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    <title><![CDATA[elDiario.es - Enrique Bustamante]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/enrique-bustamante/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Enrique Bustamante]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Investigar la libertad de expresión para defenderla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/investigar-libertad-expresion-defenderla_129_7893501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d646b21c-7d34-4ef7-be43-bb26dc6ac1c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Investigar la libertad de expresión para defenderla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchos grandes medios, comenzando por la radio y siguiendo por la prensa e incluso la televisión e Internet, han abandonado la estrategia neutral y "atrapalotodo" de otro tiempo para convertirse en bandera ideológica e incluso militante de los partidos de la derecha</p></div><p class="article-text">
        Cuando se aproximaba el d&iacute;a mundial de la Libertad de expresi&oacute;n a celebrar el 3 de mayo (ONU, 1993) y con apenas un mes de diferencia se han publicado dos informes cr&iacute;ticos sobre la libertad de expresi&oacute;n en Espa&ntilde;a, de or&iacute;genes muy diversos pero concomitancias notables. Aunque la legitimidad de sus observaciones sea muy diferente, ambos demuestran las notables dificultades de evaluar el grado de ejercicio de ese derecho en nuestra sociedad y la complejidad de su cr&iacute;tica, as&iacute; como las confusiones que lleva consigo su ordenaci&oacute;n y ranking internacional. La coyuntura electoral ha agitado y dramatizado el impacto de estas valoraciones, al ser glosados interesadamente por muchos medios.
    </p><p class="article-text">
        Primero, a finales del pasado mes de marzo&nbsp;se difundi&oacute; en los medios un dossier del Departamento de Estado de los EE.UU sobre la libertad de expresi&oacute;n en Espa&ntilde;a, en el marco de su habitual balance sobre la situaci&oacute;n internacional en esta materia. Un juicio que resum&iacute;a el respeto &ldquo;general&rdquo; en nuestro pa&iacute;s a este derecho, aunque criticando las observaciones de miembros del Gobierno como Pablo Iglesias e incluso Pedro S&aacute;nchez a determinados periodistas y medios, la pr&aacute;ctica temporal de las ruedas de prensa gubernamentales sin preguntas o la marginaci&oacute;n de algunos medios por parte de Vox. Discutida su factura como resto tard&iacute;o y sorprendente de la violaci&oacute;n sistem&aacute;tica de la libertad de expresi&oacute;n en la era Trump (que ignor&oacute; la estrategia del plasma del Gobierno Rajoy con la prensa), o como precoz demostraci&oacute;n de la de Biden (no tan dis&iacute;mil en aspectos como la persecuci&oacute;n contra Julien Assange) mostraba siempre una concepci&oacute;n individualista y parcial ce&ntilde;ida al gobierno y olvidadiza de las presiones econ&oacute;micas o de la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Salvando las debidas distancias, Reporteros Sin Fronteras ha difundido en d&iacute;as pasados una denuncia similar que, adem&aacute;s de criticar la &ldquo;escandalosa&rdquo; ausencia de transparencia en la informaci&oacute;n gubernamental sobre la pandemia (se supone que incluye a los gobiernos auton&oacute;micos que son la fuente sistem&aacute;tica de datos), abunda en los mismos casos para situar sin embargo a Espa&ntilde;a en el puesto n&uacute;mero 29 del ranking internacional de la libertad de expresi&oacute;n. Aunque RSF lleva a cabo una meritoria labor permanente de denuncia y rechazo de la persecuci&oacute;n internacional de periodistas, la habitual restricci&oacute;n de sus cr&iacute;ticas a las acciones estatales, su hipersensibilidad corporativista hacia&nbsp;los profesionales de la informaci&oacute;n y su olvido sistem&aacute;tico de las consecuencias m&aacute;s negativas del mercado sesgan notablemente sus an&aacute;lisis y les imprimen un aire parcial y conservador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De entrada, y aunque esta parece una v&iacute;a pol&iacute;ticamente poco fruct&iacute;fera, no resulta razonable vetar toda cr&iacute;tica p&uacute;blica a profesionales y medios de comunicaci&oacute;n que exigen transparencia a toda la sociedad aunque, en ocasiones concretas, violen todos los c&oacute;digos &eacute;ticos. Una actitud que parece parangonable a ese poder judicial que&nbsp; cobija con la libertad de expresi&oacute;n las declaraciones de sus miembros mientras protesta airadamente por cada cr&iacute;tica recibida a sus actuaciones.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, de la situaci&oacute;n de muchos profesionales, sometidos en estos tiempos a inciertas y duras condiciones laborales- que redundan asimismo en penalizaciones a su libertad de expresi&oacute;n y de rebote a la del p&uacute;blico, est&aacute;n las&nbsp; condiciones estructurales de la comunicaci&oacute;n social que determinan profundamente el grado del pluralismo y los l&iacute;mites al derecho activo a la comunicaci&oacute;n social. Sin ellas, es imposible calibrar con seriedad el nivel de libertad de expresi&oacute;n efectivo de un pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, est&aacute; el grado de concentraci&oacute;n en cada sector medi&aacute;tico y las configuraciones multimedia que han ido&nbsp; creciendo en las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas, entrelaz&aacute;ndose cada vez m&aacute;s estrechamente con las conexiones bancarias y&nbsp; empresariales, como muestra la sucesi&oacute;n de estudios hist&oacute;ricos que comenzando con &ldquo;El informe sobre la Informaci&oacute;n&rdquo; (M.V&aacute;zquez Montalb&aacute;n,&nbsp; 1963) y siguiendo con &ldquo;Los amos de la informaci&oacute;n en Espa&ntilde;a&rdquo; (E. Bustamante, 1981), encuentra ep&iacute;gonos m&aacute;s recientes en obras como las de Pascual Serrano (&ldquo;Traficantes de informaci&oacute;n&rdquo;, 2010) o J. V. Garc&iacute;a Santamar&iacute;a (&ldquo;Los grupos multimedia espa&ntilde;oles&rdquo;, 2016) entre otros. Ah&iacute; puede seguirse el ascenso del IBEX, o de los grupos internacionales de capital riesgo que hoy ejercen influencias dominantes en muchos medios y grupos de comunicaci&oacute;n, ti&ntilde;&eacute;ndolos de m&uacute;ltiples sospechas de intereses en sus l&iacute;neas informativas y en sus posiciones pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los remedios habitualmente recetados frente a estos males, suelen ser de escaso valor pr&aacute;ctico. En t&eacute;rminos informativos porque los grandes grupos ocultan generalmente sus conexiones empresariales y los intereses que llevan consigo.&nbsp;En cuanto a los lazos m&uacute;ltiples de propiedad e intereses, la moraleja jur&iacute;dica habitual es que las medidas legales antitrust se van acomodando a los saltos en la concentraci&oacute;n financiera para santiguarlos en lugar de embridarlos. Como sucedi&oacute; en Espa&ntilde;a con las medidas que prohib&iacute;an inicialmente el pluralismo en la televisi&oacute;n, que fueron degrad&aacute;ndose a nivel del pluralismo interno (25% m&aacute;ximo de las acciones, al 49% al 51% , y al 100% en una concesi&oacute;n) o del pluralismo externo (acciones en s&oacute;lo una concesi&oacute;n, en una cadena, en un m&uacute;ltiplex, en dos &hellip;). De esta forma, seg&uacute;n la CNMC,&nbsp; las tres cadenas principales de televisi&oacute;n han llegado a acumular un 55,1% de la audiencia pero un 85&nbsp;% del mercado de anuncios, y en la radio, tres cadenas suman un 99,45% del total de la facturaci&oacute;n publicitaria. Una centralizaci&oacute;n del negocio publicitario que se extiende ahora a Google en la vertiente de publicidad digital.
    </p><p class="article-text">
        Quedar&iacute;a, como ant&iacute;doto principal, el tejido de radiotelevisiones p&uacute;blicas, si no fuera por su subordinaci&oacute;n a los gobiernos auton&oacute;micos de turno con su falta de mandatos-marco y de contratos programa y, en el caso de RTVE, por la &ldquo;lottizacione&rdquo; partidista instaurada recientemente entre sus cargos, que azuza las confrontaciones y la pugna de influencias. Queda asimismo, como &uacute;ltimo refugio del pluralismo,&nbsp;la prensa escrita cuya descomposici&oacute;n&nbsp;de los grupos nacionales y regionales en papel &ndash; acelerada por la pandemia- est&aacute; ocasionando una reconfiguraci&oacute;n digital&nbsp;relativamente democratizadora o&nbsp;al menos m&aacute;s plural que en el orden tradicional, gracias al surgimiento y afianzamiento de un nuevo modelo de medios cooperativos independientes como elDiario.es. Sin que todos estos medios lleguen a concordar con una estructura estatal descentralizada como la que se presumir&iacute;a del Estado de las autonom&iacute;as, al menos enriquecen la diversidad de visiones del mundo y del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, en la prensa como en la radio y la televisi&oacute;n especialmente (en los anales de la radiotelevisi&oacute;n comercial no se conocen canales de izquierda), la t&oacute;nica dominante sigue siendo una ideolog&iacute;a editorial de derechas con matices diversos que no se compadecen con los pesos espec&iacute;ficos de las ideolog&iacute;as y del voto en la sociedad espa&ntilde;ola, y ni siquiera en algunos medios con el sello mayoritario de su clientela, para desbordar con frecuencia sus l&iacute;mites tambi&eacute;n digitales hacia la extrema derecha. Una desviaci&oacute;n trascendental, ya que muchos grandes medios, comenzando por la radio y siguiendo por la prensa e incluso la televisi&oacute;n e Internet, han abandonado la estrategia neutral y &ldquo;atrapalotodo&rdquo; de otro tiempo para convertirse en bandera ideol&oacute;gica e incluso militante de los partidos de la derecha, destinada a liderar en ocasiones a esas formaciones pol&iacute;ticas. Una desviaci&oacute;n que pasa tanto m&aacute;s desapercibida por cuanto muchos de los grandes medios juegan a un fair play mutuo de discreci&oacute;n ejemplar, para evitar que los competidores repliquen en sentido contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La polarizaci&oacute;n consiguiente de muchos de estos medios, al priorizar la verdad ideol&oacute;gica por encima de la realidad comprobable, estimula las noticias falsas, las tergiversaciones, las fake news&hellip;incluso en algunos medios considerados &ldquo;serios&rdquo; y &ldquo;respetables&rdquo;, haciendo por ejemplo que un suplemento de econom&iacute;a aglutine a los ep&iacute;gonos m&aacute;s radicales de la econom&iacute;a neocon y de la extrema derecha, o que las tribunas de opini&oacute;n o los tertulianos de alg&uacute;n medio se homologuen en las posiciones m&aacute;s extremas del insulto y la insidia. Se conforman as&iacute; supuestos &ldquo;periodistas&rdquo; que ejercen prioritariamente de propagandistas pol&iacute;ticos militantes, nombres que el corporativismo period&iacute;stico suele proteger, confundi&eacute;ndolos a menudo con la profesi&oacute;n informativa y su leg&iacute;tima defensa.
    </p><p class="article-text">
        En medio de tales confusiones del periodismo y de su evaluaci&oacute;n de la libertad de expresi&oacute;n en Espa&ntilde;a, ser&iacute;a bueno que se aliara con la investigaci&oacute;n en comunicaci&oacute;n para realizar un an&aacute;lisis complejo, aut&oacute;nomo y peri&oacute;dico sobre los factores y evoluciones de la libertad de expresi&oacute;n, del derecho al ejercicio activo a la comunicaci&oacute;n social, de las consecuencias de ambos elementos sobre la democracia. Comenzando por la eliminaci&oacute;n de una legislaci&oacute;n confusa y contraria a la jurisprudencia europea de derechos humanos (la &ldquo;ley mordaza&rdquo; de entrada),&nbsp;y por la anulaci&oacute;n de las condenas insostenibles como las de Hasel y Valt&ograve;nyc. A escala europea e incluso nacional, hay mimbres ya para sostener esa investigaci&oacute;n, de los que nos ocuparemos en otro momento. Porque, siendo la libertad de expresi&oacute;n la clave de b&oacute;veda de la democracia, su estado y evoluci&oacute;n en cada pa&iacute;s determina en buena medida sus conquistas y sus d&eacute;ficits democr&aacute;ticos; Contrapesos y desequilibrios inestables que Espa&ntilde;a muestra todav&iacute;a en gran medida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Bustamante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/investigar-libertad-expresion-defenderla_129_7893501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 May 2021 04:00:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Investigar la libertad de expresión para defenderla]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[El reparto por lotes de RTVE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reparto-lotes-rtve_129_7267566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d08cc9c6-f8a7-4f11-98e7-7243d4322f49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El reparto por lotes de RTVE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con raras excepciones, los elegidos obedecen a un patrón político bien conocido: militantes ostentosos de partido, algunos resucitados de la jubilación o la excedencia, cuya idoneidad para atender a las perentorias necesidades de reconversión multimedia y multiplataforma resulta harto dudosa</p></div><p class="article-text">
        Los trabajadores m&aacute;s veteranos de RTVE, curtidos en mil batallas, y habituados a resumir grandes relatos en <em>leads</em> breves, no dudaron en calificar al pasado jueves 25 de Febrero como &ldquo;Jueves negro&rdquo;. Ese d&iacute;a, el Congreso hab&iacute;a votado por mayor&iacute;a de dos tercios a los seis nuevos consejeros de la Corporaci&oacute;n y, adelant&aacute;ndose a la votaci&oacute;n correspondiente, hab&iacute;a difundido tambi&eacute;n los nombres de los otros cuatro vocales elegibles por el Senado e incluso la personalidad del nuevo Presidente, que deb&iacute;a ser elegido posteriormente de entre los diez consejeros. El&nbsp; relevo de Rosa Mar&iacute;a Mateo, designada administradora &uacute;nica &ldquo;provisional&rdquo; y cuyo mandato se hab&iacute;a prolongado durante pr&aacute;cticamente tres a&ntilde;os (de julio de 2018 a marzo de 2021) absorbi&oacute; toda la atenci&oacute;n medi&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Algunos medios de comunicaci&oacute;n saludaron con entusiasmo ese primer pacto del Gobierno con la oposici&oacute;n que, supuestamente, inauguraba una nueva etapa de relaciones PSOE-PP, abriendo el camino a acuerdos &ldquo;de Estado&rdquo;, entre los que se contaba especialmente la renovaci&oacute;n del poder judicial, aunque esa continuaci&oacute;n del camino de pactos se frustr&oacute; inmediatamente despu&eacute;s de RTVE.&nbsp;Olvidaban, a pesar de su oficio, anteponer dos lecturas del acuerdo: primero, la obvia consideraci&oacute;n del servicio p&uacute;blico de comunicaci&oacute;n como un &ldquo;asunto de Estado&rdquo; y no de independencia y autonom&iacute;a, en una reiterada versi&oacute;n de &ldquo;la voz de Francia&rdquo; que De Gaulle aplic&oacute; a la ORTF de la &eacute;poca, y que todo el mundo entendi&oacute; como &ldquo;la voz de De Gaulle&rdquo;; y, en segundo lugar, su degradaci&oacute;n a la categor&iacute;a de anzuelo para arrastrar a la oposici&oacute;n al aut&eacute;ntico objetivo, la reforma de los &oacute;rganos judiciales, con desprecio evidente de la trascendencia de la radiotelevisi&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s claras a&uacute;n son la chapuza pol&iacute;tica y la barrabasada legislativa que la operaci&oacute;n ha entra&ntilde;ado por parte del Gobierno de coalici&oacute;n. Despu&eacute;s de la experiencia, positiva pero corta de la etapa de Zapatero, con su ley de 2006 de RTVE que obligaba a una mayor&iacute;a reforzada de dos tercios para los nombramientos de la c&uacute;spide de RTVE (presidencias de Luis Fern&aacute;ndez y Alberto Oliart) vino la contrarreforma de Rajoy para volver a una mayor&iacute;a simple gubernamental que ampar&oacute; de nuevo la manipulaci&oacute;n sistem&aacute;tica. Pero la ley 5/2017 de 29 de septiembre, propuesta por el PSOE, aprobada por casi unanimidad del Congreso, trajo la promesa de &ldquo;recuperar la independencia y el pluralismo en la elecci&oacute;n de sus &oacute;rganos&rdquo;, y nuevas esperanzas democratizadoras radicadas en la exigencia de un concurso p&uacute;blico, realizado por un Comit&eacute; de expertos que deb&iacute;a emitir &ldquo;el informe de evaluaci&oacute;n de la idoneidad de los solicitantes&rdquo;, con relaci&oacute;n de las puntuaciones obtenidas, con informes individuales motivados (disposici&oacute;n transitoria segunda).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso con todos los defectos iniciales del baremo y de los criterios impuestos por la convocatoria parlamentaria, la promesa de un concurso p&uacute;blico, que rememoraba las buenas pr&aacute;cticas internacionales crecientes en los museos y los centros de arte, tra&iacute;a consigo una poderosa invitaci&oacute;n a la defensa de la autonom&iacute;a de la cultura y de la comunicaci&oacute;n, priorizando la evaluaci&oacute;n de los m&eacute;ritos y la capacidad de los aspirantes por sobre toda consideraci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La historia posterior es ampliamente conocida: el Comit&eacute; de expertos, con 17 acad&eacute;micos y profesionales de la comunicaci&oacute;n propuestos por todo el arco parlamentario, trabaj&oacute; durante m&aacute;s de seis meses en el Congreso (entre julio y diciembre de 2018), con asesoramiento sistem&aacute;tico de sus letrados, y public&oacute; una selecci&oacute;n de 20 candidatos &ldquo;id&oacute;neos&rdquo; (m&iacute;nimo de 65 puntos sobre 100) de los 94 presentados, en base a la evaluaci&oacute;n de los curricula profesionales y de los proyectos de gesti&oacute;n (de forma an&oacute;nima) junto con los informes&nbsp;individuales requeridos (BOE 18-12-2018). Pero estos resultados durmieron durante dos a&ntilde;os en el Parlamento,&nbsp;pese a peticiones y protestas de todo signo, hasta que un dictamen de los letrados del Senado propuso, oportunamente, continuar el proceso haciendo caso omiso del concurso efectuado. El principio de selecci&oacute;n por m&eacute;ritos y capacidad, que daba al Parlamento la opci&oacute;n de elegir entre aspirantes de ideolog&iacute;as diversas (10 de los 20), volv&iacute;a a parecer una limitaci&oacute;n insoportable a la mayor&iacute;a de los partidos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Tras la decisi&oacute;n correspondiente de la Comisi&oacute;n mixta de control de RTVE, de considerar &ldquo;id&oacute;neos&rdquo; a todos los candidatos presentados, la Comisi&oacute;n de Nombramientos del Congreso ha dedicado tres semanas a entrevistar a cada uno de los 87 aspirantes finales, en un ejercicio de sobrada paciencia que se compadec&iacute;a mal con el tiempo dedicado a cada candidato (unos diez minutos) y cuya rutina imposible apelaba necesariamente a los &ldquo;tapados&rdquo; que encerraba tan proceloso procedimiento.&nbsp;El resultado final ha sido la elecci&oacute;n, con los votos de PSOE, UP, PP y PNV (249 s&iacute;es), de diez consejeros, tres de los cuales incluido el Presidente figuraban ciertamente en la lista de los 20 id&oacute;neos del Comit&eacute;, pero no as&iacute; los siete restantes, algunos de los cuales hab&iacute;an recibido puntuaciones extremadamente bajas en sus proyectos de gesti&oacute;n e incluso en sus historiales profesionales.
    </p><p class="article-text">
        El incumplimiento de la ley 5/ 2017 en puntos esenciales y la pr&aacute;ctica anulaci&oacute;n del concurso p&uacute;blico deja a la independencia y al pluralismo proclamados en el nutrido limbo end&eacute;mico de la historia lamentable de RTVE. Y al mismo tiempo disuelve las ilusiones de salir del c&iacute;rculo vicioso de las luchas miopes de los partidos, para conformar directivas eficientes y comprometidas con la reforma y la consolidaci&oacute;n de un aut&eacute;ntico servicio p&uacute;blico. La ausencia todav&iacute;a hoy de plan estrat&eacute;gico en toda su historia, la laguna legal de un mandato marco y la caducidad de un contrato programa que permitan fijar los principios y misiones del servicio p&uacute;blico, su financiaci&oacute;n proporcional y su reconversi&oacute;n multimedia, seguir&aacute;n probablemente pendientes <em>sine die</em>, propiciando la desorientaci&oacute;n y la ca&iacute;da libre de audiencias experimentadas en la &uacute;ltima d&eacute;cada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, con raras excepciones, los elegidos del Consejo obedecen a un patr&oacute;n pol&iacute;tico bien conocido: militantes ostentosos de partido, algunos resucitados de la jubilaci&oacute;n o la excedencia despu&eacute;s de 20-30 a&ntilde;os fuera de RTVE, cuya idoneidad para atender a las perentorias necesidades de reconversi&oacute;n multimedia y multiplataforma de la corporaci&oacute;n resulta harto dudosa. Incluso figuran directivos que acumularon cr&iacute;ticas y protestas bajo los Gobiernos de Felipe Gonz&aacute;lez y de Aznar y Rajoy por su manipulaci&oacute;n sistem&aacute;tica en los periodos de Garc&iacute;a Candau, de Jos&eacute; Antonio S&aacute;nchez y Urdaci y que, seg&uacute;n los Gobiernos, ejercieron despu&eacute;s de l&aacute;tigos de la oposici&oacute;n. Solo falta ese consejero que ha apelado al Tribunal Constitucional porque, despu&eacute;s de 18 a&ntilde;os en el Consejo, se siente discriminado en el acceso a los cargos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Los elogios a este consenso peculiar (que no ten&iacute;a lugar desde 2009 con Alberto Oliart) olvidan algunos detalles de tal recuperaci&oacute;n del sistema t&iacute;pico de gesti&oacute;n de RTVE propio del &ldquo;r&eacute;gimen del 78&rdquo; (desde el Estatuto de 1980). Primero, que este pacto inherente al bipartidismo (aderezado ahora con los votos de UP) con su mayor&iacute;a gubernamental inevitable (6 de 10 votos) supone la anulaci&oacute;n del control que debe ejercer el Consejo de Administraci&oacute;n, dominado siempre por el Gobierno de turno; y suele acarrear la conversi&oacute;n del Consejo para la oposici&oacute;n en c&aacute;mara de cr&iacute;ticas feroces a la manipulaci&oacute;n gubernamental (duplicando a la Comisi&oacute;n Mixta de control).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La larga experiencia de RTVE y algunas televisiones auton&oacute;micas es peor a&uacute;n. Porque el acuerdo entre Gobierno y oposici&oacute;n debe despu&eacute;s extenderse en cascada hacia los cargos secundarios y terciarios, en la f&oacute;rmula que los italianos consagraron durante d&eacute;cadas en la RAI con el apelativo de <em>lottizzazione</em>; en breve, reparto por lotes partidistas del poder en los informativos, las cadenas de televisi&oacute;n y de radio, con la &uacute;nica salvedad en el caso espa&ntilde;ol del control presupuestario y financiero (guardado con mano de hierro por la SEPI y el Ministerio de Hacienda).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las reformas imperiosas exigidas por el servicio p&uacute;blico de RTVE en tiempos de fuerte mutaci&oacute;n del sistema medi&aacute;tico, quedan en esas circunstancias en segundo plano para dejar paso a la din&aacute;mica pol&iacute;tica y partidista inmediata. Y con ellas corre un grave peligro la supervivencia misma del servicio p&uacute;blico en la sociedad espa&ntilde;ola, cuya ausencia supondr&iacute;a un golpe decisivo a la calidad de nuestra democracia. Pero los defensores del servicio p&uacute;blico de comunicaci&oacute;n desde hace tres, cuatro d&eacute;cadas, resistentes a todas las tergiversaciones y desviaciones de sus principios, su gobernanza, su financiaci&oacute;n y sus contenidos, tenemos ya la piel engrosada de un rinoceronte. Y por ello, resistentes a todo desaliento, seguiremos deseando suerte al nuevo Presidente para afrontar una labor tit&aacute;nica en un contexto inveros&iacute;mil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Bustamante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reparto-lotes-rtve_129_7267566.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Mar 2021 21:36:28 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[(In)cumpliendo el derecho de la ciudadanía en Internet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/in-cumpliendo-derecho-ciudadania-internet_129_7049146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a573c270-0f13-4596-b87a-5ad58b1a2f4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="(In)cumpliendo el derecho de la ciudadanía en Internet"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pandemia y sus consecuencias educativas, laborales, comunicativas y culturales han evidenciado que la conexión y el saber hacer en las redes son vitales para el ejercicio de la ciudadanía democrática</p></div><p class="article-text">
        El informe presentado por el Presidente de Gobierno con el llamativo t&iacute;tulo de &ldquo;Cumpliendo&rdquo;, a t&iacute;tulo de balance de su Gobierno de coalici&oacute;n (diciembre de 2020), plantea serios interrogantes en algunos de sus apartados y en la configuraci&oacute;n misma del listado total. En metodolog&iacute;a de ciencias sociales y en filosof&iacute;a pol&iacute;tica, un objetivo comienza a ser cumplido cuando se define su per&iacute;metro, se determina el plan para alcanzarlo y se aprueba la memoria econ&oacute;mica que permite su realizaci&oacute;n. A t&iacute;tulo de ejemplo, por ahora, examinaremos el objetivo de &ldquo;derechos digitales&rdquo;, inserto en el documento estrella &ldquo;Espa&ntilde;a digital 2025&rdquo;, del Ministerio de Industria y transici&oacute;n digital, como apartado n&uacute;mero 10, definido gen&eacute;ricamente como &ldquo;garantizar los derechos de la ciudadan&iacute;a en el nuevo entorno digital&rdquo;. Olvidaremos, de momento, otros cap&iacute;tulos pol&eacute;micos de este informe, como el de crear un gran &ldquo;hub &rdquo;audiovisual, que recuerda enso&ntilde;aciones reiterativas del pasado sobre el gran y presunto &ldquo;Hollywood espa&ntilde;ol&rdquo; nunca divisado en el horizonte (adem&aacute;s ahora curiosamente prometido sin participaci&oacute;n alguna de las televisiones p&uacute;blicas).
    </p><p class="article-text">
        No se puede decir que sean nuevos ni el entorno digital ni los derechos que aplican su uso como extensi&oacute;n de los derechos humanos cl&aacute;sicos. Hace 20 a&ntilde;os, alg&uacute;n entonces joven fil&oacute;sofo ya desarroll&oacute; en varios art&iacute;culos la necesidad de los &ldquo;<a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3414625" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">derechos humanos de cuarta generaci&oacute;n</a>&rdquo; y en la &uacute;ltima d&eacute;cada expertos jur&iacute;dicos <a href="https://poseidon01.ssrn.com/delivery.php?ID=275072007020106071126031081120118018035086055082012031067096016088069002113026005127101122106111029121027004088090028125101121109039073020059066110074104081000089068069014077008089100084022084095027071069112086000092079115108082031115101066110004081019&amp;EXT=pdf&amp;INDEX=TRUE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han hablado de la &ldquo;cuarta ola&rdquo; en el campo digital</a>.&nbsp; En ambos casos, la numeraci&oacute;n hac&iacute;a alusi&oacute;n a los derechos humanos de la declaraci&oacute;n de 1948 (libertades individuales), la segunda generaci&oacute;n de derechos socioecon&oacute;micos de igualdad, y la tercera de solidaridad con las poblaciones vulnerables. En ese avance &eacute;tico de la humanidad, la cuarta generaci&oacute;n proyectaba los anteriores sobre el mundo digital, reconociendo el acceso universal a las redes digitales y al conocimiento que vehiculaban, con toda su declinaci&oacute;n de derechos (a la privacidad, a la imagen digital, al secreto&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        En estos veinte a&ntilde;os, algunos de esos derechos han sido reconocidos y reclamados por m&uacute;ltiples autores y documentos internacionales con el lema frecuente de la Sociedad de la Informaci&oacute;n &ldquo;para todos&rdquo;, especialmente de la ONU o la UNESCO, o de la propia UE, en una enumeraci&oacute;n que ser&iacute;a imposible en este espacio (por ejemplo, en la &ldquo;agenda&nbsp; 2030 para el desarrollo sostenible). Tambi&eacute;n han sido mencionados en los diversos planes de los Gobiernos espa&ntilde;oles desde el plan Avanza y Avanza 2 (2005-2009) de Rodr&iacute;guez Zapatero hasta las Agendas digitales de 2013 y 2016 de Mariano Rajoy, con escasas ambiciones econ&oacute;micas en la gran crisis. Pero la constante&nbsp;en estos planes y en sus informes ha sido minimizar la brecha digital, atribuirse los incrementos porcentuales motivados por el mercado, y mantener una concepci&oacute;n &rdquo;biol&oacute;gica&ldquo; de los derechos digitales: la tasa m&iacute;nima de&nbsp;desconectados ir&iacute;a descendiendo a medida que los j&oacute;venes, -cautivados por las TIC y el mercado-,&nbsp; envejecieran&nbsp;y, se supone, que los mayores de edad, analfabetos digitales, fueran desapareciendo. En los informes privados y p&uacute;blicos m&aacute;s conocidos (ONTSI, Anuarios de SI de Orange y de Telef&oacute;nica), la carest&iacute;a de los costes de conexi&oacute;n o la desertificaci&oacute;n digital de los territorios despoblados no ten&iacute;an la menor importancia y compon&iacute;an un tab&uacute; inviolable, mientras que coincid&iacute;an con los planes oficiales en poner el acento en una banda cada vez m&aacute;s ancha y r&aacute;pida (equivalente a m&aacute;s riqueza para los ricos) en lugar de un acceso universal.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en 2017, un amplio informe de FUNCAS, entidad nada sospechosa de radicalismo izquierdista (&ldquo;Las desigualdades sociales. Los l&iacute;mites de la sociedad red&rdquo;), no s&oacute;lo analizaba la brecha digital en Espa&ntilde;a (distancia entre conectados y desconectados) sino tambi&eacute;n la &ldquo;desigualdad digital&rdquo;, definida como indicadores de poblaci&oacute;n que no posee las habilidades b&aacute;sicas suficientes para su uso aplicado. Se conclu&iacute;a que esta desigualdad (<em>digital inequality</em>), a pesar de los progresos realizados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os,&nbsp;no solo no tend&iacute;a a desaparecer sino que se estancaba y &ldquo;estratificaba&rdquo;, con graves consecuencias al catalizar las restantes desigualdades. La propuesta, muy clara, era que estos derechos compon&iacute;an un &ldquo;bien p&uacute;blico no opcional&rdquo; que la sociedad deb&iacute;a garantizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El desarrollo de la Sociedad de la Informaci&oacute;n (SI) o mejor, Sociedad del Conocimiento, ha demostrado la trascendencia absoluta de esos derechos de la ciudadan&iacute;a para el progreso econ&oacute;mico y social de los ciudadanos y del pa&iacute;s, para el ejercicio y la calidad de la democracia. La pandemia y sus consecuencias educativas, laborales, comunicativas y culturales, han evidenciado abruptamente que la conexi&oacute;n y el saber hacer en las redes, inclusivos en su apropiaci&oacute;n personal y social (empoderamiento) son vitales para el ejercicio de la ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica actual. Pero las brechas y desigualdades digitales resisten en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la ONTSI, en su informe anual de 2020, 2,92 millones de usuarios utilizan Internet &ldquo;alguna vez&rdquo; (ni semanal ni mensual), pero, sobre todo, uno de cada tres espa&ntilde;oles conectados confiesa no tener ni las habilidades b&aacute;sicas de uso, concepto en el que ocupamos el puesto 16&nbsp;en el ranking por pa&iacute;ses de la UE (indicador DESI). Seg&uacute;n el INE, el 93,2% de los espa&ntilde;oles de entre 16 y 74 a&ntilde;os se ha conectado a Internet en los tres &uacute;ltimos meses. Queda conocer y actuar sobre el resto, pero tambi&eacute;n sobre quienes conectan ocasionalmente, y sobre quienes no tienen capacidad de usarlo socialmente.
    </p><p class="article-text">
        El informe Espa&ntilde;a digital 2025 podr&iacute;a tener este prop&oacute;sito como bandera fundamental de su actuaci&oacute;n, pero parece datar para 2025, &ldquo;como meta&rdquo;, &ldquo;una carta nacional sobre derechos digitales&rdquo;. No sabemos si necesita cuatro a&ntilde;os para enunciarlos o para conseguirlos, pero ya es sospechosa en pol&iacute;tica esa fecha que posterga objetivos m&aacute;s all&aacute; de la legislatura y del mandato de un Gobierno. Adem&aacute;s, mezcla estos derechos humanos &ldquo;digitales&rdquo; con los desconocidos &ldquo;derechos&rdquo; (&iquest;humanos?) de las empresas, insin&uacute;a discusiones te&oacute;ricas inextricables, y no adelanta ning&uacute;n plan de acci&oacute;n con dotaci&oacute;n presupuestaria.&nbsp;Ni siquiera proclama que, como servicio universal o como &ldquo;bien p&uacute;blico no condicional&rdquo; estos derechos son irrenunciables.
    </p><p class="article-text">
        En fin, est&aacute; por ver si se aborda decididamente y a corto plazo el grave problema de la Espa&ntilde;a vaciada y de su integraci&oacute;n en la era digital, que deber&iacute;a componer un objetivo espec&iacute;fico y urgente de esa agenda digital, con dotaci&oacute;n presupuestaria suficiente y mantenida, un compromiso que el Gobierno de coalici&oacute;n asumi&oacute; destacadamente. Los pruritos europeos de &ldquo;neutralidad&rdquo; tecnol&oacute;gica y respeto de la competencia no deber&iacute;an ni podr&iacute;an obstaculizar esos planes, que el mercado no va a cumplir evidentemente por s&iacute; solo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Bustamante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/in-cumpliendo-derecho-ciudadania-internet_129_7049146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jan 2021 21:06:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[(In)cumpliendo el derecho de la ciudadanía en Internet]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Brecha digital]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un Gobierno progresista, pero neoliberal en lo audiovisual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gobierno-progresista-neoliberal-audiovisual_129_6516821.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a08a1cc5-4cb1-4e3a-86b4-8e86389f7958_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un Gobierno progresista, pero neoliberal en lo audiovisual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si un Calviño (José María) asestó en los años 80 un duro golpe a las ilusiones progresistas de la transición, otra Calviño (Nadia) puede ahora contribuir a agravar la crisis que sufre el servicio público audiovisual en todos sus ámbitos</p></div><p class="article-text">
        El pasado 3 de Diciembre concluy&oacute; el plazo de &ldquo;consulta p&uacute;blica&rdquo; del anteproyecto de ley que va a incorporar al derecho espa&ntilde;ol la Directiva europea de servicios de comunicaci&oacute;n audiovisual (UE)2018/1808, abarcando por vez primera a los servicios a &ldquo;petici&oacute;n&rdquo; y a las plataformas de intercambio de v&iacute;deo, al sustituir a la Ley 7/2010 General de la Comunicaci&oacute;n Audiovisual. Decenas de alegaciones han sido presentadas por m&uacute;ltiples entidades, que se a&ntilde;aden a las m&aacute;s de 60 propuestas recibidas en la fase inicial de audiencia p&uacute;blica y acompa&ntilde;adas de los informes de 10 ministerios. Pero parece dudoso que pueda revertirse la decidida orientaci&oacute;n neoliberal impresa en la mayor parte del borrador por el Ministerio de Econom&iacute;a y Transformaci&oacute;n digital, sorprendentemente emanado de un Gobierno progresista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los siete t&iacute;tulos y 164 art&iacute;culos del anteproyecto dan una idea de la complejidad actual de este sector y de la trascendencia de los retos afrontados que, seg&uacute;n la memoria, tendr&aacute; impacto sobre la el pluralismo y la competencia, la igualdad de g&eacute;nero, las PYMES, los menores, la discapacidad y accesibilidad, los consumidores&hellip; Unos efectos que el pre&aacute;mbulo, &ndash;como suele ocurrir en las leyes y se dice de los anuncios al ostentar las carencias del producto&ndash;, considera positivos en todos los casos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los art&iacute;culos m&aacute;s vinculados a las novedades de la directiva europea, se reclaman de los m&iacute;nimos de protecci&oacute;n establecidos, como la liberalizaci&oacute;n de los tiempos publicitarios, que pasan de estar limitados al 20% &ldquo;por hora de reloj&rdquo; (anuncios y televenta), a cuantificarse en un m&aacute;ximo del 20% (144 minutos) entre&nbsp;las 6 y las 18,00 horas y de entre las 18,00 y las 24,00 horas (72&nbsp; minutos), sin incluir patrocinios, ni autopromoci&oacute;n, ni emplazamiento de producto, ni promociones&hellip;Una presumible saturaci&oacute;n publicitaria extrema que se acumular&aacute; en el <em>prime time</em> y en el <em>day time</em> de mayor audiencia, probablemente con efectos de cansancio en el espectador y de mayor fuga hacia la televisi&oacute;n a demanda. De la misma forma, los proveedores de estos &uacute;ltimos servicios audiovisuales deber&aacute;n ofrecer al menos un 30% de programas europeos en sus cat&aacute;logos &ndash; el m&iacute;nimo previsto por la directiva (51% en la televisi&oacute;n lineal), pero sus plataformas (Nextflix, HBO, Amazon Prime&hellip;) solo estar&aacute;n obligados a invertir en producci&oacute;n europea o espa&ntilde;ola si superan los 50 ME de ingresos el a&ntilde;o anterior (10 ME en la televisi&oacute;n lineal), y se libran de colaborar a la financiaci&oacute;n de RTVE como hace el resto de los canales abiertos o de pago.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dado que la Ley General Audiovisual de 2010, inspirada por la entonces Vicepresidenta Mar&iacute;a Teresa de la Vega, ha sido ya considerada generalmente como un texto ampliamente escorado hacia la televisi&oacute;n privada, con encendidos elogios de su patronal UTECA, el anteproyecto promete acentuar la protecci&oacute;n de los menores, pero al contrario de lo que proclama, debilita claramente su tutela al eliminar los horarios de &ldquo;protecci&oacute;n reforzada&rdquo; que ven&iacute;an incumpli&eacute;ndose a&ntilde;o tras a&ntilde;o por todas las cadenas de cobertura nacional, con la curiosa argumentaci&oacute;n de que tambi&eacute;n hay ni&ntilde;os en otros horarios en el servicio p&uacute;blico (con alegaciones contrarias de la AUC).
    </p><p class="article-text">
        Pero donde el anteproyecto alcanza niveles ideol&oacute;gicos de derecha neocon pura, es en la protecci&oacute;n y refuerzo del servicio p&uacute;blico auton&oacute;mico y local, donde se abraza sorprendentemente la contrarreforma orquestada por la Vicepresidenta Soraya S&aacute;enz de Santamar&iacute;a, cuya &ldquo;ley de modificaci&oacute;n&rdquo; de la Ley General de Comunicaci&oacute;n Audiovisual (Ley 6/2012 de 1 de Agosto) permiti&oacute; que los Gobiernos auton&oacute;micos &ldquo;flexibilizaran&rdquo; (privatizaran) el servicio p&uacute;blico de la radiotelevisi&oacute;n auton&oacute;mica cambi&aacute;ndolo a la &ldquo;gesti&oacute;n indirecta&rdquo; completa o mixta por parte de empresas privadas. As&iacute; Esperanza Aguirre jibariz&oacute; a RTVMadrid aunque no consigui&oacute; la total privatizaci&oacute;n planeada, y lo mismo intent&oacute; la Generalitat valenciana con Canal 9, hasta provocar su ins&oacute;lito cierre en 2013 con un coste in&uacute;til de m&aacute;s de 300 ME. Y en culminaci&oacute;n de esta tergiversaci&oacute;n total del servicio p&uacute;blico, se acu&ntilde;&oacute; el apellidado como &ldquo;modelo Murcia&rdquo;: concesi&oacute;n a una empresa privada de la pr&aacute;ctica totalidad de la gesti&oacute;n, la programaci&oacute;n y la publicidad de los canales regionales, mediando jugosas subvenciones al agraciado, compatible con el control o la manipulaci&oacute;n externa de los informativos.
    </p><p class="article-text">
        No es extra&ntilde;o que m&uacute;ltiples alegaciones (Teledetodos, COO.OO, Plataforma en defensa de la comunicaci&oacute;n y el periodismo andaluz) rechacen este calco que contradice la consideraci&oacute;n del pluralismo como equilibrio entre modelos, pese a la minor&iacute;a de licencias hertzianas reservadas a la gesti&oacute;n p&uacute;blica, que parece una condici&oacute;n <em>sine qua non</em> para la definici&oacute;n del servicio p&uacute;blico como &ldquo;de inter&eacute;s general&rdquo;, con misiones informativas y culturales acrecentadas. E igual ocurre con el servicio p&uacute;blico local, que se conf&iacute;a a los municipios salvo que estos decidan su entrega a empresas privadas, con desviaci&oacute;n de todos sus objetivos de comunicaci&oacute;n democr&aacute;tica de proximidad. En el mismo sentido, los medios comunitarios locales, ya marginados en el reparto de licencias, siguen privados de toda v&iacute;a de financiaci&oacute;n al prohib&iacute;rseles la difusi&oacute;n de publicidad de cualquier tipo, incluso la institucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La otra gran &ldquo;captura&rdquo; del gobierno progresista por los antecedentes del PP es todav&iacute;a m&aacute;s grave, porque afecta al control, la regulaci&oacute;n y la sanci&oacute;n del sistema audiovisual entero, confiados por la ley de RTVE de 2006 y la general del audiovisual de 2010 al CEMA (Consejo Estatal de Medios Audiovisuales) con anuencia general. Su boicot posterior por el PP en la oposici&oacute;n y su suplantaci&oacute;n por el Gobierno de Rajoy, con la sempiterna excusa del ahorro, por una elefanti&aacute;sica Comisi&oacute;n Nacional de los Mercados y la Competencia&nbsp; (CNMC) con autoridad sobre m&uacute;ltiples sectores, fue objeto de expedientes en Bruselas; y&nbsp; result&oacute; duramente contestado por el PSOE de Alfredo P&eacute;rez Rubalcaba, que acus&oacute; al nuevo organismo de falta de independencia y total subordinaci&oacute;n gubernamental (episodio de la sobrina de Guindos) y se neg&oacute; a pactar vocales propuestos por el PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Si esta atribuci&oacute;n constitu&iacute;a ya un mensaje subliminal que designaba prioritariamente al audiovisual como competencia de mercado y no como pluralismo comunicativo o diversidad cultural, la CNMC ha sido especialmente criticada por haber realizado en siete a&ntilde;os apenas tres informes sobre la misi&oacute;n de servicio p&uacute;blico de RTVE, confesando en varios de ellos su incapacidad para realizar esa labor y su aceptaci&oacute;n acr&iacute;tica de los informes de la Corporaci&oacute;n por la falta de medios t&eacute;cnicos y humanos para estudiar el asunto de forma aut&oacute;noma y, lo que es m&aacute;s grave,&nbsp; como reflejo de la degradaci&oacute;n del marco jur&iacute;dico audiovisual espa&ntilde;ol, por la carencia de contratos programa sobre los que poder realizar esa evaluaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, tras a&ntilde;os de mayor&iacute;a y control absoluto del PP (seis consejeros y Presidente, m&aacute;s uno de CIU y otro del PNV) el Gobierno de S&aacute;nchez ha vuelto las tornas y controla una mayor&iacute;a del consejo (siete consejeros y tres de ERC, PNV y Podemos), para pasar a&nbsp; considerar a la CNMC perfectamente independiente, mientras, el PP acusa al Gobierno de coalici&oacute;n de injerencia. En ese ambiente viciado, el anteproyecto del audiovisual conf&iacute;a a la CNMC&nbsp; nuevas funciones, como&nbsp; el control del pluralismo,&nbsp; de los contenidos audiovisuales, de las faltas graves o muy graves (entre ellas contenidos que inciten a la violencia o al odio, al terrorismo o la pornograf&iacute;a infantil, al racismo, la xenofobia o la discriminaci&oacute;n) incluyendo sanciones que pueden alcanzar el 10% de la facturaci&oacute;n. Aunque visto el escaso porcentaje ejecutado &ndash;un 3% cobrado del total de las sanciones impuestas&ndash; ese riesgo queda atenuado, no deja de ser llamativo para un organismo netamente econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        En su consideraci&oacute;n conjunta, ese anteproyecto, que muy probablemente derivar&aacute; en ley con modificaciones menores tras su paso por el Parlamento, resulta absolutamente incongruente con un Gobierno progresista y suscita moralejas hist&oacute;ricas curiosas. Si un Calvi&ntilde;o (Jos&eacute; Mar&iacute;a) asest&oacute; en los a&ntilde;os 80 un duro golpe a las ilusiones progresistas de la transici&oacute;n e incluso a los planes directos del PSOE sobre RTVE (mediando el poder de Alfonso Guerra), otra Calvi&ntilde;o (Nadia) puede ahora contribuir a agravar la crisis que sufre el servicio p&uacute;blico audiovisual en todos sus &aacute;mbitos. As&iacute;, una vez m&aacute;s, el PSOE seguir&iacute;a colaborando a la prolongaci&oacute;n irreversible y en cascada de los castigos que la derecha infringe hist&oacute;ricamente a las cadenas p&uacute;blicas: ajustes y manipulaciones sistem&aacute;ticos cuando est&aacute; en el gobierno, acusaciones y redenci&oacute;n cuando vuelve a la oposici&oacute;n. Pasos adelante siempre del desmoronamiento del servicio p&uacute;blico y de la preeminencia del polo privado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Bustamante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gobierno-progresista-neoliberal-audiovisual_129_6516821.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Dec 2020 20:54:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un Gobierno progresista, pero neoliberal en lo audiovisual]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lucha contra la desinformación, entre la espada de la manipulación y la pared de la censura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lucha-desinformacion-espada-manipulacion-pared-censura_129_6454196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ccf9dfc-5472-41e2-9dbf-354e9f363497_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lucha contra la desinformación, entre la espada de la manipulación y la pared de la censura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este pavor de los gobiernos españoles a soportar organismos "cuasi non" gubernamentales dificulta ahora la lucha contra la desinformación, e incrementa las tentaciones autoritarias de este y otros gobiernos venideros</p></div><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n en el <a href="https://boe.es/boe/dias/2020/11/05/BOE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">BOE</a> del 5 de noviembre de un llamado &ldquo;procedimiento de actuaci&oacute;n contra la desinformaci&oacute;n&rdquo; y la correspondiente&nbsp; &ldquo;comisi&oacute;n permanente&rdquo;, aprobada por el Consejo de Seguridad Nacional y coordinada por la secretar&iacute;a de Estado de Comunicaci&oacute;n (dirigida por el inquietante Iv&aacute;n&nbsp;Redondo),&nbsp;ha levantado una oleada de comentarios y cr&iacute;ticas de los medios, los columnistas y la oposici&oacute;n. Aun conociendo que esta orden ministerial (Presidencia) correspond&iacute;a a documentos inspirados por el Consejo y la Comisi&oacute;n europeos, especialmente al Plan de acci&oacute;n para la lucha contra la desinformaci&oacute;n (COM (2018)236) que insta a los gobiernos a tomar medidas urgentes en ese campo y a coordinar sus acciones a escala europea, la alarma ven&iacute;a justificada por la ambig&uuml;edad de las definiciones utilizadas, su acumulaci&oacute;n de &ldquo;autoridades p&uacute;blicas competentes&rdquo; y su d&eacute;bil apelaci&oacute;n a la participaci&oacute;n social, como amenazas posibles de la eterna pulsi&oacute;n censora de los gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n de la oposici&oacute;n de derechas se ha centrado en acusar al Gobierno de querer constituir un orwelliano &ldquo;Ministerio de la verdad&rdquo;, atacando frontalmente a la libertad de expresi&oacute;n.&nbsp;Una posici&oacute;n parad&oacute;jica para un PP que hab&iacute;a adoptado unas disposiciones parecidas en 2018 sin publicidad alguna pero que, sobre todo,&nbsp;puso en vigor la llamada &ldquo;Ley mordaza&rdquo; desde Julio de 2015, ocasionando lo que Amnist&iacute;a Internacional calific&oacute; como &ldquo;grave retroceso&rdquo; de la libertad de expresi&oacute;n, cifrando en m&aacute;s de 74.000 las sanciones impuestas hasta finales de 2017 contra protestas sociales y, en muchos casos, contra informaciones o expresiones period&iacute;sticas o art&iacute;sticas. En cuanto a Vox, su estrategia de veto y amenazas a periodistas y medios de comunicaci&oacute;n, junto a su protagonismo en la difusi&oacute;n masiva de bulos y <em>fake news</em>, hacen dif&iacute;cilmente cre&iacute;ble su enfado ante el peligro de censura oficial.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, las respuestas m&aacute;s frecuentes en los medios se han dividido entre quienes consideran que, aunque el problema exista, es mejor dejarlo estar por situarse en un terreno &ldquo;resbaladizo&rdquo;, y quienes se remiten a la autorregulaci&oacute;n de las plataformas de Internet que ya estar&iacute;an en v&iacute;as de conjurar el peligro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a la primera posici&oacute;n, est&aacute; el consenso general de Estados y pa&iacute;ses desarrollados, desde Am&eacute;rica (con la salvaguarda de la santificaci&oacute;n de la primera enmienda en los USA) a Europa u Ocean&iacute;a, con numerosas leyes nacionales ya en vigor. Por referencia a nuestro contexto, la UE ha llamado la atenci&oacute;n&nbsp;desde 2015 al menos sobre una amenaza que va mucho m&aacute;s all&aacute; de las <em>fake news</em>, en un concepto de desinformaci&oacute;n masificado y viralizado por las redes y dispositivos digitales, que define como &ldquo;informaci&oacute;n verificablemente falsa o enga&ntilde;osa que se crea, presenta y divulga con fines lucrativos o para enga&ntilde;ar deliberadamente a la poblaci&oacute;n y que puede causar un perjuicio p&uacute;blico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica y desde los &aacute;mbitos parlamentarios se ha clamado tambi&eacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por los efectos de esta oleada, incluso antes de alcanzar sus niveles m&aacute;ximos con la llamada infodemia, pandemia de desinformaci&oacute;n que atenta al mismo tiempo contra la salud colectiva y la democracia. As&iacute;, destacadas investigadoras brit&aacute;nicas como Robin Mansell y &nbsp;Sonia Livingstone, se&ntilde;alaban <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en un reciente estudio de la London School of Economics, &ldquo;Tackling the Information Crisis&rdquo; (2019)</a>, los &ldquo;cinco gigantes malvados&rdquo; que se acumulaban en nuestra &eacute;poca: confusi&oacute;n, cinismo, fragmentaci&oacute;n, irresponsabilidad y apat&iacute;a; y ped&iacute;an una reacci&oacute;n institucional inmediata: &ldquo;El tiempo para una decisiva acci&oacute;n para terminar con la crisis de la informaci&oacute;n es ahora&rdquo; .
    </p><p class="article-text">
        Pero las propuestas para que sean las grandes plataformas de Internet quienes nos defiendan de la desinformaci&oacute;n son todav&iacute;a m&aacute;s pol&eacute;micas que la acci&oacute;n gubernamental, porque aunque recibidas seg&uacute;n beneficien a unos u otros, convierten&nbsp;a estos mastodontes empresariales en censores generales, en <em>gatekeepers</em> en quienes los gobiernos delegan alegremente el poder de diagn&oacute;stico social de la verdad y la mentira, renunciando a su responsabilidad de defensa del pluralismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La confianza en la autorregulaci&oacute;n, centrada en los algoritmos, aumenta estas polarizaciones y las desviaciones de poder que provoca, agravadas en &eacute;poca de pandemia con la retirada general del factor humano encargado de matizar esos controles censores, y sometidas siempre a la presi&oacute;n mercantil de sus enormes beneficios habituales. De esta forma, celebramos la actitud de Facebook, Twitter o Google etiquetando a Donald Trump y sus mentiras o de las cadenas CNN y Fox silenci&aacute;ndole en sus tortuosas acusaciones de fraude electoral (esta &uacute;ltima despu&eacute;s de cuatro a&ntilde;os de celebrar y amplificar su &ldquo;verdad&rdquo; paralela), pero investigaciones acad&eacute;micas han revelado que los algoritmos benefician muchas veces a los mensajes racistas frente a los antirracistas, a los sexistas, xen&oacute;fobos u hom&oacute;fobos&nbsp; frente a los humanistas e igualitarios, que usan lenguajes habitualmente m&aacute;s reivindicativos y agresivos,&nbsp; menos &ldquo;correctos&rdquo; pol&iacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        Un organismo europeo emblem&aacute;tico como la OSCE (Organizaci&oacute;n para la Seguridad y la Cooperaci&oacute;n Europea), del Consejo de Europa, encargado por la UE de vigilar la independencia del servicio p&uacute;blico europeo de radiodifusi&oacute;n, ha proclamado as&iacute; su preocupaci&oacute;n por el uso de la Inteligencia artificial sobre la libertad de expresi&oacute;n y su instauraci&oacute;n paulatina de las plataformas como &ldquo;guardianes de la informaci&oacute;n&rdquo;, que seg&uacute;n el relator de la ONU,. Philip Alstom, operan en una &ldquo;zona franca de los derechos humanos&rdquo;. <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Como&nbsp;dec&iacute;a Edward Snowden en una memorable entrevista en elDiario.es</a>, se estaban configurando&nbsp;de esta forma los &ldquo;nuevos sheriffs&rdquo; de la informaci&oacute;n global.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo conjurar esta amenaza de la desinformaci&oacute;n, cada vez m&aacute;s polifac&eacute;tica y peligrosa? (injerencias extranjeras, distorsiones electorales, promoci&oacute;n del terrorismo, discursos de odio, desprestigio planificado de las instituciones democr&aacute;ticas). Desde los organismos internacionales, los parlamentos y los medios acad&eacute;micos comienzan a surgir propuestas sensatas que van en el sentido de una acci&oacute;n integral, internacional y nacional, capaz de aunar la regulaci&oacute;n estatal con la corregulaci&oacute;n, la defensa cerrada de la libertad de expresi&oacute;n &ndash; y de la innovaci&oacute;n y la competencia tan escasas en la radiotelevisi&oacute;n o peor a&uacute;n en Internet (&ldquo;the winners takes all&rdquo; o &ldquo;most&rdquo;)- con la protecci&oacute;n de los ciudadanos de la manipulaci&oacute;n informativa sistem&aacute;tica, con especial atenci&oacute;n para&nbsp; los sectores sociales m&aacute;s discriminados o vulnerables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una pol&iacute;tica denominada ya como &ldquo;smart regulation&rdquo; (Mich&eacute;le Bachelet, David Kaye,&nbsp;ONU), sustentada en principios de legalidad, necesidad,&nbsp;legitimidad y transparencia, y en la normativa internacional de derechos humanos. Sobre la base de c&oacute;digos de buenas pr&aacute;cticas obligados para las plataformas, con la participaci&oacute;n de la industria de la comunicaci&oacute;n y de la sociedad civil, organismos independientes coordinar&iacute;an la acci&oacute;n contra la desinformaci&oacute;n que abocar&iacute;a en sus casos l&iacute;mites ante los jueces. Adem&aacute;s, y a medio plazo, hace falta una alfabetizaci&oacute;n medi&aacute;tica masiva, investigaci&oacute;n acrecentada, desarrollo de &ldquo;fast check&rdquo; que descubran y denuncien las campa&ntilde;as falsas, sinergias reforzadas entre los &ldquo;stakeholders&rdquo; involucrados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ERGA o asociaci&oacute;n europea de reguladores independientes de la comunicaci&oacute;n ya colabora estrechamente con las autoridades europeas en esta tarea. El gobierno franc&eacute;s ha delegado competencias crecientes de la &ldquo;Loi Infox&rdquo; de 2018, en la CSA (Conseil National de l&acute;Audiovisuel) de acreditada independencia, y en similares t&eacute;rminos el ejecutivo brit&aacute;nico ha confiado nuevas responsabilidades a la OFCOM , organismo mixto entre el audiovisual y las telecomunicaciones, pero con una fuerte e independiente rama sobre la comunicaci&oacute;n social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; hacer en Espa&ntilde;a, &uacute;nico pa&iacute;s de la OCDE y de la UE que carece de una autoridad independiente y especializada en la comunicaci&oacute;n masiva? Reclamada por unanimidad por el Senado en 1995, exigida en el Informe para la reforma de los medios p&uacute;blicos de 2005, prevista de forma inmediata en la Ley de RTVE de 2006 y en la general audiovisual de 2010, el Consejo Estatal de los Medios Audiovisuales es un caso de manual de una reivindicaci&oacute;n de la oposici&oacute;n que desaparece en el Gobierno, &ldquo;capturada&rdquo; por las din&aacute;micas del poder. El gobierno de Rajoy lo elimin&oacute; so pretexto del ahorro y lo subsumi&oacute; en un organismo aut&eacute;nticamente <em>frankenstein</em> que regula sectores muy diferentes (electricidad, gas, telecomunicaciones, transportes, correos, radiotelevisi&oacute;n&hellip;), bajo el manto de la competencia de mercado (CNMC). Pero su autonom&iacute;a respecto de los partidos y su independencia de los gobiernos han sido muy relativas desde 2013, con muy escasos consejeros con experiencia en el audiovisual y una notable impotencia estructural para ocuparse del pluralismo (por ejemplo en los informes sobre RTVE) que no es precisamente igual a competencia mercantil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este pavor de los gobiernos espa&ntilde;oles a soportar organismos &ldquo;cuasi non&rdquo; gubernamentales dificulta ahora la lucha contra la desinformaci&oacute;n,&nbsp;e incrementa las tentaciones autoritarias de este y otros gobiernos venideros. Nos colocamos as&iacute; entre la espada de la manipulaci&oacute;n y el muro de la censura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Bustamante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lucha-desinformacion-espada-manipulacion-pared-censura_129_6454196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Nov 2020 05:01:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La lucha contra la desinformación, entre la espada de la manipulación y la pared de la censura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[RTVE en el atolladero: La "maldición" del servicio público de comunicación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/rtve-atolladero-maldicion-servicio-publico-comunicacion_1_6288792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a33cd4d-641a-4877-bfee-6aa20115664c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="RTVE en el atolladero: La &quot;maldición&quot; del servicio público de comunicación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las maldiciones proceden de los hombres, especialmente cuando se agrupan en partidos políticos españoles para conformarse como maquinarias miopes de poder a corto plazo, sin visión para preservar las plataformas vitales de la democracia, del diálogo y la construcción del consenso en la esfera pública</p></div><p class="article-text">
        Crecen las quejas y demandas que reclaman la culminaci&oacute;n del concurso p&uacute;blico de 2018 para renovar la Presidencia y el Consejo de Administraci&oacute;n de la Corporaci&oacute;n RTVE, como motor de las reformas indispensables para su recuperaci&oacute;n. Mientras el servicio p&uacute;blico sufre la peor crisis de su historia, diversas entidades sociales amenazan ahora con dirigirse ante las instancias espa&ntilde;olas y europeas, denunciando el prolongado inmovilismo del Parlamento y el Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Tres a&ntilde;os han pasado ya desde la aprobaci&oacute;n, con rara unanimidad parlamentaria, de la Ley 5/2017 (29 de septiembre) que buscaba anular la contrarreforma del Gobierno de Rajoy de 2012 (elecci&oacute;n por mayor&iacute;a simple gubernamental), para volver a exigir mayor&iacute;a parlamentaria reforzada de dos tercios para la elecci&oacute;n de los m&aacute;ximos &oacute;rganos de gesti&oacute;n de RTVE. Dos a&ntilde;os largos han transcurrido tambi&eacute;n desde que, a propuesta del Gobierno y en tanto se sustanciaba el concurso p&uacute;blico que seg&uacute;n esta ley deber&iacute;a preseleccionar a los candidatos m&aacute;s id&oacute;neos, se design&oacute; como administradora &uacute;nica &ldquo;provisional&rdquo; a Rosa Mar&iacute;a Mateo (julio de 2018). Ese mismo mes comenzaron las sesiones de trabajo del Comit&eacute; de Expertos, nombrado a propuesta de la totalidad de los grupos parlamentarios que, tras publicar sus baremos legales (BOE de 17-8-2018), actu&oacute; por general consenso para valorar y distinguir a 20 candidatos del casi centenar de aspirantes presentados (BOE de 18-12-2018).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y despu&eacute;s? Luego vinieron las elecciones generales del 30 de abril de 2019, que dieron la investidura fallida, con el expediente del concurso traspasado oficialmente de la XIII y a la XIV legislatura. Y los comicios del 10 de noviembre siguiente, que abocaron al Gobierno de coalici&oacute;n. Y despu&eacute;s lleg&oacute; la pandemia que embroll&oacute; todo. Mientras tanto y hasta hoy, el concurso p&uacute;blico qued&oacute; congelado y la &ldquo;provisionalidad&rdquo; se instal&oacute; en RTVE. Con una primera y evidente consecuencia: la no aplicaci&oacute;n de la ley de 2017, titulada precisamente &ldquo;para recuperar la independencia&rdquo; de RTVE &ldquo;y el pluralismo en la elecci&oacute;n de sus &oacute;rganos&rdquo; demuestra que el servicio p&uacute;blico de radiodifusi&oacute;n sigue careciendo de ambas notas vitales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque con su singularidad actual, la historia de RTVE repite esta paradoja end&eacute;mica de avances y regresiones con cada gobierno, de izquierdas o de derechas, en lo que algunos historiadores no han dudado en calificar de &ldquo;fatalidad&rdquo; del servicio p&uacute;blico: el nacimiento de TVE en pleno franquismo (1956) habr&iacute;a creado un aparato de &ldquo;r&eacute;gimen&rdquo; dictatorial, cuyo supremo valor era la manipulaci&oacute;n de los s&uacute;bditos, una mentalidad que habr&iacute;a atravesado la pared de la transici&oacute;n para contaminar a los gobiernos democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Su&aacute;rez inici&oacute; la transici&oacute;n de la dictadura poniendo a RTVE con Rafael Ans&oacute;n al servicio de UCD y Calvo Sotelo anul&oacute; la virtud del primer Estatuto democr&aacute;tico de 1980, &ldquo;dimitiendo&rdquo; a Fernando Castedo. Como Alfonso Guerra arruin&oacute; las promesas socialistas con Jos&eacute; Mar&iacute;a Calvi&ntilde;o y Jordi Garc&iacute;a Candau y hasta Rodr&iacute;guez Zapatero permiti&oacute; que su reforma democr&aacute;tica de 2006 fuera descafeinada por Mar&iacute;a Teresa Fern&aacute;ndez de la Vega con la &ldquo;reforma&rdquo; financiera de 2009 (eliminaci&oacute;n de la publicidad sin modelo financiero viable alternativo) y con penalizaciones al servicio p&uacute;blico en una ley general audiovisual escorada al polo comercial (2010).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, mientras la derecha explotaba al m&aacute;ximo la utilizaci&oacute;n partidista de RTVE al tiempo que deterioraba el servicio p&uacute;blico, los gobiernos progresistas han coqueteado con las cadenas comerciales y preterido el servicio p&uacute;blico. Hasta la &uacute;ltima ilusi&oacute;n de ese pacto del Gobierno de coalici&oacute;n PSOE-Unidas Podemos que promet&iacute;a la elecci&oacute;n y renovaci&oacute;n (&hellip;) del consejo de administraci&oacute;n de RTVE, primando &ldquo;los principios de m&eacute;rito, capacidad, igualdad, paridad de g&eacute;nero y prestigio profesional&rdquo;, y &ldquo;mejorando el sistema de concurso p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cada ocasi&oacute;n, RTVE ha descendido varios escalones en su capacidad de referencia social. Pero ahora parece estar inmersa en una pendiente de ca&iacute;da libre en todos los planos. Sin presidencia ni consejo de administraci&oacute;n elegidos por el parlamento, por vez primera en democracia, no solo incumple la ley de 2006 sino la propia constituci&oacute;n (art. 20.3: &ldquo;la ley regular&aacute;&hellip;&rdquo;) perdiendo al mismo tiempo su legitimidad para las funciones que le son propias: nombramiento de directivos, aprobaci&oacute;n de contenidos y presupuestos. De forma que las m&uacute;ltiples decisiones de estos dos a&ntilde;os, normales en una gesti&oacute;n televisiva, como las remociones de directivos de radio o de centros territoriales, las sustituciones de corresponsal&iacute;as claves, los cambios sustanciales de programaci&oacute;n y sus frecuentes fracasos, suscitan en estas condiciones crisis peri&oacute;dicas internas y el deterioro creciente de su imagen p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, el servicio p&uacute;blico &ldquo;no pertenece a los gestores y tampoco a los trabajadores, sino a todos los espa&ntilde;oles&rdquo;, pero eso se garantiza solo con el cumplimiento de las leyes y sus buenas pr&aacute;cticas. Porque RTVE tiene adem&aacute;s su mandato marco anticuado y vencido desde diciembre de 2016 y carece siempre del contrato programa trienal que exige la ley de 2006, sin los cuales es inveros&iacute;mil su misi&oacute;n social, y el cumplimiento del protocolo de Amsterdam (32 del tratado de constituci&oacute;n actual de la UE) que exige la proporcionalidad del dinero p&uacute;blico con las funciones legales del servicio p&uacute;blico, por lo que Bruselas podr&iacute;a expedientar a Espa&ntilde;a en cualquier momento.
    </p><p class="article-text">
        Peor a&uacute;n, con su presupuesto de gastos congelado desde 2010, RTVE es incapaz de competir con el potente duopolio comercial de Mediaset y Atresmedia, y por supuesto de hacer una transici&oacute;n digital y multimedia que exige su propia supervivencia. Pero los d&eacute;ficits comienzan a crecer, con casi 30 ME de p&eacute;rdidas en 2019 y previsiones pesimistas de unos 50 ME en rojo para 2020. Una ca&iacute;da que augura nuevos problemas pol&iacute;ticos, porque la ley de 2006 (art. 13.2) preve&iacute;a la dimisi&oacute;n en bloque del Consejo de Administraci&oacute;n si se superaba en gastos el 10% de la compensaci&oacute;n presupuestada por el servicio p&uacute;blico; pero es dif&iacute;cil exigir el cese de un Consejo que no existe&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Term&oacute;metro insoslayable de la gesti&oacute;n deficiente&nbsp; de la corporaci&oacute;n, desde que asumi&oacute; el mando la direcci&oacute;n &ldquo;provisional&rdquo; (Julio de 2018), la 1 ha descendido del 10,5% de <em>share</em> medio al 9,2% de Septiembre de 2020 (con r&eacute;cords a la baja mensuales hasta del 8%), un deterioro de su peso social mucho m&aacute;s preocupante por cuanto que las dos cadenas privadas competidoras han mantenido b&aacute;sicamente en este tiempo sus cuotas, y porque esta p&eacute;rdida de liderazgo incluye a los telediarios, coraz&oacute;n de su funci&oacute;n social; con todos sus canales, el grupo p&uacute;blico ha ca&iacute;do del 16,5 al 15,5% en comparaci&oacute;n con la preponderancia creciente de Mediaset (28,2) y Atresmedia (27%), unas tasas que amenazan con la irrelevancia de servicio p&uacute;blico a corto plazo (aun sumando el 8,15% de las TV.AA).
    </p><p class="article-text">
        La impaciencia y la indignaci&oacute;n parecen ganar enteros en los ambientes defensores del servicio p&uacute;blico espa&ntilde;ol. As&iacute;, si el pasado a&ntilde;o el Comit&eacute; de Expertos y algunos de los candidatos seleccionados pidieron al parlamento que culminara el concurso p&uacute;blico, en Julio de 2020, el Comit&eacute; protest&oacute; airadamente contra un dictamen de los letrados del Senado que pretend&iacute;a la anulaci&oacute;n pr&aacute;ctica del concurso alegando que el Comit&eacute; se hab&iacute;a &ldquo;excedido&rdquo; en su autonom&iacute;a, e incluso parec&iacute;a re&ntilde;ir al parlamento por haber aceptado constre&ntilde;ir &ldquo;el &aacute;mbito de la decisi&oacute;n pol&iacute;tica de las c&aacute;maras&rdquo;. El resultado habr&iacute;a sido volver a las cuotas militantes partidistas y a la manumisi&oacute;n de RTVE por los gobiernos de turno, porque el concurso se ha convertido en la clave de b&oacute;veda de todas las reformas indispensables.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas, los 19 candidatos considerados id&oacute;neos, de todas las tendencias ideol&oacute;gicas, se han dirigido al Parlamento exigiendo concluir el concurso p&uacute;blico para dotar a RTVE de una direcci&oacute;n estable y plural, y en el mismo sentido se ha pronunciado el Consejo de Informativos de RTVE. Por su parte, la asociaci&oacute;n Teledetodos ha promovido un manifiesto con decenas de entidades ciudadanas y period&iacute;sticas, en las que da un paso m&aacute;s, amenazando con interponer quejas y demandas ante las autoridades espa&ntilde;olas, como el defensor del pueblo o la CNMC, y europeas (el Parlamento europeo, el Consejo de Europa, organismo que ya emiti&oacute; una &ldquo;alerta&rdquo; sobre la empecinada ausencia de presidente y consejo elegidos parlamentariamente para RTVE).&nbsp;	
    </p><p class="article-text">
        La convicci&oacute;n general es que los cuarenta a&ntilde;os en democracia buscando a trompicones un modelo de servicio p&uacute;blico democr&aacute;tico como el reconocido en el tratado constitutivo de la UE, no son ya soportables, y que RTVE y detr&aacute;s las TV.AA. est&aacute;n ante su &uacute;ltima oportunidad hist&oacute;rica. Especialmente cuando una larga trayectoria de las radiotelevisiones europeas occidentales muestra el camino de normas y &ldquo;buenas pr&aacute;cticas&rdquo; que hacen de sus servicios p&uacute;blicos puntales de la informaci&oacute;n y el debate democr&aacute;tico, de la creaci&oacute;n y la difusi&oacute;n de la cultura, indispensables frente a la avalancha de programaciones comerciales, de contenidos basura, y a la hiperfragmentaci&oacute;n de un p&uacute;blico que pierde sus referentes simb&oacute;licos comunes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Habitualmente empaquetada con el poder judicial, como una especie de guinda al pastel de ese consenso imposible con la oposici&oacute;n, la renovaci&oacute;n del Consejo de RTVE es legalmente viable aun en el hipot&eacute;tico caso de un boicot de la derecha, porque seg&uacute;n la ley de 2007, 15 d&iacute;as al menos despu&eacute;s de una fallida votaci&oacute;n por 2/3 de ambas c&aacute;maras, los nombramientos pueden salir adelante por mayor&iacute;a simple si a&uacute;nan propuestas de la mitad al menos de los grupos parlamentarios existentes (disposici&oacute;n transitoria 1&ordf;), una previsi&oacute;n factible en el Congreso (10 grupos) como en el Senado (ocho).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las maldiciones, por tanto, no proceden de los dioses ni de hipotecas hist&oacute;ricas irredentas, sino de los hombres, especialmente cuando se agrupan en partidos pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles para conformarse como maquinarias miopes de poder a corto plazo, sin visi&oacute;n para preservar las plataformas vitales de la democracia, del di&aacute;logo y la construcci&oacute;n del consenso en la esfera p&uacute;blica, en cuya ausencia la polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica, la desinformaci&oacute;n y la manipulaci&oacute;n sist&eacute;mica se convierten en la din&aacute;mica hegem&oacute;nica de la opini&oacute;n p&uacute;blica. Una conclusi&oacute;n que la COVID-19 no ha descubierto ciertamente pero s&iacute; ha venido a corroborar con todas sus amenazas, para la salud, para la democracia y para el desarrollo integral de nuestra sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Bustamante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/rtve-atolladero-maldicion-servicio-publico-comunicacion_1_6288792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2020 21:17:17 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juicio a la libertad de expresión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/juicio-libertad-expresion_129_6200614.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29f9ed65-29df-4d98-bdb8-7568492a3eb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juicio a la libertad de expresión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cuarto poder hoy reside principalmente en un periodismo capaz de hurtar la información oficial u oficiosa en las redes, de difundirla y de desentrañar su significación en contra de la "verdad y la razón de Estado"</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo d&iacute;a 7 se reanudar&aacute; presumiblemente en Londres el juicio de extradici&oacute;n de Julian Assange, a requerimiento de la justicia estadounidense. Imperturbables ante las m&uacute;ltiples instancias internacionales, Naciones Unidas incluida, las decenas de manifiestos, las miles de firmas de personalidades y profesionales de la informaci&oacute;n que han exigido&nbsp;su puesta en libertad y el rechazo a la extradici&oacute;n, el aparato judicial brit&aacute;nico y el <em>bulldozer</em> paralelo de la fiscal&iacute;a&nbsp;norteamericana contin&uacute;an su camino, al final del cual podr&iacute;an caerle encima a Assange m&aacute;s de 170 a&ntilde;os de prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No es preciso rememorar el famoso &ldquo;J&acute;Accusse&rdquo;, ni la conciencia moral que expres&oacute; en ese texto &Eacute;mile Zola, puesto de actualidad por la pel&iacute;cula reciente de Roman Polanski, para abordar esta situaci&oacute;n de excepcional gravedad. Pero podr&iacute;amos al menos recordar su apelaci&oacute;n a &ldquo;no callar&rdquo;, &ldquo;no ser c&oacute;mplice&rdquo;, al insomnio de la honestidad ante la &eacute;tica herida de una sociedad entera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como en aquel texto emblem&aacute;tico, hay que recordar los antecedentes m&aacute;s significativos que enmarcan ese proceso: las filtraciones de decenas, miles, cientos de miles de textos secretos por Wikileaks permitieron entre 2007- 2010 que la opini&oacute;n p&uacute;blica mundial descubriera la inmoralidad sistem&aacute;tica de las actuaciones de muchos gobiernos. Especialmente en referencia al Gobierno estadounidense y su acci&oacute;n&nbsp;en Afganist&aacute;n, en Irak, en Guant&aacute;namo y Abu Ghraib, comprobamos&nbsp;con estupor la pr&aacute;ctica sistem&aacute;tica de la tortura, el asesinato indiscriminado de inocentes, el ocultamiento de las violaciones m&aacute;s agresivas de los derechos humanos, la manipulaci&oacute;n planificada de la opini&oacute;n p&uacute;blica global.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera consecuencia de esa audacia fueron las acusaciones de acoso y abuso sexual que, procedentes de la fiscal&iacute;a sueca, permitieron a las autoridades brit&aacute;nicas encarcelar a Julian Assange, siempre con el rechazo indignado de ambos gobiernos a las sospechas plausibles de una maniobra planificada en complicidad con Estados Unidos y destinada a ejecutar un castigo ejemplar de los filtradores de informaci&oacute;n oficial. Una sombra que agudiza la oportuna sustituci&oacute;n de tales acusaciones, ya sin fuerzas desde 2015, por nuevas peticiones norteamericanas.
    </p><p class="article-text">
        El segundo gran cap&iacute;tulo de esta historia lo protagoniza el Gobierno de Ecuador que, bajo el presidente Rafael Correa otorg&oacute; asilo diplom&aacute;tico a Assange en su embajada de Londres en 2012 para, casi siete a&ntilde;os despu&eacute;s, &ldquo;entregarle&rdquo; a la polic&iacute;a brit&aacute;nica. Las confusas justificaciones del Gobierno de Lenin Moreno, propias de una argumentaci&oacute;n burda y fr&iacute;vola (&ldquo;comportamiento inadecuado&rdquo;, falta de limpieza, &ldquo;maltrato al personal diplom&aacute;tico&rdquo;) no consiguieron siquiera mitigar la ignominia hist&oacute;rica de un gobierno que traicionaba as&iacute; el derecho internacional m&aacute;s sagrado, menos a&uacute;n cuando pronto se supo que con su anuencia irremediable el prisionero hab&iacute;a sido espiado a conciencia y la informaci&oacute;n resultante entregada al espionaje estadounidense, incluyendo los preparativos de su defensa con sus abogados frente a las acusaciones del Gobierno de Trump. Sus excusas oficiales, balbuceadas sobre la cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n de extradici&oacute;n a pa&iacute;ses &ldquo;con pena de muerte vigente&rdquo; fueron r&aacute;pidamente desmentidas por el Reino Unido como aplicable solo en casos de &ldquo;petici&oacute;n de la pena de muerte&rdquo;, de imprevisible resultante con el actual inquilino de la Casa Blanca.
    </p><p class="article-text">
        Solo esos factores bastar&iacute;an en derecho internacional para inferir la violaci&oacute;n m&aacute;s descarada del derecho a la defensa y para rechazar las peticiones de extradici&oacute;n, m&aacute;s a&uacute;n proviniendo de una administraci&oacute;n de justicia que bajo la &eacute;gida de William Barr&nbsp;ha demostrado imp&uacute;dicamente su absoluta falta de independencia y su subordinaci&oacute;n a los caprichos del Presidente. Pero la fiscal&iacute;a norteamericana ha hecho m&aacute;s m&eacute;ritos en esta l&iacute;nea al modificar por dos veces en estos &uacute;ltimos meses el acta de acusaci&oacute;n, -en detrimento de toda capacidad de defensa- elev&aacute;ndolo de un delito relativamente leve (&ldquo;conspiraci&oacute;n para cometer una intrusi&oacute;n inform&aacute;tica&rdquo;, con cinco a&ntilde;os m&aacute;ximo de c&aacute;rcel) a peticiones reiteradas de delitos que podr&iacute;an acarrear m&aacute;s de 175 a&ntilde;os de prisi&oacute;n. Por el camino, ha aderezado esas acusaciones con repetidas negaciones de ir contra el periodismo o afectar a la libertad de expresi&oacute;n (la famosa primera enmienda, en lectura estadounidense) refugi&aacute;ndose en presuntas actividades de <em>hackers</em>, de alentar delitos inform&aacute;ticos, y hasta de afirmaciones que sobrepasan el rid&iacute;culo para las pr&aacute;cticas habituales de la Administraci&oacute;n Trump como es la de violar &ldquo;las reglas deontol&oacute;gicas del periodismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero el cap&iacute;tulo pr&oacute;ximo m&aacute;s inmediato de esta historia se juega en la justicia brit&aacute;nica, cuya independencia es presumible pero que en materia de extradiciones depende demasiado de las presiones y decisiones del Gobierno brit&aacute;nico de Boris Johnson, un ejecutivo que, tras proclamar su absoluta libertad de actuaci&oacute;n con la consumaci&oacute;n del Brexit, se apresur&oacute; a&nbsp; mostrar su independencia al anunciar su ruptura con Huawei y su 5G en coincidencia casual con la visita de Mike Pompeo a Londres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es la hora pues de la justicia brit&aacute;nica, que deber&iacute;a calibrar c&oacute;mo el periodismo contempor&aacute;neo se ha deteriorado profundamente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tanto en la mayor&iacute;a de los medios cl&aacute;sicos como en los digitales, redes sociales especialmente, por la mercantilizaci&oacute;n extrema y la concentraci&oacute;n de la informaci&oacute;n en manos de algunos Gobiernos y de los grandes gigantes tecnol&oacute;gicos, y por la planificaci&oacute;n sistem&aacute;tica de las <em>fake news</em> en cada pa&iacute;s y a escala global. Basta citar los nombres emblem&aacute;ticos de Orban en Hungr&iacute;a, Bolsonaro en Brasil, Trump en los USA, Duterte en Filipinas o incluso Erdogan en Turqu&iacute;a, para aquilatar la altura de la amenaza gubernamental y de la derecha empresarial y pol&iacute;tica contra los medios y la propia libertad de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, que la ca&iacute;da de su credibilidad en todos los pa&iacute;ses desarrollados refleja insistentemente, la comunicaci&oacute;n social democr&aacute;tica depende cada vez m&aacute;s de un periodismo comprometido, capaz de denunciar los atentados que los Gobiernos y las empresas realicen contra los derechos humanos. Una denuncia que, irremediablemente en la era de los <em>big data</em>, pasa por el pirateo inform&aacute;tico masivo. En definitiva, si en el pasado el viejo <em>adagio</em> del buen periodista era que toda informaci&oacute;n aut&eacute;ntica es robada y, por tanto, que toda informaci&oacute;n regalada es sospechosa de ser simple y pura propaganda, el cuarto poder hoy reside principalmente en un periodismo capaz de hurtar la informaci&oacute;n oficial u oficiosa en las&nbsp;redes, de difundirla y de desentra&ntilde;ar su significaci&oacute;n en contra de la &ldquo;verdad y la raz&oacute;n de Estado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n institucionalizados no siempre han sido capaces de ver que ah&iacute; se jugaba su futuro. Beneficiarios muchas veces de las filtraciones que, como las de Wikileaks se realizaban con el filtro de <em>pools</em> de medios tradicionales, algunos han intentado adular al poder ostentando los vicios y pecados de los nuevos periodistas cr&iacute;ticos, como si la libertad de expresi&oacute;n se decidiera en la virtud privada de sus protagonistas y h&eacute;roes. Gobiernos y ciertos medios de comunicaci&oacute;n miran as&iacute; de forma c&oacute;mplice para otro lado frente a la persecuci&oacute;n de esos aut&eacute;nticos periodistas digitales del Siglo XXI, capaces de arriesgarse para denunciar las violaciones masivas de la legalidad y de los derechos humanos, las corrupciones y los espionajes indebidos a escala nacional e internacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Julian Assange es ahora el pivote principal de esta lucha por la libertad de comunicaci&oacute;n y por la transparencia democr&aacute;tica, pero detr&aacute;s est&aacute;n los casos conocidos de Eduard Snowden o Herv&eacute; Falciani, e incluso de Rui Pinto (denunciante del caso reciente de la Football Leaks), parangonables a los ya m&iacute;ticos Carl Bernstein y Bob Woodward en el periodismo cl&aacute;sico, a quienes nunca pedimos cartas de pureza. Despreciarles y ningunearles como &ldquo;piratas inform&aacute;ticos&rdquo; ilegales es colaborar a la represi&oacute;n ejemplarizante del poder contra el periodismo cr&iacute;tico del Siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Por esas muchas razones, deber&iacute;amos volver a movilizarnos sin descanso mientras dure la persecuci&oacute;n contra Julian Assange. Y proclamar, como hizo Zola en su famoso art&iacute;culo, que &ldquo;puesto que ellos osaron, yo tambi&eacute;n osar&eacute;&rdquo; para denunciar a sus inquisidores sin cesar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Bustamante]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Sep 2020 19:23:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juicio a la libertad de expresión]]></media:title>
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