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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alex Abenoza Peruga]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alex-abenoza-peruga/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alex Abenoza Peruga]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ayuso, la emancipación de los ricos y los conflictos territoriales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/ayuso-emancipacion-ricos-conflictos-territoriales_132_7916700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86b9019d-2aa0-41cc-b7e7-505c36e295c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ayuso, la emancipación de los ricos y los conflictos territoriales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las políticas de Ayuso perjudican a la mayoría que vivimos en otros territorios: perdemos empresas y empleos, falta de inversión y deterioro de los servicios públicos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No queremos guerras con otras comunidades pero Madrid seguir&aacute; bajando impuestos&rdquo;. Esto es lo que dec&iacute;a Isabel D&iacute;az Ayuso tras ser investida presidenta de la Comunidad de Madrid en agosto de 2019. Toda una declaraci&oacute;n de intenciones de lo que iba a venir en los a&ntilde;os siguientes. En 2019 nadie esper&aacute;bamos que una pandemia mundial con r&eacute;plicas econ&oacute;micas y sociales iba a azotar los cimientos del sistema y, mucho menos, que iba a ser utilizada por D&iacute;az Ayuso como caballo de Troya para desarrollar sus intenciones. 
    </p><p class="article-text">
        La frase de Ayuso, que en su momento pudo pasar desapercibida, parecer inocente o incluso bienintencionada para algunos, estaba cargada de contenido y recog&iacute;a el principal de los prop&oacute;sitos de su acci&oacute;n pol&iacute;tica: servir a los ricos, generando conflictos territoriales si es preciso. 
    </p><p class="article-text">
        Eso es precisamente lo que hemos vivido desde agosto de 2019 y de forma m&aacute;s intensa desde el inicio de la pandemia. En este tiempo ha tratado de convertirse en una suerte de hero&iacute;na del liberticidio frente a la agenda social y de protecci&oacute;n de la salud p&uacute;blica que ha impulsado el gobierno de coalici&oacute;n. Para ello ha recurrido a todas las tretas posibles: desde la adjudicaci&oacute;n de contratos a grandes empresas y multinacionales, hasta el maltrato de lo p&uacute;blico para justificar y profundizar la gesti&oacute;n privada, pasando por continuos alegatos a la bajada de impuestos. Para los ricos, claro est&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Ayuso dijo que no quer&iacute;a entrar en guerras con otras comunidades, pero entra. Defini&oacute; Madrid como &ldquo;Espa&ntilde;a dentro de Espa&ntilde;a&rdquo;, lanzando provocaciones y reflejando que para ella el resto de territorios no son m&aacute;s que parques tem&aacute;ticos que visitar en unas vacaciones. Las reducciones de impuestos a las rentas altas en la Comunidad de Madrid llevan a&ntilde;os generando una competencia desleal hacia otros territorios. Este es el llamado dumping fiscal, bajar impuestos para competir con el resto de autonom&iacute;as y llevar hacia Madrid empresas y grandes capitales, ahondando en los intensos desequilibrios territoriales que ya existen en nuestro pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas de Ayuso perjudican a la mayor&iacute;a que vivimos en otros territorios:&nbsp;perdemos empresas y empleos, falta de inversi&oacute;n y deterioro de los servicios p&uacute;blicos. Lo peor es que tampoco ofrece beneficios para la mayor&iacute;a de los y las madrile&ntilde;as. Y es que cuando se reducen impuestos a los que m&aacute;s tienen y cuando se rompe la progresividad del sistema fiscal, es la gente corriente la que lo sufre a trav&eacute;s de la debilitaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos. 
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia, que no es nueva, no propone otra cosa que la emancipaci&oacute;n de los ricos en todos los sentidos. Lo propone desde una &oacute;ptica de clase, siendo los que m&aacute;s tienen los que se benefician de esa bajada de impuestos, al tiempo que la gente corriente lo paga con el maltrato y la debilitaci&oacute;n de unos servicios p&uacute;blicos claves para reducir las desigualdades y cohesionar las capas de la sociedad. Esto provoca que las clases pudientes puedan llevar a sus hijos e hijas a colegios de pago mientras el alumnado de Carabanchel no tiene maestra sustituta cuando su tutora se pone enferma o que mientras los m&aacute;s favorecidos van a la cl&iacute;nica privada, la vecina de Vallecas espera durante 3 meses su visita al especialista. Por si esto fuera poco, esta estrategia tambi&eacute;n implica la secesi&oacute;n de los ricos desde una &oacute;ptica territorial, fomentado la insolidaridad entre Comunidades Aut&oacute;nomas, especialmente entre las m&aacute;s abundantes en recursos y las que menos, tambi&eacute;n entre las m&aacute;s pobladas y las m&aacute;s vac&iacute;as, agudizando los conflictos territoriales a base de deslealtad hacia el resto de instituciones. 
    </p><p class="article-text">
        Ayuso no duda en recurrir a un regionalismo elitista como mecanismo de confrontaci&oacute;n. Un regionalismo que no atiende las necesidades materiales de la gente corriente y que sirve de excusa para seguir favoreciendo a los ricos. Tambi&eacute;n se sube a la ola trumpista y lo hace a la par que cultiva el nacionalismo centralista con soflamas como &ldquo;Madrid, monarqu&iacute;a y Espa&ntilde;a son lo mismo&rdquo;. Frases que le sirven para desmenuzar y mostrarnos su proyecto de pa&iacute;s: un pa&iacute;s peque&ntilde;o donde s&oacute;lo caben unos pocos y donde se olvida de la Espa&ntilde;a plurinacional y diversa. Un pa&iacute;s en el que la monarqu&iacute;a sigue siendo clave de b&oacute;veda, sin&oacute;nimo y garant&iacute;a de desigualdades. Un pa&iacute;s en el que se da la espalda a los territorios despoblados y en el que los ricos se emancipan en todos los sentidos: desde la gente m&aacute;s acomodada hasta los territorios m&aacute;s pudientes. Y todo ello en nombre de la libertad. Libertad para el que se la pueda pagar, claro est&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La pandemia ha sido y va a seguir siendo utilizada por Ayuso para imponer el liberticidio y para hacer pol&iacute;tica de clase. Para la clase alta, por supuesto. Para bajar impuestos a los que m&aacute;s tienen y para seguir poniendo lo p&uacute;blico en sucias manos. Mientras la gente corriente, ansiosa por recuperar sus vidas prepandemia, aproveche el verano para evadirse, Ayuso har&aacute; de las suyas para servir a los poderosos. Todos los neoliberales han encontrado su shock para imponer su agenda y sus pol&iacute;ticas. El de Ayuso es el coronavirus.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alex Abenoza Peruga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/ayuso-emancipacion-ricos-conflictos-territoriales_132_7916700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 May 2021 09:04:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ayuso, la emancipación de los ricos y los conflictos territoriales]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Aragón, tierra de pactos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aragon-tierra-pactos_1_7848395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f475cde8-610c-4e95-aa2f-d6f68ca2d370_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Aragón, tierra de pactos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La derecha sólo está en las fotos de las élites, nunca cuando los pactos sociales significan avances y beneficios para el común. En España no empujaron los mayores avances sociales y en Aragón no hicieron nada por replicarlos y desarrollarlos</p></div><p class="article-text">
        La romantizaci&oacute;n y la mitificaci&oacute;n del pacto tiene un reservado en la cultura pol&iacute;tica de nuestro pa&iacute;s. Es una tradici&oacute;n que form&oacute; parte de ella en tiempos pasados que cobr&oacute; una fuerza idealista desde que nos la inyectaron en vena tras la muerte del dictador en 1975. La transici&oacute;n, el relato de &ldquo;las dos Espa&ntilde;as que cierran heridas&rdquo;, aunque antes una de las dos nos hubiera dejado helado el coraz&oacute;n, y los Pactos de la Moncloa de 1977, fueron los primeros puntales del mito de los grandes consensos.
    </p><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n, la cosa no iba a ser menos. Durante este tiempo, los pactos entre &eacute;lites fueron elevados a categor&iacute;a de hitos. Buen ejemplo de ello es el Pacto del Agua de 1992 y todas las obras fara&oacute;nicas que lleva aparejadas. Si a eso le sumamos que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en los distintos procesos electorales aragoneses no se han determinado mayor&iacute;as absolutas o suficientemente amplias y que, en este sentido, el mandato de las urnas ha obligado a las distintas fuerzas pol&iacute;ticas a negociar y alcanzar acuerdos conformando coaliciones de gobierno, desde determinados sectores se ha cultivado el mito de referirnos a Arag&oacute;n como tierra de pactos. Y es que en lo puramente parlamentario, cuando las urnas no determinan mayor&iacute;as absolutas en las distintas c&aacute;maras, las fuerzas pol&iacute;ticas se ven obligadas a subirse las mangas de la camisa y tratar de alcanzar acuerdos. No hay otra. 
    </p><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica siempre se han dado dos tipos de acuerdos o consensos. Los pactos por arriba; acuerdos entre &eacute;lites que en la inmensa mayor&iacute;a de casos eran meros repartos de poder sin contenido, y pactos por abajo; amplios consensos sociales que nac&iacute;an y se peleaban en las calles y acababan proyect&aacute;ndose en las instituciones, con mayor o menor fortuna y acierto, en forma de pol&iacute;ticas concretas o leyes con el objetivo de mejorar la vida de la gente. 
    </p><p class="article-text">
        La historia es caprichosa y recurrir a ella puede hacer que relatos glorificados pierdan color o se agrieten. Cuando se construyen mitos rom&aacute;nticos con el objetivo de generar un marco que perdure y sea dominante en el tiempo, siempre hay cosas que, o bien se ocultan o bien tienden a desvanecerse y olvidarse. Si viajamos al pasado, apreciamos que los mayores avances que se han dado en este pa&iacute;s son fruto de acuerdos y consensos sociales, siempre generados por abajo y por la izquierda, que han tenido r&eacute;plica en la instituci&oacute;n. No es casualidad que los sectores conservadores nunca hayan formado parte de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Tanto en Arag&oacute;n como en el conjunto del Estado, la derecha s&oacute;lo ha estado en los pactos de las &eacute;lites, pero nunca cuando los amplios consensos sociales se han traducido en acuerdos pol&iacute;ticos y leyes que supon&iacute;an ganar derechos. Cuando no faltaron fue en la reforma del art&iacute;culo 135 de la Constituci&oacute;n, acordado entre PSOE y PP ante el desconocimiento de la ciudadan&iacute;a, para imponer el austericidio mandatado por Bruselas y aprobado en el Congreso con <em>agosticidad</em> y alevos&iacute;a mientras el espa&ntilde;olito de a pie estaba sumido en la operaci&oacute;n retorno de las vacaciones de verano. Tampoco nos olvidamos del trasvase del Ebro de Aznar, con la connivencia del PP y sin contar con Arag&oacute;n; un acuerdo entre los poderes de Madrid y los feudos populares del litoral que daba la espalda al pueblo aragon&eacute;s y que se par&oacute; en la calle. 
    </p><p class="article-text">
        La derecha nunca ha estado en los pasos m&aacute;s importantes que ha dado nuestro pa&iacute;s. Mientras discut&iacute;an en el b&uacute;nker qu&eacute; hacer cuando muriera Franco, los sectores populares empujaban la democracia desde las calles. La derecha lleg&oacute; tarde. Lo mismo ocurri&oacute; con la Ley del divorcio en 1981, que cont&oacute; con el rechazo de los 10 diputados de Alianza Popular. M&aacute;s de lo mismo con el aborto y los derechos reproductivos de las mujeres en 1983. Ru&iacute;z Gallard&oacute;n, por aquel entonces diputado de Alianza Popular, lleg&oacute; a decir que esta ley recog&iacute;a el &ldquo;ego&iacute;smo de la madre&rdquo;. Llegaron tarde al matrimonio igualitario, pues en 2005 votaron no en el Congreso cuando hac&iacute;a a&ntilde;os que era una demanda social. En 2007 rechazaron una ley que ven&iacute;a para hacer justicia con el pasado, la Ley de Memoria Hist&oacute;rica que sali&oacute; adelante gracias al trabajo y esfuerzo de las asociaciones memorialistas y los partidos de izquierda. Por aquel entonces Casado llamaba &ldquo;carca&rdquo; a la izquierda y dec&iacute;a que &ldquo;estaba todo el d&iacute;a con las fosas de no s&eacute; qui&eacute;n&rdquo; y con &ldquo;la guerra del abuelo&rdquo;. A d&iacute;a de hoy siguen sin condenar el franquismo. Y contin&uacute;an comport&aacute;ndose como un freno, tambi&eacute;n en este a&ntilde;o 2021, en el que tampoco apoyaron la ley que legaliza la eutanasia. Son presos del pasado y de los privilegios de las &eacute;lites. 
    </p><p class="article-text">
        El ciclo electoral de 2019 signific&oacute; la entrada de la ultraderecha en la mayor&iacute;a de los parlamentos de este pa&iacute;s. Una ultraderecha que llegaba a las instituciones para romper los consensos m&aacute;s b&aacute;sicos, los que lleva impl&iacute;citos la democracia, y los que todo dem&oacute;crata deber&iacute;a defender, los consensos en torno a los Derechos Humanos que llevan d&eacute;cadas asentados en nuestra sociedad. La ultraderecha ha venido para tratar de acabar con la igualdad entre hombres y mujeres. Niegan las violencias machistas y niegan los derechos a las personas LGTB. Lanzan discursos y soflamas racistas y xen&oacute;fobas. Persiguen a dem&oacute;cratas y a personas que piensan diferente. Se oponen a la cooperaci&oacute;n internacional. Niegan el cambio clim&aacute;tico. Hasta han votado en contra de las medidas protectoras para hacer frente a la pandemia y sus consecuencias, como la aplicaci&oacute;n de los estados de alarma o los ERTE que protegen el empleo. Esto ocurre en todos los parlamentos, tambi&eacute;n en las Cortes de Arag&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Echar la vista atr&aacute;s no s&oacute;lo nos&nbsp;ayuda a conocer el presente, sino tambi&eacute;n a superar ciertos momentos de amnesia colectiva y a recuperar memoria. Cuando realizamos este ejercicio nos damos cuenta que los avances de este pa&iacute;s, nacidos de consensos sociales, siempre han llegado impulsados por los sectores populares y con acuerdos que se han dado por la izquierda. La derecha s&oacute;lo est&aacute; en las fotos de las &eacute;lites, nunca cuando los pactos sociales significan avances y beneficios para el com&uacute;n. En Espa&ntilde;a no empujaron los mayores avances sociales y en Arag&oacute;n no hicieron nada por replicarlos y desarrollarlos. Nunca han estado. Cuando te digan que &ldquo;Arag&oacute;n es tierra de pactos&rdquo; con el objetivo de ensalzarlos, a&ntilde;ade los matices.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alex Abenoza Peruga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aragon-tierra-pactos_1_7848395.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Apr 2021 20:53:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Aragón, tierra de pactos?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El coronavirus entiende de casas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/coronavirus-entiende-casas_132_7318698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74e90a25-c1e4-447f-beb3-eee394a991b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El coronavirus entiende de casas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Es patente que las malas condiciones económicas son un factor predisponente para tener más probabilidades de ser contagiado o de transmitir la enfermedad, por las condiciones que conlleva el trabajo o los hacinamientos en pisos"</p></div><p class="article-text">
        Fue la cadena de televisi&oacute;n alemana Deutsche Welle la que lo puso encima de la mesa en prime time: las altas cifras de contagios en Espa&ntilde;a se deben a la precariedad como modo de vida. Salarios bajos, empleo precario, explotaci&oacute;n laboral, trabajadores sin asegurar, imposibilidad de teletrabajo y elevado precio de la vivienda que nos obliga a compartir pisos y, en muchos casos, a vivir amontonados. 
    </p><p class="article-text">
        Esta pandemia ha alterado el planeta tal y como lo conoc&iacute;amos. Lo ha sacudido todo y nos ha puesto delante del espejo para que veamos c&oacute;mo emergen las carencias del mundo en el que habitamos, donde el d&oacute;nde vivimos, el c&oacute;mo vivimos y el en qu&eacute; condiciones vivimos, son factores determinantes para la salud y para las vidas de las personas. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la Covid19, es patente que las malas condiciones econ&oacute;micas son un factor predisponente para tener m&aacute;s probabilidades de ser contagiado o de transmitir la enfermedad, por las condiciones que conlleva el trabajo o los hacinamientos en pisos. Este es un hecho que a nivel de todo el pa&iacute;s se ha demostrado en las ciudades m&aacute;s grandes, donde se puede ver que los brotes o la incidencia es mayor en los barrios m&aacute;s humildes, con casas m&aacute;s peque&ntilde;as y hacinadas que en los barrios de renta m&aacute;s alta, donde es m&aacute;s sencillo hacer confinamientos dentro de las propias casas y existen mayores posibilidades y facilidades de teletrabajar.
    </p><p class="article-text">
        Hay m&uacute;ltiples estudios que demuestran la importancia del lugar de residencia en relaci&oacute;n con la calidad de vida y los determinantes de salud. Uno publicado en Estados Unidos hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o se&ntilde;alaba que, en varias ciudades de Estados Unidos, la esperanza de vida promedio en ciertas comunidades es de 20 a 30 a&ntilde;os menor que las que se encuentran a s&oacute;lo unos kil&oacute;metros de distancia. En general, las disparidades de salud se basan en una interacci&oacute;n de factores raciales, econ&oacute;micos, educativos y sociales.
    </p><p class="article-text">
        Por si esto fuera poco, el coronavirus ha sacado a relucir que no s&oacute;lo es determinante el c&oacute;digo postal, el pueblo, el barrio o la ciudad en la que vivimos, sino tambi&eacute;n un espacio tan &iacute;ntimo como la vivienda en la que habitamos. Y es que para mantener la distancia social se necesitan metros cuadrados y para poder ventilar se necesitan ventanas al exterior. No es lo mismo vivir en un apartamento que en una unifamiliar. No es lo mismo disponer de una habitaci&oacute;n para cada persona que compartir dormitorio. No es lo mismo tener espacios al aire libre, terrazas o jardines, que no tenerlos. No es lo mismo habitar una vivienda con ventanas al exterior que con ventanas a un patio interior o, en el peor de los casos, sin ventilaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este mismo sentido, se expresaba un estudio realizado este verano en Barcelona; &ldquo;La covid-19 no entiende de fronteras, pero se ceba con los entornos desfavorecidos&rdquo;, rezaba dicho informe. Es cierto que los que tienen un nivel de vida superior tambi&eacute;n pueden contagiarse, pero no es menos cierto que las probabilidades de contagio son menores. Esto es, cuanto peor sea el nivel de vida, cuanto m&aacute;s precario sea, m&aacute;s probabilidades de contagio. 
    </p><p class="article-text">
        Estas conclusiones vienen a reforzar la idea de que el nivel de vida, educativo, econ&oacute;mico y social determina el nivel de salud, y hasta la esperanza de vida de las personas. Nunca deber&iacute;a ser as&iacute;, pero en estos tiempos que corren, en los que la vivienda es sin&oacute;nimo de protecci&oacute;n, nadie puede quedarse en la calle, ni nadie deber&iacute;a vivir en infraviviendas. 
    </p><p class="article-text">
        Con la que est&aacute; cayendo, no es admisible que familias sufran desahucios sin alternativa habitacional. Es cierto que hay mecanismos como la ley aragonesa 10/2016 de medidas de emergencia social que ya proh&iacute;ben los desahucios sin alternativa habitacional para familias vulnerables, pero es imprescindible acabar con la burocracia que complica el cumplimiento de este derecho. Al mismo tiempo, ser&aacute; necesario ampliar los parques p&uacute;blicos de vivienda, fundamentales para poder garantizar alternativas habitacionales. Tambi&eacute;n es un avance el Real Decreto-ley que proh&iacute;be los desahucios de familias en situaci&oacute;n de vulnerabilidad mientras el estado de alarma permanezca vigente.&nbsp;Pero una vez se supere esta situaci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; hacemos? Es necesario avanzar hacia la prohibici&oacute;n de los desahucios m&aacute;s all&aacute; de la duraci&oacute;n del estado de alarma. Es una cuesti&oacute;n de salud, de justicia y de dignidad. 
    </p><p class="article-text">
        De aquellos polvos, estos lodos. Las pol&iacute;ticas austericidas derivadas de la crisis del 2008, se convierten en importantes desigualdades sociales que tienen su traslado, no s&oacute;lo en t&eacute;rminos de precariedad laboral, dificultad de acceso a una vivienda, debilitamiento de los servicios p&uacute;blicos o mayor pobreza infantil, sino que indirectamente estos factores redundan en una peor calidad de vida y una peor salud de determinados sectores de la poblaci&oacute;n. El canal de televisi&oacute;n alem&aacute;n sacaba a relucir a los datos de Eurostat para trasladar que &ldquo;los salarios anuales netos de una familia espa&ntilde;ola con dos hijos son, de media, 20.000 euros m&aacute;s bajos que en Alemania. Sin embargo, un estudio de Wohn-Magazin Magazyne muestra que un apartamento es solo un poco m&aacute;s barato en promedio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, es imprescindible acabar con las desigualdades sociales y econ&oacute;micas entre los barrios de una misma ciudad, para as&iacute; mejorar de una forma global y completa la calidad de vida de toda la ciudadan&iacute;a. Porque no solo hablamos de trabajo, acceso a la vivienda, proyectos de futuro, familia u ocio. Sino que todos los estudios que llevan casi una d&eacute;cada saliendo nos muestran una clara relaci&oacute;n entre desempleo y pobreza con una menor esperanza de vida.
    </p><p class="article-text">
        La vacuna ha sido la mejor noticia en lo que llevamos de a&ntilde;o. Un bal&oacute;n de ox&iacute;geno que nos permite ver m&aacute;s cerca la luz al final del t&uacute;nel. Pero no podemos enga&ntilde;arnos. La vacuna es el remedio al mal de la covid, a sabiendas que esta vacuna no ser&aacute; la soluci&oacute;n a todas las pandemias. Y es que, cient&iacute;ficos de todo el mundo alertan de que estas crisis sanitarias se repetir&aacute;n con mayor frecuencia. Aprendamos de &eacute;sta para minimizar los impactos de la pr&oacute;xima. As&iacute;, salvar vidas no depender&aacute; &uacute;nicamente de una vacuna que tarda un a&ntilde;o en desarrollarse. Seamos valientes y ataquemos lo estructural para garantizar derechos y protecci&oacute;n a toda la poblaci&oacute;n. Trabajemos con mirada larga para no seguir siendo un pa&iacute;s vulnerable ante la coyuntura. 
    </p><p class="article-text">
        Estos hechos hablan, muy claramente, de la necesidad de liderar pol&iacute;ticas sociales y progresistas para que no s&oacute;lo disminuyan las desigualdades sociales, se brinden mejores oportunidades laborales y, a la vez, que se garantiza el acceso a una vivienda digna, si no que Pero tambi&eacute;n nos piden una reflexi&oacute;n para que los determinantes de salud mejoren, de forma indirecta, con los innegables beneficios que ello conlleva. Queda claro que son necesarias dichas acciones pol&iacute;ticas, sobre todo, en estos tiempos de pandemia, para asegurar en definitiva, el bienestar y la salud de toda la sociedad, sin importar su renta, su c&oacute;digo postal, o barrio de residencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alex Abenoza Peruga, Alfonso Callejero Guillén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/coronavirus-entiende-casas_132_7318698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Mar 2021 15:09:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El coronavirus entiende de casas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Que caigan los impunes, los inviolables y los inmortales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/caigan-impunes-inviolables-inmortales_132_6489441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/179988c3-02b2-4989-a044-b5c336676d77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Que caigan los impunes, los inviolables y los inmortales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para que nuestra sociedad y nuestras instituciones sigan avanzando hacia la profundización de la democracia no es suficiente con acabar con esa sensibilidad de sentirse inmortales, sino que es necesario acotar la figura de la inviolabilidad y acabar con sus interpretaciones maximalistas</p></div><p class="article-text">
        En alg&uacute;n momento de la primera d&eacute;cada del nuevo siglo, cuatro hombres poderosos compartieron jornada de caza en la finca El Alam&iacute;n, situada en Santa Cruz de Retamar, en la provincia de Toledo. Un total de 1600 interminables hect&aacute;reas para recorrer y abatir perdices. Poder, dinero, felicidad y una afici&oacute;n compartida. &iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a salir mal?
    </p><p class="article-text">
        Esos cuatro hombres no eran otros que los l&iacute;deres de la patronal, Gerardo D&iacute;az Ferr&aacute;n y Arturo Fern&aacute;ndez, el expresident de las Islas Baleares por el PP, Jaume Matas, y Juan Carlos de Borb&oacute;n, por aquel entonces jefe del Estado. Cuatro hombres poderosos que compart&iacute;an jornada, afici&oacute;n por la caza y que posaban juntos ante una c&aacute;mara para inmortalizar el magn&iacute;fico d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Se desconoce la fecha en la que se celebr&oacute; la cacer&iacute;a, pero las especulaciones hablan de 2007. Momento glorioso para la &eacute;lite de nuestro pa&iacute;s, en la que campaban a sus anchas casi exentos de presi&oacute;n y en un contexto de felicidad econ&oacute;mica. En lo particular, tambi&eacute;n era un momento excepcional para estos cuatro hombres, pues se encontraban en el techo de unas carreras personales que no han dejado de tocar fondo. 
    </p><p class="article-text">
        Desde 2007 hasta diciembre de 2012, fecha en la que se public&oacute; la foto, ocurrieron muchas cosas en nuestro pa&iacute;s. Una crisis econ&oacute;mica, pol&iacute;tica e institucional, un movimiento popular, el 15M, que gritaba a las &eacute;lites &ldquo;no nos representan&rdquo; y una foto previa, de abril de 2012, en la que el monarca fugado posaba, rifle en mano, ante un elefante abatido en Botsuana. Mientras la ciudadan&iacute;a de nuestro pa&iacute;s pasaba calamidades enfrent&aacute;ndose a paro y desahucios, el jefe del Estado alimentaba sus <em>hobbys</em> y&eacute;ndose de safari al continente africano. La indignaci&oacute;n iba en aumento y el monarca se ve&iacute;a obligado a realizar un vergonzoso intento de lavado de imagen pidiendo perd&oacute;n, con la boca peque&ntilde;a, ante algunos medios de comunicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;stos no eran los &uacute;nicos cambios que se hab&iacute;an producido en nuestro pa&iacute;s. En 2007 la &eacute;lite privilegiada, entre la que se encontraban estos cuatro hombres, gozaba de una sensaci&oacute;n de inmortalidad ante los esc&aacute;ndalos, corruptelas y delitos. El sentimiento de impunidad de los privilegiados es algo que siempre me ha despertado curiosidad. En un pa&iacute;s de tradici&oacute;n judeocristiana, &iquest;no ser&iacute;a m&aacute;s habitual que las personas con responsabilidades p&uacute;blicas se sintieran culpables cuando cometen un error? O mejor dicho, &iquest;Cu&aacute;ndo roban? Pues no. Eso es lo que le ocurre a todo hijo de vecino, pero entre la corte y los cortesanos existe el sentimiento de impunidad. Pueden aceptar el cobro de comisiones ilegales, defraudar al fisco o meter la mano en la caja, y creerse inmortales. Cosas de las &eacute;lites.
    </p><p class="article-text">
        Destapada parte de la corrupci&oacute;n que infest&oacute; nuestro pa&iacute;s y, gracias al empuje popular, comenz&oacute; a debilitarse ese sentimiento de impunidad con el que operaban las &eacute;lites sin verg&uuml;enza alguna. Ni todo lo que deber&iacute;a, ni tan r&aacute;pido como nos gustar&iacute;a, a base de investigaciones y de manifestaciones, comenzaron a agrietarse algunos de los privilegios de los cortesanos. La corrupci&oacute;n lleg&oacute; a los juzgados y los amigos del rey, D&iacute;az Ferr&aacute;n, Arturo Fern&aacute;ndez y Jaume Matas acabaron en los tribunales, y los dos &uacute;ltimos, en la c&aacute;rcel. 
    </p><p class="article-text">
        Pasado el tiempo hemos conocido que los cuatro hombres de la foto no s&oacute;lo compart&iacute;an afici&oacute;n por la caza, sino tambi&eacute;n una virtuosa capacidad para cruzar la l&iacute;nea roja y para moverse con facilidad en los terrenos m&aacute;s oscuros. Las noticias e informaciones sobre los esc&aacute;ndalos y las presuntas corruptelas de Juan Carlos de Borb&oacute;n ya han pasado de los tabloides a los juzgados. Por el momento, son investigados por la Fiscal&iacute;a de Ginebra, la Audiencia Nacional y la Fiscal&iacute;a Anticorrupci&oacute;n. Casi nada.
    </p><p class="article-text">
        El sentimiento de impunidad con el que los corruptos campaban a sus anchas no apareci&oacute; por casualidad. Es cierto que est&aacute; en el ADN de las &eacute;lites, pero en buena parte este sentimiento ha sido alimentado por el silencio medi&aacute;tico y por &ldquo;el mirar para otro lado&rdquo; que durante a&ntilde;os han practicado buena parte de los medios de comunicaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s. La presi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a y el desmantelamiento de tramas corruptas ha sido clave para que este sentimiento de impunidad se resquebraje. Es un paso, pero no es suficiente. 
    </p><p class="article-text">
        Para que nuestra sociedad y nuestras instituciones sigan avanzando hacia la profundizaci&oacute;n de la democracia no es suficiente con acabar con esa sensibilidad de sentirse inmortales, sino que es necesario acotar la figura de la inviolabilidad y acabar con sus interpretaciones maximalistas. Es un esc&aacute;ndalo que se retuerza y se estire la ley para que la inviolabilidad judicial llegue a casi todas las facetas de la vida del monarca cuando &eacute;sta deber&iacute;a limitarse a las competencias puramente institucionales. 
    </p><p class="article-text">
        En pleno siglo XXI la democracia deber&iacute;a llegar a todas las instituciones del Estado, tambi&eacute;n a su jefatura. Para ello es imprescindible que si el jefe del Estado comete un delito responda ante la Justicia y sea apartado de sus funciones como cualquier ciudadano. Pero mientras la forma pol&iacute;tica del Estado siga siendo una monarqu&iacute;a esto no ser&aacute; posible y la justicia y la igualdad seguir&aacute;n siendo una apariencia. 
    </p><p class="article-text">
        En la nochebuena de 2011, al tiempo que conoc&iacute;amos multitud de esc&aacute;ndalos y corruptelas de I&ntilde;aki Urdangar&iacute;n, su suegro, Juan Carlos de Borb&oacute;n, cargado de desfachatez, se dirig&iacute;a a los espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas en su tradicional discurso de Navidad exigiendo ejemplaridad y diciendo que pod&iacute;amos estar tranquilos, que la justicia es igual para todos. Se dice que el tiempo pone a cada uno en su sitio, pero en este caso no es suficiente. Debe hacerlo la justicia. El tiempo nos deja recuerdos, im&aacute;genes y palabras que nos alegran, nos emocionan o, como en este caso, nos indignan. Despu&eacute;s de casi nueve a&ntilde;os desde ese discurso, el tiempo ha puesto de manifiesto que el exrey no estaba en condiciones de exigir ejemplaridad a nadie. Tambi&eacute;n que la justicia no es igual para todos. Y es que, cae el desgraciado que roba para comer, el que ocupa el piso vac&iacute;o de un banco porque no tiene un techo donde vivir o, incluso, si me apuran, los Matas, Fern&aacute;ndez y D&iacute;az Ferran. Pero en el caso de que el apellido sea Borb&oacute;n, todo es distinto.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alex Abenoza Peruga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/caigan-impunes-inviolables-inmortales_132_6489441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Dec 2020 22:37:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Que caigan los impunes, los inviolables y los inmortales]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martin Luther King tenía razón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/martin-luther-king-tenia-razon_132_6428883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44ac36b9-e046-4f74-9f9c-687a9f802e2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martin Luther King tenía razón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En estos tiempos en los que toca mojarse aún hay algunos que juegan a las equidistancias y tratan de tender puentes con el adversario político que trata de derribarles</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Llega el momento en el que el silencio es una traici&oacute;n&rdquo;. As&iacute; hablaba Martin Luther King al pueblo estadounidense cuando defend&iacute;a los derechos civiles, especialmente de la poblaci&oacute;n negra, en tiempos de amenazas y retrocesos. La d&eacute;cada de los sesenta en los Estados Unidos fue un tiempo complejo de persecuciones y agitaciones, pero tambi&eacute;n de nuevos vientos que tra&iacute;an respuestas, nuevas ideas e intentos de rupturas con las din&aacute;micas del pasado que operaban bajo el &ldquo;siempre ha sido as&iacute;&rdquo;. Protestas contra la Guerra de Vietnam, por los derechos civiles y de las personas negras o el apogeo y consolidaci&oacute;n del rock and roll marcaban un antes y un despu&eacute;s que pon&iacute;a en manifiesto que no eran tiempos para equidistancias. 
    </p><p class="article-text">
        Si te callabas ante las violaciones de derechos que sufr&iacute;a una parte de la poblaci&oacute;n, estabas con el opresor. Eso es lo que trasladaba Martin Luther King a sus compatriotas. Cuando sobrevuelan amenazas y retrocesos hay que tomar parte. En los momentos hist&oacute;ricos y complicados, en los momentos de agitaci&oacute;n en los que tambi&eacute;n crece la polarizaci&oacute;n, mojarse es una necesidad. 
    </p><p class="article-text">
        La covid ha hecho que el mundo, tal y como lo conocemos, se resquebraje. Nos ha tra&iacute;do una crisis sanitaria, econ&oacute;mica y social que est&aacute; haciendo que el sistema se tambalee en todos los sentidos. En nuestro pa&iacute;s ha coincidido con una latente crisis pol&iacute;tica e institucional que ha provocado un incremento de la polarizaci&oacute;n a niveles muy elevados. 
    </p><p class="article-text">
        El primer gobierno de coalici&oacute;n tras la restauraci&oacute;n de la democracia trabaja para trazar una salida a la crisis distinta a la de 2008, la monarqu&iacute;a se desmorona entre comisiones ilegales, testaferros, corruptelas y exreyes que huyen, la Uni&oacute;n Europea corrige las pol&iacute;ticas del pasado d&aacute;ndonos la raz&oacute;n en que hab&iacute;a otra forma de hacer las cosas y que la pasada crisis no fue una crisis sino una estafa. Entre tanto, una derecha echada al monte y alineada con la monarqu&iacute;a y el poder judicial para erosionar a los gobiernos progresistas, trata de imponernos un modelo fracasado y trata de derribar gobiernos para recuperar la parte de poder que no tienen. Los hombres de la troika que amenaza nuestros derechos ya no visten de negro, ahora visten de azul, de naranja y de verde.
    </p><p class="article-text">
        Fue a Ayuso a quien se le escap&oacute; que el Madrid del PP, Ciudadanos y Vox, el poder judicial y la monarqu&iacute;a actuaban como un bloque para tratar de torpedear la acci&oacute;n del Gobierno de coalici&oacute;n progresista. Mientras Ayuso secuestra la Comunidad de Madrid para utilizarla como ariete contra el Gobierno, los de Casado, Arrimadas y Abascal escupen insultos en el Congreso de los Diputados y utilizan las redes y televisiones para amenazar, azuzar e incendiar el ambiente en un todo vale contra el Gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        La izquierda utiliza su espacio en los gobiernos para impulsar pol&iacute;ticas pensando en el com&uacute;n y la derecha utiliza todas sus armas para recuperar el Gobierno a toda costa, a las bravas si es preciso. En esta guerra de trincheras en la que el ambiente se tensa, nos toca tomar parte. O recortar y privatizar o fortalecer lo p&uacute;blico. O apuntalar un sistema carcomido que se desmorona o avanzar hacia una democracia m&aacute;s justa, m&aacute;s fuerte y m&aacute;s moderna. O una salida de la crisis al servicio de las &eacute;lites privilegiadas o una salida de la crisis con m&aacute;s derechos para el com&uacute;n. No hay lugar para las equidistancias. El &ldquo;s&iacute; pero no&rdquo; y el &ldquo;contigo pero con ellos&rdquo; no son posibles. 
    </p><p class="article-text">
        En estos tiempos en los que toca mojarse a&uacute;n hay algunos que juegan a las equidistancias y tratan de tender puentes con el adversario pol&iacute;tico que trata de derribarles. No son tiempos de ideolog&iacute;as, son tiempos de unidad y consensos, nos dicen. &iquest;Unidad de qui&eacute;nes? &iquest;Consensos para qu&eacute;? La respuesta a estas preguntas est&aacute; en la ideolog&iacute;a. Quienes utilizan los acuerdos y consensos para minimizarla, lo hacen con la intenci&oacute;n de bloquear cambios. Si queremos avanzar no podemos alcanzar acuerdos con quienes nos quieren hacer retroceder. En una situaci&oacute;n como esta el consenso act&uacute;a como una trampa, como un freno que aprieta para impedir que los tiempos avancen. 
    </p><p class="article-text">
        Viene un a&ntilde;o 2021 duro con un invierno y una primavera que no van a ser nada sencillos. Los presupuestos, tanto los del Estado como los de Arag&oacute;n, son la primera herramienta que tienen los gobiernos para marcar el rumbo, no s&oacute;lo del pr&oacute;ximo a&ntilde;o, sino de la pr&oacute;xima d&eacute;cada, y dibujar el camino de una recuperaci&oacute;n al servicio de la gente, poniendo fin a la era de la austeridad y abriendo un nuevo tiempo de fortalecimiento de lo p&uacute;blico. Despu&eacute;s habr&aacute; que impulsar medidas y aprobar nuevas leyes para garantizar derechos en un contexto de crisis al tiempo que la derecha permanecer&aacute; instalada en el jaleo, el alboroto y el mot&iacute;n con el &uacute;nico &aacute;nimo de tensar y bloquear. 
    </p><p class="article-text">
        En este mientras tanto es fundamental que los partidos que gobiernan elijan bien a sus aliados para sacar adelante las cuentas y las leyes. El Gobierno de Espa&ntilde;a, conformado por dos fuerzas, Unidas Podemos y PSOE, que no tienen mayor&iacute;a parlamentaria, ya ha decidido que buscar&aacute; respaldo y acuerdos con las fuerzas pol&iacute;ticas que hicieron posible la investidura. En Arag&oacute;n, donde el Gobierno cuenta con mayor&iacute;a parlamentaria, no deber&iacute;a haber mayores problemas, por mucho que alg&uacute;n grupo de la oposici&oacute;n insista en busca de visibilidad. Hasta la fecha, Ciudadanos ya ha demostrado ser capaz de firmar un papel en blanco para poder salir en la foto. La clave est&aacute; en que los gobernantes respeten las mayor&iacute;as que les allanaron el camino al ejecutivo y que aseguran pol&iacute;ticas progresistas, y que no se despisten para jugar a posicionarse en puntos intermedios.
    </p><p class="article-text">
        En estos tiempos agitados y en estos momentos complejos los gobiernos tendr&aacute;n que mojarse. Mojarse para elegir aliados. Mojarse para consolidar las mayor&iacute;as que garantizan pol&iacute;ticas progresistas. Mojarse para fortalecer lo p&uacute;blico y para proteger a la gente corriente. Con mirada larga y con ambici&oacute;n. Y es que Martin Luther King ten&iacute;a raz&oacute;n. Cuando las cosas se ponen feas no hay lugar para titubeos, silencios o equidistancias.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alex Abenoza Peruga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/martin-luther-king-tenia-razon_132_6428883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Nov 2020 21:49:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martin Luther King tenía razón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ocurrencias y traiciones: las aportaciones de la derecha a la crisis del coronavirus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/opinion-ocurrencias-traiciones-aportaciones-derecha-crisis-coronavirus_132_6153457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62692c88-6a81-46db-9d32-e5fb88a9c249_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ocurrencias y traiciones: las aportaciones de la derecha a la crisis del coronavirus"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En la última década hemos visto como los que presumían de patriotas con pulsera en la muñeca utilizaban los gobiernos para saquearnos, debilitar lo público en favor de lo privado y ponerle las cosas fáciles a los que tributaban en paraísos fiscales"</p></div><p class="article-text">
        En algunas partes del mundo reivindicarse como patriota implica defender los intereses del conjunto del pa&iacute;s por encima de todo. As&iacute; ocurre en Francia, y as&iacute; lo recoge su himno, el Chant de guerre pour l'arm&eacute;e du Rhin, la popular Marsellesa, que recuerda con resentimiento al Marqu&eacute;s de Bouill&eacute; por haber entorpecido, con el objetivo de mantener los privilegios de una minor&iacute;a, colaboraci&oacute;n con Inglaterra incluida, el camino del pueblo franc&eacute;s hacia la libertad, la igualdad y la fraternidad.
    </p><p class="article-text">
        Si en Espa&ntilde;a hab&iacute;a algo que uniera a toda la ciudadan&iacute;a y que nos hiciera sentir orgullosos de nuestro pa&iacute;s era la sanidad p&uacute;blica. Y es que cuando las personas sentimos que lo p&uacute;blico nos respalda y nos protege, nos sentimos amparados por nuestro pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima d&eacute;cada hemos visto como los que presum&iacute;an de patriotas con pulsera en la mu&ntilde;eca utilizaban los gobiernos para saquearnos, debilitar lo p&uacute;blico en favor de lo privado y ponerle las cosas f&aacute;ciles a los que tributaban en para&iacute;sos fiscales. Con una mano nos ense&ntilde;aban la pulsera y con la otra nos atizaban. Para la derecha de nuestro pa&iacute;s la patria no es m&aacute;s que un arma arrojadiza. Un elemento del que apropiarse y utilizar para golpear a todo aquel que piensa diferente. Alzan banderas, se dan golpes en el pecho y acusan a todo aquel que no les sigue de fel&oacute;n y de traidor.
    </p><p class="article-text">
        La crisis provocada por el maldito coronavirus nos ha ense&ntilde;ado algunas lecciones, entre ellas que nunca m&aacute;s podemos soportar recortes ni privatizaciones de servicios p&uacute;blicos, pues cuando vienen mal dadas es lo p&uacute;blico lo que nos salva el pellejo. Pero esta crisis, aparte de para aprender de los errores del pasado, tambi&eacute;n ha servido para poner a cada uno en su sitio. 
    </p><p class="article-text">
        Los mismos que agitan la bandera son los mismos que nos abandonan. Ocurrencias han sido poner en manos de telepizza la alimentaci&oacute;n de los escolares, las cartillas covid, subvencionar a los toreros con el dinero que deb&iacute;a servir para contratar sanitarios, adjudicar el servicio de rastreo del virus a empresas privadas, servir bocadillos de calamares en actos multitudinarios en el hospital de IFEMA como hicieron Ayuso y Almeida, as&iacute; como las llamadas a salir de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud que hizo Abascal. Ocurrencias muy ocurrentes que siempre van encaminadas hacia el mismo horizonte: debilitar lo p&uacute;blico y fortalecer el negocio privado. O lo que es lo mismo, reducir tus derechos mientras enriquecen a las &eacute;lites privilegiadas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero todo no queda ah&iacute;. Hace unas semanas, al tiempo que el Gobierno de coalici&oacute;n progresista negociaba en Europa un acuerdo para reaccionar de forma coordinada ante la crisis sanitaria, econ&oacute;mica y social provocada por el coronavirus que no contara con la persecuci&oacute;n de los hombres de negro, la derecha patria se alineaba con el sector de los pa&iacute;ses del norte, los denominados &ldquo;frugales&rdquo; liderados por Holanda, para tratar de que los fondos que llegaran a Espa&ntilde;a estuvieran condicionados a reformas, o lo que es lo mismo, a recortes. Quer&iacute;an que viajaramos a 2010, al ciclo de la austeridad, para poner palos en las ruedas de la acci&oacute;n del Gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        En el PP son expertos en hacer que la ciudadan&iacute;a de este pa&iacute;s pase verg&uuml;enza. Nos sacaron los colores cada vez que ve&iacute;amos la detenci&oacute;n y el encarcelamiento de representantes pol&iacute;ticos, cuando nos enteramos que guardaban su dinero en Suiza, y ahora nos la vuelve a hacer pasar mientras sostienen la bandera holandesa con una pulsera rojigualda en la mu&ntilde;eca. Son patriotas fake, patrioteros, que hacen gala de su deslealtad al pa&iacute;s sin sonrojarse. 
    </p><p class="article-text">
        Por si fuera poco, y cuando pens&aacute;bamos que esto ya no pod&iacute;a ir m&aacute;s all&aacute;, las ocurrencias y las deslealtades siguen en aumento. La &uacute;ltima en llegar ha sido el anuncio de la ultraderecha de presentar una moci&oacute;n de censura urgente para derribar al Gobierno. Urgente, pero esperan a que pase el verano para registrarla. Abascal ya es una caricatura de s&iacute; mismo. El autoproclamado l&iacute;der de &ldquo;la Espa&ntilde;a que madruga&rdquo; retrasando la urgente moci&oacute;n porque se tiene que ir de vacaciones. Una ocurrencia que lejos de aportar algo para mejorar la vida de la gente, es una deslealtad al conjunto del pa&iacute;s, pues tratar de profundizar una crisis pol&iacute;tica y de gobierno en medio del hurac&aacute;n que genera una crisis sanitaria, econ&oacute;mica y social de este calado, y tambi&eacute;n institucional con la huida al extranjero de Juan Carlos de Borb&oacute;n, no es la mejor idea. As&iacute; parece que se lo dir&aacute;n el resto de fuerzas pol&iacute;ticas cuando Abascal defienda su moci&oacute;n post-vacacional en el Congreso de los Diputados. 
    </p><p class="article-text">
        Una &uacute;ltima ocurrencia y una &uacute;ltima traici&oacute;n que no esconde otra cosa que la lucha por la hegemon&iacute;a en el bloque de la derecha. Una vez m&aacute;s, los intereses partidistas por encima de los intereses del pa&iacute;s. La derecha y la ultraderecha no s&oacute;lo no han aportado nada para ayudar a la ciudadan&iacute;a y para mejorar el pa&iacute;s durante esta crisis, sino que no han tenido verg&uuml;enza en demostrar su partidismo, patrioterismo y sus intereses de clase poniendo lo p&uacute;blico en manos de los de siempre. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras unos, por meros intereses particulares, juegan a emular al Marqu&eacute;s de Bouill&eacute;, otros ponen en el centro la defensa de lo com&uacute;n y de la &ldquo;res p&uacute;blica&rdquo;, la cosa p&uacute;blica, como protecci&oacute;n del inter&eacute;s general. Y es que, sin hospitales dignos, sin pensiones, sin derechos laborales o sin unos servicios p&uacute;blicos fuertes que nos igualen a todos, la patria no es nada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alex Abenoza Peruga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/opinion-ocurrencias-traiciones-aportaciones-derecha-crisis-coronavirus_132_6153457.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2020 20:46:08 +0000]]></pubDate>
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