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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Ángel García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-angel-garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Ángel García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El alma del retrato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/alma-retrato_1_12499853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43998661-6a7c-4b56-8fd9-e9ca85aab44c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El alma del retrato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pintor José María Albareda bucea en la condición humana en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca</p><p class="subtitle">La casa de Antonio Pérez en Cuenca se convertirá en un museo: “Ha sido un referente en todos los sentidos”
</p></div><p class="article-text">
        Nacido en 1960 en la villa conquense de San Clemente, licenciado en Bellas Artes por la Facultad valenciana de San Carlos y en su d&iacute;a catedr&aacute;tico de Dibujo en Educaci&oacute;n Secundaria, Jos&eacute; Mar&iacute;a Albareda compagin&oacute; siempre esa labor docente con una asentada trayectoria como creador pl&aacute;stico manifiesta tanto en un amplio cat&aacute;logo de exposiciones como en los numerosos galardones y selecci&oacute;n de obras en concursos y cert&aacute;menes. 
    </p><p class="article-text">
        Considerado como uno de los nombres m&aacute;s relevantes del actual panorama pl&aacute;stico castellanomanchego, dominador tanto del paisaje como del bodeg&oacute;n y el retrato, los cuarenta y dos cuadros, &oacute;leos sobre lienzo y tabla imprimada, que viene presentando en las salas de exposiciones temporales de la Fundaci&oacute;n Antonio P&eacute;rez de Cuenca &ndash;un buen n&uacute;mero de ellos, principalmente los expuestos en la que fuera capilla del hist&oacute;rico recinto conventual que hoy ocupa la instituci&oacute;n, de gran formato, el resto de medianas o peque&ntilde;as dimensiones&ndash; conforman una muestra que, bajo el t&iacute;tulo <em>Identidades</em>, da fe de la calidad de su trabajo como sutil indagador del ser humano desde esa su mencionada condici&oacute;n de retratista. 
    </p><h2 class="article-text">Una mirada de ida y vuelta</h2><p class="article-text">
        Tras muestras anteriores en las que dej&oacute; impronta por su espl&eacute;ndido trabajo en los antes aludidos campos del paisaje y de la naturaleza muerta con un hacer asentado en una figuraci&oacute;n en la que sin embargo lat&iacute;a no ya una mirada sino, dir&iacute;a m&aacute;s, un sentir abstracto &iacute;ntimamente asumido en feraz alianza con una espl&eacute;ndida utilizaci&oacute;n del poder expresivo de la materia,  en esta nueva exposici&oacute;n albaderediana &ldquo;la perfecta combinaci&oacute;n entre maestr&iacute;a t&eacute;cnica y rigor en el trabajo&rdquo; &ndash;cual acertadamente escribe Jorge Monedero L&oacute;pez en su hoja de sala&ndash; &ldquo;se pone al servicio del retrato, con la dificultad existente, (como bien se&ntilde;ala el catedr&aacute;tico y artista Jos&eacute; Saborit en su libro <em>Lo que la pintura da</em>), en el complejo equilibrio tensional entre lo que permanece y lo que cambia, entre lo igual y lo distinto, persiguiendo que la obra contenga ese rastro de presencia humana y trazos de eventos pasados, que ya anhelara conseguir Francis Bacon en sus lienzos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Inauguración de la exposición de José María Albareda en Cuenca"
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                Inauguración de la exposición de José María Albareda en Cuenca                            </span>
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        Presentados en series abiertas que van desde la dura realidad de la demencia o el Alzheimer &ndash;en la acogida al ep&iacute;grafe 'La mirada del olvido'&ndash; a las centradas en rostros tanto directamente familiares como an&oacute;nimos o bien conocidos de esa sociedad conquense en la que el pintor vive, pasando por su acercamiento a figuras art&iacute;sticas o literarias hist&oacute;ricas o contempor&aacute;neas como las de Rembrandt, Goya, Camille Claudel, Hilma af Klint, Sonia Delaunay, K&auml;the Kollwitz, Voltairine de Cleyre o el antes citado Francis Bacon, am&eacute;n del del propio Antonio P&eacute;rez, <em>alma mater</em> de la Fundaci&oacute;n de cuyos muros cuelgan, los retratos de Albareda &ndash;convencido de que, son sus propias palabras, &ldquo;uno pinta para entender mejor el misterio de la vida, o, como dec&iacute;a Bacon, para escapar de ella&rdquo; y fiel a su declarada concepci&oacute;n de que una pintura no debe significar, sino ser, consiguen que &ndash;y es tambi&eacute;n cita suya refiri&eacute;ndose a sus intenciones ante el lienzo&ndash; en ellos la superficie pict&oacute;rica se convierta en un verdadero mapa de identidad del propio sujeto representado al tiempo que tambi&eacute;n, en alguna medida, del propio pintor en una formidable juego de ida y vuelta proponiendo a su observador un enganche sensitivo-emocional con la esencia de lo creado a partir de la sutil sugerencia de lo f&iacute;sico que late en la propia materia que los sustenta y conforma. 
    </p><h2 class="article-text">Di&aacute;logo de miradas</h2><p class="article-text">
        Pintura-frontera, pero siempre, y por encima de todo y ante todo, pintura, la de Jos&eacute; Mar&iacute;a Albareda, fiel en su hacer a las propias constitutivas reglas del universo pict&oacute;rico pero en ellas y desde ellas jug&aacute;ndose el tipo, consigue transmitir en muchas de sus realizaciones ese &ldquo;presente eterno&rdquo; que, seg&uacute;n la ensayista y poeta estadounidense Siri Hustvedt, &ldquo;se eterniza en la mirada-recuerdo del observador&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Unas obras en las que &ndash;&iquest;qui&eacute;n mira a qui&eacute;n? &ndash; propicia el di&aacute;logo de su observador con el ser humano en ellas m&aacute;s que representado recreado, consecuencia a su vez del anterior, en su origen establecido entre el artista y su modelo en un juego concatenado de percepciones que en sus mejores momentos &ndash;y en la muestra de Albareda hay muchos&ndash; transmiten, transtemporales, la esencia misma, si no de la vida, s&iacute; desde luego de un momento determinado de la vida de quien pos&oacute; y de quien pint&oacute;  que no en vano, como dijera Jos&eacute; Ortega y Gasset, &ldquo;la mirada es casi el alma hecha fluido&rdquo;. Un fluido decantado, desde su personal mirada, por la sabia mano del artista, sigo de citas, hasta conseguir esa &ldquo;biograf&iacute;a dramatizada&rdquo; que, seg&uacute;n Charles Baudelaire, constituir&iacute;a la esencia misma del arte del retrato superando, aunque de ella nazca, esa confrontaci&oacute;n de miradas &ndash;la del retratista y la del retratado&ndash; que, aunque de alguna manera propicie que en cierto modo el primero, inevitablemente, se retrate en el retrato que pinta, consigue  sin embargo &ndash;prosopograf&iacute;a y etopeya en feraz coyunda&ndash; que en su realizaci&oacute;n se cumpla esa condici&oacute;n que Galienne y Pierre Francastel consideran que debe tener el retrato para serlo: &ldquo;Puede haber retrato s&oacute;lo cuando de una manera consciente el artista distingue entre el inter&eacute;s que experimenta por sus propias percepciones y una intenci&oacute;n completamente deliberada de hacernos sensible la apariencia de otra individualidad distinta de la suya&rdquo;, consiguiendo as&iacute; que, como ha indicado Jean-Luc Nancy &ndash;y es ya mi &uacute;ltima referencia hurtada y osadamente interpretada&ndash; la pintura origine  &ldquo;lo expuesto-sujeto&rdquo;  al formular la g&eacute;nesis y estructura del sujeto agreg&aacute;ndole &ldquo;el modo en el que esto acontece: sac&aacute;ndolo hacia adelante, exponi&eacute;ndolo en el afuera&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/alma-retrato_1_12499853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jul 2025 11:57:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El alma del retrato]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuenca continúa homenajeando al pintor Gustavo Torner con ocasión de su centésimo cumpleaños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/cuenca-continua-homenajeando-pintor-gustavo-torner-ocasion-centesimo-cumpleanos_1_12479685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9663344-e023-4467-9469-5ce99d8c8c87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuenca continúa homenajeando al pintor Gustavo Torner con ocasión de su centésimo cumpleaños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se reedita un volumen que recoge su pensamiento artístico, se abre muestra en el Museo de Arte Abstracto y se prepara otra para el otoño en el espacio expositivo que lleva su nombre</p><p class="subtitle">Gustavo Torner, el polifacético maestro de la abstracción cumple 100 años
</p></div><p class="article-text">
        De Gustavo Torner se ha dicho que es &ldquo;un cl&aacute;sico dentro de la modernidad que en cuanto rebelde extempor&aacute;neo deviene en rom&aacute;ntico&rdquo; o que es &ldquo;un artista polifac&eacute;tico&rdquo; de &ldquo;trayectoria definida por la singularidad&rdquo; y la obra &ldquo;multiforme&rdquo; que &ldquo;centra el peso de la cultura en aquellos valores que inciden en la transformaci&oacute;n de la sociedad&rdquo;, pero quiz&aacute; la mejor definici&oacute;n nunca hecha de este artista, nacido en Cuenca el 13 de julio de 1925 y que acaba por tanto de cumplir sus  cien a&ntilde;os de vida, sea la que, con la perspicacia que le caracterizaba, sentenciara en su d&iacute;a Fernando Z&oacute;bel cuando dijo que Torner &ldquo;no tiene un estilo de hacer sino un estilo de pensar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Claro que un estilo de pensar conduce, inevitablemente, a una forma de hacer&hellip; y de vivir. Esa forma de hacer y de vivir es la que sus paisanos andan celebrando y van a seguir celebrando a lo largo de estos doce meses.
    </p><h2 class="article-text">M&uacute;sica, charlas, redici&oacute;n editorial y placa </h2><p class="article-text">
        Coincidiendo casi con la fecha misma de ese su tan reciente cent&eacute;simo cumplea&ntilde;os, el pasado d&iacute;a 12 de este mes un exquisito espect&aacute;culo esc&eacute;nico-musical-perform&aacute;tico creado por el flautista e investigador Juli&aacute;n Elvira con la colaboraci&oacute;n de los asimismo int&eacute;rpretes de flautas y tubos Ana Torralba y Eduardo Costa y con Florencia Ordoqui y Elsa Mateu en los aspectos fotogr&aacute;ficos y lum&iacute;nicos de la propuesta, ven&iacute;a a clausurar el ciclo de conferencias que, organizado por la Fundaci&oacute;n que lleva el propio nombre del artista y el Ayuntamiento conquense, se hab&iacute;a venido desarrollando en el Espacio que en el &aacute;mbito desacralizado del antiguo Convento de San Pablo de Cuenca es ejemplo perfecto, mediante las obras en &eacute;l mostradas, del polim&oacute;rfico hacer del creador conquense. Una propuesta en la que, bajo el t&iacute;tulo de &ldquo;Circunferencia roja: la intenci&oacute;n del arte&rdquo;, las composiciones del propio Elvira se aliaban y amalgamaban, en fascinante polidi&aacute;logo, con ecos de los decires musicales de De Bingen, S&aacute;nchez-Verd&uacute;, Di Casserta, De Cabez&oacute;n y Lobo. Por su parte el ciclo de conferencias al que el espect&aacute;culo pon&iacute;a tel&oacute;n musical final hab&iacute;a contado con la sucesiva participaci&oacute;n de Jordi Teixidor, &Aacute;ngela Garc&iacute;a de Paredes, Jos&eacute; Manuel S&aacute;nchez Ron, Manuel Font&aacute;n y Tom&aacute;s Marco para analizar respectivamente las relaciones tornerianas con la pintura, la arquitectura y la ciencia, su actividad de curador y su concepci&oacute;n del arte.
    </p><p class="article-text">
        La celebraci&oacute;n de los cien a&ntilde;os del artista ha tra&iacute;do tambi&eacute;n la reedici&oacute;n del volumen &ldquo;Escritos y conversaciones&rdquo; publicado originalmente en 1966 en coedici&oacute;n de la Diputaci&oacute;n Provincial conquense con la Editorial Pre-Textos que ha sido tambi&eacute;n la que ahora lo vuelve a poner en las librer&iacute;as dentro de su colecci&oacute;n Origami, en acci&oacute;n propiciada en este caso por la Fundaci&oacute;n Torner con el patrocinio del Consorcio de la Ciudad de Cuenca. Se trata de un libro del que el propio Torner explicaba que giraba en torno a &ldquo;la exposici&oacute;n de una serie de reflexiones que se van teniendo a trav&eacute;s del tiempo, unas veces por la lectura de algunos libros y otras por los diversos problemas que uno tiene que afrontar&rdquo;. Cuenta con una introducci&oacute;n de Juan Manuel Bonet. Asimismo el Ayuntamiento conquense ha anunciado que ubicar&aacute; una placa conmemorativa en la Plaza de Mangana donde precisamente se alza el Monumento a la Constituci&oacute;n dise&ntilde;ado en su d&iacute;a por el artista. 
    </p><h2 class="article-text">Dos muestras conquenses y una madrile&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Tomando pr&aacute;cticamente el relevo a las mencionadas actividades en torno a Torner y su obra se acaba tambi&eacute;n de unir a la conmemoraci&oacute;n el Museo de Arte Abstracto &ndash;en cuyo asentamiento en Cuenca y luego en su propia adaptaci&oacute;n a sus funciones expositivas tanto tuviera por cierto que ver el artista&ndash; en el que su gestora, la Fundaci&oacute;n Juan March,  inauguraba el propio d&iacute;a 13 una peque&ntilde;a exposici&oacute;n que, bajo el ep&iacute;grafe de &ldquo;Gustavo Torner. Sur-G&eacute;om&eacute;tries, homenaje a nueve arquitectos&rdquo;, exhibe y va a exhibir hasta el 26 del venidero octubre, en el peculiar espacio de su llamada Sala Negra, una carpeta de nueve serigraf&iacute;as tornerianas realizadas en 1972 en colaboraci&oacute;n con Abel Mart&iacute;n homenajeando a otros tantos arquitectos desde el Renacimiento al siglo XX &ndash;Brunelleschi, Leon Battista Alberti, Andrea Palladio, Juan de Herrera, Wendel Dietterlin, Kobori Enshu, Franceso Borromini, &Eacute;tienne-Louis Boull&eacute;e y Mies van der Rohe&ndash; que ocupan un lugar destacado en la historia del arte occidental y oriental tanto por su obra pr&aacute;ctica como te&oacute;rica; una carpeta cuyas obras vienen a representar en su conjunto, con profundidad y sutileza, el repertorio formal de geometr&iacute;as, espacios, colores y planos que desde el rigor, el orden y la pulcritud que caracterizan siempre sus realizaciones junto a  esa t&eacute;cnica sutil, y precisamente geom&eacute;trica, que informa buena parte de su hacer pl&aacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n del Museo de las Casas Colgadas se prolongar&aacute; hasta el 26 del venidero octubre por lo que  convivir&aacute; con la que, en el antes citado Espacio del Convento de San Pablo que exhibe permanentemente una depurada selecci&oacute;n de la obra del artista, mostrar&aacute;, ya en oto&ntilde;o,  su emblem&aacute;tica serie &ldquo;Vesalio, el cielo, las geometr&iacute;as y el mar&rdquo;, una de las realizaciones preferidas, seg&uacute;n confesi&oacute;n personal, del artista &ndash;&ldquo;creo que es la obra m&aacute;s completa que he ejecutado y me ha dejado m&aacute;s satisfecho&rdquo; ha llegado a decir&ndash; referida, tambi&eacute;n seg&uacute;n sus propias palabras, &ldquo;a la totalidad de la condici&oacute;n humana, abierta a tantos aspectos, cerrada y extra&ntilde;a a la vez, sin encontrar un sentido natural que nos aclare esos profundos sentimientos como el dolor, la soledad, el anhelo, la ilusi&oacute;n.., que no son privativos de nuestra generaci&oacute;n&rdquo; y  en la que Enrique R. Paniagua encontrara ya plasmadas &ldquo;todas las concepciones que sobre la &rdquo;nueva&ldquo; obra de arte ha expresado el autor en entrevistas y coloquios&rdquo;  
    </p><p class="article-text">
        La muestra sobre el Vesalio torneriano estar&aacute; comisariada por uno de los mejores estudiosos de la obra torneriana, Arturo Sagastibelza, autor del cat&aacute;logo razonado de su toda su obra y curador asimismo por cierto de la exposici&oacute;n que tambi&eacute;n estos d&iacute;as pero en Madrid, en concreto en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando &ndash;en la que el pintor ingres&oacute; en 1993&ndash;, exhibe, con el significativo t&iacute;tulo de &ldquo;Centenario en la Academia&rdquo;, trece pinturas tornerianas de gran formato fechadas entre 1977 y 2008, el periodo de su producci&oacute;n creativa que los comentaristas han calificado como su &ldquo;etapa de madurez&rdquo;. Unas obras muy variadas formal y conceptualmente y procedentes todas menos una &ndash;&ldquo;Quevedo en Roma&rdquo; que forma parte del propio fondo muse&iacute;stico de la instituci&oacute;n acad&eacute;mica&ndash; de colecciones particulares, la mayor&iacute;a de ellas nunca expuestas en p&uacute;blico hasta ahora lo que les a&ntilde;ade un especial plus de inter&eacute;s, que configuran un excelente y a la par did&aacute;ctico ejemplo de esa confluencia  de tradiciones y saberes culturales a la par que de recursos, t&eacute;cnicas y procedimientos pl&aacute;sticos que tambi&eacute;n caracteriza el hacer de Gustavo Torner. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/cuenca-continua-homenajeando-pintor-gustavo-torner-ocasion-centesimo-cumpleanos_1_12479685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Jul 2025 10:05:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuenca continúa homenajeando al pintor Gustavo Torner con ocasión de su centésimo cumpleaños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Cuenca,Castilla-La Mancha,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nueva (y de nuevo buena) entrega de la Revista Calicanto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/nueva-nuevo-buena-entrega-revista-calicanto_1_12361044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ef499f2-65c4-4929-9aff-d635a16dac70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nueva (y de nuevo buena) entrega de la Revista Calicanto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Persistente en su empeño contra viento y marea por mantener en la oferta literaria regional y nacional la presencia de una revista en papel, la más que veterana publicación manzanareña ha sacado a la calle la trigésimo octava entrega desde que, allá en el otoño de 1996 echara a andar"</p></div><p class="article-text">
        Persistente en su empe&ntilde;o contra viento y marea por mantener en la oferta literaria regional y nacional la presencia de una revista en papel, la m&aacute;s que veterana publicaci&oacute;n manzanare&ntilde;a <em>Calicanto</em> ha sacado a la calle una nueva entrega &ndash;la trig&eacute;simo octava desde que, all&aacute; en el oto&ntilde;o de 1996 echara a andar como una de las apuestas m&aacute;s interesantes de su colectivo fundador, el grupo Azuer-, y la tercera desde que el polifac&eacute;tico Teo Serna, presente ya en aquel entonces, pasara a colocarse a su frente en el doble papel de director y dise&ntilde;ador para iniciar la que sus propios promotores anunciaban como su &ldquo;segunda &eacute;poca&rdquo;, manteniendo tanto las caracter&iacute;sticas formales, - cartulina verjurada para la portada, papel marfil offset natural para el interior-, como el nivel de calidad de sus contenidos decidida.
    </p><p class="article-text">
        Como reitera en su texto introductorio el nuevo n&uacute;mero, en un momento en que &ldquo;las pantallas son el &uacute;nico espejo donde nos miramos, y cuando las revistas impresas se encuentran en proceso de extinci&oacute;n o han sido ya fagocitadas por el inmenso agujero negro de las redes&rdquo;, a seguir manteniendo &ldquo;alto su vuelo, su leve tacto de papel, su antigua voz artesanal&rdquo;&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Pues, &iquest;qu&eacute; quieren que les diga? Bravo por sus impulsores. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Portada de la revista Calicanto                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Con portada e im&aacute;genes interiores en un par de sus p&aacute;ginas (la 29 y la 43) firmadas por el arquitecto y artista visual argentino Federico Hurtado que suele desarrollar sus realizaciones en los terrenos del <em>collage</em> y del <em>ensemble</em> en un hacer que, en palabras de Paulo C&eacute;sar Pe&ntilde;a, ser&iacute;a &ldquo;una continua reinterpretaci&oacute;n de la realidad a la que somete a descomposici&oacute;n y reordenamiento en cada una de sus obras visuales&rdquo;, con realizaciones que en ocasiones funcionan casi como esenciados microrrelatos, para en otras trastear, juguet&oacute;n, con el retrato de &eacute;poca o acercarse al surrealismo, las sesenta p&aacute;ginas de la nueva entrega de <em>Calicanto</em> se abren con cinco citas de <em>Opera aperta</em> de Umberto Eco en torno  al mensaje fundamentalmente ambiguo de la obra de arte: su huella a caballo entre lo que quer&iacute;a ser y lo que de hecho llega a ser, sus aspectos a la par fragmentos constituyentes y trasuntos en esa su parcialidad del propio todo que configuran, el potencial emotivo de la palabra po&eacute;tica y la importancia en el lenguaje art&iacute;stico de la situaci&oacute;n en la que se genera. 
    </p><p class="article-text">
        Tras ellas el apartado dedicado a la poes&iacute;a acerca al lector composiciones de Amaya Blanco Garc&iacute;a, Antonio Carvajal, Basilio S&aacute;nchez, Ben Clark, la portuguesa Carina Anselmo Valente, Carlos Medrano, Chantal Maillard, Diego Roel, Efi Cubero, In&eacute;s Belmonte, Jos&eacute; Luis Morales, Juan Ram&oacute;n Mansilla, Marcos Paulino, Miguel &Aacute;ngel Curiel, Neus Aguado, Rafael Escobar, Rafael Soler y Raquel Bull&oacute;n (en su caso con dos poemas visuales) en un abanico de edades, tendencias y sensibilidades de elevado nivel de calidad que hace especialmente atractiva su lectura, por cuanto pone a disposici&oacute;n del lector el variopinto panorama del hacer po&eacute;tico actual de nuestro pa&iacute;s y, en el caso de Carina Anselmo de nuestros vecinos lusos.  
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n la secci&oacute;n dedicada a la narrativa incluye aportaciones firmadas por Jos&eacute; Carlos Llop, Miguel Galanes, Natacha G. Mendoza y Rosa Navarro, precediendo al amplio cap&iacute;tulo de rese&ntilde;as y cr&iacute;ticas de novedades editoriales en el que Pedro Torres analiza por un lado los veintis&eacute;is poemas de <em>La noche</em> de <em>Chema</em> Fabero, una publicaci&oacute;n salida del taller conquense de Ediciones la Z&uacute;a que con tan exquisito cuidado patronea Perico Sim&oacute;n y cuyos textos se acompa&ntilde;an de dos ilustraciones exentas obra de Teo Serna, y por otro el asimismo poemario <em>De qu&eacute; vas a vivir. Poemas (2008-2023)</em> de Juan Marqu&eacute;s puesto en las librer&iacute;as por la granadina Editorial Comares.
    </p><p class="article-text">
         Fernando Jos&eacute; Carretero analiza a su vez otra entrega po&eacute;tica, en este caso de Jes&uacute;s Maroto publicada por la toledana Celya Editorial <em>Diferencia se llama;</em> Manuel Gallero Arroyo hace lo propio con la &uacute;ltima doble entrega en un solo volumen de Manuel Rico <em>Quebrada luz</em> y <em>El muro transparente</em> editada por la zaragozana Olifante.
    </p><p class="article-text">
        Crist&oacute;bal L&oacute;pez de la Manzanara da cuenta de <em>Los m&aacute;rgenes remotos</em> de Jorge Pozo Soriano (XXII Premio Nacional de Poes&iacute;a Ciega de Manzanares) y &ndash;perd&oacute;n por cuanto me toca&ndash;, Rafael Escobar pone su siempre preciso ojo cr&iacute;tico en mi reciente poemario en Olifante <em>Cual en fugaz parpadeo</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Quede aqu&iacute;, con esta rese&ntilde;a, constancia de esta nueva muestra del permanente empe&ntilde;o de <em>Calicanto</em> editada y distribuida, subrayemos asimismo su m&eacute;rito, por el &Aacute;rea de Cultura del ayuntamiento manzanare&ntilde;o, merecido aplauso tambi&eacute;n para el consistorio, y a la espera quedamos de ese nuevo n&uacute;mero que anda ya, a lo que parece, m&aacute;s que avanzado en su preparaci&oacute;n.  <em> </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/nueva-nuevo-buena-entrega-revista-calicanto_1_12361044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Jun 2025 17:50:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nueva (y de nuevo buena) entrega de la Revista Calicanto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Manzanares,Cultura,Poetas,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Persiguiendo lo inefable: los libros de artista de Victoria Santesmases en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/persiguiendo-inefable-libros-artista-victoria-santesmases-fundacion-antonio-perez-cuenca_1_12271687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf8c321e-3554-468c-b506-8946fad047e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x420y361.jpg" width="1200" height="675" alt="Persiguiendo lo inefable: los libros de artista de Victoria Santesmases en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la obra de Santesmases pueden convivir no sólo lo tenue y lo delicado sino también el dolor, el miedo o la herida</p><p class="subtitle">Del dietario a la semi-autoficción
</p></div><p class="article-text">
        El espacio &ldquo;Vitrinas&rdquo; de la Fundaci&oacute;n Antonio P&eacute;rez de Cuenca alberga hasta el 29 del pr&oacute;ximo junio, bajo el t&iacute;tulo &ldquo;De texturas y silencios&rdquo;, una interesante muestra de libros de autoedici&oacute;n y de artista de la pintora, ilustradora y profesora Victoria Santesmases, una faceta de su producci&oacute;n pl&aacute;stica que esta creadora madrile&ntilde;a pero afincada en Cuenca desde 1993 comenz&oacute; a realizar precisamente a partir de su llegada a la ciudad en una tarea que ha continuado hasta el d&iacute;a de hoy en paralelo al resto de su labor pl&aacute;stica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Licenciada en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid ha compaginando la pr&aacute;ctica art&iacute;stica con la labor docente, ha sido ilustradora de libros infantiles con la editorial Elkar y en el taller de Alberto Solsona y ha divulgado&nbsp;el arte contempor&aacute;neo con su programa &ldquo;Otra forma de mirar&rdquo; en la propia Fundaci&oacute;n conquense en que ahora expone, instituci&oacute;n para la que ha realizado tres gu&iacute;as did&aacute;cticas. 
    </p><p class="article-text">
        Con una trayectoria que le ha llevado a exponer, adem&aacute;s de en Cuenca, en Madrid, Valencia, Barcelona, Gij&oacute;n o Par&iacute;s, ha participado en Ferias como Estampa, Arts libris, Arco, JustMad, Masquelibros y ArtMadrid y su obra est&aacute; presente en colecciones p&uacute;blicas y privadas. En 2018 fue galardonada con la Medalla al M&eacute;rito Cultural en las Artes Pl&aacute;sticas de Castilla La Mancha.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">																																																																																					Una parte muy importante de mi obra se refiere a los libros de artista.  																										Son los que han definido y expresado, de una manera más íntima, como auténticos poemas las distintas series en las que he ido trabajando hasta ahora							  		   				  	                                                   																																								   </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Victoria Santesmases</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un hacer esencializador&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Sea cual sea la t&eacute;cnica de realizaci&oacute;n de sus obras &ndash;collage, estampaci&oacute;n digital, &oacute;leo, aguafuerte, aguatinta, acr&iacute;lico, transferencia t&eacute;rmica, corte a l&aacute;ser, gofrado, perforaciones, hendiduras, rasgados&ndash; o los materiales y soportes utilizados &ndash;plomo, cobre, alambre, alfileres, clavos, hilos, tarlatana, metacrilato, esta&ntilde;o, papel, cart&oacute;n&hellip;&ndash; Victoria Santesmases, tras su etapa inicial, m&aacute;s pict&oacute;rica, ha seguido una progresiva trayectoria de esencializaci&oacute;n y depuraci&oacute;n tanto formal como expresiva constatable&nbsp;no s&oacute;lo en su larga producci&oacute;n de obras exentas sino tambi&eacute;n en los libros &ndash;vol&uacute;menes de autoedici&oacute;n, ejemplares &uacute;nicos o de artista en c&oacute;mplice colaboraci&oacute;n con escritores, literatura y expresi&oacute;n pl&aacute;stica en fecundo t&uacute; a t&uacute;&ndash; que, en paralelo a aquellas, ha ido tambi&eacute;n produciendo y de los cuales ofrece ahora amplio ejemplo en la muestra conquense. 
    </p><p class="article-text">
        Unos libros que si en principio nacieron casi como cuadernos de apuntes o viajes se iban a ir transformando en res&uacute;menes-s&iacute;ntesis de sus proyectos y, m&aacute;s all&aacute; de ese papel testimonial, configur&aacute;ndose tambi&eacute;n como creaciones con personalidad propia diferenciada en la mayor&iacute;a de las cuales &ndash;quiz&aacute; por la propia cercan&iacute;a que propician y por esa condici&oacute;n de compendio que parece inherente a su serializado formato&ndash; ese camino esencializador de su autora late casi m&aacute;s palpable y presente que en el dem&aacute;s de su hacer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Libro de artista de Victoria Santesmases                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Persiguiendo lo inefable&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Por eso, en esa persecuci&oacute;n de lo inefable, en esa lucha por lograr, expresando lo m&aacute;ximo con lo m&iacute;nimo, la percepci&oacute;n de lo imperceptible &ndash;incluso&nbsp;en ocasiones casi de la nada&ndash; mediante la gestaci&oacute;n de unas atm&oacute;sferas que si unas veces nos ofertan espacios silentes de pura meditaci&oacute;n en otras, vuelta su estructura pura materia poetizada, nos interpelan y sacuden, en la obra de Santesmases pueden convivir no s&oacute;lo lo tenue y lo delicado sino tambi&eacute;n el dolor, el miedo o la herida en un decir que al sentirlo tan de cerca, casi como si su autora nos hablara al o&iacute;do, se nos entrega a&uacute;n m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, en esas sus identidades en fuga, en esas redes-estructuras-telara&ntilde;as en las que se llega a percibir casi el ser del no ser, en sus cris&aacute;lidas de todo y nada o en los significativos pesta&ntilde;eos a la caza de la visibilidad de lo invisible, desde esa verdad impalpable que late en los huecos de sus celos&iacute;as cazadoras del instante o sumideros del tiempo pero siempre espacios casi habitables (y no s&oacute;lo conceptual sino sensitivamente), lo sensible y lo metaf&iacute;sico de la mano, la artista nos entrega una geograf&iacute;a de sensaciones, si ahora de paz otras veces de desgarro, un panorama de experiencias a la par que est&eacute;ticas sensitivo-racionales igual cuando se configura ic&oacute;nicamente sola como cuando nos interpela en conjunci&oacute;n con el decir verbal de los escritores con los que establece c&oacute;mplice alianza, hasta conseguir que los yoes del espectador-veedor-lector y de la artista se encuentren y se fundan para compartir camino y mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No ser&iacute;a justo, por otro lado, al rese&ntilde;ar esta exposici&oacute;n de Victoria Santesmases, dejar de resaltar el buen hacer complementario de Salvador Bernet tanto en la encuadernaci&oacute;n de los vol&uacute;menes como en el dise&ntilde;o y realizaci&oacute;n de todas las cajas y estuches que los contienen.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/persiguiendo-inefable-libros-artista-victoria-santesmases-fundacion-antonio-perez-cuenca_1_12271687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 May 2025 12:53:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Persiguiendo lo inefable: los libros de artista de Victoria Santesmases en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Cuenca,Castilla-La Mancha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del dietario a la semi-autoficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/dietario-semi-autoficcion_1_12079465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8096c49e-abed-443c-b1ee-4d1c85e7022e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José Ángel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El poeta y articulista de ElDiarioclm.es, Amador Palacios, ha publicado su nueva obra 'El abrazo de la soledad', una novela con "un protagonista escéptico" retirado en una abadía trapense con la Editorial Caballos Azules</p><p class="subtitle">El autor sueco Anders de la Motte: “La novela negra gusta porque en la sociedad hay muchas preguntas sin respuesta”</p></div><p class="article-text">
        Rompedora del tradicional pacto entre narrador y lector sobre la diferencia entre novela y autobiograf&iacute;a, la autoficci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de remotos antecedentes &ndash;por favor, que nadie me recuerde la tan usada y abusada afirmaci&oacute;n &ldquo;Madame Bovary soy yo&rdquo; tan discutiblemente asignada a Flaubert&ndash; e incluso de la propia definici&oacute;n &ndash;&ldquo;&#64257;cci&oacute;n de acontecimientos estrictamente reales&rdquo;&ndash; con la que en 1977 el inventor del t&eacute;rmino, el escritor franc&eacute;s Serge Doubrovsky, fijara el significado que &eacute;l le otorgaba, se ha venido convirtiendo en los &uacute;ltimos tiempos en un no ya subg&eacute;nero sino en un g&eacute;nero en exitoso e imparable auge, casi en emblema de modernidad narrativa. &ldquo;Pacto ambiguo&rdquo; en clarificador calificativo de uno de nuestros principales estudiosos del fen&oacute;meno, Manuel Alberca, retando las antes aceptadas normas diferenciadoras entre sus dos hibridados elementos, la autobiograf&iacute;a y la novela, ha venido a abrir un campo especialmente propicio para que los autores, desde la subjetividad de sus experiencias y el t&uacute; a t&uacute; de la memoria con la imaginaci&oacute;n &ndash;no tan estancas, por cierto, a veces entre s&iacute;&ndash; hayan reconfigurado el contexto narrativo justo en un momento hist&oacute;rico en el que identidad, autenticidad e invenci&oacute;n, tanto en lo literario como en lo real &ndash;sea eso lo que sea&ndash; juegan descaradamente al gui&ntilde;o y al escondite. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Portada de &#039;El abrazo de la soledad&#039; de Amador Palacios                            </span>
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        Si en su anterior entrega &ndash;<em>Confesiones sanadas</em>, (2024)&ndash; el poeta, narrador, ensayista, traductor y especialista en el movimiento del Postismo, Amador Palacios (Albacete, 1954) jugaba &ndash;o no tanto&ndash; a vestirse con el traje de diarista para brindarnos una miscel&aacute;nea literaria en la que tantas de esas sus reci&eacute;n aludidas facetas &ndash;la cr&oacute;nica, el ensayo tanto literario cuanto filos&oacute;fico, la meditaci&oacute;n, el viaje, incluso la poes&iacute;a&ndash; jugaban al corro, en el volumen que ahora ha publicado en la editorial Caballos Azules &ndash;<em>El abrazo de la soledad</em>&ndash; se inviste con el de novelista para echar partida en un terreno quiz&aacute; a&uacute;n m&aacute;s ambiguo e indeterminado que el de la propia autoficci&oacute;n, un campo de juego en que lo inventado y lo anclado en la propia trayectoria personal se confunden en un entramado tambi&eacute;n un s&iacute; no es testimonial &ndash;aunque casi m&aacute;s de lo pensado, meditado o dudado que, por m&aacute;s que tambi&eacute;n, de lo estrictamente anecd&oacute;tico-biogr&aacute;fico&ndash; con lo fabulado, sin duda convencido de que, siguiendo el conocido aforismo <em>lacaniano</em>, a este prop&oacute;sito, por cierto tambi&eacute;n recordado por Alberca, &ldquo;la verdad tiene estructura de ficci&oacute;n&rdquo;,&nbsp;en un hacer mestizo que me atrever&iacute;a a bautizar, perm&iacute;tanme la osad&iacute;a, como semi-autoficci&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un esc&eacute;ptico en el convento</strong></h2><p class="article-text">
        En <em>El abrazo de la soledad, </em>obra publicada con, como dije, marchamo de novela<em>, </em>Palacios nos presenta a su protagonista, Aldo, esc&eacute;ptico preocupado, sin embargo, un tanto por lo religioso, o quiz&aacute; ser&iacute;a mejor decir por lo trascendente, que ya en la que dir&iacute;amos etapa final de su vida,&nbsp;jubilado ya septuagenario, con una trayectoria anterior como escritor, viudo m&uacute;ltiple &ndash;en un travieso-deliberado gui&ntilde;o del autor sus tres parejas se habr&iacute;an llamado igual, todas Elvira&ndash; se ha venido a acomodar como algo parecido a un lego increyente&nbsp;en un monasterio a la busca del mejor camino para alcanzar la que su creador califica de la &ldquo;soledad benefactora&rdquo; de ese su &uacute;ltimo tramo vital. Y ser&aacute; sobre todo en el relato de las relaciones de su protagonista con sus conventuales compa&ntilde;eros, especialmente con otro lego, Erik, nacido en Francia aunque de padres extreme&ntilde;os, pero tambi&eacute;n con el bibliotecario y con el abad de la comunidad y particularmente a trav&eacute;s de sus conversaciones, entremezclado con la narraci&oacute;n de su anterior discurrir personal y de las reflexiones que a su comp&aacute;s van tambi&eacute;n apareciendo, como Palacios nos va a ofertar toda una serie de digresiones filos&oacute;fico-existenciales expuestas-contadas tanto directamente por el protagonista de la trama en sus 'toma y daca' con sus interlocutores y en especial y espec&iacute;ficamente expuestas tambi&eacute;n en los textos titulados &ldquo;Notas de Aldo&rdquo; que a modo de discontinuo diario intelectual se intercalan en su discurrir, cuanto, tambi&eacute;n, en ese caso desde su propio punto de vista, del Palacios narrador omnisciente en tercera persona que tambi&eacute;n juega en paralelo ese papel opinativo y, en determinados momentos, ensay&iacute;stico, tanto aquellas como estas trufadas de citas y menciones ora apoyo de discurso ora ocasi&oacute;n de reflexi&oacute;n sobre su contenido o sobre sus autores, del Manuel Aza&ntilde;a ya m&aacute;s que presente en la propia &ldquo;Advertencia preliminar&rdquo; pre&aacute;mbulo del libro, a Cesare Pavese, Anthony Burgess, Pier Paolo Pasolini, Rub&eacute;n Dar&iacute;o, Thomas Merton, Emil Cioran, Rosa Chacel, Roald Dahl, Luis Bu&ntilde;uel, Ernesto Cardenal, Jos&eacute; Luis Mart&iacute;n Descalzo, Enrique Badosa o Manuel Mart&iacute;nez Forega, pasando, entre tantos otros, por Victor Hugo,&nbsp;Sigmund Freud, Salvatore Quasimodo, Gonzalo Torrente Ballester, Fernando Pessoa y sus heter&oacute;nimos Alberto Caeiro y &Aacute;lvaro de Campos, Ernest Hemingway, Dante Alighieri o Francesco Petrarca, en un continuo literario-experiencial que transita desde la estancia en el recinto mon&aacute;stico del protagonista hasta su &oacute;bito &ndash;incluido un peculiar episodio er&oacute;tico con tintes algo on&iacute;ricos en el que no falta tampoco, en personal opini&oacute;n, un determinado acento ir&oacute;nico&ndash; en un escribir novel&iacute;stico-ensay&iacute;stico que, copi&aacute;ndole el t&iacute;tulo a uno de los apartados del libro, se nos muestra dese luego como &ldquo;un &iacute;ntegro destino acaparador&rdquo;. Y junto a ello, aqu&iacute; y all&aacute;, tambi&eacute;n tanto en los hechos de la propia historia de Aldo como en alguna que otra de sus reflexiones la presencia de la m&uacute;sica, en un decir transversal que ha llevado a Antonio L&aacute;zaro en su comentario sobre ella, a describirla, a mi juicio con total acierto, como &ldquo;una novela que a&uacute;na vida pensada y filosof&iacute;a vivida&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/dietario-semi-autoficcion_1_12079465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Feb 2025 13:48:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del dietario a la semi-autoficción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Filosofía,Castilla-La Mancha,Ciudad Real,Religión,Albacete,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro exposiciones conquenses con Zóbel al fondo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/cuatro-exposiciones-conquenses-zobel-fondo_1_11835835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5658e85e-c05f-470d-9388-1e451ef36ac5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro exposiciones conquenses con Zóbel al fondo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los Blassi, Antonio Lorenzo, Alberto Portera y Francisco Gómez ponen punto final a la conmemoración del centenario del pintor en el Museo de Arte Abstracto </p><p class="subtitle">Música y plástica en Fernando Zóbel
</p></div><p class="article-text">
        Ya en el tramo final de la conmemoraci&oacute;n del centenario del nacimiento del pintor y mecenas hispano-filipino Fernando Z&oacute;bel, el Museo de Arte Abstracto de Cuenca &ndash;que &eacute;l creara y cuya gesti&oacute;n, con especial clarividencia, decidi&oacute;, 14 a&ntilde;os antes de su fallecimiento, que fuera gestionado en adelante por la Fundaci&oacute;n Juan March don&aacute;ndola su colecci&oacute;n de pintura, escultura, dibujo y obra gr&aacute;fica, as&iacute; como su biblioteca personal y un conjunto de sus diarios y m&aacute;s de ciento treinta cuadernos de apuntes&ndash; alberga, en acertado di&aacute;logo con las obras de la propia colecci&oacute;n <em>zobeliana</em>, cuatro muestras temporales que desde su diferenciada singularidad vienen, sin embargo, a ofertar una visi&oacute;n complementaria de la propia historia de la instalaci&oacute;n muse&iacute;stica conquense.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un museo que trasciende sus muros y un creador polifac&eacute;tico</strong></h2><p class="article-text">
        Desde el pasado octubre ya se ven&iacute;an mostrando al p&uacute;blico dos de esas muestras. Una era y es la que da a sus visitantes la posibilidad de visionar la obra de los hermanos gemelos catalanes Jordi y Jaume Blassi (Barcelona, 1948) cuya relaci&oacute;n con Z&oacute;bel, iniciada en los a&ntilde;os sesenta del pasado siglo casi al tiempo mismo de la apertura del museo de las Casas Colgadas, iba a dar como resultado toda una serie de realizaciones de dise&ntilde;o, fotograf&iacute;a y edici&oacute;n &ndash;libros de artista, carpetas de gr&aacute;fica, logotipos, fotograf&iacute;as, carteles y postales de las obras de la colecci&oacute;n&ndash; muchos de los cuales figuran junto a ejemplos de sus posteriores trayectorias en la exposici&oacute;n, realizaciones que testimonian la atrevida apuesta del fundador del museo en el gris, alicorto y aislado panorama de la pl&aacute;stica espa&ntilde;ola de aquel tiempo tanto al optar por la expresi&oacute;n pl&aacute;stica m&aacute;s radicalmente avanzada como por su decidida intenci&oacute;n de que la instituci&oacute;n &ndash;creada no por instituci&oacute;n alguna, sino por artistas&ndash; transcendiera sus muros y se difundiese dentro y fuera de Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de los medios. 
    </p><p class="article-text">
        Una muestra que, por cierto, une a ese su se&ntilde;alado inter&eacute;s hist&oacute;rico-art&iacute;stico una especialmente acertada presentaci&oacute;n muse&iacute;stica de su oferta. 
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                Los Hermanos Blassi dibujados por Fernando Zóbel, 1975                            </span>
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        La otra es la que, bajo el acertado ep&iacute;grafe de 'Retrato de un pintor con ideas', recorre a trav&eacute;s de las 40 obras que la conforman la polifac&eacute;tica trayectoria de Antonio Lorenzo (Madrid 1922-2009), gran amigo del propio Z&oacute;bel y uno de los creadores pl&aacute;sticos participantes en lo que el comisario de exposiciones de la March Manuel Font&aacute;n del Junco ha calificado de &ldquo;complicidad art&iacute;stica e intelectual&rdquo; de los creadores pl&aacute;sticos &nbsp;cercanos en su desarrollo inicial al esp&iacute;ritu inspirador de la creaci&oacute;n del espacio expositivo conquense que, por supuesto, cuenta con obra suya en su colecci&oacute;n permanente. 
    </p><p class="article-text">
        H&aacute;bilmente concebida por su equipo curacional (el ya citado Manuel Font&aacute;n, Celina Quintas, Marta Su&aacute;rez-Infiesta con el cr&iacute;tico Alfonso de la Torre como comisario invitado y Olivia Stamper como asistente del proyecto) a modo de una peque&ntilde;a antol&oacute;gica, la exposici&oacute;n consigue, pese al reducido n&uacute;mero de piezas que la componen &ndash;reunidas con la colaboraci&oacute;n del nieto del artista Federico Lasauca y del resto de la familia del pintor y algunas de las cuales no se hab&iacute;an expuesto hasta la fecha&ndash; dar una visi&oacute;n m&aacute;s que did&aacute;ctica de la evoluci&oacute;n expresiva de este creador en recorrido complementado con muestras de la correspondencia que Lorenzo mantuvo con Fernando Z&oacute;bel y con archivos sonoros que testimonian la pasi&oacute;n que sent&iacute;a por la m&uacute;sica, a su juicio &ldquo;el gran arte&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un grupo de artistas y un museo </strong></h2><p class="article-text">
        A estas exposiciones se han venido a unir ahora otras dos. Una de ellas, titulada 'Archivo Portera', exhibe una selecci&oacute;n de las pel&iacute;culas rodadas en formato super-8 por el neur&oacute;logo y acad&eacute;mico, reconocido por su impulso a los estudios neurol&oacute;gicos en Espa&ntilde;a, Alberto Portera (Caspe, Zaragoza, 1928-Madrid, 2019) que, adem&aacute;s de esa carrera m&eacute;dica que tras especializarse en Estados Unidos en neurolog&iacute;a y psiquiatr&iacute;a le llev&oacute; a ejercer como investigador y docente en centros hospitalarios como, por ejemplo, el madrile&ntilde;o Doce de Octubre, fue un apasionado del arte y el cine y mantuvo estrecha amistad con los artistas&nbsp;del grupo generado en torno al museo creado por Z&oacute;bel. 
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                Alberto Portera Sánchez                            </span>
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        Son filmaciones que muestran a sus amigos artistas e intelectuales entre los que, entre otros, est&aacute;n Manolo Millares, Bonifacio Alfonso, Antonio Saura, Jos&eacute; Guerrero y el dan&eacute;s Asger Jorn, pel&iacute;culas que, salvo alguna excepci&oacute;n, hab&iacute;an permanecido in&eacute;ditas hasta ahora. Les acompa&ntilde;an algunas obras de su propia colecci&oacute;n y varios escritos y documentos.
    </p><p class="article-text">
        En la otra muestra &ndash;'Francisco G&oacute;mez. Cuenca 1966'&ndash; sus visitantes pueden contemplar las im&aacute;genes fotogr&aacute;ficas de un reportaje &ndash;cuyo texto firmaba el cr&iacute;tico albacete&ntilde;o Juan Ram&iacute;rez de Lucas&ndash; publicado en enero de 1967 por la revista <em>Arquitectura</em> sobre precisamente el Museo de Arte Abstracto conquense inaugurado tan solo seis meses antes. Esas im&aacute;genes eran obra de Francisco G&oacute;mez (Pamplona, 1918-Madrid, 1998), un fot&oacute;grafo que comenz&oacute; a trabajar con su c&aacute;mara en los a&ntilde;os cincuenta y que formaba parte, como se se&ntilde;ala en la documentaci&oacute;n publicada con ocasi&oacute;n de la propia exposici&oacute;n, &ldquo;a una generaci&oacute;n que reivindic&oacute; una nueva visi&oacute;n subjetiva y po&eacute;tica de la fotograf&iacute;a&rdquo;, y que ejerc&iacute;a su oficio &ldquo;con una mirada innovadora y honesta, que supo ver el potencial po&eacute;tico de lo cotidiano retratando paredes desconchadas u objetos abandonados&rdquo; en una visi&oacute;n personal que aplic&oacute; a la fotograf&iacute;a de arquitectura. 
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                    alt="Exposición de Francisco Gómez. Vista de la sala 9 del Museo de Arte Abstracto, Cuenca, 1966"
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            <span class="title">
                Exposición de Francisco Gómez. Vista de la sala 9 del Museo de Arte Abstracto, Cuenca, 1966                            </span>
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        Ese reportaje que llev&oacute; a cabo del museo conquense es un testimonio &uacute;nico del primer cuelgue de su colecci&oacute;n, el realizado por sus propios fundadores, Fernando Z&oacute;bel y con &eacute;l Gustavo Torner y Gerardo Rueda. La exposici&oacute;n est&aacute; organizada en colaboraci&oacute;n con la Fundaci&oacute;n Foto Colectania de Barcelona&nbsp;que es la propietaria y gestiona el archivo del artista. Junto a las otras tres muestras rese&ntilde;adas viene a proporcionar a los visitantes del museo conquense un complementario, pedag&oacute;gico y al tiempo atractivo acercamiento al ambiente en el que esta instituci&oacute;n inici&oacute; su fecunda trayectoria. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/cuatro-exposiciones-conquenses-zobel-fondo_1_11835835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Nov 2024 11:47:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro exposiciones conquenses con Zóbel al fondo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuenca,Pintura,Museos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nueva cita de Cuenca con la poesía española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/nueva-cita-cuenca-poesia-espanola_1_11801159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0de50514-f975-4314-b5b2-ebe7a8cc4022_16-9-discover-aspect-ratio_default_1105551.jpg" width="1080" height="607" alt="poesía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El XII Festival Poesía para Náufragos congregará a 14 escritores en la capital conquense entre el 8 y el 10 de noviembre. El programa unirá en recitales y presentaciones a la música y el teatro</p><p class="subtitle">PARVA PROPRIA MAGNA - Un poeta conquense y otro alcarreño
</p></div><p class="article-text">
        Cuenca volver&aacute; a convertirse en punto de cita de la poes&iacute;a contempor&aacute;nea de nuestro pa&iacute;s con la realizaci&oacute;n de la ya duod&eacute;cima edici&oacute;n del Festival &ldquo;Poes&iacute;a para N&aacute;ufragos&rdquo; que organiza la asociaci&oacute;n cultural de igual nombre y que se celebrar&aacute; entre este viernes 8 y el domingo 10 de noviembre. 
    </p><p class="article-text">
        En las jornadas se van a aunar la literatura y la m&uacute;sica, ya que su programa integra adem&aacute;s de las intervenciones de catorce escritores directamente participantes en los diferentes recitales o en las presentaciones de nuevos t&iacute;tulos, autores que proceden de distintos puntos de Espa&ntilde;a, dos actuaciones musicales, una de ellas hibridada con la propia poes&iacute;a, y se cerrar&aacute; en la ma&ntilde;ana del domingo con una lectura teatral. 
    </p><p class="article-text">
        El festival se iniciar&aacute; el viernes 8 en la Sala Dos &ndash;Sala Theo Alc&aacute;ntara&ndash; del Teatro Auditorio Jos&eacute; Luis Perales de la capital conquense. Tras las palabras de bienvenida por parte de la asociaci&oacute;n organizadora, arrancar&aacute; con la lecci&oacute;n inaugural que estar&aacute; a cargo del escritor y editor po&eacute;tico malague&ntilde;o, aunque afincado en Madrid, Agust&iacute;n Porras. A continuaci&oacute;n se llevar&aacute; a cabo el primero de los recitales po&eacute;ticos programados que tendr&aacute; como protagonistas a In&eacute;s Belmonte, Alfredo Piquer y Mar&iacute;a Antonia Ricas, al que seguir&aacute; la segunda de estas intervenciones a tr&iacute;o con Alfredo S&aacute;nchez, Carmen Castej&oacute;n y Jos&eacute; Luis Fern&aacute;ndez Hern&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Tras un breve descanso, ocupar&aacute;n el escenario las integrantes del Coro Vokalis Femina que bajo la direcci&oacute;n de su titular Mar&iacute;a Jes&uacute;s L&oacute;pez Bermejo coprotagonizar&aacute;n una propuesta literario-musical en la que se entrelazar&aacute;n sus interpretaciones con la lectura por parte de distintos recitadores de poemas de distintas poetas pertenecientes tanto a la tradici&oacute;n como a la contemporaneidad. 
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        Ya por la noche, el Festival se trasladar&aacute; a la sala Rothus, en el casco hist&oacute;rico conquense, para la actuaci&oacute;n del grupo musical CR4SH que conforman Luc&iacute;a Mora, Julio Mula, Diego Bueno y Carlos Garc&iacute;a. con un concierto al son del jazz, el soul y la bossa nova.
    </p><p class="article-text">
        En la ma&ntilde;ana del s&aacute;bado 9 la segunda jornada del Festival tendr&aacute; como marco el sal&oacute;n de actos de la Real Academia Conquense de Artes y Letras (RACAL), corporaci&oacute;n colaboradora desde sus mismos inicios en su celebraci&oacute;n. Esta sesi&oacute;n matinal se centrar&aacute; en la presentaci&oacute;n de tres nuevos poemarios &ndash;<em>&ldquo;Donde nadie dirige la mirada&rdquo;</em> de Fernando Fiestas, <em>&ldquo;Campamento de Dios&rdquo;</em> de Marcos Jos&eacute; Paulino y, perd&oacute;n por la autocita, <em>&ldquo;Cual en fugaz parpadeo&rdquo;</em> de quien firma este art&iacute;culo. La sesi&oacute;n de tarde se iniciar&aacute; con un nuevo recital, a cargo en esta ocasi&oacute;n de David Garc&iacute;a Borrero, Juan Jos&eacute; Pastor Com&iacute;n y Genaro Da Silva, para cerrarse con la intervenci&oacute;n como escritora invitada de la edici&oacute;n de Mar&iacute;a &Aacute;ngeles P&eacute;rez L&oacute;pez. 
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez, es una poeta, adem&aacute;s de editora, profesora e investigadora, cuya trayectoria &ndash;galardonada con premios como el Tardor, Ciudad de Badajoz, de la Cr&iacute;tica de Poes&iacute;a Castellana, Margarita Hierro o Nacional de Poes&iacute;a Mel&eacute;ndez Vald&eacute;s entre otros&ndash; la ha colocado en la primera l&iacute;nea de la poes&iacute;a espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        Ya el domingo por la ma&ntilde;ana, y tambi&eacute;n en el sal&oacute;n de la RACAL, el Festival ofertar&aacute; la lectura dramatizada de una selecci&oacute;n de la pieza teatral &ldquo;Il Caravaggio&rdquo; del poeta y dramaturgo Enrique Trogal. Tanto el cartel anunciador de la cita &ndash;con un voluntario gui&ntilde;o a &ldquo;La Gran Ola&rdquo; de Katsushika Hokusai&ndash; como el d&iacute;ptico de su programaci&oacute;n est&aacute;n firmados por el dise&ntilde;ador conquense Arturo Garc&iacute;a Blanco, de Grupo Desenfoque. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un Festival abierto enraizado en la mantenida relaci&oacute;n de Cuenca con la poes&iacute;a </strong></h2><p class="article-text">
        Creado en 2012 &ndash;secundando una audaz iniciativa del escritor talaverano Miguel Curiel&ndash; por un grupo de los asistentes en ese momento m&aacute;s j&oacute;venes a los cursos &ldquo;Leer y entender la Poes&iacute;a&rdquo; que dentro de la programaci&oacute;n de Cursos de Verano de la Universidad de Castilla-La Mancha se ven&iacute;an desarrollando en la localidad conquense de Priego desde el a&ntilde;o 2000 y que, desgraciadamente, pondr&iacute;an punto final a su celebraci&oacute;n en 2014, el Festival Poes&iacute;a para N&aacute;ufragos se ha venido caracterizando &ndash;a diferencia de aqu&eacute;llas que se centraban en el estudio de temas o escritores concretos con la presencia combinada de cr&iacute;ticos, especialistas y los propios creadores&ndash; por su condici&oacute;n de conformarse, sobre todo, como un encuentro de escritores en cita abierta a todas las procedencias, edades y modos expresivos en unas jornadas que adem&aacute;s de los propios autores participantes propicia tambi&eacute;n la presencia como asistentes, aunque no est&eacute;n incluidos en el programa, de bastantes otros creadores o aficionados a la poes&iacute;a de todo el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        El Festival tiene un firme anclaje en&nbsp;la condici&oacute;n de Cuenca como una ciudad especialmente ligada a la creaci&oacute;n po&eacute;tica, una ligaz&oacute;n que se ha venido manifestando a lo largo del tiempo no s&oacute;lo por el n&uacute;mero, actividad y calidad de producci&oacute;n de sus practicantes en ella sino con la edici&oacute;n en ella de publicaciones tan importantes a nivel nacional.
    </p><p class="article-text">
        Entre otras, las hist&oacute;ricas revistas&nbsp;&ldquo;El Molino de Papel&rdquo;&nbsp;o&nbsp;&ldquo;Di&aacute;logo de la Lengua&rdquo;, as&iacute; como la existencia de colecciones po&eacute;ticas como El Toro de Barro &ndash;propiciada por Carlos de la Rica en labor continuada tras su fallecimiento por Carlos Morales&ndash;, la colecci&oacute;n&nbsp;&ldquo;Golfo de Europa&rdquo;&nbsp;de la Diputaci&oacute;n Provincial iniciada por Enrique Trogal, o las realizadas en su momento por Ediciones Olcades y la propia realizaci&oacute;n de eventos de car&aacute;cter nacional o incluso en ocasiones internacional.
    </p><p class="article-text">
        Entre estas encontramos las Jornadas Po&eacute;ticas llevadas a cabo en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os ochenta del pasado siglo bajo la direcci&oacute;n del ya citado poeta y dramaturgo&nbsp;Enrique Trogal&nbsp;con el fundamental apoyo de&nbsp;Carlos de la Rica&nbsp;y&nbsp;&Aacute;ngel Crespo, las Semanas Po&eacute;ticas posteriormente celebradas en los noventa bajo la direcci&oacute;n de&nbsp;Diego Jes&uacute;s Jim&eacute;nez&nbsp;o los&nbsp;Encuentros con poetas de las distintas provincias castellanomanchegas&nbsp;organizados en 2006 por el Ayuntamiento. 
    </p><p class="article-text">
        La condici&oacute;n de encuentro nacional del Festival &ndash;que ha venido confirmando a&ntilde;o tras a&ntilde;o, cada mes de noviembre, la validez de una convocatoria ya m&aacute;s que afianzada en la agenda po&eacute;tica espa&ntilde;ola&ndash; se ve&iacute;a plasmada en 2022 en el volumen que publicado por Ediciones Lastura daba testimonio del paso por &eacute;l, como intervinientes directos en sus programas, de un centenar largo de poetas de toda Espa&ntilde;a y en alg&uacute;n caso de nuestra vecina Portugal, a m&aacute;s de tantos otros que sin figurar en sus carteles tambi&eacute;n asistieron a sus jornadas llegados desde los m&aacute;s varios lugares de la geograf&iacute;a hispana y que en su conjunto han ido conformando un m&aacute;s que completo panorama del hacer po&eacute;tico contempor&aacute;neo de nuestro pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/nueva-cita-cuenca-poesia-espanola_1_11801159.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Nov 2024 17:04:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nueva cita de Cuenca con la poesía española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Cultura,Cuenca,Música,Ayuntamiento de Cuenca,Castilla-La Mancha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Naturaleza, maestría y lirismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/naturaleza-maestria-lirismo_132_11792865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31aee928-ca6b-4aea-88e7-1c6d97fbe49b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Naturaleza, maestría y lirismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Segunda exposición del conquense José María Lillo en el Real Jardín Botánico madrileño
</p><p class="subtitle">Un poeta conquense y otro alcarreño
</p></div><p class="article-text">
        No es la primera vez que el pintor y catedr&aacute;tico en la Facultad de Bellas Artes del campus en Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha Jos&eacute; Mar&iacute;a Lillo &ldquo;planta&rdquo; &ndash;perd&oacute;nenme el f&aacute;cil juego de palabras&ndash; sus dibujos de motivos vegetales en el Real Jard&iacute;n Bot&aacute;nico madrile&ntilde;o; ya lo hizo en 2022 inaugurando con su muestra&nbsp;'Pensar un &aacute;rbol', la C&aacute;tedra Cavanilles como nuevo espacio expositivo del espl&eacute;ndido recinto paralelo al Paseo del Prado, una muestra que ya hab&iacute;a tenido adelanto el a&ntilde;o anterior en la conquense Fundaci&oacute;n Antonio P&eacute;rez, en una monogr&aacute;fica que recog&iacute;a m&aacute;s de cien obras in&eacute;ditas entre piezas de gran formato, libros de artista, acuarelas y cuadernos de campo.
    </p><p class="article-text">
        Ya entonces, tanto en la exposici&oacute;n conquense como en la madrile&ntilde;a estaban presentes los elementos que estos d&iacute;as conforman, bajo el t&iacute;tulo ahora de 'Las sombras del atochal', su nueva presencia en la capital de la naci&oacute;n: su vivencial acercamiento a una Naturaleza presente desde siempre en su hacer y la emoci&oacute;n de la traslaci&oacute;n de esa Naturaleza a la obra pl&aacute;stica en un proceso art&iacute;stico-emocional que, refiri&eacute;ndose en concreto a sus yo dir&iacute;a que verdaderos &ldquo;retratos&rdquo; arb&oacute;reos, el propio Lillo calificaba de &ldquo;desaf&iacute;o al tiempo&rdquo;; unas obras sustentadas en su asombrosa maestr&iacute;a dibuj&iacute;stica, emplee la tinta o maneje los l&aacute;pices grasos para plasmar sus vegetales motivos en lienzo o en papel, en una veintena de trabajos, la mayor&iacute;a de muy gran formato, aqu&iacute; y all&aacute; ocasionalmente punteado el dibujo por delicadas pinceladas en acr&iacute;lico, detalles de color que les aportan un matiz l&iacute;rico que redondea un mensaje a la par que est&eacute;tico emotivo.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Cuenca en 1956, Jos&eacute; Mar&iacute;a Lillo, iba a criarse art&iacute;sticamente hablando en el fecundo ambiente art&iacute;stico generado en la ciudad por la apertura por Fernando Z&oacute;bel, nueve a&ntilde;os despu&eacute;s, del Museo de Arte Abstracto. Tras tener su primera experiencia expositiva a los quince a&ntilde;os en una colectiva celebrada en su ciudad natal, realizar&iacute;a su primera muestra individual en Madrid en 1980 en la Galer&iacute;a Egam, una muestra por la que fue seleccionado para el &ldquo;Primer Sal&oacute;n de los 16&rdquo; en el Museo de Arte Contempor&aacute;neo Espa&ntilde;ol, iniciando una ininterrumpida carrera expositiva que tiene tambi&eacute;n reflejo en la presencia de sus obras en colecciones p&uacute;blicas y privadas algunas tan relevantes como las del propio Museo de Arte Abstracto Espa&ntilde;ol, la Fundaci&oacute;n Juan March, la Caixa, la Fundaci&oacute;n Antonio P&eacute;rez, el Museo de Santa Cruz, O lugar do Disegno en Oporto o el Museo de la Universidad de LA California. Por otro lado, ha compaginado ese su hacer pl&aacute;stico con la ense&ntilde;anza como catedr&aacute;tico en la Facultad de Bellas Artes del campus en Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha, centro del que fue decano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Exposición &#039;Las sombras del atochal&#039; de José María Lillo                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El &aacute;rbol como s&iacute;mbolo y pretexto </strong></h2><p class="article-text">
        Con una trayectoria pl&aacute;stica en la que se ha movido entre la abstracci&oacute;n y un figurativismo que en los &uacute;ltimos tiempos parece haberse decantado en esa precisi&oacute;n realista transustanciada sin embargo de lirismo ejemplificada en su actual exposici&oacute;n madrile&ntilde;a, para Lillo el &aacute;rbol &ndash;protagonista absoluto como he indicado de la muestra del Bot&aacute;nico a partir de ejemplares reales y concretos tanto del propio recinto de Atocha como de otros puntos de la geograf&iacute;a hispana que desde su singular individualidad traslucen a la par su condici&oacute;n de s&iacute;mbolo universal&ndash; adem&aacute;s de conformarse como ese s&iacute;mbolo universal y elemento indisolublemente imbricado en nuestra cultura, ser&iacute;a tambi&eacute;n pretexto id&oacute;neo para ahondar en el conocimiento de algunos de los interrogantes que plantea el arte contempor&aacute;neo, una indagaci&oacute;n que este artista lleva a cabo aunando una mirada occidental de origen en la que seguir&iacute;a latiendo una b&aacute;sica palpitaci&oacute;n abstracta con un sentir que cabr&iacute;a calificar sin embargo de oriental, en un caminar que ir&iacute;a de lo particular a lo universal o, afinando m&aacute;s, de la tesela al global del mosaico, del detalle al todo. Una muestra de exquisita realizaci&oacute;n formal que, ubicada en la Sala Norte del Pabell&oacute;n Villanueva del Jard&iacute;n, brinda a sus visitantes, m&aacute;s all&aacute; de lo puramente visual, incluso de lo puramente est&eacute;tico, una vivencial inmersi&oacute;n en un impagable universo de emociones y sentires.
    </p><p class="article-text">
        La oferta de la muestra &ndash;que permanecer&aacute; abierta hasta el 24 de noviembre&ndash; queda reflejada en su cat&aacute;logo que a la l&oacute;gica reproducci&oacute;n de las obras expuestas une los textos firmados por el escritor, cr&iacute;tico de arte y comisario de exposiciones Mariano Navarro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/naturaleza-maestria-lirismo_132_11792865.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Nov 2024 11:10:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Naturaleza, maestría y lirismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Cuenca,Jardín Botánico,Castilla-La Mancha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Música y plástica en Fernando Zóbel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/musica-plastica-fernando-zobel_1_11749627.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23c9616d-1afd-4f0a-bcab-024d47145be7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Música y plástica en Fernando Zóbel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la presentación del libro 'Las razones de la belleza', Cuenca sigue conmemorando el centenario del nacimiento del pintor</p><p class="subtitle">Zóbel, cien años del pintor que llevó el arte abstracto al museo en la España franquista
</p></div><p class="article-text">
        Nacido en Manila el 24 de agosto de 1924 en una familia de raigambre hispana, pintor, dibujante, fot&oacute;grafo, historiador, experto en caligraf&iacute;a hist&oacute;rica, bibli&oacute;filo, coleccionista, m&uacute;sico aficionado, viajero incansable, mecenas de artistas y creador del Museo de Arte Abstracto de Cuenca, Fernando Z&oacute;bel de Ayala y Montojo, alumno y posteriormente ense&ntilde;ante en la estadounidense Universidad de Harvard, iniciaba en 1959 su estancia en Espa&ntilde;a. Poco despu&eacute;s, en la mitad de los a&ntilde;os sesenta, llegaba a Cuenca, una ciudad en la que, sin abandonar su esencial condici&oacute;n de ciudadano del mundo y siempre bajo el denominador vital de su pasi&oacute;n por la pintura, iba a aposentarse como un vecino m&aacute;s y a la que, con la apertura del Museo de las Casas Colgadas, iba a transformar en fuente de modernidad art&iacute;stica y est&eacute;tica para un pa&iacute;s bien alejado en ese entonces del acontecer creativo internacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un Museo que, adem&aacute;s, iba a generar un radical antes y despu&eacute;s en la sociedad conquense al convertirse en un motor dinamizador que no s&oacute;lo iba a acercar a sus habitantes al panorama mundial de la pl&aacute;stica, sino que iba a brindar a cuantos por esos d&iacute;as daban en ella sus primeros pasos por la senda del arte el m&aacute;s amplio y f&aacute;cil acceso a la contemporaneidad, un doble acto de generosidad que, con previsora clarividencia, iba a extender m&aacute;s all&aacute; de su propio fallecimiento, el 2 de junio de 1984 en Roma, al poner tres a&ntilde;os antes de ese su &oacute;bito la continuidad de la instituci&oacute;n por &eacute;l creada en manos de la Fundaci&oacute;n Juan March.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello m&aacute;s que l&oacute;gico que Cuenca haya venido celebrando con toda una serie de actos conmemorativos el centenario de su nacimiento con una agenda cuyas &uacute;ltimas convocatorias han sido la presentaci&oacute;n del volumen cofirmado por el te&oacute;rico y cr&iacute;tico de arte Alfonso de la Torre y el compositor y artista visual Joan G&oacute;mez Alemany y puesto en las librer&iacute;as por el sello editorial EdictOr&agrave;lia Llibres i Publicacions, con la colaboraci&oacute;n de la Diputaci&oacute;n Provincial de Cuenca a trav&eacute;s de la Fundaci&oacute;n Antonio P&eacute;rez en cuya sede tuvo lugar el acto, y la inauguraci&oacute;n en el propio Museo creado por el artista de una muestra sobre las figuras y la obra de los hermanos Jaume y Jordi Blassi, fot&oacute;grafos, publicistas y dise&ntilde;adores tan ligados precisamente a los inicios de esa instituci&oacute;n, interesante exposici&oacute;n de la que tengo previsto hablarles en pr&oacute;xima cr&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Concebido como un di&aacute;logo entre sus dos autores, 'Fernando Z&oacute;bel. Las razones de la belleza' se abre, tras una nota de su editor, Josep Lluis Galiana explicativa de su proceso de gestaci&oacute;n, con un amplio estudio de G&oacute;mez Alemany &ndash;&ldquo;Z&oacute;bel y De la Torre, paisajes sonoros de una existencia en devenir&rdquo;&ndash; en el que, tras acercarse a la obra zobeliana a trav&eacute;s de los diarios y cuadernos de apuntes del pintor como mojones de su viaje en el tiempo, rastrear la mezcla interdisciplinar de las artes que subyace en su hacer. Tambi&eacute;n matizar c&oacute;mo, y son las propias palabras de G&oacute;mez Alemany, Z&oacute;bel &ldquo;bajo la fina y excelente escritura de un artista que con su pintura y trabajo muestra una gran seriedad (e incluso frialdad), en algunos textos suyos revela un chispeante humor&rdquo;, se adentra ya decididamente en la conexi&oacute;n de la pintura zobeliana con la m&uacute;sica afirmando que la abstracci&oacute;n de este artista, por su &ldquo;invisibilidad&rdquo; y sutileza, plasmada en un trabajo a la par &ldquo;tierno y complejo en la sensibilidad (&hellip;) bien se relaciona con el arte inmaterial por excelencia: la m&uacute;sica&rdquo; que es una expresi&oacute;n art&iacute;stica que &ndash;sigo citando a G&oacute;mez Alemany al pie de la letra&ndash; &ldquo;es misteriosa, no se ve, es sublime y ha sido calificada como la m&aacute;s emotiva e irracional de las artes&rdquo; pero tambi&eacute;n, sin embargo, &ldquo;es pura estructura en donde el orden es inherente a su material f&iacute;sico y vibratorio&rdquo; lo que la relacionar&iacute;a con la postura ante la labor creativa de Z&oacute;bel que en numerosas ocasiones declarara que buscaba &ldquo;el orden en todo lo que me rodea&rdquo; y &ldquo;en el orden, en el sentido m&aacute;s amplio de la palabra, busco la raz&oacute;n de la belleza&rdquo;. Y ah&iacute; tienen ustedes el origen del propio t&iacute;tulo del libro de G&oacute;mez Alemany y De la Torre.
    </p><p class="article-text">
        Concebido como un di&aacute;logo entre sus dos autores, Fernando Z&oacute;bel. Las razones de la belleza se abre, tras una nota de su editor, Josep Lluis Galiana explicativa de su proceso de gestaci&oacute;n, con un amplio estudio de G&oacute;mez Alemany &ndash;&ldquo;Z&oacute;bel y De la Torre, paisajes sonoros de una existencia en devenir&rdquo;&ndash; en el que, tras acercarse a la obra zobeliana a trav&eacute;s de los diarios y cuadernos de apuntes del pintor como mojones de su viaje en el tiempo, rastrear la mezcla interdisciplinar de las artes que subyace en su hacer y matizar c&oacute;mo, y son las propias palabras de G&oacute;mez Alemany, Z&oacute;bel &ldquo;bajo la fina y excelente escritura de un artista que con su pintura y trabajo muestra una gran seriedad (e incluso frialdad), en algunos textos suyos revela un chispeante humor&rdquo;, se adentra ya decididamente en la conexi&oacute;n de la pintura zobeliana con la m&uacute;sica afirmando que la abstracci&oacute;n de este artista, por su &ldquo;invisibilidad&rdquo; y sutileza, plasmada en un trabajo a la par &ldquo;tierno y complejo en la sensibilidad (&hellip;) bien se relaciona con el arte inmaterial por excelencia: la m&uacute;sica&rdquo; que es una expresi&oacute;n art&iacute;stica que &ndash;sigo citando a G&oacute;mez Alemany al pie de la letra&ndash; &ldquo;es misteriosa, no se ve, es sublime y ha sido calificada como la m&aacute;s emotiva e irracional de las artes&rdquo; pero tambi&eacute;n, sin embargo, &ldquo;es pura estructura en donde el orden es inherente a su material f&iacute;sico y vibratorio&rdquo; lo que la relacionar&iacute;a con la postura ante la labor creativa de Z&oacute;bel que en numerosas ocasiones declarara que buscaba &ldquo;el orden en todo lo que me rodea&rdquo; y &ldquo;en el orden, en el sentido m&aacute;s amplio de la palabra, busco la raz&oacute;n de la belleza&rdquo;. Y ah&iacute; tienen ustedes el origen del propio t&iacute;tulo del libro de G&oacute;mez Alemany y De la Torre.
    </p><p class="article-text">
        El resto del libro presenta una serie de textos sobre Fernando Z&oacute;bel escritos por su segundo autor, el te&oacute;rico y cr&iacute;tico del arte Alfonso de La Torre, experto en arte espa&ntilde;ol contempor&aacute;neo y en el an&aacute;lisis del surgimiento de la abstracci&oacute;n en Europa y sin duda el mayor especialista actual en la obra de este artista, autor adem&aacute;s de su&nbsp;<em>Cat&aacute;logo Razonado</em> presentado en 2023 en el Museo del Prado. Son textos editados a lo largo de las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas algunos de los cuales no estaban especialmente disponibles a d&iacute;a de hoy para su lectura y que van desde el publicado en 1998, &ldquo;Z&oacute;bel, secreto espejo de recuerdos&rdquo; al m&aacute;s reciente, con el que, en 2022, recuperaba su lectura dos a&ntilde;os antes en el Museo de Arte Abstracto conquense de algunos fragmentos de los diarios zobelianos referidos al tambi&eacute;n artista pl&aacute;stico Manolo Millares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precede a esos trabajos otro en el que De la Torre &ndash; bajo el t&iacute;tulo de &ldquo;Fernando Z&oacute;bel, el artista que alter&oacute; el color de mi mente&rdquo; y, como el mismo a&ntilde;ade &ldquo;A modo de proemio&rdquo;&ndash; rememora su primer encuentro con el pintor, en 1982 en la madrile&ntilde;a Galer&iacute;a Theo, y recuerda asimismo el art&iacute;culo que en 1985, uno despu&eacute;s de su fallecimiento, escribiera para la Gaceta Conquense &ndash;&ldquo;Cuenca cumple un a&ntilde;o sin Z&oacute;bel&rdquo; &ndash;, en una recopilaci&oacute;n que el propio De la Torre se&ntilde;ala que tendr&iacute;a &ldquo;algo emocionante&rdquo; al convertirse en una especie de reencontrarse &ldquo;entre los pliegues del tiempo&rdquo;&nbsp;con el artista y en cierta forma tambi&eacute;n &ldquo;un regreso a m&iacute; mismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El libro &ndash;formalmente enriquecido con reproducciones de im&aacute;genes fotogr&aacute;ficas del pintor y reproducciones de algunas de sus obras&ndash; se cierra con dos entrevistas sobre Z&oacute;bel realizadas al propio De la Torre, la primera firmada en 2019 por el escritor Samir Delgado y la segunda incluida en el anteriormente aludido 'Cat&aacute;logo Razonado' de la obra zobeliana. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/musica-plastica-fernando-zobel_1_11749627.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Oct 2024 11:39:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Música y plástica en Fernando Zóbel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Castilla-La Mancha,Editoriales,Cuenca,Libros,Arte,Arte contemporáneo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La claridad del agua': un nuevo y excelente libro de Teo Serna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/claridad-agua-nuevo-excelente-libro-teo-serna_1_11687892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/066bddbc-05f1-4259-9114-ea1329f86d28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La claridad del agua&#039;: un nuevo y excelente libro de Teo Serna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Un libro descarnado, desgarradoramente humano, pleno de la belleza de una poesía transverberada por imágenes vestigiales, testimonio honesto del fluir del tiempo y de la condición mortal de nuestra existencia"</p><p class="subtitle">Hemeroteca - La palabra en el tiempo: nueva época de la revista de creación literaria Calicanto</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Todas las luces de mi memoria&rdquo; </em>(Teo Serna)
    </p><p class="article-text">
        Cualquier entrega -pl&aacute;stica, literaria o pl&aacute;stico-literaria- del poeta, pintor y artista gr&aacute;fico manzanare&ntilde;o Teo Serna conlleva siempre para quien a ella se acerca la seguridad de una realizaci&oacute;n de la m&aacute;s alta calidad tanto formal como tem&aacute;tica. Tal vuelve a ser el caso de su m&aacute;s reciente realizaci&oacute;n, 'La claridad del agua', un libro de artista que a&uacute;na la profunda belleza de su po&eacute;tico contenido textual con la de las im&aacute;genes que con este dialogan y el formato mismo del volumen que a uno y otras acoge. 
    </p><p class="article-text">
        Publicado en una corta edici&oacute;n de tan s&oacute;lo treinta ejemplares numerados y firmados por su autor la obra incluye, en carpetilla independiente, un grabado as&iacute; mismo numerado y signado y ha sido impresa en el taller conquense La Z&uacute;a que rige el por su parte tambi&eacute;n m&aacute;s que reconocido artista, editor y grabador Perico Sim&oacute;n con una cuidada selecci&oacute;n de los tipos de papel empleados para los textos, para las paralelas im&aacute;genes fotogr&aacute;ficas semiexentas que con aquellos conversan y para sus correspondientes soporte y protecci&oacute;n. La encuadernaci&oacute;n, en cart&oacute;n reciclado y tela Bukram, es de la asimismo conquense Asociaci&oacute;n Aframas.
    </p><p class="article-text">
        Sendas citas de Cesare Pavese (<em>&ldquo;Ya no esperas nada / salvo la palabra / que brotar&aacute; del fondo / como un fruto en las ramas&rdquo;</em>) y de Enrique Salinas (<em>&ldquo;Donde hubo un cuerpo ahora / est&aacute; su ausencia&rdquo;</em>) prologan el contenido literario del volumen avanzando ya en cierto modo su tem&aacute;tica y la atm&oacute;sfera misma en la que Serna desarrolla un poemario abrumadoramente hermoso al tiempo que estremecedoramente humano. Un poemario en el que muerte y vida, vida y muerte, se abrazan en el espacio liminar de la memoria de su autor. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Acto Poético de presentación de &#039;La claridad del agua&#039;                            </span>
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        Configurado en dos secciones -&ldquo;La tarde prodigiosa&rdquo; y &ldquo;Padre&rdquo;- el volumen fue dado a conocer p&uacute;blicamente en el tambi&eacute;n de alguna manera liminar espacio de la hoy fuera de uso antigua F&aacute;brica de Harinas de Manzanares en una cita que aunque fuera un libro el protagonista de su convocatoria tuvo m&aacute;s de acto po&eacute;tico en s&iacute; que de presentaci&oacute;n literaria tradicional. Una cita en la que se aunaron la propia palabra de Serna y la m&uacute;sica y sonidos por &eacute;l <em>ad hoc</em> creados e interpretados para la sesi&oacute;n con el recitado de los versos que conforman la parte literaria del libro en la voz del escritor y rapsoda puertollanense Chema Fabero vueltos emotiva presencia en un &aacute;mbito de especial relevancia afectiva para el poeta por cuanto en esa hoy ya abandonada instalaci&oacute;n industrial fue donde labor&oacute; durante a&ntilde;os su progenitor cuya figura, tras su fallecimiento, est&aacute; en el origen mismo del libro. 
    </p><p class="article-text">
        Un lugar que por tanto forma parte de los propios recuerdos infantiles del escritor y por ello, son sus propias palabras, &ldquo;un lugar m&aacute;gico, un no lugar, un espacio f&iacute;sico que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la fisicidad, que est&aacute; en el territorio de lo misterioso&rdquo;; pero tambi&eacute;n, adem&aacute;s, un lugar que en su actual realidad de abandono ser&iacute;a asimismo, seg&uacute;n subray&oacute; tambi&eacute;n en su intervenci&oacute;n, escenario m&aacute;s que propicio para un acto que de alguna manera lo que pretend&iacute;a era precisamente &ldquo;percibir el tiempo, sentir su latido transparente, su viento incesante, su colecci&oacute;n de ceniza&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Memoria, amor y duelo</strong></h2><p class="article-text">
        Verdadero ritual de amor y duelo 'La claridad del agua' despliega su decir desde la luz misma de la memoria del poeta, una luz en y desde la que tejer y destejer la propia historia, el ovillo de lo vivido, de lo sentido a pesar de que Serna sea bien consciente de que <em>&ldquo;no se toca lo intangible, /</em> <em>ni lo que sucedi&oacute;&rdquo; </em>como tampoco se puede palpar <em>&ldquo;la geometr&iacute;a inefable de la tarde&rdquo;</em>. Una memoria en la que <em>&ldquo;aquella l&aacute;grima que desbord&oacute; el vaso&rdquo;</em> bien puede dejar en el aire <em>&ldquo;la conciencia alada de la mariposa / y el talco inefable de un susurro&rdquo;</em> y en la que la peque&ntilde;a luz -de nuevo la luz, ahora puntual, rememorada y m&iacute;nima, <em>&ldquo;Luz peque&ntilde;a, dolor agudo&rdquo;-</em> dispersa sobre un plato con una raspa de sardina, trasunto del doloroso tr&aacute;nsito que tantas veces nos lacera, puede transmutar<em> </em>lo que la forma<em> </em>en <em>&ldquo;Lo que nos forma. / Dentro&rdquo;</em>.<em> </em>Una luz que al morir en los rincones <em>&ldquo;besa su colecci&oacute;n de sombras&rdquo;</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Esa luz, por ejemplo, blanquecina que en su rememorada infancia buscaba el poeta en las g&eacute;lidas jornadas del invierno, esas jornadas en las que para lavarse hab&iacute;a que romper el hielo formado en la superficie de la peque&ntilde;a tinaja del rinc&oacute;n -<em>&ldquo;romp&iacute;amos el agua&rdquo;- </em>antes de poder naufragar en el <em>&ldquo;abismo oscuro y dulce&rdquo;</em> del taz&oacute;n de chocolate del desayuno que, por contraste, le <em>&ldquo;dejaba en las manos el calor amable / de la vida&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Tirar del hilo rojo, / hacer un ovillo / con lo vivido&rdquo;</em>&hellip; S&iacute;, eso, justamente eso, es lo que hace Teo Serna en este delicado al par que algunos momentos tambi&eacute;n lacerante, siempre estremecedoramente humano libro: tirar del hilo de ese ovillo que, como nos avisa, alg&uacute;n d&iacute;a <em>&ldquo;dejar&aacute; de serlo, /</em> <em>dejar&aacute; de llamarse ovillo / para ser nombrado en voz baja / (esa nada que fue)&rdquo;</em> para luego, en la segunda secci&oacute;n del libro, encarnar en sus poemas, ya espec&iacute;fica y directamente, inmerso el poeta en su doloroso presente,&nbsp;la figura del padre; esa figura cuyo definitivo adi&oacute;s se nos adelanta ya en los versos del pen&uacute;ltimo poema de la primera en el que Serna, consciente de c&oacute;mo el tiempo pone, paciente, <em>&ldquo;sus larvas de olvido; es lenta su labor&rdquo;</em> se enfrenta a la fotograf&iacute;a que atestigua la estremecedora crueldad de un <em>&ldquo;Fuiste&rdquo;</em> aunque en ella perviva tambi&eacute;n el testimonio de aquella <em>&ldquo;sonrisa tuya / como un trazo que la mano de Dios</em> <em>dej&oacute; en tu cara, / antes de que una luz de magnesio / se refugiara como un rel&aacute;mpago en tus ojos&rdquo;</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Ese padre que dormita en su habitaci&oacute;n de hospital -<em>&ldquo;Dormir para enga&ntilde;ar a la muerte (&hellip;) para saber que eres / algo m&aacute;s que carne consumida, / algo m&aacute;s que fiebre y pulso desbocado&rdquo;-</em>, uno de esos hospitales en los que el poete constata que hay <em>&ldquo;algo de muerte detenida&rdquo;</em> y en cuyas noches se puede percibir <em>&ldquo;un silencio lleno de timbres&rdquo;</em> y<em> &ldquo;hay puertas que nunca se cierran / y dibujan la luz exacta de los pasillos / en las s&aacute;banas con olor a desinfectante&rdquo;</em>,&nbsp;aunque tambi&eacute;n existan <em>&ldquo;lev&iacute;simas burbujas de vida / con un ansia de peque&ntilde;o animal encerrado /que quiere escapar&rdquo;</em>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Portada de &#039;La claridad del agua&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Esas habitaciones de hospital en las que <em>&ldquo;la sed sube a los ojos, a las manos&rdquo;</em> y <em>&nbsp;</em>en las que los labios del enfermo -<em>&ldquo;Dame agua. / (El vaso como un faro hu&eacute;rfano / en la quietud de la mesita blanca)&rdquo;-</em> llaman a la <em>&ldquo;urgencia del agua&rdquo; </em>temblando<em> &ldquo;como las alas de una mariposa / cuando la atraviesan lentamente / con un alfiler&rdquo;</em>; y es que en esos momentos <em>&ldquo;la vida es tan peque&ntilde;a que cabe en una gota&rdquo;</em>, esa gota de agua solicitada o la otra que desde el gotero <em>&ldquo;busca en la oscuridad de la vena / un fr&iacute;o de acero hueco&rdquo;</em>, que <em>&ldquo;duele como duele la vida&rdquo;</em>, esa vida en despedida que en <em>&ldquo;el mapa gastado de las manos&rdquo;</em> &nbsp;unas manos <em>&ldquo;que apenas pueden poner / las letras en pie / para decir que antes todo era firme&rdquo; </em>va <em>&ldquo;creciendo la zozobra&rdquo;</em> &nbsp;en tanto que en el <em>&ldquo;vertical silencio (&hellip;) retumba, hueco / un tiempo ya vivido y ya / olvidado&rdquo;</em>, que <em>&ldquo;hay silencios tan grandes / que no caben en la boca, /silencios que lo manchan todo / como una nube de granizo&rdquo;</em> que <em>&ldquo;se enconan (&hellip;) que ahondan las heridas / y hacen de la costra / una geograf&iacute;a perfecta del dolor&rdquo;</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Ese padre que otrora, comp&aacute;s en mano, <em>&ldquo;En la nada del papel&rdquo;</em> buscaba <em>&ldquo;el centro / de un c&iacute;rculo inexplicable&rdquo;</em>, un c&iacute;rculo que no siempre se cerraba sino que <em>&ldquo;a veces quedaba roto (&hellip;) imposible el trazo y su conf&iacute;n&rdquo; </em>lo que le llevaba a &eacute;l a denunciar <em>&ldquo;Este comp&aacute;s no funciona&rdquo;, </em>&nbsp;sus manos<em> &ldquo;como palomas asustadas&rdquo;</em>, y al poeta a darle desde su hoy la raz&oacute;n <em>&ldquo;Porque hay compases que no saben / que los c&iacute;rculos / tienen un fuego dentro / y dejan cenizas en el papel&rdquo;</em>, en un poema ejemplo perfecto de la excelencia de cuantos conforman el cuerpo escritural del libro. 
    </p><p class="article-text">
        Ese padre al que en alg&uacute;n momento se une, como en el poema &ldquo;Vuelvo a casa&rdquo;, la presencia de la madre: <em>&ldquo;Y aqu&iacute;, en alg&uacute;n lugar, estar&aacute; ella: / quiz&aacute; en la alcoba, / levantando las mareas blancas de las s&aacute;banas: / quiz&aacute; en la cocina, / midiendo la sal y la dureza de los platos; / quiz&aacute; en el comedor, / trazando el pespunte exacto / para hilvanar el coraz&oacute;n a las arterias&rdquo;</em>, presencia a&uacute;n latente en esa casa que el poeta tendr&aacute; que cerrar <em>&ldquo;sin hacer ruido&hellip;/ no vaya a ser que el recuerdo / se despierte como una flor carn&iacute;vora / y nos devore muy despacio, / para que no veamos la muerte refugiada / en los espejos ciegos que tanto / visitamos&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Consciente de c&oacute;mo tambi&eacute;n <em>&ldquo;La sombra es una escritura de luz&rdquo;, </em>Teo Serna nos ha regalado un libro descarnado, desgarradoramente&nbsp;humano, pleno de la belleza de una poes&iacute;a transverberada por im&aacute;genes vestigiales, testimonio honesto del fluir del tiempo y de la condici&oacute;n mortal de nuestra existencia, de sus haber sido, de sus casi ya no estar siendo, en un recorrido de fugacidades latente tambi&eacute;n, en gemelo ic&oacute;nico decir, en las im&aacute;genes fotogr&aacute;ficas que, intercaladas entre los poemas, jalonan, complementan y potencian su desarrollo conformando una obra&nbsp;que, desde la honestidad de su crudo testimonio, &nbsp;su altura l&iacute;rica y la exquisitez de su propia formalidad objetual, es todo un ejemplo de verdadera excelencia, esa excelencia a la que, como dec&iacute;a al principio, tan acostumbrados nos tiene su autor pero que cada vez, entrega a entrega, va alcanzando un nivel m&aacute;s elevado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/claridad-agua-nuevo-excelente-libro-teo-serna_1_11687892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Sep 2024 11:42:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['La claridad del agua': un nuevo y excelente libro de Teo Serna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Literatura,Cultura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuenca-Japón, una relación sorprendente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/cuenca-japon-relacion-sorprendente_1_11536723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87876051-9dc1-47e8-a135-80245e6d7beb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuenca-Japón, una relación sorprendente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos días pueden disfrutarse dos exposiciones en las sedes de la Fundación Antonio Pérez de cuenca y en la villa manchega de San Clemente, de los artistas nipones Kozo Okano y Keiko Mataki </p><p class="subtitle">La palabra en el tiempo: nueva época de la revista de creación literaria Calicanto
</p></div><p class="article-text">
        Un par de exposiciones paralelas reviven estos d&iacute;as en dos de las sedes de la conquense Fundaci&oacute;n Antonio P&eacute;rez &ndash;la originaria de la instituci&oacute;n en la capital de la provincia y la que, bajo el nombre de Museo de Obra Gr&aacute;fica, se ubica en la villa manchega de San Clemente&ndash; la m&aacute;s que peculiar interacci&oacute;n hist&oacute;rica de dos artistas japoneses, a su vez relacionados a partir de un determinado momento entre s&iacute;, con la historia del arte en la Cuenca contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
         Una es la que, bajo el t&iacute;tulo de 'Esa otra (y extra&ntilde;a) belleza' exhibe en la primera de esas sedes, la asentada en el edificio de las antiguas Carmelitas en Cuenca, la trayectoria art&iacute;stica del pintor Kozo Okano (Kurashiki 1940-Cuenca 2003) que llegara a la ciudad a finales de los a&ntilde;os sesenta del pasado siglo de la mano del asimismo pintor Luis Mart&iacute;nez Muro y del creador del Museo de Arte Abstracto Fernando Z&oacute;bel para asentarse en ella. 
    </p><p class="article-text">
        La otra, titulada 'Espacio infinito', de su compatriota Keiko Mataki (Miyakonoj&#333;,1952), una artista que tambi&eacute;n se afincar&iacute;a en la ciudad aunque a&ntilde;os m&aacute;s tarde, ya en la d&eacute;cada de los ochenta, para acabar siendo al cabo de alg&uacute;n tiempo su pareja, y que ha tambi&eacute;n ha residido en la capital conquense alternando sus estancias en ella con otras en su pa&iacute;s de origen, muestra que en su caso se exhibe, cual qued&oacute; apuntado, en el citado Museo de Obra Gr&aacute;fica de la villa sanclementina. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un hecho ins&oacute;lito</strong></h3><p class="article-text">
        Quiz&aacute; hoy, en este nuestro tan globalizado universo no lo ser&iacute;a tanto, pero en verdad que el establecimiento en la Cuenca de los sesenta del pasado siglo de un artista pl&aacute;stico japon&eacute;s como Kozo Okano &ndash;una presencia a la que poco despu&eacute;s se unir&iacute;a, si bien por un periodo m&aacute;s breve, la de otro compatriota &ndash;Mitsuo Miura (Iwate, 1946)&ndash; no dejaba de ser un hecho bastante ins&oacute;lito. 
    </p><p class="article-text">
        Un hecho, eso s&iacute;, m&aacute;s que relacionado, como tantos otros en la ciudad en esos momentos, con la figura del pintor y mecenas hispano-filipino Fernando Z&oacute;bel que en 1966 hab&iacute;a abierto en ella, en el edificio de sus restauradas Casas Colgadas, las puertas de su Colecci&oacute;n de Arte Abstracto Espa&ntilde;ol&nbsp;y con ello hab&iacute;a colocado a la peque&ntilde;a capital provinciana de la gris Espa&ntilde;a franquista en la agenda no ya nacional sino incluso internacional del arte contempor&aacute;neo, propiciando de paso y de forma paralela, una verdadera y m&aacute;s que fruct&iacute;fera convulsi&oacute;n en su realidad sociocultural. 
    </p><p class="article-text">
        Porque fue el caso que aquel joven japon&eacute;s que all&aacute; en su pa&iacute;s natal se hab&iacute;a sentido atra&iacute;do sobremanera tanto por la obra del Bosco como por la de los artistas cl&aacute;sicos espa&ntilde;oles e italianos de la colecci&oacute;n del madrile&ntilde;o Museo del Prado, que ello le hab&iacute;a impelido a viajar &ndash;oto&ntilde;o de 1965&ndash; a la capital de nuestro pa&iacute;s donde, por cierto, se iba&nbsp;a encontrar con su antes mencionado compatriota Mitsuo Miura con quien cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, a finales de 1969, expondr&iacute;a sus dibujos en la galer&iacute;a Egam4&ndash; y en la que iban a tener lugar, como con todo lujo de detalles narra Alfonso de la Torre en uno de sus excelentes textos en el cat&aacute;logo de la muestra del artista que propicia esta cr&oacute;nica, una serie de encuentros sucesivos con el asimismo ya nombrado Fernando Z&oacute;bel, encuentros que ser&iacute;an determinantes para su definitivo asentamiento en Cuenca, una Cuenca que, recogiendo las propias palabras de de la Torre, en ese momento &ldquo;se encontraba en su edad de oro&rdquo;. 
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                Turba de Keiko Mataki (1996)                            </span>
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        El primero de esos encuentros ten&iacute;a lugar en mayo de 1967 en el tablao madrile&ntilde;o &ldquo;Zambra&rdquo;, el segundo poco m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s, en &nbsp;julio del 68, cuando Z&oacute;bel acude a una exposici&oacute;n de dibujos de Okano en la galer&iacute;a Seiquer y ya all&iacute; le habla de Cuenca. Okano, comenzar&iacute;a ese a&ntilde;o a residir en Toledo la ciudad donde viv&iacute;a su amigo el pintor suizo Harold Gamper&#8210;Fischer &ldquo;Aroldo&rdquo;, en la que permanecer&iacute;a afincado durante los primeros meses del siguiente 1969 y en la que expondr&iacute;a obra en una muestra tras cuya contemplaci&oacute;n el tambi&eacute;n artista conquense Luis Mart&iacute;nez Muro le iba a ofertar mostrar sus dibujos en la Sala Honda de Cuenca, la ciudad donde asimismo resid&iacute;a otro creador pl&aacute;stico, el vasco Bonifacio Alonso, con el que tambi&eacute;n hab&iacute;a mantenido ya contacto.
    </p><p class="article-text">
         Iba a ser justo en esos momentos, concretamente en junio de ese a&ntilde;o, cuando, como precisa de la Torre, &ldquo;son Fernando Z&oacute;bel y Antonio Lorenzo quienes se encuentran, y el primero recuerda que, march&aacute;ndose Lorenzo de Cuenca, podr&aacute; Okano llegar a la ciudad, abandonar Toledo y utilizar ese verano su estudio en la calle de San Pedro&rdquo;. Y dicho y hecho: como sigue precisando de la Torre en el mencionado cat&aacute;logo de la actual muestra en la Antonio P&eacute;rez del japon&eacute;s: &ldquo;un par de d&iacute;as despu&eacute;s, tiene lugar un lunch de Z&oacute;bel con Okano y Bonifacio Alfonso (&hellip;) sucedi&eacute;ndose varios encuentros, el viaje a Madrid del 28 de julio lo hacen juntos Okano y Z&oacute;bel y, en la tarde, se re&uacute;nen en casa de &eacute;ste (&hellip;) encontr&aacute;ndose con Crist&oacute;bal Hara y Bonifacio Alfonso (&hellip;) vuelven a reunirse en Cuenca, esta vez en casa de Bonifacio Alfonso, es el 14 de octubre de ese feral 1969&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una ciudad y una sensibilidad art&iacute;stica</strong></h3><p class="article-text">
        Cuenca y Okano, Okano y Cuenca, una ciudad que tanto para el hombre como para su hacer pl&aacute;stico resultar&iacute;a fundamental. As&iacute; lo constatar&iacute;a &eacute;l mismo: <em>&ldquo;Cuenca fue esencial. En Cuenca pod&iacute;a aislarme de todo (&hellip;) he podido encontrarme conmigo mismo e introducirme en mi ser m&aacute;s profundo&rdquo;, </em>una afirmaci&oacute;n que quedaba remachada cuando, en el brindis inaugural, en 1970, de la que ya ser&iacute;a su casa definitiva en la ciudad, en el peculiar barrio de San Mart&iacute;n de su casco hist&oacute;rico, aseguraba: <em>&ldquo;cualquier punto del Universo puede ser su centro, y creo he hallado el m&iacute;o&rdquo;.</em> Una ciudad en la que va vivir y trabajar cual un ermita&ntilde;o como &ndash;vuelvo a recurrir a de la Torre&ndash; &ldquo;reiterar&aacute; en sus escasas entrevistas: elogio del aislamiento, silencio y el paseo por los hocinos de los r&iacute;os para encontrarse con la naturaleza y, desde all&iacute;, hallar la inspiraci&oacute;n de retorno&rdquo; para crear una obra sumamente personal y alejada de cualquier influencia &ndash;<em>&ldquo;no me gusta conocer a otros pintores, de hecho no tengo en cuenta a ninguno cuando pinto. La pintura ha de ser personal, porque es parte de uno mismo&rdquo;</em> &ndash;; una obra, sigo rob&aacute;ndole texto, y que me perdone el abuso, a de la Torre, creadora de un &ldquo;mundo minucioso con un ritmo absolutamente diferente que aparece ante nosotros como un espacio absoluto, un universo que no podr&iacute;a sino ser llamado poes&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Una ciudad en la ya iba a transcurrir el resto de su vida salvo un retorno temporal, en 1970 y 1971, a su Jap&oacute;n natal en el que tambi&eacute;n expondr&iacute;a en 1989, 1991 y 1998, y en la que tambi&eacute;n, concluida su relaci&oacute;n con su anterior mujer, Hiromi Taga, conocer&iacute;a a otra compatriota, la tambi&eacute;n artista pl&aacute;stica Keiko Mataki que, llegada en 1984, se convertir&iacute;a, un cierto tiempo despu&eacute;s, en su nueva pareja sentimental en una relaci&oacute;n que persistir&iacute;a hasta el fallecimiento del pintor el 26 de octubre de 2003. Una Keiko Mataki que es quien junto a Alfonso de la Torre ha comisariado la exposici&oacute;n &nbsp;de Okano a la par que a su vez, tambi&eacute;n conjuntamente con el cr&iacute;tico, presenta esa otra muestra de obra gr&aacute;fica propia tambi&eacute;n citada en la villa de San Clemente.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una historia que se repite&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        M&aacute;s joven que Okano, Keiko Mataki, nacida en Miyakonoj&#333;, provincia de Miyazaki, <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;</span>en 1952, con estudios de Bellas Artes en Jap&oacute;n y Espa&ntilde;a y en la Escuela de Cer&aacute;mica de La Moncloa, llega a Cuenca y, al igual que ocurriera con quien alg&uacute;n tiempo despu&eacute;s, como qued&oacute; reci&eacute;n dicho, iba a ser su pareja, elige afincarse en ella y en ella iba a seguir tras el fallecimiento de su compa&ntilde;ero y en ella contin&uacute;a residiendo aunque alternando estancias y presencias con su pa&iacute;s de procedencia. Artista enormemente vers&aacute;til, algo palpable en la infinidad de soportes y t&eacute;cnicas de trabajo que utiliza, desde el papel o la obra gr&aacute;fica a la madera, el cemento, la escayola u objetos, une a sus trabajos como pintora e ilustradora la realizaci&oacute;n de espacios urbanos tanto en Espa&ntilde;a como en su pa&iacute;s de procedencia, cual, por citar un par de ejemplos, el puente Hokusen en su natal Miyakonoj&#333; o la plaza Taiyo en Cuenca, por desgracia esta segunda bien necesitada hoy de una segunda reparaci&oacute;n de algunos de sus elementos tras la ya hace tiempo anteriormente llevada cabo que le devuelva todo el chispeante y l&uacute;dico gracejo con el que fue dise&ntilde;ada. 
    </p><p class="article-text">
        Por cierto que esa alternancia de espacios existenciales y de su paralelo estar pl&aacute;stico en nuestro pa&iacute;s y su Jap&oacute;n natal ha hecho que se haya convertido en un personal puente vivo entre las culturas espa&ntilde;ola y nipona, como qued&oacute; significativamente plasmado &nbsp;en su designaci&oacute;n como embajadora cultural de Cuenca en Tokio en febrero de 2016, el a&ntilde;o en que precisamente la capital conquense conmemoraba el vig&eacute;simo aniversario de su designaci&oacute;n por la UNESCO como Ciudad &nbsp;Patrimonio de la Humanidad, protagonizando una serie de actos y presentaciones en la propia Cuenca, en Madrid, en Tokio &nbsp;y en su natal Miyakonoj&#333;. 
    </p><p class="article-text">
        La obra tanto pict&oacute;rica como gr&aacute;fica de Mataki, una obra que destaca por una potencia crom&aacute;tica muy particular que frecuentemente apuesta por colores &aacute;cidos, se muestra alejada de la figuraci&oacute;n a&uacute;n cuando se inspire en ocasiones en elementos de la naturaleza y que se despliega m&aacute;s cerca de lo geom&eacute;trico que de lo org&aacute;nico encontrando en la abstracci&oacute;n la v&iacute;a m&aacute;s adecuada para experimentar y crear &ndash;y vuelvo con ello a poner de manifiesto ese peculiar v&iacute;nculo que une en la obra de estos dos creadores lo occidental y lo oriental con Cuenca y Jap&oacute;n como sus concretos elementos decantadores&ndash; conformando &nbsp;una pareja reunida, y torno tambi&eacute;n, impenitente culpable, a aprovecharme del decir de Alfonso de la Torre, &nbsp;&ldquo;en el lirismo y sutileza en su quehacer (&hellip;) artistas de la reserva en s&iacute; de lo visible&rdquo;. Una obra en el caso concreto de Mataki que si bien ambivalea entre occidente y oriente, se sustenta a su vez en un &ldquo;sustrato de ambig&uuml;edad y enigma, equilibrio o armon&iacute;a&rdquo; permanentemente presente en sus realizaciones, sean pinturas, obra gr&aacute;fica, cer&aacute;micas, alfombras, kimonos, medallas, colaboraciones teatrales o sus mencionadas intervenciones en el espacio p&uacute;blico. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Dos exposiciones y un v&iacute;deo</strong></h3><p class="article-text">
        Diferentes tanto por su conformaci&oacute;n como tales muestras &ndash;la de Okano es una antol&oacute;gica compuesta por un total de cincuenta y seis obras realizadas entre 1968 y 2002, la de Mataki presenta una colecci&oacute;n de obra estampada desde 1974 a 2024 integrada por estampas y dibujos de sus libros &nbsp;y trabajos en diversos soportes pict&oacute;ricos&ndash;, cuanto, l&oacute;gicamente, por las diferenciadas concepciones art&iacute;sticas de sus protagonistas, las exposiciones de Okano y Mataki quedan sin embargo enlazadas tanto por esa ya en este texto reiterada condici&oacute;n de haber sido pareja sentimental como por el tambi&eacute;n ya se&ntilde;alado hecho de que sea la propia Mataki quien, en conjunta labor con Alfonso de la Torre, haya abordado su curador&iacute;a. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Óleo sobre lienzo de  Kozo Okano (2003)                            </span>
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        Si en la primera bien claro queda esa alianza entre la tradici&oacute;n oriental y el camino de la abstracci&oacute;n que late en la obra okaniana &ndash;ya en su d&iacute;a el mencionado Mitsuo Miura habl&oacute; de que al contemplar sus realizaciones &ldquo;parec&iacute;a que estaba viendo alguna pintura cl&aacute;sica japonesa traducida en abstracto&rdquo; &ndash;, en la segunda, que incluye junto a toda una serie de grabados, litograf&iacute;as, y tallas en madera la plancha de aguafuerte m&aacute;s grande de las por la artista realizada, no s&oacute;lo se pueden constatar la amplia panoplia de intereses de una creadora enormemente d&uacute;ctil tambi&eacute;n ella a caballo entre su cultura de origen y la occidental contempor&aacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        Ambas muestras &ndash;que se complementan con un video de unos diez minutos de duraci&oacute;n que bajo el t&iacute;tulo de &ldquo;Uno m&aacute;s una en Cuenca&rdquo; da testimonio de la convivencia de la pareja en su compartido hogar en la ciudad y su doble relaci&oacute;n con ella&ndash; permanecer&aacute;n abiertas respectivamente en la capital conquense y en San Clemente hasta el 29 del pr&oacute;ximo septiembre. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/cuenca-japon-relacion-sorprendente_1_11536723.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jul 2024 18:38:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuenca-Japón, una relación sorprendente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Japón,Cuenca,San Clemente,Casas colgadas,Artistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La palabra en el tiempo: nueva época de la revista de creación literaria Calicanto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/palabra-tiempo-nueva-epoca-revista-creacion-literaria-calicanto_1_11507274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bca7b47-f394-418b-a8a2-0d427620ed73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La palabra en el tiempo: nueva época de la revista de creación literaria Calicanto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">RESEÑA - Calicanto es, con sus ya treinta y seis entregas, una de las revistas de creación literaria más tozuda y continuadamente presentes en la región </p><p class="subtitle">Que el cuadro “sea”
</p></div><p class="article-text">
        Nacida en el oto&ntilde;o de 1996 como una de las realizaciones del grupo literario Azuer surgido dieciocho a&ntilde;os antes, en 1978, en la poblaci&oacute;n ciudadreale&ntilde;a de Manzanares, Calicanto es, con sus ya treinta y seis entregas, una de las revistas de creaci&oacute;n literaria m&aacute;s tozuda y continuadamente presentes en el panorama cultural de una comunidad aut&oacute;noma, Castilla-La Mancha, que ni siquiera ten&iacute;a existencia como tal &ndash;no alcanzar&iacute;a su realidad legal hasta 1982&ndash; en el momento de su nacimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Editada y distribuida por el &Aacute;rea de Cultura del ayuntamiento manzanare&ntilde;o &ndash;que ha seguido y sigue cumpliendo tales labores de patrocinio y apoyo desde entonces hasta nuestros d&iacute;as&ndash; su n&uacute;mero uno abr&iacute;a su primera p&aacute;gina se&ntilde;alando, como en su detallado estudio Grupos y revistas literarias de Castilla-La Mancha 1975-2010&nbsp;rese&ntilde;aba el profesor Hilario Priego, que comenzaba su andadura al considerar que su colectivo promotor consideraba haber alcanzado su mayor&iacute;a de edad y pretend&iacute;a que la publicaci&oacute;n sirviera de par&eacute;ntesis en la rutina diaria y avivar sensibilidades. 
    </p><p class="article-text">
        Con dise&ntilde;o del escritor y artista pl&aacute;stico Teo Serna &ndash;entonces todav&iacute;a firmante como Teodoro Serna Fern&aacute;ndez Pacheco&ndash;, ilustraci&oacute;n y portada de Pedro Miguel P&eacute;rez Villegas y tres vi&ntilde;etas de Aubrey Beardsley, y bajo la direcci&oacute;n de Antonio Garc&iacute;a de Dionisio que iba a continuar ininterrumpidamente en tal funci&oacute;n hasta la anterior, nueva entrega, la trig&eacute;simo quinta, por tanto, la de este mes de junio reci&eacute;n aparecida, aquel primer n&uacute;mero ten&iacute;a en su n&oacute;mina de colaboradores, entre otros, a Crist&oacute;bal L&oacute;pez de la Manzanara, Trinidad Noguera, Manuel Laespada, Teresa Madrid, Irene Mayoral, Juan Aparicio, Ezequ&iacute;as Blanco, Jer&oacute;nimo Calero, Natividad Cepeda, Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Arroyo y el propio Antonio Garc&iacute;a de Dionisio.
    </p><p class="article-text">
        El grupo Azuer hab&iacute;a entredo en escena en la citada fecha de 1978 cuando varios poetas de la ciudadreale&ntilde;a Manzanares &ndash;entre ellos los mencionados Garc&iacute;a de Dionisio, Crist&oacute;bal L&oacute;pez de la Manzanara o Jer&oacute;nimo Calero&ndash; decid&iacute;an unir sus empe&ntilde;os y sue&ntilde;os con la creaci&oacute;n de un colectivo que iba a tener el domingo 4 de octubre de ese mismo a&ntilde;o su primera presencia p&uacute;blica con una lectura literaria que, con la vendimia como tema, tuvo como marco el ya desaparecido Club Jace, emblem&aacute;tico espacio para el 'bulle-bulle' de la juventud m&aacute;s inquieta de la localidad y verdadero referente social y cultural de varias generaciones manzanare&ntilde;as, creado en 1969 y finalmente disuelto en 1986. 
    </p><p class="article-text">
        Desde aquella primera salida conjunta y hasta hoy mismo el grupo Azuer se ha mantenido activo y sin duda la revista que por ellos impulsada naciera en el 96 ha sido su principal aportaci&oacute;n a la agenda cultural castellanomanchega junto a sus anuales convocatorias de los Premios Nacionales de Poes&iacute;a &ldquo;Ciega de Manzanares&rdquo; y de Relato acogido este segundo al mismo nombre que la publicaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
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                Portada del número 36 de la revista Calicanto                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Continuidad, pero tambi&eacute;n renovaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Veintiocho a&ntilde;os y treinta y cinco n&uacute;meros despu&eacute;s de su aparici&oacute;n Calicanto cambia de dise&ntilde;o y de direcci&oacute;n con la presencia al frente, sustituyendo a Garc&iacute;a de Dionisio, de Teo Serna, una de las personalidades m&aacute;s polifac&eacute;ticas &ndash;artista pl&aacute;stico, dise&ntilde;ador, cartelista, poeta tanto discursivo como experimental, narrador, creador musical y visual&ndash; y atrayentes del actual panorama art&iacute;stico-literario castellanomanchego. 
    </p><p class="article-text">
        Presente, como ya se&ntilde;alaba, desde sus mismos inicios en la aventura calicante&ntilde;a se pone ahora al frente de la revista en el doble papel de director y dise&ntilde;ador para iniciar la que sus propios promotores han signado como su &ldquo;segunda &eacute;poca&rdquo;, una segunda &eacute;poca que, sin dejar de ser fiel a su prolongada anterior trayectoria aspira a actualizarse principiando una nueva&nbsp;etapa en la que, manteniendo sus tradicionales dimensiones e incluso alguna de sus caracter&iacute;sticas formales de siempre, se presenta perceptiblemente renovada en su aspecto iconogr&aacute;fico en tanto que aumenta su n&uacute;mero de p&aacute;ginas y ampl&iacute;a y extiende su &iacute;ndice de colaboraciones propias y ajenas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con imagen de portada y fotograf&iacute;as interiores del fot&oacute;grafo, poeta visual y divulgador cultural sabi&ntilde;anense Edu Barbero, el n&uacute;mero se abre con un editorial en el que, adem&aacute;s de agradecer a su anterior principal responsable Antonio Garc&iacute;a de Dionisio su entrega desde el ya lejano 1996 en que la publicaci&oacute;n echara a andar, y tras recordar que la revista naci&oacute; con vocaci&oacute;n po&eacute;tica y &ldquo;de astr&oacute;nomo que mira por su catalejo&rdquo; y c&oacute;mo &ldquo;siempre quiso saber, descubrir, ser notario con la fe puesta en duda&rdquo;, se recalca como Calicanto empieza &ldquo;una nueva etapa, una etapa que pretende abrirse m&aacute;s&rdquo; siguiendo, como siempre, su principal objetivo: &ldquo;servir a la poes&iacute;a&rdquo; y, en un panorama actual donde esa poes&iacute;a ser&iacute;a &ldquo;reflejo del barullo que nos rodea (&hellip;) quisiera destarar, separar el grano de la paja&rdquo; y ser tambi&eacute;n &ldquo;fulcro en el que se apoye la balanza que pesa la fragilidad y la belleza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tan ambiciosos prop&oacute;sitos vienen a concretarse en las cincuenta y seis p&aacute;ginas &ndash;cartulina verjurada para la portada, papel marfil offset natural para el interior&ndash; de esta trigesimosexta entrega que se abre con cinco espl&eacute;ndidos ejemplos del decir afor&iacute;stico del que sin duda fuera uno de los mejores nombres del hacer literario surgido en los predios ciudadreale&ntilde;os y uno de los referentes, tanto como poeta cuanto como excelso traductor, del panorama entero literario espa&ntilde;ol contempor&aacute;neo, &Aacute;ngel Crespo (de uno de ellos &ndash; &ldquo;La poes&iacute;a no es la palabra en el tiempo, sino el tiempo en la palabra&rdquo; me he permitido precisamente extraer el t&iacute;tulo de esta rese&ntilde;a). 
    </p><p class="article-text">
        Tras ellos poemas de nombres tan avalados por sus trayectorias como los de Alejandro C&eacute;spedes, Alfonso Brezmes, Carlos Murciano, Concha Garc&iacute;a, Hilario Barrero, Jaime Siles, Jos&eacute; Corredor Matheos, Josefina Aguilar, Marga Clark, Mar&iacute;a Antonia Ricas, Ra&uacute;l Nieto de la Torre y Antonio G&oacute;mez y textos narrativos de Ariel Friedman, Care Santos, Chema Fabero, Julia Otxoa y Pertinaz Pertinaz (Pepa Maldonado).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;mero se cierra &ndash;en el apartado &ldquo;Libros&rdquo;&ndash; con rese&ntilde;as cr&iacute;ticas de Rumor de la marea baja de Fernando Jos&eacute; Carretero, La peligrosa influencia del idiota de la ya citada Pepa Maldonado, Contraverano de Antonio Garc&iacute;a de Dionisio, Una muerte &iacute;ntima de Teresa N&uacute;&ntilde;ez Gonz&aacute;lez, El hombre que se cre&iacute;a Marco Polo de Federico Gallego Ripoll, Aqu&iacute; de Francisco Caro, Ellos de Jos&eacute; Luis Morales y El escondite ingl&eacute;s de Hilario Barrero, respectivamente firmadas por Rafael Escobar, Alfredo S&aacute;nchez Rodr&iacute;guez, Manuel Gallego Arroyo (tanto la del libro de Garc&iacute;a de Dionisio como del de Teresa N&uacute;&ntilde;ez), Crist&oacute;bal L&oacute;pez de la Manzanara, C&eacute;sar Rodr&iacute;guez de Sep&uacute;lveda, Fernando Jos&eacute; Carretero y Pedro Torres.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Agotada ya la edici&oacute;n en papel, de quinientos ejemplares, del n&uacute;mero, la revista est&aacute;, sin embargo, <a href="https://www.manzanares.es/sites/default/files/docs/agenda/2024/06-Junio/calicanto_36.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al alcance de quien quiera disfrutar con ella en internet con descarga gratuita.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/palabra-tiempo-nueva-epoca-revista-creacion-literaria-calicanto_1_11507274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jul 2024 09:06:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La palabra en el tiempo: nueva época de la revista de creación literaria Calicanto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cultura,Castilla-La Mancha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Que el cuadro "sea"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/cuadro-sea_132_11480467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/580c93bd-fb76-46f8-8171-b63b6746d8c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1097885.jpg" width="1010" height="568" alt="Que el cuadro &quot;sea&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre la retrospectica en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca de la obra sobre papel de Jordi Teixidor, uno de los nombres fundamentales de la abstracción española contemporánea</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La pintura abstracta se adentra en la experiencia est&eacute;tica como una posibilidad abierta hacia lo inexplicable. Es un lenguaje directo y esencial.&rdquo;</em> (Jordi Teixidor)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Indagador&rdquo;, en palabras de Alfonso de la Torre, &ldquo;de las formas&rdquo; y &ldquo;prosecutor de un inquietante mundo ordenado&rdquo; sin esquivar &ldquo;plantear dichas formas con un aire parad&oacute;jico&rdquo;, Jordi Teixidor es sin duda uno de los m&aacute;s importantes -a la par que significativamente singulares- de la abstracci&oacute;n espa&ntilde;ola, pero tambi&eacute;n, probablemente, uno de los artistas de esa corriente expresiva cuya obra ha alcanzado menor repercusi&oacute;n entre el p&uacute;blico hispano. 
    </p><p class="article-text">
        Tras la gran exposici&oacute;n que bajo el t&iacute;tulo de &ldquo;Final de partida&rdquo; le dedicara en 2022 el IVAM en su Centre Julio Gonz&aacute;lez,&nbsp;y que, concebida como una exploraci&oacute;n de la gram&aacute;tica pict&oacute;rica desarrollada por el artista en el terreno de la abstracci&oacute;n durante m&aacute;s de seis d&eacute;cadas, incorporaba junto a obras realizadas desde sus inicios como pintor, vinculado a los grupos de vanguardia 'Nueva Generaci&oacute;n' y 'Antes del Arte', una cuidada selecci&oacute;n de pinturas de las series m&aacute;s significativas de su larga trayectoria en di&aacute;logo con las obras pertenecientes a la propia colecci&oacute;n del museo levantino, la muestra que hasta el 22 del pr&oacute;ximo septiembre puede verse actualmente en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, una retrospectiva -la primera realizada- de&nbsp;su casi desconocida a nivel p&uacute;blico obra sobre papel, viene a, complementando aquella, terminar de dibujar y poner al alcance del gran p&uacute;blico un panorama m&aacute;s que significativo de su singular y personal&iacute;sima evoluci&oacute;n dentro del sentir abstracto de la pl&aacute;stica hispana contempor&aacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        Conformada por una selecci&oacute;n de unas doscientas obras sobre papel, en su mayor&iacute;a in&eacute;ditas, muchas de ellas reunidas en series, y producidas entre 1963 y 2022, &nbsp;m&aacute;s alg&uacute;n temprano dibujo acad&eacute;mico de los a&ntilde;os sesenta, la muestra conquense incluye las pinturas monocromas y de bandas de color rosa, blanco y amarillo del Teixidor de los setenta, la obra m&aacute;s gestual y colorida de los ochenta y otras que muestran el progresivo abandono crom&aacute;tico que a partir de los noventa desembocar&iacute;a en el dominio como protagonista del negro, as&iacute; como la depuraci&oacute;n formal de bandas, cruces, dinteles, cuadrados y rect&aacute;ngulos de su obra &uacute;ltima. 
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n del Museo de las Casas Colgadas conquenses -que tan temprana vinculaci&oacute;n tuvo con el artista al comienzo mismo de su carrera cuando su fundador, Fernando Z&oacute;bel, le nombrara, junto a Jos&eacute; Mar&iacute;a Iturralde, conservador encargado del mismo- acoge tambi&eacute;n, junto a distintos materiales documentales (carteles, cat&aacute;logos, dise&ntilde;os para instituciones, incluso ejemplares de t&iacute;tulos de algunos de sus autores literarios preferidos ya queTeixidor se reclama en su trayectoria pl&aacute;stica como producto de la lectura), una selecci&oacute;n de sus cuadernos de apuntes, unos cuadernos en los que los dibujos quedan numerados&nbsp;en el estricto orden cronol&oacute;gico en que se llevaron a cabo, y que desde 1989 hasta hoy mismo han recogido as&iacute;, con todo detalle, el proceso mismo de su trabajo. 
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                Sin título. 2005. Jordi Teixidor. Óleo sobre papel                            </span>
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        Inserta en una de las l&iacute;neas de programaci&oacute;n que la Fundaci&oacute;n Juan March, gestora del Museo conquense por expreso deseo de su fundador, viene desarrollando en sus espacios tanto de Cuenca como de Palma,&nbsp;la centrada en los artistas de su colecci&oacute;n, la exposici&oacute;n tiene adem&aacute;s la cualidad espec&iacute;fica de poner de manifiesto, cual bien precisa Mar&iacute;a Toledo Guti&eacute;rrez, su comisaria, en uno de los textos del cat&aacute;logo, c&oacute;mo el dibujo, un dibujo que, liberado por la abstracci&oacute;n &ldquo;de la necesidad de representaci&oacute;n&rdquo; y que por ello &ldquo;ya no se supedita a la realidad exterior, sino al &aacute;mbito intelectual y conceptual del artista, y se valora por sus cualidades pl&aacute;sticas intr&iacute;nsecas (no por su condici&oacute;n de herramienta) y por su capacidad de trascender la realidad antes que por su car&aacute;cter mim&eacute;tico&rdquo;, va a ser utilizado por el artista -y es algo absolutamente significativo de la acusada personalidad de Teixidor- no &ldquo;como elemento estructurador de su pintura,&nbsp;sino que es pintura en s&iacute;&rdquo;,&nbsp;de modo que &ldquo;sus dibujos muestran, si cabe de manera a&uacute;n m&aacute;s directa que su pintura, un lenguaje propio, en el que el gesto, el trazo y la caligraf&iacute;a emergen vigorosos, decididos, en&eacute;rgicos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo confirmaban las propias palabras del artista en su intervenci&oacute;n en la presentaci&oacute;n de la exposici&oacute;n conquense cuando, tras afirmar que &ldquo;el dibujo me parece un poco trampa&rdquo;, a&ntilde;ad&iacute;a de inmediato: &ldquo;s&iacute; al soporte del dibujo&rdquo;, un dibujo que afronta &ldquo;como una pintura, de manera pict&oacute;rica&rdquo;, antes de dictaminar rotundo: &ldquo;aqu&iacute; hay pintura antes que nada&rdquo;. Es un hecho que viene a recoger, juguet&oacute;n. el propio t&iacute;tulo de la exposici&oacute;n: &ldquo;Jordi Teixidor. El papel de la pintura&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Una especial relaci&oacute;n con Cuenca</h3><p class="article-text">
        Nacido en Valencia en 1941 y formado art&iacute;sticamente entre 1959 y 1964 en la Escuela Superior de&nbsp;Bellas Artes de San Carlos de su ciudad natal, Jordi Teixidor de Otto mantuvo desde muy pronto una especial relaci&oacute;n con la ciudad de Cuenca y en especial con el Museo fundado en ella por Fernando Z&oacute;bel. 
    </p><p class="article-text">
        Tras un primer viaje a la ciudad en compa&ntilde;&iacute;a de Jos&eacute; Mar&iacute;a Iturralde e Ignacio Fuster en la que visit&oacute; el reci&eacute;n entonces inaugurado estudio de Gustavo Torner en la Ronda de Juli&aacute;n Romero, ya en 1966, un a&ntilde;o especialmente significativo en su trayectoria art&iacute;stica por cuanto en &eacute;l llev&oacute; a cabo su segunda muestra individual -tras la realizada en el Club Universitario, la &uacute;nica en toda su carrera en la que expondr&iacute;a obra figurativa- en concreto en la valenciana Sala Mateu, y en la que Z&oacute;bel y Torner le compran su obra &ldquo;Presencia del espacio&rdquo; para el Museo por el primero creado, era nombrado, formando t&aacute;ndem con Jos&eacute; Mar&iacute;a Iturralde (a quien, por cierto, la Fundaci&oacute;n March dedicar&aacute; tambi&eacute;n&nbsp;una exposici&oacute;n retrospectiva el a&ntilde;o que viene), como conservador de la colecci&oacute;n zobeliana, un hecho que le llev&oacute; a conocer de primera mano a los integrantes del llamado, precisamente, &ldquo;grupo de Cuenca&rdquo; integrado, entre otros, por Gustavo Torner, Gerardo Rueda y el propio Z&oacute;bel, y al resto de los artistas de la vanguardia pict&oacute;rica hispana del momento que, propiciados por la existencia de esa instituci&oacute;n muse&iacute;stica, visitaban o incluso algunos se asentaban en la capital conquense.
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                Sin título. 1982. Jordi Teixidor. Lápiz graso sobre papel                            </span>
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        Seguidamente, Teixidor entr&oacute; a formar parte del&nbsp;grupo 'Nueva Generaci&oacute;n' promovido por el cr&iacute;tico Juan Antonio Aguirre y tambi&eacute;n de 'Antes del Arte'. En 1972 viaj&oacute; a Par&iacute;s y all&iacute; entr&oacute; en contacto con el grupo Supports-surfaces generado por distintos te&oacute;ricos y pintores franceses. En el 73 march&oacute; a Nueva York, una visita que le acerc&oacute; al conocimiento directo de la pintura norteamericana de los cincuenta, interes&aacute;ndose sobre todo por el hacer de Mark Rothko, Barnett Newman y Ad Reinhardt. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s entr&oacute; en contacto con la revista Trama, particip&oacute; en la colectiva &ldquo;10 Abstractos&rdquo; en la madrile&ntilde;a galer&iacute;a Buades, form&oacute; parte de la exhibici&oacute;n &ldquo;A los cincuenta a&ntilde;os del surrealismo&rdquo; en la Juana Aizpuru de Sevilla y llev&oacute; a cabo su primera muestra individual en la capital de la naci&oacute;n en la Vandr&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Particip&oacute; en la Bienal de Venecia del 76 como integrante de la muestra &ldquo;Espa&ntilde;a: Vanguardia art&iacute;stica y realidad social. 1936-1976&rdquo; y al a&ntilde;o siguiente fue becado por la March (que ya le hab&iacute;a otorgado otra anterior, de Creaci&oacute;n Art&iacute;stica, en 1973) y vuelve a Nueva York para instalarse en ella hasta 1981, una estancia durante la cual fue seleccionado para participar en la exposici&oacute;n &ldquo;New Images from Spain&rdquo; del Solomon R. Guggenheim Museum. 
    </p><p class="article-text">
        A su vuelta a Espa&ntilde;a en 1982 se instal&oacute; en Madrid. En el 83 inici&oacute; su trabajo como dise&ntilde;ador de cat&aacute;logos y publicaciones para la March en una etapa que llegar&iacute;a hasta 2008. Ya en la d&eacute;cada siguiente, en concreto en 1997, protagoniz&oacute; una retrospectiva en el Instituto Valenciano de Arte Moderno, en el 2000 fue nombrado acad&eacute;mico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la que fue recibido el 2 de junio de 2002, en 2014 recibi&oacute; el Premio Nacional de Artes Pl&aacute;sticas y en 2022 protagoniz&oacute; la antes mencionada muestra &ldquo;Final de partida&rdquo; en el Centre Julio Gonz&aacute;lez del IVAM.
    </p><h3 class="article-text">Un espacio para lo desconocido</h3><p class="article-text">
        &ldquo;De entre los muchos caminos del bosque heideggeriano eleg&iacute; aquel que ven&iacute;a trazado por el arte, aquel que discurr&iacute;a a la sombra de un lenguaje que me sedujo: la abstracci&oacute;n&rdquo; recalcaba Teixidor en su discurso de entrada -&ldquo;La elecci&oacute;n de un camino&rdquo;- el 2 de junio de 2002, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en una decidida elecci&oacute;n est&eacute;tica inevitablemente conllevadora de una paralela &eacute;tica -&ldquo;cuando se elige experimentar una est&eacute;tica es una &eacute;tica la que se elige. O quiz&aacute; sea al contrario&rdquo;- ya que &ldquo;dedicarse al arte significa elegir una realidad donde instalarse, y al escoger un lenguaje para expresarla tambi&eacute;n estamos adoptando una postura moral&rdquo;, en un af&aacute;n de persecuci&oacute;n de un &ldquo;pensar el hombre y la sociedad, pensar en libertad, saber lo que hace que el arte, ese fen&oacute;meno que s&oacute;lo el hombre puede generar, sea arte; eso que habita en la sombra, en ese lugar vac&iacute;o que es la ant&iacute;tesis de la materia de toda creaci&oacute;n art&iacute;stica&rdquo;; un camino que llevar&aacute; al artista a intentar &ldquo;crear aquello que le gustar&iacute;a que existiese, a&nbsp;hacer realidad lo que no es, saber crear el espacio donde instalar lo desconocido, donde la realidad no sea reproducci&oacute;n, re-creaci&oacute;n, sino creaci&oacute;n&rdquo; y por supuesto huyendo siempre de la banalidad, del &ldquo;entretenimiento&rdquo; buscando adentrarse en la obra para &ldquo;hacerla suya en ese espacio m&aacute;gico de encuentro de di&aacute;logo reflexivo&rdquo; en un proceso que no reh&uacute;ye la presencia de &ldquo;la nada que no es negaci&oacute;n, sino lo que hace posible lo que es&rdquo;&nbsp;en cierto modo similar al de la poes&iacute;a, ese proceso que, como al propio Teixidor le gusta citar, &nbsp;le hiciera decir a San Juan de la Cruz a un cofrade que alababa la belleza tangible de C&oacute;rdoba: &ldquo;No estamos aqu&iacute; para ver, sino para no ver&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">Que el cuadro &ldquo;sea&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La sentencia juanista lat&iacute;a precisamente en el t&iacute;tulo -&ldquo;No hemos venido a ver&rdquo;- de la publicaci&oacute;n, en 2021, de las conversaciones del artista con Agar Conti&ntilde;as, una publicaci&oacute;n en cuyo pr&oacute;logo Conti&ntilde;as, tras afirmar que la obra de arte, como &ldquo;presencia recalcitrante&rdquo;, es &ldquo;un misterio imposible de resolver y, como tal, coloniza el pensamiento (&hellip;) es aquello que escapa al olvido, porque solo lo que no se comprende del todo escapa al olvido&rdquo;, y por tanto toda obra de arte ser&iacute;a &ldquo; abstracta en el sentido etimol&oacute;gico, porque nos arranca del espacio de seguridad de la comunicaci&oacute;n&rdquo;, juega -o no tanto- a la paradoja para decirnos que Jordi Teixidor, precisamente por ser un pintor abstracto, es &ldquo;en este sentido, extremadamente realista, si concebimos lo real como lo opuesto a la consigna, a la normalizaci&oacute;n tranquilizadora, al runr&uacute;n megal&oacute;mano del statu quo&rdquo; y por ello, por ser un pintor abstracto, es, &ldquo;en consecuencia, enormemente concreto y preciso. Porque s&oacute;lo de la m&aacute;xima claridad puede nacer lo oscuro&rdquo;. 
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            <span class="title">
                Sin título. 2014. Jordi Teixidor                            </span>
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        Y a&ntilde;ade algo extraordinariamente revelador a la hora de acercarnos al pensamiento de Teixidor: que lo que &ldquo;documentan, de una manera radical, las pinturas de Teixidor, no son simplemente los procesos de pensamiento o el ambiguo estatuto de una realidad sociol&oacute;gica dada por supuesta&rdquo; sino &ldquo;la duda, el momento vertiginoso de la duda (&hellip;) la duda cr&oacute;nica, radical&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea esa obsesi&oacute;n por la duda lo que ha llevado a Teixidor incluso a preguntarse si el arte realmente existe o si s&oacute;lo existen las obras de arte, esas obras en cuya realizaci&oacute;n ha ido profundizando y ahondando cada vez m&aacute;s y cuya densidad y concentraci&oacute;n ha ido, coherente hasta l&iacute;mites extremos -al tiempo que se buscaba en ellas a s&iacute; mismo- intentando que &ldquo;el cuadro sea&rdquo;. Un cuadro que, volviendo a recurrir al siempre inteligente an&aacute;lisis cr&iacute;tico de Alfonso de la Torre, late el silencio -.el propio Teixidor ha dicho que sus cuadros &ldquo;tienen un vac&iacute;o, un silencio&rdquo;- pero no el &ldquo;silencio de las formas contemplativas al uso, de las formas reverenciales habituales&rdquo; sino el silencio de la obra, de la misma obra, un silencio que &ldquo;late tras el aparente despliegue metatextual de Teixidor&rdquo;, en &ldquo;una puesta en abismo que, en realidad, viste o vela la nada&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un excelente y did&aacute;ctico cat&aacute;logo </h3><p class="article-text">
        La muestra se complementa y se har&aacute; perdurable en el tiempo con el excelente y did&aacute;ctico cat&aacute;logo de doscientas treinta y cinco p&aacute;ginas en el que la cuidada reproducci&oacute;n de las obras expuestas se al&iacute;a con la calidad de los textos que las escoltan -&ldquo;El movimiento perpetuo en la calma: la verdad de la pintura de Jordi Teixidor&rdquo; de la propia comisaria de la muestra Mar&iacute;a Toledo Guti&eacute;rrez, &ldquo;Jordi Teixidor&rdquo;: las l&iacute;neas de su tiempo&ldquo; detallado an&aacute;lisis del director del Museo y comisario de exposiciones de la Fundaci&oacute;n March Manuel Font&aacute;n del Junco de los cuadernos de trabajo del artista y &rdquo;Tome un poco de contorno, por amor de Dios. Las partituras ininterpretables de Jordi Teixidor&ldquo;&rdquo; de Miguel &Aacute;lvarez-Fern&aacute;ndez- y con la detallada cronolog&iacute;a del hacer del artista realizada por Pablo P&eacute;rez Oc&eacute;n bajo el t&iacute;tulo de &ldquo;Jordi Teixidor: su tiempo en una l&iacute;nea&rdquo; en un trazado cuyos precisos datos se salpimentan con diferentes elementos fotogr&aacute;ficos, y que va desde su formaci&oacute;n inicial y su primer contacto con Cuenca entre 1959 y 1964 a la mencionada exposici&oacute;n del IVAM de 2022 y &nbsp;a la propia retrospectiva conquense de este a&ntilde;o de la que estamos hablando. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/cuadro-sea_132_11480467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Jun 2024 15:57:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Que el cuadro "sea"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Cuenca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rafael Talavera: la vital persecución de la belleza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/rafael-talavera-vital-persecucion-belleza_132_9764585.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a8f2d79-cfc2-4613-a901-450bc122d497_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rafael Talavera: la vital persecución de la belleza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se publican simultáneamente dos nuevos poemarios del escritor de Iniesta (Cuenca)</p></div><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n simult&aacute;nea en la colecci&oacute;n Ba&ntilde;os del Carmen de la editorial Vitruvio de dos nuevos libros de Rafael Talavera -'Grial' y 'Luzcenital'- viene a brindar a sus lectores la posibilidad de confirmar, en textos tan aparentemente diferenciados en tema, forma e incluso fecha de redacci&oacute;n, la enorme coherencia de la trayectoria de uno de los autores m&aacute;s personales, potentes y s&oacute;lidos del actual panorama po&eacute;tico hispano por m&aacute;s que no acabe de encontrar en el global de la cr&iacute;tica literaria el reconocimiento que vaya si no merece. Porque, separados en el calendario por nada m&aacute;s y nada menos que la friolera de los treinta y dos a&ntilde;os transcurridos entre la primera versi&oacute;n de uno y otro -los que van desde la conclusi&oacute;n en 1986 del texto primigenio del primero al 2018 en que Talavera puso punto final al del segundo- ambos son, sin embargo, demostraci&oacute;n del mantenimiento, con las l&oacute;gicas variaciones propiciadas por su evoluci&oacute;n cronol&oacute;gica,&nbsp;de una enormemente af&iacute;n concepci&oacute;n del quehacer po&eacute;tico que a sus caracter&iacute;sticas tem&aacute;ticas -su preocupaci&oacute;n metaf&iacute;sica ante la existencia, el coqueteo de lo luminoso con lo oscuro, la incorporaci&oacute;n del int&eacute;rprete en lo interpretado&hellip;&ndash; une un abanico de modos expresivos sustentado por un lenguaje preciso y de enorme fuerza comunicativa puesto al servicio del &iacute;ntimo entrelazamiento del sentir y el decir y de la permanente consideraci&oacute;n del poema como realizaci&oacute;n en el tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Unas caracter&iacute;sticas que estaban ya presentes, si bien de modo a&uacute;n incipiente,incluso en su primer t&iacute;tulo -'Tres poemas y calcoman&iacute;as'-galardonado con el Premio Adonais de 1971 y publicado al a&ntilde;o siguiente; un poemario transido de un esencialismo pr&oacute;ximo, caliente, incluso cabr&iacute;a decir que apasionado, servido por un lenguaje preciso y de gran fuerza expresiva, fruto de quien se presentaba en sus p&aacute;ginas como aspirante a &ldquo;ser&rdquo; en un universo del que ya se sent&iacute;a, cual posteriormente seguir&iacute;a sinti&eacute;ndose, int&eacute;rprete. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ver, sentir y dudar</strong></h3><p class="article-text">
        En su segunda salida editorial 'Ll&aacute;male como quieras' (1975) el lenguaje de Talavera, aunque su mirada siguiera atenta a interpretar lo visto y sentido,se aligeraba en ocasiones para conformar una entrega en la que no faltaban alusiones evang&eacute;licas, b&iacute;blicas o al universo grecolatino que, en convivencia sin problemas con las referencias a la cotidianeidad, volver&iacute;an a aparecer en sus obras posteriores, en un decir punteado por la duda, una duda que iba a ser tambi&eacute;n otra de sus m&aacute;s permanentes caracter&iacute;sticas aunque sus lectores hubieran de esperar nada menos que una treintena de a&ntilde;os para volver a tactarla, justo los que el&nbsp;escritor tard&oacute; en volver a asomarse al escaparate editorial. 
    </p><p class="article-text">
        Treinta a&ntilde;os en los que Talavera -que recordemos es asimismo pintor y fot&oacute;grafo- no dio nada a la imprenta si se except&uacute;a un volumen -'Pasos en la luz'- publicado en 1994 en colaboraci&oacute;n con el artista pl&aacute;stico Gonzalo Thovar, aunque &nbsp;ello no significaba que durante tan prolongado lapso de tiempo hubiese estado precisamente inactivo como iba a demostrarse con la publicaci&oacute;n, ya en 2008, de 'Gran angular', una recopilaci&oacute;n de los doce t&iacute;tulos compuestos en ese interregno: 'Molde', 'Tres pir&aacute;mides en sombra (Para enterrar la belleza)', 'El rel&aacute;mpago en la piedra', el ya citado 'Pasos en la luz', 'Fugaces (38 poemas m&iacute;nimos)', 'El vuelo de K. (Drama absurdo en verso)', 'El vuelo'  ,'Simple, simplemente', 'Siempre est&aacute; el tigre', 'Ardiendo yo en tu luz (Poemas a Paloma)' , 'De aqu&iacute; y de all&aacute;' y la redacci&oacute;n primera del ahora publicado -tras su remodelaci&oacute;n y ampliaci&oacute;n- 'Grial'. Con la sola excepci&oacute;n precisamente de este &uacute;ltimo setrataba de poemarios que globalmente mostraban una notable hermandad tanto tem&aacute;tica como formal. 
    </p><p class="article-text">
        Unos poemarios en los que segu&iacute;an latiendo, pese a los cambios formales experimentados, aquellas caracter&iacute;sticas de sus dos primeras obras de los a&ntilde;os setenta, pero con los que el escritor hab&iacute;a ido construyendo un lenguaje y un universo po&eacute;tico cada vez m&aacute;s personales totalmente distanciado de grupos, capillas o medi&aacute;ticas cuadras, y ajeno por tanto a modas, tendencias y m&aacute;s o menos reales o inventadas generaciones; un universo po&eacute;tico que, a la par, testimoniaba, como no dudar&iacute;a en escribir Recaredo Veredas al comentar el volumen, una aut&eacute;ntica lecci&oacute;n de vida y madurez. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Poeta y mundo: un mutuo di&aacute;logo interpretativo</strong></h3><p class="article-text">
        En 2014 -evitando as&iacute; un nuevo prolongado no estar en la palestra- Talavera se hac&iacute;a presente con dos nuevos t&iacute;tulos: 'Miraba las cenizas', con el que se hab&iacute;a alzado en 2013 con el vig&eacute;simo octavo Premio Barcarola, y 'Pallasch o la b&uacute;squeda del alma'. Era el primero un libro de ins&oacute;lita belleza que en sus dos primeras secciones se acog&iacute;a a lo que podr&iacute;amos llamar el esp&iacute;ritu del &ldquo;hana&rdquo;, un t&eacute;rmino, tomado de ese teatro n&#333; que es una de las manifestaciones m&aacute;s destacadas del&nbsp;drama&nbsp;musical&nbsp;japon&eacute;s, t&eacute;rmino que hace referencia a la actitud ante su tarea del actor de esta modalidad esc&eacute;nica -el efecto de lo expresado sobre el escenario en conjunci&oacute;n peculiar con la propia emoci&oacute;n que ello generaen un d&iacute;a, momento o lugar espec&iacute;ficos- si bien, cual el propio Talavera nos avisa, no &nbsp;en sus f&eacute;rreamente normalizadas tem&aacute;tica o estructura de origen sino tan s&oacute;lo &ldquo;en esa concreta singladura temporal del actor descubri&eacute;ndose y enriqueci&eacute;ndose de s&iacute; mismo a trav&eacute;s de su cada vez m&aacute;s robusta y sutil identidad simb&oacute;lica con el mundo que interpreta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte 'Pallaksch o la b&uacute;squeda del alma' se referenciaba, no solo en su t&iacute;tulosino en su propio aliento, con ese enigm&aacute;tico vocablo, 'Pallaksch', que Holderlin balbuciera una y otra vez, casi a modo de mantra, en sus &uacute;ltimos d&iacute;as de vida, en el tramo final de su larga reclusi&oacute;n en la casa en Tubinga, a orillas del Neckar, del carpintero Zimmer; un poemario que en palabras de Alfonso Gonz&aacute;lez Calero ser&iacute;a &ldquo;una indagaci&oacute;n sobre lo que se puede y no se puede decir con palabras; sobre la belleza y sus no siempre f&aacute;ciles formas de manifestarse&rdquo;.&nbsp;Se trata de untexto que, al menos en su primera parte, se plantea la b&uacute;squeda no s&eacute; si del alma, s&iacute; desde luego de la raz&oacute;n y el sentido del poema, y que integra unos versos que quiz&aacute; definen con enorme claridad, la propia idea que su autor tiene de su tarea: &ldquo;ESCRIBIR un poema es despertarse en una habitaci&oacute;n a oscuras / y moverse palpando alrededor a fin de imaginar la forma del continente / tratando al mismo tiempo de explicarse a uno mismo como contenido&rdquo;.
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                Rafael Talavera                            </span>
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        Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 2016, sal&iacute;a a la calle 'Tres te buscan' que en sus algo m&aacute;s de trescientas p&aacute;ginas recog&iacute;a algunos de sus poemarios anteriores:'Tres pir&aacute;mides sin sombra (Para enterrar a la Belleza)', 'El rel&aacute;mpago en la piedra', 'El vuelo de K. (Drama absurdo en verso)', 'Siempre est&aacute; el tigre' (2005) y 'Ardiendo yo en tu luz (poemas a Paloma)&ldquo;' y una nueva versi&oacute;n de 'Grial', uno de los dos t&iacute;tulos que, de nuevo, cual ya apunt&eacute;,revisitado por su autor, propician la presente rese&ntilde;a, aunque antes de entrar en su comentario, como bien pronto voy ya a hacer,&nbsp;hay que referirse todav&iacute;a a un nuevo t&iacute;tulo talaverano, 'Un devenir furioso', publicado en 2018, del que Ricardo Mart&iacute;nez, desde su consideraci&oacute;n de que el decir del poeta es siempre un discurso ontol&oacute;gico, afirma que &rdquo;el poeta ha realizado ese viaje espiritual que le acomoda con el paisaje, que le descansa y armoniza con lo otro, y, mirando (pensando) traslada a su interlocutor, el lector, una forma de ver, una manera de interpretar el movimiento y el color y la luz, una interioridad en el pensar&hellip; haciendo con ello que el mirar-pensar-interpretar vayan m&aacute;s all&aacute;, m&aacute;s lejos que el gesto o la actitud mismas del observar, lo que equivale (o podr&iacute;a equivaler) a una ofrenda, un gesto de v&iacute;nculo y afinidad con ese que, al otro lado del libro, ha dispuesto su voluntad, su silencio, su soledad e inteligencia para escucharle, para tratar de entenderle, para hacerle compa&ntilde;&iacute;a&ldquo;; un libro en el que &ndash;son tambi&eacute;n palabras de Mart&iacute;nez&ndash; &rdquo;el poeta se deja mecer por el tiempo&ldquo;. Y llego ya, cual acabo de anunciar, a los dos poemarios reci&eacute;n publicados por Talavera.
    </p><h3 class="article-text"><strong>En la oscuridad de la luz</strong></h3><p class="article-text">
        En la idea desu propio autor -as&iacute; nos lo explicita en el texto en prosa que, tras la m&aacute;s que indicativa cita del profesoritaliano Aldo Trione que lo precede (&ldquo;La poes&iacute;a es enso&ntilde;aci&oacute;n que debe ser so&ntilde;ada&rdquo;) le da pre&aacute;mbulo- 'Grial' ser&iacute;a, &ldquo;a su modo&rdquo; nos matiza, &ldquo;un poema &eacute;pico, la polifon&iacute;a de un viaje interior&rdquo;. Un viaje interior que, mediante la fragmentada m&aacute;s simb&oacute;licamente coherente narraci&oacute;n del viaje, &ldquo;atravesando el r&iacute;o del ensue&ntilde;o&rdquo;, de un innominado caballero -a la par &ldquo;ancestral y moderno&rdquo;- en busca del Grial en el que vivir&iacute;a, &ldquo;olvidado, un hom&uacute;nculo que en realidad es una pregunta: &iquest;qui&eacute;n?&rdquo;, pregunta por supuesto, nos aclara de inmediato Talavera, &ldquo;sin respuesta aunqueposeedora de un hechizo&rdquo;, terminar&aacute; transmut&aacute;ndose en el relato del &ldquo;poema de nuestro in&uacute;til combate en la deslumbrante oscuridad de la luz&rdquo;; y aqu&iacute; nos salta ya -pese a la relativamente temprana dentro de su producci&oacute;n redacci&oacute;n primera del poemario- otro de los motivos recurrentes de la obra toda del poeta: la permanente lid, al par de ardua gen&eacute;sica, entre esas dos realidades, luz y oscuridad, un binomio que de una u otra manera informa y motiva el desarrollo todo de su hacer como poeta. 
    </p><p class="article-text">
        Fruto en su actual versi&oacute;n de la incesante y continuada remodelaci&oacute;n de su forma y contenido ejercida por Talavera desde que &ldquo;en el verano de 1986, en Baviera, junto a lagos con cisnes, al pie de castillos rom&aacute;nticos, de camping con mi amor y enamorado de la vida&rdquo; redactara su texto inicial,y acogiendo cinco poemas entonces excluidos y ahora finalmente, tras su cuidada reescritura, a &eacute;l incorporados, 'Grial' se nos presenta como una &nbsp;diferenciada propuesta que en alguna medida lo individualiza y singulariza dentro del corpus creativo talaverano, tanto porsu estricta apuesta formal -de la dir&iacute;amos desestructuraci&oacute;n en escenas de lo que ser&iacute;a el estricto desarrollo narrativo (narrativo, s&iacute;, recordemos la&nbsp;declarada condici&oacute;nde poema &eacute;pico del libro), a la no utilizaci&oacute;n de may&uacute;sculas o unpeculiar uso del guion y de los signos de interrogaci&oacute;n- como por la plural utilizaci&oacute;n tanto de la voz de un cronista del caballeresco periplo que, abandonando moment&aacute;neamente tan funci&oacute;n, llega a interpelar, vocativo, introduci&eacute;ndose as&iacute; en escena, a su protagonista, como de la propia de &eacute;ste mismo. Y sin embargo, pese a ello, salvada la primera sorpresa, no cabe duda de que el libro -se dir&iacute;a que escrito en la vigilia del sue&ntilde;o, que no en el sue&ntilde;o de la vigilia- no se sale, sino todo lo contrario, en todos y cada uno de sus cincuenta y seis numerados poemas y en su globalidad entera, de esa ya antes mencionada mantenida coherente concepci&oacute;n de Talavera del quehacer po&eacute;tico como empecinada b&uacute;squeda de la un&iacute;voca esencia metaf&iacute;sico-vivencial de la existencia, ni de la asimismo aludida contienda de lo luminoso con lo oscuro ni, tampoco, de la repetida incorporaci&oacute;n del int&eacute;rprete en lo interpretado.
    </p><h3 class="article-text"><strong>En defensa de la belleza</strong></h3><p class="article-text">
        Como era de esperar 'Luz cenital', con final firmado en mucho m&aacute;s reciente fecha, la de 2018, un libro estructurado en once secciones -Vida de ceniza, Nube de sol, Miradas, Una cascada silenciosa, Perdido en la niebla, Materia oscura, Tiempo de ceniza, La belleza, Ola lenta, Deshacerse y El &aacute;ngel- m&aacute;s un final 'Ensayo para un poema total', no se sale tampoco de ese cuadro conceptual talaverano. Eso s&iacute;, quiz&aacute; en mayor medida que en anteriores entregas el autor sosiegam&aacute;s su voz para, en sus cerca de ciento cincuenta p&aacute;ginas, volver a transitar (y hacernos a nosotros transitar tambi&eacute;n con &eacute;l), siempre desde su condici&oacute;n de poeta de verbo entero, de nuevo por ese viaje en el tiempo -&ldquo;el car&aacute;cter del poema depende / de mi lugar en el espacio, de mi instante en el tiempo&rdquo;- que es nuestra condici&oacute;n misma de vida,&nbsp;ora en aras de la nostalgia, ora cual ejerciente notario de la belleza, ora como sereno contemplador ya del final, siempre pese a todo dispuesto a aceptar el existencial discurrir que conformaran el desarrollo del ser en el tiempo -siempre el tiempo &ldquo;presencia de la ausencia, haz y env&eacute;s de la nada&rdquo; -, la propia historia y el mismo personal inevitable devenir hacia el adi&oacute;s del poeta: &ldquo;La vejez me destierra a una belleza / que est&aacute; en peligro; / pero como un muchacho enamorado, me consagro / a defenderla. Sin querer darme cuenta de que la defiendo / de mis achaques, de mi melancol&iacute;a, de mi muerte&rdquo;&ndash;; un devenir existencial en el que sin embargo la belleza, aunque sea &ldquo;un trabajo siempre por hacer&rdquo; &ldquo;brota como un inmenso olivo / de m&uacute;sica celeste&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un libro -otra vez y van &iquest;cu&aacute;ntas?- de s&oacute;lida y fecunda profundidad en el que la elegancia del reposado y calmo decir de Rafael Talavera vuelve a regalarnos la esencia misma del buen hacer po&eacute;tico. A la espera, impacientes, quedamos ahora de la aparici&oacute;n de esa trabajada trilog&iacute;a que tanto se ha venido trayendo entre manos y que esperemos podamos ya pronto disfrutar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/rafael-talavera-vital-persecucion-belleza_132_9764585.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Dec 2022 12:30:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rafael Talavera: la vital persecución de la belleza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ético-estética trayectoria de Manolo Millares fulge en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/etico-estetica-trayectoria-manolo-millares-fulge-fundacion-antonio-perez-cuenca_132_9630763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9cdde5fa-2daa-47de-9cc1-f084b2029afe_16-9-discover-aspect-ratio_default_1058322.jpg" width="3134" height="1763" alt="La ético-estética trayectoria de Manolo Millares fulge en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Abierta con su autorretrato de 1950, la muestra lleva a sus visitantes desde su inicial mundo figurativo subsistencial a su inserción en el mundo pictórico contemporáneo"</p></div><p class="article-text">
        Hasta el 8 de enero del entrante 2023 las dos sedes de la Fundaci&oacute;n Antonio P&eacute;rez en Cuenca capital y en la villa de San Clemente albergan sendas muestras del hacer pl&aacute;stico de Manolo Millares. Complementando la espl&eacute;ndida selecci&oacute;n de sus conocidas arpilleras, parte esencial de la colecci&oacute;n permanente de la instituci&oacute;n&nbsp;muse&iacute;stica conquense, posibilitan a sus visitantes un atractivo acercamiento a la trayectoria art&iacute;stica global del pintor canario al cumplirse el medio siglo de su temprano fallecimiento en 1972.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comisariada al igual que la sanclementina por Alfonso de la Torre -que ya desempe&ntilde;&oacute; una tarea similar para la Fundaci&oacute;n Juan March con la exposici&oacute;n &ldquo;Descubrimientos Millares. 1959-1972&rdquo; que en 2020 exhibiera en el tambi&eacute;n conquense Museo de Arte Abstracto el corpus completo de la producci&oacute;n gr&aacute;fica millaresca&ndash; la muestra de la capital conquense cuelga en sus salas una cuidada selecci&oacute;n de las obras m&aacute;s tempranas del artista palmense, trabajos realizados hacia los cincuenta del pasado siglo, incluyendo su autorretrato &ldquo;Fou/Mad&rdquo; del primer a&ntilde;o de la d&eacute;cada, junto a buena parte de su &aacute;cida galer&iacute;a clerical, los llamados &ldquo;Curas de Manolo Millares&rdquo; realizados entre 1960 y 1964, que si bien fueron editados nunca se llegaron a exponer p&uacute;blicamente en su totalidad, adem&aacute;s de una selecci&oacute;n de publicaciones vinculadas a la editorial Ruedo Ib&eacute;rico. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la exhibida en el bello edificio renacentista de la antigua Casa Consistorial, hoy Museo de Obra Gr&aacute;fica, de la localidad manchega, oferta una selecci&oacute;n de sus grabados que incluye las carpetas &ldquo;Mutilados de paz&rdquo; de 1965 y &ldquo;Auto de fe&rdquo; de 1967.
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                Muro perforado (1957) Manolo Millares Colec. Elvireta Escobio                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Una doliente dial&eacute;ctica &eacute;tico-formal</strong></h3><p class="article-text">
        Situado, en palabras de Fernando Z&oacute;bel recogidas en el propio cat&aacute;logo de estas exposiciones, &ldquo;en lo m&aacute;s alto&rdquo; de la propia generaci&oacute;n a la que perteneciera el pintor y mecenas filipino, que no vacilar&iacute;a tampoco en calificarle como &ldquo;uno de los pocos pintores realmente de primer nivel en Espa&ntilde;a o en cualquier lugar&rdquo;, Manolo Millares fue sin duda uno de los m&aacute;s impactantes integrantes del que fuera m&iacute;tico grupo El Paso en aras a esa su tan personal doliente dial&eacute;ctica &eacute;tico-formal -no exenta sin embargo en tantas ocasiones de un sutil h&aacute;lito l&iacute;rico- si presente casi desde siempre en su trayectoria, especialmente expresa en sus impactantes arpilleras -la raigambre org&aacute;nica de sus or&iacute;genes transmutada en descarnada realizaci&oacute;n a la par que pl&aacute;stica tambi&eacute;n moral- constitutivas de ese su tan personal universo de extra&ntilde;ezas hijo sin duda de su vivencia, en palabras de Jos&eacute; Augusto Franca oportunamente citadas por de la Torre, &ldquo;en el sentimiento tr&aacute;gico de una Espa&ntilde;a fatal&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Abierta con su ya citado autorretrato de 1950, la muestra de la sede principal de la Fundaci&oacute;n lleva a sus visitantes -a trav&eacute;s de esas obras de los cincuenta- desde lo que De La Torre califica como su inicial mundo figurativo subsistencial a la inserci&oacute;n de Millares &ldquo;en el mundo pict&oacute;rico contempor&aacute;neo, en la pura abstracci&oacute;n tras las anteriores tentativas expresionistas&rdquo;, hasta desembocar, tras la contemplaci&oacute;n de la rotunda apertura barroca a la nada de su &ldquo;Objeto con bastidor&rdquo; de 1967, en la desollada verdad de esas sus veinte arpilleras que junto a dos objetos escult&oacute;ricos fulgen en la sala dedicada al artista &ndash;el espacio con, hoy por hoy, m&aacute;s obra reunida del artista exhibida de forma permanente&ndash; que, junto a exposiciones como las aqu&iacute; comentadas, est&aacute;n convirtiendo a la Fundaci&oacute;n conquense(de nuevo la afirmaci&oacute;n es del propio de la Torre) en &ldquo;el centro de investigaci&oacute;n millaresco por excelencia&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Dos espl&eacute;ndidas publicaciones</strong></h3><p class="article-text">
        Siexposiciones cual las que ahora se muestran en la instituci&oacute;n conquense son importantes por la oportunidad que temporalmente ofrecen a sus usuarios de acercarse en vivo a la obra de los artistas que las protagonizan, la edici&oacute;n de cat&aacute;logos de la calidad del que en esta ocasi&oacute;n acompa&ntilde;a a las citas conquenses prolonga en el tiempo su importancia al hacer perdurable su regalo. El firmado por De La Torre, a m&aacute;s de su interesante recorrido por la evoluci&oacute;n de Millares a golpe de comentario concreto de las principales obras que la conforman, complementado por el ep&iacute;logo biogr&aacute;fico del artista con el que concluye, ofrece adem&aacute;s el inter&eacute;s a&ntilde;adido de la inclusi&oacute;n del texto que Jos&eacute; Manuel Caballero Bonald -&ldquo;Desde lo vivido a lo pintado&rdquo;- escribiera en su d&iacute;a para los curas millarescos y las referencias al pintor presentes en los Diarios de Fernando Z&oacute;bel, a alguna de las cuales hice antes referencia, a las que el propio De La Torre diera lectura con ocasi&oacute;n de la asimismo mencionada exposici&oacute;n de 2020 en el Museo de Arte Abstracto y que ahora quedan fijadas, con el correspondiente permiso de la Fundaci&oacute;n March encargada de su custodia, en sus p&aacute;ginas. 
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                Muro (1954) Manolo Millares Colec. Elvireta Escobio                            </span>
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        El cat&aacute;logo se ve acompa&ntilde;ado, miel sobre hojuelas, por la paralela edici&oacute;n de un segundo volumen que, bajo el expresivo t&iacute;tulo de <em>&ldquo;Querido Manolo, un abrazo y &agrave; bient&ocirc;t&rdquo;,</em> re&uacute;ne la correspondencia -misivas epistolares y tarjetas postales- mantenida por Millares y Antonio P&eacute;rez, publicaci&oacute;n asimismo prologada por Alfonso de la Torre.
    </p><p class="article-text">
        Las muestras conquenses, para las que ha sido fundamental la aportaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n de la familia del artista -su viuda Elvireta Escobio y su hija Cora asistieron al acto de&nbsp;inauguraci&oacute;n- se van a ver complementadas con un calendario de actividades paralelas que, seg&uacute;n se anuncia, incluir&aacute; visitas guiadas, charlas, conciertos, lecturas y proyecciones. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/etico-estetica-trayectoria-manolo-millares-fulge-fundacion-antonio-perez-cuenca_132_9630763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Oct 2022 16:39:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ético-estética trayectoria de Manolo Millares fulge en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Pintura,Arte,Cuenca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La irónico-lúdica mirada de "El Manchas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/ironico-ludica-mirada-manchas_132_8621321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/130e3a8e-5c14-4f14-8926-d24e7845e271_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La irónico-lúdica mirada de &quot;El Manchas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Animal Crossing y otros relatos" puede verse en la Fundación Antonio Pérez de cuenca hasta el próximo 20 de marzo</p></div><p class="article-text">
        Ahormadas, como, por fortuna, siempre, a partir de su desacomplejado e irreverente t&iacute;pico descaro creativo, las algo m&aacute;s de cuarenta obras, entre pinturas y peque&ntilde;as esculturas, de Antonio Manche&ntilde;o, &ldquo;El Manchas&rdquo;, que con su vivaz panoplia de historias pueblan y animan los espectaculares espacios reservados por la Fundaci&oacute;n Antonio P&eacute;rez de Cuenca para sus exposiciones temporales en una muestra que viene a cerrarse con la video-animaci&oacute;n creada espec&iacute;ficamente por el artista para ese final y que,  junto a algunas de las obras de mayor formato pueden verse en la otrora capilla del antiguo edificio conventual donde tiene su sede la instituci&oacute;n, vuelven a poner de manifiesto, una vez m&aacute;s, la singularidad y la potencia expresivo-narrativa del peculiar y personal hacer de uno de los mejores exponentes del -recurriendo, mil perdones, al falaz pero tan funcional atajo de las clasificaciones encasilladoras- pop pict&oacute;rico espa&ntilde;ol contempor&aacute;neo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;El Manchas&quot;                            </span>
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        Un pop, eso s&iacute;, transverberado de un nada solapado humor ir&oacute;nico y de un desinhibido sentido l&uacute;dico que bebe asimismo, y no lo oculta, del mejor c&oacute;mic, que despliega ante nuestra regocijada mirada -y, en un paso m&aacute;s, reta asimismo a la vez a nuestra complicidad y a nuestra inteligencia como contempladores- un burbujeante pu&ntilde;ado de gui&ntilde;os narrativos a modo y manera del m&aacute;s chispeante a la par vital y cr&iacute;tico 'storyboard' de nuestra por tantos motivos desquiciante y desasosegante cotidianeidad, por m&aacute;s que para ello -juego sobre juego, o quiz&aacute; no tanto- salpique sus realizaciones de antropoides, rinocerontes o crust&aacute;ceos en convivencial coprotagonismo, en tantas de sus realizaciones, con esos sus tambi&eacute;n tan caracter&iacute;sticos ejemplares humanos atrapados entre la acci&oacute;n, la perplejidad y quiz&aacute; asimismo un t&iacute;mido intento de preservarse, conformando lo que en la hoja de sala de la exposici&oacute;n Eduardo Soto describe como &ldquo;jerogl&iacute;ficos ir&oacute;nicos que transmiten inmediatamente ganas de sonre&iacute;r y cierto desasosiego teatral&rdquo; y que de alguna manera nos interrogan, y c&oacute;mo, desde el aparente surrealismo de sus propuestas, sobre nuestros propios ser y estar de cada d&iacute;a, sea desde sus cuadros o desde esas peque&ntilde;as esculturillas como de hornacina a mi juicio tocadas de un cierto, perm&iacute;tanme el palabro, valdeslealismo tem&aacute;tico, que no evidentemente tonal, que igualmente asomar&iacute;a cabeza, aqu&iacute; y all&aacute;, como de soslayo y tapadillo, en alguna de sus realizaciones pict&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Cuenca en 1963 y dominador desde muy joven de una excepcional maestr&iacute;a dibuj&iacute;stica, &ldquo;El Manchas&rdquo; ha ido conformando una espl&eacute;ndida trayectoria tanto en el campo estrictamente pict&oacute;rico como en los de la serigraf&iacute;a o de la propia imagen animada, con una rica y numerosa producci&oacute;n buena parte de la cual ha ido hallando precisamente acomodo, aparte de en numerosas colecciones privadas, en los mismos fondos expositivos de la propia Fundaci&oacute;n Antonio P&eacute;rez, tanto en esa su sede principal de la capital conquense donde ahora exhibe estas sus &uacute;ltimas obras, como en la ubicada en la poblaci&oacute;n manchega de San Clemente; una producci&oacute;n fruto de un hacer de una especial val&iacute;a puesta tambi&eacute;n una y otra vez de manifiesto en sus numerosas presencias expositivas, en mantenido desarrollo de un universo creativo absoluta y radicalmente personal que lo separa y diferencia claramente del resto de los practicantes del pop hispano. 
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                &quot;El Manchas&quot;                            </span>
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        Un universo en el que sus personajes humanos -que a veces parecen inmovilizados en la sorpresa del repentino flash con el que el artista les habr&iacute;a capturado- se desenvuelven, utilizando las palabras de Jorge Monedero, en el espacio-tiempo de una &ldquo;realidad con la que interacciona ajeno a los par&aacute;metros convencionales&rdquo; y en la que desarrollan su estar, viviendo &ldquo;en la contradicci&oacute;n perenne de una presencia f&iacute;sica potente al mismo tiempo que&nbsp;sufren el subconsciente deseo de la autoprotecci&oacute;n&nbsp;deidentidad&rdquo;. Un universo plasmado secuencialmente en unos cuadros-vi&ntilde;etas en los que el sabio juego de la l&iacute;nea &nbsp;y el siempre acertado uso de los colores planos junto a, en muchas ocasiones, la utilizaci&oacute;n tambi&eacute;n de elementos verbales, juegan a la par con la &oacute;ptica y con la mente de quien desde su propia experiencia convivencial las contempla y reinterpreta. La muestra, inaugurada este diciembre en la instituci&oacute;n conquense, permanecer&aacute; abierta hasta el 20 de marzo del entrante 2022.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/ironico-ludica-mirada-manchas_132_8621321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Dec 2021 06:10:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La irónico-lúdica mirada de "El Manchas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Cómic,Cuenca,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Menú': mucho más que una revista literaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/menu-revista-literaria_132_8512608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1477a659-6f22-47f6-aa10-27e53457045a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Menú&#039;: mucho más que una revista literaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Editada en sus inicios en papel, la revista iba a pasar luego a adjuntar también a sus páginas audio y vídeo poemas en un proceso que poco a poco iba a convertirla, ya en los 90, en más, bastante más, que una simple revista"</p></div><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n del pintor y poeta surrealista portugu&eacute;s Artur Manuel do Cruzeiro Seixas &ndash;fallecido en noviembre del pasado a&ntilde;o a punto de cumplir los cien a&ntilde;os de edad&ndash;que, organizada por el propulsor de la revista 'Men&uacute;-Cuaderos de Poes&iacute;a' Juan Carlos Valera, acaba de clausurarse en la Sala ACUA de la Universidad de Castilla La Mancha en Cuenca, ha vuelto a poner nuevamente de manifiesto la impagable y relevante labor como editor de este poeta y traductor conquense. 
    </p><p class="article-text">
        Montada a partir de los fondos de la colecci&oacute;n que la mencionada publicaci&oacute;n posee fruto de las numerosas colaboraciones conjuntas e intercambios entre Valera y&nbsp;el creador luso a lo largo de las m&aacute;s de tres d&eacute;cadas de intensa relaci&oacute;n, la muestra recog&iacute;a m&aacute;s de un centenar de cuadros de diferentes &eacute;pocas de Cruzeiro Seixas junto a objetos surrealistas de elaboraci&oacute;n conjunta, collages, manuscritos, revistas, cat&aacute;logos, libros-objeto &nbsp;y numerosas ediciones de bibliofilia de 'Men&uacute;' en las que el artista luso se med&iacute;a con algunos de los surrealistas m&aacute;s representativos del &uacute;ltimo tercio del pasado siglo como Eugenio Granell, Pierre Alechinsky, Edouard Jaguer o Jules Perahim entre otros, as&iacute; como una selecci&oacute;n de m&aacute;s de medio centenar de cartas ilustradas, algunas aut&eacute;nticas obras de arte, nacidas tambi&eacute;n de la profusa correspondencia que editor y artista fueron intercambiando. 
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                Dibujo de Cruseiro Seixas. Exposición Sala Acua                            </span>
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        Editor nada al uso, Juan Carlos Valera, tras haber coordinado a principios de los a&ntilde;os 80 de la pasada centuria el suplemento cultural&nbsp;'La Lib&eacute;lula' del semanario&nbsp;'La Gaceta Conquense',&nbsp;puso en marcha, hacia la mitad de la d&eacute;cada, en 1986, la primera etapa de 'Men&uacute;', puesta en la calle con el subt&iacute;tulo de&nbsp;&ldquo;Taller de ediciones-collagista y objetualista&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Editada en sus inicios en papel &ndash;aunque adjuntando ya elementos complementarios como separatas, cuadernillos o postales&ndash;la revista iba a pasar luego a adjuntar tambi&eacute;n a sus p&aacute;ginas audio y v&iacute;deo poemas en un proceso que poco a poco iba a convertirla, ya en los 90, en m&aacute;s, bastante m&aacute;s, que una simple revista: acogidas a su cabecera, Valera iba a publicar toda una serie de entregas en las que la poes&iacute;a experimental, la poes&iacute;a-objeto y la bibliofilia se iban a ir enriqueciendo &ndash;en una continuada labor donde es asimismo digna de resaltar &nbsp;la frecuente presencia para su manufacturaci&oacute;n de otro conquense, Juan Carlos Ladr&oacute;n de Guevara&ndash;con colaboraciones con artistas y escritores tan significativos del panorama literario-art&iacute;stico tanto nacional como internacional cual Rafael Alberti, Antonio Saura, Michel Houellebecq, Eugenio Granell<strong>,&nbsp;</strong>Cruzeiro Seixas<strong>,&nbsp;</strong>Milan Kundera<strong>,&nbsp;</strong>Casimiro de Brito, Catherine Millet, Rafael Canogar,&nbsp;Joan Brossa, Joaquim Ferrer,&nbsp;Jean-Clarence Lambert,&nbsp;Oscar Niemeyer,&nbsp;Ouka Leele o Fernando Arrabal, protagonista por cierto hace un par de a&ntilde;os, en 2019, de otra interesante muestra-escaparate de sus colaboraciones con la publicaci&oacute;n de Valera en la misma Sala ACUA que acaba de prestar marco a la de Cruzeiro Sexas, muestra en cuya inauguraci&oacute;n estuvo presente el escritor acompa&ntilde;ado por su esposa Luce e incluso trep&oacute; a la recreaci&oacute;n de su famosa Bicicleta Pataf&iacute;sica llevada a cabo por otro conquense, el escultor Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez G&oacute;mez. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Arrabal subido a la Bicicleta Patafísica / Sala Acua 2016                            </span>
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        Presentes en numerosas convocatorias art&iacute;stico-literarias dentro y fuera de nuestras fronteras nacionales, 'Men&uacute;' y Valera &ndash;que tuvieron especial presencia en la muy interesante exposici&oacute;n que, bajo el t&iacute;tulo de &ldquo;De Gr&aacute;fica y Libros&rdquo;, organiz&oacute; en 2016 la Real Academia Conquense de Artes y Letras repasando la larga y fecunda trayectoria de la edici&oacute;n art&iacute;stica en Cuenca&ndash; protagonizaron en 2006, dentro de las conmemoraciones organizadas con motivo de los cuarenta a&ntilde;os del fallecimiento de Andr&eacute; Breton, bajo el t&iacute;tulo de &ldquo;Os ossostamb&eacute;mtemfome&rdquo;, una exposici&oacute;n bibliogr&aacute;fica monogr&aacute;fica en la librer&iacute;a de alfarrabista de Miguel de Carvalho en Coimbra, buen ejemplo con su cat&aacute;logo de esa riqueza de contenidos que ha hecho de 'Men&uacute;' una publicaci&oacute;n de imprescindible referencia en el dibujo del panorama art&iacute;stico-literario contempor&aacute;neo de nuestro pa&iacute;s.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/menu-revista-literaria_132_8512608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Nov 2021 10:59:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Menú': mucho más que una revista literaria]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Del John S. Cook de Urbizu a los reales viajeros románticos por la España del siglo XIX en el libro 'Ciudades vistas y soñadas']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/john-s-cook-urbizu-reales-viajeros-romanticos-espana-siglo-xix-ciudades-vistas-sonadas-libro-miguel-jimenez-monteserin-santiago-torralba_132_7391336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3a899cd-d1e1-426d-ba17-1c40e31c7a0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del John S. Cook de Urbizu a los reales viajeros románticos por la España del siglo XIX en el libro &#039;Ciudades vistas y soñadas&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro de Miguel Jiménez Monteserín y Santiago Torralba repasa el ayer y el hoy de las poblaciones retratadas en sus escritos o en sus dibujos y grabados por esos viajeros que caminaron nuestro país “escudriñando minuciosos (…) cuanto impresionaba su ojo avizor”</p></div><p class="article-text">
        La &uacute;ltima propuesta f&iacute;mica de Enrique Urbizu, a la par largometraje al uso y miniserie televisiva en cinco episodios, utiliza, como un elemento m&aacute;s de su antiheroica westernizaci&oacute;n del bandolerismo en nuestro pa&iacute;s en los a&ntilde;os iniciales del siglo XIX, tanto en el propio proemio de la historia como en su conclusi&oacute;n, la figura hist&oacute;rica del viajero rom&aacute;ntico for&aacute;neo observador del complejo y convulso panorama hispano del inicio de esa centuria, una figuracorporeizada en el personaje del ficticio John S. Cook asimismo incorporado como personaje de la propia historia puesta en im&aacute;genes por el cineasta. 
    </p><p class="article-text">
        Me he permitido la licencia de partir de esta puntual referencia al ahora mismo de la oferta audiovisual a nuestro alcance para -dando de lado cualquier an&aacute;lisis del atractivo trabajo tanto f&iacute;lmico como metaling&uuml;&iacute;stico de su director tan espl&eacute;ndidamente analizado por ejemplo por Enric Albero-, tomar su existencia como ocasional pretexto de partida para desde ella saltar a la aparici&oacute;n a su vez, bien pocos d&iacute;as antes de la salida a escena del trabajo del cineasta, de un volumen, 'Ciudades vistas y so&ntilde;adas', editado por la Real Academia Conquense de Artes y Letras, en el que sus autores, el historiador Miguel Jim&eacute;nez Monteser&iacute;n y el fot&oacute;grafo Santiago Torralba Hernaiz, se acercan precisamente, tanto textual como ic&oacute;nicamente, a c&oacute;mo los paisajes y el propio paisanaje espa&ntilde;oles de esa &eacute;poca fueron captados y recogidos por esos viajeros llegados de fuera de nuestras fronteras en el curso de su inquisitivo ambular por nuestra geograf&iacute;a patria.
    </p><h3 class="article-text">Un ayer y un hoy m&aacute;s que distintos</h3><p class="article-text">
        En concreto el libro repasa, en sugestiva alianza de imagen y texto, el ayer y el hoy de las poblaciones retratadas en sus escritos o en sus dibujos y grabados por esos viajeros que, cual se&ntilde;ala en su texto introductorio Jim&eacute;nez Monteser&iacute;n, caminaron nuestro pa&iacute;s &ldquo;escudri&ntilde;ando minuciosos (&hellip;) cuanto impresionaba su ojo avizor&rdquo; y que, &ldquo;a caballo o en diligencia, sin equipaje apenas&rdquo; y&nbsp;sin que les arredraran &ldquo;los inclementes extremos del clima, el inseguro azar cotidiano de un pa&iacute;s de continuo inquieto por el &aacute;spero conflicto interno, la p&eacute;sima red viaria o la sordidez de los alojamientos&rdquo;fueron haciendo as&iacute; de alguna manera suyos&ldquo; en notas y bosquejos la enorme diversidad de los paisajes hispanos&rdquo;, unos parajes inmersos en una realidad social, como tambi&eacute;n se cuida de se&ntilde;alar Monteser&iacute;n &ldquo;por completo distinta de la actual&rdquo;, cual tambi&eacute;n, matiza de inmediato, era &ldquo;muy diferente de la nuestra la manera como la vieron y retrataron despu&eacute;s&rdquo; en sus realizaciones literarias o pl&aacute;sticas esos, cual se les ha llamado, &ldquo;curiosos impertinentes&rdquo;; unos curiosos impertinentes que &ldquo;iban al encuentro enso&ntilde;ado de los vestigios de un pasado legendario que en aquel tiempo se desmoronaba sin remedio en sus edificios se&ntilde;eros&rdquo; pero que &ldquo;tambi&eacute;n contemplaban unas gentes ensimismadas, inmersas en su aislamiento y atraso, a duras penas conscientes de c&oacute;mo el mundo social en torno se les ven&iacute;a abajo, abocados a la incertidumbre de unos encontrados proyectos pol&iacute;ticos que a la mayor&iacute;a resultaban bastante ajenos&rdquo;, en un mirar y posterior recrear un panorama en el que &ldquo;no atra&iacute;a menos a tales visitantes lo imaginado de las personas que lo pintoresco de su vivir y sus lugares y, en estos, el arte all&iacute; albergado en impares monumentos, cuyo decadente empaque remit&iacute;a con nostalgia a m&iacute;ticos tiempos idos no m&aacute;s bonancibles tampoco&rdquo;, en un hacer con el que, &ldquo;no faltos de opiniones preconcebidas&rdquo; y colmando &ldquo;sus retinas de los lugares y situaciones pintorescas que buscaron atentos&rdquo;, fueron configurando &ldquo;una intensa versi&oacute;n, literaria o visual, de las cosas de Espa&ntilde;a&rdquo;.
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                “Toledo” el Puente de Alcántara y el castillo de San Servando desde el sur                            </span>
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        Esas diferencias pero tambi&eacute;n las similitudes entre el ayer y el hoy quedan bien reflejadas en las p&aacute;ginas del volumen de Monteser&iacute;n y Torralba (que tiene su origen en las im&aacute;genes que bajo igual t&iacute;tulo conformaron la exposici&oacute;n en el Centro Cultural Aguirre de Cuenca que, en diciembre de 2015 y enero de 2016, ellos mismo organizaran) en las que, con una muy cuidada edici&oacute;n formal, se van contrastando fragmentos textuales y plasmaciones pl&aacute;sticas de autores tanto for&aacute;neos como hispanos de aquella &eacute;poca -Antonio Ponz, Alexandre de Laborde, Fran&ccedil;ois Ren&eacute; de Chateaubriand, Th&eacute;ophile Gautier, Jean-Fran&ccedil;ois Peyron, Mateo L&oacute;pez, Emile B&eacute;gin, Genaro P&eacute;rez de Villa-Amil, Gil Gonz&aacute;lez D&aacute;vila, Pablo Manuel Ortega, John Frederick Lewis, David Roberts, George Vivian, Thomas Roscoe o Richard Ford, a los que, para el caso concreto de Cuenca, se a&ntilde;aden aunque discrepen algo cronol&oacute;gicamente, los de Sebasti&aacute;n de Covarrubias Horozco, Baltasar Porre&ntilde;o o Juan Pablo M&aacute;rtir Rico- con las im&aacute;genes fotogr&aacute;ficas actuales realizadas por Santiago Torralba de esos mismos escenarios urbanos entonces narrados, dibujados o grabados: adem&aacute;s de la citada Cuenca, Burgos, Segovia, Madrid, Valencia, Toledo, Oca&ntilde;a, C&oacute;rdoba, Granada, Ronda, Sevilla, Carmona, Jerez de la Frontera y C&aacute;diz. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Portada de &#039;Ciudades vistas y soñadas&#039;                            </span>
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        En bipolar caleidoscopio de similitudes y diferencias el trabajo de Jim&eacute;nez Monteser&iacute;n y Torralba Hernaiz ofrece a sus lectores la posibilidad de comparar, desde su mirada de hoy, el resultado de la de aquellos visitantes que, partiendo de sus personales valores ideol&oacute;gicos y est&eacute;ticos, se iba a decantar, vuelvo a robarle la palabra al primero de los firmantes del libro, en unos testimonios, textuales o pl&aacute;sticos en los que &ldquo;lo cruel, lo sublime y lo grotesco se dar&iacute;an la mano, mostrando un peculiar mundo hispano tan imaginario como aut&eacute;ntico a la vez&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/john-s-cook-urbizu-reales-viajeros-romanticos-espana-siglo-xix-ciudades-vistas-sonadas-libro-miguel-jimenez-monteserin-santiago-torralba_132_7391336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Apr 2021 08:29:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del John S. Cook de Urbizu a los reales viajeros románticos por la España del siglo XIX en el libro 'Ciudades vistas y soñadas']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Historia,Literatura,Paisajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los enigmas de 'El Lazarillo de Tormes']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/enigmas-lazarillo-tormes_132_7287868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f790477-a1de-47e7-a8c6-ab909a1a7603_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los enigmas de &#039;El Lazarillo de Tormes&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Mariano Calvo apuesta por Juan de Valdés como autor de la novela</p></div><p class="article-text">
        La autor&iacute;a de 'El Lazarillo de Tormes', la obra &ldquo;pr&iacute;ncipe y cabeza de la novela picaresca&rdquo; cual en su d&iacute;a la calificara Marcelino Men&eacute;ndez Pelayo, ha sido siempre un enigma, uno de tantos en realidad cual en su gestaci&oacute;n e historia se dan. Y en busca de su soluci&oacute;n se ha barajado candidato tras candidato. Entre las apuestas m&aacute;s contempor&aacute;neas al respecto est&aacute; la que, a principios de la presente d&eacute;cada de los 2000, pon&iacute;a sobre el tablero la catedr&aacute;tica de Literatura espa&ntilde;ola de la Edad de Oro de la Universidad de BarcelonaRosa Navarro Dur&aacute;n argumentando, primero parcialmente en la revista &Iacute;nsula y luego m&aacute;s al completo en volumen publicado por la editorial Gredos (2004),su convicci&oacute;n de que -cual ya afirmara Joseph V. Ricapito en 1976- el libro habr&iacute;a sido fruto fecundo de la imaginaci&oacute;n y la pluma del humanista conquense Alfonso de Vald&eacute;s, secretario de cartas latinas del Emperador y autor de los Di&aacute;logos &ldquo;de las cosas ocurridas en Roma&rdquo; y &ldquo;de Mercurio y Car&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s recientementesin embargo, el escritor y periodista toledano Mariano Calvo ha venido a afirmar, en el estudio preliminar de la edici&oacute;n de la obra que -bajo el t&iacute;tulo de &ldquo;Lazarillo de Tormes. Una novela en busca de autor&rdquo;- ha publicado la editorial castellano-manchega Almud, su convencimiento de que esa autor&iacute;a corresponder&iacute;a en realidad no a Alfonso sino a otro Vald&eacute;s, a su hermano, Juan, firmante, por su parte, del bien conocido &ldquo;Di&aacute;logo de la lengua&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un libro &ldquo;todo problemas&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En las noventa y ocho p&aacute;ginas de ese estudio preliminar Mariano Calvo apoya su personal contribuci&oacute;n al debate sobre la autor&iacute;a de la obra en dos principales l&iacute;neas de prueba -&ldquo;el hallazgo en el t&iacute;tulo de la novela de un elaborado acr&oacute;stico con el nombre del autor, y la vinculaci&oacute;n de Juan de Vald&eacute;s con los editores Miguel de Egu&iacute;a, Juan de Brocar y Atanasio Salcedo, a trav&eacute;s de los cuales puede reconstruirse muy razonablemente el proceso de edici&oacute;n del Lazarillo&rdquo;-, desarrollando una argumentaci&oacute;n que junto a esa afirmaci&oacute;n principal de Juan de Vald&eacute;s como autor oculto del librose extiende tambi&eacute;n a razonadas consideraciones sobre otras de las muchas inc&oacute;gnitas que asimismo planean sobre sus p&aacute;ginas -por ejemplo cuando se escribi&oacute; o d&oacute;nde o en qu&eacute; a&ntilde;o vio la luz la primera de sus ediciones- inc&oacute;gnitas nunca del todo definitivamente desveladas que le har&iacute;an hablar del &ldquo;Lazarillo&rdquo; a V&iacute;ctor Garc&iacute;a de la Concha (como recuerda en su texto el propio Calvo) como de &ldquo;un libro todo problemas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de un total de siete apartados o cap&iacute;tulos tras la introducci&oacute;n inicial Calvo va a ir analizando sucesivamente:la condici&oacute;n del protagonista de la novela contrastando su figura, con sus similitudes pero tambi&eacute;n con sus sensibles diferencias con cuantos &ldquo;picaros&rdquo; iban a sucederle en las letras hispanas; el origen del propio g&eacute;nero picaresco -que &eacute;l califica como subg&eacute;nero- subrayando como la aparici&oacute;n del &ldquo;Lazarillo&rdquo; marcar&iacute;a el inicio de un tipo de novela donde &ldquo;los desheredados del mundo alcanzan por primera vez un papel de estrellato literario&rdquo;; el repaso a las principales inc&oacute;gnitasde la obra y los subsiguientes debates sobre ellos; el relativo toledanismo de sus p&aacute;ginas; las propias caracter&iacute;sticas urbanas de la ciudad donde mayoritariamente se enmarcan las andanzas de su protagonista, la Toledo de comienzos del siglo XVI; esos escenarios toledanos de la acci&oacute;n de la novela y, finalmente, su personal pesquisa de la identidad de su autor.
    </p><h3 class="article-text">Candidato a candidato</h3><p class="article-text">
        Calvo inicia esa pesquisa revisando de entre tantas hip&oacute;tesis propuestas a lo largo del tiempo a la autor&iacute;a de la novela -m&aacute;s de una veintena, alguna, por cierto, asaz pintoresca- las a su juicio m&aacute;s fundamentadas, las de Fray Juan de Ortega, Diego Hurtado de Mendoza, Lope de Rueda, Sebasti&aacute;n de Orozco y Alfonso de Vald&eacute;s, a las que a&ntilde;ade la por el sustentada, la de Juan de Vald&eacute;s, revisando con detenimientos las razones aducidas por sus proponentes y analizando sus pros y sus contras mediante precisiones tanto documentales como cronol&oacute;gicas, ling&uuml;&iacute;sticas y estil&iacute;sticas en un proceso que le lleva, cual a la profesora Navarro Dur&aacute;n, &nbsp;hasta los hermanos Vald&eacute;s, Alfonso y Juan, para sin embargo, tras cuidarse de precisar c&oacute;mo &ldquo;m&aacute;s all&aacute; del debate filol&oacute;gico, es un hecho que los hermanos Vald&eacute;s cumplen a la perfecci&oacute;n con los requisitos de tiempo y de lugar para constituirse en serios aspirantes a la titularidad del Lazarillo&rdquo;, inclinarse, en contra de la antes aludida postura de esa investigadora, a considerar que a quien habr&iacute;a que atribuir esa autor&iacute;a ser&iacute;a al segundo de ellos, a Juan, al autor del &ldquo;Di&aacute;logo de la lengua&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una identidad que ya qued&oacute; dicho que Mariano Calvo indica que habr&iacute;a que atribuir a Juan de Vald&eacute;s en opini&oacute;n que apoya mediante argumentos que van desde la consideraci&oacute;n de que el propio t&iacute;tulo de la obra esconder&iacute;a un elaborado acr&oacute;stico escondido en los dos escandidos endecas&iacute;labos que lo conforman como un d&iacute;stico en cuyos extremos se leen dos ternas de letras: &ldquo;LAV&rdquo; / &ldquo;DES&rdquo; = &ldquo;VALD&Eacute;S&rdquo; -un acr&oacute;stico tambi&eacute;n analizado en su d&iacute;a por Navarro- hasta el an&aacute;lisis de lo que denomina &ldquo;el sentido profundo de la obra&rdquo;, pasando por el repaso a la propia biograf&iacute;a de Juan de Vald&eacute;s y dentro de ella a su relaci&oacute;n con el duque de Escalona yal posible momento temporal de la redacci&oacute;n de la novela durante la estancia de ambos hermanos en Toledo, en un detenido estudio que incluye asimismo la condici&oacute;n inicial epistolar del texto lazarillescoaunque para su publicaci&oacute;n sus editores lo fragmentaran para adaptarlo, con sus siete tratados, a un formato de novela convencional, y, un punto tambi&eacute;n esencial en su argumentaci&oacute;n en favor de Juan de Vald&eacute;s, el repaso -cual anteriormente qued&oacute; indicado- a los editores de los que se ha hablado al respecto de su aparici&oacute;n: Miguel de Egu&iacute;a, del que afirma que nunca lleg&oacute; a emprender su publicaci&oacute;n, Juan de Brocar, que ser&iacute;a el responsable de los expurgos que luego dar&iacute;an lugar a lo que se conoce como &ldquo;interpolaciones de Alcal&aacute;&rdquo; y Atanasio Salcedo que acometi&oacute; la segunda edici&oacute;n aument&aacute;ndola con los textos expurgados por su antecesor. Tambi&eacute;n entra en el debate tanto sobre la fecha probable de su redacci&oacute;n como la de la primera aparici&oacute;n de la obra.
    </p><h3 class="article-text">Una interesante aportaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Todo ello lleva a Calvo, en una m&aacute;s que interesante y documentada aportaci&oacute;n al plural debate de la autor&iacute;a de la novela, a defender su propuesta de Juan de Vald&eacute;s como su autor &uacute;nico &ldquo;tomando en consideraci&oacute;n no s&oacute;lo los aspectos filol&oacute;gicos sino especialmente el marco contextual y los datos de su biograf&iacute;a, ajustados, como los de ning&uacute;n otro candidato con el perfil del autor an&oacute;nimo&rdquo;. Eso s&iacute;, antes de dar ya paso, concluida su argumentaci&oacute;n, a la propia obra para la que ha escogido un texto que toma como referencia las cuatro primeras ediciones conocidas -las de Burgos, Alcal&aacute;, Amberes y Medida del Campo- y que, como norma general, actualiza la puntuaci&oacute;n y la ortograf&iacute;a en aras a una mejor comprensi&oacute;n por el lector moderno, se cuida, prudente, de puntualizar: &ldquo;Aun declarando nuestra opini&oacute;n favorable a la autor&iacute;a de Juan de Vald&eacute;s, hemos de admitir que sigue faltando esa prueba concluyente que proporcione certidumbre por encima de toda discusi&oacute;n&rdquo;,quedando no obstante en la confianza de que &ldquo;la perseverante labor de los investigadores, sumada a la contribuci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as, auguran resultados positivos en un futuro m&aacute;s bien cercano&rdquo;. Una afirmaci&oacute;n que, entrando a su vez en el juego literario, le hace dejar tambi&eacute;n negro sobre blanco que sin embargo, en tanto que su autor&iacute;a siga siendo un misterio, ello tampoco le viene nada mal al libro ya que &ldquo;ya se sabe que el misterio en el arte es con frecuencia un factor que suma m&aacute;s que resta&rdquo;. El volumen, publicado, cual se ya se se&ntilde;al&oacute;, por Almud, cuenta con la aportaci&oacute;n de Mari Luz Gonz&aacute;lez Canales en la documentaci&oacute;n y la bibliograf&iacute;a y como pr&oacute;logo ic&oacute;nico a la propia obrareproduce diversas portadasde sus distintas ediciones, a la par que incluye, al hilo ya del propio texto,encabezando cada uno de los Tratados que lo conforman, una serie de ilustraciones del&nbsp;acuarelista, dibujante, grabador, escritor y coleccionista franc&eacute;s Maurice Leloir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/enigmas-lazarillo-tormes_132_7287868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Mar 2021 09:33:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los enigmas de 'El Lazarillo de Tormes']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Mercedes: la tierra gritó en sus manos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/pedro-mercedes-tierra-grito-manos_132_7215702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf9b572e-5905-4637-b4e2-47204eecae15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro Mercedes: la tierra gritó en sus manos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Esas manos domeñadoras de volúmenes y sueños, que conseguían el milagro, el imposible, de transmutar la forma en sentimiento, el trazo en gesto, el rasgo en sueño"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Los ángeles con los que sueñas, Pedro Mercedes,
son los celestes cipreses de fuego que montan guardia
alrededor de tu barro y de tus manos para que Cuenca viva;
toro, pez en el universo de las formas puras…” </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carmen Conde</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La reciente inauguraci&oacute;n del que fuera el tradicional alfar en Cuenca capital de Pedro Mercedes remodelado &ndash;respetando sus elementos arquitect&oacute;nicos y ornamentales, incluidos sus hornos del siglo XVI&ndash; como espacio muse&iacute;stico y peque&ntilde;o centro cultural, bien puede ser ocasi&oacute;n propicia para, echando la vista atr&aacute;s, repasar siquiera someramente la personal&iacute;sima figura y obra de quien, un feliz d&iacute;a, mut&oacute; su hasta ese momento condici&oacute;n de experto artesano por, en cualitativo salto, la de indudable creador art&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Menos de doce a&ntilde;os ten&iacute;a nuestro protagonista cuando, el 24 de abril de 1933 &ndash;siempre gust&oacute; de evocar con precisi&oacute;n la fecha&ndash; toc&oacute; por vez primera el barro; un barro a cuyo encuentro le hab&iacute;an conducido la pronta muerte de su padre y el posterior casamiento de su madre con el alfarero Florentino Merchante &ndash;a quien siempre llamar&iacute;a &ldquo;t&iacute;o&rdquo;&ndash; y quiz&aacute; tambi&eacute;n, en alguna medida, sus problemas escolares con tal cual conjugaci&oacute;n verbal; mas fuese como fuese, de inmediato iba a surgir el chispazo, el enamoramiento, el comienzo de una comuni&oacute;n jam&aacute;s ya interrumpida con una labor que si bien iba a comenzar por los habituales senderos del c&aacute;ntaro, el botijo, los tubos para fuentes o los orde&ntilde;adores para ovejas que le servir&iacute;an para llegar a dominar el oficio, bien pronto iban a dar un salto sustantivo. Y lo iban a dar porque las manos de Pedro no estaban satisfechas con aquellos productos; sab&iacute;an que pod&iacute;an hacer m&aacute;s, mucho m&aacute;s que repetir, aunque fuera con perfecci&oacute;n, las tradicionales formas y por ello, tras quedarse tal vez un instante detenidas en una &uacute;ltima duda, en un postrer reparo ante lo ignoto, rompieron, audaces, la frontera y avanzaron, repletas de preguntas pero anhelantes, en pos de la aventura para, acariciando de afanes la h&uacute;meda materia, ahormar espacios, concretizar visiones, al tiempo buscando y encontrando; dando siempre y, por ello, recibiendo. 
    </p><p class="article-text">
        Unas manos que terminar&iacute;an por descubrir tambi&eacute;n, dando un paso m&aacute;s, la a&ntilde;adida belleza de todo un mundo de estilizadas decoraciones que vendr&iacute;a a asomarse a sus platos de t&iacute;mbrico resonar met&aacute;lico, a su galardonada perdiz roja, a sus jarras-aves, a sus tan queridos toros, a tantas y tantas piezas, tantos y tantos hallazgos nacidos al calor de una fantas&iacute;a aliada a la destreza y a una sabidur&iacute;a t&eacute;cnica cada vez mayor, cada vez m&aacute;s prodigiosa, capaz de aunar tradici&oacute;n e invenci&oacute;n, del ba&ntilde;o y el &ldquo;bordao&rdquo; a su tan caracter&iacute;stica utilizaci&oacute;n del clavo o la navaja en su personal&iacute;simo &ldquo;raspado&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pedro Mercedes trabajando en su alfar                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Las manos de Pedro Mercedes&hellip; esas manos dome&ntilde;adoras de vol&uacute;menes y sue&ntilde;os, que consegu&iacute;an el milagro, el imposible, de transmutar la forma en sentimiento, el trazo en gesto, el rasgo en sue&ntilde;o, en un entregado hacer en que arcilla y barro &ndash;a m&iacute; me lo dijo en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n&ndash; le hac&iacute;an&hellip; ni m&aacute;s ni menos que feliz. Ese barro y esa arcilla, para los dem&aacute;s materia inerte, en donde &eacute;l, sin embargo, augur clarividente, ve&iacute;a ya de principio formas, formas que le hablaban <em>&ldquo;porque la tierra&rdquo;</em>, cual dir&iacute;a tantas veces, cual a m&iacute; tambi&eacute;n me dijera aquel d&iacute;a en que, micr&oacute;fono de por medio, me asom&eacute;, en mi primera entrevista con &eacute;l, a su m&aacute;gico personal universo, <em>&ldquo;grita entre tus manos mientras la est&aacute;s moldeando, grita y te habla si sabes o&iacute;rla&rdquo;</em>. Formas prestas a volar por la gracia de sus manos &ndash;c&oacute;mo no seguir refiri&eacute;ndome a ellas&ndash;, esas manos que a&uacute;n recuerdo movi&eacute;ndose al par de su verbo, pleno de entusiasmo, como amasando, en c&aacute;lida caricia, el propio aire. 
    </p><p class="article-text">
        Esas manos creadoras de vol&uacute;menes e im&aacute;genes en un &ldquo;lev&aacute;ntate y anda&rdquo; del que pronto aprendi&oacute; a leer la partitura y desde ella a entonar la melod&iacute;a necesaria para conseguir que <em>&ldquo;su duende&rdquo;</em>, cual lo nombraba, acudiera, obediente, a su mandato, para hacer que sus dedos modelaran la materia hasta dotarla de alma acotando su esp&iacute;ritu en silbo feraz y vivo, y para dotar de acierto al clavo o la navaja en su taumat&uacute;rgico crear los v&iacute;vidos escorzos de las figuras con que un d&iacute;a decidiera ornar sus realizaciones transmutando la muda cocida arcilla en f&eacute;rtil lengua viva. Un Pedro que tambi&eacute;n contaba a cuantos a &eacute;l nos acerc&aacute;bamos para intentar adentrarnos, siquiera un poco, en su taumat&uacute;rgico hacer de genio y de demiurgo, c&oacute;mo le palpitaba el coraz&oacute;n &ndash;su coraz&oacute;n inmenso, abierto a todo y a todos&ndash; cada vez que se dispon&iacute;a a retirar los cascos de la boca del horno para llevar a cabo la cata que le indicara si pod&iacute;a darse ya por buena la cochura, en un estremecerse de dentro a fuera en el momento mismo de iniciar la maniobra confirmadora del nuevo prodigio. 
    </p><p class="article-text">
        Ese prodigio decantado en realizaciones nacidas de un barro m&aacute;s sutil que el propio barro, nacidas del barro inmarcesible de los sue&ntilde;os, por gracia de aquellas sus manos que, ahuecadas de aire y luz pero, sobre todo, de amor y de destino, consegu&iacute;an extraerlas del feraz universo de su imaginaci&oacute;n y volcarlas, para admiraci&oacute;n y gozo de todos, ante la siempre alerta esperanza de belleza de nuestros ojos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/pedro-mercedes-tierra-grito-manos_132_7215702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Feb 2021 17:02:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Mercedes: la tierra gritó en sus manos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artistas]]></media:keywords>
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