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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Ballesteros]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Ballesteros]]></description>
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      <title><![CDATA[Tiempo de cuñados... o mejor, tiempo de periodismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tiempo-cunados-mejor-tiempo-periodismo_129_6114188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/063aff51-ca96-4f90-a2bc-0596b53b407a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tiempo de cuñados... o mejor, tiempo de periodismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nunca pude imaginarme que lo que empezó siendo un encargo cotidianamente asumido abriría la espita de un intercambio acalorado sobre distintas visiones del periodismo</p><p class="subtitle">La pulla en directo de un reportero de Canal 24 Horas por informar a pleno sol de las altas temperaturas</p></div><p class="article-text">
        Mi reciente cr&oacute;nica en directo sobre el calor en Toledo ha hecho subir estos d&iacute;as la temperatura de las redes, usadas como se sabe por algunos pescadores ventajistas para ganar notoriedad en los r&iacute;os revueltos de la informaci&oacute;n. El aviso amarillo ha dado paso al debate en rojo sobre el concepto mismo de noticia, la manera de contarlas, las preferencias de la audiencia a la hora de recibirlas y las condiciones de trabajo de los profesionales que se dedican a su producci&oacute;n.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1283773770172436480?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Nunca pude imaginarme que lo que empez&oacute; siendo un encargo cotidianamente asumido abrir&iacute;a la espita de un intercambio acalorado sobre distintas visiones del periodismo. Se me ped&iacute;a entrar en vivo tanto a las 11.00 h como a las 12.00 h en el Canal 24 horas de TVE para <em>informar del calor</em> tanto en la capital de Castilla-La Mancha como en otros puntos de esta comunidad aut&oacute;noma. Era 16 de julio y las previsiones de la AEMET fijaban una temperatura m&aacute;xima en la ciudad de las Tres Culturas (y de los treinta y muchos grados en julio) efectivamente de 37 grados cent&iacute;grados.
    </p><p class="article-text">
        Lo que viene despu&eacute;s es una cr&oacute;nica en directo que ya ha sido vista por millones de personas. Cr&oacute;nica (porque lo permite este g&eacute;nero period&iacute;stico) que pretende narrar con un estilo personal, pero sin alejarse de la informaci&oacute;n, unos hechos que en este caso son los del aviso amarillo (dije &ldquo;alerta&rdquo;, perd&oacute;n) en una parte de la regi&oacute;n castellano-manchega y el riesgo de incendio que esa circunstancia conllevaba.&nbsp;Efectivamente no me limito a ello. Saludo a la gran Olga Lambea y resit&uacute;o inmediatamente a la audiencia respecto a la relevancia de la informaci&oacute;n. &ldquo;Es 16 de julio y hace calor en Toledo&rdquo;. O, como nos dir&iacute;an en la Facultad de Ciencias de la Informaci&oacute;n, &ldquo;el perro est&aacute; mordiendo a la ni&ntilde;a&rdquo; y no al rev&eacute;s (que es lo que separa una noticia de lo que no lo es). A continuaci&oacute;n doy todos los datos, grados, zonas geogr&aacute;ficas, etc. Y devuelvo la conexi&oacute;n porque no hay m&aacute;s que contar. No da m&aacute;s de s&iacute; el tema. Paso el bal&oacute;n a mis compa&ntilde;eros de los servicios informativos centrales porque con toda seguridad &ldquo;tendr&aacute;n cosas m&aacute;s interesantes que contar&rdquo;. Las conexiones en directo para televisi&oacute;n no las regalan y los medios son escasos. Precisamente porque creo en el derecho a la informaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a, perder un segundo m&aacute;s en una no-ticia es hurtarle espacio y tiempo a historias que s&iacute; pueden cumplir ese objetivo.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, la viralidad. Mala palabra en este tiempo, valga la redundancia. Pero qued&eacute;monos con lo positivo. &iquest;Por qu&eacute; ocurre esto? &iquest;Por qu&eacute; llama la atenci&oacute;n esta cr&oacute;nica en directo? De ah&iacute; es de donde hay que extraer las mejores conclusiones de lo sucedido.
    </p><p class="article-text">
        Sin jugar a ser soci&oacute;logo (tampoco quise ser meteor&oacute;logo&hellip;), mi interpretaci&oacute;n es la siguiente: llama la atenci&oacute;n porque se sale del relato habitual, del patr&oacute;n preestablecido de limitarse a ser cable de transmisi&oacute;n de los datos m&aacute;s o menos relevantes que pretenden que los periodistas vehiculemos. No voy a entrar en grandes an&aacute;lisis de la estructura de la informaci&oacute;n, del papel de los medios como generadores de miedos, etc. Digo que existe un modelo dominante de presentar el relato informativo y todo lo que se salga de &eacute;l permanece al margen, casi sin sitio.
    </p><p class="article-text">
        Como puede imaginarse, resultar&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil no ir por el arc&eacute;n, transitar informativamente por el carril central. Darle a cada cual lo que pide. Es menos costoso energ&eacute;ticamente. Por eso, quien ha dicho (pocos, por suerte) que en ese directo demuestro que no me gusta mi trabajo o no lo respeto, no solo no me conoce, sino que ignora que es m&aacute;s dif&iacute;cil abrirse camino, tener voz propia (siempre con sentido de la responsabilidad social de la informaci&oacute;n, claro) que limitarse a repetir esquemas y pasar desapercibido. Es m&aacute;s laborioso contar las cosas creativamente (cuando procede y se puede) que hacerlo con un pregui&oacute;n reiterado y previsible. La reacci&oacute;n mayoritaria de la audiencia indica que la gente pide otras formas de comunicar y el comunicador tiene tambi&eacute;n el derecho a hacer uso de ellas. Yo, la verdad, en los veintis&eacute;is a&ntilde;os que llevo en televisi&oacute;n&nbsp;siempre lo he hecho as&iacute;. Y mi trabajo me ha costado, aunque debo reconocer que nunca he sufrido censura alguna en la radiotelevisi&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo ha llamado la atenci&oacute;n una manera de narrar personal. El v&iacute;deo se dispara en visionados en las redes porque mucha gente (profesionales y peatones de la informaci&oacute;n que mayoritariamente as&iacute; lo han expresado) se siente identificada con un hartazgo de la informaci&oacute;n redundante, de relleno, de un tratamiento casi irrespetuoso desde el punto de vista intelectual de la audiencia. Unas apreciaciones que han sido sobradamente recogidas en a&ntilde;os de reporterismo en la calle. Saben bien mis compa&ntilde;eros c&aacute;maras y periodistas que cuando hacemos encuestas sobre el calor en verano o el fr&iacute;o en invierno, muchas de las personas encuestadas nos muestran su indignaci&oacute;n porque nos dediquemos a esos menesteres pseudoinformativos o se r&iacute;en de nosotros, cuando no se compadecen directamente de nuestro trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Y no me refiero a las circunstancias en las que este se desarrolla, idea que algunos medios han destacado como el origen de mi supuesta queja, de un malestar. No fue el caso. Yo no me quej&eacute; de que trabajara en la calle con calor. Soy muy consciente de que hay muchas personas que se ven obligadas diariamente a hacerlo. Tambi&eacute;n los profesionales de la informaci&oacute;n trabajamos muchas veces en contextos adversos. Ahora bien, entendemos que esto debe ser as&iacute; si la informaci&oacute;n misma lo requiere, pero no para hacer de meros figurantes en una pel&iacute;cula proyectada una y otra vez en las peque&ntilde;as pantallas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, otra de las ideas expresadas por numerosos internautas, y con la que muchos profesionales han declarado tambi&eacute;n sentirse identificados, es la sobreactuaci&oacute;n informativa. Lo aclaro. Que el o la informadora tengan que estar en medio de las llamas para informar de un incendio (es una manera hiperb&oacute;lica de describirlo) o que tenga que tiritar a c&aacute;mara con la nieve por la ingle no aporta absolutamente nada al relato informativo, salvo cierto espect&aacute;culo en el que los profesionales de la comunicaci&oacute;n dejan de ser periodistas para convertirse en actores especialistas de riesgo. Estar en el lugar de la noticia da prestigio al medio, por supuesto. Pero querer demostrar al espectador que lo que le contamos es verdad porque &ldquo;mire usted c&oacute;mo lo sufre nuestro reportero o reportera en su piel&rdquo; se torna en un espect&aacute;culo innecesario y contraproducente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la cr&oacute;nica tampoco quiere tirar por tierra el trabajo de los editores, muchas veces v&iacute;ctimas de la descompensaci&oacute;n entre las ventanas informativas que tienen que cerrar y los medios de los que disponen para hacerlo. En ese escenario, lo posible es el &uacute;nico camino frente a lo deseable y la inercia y ciertas modas informativas completan muchas veces los minutados.
    </p><p class="article-text">
        Algo particularmente grave en los centros territoriales de la gran cadena p&uacute;blica de Radiotelevisi&oacute;n Espa&ntilde;ola, que no solo tienen que atender a sus propios informativos regionales sino cubrir las peticiones de los servicios centrales con una escasez de recursos manifiesta. Por eso, muchos profesionales de la estructura territorial de RTVE se han visto reflejados en la cr&oacute;nica toledana del tiempo. Abandonar un reportaje cerrado con tus fuentes por tener que atender una petici&oacute;n de dudoso inter&eacute;s period&iacute;stico, y m&aacute;s cuando esto se repite una y otra vez, produce un malestar que, aunque se calle la mayor parte de las veces, no deja de estar ah&iacute;. Y s&eacute; de lo que hablo porque antes de mis trece a&ntilde;os de informador en provincias fui otros trece a&ntilde;os redactor en la metr&oacute;poli madrile&ntilde;a.
    </p><h3 class="article-text">Reporteros de calle versus meteor&oacute;logos</h3><p class="article-text">
        Debo reconocer que lo que m&aacute;s me ha sorprendido de las reacciones a la cr&oacute;nica ha sido que se haya podido interpretar como un desaire hacia el trabajo de los meteor&oacute;logos. V&eacute;anse aqu&iacute; cinco emoticonos de sorpresa&hellip; Entiendo que haya algunos medios que gusten de la guerra entre compa&ntilde;eros como manera barata de alimentar el inter&eacute;s de sus lectores, pero yo no me he dado por aludido por la supuesta respuesta de Albert Barniol (el jefe de Meteorolog&iacute;a de TVE) a mi directo. Ser&iacute;a extra&ntilde;o que no me lo dijera as&iacute;, directamente. Como yo le digo ahora que es un profesional al que vengo admirando desde siempre por su manera did&aacute;ctica y clara de contarnos el tiempo. Por eso no entiendo que se haya podido relacionar <em>su salida de cu&ntilde;ado</em> con mi persona.
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo arranco mi intervenci&oacute;n, relativizo que 37 grados de temperatura m&aacute;xima en Toledo un 16 de julio sea excesivamente noticiable y encima que para hacerlo haya que tener a un periodista en la calle cont&aacute;ndolo. Pero con ello no menosprecio la informaci&oacute;n meteorol&oacute;gica. Al rev&eacute;s. Precisamente porque la respeto sobremanera, considero que el Servicio de Meteorolog&iacute;a de RTVE ya dispone de un espacio para contar con profesionalidad (y, por cierto, con creatividad e innovaci&oacute;n de unos a&ntilde;os a esta parte) todo lo relacionado con el tiempo atmosf&eacute;rico. Qu&eacute; tiempo hace y cu&aacute;l vamos a tener en los pr&oacute;ximos d&iacute;as, hacernos entender mejor el clima, etc. Pero salir de ese espacio especializado para cubrir otras franjas informativas solo debe ocurrir si verdaderamente est&aacute; justificado period&iacute;sticamente hablando.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hago es limitarme a introducir la cr&oacute;nica de datos con una relativizaci&oacute;n del concepto de alerta en un tiempo en el que la poblaci&oacute;n est&aacute; sobrealarmada, diciendo que efectivamente un d&iacute;a del Carmen en Toledo y Ciudad Real, 37 grados (&ldquo;NI fiebre en t&eacute;rminos de temperatura corporal&rdquo;) no es excesivamente sorprendente.
    </p><p class="article-text">
        Con ello no digo que no haga calor, ni menosprecio los efectos del mismo sobre determinada poblaci&oacute;n. Tampoco formo parte del sospechoso grupo de negacionistas. Me preocupa el cambio clim&aacute;tico y soy consciente de la gravedad del aumento de la temperatura del planeta, pero tambi&eacute;n me preocupa que se borren las fronteras del periodismo y m&aacute;s en una cadena p&uacute;blica. Porque eso es lo que yo me siento desde hace un cuarto de siglo: un servidor de lo p&uacute;blico a trav&eacute;s de la informaci&oacute;n en una RTVE que debe ser de y para todxs.
    </p><p class="article-text">
        Por eso concluyo que un periodista no debe (porque no sabe, adem&aacute;s) hacer una previsi&oacute;n meteorol&oacute;gica, ni explicar con precisi&oacute;n cient&iacute;fica qu&eacute; es una DANA. De la misma manera que un f&iacute;sico (un meteor&oacute;logo) no puede (o al menos no debe) decir lo que es noticia. Tenga o no un cu&ntilde;ado dentro.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, deseo mucha suerte a la meteor&oacute;loga M&oacute;nica L&oacute;pez en la inminente conducci&oacute;n del magac&iacute;n informativo de la ma&ntilde;ana en TVE, aunque lamento, eso s&iacute;, que en el camino se hayan merendado a los m&iacute;ticos y prestigiosos Desayunos. Malos tiempos para el periodismo&hellip; O no. Ya lo veremos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Ballesteros]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2020 21:05:03 +0000]]></pubDate>
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