<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Emilio J. García - Caro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/emilio-j-garcia-caro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Emilio J. García - Caro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1029713/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Un cambio de Perspectiva (con mayúscula)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/cambio-perspectiva-mayuscula_132_11743421.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/190323d8-ace6-4190-a317-e0dc8585c05d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un cambio de Perspectiva (con mayúscula)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada nuevo gran descubrimiento astrofísico nos voltea y zarandea. Como en una atracción de feria desatada, esta ciencia nos sacude descontroladamente para expulsarnos alegremente de nuestra manida "zona de confort"</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Para qu&eacute; sirve la astrof&iacute;sica? &iquest;Por qu&eacute; gastar cientos de millones de euros en investigar cosas que est&aacute;n rid&iacute;culamente lejos y que jam&aacute;s nos van a afectar en nada? Estas son preguntas recurrentes a las que debemos enfrentarnos habitualmente quienes nos dedicamos a la investigaci&oacute;n del cosmos y al desarrollo tecnol&oacute;gico asociado. Y, reconozc&aacute;moslo, son preguntas muy l&iacute;citas, porque &iquest;para qu&eacute; sirve investigar el agujero negro en el centro de una galaxia a millones de a&ntilde;os luz de distancia? &iquest;En qu&eacute; mejora nuestras vidas descubrir el en&eacute;simo exoplaneta? &iquest;Aumenta nuestra esperanza de vida conocer la tasa de formaci&oacute;n estelar en nuestra galaxia?
    </p><p class="article-text">
        Es entonces cuando recurrimos a respuestas que hemos entrenado durante a&ntilde;os. Saltan como resortes, como la respuesta de un estudiante que conoce y espera la pregunta del examen. Primero atacamos con el retorno tecnol&oacute;gico que supone la investigaci&oacute;n astrof&iacute;sica y la exploraci&oacute;n espacial: &ldquo;&iquest;Es que acaso no sabes que el wifi se lo debemos a la radioastronom&iacute;a? &iquest;O que tus selfies m&aacute;s virales se deben a las c&aacute;maras CCD que se instalan en los telescopios? &iquest;O que el velcro solo se empez&oacute; a usar de manera extendida despu&eacute;s de que lo adoptara la NASA para sus trajes espaciales?&rdquo;. Claro que entonces corremos el riesgo de recibir una contrarr&eacute;plica: &ldquo;O sea, varios millones de dinero p&uacute;blico gastados, miles de tesis desarrolladas, infinidad de art&iacute;culos publicados en revistas especializadas para, finalmente, dar con&hellip; el velcro&rdquo;. &iquest;Y c&oacute;mo justifica uno entonces que toda la investigaci&oacute;n del cosmos sea para no tener que molestarnos en atar los cordones de los zapatos a nuestros hijos e hijas?
    </p><p class="article-text">
        Si la duda persiste, nos vemos obligados a reformular la estrategia. Llega entonces el turno de intentar con la &ldquo;&eacute;pica del espacio&rdquo; (pron&uacute;nciese en tono solemne). Es entonces cuando declamamos sobre &ldquo;la emocionante aventura humana&rdquo;; recitamos acerca de &ldquo;la incontenible curiosidad de esta especie&rdquo; que nos hizo salir de la sabana africana hacia las mism&iacute;simas estrellas; nos exaltamos defendiendo su &ldquo;inagotable deseo de aprender&rdquo; y conquistar otros mundos. Incluso terminamos transmutados en poetas del cosmos y declamamos la belleza de la inconmensurabilidad del cielo c&oacute;smico como fuente de verdad absoluta, como si en el diluido medio intergal&aacute;ctico aflorara el secreto de la vida, el universo y todo lo dem&aacute;s, y los profesionales de la investigaci&oacute;n astrof&iacute;sica fu&eacute;ramos seres de luz capaces de descifrarlo para el bien de toda la humanidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Llevado por su curiosidad (y por su ojo financiero), Galileo construye su propio juguete, pero con un tubo más largo y dos lentes de mayor diámetro y excepcionalmente pulidas. Es uno de los primeros telescopios de la historia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Todas estas son respuestas posibles, sinceras e incluso alguna es veraz, pero reconozc&aacute;moslo: estudiar el cosmos no va a servir para descubrir la cura del c&aacute;ncer (o al menos no es su objetivo directo); no va a resolver el cambio clim&aacute;tico (aunque nos puede ayudar a entender su alcance); y mucho menos va a encontrar la soluci&oacute;n al hambre global y la falta de agua (aunque los desarrollos asociados a la exploraci&oacute;n espacial humana pueden ayudar mucho).
    </p><p class="article-text">
        No. La astrof&iacute;sica, el estudio y la observaci&oacute;n del cosmos no pretenden nada de esto. El objetivo de la ciencia del cosmos es generar conocimiento. Conocimiento que nos ayuda a cambiar nuestra Perspectiva (con may&uacute;sculas) sobre lo que somos y lo que seremos. Y esto siempre es bueno, adem&aacute;s de inevitable.
    </p><p class="article-text">
        Saltemos ahora a la Italia de 1609. Un tal Galileo Galilei escucha hablar de un asombroso invento holand&eacute;s que est&aacute; causando furor entre las familias ricas europeas. Se trata de un peque&ntilde;o tubo en el que se han insertado dos lentes y que, al mirar a trav&eacute;s de &eacute;l, permite ver que &ldquo;lo que est&aacute; muy lejos, parezca muy cerca&rdquo;. Llevado por su curiosidad (y por su ojo financiero), Galileo construye su propio juguete, pero con un tubo m&aacute;s largo y dos lentes de mayor di&aacute;metro y excepcionalmente pulidas. Es uno de los primeros telescopios de la historia. Pero Galileo hace algo m&aacute;s alucinante: un simple gesto. Levanta este tubo y mira al cielo nocturno. Y en ese preciso momento, la humanidad cambia radicalmente de Perspectiva (sigue con may&uacute;sculas).
    </p><h2 class="article-text">Normalidad oscura</h2><p class="article-text">
        En apenas 400 a&ntilde;os de existencia del telescopio, nuestro conocimiento sobre el universo no ha parado de crecer ni un solo instante. Galileo nos expuls&oacute; del centro del sistema solar para convertirnos en una peque&ntilde;a roca que, como un grano de polvo improbable, flota sumergida en la atm&oacute;sfera de una estrella. El Sol dej&oacute; de ser una divinidad perfecta para mostrar manchas, cambios de car&aacute;cter y habitar en la periferia de una galaxia con forma de espiral. La V&iacute;a L&aacute;ctea, una peque&ntilde;a excepci&oacute;n luminosa y extravagante en una abrumadora y silenciosa normalidad oscura. La materia y la energ&iacute;a oscura. Y as&iacute;, cuatrocientos a&ntilde;os de titulares que volar&iacute;an la cabeza de cualquiera, por poco amueblada que la tuviera: &ldquo;bebes agua extraterrestre&rdquo;; &ldquo;por mucho que quieras, no te puedes estar quieto&rdquo;; &ldquo;las estrellas cantan&rdquo;; &ldquo;en la naturaleza existen fronteras que solo se pueden atravesar una vez&rdquo;, y, como no, el consabido &ldquo;somos polvo de estrellas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada nuevo gran descubrimiento astrof&iacute;sico nos voltea y zarandea. Como en una atracci&oacute;n de feria desatada, esta ciencia nos sacude descontroladamente para expulsarnos alegremente de nuestra manida &ldquo;zona de confort&rdquo;. Literalmente, nos cambia la Perspectiva de arriba a abajo.
    </p><p class="article-text">
        En 1971, el astronauta Al Worden orbit&oacute; m&aacute;s de setenta veces la Luna a bordo del m&oacute;dulo de mando de la Apolo 15, mientras sus otros dos compa&ntilde;eros de misi&oacute;n paseaban por la superficie de nuestro sat&eacute;lite. En aquella inmensa soledad, el astronauta contemplaba embobado la blanca superficie lunar cuando, al girar la cabeza, vi&oacute; una brillante esfera azul sobre un profundo e infinito negro.&nbsp; Al regresar a nuestro planeta, escribi&oacute; este poema:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora ya s&eacute; por qu&eacute; estoy aqu&iacute;:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No por mirar de cerca a la Luna.
    </p><p class="article-text">
        Sino por mirar hacia atr&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hacia nuestro hogar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Tierra (*)
    </p><p class="article-text">
        Para esto sirve la astrof&iacute;sica. Para mirarnos a nosotros mismos desde otra perspectiva&hellip;bueno, y para tener velcro.
    </p><p class="article-text">
        <em>(*) &ldquo;Perspectiva&rdquo; (1971), Al Worden&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tras regresar de un vuelo orbital alrededor de la Luna.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio J. García - Caro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/cambio-perspectiva-mayuscula_132_11743421.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Oct 2024 08:09:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/190323d8-ace6-4190-a317-e0dc8585c05d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="23291" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/190323d8-ace6-4190-a317-e0dc8585c05d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="23291" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un cambio de Perspectiva (con mayúscula)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/190323d8-ace6-4190-a317-e0dc8585c05d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Astrofísica,Astronomía,Telescopio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un imán en el cielo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/iman-cielo_132_6195051.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/976d7753-4cec-46b4-ada4-44caddb3938a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un imán en el cielo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entender el Sol y su influencia directa sobre nuestro planeta y el resto del sistema solar exige comprender su campo magnético</p></div><p class="article-text">
        En 1908, George Ellery Hale, un astr&oacute;nomo americano y visionario promotor y constructor de grandes observatorios, publica un extenso art&iacute;culo en el que defiende que las grandes manchas oscuras del Sol - observadas por Galileo trescientos a&ntilde;os antes - eran el resultado de grandes concentraciones de campo magn&eacute;tico existentes en nuestra estrella. Desde su torre solar de 60 pies de altura en el observatorio de Monte Wilson, del que era director, Hale acababa de detectar la primera evidencia de campo magn&eacute;tico fuera de nuestro planeta: el Sol era un enorme im&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de cien a&ntilde;os despu&eacute;s, el d&iacute;a a d&iacute;a de la pr&aacute;ctica mayor&iacute;a de los f&iacute;sicos y f&iacute;sicas solares consiste en observar, analizar y estudiar el campo magn&eacute;tico del Sol. Y no es de extra&ntilde;ar, porque buena parte de los fen&oacute;menos que observamos en nuestra estrella - desde las mencionadas manchas solares hasta las grandes eyecciones de masa coronal que ponen en jaque nuestras telecomunicaciones - est&aacute;n directamente relacionados con esta fuerza fundamental de la naturaleza, la misma que hace sujetar los imanes en la puerta de la nevera de nuestras casas. 
    </p><p class="article-text">
        Entender el Sol y su influencia directa sobre nuestro planeta y el resto del sistema solar exige comprender su campo magn&eacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Desde aquel art&iacute;culo de Hale, se han construido unos cuantos grandes telescopios solares, se han lanzado varias misiones espaciales para orbitar nuestra estrella y, sobre todo, se han publicado infinidad de trabajos que han hecho avanzar enormemente nuestro conocimiento sobre el magnetismo solar. Pero como es habitual en ciencia, cuanto m&aacute;s se avanza, m&aacute;s camino queda por recorrer. A pesar del tiempo transcurrido desde el descubrimiento del campo magn&eacute;tico solar, a&uacute;n no se sabe exactamente c&oacute;mo se genera, c&oacute;mo evoluciona o c&oacute;mo interacciona con el plasma solar (que no son peque&ntilde;os detalles, precisamente) 
    </p><p class="article-text">
        Dos proyectos est&aacute;n en marcha para seguir avanzando en nuestra comprensi&oacute;n sobre el campo magn&eacute;tico solar y su influencia sobre nuestro planeta. Son dos proyectos muy diferentes, pero complementarios. Uno es un gran telescopio solar - el mayor jam&aacute;s construido en Europa - para observar el Sol desde tierra como nunca se ha hecho. El otro es una misi&oacute;n espacial. El primero a&uacute;n est&aacute; en fase de dise&ntilde;o. El segundo ya nos ha enviado los primeros resultados. A pesar de estas diferencias, los dos tienen un elemento en com&uacute;n: son proyectos predominantemente europeos con un fuerte liderazgo espa&ntilde;ol. 
    </p><h3 class="article-text">Desde el espacio: Solar Orbiter</h3><p class="article-text">
        Solar Orbiter ha sido una de las buenas noticias cient&iacute;ficas de este v&iacute;rico verano. Se trata de una misi&oacute;n espacial desarrollada por la Agencia Espacial Europea (ESA) y con la participaci&oacute;n de la NASA. Tras una d&eacute;cada de desarrollo despeg&oacute; hacia su &oacute;rbita alrededor del Sol el pasado 9 de febrero y en julio se presentaron sus primeros resultados cient&iacute;ficos. Entre ellos se encuentra el primer mapa magn&eacute;tico del Sol obtenido desde el espacio sin intervenci&oacute;n humana. Es decir, en lugar de enviar los datos en bruto a tierra - algo muy costoso en tiempo debido a su gran tama&ntilde;o -, Solar Orbiter es capaz de procesar estos datos y convertirlos en mapas de las magnitudes f&iacute;sicas solares &ndash; mucho m&aacute;s ligeros - &nbsp;para su env&iacute;o al centro de operaciones terrestres, y todo ello de manera aut&oacute;noma. El instrumento capaz de realizar esta &ldquo;ciencia a bordo&rdquo; es el magnet&oacute;grafo PHI, cuyo dise&ntilde;o y construcci&oacute;n ha sido coliderado por el Instituto de Astrof&iacute;sica de Andaluc&iacute;a (IAA-CSIC), un centro del CSIC situado en Granada. PHI es capaz de obtener y enviar un mapa magn&eacute;tico del sol como el de la figura directamente desde el espacio, una tarea que en palabras de Jos&eacute; Carlos del Toro Iniesta - investigador del IAA-CSIC que colidera el instrumento - &ldquo;en tierra se obtendr&iacute;a tras un tedioso trabajo realizado por cincuenta ordenadores y despu&eacute;s de un tiempo considerable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero Solar Orbiter es una misi&oacute;n &uacute;nica por m&aacute;s aspectos. A&uacute;n en fase de crucero inicial, en los pr&oacute;ximos meses se acercar&aacute; al Sol con una &oacute;rbita a una distancia inferior a la de Mercurio y fuera de la ecl&iacute;ptica, lo que le permitir&aacute; estudiar los polos del Sol, inobservables desde tierra y cruciales para entender la generaci&oacute;n y evoluci&oacute;n del campo magn&eacute;tico en nuestra estrella. Adem&aacute;s, sus instrumentos tomar&aacute;n medidas locales y remotas, lo que aportar&aacute; la primera visi&oacute;n completa tanto de la f&iacute;sica solar como de la influencia de esta en el medio interplanetario. 
    </p><h3 class="article-text">Desde Tierra: el Telescopio Solar Europeo (EST)</h3><p class="article-text">
        Aunque observar el Sol desde el espacio tiene muchas ventajas, acarrea una importante limitaci&oacute;n: es muy complejo situar un gran y pesado telescopio fuera de nuestra atm&oacute;sfera, lo que es una pena, porque cuanto mayor es el di&aacute;metro del espejo de un telescopio, m&aacute;s sensibilidad y mejor resoluci&oacute;n obtenemos en sus im&aacute;genes. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc5be785-4952-41ea-9197-8c7f0b32d2ca_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc5be785-4952-41ea-9197-8c7f0b32d2ca_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc5be785-4952-41ea-9197-8c7f0b32d2ca_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc5be785-4952-41ea-9197-8c7f0b32d2ca_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc5be785-4952-41ea-9197-8c7f0b32d2ca_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc5be785-4952-41ea-9197-8c7f0b32d2ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fc5be785-4952-41ea-9197-8c7f0b32d2ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Modelo del Telescopio Solar Europeo (EST)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Modelo del Telescopio Solar Europeo (EST)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La astronom&iacute;a &ldquo;nocturna&rdquo; est&aacute; acostumbrada a telescopios de cerca de una decena de metros de apertura, pero los telescopios solares construidos en la &uacute;ltima d&eacute;cada apenas superan un metro de di&aacute;metro. Un telescopio solar de varios metros de di&aacute;metro supondr&iacute;a un tremendo salto cualitativo dentro de la f&iacute;sica solar, ya que ofrecer&iacute;a la resoluci&oacute;n &oacute;ptima para discernir c&oacute;mo es el campo magn&eacute;tico solar a peque&ntilde;a escala, algo inalcanzable con los telescopios operativos actualmente tanto en tierra como en el espacio. Es en esta peque&ntilde;a escala (de apenas unos pocos kil&oacute;metros sobre la superficie solar) donde la interacci&oacute;n del campo magn&eacute;tico con el plasma solar genera los procesos clave que sirven de semilla a las grandes y energ&eacute;ticas explosiones y en general a todos los fen&oacute;menos solares de gran escala que determinan su influencia sobre el resto del sistema solar. De alguna manera, un telescopio solar de varios metros nos permitir&iacute;a escudri&ntilde;ar el Sol como si lo observ&aacute;ramos bajo la lente de un microscopio.
    </p><p class="article-text">
        Pero construir un telescopio solar esta envergadura supone un reto cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico fabuloso. Solo gestionar la enorme cantidad de calor que acumular&iacute;a al concentrar la energ&iacute;a solar sobre sus instrumentos implica el desarrollo de toda una nueva tecnolog&iacute;a. Lo mismo ocurre con el dise&ntilde;o y construcci&oacute;n de sistemas &oacute;pticos activos capaces de adaptarse a la turbulencia en tiempo real con el objeto de lograr im&aacute;genes del Sol tan n&iacute;tidas como las que obtendr&iacute;amos de no haber atm&oacute;sfera entre &eacute;l y nosotros. 
    </p><p class="article-text">
        Son solo algunos ejemplos de la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica que va a suponer Telescopio Solar Europeo (EST), un telescopio solar de cuatro metros de apertura &ndash; el mayor en suelo europeo &ndash; que se emplazar&aacute; en las Islas Canarias y el que actualmente trabaja un consorcio liderado por Espa&ntilde;a y formado por veintis&eacute;is instituciones de dieciocho pa&iacute;ses europeos.
    </p><p class="article-text">
        EST y Solar Orbiter supondr&aacute;n un antes y despu&eacute;s en la f&iacute;sica solar en general y en nuestra comprensi&oacute;n del campo magn&eacute;tico del Sol en particular. Algo que tal vez ya imagino la mente inquieta de Hale cuando aquel 1908 determin&oacute; sin lugar a dudas que nuestra estrella era un gigantesco im&aacute;n en el cielo. M&aacute;s de cien a&ntilde;os despu&eacute;s, ya sea desde el espacio o desde Tierra, seguimos atrapados por su magnetismo solar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para saber m&aacute;s:</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.iaa.csic.es/noticias/el-instrumento-sophi-bordo-mision-solar-orbiter-obtiene-el-primer-mapa-magnetico-autonomo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.iaa.csic.es/noticias/el-instrumento-sophi-bordo-mision-solar-orbiter-obtiene-el-primer-mapa-magnetico-autonomo</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.est-east.eu/communication" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://www.est-east.eu/communication</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio J. García - Caro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/iman-cielo_132_6195051.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2020 20:04:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/976d7753-4cec-46b4-ada4-44caddb3938a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="60948" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/976d7753-4cec-46b4-ada4-44caddb3938a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="60948" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un imán en el cielo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/976d7753-4cec-46b4-ada4-44caddb3938a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
