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    <title><![CDATA[elDiario.es - Estrella Durá Ferrandis]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/estrella-dura/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Estrella Durá Ferrandis]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sistemas antipobreza: hacia una renta mínima europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/sistemas-antipobreza-renta-minima-europea_132_10166068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d5c4dea-7a40-4d70-86ef-a88fd474975a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sistemas antipobreza: hacia una renta mínima europea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De crisis a pandemia, y de posible recuperación a guerra e inflación</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Trabajar más y que no se reduzca el ingreso mínimo vital: así serán los nuevos incentivos al empleo
</p></div><p class="article-text">
        Desde diferentes frentes, los retos a los que la Uni&oacute;n Europea se enfrenta nos muestran un cambio de realidad, que necesita de nuevos paradigmas guiados por la justicia social y la inversi&oacute;n en unos sistemas de bienestar social s&oacute;lidos. 
    </p><p class="article-text">
        Con una tendencia inflacionista al alza, salarios congelados en muchos pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n, precios de la energ&iacute;a por las nubes y una pobreza laboral latente y evidenciada, Europa se encomienda a la tarea de buscar nuevos instrumentos que ayuden a sobrevolar las fluctuaciones del mercado, adaptarse a las transiciones, y frenar los choques, tambi&eacute;n en materia social. Toca renovar o, renovar. 
    </p><p class="article-text">
        Entra por tanto en el tablero de discusi&oacute;n, c&oacute;mo mejorar los mecanismos antipobreza existentes, como el del Ingreso M&iacute;nimo Vital (IMV), tambi&eacute;n llamado Renta M&iacute;nima. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a ha sido pionera en impulsar un sistema de renta m&iacute;nima (IMV) muy aplaudido fuera de nuestras fronteras, por lo que este tema podr&iacute;a desempe&ntilde;ar un papel relevante durante la presidencia espa&ntilde;ola del Consejo de la Uni&oacute;n Europea, en el segundo semestre de este a&ntilde;o. Si bien todos los pa&iacute;ses europeos cuentan hoy con un sistema de renta m&iacute;nima, existen grandes disparidades en cuanto al dise&ntilde;o y la aplicaci&oacute;n de los mismos. La UE pone por tanto ahora el foco en la necesidad de adaptar estos sistemas nacionales, no solo para impulsar una mayor adecuaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n para asegurar su eficacia. Y es que, si la renta m&iacute;nima naci&oacute; para ayudar a las personas en situaci&oacute;n de vulnerabilidad o pobreza mediante un ingreso m&iacute;nimo, no parece estar dando los resultados esperados: todos los sistemas actuales se sit&uacute;an por debajo del respectivo umbral nacional de pobreza y, en algunos casos, incluso por debajo del 20%.&nbsp;Es evidente pues, que el flotador dise&ntilde;ado para ayudarnos a ondear tiempos dif&iacute;ciles, necesita una inyecci&oacute;n de ox&iacute;geno de manera global. 
    </p><p class="article-text">
        Los datos sobre la magnitud del problema de la pobreza en la Uni&oacute;n Europea, hablan por s&iacute; solos. Seg&uacute;n Eurostat, ya en 2021, 95,4 millones de personas estaban en riesgo de pobreza o exclusi&oacute;n social en la UE, lo que equivale al 21,7% de la poblaci&oacute;n europea. El riesgo de pobreza o exclusi&oacute;n social fue, ese mismo a&ntilde;o, mayor para las mujeres que para los hombres (22,7% frente a 20,7%), y m&aacute;s de una quinta parte (22,5%) de la poblaci&oacute;n europea con hijos a cargo, estaba en situaci&oacute;n de riesgo de pobreza y/o exclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        En vistas a cumplir con los objetivos fijados en la cumbre europea de Oporto de reducir el n&uacute;mero de personas que viven en la pobreza o exclusi&oacute;n social en, al menos, 15 millones para 2030, resulta imprescindible mejorar los instrumentos de lucha contra la pobreza y, en concreto, los sistemas de renta m&iacute;nima.
    </p><p class="article-text">
        Consciente del incremento del coste de la vida, y de la necesidad de ayudar a millones de europeos a llevar una vida digna y pagar las facturas, el Parlamento Europeo aprob&oacute; el pasado mes de marzo en Estrasburgo, una resoluci&oacute;n sobre rentas m&iacute;nimas adecuadas, lanzando un claro mensaje: la necesidad de apostar por una directiva europea. Durante las negociaciones del texto,&nbsp;desde el grupo socialista defendimos la necesidad de impulsar normativa europea para contar con unos sistemas de renta m&iacute;nima eficaces en Europa, que sirvan como red de seguridad y protecci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        La resoluci&oacute;n aprobada por la Euroc&aacute;mara, contiene adem&aacute;s importantes recomendaciones relativas a la admisibilidad, accesibilidad o cobertura de las prestaciones. Entre otras muchas cuestiones, pide el aumento de los esquemas nacionales de renta m&iacute;nima para alcanzar un nivel equivalente al umbral nacional de pobreza, o al valor econ&oacute;mico de los bienes y servicios necesarios. Tambi&eacute;n, la complementariedad con otro tipo de prestaciones sociales como la pensi&oacute;n por jubilaci&oacute;n, desempleo o discapacidad, e incentivos para ayudar al acceso a un mercado de trabajo de calidad, importante para reducir el circulo de pobreza laboral, y velar por la obtenci&oacute;n de trabajos decentes con unas buenas condiciones laborales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El texto contempla, asimismo, la posibilidad de percibir la prestaci&oacute;n de manera individual dentro de un mismo n&uacute;cleo familiar, y la eliminaci&oacute;n de barreras para acceder a las ayudas, potenciando as&iacute; un rastreo por parte de las administraciones para contactar a los potenciales beneficiarios. Con estas recomendaciones, se pretende prevenir situaciones de dependencia o violencia de g&eacute;nero, y la eliminaci&oacute;n del conocido problema de la <em>non take-up</em>, referido a personas que pudiendo pretender a la prestaci&oacute;n, no la solicitan por falta de informaci&oacute;n, perpetuando as&iacute; su condici&oacute;n de vulnerabilidad. 
    </p><p class="article-text">
        En tiempos convulsos, debemos dar ejemplo de solidaridad y apostar por una inversi&oacute;n en lo p&uacute;blico. Unos sistemas de renta m&iacute;nima bien dise&ntilde;ados pueden funcionar como instrumento estabilizador frente a choques econ&oacute;micos y sociales. 
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea explora la manera de avanzar hacia una reducci&oacute;n de la pobreza, a expensas de dar ese giro de tuerca que contribuya a eliminar las desigualdades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Estrella Durá Ferrandis, Alba Huertas Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/sistemas-antipobreza-renta-minima-europea_132_10166068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 May 2023 04:00:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sistemas antipobreza: hacia una renta mínima europea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pobreza,Renta mínima,Precariedad,Estado del Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacia un nuevo modelo de cuidados en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/nuevo-modelo-cuidados-europa_132_9564667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04c977e4-c835-4ee7-9bed-df8ef32d3fae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia un nuevo modelo de cuidados en Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La estrategia anima a adoptar un enfoque integrado y centrado en la persona, lo que implica mejorar la transición de la atención institucional a la atención domiciliaria y servicios basados en la comunidad. Pero la desinstitucionalización solo puede tener éxito con la profesionalización de los cuidados, incluidos los servicios personales y domésticos</p></div><p class="article-text">
        El impacto social de la pandemia en el sector residencial de personas mayores ha abierto un debate sobre qu&eacute; modelo de cuidados es necesario desarrollar para prevenir y atender las situaciones de dependencia. Las causas estructurales del impacto de la pandemia en la poblaci&oacute;n de personas mayores son problemas acumulados no resueltos, como el envejecimiento de la poblaci&oacute;n residencial, la elevada concentraci&oacute;n en grandes residencias, la precariedad del empleo en el sector sociosanitario y un limitado control de la calidad de los servicios. El debate se ha extendido no solo a todo tipo de centros residenciales sociosanitarios, por ejemplo los de personas con discapacidad, sino que ha puesto sobre la mesa de la agenda pol&iacute;tica de la Uni&oacute;n Europea una tarea tradicionalmente pospuesta, pero cada vez m&aacute;s urgente: el desarrollo de un modelo de cuidados integral que garantice una atenci&oacute;n de calidad en los cuidados de larga duraci&oacute;n que, a su vez, sea asequible y sostenible para las personas en situaci&oacute;n de dependencia, las personas que las cuidan y sus familias.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pasado d&iacute;a 7 de septiembre, la Comisi&oacute;n Europea present&oacute; su propuesta para una estrategia europea de cuidados. En esta Comunicaci&oacute;n al Consejo y al Parlamento, la Comisi&oacute;n realiza un diagn&oacute;stico correcto de la enfermedad, pero no alcanza a prescribir el tratamiento adecuado, que hubiese necesitado de una directiva ambiciosa y no solo un paquete de recomendaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este embalaje de indicaciones y buenos consejos no tiene por qu&eacute; caer en saco roto. La Comisi&oacute;n abre t&iacute;midamente las puertas a un nuevo modelo de atenci&oacute;n cuyo dise&ntilde;o deja en manos de los estados miembros que tendr&aacute;n que ir labrando, poco a poco, un nuevo camino. Es un primer paso fundamental en la aplicaci&oacute;n del principio 18 del Pilar Europeo de Derechos Sociales y predice un cambio paradigm&aacute;tico en la forma en que se valora y organiza la atenci&oacute;n de las personas dependientes. La propuesta, que ha sido elaborada respondiendo a las preocupaciones de la Conferencia sobre el Futuro de Europa sobre demograf&iacute;a, hace especial hincapi&eacute; en los servicios basados en la comunidad, igualdad de g&eacute;nero, conciliaci&oacute;n laboral, inversi&oacute;n tecnol&oacute;gica, capacitaci&oacute;n digital y primera infancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La estrategia anima a adoptar un enfoque integrado y centrado en la persona, lo que implica mejorar la transici&oacute;n de la atenci&oacute;n institucional a la atenci&oacute;n domiciliaria y servicios basados &#8203;&#8203;en la comunidad. Pero la desinstitucionalizaci&oacute;n solo puede tener &eacute;xito con la profesionalizaci&oacute;n de los cuidados, incluidos los servicios personales y dom&eacute;sticos, aplicando medidas que mejoren las condiciones de trabajo en todo tipo de entornos y abordando el trabajo no declarado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La estrategia reconoce que una fuerza laboral resiliente es la columna vertebral del sector del cuidado, pero la resiliencia requiere salarios dignos, niveles de dotaci&oacute;n de personal seguros, revisi&oacute;n de las condiciones laborales, buena infraestructura, ayudas estatales, apoyo y formaci&oacute;n para los cuidadores y otras medidas espec&iacute;ficas que no parecen ser competencia de la Comisi&oacute;n y cuyo dise&ntilde;o se deja en mano de los Estados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente es necesario proteger y apoyar el cuidado informal. Casi el 80% de los cuidados a largo plazo en Europa son asumidos por cuidadores informales, la mayor&iacute;a mujeres En 2019 antes de la pandemia, alrededor de un tercio (32,6%) de las mujeres de 25 a 49 a&ntilde;os que no formaban parte de la fuerza laboral indicaron que las responsabilidades de cuidados eran la principal raz&oacute;n para no buscar empleo, en comparaci&oacute;n con el 7,6% de los hombres inactivos. Si bien la estrategia hace hincapi&eacute; en la importancia de la igualdad de g&eacute;nero y la conciliaci&oacute;n laboral, deja de lado la situaci&oacute;n de inmigrantes sin regularizar que trabajan en el sector de los cuidados. Tambi&eacute;n deja fuera la cuesti&oacute;n de la interseccionalidad.
    </p><p class="article-text">
        Sabido es que la transici&oacute;n digital ofrece m&uacute;ltiples oportunidades tambi&eacute;n para los cuidados, y la Comisi&oacute;n no pierde ocasi&oacute;n para se&ntilde;alarlo, pero la tecnolog&iacute;a no puede ni debe reemplazar al ser humano, que se encuentra en el coraz&oacute;n del trabajo de cuidados. La tecnolog&iacute;a de asistencia, teleasistencia, telesalud, inteligencia artificial y la rob&oacute;tica pueden mejorar el acceso a una atenci&oacute;n asequible de alta calidad y servicios y ayuda para la vida independiente, especialmente en las zonas rurales, pero estas inversiones deben ir acompa&ntilde;adas de inversi&oacute;n en la formaci&oacute;n de los cuidadores, no solo a nivel digital sino tambi&eacute;n (y sobre todo) en cuestiones de gesti&oacute;n emocional y capacitaci&oacute;n psicol&oacute;gica para evitar situaciones como el abuso y el maltrato de las personas dependientes.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, y aunque la salud mental parece ser fuente de preocupaci&oacute;n para la Comisi&oacute;n Europea en su estrategia de cuidados, falta ambici&oacute;n en las propuestas concretas. En el informe aprobado recientemente por el Parlamento Europeo sobre salud mental en el entorno laboral digital, los socialistas se&ntilde;alamos la necesidad de que la estrategia de cuidados se complemente con una estrategia sobre salud mental a nivel europeo. Es el momento de tomarse esto en serio.
    </p><p class="article-text">
        Junto con esta estrategia de cuidados, la Comisi&oacute;n presenta una <a href="https://ec.europa.eu/transparency/documents-register/detail?ref=COM(2022)442&amp;lang=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recomendaci&oacute;n del Consejo sobre la revisi&oacute;n de los objetivos de Barcelona</a>, &#8203;&#8203;que invita a los estados miembros a cumplir los objetivos revisados &#8203;&#8203;de participaci&oacute;n en la educaci&oacute;n y el cuidado de la primera infancia, para 2030: al menos el 50% de los ni&ntilde;os menores de tres a&ntilde;os y al menos el 96% de los ni&ntilde;os de 3 a&ntilde;os hasta la edad de la escuela primaria obligatoria debe participar en la educaci&oacute;n y el cuidado de la primera infancia. Los estados deber&aacute;n hacer buen uso de la Garant&iacute;a Infantil Europea para garantizar que esta atenci&oacute;n llegue a los ni&ntilde;os m&aacute;s necesitados con el fin de prevenir y combatir la pobreza y la exclusi&oacute;n social. Pero la Comisi&oacute;n no habla de la necesidad de universalizar la gratuidad de la ense&ntilde;anza infantil para ni&ntilde;os de entre 0 y 3 a&ntilde;os a nivel europeo, de ofrecer flexibilidad a los padres y proporcionar subvenciones y cheques de guarder&iacute;a para aquellos que est&eacute;n inscritos en centros privados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la Estrategia presentada por la Comisi&oacute;n recomienda pautas de acci&oacute;n que los estados deben trabajar dise&ntilde;ando paquetes de inversiones en materia asistencial, para ir perfilando una nueva econom&iacute;a de la prestaci&oacute;n de cuidados que reconozca los cuidados como un derecho y los valore como la columna vertebral de nuestra sociedad. El desaf&iacute;o es enorme pues exige repensar el modelo sociosanitario y requiere una fuerte inyecci&oacute;n econ&oacute;mica para evitar que se resquebraje el estado de bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Debemos considerar los cuidados como un bien p&uacute;blico, por lo que es necesario aumentar la inversi&oacute;n en cuidados y hacerlo de forma urgente.&nbsp;No olvidemos, volviendo al inicio de este art&iacute;culo, que las precarias condiciones laborales de los cuidadores formales y la paup&eacute;rrima calidad de los servicios sociosanitarios ofrecidos durante la pandemia, debido a privatizaci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n de los mismos, explican gran parte de las muertes por Covid en las residencias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Christina Lago, Estrella Durá Ferrandis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/nuevo-modelo-cuidados-europa_132_9564667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Sep 2022 19:44:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacia un nuevo modelo de cuidados en Europa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Discapacidad y empleabilidad. Hacia un nuevo modelo económico: social, responsable e inclusivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/discapacidad-empleabilidad-nuevo-modelo-economico-social-responsable-e-inclusivo_132_7351876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75a2f3bb-f276-4021-ba43-3c3a8bdc9ec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Discapacidad y empleabilidad. Hacia un nuevo modelo económico: social, responsable e inclusivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una economía en la que prevalece el interés privado por encima del público obstaculiza la eficiencia para maximizar los beneficios de unos pocos</p></div><p class="article-text">
        Desde hace alg&uacute;n tiempo, cuando se trata de abordar el lugar de las personas con discapacidad en la sociedad, la noci&oacute;n de inclusi&oacute;n ha dominado los debates. Una sociedad llamada &ldquo;inclusiva&rdquo; se adapta a las diferencias de la persona, va por delante de sus necesidades para darle todas las posibilidades de &eacute;xito en la vida. Por lo tanto, la inclusi&oacute;n requiere, para su plena aplicaci&oacute;n, la movilizaci&oacute;n colectiva y la voluntad de los organismos sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos para lograr la integraci&oacute;n de las personas m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Desde el inicio de la crisis de la COVID-19, han sido muchas las empresas que han demostrado su contribuci&oacute;n social, no solo donando equipamiento m&eacute;dico y ayudando a los m&aacute;s desfavorecidos sino tambi&eacute;n invirtiendo grandes cantidades de dinero en la preservaci&oacute;n del empleo y fabricando mascarillas, respiradores, geles y otros productos imprescindibles a nivel sanitario. Adem&aacute;s, se han alzado voces para hablar del mundo despu&eacute;s de la crisis. &iquest;Volver&aacute; todo a la normalidad? &iquest;Era aquella normalidad normal? &iquest;Es deseable volver a ese mundo de antes? &iquest;Podr&iacute;a surgir un mundo nuevo impulsado por el deseo de solidaridad? &iquest;Una nueva sociedad marcada por m&aacute;s ayuda mutua y tolerancia? &iquest;Un nuevo modelo econ&oacute;mico?
    </p><p class="article-text">
        Han pasado ya muchos a&ntilde;os desde que las normas de Responsabilidad Social Empresarial daban sus primeros balbuceos y la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos de la ONU solicitaba el nombramiento de un representante especial para estos temas.&nbsp;Era imprescindible en aquellos momentos abrir a nivel europeo un &aacute;mbito expl&iacute;cito de reflexi&oacute;n y acci&oacute;n sobre derechos humanos en el mundo empresarial. A&uacute;n resonaban los ecos de Bhopal en los a&ntilde;os ochenta, la masacre del pueblo Mapuche por la empresa hidroel&eacute;ctrica Endesa o el desastre medioambiental en el Delta del N&iacute;ger por los vertidos de la empresa holandesa Shell. Las grandes empresas, especialmente las multinacionales, quer&iacute;an demostrar lo responsables que se sent&iacute;an m&aacute;s all&aacute; de la relaci&oacute;n tradicional empresa-producto-cliente, pero segu&iacute;a y sigue fallando la iniciativa de las grandes corporaciones en la distribuci&oacute;n de los beneficios, (su responsabilidad fiscal), por lo que sus buenas acciones, consideradas a menudo meramente cosm&eacute;ticas, han sido objeto de todo tipo de cr&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Entre las empresas privadas con sus normas de RSE y los sectores p&uacute;blicos, Stiglitz propone un tercer pilar que representa adem&aacute;s una alternativa al modelo econ&oacute;mico actual: la econom&iacute;a social. Este modelo formado principalmente por cooperativas y entidades sin &aacute;nimo lucrativo representan para el autor el modelo empresarial del futuro. Su virtud principal es que conjugan la eficiencia empresarial con la equidad en la distribuci&oacute;n de los beneficios. La propiedad democr&aacute;tica de las cooperativas significa que la distribuci&oacute;n de excedentes se hace de manera igual para cada asociado, en contraste con el mecanismo de distribuci&oacute;n proporcional al aporte de capital de las sociedades an&oacute;nimas y otras formas de empresas capitalistas. Adem&aacute;s, es importante la aportaci&oacute;n de la econom&iacute;a social como &ldquo;fuente de innovaci&oacute;n&rdquo; de la que tambi&eacute;n se beneficia el resto de la econom&iacute;a, as&iacute; como su capacidad de inclusi&oacute;n de los sectores m&aacute;s vulnerables de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de discapacidad aprobada por la Comisi&oacute;n el pasado 4 de marzo establece una serie de objetivos y legislaci&oacute;n vinculantes de aqu&iacute; a 2030 entre los que se incluye un plan de acci&oacute;n sobre econom&iacute;a social para mejorar el entorno propicio para las empresas sociales. Es importante aprovechar este impulso de la estrategia para fortalecer el lazo entre econom&iacute;a social y empresa inclusiva, pues el nivel de interacci&oacute;n entre el &aacute;mbito de la discapacidad y la econom&iacute;a social es a&uacute;n insuficiente. A pesar de que se tiende a relacionar empresa inclusiva con econom&iacute;a social, esta relaci&oacute;n est&aacute; todav&iacute;a lejos de ser una realidad. En Espa&ntilde;a, por ejemplo, dentro de las empresas y entidades de la econom&iacute;a social, el 6,2% de los trabajadores tiene una discapacidad reconocida, un porcentaje muy superior al observado en las empresas mercantiles (1,7%).
    </p><p class="article-text">
        Las empresas inclusivas pueden ser tanto sociales como mercantiles y, a pesar de la proximidad en valores y posicionamientos entre empresa inclusiva y econom&iacute;a social, se observa que el desconocimiento del &aacute;mbito de la discapacidad, en general, sigue siendo tambi&eacute;n una barrera a la contrataci&oacute;n e incorporaci&oacute;n del colectivo dentro de empresas con objetivos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Una econom&iacute;a en la que prevalece el inter&eacute;s privado por encima del p&uacute;blico obstaculiza la innovaci&oacute;n y la eficiencia para maximizar los beneficios de unos pocos. Un aumento de la democracia interna en las empresas no solo puede garantizar un entorno laboral m&aacute;s agradable, sino tambi&eacute;n m&aacute;s innovador y, con ello, una sociedad m&aacute;s innovadora en su conjunto. Son las entidades con una cultura socialmente responsable las que suelen traducir esta posici&oacute;n en una mayor representaci&oacute;n de los colectivos que experimentan mayores cuotas de discriminaci&oacute;n, como las personas con discapacidad. Por ello, es importante repensar la RSE para que deje un lugar real a la econom&iacute;a social e inclusiva en nuestra sociedad, acelerando la transici&oacute;n de la rentabilidad a la sostenibilidad y al bienestar social.
    </p><p class="article-text">
        La Cumbre Social Europea prevista para mayo en Oporto es una gran oportunidad para materializar el principio 17 del pilar europeo de derechos sociales dedicado a la inclusi&oacute;n de las personas con discapacidad y poner por delante la econom&iacute;a social, estableciendo objetivos e indicadores concretos como el &iacute;ndice de desarrollo inclusivo que sustituya al ya obsoleto PIB y tambi&eacute;n indicadores de inversi&oacute;n en sistemas p&uacute;blicos de bienestar social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Helena Lago, Estrella Durá Ferrandis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/discapacidad-empleabilidad-nuevo-modelo-economico-social-responsable-e-inclusivo_132_7351876.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Mar 2021 19:22:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Discapacidad y empleabilidad. Hacia un nuevo modelo económico: social, responsable e inclusivo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Discapacidad,Responsabilidad social corporativa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciudad inteligente: una ciudad social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/ciudad-inteligente-ciudad-social_132_6200749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7605e5b-7ae9-4b9c-86df-8c6632775d59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciudad inteligente: una ciudad social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos asumido la vivienda como una mercancía más y usamos la ciudad como un objeto mercantil destinado al consumo y al turismo, privatizando espacios urbanos y permitiendo que cada noche 700.000 personas en Europa duerman en la calle</p></div><p class="article-text">
        El reconocimiento del derecho a la vivienda como derecho fundamental est&aacute; vinculado a su consideraci&oacute;n como una necesidad imprescindible para vivir con dignidad y seguridad, y desarrollar libremente la propia personalidad. Su vulneraci&oacute;n pone en entredicho la integridad f&iacute;sica y mental de las personas, su vida privada y familiar. La ausencia de una vivienda digna afecta a la salud y al medio ambiente, tanto en t&eacute;rminos individuales como colectivos, y menoscaba el derecho a la educaci&oacute;n, al desarrollo profesional e incluso a la participaci&oacute;n en la vida p&uacute;blica. No es extra&ntilde;o, por ello, que la garant&iacute;a del derecho a la vivienda aparezca vinculada, cada vez m&aacute;s, a la del derecho m&aacute;s amplio a un entorno urbano inclusivo, sostenible y democr&aacute;ticamente gestionado o, si se prefiere, al derecho a la ciudad<strong>.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El derecho a la ciudad no es una propuesta nueva. El t&eacute;rmino apareci&oacute; en 1968, cuando Henri Lefebvre escribi&oacute;&nbsp;<em>El derecho a la ciudad</em>&nbsp;tomando en cuenta el impacto negativo sufrido por las ciudades en los pa&iacute;ses de econom&iacute;a capitalista, con la conversi&oacute;n de la ciudad en una mercanc&iacute;a al servicio exclusivo de los intereses financieros. Como contrapropuesta a este fen&oacute;meno, Lefebvre construye un planteamiento pol&iacute;tico para reivindicar la posibilidad de que la gente vuelva a ser due&ntilde;a de la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades reflejan la sociedad en la que vivimos y, en ese sentido, son un espejo de lo que somos.&nbsp;Una ciudad de arquitectura monol&iacute;tica, gran&iacute;tica, es la proyecci&oacute;n probablemente de una sociedad totalitaria. Mientras que una ciudad, como el Par&iacute;s de 1968, en que hay barrios bohemios como el barrio latino, y otros aristocr&aacute;ticos, como los que rodean a los Campos El&iacute;seos, refleja una sociedad que vota a De Gaulle pero en la que, al mismo tiempo, se prepara ya la futura explosi&oacute;n de Mayo del 68. Una ciudad como Viena, que sigue hoy en d&iacute;a encabezando la lista de la mejor ciudad del mundo para vivir, refleja una sociedad democr&aacute;ticamente gestionada y preocupada por el bienestar y el medioambiente. Varios factores sociales convergen en el dise&ntilde;o de su infraestructura: excelentes&nbsp;redes de transporte p&uacute;blico&nbsp;y de abastecimiento de electricidad y agua, servicio sanitario y educativo de calidad y medidas eficaces para descongestionar la ciudad del tr&aacute;fico y mejorar la calidad del aire&hellip;, sin embargo, todas estas pol&iacute;ticas parecen ser ramificaciones posteriores de una longeva pol&iacute;tica social que se remonta a 1920 y que representa la columna vertebral de la ciudad: la pol&iacute;tica de vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Hemos asumido que el derecho a la salud y a la educaci&oacute;n son parte integrante de nuestro sistema de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, sin embargo, tratamos la vivienda como una mercanc&iacute;a m&aacute;s y usamos la ciudad como un objeto mercantil destinado al consumo y al turismo, privatizando espacios urbanos y permitiendo que cada noche 700.000 personas en Europa duerman en la calle. El resultado es, de un lado, ciudades fragmentadas social, econ&oacute;mica y psicol&oacute;gicamente que llevan a&ntilde;os sufriendo los efectos de la gentrificaci&oacute;n y el turismo, y, de otro lado, sociedades cuyo ascensor social se halla paralizado (un ni&ntilde;o de familia pobre, que pasa su infancia en una vivienda sobreocupada, necesitar&aacute; 4,5 generaciones para llegar a alcanzar un nivel medio de ingresos). Que el turista, un ser que, por definici&oacute;n, no pertenece a la comunidad, sea concebido como el sujeto ideal de la arquitectura urbana, plantea desde luego un grave problema de orden pol&iacute;tico. Las plataformas digitales de alquiler temporal que est&aacute;n produciendo un aumento de los precios de la vivienda y un cambio en la composici&oacute;n de los barrios urbanos, sin crear una vivienda asequible u otros beneficios para la poblaci&oacute;n local, deben ser sometidas a un estricto control normativo que proteja el derecho a la vivienda en nuestras ciudades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea atraviesa actualmente una importante crisis en el sector de la vivienda y el peligro real de un coste excesivo de la vivienda ya no solo afecta a los m&aacute;s desfavorecidos, sino tambi&eacute;n a una parte cada vez mayor del resto de la poblaci&oacute;n. M&aacute;s de un 15% de la poblaci&oacute;n de la UE reside en viviendas sobreocupadas;&nbsp;m&aacute;s de un tercio de los ciudadanos europeos gasta en vivienda m&aacute;s del 40&nbsp;% de su renta disponible, siendo esta proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n superior a dos quintas partes en Espa&ntilde;a (42,1%), y un total de once millones de &laquo;hogares&raquo; europeos -familias, parejas e incluso personas solas- carecen de un techo y viven en la calle, en albergues sociales o alojadas en casas de terceros. Adem&aacute;s, solo en nuestro pa&iacute;s, desde 2008, se han producido m&aacute;s de 1.002.000 desahucios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, la Comisi&oacute;n Europea debe hablar con una sola voz y actuar en consecuencia. Para ello es necesario mirar a los diferentes modelos nacionales y adoptar las mejores pr&aacute;cticas. Las ciudades que mejor regulan el mercado de vivienda son aquellas que disponen de una oferta amplia de vivienda social. Por pa&iacute;ses, Francia es el pa&iacute;s europeo que m&aacute;s invierte en vivienda social (500 000 hogares sociales al a&ntilde;o). Holanda&nbsp;es el pa&iacute;s donde hay m&aacute;s personas en viviendas sociales (33%). En Suecia no se necesita vivienda social ya que los alquileres son gestionados por los municipios y son propiedad del estado o por empresas sin &aacute;nimo de lucro cuyo objetivo es asegurar el acceso a la vivienda para todo el mundo independientemente de la edad, el g&eacute;nero o los ingresos. Espa&ntilde;a sin embargo ofrece uno de los panoramas m&aacute;s desoladores de la UE en esta materia, consecuencia principalmente de la mala gesti&oacute;n del gobierno del partido popular y los devastadores efectos de la crisis financiera que revent&oacute; la burbuja inmobiliaria en 2008. Entre 1997 y 2007, durante el gobierno del partido popular, los precios de la vivienda subieron hasta la escalofriante cifra de 232% y la construcci&oacute;n casi se detuvo: mientras se otorgaron 727,893 permisos de construcci&oacute;n en 2006, en 2011 el n&uacute;mero era de apenas 77,700 seg&uacute;n datos del Ministerio de Fomento. A partir de hoy, hay una gran cantidad de viviendas vac&iacute;as, la mayor&iacute;a de las cuales son propiedad de bancos y nuestro pa&iacute;s sigue estando a la cola en la construcci&oacute;n de viviendas sociales (un 2%).
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que no existe una sola respuesta para luchar contra la falta de vivienda asequible, sino que la receta se tiene que completar con diferentes medidas. Los socialistas en el Parlamento Europeo hemos incluido, en el informe que est&aacute; elaborando la Comisi&oacute;n de Empleo y Asuntos Sociales sobre Acceso a Viviendas Asequibles y Decentes, algunas medidas concretas: aumentar la vivienda social y apostar por un nuevo concepto de vivienda social accesible para todos (no solo los grupos vulnerables), apoyar firmemente a nivel europeo el programa <a href="https://housingfirsteurope.eu/guide/what-is-housing-first/history-housing-first/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Housing First</a> para combatir el sinhogarismo, excluir a nivel europeo el gasto social de las reglas fiscales, mejorar los indicadores sociales de vivienda del semestre europeo, mejorar la informaci&oacute;n a nivel local sobre acceso a fondos europeos para vivienda, apostar por la econom&iacute;a circular en el sector de la construcci&oacute;n,&nbsp; y medidas eficaces para combatir la pobreza energ&eacute;tica y garantizar la provisi&oacute;n de servicios b&aacute;sicos a todos los hogares y, sobre todo, medidas firmes para parar los desahucios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La actual pandemia de COVID-19 ha puesto en evidencia la importancia de la vivienda para la salud y el bienestar. El principio del que debe partir la Comisi&oacute;n Europea es que la vivienda, como derecho fundamental, no puede ser un elemento de especulaci&oacute;n y, en este sentido, hacen falta operadores p&uacute;blicos que se puedan desmarcar del mercado y ofrecer alternativas reales a la configuraci&oacute;n de las ciudades &ldquo;inteligentes&rdquo; del futuro y que sean los propios ciudadanos quienes decidan sobre c&oacute;mo transformar su ciudad y c&oacute;mo transformarse como sociedad a trav&eacute;s de ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la <a href="http://www.oecd.org/regional/regional-policy/The-Metropolitan-Century-Policy-Highlights%20.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;OCDE</a> en el a&ntilde;o 2100, el 85% de los 11.000 millones de habitantes del planeta vivir&aacute;n en ciudades. Creo que tenemos pues un gran desaf&iacute;o en la era de las ciudades y es el de optar por una de las dos posturas siguientes: o seguimos reafirmando nuestras creencias ciegas en el poder del crecimiento econ&oacute;mico y la suposici&oacute;n t&aacute;cita de que los beneficios de tal crecimiento, sin&oacute;nimo de progreso, llegar&aacute;n poco a poco a los pobres y har&aacute;n de las ciudades un lugar habitable, o las ciudades se han de esforzar por lograr un verdadero desarrollo social subordinado a los valores de equidad social, sostenibilidad ecol&oacute;gica, eficiencia econ&oacute;mica, la participaci&oacute;n pol&iacute;tica,&nbsp; pluralismo e integraci&oacute;n cultural. Los socialistas europeos optaremos desde luego por el segundo reconociendo que la ciencia y la tecnolog&iacute;a son un proceso social entre otros, por lo que rechazaremos una pol&iacute;tica urbana enraizada en la mistificaci&oacute;n del destino tecnol&oacute;gico y apostaremos, hoy m&aacute;s que nunca, por su destino social. La tecnolog&iacute;a y la sostenibilidad marcar&aacute;n el futuro de las ciudades inteligentes, que contar&aacute;n con mejores infraestructuras y avanzadas conexiones para un mayor desarrollo medioambiental y econ&oacute;mico. Pero esperemos que la ciudad digital del futuro no sea solo un reflejo de la inteligencia artificial sino tambi&eacute;n el reflejo de una verdadera inteligencia social capaz de realzar las capacidades humanas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Helena Lago, Estrella Durá Ferrandis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/ciudad-inteligente-ciudad-social_132_6200749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Sep 2020 19:23:28 +0000]]></pubDate>
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