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    <title><![CDATA[elDiario.es - Míriam Alía Prieto]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miriam-alia-prieto/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Míriam Alía Prieto]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Dar la mano a un ser querido en su último momento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dar-mano-querido-ultimo-momento_129_6153647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88e9cffd-b89b-4251-87db-17ba5f75015b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dar la mano a un ser querido en su último momento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Isabel consiguió una cosa que no tiene que ver con los circuitos, pero sí con la sensación de seguridad en el trabajo y con lo más profundo de la acción humanitaria</p></div><p class="article-text">
        De acuerdo a la Ley de Prevenci&oacute;n de riesgos laborales en Espa&ntilde;a, para una adecuada actuaci&oacute;n preventiva, el trabajador tiene derecho a:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Ser informado directamente de los riesgos para su salud y seguridad y de las medidas preventivas adoptadas, incluidas las previstas para hacer frente a situaciones de emergencia, as&iacute; como a disponer de las medidas de protecci&oacute;n espec&iacute;ficas cuando por sus propias caracter&iacute;sticas personales o estado biol&oacute;gico conocido o incapacidad f&iacute;sica, ps&iacute;quica o sensorial, sean especialmente sensibles a determinados riesgos derivados del trabajo&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Ser consultados y participar en todas las cuestiones que afecten a la seguridad y a la salud en el trabajo. Los trabajadores tendr&aacute;n derecho a efectuar propuestas al empresario y a los &oacute;rganos de participaci&oacute;n y representaci&oacute;n (delegados de prevenci&oacute;n, comit&eacute; de seguridad y salud), a trav&eacute;s de quienes se ejerce su derecho a participar&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        De hecho, los trabajadores tienen derecho a interrumpir su actividad y si fuera necesario abandonar el lugar de trabajo, cuando consideren que dicha actividad entra&ntilde;a un riesgo grave e inminente para su vida o su salud.&nbsp;Sin embargo, el personal sanitario y no sanitario de los centros asistenciales permaneci&oacute; en sus puestos de trabajo, incluso en una situaci&oacute;n de d&eacute;ficit de material de protecci&oacute;n y con un riesgo evidente para su salud. Un riesgo que se ha traducido en tasas de contagio en el personal de hasta el 37%, como en el Hospital Universitario Pr&iacute;ncipe de Asturias (HUPA) de Alcal&aacute; de Henares. Mientras el n&uacute;mero de enfermos crec&iacute;a, el personal y el espacio disponible para atender a estos pacientes era cada vez menor. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo garantizar la seguridad en el trabajo en una situaci&oacute;n de falta de personal y espacios y escasez generalizada de material de protecci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;l es el valor a&ntilde;adido de una organizaci&oacute;n como M&eacute;dicos Sin Fronteras (MSF) en un contexto de pandemia, donde las necesidades son las mismas en todas partes y hay una competici&oacute;n por los recursos humanos y materiales, justo lo que MSF no puede garantizar en este caso?
    </p><p class="article-text">
        Cuando propusimos las extensiones extra hospitalarias en pabellones deportivos, lo hicimos con tres objetivos. El primero era descargar las unidades de emergencias y hospitalizaci&oacute;n y dotar de un espacio digno a los pacientes moderados. El segundo era aliviar en cierta medida la falta de personal, mediante el aislamiento por cohorte en espacios di&aacute;fanos, donde los pacientes, todos confirmados para COVID-19, pod&iacute;an ser observados en todo momento de forma directa por un equipo m&aacute;s reducido, garantizando la provisi&oacute;n de cuidados y la detecci&oacute;n de complicaciones subsidiarias de traslado urgente. Y por &uacute;ltimo, y no por ello menos importante, establecer un circuito y unos protocolos de prevenci&oacute;n y control de infecci&oacute;n que permitieran al personal trabajar de forma segura. Y todo esto, teniendo en cuenta que no pod&iacute;amos ofrecer ni m&aacute;s personal, ni m&aacute;s material de protecci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El Pabell&oacute;n Rector Gala fue cedido por la Universidad de Alcal&aacute; para convertirse en un espacio medicalizado. La disposici&oacute;n de dos pabellones conectados, junto con su cercan&iacute;a al hospital, hac&iacute;an este espacio perfecto para establecer un circuito &ldquo;todo o nada&rdquo; (sin zonas mixtas, es decir solo zonas con uso de equipo de protecci&oacute;n individual o zonas sin su uso), similar al que utilizamos en los centros de tratamiento de &eacute;bola. Adem&aacute;s, su estructura interna, con abundante luz natural, anchos pasillos, salas independientes y parte de las paredes en cristal permitieron la creaci&oacute;n de un espacio amable tanto para los pacientes, como para sus familiares, a los que se les facilit&oacute; las visitas en casos excepcionales. Para el personal, que ven&iacute;a del HUPA, la adaptaci&oacute;n no fue f&aacute;cil al principio. 
    </p><h3 class="article-text">Un sistema estricto &ldquo;todo o nada&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Toda la zona del pabell&oacute;n era zona donde hab&iacute;a que trabajar con el equipo de protecci&oacute;n individual (EPI) completo. Nadie entraba sin EPI, pero sobre todo y m&aacute;s importante, nadie sal&iacute;a con ninguna pieza del EPI. Con un &iacute;ndice de contagio de personal tan elevado en el hospital, y con la continua escasez de EPI, establecer una relaci&oacute;n de disciplina y confianza a partes iguales fue lo m&aacute;s dif&iacute;cil. Fue mucho m&aacute;s sencillo con el personal que se incorporaba directamente al pabell&oacute;n sin pasar por el hospital, porque sorprendentemente, un circuito m&aacute;s estricto, y a priori m&aacute;s dif&iacute;cil de seguir, result&oacute; ser m&aacute;s c&oacute;modo para los trabajadores. 
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas de nuestra actividad en el Pabell&oacute;n Rector Gala, tuve la oportunidad de hablar con el equipo. De lo que me transmitieron me qued&eacute; con dos cosas esenciales. La primera era que, a pesar del cansancio y del miedo que muchos hab&iacute;an pasado, estaban dispuestos a seguir trabajando en COVID-19, pero prefer&iacute;an hacerlo en el pabell&oacute;n y no en el hospital. En el hospital a&uacute;n hab&iacute;a gente que no respetaba esta disciplina de todo o nada, tanto en la utilizaci&oacute;n de EPI, como en los circuitos. Un sistema como el del pabell&oacute;n no dejaba margen a saltarse las normas y pasar desapercibido. Pero en el hospital, con todas las unidades no COVID-19 y todos los servicios transversales compartidos, era mucho m&aacute;s dif&iacute;cil establecer circuitos estrictos. 
    </p><p class="article-text">
        La segunda, y quiz&aacute; la m&aacute;s importante, es que esa disciplina y ese respeto a los protocolos no depend&iacute;a solo del espacio f&iacute;sico, sino de que hab&iacute;a una persona dedicada a formar, supervisar y organizar el sistema en todo momento. Esa persona era Isabel, la supervisora de Enfermer&iacute;a del Pabell&oacute;n Rector Gala. Una valiente que se ofreci&oacute; voluntaria para trabajar en el pabell&oacute;n, cuando se enter&oacute; de que MSF iba a ponerlo en marcha. Isabel es socia nuestra hace muchos a&ntilde;os, y nunca pens&oacute; que acabar&iacute;a trabajando con nosotros en su propio hospital. Ella estuvo cada d&iacute;a, al lado de cada persona que empezaba a trabajar en el pabell&oacute;n, incluyendo personal sanitario y no sanitario, como el de limpieza, tan importante y a menudo tan olvidado. Ella se convirti&oacute; en la garant&iacute;a de continuidad de un sistema basado en nuestra experiencia en otras epidemias, cuando nuestro equipo tuvo que dedicarse a otra poblaci&oacute;n olvidada: las personas mayores de las residencias. Un sistema, estricto, pero simple; incomodo al principio, pero mucho m&aacute;s f&aacute;cil de interiorizar. Un sistema, en definitiva, que contuvo la infecci&oacute;n entre el personal, y les dio seguridad. 
    </p><p class="article-text">
        Pero sobre todo, Isabel consigui&oacute; una cosa que no tiene que ver con los circuitos, pero s&iacute; con la sensaci&oacute;n de seguridad en el trabajo y con lo m&aacute;s profundo de la acci&oacute;n humanitaria. Consigui&oacute; que un sistema que se basa en la distancia f&iacute;sica y el material de protecci&oacute;n para el personal, contribuyera a seguir poniendo en el centro a los pacientes y sus familias. Humanizar los cuidados, tanto f&iacute;sicos como emocionales, y acompa&ntilde;ar a los enfermos en ese camino tan duro, tan cargado de miedo, soledad e incertidumbre. Y acompa&ntilde;arlos en todo momento, hasta su recuperaci&oacute;n o, en algunos casos, hasta su muerte. No pudimos salvar a todos, pero todas las personas que fallecieron en el Pabell&oacute;n Gala pudieron recibir una visita de sus familias, de forma segura. Y ese gesto tan simple, poder dar la mano a un ser querido en su &uacute;ltimo momento, decir adi&oacute;s, eso, que no salva vidas, es tan importante como el mejor de los circuitos o el EPI m&aacute;s seguro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Míriam Alía Prieto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dar-mano-querido-ultimo-momento_129_6153647.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2020 20:16:14 +0000]]></pubDate>
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