m&aacute;s razonamiento, m&aacute;s utilidad. Otra promesa m&aacute;s de ese futuro inevitable que la industria lleva a&ntilde;os vendiendo.
    </p><p class="article-text">
        Y tres d&iacute;as despu&eacute;s, la f&aacute;bula se encontr&oacute; con algo mucho m&aacute;s viejo que cualquier modelo de lenguaje: el Estado. No una inteligencia artificial maligna ni un enjambre de agentes descontrolados. Solo una orden administrativa, un r&eacute;gimen de control de exportaciones y la constataci&oacute;n de que la nube, de repente, tiene frontera.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Anthropic, el Gobierno exigi&oacute; suspender el acceso a <em>Fable 5</em> y <em>Mythos 5</em> a cualquier ciudadano extranjero, dentro o fuera de Estados Unidos, incluyendo a los propios empleados de la empresa que no tuvieran pasaporte americano. El resultado fue tan absurdo como inevitable: si no puedes separar en tiempo real qui&eacute;n puede mirar y qui&eacute;n no, lo m&aacute;s seguro es apagarlo todo. Para todo el mundo. Americanos incluidos. Clientes incluidos.
    </p><p class="article-text">
        La nube, de pronto, ten&iacute;a pasaporte.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n que ha trascendido &mdash;seg&uacute;n Anthropic&mdash; apuntaba a un <em>jailbreak</em> (una forma de forzar al modelo a saltarse sus restricciones o comportarse fuera de los l&iacute;mites previstos) en el que el modelo le&iacute;a c&oacute;digo y se&ntilde;alaba fallos. Dicho as&iacute; parece grave. El problema es que esa misma capacidad, encontrar agujeros en el c&oacute;digo, es exactamente lo que usan los equipos de ciberseguridad todos los d&iacute;as. La misma herramienta que asusta al Gobierno es la que usan para defender sistemas. La diferencia, claro, est&aacute; en qui&eacute;n la tiene y para qu&eacute; la usa. Y esa frontera no siempre est&aacute; tan clara como nos gustar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Lo inquietante no es que el Estado quiera vigilar modelos que pueden tocar temas sensibles de seguridad o defensa. Eso era previsible. La IA de frontera ya no es un experimento de laboratorio. Cuando un modelo puede analizar c&oacute;digo complejo, ayudar en investigaci&oacute;n cient&iacute;fica o automatizar tareas de alto riesgo, el Estado entra en la habitaci&oacute;n. La pregunta no es si entra, sino c&oacute;mo lo hace: con qu&eacute; pruebas, con qu&eacute; proceso y con qu&eacute; posibilidad real de que la empresa pueda defenderse o pedir aclaraciones.
    </p><p class="article-text">
        Porque si con una demostraci&oacute;n limitada o una sospecha poco explicada ya puedes retirar un modelo que est&aacute; en producci&oacute;n, el problema deja de ser solo de Anthropic. Es de toda la industria. Porque ning&uacute;n modelo de frontera es perfecto. Ning&uacute;n sistema complejo est&aacute; libre de comportamientos raros. Y si exiges que no tenga ning&uacute;n fallo antes de dejarlo salir, lo que est&aacute;s haciendo no es regular. Es fingir que la tecnolog&iacute;a real puede existir sin parecerse a la tecnolog&iacute;a real.
    </p><p class="article-text">
        Los nombres que eligi&oacute; Anthropic son casi demasiado perfectos: <em>Fable</em>. <em>Mythos</em>. F&aacute;bula y mito. La industria lleva tiempo poniendo a sus modelos nombres con resonancia literaria o mitol&oacute;gica, como si cada lanzamiento formara parte de una historia m&aacute;s grande. No son solo actualizaciones t&eacute;cnicas. Son relatos. Promesas. Cada nuevo modelo parece acercarnos un poco m&aacute;s a algo que todav&iacute;a no sabemos muy bien c&oacute;mo nombrar sin ponernos solemnes.
    </p><p class="article-text">
        Pero la f&aacute;bula se tropieza siempre con la realidad: jurisdicciones, pasaportes, centros de datos, <em>chips</em>, cables, abogados, tensiones geopol&iacute;ticas y funcionarios que pueden convertir una capacidad t&eacute;cnica en cuesti&oacute;n de seguridad nacional de la noche a la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Nos gusta imaginar la IA como algo et&eacute;reo, flotando en la nube. En realidad tiene suelo, tiene due&ntilde;o, tiene fronteras y tiene interruptores. Y tambi&eacute;n tiene algoritmos que no est&aacute;n escritos en c&oacute;digo, sino en poder. Un poder que, como sabemos desde mucho antes de que existieran estos modelos, no siempre destaca por su precisi&oacute;n ni por su sutileza.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os el relato fue bastante c&oacute;modo: Europa regula demasiado y frena; Estados Unidos innova y deja hacer. Este episodio complica esa historia. Europa puede ahogarte a base de formularios y plazos. Estados Unidos puede simplemente apagar el interruptor cuando le da la gana. Y ninguna de las dos opciones da mucha confianza si eres una empresa que intenta construir algo serio.
    </p><p class="article-text">
        Y hay una iron&iacute;a a&ntilde;adida. Anthropic siempre se ha presentado como la empresa m&aacute;s responsable y prudente del sector, la que hablaba de seguridad y evaluaci&oacute;n antes que nadie. No era la del &laquo;<em>move fast and break things</em>&raquo;. Aun as&iacute;, le han apagado la f&aacute;bula.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; la lecci&oacute;n m&aacute;s clara sea esta: ya no basta con tener mejores modelos ni mejores controles de seguridad. La IA de frontera est&aacute; dejando de ser un producto comercial para convertirse en algo que los Estados ven como infraestructura cr&iacute;tica. Y cuando algo se considera infraestructura cr&iacute;tica, rara vez sigue perteneciendo del todo a quien lo construy&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La f&aacute;bula no se rompi&oacute; porque una m&aacute;quina se volviera demasiado lista.
    </p><p class="article-text">
        Se rompi&oacute; porque el mundo real, con toda su lentitud y su burocracia, decidi&oacute; que tambi&eacute;n ten&iacute;a algo que decir. Y lo dijo de la forma m&aacute;s sencilla posible: apagando el interruptor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fabula-interruptor-nube-descubrio-tenia-fronteras_132_13300741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 11:03:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9cd14aff-5f35-4505-a69c-3eebefe05556_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="60299" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9cd14aff-5f35-4505-a69c-3eebefe05556_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="60299" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La fábula y el interruptor (Cuando la nube descubrió que tenía fronteras)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9cd14aff-5f35-4505-a69c-3eebefe05556_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Papa, Canarias y los colores que faltaron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/papa-canarias-colores-faltaron_132_13299769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f36b8e8e-8964-4d8a-a3b9-5907ea51c896_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Papa, Canarias y los colores que faltaron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay católicos gays, lesbianas, bisexuales y trans que aman a su Iglesia. Personas que rezan, que participan en sus comunidades y que siguen sintiéndose parte de ella a pesar de las dificultades. Esta visita pudo haber sido una ocasión extraordinaria para tender puentes. Un pequeño gesto habría significado muchísimo para muchos corazones</p></div><p class="article-text">
        Junio de 2026 quedar&aacute; escrito en la historia de Canarias. Lo recordaremos por muchas razones, pero una de ellas ser&aacute; imborrable: fue el mes en que un Papa visit&oacute; por primera vez nuestro archipi&eacute;lago.
    </p><p class="article-text">
        Como comunicador, he tenido el privilegio de vivir este acontecimiento desde dentro. El pasado jueves&nbsp;trabaj&eacute; junto al equipo de Radiotelevisi&oacute;n Canaria, todo un honor contarlo para los espectadores de Televisi&oacute;n Canaria. Fue una jornada intensa, emocionante y profesionalmente inolvidable. No todos los d&iacute;as se narra una p&aacute;gina de la historia.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las im&aacute;genes, de los protocolos y de las enormes medidas de seguridad, me quedo con algo mucho m&aacute;s importante: los mensajes. He escuchado con atenci&oacute;n cada discurso del Papa. Y debo reconocer que muchas de sus palabras me han gustado profundamente. Especialmente aquellas que han puesto el foco en los derechos humanos, en la dignidad de las personas migrantes, en la necesidad de construir una sociedad m&aacute;s justa y en la obligaci&oacute;n moral de no mirar hacia otro lado ante el sufrimiento ajeno.
    </p><p class="article-text">
        Canarias sabe mucho de fronteras, de acogida y de esperanza. Por eso, cuando el Papa habl&oacute; de humanidad, de solidaridad y de respeto a la dignidad de cada persona, sus palabras encontraron aqu&iacute; un eco especial.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, precisamente porque esperaba mucho de esta visita, tambi&eacute;n me acompa&ntilde;&oacute; una cierta tristeza.
    </p><p class="article-text">
        Me doli&oacute; comprobar que se perdi&oacute; una oportunidad hist&oacute;rica para acercarse de manera clara y valiente a la comunidad LGTBIQ+. No lo digo por m&iacute;. Lo digo pensando en tantas personas creyentes que viven su fe con autenticidad y que, al mismo tiempo, siguen esperando un gesto inequ&iacute;voco de reconocimiento, de cari&ntilde;o y de inclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay cat&oacute;licos gays, lesbianas, bisexuales y trans que aman a su Iglesia. Personas que rezan, que participan en sus comunidades y que siguen sinti&eacute;ndose parte de ella a pesar de las dificultades. Esta visita pudo haber sido una ocasi&oacute;n extraordinaria para tender puentes. Un peque&ntilde;o gesto habr&iacute;a significado much&iacute;simo para muchos corazones.
    </p><p class="article-text">
        Y si hubo una oportunidad perdida que me produjo a&uacute;n m&aacute;s dolor fue la de no reunirse con las v&iacute;ctimas canarias de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia. Ninguna instituci&oacute;n que aspire a predicar el amor puede olvidar a quienes han sufrido dentro de ella. Ninguna agenda, por importante que sea, deber&iacute;a dejar fuera a quienes llevan a&ntilde;os esperando una palabra de escucha, una mirada de reconocimiento o un gesto de reparaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Porque la reparaci&oacute;n no borra el da&ntilde;o, pero ayuda a dignificar a quienes lo padecieron.
    </p><p class="article-text">
        Escuchar a las v&iacute;ctimas no habr&iacute;a sido un acto pol&iacute;tico. Habr&iacute;a sido un acto profundamente evang&eacute;lico. Una forma de hacer Iglesia. Una forma de hacer comunidad. Una forma de demostrar que el dolor de esas personas importa.
    </p><p class="article-text">
        Por eso me quedo con sentimientos encontrados.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, la alegr&iacute;a inmensa de haber contado un acontecimiento hist&oacute;rico. La satisfacci&oacute;n profesional de formar parte de una cobertura que permanecer&aacute; en la memoria colectiva de Canarias. El orgullo de haber visto a miles de personas emocionarse ante una visita que jam&aacute;s imaginaron vivir.
    </p><p class="article-text">
        Por otro, la sensaci&oacute;n de que algunos silencios pesaron demasiado.
    </p><p class="article-text">
        Junio seguir&aacute; siendo el mes del Orgullo. El mes de los colores que reivindican la diversidad, la igualdad y el derecho a ser uno mismo. Y en Canarias tambi&eacute;n ser&aacute;, para siempre, el mes en que un Papa nos visit&oacute; por primera vez.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; hermoso habr&iacute;a sido que ambas realidades se hubieran encontrado un poco m&aacute;s. Porque el arco&iacute;ris no le quita nada al blanco.
    </p><p class="article-text">
        Al contrario. Con lo bien que le sienta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Barroso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/papa-canarias-colores-faltaron_132_13299769.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 13:13:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f36b8e8e-8964-4d8a-a3b9-5907ea51c896_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="56279" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f36b8e8e-8964-4d8a-a3b9-5907ea51c896_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="56279" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Papa, Canarias y los colores que faltaron]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f36b8e8e-8964-4d8a-a3b9-5907ea51c896_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El amor que mueve a un pueblo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/amor-mueve-pueblo_132_13299249.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4c9bad5-8645-486d-9cb0-a56538550712_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El amor que mueve a un pueblo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tuve al Papa muy cerca, apenas a metro y medio. Pude mirarle a los ojos y nos transmitió una paz inmensa. Pero, sobre todo, quiero quedarme con los valores que mueve la fe cristiana: la bondad, la solidaridad, el cariño, el respeto y la capacidad de perdonar</p></div><p class="article-text">
        Seis y media de la ma&ntilde;ana. Me despierta el sonido estridente del despertador del m&oacute;vil. Lo apago y espero que vuelva a sonar dentro de cinco minutos, como siempre suele hacer, porque soy de las que programan la alarma cada cinco minutos durante veinte, por si me quedo dormida. A la tercera vez que suena, ya me levanto.
    </p><p class="article-text">
        Lo hago con un talante tranquilo, sosegado, cansado de la semana, pero inquieto. S&eacute; que hoy es un d&iacute;a diferente. S&eacute; que hoy es un d&iacute;a especial. S&eacute; que hoy Tenerife se va a llenar de emoci&oacute;n, de fe, de cristiandad y de valores. Y, por eso, la pereza se vence de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de acicalarme, pasar por la ducha, tomar un vaso de leche r&aacute;pido y enfundarme el traje, salgo de casa. Nada m&aacute;s coger el coche ya se nota un ambiente diferente. Bajo por la carretera general de la Cuesta, desde Finca Espa&ntilde;a, que es donde vivo, y comienzo a ver en las paradas de guaguas, saliendo de los portales y caminando por las aceras, a grupos de dos, tres, cuatro o cinco personas. Algunas van solas. La mayor&iacute;a lleva gorros o gorras, mochilas y alg&uacute;n refrigerio. Todos se disponen a bajar a Santa Cruz.
    </p><p class="article-text">
        Van muy temprano, como yo. Son las ocho de la ma&ntilde;ana y bajan a Santa Cruz porque quieren ver al Papa. Hoy todos vamos a ver al Papa.
    </p><p class="article-text">
        Las guaguas pasan llenas. Hay bastante tr&aacute;fico; no como un d&iacute;a cualquiera de trabajo, pero s&iacute; el suficiente para notar que algo importante est&aacute; ocurriendo. Me emociona ver c&oacute;mo en las paradas hay desde ni&ntilde;os hasta mayores, familias enteras y grupos de amigos. Algunos incluso han encargado camisetas conmemorativas para no olvidar este d&iacute;a. Son camisetas blancas con un texto en la espalda que recuerda la efem&eacute;ride tan importante que vamos a vivir. Un recuerdo para que, cuando dentro de unos a&ntilde;os vuelvan a ver las fotos y lean esas palabras, puedan emocionarse de nuevo. Tambi&eacute;n para dejar un legado a quienes vengan despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Una vez llego a Santa Cruz, mucho m&aacute;s f&aacute;cilmente de lo que imaginaba, entro en el aparcamiento y me dispongo a acudir al punto de encuentro desde donde nos dirigir&iacute;amos a la explanada del puerto.
    </p><p class="article-text">
        Empieza a verse mucha gente. Much&iacute;sima gente.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n comenzamos a encontrarnos con los voluntarios, todas esas personas que llevan meses preparando la organizaci&oacute;n y que se han volcado para que todo salga bien. Personas que estaban all&iacute; para cuidar especialmente a quienes m&aacute;s lo necesitan: mayores, personas con diabetes, con alguna discapacidad o con cualquier otra circunstancia que requiriera atenci&oacute;n. Verlos trabajar con tanta entrega y cari&ntilde;o fue emocionante.
    </p><p class="article-text">
        Me emocion&oacute; contemplar a todos caminando hacia un mismo destino, hacia un mismo lugar, movidos por una misma ilusi&oacute;n. Una ilusi&oacute;n compartida. Y eso une. Une a un pueblo, une a una ciudad y une a una isla.
    </p><p class="article-text">
        Llegaban guaguas desde el sur y desde el norte. Ven&iacute;an compa&ntilde;eros desde El Hierro, que hab&iacute;an salido muy temprano en barco para poder estar presentes.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s pasar por la zona del mercado, se abre un portal y me encuentro con un matrimonio amigo. Nos saludamos con alegr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Y ustedes?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; A ver al Papa.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Hombre, claro que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que creo que pocas cosas pod&iacute;an mover a tanta gente como la visita del Papa Le&oacute;n XIV. Un hecho hist&oacute;rico que esta isla jam&aacute;s olvidar&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue impresionante contemplar desde lo alto aquella explanada perfectamente organizada por sectores. Miles de personas con sus gorros y camisetas, guardando un respeto absoluto mientras escuchaban las palabras del Santo Padre. Un Papa que tuvo palabras de cari&ntilde;o, amor y respeto hacia esta tierra. Recibi&oacute; aplausos y v&iacute;tores, pero lo que m&aacute;s me impresion&oacute; fue el silencio sepulcral que se vivi&oacute; durante la misa. Un silencio capaz de poner los pelos de punta.
    </p><p class="article-text">
        Tengo que reconocer que fui una privilegiada. Seg&uacute;n el protocolo, me correspondi&oacute; sentarme en una esquina lateral del escenario. Justamente por all&iacute; pas&oacute; el Papa junto a toda la comitiva.
    </p><p class="article-text">
        Lo tuve muy cerca, apenas a metro y medio. Pude mirarle a los ojos y nos transmiti&oacute; una paz inmensa. Pero, sobre todo, quiero quedarme con los valores que mueve la fe cristiana: la bondad, la solidaridad, el cari&ntilde;o, el respeto y la capacidad de perdonar.
    </p><p class="article-text">
        Mi padre siempre me dec&iacute;a: T&uacute; pon la otra mejilla. Y es verdad que no siempre es f&aacute;cil, pero esos valores siguen teniendo sentido hoy. Todos ellos los encarn&oacute; una persona que quiso estar aqu&iacute;, que quiso estar presente y que tambi&eacute;n quiso poner el foco en un aspecto fundamental de lo que somos como pueblo: la solidaridad de Canarias ante el fen&oacute;meno migratorio.
    </p><p class="article-text">
        Habl&oacute; de ese mar que nos une y que nos separa. De ese mar que ha sido el escenario del sufrimiento de muchas personas que buscaban una vida mejor. Y lo defini&oacute; como el mar del amor.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, un mar recorrido muchas veces por la tristeza, porque muchos no llegan a su destino. Porque dejan atr&aacute;s a sus familias, su pasado y toda una vida. Pero es tambi&eacute;n un mar de amor, porque lo que impulsa a esas personas a partir es el amor hacia los suyos y el deseo de ofrecerles un futuro mejor. Y porque lo que mueve al pueblo canario a recibirlos con los brazos abiertos es tambi&eacute;n el amor.
    </p><p class="article-text">
        Por eso me emocion&oacute; profundamente escuchar esas palabras.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; quiero terminar.
    </p><p class="article-text">
        Con el amor que sent&iacute; aquella ma&ntilde;ana en todas las personas que caminaban, como una servidora, hacia el puerto para ver al Papa. A todos nos mov&iacute;a el amor.
    </p><p class="article-text">
        Ese amor fue precisamente del que habl&oacute; el Papa.
    </p><p class="article-text">
        Y ese amor es, quiz&aacute;s, el que mejor define a esta tierra.
    </p><p class="article-text">
        Con el amor me quedo.
    </p><p class="article-text">
        Y con amor para todos.
    </p><p class="article-text">
        Viva el Papa Le&oacute;n XIV.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rebeca Paniagua]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/amor-mueve-pueblo_132_13299249.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 08:44:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f4c9bad5-8645-486d-9cb0-a56538550712_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="45981" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f4c9bad5-8645-486d-9cb0-a56538550712_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="45981" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El amor que mueve a un pueblo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f4c9bad5-8645-486d-9cb0-a56538550712_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
