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    <title><![CDATA[elDiario.es - Amberes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Amberes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA['La casa es negra': un mundo lleno de fealdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/casa-negra-mundo-lleno-fealdad_132_1821679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fcd81965-9fa9-4b65-8d65-4239c9b34630_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La poeta iraní Forugh Farrojzad."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El impactante documental que la poeta iraní Forugh Farrojzad dedicó a los leprosos</p></div><p class="article-text">
        &laquo;Debemos rebasar nuestra rabia y nuestro asco, debemos hacerlos compartir, para elevar y ensanchar tanto nuestra acci&oacute;n como nuestra moral.&raquo; (Ren&eacute; Char, <em>Hojas de Hipnos</em>, 1944)
    </p><p class="article-text">
        El asco es una emoci&oacute;n visceral. La fisiolog&iacute;a lo presenta como una reacci&oacute;n autom&aacute;tica, innata, ante aquello que nos puede infectar o da&ntilde;ar (lo putrefacto, lo repugnante), y que se expresa con el v&oacute;mito. El asco es, en su forma primera, un mecanismo evolutivo de supervivencia, como se&ntilde;al&oacute; Charles Darwin en <em>La expresi&oacute;n de las emociones en el hombre y en los animales</em> (1872).
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de una reacci&oacute;n fisiol&oacute;gica, el asco es tambi&eacute;n una construcci&oacute;n social con una inequ&iacute;voca dimensi&oacute;n cognitiva, moral, pol&iacute;tica. Martha Nussbaum afirma en <em>Paisajes del pensamiento. La inteligencia de las emociones</em> (2001) que el asco no es un simple desagrado: un olor desagradable produce asco dependiendo de la idea que el sujeto tenga del objeto que desprende ese olor. El asco est&aacute; vinculado a las ideas que tenemos sobre las cosas (su naturaleza, su origen); as&iacute;, las secreciones que genera nuestro propio organismo no son asquerosas mientras est&aacute;n dentro de nuestro cuerpo, pero s&iacute; lo son en cuanto salen de &eacute;l. Quiz&aacute; las l&aacute;grimas sean la &uacute;nica excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El asco depende de la historia social de los objetos y los sujetos. A sentir asco, a detectar lo contaminante, la fuente de contagio, se aprende. Y los seres humanos no solo sentimos asco ante alimentos putrefactos o cosas con un aspecto u olor repulsivo, sino tambi&eacute;n ante individuos o grupos sociales estigmatizados. 
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes de la lepra y su corrupci&oacute;n de la carne son las m&aacute;s cercanas a la representaci&oacute;n can&oacute;nica del asco: el cad&aacute;ver descompuesto. La lepra nos recuerda la extrema vulnerabilidad del cuerpo y cortocircuita nuestra empat&iacute;a. El asco, la repulsi&oacute;n que provoca el leproso conduce a su estigmatizaci&oacute;n social. A los leprosos dedic&oacute; la poetisa iran&iacute; Forugh Farrojzad (1935-1987) su &uacute;nica pel&iacute;cula: <em>La casa es negra</em> (1963), un breve documental de apenas 21 minutos rodado por encargo en una leproser&iacute;a de Tabriz, al noroeste de Ir&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En su <em>Cr&iacute;tica del juicio</em> (1790), Immanuel Kant escribi&oacute; que el arte consigue representar como bellas cosas que en la naturaleza ser&iacute;an feas o desagradables, pero que hay una clase de fealdad que no puede ser representada conforme a su naturaleza sin arruinar toda satisfacci&oacute;n est&eacute;tica: la que despierta asco. Seg&uacute;n la sanci&oacute;n kantiana, <em>La casa es negra</em> est&aacute; destinada al fracaso como experiencia est&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Est&eacute;tica y moral aparecen indisolublemente entrelazadas en las palabras que, sobre fondo negro, abren la pel&iacute;cula de Farrojzad:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;El mundo est&aacute; lleno de fealdad. A&uacute;n habr&iacute;a m&aacute;s si el hombre apartara la mirada. Van a ver en pantalla una imagen de la fealdad, un retrato del sufrimiento que ser&iacute;a injusto ignorar. Por respeto al hombre, debemos luchar contra esta fealdad, aliviar este sufrimiento. Esa es la esperanza que ha inspirado esta pel&iacute;cula.&raquo;
    </p><p class="article-text">
        Es al mismo tiempo una advertencia y un desaf&iacute;o. Una advertencia para aquellos que solo ven en el cine una inofensiva forma de entretenimiento. Un desaf&iacute;o a Kant y a la idea, muy arraigada todav&iacute;a, de que el arte debe reflejar o crear belleza.
    </p><p class="article-text">
        Farrojzad se acerca a los enfermos con pudor y delicadeza, alej&aacute;ndose de cualquier tentaci&oacute;n sensacionalista. Tanto mirar como apartar la mirada tienen aqu&iacute; un significado muy diferente a hacerlo ante una pel&iacute;cula que solo busca el morbo.
    </p><p class="article-text">
        En <em>La casa es negra</em> hay un devastador contraste entre los rostros desfigurados y la belleza indiferente de la naturaleza, entre el dolor de los estigmatizados y la jovialidad que aparece inesperadamente. Un contraste que se multiplica con la superposici&oacute;n de los versos le&iacute;dos en off por Farrojzad: &laquo;Cantar&eacute; Tu nombre con el arpa de diez cuerdas, porque me has creado de una forma maravillosa&raquo;, &laquo;Recuerda que es in&uacute;til que te pongas bella y que eres una canci&oacute;n en el desierto, abandonada de los tuyos&raquo;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Cerrar los ojos, cancelar la persistencia retiniana, no impide la persistencia moral de <em>La casa es negra</em>. Farrojzad invita al espectador a abandonar su indiferencia y mirar de frente con ella el asco y el dolor. Porque el mundo est&aacute; lleno de fealdad, pero a&uacute;n habr&aacute; m&aacute;s si apartamos la mirada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Villasol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/casa-negra-mundo-lleno-fealdad_132_1821679.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Nov 2018 15:53:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salem]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/salem_132_1846347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0997c48-f467-45cd-b59d-310d53616af3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Salem."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recorrido por el pueblo que se hizo famoso por ser el escenario de una de las cazas de brujas más duras de la historia.</p></div><h3 class="article-text">Octubre, 2018</h3><p class="article-text">
        Hay una antigua colonia brit&aacute;nica cerca de Boston llamada Salem. Se divisa desde el ferry, perdida entre la bruma de la lejan&iacute;a como una aparici&oacute;n fantasmal. Hermosas casas, verdes praderas y gentes amables te dan la bienvenida cuando pisas la ciudad por primera vez. Cada esquina tiene encanto colonial, y en cada tienda encuentras tiernos recuerdos que te hacen sentir bien acogida. La calle Essex une los diferentes lugares de inter&eacute;s de la ciudad como un intrincado esqueleto, y los teatrillos callejeros te visten del esp&iacute;ritu del pueblo. Hay museos, parques y lugares de visita obligada que te hacen un v&iacute;vido recorrido por el pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ni&ntilde;os jugando en el parque, familias de paseo, persianas bajadas al anochecer, alg&uacute;n ladrido en lontananza.
    </p><p class="article-text">
        Como una ciudad m&aacute;s. Como si nunca ocurriese nada en Salem.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">1648</h3><p class="article-text">
        Una mujer llamada Bridget Bishop pase&oacute; por estos mismos caminos. Era joven y bella, llena de energ&iacute;a y con ganas de cambiar el mundo. La educaci&oacute;n puritana que hab&iacute;a recibido se le antojaba escasa, ten&iacute;a muchas preguntas sin respuesta, y pronto se dio cuenta de que tendr&iacute;a que hallar por si sola la soluci&oacute;n. En un mundo donde la religi&oacute;n y las apariencias lo era todo, y espiar y ser espiado por los vecinos era el pan de cada d&iacute;a, Bridget aprendi&oacute; a observar y a diferenciar aquellas mentes independientes que brillaban en la seguridad de la intimidad. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aprendi&oacute; todo lo que pudo sobre filosof&iacute;a, bot&aacute;nica y el arte de la lectura y el placer. Era un alma libre con un hambre insaciable, y esa energ&iacute;a pronto necesit&oacute; de un compa&ntilde;ero; fue as&iacute; que, con apenas quince a&ntilde;os, le conoci&oacute;. Fuerte, alto y valiente, alguien que no tendr&iacute;a miedo de equipararse a ella, que en vez de cortarle las alas y obligarle a vivir seg&uacute;n la estricta moral de sus coet&aacute;neos, la impulsar&iacute;a a volar m&aacute;s alto. Bridget se enamor&oacute;, por primera y &uacute;ltima vez en su vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el amor es la ceguera m&aacute;s peligrosa, y Bridge no supo ver los detalles que predec&iacute;an un alma cobarde y envidiosa. Pronto aquel objeto de sus deseos se sinti&oacute; amenazado por su arrolladora naturaleza y por su hambre de conocimiento, de romper los l&iacute;mites. Y, como todo hombre cobarde, la abandon&oacute; entre absurdas y desesperadas mentiras. Aquella fue la primera vez que alguien la llam&oacute; bruja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mundo se par&oacute; para Bridge: el murmullo del correr del agua del riachuelo se apag&oacute;, la brisa oto&ntilde;al ces&oacute;, el eco del bosque desapareci&oacute;. Confundida, no pod&iacute;a apartar la vista de las hierbas y flores aplastadas por las botas de aquel al que am&oacute;. Solo o&iacute;a el latir de su coraz&oacute;n: <em>pum pum</em>, <em>pum pum</em>, <em>pum pum</em>. Siempre que hablan del desamor mencionan el dolor, la tristeza, la soledad; nadie habla del luto. Ese d&iacute;a, en esta ladera, una parte de Bridge muri&oacute;. Se encerr&oacute; en s&iacute; misma, sigui&oacute; cultiv&aacute;ndose, y se alej&oacute; desconfiada de los que la rodeaban. Nunca m&aacute;s volvi&oacute; a caminar con aquella ligereza que la hac&iacute;a acudir a los brazos de su amado, pero se convirti&oacute; en una mujer fuerte, culta y respetada. Todo aquel que se la cruzaba se sent&iacute;a cohibido por su halo de seguridad. Sin embargo, para el ojo avizor, la verdad era m&aacute;s profunda: Bridget estaba de luto.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">1692</h3><p class="article-text">
        Salem estaba dividida entre el pueblo de Salem, lleno de granjeros que conviv&iacute;an con un f&eacute;rreo y tradicional sistema de valores, y la ciudad portuaria y comercial. Establecida all&iacute;, y habiendo desechado hacia mucho la idea del amor, Bridget se cas&oacute; para mantener las apariencias en una estricta comunidad donde la mujer estaba destinada a ser esposa y madre. Tuvo una preciosa hija, Christian Oliver, con su segundo marido, Thomas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es dif&iacute;cil pretender ser oveja cuando tienes alma de lobo, y Bridget encontraba peque&ntilde;o placer en sus grandes sombreros, sus cordones de colores y sus rojos detalles, destacando sobre su negro y sobrio atuendo. Hubo de enfrentar problemas con sus dos primeros maridos al darse cuenta estos de lo intensamente independiente era su mujer, y las acusaciones fueron escalando hasta llegar a incriminarla por contactos &iacute;ntimos con el diablo. Por ello, tras enviudar, encar&oacute; su tercer matrimonio con Edward Bishop de otra manera: una cordial relaci&oacute;n entre dos almas decepcionadas con sus vidas. Juntos llevaban una plantaci&oacute;n de manzanos y una bodega, y Bridge aprendi&oacute; a prodigar su devoci&oacute;n, negando siempre de ra&iacute;z cualquier acusaci&oacute;n contra ella y sus actividades que proviniese de la comunidad y el clima puritano que la rodeaba. Pero, ese a&ntilde;o, las cosas ser&iacute;an diferentes: el radicalismo y fanatismo religioso la convertir&iacute;an en desgraciada protagonista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Abril de 1692</h3><p class="article-text">
        En el mes de abril, se emiti&oacute; una orden de arresto contra Bridget Bishop, acus&aacute;ndola de intimar con el diablo y de practicar la brujer&iacute;a. Su juicio fue presidido por John Hawthorne y Jonathan Corwin, y varios testigos demandaron su culpabilidad. Algunas j&oacute;venes, entre ellas Mercy Lewis y Ann Putnam, acusaron a Bridget de querer obligarles a firmar el libro del diablo y de causarles horribles dolores corporales, escenificando con sus cuerpos tales acusaciones durante los juicios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro testigo, William Stacy, la incrimin&oacute; de haberla hecho perder su hija, y algunos hombres que sol&iacute;an trabajar en su bodega, dijeron haber encontrado marionetas con agujas clavadas, y testificaron que la acusada les hab&iacute;a visitado astralmente; y su propio cu&ntilde;ado la inculp&oacute; de hablar con el diablo. Al mismo tiempo, otras mujeres estaban siendo apresadas y acusadas del delito de brujer&iacute;a, y una de ellas, la confesa Abigail Hobbs, habl&oacute; de los aquelarres que hab&iacute;an protagonizado junto a la acusada, y se&ntilde;al&oacute; que, a causa de su confesi&oacute;n, Bridget la estaba atormentando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bridget era una extra&ntilde;a en el pueblo. Ella hab&iacute;a pasado la vida en la ciudad, lo que, unido a su independiente car&aacute;cter y a sus extravagancias, en las que una mujer virtuosa nunca se permitir&iacute;a caer, fueron responsables de su perdici&oacute;n. Su juicio servir&iacute;a de modelo para los muchos que le sobrevendr&iacute;an: j&oacute;venes afligidas, dram&aacute;ticos confesores y miembros de la comunidad recordando pasadas acusaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bridget fue declarada culpable.&nbsp;
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                </figure><h3 class="article-text">10&nbsp;de junio 1692</h3><p class="article-text">
        Bridget fue la primera mujer condenada y ejecutada por brujer&iacute;a en Salem; lo que comenz&oacute; con las acusaciones de dos ni&ntilde;as que contaron haber sido pose&iacute;das por el demonio, deriv&oacute; en una serie de juicios donde el tel&oacute;n de fondo eran los intereses contrapuestos entre acusados y acusadores. Dieciocho mujeres y hombres seguir&iacute;an los pasos de Bridget hacia la horca, otros tantos hallaron su fin en la c&aacute;rcel, y cientos fueron acusados de pr&aacute;cticas de brujer&iacute;a o de relacionarse con los que lo hac&iacute;an. Los primeros casos de caza de brujas se remontan a mediados del siglo XVI, y las v&iacute;ctimas fueron mayoritariamente mujeres rebeldes que cuestionaban las costumbres de la &eacute;poca, que discut&iacute;an y viv&iacute;an libremente su sexualidad fuera de los v&iacute;nculos del matrimonio, y que, de una manera u otra,&nbsp;cuestionaban el orden social y religioso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bridget era muy consciente de lo que estaba sucediendo. Mientras caminaba hacia su fin, mir&oacute; alrededor y reconoci&oacute; aquella pradera. D&eacute;cadas atr&aacute;s, una parte de ella hab&iacute;a muerto all&iacute;, y hoy morir&iacute;a del todo. Confusa, solo pod&iacute;a centrar la mirada en las hierbas y flores que iba aplastando con sus botas. Iba a morir por ser una mujer fuerte e independiente, por rebelarse a los valores burgueses de femineidad y domesticidad que se impondr&iacute;an en venideros a&ntilde;os. La gente presente observaba y callaba: asustados, conteniendo el llanto, disfrutando el momento&hellip; Sin embargo, para el ojo avizor, la verdad era m&aacute;s profunda: la libertad estaba de luto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Meses despu&eacute;s los juicios terminar&iacute;an. El clima del pueblo se calmar&iacute;a, y poco a poco todo y todos volver&iacute;an a la normalidad, o al menos a un espejismo de la misma. Granjeros arando los campos, ni&ntilde;os jugando junto al molino, ancianas amasando pan, alg&uacute;n ladrido en lontananza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como una ciudad m&aacute;s. Como si nunca ocurriese nada en Salem.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/salem_132_1846347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Nov 2018 19:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salem]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Revista Amberes,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[1280 almas y un autor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/almas-autor_132_1880934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1b3cdee-06f3-4b36-a6e3-c3f776401385_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Jim Thomson. | ruceni.info"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acercamiento a Jim Thompson, quien, junto a Hammett y Chandler, es una de las figuras más importante de la novela negra estadounidense</p></div><p class="article-text">
        &lsquo;&rsquo;Hay treinta y dos maneras de contar una historia y yo las he probado todas; pero, en realidad, solo existe una trama. Las cosas nunca son lo que parecen&rsquo;&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jim Thompson.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bienvenidos a Pottsville</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque nadie nos haya indicado a que estado de la vieja confederaci&oacute;n pertenece, ni tengamos ni la m&aacute;s remota idea de cu&aacute;l es su ubicaci&oacute;n, sabemos que Pottsville es un pueblucho de mala muerte; un molesto grano perdido en alg&uacute;n lugar del sur. S&iacute;, de eso no hay duda. Est&aacute; al sur, quiz&aacute;s demasiado, pues su latitud parece sobrepasar los l&iacute;mites de lo geogr&aacute;fico y enquistarse en el car&aacute;cter de los 1280 habitantes que, seg&uacute;n reza un letrero a la entrada del pueblo, se asientan en este agujero. <em>Y si no fuera por esos malditos leguleyos del norte</em>, -afirma uno de ellos- <em>que por ley nos obligan a contar hasta a los negros, todav&iacute;a ser&iacute;amos menos</em>. Aqu&iacute; el confort sure&ntilde;o no es m&aacute;s que la bebida que riega los &aacute;ridos gaznates de los forasteros en las dos cantinas y en el prost&iacute;bulo cercano a la serrer&iacute;a. De vez en cuando hay alguna pelea: cuestiones de lindes, asuntos de faldas, viejas rencillas... Cuando se diluye la violencia, todo vuelve a su estado natural: una calma tensa y polvorienta repleta de rencores y secretos que podr&iacute;an hacer que Pottsville ardiera en medio del desierto y desapareciera sin dejar rastro. El hombre al mando, el sheriff que ha de velar por la suerte de aquellas almas, se llama Nick Corey; un tipo bobo y despreocupado que prefiere mantenerse al margen y no ensuciar de sangre y barro sus camperas de piel de serpiente. Pero ya lo dijo el autor, las cosas nunca son lo que parecen.
    </p><p class="article-text">
        Convertida en novela de culto entre los aficionados al g&eacute;nero negro, que curiosamente a&uacute;n no hab&iacute;an tenido la oportunidad de leerla, ser&iacute;a la editorial Bruguera quien se decidiera a traducir y editar <em>1280 almas</em> en Espa&ntilde;a. Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1980 y hab&iacute;an pasado diecis&eacute;is desde que en Estados Unidos saliera a la luz bajo el t&iacute;tulo de <em>Pop. 1280</em>, en una edici&oacute;n r&uacute;stica de bolsillo y al precio de 40 centavos. Pero, &iquest;d&oacute;nde radicaba el truco de su &eacute;xito (sobre todo en la vieja Europa)? &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a logrado reivindicarse hasta convertirse en un cl&aacute;sico del g&eacute;nero incluso antes de ser disfrutada por los lectores? En primer lugar, m&aacute;s all&aacute; del morbo que pudiera suscitar el placer de lo que se hace esperar y envuelta en un m&aacute;s que merecido halo de malditismo, la obra plantea una ruptura absoluta con el cl&aacute;sico modelo de identificaci&oacute;n del lector con el protagonista. La novela est&aacute; narrada en primera persona por Nick Corey, un agente de la ley que, bajo una impostada apariencia de funcionario pusil&aacute;nime y holgaz&aacute;n, oculta a una bestia absolutamente despiadada. La empat&iacute;a con el personaje se convierte, por lo tanto, en una serpiente dif&iacute;cil de tragar. Corey es un psic&oacute;pata que, a sangre fr&iacute;a, va tramando sus acciones, comparti&eacute;ndolas, como si con ello buscase nuestra aprobaci&oacute;n. Posteriormente nos implica en su ejecuci&oacute;n, convirtiendo de esta manera al lector en testigo mudo y c&oacute;mplice de una serie de actos salvajes e inhumanos. Esta radiograf&iacute;a de la violencia, a veces aderezada de un c&aacute;ustico sentido del humor, hace de <em>1280 almas</em> una obra inc&oacute;moda y transgresora, no apta para est&oacute;magos sensibles.
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        La n&oacute;vela policiaca, empero, ya hab&iacute;a sufrido una primera y radical mutaci&oacute;n. La gran depresi&oacute;n, que azot&oacute; a la sociedad norteamericana de entreguerras, transformar&iacute;a para siempre los principios del g&eacute;nero. El escenario se hab&iacute;a trasladado de la campi&ntilde;a inglesa a los s&oacute;tanos de cualquier ciudad peligrosa y humeante. Los personajes ya no pertenec&iacute;an a la burgues&iacute;a brit&aacute;nica, ahora eran violentos <em>gangsters</em>, viciosos y sin escr&uacute;pulos. Los m&eacute;todos deductivos y las elegantes formas de los Holmes, las Miss Marples o los Poirots ya eran historia. Sin embargo, los protagonistas, pese a haberse convertido en alcoh&oacute;licos solitarios y taciturnos, segu&iacute;an atesorando ciertos valores rom&aacute;nticos. Por ejemplo, y a pesar de sus defectos, ser&iacute;a imposible negarle a un tipo duro como Philippe Marlowe unos principios inquebrantables. En el caso de Corey estos principios se desvanecen por completo. Aqu&iacute; no hay enigma que resolver. No existe la redenci&oacute;n. Nick Corey re&uacute;ne al criminal y a la ley en el mismo envoltorio. Nick Corey se encuentra en las ant&iacute;podas del h&eacute;roe. Nick Corey es el mal.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la novela se aleja de la gran urbe, t&iacute;pico escenario del <em>hard boiled</em>, trasladando la acci&oacute;n a un peque&ntilde;o pueblo habitado por 1280 almas an&oacute;nimas que conviven con sus particulares infiernos personales. El sheriff se refiere a la arquitectura local de esta manera: &laquo;Simplemente paredes de pino que encierran el vac&iacute;o. Sin cuadros, sin libros, sin nada que pudiera mirarse o sobre lo que reflexionar&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pottsville es un lugar cualquiera. Eso es lo terrible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P&oacute;ngase en pie Se&ntilde;or Thompson</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nombre completo: James Myers Thompson.
    </p><p class="article-text">
        Veredicto: culpable de haber escrito tama&ntilde;a infamia.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en 1906 en una reserva india de Oklahoma. Su madre: una maestra, de sangre Cherokee. Su padre: un hombre rudo, sheriff del condado. S&iacute;,&nbsp; usted ha le&iacute;do bien, querido lector: sheriff del condado. No solo eso, adem&aacute;s maltratador, corrupto y adicto al juego, tuvo que abandonar una prometedora carrera pol&iacute;tica por malversar fondos p&uacute;blicos. Debido a este suceso se vio obligado a huir a M&eacute;xico con su familia. Poco despu&eacute;s, en Forth Worth (Texas), la suerte volver&iacute;a a sonre&iacute;r al viejo Big Jim, ahora reconvertido &nbsp;en magnate de la industria petrol&iacute;fera. Tras unos a&ntilde;os de bonanza, acabar&iacute;a dilapidando su fortuna y condenando a su familia a la pobreza. Con esta situaci&oacute;n financiera, a la edad de quince a&ntilde;os, el joven Thompson comenzar&aacute; a escribir relatos criminales basados en sucesos reales que va rescatando de la prensa local. Esta ocupaci&oacute;n apenas le reportar&aacute; beneficios, por lo que comenzar&aacute; a trabajar como botones en un hotel. Antes de cumplir los veinte a&ntilde;os, afectado por la tuberculosis y por un incipiente alcoholismo, comenzar&aacute; una nueva vida entregada al vagabundeo que le llevar&aacute; a toparse y entablar amistad con uno de los mayores iconos del folklore americano: Woody Guthrie. Esta relaci&oacute;n y las p&eacute;simas condiciones laborales de los trabajos que realiza en su periplo: bracero, transportista, pe&oacute;n de la construcci&oacute;n&hellip; le har&aacute;n simpatizar con el movimiento obrero. De vuelta a Texas, a finales de los a&ntilde;os veinte, comenzar&aacute; a publicar alguno de sus relatos. Tras un encontronazo con las autoridades y una serie de malentendidos con la mafia local relacionados con la venta de alcohol (estamos en plena ley seca), Thompson desaparece de nuevo. Esta vez lo har&aacute; rumbo al norte, al estado de Nebraska. All&iacute; comenzar&aacute; a estudiar en la universidad y conocer&aacute; a su futura mujer: Alberta, con quien contraer&aacute; matrimonio en 1931. La gran depresi&oacute;n y la precariedad laboral hacen que tenga que dejar sus estudios. Se afiliar&aacute; al partido comunista americano en 1936, el cual abandonar&aacute; transcurridos dos a&ntilde;os. Estas simpat&iacute;as le acabar&aacute;n acarreando m&aacute;s de un quebradero de cabeza en el futuro, pues a principios de los cincuenta (denunciado por un compa&ntilde;ero de profesi&oacute;n), ser&aacute; acusado de comunista en la paranoica caza de brujas emprendida por el senador Mc Carthy. Despu&eacute;s de una breve estancia en Los &Aacute;ngeles dar&aacute; con sus huesos en Nueva York, con la firme idea de dedicarse a tiempo completo a la escritura. Jim Thompson est&aacute; a punto de cumplir cuarenta a&ntilde;os. Comienza a publicar alguna de sus novelas, las cuales escribe por encargo y en plazos vertiginosos. Su padre se encuentra tambi&eacute;n all&iacute;, recluido en un sanatorio de la gran manzana. Apenas queda rastro de aquel agente de la ley grosero y poderoso. Su hijo promete sacarlo de all&iacute; y as&iacute; permitirle pasar sus &uacute;ltimos d&iacute;as de vida con un m&iacute;nimo de dignidad y rodeado de los suyos. Pero una nueva reca&iacute;da, relacionada con el abuso de alcohol, hace que Jim Thompson sea ingresado de urgencia en una cl&iacute;nica. Cuando consigue salir, su padre, Big Jim Thompson, ya se ha suicidado. Comienza entonces a trabajar para diferentes peri&oacute;dicos y consigue entablar relaci&oacute;n con una editorial que confiar&aacute; plenamente en su estilo salvaje y poco &eacute;tico: Lion Books. Su actividad literaria es fren&eacute;tica. De esta &eacute;poca ser&aacute; otra de sus obras m&aacute;s recordadas (en Estados Unidos sin duda la m&aacute;s afamada)&nbsp;<em>El asesino dentro de m&iacute;</em>, en la cual retrata con frialdad la mente de otro sheriff asesino y despiadado, esta vez bautizado como Lou Ford. Las conexiones entre esta obra y la que nos ocupa son m&aacute;s que evidentes &iquest;alguien dijo autobiogr&aacute;fico?
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        Ya estamos en 1955 y la suerte parece sonre&iacute;r por fin a la familia Thompson. El cineasta Stanley Kubrick, sobrecogido por la brutalidad narrativa de&nbsp;<em>El asesino dentro de m&iacute;</em>&nbsp;y seducido por la crudeza que desprenden sus di&aacute;logos, recurrir&aacute; a su talento, contrat&aacute;ndole como guionista para&nbsp;<em>Atraco Perfecto</em>. Este idilio continuar&aacute; un par de a&ntilde;os despu&eacute;s, pues Thompson tambi&eacute;n se har&aacute; cargo del guion del celebrado alegato antibelicista&nbsp;<em>Senderos de Glor&iacute;a</em>. Su acercamiento a Hollywood hace que la familia se traslade a Los &Aacute;ngeles. Tambi&eacute;n influyen en esta decisi&oacute;n las continuas aventuras sexuales de Thompson y el empecinamiento de su mujer, debido a sus estrictas convicciones religiosas, de no divorciarse pase lo que pase (a&ntilde;os antes el escritor se hab&iacute;a sometido a una vasectom&iacute;a tras descubrir Alberta alguna de sus infidelidades ). A pesar de seguir un envidiable ritmo de publicaciones y de que una de sus obras,&nbsp;<em>La Huida</em>, fuera llevada al cine por Sam Peckinpah en 1972, la salud de Thompson va deterior&aacute;ndose por una serie de excesos que el escritor no encuentra el momento de abandonar. Residiendo temporalmente en Par&iacute;s a principios de los a&ntilde;os 70, la m&iacute;tica editorial francesa&nbsp;<em>Gallimard</em>&nbsp;reedita&nbsp;<em>1280 almas</em>&nbsp;como n&uacute;mero 1000 de su exitosa serie&nbsp;<em>Noire.&nbsp;</em>Aclamado por la cr&iacute;tica europea, pero olvidado en su propio pa&iacute;s, regresar&aacute; a Estados Unidos. &nbsp;En 1975, en un estado f&iacute;sico deplorable e incapaz de escribir ya una sola p&aacute;gina, aparecer&aacute; junto a Robert Mitchum y Harry Dean Stanton haciendo un cameo en la versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica de&nbsp;<em>Adi&oacute;s Mu&ntilde;eca</em>. Despu&eacute;s desaparecer&aacute; para siempre de la escena. Un desenlace muy suyo. Un final a lo Jim Thompson.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Justicia po&eacute;tica? Al diablo con eso</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 7 de abril de 1977, d&iacute;a de jueves santo, Jim Thompson fallece en su casa de Huntington Beach, California. Atr&aacute;s quedaban m&aacute;s de una treintena de novelas, decenas de relatos, un par de autobiograf&iacute;as, tres poemarios, varios guiones para el cine y la televisi&oacute;n y algunas novelizaciones de cl&aacute;sicos de la peque&ntilde;a pantalla hechas por encargo. Pocos d&iacute;as antes, postrado en su lecho de muerte, dej&oacute; una serie de instrucciones a su (en todas las acepciones) inseparable Alberta; haci&eacute;ndola prometer que guardar&iacute;a con celo los manuscritos, las novelas y los derechos de autor de todas sus obras. &ndash;<em>Espera y ver&aacute;s</em>. &ndash; le dijo-&nbsp;<em>Me har&eacute; famoso dentro de diez a&ntilde;os</em>. No sabemos lo que pens&oacute; su esposa al respecto, despu&eacute;s de compartir m&aacute;s de cuarenta y cinco a&ntilde;os de matrimonio en los que las promesas en boca de Jim sol&iacute;an ser sin&oacute;nimo de fracaso. Lo que si podemos afirmar es que, en su delirio moribundo o pecando de presuntuoso, esta vez acert&oacute; de pleno. Pero entonces la muerte del autor pasar&iacute;a desapercibida, y salvando un par de amigos &iacute;ntimos y un pu&ntilde;ado de familiares, nadie acudi&oacute; a las exequias.
    </p><p class="article-text">
        En 1981, el cineasta franc&eacute;s Bertrand Tabernier dirigir&aacute;&nbsp;<em>1280 almas,&nbsp;</em>situando la historia del despiadado sheriff en el &Aacute;frica colonial de entreguerras. La cinta recibe el aplauso de la cr&iacute;tica y ser&aacute; nominada a los premios &oacute;scar como mejor pel&iacute;cula de habla no inglesa. En 1990 Stephen Frears llevar&aacute;&nbsp;<em>Los Timadores&nbsp;</em>a la gran pantalla, obteniendo cuatro nominaciones. Ese mismo a&ntilde;o ver&aacute;n tambi&eacute;n la luz las adaptaciones de&nbsp;<em>The Kill-Off&nbsp;</em>y&nbsp;<em>Hasta la noche, mi amor</em>, de Maggie Greenwald y James Foley, respectivamente. Poco despu&eacute;s Tom Cruise dirigir&aacute; el telefilme&nbsp;<em>The Frightening Frammis</em>, basado en uno de los relatos de Jim Thompson. Ya en 1994 se realiza una adaptaci&oacute;n de&nbsp;<em>La Huida</em>&nbsp;con Kim Basinger y Alec Baldwin en los papeles protagonistas. En 1996, llegar&aacute; el turno a&nbsp;<em>Hit me</em>&nbsp;y as&iacute; otra sucesi&oacute;n de t&iacute;tulos que nos llevan hasta&nbsp;<em>El demonio bajo la piel</em>estrenada en el a&ntilde;o 2010, segunda adaptaci&oacute;n de la novela&nbsp;<em>El asesino dentro de m&iacute;</em>.
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                </figure><p class="article-text">
        Esta sucesi&oacute;n de adaptaciones cinematogr&aacute;ficas vendr&aacute; acompa&ntilde;ada de las correspondientes reediciones y traducciones de sus novelas a nivel mundial. Lo cierto es que, tal y como vaticin&oacute; el propio autor, una generaci&oacute;n de nuevos lectores comenz&oacute; a devorar con fervor su obra, situando a Jim Thompson, junto a Raymond Chandler y a Dashiell Hammett, en el podio de los autores m&aacute;s genuinos y reconocibles de la novela negra norteamericana. Quiz&aacute;s, a diferencia de los citados, la obra de Thompson ha sido mejor recibida en nuestros d&iacute;as que en su propio contexto; cuesti&oacute;n que podr&iacute;a dar lugar a la reflexi&oacute;n, dada la deshumanizaci&oacute;n y la exacerbada crueldad de sus personajes. S&uacute;menle a este peculiar tratamiento de la violencia unas gotas de humor negro y un poco del absurdo que a veces nos brinda la propia existencia. Ahora, la pr&oacute;xima vez que&nbsp; revisen alguna de esas comedias hiperb&oacute;licas y sangrientas de Tarantino o los hermanos Coen, tengan a bien recordar la influencia (ellos tampoco lo negar&aacute;n) del hijo del sheriff.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a concluir con unas palabras extra&iacute;das de la exhaustiva y excelente biograf&iacute;a de Jim Thompson titulada&nbsp;<em>Arte Salvaje</em>, escrita por Robert Polito, dicen as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        <em>Leer una novela de Jim Thompson es como estar atrapado en un refugio antibombas con un man&iacute;aco parlanch&iacute;n que adem&aacute;s resulta ser el controlador antia&eacute;reo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Lo dicho, p&oacute;nganse a cubierto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Real]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/almas-autor_132_1880934.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Oct 2018 19:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[1280 almas y un autor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Loot boxes: ¿Tragaperras para niños?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/loot-boxes-tragaperras-ninos_132_1904749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4fe9e24b-27e5-48c5-8185-c851d988309b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Tragaperras. | Pixabay"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">loot boxes</p><p class="subtitle">, también llamadas cajas de botín, o simplemente</p><p class="subtitle">loots</p><p class="subtitle">, son algunos de los componentes más adictivos de los videojuegos</p></div><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es una loot box?</strong><em>loot box</em>
    </p><p class="article-text">
        Una <em>loot box</em> es un cofre virtual, que otorga al jugador una recompensa o ventaja en el juego. Puede tratarse de algo est&eacute;tico (una <em>skin</em>/ traje para un personaje, un pack de voces, iconos, etc.) o algo funcional, que s&iacute; afectar&aacute; a su rendimiento virtual (potenciadores de experiencia, armas, nuevos personajes, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Estas <em>loot box</em> pueden ser entregadas al jugador como una recompensa por su juego, o bien compradas en una tienda virtual. Sus premios suelen tener un componente de aleatoriedad: los jugadores, en la mayor&iacute;a de casos, no saben cu&aacute;l va a ser la recompensa exacta. Puede ser desde algo con mucho valor dentro del juego, a premios de menor inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La entrega y adquisici&oacute;n de las <em>loot boxes</em> es todo un espect&aacute;culo para los sentidos del jugador: m&uacute;sicas ceremoniosas, juegos de luces y animaciones, la apertura de un misterioso cofre frente a nuestros ojos&hellip; Las compa&ntilde;&iacute;as de videojuegos se esfuerzan por hacer de este momento algo muy excitante. Y cuando consigues alguna ventaja que t&uacute; realmente quer&iacute;as, te hacen sentir muy bien y afortunado: <em>&iexcl;Enhorabuena, has conseguido la skin legendaria del drag&oacute;n de hielo. Cuanto vas a poder fardar delante de tus amigos / compa&ntilde;eros del juego!</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero, &iquest;no os recuerda a cierto juego de adultos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si hab&iacute;ais pensado en casinos, tragaperras y/o juegos de apuestas,&nbsp;ibais por el camino correcto, ya que hay varios paralelismos:
    </p><p class="article-text">
        1) La recompensa. En ambos casos, partimos de una &ldquo;apuesta&rdquo; inicial para conseguir una recompensa&nbsp;(monedas virtuales, fichas o dinero). Siempre con la intenci&oacute;n de conseguir algo de &ldquo;valor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        2) El componente azar. &nbsp;Normalmente es imposible dictaminar al 100% la recompensa que conseguiremos,&nbsp;pero en ambos casos conocemos el rango de premios y ventajas disponibles. Los juegos cuyo resultado podemos predecir no son tan excitantes como aquellos donde el resultado est&aacute; abierto, ya que cuentan con el factor sorpresa.
    </p><p class="article-text">
        3)&nbsp; Otra semejanza muy curiosa, es que los juegos suelen tener una &ldquo;moneda propia&rdquo; (gemas, rupias, tokens, etc.). En la mayor&iacute;a de casos tenemos que comprar esta moneda con dinero real, y posteriormente utilizarla para comprar en el juego, igual que con las fichas del casino. Esto camufla nuestras compras, ya que no somos plenamente conscientes del dinero que estamos gastando por cada transacci&oacute;n. De hecho, estamos gastando tokens. Y en la mayor&iacute;a de videojuegos, nos regalan algunas de estas monedas virtuales peri&oacute;dicamente. Es una situaci&oacute;n muy similar a cuando la gente reserva una habitaci&oacute;n en un hotel con casino, y por ello le regalan unas fichas de bienvenida. No es amabilidad genuina, sino un estudiado cebo.
    </p><p class="article-text">
        4)&nbsp; El espect&aacute;culo sensorial desplegado a trav&eacute;s de estas microtransacciones. Las tragaperras,&nbsp;tienen un sistema audiovisual muy atractivo para los jugadores (la intermitencia de las luces de colores, el tintineo de las monedas chocando contra el metal, el sonido de la palanca, etc.). Y el de los videojuegos no es menos. En cada recompensa, se embriaga los sentidos de los jugadores con exclusivas animaciones, sonidos majestuosos de trompetas, c&aacute;maras lentas, etc. Todo, con el &uacute;nico fin, de que sea un momento especial y de gran gozo para el usuario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y este sistema, &iquest;desde cu&aacute;ndo se da?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El origen de las <em>loot box</em>&nbsp;se estima en 2007 con la salida del videojuego chino 'ZT Online'. Sabiendo que la econom&iacute;a de los jugadores en ocasiones no les permitir&iacute;a comprar el juego, que otros no dispon&iacute;an de ordenadores y lo acabar&iacute;an jugando en cibercaf&eacute;s, y de que muchos acabar&iacute;an jug&aacute;ndolo con una copia ilegal, la compa&ntilde;&iacute;a Zhengtu Network opt&oacute; por utilizar las <em>loot boxes</em> para intentar cobrar a sus jugadores. &iexcl;Y vaya si lo consiguieron! En menos de un a&ntilde;o, la compa&ntilde;&iacute;a obtuvo beneficios superiores a 15 millones de d&oacute;lares, lo cual fue un rotundo &eacute;xito en su momento.
    </p><p class="article-text">
        Viendo los resultados cosechados por Zhengtu Network, muchas empresas asi&aacute;ticas lanzar&iacute;an posteriormente sus juegos al mercado en formato <em>free to play</em>. Posteriormente, en 2011, 'Puzzle and Dragons' se convertir&iacute;a en el primer juego de dispositivo m&oacute;vil en obtener m&aacute;s de un bill&oacute;n de d&oacute;lares debido a su esquema de monetizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las loot boxes en la actualidad</strong><em>loot boxes</em>
    </p><p class="article-text">
        Actualmente est&aacute;n presentes en la mayor&iacute;a de los videojuegos de m&oacute;vil m&aacute;s importantes, y en muchos de los de PC. 'Clash royale', 'Counter Strike', 'Overwatch', 'Fifa' con sus cromos coleccionables de futbolistas, 'Star Wars Battlefront'&hellip; Una larga lista de videojuegos los utilizan, y no s&oacute;lo por la ventaja econ&oacute;mica que eso supone. El esquema de las <em>loot boxes</em> genera, adem&aacute;s, mayor adicci&oacute;n de los videojugadores.
    </p><p class="article-text">
        Algunos estados est&aacute;n ya tomando medidas al respecto, pues consideran las <em>loot boxes</em> como juegos de apuestas (recordemos que los juegos de apuestas est&aacute;n prohibidos para los menores). &nbsp;Lo que en cierto modo tiene sentido,&nbsp;dado que a trav&eacute;s de una peque&ntilde;a &ldquo;jugada&rdquo;, los usuarios esperan conseguir una recompensa mayor.&nbsp; En Minnesota, por ejemplo, el gobierno est&aacute; redactando leyes que proh&iacute;ban la venta de <em>loot boxes</em> a menores de edad. En B&eacute;lgica han ido m&aacute;s all&aacute; y las han ilegalizado. Entienden que es una forma de enga&ntilde;ar a los jugadores, los cuales son tentados reiterativamente a apostar, en detrimento del factor habilidad que deber&iacute;a promover el juego.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil predecir el futuro de este mecanismo de juegos. &nbsp;Parece evidente que las <em>loot boxes</em> tienen un gran componente adictivo,&nbsp;y esto sin duda beneficia a las compa&ntilde;&iacute;as de videojuegos.&nbsp; Por otra parte,&nbsp;los eSports est&aacute;n creciendo de manera vertiginosa. Su industria ser&aacute; cada vez m&aacute;s potente,&nbsp;con mayor n&uacute;mero de jugadores, y un impacto en el mercado que podr&iacute;a alcanzar en un futuro no lejano, cifras similares a las que genera actualmente el f&uacute;tbol en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Como padres y como jugadores,&nbsp;hay que ser conscientes del peligro que entra&ntilde;a el actual sistema de juego <em>free to play</em>. Si nos regalan el juego no es porque las compa&ntilde;&iacute;as est&eacute;n locas ni sean generosas con los usuarios. Es porque tienen la seguridad de que conseguir&aacute;n monetizarlo de otro modo: a trav&eacute;s de<em> loot boxes</em>, ventajas, <em>skins</em>, promociones exclusivas, y muchos otros elementos con los cuales tratar&aacute;n de alentar nuestra conducta de juego insistentemente.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, cabe preguntarse, &iquest;hasta qu&eacute; punto estoy jugando porque quiero jugar, y no porque me est&aacute;n instando a hacerlo? &nbsp;&iquest;Soy verdaderamente consciente de cu&aacute;nto tiempo y dinero estoy invirtiendo en el juego? Cada cual deber&aacute; responder personalmente. Al menos hay que cuestionarse y ser consciente de las trampas que tiene este sistema de juego.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Sainz González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/loot-boxes-tragaperras-ninos_132_1904749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Oct 2018 19:09:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Loot boxes: ¿Tragaperras para niños?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Videojuegos,Adicciones,Ludopatía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Lamarca: "Para mí, el gran paisaje es la persona"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/jose-lamarca-gran-paisaje-persona_132_1915930.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/819db1f0-319f-451b-aef9-0c20adb8a137_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El fotografo argentino José Lamarca. | JAVIER VILA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fotógrafo argentino lleva más de cuatro décadas asentado en España, donde ha trabajado en el mundo del espectáculo y las artes escénicas retratando a figuras como Paco de Lucía, Camarón de la Isla o Antonio Gades</p></div><p class="article-text">
        A diferencia de lo que ocurre en otras manifestaciones art&iacute;sticas, en las que resulta sencillo relacionar la obra con el autor, con la fotograf&iacute;a sucede que, aunque hay im&aacute;genes grabadas a fuego en nuestras retinas, casi nunca somos capaces de nombrar a su autor. Jos&eacute; Lamarca (Buenos Aires, 1939) quiz&aacute;s no sea un nombre muy conocido por el gran p&uacute;blico, pero resulta ser el responsable de muchas de las im&aacute;genes ic&oacute;nicas de las grandes leyendas del flamenco, como Paco de Luc&iacute;a o Camar&oacute;n de la Isla, im&aacute;genes que forman parte de la memoria visual de muchas personas.
    </p><p class="article-text">
        De origen argentino, lleva viviendo en Espa&ntilde;a m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os, tiempo en el que ha podido seguir desarrollando su trabajo, siempre ligado al mundo del espect&aacute;culo y las artes esc&eacute;nicas. Acompa&ntilde;&oacute;, sin ir m&aacute;s lejos, a Antonio Gades en el Ballet Nacional; tambi&eacute;n a Adolfo Marsillach en la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Teatro Cl&aacute;sico. Por otro lado, cuenta con un amplio bagaje como fot&oacute;grafo social, labor que desarroll&oacute; principalmente en Argentina de la mano de las organizaciones sindicales de aquel pa&iacute;s, relaci&oacute;n que, en buena medida, le condujo al exilio.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos en su estudio acompa&ntilde;ados de Javier Vila, quien se encarga de hacer las fotos para esta entrevista, y de Maxi del Campo, tambi&eacute;n fot&oacute;grafo, quien trae unas muestras de la fot&oacute;grafa polaca Margot Sowinska para que Pepe las valore. El lugar es agradable, con un ambiente c&aacute;lido y una luz natural que se cuela por las ventanas de arriba. Hay tiempo para todo, hablamos de su trayectoria, de c&oacute;mo lleg&oacute; a Espa&ntilde;a, de los distintos trabajos que ha hecho y de la situaci&oacute;n actual de la fotograf&iacute;a. Su estilo es ligero, did&aacute;ctico, tanto que, cada poco, Pepe se interrumpe, se acerca a alguna de las estanter&iacute;as y comienza a sacar libros y cat&aacute;logos para apoyar algunas de sus reflexiones. Me pide que le corte si se enrolla mucho; le digo que he venido para que se enrolle. Adelante, pues.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo empez&oacute; en la fotograf&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde peque&ntilde;o me interesaba la fotograf&iacute;a, ten&iacute;a una c&aacute;mara de caj&oacute;n; viv&iacute;a en el campo y ya hab&iacute;a temas que me interesaban. Primero hac&iacute;a fotos de animales, pero cuando me fui haciendo mayor, ya trabajando en un escritorio, me empez&oacute; a interesar m&aacute;s la gente. En realidad, para m&iacute;, el gran paisaje es la persona; a m&iacute; una foto sin personas me interesa menos. Me cuesta mucho hacer paisaje; tuve que hacerlo, pero no es mi campo. Yo empec&eacute; como corresponsal de peri&oacute;dicos, cubriendo temas del mundo laboral. Ten&iacute;a que ir a las asambleas sindicales y a los lugares en los que hab&iacute;a conflictos a recoger informaci&oacute;n. Ten&iacute;a amistad con los dirigentes gremiales y, bueno, el peri&oacute;dico rebobinaba la informaci&oacute;n que yo llevaba (yo no escrib&iacute;a, solo era el reportero), y ellos me dec&iacute;an, &laquo;oye, Pepe, esto no es lo que hemos dicho&raquo;. Hasta que me hart&eacute;. Tuve desencuentros con los peri&oacute;dicos. Entonces empec&eacute; a hacer fotograf&iacute;as. En aquella &eacute;poca los sindicatos, que depend&iacute;an de las cuotas de los afiliados, ten&iacute;an mucho poder en Argentina, con muchos servicios sociales y, tambi&eacute;n, contaban con sus propias oficinas de prensa. Empec&eacute; a trabajar para ellos y, al cabo, una secretaria quiso meterse en el asunto de los trabajos insalubres, con informes m&eacute;dicos y de las condiciones de los trabajadores. Para ello necesitaba incluir reportajes fotogr&aacute;ficos. Este trabajo era puramente documental, mis fotos ten&iacute;an objetivos muy precisos, as&iacute; que no pod&iacute;a andar yo recre&aacute;ndome. Pero tambi&eacute;n es cierto que ah&iacute; es cuando empiezo yo a entender la fotograf&iacute;a como una forma de lenguaje. F&iacute;jate, esa ha sido una constante a lo largo de mi vida, es decir, en la mayor&iacute;a de mis trabajos siempre he tenido que contar algo, algo muy preciso en lo que no me pod&iacute;a andar por las ramas. Y aun, cuando me meto en el mundo de la m&uacute;sica a hacer cubiertas de discos y eso, tambi&eacute;n sigo con ese criterio. Por eso yo tengo una relaci&oacute;n recelosa hacia ciertos tipos de fotograf&iacute;a; aunque admiro a muchos, me siento m&aacute;s c&oacute;modo con los documentalistas, como Gervasio S&aacute;nchez o Germ&aacute;n Gallego. Siento que tengo m&aacute;s tema de conversaci&oacute;n, que compartimos un lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pienso en fot&oacute;grafos m&aacute;s abstractos, tipo Chema Madoz&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah, pero Chema Madoz me gusta mucho, porque &eacute;l cuenta muchas cosas con sus fotograf&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, m&aacute;s all&aacute; de que una fotograf&iacute;a sea bonita, fea o correcta, lo que a usted le interesa es la posibilidad discursiva de la fotograf&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, a m&iacute; me interes&oacute; mucho un proyecto que hizo Chema Madoz sobre Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna. G&oacute;mez de la Serna vivi&oacute; mucho tiempo en Buenos Aires; &eacute;l viv&iacute;a de noche. Su mujer, Luisa Sofovich, cuando &eacute;l muere, me encarga un libro de las caminatas nocturnas de G&oacute;mez de la Serna, sobre todo lo que sucede en la ciudad de noche, con toda la gente que trabaja en esos horarios. El libro estaba totalmente subrayado, con notas de Ram&oacute;n, y ella me lo prest&oacute; para que yo me hiciera un libreto. Entonces, pas&oacute; algo horrible: en ese momento se me metieron en la casa y arrasaron con mi estudio, con todos mis archivos, buscando descubrir algo relacionado con el tema de los sindicatos. Algo que no iban a encontrar, porque todo ese material lo ten&iacute;an los propios sindicatos, que contaban con sus propios laboratorios, excepto alguno. La cosa es que perd&iacute; mucho, mucho trabajo a ra&iacute;z de los allanamientos. El libro de G&oacute;mez de la Serna tambi&eacute;n desapareci&oacute; y, claro, Sofovich no me lo perdon&oacute; nunca. As&iacute; que, cuando vi el trabajo de ilustraci&oacute;n que hizo Chema Madoz con las greguer&iacute;as, pens&eacute; que seguro que &eacute;l hubiera ilustrado aquel volumen mucho mejor que yo.
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        <strong>Pepe, &iquest;d&oacute;nde podemos encontrar sus influencias? Hace poco ve&iacute;a una serie de reportajes breves del retratista franc&eacute;s Stephane Lavou&eacute;, donde contaba c&oacute;mo, tras asistir a una exposici&oacute;n de Sebasti&atilde;o Salgado, decidi&oacute; dejarlo todo para dedicarse a la fotograf&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En mis primeros trabajos no puedo hablar de influencias, porque, como dec&iacute;a antes, el trabajo que hac&iacute;a era muy espec&iacute;fico y ten&iacute;a que ver con la documentaci&oacute;n, la parte visual de expedientes judiciales, hac&iacute;a lo que me ped&iacute;an. Adem&aacute;s, ten&iacute;a que fotografiar sin florituras, o sea no pod&iacute;a decirle a alguien que estaba desenterrando un cad&aacute;ver o en un trabajo de riesgo &ldquo;m&iacute;rame&rdquo;.  Yo empiezo a tener influencias m&aacute;s tarde. Ten&iacute;a amistad con Humberto Rivas y Rolando Paiva, un excelente fot&oacute;grafo de moda y muy aventurero que muri&oacute; en Par&iacute;s. A ellos les interesaba mucho el trabajo que yo hac&iacute;a y a m&iacute; me interesaba mucho aprender lo que ellos estaban haciendo, as&iacute; que comenzamos a intercambiar. Me ense&ntilde;aban cosas, como a iluminar, por ejemplo. Luego, para mi trabajo me gustaba mucho un fot&oacute;grafo alem&aacute;n que se llamaba August Sander, un fot&oacute;grafo excepcional. Salgado, ya que lo mencionas, es m&aacute;s o menos de mi edad, y no es alguien que me haya influido. Ten&iacute;a una mujer, o tiene, que le interesaba m&aacute;s la parte comercial de la fotograf&iacute;a. Yo me reconcili&eacute; con su obra hace poco, viendo un documental. A m&iacute; me parec&iacute;a que la utilizaci&oacute;n de las im&aacute;genes de trabajos tan duros tiene que ser, fundamentalmente, para denunciar esas condiciones de vida.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, las influencias las fui cogiendo m&aacute;s tarde; en mi primera etapa yo era muy autodidacta, pero luego fui yendo a fotoclubes, y haciendo talleres, donde aprend&iacute; muchas cosas que, si soy sincero, no me sirvieron para mucho, pues la evoluci&oacute;n de la t&eacute;cnica, especialmente el color, es tan vertiginosa, que todo se iba quedando obsoleto muy r&aacute;pido. La &uacute;nica t&eacute;cnica que tiene cierta continuidad es la fotograf&iacute;a en blanco y negro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se produjo su salida de Argentina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Salgo del pa&iacute;s por causa de un error de la polic&iacute;a. Me acusan de participar en el secuestro de un c&oacute;nsul con el que yo no ten&iacute;a nada que ver. La cosa fue que, al c&oacute;nsul lo secuestraron en Rosario, y yo estaba en C&oacute;rdoba fotografiando un congreso sindical. Para ir de C&oacute;rdoba a Buenos Aires hay que pasar por Rosario; yo, ignorante en lo que suced&iacute;a, paso por Rosario cuando se produce el secuestro. Entonces la polic&iacute;a, que me ven&iacute;a siguiendo (las organizaciones de trabajadores estaban vigiladas y aquel era un congreso importante), me detiene en Rosario y me dan una buena tanda de palos para que confiese. Ah&iacute; me entero del secuestro, que adem&aacute;s era un c&oacute;nsul ingl&eacute;s, as&iacute; que hab&iacute;a mucha presi&oacute;n y las autoridades estaban hist&eacute;ricas. Cuando se aclar&oacute; la situaci&oacute;n, me dejaron sin condena por falta de causa, pero a disposici&oacute;n del poder ejecutivo. Tuve la fortuna de contar con un buen abogado, un penalista muy astuto. En esa &eacute;poca yo tambi&eacute;n trabajaba como auxiliar en un juzgado, y hab&iacute;a ayudado a este abogado dej&aacute;ndole ver las primeras declaraciones de los presos comunes, quienes declaraban cualquier cosa porque les daban tantos palos&hellip; La cosa es que el abogado me advierte de que hay una ley de extra&ntilde;amiento a la que me pod&iacute;a acoger para salir del pa&iacute;s, pero que estaba previsto que los militares la retiraran, como luego ocurri&oacute;. Con esta salida, yo no pod&iacute;a estar en los pa&iacute;ses lim&iacute;trofes, as&iacute; que vine para Espa&ntilde;a, porque yo ten&iacute;a amistades con personas cercanas al General Per&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel jug&oacute; Antonio Gades en ese momento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antonio me ayud&oacute; bastante. A ver, yo llevaba, por decirlo de alg&uacute;n modo, una doble vida: mientras hac&iacute;a el trabajo con los sindicatos, tambi&eacute;n me dedicaba a preparar fotos para cubiertas de discos, espect&aacute;culos, <em>books</em> para modelos, y estas cosas. Cuando ocurri&oacute; esto, yo estaba trabajando para Antonio, haciendo las fotos de la entrada al teatro donde ten&iacute;a las actuaciones. Yo ten&iacute;a bastante relaci&oacute;n con &eacute;l, porque le interesaba tambi&eacute;n que le presentara gente de la izquierda argentina que yo conoc&iacute;a. Cuando me detienen, a Antonio, que a veces ten&iacute;a mucha ingenuidad, le invita el general Lanusse a comer con idea de que despu&eacute;s les baile. Antonio le dice que aceptar&iacute;a la invitaci&oacute;n si dejaban en libertad a los presos pol&iacute;ticos. Imag&iacute;nate, un bailar&iacute;n espa&ntilde;ol intentando imponer condiciones a los militares argentinos [risas].
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, cuando vengo para Espa&ntilde;a, el primero que me ayuda es Antonio Gades. Acababa de abrir una pizzer&iacute;a, Casa Gades; me contrat&oacute; para hacer fotos a la gente que pasaba por all&iacute;. Este fue mi primer trabajo aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo entra en el mundo del flamenco?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n a trav&eacute;s de Gades. &Eacute;l y su representante, Paco Rev&eacute;s, que conoc&iacute;an mi trabajo en el sector de la m&uacute;sica, me piden que trabaje haciendo cosas para el flamenco. Ellos entonces llevaban a Camar&oacute;n y a Paco de Luc&iacute;a. El primer disco que hago en Espa&ntilde;a es el de Camar&oacute;n y Paco, en 1970. Como el mundo del flamenco es bastante cerrado, y m&aacute;s en esa &eacute;poca, aprovecho y sigo fotografiando a cantidad de guitarristas y cantaores.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, como ven&iacute;a con la carta de extra&ntilde;amiento de Argentina, la polic&iacute;a me llama a la Puerta del Sol y me advierte de que, mientras que no me meta en cuestiones pol&iacute;ticas, no tendr&iacute;a ning&uacute;n problema aqu&iacute;. Durante un tiempo me mantuve al margen, hasta que ocurre la matanza de los abogados de Atocha, que ya estaba trabajando para una revista, para la que hice fotos del suceso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>He podido ver que tambi&eacute;n tiene numerosas fotograf&iacute;as de autores latinoamericanos, como Julio Cort&aacute;zar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, yo ten&iacute;a buena relaci&oacute;n con algunos escritores en Argentina. Con Mujica Lainez, Pepe Bianco, Jos&eacute; Hern&aacute;ndez, Manuel Puig&hellip; A todos los retrat&eacute;. A los que m&aacute;s, Mujica Lainez y Jos&eacute; Hern&aacute;ndez. A trav&eacute;s de &eacute;ste conozco a &Aacute;ngel Gonz&aacute;lez, a Octavio Paz&hellip; Algunos los retrataba para cosas concretas, como una solapa de libro; u otros porque quer&iacute;a o porque me lo ped&iacute;an, fotos con el novio y cosas as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pod&iacute;a vivir de la fotograf&iacute;a? Cuando le&iacute; sobre la pizzer&iacute;a de Gades, pens&eacute; que hab&iacute;a trabajado all&iacute; como pizzero o camarero. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, me alcanzaba. En el trabajo de la pizzer&iacute;a estaba Gades muy presente. Gades con Lola Flores, Gades con El Pesca&iacute;lla&hellip; Era un lugar de la noche, &iquest;sabes? Entonces, ellos ve&iacute;an las fotos y, si les gustaban, las encargaban. Yo se las dejaba en la caja y de ah&iacute; me pagaban a m&iacute;. Me pagaban esto y me daban la comida a cambio de las fotos que luego iban a parar al muro. Creo que todav&iacute;a hay fotos m&iacute;as puestas all&iacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pepe, &iquest;y c&oacute;mo acaba recalando en Cantabria? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Estando en Madrid, conozco a Pepa, mi mujer. En esa &eacute;poca yo me hab&iacute;a estabilizado, porque trabajaba para el Teatro Cl&aacute;sico con Adolfo Marsillach. Gan&eacute; el concurso para hacer retratos de los actores. Marsillach ten&iacute;a la idea de que, como eran actores poco conocidos, que apenas empezaban (aunque ahora muchos son muy famosos), yo tomara la imagen de esos actores antes de que fueran maquillados y caracterizados con sus personajes. Adem&aacute;s de este trabajo, ten&iacute;a tambi&eacute;n el de los discos, con Fonograma. Pero eran trabajos que no me exig&iacute;an estar siempre en Madrid. La cosa es que a Pepa le sale un buen trabajo en Cantabria y se tiene que venir. Nos tuvimos que casar, porque la familia era un poco conservadora, y nos vinimos para ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tambi&eacute;n estuvo trabajando en el Ballet Nacional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso fue tambi&eacute;n con Gades. Yo ya no estaba trabajando con &eacute;l, pero cuando lo hacen director del Ballet, Antonio me llama. Gades ten&iacute;a un panorama complicado, porque en el mundo del baile hay muchos personalismos y celos. As&iacute; que, imag&iacute;nate, tiene que organizar el Ballet y tiene a los cinco mejores core&oacute;grafos de Espa&ntilde;a, como eran Pilar L&oacute;pez o Antonio Ruiz, as&iacute; como un plantel de bailarines de primera, como Cristina Hoyos o El G&uuml;ito. La idea de Gades era formar equipo m&aacute;s all&aacute; de los egos. Y funcion&oacute; bastante bien, hasta que, con el cambio en el Ministerio, lo acabaron echando por diferencias ideol&oacute;gicas. Ah&iacute; se rompi&oacute; esa idea colectiva que hab&iacute;a promovido Antonio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cambiando un poco de tercio, pero sin alejarnos demasiado, me gustar&iacute;a preguntarle por su equipo. &iquest;Con qu&eacute; c&aacute;maras se ha manejado habitualmente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        [R&iacute;e] A m&iacute; me asombra mucho la rapidez con la que los fot&oacute;grafos se desprenden de las c&aacute;maras. Yo tengo una Rollei del a&ntilde;o 50 y tengo una Hasselblad, que la compr&eacute; para hacer un trabajo de arquitectura en 1967 o 1968. Tambi&eacute;n tengo una OM-1 Olympus. Con esas he desarrollado todo mi trabajo, y ah&iacute; est&aacute;n. Pero ahora parece que cada seis meses la gente descubre no s&eacute; qu&eacute; pu&ntilde;eter&iacute;a nueva&hellip; Est&aacute; todo muy condicionado por el mercado. &iquest;T&uacute; qu&eacute; opinas, Maxi? [nos acompa&ntilde;a el tambi&eacute;n fot&oacute;grafo Maxi del Campo; Pepe se gira hacia &eacute;l y le lanza la pregunta].
    </p><p class="article-text">
        M.C.: Yo nunca he tenido ninguna c&aacute;mara puntera, ni he tenido muchas. Ahora solo tengo una, y la tengo prestada, as&iacute; que soy un fot&oacute;grafo sin c&aacute;mara. [r&iacute;en]
    </p><p class="article-text">
        J.L.: En fin, ahora parece que las m&aacute;quinas se hacen viejas antes de haber nacido. A los pocos meses la misma casa te est&aacute; sacando otra cosa, para que sigas comprando. Yo siempre quise tener una Leica M3, y nunca la tuve. Solo una vez, que me qued&eacute; sin c&aacute;mara, me prestaron una. Todav&iacute;a reconozco que eran fant&aacute;sticas, las lentes y el funcionamiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha vivido la llegada del mundo digital? &iquest;Qu&eacute; opini&oacute;n le merece?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; no me ha afectado. En estos momentos, creo que yo soy una especie en extinci&oacute;n. De hecho, ahora voy a hacer una exposici&oacute;n en Gij&oacute;n con Mark Ostrowski, que ha sido el que ha logrado que yo consiga acondicionar mi trabajo, consiguiendo papel y pel&iacute;cula frescos. Nos conoc&iacute;amos desde el a&ntilde;o 2000, pero no hab&iacute;amos coincidido hasta hace poco, en Santander, donde vino a dar unas charlas sobre la defensa del sistema anal&oacute;gico. &Eacute;l es muy esc&eacute;ptico, porque piensa que si el cine abandona totalmente la pel&iacute;cula, &eacute;sta va a dejar de fabricarse, y si esto pasa, se acab&oacute;. Y bueno, ahora hay muy buenos papeles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; nos puede decir sobre el uso del blanco y negro y sobre el color?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El blanco y negro fue una necesidad. En primer lugar, el color se imprim&iacute;a fatal y era muy caro. Pero, ojo, yo he usado mucho el color, por ejemplo, en la mayor&iacute;a del trabajo con Gades en el Ballet Nacional, y tambi&eacute;n en los encargos para discogr&aacute;ficas, que me ped&iacute;an tanto color como blanco y negro. Entonces, cuando ibas a imprimir un cartel, era mucho m&aacute;s f&aacute;cil que te saliera bien un bitono a blanco y negro que una cuatricrom&iacute;a en la que el color se desvirtuaba. Yo trabaj&eacute; mucho para galer&iacute;as de arte y era muy dif&iacute;cil fotografiar los cuadros [resopla]. Muchas veces iba con los pintores y les ped&iacute;a hacer juntos la composici&oacute;n del color. [Pepe se gira hacia Maxi del Campo y Javier Vila, que est&aacute; tomando las fotos] &iquest;Sigue siendo dif&iacute;cil fotografiar cuadros?
    </p><p class="article-text">
        J.V.: Ahora el problema no est&aacute; tanto en hacer la toma, que m&aacute;s o menos ajusta bien, sino a la hora de imprimir los cat&aacute;logos. Para m&iacute;, ha mejorado mucho el fot&oacute;grafo y en las imprentas fallan m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        J.L.: Hab&iacute;a un tipo que hac&iacute;a la configuraci&oacute;n del color, alguien con quien te reun&iacute;as y te iba mostrando peque&ntilde;as pruebas. El mundo anal&oacute;gico era m&aacute;s complejo: te reun&iacute;as, por ejemplo, a las diez de la ma&ntilde;ana con el tip&oacute;grafo, cuando ya ten&iacute;as las fotos vistas y seleccionadas por el artista; hac&iacute;as una composici&oacute;n en papel que luego llevabas a la imprenta. Hace no mucho hice un cartel con motivo de los 25 a&ntilde;os de la muerte de Camar&oacute;n y nunca conoc&iacute; al dise&ntilde;ador, pero era un tipo salvajemente malo, que no te respetaba la foto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Se ha perdido, pues, ese contacto directo entre los implicados en el proceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro, antes se trataba de un trabajo artesanal, en el que tu participabas plenamente, sin tener que entregar la foto a alg&uacute;n iluminado que te hace, no s&eacute;, un corte salvaje.
    </p><p class="article-text">
        [Toma la palabra Maxi del Campo]
    </p><p class="article-text">
        M.C.: Ahora es un poco peor de lo que cuentas, Pepe. El dise&ntilde;ador, cuando t&uacute; le entregas tu trabajo, va a querer hacer algo &eacute;l tambi&eacute;n. As&iacute; que, cuanto m&aacute;s respete tu obra, menor va a ser su sensaci&oacute;n de estar haciendo algo. Creo que muchas veces no es suficiente para ellos buscar la tipograf&iacute;a y encajarla en un lado, por eso siempre acaban retocando la foto, cortando de aqu&iacute; o de all&aacute;, o poni&eacute;ndola azul&hellip;
    </p><p class="article-text">
        J.L.: Es como la b&uacute;squeda de un protagonismo desmedido. Y es algo que no pasa solo en la fotograf&iacute;a. Estoy pensando en la &oacute;pera, en la que la pobre Montserrat Caball&eacute; tiene que estar dando el do de pecho en una posici&oacute;n incomod&iacute;sima, porque el que ha dise&ntilde;ado el escenario ha querido lucirse. O sea que, si no tienes la suerte de contar con una colaboraci&oacute;n cercana entre fot&oacute;grafos y dise&ntilde;adores, el trabajo se hace dif&iacute;cil. Tambi&eacute;n hay buenos dise&ntilde;adores, obviamente, que reconocen una buena imagen y tratan de molestar lo menos posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que esto podr&iacute;a estar relacionado con la falta de cultura de la imagen? A pesar de que, como se dice a menudo, vivimos en la era de la imagen.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que tiene m&aacute;s que ver con que quieren justificar su trabajo, y tambi&eacute;n un poco con el ego [risas].
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en un tiempo en que hay una saturaci&oacute;n de la imagen. A veces me hace recordar una cosa que nos ense&ntilde;aban en F&iacute;sica, la rueda de Newton. Era una rueda con muchos colores que, cuando le dabas vuelta, se quedaba en blanco. Entonces, creo que hay tal saturaci&oacute;n de im&aacute;genes, que no hay imagen. Faltan esas im&aacute;genes que se te fijan en la memoria. &iexcl;Yo qu&eacute; me voy a acordar de esas fotos que te ponen en un tel&eacute;fono! Ve, ah&iacute; hay unas fotos de un hermano m&iacute;o, al que veo poco, porque vive en Florian&oacute;polis. Esas fotos las hizo una hija m&iacute;a con un tel&eacute;fono, y lo que tuve que pelear para que me diera los archivos para hacer las copias... Todos los d&iacute;as tomo mate y los tengo ah&iacute;, los miro y es como si conversara con ellos. A m&iacute; me pueden pedir una foto, yo qu&eacute; s&eacute;, del a&ntilde;o 68; dame media hora y te la encuentro. Creo que eso ya no pasa, o pasa con menos frecuencia. Muchas veces hay quien me viene con un <em>pendrive</em> para que mire unas fotos, le pregunto cu&aacute;ntas son y me dice que 250&hellip; &iexcl;qu&eacute; locura! &iquest;c&oacute;mo puedo ver 250 fotos? Pero, por ejemplo, viene Maxi y me trae las fotos reveladas en papel y eso ya es otra cosa. Hasta la discusi&oacute;n que hemos tenido antes sobre c&oacute;mo queda mejor la foto de Margot [Sowinska], si en horizontal o en vertical, se perder&iacute;a, y para m&iacute; eso es interesante. Entonces, hay dos problemas: el ruido, que nos ha vuelto a todos un poco sordos; y que parece que la gente tiene callos en vez de pupilas de tanto ver esas cosas tan peque&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mismo Javier Vila comentaba en una entrevista reciente que, con el acceso general a las c&aacute;maras, se ha banalizado el conocimiento, el bagaje y en parte el oficio del fot&oacute;grafo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo tengo en la cabeza retratos de fot&oacute;grafos que fueron en el a&ntilde;o 30 o en el 40. &iquest;Qu&eacute; va a quedar de todo esto que comentamos? No s&eacute;&hellip; la cultura de la imagen, pero tambi&eacute;n se dice que es la era de la informaci&oacute;n. Y eso se puede discutir. Si se ha devaluado por el acceso a los aparatos, no creo, porque en realidad el problema est&aacute; en que, muchas veces no te pagan tu trabajo. [se dirige a Javier Vila para que le acerque una carpeta]. F&iacute;jate: este es un folleto que hicieron conjuntamente los ayuntamientos de Algeciras, de donde era Paco de Luc&iacute;a, y el de la Isla de San Fernando, de donde era Camar&oacute;n. Las fotos que utilizan son m&iacute;as, pero ver&aacute;s que no aparece mi nombre por ning&uacute;n lado, ni a m&iacute; me han pedido permiso ni, por supuesto, me han pagado nada por las fotos. [En ese momento, Pepe saca varios folletos m&aacute;s en lo que aparecen sus fotos sin referenciar]. Y son fusilados por el mismo ayuntamiento, o sea, que ya es el poder el que ni siquiera atiende al copyright.
    </p><p class="article-text">
        [Interviene Maxi del Campo]
    </p><p class="article-text">
        M.C.: Y eso que est&aacute;s mostrando ejemplos en papel. Vete a internet, ah&iacute; s&iacute; que alucinas.
    </p><p class="article-text">
        J.L.: Un amigo de M&aacute;laga, fascinado con esto, encontr&oacute; una pel&iacute;cula en la que hab&iacute;an utilizado m&aacute;s de cuarenta fotos m&iacute;as (yo hab&iacute;a contado unas veinte). Pel&iacute;cula que, por cierto, distribuye Netflix. Y si te vas a algunas series, el n&uacute;mero es impresionante. A veces abr&iacute;a el correo y all&iacute; ten&iacute;a las capturas hechas por &eacute;l. Por ejemplo, me mandaba diecisiete archivos para que le dijera cu&aacute;les eran m&iacute;os, y me sal&iacute;an quince. Yo no s&eacute; c&oacute;mo lo hacen, porque son fotograf&iacute;as que estaban bien registradas, pero lo fusilan todo.
    </p><p class="article-text">
        Y por otro lado est&aacute; la figura del comisario de exposiciones. Otra figura que parece m&aacute;s importante que los artistas. Uno ve los carteles que ponen bien grande &ldquo;Comisariado por&hellip;&rdquo;, y los desgraciados que llenan las paredes a veces ni existen. Muchas veces ni les pagan, mientras que el comisario s&iacute; cobra, claro. Adem&aacute;s, muchas veces son insolentes, y les sienta mal que le hagas cualquier observaci&oacute;n, como le pas&oacute; a Vila con la que organizaba una exposici&oacute;n. Hab&iacute;a fotos de distinta gente y era fundamental conocer el nombre de los fot&oacute;grafos, pero ella no quer&iacute;a poner los nombres. Para m&iacute; es como si quisiera lucirse ella. Por eso no me interesa cuando me vienen diciendo &ldquo;lo que te conviene&hellip;&rdquo;. Yo tengo casi 80 a&ntilde;os, qu&eacute; publicidad pueden hacerme. M&aacute;s bien se la hacen ellos a mi costa.
    </p><p class="article-text">
        Me hace m&aacute;s ilusi&oacute;n exponer en contextos m&aacute;s sencillos. En una tienda en Gij&oacute;n, por ejemplo, llev&eacute; 24 fotos y, durante la presentaci&oacute;n, vino un amigo que tocaba la guitarra. Ah&iacute; est&aacute;s con la gente y pasas un rato agradable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para terminar, y enlazando con algunas de las cosas que comentaba al principio sobre su forma de entender la fotograf&iacute;a, &iquest;qu&eacute; consejo dar&iacute;a a quien se inicie en esta disciplina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como te dije, a m&iacute; me interesa la gente. Mi mujer hace unas fotos de paisajes que son maravillosas, porque ella es una excelente observadora de la naturaleza, pero yo no tengo esa virtud. Por ejemplo, ahora estoy haciendo un trabajo de recuperaci&oacute;n de la memoria de gente a la que he fotografiado a lo largo del tiempo. Pero para poder hacer un trabajo sobre la memoria, tienes que tener una memoria. As&iacute; pues, lo importante de las fotos es que cuenten alguna historia. Por eso yo en el fondo me siento un documentalista. Antes mencionamos a Chema Madoz, y a m&iacute; me gusta porque cuenta muchas cosas con sus fotos, porque hay mucha miga detr&aacute;s de los montajes que prepara. Luego, me fijo mucho cuando la gente ve una foto y comenta algo. Es como lo que hac&iacute;a Sander, esos retratos, que hac&iacute;a en grupo y luego recortaba las cabezas para ahorrar dinero, que serv&iacute;an para los pasaportes y salvoconductos de los exiliados. Despu&eacute;s, alguien descubre ese trabajo y ve que es impresionante. Adem&aacute;s, a los nazis les molestaba mucho, porque ven&iacute;a a demostrar que Alemania, entre las dos guerras, no era un pa&iacute;s ario, sino multirracial. Entonces, la obra de Sander me gusta porque cuenta historia, la historia del pueblo alem&aacute;n, que tambi&eacute;n resulta subversiva porque contradice la versi&oacute;n oficial. Como &eacute;l era muy popular, tambi&eacute;n iban los oficiales a fotografiarse a su estudio; cuando miras esos retratos ves al canalla que hay detr&aacute;s del uniforme. Lo mismo me pasa con Richard Avedon. No s&eacute; si conoces su libro <em>Nothing Personal</em>, que es un libro duro, con fotos que nunca ense&ntilde;&oacute; a los fotografiados; tambi&eacute;n los trabajos que hizo en el oeste estadounidense, <em>In the American West</em>&hellip; Esas son fotos que hablan. El que las cuidaba en una exposici&oacute;n en Granada me dijo que se sal&iacute;a de la sala porque no aguantaba la mirada de toda esa gente. Eso es una maravilla. Entonces, la idea es que, como te dec&iacute;a, que la fotograf&iacute;a sirva para contar algo.
    </p><p class="article-text">
        [En este momento Pepe se levanta y va a las estanter&iacute;as, de donde empieza a sacar libros y cat&aacute;logos: Rivas, Chamorro, Chambi, Avedon, Sander, Smith, Mthethwa&hellip;].
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Keruin P. Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/jose-lamarca-gran-paisaje-persona_132_1915930.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Sep 2018 18:08:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Lamarca: "Para mí, el gran paisaje es la persona"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fotografía,Revista Amberes,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maldivas #livingthelife"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/maldivas-livingthelife_132_1947638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef4201a4-a704-44d1-86ea-36ebd45c5e8d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Maldivas. | HELENA TORRE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La isla de Gulhi, en el archipiélago de las Maldivas, puede recorrerse a pie en apenas veinte minutos, y no hay coches ni motocicletas, algo bastante frecuente en el país a excepción de la capital, Male</p></div><p class="article-text">
        <em>&laquo;Hola a todos, me llamo Marco y, al igual que la mayor&iacute;a de los que me est&aacute;is leyendo, pensaba que era feliz. Viv&iacute;a en Roma con mi mejor amigo, ten&iacute;a un trabajo con un sueldo decente, coche, amigos con los que salir y jugar a los videojuegos, chicas interesantes a las que conocer&hellip; Sab&iacute;a que pod&iacute;a estar mucho peor, y me sent&iacute;a afortunado.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Entonces algo pas&oacute;. Era s&aacute;bado y estaba en un restaurante con cinco amigos, charlando de temas triviales. Lleg&oacute; el camarero con la comida y cinco m&oacute;viles se alzaron sobre la mesa. Clicks seguidos de minutos de silencio mientras editaban y colgaban sus fotos. &iquest;Has vivido alguno de esos momentos en los que sientes que sales de tu cuerpo? Es como si te vieras a ti mismo desde fuera. Y lo que vi casi me hizo re&iacute;r: ah&iacute; estaba yo, con 32 a&ntilde;os, sentado en una mesa llena de gente que en vez de saborear su comida le hac&iacute;a fotos para que otros pudiesen ver las delicias que estaban disfrutando. Ni siquiera las hab&iacute;an probado a&uacute;n.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Esa noche fum&eacute;, beb&iacute;, y repas&eacute; como un maniaco mi Instagram, mi Twitter, mi Facebook, mis mensajes, mis emails&hellip; Y no me reconoc&iacute;. S&iacute;, era un afortunado porque ten&iacute;a calidad de vida, pero hab&iacute;a normalizado cosas que no deber&iacute;an estar ah&iacute;: ese vac&iacute;o que me atacaba cuando estaba solo, ese no sentirme suficiente, esa necesidad constante de compararme a los dem&aacute;s a sabiendas de que me iba a sentir como un perdedor. Mi ocio se hab&iacute;a convertido en venderme como un producto deseable, y s&oacute;lo me&nbsp;sent&iacute;a plenamente bien con esa energ&iacute;a que me recorr&iacute;a cada vez que recib&iacute;a un &ldquo;like&rdquo;, una aprobaci&oacute;n.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>S&eacute; que fui radical. S&eacute; que hay maneras de mejorar las cosas poco a poco y d&iacute;a a d&iacute;a. Pero estaba demasiado asustado. Hab&iacute;a perdido muchos a&ntilde;os creyendo estar a gusto con mi vida, hasta que me di cuenta que simplemente me forzaba a ignorar. No recordaba muchas cosas&hellip; La &uacute;ltima vez que hab&iacute;a estado solo disfrutando del silencio; la &uacute;ltima vez que me hab&iacute;a re&iacute;do tanto que hab&iacute;a querido hacerme pis encima; la &uacute;ltima vez que me hab&iacute;a sentido 100% relajado. Vender lo bueno de mi vida me hab&iacute;a llevado a pretender que lo malo no exist&iacute;a. No ten&iacute;a nada claro en mi cabeza, no sab&iacute;a ya qu&eacute; era cierto y qu&eacute; no, qu&eacute; sent&iacute;a y qu&eacute; no&hellip; Estaba aterrado. Y me march&eacute;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Muchos dijeron que estaba huyendo, que era un cobarde, un rom&aacute;ntico, un loco&hellip; Me han hecho falta tres a&ntilde;os para darme cuenta de que, efectivamente, hui: pero hacia delante. No buscaba felicidad, s&oacute;lo algo paz. No s&oacute;lo quer&iacute;a respuestas, quer&iacute;a conocer las verdaderas preguntas&raquo;.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><br/><br/></blockquote>
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        Leo su blog mientras surco las aguas del Oc&eacute;ano &Iacute;ndico en una peque&ntilde;a lancha motora. Sus palabras reverberan muy hondo en m&iacute;: no dice nada que no haya le&iacute;do antes cientos de veces, pero este chico italiano realmente dej&oacute; todo y se march&oacute; a una isla remota en Maldivas. &iquest;Qu&eacute; tan al l&iacute;mite tienes que llegar para hacer tal cosa? &Uacute;ltimamente pienso mucho en esto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marco me espera en la playa. Me avis&oacute; antes de venir:&nbsp;&laquo;Dicen que Maldivas es la llave del &uacute;ltimo para&iacute;so en la tierra, y aunque exageran con lo de &uacute;ltimo, te digo que nunca has visto nada igual&raquo;.&nbsp; Y no minti&oacute;. &iexcl;Vaya si no minti&oacute;! Cielo azul profundo, arena blanca y mar aguamarina. Nunca he visto nada tan hermoso. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Rep&uacute;blica de Maldivas est&aacute; compuesta por m&aacute;s de mil islas, con apenas dos centenas habitadas, y veintis&eacute;is atolones. &laquo;Atol&oacute;n&raquo; es la &uacute;nica palabra inglesa derivada de la lengua dhivehi, &laquo;atholhu&raquo;, que significa isla de coral en forma de anillo que rodea una laguna; para muchos, estas islas rodean una antigua cadena de volcanes hundidos.&nbsp;
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        El abrazo de Marco se siente real. Me acompa&ntilde;a hasta su casa, una peque&ntilde;a estructura rectangular de dos habitaciones, simple pero muy acogedora. Dejo mis mochilas, cojo la c&aacute;mara y me ense&ntilde;a Gulhi, la isla que se ha convertido en su hogar. Puede recorrerse a pie en apenas veinte minutos, y no hay coches ni motocicletas, algo bastante frecuente en este pa&iacute;s a excepci&oacute;n de la fren&eacute;tica capital Male.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marco no sabe muy bien por qu&eacute; eligi&oacute; Maldivas.&nbsp;&laquo;Cuando tom&eacute; la decisi&oacute;n de irme, no quise pensar en trabajo, en idioma, en cultura&hellip; Quer&iacute;a cambiar mis resultados, y para ello cambi&eacute; mi m&eacute;todo de elecci&oacute;n. Vi una foto de este para&iacute;so, me hizo sonre&iacute;r y dije: Maldivas pues&raquo;.&nbsp;Cuando lleg&oacute; no sab&iacute;a mucho de la historia de este lugar, y pronto se percat&oacute; de la importancia del folklore y las leyendas a la hora de conocer los or&iacute;genes de estas islas. Fue as&iacute; como empez&oacute; a leer sobre los cuentos&nbsp;jatakas, relatos cortos budistas, y la literatura hind&uacute;&nbsp;purana.
    </p><p class="article-text">
        Se cree que los primeros pobladores de estas islas fueron pueblos drav&iacute;ticos de Kerala, pescadores del sudoeste de India y el litoral de Sri Lanka: el pueblo&nbsp;giravaaru, descendiente de antiguos tamiles, y el pueblo&nbsp;gujarati, proveniente de Gujarat. Asimismo, el poema hist&oacute;rico&nbsp;Mahavansa&nbsp;nos habla de la importancia del comercio mar&iacute;timo y la posici&oacute;n estrat&eacute;gica de Maldivas en &eacute;l, as&iacute; como de la llegada a la isla en s.VI y V a.C. de cingaleses de Orissa y Sinhapura, al noroeste de India, que se consideraban a s&iacute; mismos descendientes del principe exiliado Vijaya de Sri Lanka.&nbsp;
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        Caminando por estrechos caminos&nbsp;de arena pronto me doy cuenta de cu&aacute;n peque&ntilde;a es esta isla: unas pocas &laquo;calles&raquo; con peque&ntilde;as estructuras, moradas de los habitantes, tres peque&ntilde;os hoteles, un centro de buceo y dos playas sin fin, una destinada a los turistas y otra a los locales. Estos se muestran t&iacute;midos en un principio, pero ya acostumbrados a la presencia de Marco, pronto me aceptan en sus hogares y me hablan de c&oacute;mo es la vida en el para&iacute;so.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es una existencia tranquila. Muchos de sus hijos m&aacute;s j&oacute;venes viven en la capital, estudiando o trabajando, pero la mayor&iacute;a vuelven para emprender alg&uacute;n negocio en su isla natal. &iquest;Qui&eacute;n no querr&iacute;a regresar? Son gente amable, generosa y muy atenta. Todas las ma&ntilde;anas, un grupo de se&ntilde;oras mayores limpian las playas, tratando de mantenerlas lo m&aacute;s v&iacute;rgenes&nbsp;posibles, y por las tardes se re&uacute;nen en la playa para jugar a una especia de&nbsp;taula, o ver pel&iacute;culas de Bollywood. Les encantan las canciones hind&uacute;es, y a menudo las acompa&ntilde;an con el&nbsp;bulbul, una especia de acorde&oacute;n horizontal, y los&nbsp;bodu beri, tambores reminiscencia de los esclavos africanos tra&iacute;dos a la corte por la familia real y la nobleza en sus viajes a Arabia. Hay islas como Ferridu o Maalhos donde algunos de sus habitantes son descendientes de estos esclavos liberados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marco me habla de algo que le ense&ntilde;&oacute; su madre: en cada viaje que hace, siempre se fija en las banderas de los pa&iacute;ses, pues cree que esconden la esencia de cada lugar. En el caso de Maldivas, la luna semicreciente representa el Islam; la secci&oacute;n verde son las palmeras de coco; y la secci&oacute;n roja la sangre de los h&eacute;roes que lucharon por la independencia.&nbsp;
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        Respecto a su religi&oacute;n, Maldivas es un pa&iacute;s totalmente musulm&aacute;n, si bien no siempre fue as&iacute;: en el s. III a.C., cuando el imperio&nbsp;maurya, el primer gran imperio unificado de India, comenz&oacute; su expansi&oacute;n hacia Afganist&aacute;n y Asia, llev&oacute; el budismo hasta las cosas de Sri Lanka y Maldivas. La conversi&oacute;n del pa&iacute;s al islam se produjo relativamente tarde, de mano del sult&aacute;n Muhammad Al Adil, a consecuencia de la posible influencia de eruditos como Abu Yusuf Al-Baraakat y Tabriz-Sheikn Yusuf Shamsuddin.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, las palmeras de coco han sido siempre elemento clave en la econom&iacute;a de estas islas, dedicadas, adem&aacute;s de al turismo en &eacute;pocas recientes, a la pesca. Esta madera ha sido usada desde &eacute;pocas ancestrales para la construcci&oacute;n de los&nbsp;dhonis, las embarcaciones de los pescadores. A&uacute;n hoy se puede observar en los astilleros del atol&oacute;n de Raa como siguen usando las mismas t&eacute;cnicas de construcci&oacute;n que anta&ntilde;o, si bien han introducido elementos modernos como el GPS.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, por &uacute;ltimo, si bien no quedan muchos vestigios&nbsp;de su pasado colonial, protagonizado por portugueses, holandeses de Ceylan y brit&aacute;nicos, tienen orgullosamente&nbsp;presente la independencia del pa&iacute;s acaecida en 1965, que&nbsp;poco despu&eacute;s dio lugar a la Rep&uacute;blica de Maldivas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Paseos por la playa, tranquilidad y muchas horas de conversaci&oacute;n.&nbsp;&laquo;No s&eacute; c&oacute;mo expresar todo lo que he aprendido en estos a&ntilde;os, Helena. Ya no finjo. No significa que sea feliz todo el tiempo, no creo que nadie pueda serlo. Las emociones, buenas y malas, est&aacute;n ah&iacute; para sentirlas, para aprender de ellas y dejarlas ir&raquo;. Me recuerda a alguien a quien conoc&iacute; en un peque&ntilde;o pueblo de Sri Lanka, y cuando se lo digo se echa a re&iacute;r a carcajadas.&nbsp;&laquo;Supongo que no he descubierto nada nuevo&raquo;, me dice mientras sonr&iacute;e.&nbsp;&laquo;Siempre pens&eacute; que s&oacute;lo hab&iacute;a una manera de ser exitoso y feliz, y cuando no lo consegu&iacute;a era m&aacute;s f&aacute;cil pensar que hab&iacute;a fallado, en lugar de darme cuenta de que, quiz&aacute;, mi idea del &eacute;xito era la equivocada.&raquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despedirme de Marco no es f&aacute;cil. Me tiende su mano, y al abrirla descubro una peque&ntilde;a concha: &laquo;M&iacute;rala de vez en cuando Helena, y recuerda que todo lo que te rodea, incluso lo que sientas, es circunstancial&raquo;. Cojo mis mochilas y me subo a la lancha que me espera para llevarme de vuelta a Male. Veo a Marco decirme adi&oacute;s desde la playa. Sonr&iacute;e, y me manda un beso. El amanecer da una luz tan especial a la isla&hellip; Por un momento pienso en coger la c&aacute;mara y hacer una foto. Pero no. Me quedo muy quieta, vi&eacute;ndole desaparecer, disfrutando del momento en silencio.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/maldivas-livingthelife_132_1947638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Sep 2018 17:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Maldivas #livingthelife"]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La fuente parisina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/fuente-parisina_132_1974609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1cb73953-5225-42fa-9393-1c31fd9e823e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 50 años del ‘Mayo francés’, aún se discute cómo valorar aquellos acontecimientos.</p></div><p class="article-text">
         &ldquo;Pueblos, cuyos rugidos han hecho temblar tantas veces a vuestros amos, &iquest;a qu&eacute; esper&aacute;is?&nbsp;&iquest;Para qu&eacute; momento reserv&aacute;is los adoquines que pavimentan vuestras calles. Arrancadlos&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Denis Diderot
    </p><p class="article-text">
        Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, la interpretaci&oacute;n del legado de mayo del 68 contin&uacute;a siendo un campo de batalla tan apasionado como lo fueron en su d&iacute;a los propios acontecimientos. En este aniversario tan redondo, cuando ya disponemos de un conocimiento minucioso de casi todos los datos, la gran mayor&iacute;a de los veredictos sobre lo sucedido en aquella lejana primavera constituyen ejercicios de sensatez pol&iacute;tica que conminan a repudiar la violencia y a pasar p&aacute;gina. Los m&aacute;s pragm&aacute;ticos han considerado su fracaso como la medida de su impotencia. Otros han le&iacute;do aqu&eacute;l mayo como un pecado de juventud, un af&aacute;n de ruptura propio de la edad de la insolencia. En favor de su opini&oacute;n han invocado la trayectoria posterior de las figuras m&aacute;s medi&aacute;ticas del movimiento; por ejemplo, la de Alain Geismar, integrado en los c&iacute;rculos de poder socialistas e inspector general de educaci&oacute;n, nada menos. O la del autoproclamado &ldquo;libertario liberal&rdquo; Cohn Bendit, atornillado al parlamento europeo durante m&aacute;s de veinte a&ntilde;os en calidad de eurodiputado &ldquo;verde&rdquo;, y firme valedor de &ldquo;las soluciones innovadoras que dinamicen el mercado&rdquo; impuestas por el se&ntilde;or Macron. &ldquo;Ah&iacute; los tiene usted&rdquo;, como dec&iacute;a el se&ntilde;or Fraga.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido viene a decir el se&ntilde;or Mario Vargas Llosa, para quien todo aqu&eacute;l in&uacute;til alboroto no pas&oacute; de una &ldquo;revoluci&oacute;n de los ni&ntilde;os bien, la flor y nata de las clases burguesas y privilegiadas de Francia&rdquo;, protagonistas de un &ldquo;divertido carnaval&rdquo; que &ldquo;dio legitimidad y glamour a la idea de que toda autoridad es sospechosa, perniciosa y deleznable y que el ideal libertario m&aacute;s noble es deconocerla, negarla y destruirla&rdquo;. La visi&oacute;n del antiguo comunista peruano coincid&iacute;a a pies juntillas con los postulados de <em>l&rsquo;Humanit&eacute;</em>, publicaci&oacute;n del Partido comunista franc&eacute;s, donde se escarnec&iacute;a a &ldquo;los revolucionarios hijos de pap&aacute; que tras la revuelta ir&aacute;n a las empresas de sus padres para explotar a los obreros&rdquo;. La lectura de Bertolucci en &ldquo;<em>Los so&ntilde;adores</em>&rdquo; es muy similar: bajo los adoquines la juerga. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la tesis del &ldquo;divertido carnaval&rdquo; deja muchos cabos sueltos; por ejemplo, no explica el esp&iacute;ritu que animaba la abnegaci&oacute;n y el hero&iacute;smo de los estudiantes y los trabajadores que se jugaron el pellejo en las barricadas frente a los temibles CRS en combates desiguales que arrojaron un escalofriante balance de heridos (algunos graves, sin olvidarnos de los muertos), ni da cuenta de los casos de suicidio registrados en los a&ntilde;os posteriores o la ca&iacute;da en la delincuencia (la ilegal, se entiende) de algunos de sus protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        Encaramados en las cumbres del poder tecnoburocr&aacute;ctico, los m&aacute;s duros defensores de la tesis del &ldquo;divertido carnaval&rdquo; han apelado a la c&oacute;lera revanchista, fustigando su memoria como se patea a un perro muerto. Para el se&ntilde;or Roger Kimball lo mejor del 68 fue, sin duda, que se acab&oacute;: &ldquo;fue un &rdquo;desastre social, moral, pol&iacute;tico e intelectual&ldquo;. Por su parte, otro feroz resentido, Don Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, declar&oacute; que aqu&eacute;l mayo presenci&oacute; una &rdquo;explosi&oacute;n de irresponsabilidad&ldquo;, una &rdquo;tragicomedia&ldquo; que dio carta de naturaleza a la creencia de que &rdquo;se haga lo que se haga, nada tendr&aacute; consecuencias&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Francia, el ex primer ministro Alain Jupp&eacute; no se anduvo con rodeos: &ldquo;hay que terminar con el esp&iacute;ritu del 68. Se proh&iacute;be prohibir&rdquo;. Y el se&ntilde;or Sarkozy dej&oacute; bien claro que uno de los objetivos de su programa educactivo era perfilar una escuela libre de la herencia del 68, &ldquo;un c&aacute;ncer moral&rdquo; que hab&iacute;a &ldquo;difuminado las fronteras entre lo bueno y lo malo, entre lo cierto y lo falso, entre lo bello y lo feo&rdquo;. Despu&eacute;s estaba el se&ntilde;or Jean-Marie Le Pen, que en un alarde de originalidad atribuy&oacute; la revuelta a una &ldquo;&eacute;lite jud&iacute;a de estudiantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, algunos detractores de mayo del 68 no han cargado tanto las tintas. El se&ntilde;or Luc Ferry, fil&oacute;sofo (&iquest;?) y ex minisitro de educaci&oacute;n franc&eacute;s, manifest&oacute; que no todo fue tan malo, ya que, entre otras cosas, gracias a aquella primavera parisina hoy gozamos de una mayor &ldquo;democracia en las empresas gracias a los sindicatos&rdquo; (&iquest;?). Y avanza la sorprendente conclusi&oacute;n de que quienes tomaron las calles en mayo fueron &ldquo;instrumentos del desarrollo del capitalismo moderno&rdquo;. En s&iacute;ntesis, esta curiosa teor&iacute;a sugiere que mayo del 68 sirvi&oacute; de revulsivo para la transformaci&oacute;n estructural del sistema, al azuzar una modernizaci&oacute;n neoliberal que solt&oacute; amarras con el r&iacute;gido capitalismo de De Gaulle. En su auxilio, los defensores de esta intepretaci&oacute;n nos recuerdan que los que aqu&eacute;l mayo levantaban barricadas se han convertido en los promotores del &ldquo;anarcocapitalismo&rdquo; encarnado por Macron. 
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente al actual inquilino del El&iacute;seo al que le ha tocado bailar con la m&aacute;s fea al tener que organizar una efem&eacute;ride que le provoca un evidente fastidio. No ha disimulado su contrariedad, pero ha hecho de tripas coraz&oacute;n y ha salvado la papeleta como buenamente ha podido. Eso s&iacute;, se ha apresurado a recordar que &ldquo;la democracia no es la calle&rdquo;; <em>bien s&ucirc;r</em>, <em>monsieur le pr&eacute;sident</em>, faltar&iacute;a m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Todos estos juicios no nos llevan muy lejos. Centrar la atenci&oacute;n del fen&oacute;meno en las algaradas callejeras y el destino de sus protagonistas ofrece un paisaje demasiado desenfocado. Lo cierto es que, lejos de constituir un mot&iacute;n de subsistencia, una revuelta desatada por injusticias flagrantes o una verbena nihilista, mayo de 68 se enmarca en un contexto social completamente desconcertante. En el arranque del a&ntilde;o, De Gaulle se dirig&iacute;a a una naci&oacute;n condenada al bienestar augurando un horizonte de paz social y prosperidad: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; ser&aacute; 1968? El porvenir no pertenece a los hombres y yo no lo predigo. Sin embargo, tal y como se presentan las cosas, encaro la existencia de nuestro pa&iacute;s en los pr&oacute;ximos doce meses con verdadera confianza [&hellip;]. No parece caber la posibilidad de que nos encontremos paralizados por crisis similares a las que nos han hecho sufrir tanto en otros tiempos. Al contrario, con el ardor de la renovaci&oacute;n abri&eacute;ndose camino, y sus promotores, sobre todo los j&oacute;venes, se puede esperar&hellip;&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Se pod&iacute;a equivocar m&aacute;s De Gaulle?&iquest;Por qu&eacute; en plena euforia del capitalismo de consumo, que acab&oacute; en 1973 con la crisis del petr&oacute;leo, estallaba una rebeli&oacute;n tan virulenta?&iquest;Era la Francia de finales de los sesenta una sociedad en descomposici&oacute;n? &iquest;Qui&eacute;n pod&iacute;a sospechar que en un pa&iacute;s que se refocilaba en la abundacia material derivada de los &ldquo;gloriosos 30&rdquo; se gestaba una ira popular tan explosiva? &iquest;Pero una ira contra qu&eacute;, contra quienes?
    </p><p class="article-text">
        En su conjunto, la mayor&iacute;a de las causas aducidas: la oposici&oacute;n al imperialismo, el clamor mundial provocado por el asesinato del implacable doctrinario sin escr&uacute;pulos que fue el Che Guevara, el rechazo de la agresi&oacute;n americana a Vietnam o los efectos de la contracultura nos dejan a oscuras sobre lo acontecido en Par&iacute;s. Y, desde luego, la exigencia de los alumnos de Nanterre a tener acceso a los pabellones de sus compa&ntilde;eras constituye un episodio demasiado insignificante como para atribuirle el papel de detonante de un movimiento que hizo perder pie a los gerifaltes de la Rep&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        En lo substancial, se ha tratado de distorsionar un fen&oacute;meno de un calado y una radicalidad incomprensibles para los amantes del orden. &iquest;O ser&iacute;a m&aacute;s correcto afirmar que lo entend&iacute;an demasiado bien? Por sus declaraciones y sus actos podemos concluir que los representantes de la Francia oficial supieron enseguida de qu&eacute; iba todo aquello. Los que m&aacute;s tienen que perder suelen ver m&aacute;s claro. Mientras la elite se apresuraba a enviar su dinero a Suiza, el general De Gaulle, que tambi&eacute;n exili&oacute; sus cuentas bancarias, expres&oacute; mejor que nadie lo que estaba ocurriendo: &ldquo;Se rebelan contra la autoridad del Estado..&rdquo;. <em>C&rsquo;est tout</em>; ciertamente, pero era inaceptable. 
    </p><p class="article-text">
        En realidad, aunque no fuese consciente de todas las implicaciones, De Gaulle acert&oacute; de pleno; el pueblo de Par&iacute;s se rebel&oacute; contra el orden establecido, un orden que iba mucho m&aacute;s all&aacute; de las meras cr&iacute;ticas al gobierno o la exigencia de reformas. Se trataba, como resum&iacute;a una octavilla, de &ldquo;una sed de libertad en todos los niveles de la existencia, un deseo profundo de rechazar la tartufer&iacute;a axfisiante y la tiran&iacute;a mezquina de las instituciones esclerotizadas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mayo del 68 fue una revuelta contra el poder, y los habitantes de Par&iacute;s tuvieron el buen tino de identificar a sus enemigos a ambos lados de las barricadas. Si alguna lecci&oacute;n ten&iacute;an bien aprendida es que nunca, bajo ninguna circunstancia, se deb&iacute;an confiar las riendas del movimiento a partidos pol&iacute;ticos o a grupos organizados. S&oacute;lo tuvieron que echar la vista atr&aacute;s para comprender el destino de las revoluciones que eligen caudillos. El Partido Comunista franc&eacute;s sigui&oacute; a rajatabla el protocolo de neutralizaci&oacute;n de procesos revolucionarios que no controlaba. En un primer momento, cuando George Marchais se refer&iacute;a a Cohn Bendit como ese &ldquo;jud&iacute;o alem&aacute;n&rdquo;, se les dijo a los estudiantes que dejasen &ldquo;la pol&iacute;tica para los mayores&rdquo;. Despu&eacute;s, mientras Par&iacute;s ard&iacute;a, <em>l&rsquo;Humanit&eacute;</em> parloteaba sobre la &ldquo;reforma de los ex&aacute;menes presentada por los profesores comunistas&rdquo;. El 16 de mayo el Comit&eacute; Ejecutivo del Partido Comunista Franc&eacute;s preven&iacute;a &ldquo;a los trabajadores y a los estudiantes contra toda consigna aventurada&rdquo;, es decir, que no emanase de los dirigentes comunistas, y Georges S&eacute;guy, secretario general de la CGT y miembro del comit&eacute; central del Partido, recordaba que &ldquo;una larga tradici&oacute;n nos incita a no sentir ningua complacencia hacia los elementos confusos y provocadores que denigran a la clase obrera [&hellip;]. Estos elementos se dedican a vaciar de su contenido el sindicalismo estudiantil [&hellip;] para gran satisfacci&oacute;n del poder y de los c&iacute;rculos reaccionarios&rdquo;. Era en esos mismos c&iacute;rculos reaccionarios en los que militaba el se&ntilde;or Pompidou, con quien S&eacute;guy negoci&oacute; mejoras salariales que a la postre se revelaron ilusorias y profundamente onerosas para los trabajadores. En todo caso, S&eacute;guy no se equivocaba en lo referente a la tradici&oacute;n comunista, una tradici&oacute;n que tuvo su gran exponente en Maurice Thorez, secretario general durante m&aacute;s de treinta a&ntilde;os del PCF y ministro de funci&oacute;n p&uacute;blica con De Gaulle, quien se jactaba de saber acabar con una huelga. 
    </p><p class="article-text">
        Con el PC haciendo aguas, sus desbordados dirigentes insist&iacute;an en la tesis de los agitadores anti obreros. Sin embargo, la justicia po&eacute;tica de mayo del 68 nos regal&oacute; una escena impagable: el 27 de mayo, a primera hora de la ma&ntilde;ana, S&eacute;guy fue abucheado por seis mil obreros de la Renault a los que llevaba la buena nueva de una p&iacute;rrica subida salarial. La indignaci&oacute;n de los trabajadores se tradujo en una lluvia de improperios y en burlas a su entreguismo y su mezquina mentalidad de bur&oacute;crata.
    </p><p class="article-text">
        El 29 de mayo el PCF y la CGT convocaban &ldquo;a todos los obreros y a la poblaci&oacute;n trabajadora a manifestarse masivamente en el pa&iacute;s por las reivindicaciones de los trabajadores y para contribuir a un cambio pol&iacute;tico de progreso social y democracia&rdquo;, lo que demuestra que segu&iacute;an sin enterarse de que el movimiento de mayo era precisamente una impugnaci&oacute;n contra el &ldquo;progreso social y la democracia&rdquo;. Coronando su bochorno, el PCF hizo saber que estar&iacute;a dispuesto a entrar en un gobierno &ldquo;como despu&eacute;s de la liberaci&oacute;n, bajo la direcci&oacute;n del General&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        An&aacute;logamente al PC, el Partido socialista intrig&oacute; para ara&ntilde;ar su cuota de esca&ntilde;os en la esperable redistribuci&oacute;n del poder que se orquestar&iacute;a entre los bastidores del Estado. Seg&uacute;n la visi&oacute;n del se&ntilde;or Mitterrand, gran amigo y protector de notables colaboracionistas con el r&eacute;gimen de Vichy, la &uacute;nica cuesti&oacute;n resid&iacute;a en saber c&oacute;mo se formar&iacute;a el gobierno provisional y en qui&eacute;n se alzar&iacute;a con la presidencia de la Rep&uacute;blica en la hora del refujo de la agitaci&oacute;n callejera. Dispuesto a pescar en r&iacute;o revuelto y con la humildad que le caracterizaba anunci&oacute; que &eacute;l mismo estaba dispuesto a asumir ese sacrificio en un &ldquo;Gobierno provisional de gesti&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El resto de partidos tambi&eacute;n se aplic&oacute; en hacer valer sus intereses; el &ldquo;radical socialista&rdquo; Mend&egrave;s France, sugiri&oacute; un &ldquo;gobierno del movimiento&rdquo;; el se&ntilde;or Giscard d&rsquo;Estaigne exigi&oacute; &ldquo;hombres de renovaci&oacute;n&rdquo;, y el dem&oacute;crata cristiano Jean Lecanuet recurri&oacute; a la nomenclatura jacobina para sacarse de la manga un &ldquo;gobierno de salvaci&oacute;n nacional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y mientras por las alturas se frotaban las manos pensando en el bot&iacute;n, &iquest;qu&eacute; suced&iacute;a en la calle, en la universidad, en las f&aacute;bricas? &iquest;Desde qu&eacute; centro de poder se organiz&oacute; la rebeli&oacute;n? &iquest;Qui&eacute;n dio la orden de levantar la primera barricada? &iquest;Figuraba desde el inicio entre los difusos objetivos del &ldquo;Movimiento 22 de marzo&rdquo; la demolici&oacute;n del capitalismo y del trabajo asalariado? 
    </p><p class="article-text">
        Deteng&aacute;monos brevemente en algunos hechos esclarecedores a este respecto. El 7 de mayo aparece <em>Action</em>, &oacute;rgano de expresi&oacute;n de la insurrecci&oacute;n estudiantil, y en &eacute;l se formula la pregunta crucial: &ldquo;&iquest;por qu&eacute; luchamos?&rdquo;. La respuesta trasparenta un malestar de fondo que va mucho m&aacute;s all&aacute; de simples reivindicaciones sectoriales: &ldquo;La juventud, alumnos de liceos, universitarios u obreros, rechaza el porvenir que le ofrece la sociedad actual [&hellip;]. Rechaza las universidades de hoy, que no es m&aacute;s que un instrumento de represi&oacute;n contra todas las ideas disconformes con los intereses de la clase dominante&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, el germen de la protesta se propaga por capas de la sociedad aparentemente impermeables a las protestas populares. Un reportero de la RTL recogi&oacute; este interesante testimonio a pie de calle:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;-Buenos d&iacute;as, se&ntilde;orita&hellip;. &iquest;Esta es su primera manifestaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        -No, no es la primera. Desde que esto empez&oacute; es la tercera. Es decir, empec&eacute; a manifestarme con mi marido el martes por la tarde; segu&iacute; el mi&eacute;rcoles por la tarde, y por fin esta tarde.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;No era usted militante anteriormente?
    </p><p class="article-text">
        -En absoluto. Siempre he estado contra este tipo de cosas&hellip; Pero creo que&hellip; c&oacute;mo decirle&hellip;. Ha sucedido espont&aacute;neamente. Es una especie de reacci&oacute;n. Bruscamente, <em>uno se siente implicado</em>&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esta declaraci&oacute;n encierra la explicaci&oacute;n a la creciente vibraci&oacute;n que se apoder&oacute; del pueblo de Par&iacute;s: la posibilidad de &ldquo;sentirse implicado&rdquo;, de no delegar la acci&oacute;n pol&iacute;tica, de abandonar el papel de masa de maniobra, abri&oacute; de repente el arco de visi&oacute;n de todas las miserias de la vida cotidiana y estimul&oacute; el cuestionamiento de ra&iacute;z del poder establecido, del trabajo asalariado y de las relaciones sociales. 
    </p><p class="article-text">
        En una fecha tan tard&iacute;a como el 2 de junio, el Comit&eacute; de Acci&oacute;n de la Sorbona elabor&oacute; un informe en el que proclamaba que la responsabilidad comenzaba en &ldquo;la base, en el espacio cotidiano, en la vida cotidiana&rdquo;. Y por si este contumaz antiparlamentarismo no hubiese quedado claro, cuando De Gaulle anunci&oacute; nuevas elecciones los ocupantes del Censier redactaron un comunicado en el que se declaraba lo siguiente: &ldquo;lo que rechazamos es la propia democracia parlamentaria [&hellip;] seguir respetando esta legalidad es prestarse a toda suerte de maniobras [&hellip;] Denunciar las elecciones, rechazarlas, es el primer paso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos escritos trasparentan una lucidez que no era fruto de la desesperaci&oacute;n propia de esos momentos en los que la victoria se presenta muy incierta. Semanas antes, desde el mismo Centro Censier, otro texto hab&iacute;a perfilado las l&iacute;neas maestras del movimiento: &ldquo;&iexcl;Trabajadores parisinos! Entre vuestros problemas y los nuestros hay semejanzas fundamentales. &iquest;Qui&eacute;n decide las normas y las cadencias? &iquest;Qui&eacute;n decide los objetivos y naturaleza de la producci&oacute;n? La ley es la misma en todas partes, solo nos piden que ejecutemos &oacute;rdenes. Sindicatos y partidos de oposici&oacute;n nunca proponen nada fundamentalmente diferente. Siempre existe una minor&iacute;a que decide en nuestro lugar, tanto en la producci&oacute;n como en la sociedad. &iexcl;Hay que organizar la lucha desde la base!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, esta exigencia supon&iacute;a sacar las cosas de quicio, impugnar aspectos de la organizaci&oacute;n social que jam&aacute;s han figurado en ninguna agenda pol&iacute;tica. Para el sentido com&uacute;n pol&iacute;tico el &ldquo;no reivindicamos nada, no pedimos nada, tomaremos, ocuparemos&rdquo;, era, y continua siendo, la marca del extremismo de &ldquo;incontrolados&rdquo;, no un programa democr&aacute;tico de m&iacute;nimos. 
    </p><p class="article-text">
        La celebraci&oacute;n de la base no era en absoluto una extravagancia; sus implicaciones estremec&iacute;an profundamente tanto el mundo del trabajo como el del Estado. Colocaba en el ojo del hurac&aacute;n a un sistema industrial que esclavizaba en nombre de la producci&oacute;n, que imped&iacute;a a los trabajadores deliberar sobre qu&eacute; producir y c&oacute;mo. Los obreros se negaron a aceptar que el aumento del poder de compra redimiese del tormento de la vida de f&aacute;brica. El tiempo libre, colonizado por el consumo y el cebo de los pasatiempos para idiotas, no era una compensaci&oacute;n. Ni menos horas ni mejoras salariales: una vida donde el trabajo fuese fuente de satisfacci&oacute;n, donde las tareas ingratas se hiciesen de forma colectiva y rotatoria, y donde la separaci&oacute;n trabajo-tiempo libre fuese pulverizada fueron algunas imposiciones surgidas de los centros ocupados. De igual modo, los partidos pol&iacute;ticos fueron puestos en solfa. Despu&eacute;s de todo, &iquest;qu&eacute; partido podr&aacute; jam&aacute;s cuestionar la jerarqu&iacute;a en la toma de decisiones, el trabajo asalariado, el parlamento o el crecimiento econ&oacute;mico sin hacerse el harakiri?
    </p><p class="article-text">
        Si &ldquo;todo partido exige creencia&rdquo; (Val&eacute;ry), estos no ten&iacute;an ning&uacute;n papel que jugar en un nuevo escenario pol&iacute;tico donde la creencia hab&iacute;a sido substituida por el debate y el intercambio de ideas. Este escenario no se correspond&iacute;a &uacute;nicamente con una disposici&oacute;n mental. Tambi&eacute;n la morfolog&iacute;a f&iacute;sica de la ciudad fue moldeada por el movimiento, que se reapropi&oacute; del espacio p&uacute;blico imponiendo el control ciudadano de la calle. Henry Lefebvre observ&oacute; que mayo de 68 hab&iacute;a retomado de la Comuna el concepto de ocupaci&oacute;n del espacio como retorno de los obreros expulsados por Haussmann a la periferia de la capital. El 18 de marzo de 1871 el pueblo de Par&iacute;s reconquist&oacute; por la fuerza el centro de la ciudad; casi un siglo despu&eacute;s no s&oacute;lo tom&oacute; la calle: tambi&eacute;n en las f&aacute;bricas, en los barrios, en la organizaci&oacute;n de los transportes, se produjeron reivindicaciones en relaci&oacute;n a la gesti&oacute;n colectiva del espacio. Sin duda, los lugares hacen los p&uacute;blicos (Goncourt).
    </p><p class="article-text">
        Esta alteraci&oacute;n radical de la normalidad cre&oacute; un campo com&uacute;n de encuentro que suspendi&oacute; la distribuci&oacute;n jer&aacute;rquica del espacio y extendi&oacute; a todos los ciudadanos el concepto de <em>politai</em>, esto es, de sujetos pol&iacute;ticos. La reconfiguraci&oacute;n del espacio de la pol&iacute;tica supuso, adem&aacute;s, un ensanchamiento de la <em>isegoria</em>, la potestad de los individuos de participar en el improvisado <em>agora</em> parisino. No se habla de tomar el poder, sino de rechazar la mediocridad de una vida enjaulada por la burocracia y canalizada hacia el consumo. 
    </p><p class="article-text">
        Sustentado en su propia fuerza, el movimiento de mayo no dibuj&oacute; ning&uacute;n proyecto en el horizonte; se construy&oacute; como un proceso autopropulsado. Fue haci&eacute;ndose a s&iacute; mismo en la medida en que los individuos se integraban en la acci&oacute;n pol&iacute;tica; sin embargo, como en tantas ocasiones anteriormente, choc&oacute; con la barrera que supone la constituci&oacute;n de &oacute;ganos de poder popular que regulen la vida pol&iacute;tica. Mayo del 68 alcanz&oacute; su techo al no poder superar el l&iacute;mite de la creaci&oacute;n de estos nuevos centros de gobierno democr&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        <em>A posteriori</em>, no faltaron las previsibles cr&iacute;ticas sobre la ausencia de un proyecto pilotado por una direcci&oacute;n revolucionaria. Desde el Partido comunista se acus&oacute; al movimiento de carecer de &ldquo;capacidad para realizar este proyecto en t&eacute;rminos de poder. Mayo-junio del 68 no fue una situaci&oacute;n revolucionaria: aun si el gobierno vacil&oacute;, los de arriba mantuvieron el poder y los de abajo, aun si se movilizaron con fuerza, estuvieron lejos de imaginar arrancarlo y menos a&uacute;n de reemplarlo por alguna otra cosa&rdquo;. Pero, &iquest;reemplazarlo por qu&eacute;? &iquest;Por un gobierno compuesto por bur&oacute;cratas de otro pelaje que el que ocupaba el El&iacute;seo? &iquest;Qu&eacute; cambio real supondr&iacute;a la substituci&oacute;n de un gobierno por otro, por muy revolucionario que fuese, en t&eacute;rminos de reparto de poder, de perservaci&oacute;n del esquema dominantes-dominados? &iquest;Un gobierno, el que sea, no implica siempre una brecha insalvable entre los de arriba y los de abajo? 
    </p><p class="article-text">
        Como Barcelona en 1936 o el Par&iacute;s de 1871, mayo del 68 se inscribe en la l&iacute;nea de una tradici&oacute;n revolucionaria que no responde a ninguna necesidad hist&oacute;rica, pero que constituye un modelo de referencia y una inagotable cantera de ense&ntilde;anzas para el presente. De la misma forma que Simone Weil habl&oacute; de &ldquo;la fuente griega&rdquo; y Castoriadis se refiri&oacute; a la Hungr&iacute;a del 56 como &ldquo;la fuente h&uacute;ngara&rdquo;, aqu&eacute;l mayo que hoy celebramos representa la &ldquo;fuente parisina&rdquo;, un momento de ruptura que tens&oacute; los resortes del poder hasta sus l&iacute;mites, aunque no consigui&oacute; destruirlos. 
    </p><p class="article-text">
        Las analog&iacute;as de mayo del 68 con algunos movimientos posteriores, como el 15 M, sin resultar inadecuadas, son ciertamente muy limitadas. En el caso del 15 M, la ocupaci&oacute;n ciudadana del espacio p&uacute;blico consigui&oacute; poner nerviosos a los partidos pol&iacute;ticos, incluidos aquellos que en un principio alentaron el movimiento esperando sacar tajada. Si en sus albores el mayo espa&ntilde;ol fue la &ldquo;alegr&iacute;a de lo inesperado&rdquo; (Garc&iacute;a Calvo), con el tiempo las concentraciones populares dieron paso a un proceso de embridamiento institucional en el que la exigencia de &ldquo;no ser tratados como mercanc&iacute;a por la banca y los pol&iacute;ticos&rdquo; se hizo inaudible. Aunque difusas, las pretensiones eran exorbitantes, como todas antes de que se conviertan en costumbre, y en esa hostilidad hacia lo establecido cifr&oacute; el 15 M su capacidad de atracci&oacute;n. Lamentablemente, la tensi&oacute;n entre la tentaci&oacute;n de la autonom&iacute;a y la voluntad de ser guiados se resolvi&oacute; a favor de la segunda. La acci&oacute;n directa dej&oacute; de dar forma a la indignaci&oacute;n y pronto asomaron los pastores. El surgimiento de Podemos supuso el transito de la calle al parlamento, una ci&eacute;naga institucional irreformable en la que se han hundido hasta el cuello. La institucionalizaci&oacute;n del proceso es la prueba de su fracaso radical. 
    </p><p class="article-text">
        El discurso de la calle cedi&oacute; ante la fascinaci&oacute;n por la toma del poder, ganar las elecciones y el persistente espejismo de cambiar la sociedad desde arriba. Se habla de c&iacute;rculos, de bases, pero siempre encuadrados en una estructura de poder que asciende hasta una c&uacute;spide decididora, un esquema que preserva el abismo entre quienes deciden y quienes obedecen. 
    </p><p class="article-text">
        El 15 M se ha saldado, pues, con una estruendosa derrota; se clama contra la corrupci&oacute;n sin comprender que la corrupci&oacute;n no es una excrecencia del sistema, sino el sistema mismo. Las reformas y las &ldquo;regeneraciones&rdquo; democr&aacute;ticas, por muy radicales que sean, asumen el postulado de la validez del sistema, puesto que s&oacute;lo se reforma aquello que se cree leg&iacute;timo. Reformar es una de las formas menos dignas de colaboracionismo. Sin duda, Podemos es tambi&eacute;n fuente, pero es la &ldquo;fuente de los enga&ntilde;os&rdquo; de Baltasar Graci&aacute;n, &ldquo;donde el que una vez bebe, despu&eacute;s todo lo traga y lo trueca&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El 15 M no abrev&oacute; de aquella fuente parisina que nos mostr&oacute; las trampas de las elecciones, las vanguardias, los l&iacute;deres, los pol&iacute;ticos, la <em>intelligentsia</em>. En este sentido, la gestaci&oacute;n de un nuevo partido pol&iacute;tico llamado a regenerar la vida pol&iacute;tica ha supuesto un gran paso atr&aacute;s que nos ha catapultado a una etapa anterior a mayo del 68. 
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a Par&iacute;s, cuando el 30 de mayo De Gaulle disolvi&oacute; la Asamblea, la capital francesa fue tomada por la gente respetable; con el expoliador de arte camboyano Andr&eacute; Malraux y el futuro primer ministro, y condenado por corrupci&oacute;n, Chirac a la cabeza, una gigantesca turba de bienpensantes se manifest&oacute; bajo el lema: &ldquo;La &uacute;nica via aceptable, la de la democracia&rdquo;, una democracia representada en los <em>Champs Elis&eacute;es</em> por paracaidistas, ex combatientes, legionarios, patriotas e individuos de orden que cantaban la Marsellesa y aullaban: &ldquo;&iexcl;Cohn Bendit a Dachau!&rdquo;. Un mes m&aacute;s tarde, los <em>gaullistas</em> y los <em>giscardistas</em> copaban la mayor&iacute;a de los esca&ntilde;os en juego y ganaban por aplastamiento las legislativas. El &ldquo;divertido carnaval&rdquo; hab&iacute;a terminado. 
    </p><p class="article-text">
        El amargo final de la primavera parisina deber&iacute;a servirnos de aviso para esquivar las tentaciones que se presentan en esos raros y embriagadores momentos en los que la gente se junta para hacerse cargo de sus propios asuntos. Por un lado, es necesario comprender que fundar una autoridad desde la base no es lo mismo que consentir nuevos sacerdocios pol&iacute;ticos. La ra&iacute;z de toda acci&oacute;n pol&iacute;tica debe reposar sobre sobre el com&uacute;n, no sobre estructuras burocr&aacute;ticas de mando. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Mayo del 68 nos invita a permanecer vigilantes en relaci&oacute;n a los lugares comunes del lenguaje pol&iacute;tico y sus zonas de penumbra. Bastar&aacute; con prestar atenci&oacute;n a los discursos oficiales para darse cuenta de la mistificaci&oacute;n que se oculta entre sus pliegues. Cuando regres&oacute; de Ruman&iacute;a el 19 de mayo, De Gaulle agit&oacute; el anzuelo de las reformas: &ldquo;Reforma s&iacute;, <em>chienlit</em>, no&rdquo; (motin medieval). Poco despu&eacute;s, recobrado el aliento, el general pas&oacute; al ataque: &ldquo;&iexcl;Pues no! La Rep&uacute;blica no abdicar&aacute;, el pueblo se recobrar&aacute;. El progreso, la independencia y la paz triunfar&aacute;n, junto a la libertad&hellip;&rdquo;. Al mismo tiempo, el PC reclamaba el retorno del suminstro de gasolina y suger&iacute;a formar gobierno con un programa &ldquo;de progreso social y de paz&rdquo;. La cantinela es siempre la misma, pero funciona a las mil maravillas. En una &eacute;poca tan escasa de cr&iacute;ticos esclarecidos la verdadera sabidur&iacute;a pol&iacute;tica consiste en descifrar lo que reformas, progreso, independencia, paz y libertad significan en boca del poder. 
    </p><p class="article-text">
        Es probable que los protagonistas de mayo del 68 no fuesen conscientes de que exist&iacute;a un movimiento hist&oacute;rico que los respaldaba. Lo supiesen o no, abrevaron de la misma fuente que muchos otros hombres y mujeres que en el pasado intentaron imprimir una nueva orientaci&oacute;n a sus vidas sin encomendarse a ning&uacute;na autoridad que no emanase del propio movimiento. Les bast&oacute; su intuici&oacute;n para desconfiar del orden jer&aacute;rquico y la centralizaci&oacute;n. Identificaron las tretas de la sociedad industrial y cuestionaron sus recompensas, desafiaron al poder y mantuvieron el reto de la auto organizaci&oacute;n. &iquest;Permaneceremos indiferentes ante ese momento en el que, parafraseando a Kierkegaard, los hombres fueron capaces de mirar por encima de s&iacute; mismos y de la situaci&oacute;n? &iquest;Nos desharemos de su legado como nos hemos desembarazado de la memoria de todos los momentos de ruptura que jalonan la historia de la emancipaci&oacute;n humana?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Michel Suárez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/fuente-parisina_132_1974609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Aug 2018 15:27:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El imperio persa: dos realidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/imperio-persa-realidades_132_1990174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70743b02-ca4f-489d-a33c-03f5b47682d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotos: Helena Torre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Viaje a Irán con un interesante encuentro entre la historia milenaria del país y la realidad actual que podemos encontrar paseando por sus calles.</p></div><p class="article-text">
        Pers&eacute;polis, cerca de la ciudad de Shiraz. Hace mucho calor y la gente busca cualquier sombra para cobijarse. No son muchas personas. Este monumental complejo que anta&ntilde;o fuera capital del gran imperio persa se encuentra en un terreno monta&ntilde;oso de dif&iacute;cil acceso. Palacios, estatuas y tumbas a mi alrededor, aun despu&eacute;s del incendio que sufrieron en tiempos de Alejandro Magno te cuentan una historia trepidante: la del gran poder aquem&eacute;nida persa.
    </p><p class="article-text">
        Sentada enfrente de la llamada &laquo;Escalera Este de la Adapana&raquo;, contemplo la talla de sus piedras; en muchos aspectos, representa un antes y un despu&eacute;s en la historia que nos ata&ntilde;e. Llevo diez d&iacute;as recorriendo las tierras cuna de una de las civilizaciones m&aacute;s antiguas de la historia, los elamitas, que junto a los babilonios y asirios dominaron el milenio a.C. Tras siglos de dominio asirio y medo, un noble de la familia aquem&eacute;nida, Ciro I, los someti&oacute;, unificando a los persas y conquistando Babilonia, Siria, Asia Menor y el levante mediterr&aacute;neo. Y su sucesor, Cambises, continuar&iacute;a con la conquista, conformando el mayor imperio de Pr&oacute;ximo Oriente.
    </p><p class="article-text">
        Y lleg&oacute; Dar&iacute;o I, autor del monumento frente al que me encuentro; organiz&oacute; el imperio a trav&eacute;s de las satrap&iacute;as, instaur&oacute; el zoroastrismo como religi&oacute;n oficial y construy&oacute; palacios y monumentos en las dos capitales del imperio, Suso y Pers&eacute;polis. Quiso alcanzar una gloria propia, distinta a la de su familia, y comenz&oacute; la construcci&oacute;n de este grandioso complejo palaciego, que ser&iacute;a continuado por sus sucesores Jerjes I y Artajerjes I.
    </p><p class="article-text">
        Si juntas en filas a todos los turistas que visitan las ruinas, puedes imaginarte como ser&iacute;an las grandes recepciones que aqu&iacute; eran celebradas, las ceremonias de A&ntilde;o Nuevo o las visitas primaverales de la corte. Hay zonas de uso p&uacute;blico, como la Puerta de las Naciones, la sala del trono o la sala de audiencias; y zonas privadas, como el harem de Jerjes o los palacios de Dar&iacute;o, Jerjes y Artajerjes. La escalera de la sala de audiencias es una de los restos mejores conservados de Pers&eacute;polis, pues tras el fuego el techo se derrumb&oacute;, protegi&eacute;ndola. Est&aacute; compuesta por tres entrepelda&ntilde;os tallados, norte central y sur, y transmite un sentimiento de orden, rigor. El norte muestra la recepci&oacute;n de A&ntilde;o Nuevo, y el sur la recepci&oacute;n de varios personajes representantes de las 23 naciones sometidas, con gu&iacute;as persas y medos, que traen consigo ofrendas para el gobernador: elamitas, armenios, babilonios, asirios, egipcios, partos, nubios&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pers&eacute;polis es s&iacute;mbolo de grandeza, y no s&oacute;lo por sus construcciones: signific&oacute; un cambio de rumbo en el imperio, una oda a Ahura Mazda, el creador seg&uacute;n el zoroastrismo, y una declaraci&oacute;n social, pues no fue construida por esclavos sino por trabajadores asalariados provenientes de todo el territorio. Fue un punto &aacute;lgido que marc&oacute; el mayor esplendor y el comienzo del declive: los sucesores de Dar&iacute;o I se enfrentaron a los griegos, y en el s. IV Alejandro Magno les invadi&oacute; e incendi&oacute; su gran capital cuando hasta entonces era conocido por su pol&iacute;tica de asimilaci&oacute;n de los territorios conquistados. &iquest;Por qu&eacute; incendi&oacute; Pers&eacute;polis? &iquest;Venganza por el saqueo de Atenas? &iquest;Una decisi&oacute;n precipitada? Quiz&aacute; fuese una simbolizaci&oacute;n de las guerras panhel&eacute;nicas y un ataque al coraz&oacute;n del imperio aquem&eacute;nida, se&ntilde;alando a todo Oriente el fin de su poder.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pers&eacute;polis fue a&uacute;n visitada durante posteriores dinast&iacute;as sas&aacute;nidas, que defendieron Ir&aacute;n ante los romanos, hasta que en el s. VII se produjo la invasi&oacute;n &aacute;rabe que destron&oacute; al &uacute;ltimo sha, Yazgard III. Tras la revoluci&oacute;n popular isl&aacute;mica del pasado siglo, ha habido varios ataques contra el arte preisl&aacute;mico, no siendo Pers&eacute;polis una excepci&oacute;n: fueron enviados buld&oacute;ceres a las ruinas con el fin de destruir el que es, desde 1979, Patrimonio de la Unesco, pero los habitantes de Shiraz se unieron para evitar tal desgracia. Y es as&iacute; que Pers&eacute;polis sigue conservando su magia hasta d&iacute;a de hoy, siendo lecci&oacute;n de m&aacute;s cosas de las que pudieran parecer en un principio.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;No te asombres de los giros que dan los tiempos,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        que la rueda recuerda miles, miles y miles de cuentos (&hellip;)
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Y tal vez, entre estas ruinas, un tesoro hallaremos.&raquo; Hafez.
    </p><h3 class="article-text">La dictadura del rosa</h3><p class="article-text">
        Te hablo a ti, mujer. Que esta ma&ntilde;ana te has levantado sinti&eacute;ndote alegre, &iexcl;ma&ntilde;ana es viernes! Contenta y relajada, te has puesto unos c&oacute;modos vaqueros y una camisa para ir a trabajar, d&aacute;ndole un poco de vida a tu conjunto con unos preciosos pendientes de perlas que tu madre te regal&oacute; el a&ntilde;o pasado en Navidad. Te lavaste el pelo ayer, as&iacute; que lo llevas suelto, al viento, y mientras caminas hacia la oficina te sientes hermosa. Y piensas en ma&ntilde;ana, vas a irte de cena especial con tu novio, y despu&eacute;s vas a ver a tus amigas para tomar una copa. Ayer te compraste un vestido precioso en Zara, de un azul celeste que resalta el color de tus ojos, y sabes que te vas a ver y sentir fant&aacute;stica. Suena como un buen fin de semana, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        Ahora, a ti mujer que me lees. Cierra los ojos e imag&iacute;nate que, de repente, tu gobierno decide que tienes que vestir de rosa. No los hombres, s&oacute;lo t&uacute;; rosa fucsia de arriba a abajo. Braguitas, sujetadores, calcetines, medias y todo lo dem&aacute;s. &iquest;Un sombrero? Rosa. &iquest;Un collar? Rosa. &iquest;Tapones para los o&iacute;dos? Rosas. &iquest;Brackets en los dientes? Rosas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Si un d&iacute;a, por deseo o por descuido, pones en tu atuendo alg&uacute;n otro color, prep&aacute;rate: &iexcl;puta!, &iexcl;atrevida!, &iexcl;descarada! Acto seguido, unas se&ntilde;oras mayores llamadas &laquo;agentes de moral&raquo;, vestidas de un rosa impoluto, te parar&aacute;n en la calle para explicarte porque lo que est&aacute;s haciendo es incorrecto e inmoral: corteses primero, amenazantes despu&eacute;s. Y si no asientes, agachas la cabeza y acatas la autoridad, eres una est&uacute;pida rebelde que no entiende que el gobierno s&oacute;lo hace esto por tu bien.
    </p><p class="article-text">
        Ver&aacute;s: el gobierno de tu pa&iacute;s ha decidido que vestir de cualquier otro color que no sea rosa es ilegal. Pero&hellip; a ti e gusta el color rosa, como cualquier otro, pero no quieres llevarlo continuamente, menos a&uacute;n por la fuerza. Vistiendo como a ti te gusta no haces da&ntilde;o a nadie, sigues siendo la misma persona. &iquest;Por qu&eacute; has de acatar esta norma entonces? Porque vives en un pa&iacute;s rosa, donde la ley es rosa, la moral es rosa y el comportamiento es rosa.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; lo que est&aacute;s pensando: &iexcl;Qu&eacute; disparate! Pareciera un argumento sacado de alguna novela de Orwell. Bueno, pues lamento sorprenderte: esto est&aacute; ocurriendo ahora mismo. En este mismo instante, mientras me lees, una joven de diecis&eacute;is a&ntilde;os est&aacute; siendo increpada por no cumplir la ley. &iquest;Su delito? Llevar el cabello que se lav&oacute; ayer suelto al viento; sentirse hermosa.
    </p><p class="article-text">
        Cambia el color rosa por un apretado hiyab en la cabeza y mangas y pantalones largos. Cada d&iacute;a que pises la calle, deber&aacute;s ir vestida as&iacute;: no ense&ntilde;es m&aacute;s que las manos y el rostro, y aseg&uacute;rate que el pelo no asome por debajo de tu pa&ntilde;uelo. Y no olvides que no vistes as&iacute; por deseo propio, convencimiento religioso o cualquier otra raz&oacute;n; vistes as&iacute; porque de lo contrario ser&aacute;s humillada, multada y hasta encarcelada. Porque tu pa&iacute;s no reconoce tu libertad y capacidad de decidir c&oacute;mo vivir tu vida. Porque para tu pa&iacute;s t&uacute; no eres nadie. Y las nadies tienen que esconderse.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Bienvenidas a la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica de Ir&aacute;n!
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que esto no te afecta. S&eacute; que esta noche vas a llevar tu vestido celeste y te vas a sentir fant&aacute;stica. Pero por favor, antes de salir t&oacute;mate un minuto delante del espejo: y si&eacute;ntete afortunada por poder elegir algo tan sencillo como tu atuendo. S&iacute;, todos jugamos dentro de unas reglas sociales, pero aun as&iacute; sientes que eres capaz de expresarte. S&eacute; consciente de que muchas j&oacute;venes en Ir&aacute;n no lo son.
    </p><p class="article-text">
        El rosa puede ser un color precioso, al igual que el amarillo, el morado o el azul celeste, pero s&oacute;lo cuando lo vistes por decisi&oacute;n propia; porque en el momento que algo es obligado, todo color pierde su belleza. Y cuando te despiertas en este mundo paralelo, donde te han arrancado parte de ti al privarte de la libertad de elegir, tienes dos opciones: emigrar, o quedarte e intentar crear el cambio desde dentro. Ambas opciones son valientes, pero el coraz&oacute;n llora cuando conoces a alguien que decidi&oacute; sacrificar su libertad y quedarse y luchar cada d&iacute;a, por la esperanza de que alg&uacute;n d&iacute;a las cosas cambiar&aacute;n.
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        Yo soy ellas. T&uacute; eres ellas. Todas lo somos. S&eacute; su voz, y no un susurro, sino un grito que reverbere en cada esquina de la plaza de Isfah&aacute;n; entre las torres de viento de Yazd; entre los reflejos de la mezquita Nasir ol Molk.
    </p><p class="article-text">
        A ti, mujer que me lees: si&eacute;ntete hermosa y en paz, y lucha por que toda mujer pueda hacerlo. As&iacute; que, la siguiente vez que alguien quiera que te vistas de rosa en contra de tu voluntad, m&iacute;rale a los ojos &iexcl;y grita!
    </p><p class="article-text">
        A ti, hombre que me lees: no sientas alivio e indiferencia porque te crees a salvo. T&uacute; y yo somos un equipo, y nadie quiere en su equipo a una flor enjaulada. As&iacute; que, la siguiente vez que veas a alguien tratar de vestir a una mujer de rosa en contra de su voluntad, m&iacute;rale a los ojos &iexcl;y grita!
    </p><p class="article-text">
        Y a ti, bella mujer de ojos azul cielo y hermosos pendientes de rosa florecida, de salvaje melena y carism&aacute;ticas palabras: eres una hero&iacute;na.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/imperio-persa-realidades_132_1990174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Aug 2018 14:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El imperio persa: dos realidades]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Fania: diez apuntes febriles y un retrato a navaja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/fania-apuntes-febriles-retrato-navaja_132_2009024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6021bec8-8343-42aa-906f-0e65458a23a0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fania."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A propósito de Fania Records, la discográfica neoyorquina que vio nacer la salsa y reunió a algunos de los talentos más notables de la música latina del pasado siglo.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;I. LEYENDAS QUE NACEN A CA&Ntilde;ONAZOS&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 1964, Nueva York se hab&iacute;a convertido a todos los efectos en aquella &ldquo;Tierra De Las Mil Danzas&rdquo; que Chris Kenner describ&iacute;a con dulce elocuencia en su canci&oacute;n. Santos o -con mayor frecuencia- pecadores, una abigarrada colecci&oacute;n de m&uacute;sicos e intermediarios diletantes en busca de dinero, fama y estatus, con lanzamientos discogr&aacute;ficos cada vez m&aacute;s promiscuos en la mezcla de los heterog&eacute;neos sonidos que nutr&iacute;an a la Big Apple por aquel entonces. Tambi&eacute;n en Spanish Harlem, ese lugar cuasi-mitol&oacute;gico que hemos dado en llamar El Barrio, los emigrantes caribe&ntilde;os de primera generaci&oacute;n entraban en&nbsp;&nbsp;competici&oacute;n con una explosiva combinaci&oacute;n entre sus ricas ra&iacute;ces en el folklore afro-latino, puesto al d&iacute;a con sensibilidad modernista que a nada hac&iacute;a ascos, y la sencilla hibridaci&oacute;n con los ritmos imperantes en el gueto &ldquo;de enfrente&rdquo;, el R&amp;B urbano de post-guerra y su mir&iacute;ada de subg&eacute;neros, incluidos los temas&nbsp;<em>crossover</em>&nbsp;con un baile espec&iacute;fico asociado; una aportaci&oacute;n decisiva para que la exuberante propuesta nuyoricana se hiciera visible y creciera como estaba a punto de hacer.
    </p><p class="article-text">
        En medio de toda esa actividad, Johnny Pacheco, un flautista dominicano con problemas para cobrar los royalties de sus exitosas sesiones charangueras para Al Santiago en Alegre Records, recurri&oacute; para gestionar un divorcio peliagudo al joven abogado&nbsp;&nbsp;que hab&iacute;a conocido en La Habana unos a&ntilde;os antes: Jerry Masucci, un enamorado de la m&uacute;sica cubana deseoso de entrar en el negocio musical,&nbsp;&nbsp;logr&oacute; solventar la situaci&oacute;n marital satisfactoriamente a favor de Pacheco, y juntos empezaron a dise&ntilde;ar la que habr&iacute;a de convertirse en la etiqueta de referencia en su campo durante unos cuantos lustros, concebida originalmente como un hogar seguro para los j&oacute;venes leones de la escena latina, hartos ya de los manejos de los sellos consolidados y el racismo, insidioso y cotidiano, que padec&iacute;an en su condici&oacute;n de reci&eacute;n llegados a una industria con acentuada inclinaci&oacute;n a explotar su comparativa debilidad frente al mainstream. Con esas ideas en mente, Masucci y Pacheco se fueron rodeando de un n&uacute;cleo de c&oacute;mplices musicales en su misma onda, artistas de un talento especial y una m&aacute;s que notable ambici&oacute;n: as&iacute;, Bobby Valentin, bajista virtuoso e imaginativo arreglista, y el brillante pianista de origen jud&iacute;o Larry Harlow, estaban ya a bordo del proyecto para cuando los fundadores consiguieron reunir los 2.500 dolares que financiar&iacute;an la grabaci&oacute;n del primer larga duraci&oacute;n del nuevo sello. Aquel El Ca&ntilde;onazo,&nbsp;disco firmado por Johnny Pacheco, inclu&iacute;a un tema titulado &ldquo;Fania Funch&eacute;&rdquo; que iba a dar nombre definitivo (&ldquo;nos pareci&oacute; que sonaba bien en espa&ntilde;ol y en ingl&eacute;s&rdquo;, recordaba Pacheco) a una aventura que arrancaba llena de incertidumbres, aunque alimentada por una f&oacute;rmula que finalmente se demostrar&iacute;a ganadora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>II. MANOS DURAS</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Watusi&rdquo;&hellip; &ldquo;Se&ntilde;or 007&rdquo;&hellip;&nbsp;&nbsp;la charanga trepidante en que convirti&oacute; &ldquo;Wipe Out&rdquo;&hellip;&nbsp;&ldquo;A Deeper Shade Of Soul&rdquo;&hellip; &ldquo;Acid&rdquo;&hellip; &ldquo;Can You Dig It?&rdquo;&hellip;&nbsp;el himno oficioso del bugal&uacute; que es y ser&aacute; &ldquo;The Soul Drummers&rdquo;&hellip; &ldquo;Hard Hands&rdquo;&hellip; &ldquo;New York Soul&rdquo;&hellip; &ldquo;Cocinando&rdquo;&hellip; &ldquo;N&uacute;mero Uno&rdquo;&hellip;&nbsp;&nbsp;la monstruosa adaptaci&oacute;n de &ldquo;Pastime Paradise&rdquo;&hellip;&nbsp;&nbsp;Cuando la carrera de un m&uacute;sico est&aacute; repleta de momentos de ese calibre, tan importantes en la vida de tant&iacute;simos fans e igual de inspiradores y relevantes que cuando fueron editados por primera vez, hablar de grandeza es pr&aacute;cticamente obligatorio. Y es que la obra y vida de Ray Barretto, excepcional conguero y gigante sin enemigos conocidos de la m&uacute;sica latina, funciona como una gu&iacute;a virtual sobre la evoluci&oacute;n de esta desde 1945 hasta nuestros d&iacute;as; su presencia es la del protagonista pr&aacute;cticamente ubicuo que vivi&oacute; en primera persona las transformaciones y el asentamiento gradual, marcado por picos de &eacute;xito y reconocimiento globales, de una escena de la que &eacute;l fue alma y motor hasta su muy llorada desaparici&oacute;n en 2006, a&uacute;n sumamente activo en el estudio y los escenarios.
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        En la d&eacute;cada (1967-1976) que pas&oacute; en n&oacute;mina de Fania, el papel del&nbsp;<em>soul drummer</em>&nbsp;nunca fue menos que esencial, bien como punta de lanza del bugal&uacute; y el <em>latin soul</em> en su momento de mayor efervescencia comercial (y tambi&eacute;n socio-cultural), bien como elemento cohesionador entre los egos hipervitaminizados que poblaban ese invento maravilloso -pero inestable como la mism&iacute;sima nitroglicerina- que fue Fania All-Stars. Recordar su imagen comandando las brutales descargas de aquel&nbsp;<em>dream team</em>&nbsp;con aplomo supremo, mientras sabes que alguien, en un <em>allnighter</em> brit&aacute;nico o una <em>latin jazz session</em> en Tokyo, L.A., Berlin o Melbourne, est&aacute; pinchando entusiasmado uno de sus cl&aacute;sicos, constituye el homenaje m&iacute;nimo que se le debe a una figura as&iacute; de torrencial e ic&oacute;nica. El latido detr&aacute;s de toda esta historia, nada menos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>III. &ldquo;ESTO ES EL GUAGUANCO&rdquo;: CHEO Y TITE&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una historia de redenci&oacute;n y triunfo del talento puro: Cheo Feliciano, ca&iacute;do en desgracia por su prolongada dependencia de la hero&iacute;na, volv&iacute;a, oficialmente rehabilitado, al estudio de grabaci&oacute;n en 1971. Asignado por Fania al reci&eacute;n adquirido sello Vaya, otro de los antiguos rivales que sucumb&iacute;a a la expansi&oacute;n del imperio de los de Masucci,&nbsp;el que fuera admirado cantante del Joe Cuba Sextet entre 1957 y 1967, despedido despu&eacute;s de la orquesta de Eddie Palmieri por sus abusos narc&oacute;ticos, regresaba con la urgencia de reivindicarse y despegar en su carrera como solista. Rara avis entre los soneros puertorrique&ntilde;os, su rango de bar&iacute;tono, profundo y expresivo, le hab&iacute;a convertido en un vocalista sumamente vers&aacute;til, que enamoraba en su faceta ocasional de bolerista (Hector Lavoe y Rub&eacute;n Blades, entre muchos otros aspirantes m&aacute;s j&oacute;venes, le profesaban genuina admiraci&oacute;n, y nunca negaron la gran influencia que el int&eacute;rprete de &ldquo;El Rat&oacute;n&rdquo; hab&iacute;a ejercido sobre ellos), pero las dudas sobre su puesta a punto art&iacute;stica eran harto profundas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la (bendita) decisi&oacute;n de contar con el gran Catalino &ldquo;Tete&rdquo; Curet Alonso como productor y compositor principal para la sesi&oacute;n, iba a dar unos frutos extraordinarios: &ldquo;Cheo&rdquo; es uno de los discos imprescindibles de la saga Fania, un gran cl&aacute;sico cargado de temas escritos y arreglados para el lucimiento de un Feliciano excepcional, c&oacute;modo en todos los formatos, y que brilla como el int&eacute;rprete definitivo de un cancionero &uacute;nico en la historia de la m&uacute;sica afrocaribe&ntilde;a. Desde las primeras notas de &ldquo;Anacaona&rdquo;, pasando por joyas tales como &ldquo;Mi Triste Problema&rdquo;, &ldquo;Esto Es El Guaguanc&oacute;&rdquo; o &ldquo;Medianoche Y Sol&rdquo;, una verdadera cumbre para todos los involucrados en su gestaci&oacute;n. La acogida entusiasta de cr&iacute;tica y p&uacute;blico, en un peliagudo momento de transici&oacute;n para la salsa, marc&oacute; la ascensi&oacute;n inmediata al superestrellato de Cheo (otorg&aacute;ndole en el proceso una merecid&iacute;sima segunda carrera como cantante de boleros, su gran pasi&oacute;n) y coloc&oacute; para siempre a su paisano Tite en el Olimpo de los grandes compositores. Fania hab&iacute;a obtenido la recompensa por asumir unos riesgos que, casi 5 d&eacute;cadas despu&eacute;s, apenas cuentan ante el resultado final que escuchamos, embelesados y gozando con la magia de una receta persuasiva, amorosa, exquisita.
    </p><p class="article-text">
        <strong>IV. REINA DE AZ&Uacute;CAR</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con todo lo acontecido posteriormente, y la perspectiva que tenemos en la actualidad sobre las consolidadas jerarqu&iacute;as salseras, resulta casi imposible creerse que la carrera de Celia Cruz estuviera languideciendo claramente al inicio de los a&ntilde;os setenta, pero el estancamiento profesional de la temperamental guarachera era vox populi: su etapa en Tico Records junto a Tito Puente (que la abandon&oacute; por su antigua rival La Lupe, otra cubana exiliada en busca de asentamiento art&iacute;stico definitivo en los USA) quedaba ya muy lejos, y cuando Masucci hered&oacute; su contrato discogr&aacute;fico al adquirir el sello Vaya, la otrora estrella con la Sonora Matancera parec&iacute;a destinada a vivir de las rentas, arrinconada por la explosi&oacute;n salsera que la hac&iacute;a lucir anticuada y fuera de sitio.
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        Ahora bien, los sabios engranajes creativos de Fania se pusieron a funcionar con dedicaci&oacute;n intensiva, y tras el &eacute;xito del concierto (se habl&oacute; de &ldquo;m&uacute;sica afrocubana&rdquo;, ninguna menci&oacute;n a&uacute;n a la salsa) en el Carnegie Hall junto a Larry Harlow, en 1973 lleg&oacute; su estreno como parte de Fania All-Stars en un memorable encuentro en el Yankee Stadium de N.Y., que la iba a colocar en la primera fila del movimiento, una presencia carism&aacute;tica que hab&iacute;a experimentado la puesta al d&iacute;a que necesitaba. En 1974, la jugada se complet&oacute; con el &aacute;lbum producido por Johnny Pacheco, una puesta de largo de esta nueva versi&oacute;n de la diva que marcar&iacute;a el resto de su trayectoria, aup&aacute;ndola a la categor&iacute;a de embajadora global de la salsa, tan reconocible como incontestable. Y es que todos podemos recordar, con un escalofr&iacute;o de placer, la primera vez que escuchamos la introducci&oacute;n de una pieza tan monumental como &ldquo;Quimbara&rdquo;, ese himno maximalista que encapsula todo lo que Pacheco y Fania pusieron al servicio de Celia, una simbiosis perfecta que consigui&oacute; encumbrarla sin posible oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>V.&nbsp;EL MALO Y LA VOZ&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Destinados a la gloria, condenados a entenderse: el trombonista cuyos arreglos fueron decisivos en el periodo formativo del sonido que hoy asociamos a la versi&oacute;n m&aacute;s triunfal de Fania, y el&nbsp;todopoderoso cantante de cantantes, inagotable versador y personalidad magn&eacute;tica que saltaba, sin aparente soluci&oacute;n de continuidad, del drama amoroso a la celebraci&oacute;n de su superego, del avezado comentario social al chiste escatol&oacute;gico de dudoso gusto. El curtido nuyoricano del Bronx y un jibarito so&ntilde;ador de Ponce, Puerto Rico. Willie y Hector, en sus siete a&ntilde;os de trabajo juntos (1967-1973) definieron lo que era capaz de dar de s&iacute; la nueva banda sonora de las comunidades caribe&ntilde;as trasplantadas a una Am&eacute;rica &aacute;spera, empe&ntilde;ada en fetichizar la violencia y encontrar glamour en la desesperaci&oacute;n de sus ciudadanos menos favorecidos. Todo est&aacute; en los discos que Col&oacute;n y Lavoe facturaron en una racha de creatividad imparable, una mezcla (aparentemente espont&aacute;nea) de tradici&oacute;n y hambre por lo nuevo que nos dej&oacute; una larga ristra de canciones apabullantes, asombrosas. Los logros posteriores de ambos artistas, reivindicados justamente por sucesivas generaciones de fans, no llegan a ocultar lo especial de aquella relaci&oacute;n y la qu&iacute;mica musical que desat&oacute;: el Hector de 21 a&ntilde;os que canta las haza&ntilde;as de &ldquo;The Hustler (El Malo)&rdquo; &ndash;arquetipo de todos los&nbsp;<em>gangsters of love</em>&nbsp;que poblar&iacute;an el repertorio subsiguiente del boricua- ya tiene todos sus recursos expresivos a pleno rendimiento. Y el envoltorio, crudo, pero sumamente astuto, con el que Col&oacute;n empuja al material a golpearte, apabulla por la clarividencia musical que lo nutre. Masucci y Pacheco hab&iacute;an encontrado oro de muchos quilates con esta dupla singular.
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        <strong>VI. &ldquo;ALI BUMAY&Eacute;&rdquo;: FANIA EN AFRICA</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por fortuna, las im&aacute;genes (en glorioso tecnicolor, cortes&iacute;a del documentalista Albert Maysles) est&aacute;n ah&iacute; para repasarse a placer y, llegado el caso, aplacar a los incr&eacute;dulos. AQUELLO OCURRI&Oacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        1974. Anunciado que el combate (conocido popularmente como &ldquo;The Rumble In The Jungle&rdquo;) por el t&iacute;tulo mundial entre George Foreman y Muhammad Ali se celebrar&aacute; en Kinshasa, la capital de Zaire, el productor&nbsp;Stewart Levine y su socio Hugh Masekela, planean un ciclo de tres d&iacute;as de conciertos que coincida con la pelea. Y aunque esta se acabar&aacute; retrasando seis semanas, los organizadores se ven obligados a seguir adelante (los contratos ya estaban firmados). As&iacute;, un elenco potent&iacute;simo de artistas (James Brown, Crusaders, B.B. King, The Spinners, Bill Withers, Miriam Makeba) viajan desde los EE.UU. en lo que se plantea como un reconocimiento expl&iacute;cito de la conexi&oacute;n con la m&uacute;sica y la cultura africanas. Siempre alerta, Jerry Masucci se apunta a la propuesta y en el avi&oacute;n con destino a Kinshasa embarcan tambi&eacute;n la versi&oacute;n 74&rsquo; de la Fania All-Stars, una catarata de talentos que encabeza Johnny Pacheco como director musical: Barretto, Harlow, Lavoe, Feliciano, Celia e Ismael Miranda; m&aacute;s&nbsp;Roberto Roena, Nicky Marrero, Bobby Valent&iacute;n, Yomo Toro, Jorge Santana, V&iacute;ctor Paz, Louie Perico Ort&iacute;z, Ray Maldonado, Lewis Kahn, Ed Byrne, Pupi Legarretta, Santos Col&oacute;n, Izzy Sanabria e Ismael Quintana. Tremendo. Y eso mismo debieron pensar los casi 80.000 asistentes a su concierto, debidamente inmortalizado por el equipo de Maysles, una celebraci&oacute;n vertiginosa del poder de comunicaci&oacute;n de esta m&uacute;sica, por encima de barreras ling&uuml;&iacute;sticas o culturales. B&uacute;squenlo. Y una reflexi&oacute;n: si la m&uacute;sica caribe&ntilde;a era extremadamente popular en el &Aacute;frica subsahariana &ndash;ah&iacute; est&aacute;n los cientos de versiones grabadas en Senegal, Benin, Camer&uacute;n, el mismo Congo&hellip; del repertorio cl&aacute;sico antillano, de la rumba y el son montuno, a la bomba y el merengue- , despu&eacute;s de la formidable exhibici&oacute;n de aquella jornada, las estrellas de Fania (como James Brown, en otro-pero-pr&oacute;ximo plano) se convirtieron para una generaci&oacute;n entera de africanos en algo equivalente a lo que los Beatles representaban para Occidente en aquel momento. &iquest;Eso es tocar techo, o qu&eacute;&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>VII. &ldquo;HOMMY&rdquo;, LA SALSA SE HACE PROGRESIVA</strong>
    </p><p class="article-text">
        Larry Harlow, bautizado por sus compadres en Fania como &ldquo;El Jud&iacute;o Maravilloso&rdquo;, adem&aacute;s de sus muchas aportaciones como pianista poseedor de un excelso feeling y genuino&nbsp;<em>tumbao</em>, tambi&eacute;n demostr&oacute; un fino olfato para hacer trabajo en equipo y mejorar el rendimiento y la log&iacute;stica de la empresa en la que creci&oacute; desde su mismo arranque. Un catalizador de energ&iacute;as, en suma, con imaginaci&oacute;n y espl&eacute;ndidos o&iacute;dos para captar modas y cambios en el gusto popular, algo de lo que el sello neoyorquino se beneficiar&iacute;a a menudo y en cosas de lo m&aacute;s dispares. As&iacute; que, llegado 1973, y en plena expansi&oacute;n de la salsa, nadie le plante&oacute; mayores objeciones para grabar una&nbsp;adaptaci&oacute;n de la &oacute;pera rock que Pete Townshed concibi&oacute; para The Who&hellip; Si, Hommy &ndash; A Latin Opera es una versi&oacute;n salsera del disco original de los brit&aacute;nicos, y a pesar de la innegable calidad de los arreglos y sus int&eacute;rpretes, sufre de un serio problema de desorientaci&oacute;n, especialmente cuando intenta permanecer fiel al &ldquo;idioma&rdquo; de las canciones de Townshed, m&aacute;s alg&uacute;n que otro despiste chirriante que empa&ntilde;a el resultado final de forma irreparable. Una aventura que, finalmente, alien&oacute; al p&uacute;blico natural de Fania, sin ser capaz de penetrar en la zona de confort de las efeemes, que quiz&aacute;s hubiesen podido difundir su existencia entre otras audiencias, m&aacute;s orientadas al rock anglosaj&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, y con la lecci&oacute;n bien aprendida, Harlow iba a editar otro &aacute;lbum conceptual, esta vez con material compuesto ex profeso para la ocasi&oacute;n. La Raza latina &ndash; <em>A Latin Suite</em> result&oacute; un intento ambicioso por contar la historia de la m&uacute;sica afro-latina desde sus mismos or&iacute;genes, y en esta ocasi&oacute;n la inspiraci&oacute;n triunfa y hasta el formato escogido, sospechosamente inclinado a lo pomposo y recargado, aqu&iacute; funciona como un bien engrasado veh&iacute;culo para las muchas ideas que Harlow logr&oacute; plasmar con br&iacute;o y genio reconocibles. El trabajo vocal de Frankie Rodriguez, N&eacute;stor Sanchez, el trio femenino Latin Fever y un Rub&eacute;n Blades a punto de despegar hacia la fama con la publicaci&oacute;n de Siembra contribuyeron al resultado final de esta reivindicable muestra de la inventiva de un m&uacute;sico-esponja sin ning&uacute;n miedo al fracaso, una de las armas secretas m&aacute;s valiosas de las que disfrut&oacute; la compa&ntilde;&iacute;a de Masucci y Pacheco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VIII. QUITATE T&Uacute; PA&rsquo; PONERME YO</strong>
    </p><p class="article-text">
        Repasar la discograf&iacute;a completa de Fania y sus m&uacute;ltiples subsellos depara sorpresas agridulces: algunos artistas importantes en tu vida, int&eacute;rpretes de canciones que has hecho tuyas desde la primera ocasi&oacute;n en la que se cruzaron en tu camino, tuvieron escasa, casi nula, fortuna en su relaci&oacute;n con la casa de discos, traducida en una visibilidad m&aacute;s o menos testimonial, unas cuantas referencias que apenas dan idea del potencial y los m&eacute;ritos que uno adivinaba detr&aacute;s de tal o cual tema. De ah&iacute; que me haya planteado redactar, rehuyendo de los artistas consagrados y los himnos asociados al esplendor &ldquo;fani&aacute;tico&rdquo;, una lista de canciones que se han convertido en imprescindibles en mi colecci&oacute;n. Pura subjetividad, lo s&eacute;. Pero ah&iacute; radica su gracia&hellip; Escarben sin prisas.
    </p><p class="article-text">
        *Justo Betancourt &ndash; Pa&rsquo; Bravo Yo
    </p><p class="article-text">
        *Bobby Rodr&iacute;guez Y La Compa&ntilde;&iacute;a &ndash; N&uacute;mero 6
    </p><p class="article-text">
        *Mark Dimond &ndash; El Barrio
    </p><p class="article-text">
        *Monguito &ldquo;El &Uacute;nico&rdquo; &ndash; Borinquen Tu Guaguac&oacute;
    </p><p class="article-text">
        *Roberto Roena Y Su Apollo Sound &ndash; Con Los Pobres Estoy
    </p><p class="article-text">
        *Louie Ramirez &ndash; Ali Baba
    </p><p class="article-text">
        *Latin Tempo &ndash; Lo Tuyo No Es Tuyo
    </p><p class="article-text">
        *Azuquita &ndash; Coco De Mar&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        *Joe Bataan &ndash; Puerto Rico Me Llama
    </p><p class="article-text">
        *Santos Col&oacute;n &ndash; Horas Y Minutos
    </p><p class="article-text">
        *Johnny Y Daniel &ndash; Ciriaco El Sabroso
    </p><p class="article-text">
        *William Rosario &ndash; De Barrio Obrero A La Quince
    </p><p class="article-text">
        *Latin Fever &ndash; Rumba Del Monte Adentro
    </p><p class="article-text">
        *Jimmy Sabater &ndash; Que Sabroso
    </p><p class="article-text">
        *Ricardo Marrero &amp; The Group &ndash; Southern Boulevard
    </p><p class="article-text">
        *Ralfi Pag&aacute;n &ndash; Up On The Roof
    </p><p class="article-text">
        *Ismael Miranda &ndash; Soy F&eacute;liz
    </p><p class="article-text">
        <strong>IX. MR. SALSA, EL CONCEPTO VISUAL</strong>
    </p><p class="article-text">
        En esta saga en la que tanto abundan las leyendas, hay un sitio especial reservado para la figura<em>&nbsp;bigger than life</em>&nbsp;de Israel &ldquo;<em>Izzy</em>&rdquo; Sanabria&hellip; talento precoz aun cuando viv&iacute;a en Puerto Rico, el director art&iacute;stico de Fania Records, portadista l&uacute;cido, visceral e instintivo de algunos de los mejores y m&aacute;s celebrados &aacute;lbumes en la historia del sello, presentador/agitador en los directos de Fania All-Stars, y el hombre que proclama haber puesto nombre al g&eacute;nero, desembarc&oacute; en el mundo de la m&uacute;sica, apenas adolescente, ejerciendo de maestro de ceremonias en el <em>Triton</em>, un club clandestino del Bronx donde cada jueves se organizaban <em>jams</em> con los mejores m&uacute;sicos caribe&ntilde;os del &aacute;rea de Nueva York. All&iacute; conoci&oacute; a Johnny Pacheco, al que, con todo el desparpajo, se ofreci&oacute; como portadista para su primer LP en Alegre. El disco, <em>Pacheco Y Su Pachanga</em> fue el m&aacute;s vendido aquel a&ntilde;o 1961 en la escena latina, y su trabajo gr&aacute;fico se difundi&oacute; consecuentemente por toda la ciudad. Para cuando Pacheco forj&oacute; su alianza con Jerry Masucci, no hab&iacute;a mejor candidato para el puesto de dise&ntilde;ador de imagen en la nueva compa&ntilde;&iacute;a discogr&aacute;fica, y Sanabria (con su enorme afro ondulante por inconfundible se&ntilde;a de identidad, y el <em>savoir faire</em> que emple&oacute; con eficacia en la promoci&oacute;n de las actividades entorno a Fania) se las arregl&oacute; para marcar la est&eacute;tica, tan pop y tan callejera, de unas portadas que acabar&iacute;an siendo parte integral de la marca Fania. Hiperactivo y carism&aacute;tico, Izzy se integr&oacute; desde el primer momento en los shows de ese colectivo fluctuante pero siempre demoledor que fueron los All-Stars, convirtiendo sus arengas y bailes en parte de un espect&aacute;culo que supo conceptualizar como un desfile de superh&eacute;roes de barrio que, adem&aacute;s de una m&uacute;sica ciertamente irresistible, gozaban de una potent&iacute;sima carga visual, entre la tradici&oacute;n de las orquestas latinas y el colorido toque de afro-futurismo que en aquellos a&ntilde;os setenta emerg&iacute;a por todas partes.
    </p><p class="article-text">
        Con su alias de &ldquo;Mr. Salsa&rdquo; a&uacute;n en (orgulloso) uso y esas pintas estrafalarias de Peter Pan sals&oacute;mano, Izzy contin&uacute;a ejerciendo de caja negra andante -y parlante- de una &eacute;poca que vivi&oacute; con toda la intensidad de los actores protagonistas de la funci&oacute;n, si no m&aacute;s. Un mito entra&ntilde;able: v&eacute;anle junto a Ismael Miranda en &ldquo;Our Latin Thing&rdquo;, la calle era suya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.&nbsp;EN LA PANTALLA, COMO EN LA VIDA</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un fen&oacute;meno tan llamativo como el del despegue a escala internacional de la etiqueta &ldquo;salsa&rdquo; a nivel comercial, estaba pidiendo a gritos ser documentado y presentado al gran p&uacute;blico en forma de estreno cinematogr&aacute;fico. Y varios fueron los intentos en esa direcci&oacute;n: ya hemos hablado del fant&aacute;stico material rodado en Zaire, comercializado digitalmente desde finales de los noventa, y que acab&oacute; integrado parcialmente en el largometraje <em>Soul Power</em> (2009), junto al resto de las actuaciones de aquellas tres fechas gloriosas. El propio Jerry Masucci se involucr&oacute; aquel mismo 1974 en la producci&oacute;n de Salsa &ndash; The Film, un recorrido documental por la historia de la m&uacute;sica tropical y su desembarco en los USA, apoyada en una gran colecci&oacute;n de material de archivo. Irregular, pero altamente did&aacute;ctica, hace 15 a&ntilde;os tuvo edici&oacute;n espa&ntilde;ola (Vampisoul) en DVD, intenten localizarla&hellip;si pueden.
    </p><p class="article-text">
        Pero la indiscutida joya de la corona &ndash;ya la hemos mencionado en relaci&oacute;n a Izzy Sanabria- es otro proyecto de Masucci, estrenado dos a&ntilde;os antes, en pleno asentamiento de Fania: <em>Our Latin Thing / Nuestra Cosa</em> nos ofrece la oportunidad de contemplar con nostalgia autosugestionada un New York que ciertamente ya no existe, la palpable efervescencia&nbsp;&nbsp;comunal entorno a una m&uacute;sica que estaba emergiendo de su estado de cris&aacute;lida, pero que a&uacute;n permanec&iacute;a pura y cruda, fascinantemente real y conectada con una comunidad en busca de una expresi&oacute;n que la m&uacute;sica fuera capaz de canalizar. Muchos momentos memorables, con un valor documental digno de encomio, y la sensaci&oacute;n de que nos encontramos ante una inminente p&eacute;rdida de inocencia de la mayor&iacute;a los implicados, justo antes del boom salsero y el subsiguiente aluvi&oacute;n de d&oacute;lares y excesos que iban a cambiar tantas vidas, para bien o para mal. Pero en lo abrupto y tosco de su metraje, uno encuentra mucha de la belleza y la humanidad que alumbr&oacute; los pasos de todos esos humildes genios, desembarcados en un mundo arisco y nada dispuesto a premiar sus evidentes logros art&iacute;sticos. Esa esencia rara, la materia de la que est&aacute;n hechos los sue&ntilde;os. Los de Pacheco, Masucci y dem&aacute;s art&iacute;fices del &eacute;xito de Fania Records, al menos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>XI. BUSC&Aacute;NDOSE AM&Eacute;RICA: RUB&Eacute;N BLADES Y LA CONCIENCIA SOCIAL DE LA SALSA</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tard&eacute; mucho tiempo en enterarme, pero que maravillosamente pertinente resultaba una vez desvelado: &ldquo;GDBD&rdquo;, el t&iacute;tulo del experimental mon&oacute;logo (toma &uacute;nica sin cortes ni retoques, al fondo una instalaci&oacute;n sonora con la que el artista se hab&iacute;a topado en la 46 &amp; Broadway) que nos fascinaba desde que el vinilo de &ldquo;Buscando Am&eacute;rica&rdquo; aterriz&oacute; en casa, significaba, ojo al dato, &ldquo;Gente Despertando Bajo Dictaduras&rdquo;. Solo cronistas con cantidades enormes de agudeza, templanza y vida sabiamente metabolizada pueden coquetear con la poes&iacute;a de lo cotidiano, hallar humor en las absurdas rutinas de un ciudadano an&oacute;nimo, y no perder por ello de vista el macabro y desasosegante espect&aacute;culo de fondo, una realidad alimentada por el odio y la ignorancia, lista para aplastarnos en bloque al menor descuido.
    </p><p class="article-text">
        Ese era el nivel de excelencia narrativa que nos hab&iacute;amos acostumbrado a esperar de un Rub&eacute;n Blades simplemente plet&oacute;rico en sus discos con <em>Willie Col&oacute;n</em> y en la nueva etapa junto a Seis del Solar. Un observador nada neutral de la condici&oacute;n humana al completo, compasivo, pero permanentemente enfadado con la ruindad moral que describ&iacute;an muchas de sus historias-canciones. Y no eran canciones cualquieras: despu&eacute;s de los primeros escarceos en su Panam&aacute; natal, la colaboraci&oacute;n con la banda de Pete Rodr&iacute;guez que supuso su bautismo de fuego discogr&aacute;fico, y el asentamiento definitivo en Nueva York all&aacute; por 1974, el Blades que ficha por Fania tan solo apuntaba maneras de segund&oacute;n eficaz, y tanto la sesi&oacute;n de grabaci&oacute;n con Ray Barretto como sus primeros pasos al lado de Willie Col&oacute;n en absoluto revelan la verdadera estatura art&iacute;stica del paname&ntilde;o. As&iacute; que el segundo &aacute;lbum que edita en t&aacute;ndem con Col&oacute;n caus&oacute; un verdadero se&iacute;smo en el universo salsero. Siembra (1978) rompe sin piedad las hechuras estandarizadas de las producciones de Fania propios de la &eacute;poca, y los arreglos, plet&oacute;ricos de sabidur&iacute;a alegre, contribuyen a realzar la extraordinaria autoridad de un vocalista que narraba historias con pulso y cadera a partes iguales, vi&ntilde;etas fidedignas de la vida urbana que iban mucho m&aacute;s all&aacute; de los automatismos llamada-respuesta instalados en el ADN del g&eacute;nero. A sus treinta a&ntilde;os, Rub&eacute;n se presentaba como un autor-int&eacute;rprete capaz de llevar a la salsa a territorios nuevos, una m&uacute;sica consciente de sus ra&iacute;ces, aunque confiada en las bondades del futuro, exuberante y c&oacute;moda con su mensaje social expl&iacute;cito. Una colecci&oacute;n non-stop de momentos &aacute;lgidos que no imagino envejeciendo jam&aacute;s, tal era el estado de gracia en que se factur&oacute; aquel prodigio. Y para los que discurran que crear una traducci&oacute;n tropical convincente de Brecht/Weill es tarea relativamente sencilla&hellip; vuelvan a escuchar lo que Blades y Col&oacute;n consiguieron hacer con &ldquo;Mack The Knife&rdquo; en ese himno que todo el mundo conoce, entero o en parte, y que por s&iacute; solo ya convertir&iacute;a en inmortal a su autor. El v&eacute;rtigo es la opci&oacute;n m&aacute;s honesta.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, durante los siguientes a&ntilde;os la relaci&oacute;n de Blades con la discogr&aacute;fica de Masucci se fue agrietando hasta entrar en conflicto abierto (resuelto en forma de grabaciones &ldquo;obligatorias&rdquo; para librarse del leonino contrato), y el apetito por encontrar formatos musicales novedosos, dejando atr&aacute;s el sonido cl&aacute;sico de la salsa neoyorquina, terminaron por alejarle de Col&oacute;n, no sin antes haber grabado maravillas de la talla de &ldquo;Ligia Elena&rdquo;, &ldquo;Maestra Vida&rdquo;, &ldquo;Tibur&oacute;n&rdquo;&hellip; Los a&ntilde;os ochenta trajeron nuevos incentivos y retos al discurso musical de un Rub&eacute;n cada vez m&aacute;s militante en su denuncia de las injusticias sociales en Latinoam&eacute;rica, y la cosecha de sus trabajos con Seis del Solar, rebosa canciones brillant&iacute;simas que se han convertido en aut&eacute;nticos cl&aacute;sicos globales por la pura calidad y emoci&oacute;n que desprenden, retratando los valores humanistas de su creador con espectacular caligraf&iacute;a, una lista extensa de standards celebrados en el mundo hispanoparlante y m&aacute;s all&aacute;. Su, ejem, entretenida (&ldquo;Predators&rdquo; y &ldquo;Fear Of the Walking Dead&rdquo; figuran en su curr&iacute;culum, no pod&iacute;a evitar mencionarlo) carrera cinematogr&aacute;fica y televisiva, y el reconocimiento, m&aacute;s o menos sincero, de figuras del pop-rock anglosaj&oacute;n como Lou Reed, Sting o Elvis Costello, que le aceptaron como uno de los suyos &ndash;hasta con un disco en ingl&eacute;s prob&oacute; nuestro protagonista, con mediocres resultados-, no impidieron que Blades perseverara en su san&iacute;simo gusto por la reinvenci&oacute;n art&iacute;stica, y los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os han sido generosos en sorpresas, experimentos y exploraciones estil&iacute;sticas en colaboraci&oacute;n con m&uacute;sicos paname&ntilde;os, costarricenses, argentinos&hellip; un cat&aacute;logo de &ldquo;anomal&iacute;as&rdquo; merecedoras de mayor atenci&oacute;n, sin duda, a las que el paso del tiempo pondr&aacute; en un lugar mucho m&aacute;s destacado.
    </p><p class="article-text">
        Frente a ese Rub&eacute;n Blades personaje, oficial, leyenda (no momificada) en vida, capaz todav&iacute;a de llenar recintos de tama&ntilde;o respetable con el poder de seducci&oacute;n que ejerce un cancionero como el suyo, podemos se&ntilde;alar en la direcci&oacute;n del tipo a punto de cumplir los 70, genuino animal pol&iacute;tico &ndash;repasen su blog-, opinante articulado y vitalista por derecho que reflexiona sin malicia (o una poca, quiz&aacute;s: &ldquo;Yo no me meto en l&iacute;os, la gente ha tenido l&iacute;os conmigo&rdquo;) sobre la fortuna de haber vivido varias vidas en una, y la responsabilidad que conlleva el rol de &ldquo;consejero moral&rdquo; en tanto que artista de perfil altamente politizado. Y aunque nos neguemos a correr la cortina de nuestra mitoman&iacute;a, detr&aacute;s de tantas descripciones sabias y tantos personajes memorables con los que nos ha permitido interactuar a pulm&oacute;n libre, ante nosotros queda desnuda la honesta inseguridad, tan reconocible y que le hace a&uacute;n m&aacute;s nuestro, del que ha visto de cerca mucho miedo, frustraci&oacute;n y dolor: &ldquo;Todos estamos de una forma u otra haciendo fila hacia un sitio que no conocemos&rdquo;. No se puede explicar mejor.
    </p><p class="article-text">
        Claro que quedar&aacute; la obra, su efecto sanador/iluminador sobre la gente - reconforta poder experimentarlo a priori&hellip; Al final, el cantante, como dice la letra que primero interpret&oacute; el sublime Lavoe, es ese sujeto &ldquo;Muy popular donde quiera/Pero cuando el show se acaba/Soy otro humano cualquiera&rdquo;. Gracias por aceptarlo y saber c&oacute;mo disfrutar de ello con tu p&uacute;blico, Rub&eacute;n: un viaje como este lo merec&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Avín Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/fania-apuntes-febriles-retrato-navaja_132_2009024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jul 2018 11:40:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fania: diez apuntes febriles y un retrato a navaja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eróstrato, entre el fuego y la memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/erostrato-fuego-memoria_132_2021268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bca48b2f-c3b6-453c-84a0-c67816b1459d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fuego (1566) - Giuseppe Arcimboldo."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el 356 a.C., el Templo de Artemisa en Éfeso quedó reducido a cenizas. El responsable fue un hombre llamado Eróstrato, cuya única ambición era alcanzar la inmortalidad</p></div><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 356 a.n.e., el gran Templo de Artemisa, orgullo de la ciudad jonia de &Eacute;feso, fue pasto de las llamas ante el estupor y la impotencia de cuantos lo veneraban. El fuego ilumin&oacute; el cielo nocturno hasta su extinci&oacute;n entre las ruinas del recinto sagrado, pat&eacute;tico legado de una gloria ef&iacute;mera. Tan memorable infortunio no fue consecuencia de un desastre natural ni de uno de los innumerables conflictos b&eacute;licos que asolaron el mundo antiguo. Su perpetrador fue un solo hombre, un humilde pastor llamado Er&oacute;strato, cuya infamia ser&iacute;a su mejor aval para la posteridad.
    </p><p class="article-text">
        Artemisa era la divinidad protectora de &Eacute;feso, una pr&oacute;spera urbe de Asia Menor localizada junto a la desembocadura del Meandro, a orillas del Mar Egeo. De acuerdo con el mito, la fundaci&oacute;n de la ciudad hab&iacute;a sido obra de las amazonas, el legendario pueblo de mujeres guerreras. El culto a la diosa se hund&iacute;a en los or&iacute;genes mismos de este enclave, que desde tiempos inmemoriales cont&oacute; con un templo consagrado a su figura como deidad primordial. Sin embargo, no fue sino a comienzos del siglo VI a.n.e cuando el rey Creso de Lidia promovi&oacute; la construcci&oacute;n del Artemisi&oacute;n, financiado mediante suscripci&oacute;n p&uacute;blica con el dinero donado por los propios efesios. Pero su proverbial magnificencia no fue &oacute;bice para su repentina destrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Apenas se conservan datos sobre la vida de Er&oacute;strato, con la excepci&oacute;n de sus ag&oacute;nicas horas finales. Poco despu&eacute;s del incendio, Er&oacute;strato fue arrestado y sometido a tormento. Entre insoportables dolores, confes&oacute; haber cometido su crimen con el &uacute;nico prop&oacute;sito de obtener fama imperecedera, qui&eacute;n sabe si oprimido por el abrumador peso de su insignificancia. Tras su ejecuci&oacute;n, los efesios, no contentos con la muerte del profanador, emitieron un decreto extraordinario por el que se prohibi&oacute; mencionar su nombre en lo que constituy&oacute; un vano intento por que su recuerdo quedara proscrito. El primero en infringir esta norma fue el historiador Teopompo de Qu&iacute;os, contempor&aacute;neo a los acontecimientos, que dej&oacute; constancia de lo sucedido sin omitir la identidad del incendiario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Sin pretenderlo, Teopompo inaugur&oacute; una f&eacute;rtil tradici&oacute;n de referencias eruditas que convirti&oacute; a Er&oacute;strato en el arquetipo de quien persigue la notoriedad a cualquier precio. Autores cl&aacute;sicos como Estrab&oacute;n, Valerio M&aacute;ximo, Claudio Eliano, Solino o Luciano se hicieron eco del hecho nefasto y acreditaron con ello el nombre del culpable. Pero no todos contravinieron el precepto de los efesios, sino que tambi&eacute;n los hubo que honraron la voluntad de los agraviados. Ni Cicer&oacute;n ni Plutarco mencionan a Er&oacute;strato en su relato del episodio, que vinculan con el nacimiento de Alejandro Magno en esa misma fecha. Seg&uacute;n apunta Plutarco en su <em>Vida de Alejandro</em>:
    </p><p class="article-text">
        <em>&laquo;Naci&oacute;, pues, Alejandro en el mes hecatombe&oacute;n, al que los macedonios llaman loo, en el d&iacute;a sexto, el mismo en el que se abras&oacute; el templo de &Aacute;rtemis Efesia, lo que dio ocasi&oacute;n a Hegesias de Magnesia para usar un chiste que hubiera podido por su frialdad apagar aquel incendio, porque dijo que no era extra&ntilde;o haberse quemado el templo estando &Aacute;rtemis ocupada en asistir al nacimiento de Alejandro.&raquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;feso procedi&oacute; a la inmediata reconstrucci&oacute;n del mayor de sus tesoros arquitect&oacute;nicos. Sus ciudadanos hicieron lo posible por que el nuevo templo superara en esplendor a su predecesor. Se cuenta que Alejandro, en su victorioso avance por los dominios del Imperio Aquem&eacute;nida, se detuvo en &Eacute;feso y, cautivado por la historia del edificio, se ofreci&oacute; a contribuir a su reconstrucci&oacute;n, que recaer&iacute;a sobre su arquitecto personal, Din&oacute;crates. Su singular belleza le vali&oacute; un lugar entre las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, as&iacute; consignado por el poeta griego Ant&iacute;patro en una de sus composiciones.
    </p><p class="article-text">
        El erostratismo es un trastorno de la conducta que toma su nombre de Er&oacute;strato y describe la propensi&oacute;n de un sujeto a adquirir renombre aun a costa de incurrir en el crimen. Paradigma del narcisismo, su peripecia representa un pertinente recordatorio de los males que engendra la vanidad y del modo en que &eacute;sta atraviesa tiempos y geograf&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/erostrato-fuego-memoria_132_2021268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Jul 2018 13:51:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eróstrato, entre el fuego y la memoria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Curiosidades de la Alquimia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/curiosidades-alquimia-hermetica-descubrimiento-piedra_132_2046157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9acf6559-3a45-4fcb-9fc8-5583f35099bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;El Alquimista&#039;, de David Teniers el Joven | WahooArt.com"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La palabra «alquimia» ha encendido durante años la imaginación y las pasiones -no solo intelectuales, sino también terrenales- de aquellos que deseaban dejar su huella en la historia.</p></div><p class="article-text">
        <em>&laquo;Nuestra sociedad ha llegado a un momento en que ya no adora al becerro de oro,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;sino al oro del becerro&raquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antonio Gala</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Era una ciencia? &iquest;Una filosof&iacute;a? &iquest;Un arte? &iquest;Una estafa? La palabra &laquo;alquimia&raquo; ha encendido durante a&ntilde;os la imaginaci&oacute;n y las pasiones &mdash;no solo intelectuales, sino tambi&eacute;n terrenales&mdash; de aquellos que deseaban dejar su huella en la historia. No obstante, solo un reducido grupo de iniciados ha traspasado la frontera de lo imposible.
    </p><p class="article-text">
        El anhelado descubrimiento del elixir de la vida eterna y la transmutaci&oacute;n de metales viles en oro, han sido los objetivos principales de esta t&eacute;cnica antigua, que muy pocos han llegado a conocer en profundidad. Y todav&iacute;a son m&aacute;s escasos los testimonios que han dejado constancia de la existencia de estas personas, consideradas en pleno siglo XXI como personajes semi-legendarios.
    </p><p class="article-text">
        La palabra <em>al-khimia</em>, procede del &aacute;rabe y esta a su vez, del griego <em>chemia</em>, cuyo significado hace referencia a &laquo;la mezcla de l&iacute;quidos&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La alquimia es la madre de la mayor&iacute;a de las ciencias modernas. Esta proto-ciencia filos&oacute;fica alcanz&oacute; gran popularidad en las civilizaciones m&aacute;s famosas. Se cree que naci&oacute; en torno al siglo IV a.C. aunque otros te&oacute;ricos sostienen que su origen es mucho m&aacute;s antiguo y que empez&oacute; con las pr&aacute;cticas m&aacute;gicas y religiosas presentes en Mesopotamia, quiz&aacute;s durante el apogeo del Imperio Caldeo, y que despu&eacute;s su uso se extendi&oacute; por distintas regiones orientales, desde Asia hasta Egipto y Grecia. La escisi&oacute;n de la alquimia en las ramas de conocimiento cient&iacute;fico de las que nos servimos hoy en d&iacute;a se produjo a partir del siglo XVIII. La qu&iacute;mica, la f&iacute;sica, la medicina y la metalurgia han sido las ganadoras indiscutibles de esta pugna entre lo divino y lo material, que se ha saldado con innumerables bajas. La principal ha sido la p&eacute;rdida de inter&eacute;s por la filosof&iacute;a que estaba detr&aacute;s de ella, el llamado &laquo;saber herm&eacute;tico&raquo;, que ya hab&iacute;a sido mermado y adulterado con el paso de los siglos y que qued&oacute; relegado a un segundo plano, como una excentricidad propia de sectas y sociedades secretas dotadas de tintes m&iacute;sticos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La filosof&iacute;a en la que se bas&oacute; la alquimia se nutri&oacute; de distintas religiones y culturas, en especial de la egipcia y la griega, y a partir del medievo, de la c&aacute;bala jud&iacute;a y de los textos &aacute;rabes, por lo que es imposible resumir sus conceptos y sus s&iacute;mbolos principales en unas pocas p&aacute;ginas. La destrucci&oacute;n de la biblioteca de Alejandr&iacute;a tuvo un impacto devastador en lo tocante a estas pr&aacute;cticas, pero no todo se perdi&oacute; entre las llamas. Por fortuna, no era la &uacute;nica biblioteca del mundo antiguo, ni el &uacute;nico medio de transmisi&oacute;n de la informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De modo que, en l&iacute;neas muy generales, se puede decir que fue el dios egipcio Thot quien invent&oacute; la alquimia. <em>El c&eacute;lebre libro de Thot, o sus cuarenta y dos Libros del Saber</em> eran un recipiente literario que conten&iacute;a una inmensa sabidur&iacute;a m&aacute;gica y alqu&iacute;mica, y estas obras pronto se hicieron un hueco en el Top Ten de los objetos m&aacute;s buscados por todos los magos del mundo. Pero el conocimiento de los dioses, como bien dec&iacute;an los egipcios, no deb&iacute;a caer en manos humanas, y las obras originales se perdieron. La leyenda y el surgimiento de presuntos fragmentos recuperados de estos libros, se mezclaron con otros conocimientos sobre la materia y fueron reutilizados por los sabios griegos, que fusionaron a Thot con Hermes, y crearon a un dios llamado &laquo;Thot-Hermes&raquo; el tres veces grande, o trimegisto.
    </p><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n estaba codificada desde sus inicios, y aquellos que lograban descifrar los textos, hac&iacute;an lo mismo con sus nuevos descubrimientos. Ejemplos como el del <em>Manuscrito Voynich</em>, con el que los expertos todav&iacute;a se abren la cabeza, ponen de manifiesto el nivel de perfecci&oacute;n al que llegaron. El secretismo se intensific&oacute; tras las prohibiciones del cristianismo y el desconocimiento existente se uni&oacute; a la falta de documentaci&oacute;n cl&aacute;sica, lo que convirti&oacute; una situaci&oacute;n ya de por s&iacute; complicada en un infierno intelectual. Sin embargo, los intereses econ&oacute;micos, o la b&uacute;squeda de la gloria, siempre han constituido un aliciente para el com&uacute;n de los mortales y, dicho sea de paso, tambi&eacute;n para mortales poco comunes. De manera que los alquimistas se zambulleron en complejas indagaciones y se sirvieron de todo su ingenio para lograr los resultados deseados, no solo por ellos mismos, sino tambi&eacute;n por orden de otros. Los reyes sent&iacute;an tanto inter&eacute;s por la inmortalidad o la obtenci&oacute;n de oro como cualquier persona de a pie y financiaron investigaciones de esta clase en muchas ocasiones, con resultados bastante desastrosos. Los estafadores vieron aqu&iacute; un nicho de negocio muy rentable y contribuyeron a desvirtuar la figura de los alquimistas con sus enga&ntilde;os, algo que Quevedo se&ntilde;al&oacute; en una de sus s&aacute;tiras con maravillosa iron&iacute;a; pero no todos eran unos sinverg&uuml;enzas oportunistas o unos embaucadores empedernidos.
    </p><p class="article-text">
        Existieron algunos individuos que de verdad deseaban dedicarse en cuerpo y alma a la alquimia y que eran el equivalente a nuestros cient&iacute;ficos de ahora. Hombres y mujeres inteligentes con aptitudes excepcionales, que no se rend&iacute;an ante un margen limitado de probabilidades de &eacute;xito y que no tem&iacute;an las habladur&iacute;as de sus vecinos.
    </p><p class="article-text">
        Algunos alquimistas famosos fueron Robert de Chester, Roger Bacon, Mar&iacute;a la Jud&iacute;a, Isabella Cortese, George Ripley, Thomas Norton, Thomas Charnock, Marie Meurdrac, Isaac el Holand&eacute;s. Quercetanus Gerber, Alberto Magno, Ramon Lull, Mar&iacute;a S&aacute;nchez de la Rosa, Bernardo Trevisano, Pico della Mirandola, Jhon Dee, el conde de Cagliostro, el conde de Saint Germain, Paracelso, y el m&aacute;s famoso de todos: Nicol&aacute;s Flamel, aunque existen sospechas de que su esposa Perenelle le ayud&oacute; a llevar a cabo sus experimentos o la decodificaci&oacute;n de los textos. Tambi&eacute;n hubo otras mujeres que sin ser &laquo;alquimistas&raquo; en el sentido estricto, realizaban actividades parecidas, pero consideradas secundarias, como la fabricaci&oacute;n de perfumes y cosm&eacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Las an&eacute;cdotas que se cuentan de algunos de estos personajes son dignas de ser tenidas en cuenta. No obstante, por falta de espacio, solo remitir&eacute; algunas de ellas.
    </p><p class="article-text">
        El primero de la lista es el incombustible Bernardo Trevisano. Este hombre de principios del siglo XV era perseverante hasta el extremo, y a pesar de las constantes decepciones, la falta de apoyos y los sonados fracasos, se empe&ntilde;&oacute; en proseguir con sus investigaciones. Posiblemente tuvo que hacer frente a la frase que todos los padres del mundo repiten como un mantra: &laquo;Hijo, quiz&aacute; deber&iacute;as dedicarte a otra cosa, porque esto no es lo tuyo&raquo;. Pero Trevisano se neg&oacute; a cambiar de parecer, y poco le import&oacute; que su familia lo tomara por un demente o se sintiera avergonzada por su comportamiento. Tambi&eacute;n fue enga&ntilde;ado, y dedic&oacute; casi veinte a&ntilde;os a un proceso fallido propuesto por un estafador. No fue hasta los setenta y seis a&ntilde;os que logr&oacute; su objetivo, y aunque no consigui&oacute; la inmortalidad propiamente dicha, parece que qued&oacute; muy satisfecho con sus logros finales.
    </p><p class="article-text">
        Otra persona que no tuvo tanta suerte fue Mar&iacute;a S&aacute;nchez de la Rosa, hechicera famosa por la popularidad de sus cosm&eacute;ticos, que acab&oacute; siendo procesada por la Inquisici&oacute;n, posiblemente debido a la denuncia de alguna competidora envidiosa. Su laboratorio estaba maravillosamente bien equipado, lo que no es moco de pavo para la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Ramon Llull y Paracelso tambi&eacute;n alcanzaron una fama m&aacute;s que merecida. De hecho, de Paracelso se cuenta que no solo era un gran m&eacute;dico, sino que tambi&eacute;n consigui&oacute; transmutar el plomo en oro, pero las vidas de estos hombres y sus incursiones en distintos campos fueron tan prol&iacute;ficas que es imposible referirlas en este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a Nicol&aacute;s Flamel, hay que reconocer que su popularidad ha trascendido los c&iacute;rculos intelectuales gracias a la literatura y a la filmograf&iacute;a. Muchos han o&iacute;do hablar de su &aacute;lter ego gracias a las sagas de <em>Harry Potter</em> o <em>Animales Fant&aacute;sticos y D&oacute;nde Encontrarlos</em>, entre otras obras que no han llegado a convertirse en un fen&oacute;meno de masas.
    </p><p class="article-text">
        El Nicol&aacute;s real vivi&oacute; en el siglo XIV, y se ganaba la vida como copista o escribano. Debido a su trabajo, se encontraba en una posici&oacute;n privilegiada en lo tocante a la obtenci&oacute;n de manuscritos, y un d&iacute;a consigui&oacute;, por un importe irrisorio, el <em>libro de Abraham el Jud&iacute;o</em>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la obra atribuida al alquimista, <em>El libro de las figuras jerogl&iacute;ficas</em>, dicho manuscrito comenzaba as&iacute;: &laquo;Abraham el Jud&iacute;o, pr&iacute;ncipe, sacerdote, levita, astr&oacute;logo y fil&oacute;sofo, a la naci&oacute;n jud&iacute;a, dispersa por la ira de Dios entre los galos, env&iacute;a salud&raquo;. Este pr&oacute;logo habla por s&iacute; solo. La poblaci&oacute;n jud&iacute;a que se hab&iacute;a exiliado a la Galia creci&oacute; a partir del siglo XI y se sabe de la existencia de una red de comercio internacional. Las expulsiones de los jud&iacute;os franceses tuvieron lugar en torno a la &eacute;poca en la que vivi&oacute; Flamel, y muchas de sus pertenencias fueron expropiadas y vendidas al mejor postor. Nicol&aacute;s describe los dibujos que adornaban las p&aacute;ginas del ejemplar (todas relacionadas con el saber herm&eacute;tico), habla de la distribuci&oacute;n de la informaci&oacute;n, y los distintos idiomas en los que estaba escrito, que iban desde el lat&iacute;n al griego (posiblemente griego bizantino).
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, Flamel no entend&iacute;a buena parte de los contenidos, por lo que pronto fue en busca de ayuda para descifrarlo. Su viaje lo llev&oacute; a Le&oacute;n, donde conoci&oacute; al maestro Canches, que era rabino y m&eacute;dico, y juntos realizaron grandes avances, aunque para colmo de males, el anciano maestro falleci&oacute; cuando viajaban de regreso a Par&iacute;s. A partir de entonces Nicol&aacute;s y su esposa retomaron el trabajo por su cuenta, y la leyenda sugiere que despu&eacute;s de veinte a&ntilde;os de estudio, consiguieron fabricar la piedra filosofal, con la que lograron la transmutaci&oacute;n de metales viles en oro, (oro con el que sufragaron obras p&uacute;blicas y se ganaron el aprecio de sus vecinos). De todos es sabido que no hay nada mejor que un soborno para evitar rifirrafes con la gente poderosa. El propio Carlos VI les pidi&oacute; que contribuyeran al erario y estos, como buenos ciudadanos, obedecieron. Pero la historia no acab&oacute; aqu&iacute;. Tambi&eacute;n se dice que obtuvieron el elixir de la vida eterna. El descubrimiento de sus tumbas, ambas vac&iacute;as, reforz&oacute; la teor&iacute;a de que, efectivamente, hab&iacute;an logrado su prop&oacute;sito. Los esc&eacute;pticos sostienen que alguien rob&oacute; sus cuerpos, algo bastante com&uacute;n en aquellos tiempos, pero el golpe de impacto que esto supuso para sus seguidores fue m&aacute;s que evidente. Tambi&eacute;n circulaban rumores de que hab&iacute;an dibujado la f&oacute;rmula encriptada mediante jerogl&iacute;ficos en un arco del cementerio de San Inocencio, pero todo indica que no fue m&aacute;s que un bulo, ya que nadie la ha encontrado a&uacute;n, y no parece un comportamiento propio de un alquimista serio.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que ya he referido con anterioridad, est&aacute; claro que no eran aficionados a mostrar abiertamente el contenido de sus investigaciones. De hecho, existe la posibilidad de que, fieles a sus predecesores, &laquo;nos la metieran doblada&raquo;, y ni la piedra filosofal sea una piedra, ni el elixir de la vida eterna, un elixir o un espag&iacute;rico que permita conseguir la inmortalidad de forma f&iacute;sica. Dicho de otra forma, sus descubrimientos podr&iacute;an tener m&aacute;s de filos&oacute;ficos, simb&oacute;licos o espirituales que de creaciones materiales, y tanto los profanos como los charlatanes se los tomaron al pie de la letra. La piedra filosofal es considerada, desde el punto de vista metaf&iacute;sico, como una representaci&oacute;n de la iluminaci&oacute;n del alma y existen referencias similares entre budistas e hind&uacute;es. A esta interpretaci&oacute;n habr&iacute;a que a&ntilde;adir las vertientes astrol&oacute;gica, art&iacute;stica y natural que dotan de significados diversos a las piedras en general, como elementos de belleza y perfecci&oacute;n divinas que encierran en
    </p><p class="article-text">
        su interior los secretos de la vida y la muerte. Pues no olvidemos que las piedras pertenecen a las profundidades, y por extensi&oacute;n, a los dominios de Hades. Los misterios &Oacute;rficos, con sus influencias orientales y egipcias, estaban relacionados a su vez con la inmortalidad del alma y la b&uacute;squeda de la sabidur&iacute;a, y tuvieron cierto protagonismo en la doctrina herm&eacute;tica, lo que puede haber generado importantes confusiones.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En la actualidad, sin embargo, el materialismo domina nuestras vidas, y gracias a los avances tecnol&oacute;gicos, los cient&iacute;ficos han conseguido crear oro de forma artificial sirvi&eacute;ndose de la energ&iacute;a nuclear, pero es un proceso tan costoso que no resulta rentable.
    </p><p class="article-text">
        La ingenier&iacute;a gen&eacute;tica, por otro lado, nos acerca cada vez m&aacute;s la inmortalidad. Ya no es una mera fantas&iacute;a inalcanzable; muchos creen que, si se modifica el ADN mitocondrial, o los factores gen&eacute;ticos por los cu&aacute;les envejecemos, este sue&ntilde;o dejar&aacute; de ser una quimera.
    </p><p class="article-text">
        Las implicaciones de estos descubrimientos ponen sobre la mesa nuevas preguntas que los alquimistas de tiempos remotos jam&aacute;s llegaron a plantearse.
    </p><p class="article-text">
        La duda ya no es si podemos hacerlo, sino si <em>debemos</em> hacerlo. Lo que no se puede negar, es que se tratar&iacute;a de la estupidez o el error m&aacute;s espectacular de la historia. Y como dijo Goethe, &laquo;contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ester Pablos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/curiosidades-alquimia-hermetica-descubrimiento-piedra_132_2046157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Jul 2018 18:03:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Curiosidades de la Alquimia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Revista Amberes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una civilización en harapos. Del vestirse como una de las bellas artes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/civilizacion-harapos-vestirse-bellas-artes_132_2057523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5b78bfc-ed5e-473a-a724-62d9ff9ecf93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Aurelio Campal cosiendo en la sastrería Hermanos Campal (Nava-Asturias). | Alex Zapico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre la importancia de valorar el vestirse como una de las bellas artes, considerando además de su parte estética su claro componente ético.</p></div><p class="article-text">
        Empe&ntilde;ada en reducir toda su creatividad al af&aacute;n de medir y de contar, nuestra civilizaci&oacute;n permanece ciega ante un hecho &eacute;tico y est&eacute;tico fundamental como es el de vestirse. Para muchas personas, el d&iacute;a no comienza como oportunidad para el ejercicio de los sentidos, como ocasi&oacute;n para el despliegue de una saludable vanidad que les arrime un poco de optimismo para afrontar las rutinas cotidianas. Por el contrario, como escribe Allison Laurie, &laquo;la tarea diaria de elegir la ropa que se van a poner es tediosa, opresiva o incluso espantosa&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta desgana generalizada se ha convertido en uno de los signos definitorios de nuestro tiempo. Pocos est&aacute;n por la labor del m&iacute;nimo esfuerzo que no prometa una recompensa pr&aacute;ctica inmediata. Incluso parece haber un cierto regocijo en el rechazo a la reflexi&oacute;n simb&oacute;lica de las ropas que usamos. Lo lamentable no es la ausencia de coherencia o de unidad, de armon&iacute;a o de sensibilidad, sino la deliberada delectaci&oacute;n de vivir en un &laquo;vac&iacute;o est&eacute;tico&raquo;, no tener la sensaci&oacute;n de estar perdi&eacute;ndonos una vida m&aacute;s elevada (Scruton).
    </p><p class="article-text">
        Como en tantos &oacute;rdenes de la vida social, en la vestimenta masculina se ha impuesto un esp&iacute;ritu de masa que ha lastrado el libre vuelo de la personalidad. Ahora, basta con ser famoso y m&aacute;s moderno que nadie para atraer legiones de admiradores que aceptan sin grandes cuestionamientos la reproducci&oacute;n de cualquier monstruosidad. Imitando los aullidos visuales que han tomado prestados de los &iacute;dolos del espect&aacute;culo, los j&oacute;venes, y los no tan j&oacute;venes, han renunciado a un cultivo de s&iacute; que no cede f&aacute;cilmente a las sensaciones del &uacute;ltimo grito ni a las consignas sin ton ni son lanzadas por el &uacute;ltimo <em>influencer</em>. Nada de autoconocimiento y estudio de las particularidades de nuestra geograf&iacute;a y nuestro car&aacute;cter; lo que impera es el <em>de siervo albedrio</em> luterano a los mandamientos de los dioses de una moda fungible y antojadiza. &iquest;Para qu&eacute; admirar a los hombres elegantes y de gusto apurado del pasado que permanecen como ejemplos al margen del tiempo y las modas? &iquest;Para qu&eacute; dominar los c&oacute;digos cl&aacute;sicos, los cortes, los tejidos, las teor&iacute;as sobre los colores, las reglas de la composici&oacute;n, ahora que por fin nos hemos liberado de todas esos engorros y las combinaciones imposibles multiplican los seguidores en las redes sociales?
    </p><p class="article-text">
        Veblen afirm&oacute; que cuanto m&aacute;s r&aacute;pido se suced&iacute;an los estilos, m&aacute;s ofensivos eran para un gusto consolidado; as&iacute;, redoblando el n&uacute;mero de temporadas y acelerando la rotaci&oacute;n de las tendencias, la industria de la moda se llena los bolsillos encarniz&aacute;ndose con <em>fashion victims</em> que se dan con un canto en los dientes por poder adquirir a precios escandalosos prendas que un buen conocedor no se pondr&iacute;a ni en carnaval.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n atropello a los sentidos constituye un ya esc&aacute;ndalo, ninguna negligencia voluntaria  perturba el alma en pleno clasicismo del harapo. El resultado de esta alianza de la torpeza con la pereza y el seguidismo no puede sorprender a nadie; <em>el esprit de finesse</em>, el sentido pascaliano de la sutileza, ha sido devorado por la <em>aegritudo</em>, la tristeza de los antiguos griegos. Pero, parafraseando a Rousseau, &iquest;podr&iacute;a un panorama tan cruel &ldquo;dejar de influir en el humor y en el temperamento?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Hay que reconocer que en una &eacute;poca de &laquo;fans&raquo; y seguidores, la imitaci&oacute;n, esa &laquo;hija que el pensamiento tiene con la estupidez&raquo; (Simmel), posee algunos atractivos. El m&aacute;s evidente es el de proporcionar al individuo &laquo;la seguridad de no hallarse s&oacute;lo en sus actos&raquo;, una garant&iacute;a de que, pase lo que pase, siempre habr&aacute; un hueco para &eacute;l en el redil. Cuando imitamos, observa Simmel, &laquo;no s&oacute;lo transferimos de nosotros a los dem&aacute;s la exigencia de ser originales, sino tambi&eacute;n la responsabilidad por nuestra acci&oacute;n. De esta suerte se libra al individuo del tormento de decidir y queda convertido en un producto de grupo&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo, pero convertirse en &laquo;producto de grupo&raquo; implica el abandono de toda esperanza de <em>Aristeia</em> como b&uacute;squeda de la excelencia individual, la renuncia a forjarse un nombre digo de ser recordado. Significa tambi&eacute;n ser un hombre a merced de criterios que otros deciden por &eacute;l. El espect&aacute;culo de individuos permanentemente sujetos al reciclaje impuesto por las modas es, sin duda, reprobable, aunque es justo reconocer que no todos est&aacute;n dispuestos a descolgarse del mundo, el precio a pagar por disfrutar del m&aacute;s codiciado de los patrimonios: una personalidad s&oacute;lida y una sensibilidad informada.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto nos conduce directamente al terreno del gusto, apasionante e inagotable discusi&oacute;n filos&oacute;fica en la que no entrar&eacute;. Citar&eacute;, no obstante, las palabras del siempre sobrio T. S. Elliot, que intent&oacute;, a su modo, arrojar luz sobre el asunto subrayando la estrecha relaci&oacute;n entre el gusto y la calidad: &laquo;La noci&oacute;n de calidad fue oscurecida por la idea de que &ldquo;todo es cuesti&oacute;n de gusto&rdquo; y que el gusto sin formar del individuo se encuentra s&oacute;lo moderado por el temor de ser excesivamente exc&eacute;ntrico o excesivamente vulgar&raquo;.  &iquest;Pero qu&eacute; asidero nos resta cuando casi todo resulta &laquo;excesivamente exc&eacute;ntrico&raquo; o &laquo;excesivamente vulgar&raquo;? &iquest;C&oacute;mo hacer ver a una civilizaci&oacute;n que ha renunciado a la dimensi&oacute;n pedag&oacute;gica de las bellas artes la superioridad de un vestuario que combina lo bello con lo &uacute;til?
    </p><p class="article-text">
        Tal vez piensen que todo esto no son m&aacute;s que letan&iacute;as de estetas desocupados y est&eacute;riles censuradores. Pero el asunto reviste m&aacute;s gravedad de lo que parece a simple vista; por ejemplo, cabr&iacute;a preguntarse si esa carencia de gusto para vestirnos no nos incapacita para la formulaci&oacute;n de juicios est&eacute;ticos en otros dominios. Conozco profesores de est&eacute;tica y profesionales del arte que se presentan en p&uacute;blico como si hubiesen acabado de salir de la cama. Ahora bien, &laquo;tome un hombre reci&eacute;n salido de la cama&raquo;, observ&oacute; Louis Huart en 1841, &laquo;encontrar&aacute; a un individuo sin el menor valor real&raquo;; pero &laquo;dejadlo enfundarse sus ropas, y a medida en que entra en sus pantalones sentir&aacute; renacer su dignidad; al llegar al chaleco, comenzar&aacute; a levantar la cabeza&raquo;.  Ciertamente, en nuestros d&iacute;as la apreciaci&oacute;n de Huart ha perdido toda pertinencia; si el traje de tres piezas constituye una raridad, los tel&eacute;fonos m&oacute;viles nos conminan m&aacute;s a curvar la cerviz para poder hundir la cara en la pantalla que a levantar la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, tambi&eacute;n he visto a individuos que se toman su tiempo para vestirse y cuidar de los detalles caer en la trampa de la superioridad moral. Son los mismos que doblan las mangas de sus chaquetas, un mensaje en clave destinado a informar a ojos educados de la procedencia artesanal de un traje cuyos ojales practicables permiten este tipo de pavoneo narcisista. &laquo;&iexcl;Cu&aacute;ntas cosas en el corte de un traje!&raquo;, exclamaba Huart.
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        Y es cierto; el traje es siempre un reflejo fiel del esp&iacute;ritu del tiempo. &iquest;Podemos imaginarnos a Ticiano sugiriendo al joven arist&oacute;crata de <em>El hombre del Guante posar en camiseta</em>? &iquest;Acaso el atuendo del <em>Retrato de Juliano de M&eacute;dici</em> de Botticelli no nos proporciona un valios&iacute;simo testimonio sobre la suntuosidad de los banqueros florentinos del siglo XV? Y qu&eacute; decir de las ropas del espl&eacute;ndido cuadro de Rafael, <em>Retrato de Baltasar de Castiglione</em>, autor, por cierto, de <em>El Cortesano</em>, una gu&iacute;a de estilo para el caballero renacentista en la que defin&iacute;a la <em>sprezzatura</em>, esa fusi&oacute;n de impasibilidad, gracia y desenvoltura en el vestir que los actuales caballeros italianos han llevado hasta las fronteras de lo burlesco.
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos eran hombres p&uacute;blicos, y, en consecuencia, conoc&iacute;an con exactitud el arte de la presentaci&oacute;n, un arte del que tambi&eacute;n nos hemos desembarazado sin mayores remordimientos. Y cuando hablo de presentaci&oacute;n no me refiero &uacute;nicamente a las ropas, sino tambi&eacute;n a las peque&ntilde;as cosas de la vida cotidiana, desde la vajilla dispuesta para una cena familiar, hasta el papel en el que envolvemos el regalo de cumplea&ntilde;os de un ser querido o el arreglo de las plantas en un peque&ntilde;o jard&iacute;n. Me refiero igualmente a esos objetos que nos vinculan con un universo material &iacute;ntimo que en los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos nos proporcionan una acogedora sensaci&oacute;n de continuidad y estabilidad. En un libro maravilloso, Cecil Beaton rememor&oacute; los &uacute;ltimos momentos de la mundana Rita Lydig:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Qu&eacute; haces? Le pregunt&oacute; Mrs. con su voz velada ya por la agon&iacute;a.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>-Te estoy abanicando, le contest&oacute; su hermana.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>- &iquest;Es un abanico espa&ntilde;ol? Pregunt&oacute; ella.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y estas fueron sus &uacute;ltimas palabras. 4</em>
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, la se&ntilde;ora Lydig fue considerada la &laquo;mujer m&aacute;s pintoresca de Am&eacute;rica&raquo;. Sin embargo, no tenemos motivos para burlarnos de su actitud o tacharla de extravagante y absurda. La atenci&oacute;n que la tradici&oacute;n cl&aacute;sica le ha prestado a la presentaci&oacute;n p&uacute;blica demuestra que no se trata de un asunto menor. Is&oacute;crates exhortaba a Dem&oacute;nico a ser pulcro en el vestir, mientras que para Plinio el Joven el desempe&ntilde;o de los deberes p&uacute;blicos impon&iacute;a &laquo;una cierta necesidad de brillo personal&raquo; que requer&iacute;a de la ropa adecuada.  Erasmo aconsejaba no descuidar el atuendo para favorecer la relaci&oacute;n social, y Schiller afirm&oacute; que &laquo;el inter&eacute;s por la apariencia de las cosas es un signo de libertad interior, porque evidencia una fuerza que es capaz de ponerse en movimiento por s&iacute; misma&raquo; . 
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, son pocos los que han retomado ese hilo de la tradici&oacute;n de los maestros cl&aacute;sicos. Uno de ellos, el escritor Gay Talese, remiti&eacute;ndose a los chefs contempor&aacute;neos, ha elogiado su inter&eacute;s por la apariencia y el dise&ntilde;o de la comida, por la manera &laquo;arquitect&oacute;nicamente interesante como se puede presentar la comida sobre el plato&raquo;. El arte de la presentaci&oacute;n, prosigue Talese, &laquo;tiene todo que ver con jugar con la comida, con divertirse con ella, darle nuevas formas, imagin&aacute;rsela de nuevo, metamorfosearla, hacer torres con ella como si fuese un mont&oacute;n de fichas de armar&raquo;. 
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        Curiosamente, el festival de imaginaci&oacute;n, diversi&oacute;n y fantas&iacute;a que celebramos en los chefs nos lo negamos a nosotros mismos en un dominio mucho m&aacute;s fecundo para la experimentaci&oacute;n personal como es el de la indumentaria. Atiborramos a nuestros ni&ntilde;os con clases de rob&oacute;tica y les ense&ntilde;amos majader&iacute;as como confeccionar un <em>curriculum</em>, pero les privamos del aprendizaje de estas disciplinas del alma que, adem&aacute;s, constituyen los pilares de la convivencia. Y por si fuera poco, las figuras p&uacute;blicas que deber&iacute;an servir de gu&iacute;a y orientaci&oacute;n se han convertido en modelos a evitar a toda costa. No perder&eacute; el tiempo refiri&eacute;ndome a pol&iacute;ticos, actores, deportistas o intelectuales. Pensemos por un momento en un icono cinematogr&aacute;fico como James Bond. Comparar a Roger Moore con Daniel Craig es un ejercicio altamente revelador; a pesar de algunas concesiones a la moda, especialmente los setenteros pantalones de campana, Moore permanece como un hombre fiel a un atemporal estilo cl&aacute;sico. Por su parte, el se&ntilde;or Craig ha confirmado el gusto del siglo enfund&aacute;ndose trajes a presi&oacute;n que realzan un modelo de masculinidad generosamente musculado que exuda testosterona y vulgaridad. Y no se trata simplemente de una mudanza est&eacute;tica, tambi&eacute;n es &eacute;tica: si la ropa no viste el cuerpo, sino el esp&iacute;ritu, como pensaba James Laver, no es de extra&ntilde;ar que Bond haya abandonado el papel de refinado seductor encarnado por Moore para convertirse en un atleta sin escr&uacute;pulos embutido en una malla; en &laquo;un asesino&raquo;, como apunt&oacute; el propio Roger Moore.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, parece que hemos perdido de vista nuestra condici&oacute;n de <em>Homo symbolicus</em>, y con ella las dos grandes premisas, rec&iacute;procas e indisociables, del arte de vestirse. La primera nos advierte de que nos vestimos siempre para otros, para los dem&aacute;s, ya que no ofender la sensibilidad ajena constituye la base del <em>decorum</em>. En su <em>De Officiis</em>, Cicer&oacute;n advirti&oacute; de que &laquo;no hay que pensar solamente en s&iacute;, sino tambi&eacute;n en los otros&raquo;. Por eso, cuando nos encontramos con los dem&aacute;s en espacios p&uacute;blicos es preciso huir de &laquo;todo cuanto repugne a los ojos y a los o&iacute;dos. El estar de pie, el andar, el sentarse, el recostarse en la mesa; el rostro, los ojos, el movimiento de las manos deben manifestar siempre su decoro&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Decencia m&iacute;nima y testimonio de consideraci&oacute;n por nuestros vecinos, el acto de vestirse con decoro supone adem&aacute;s el cultivo de las virtudes c&iacute;vicas que armonizan las relaciones en la polis. De modo que desatender la indumentaria constituye una falta grave contra la vida en com&uacute;n y contra el derecho ajeno a no verse expuesto a la groser&iacute;a y la impertinencia.
    </p><p class="article-text">
        La segunda premisa es m&aacute;s evidente; se trata de vestirse para s&iacute;, pero no en el habitual sentido narcisista, sino como b&uacute;squeda de la belleza y forja de la singularidad. Para la consecuci&oacute;n de estos dos prop&oacute;sitos la &laquo;trastienda&raquo; de Montaigne, ese espacio interior donde es posible la reflexi&oacute;n sobre nosotros mismos, nos ser&aacute; de gran ayuda. Y es que solamente a partir del esfuerzo sincero por entendernos seremos capaces de expresar a trav&eacute;s de las ropas, con naturalidad y firmeza, nuestro car&aacute;cter y estado de &aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        En este proceso, la experiencia entendida como actividad introspectiva a la par que l&uacute;dica tiene un papel decisivo. Saber si unos zapatos viscerales o una combinaci&oacute;n arriesgada  traduce nuestra identidad demanda ensayo y error, repetici&oacute;n y atrevimiento. S&oacute;lo de esta forma mantendremos a flote nuestra personalidad, sin necesidad de torpedearla adoptando los estilos que imponen la publicidad, la moda y las celebridades del momento.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, del mismo modo que no hemos sido educados en la tradici&oacute;n de lo bello, tampoco hemos sido capaces de que la pedagog&iacute;a del juego se alce sobre las presiones del rigor productivista y la conquista del beneficio a cualquier precio. Si la b&uacute;squeda de la belleza es el fin, el juego deber&iacute;a ser el medio. En su <em>Homo ludens Huizinga</em> demostr&oacute; que el hombre no puede prescindir del esp&iacute;ritu festivo porque relativiza el absurdo de vivir y nos protege de la tristeza y el aburrimiento. Y el enorme Schiller apunt&oacute; que &laquo;despreciar la apariencia est&eacute;tica significa despreciar todas las bellas artes cuya esencia es la apariencia&raquo;, ya que &laquo;s&oacute;lo ella es juego&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Seremos capaces de recuperar este sentido profundo del juego que en el arte de vestirse fusionaba el respeto por los otros con el deseo de singularidad y exuberancia? A juzgar por nuestras calles, la realidad se presenta poco halag&uuml;e&ntilde;a. &laquo;En la vida real, los harapos no se pueden &lsquo;atravesar&rsquo; con la mirada buscando algo bonito debajo porque en s&iacute; mismos ya expresan y tambi&eacute;n crean un estado harapiento de alma&raquo;, confiesa Ann Hollander. No hace demasiado tiempo las ropas delataban al hombre industrioso, al aventurero, al recatado, al arrogante; dejaban entrever si se dirig&iacute;a al trabajo, a una ceremonia o a disfrutar de una tarde al aire libre. Hoy, la ropa permanece muda; el gobierno del harapo, universal y incontestable, revela nuestra incapacidad expresiva, nuestra soberana indiferencia. Nos infantiliza y nos invita a &laquo;renunciar a nuestro derecho de libertad de expresi&oacute;n en el lenguaje del vestido&raquo;. Sintom&aacute;ticamente, son raros los que consideran el arte de vestirse una cuesti&oacute;n de libertad de expresi&oacute;n, es decir, de derechos c&iacute;vicos. Esta es una autocensura que nos podr&iacute;amos ahorrar f&aacute;cilmente: bastar&iacute;a un peque&ntilde;o esfuerzo por conocernos mejor y aplicarnos con esmero a esa l&uacute;dica y ancestral actividad de adornar el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Mucho me temo que esta es la &uacute;nica salida que nos resta ante un panorama tan deprimente; en realidad, este peque&ntilde;o esfuerzo por desprendernos de nuestras inercias y timideces constituye un gesto verdaderamente heroico. Y es que, como sab&iacute;a Oscar Wilde, no reconciliarse con el mundo y alegrarnos por romper con la mansedumbre de la civilizaci&oacute;n del harapo exige el m&aacute;s alto de los hero&iacute;smos: la voluntad de ser nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
         SIMMEL, George, Filosof&iacute;a de la moda, Revista de Occidente, Moda. El poder de las apariencias, N. 366, Fundaci&oacute;n Ortega y Gasset, Madrid, 2011, p. 70.
    </p><p class="article-text">
         ELLIOT, T. S., Criticar al cr&iacute;tico, Madrid, Alianza, 1978, p. 201.
    </p><p class="article-text">
         HUART, Louis, Psysiologie du tailleur, Vignettes par Gavarni, Paris, Aubert et Compagnie, La Vigne, 1841, p. 10.
    </p><p class="article-text">
         BEATON, Cecil, El espejo de la moda, Parsifal, Barcelona, 1990, p. 141.
    </p><p class="article-text">
         PLINIO EL J&Oacute;VEN, Cartas, VI, 32.
    </p><p class="article-text">
         SCHILLER, Friedrich, Cartas sobre la educaci&oacute;n est&eacute;tica de la humanidad, carta XXVI.
    </p><p class="article-text">
         TALESE, Gay, Vida de un escritor, Madrid, Alfaguara, 2012, p.108.
    </p><p class="article-text">
         CICER&Oacute;N, Sobre los Deberes, I, 39-139 - I, 35-128.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Michel Suárez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/civilizacion-harapos-vestirse-bellas-artes_132_2057523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jun 2018 18:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una civilización en harapos. Del vestirse como una de las bellas artes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Revista Amberes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El espíritu de la tierra: un acercamiento a Jim Harrison]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/espiritu-tierra-acercamiento-jim-harrison_132_2068409.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3ad0833-03e8-4e87-8357-4f68474dd5e7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El escritor Jim Harrison. | ANDY ANDERSON"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fallecido en 2016, Harrison uno de los escritores que mejor ha retratado el mundo rural estadounidense en sus novelas.</p></div><p class="article-text">
        Hace unos cuantos a&ntilde;os me encontr&eacute; en una librer&iacute;a de viejo con una novela titulada <em>De vuelta a casa</em> (<em>The Road Home</em>) de un tal Jim Harrison. Hasta ese momento no sab&iacute;a yo nada de ese escritor ni de ese libro, pero la imagen de unas botas gastadas que aparec&iacute;a en la portada de la edici&oacute;n de Muchnik y que evocaba amplias praderas y avezados vaqueros contemplando atardeceres atrajo mi atenci&oacute;n igual que las cerezas de la huerta atraen a los mirlos.
    </p><p class="article-text">
        Luego, al ojear la contraportada, descubr&iacute; que Jim Harrison era el autor de un relato largo que hab&iacute;a sido llevado al cine y que durante alg&uacute;n tiempo se hab&iacute;a convertido en una pel&iacute;cula de &eacute;xito protagonizada, entre otros, por Brad Pitt y Anthony Hopkins. Aquel largometraje tuvo por t&iacute;tulo en este pa&iacute;s <em>Leyendas de pasi&oacute;n</em>. Se conoce que <em>Leyendas de Oto&ntilde;o</em> (<em>Legends of the Fall</em>), t&iacute;tulo original de la obra de Harrison, y que desde luego me parece bastante m&aacute;s acertado y sugerente, no era lo suficientemente comercial y atractivo para los distribuidores espa&ntilde;oles o para quien demonios acostumbre a cambiar los t&iacute;tulos de las pel&iacute;culas for&aacute;neas de modo tan pedestre.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que en un principio la relaci&oacute;n reci&eacute;n descubierta del autor desconocido con esa pel&iacute;cula me decidi&oacute; a adquirir el libro, dada mi antigua querencia cinematogr&aacute;fica por el <em>western</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, despu&eacute;s, a medida que avanzaba en la lectura del libro, o tal vez mientras hac&iacute;a mi particular &laquo;regreso a casa&raquo;, pude comprobar que la ficci&oacute;n que el escritor norteamericano nos relataba iba mucho m&aacute;s all&aacute; de una sencilla historia del Oeste en las llanuras de Nebraska. Aquella saga familiar no era, ni mucho menos, una representaci&oacute;n de lo que mis torpes prejuicios me dec&iacute;an que deb&iacute;an ser los ganaderos y los labriegos de esa &Aacute;merica profunda de la que hablaban tantas y tantas pel&iacute;culas vistas a lo largo de los a&ntilde;os. No, no hab&iacute;a all&iacute; burdos matarifes ni patanes iletrados colonizando la tierra y la naturaleza a tiro limpio. Al contrario, por sus p&aacute;ginas desfilan personajes con un poderoso y acendrado amor al paisaje y a todas sus criaturas, gente preocupada por el desgaste de la esencia de la ecolog&iacute;a, gente sumida en la visi&oacute;n admirada de un territorio despiadado y hermoso a la vez, gente que convive con el fen&oacute;meno ind&iacute;gena con inusual respeto, gente que contempla el divagar de las aves como si &eacute;stas fueran el &uacute;ltimo vestigio de la felicidad en la tierra, gente, en fin, para la que la poes&iacute;a de Federico Garc&iacute;a Lorca, tan lejano, es un valor inexcusable.
    </p><p class="article-text">
        Total que, de la forma m&aacute;s inesperada, encontr&eacute; en <em>De vuelta a casa</em> una variada panoplia de hechos y acciones que dignificando al otro revierten en uno mismo de un modo que, por cotidiano, se hace arriscado, ins&oacute;lito y, en definitiva, admirable.
    </p><p class="article-text">
        Fue esta primera arribada a la obra de Harrison la que me hizo perseverar en busca de alguna otra de sus novelas. Trabajo &iacute;mprobo, sin duda, ya que a diferencia de otros pa&iacute;ses europeos Jim Harrison no goza de la deseable popularidad en Espa&ntilde;a que quisi&eacute;ramos sus seguidores. No obstante, con perseverancia todo es posible y poco a poco he podido ir recabando t&iacute;tulos como el ya mencionado de <em>Leyendas de pasi&oacute;n</em>, <em>Un buen d&iacute;a para morir</em> o el impresionante alegato a favor de la muerte digna que es <em>Regreso a la tierra</em>.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente la editorial Errata Naturae ha publicado una novela de 1988 titulada <em>Dalva</em>, que se centra en un personaje que diez a&ntilde;os despu&eacute;s formar&aacute; parte tambi&eacute;n de las p&aacute;ginas de <em>De vuelta a casa</em>. Y para colmo de fortuna esa misma editorial anuncia la futura salida de <em>Sundog</em>, lo que significa, m&aacute;s all&aacute; de la habitual rememoraci&oacute;n ante un escritor fallecido (Harrison muri&oacute; a los 78 a&ntilde;os en marzo de 2016), una significativa y paulatina recuperaci&oacute;n &nbsp;para los lectores de este pa&iacute;s de la deslumbrante obra de este escritor norteamericano, adem&aacute;s de la reapertura de la senda por la que, para el lector espa&ntilde;ol, van introduci&eacute;ndose otros autores estadounidenses de parecida tem&aacute;tica y consistencia, tales como Louise Erdrich, Sherman Alexie, Philipp Meyer o Donald Ray Pollock.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Calvo Haya]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/espiritu-tierra-acercamiento-jim-harrison_132_2068409.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jun 2018 12:06:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El espíritu de la tierra: un acercamiento a Jim Harrison]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cultura,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gaming disorder: adicción a los videojuegos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/gaming-disorder-adiccion-videojuegos_132_2098615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72e02271-2b23-4e60-970e-4927117d51a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gaming disorder: adicción a los videojuegos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una reflexión sobre el denominado "Gaming disorder", recientemente considerado como enfermedad mental por la Organización Mundial de la Salud (OMS)</p></div><p class="article-text">
        La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) ha decidido abordar finalmente una problem&aacute;tica social de gran &iacute;ndole como es la adicci&oacute;n a los videojuegos (Gaming Disorder). Desde enero de este a&ntilde;o, la podemos encontrar en su web, integrada en la lista internacional de enfermedades y problemas relacionados.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp; La adicci&oacute;n a los videojuegos era un grito en el cielo que una parte de la Psicolog&iacute;a ven&iacute;a lanzando desde hace tiempo.&nbsp;Sin embargo, desde la Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a (APA), una parte de los te&oacute;ricos no termina de ver en ello una adicci&oacute;n. No vamos a ahondar aqu&iacute; en por qu&eacute; considero que&nbsp;s&iacute; es una adicci&oacute;n pero, para entender mejor la situaci&oacute;n, tengamos en cuenta el cambio de paradigma social en el que nos encontramos.
    </p><h4 class="article-text">&nbsp;&iquest;Cu&aacute;l es el momento actual, y en qu&eacute; influye?</h4><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s destacable es el cambio del mundo anal&oacute;gico al digital. Estamos en la era de internet, de las comunicaciones, en los albores de la realidad virtual, de la inteligencia artificial, de la rob&oacute;tica, etc. La tecnolog&iacute;a se ha convertido en nuestro mejor aliado para la vida diaria. Nos comunica con familiares lejanos, personas a quienes no conocemos pero tienen nuestros mismos gustos, o con clientes internacionales, etc. En definitiva, con personas a las que no podr&iacute;amos conocer f&iacute;sicamente.
    </p><p class="article-text">
        Y adem&aacute;s, nos entretiene y muy bien, ya que nuestros gustos y aficiones est&aacute;n bien recopilados en las bases de datos virtuales. Google, YouTube y otros gigantes de la industria cibern&eacute;tica conocen bien nuestro consumo y nuestras b&uacute;squedas en internet.&nbsp; El entretenimiento digital ha trascendido a la cl&aacute;sica cadena de televisi&oacute;n que pugna por una audiencia, ofreciendo un programa que pueda gustar a la mayor&iacute;a, en una hora determinada. Con toda la informaci&oacute;n que obtienen de nosotros, pueden enviarnos contenidos que nos sean&nbsp;de m&aacute;ximo inter&eacute;s, y a los que podemos acceder en cualquier franja horaria. Todo esto, que puede parecer beneficioso para el usuario o consumidor, entra&ntilde;a cierto peligro: si continuamente nos est&aacute;n ofreciendo algo que nos gusta mucho, nuestra atenci&oacute;n sobre otros asuntos puede verse mermada y, adem&aacute;s, facilita el que podamos caer en una adicci&oacute;n.
    </p><h4 class="article-text">&nbsp;&iquest;Qu&eacute; es exactamente una adicci&oacute;n a los videojuegos?</h4><p class="article-text">
        &nbsp;La adicci&oacute;n a los videojuegos se identifica con un patr&oacute;n conductual en una falta de control sobre la actividad de jugar, en el que su prioridad sobre otras actividades es creciente volvi&eacute;ndose esta prioritaria, y contin&uacute;a creciendo a pesar de las consecuencias negativas que esto genera sobre el adicto. Para ser diagnosticada, el patr&oacute;n debe ser lo suficientemente severo, y tener un impacto negativo sobre otras &aacute;reas como la personal, familiar, social, educacional, profesional y otras &aacute;reas con un deterioro evidente, durante un periodo de al menos 12 meses.
    </p><h4 class="article-text">Pero, &iquest;tan problem&aacute;tico ser&iacute;a si mi hijo lo tuviese?</h4><p class="article-text">
        Rotundamente s&iacute;. Todas las adicciones tienen algo en com&uacute;n: falta de control sobre la conducta problema, y un serio perjuicio en otras &aacute;reas. El tiempo es finito. Los d&iacute;as tienen una duraci&oacute;n de 24 horas, de las cuales debemos emplear un promedio de ocho para dormir y descansar. Nos quedan diecis&eacute;is. Asistir al colegio nos consume otras ocho - nueve horas.&nbsp; Y nos quedan siete. Tendremos que comer, y cenar. Y van seis. &iquest;Cu&aacute;ntas horas dice que dedica a los videojuegos? &iquest;dos horas? &iquest;tres horas? &iquest;Y a realizar las tareas acad&eacute;micas, quedar con los amigos, estar con su familia, practicar deporte...? Una persona adicta, le concede una prioridad absoluta a su adicci&oacute;n. Es tanta su necesidad por jugar, que incluso puede demorar la comida, dormir menos, renunciar a quedar con sus amigos, engullir la cena.... Y todo con la motivaci&oacute;n de ganar tiempo extra para poder jugar m&aacute;s a los videojuegos.
    </p><h4 class="article-text">&nbsp;&ldquo;Bueno...pero mejor en casa con el juego, que en la calle. La calle es peligrosa, muchos cr&iacute;os de su edad fuman y hacen botell&oacute;n&rdquo;</h4><p class="article-text">
        &iexcl;Cuidado con este planteamiento! Una amenaza mayor, no hace de otra m&aacute;s peque&ntilde;a, un dulce remedio. Como animales sociales que somos, tendemos a relacionarnos y a expandirnos en nuestro entorno. &iexcl;Pero ojo! Muchos j&oacute;venes retra&iacute;dos, con problemas para socializar o desenvolverse en el mundo real, han encontrado en internet un medio m&aacute;s acorde para expresarse, para opinar, para divertirse. Algunos incluso para vivir, como es el caso de los hikikomori.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h4 class="article-text">Algunas consideraciones...</h4><p class="article-text">
        Por eso, cuando sint&aacute;is que est&aacute;is empezando a sentir dependencia, o ten&eacute;is alg&uacute;n conocido que la tenga, recordad una cosa. La vida est&aacute; en la calle. No en las redes sociales, ni en internet, ni en los foros. &iexcl;Jugad con moderaci&oacute;n! Sed conscientes de que la vida no sucede en una pantalla de 1080 x 1920 p&iacute;xeles. Y que los mejores gr&aacute;ficos no est&aacute;n en una pantalla 4K Ultra HD, sino en una puesta de sol, un bello paisaje, etc. Las mejores risas son con los amigos. Y nuestro mejor y m&aacute;s fuerte personaje, no es nuestro palad&iacute;n de nivel 95 con una maza legendaria, somos nosotros mismos. Ese ser inseguro dentro en nuestro interior, que necesita alimentarse, dormir, ser escuchado, re&iacute;r, llorar, y en ocasiones, hasta ser protegido.
    </p><p class="article-text">
        Jugad con moderaci&oacute;n, y recordad que la vida sucede fuera la pantalla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Sainz González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/gaming-disorder-adiccion-videojuegos_132_2098615.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 May 2018 18:15:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gaming disorder: adicción a los videojuegos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Revista Amberes,Videojuegos,Adicciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La canción de Luanda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/cancion-luanda_132_2112941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/102a6f7d-4877-4dfa-aba3-6abc6e94ad6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Mujeres de Luanda. | Helena Torre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Palabras e imágenes nos transportan a la realidad de Luanda, capital de Angola, antigua colonia portuguesa.</p></div><p class="article-text">
        T&uacute; eres yo, o yo soy t&uacute;. Depende desde que lado del Atl&aacute;ntico mires. En un pasado lejano, o en un futuro incierto, t&uacute; y yo nos encontraremos. Seremos uno.
    </p><p class="article-text">
        Dominamos con fuerza desde la fortaleza de San Miguel. C&aacute;lidos pero guerreros. Ritmos ovimbundus y bakongos recorren la brisa trayendo buenas nuevas. Paulo Dias de Novais nos dio la vida. Ha sido un camino largo hasta convertirnos en el Par&iacute;s de &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Nadamos en el r&iacute;o Kwanza. Nos ahogamos, perdemos fuerza. La independencia nos dej&oacute; una cicatriz que cuesta mirar; Europa nos ha abandonado. Necesitamos conocimientos y manos ma&ntilde;osas. &iquest;Podemos hacerlo?
    </p><p class="article-text">
        Hay corrupci&oacute;n. Hay sentimiento de fracaso. Somos la ciudad m&aacute;s cara del mundo, una de las m&aacute;s desiguales tambi&eacute;n. Pero somos felices. Conocemos los mejores puestos del mercado de la Rua. Nos sabemos de memoria las callejuelas llenas de edificios coloniales. Nos divierte conducir esas carreteras llenas de baches.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en paz.
    </p><p class="article-text">
        Nos perciben duros y oscuros, como el petr&oacute;leo y el diamante de nuestras entra&ntilde;as. Parad un segundo: &iquest;Lo ol&eacute;is? Caf&eacute;, cigarrillo quemado, viento salado. Somos m&aacute;s de lo que aparentamos. Nuestra sangre corre roja como la tierra del Mirador de Lua. Nuestro orgullo es poderoso como las corrientes de la Isla Mussulo. Nuestro esp&iacute;ritu brama por la libertad con la misma vehemencia que los marineros de los barcos perecidos en el Cacuaco.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hemos dudado. Hemos tenido miedo. Pero entonces &Aacute;frica nos record&oacute; nuestra canci&oacute;n, esa que nuestra madre y las ancianas de la tribu nos compusieron en el bosque cuando nacimos. Y recordamos nuestra belleza cuando nos sentimos feos. Nuestra totalidad cuando nos sentimos frustrados. Nuestro prop&oacute;sito cuando estuvimos confundidos.
    </p><p class="article-text">
        Ven. te siento. T&uacute; tambi&eacute;n necesitas recordar.
    </p><p class="article-text">
        Yo, Luanda, te cantar&eacute; al o&iacute;do tu canci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 May 2018 18:03:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Atlantico,Angola]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cine al servicio del nacionalismo español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/cine-servicio-nacionalismo-espanol_132_2128927.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/861986f9-2d81-4831-a0de-6c4847cd77a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La prima Angélica (Carlos Saura, 1973)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De cómo la dictadura franquista llevó a la gran pantalla su idea de España y del buen español.</p></div><p class="article-text">
        El cine fue el principal protagonista de la cultura de masas del siglo XX, un medio con un poder de difusi&oacute;n enorme, cuya capacidad de persuasi&oacute;n emocional y facilidad para construir mitos hizo que resultara muy atractivo para legitimar todo tipo de discursos; entre ellos, los nacionalistas.
    </p><p class="article-text">
        La dictadura franquista utiliz&oacute; el cine para promover un discurso nacionalista edificado sobre la patria, el catolicismo, los valores militares y su interpretaci&oacute;n de la Guerra Civil como elemento fundacional del r&eacute;gimen. Y promovi&oacute; ese discurso por medio de la censura y las subvenciones. Un documentado an&aacute;lisis de esos mecanismos y de sus resultados se encuentra en el libro <em>El cine al servicio de la naci&oacute;n (1939-1975)</em> (Marcial Pons, 2016), escrito por la investigadora Gabriela Viadero.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis que lleva a cabo Viadero &ndash;cuyos patrones se pueden rastrear en cualquier cinematograf&iacute;a nacional&ndash; se inscribe en un marco te&oacute;rico en el que la idea de naci&oacute;n es concebida como una construcci&oacute;n artificial: una naci&oacute;n se crea cuando una identidad colectiva se atribuye la soberan&iacute;a sobre un territorio. El objetivo del discurso nacionalista es legitimar hist&oacute;ricamente una identidad pol&iacute;tica actual, demostrar que la esencia de la naci&oacute;n ha permanecido inalterada desde el tiempo m&aacute;s remoto posible.
    </p><p class="article-text">
        Su inequ&iacute;voco componente sentimental provoca que cualquier debate sobre el nacionalismo sea un terreno f&eacute;rtil para el irracionalismo y la incontinencia emocional. Por eso, el historiador Jos&eacute; &Aacute;lvarez Junco (director de la tesis que est&aacute; en el origen del libro de Viadero) se&ntilde;ala en <em>Dioses &uacute;tiles. Naciones y nacionalismo</em> (Galaxia Gutenberg, 2016) que &laquo;todo intento de desacralizar a la naci&oacute;n, de exponer c&oacute;mo se construye, de desvelar los mitos sobre los que se erige, encontrar&aacute; siempre resistencias u oposiciones frontales&raquo;.
    </p><h3 class="article-text">El nacionalismo y la construcci&oacute;n de la idea de naci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        <em><strong>El nacionalismo y la construcci&oacute;n de la idea de naci&oacute;n</strong></em>Hasta finales del siglo XIX se daba por supuesto que las naciones eran realidades naturales ya dadas como pueden serlo un r&iacute;o o una monta&ntilde;a. As&iacute;, el &uacute;nico trabajo del historiador consist&iacute;a en describir de qu&eacute; est&aacute;n hechas las naciones: raza, religi&oacute;n, lengua, pasado hist&oacute;rico, etc&eacute;tera. Frente a esa concepci&oacute;n esencialista o primordialista, se comenz&oacute; a edificar la concepci&oacute;n constructivista o historicista, que considera que las naciones son construcciones hist&oacute;ricas, sistemas de creencias y de adhesi&oacute;n emocional que producen efectos pol&iacute;ticos de los que se benefician ciertas &eacute;lites locales.
    </p><p class="article-text">
        La concepci&oacute;n constructivista tiene uno de sus antecedentes en una c&eacute;lebre conferencia que Ernest Renan pronunci&oacute; en 1882, en la que se&ntilde;ala que la naci&oacute;n se define por un elemento subjetivo: la voluntad de ser naci&oacute;n.
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        &laquo;Una naci&oacute;n es un alma, un principio espiritual. [&hellip;] Una naci&oacute;n es, pues, una gran solidaridad constituida por el sentimiento de los sacrificios que se han hecho y de los que a&uacute;n se est&aacute; dispuesto a hacer. Supone un pasado, pero se resume, sin embargo, en el presente por un hecho tangible: el consentimiento, el deseo claramente expresado de continuar la vida com&uacute;n. La existencia de una naci&oacute;n es (perdonadme esta met&aacute;fora) un plebiscito de todos los d&iacute;as, como la existencia del individuo es una afirmaci&oacute;n perpetua de vida.&raquo; (Ernest Renan, <em>&iquest;Qu&eacute; es una naci&oacute;n?</em>, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1983)
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n que hay que dilucidar es si el individuo nace con esa voluntad, si esa tendencia es un fen&oacute;meno natural. Elie Kedourie fue un paso m&aacute;s all&aacute; que Renan en su libro <em>Nacionalismo</em> (1961), donde explica que esa voluntad se educa, que la naci&oacute;n es una cuesti&oacute;n de educaci&oacute;n, y que el nacionalismo es una invenci&oacute;n moderna.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;El nacionalismo es una doctrina inventada en Europa al comienzo del siglo XIX. Pretende suministrar un criterio para determinar la unidad de poblaci&oacute;n adecuada para disponer de un gobierno exclusivamente propio, para el ejercicio leg&iacute;timo el poder en el Estado y para la organizaci&oacute;n justa de la Sociedad Internacional.&raquo; (Elie Kedourie, <em>Nacionalismo</em>, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1988)
    </p><p class="article-text">
        Una idea similar a la de Kedourie ya se encontraba en los <em>Discursos a la naci&oacute;n alemana</em> (1808), en los que Johann Gottlieb Fichte expone la necesidad de todo un programa educativo como instrumento esencial para despertar el sentimiento nacional y construir un verdadero estado-naci&oacute;n alem&aacute;n. No se nace alem&aacute;n o espa&ntilde;ol &ndash;y mucho menos se siente un orgullo innato por ello&ndash;, sino que desde peque&ntilde;os se nos sumerge en la cultura nacional, se nos socializa en la identidad nacional de turno. (Resulta un tanto parad&oacute;jico que un nacionalista convencido de que se nace espa&ntilde;ol sienta la necesidad de imponer como obligatoria en el sistema educativo una asignatura como &laquo;Formaci&oacute;n del esp&iacute;ritu nacional&raquo;, o <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Educacion-bandera-defender-Espana-materia_0_698530885.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soluciones afines</a>). Y el agente socializador que dirige el sistema educativo no es otro que el Estado.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Naciones y nacionalismo</em> (1983), Ernest Gellner profundiz&oacute; en la veta abierta por Kedourie: las naciones est&aacute;n definidas por rasgos culturales (especialmente la lengua) fomentados por los Estados y sus sistemas educativos. Y se&ntilde;al&oacute; adem&aacute;s que las naciones no son solo invenciones, sino que son invenciones interesadas. Para Gellner, como resume &Aacute;lvarez Junco, &laquo;los estados y las &eacute;lites dirigentes encontraron en el nacionalismo el instrumento que facilitaba el crecimiento econ&oacute;mico, la integraci&oacute;n social y la legitimaci&oacute;n de la estructura de poder&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Benedict Anderson apuntal&oacute; la concepci&oacute;n constructivista en su libro <em>Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusi&oacute;n del nacionalismo</em> (1983). Anderson considera que el nacionalismo es un sistema cultural vinculado a una lengua compartida y unos textos (y hechos) fundacionales. Las naciones s&oacute;lo son &laquo;comunidades imaginadas&raquo; en la mente de sus seguidores. Y los or&iacute;genes del sentimiento nacional, comunitario, est&aacute;n estrechamente vinculados a la revoluci&oacute;n t&eacute;cnica de los medios de comunicaci&oacute;n, que fomentan la identificaci&oacute;n colectiva con ciertos personajes y episodios imaginarios.
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        &laquo;En las pol&iacute;ticas de &ldquo;construcci&oacute;n de la naci&oacute;n&rdquo; de los Estados nuevos vemos [&hellip;] a menudo un aut&eacute;ntico entusiasmo popular nacionalista y una inyecci&oacute;n sistem&aacute;tica, incluso maquiav&eacute;lica, de ideolog&iacute;a nacionalista en los medios de informaci&oacute;n de masas, el sistema educativo, las regulaciones administrativas, etc.&raquo; (Benedict Anderson, <em>Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusi&oacute;n del nacionalismo</em>, M&eacute;xico D. F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1993)
    </p><p class="article-text">
        En esa misma l&iacute;nea, Anne-Marie Thiesse explic&oacute; en <em>La creaci&oacute;n de las identidades nacionales </em>(1999) el papel decisivo que para la construcci&oacute;n del sentimiento nacional desempe&ntilde;an los difusores de productos culturales, primero con la fijaci&oacute;n del folclore y m&aacute;s tarde con su conversi&oacute;n en cultura de masas. Y el cine, al menos en el siglo XX, desempe&ntilde;&oacute; un papel protagonista en esa construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una naci&oacute;n es, por tanto, una construcci&oacute;n cultural promovida por alg&uacute;n sector de la sociedad que tiene un inter&eacute;s pol&iacute;tico en imponer una identidad nacional concreta, en pugna con otras identidades diferentes defendidas por otros sectores de esa misma sociedad. As&iacute; que lo decisivo ser&aacute; saber qui&eacute;n impulsa un determinado modelo de naci&oacute;n (y su correspondiente discurso nacionalista) y al servicio de qu&eacute; intereses pol&iacute;ticos. Porque el nacionalismo puede estar al servicio de m&uacute;ltiples &ndash;y, a veces, contradictorios&ndash; fines pol&iacute;ticos: para modernizar un pa&iacute;s (como pretendieron los liberales de las Cortes de C&aacute;diz, promoviendo un sistema constitucional que limitara el poder mon&aacute;rquico, garantizando derechos individuales, etc&eacute;tera) o para impedir un proceso modernizador (como hicieron los conservadores, rechazando cualquier subversi&oacute;n de las jerarqu&iacute;as tradicionales, apelando a una supuesta esencia nacional impermeable a toda innovaci&oacute;n o extranjerismo, etc&eacute;tera); al servicio de un proceso democratizador o de una dictadura; de la expansi&oacute;n, del reforzamiento de la unidad nacional o del separatismo...
    </p><h3 class="article-text">El discurso nacionalista espa&ntilde;ol y su promoci&oacute;n a trav&eacute;s del cine</h3><p class="article-text">
        <em><strong>El discurso nacionalista espa&ntilde;ol y su promoci&oacute;n a trav&eacute;s del cine</strong></em>El complejo enfrentamiento que se produce durante la Segunda Rep&uacute;blica puede ser le&iacute;do en clave cultural como el choque entre dos discursos que rivalizaban sobre la construcci&oacute;n de la identidad nacional; dos discursos que se fueron forjando en el siglo XIX: el liberal, laico y progresista, por un lado; y el nacional, cat&oacute;lico, conservador, por otro. Esas dos im&aacute;genes nacionales ten&iacute;an su reflejo en el sector cinematogr&aacute;fico en las dos principales productoras del momento: Cifesa (fundada en 1932) y Film&oacute;fono (1935), de ideolog&iacute;a conservadora y progresista, respectivamente. No obstante, como se&ntilde;ala Rom&aacute;n Gubern en el ciclo de conferencias&nbsp;<a href="https://www.march.es/conferencias/anteriores/?p2=1&amp;p3=2654" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&laquo;Cuatro lecciones sobre cine espa&ntilde;ol&raquo;</a> (que imparti&oacute; en la Fundaci&oacute;n Juan March en 1996), en ese periodo apenas hubo cine ideol&oacute;gicamente fascista o republicano. Sin embargo, con motivo de las elecciones de febrero de 1936, tanto el Frente Nacional como el Frente Popular comenzaron a utilizar el cine como arma de propaganda, de adoctrinamiento. El cine fue puesto al servicio de una causa pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Tanto desde la ret&oacute;rica franquista como desde la republicana se interpret&oacute; la Guerra Civil en clave nacionalista: invocando los mismos mitos (Viriato, Sagunto, Numancia, etc&eacute;tera), afirmando que era una guerra de espa&ntilde;oles contra antiespa&ntilde;oles, que estaban llevando a cabo una guerra por la independencia, una defensa contra la invasi&oacute;n extranjera (italianos y alemanes por un bando, rusos por otro), etc&eacute;tera. No obstante, las diferencias eran decisivas: los republicanos a&ntilde;ad&iacute;an a su discurso legitimador conceptos como progreso, libertad, igualdad, democracia, revoluci&oacute;n social; los franquistas se centraban en la religi&oacute;n, la raza, la patria y el orden (la conservaci&oacute;n de las jerarqu&iacute;as tradicionales). Frente a la complejidad del discurso republicano, la ret&oacute;rica franquista, gracias a su homogeneidad y sencillez, se present&oacute; como un discurso nacionalizador m&aacute;s eficaz, de un poder movilizador mayor: los franquistas se autodenominaban &laquo;nacionales&raquo;, su bandera era la &laquo;nacional&raquo;, sus h&eacute;roes ca&iacute;an &laquo;por Dios y por la patria&raquo; (naci&oacute;n y religi&oacute;n fundidas), el sujeto redentor eran los &laquo;buenos espa&ntilde;oles&raquo;, etc&eacute;tera. El componente nacional era mucho m&aacute;s claro en el bando franquista.
    </p><p class="article-text">
        Finalizada la guerra, se impuso el discurso nacionalista promovido por la dictadura, en el que anidaban esencialmente dos grandes proyectos nacionalistas: el nacionalcat&oacute;lico y el fascista. La tendencia nacionalcat&oacute;lica part&iacute;a de la consustancialidad de lo espa&ntilde;ol y lo cat&oacute;lico, y, adem&aacute;s de la eliminaci&oacute;n de lo no cat&oacute;lico (y, por tanto, antiespa&ntilde;ol), promov&iacute;a la recuperaci&oacute;n del sistema de valores vigente antes de la revoluci&oacute;n liberal, asentados en la Iglesia cat&oacute;lica y la monarqu&iacute;a. La tendencia fascista, m&aacute;s estatista y laica, se centraba en el culto a la raza y a la naci&oacute;n desde presupuestos antiliberales (antimodernos, anti-ilustrados), antidemocr&aacute;ticos. El frenes&iacute; nacionalizador del r&eacute;gimen franquista alcanz&oacute;, evidentemente, al cine.
    </p><p class="article-text">
        Durante la Guerra Civil, el Ministerio del Interior dio forma al Departamento Nacional de Cinematograf&iacute;a, uno de cuyos cometidos era ejercer &laquo;la vigilancia y orientaci&oacute;n del cine a fin de que &eacute;ste sea digno de los valores espirituales de nuestra patria&raquo;. En el mismo periodo, en el bando franquista ya operaba una junta de censura formada, muy reveladoramente, por un representante de Falange, otro del ej&eacute;rcito y otro de la Iglesia cat&oacute;lica; los tres pilares de la inminente dictadura. En julio de 1939 esa junta se implement&oacute; para incorporar la censura previa de guiones; censura que, como es l&oacute;gico, solo afectaba al cine espa&ntilde;ol, quedando exento el extranjero. Adem&aacute;s de una pol&iacute;tica restrictiva v&iacute;a censura (y la depuraci&oacute;n de artistas vinculados a la Segunda Rep&uacute;blica), aparece una pol&iacute;tica de est&iacute;mulo v&iacute;a subvenciones y premios para orientar la producci&oacute;n, marcando los g&eacute;neros y contenidos preferidos por la dictadura. Inspir&aacute;ndose en una ley de defensa del idioma promulgada en 1930 por el gobierno de Mussolini, el Ministerio de Industria y Comercio impone, a partir de abril de 1941, la obligatoriedad del doblaje al castellano de todas las pel&iacute;culas extranjeras. Esa norma introdujo un nuevo elemento de censura; pero, como se&ntilde;ala Gubern, tambi&eacute;n regal&oacute; el arma del idioma al cine extranjero, multiplicando su impacto comercial. Merece la pena recordar que durante el periodo republicano el cine espa&ntilde;ol recaudaba m&aacute;s dinero que el estadounidense, que se proyectaba en versi&oacute;n original subtitulada.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica cinematogr&aacute;fica del r&eacute;gimen era, por tanto, una pol&iacute;tica de palo (censura, depuraciones) y zanahoria (subvenciones, premios). Pero, debido a esa doble naturaleza, era un sistema de control un tanto inestable; las subvenciones, adem&aacute;s de para orientar ideol&oacute;gicamente la producci&oacute;n, tambi&eacute;n pretend&iacute;an compensar la falta de calidad y comercialidad del cine espa&ntilde;ol que provocaba la censura. A partir de 1941, para incentivar la producci&oacute;n nacional, aquellas entidades que se compromet&iacute;an a realizar una pel&iacute;cula enteramente &laquo;nacional&raquo; y de una categor&iacute;a decorosa, comenzaron a recibir a cambio licencias de importaci&oacute;n y de doblaje de pel&iacute;culas extranjeras. Un mecanismo que, entre otras cosas, provoc&oacute; que se rodaran pel&iacute;culas s&oacute;lo para conseguir esas licencias (el cine que parec&iacute;a asegurar el beneficio econ&oacute;mico era el estadounidense), debilitando la calidad y comercialidad del cine espa&ntilde;ol.
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                </figure><p class="article-text">
        El 15 de junio de 1944 se aprob&oacute; otra importante disposici&oacute;n legislativa seg&uacute;n la cual se conced&iacute;a la categor&iacute;a de &laquo;inter&eacute;s nacional&raquo; &ndash;con sus correspondientes privilegios de financiaci&oacute;n y exhibici&oacute;n&ndash; a las pel&iacute;culas que contuvieran &laquo;muestras inequ&iacute;vocas de exaltaci&oacute;n de valores raciales o ense&ntilde;anzas de nuestros principios morales y pol&iacute;ticos&raquo;. Pero la aplicaci&oacute;n de normas tan transparentes no era sencilla. Las instituciones que controlaban la producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y exhibici&oacute;n cinematogr&aacute;fica estaban en manos de los diferentes poderes que operaban en el r&eacute;gimen y que, a grandes rasgos, respond&iacute;an a cada uno de los dos proyectos nacionalistas mencionados m&aacute;s arriba: el nacionalcat&oacute;lico y el fascista. El delicado reparto de poder del sistema que administraba la censura y las subvenciones acababa provocando que el productor cinematogr&aacute;fico &ndash;tal como se&ntilde;ala Emeterio D&iacute;az Puertas en <em>El montaje del franquismo: la pol&iacute;tica cinematogr&aacute;fica de las fuerzas sublevadas</em> (Laertes, 2002)&ndash; entendiera &laquo;que si sigue las directrices del Estado, si refleja en la pel&iacute;cula el m&iacute;nimo denominador com&uacute;n que aglutina a las fuerzas franquistas, habr&aacute; conseguido, sin pasar por taquilla, buena parte del capital necesario para rodar la pel&iacute;cula y obtener beneficios. Es as&iacute; como el productor se olvida del p&uacute;blico y rueda pel&iacute;culas para los funcionarios&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n fue flexibiliz&aacute;ndose al albur de un cierto aperturismo. Los cambios m&aacute;s importantes se producen en 1963, cuando se comienzan a otorgar subvenciones a las pel&iacute;culas seg&uacute;n su rendimiento en taquilla, pero tambi&eacute;n a casos de inter&eacute;s especial: pel&iacute;culas minoritarias, pero &laquo;de calidad&raquo;. Se permiti&oacute; tambi&eacute;n una mayor flexibilidad tem&aacute;tica para tratar temas sociales de forma realista, pero se prohibieron las cr&iacute;ticas a Franco, el Estado, la Iglesia o la pol&iacute;tica nacional, as&iacute; como cualquier justificaci&oacute;n del adulterio, el aborto, el suicidio, etc&eacute;tera. Todos estos dispositivos funcionando al mismo tiempo permitieron que surgieran pel&iacute;culas cr&iacute;ticas (y un tanto cr&iacute;pticas) como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/caza-aniversario-saura-censura_0_575342723.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La caza</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/caza-aniversario-saura-censura_0_575342723.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (1966) de Carlos Saura</a>, en la que un censor vio &laquo;una gran carga y enorme mala intenci&oacute;n pero no veo motivo para la prohibici&oacute;n, pues no creo que mucha gente entendiera la mala idea que tiene&raquo;.
    </p><h3 class="article-text">El cine al servicio del nacionalismo espa&ntilde;ol</h3><p class="article-text">
        <em><strong>El cine al servicio del nacionalismo espa&ntilde;ol</strong></em>El control del cine que ejerci&oacute; el r&eacute;gimen franquista no fue tan f&eacute;rreo como quiz&aacute; le hubiera gustado (un dato significativo: el primer C&oacute;digo de Censura se establece en 1963, hasta entonces lo decisivo era el arbitrio del censor), y, adem&aacute;s, como acabamos de se&ntilde;alar, ese control se fue relajando. Que la dictadura empleara el cine &ndash;en tanto forma de entretenimiento y de evasi&oacute;n, en tanto medio de integraci&oacute;n social&ndash; como una herramienta para difundir su discurso nacionalista y legitimar su estructura de poder, no implica que todas las pel&iacute;culas contuvieran ese discurso (menos a&uacute;n que todas fueran pel&iacute;culas de propaganda o adoctrinamiento). Basta pensar en las pel&iacute;culas de directores como Bardem, Berlanga, Bu&ntilde;uel (aunque solo rodara una pel&iacute;cula: la &laquo;escandalosa&raquo; <a href="http://amberesrevista.com/crucifijos-y-navajas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Viridiana</em></a>&nbsp;(1961)), Saura, Mart&iacute;n Patino, etc&eacute;tera. Pero el tema tratado aqu&iacute; no es el cine espa&ntilde;ol durante el franquismo, ni la existencia de un supuesto cine franquista, sino c&oacute;mo se reflej&oacute; en el cine el discurso nacionalista promovido por la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        En el libro <em>El cine al servicio de la naci&oacute;n (1939-1975)</em> se analiza &laquo;un conjunto de significados que forman parte de una manera de entender la identidad espa&ntilde;ola&raquo; a partir de una generosa selecci&oacute;n de pel&iacute;culas que contribuyeron a construir una comunidad imaginada espa&ntilde;ola entre 1939 y 1975. La autora se&ntilde;ala seis grandes temas: &laquo;Espa&ntilde;a irrumpe en la historia&raquo;, &laquo;Espa&ntilde;a agredida&raquo;, &laquo;Espa&ntilde;a imperial&raquo;, &laquo;Espa&ntilde;a cat&oacute;lica&raquo;, &laquo;Espa&ntilde;a rom&aacute;ntico/folcl&oacute;rica&raquo; y &laquo;Espa&ntilde;a moderna&raquo;. En el segundo de esos temas es quiz&aacute; en el que mejor se aprecia el discurso nacionalista promovido por la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Bajo la r&uacute;brica &laquo;Espa&ntilde;a agredida&raquo; destacan las pel&iacute;culas dedicadas a la Guerra de la Independencia y a la Guerra Civil. Con el nombre de &laquo;Guerra de la Independencia Espa&ntilde;ola&raquo; se quer&iacute;a hacer referencia a una guerra nacional, a un levantamiento en armas del &laquo;pueblo espa&ntilde;ol&raquo; (unido y cat&oacute;lico) para expulsar heroicamente al invasor franc&eacute;s. Y eso es lo que reflejan pel&iacute;culas como <em>El tambor del Bruch</em> (Ignacio F. Iquino, 1947), <em>Agustina de Arag&oacute;n</em> (Juan de Ordu&ntilde;a, 1950) o <em>Los guerrilleros</em> (Pedro Luis Ram&iacute;rez, 1962), donde peque&ntilde;os grupos de espa&ntilde;oles, armados con poco m&aacute;s que palos y piedras, se enfrentan heroicamente al todopoderoso ej&eacute;rcito franc&eacute;s. Otra arma fundamental es la fe: el ate&iacute;smo de los franceses es s&iacute;mbolo de barbarie, el catolicismo espa&ntilde;ol, de civilizaci&oacute;n.
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        Lo que ocultan todas las pel&iacute;culas dedicadas a la Guerra de la Independencia es que, adem&aacute;s de una guerra de los espa&ntilde;oles contra los franceses, tambi&eacute;n fue una guerra civil y una guerra internacional, esencialmente un enfrentamiento entre ingleses y franceses. De hecho, salvo la de Bail&eacute;n, las grandes batallas fueron protagonizadas por tropas inglesas (con mando ingl&eacute;s y apoyo espa&ntilde;ol y portugu&eacute;s) contra los franceses (y los espa&ntilde;oles que les apoyaban). Por eso ninguna pel&iacute;cula de la &eacute;poca se centra en batallas como las de Ciudad Rodrigo, Vitoria o Arapiles. El discurso nacionalista exige la manipulaci&oacute;n de los hechos hist&oacute;ricos y la exaltaci&oacute;n de una supuesta esencia nacional, como deja claro la voz en <em>off</em> que se escucha al comienzo de <em>Agustina de Arag&oacute;n</em>:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;A los h&eacute;roes gloriosos de la Independencia de Espa&ntilde;a dedicamos esta pel&iacute;cula que no pretende ser un exacto y detallado proceso hist&oacute;rico de la gesta inmortal de los sitios de Zaragoza, sino la glosa ferviente y exaltada del temple y el valor de sus hijos, de sus h&eacute;roes y hero&iacute;nas reunidos en la impar figura de Agustina de Arag&oacute;n, s&iacute;mbolo del valor de la raza y del esp&iacute;ritu insobornable de independencia de todos los espa&ntilde;oles.&raquo;
    </p><p class="article-text">
        Las pel&iacute;culas centradas en la Guerra Civil reproducen un esquema maniqueo: los &laquo;buenos espa&ntilde;oles&raquo; se enfrentan a los &laquo;malos espa&ntilde;oles&raquo;, imbuidos de ideas ajenas a la esencia espa&ntilde;ola como el materialismo, el comunismo o el ate&iacute;smo. Para los buenos espa&ntilde;oles la sublevaci&oacute;n no s&oacute;lo es leg&iacute;tima, sino una exigencia. El protagonista en las pel&iacute;culas sobre la Guerra Civil no es tanto el pueblo como el ej&eacute;rcito, los militares que, siempre al servicio de la patria, se enfrentan heroicamente a la muerte para expulsar a los &laquo;rojos&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El primer ejemplo de este cine de propaganda sobre la Guerra Civil es <em>Frente de Madrid</em> (Edgar Neville, 1940), el &laquo;primer film de guerra basado en la gesta nacional&raquo;, como anunciaba el diario <em>ABC</em> el d&iacute;a de su estreno. Fue una coproducci&oacute;n hispano-italiana rodada en los estudios Cinecitt&agrave; de Roma (y en una Ciudad Universitaria de Madrid en ruinas) en dos versiones: una espa&ntilde;ola y otra italiana (con el t&iacute;tulo de <em>Carmen fra i rossi</em>: &laquo;Carmen entre los rojos&raquo;), con diferentes actores para interpretar el papel del protagonista masculino. La acci&oacute;n se desarrolla en los primeros d&iacute;as de la guerra y, al margen de su evidente y maniqueo discurso nacionalista, lo m&aacute;s relevante se encuentra en su tramo final. En una situaci&oacute;n que parece inspirada en <em>El gran desfile</em> (King Vidor, 1925), el protagonista, un soldado falangista, se refugia en una trinchera donde coincide con un soldado republicano. Los dos soldados, gravemente heridos, descubren que son enemigos, pero tambi&eacute;n que fueron vecinos en Madrid. En la &uacute;ltima escena que compart&iacute;an, se abrazaban antes de morir, en un gesto que, si no era de reconciliaci&oacute;n, al menos s&iacute; planteaba la posibilidad de convivencia. Pero ese no era el mensaje que el r&eacute;gimen quer&iacute;a transmitir, y la escena fue censurada. El recuerdo que la pel&iacute;cula dej&oacute; en su director, Edgar Neville, militante falangista, es revelador:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;La hice lleno del entusiasmo que ten&iacute;amos todos en abril del 1939 y la traje a Madrid con la mayor ingenuidad y comenc&eacute; a encontrar tropiezos, pegas, a tener que cortar esto y aquello y a descubrir que la vida en el frente no era, por lo visto, como la record&aacute;bamos los que la hab&iacute;amos vivido, sino como quer&iacute;an que fuese gentes que no se hab&iacute;an asomado a &eacute;l.&raquo; (Marino G&oacute;mez Santos, <em>12 hombres de letras</em>, Madrid, Editora Nacional, 1969)
    </p><p class="article-text">
        En otra pel&iacute;cula de Neville, <em>La torre de los siete jorobados</em> (1944), aunque es una muestra de cine fant&aacute;stico castizo alejada de cualquier fin propagand&iacute;stico, encontramos sin embargo un ejemplo sobre un uso del lenguaje caracter&iacute;stico del discurso nacionalista. En una de las primeras escenas, que transcurre en un casino, el crupier dice: &laquo;&iexcl;Hagan juego, se&ntilde;ores&hellip;! &iexcl;No va m&aacute;s! &iexcl;El tres, encarnado!&raquo;. &laquo;Encarnado&raquo;, porque el &laquo;rojo&raquo; no pod&iacute;a ser el color de la suerte.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula m&aacute;s importante y representativa sobre la Guerra Civil fue <a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/filmoteca/raza-1941/3336985/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raza (Jos&eacute; Luis S&aacute;enz de Heredia, 1941)</a>, con guion basado en una novela de Francisco Franco. <em>Raza</em> es una alegor&iacute;a de la familia espa&ntilde;ola rota por la guerra, con el enfrentamiento de un hermano (valiente y generoso) en el bando nacional y otro (cobarde e interesado) en el republicano. Pero el &laquo;rojo&raquo; finalmente sufrir&aacute; una conversi&oacute;n d&aacute;ndose cuenta de que los nacionales &laquo;ganar&aacute;n siempre la batalla contra los hombres huecos. Son ellos, los que sienten en el fondo de su esp&iacute;ritu la semilla superior de la raza, los elegidos para la gran empresa de devolver a Espa&ntilde;a a su destino. Ellos y no vosotros, materialistas sordos, llevar&aacute;n sus banderas hasta el altar del triunfo&raquo;. La pel&iacute;cula se cierra con el desfile que celebra la victoria nacional, donde el sobrino de los dos protagonistas le pregunta a su madre:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;- Qu&eacute; bonito es todo. &iquest;C&oacute;mo se llama esto, mam&aacute;?
    </p><p class="article-text">
        - Esto se llama raza, hijo m&iacute;&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la pel&iacute;cula se quiso reestrenar en 1950, la situaci&oacute;n de Espa&ntilde;a no era la misma: el fascismo hab&iacute;a sido derrotado en la Segunda Guerra Mundial, el cerco diplom&aacute;tico de la ONU se estrechaba y la diplomacia espa&ntilde;ola buscaba la complicidad de Estados Unidos. Una de las consecuencias en el campo cultural fue que los gestores falangistas comenzaron a ser reemplazados por los del sector cat&oacute;lico, mucho mejor vistos en el exterior. Y <em>Raza</em> se convirti&oacute; en <a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/filmoteca/espiritu-raza-1950/3336864/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Esp&iacute;ritu de una raza</em></a>, previo paso por la censura para eliminar las huellas del pasado fascista y las cr&iacute;ticas a Estados Unidos por su intervenci&oacute;n en la Guerra de Cuba, y para reforzar el mensaje anticomunista. El censor censurado. La dictadura intent&oacute; destruir todas las copias de <em>Raza</em> (sin &eacute;xito, en 1995 se encontr&oacute; una copia completa y en buen estado en los archivos de la UFA en Berl&iacute;n).
    </p><p class="article-text">
        El mensaje censurado de <em>Frente en Madrid</em> es el que se comienza a imponer: en <em>El santuario no se rinde</em> (Arturo Ruiz Castillo, 1949), otra pel&iacute;cula de propaganda nacionalista sobre la Guerra Civil, ya no se condena sino que se perdona al &laquo;rojo&raquo; que quiere integrarse en la sociedad. El fascismo deja paso al nacionalcatolicismo. Ese cambio de orientaci&oacute;n del r&eacute;gimen tiene una insuperable traducci&oacute;n cinematogr&aacute;fica en <em>Balarrasa</em> (Jos&eacute; Antonio Nieves Conde, 1951), donde el militar interpretado por Fernando Fern&aacute;n G&oacute;mez, conmovido por la muerte de un compa&ntilde;ero, ingresa en un seminario, deja el uniforme militar y se pone una sotana. Los h&eacute;roes militares de <em>Frente de Madrid</em> o <em>Raza</em> dejan paso a los sacerdotes y monjas misioneros, pacifistas y m&aacute;rtires.
    </p><p class="article-text">
        El estreno de <em>La prima Ang&eacute;lica</em> de Carlos Saura en 1974 provoc&oacute; la indignaci&oacute;n de la extrema derecha, pues uno de los personajes, vestido con la camisa azul de Falange, aparec&iacute;a en una escena con el brazo escayolado haciendo el saludo fascista. Se produjeron varios altercados: en una sala de Madrid robaron una copia de la pel&iacute;cula y un grupo de falangistas arroj&oacute; bombas f&eacute;tidas y botes de pintura contra la pantalla; en Barcelona la explosi&oacute;n de un bid&oacute;n de gasolina da&ntilde;&oacute; la fachada y el vest&iacute;bulo de un cine; varios gobernadores civiles prohibieron la exhibici&oacute;n de la pel&iacute;cula. Todo finaliz&oacute; con el cese del ministro de Informaci&oacute;n y Turismo, P&iacute;o Cabanillas, y la dimisi&oacute;n del ministro de Hacienda, Antonio Barrera de Irimo, en solidaridad con el cesado.
    </p><p class="article-text">
        Entre la censura que impidi&oacute; el mensaje m&aacute;s o menos reconciliador de una pel&iacute;cula de propaganda franquista como <em>Frente de Madrid</em>, y la que pas&oacute; por alto la broma con el saludo fascista de una pel&iacute;cula ya casi post-franquista como <em>La prima Ang&eacute;lica</em>, median 45 a&ntilde;os de promoci&oacute;n del discurso nacionalista espa&ntilde;ol dirigido por la dictadura franquista para beneficio (pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, social, cultural) de sus clases dirigentes.
    </p><h3 class="article-text">Fin&hellip;</h3><p class="article-text">
        <em><strong>Fin&hellip;</strong></em>El poder de una dictadura para controlar la producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y exhibici&oacute;n cinematogr&aacute;fica y promover un discurso nacionalista (o de cualquier otro tipo) es indiscutible. Pero el control que algunos ejercen en una democracia &ndash;no tanto del cine en particular, como de los medios de comunicaci&oacute;n en general&ndash; puede hacer que los nost&aacute;lgicos de las dictaduras las echen poco de menos.
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      <dc:creator><![CDATA[Jorge Villasol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/cine-servicio-nacionalismo-espanol_132_2128927.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 May 2018 14:55:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cine al servicio del nacionalismo español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,España,Dictadura,Cine,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desde las calles de Cleveland: 'American Splendor']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/calles-cleveland-american-splendor_132_2137645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/483daa93-1702-4b8a-8ba6-b726ce8228a0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;American Splendor&#039; (Springer Berman &amp; Pulcini, 2003) - HBO"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es un filme biográfico sobre la vida de Harvey Pekar, autor de una de las obras más importantes del cómic independiente, que sobresale por el acierto con que combina géneros y medios expresivos</p></div><p class="article-text">
        <em>American Splendor</em> es un largometraje del a&ntilde;o 2003 producido por HBO y dirigido por Shari Springer Berman y Robert Pulcini. La pel&iacute;cula constituy&oacute; la primera incursi&oacute;n de ambos realizadores en el g&eacute;nero del drama tras una breve trayectoria en el &aacute;mbito del documental. Galardonado con el Gran Premio del Jurado del Festival de Cine de Sundance y el Premio FIPRESCI del Festival de Cannes, el filme sigue las desventuras de Harvey Pekar, creador y m&aacute;ximo protagonista del c&oacute;mic hom&oacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Harvey Pekar (1939-2010) naci&oacute;, vivi&oacute; y muri&oacute; dentro de los confines del &aacute;rea metropolitana de Cleveland (EE.UU.), en donde trabaj&oacute; como archivero de un hospital de veteranos hasta su jubilaci&oacute;n. Devoto del jazz y la literatura, su inter&eacute;s por el c&oacute;mic como forma de expresi&oacute;n art&iacute;stica lo empuj&oacute; a escribir historias de corte realista, hastiado del escapismo que dominaba la industria estadounidense a mediados de la d&eacute;cada de 1970. Con la inestimable colaboraci&oacute;n de su amigo Robert Crumb a los l&aacute;pices, Harvey autoedit&oacute; el primer n&uacute;mero de una longeva serie autobiogr&aacute;fica con el ir&oacute;nico t&iacute;tulo de <em>American Splendor</em>, que public&oacute; entre 1976 y 2008.
    </p><p class="article-text">
        El largometraje parte del primer divorcio de su protagonista como el desencadenante de una honda crisis existencial. Harvey -interpretado por un excelso Paul Giamatti- ha perdido su voz, que no recuperar&aacute; hasta adquirir una nueva como autor de c&oacute;mics. Con Cleveland como escenario, <em>American Splendor</em> retrata a un variopinto reparto de personajes -todos ellos con su contraparte fuera de la ficci&oacute;n- entre los que Harvey se mueve cual etn&oacute;grafo, &aacute;vido por registrar sus personalidades, discursos y rituales.
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        Pese a que los directores se decantan por el drama en forma de <em>biopic</em> a la hora de recrear las vivencias de Harvey, el espectador asiste a un fen&oacute;meno de hibridaci&oacute;n con el g&eacute;nero documental que lo aproxima al formato del docudrama. A lo largo de todo el metraje, los realizadores intercalan escenas con el aut&eacute;ntico Harvey, sus familiares y amigos, quienes se desenvuelven con naturalidad ante la c&aacute;mara. Harvey ocupa un lugar de privilegio entre todos ellos, pues no s&oacute;lo comparte sus impresiones conforme avanza la trama, sino que opera a modo narrador a trav&eacute;s de la t&eacute;cnica de la voz en <em>off</em>.
    </p><p class="article-text">
        Esta faceta documental plantea un original cuestionamiento del drama al ofrecer un v&iacute;vido contraste entre ficci&oacute;n y realidad. Dicha circunstancia es puesta de relieve por los comentarios del Harvey-narrador -como la alusi&oacute;n a su escaso parecido con Paul Giamatti- o el hecho de que actores y referentes converjan en plat&oacute; e interact&uacute;en entre s&iacute;. De este modo, la divisoria entre persona y personaje se difumina, una idea que el gui&oacute;n sintetiza a la perfecci&oacute;n con una de las reflexiones puestas en boca de Harvey: &laquo;Dime la verdad. &iquest;Soy un tipo que escribe sobre s&iacute; mismo en un c&oacute;mic? &iquest;O s&oacute;lo un personaje de c&oacute;mic? Si muero, &iquest;ese personaje continuar&aacute; existiendo? &iquest;O desaparecer&aacute;?&raquo;
    </p><p class="article-text">
        Los cr&eacute;ditos de apertura, enmarcados en las p&aacute;ginas de un tebeo, anticipan una exuberante mezcolanza de recursos narrativos. Cine, c&oacute;mic, teatro y televisi&oacute;n concurren en una producci&oacute;n que se ve enriquecida por una ingeniosa amalgama de medios expresivos. Su empleo obedece a unos prop&oacute;sitos espec&iacute;ficos y evidencia una sensibilidad que se prolonga m&aacute;s all&aacute; del terreno de lo cinematogr&aacute;fico. Todos ellos comparten una finalidad comunicativa, que favorece una relaci&oacute;n de mutua complementariedad entre los mismos.
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        Si bien la acci&oacute;n cinematogr&aacute;fica sirve de eje al conjunto, el c&oacute;mic ocupa una posici&oacute;n de preeminencia entre las restantes manifestaciones art&iacute;sticas que se dan cita en el filme. Ello es observable en las ocasionales vi&ntilde;etas, que ejemplifican el trasvase de la cotidianeidad a las p&aacute;ginas impresas o el virtual desplazamiento del lenguaje f&iacute;lmico por los c&oacute;digos expresivos del tebeo; los bocadillos de pensamiento, que a&ntilde;aden nuevos matices al contenido de las interpretaciones; las cartelas con claves de car&aacute;cter espacio-temporal, con las que se resuelven las frecuentes elipsis; o una animaci&oacute;n sencilla pero eficaz y pertinente a efectos del relato.
    </p><p class="article-text">
        La utilizaci&oacute;n de im&aacute;genes de archivo es otra de las se&ntilde;as de identidad de la cinta, que concede unos minutos a las intervenciones televisivas de Harvey en el programa <em>Late Night with David Letterman</em> y a las del exc&eacute;ntrico Toby Radloff en la cadena MTV, incidiendo a&uacute;n m&aacute;s en la dial&eacute;ctica entre drama y realidad. La contraposici&oacute;n de un episodio biogr&aacute;fico reci&eacute;n visionado por el espectador con su adaptaci&oacute;n al teatro es uno de sus mejores exponentes: la representaci&oacute;n conlleva una reinterpretaci&oacute;n de lo ocurrido por otros actores en un escenario minimalista con m&uacute;sica en directo.
    </p><p class="article-text">
        En suma, <em>American Splendor</em> configura un alarde autorreflexivo articulado en torno a las posibilidades del relato, la frontera entre arte y realidad y el valor cat&aacute;rtico de la creaci&oacute;n, aun la emprendida desde los m&aacute;rgenes. Un sentido tributo a la carrera de un hombre corriente y no obstante extraordinario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/calles-cleveland-american-splendor_132_2137645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 May 2018 20:47:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desde las calles de Cleveland: 'American Splendor']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Revista Amberes,Cómic]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Shinto, la religión originaria de Japón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/shinto-religion-originaria-japon_132_2145789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd8f3720-3876-4e3d-973a-f2b9b6f13c5b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Templo sintoísta en bosque (Japón). | REVISTA AMBERES"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sintoísmo es un conjunto de creencias de carácter politeísta fundadas en la adoración de los kami o espíritus de la naturaleza, a los que se honra en templos y festividades.</p></div><p class="article-text">
        En uno de los momentos del mito shintoista de la creaci&oacute;n, Izanagi y su esposa Izanami procrean dando lugar a las islas del archipi&eacute;lago japon&eacute;s y a otras muchas deidades. El &uacute;ltimo de sus hijos fue la propia encarnaci&oacute;n del fuego que dio a luz causando grandes quemaduras en los genitales de Izanami, provoc&aacute;ndole la muerte.
    </p><p class="article-text">
        Izanagi enterr&oacute; a su esposa en la ladera del monte, pero, incapaz de aceptar su muerte, decidi&oacute; viajar al Yomi (el inframundo) en su busca. En esta cat&aacute;basis, tan conocida y repetida en la mitolog&iacute;a occidental &mdash;resulta sorprendentemente semejante al relato de Orfeo y Eur&iacute;dice&mdash;, Izanagi toma un diente de su peineta izquierda y prende un fuego para iluminar el camino en las tinieblas. Al hacerlo, descubre a su esposa completamente putrefacta y cubierta de innumerables larvas y gusanos.
    </p><p class="article-text">
        Horrorizado, Izanagi huye mientras su esposa, llena de furia por haber descubierto su verg&uuml;enza, env&iacute;a contra &eacute;l a las bestias malignas del Yomi. Para librarse de sus perseguidores, Izanagi toma los dientes de su peineta derecha, los convierte en uvas, brotes de bamb&uacute; y melocotones, y los lanza a las bestias que se paran a devorar las frutas.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el dios llega a la ladera de la monta&ntilde;a, pero su esposa a&uacute;n le persigue. As&iacute; que coloca una enorme roca ante la entrada del Yomi, bloqueando el paso de Izanami, y decide romper su matrimonio. Al escucharlo, su esposa le advierte de que entonces cada d&iacute;a mil s&uacute;bditos del reino de los vivos morir&aacute;n. A lo cual Izanagi contesta que siendo as&iacute; &eacute;l har&aacute; nacer otros tantos. Por &uacute;ltimo, los dos dioses se ponen de acuerdo: Izanagi acepta la muerte de su esposa y por tanto la separaci&oacute;n de los dos reinos. El mundo de los muertos queda para Izanami que deja de ser madre creadora, y el mundo de los vivos queda para Izanagi donde ahora habitan los mortales.
    </p><p class="article-text">
        Pero Izanagi ha visitado el inframundo, y a&uacute;n lleva la verg&uuml;enza como una m&aacute;cula, por lo que se sumerge en las aguas del r&iacute;o para purificar su cuerpo y esp&iacute;ritu. Esta purificaci&oacute;n originaria es, de nuevo, un momento creador. Al desnudarse y dejar sus ropas, surgen de ellas otras divinidades, tambi&eacute;n de la espuma del r&iacute;o, y pr&aacute;cticamente cada una de las innumerables gotas del ba&ntilde;o dan lugar a un nuevo esp&iacute;ritu.
    </p><p class="article-text">
        Este primer rito de purificaci&oacute;n se convierte as&iacute; en uno de los cimientos que dan sentido a multitud de convenciones, costumbres, creencias e importantes festividades en la sociedad japonesa. Y forma parte del shinto, el culto a los dioses de la naturaleza, que es considerado la religi&oacute;n originaria de Jap&oacute;n, y que tiene como centro el santuario de la divinidad (kami). Este culto impregna la sociedad nipona dando sentido a las relaciones sociales y permitiendo un sentimiento de comunidad apreciable en los festivales tradicionales (matsuri).
    </p><p class="article-text">
        La purificaci&oacute;n no es s&oacute;lo una forma de limpieza f&iacute;sica a la hora de acercarse a la divinidad, es tambi&eacute;n una forma de eliminar la m&aacute;cula, de satisfacer una deuda o una culpa por un mal causado. Representa la divisi&oacute;n y el paso entre dos mundos, el mortal y el de las divinidades, divisi&oacute;n que es tambi&eacute;n espacial y temporal.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o nuevo empieza en Jap&oacute;n con la &laquo;gran purificaci&oacute;n&raquo; (osoji), celebrada en todos los hogares con una limpieza general y exhaustiva de las casas. Su r&eacute;plica tiene lugar en los templos, con ceremonias de limpieza como sacudir el tatami con varas de bamb&uacute;. De igual modo, los japoneses realizan la primera visita del a&ntilde;o al santuario (hatsumode) donde escuchan las campanadas, beben el sake especial de a&ntilde;o nuevo &mdash;el sake, como el agua, es purificador&mdash;, compra amuletos de protecci&oacute;n, etc. El paso de un a&ntilde;o a otro est&aacute; por tanto regido por este ritual.
    </p><p class="article-text">
        Es quiz&aacute;s en los propios santuarios shintoistas donde mejor se aprecia el sentido de toda esta mitolog&iacute;a, seguramente porque entorno a ellos gir&oacute; durante siglos &mdash;y en buena parte sigue girando&mdash; la vida cotidiana de los japoneses.
    </p><p class="article-text">
        En la imagen ideal el santuario shintoista est&aacute; necesariamente ligado al paisaje buc&oacute;lico de naturaleza y vida rural tradicional, como pueden ser los irrigados campos de arroz o el frondoso bosque. El espacio sagrado y el profano del santuario est&aacute;n separados por un s&iacute;mbolo que ya es pr&aacute;cticamente internacional: el torii. El torii es un arco que se&ntilde;ala la entrada, su caracter&iacute;stico color bermell&oacute;n espanta a los malos esp&iacute;ritus, y es com&uacute;n que peque&ntilde;as r&eacute;plicas de arcos torii se donen como ofrenda a los santuarios para pedir el favor de la divinidad. Antes de cruzar la frontera entre el mundo de los esp&iacute;ritus y el de los humanos que representa este arco, se ha de realizar la oportuna reverencia.
    </p><p class="article-text">
        Cerca del torii suele encontrarse la fuente para las abluciones (temizuya). Bajo un pabell&oacute;n cubierto se sit&uacute;a el ca&ntilde;o que vierte el agua en una gran pila, en ella se disponen varias peque&ntilde;as cazoletas (hishaku) que se usan para lavarse las manos y la boca (temizu) seg&uacute;n un estricto orden. Una vez purificado, se puede pasar a rendir culto a la divinidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La capilla (haiden), situada antes del pabell&oacute;n principal (honden), es el lugar donde habitualmente se adora a la divinidad. Por lo general los santuarios se consagran a un dios principal, tal es el caso de Inari en Fushimi Inari-Taisha, Kioto. Inari es, adem&aacute;s de una c&eacute;lebre divinidad del shinto, una de las que mejor puede representar la relaci&oacute;n entre la vida tradicional rural y los elementos de fertilidad, vida y crecimiento de la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, Inari es andr&oacute;gina, puede ser tanto hombre como mujer. Es la divinidad de la agricultura, de los alimentos &mdash;en concreto del arroz&mdash;, del comercio y la industria; pero tambi&eacute;n lo es de los zorros. Y es que la dieta tradicional japonesa siempre se bas&oacute; en el arroz. Este cereal era sin&oacute;nimo de vida como en Europa lo eran el trigo y el pan. Antes de la acu&ntilde;aci&oacute;n de moneda, el arroz se usaba como modo de pago y de tributo, por lo que las buenas cosechas eran necesarias para cualquier intercambio o pago comercial. El arroz se guardaba en graneros y su mayor enemigo siempre fueron los ratones y roedores. Por tanto, tener algunos zorros guardianes en las cercan&iacute;as siempre era bueno para los campesinos. De esta manera, los templos de Inari suelen estar llenos de estatuas de zorros que portan en sus bocas la llave del granero. As&iacute; mismo, el festival de plantaci&oacute;n de arroz (otaue) es uno de los m&aacute;s importantes del a&ntilde;o en Jap&oacute;n, celebr&aacute;ndose en todos los santuarios shintoistas.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s del dios principal, los santuarios pueden contener infinidad de divinidades y esp&iacute;ritus m&aacute;s, tantos como gotas surgieron del ba&ntilde;o de Izanagi, tal es el polite&iacute;smo shintoista.
    </p><p class="article-text">
        Los m&aacute;s antiguos santuarios, especialmente en zonas rurales, eran en realidad bosques sagrados (chinju no mori) cuya pureza innata los convert&iacute;a en lugares de culto. En ellos, grandes &aacute;rboles y rocas eran la morada de alguna divinidad. Y, en verdad, la totalidad de los seres vivos del bosque eran habitados por alg&uacute;n esp&iacute;ritu (kami) a la manera de las ninfas y dr&iacute;ades grecorromanas. Hoy d&iacute;a muchos de estos &aacute;rboles siguen siendo considerados divinidades sagradas y se encuentran rodeados por una cuerda (shimenawa) que indica su sacralidad y pureza. Como un lejano recuerdo de estos bosques sagrados quedan tambi&eacute;n los cercados (tamagaki) del santuario y sus pabellones. Mientras que hoy d&iacute;a est&aacute;n construidos en hormig&oacute;n o madera, en &eacute;pocas pasadas eran los propios &aacute;rboles del bosque los que rodeaban al santuario. Todav&iacute;a en &eacute;poca medieval los cercados se realizaban con arbustos y plantas (ikegaki), y era com&uacute;n utilizar para ello el sakaki (cleyera japonica) un &aacute;rbol que abundaba en los bosques. De ah&iacute; que sea usual colocar una rama de sakaki a intervalos regulares en los cercados, en recuerdo de su pureza natural.
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de vida que hist&oacute;ricamente un&iacute;a a las comunidades japonesas con sus respectivos santuarios y divinidades tiene su plasmaci&oacute;n en los matsuri, festividades tradicionales ligadas a alg&uacute;n aspecto concreto de la vida en comunidad: la fertilidad, la plantaci&oacute;n del arroz, la cosecha, etc. En ellos la comunidad pide ayuda a la divinidad, con la que entra en comuni&oacute;n, en lo que es un proceso de renovaci&oacute;n y sacralizaci&oacute;n del espacio mundano. Nadie sabe cu&aacute;ntos matsuri hay en Jap&oacute;n, quiz&aacute;s tantos como kami, pues cada pueblo y localidad tiene su respectiva celebraci&oacute;n, donde se llevan a cabo alegres procesiones, se portan carrozas, se baila, se canta, se bebe... Los matsuri se han convertido as&iacute; en un elemento popular distintivo de la sociedad japonesa.
    </p><p class="article-text">
        En un pasaje mitol&oacute;gico posterior, la diosa del sol Amaterasu se encontraba escondida en una cueva, por lo que las tinieblas invadieron el mundo, los arrozales se secaron y los campos se cubrieron de hielo. Preocupados, los dem&aacute;s dioses y esp&iacute;ritus se reunieron a la entrada de la cavidad y, como si del matsuri originario se tratase, comenzaron a tocar m&uacute;sica, a re&iacute;r y a bailar, logrando as&iacute; que Amaterasu saliese de la caverna. De esta manera el sol volvi&oacute; a iluminar con su luz la tierra, donde tanto los kami como los hombres pudieron vivir.
    </p><p class="article-text">
        El shintoismo no es la &uacute;nica religi&oacute;n en Jap&oacute;n, sus pr&aacute;cticas y creencias se entremezclan con muchas otras, especialmente con el budismo. Pero resulta innegable que impregna la totalidad de la sociedad japonesa, dando orden y sentido al mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Navajas Puerta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/shinto-religion-originaria-japon_132_2145789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Apr 2018 18:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Shinto, la religión originaria de Japón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Personas, animales y cosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/personas-animales-cosas_132_2160138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d78e212-4f46-480e-aa2e-ad73ed9d0c71_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Grabado de campesinos (Siglo XV)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Modernidad capitalista tuvo en el mecanicismo parte de la base teórica que justificaba el dominio humano sobre la Naturaleza.</p></div><p class="article-text">
        El pasado 13 de diciembre de 2017, se aprob&oacute; por unanimidad en el Congreso de los Diputados una proposici&oacute;n de ley para que los animales dejasen de ser considerados &ldquo;cosas&rdquo; y pasasen a ser considerados &ldquo;seres dotados de sensibilidad&rdquo;. Resulta llamativa la unanimidad de todos los partidos del arco parlamentario, dada la visceralidad de la pol&iacute;tica partidista espa&ntilde;ola; pero ello denota un profundo cambio de actitud -algunos hablar&iacute;an de cambio de paradigma- acerca de la consideraci&oacute;n de la Naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;es que los animales eran cosas? S&iacute;, lo eran. Lo eran desde que se impuso la Modernidad capitalista que necesitaba una cobertura ideol&oacute;gica que permitiese explotar la Naturaleza, a su antojo, como fuente de recursos. Sirvan, pues, estas breves l&iacute;neas para rastrear una de las fuentes legitimadoras de esta reificaci&oacute;n de la naturaleza: el cartesianismo.
    </p><p class="article-text">
        La Modernidad instaura una nueva forma de contemplar el mundo que se conoce como mecanicismo y que consiste en interpretar la realidad como una colecci&oacute;n de objetos intercambiables y sometidos a la f&eacute;rrea f&eacute;rula del determinismo. El mundo funciona, de una manera determinista, como una gran m&aacute;quina seg&uacute;n las leyes de la extensi&oacute;n y el movimiento. Tal concepci&oacute;n de la realidad es compartida por la mayor&iacute;a de los cient&iacute;ficos y fil&oacute;sofos de la &eacute;poca y, adem&aacute;s, tendr&aacute; hondas repercusiones en el orden pr&aacute;ctico que llegan hasta hoy, porque si el mundo o la naturaleza funciona como una m&aacute;quina, entonces es posible dominarlo, algo esencial para la burgues&iacute;a y al capitalismo emergentes de aquel momento.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los padres de este mecanicismo es Ren&eacute; Descartes. El fil&oacute;sofo franc&eacute;s ha sido considerado como el <em>Ad&aacute;n de la filosof&iacute;a moderna</em>, pues su prop&oacute;sito resid&iacute;a en liquidar las viejas teor&iacute;as escol&aacute;sticas y fundar la nueva ciencia y filosof&iacute;a, de ah&iacute; que dudase de todo el conocimiento anterior, tal como lo expresa en el inicio de su libro <em>Meditaciones Metaf&iacute;sicas, </em>publicada en lat&iacute;n en 1642:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;He advertido hace ya alg&uacute;n tiempo que, desde mi m&aacute;s temprana edad, hab&iacute;a admitido como verdaderas muchas opiniones falsas, y que lo edificado despu&eacute;s sobre cimientos tan poco s&oacute;lidos ten&iacute;a que ser por fuerza muy dudoso e incierto; de suerte que me sea preciso emprender seriamente, una vez en la vida, la tarea de deshacerme de todas las opiniones a las que hasta entonces hab&iacute;a dado cr&eacute;dito, y empezar todo de nuevo desde los fundamentos, si quer&iacute;a establecer algo firme y constante en las ciencias&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Para Descartes el mundo cotidiano se podr&iacute;a dividir en dos tipos de seres: aquellos que son pura y exclusivamente materiales y aquellos que adem&aacute;s de materia tienen alma o conciencia. Para Cartesio, estos &uacute;ltimos son muy escasos, pues solo el ser humano cumple esa definici&oacute;n, el &uacute;nico dotado de cuerpo y alma. Pero, &iquest;y el resto de seres vivos? &iquest;Y los animales? Descartes responde con un rotundo no. De ah&iacute; se deriva la chocante tesis del automatismo de las bestias, ya presente en la obra de G&oacute;mez Pereira, precursora del cartesianismo en este aspecto.
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         Reparemos un segundo en las consecuencias del automatismo de los animales. La afirmaci&oacute;n de que los animales se comportan como aut&oacute;matas o m&aacute;quinas, pues son solo cuerpo y no poseen alma, quiere decir que ni piensan ni sienten, por lo que son objetos. Esta caracterizaci&oacute;n de los animales como mera materia se extiende a todo el reino natural. La Naturaleza es un objeto inanimado, sin alma. Es decir, se cosifica e instrumentaliza, lo que permite su control y dominio por la t&eacute;cnica y la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s a&uacute;n, Descartes divide, como un hachazo, el mundo natural en cualidades primarias y secundarias. Las cualidades primarias de los objetos son aquellas que conocemos por la raz&oacute;n o intelecto, son cuantitativas y por tanto medibles. Las secundarias, por contraste, se captan por los sentidos, son cualitativas y no mensurables. Las primeras, objetivas y reales, se reducen a la extensi&oacute;n y el movimiento; las segundas, subjetivas e irreales, se componen de las percepciones sensoriales. Evidentemente, para Descartes solo las primeras son objeto de conocimiento, por lo que desprecia el &aacute;mbito de lo sensitivo. Desde entonces observamos el mundo con anteojos cartesianos.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n que se deriva es obvia: el mundo consiste en materia accesible &uacute;nicamente por la raz&oacute;n matem&aacute;tica y calculadora. La parte sensible y subjetiva de la realidad de los objetos se deval&uacute;a hasta despreciarla.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto, que a primera vista parece la instauraci&oacute;n de la primac&iacute;a de lo objetivo y, por tanto del objeto, no es m&aacute;s que la demostraci&oacute;n palpable del imperio del esp&iacute;ritu sobre la carne, de lo inteligible sobre lo sensible. Es decir, la postergaci&oacute;n del cuerpo y el triunfo del espiritualismo.
    </p><p class="article-text">
        Esta cosmovisi&oacute;n encaja, como un guante, con los intereses de la incipiente y pujante clase burguesa, muy comprometida en defender una concepci&oacute;n del universo donde la Naturaleza est&eacute; al servicio y explotaci&oacute;n del hombre. De nuevo, late detr&aacute;s el mensaje cristiano es su versi&oacute;n capitalista (protestantismo). El ser humano, rey de la creaci&oacute;n y las criaturas, es entendido como un sujeto libre de las ataduras del determinismo de los objetos. Estos est&aacute;n a su disposici&oacute;n, para su uso y disfrute, y as&iacute;, la principal misi&oacute;n de los hombres consiste en convertirse en propietarios del mundo. Los objetos del mundo material mudan, de forma inmediata, en mercanc&iacute;as para el consumo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La parte sensible y subjetiva del objeto queda soslayada frente al dominio de la raz&oacute;n calculadora que solo consigue &ldquo;ver&rdquo; la realidad en t&eacute;rminos de valor de uso y valor de cambio, en algo que se pueda medir. La incapacidad de salirse de las estrechas miras de esta cosmovisi&oacute;n reduccionista provoca que se pierda la parte bella y siniestra, sensual y extra&ntilde;a de lo que nos rodea.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, otra consecuencia sorprendente se deduce del mecanicismo cartesiano: el solipsismo. El solipsismo es una doctrina filos&oacute;fica que defiende que el sujeto no puede afirmar ninguna existencia salvo la de uno mismo. Para este autor, conocer al otro es un imposible, salvo en su dimensi&oacute;n corporal. Uno solo puede constatar la existencia de otros cuerpos (m&aacute;quinas, aut&oacute;matas), pero no puede afirmar que contengan otras almas. De este modo, del resto de los humanos s&oacute;lo conocemos su realidad corporal, pero no su conciencia. Solo existe nuestra conciencia y no podemos afirmar que existan las de los dem&aacute;s, porque el acceso a la conciencia es fundamentalmente un acto de introspecci&oacute;n subjetivo.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, este <em>error de Descartes</em>, como dice Antonio Damasio, revolucion&oacute; el estudio de la Naturaleza, porque aportaba una justificaci&oacute;n para llevar a cabo intervenciones quir&uacute;rgicas o trasplantes entre humanos, que eran vistos como mecanos con piezas intercambiables. Y tambi&eacute;n propici&oacute; la experimentaci&oacute;n animal, ya que eran solo cosas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, se est&aacute; instaurando una nueva forma de ver lo natural, un nuevo modo de relacionarnos con la Naturaleza, muy alejada del cartesianismo, que pone en tela de juicio la reificaci&oacute;n de los seres vivientes, ya que est&aacute;n dotados de sensibilidad e, incluso, se han convertido en sujeto de derechos. Pero, de esto y tambi&eacute;n de otros asuntos, hablaremos en otra ocasi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Fonseca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/personas-animales-cosas_132_2160138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Apr 2018 18:44:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Personas, animales y cosas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Álvaro Fombellida: "Cuando subo al escenario, me sumerjo totalmente en lo que estoy creando"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/alvaro-fombellida-escenario-sumerjo-totalmente_132_2172705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1931e36a-17c1-4cfd-aef2-e9b49b8e020f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Álvaro Fombellida. | VÍCTOR VÉLEZ"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista al joven artista santanderino a propósito de su exposición "El Pequeño Valle de la Depresión", trabajo en el que combina música y dibujo.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">En el horizonte se divisa ya tierra. Es de noche, y el agua salpica al chocar contra los tablones de la barca. Ha sido un viaje largo, pero llegamos puntuales a una cita que en realidad nadie nos ha dado. Sin embargo, él nos está esperando en la orilla.<br/><br/>Es un lugar extraño. Demasiado silencio para una sonrisa tan abierta. Nos hace ademanes, parece que nuestra visita es bien recibida. No es un lugar común de paso.<br/><br/>Ha encendido un fuego, y hay piedras sobre las que descansar. Tiene una guitarra.<br/><br/>«Bienvenidos al Valle, bienvenidos a mi hogar.»<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro Fombellida (Santander, 1994) tiene dentro universos que canaliza a trav&eacute;s su garganta y plasma en papel. Una de sus galaxias, con sus estrellas, energ&iacute;a y materia oscura, descansa estos d&iacute;as en las paredes del Rvbic&oacute;n. Se llama <em>'El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n'</em>, y tiene una nebulosa poco habitual: est&aacute; hecha a carboncillo.
    </p><p class="article-text">
        Residente en Santander, estudi&oacute; Dise&ntilde;o en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del Pa&iacute;s Vasco.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que se le ve tras un micr&oacute;fono; le hemos escuchado con los grupos La Bella Homicida y Reed, pero s&iacute; es la primera vez que presenta algo de estas caracter&iacute;sticas. Un proyecto muy especial, con mundos ambiguos, paisajes oscuros, personajes atemporales y on&iacute;ricos...
    </p><p class="article-text">
        <em>El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n</em> es un proyecto intimista, lleno de sombras y luces, donde, a trav&eacute;s de un viaje al interior, nos presenta un mundo propio. Un mundo complejo por su profundidad, pero sencillo por lo humano que resulta.
    </p><p class="article-text">
        Nos recibe con una sonrisa abierta y clara, que contrasta, a primera vista, con la oscuridad del valle en el que nos vamos a adentrar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo empezaste a tocar, a dibujar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las dos vertientes art&iacute;sticas en las que me muevo, el dibujo y la m&uacute;sica, vienen de dos sitios diferentes: el dibujo ha sido la base. Desde peque&ntilde;o he dibujado, y en cierto modo, destacaba un poco por ello.
    </p><p class="article-text">
        Llegado el momento de decidir, aunque tambi&eacute;n me hab&iacute;a interesado por la inform&aacute;tica, me decant&eacute; por estudiar Dise&ntilde;o. Ah&iacute; retom&eacute; el dibujo, empec&eacute; a ver las bases de la pintura y la escultura, y me enfoqu&eacute; al dise&ntilde;o y la ilustraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la m&uacute;sica, el teatro me ha influenciado mucho. En el instituto, antes de empezar con la guitarra, hice dos a&ntilde;os de teatro, y, sin haber llegado a dedicarme a ello, esto me dio cierta visi&oacute;n de lo que es el escenario. La forma de afrontar una actuaci&oacute;n musical posteriormente vino muy marcada por la dramatizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esa especie de silencio, la solemnidad de interpretar tu pieza. Eso me ha llevado a entender la m&uacute;sica no como mero divertimento, sino como una obra teatral. En este caso concreto, de tragedia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y tu formaci&oacute;n musical?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estuve tres a&ntilde;os estudiando en la Escuela C&aacute;ntabra de Guitarra. Empec&eacute; a tocar con amigos, a hacer grupos, a componer mis canciones&hellip; Nunca he sido muy de hacer versiones. En ese sentido, siempre he tratado de buscar los sonidos que me iban interesando con la guitarra. Y al final, creo que he llegado a tener mis propios recursos que no remiten a los de otros m&uacute;sicos. Aunque teniendo siempre muchas influencias, por supuesto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les dir&iacute;as que son esas influencias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Escucho mucha m&uacute;sica, muchos g&eacute;neros diferentes. Me parece fundamental, para crear algo nuevo, el tener muchas referencias, y saber utilizar cada una en su medida.
    </p><p class="article-text">
        Una de mis influencias m&aacute;s notables podr&iacute;a ser Esbj&ouml;rn Svensson Trio, tr&iacute;o de jazz europeo. No es la t&iacute;pica propuesta de jazz. No tienen la complejidad arm&oacute;nica de otras bandas, lo que hace que sea muy f&aacute;cil para el o&iacute;do, pero, a la vez, juegan con much&iacute;simas texturas, sonidos&hellip; Tienen una propuesta muy din&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Brad Mehldau ser&iacute;a otra influencia muy importante. Pianista de jazz, ha versionado m&uacute;sica de rock, y estilos muy diferentes. Tambi&eacute;n destacar&iacute;a a Philip Glass. Me impresiona mucho el trabajo que hace con las &oacute;peras, en las que recrea todo un mundo que tambi&eacute;n tiene que ver con el teatro y la representaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nick Drake ser&iacute;a mi influencia m&aacute;s a nivel de cantautor, por los sonidos que saca de la guitarra, es una propuesta diferente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando tocas, haces que la gente entre en una especie de trance. Es muy f&aacute;cil dejarse llevar por tu m&uacute;sica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, creo que tiene que ver con la propuesta teatral. Cuando subo al escenario, me sumerjo totalmente en lo que estoy creando. Esto hace que la gente se sumerja tambi&eacute;n, porque se dan cuenta de que est&aacute; pasando algo real.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho, no miras al p&uacute;blico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No (risas). Si abro los ojos por cualquier cosa, a veces pierdo mi hilo, y me desconcentro un poco. Adem&aacute;s, con los ojos en negro puedo imaginarme lo que estoy cantando, y meterme m&aacute;s de lleno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este proyecto, El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n, se compone de cinco cortes musicales, cada uno acompa&ntilde;ado de una serie de ilustraciones. &laquo;La Isla de los Muertos&raquo;, &laquo;A costa de la Rabia&raquo;, &laquo;El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n&raquo; (que da t&iacute;tulo al proyecto), &laquo;Quemado por el fuego&raquo;, y &laquo;El Diablo Blanco&raquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; el t&iacute;tulo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo vino cuando el proyecto ya estaba muy avanzado. En la tercera pieza, que da t&iacute;tulo al proyecto en s&iacute;, hab&iacute;a dibujado una casita, en un ambiente oscuro&hellip; Me di cuenta de que ese era el paisaje central, de que quer&iacute;a centrar la atenci&oacute;n en ese lugar.
    </p><p class="article-text">
        Me pareci&oacute; que era algo muy general, en el sentido de que recog&iacute;a la idea global del proyecto, y a la vez, muy concreto, porque es un lugar peque&ntilde;o, fr&aacute;gil.
    </p><p class="article-text">
        Todo empieza en los paisajes exteriores, y se va adentrando hacia dentro, cada vez m&aacute;s, hasta el rinc&oacute;n m&aacute;s oscuro, donde deja de haber luz.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante el hecho de que permanece abierto a otras interpretaciones, ya que muchas cosas se quedan en el aire. No queda del todo cerrado. Incluso es un lugar que me plantear&iacute;a ampliar y revisar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>La primera pieza, &laquo;La Isla de los Muertos&raquo;, est&aacute; inspirada en un cuadro de Arnold B&ouml;cklin con el mismo t&iacute;tulo. Como nos cuenta su autor, se trata de un viaje a trav&eacute;s de esa escena, y tambi&eacute;n de una reinterpretaci&oacute;n de ella. Habla de la llegada de un personaje all&iacute; en barca. Se recrea lo que ve, lo que siente, lo que pasa alrededor&hellip;</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">«He ido a una isla.<br/><br/>He ido a una isla en tu barca negra,<br/><br/>he ido a una isla de tu mano fría (…)».<br/><br/>                                               Fragmento de la canción «La Isla de los Muertos»<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Una isla en un valle?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, tengo que decir que El Valle es realmente una costa. El lugar recibe el nombre de El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n, se llama as&iacute;, pero no es un valle al uso. Se trata de una costa recogida entre unas peque&ntilde;as monta&ntilde;as. Yo sit&uacute;o la Isla de los Muertos frente al valle, frente a esa costa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto tiempo estuviste trabajando en este proyecto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En torno a un a&ntilde;o, con periodos de m&aacute;s intensidad de trabajo, y de menos.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de este tiempo, el propio proyecto evolucion&oacute; y cambi&oacute; bastante. Al principio iban a ser m&aacute;s cortes musicales, y no iban a estar tan relacionados. Quer&iacute;a hacer un disco con su portada, e im&aacute;genes que fueran acompa&ntilde;ando a las canciones.
    </p><p class="article-text">
        De repente, hubo un momento en el que me di cuenta de que todo ello era el mismo sitio. Entonces empec&eacute; a jugar con la retroalimentaci&oacute;n de las im&aacute;genes y las canciones: unas ayudaban a acabar a las otras.&nbsp; As&iacute; llegu&eacute; a los cinco cortes finales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te has inspirado en alg&uacute;n lugar f&iacute;sico para esta Isla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, estaba con mis padres en una cafeter&iacute;a en Ajo. Est&aacute;bamos frente a la playa, con las rocas. Entonces cog&iacute; mi bloc de notas, y empec&eacute; a dibujar un mapa, a bocetar con flechas d&oacute;nde estaba cada cosa. Hab&iacute;a un islote. Yo estaba pensando todo el rato en la Isla de los Muertos. All&iacute; se cre&oacute; ese primer mapa mental, que fue lo que desemboc&oacute; en El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me he inspirado mucho tambi&eacute;n para esta obra en una peque&ntilde;a isla que est&aacute; frente a La Magdalena [Isla de La Torre]. Era una especie de Isla de los Muertos que pod&iacute;a tener aqu&iacute; para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la presentaci&oacute;n, que fue aqu&iacute;, en el Rvbic&oacute;n, estuviste acompa&ntilde;ado tambi&eacute;n por Hugo Saiz, al violonchelo. El resultado fue maravilloso. &iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; la colaboraci&oacute;n? &iquest;Concebiste desde un primer momento la m&uacute;sica para guitarra y chelo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, las canciones est&aacute;n pensadas para acompa&ntilde;arlas con la guitarra y el chelo, y la voz, claro. En lo musical, los sonidos que iba descubriendo, que buscaba o me interesaban, ten&iacute;an que ver con la propia cualidad de las im&aacute;genes. No solo con lo que representaban, sino adem&aacute;s con el c&oacute;mo estaban pintadas: carboncillo, sus texturas&hellip; Eso me remit&iacute;a a instrumentos ac&uacute;sticos, la guitarra, que es mi instrumento dominante, y el chelo, porque en mi cabeza, a esas melod&iacute;as, el timbre que mejor les iba era el chelo.
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes y la m&uacute;sica van estrechamente relacionadas. En algunas de las piezas la relaci&oacute;n es m&aacute;s s&oacute;lida, en otras m&aacute;s flotante. Pero en conjunto, es muy significativa la relaci&oacute;n entre unas y otras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Te cuesta ponerte en un escenario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El teatro me ayud&oacute; mucho a perder ese miedo, porque yo soy una persona t&iacute;mida, introvertida. Sin embargo, ahora mismo el salir a tocar es algo que tengo muy asimilado. Pero a veces, como con este proyecto, sientes m&aacute;s responsabilidad. Muchas de estas canciones nunca las hab&iacute;a tocado en directo, porque pensaba que defenderlas era dif&iacute;cil. Pero con el chelo ya me acercaba al sonido que buscaba. Si no, no podr&iacute;a tocarlas.
    </p><p class="article-text">
        Trabajar con Hugo tambi&eacute;n fue muy f&aacute;cil, ya que nos conocemos desde hace mucho tiempo, y nos entendemos bien. Era sencillo darle alguna pista sobre lo que podr&iacute;amos hacer en cada parte, y &eacute;l en seguida ven&iacute;a con algo que me encajaba perfectamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta es tu primera exposici&oacute;n, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, esta es la primera vez que expongo. Y era interesante, especialmente, m&aacute;s que exponer los trabajos, tocar a la vez. Acompa&ntilde;arlo con la m&uacute;sica. Realmente esa conexi&oacute;n que hay entre las im&aacute;genes y la m&uacute;sica, porque, si bien la m&uacute;sica se puede escuchar, y las l&aacute;minas ver por separado, al hacerlo de forma conjunta, gana otro nivel. Es como han sido concebidos, como si la m&uacute;sica fuese una banda sonora de los propios dibujos. Al final, mi objetivo era intentar recrear ese mundo, y para ello est&aacute; la vista y est&aacute; el o&iacute;do. El sentir el lugar.
    </p><p class="article-text">
        Es como representar una funci&oacute;n de principio a fin.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; carboncillo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las referencias pict&oacute;ricas que he tenido han sido todas cuadros de pintura. Sin embargo, yo no he hecho ninguna pintura. No era mi objetivo representar la t&eacute;cnica; quer&iacute;a representar los ambientes que me evocaban, m&aacute;s que la composici&oacute;n. El fondo, el mar&hellip; En eso el carboncillo ha sido una gran ayuda.
    </p><p class="article-text">
        El carboncillo es una t&eacute;cnica con la que no hab&iacute;a hecho ninguna obra propia, solo alg&uacute;n ejercicio de clase. Quer&iacute;a probar, porque ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que podr&iacute;a conseguir muchas texturas diferentes. Sobre todo, porque es muy expresiva. Tanto, que hay trazos que son irreproducibles.
    </p><p class="article-text">
        Yo antes hab&iacute;a trabajado con boli Bic; de hecho, hay dos piezas aqu&iacute; expuestas. Me gusta mucho, porque soy capaz de sacar muchas texturas por medio de l&iacute;neas y de tramas peque&ntilde;as. Pero hab&iacute;a algo en este proyecto que me dec&iacute;a que no usara tanto el boli. El carboncillo fue la alternativa. El carb&oacute;n es m&aacute;s org&aacute;nico. Los tonos, lo terroso&hellip; Ten&iacute;a mucho m&aacute;s que ver con este lugar. Es como el holl&iacute;n, las paredes manchan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo trabajas? &iquest;Es una combusti&oacute;n espont&aacute;nea en un momento de inspiraci&oacute;n, o se va cocinando a fuego lento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de todo esto hay muchas ideas, muchos bocetos, composiciones&hellip; Sobre todo, el momento del boceto es en el que viene el flashazo. La idea inicial. Pero luego, es un proceso de ponerte a trabajar directamente y ver c&oacute;mo queda lo que has imaginado. Es un proceso m&aacute;s calmado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto es compatible ser una persona alegre, jovial, con esta forma de expresi&oacute;n art&iacute;stica? &iquest;C&oacute;mo crees que convive esa dualidad en una persona?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Volvemos al teatro. En todas las artes existe una realidad y una dramatizaci&oacute;n de la realidad, que puede ser, o no, una exageraci&oacute;n. Pero es, a fin de cuentas, una representaci&oacute;n del mundo que sobrepasa lo real. Muchas de esas cosas se crean a ra&iacute;z de pensamientos reales internos, de conversaciones con uno mismo, de sensaciones en un momento concreto o acumuladas tras mucho tiempo. Todo esto se traslada a un plano, no de ficci&oacute;n, sino paralelo, que no es la realidad en s&iacute; misma, pero que s&iacute; es tu realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Has pensado en mover este proyecto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro. He pensado en hacer una representaci&oacute;n de este trabajo en Eureka, y tambi&eacute;n he hablado con el Espacio Joven para llevarlo. Tambi&eacute;n he pensado en llevarlo a Torrelavega, a&uacute;n no s&eacute; el d&oacute;nde. La idea es poder acercarlo a todo el que quiera verlo, y que el que ya lo haya visto, y le apetezca, pueda volverlo a hacer.
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        <em><strong>Nota: El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n estar&aacute; expuesto en el Rvbic&oacute;n (Calle del Sol, 4) hasta el pr&oacute;ximo 18 de abril.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Almudena Campuzano Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/alvaro-fombellida-escenario-sumerjo-totalmente_132_2172705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Apr 2018 16:48:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Álvaro Fombellida: "Cuando subo al escenario, me sumerjo totalmente en lo que estoy creando"]]></media:title>
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