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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marina Rodríguez Martínez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marina-rodriguez-martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marina Rodríguez Martínez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El derecho a la educación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecho-educacion_129_6178243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e62772b-659f-4ba5-a219-26188cbdef71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El derecho a la educación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La educación privada-concertada nace en nuestro país en los años 80 como una solución provisional a la imposibilidad de atender la demanda de escolarización por parte de la institución pública</p></div><p class="article-text">
        Hace ya tiempo se ha ido imponiendo un argumento que encierra una falacia, y su &ldquo;aparente evidencia&rdquo; prevalece a su &ldquo;sencillo desenmascaramiento&rdquo;. Ha hecho mella en pol&iacute;ticos de diferente signo, liberales, neoliberales e incluso progresistas; entre padres y madres; tambi&eacute;n entre docentes, incluso de la educaci&oacute;n p&uacute;blica, porque es de educaci&oacute;n de lo que trata este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        El argumento es: <em>Los padres tienen derecho a elegir la educaci&oacute;n que quieren para sus hijos y as&iacute; lo recoge la Constituci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        Innegable, los padres tienen derecho a elegir la educaci&oacute;n que quieren para sus hijos, y por eso las sociedades plurales y democr&aacute;ticas les ofrecen las opciones de educaci&oacute;n p&uacute;blica o privada, entre las que seleccionar la m&aacute;s af&iacute;n a sus creencias, acorde a sus valores o cercana a sus casas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no dice la Constituci&oacute;n es que las opciones privadas hayan de ser financiadas con dinero p&uacute;blico. Por eso, la exigencia de ese derecho de elecci&oacute;n avalado por la Constituci&oacute;n, se convierte en una falacia cuando lo que va impl&iacute;cito es el derecho a que se les subvencione lo &ldquo;privado&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; tendr&iacute;an que subvencionarnos un transporte privado, al que optamos libremente, con dinero p&uacute;blico?, &iquest;podr&iacute;amos exigir la financiaci&oacute;n de la consulta m&eacute;dica privada, a la que acudimos libremente, a cargo del erario?, &iquest;se entender&iacute;a la exigencia del derecho a elegir ese taxi o este m&eacute;dico &nbsp;subvencionados de esa manera?
    </p><p class="article-text">
        Lo que resulta claro en cualquier otro sector se ha trastocado tanto en el &aacute;mbito educativo que ahora estamos en un callej&oacute;n sin salida: la educaci&oacute;n privada-concertada, obligatoria (Primaria y ESO) y no obligatoria (Infantil y Bachillerato). La educaci&oacute;n privada-concertada nace en nuestro pa&iacute;s en los a&ntilde;os 80 como una soluci&oacute;n provisional a la imposibilidad de atender la demanda de escolarizaci&oacute;n por parte de la instituci&oacute;n p&uacute;blica y de construir centros en unos plazos m&iacute;nimos. Cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s, la concertada es una realidad consolidada y en continuo crecimiento, a pesar de las paradojas que su sostenimiento provoca, por ejemplo, la concesi&oacute;n de suelo p&uacute;blico para construir colegios concertados, m&aacute;s habitual de lo que podr&iacute;a pensarse, &nbsp;o negar nuevas l&iacute;neas educativas en la p&uacute;blica que sin embargo engordan a la concertada. 
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, derecho a elegir, s&iacute;; exigencia de subvenci&oacute;n p&uacute;blica si se opta por la v&iacute;a privada, no. Esto ser&iacute;a suficiente para disolver la falacia que entra&ntilde;a la privada-concertada. Sin embargo, esta pugna entre la escuela p&uacute;blica y la concertada dura m&aacute;s de lo que hubiera sido deseable y hay algunos argumentos que pueden alumbrar el escenario en el que estamos para comprenderlo mejor.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primero tiene que ver con lo que podr&iacute;amos llamar jerarqu&iacute;a de derechos. Suele quedar oculto que por encima del derecho de los padres a &ldquo;elegir&rdquo; est&aacute; el derecho de los ni&ntilde;os y j&oacute;venes a &ldquo;recibir&rdquo; educaci&oacute;n en cualquier rinc&oacute;n del territorio nacional. Esto se vuelve di&aacute;fano cuando pensamos en tantos lugares adonde no llega la privada aunque sea concertada, pero s&iacute; la p&uacute;blica: barrios y zonas deprimidas de las ciudades, guetos sociales, zonas rurales, dispersi&oacute;n poblacional. El derecho a la educaci&oacute;n es universal y, adem&aacute;s de en la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola, est&aacute; recogido en la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos, por lo tanto prevalece sobre el derecho a elegir, que existe mientras haya donde elegir, situaci&oacute;n que no siempre se da, como hemos visto. La p&uacute;blica atiende al derecho universal&nbsp;de infantes y j&oacute;venes, est&eacute;n donde est&eacute;n, por lo que necesariamente es superior y anterior jer&aacute;rquicamente&nbsp;al derecho de elecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El segundo tiene que ver con la deriva que ha tenido el fen&oacute;meno de la concertaci&oacute;n. Lo que naci&oacute; como algo coyuntural para paliar unas necesidades a las que hab&iacute;a que atender, se ha consolidado como opci&oacute;n educativa cada vez m&aacute;s privilegiada por los presupuestos p&uacute;blicos, en detrimento de la p&uacute;blica que ve enflaquecer su partida. &nbsp;Es decir, se produce una inversi&oacute;n de las inversiones presupuestarias, d&aacute;ndose la paradoja de que lo que se recorta a la p&uacute;blica va a parar a la privada. Pero esta es una cuesti&oacute;n de hecho, y hay que preguntarse si tiene sentido: tenemos dos modelos educativos p&uacute;blicos, uno &ldquo;p&uacute;blico-p&uacute;blico&rdquo; que est&aacute; sufriendo todos los embates de las crisis, los recortes y la degradaci&oacute;n de su funci&oacute;n, y otro &ldquo;privado-p&uacute;blico&rdquo;(privado en la gesti&oacute;n y recaudaci&oacute;n de beneficios y p&uacute;blico en la financiaci&oacute;n) cada vez m&aacute;s boyante. Y aun as&iacute;, sigue siendo la escuela p&uacute;blica la que obtiene objetivamente mejores resultados con menos recursos, y probablemente seguir&aacute; siendo as&iacute;. Mientras la concertada recibe las subvenciones pero no pocas veces incumple los requisitos, como se concreta en el siguiente argumento.
    </p><p class="article-text">
        El tercero se convierte en una llamada de auxilio para enmendar cuanto antes esta suicida inversi&oacute;n de las inversiones y, sobre todo, remediar la p&eacute;rdida de conciencia del papel fundamental que una educaci&oacute;n p&uacute;blica de calidad juega en la construcci&oacute;n de sociedades democr&aacute;ticas y moralmente saludables. La educaci&oacute;n p&uacute;blica es necesaria porque tiene la imprescindible funci&oacute;n de servicio p&uacute;blico para atender a todos con equidad, subsanando las desigualdades que las loter&iacute;as natural y social conllevan; la privada-concertada es contingente, su funci&oacute;n es atender a la &eacute;lite, a los afines, a los suyos. La p&uacute;blica es plural y diversa, como la propia sociedad, y contribuye a la cohesi&oacute;n social; la privada-concertada selecciona y excluye, segrega y diferencia, en contra del Concierto. La p&uacute;blica es gratuita, financiada con el dinero de todos; la privada-concertada tambi&eacute;n recibe dinero p&uacute;blico, pero adem&aacute;s cobra cuotas &ldquo;enmascaradas y voluntarias&rdquo;, no permitidas por el Concierto y que introducen la desigualdad en su seno. La p&uacute;blica persigue el beneficio social y su rentabilidad es la propia educaci&oacute;n; la privada-concertada tiene como fin el lucro, porque es una empresa y persigue la rentabilidad econ&oacute;mica, su negocio.
    </p><p class="article-text">
        Con todo esto, ha llegado el momento de caminar hacia la soluci&oacute;n, aplazada una y otra vez, de la esquizofrenia de dos modelos que se fagocitan uno a otro. No ser&aacute; f&aacute;cil, pero sobre todo no ser&aacute; r&aacute;pido, porque habr&aacute; que situarse, para empezar, en el mismo punto en que se qued&oacute; en los a&ntilde;os ochenta: la construcci&oacute;n material de escuela p&uacute;blica y, paulatinamente, la desamortizaci&oacute;n, des-concertaci&oacute;n y/o reconversi&oacute;n &nbsp;en p&uacute;blica de la concertada que se pueda y se avenga.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad plena y madura&nbsp;debe contener en su oferta educativa diferentes opciones, p&uacute;blicas y privadas, laicas o confesionales, con diferentes metodolog&iacute;as pedag&oacute;gicas que superan al modelo tradicional por ser m&aacute;s acordes a los tiempos que vivimos, que no son ya los del siglo pasado. Pero igualmente es un deber de toda sociedad contar con el mejor sistema p&uacute;blico de educaci&oacute;n posible, &eacute;l &uacute;nico que debe ser financiado por todos, porque es para todos sin exclusi&oacute;n, como reza el lema que ha enarbolado la p&uacute;blica desde el inicio de sus malos tiempos: una &ldquo;educaci&oacute;n p&uacute;blica de tod@s para tod@s&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Rodríguez Martínez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2020 20:41:59 +0000]]></pubDate>
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