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    <title><![CDATA[elDiario.es - Coco Wiener]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/coco-wiener/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Coco Wiener]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Este es el momento de mi vida en que me violan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/momento-vida-violan_129_8809511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff880467-f7fb-4a4f-afaa-dee03b2079b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este es el momento de mi vida en que me violan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Soy solo yo o todas sentimos que hasta es estadísticamente imposible que no suframos esto una vez en nuestras vidas? ¿Nos hemos preparado todas para lo inevitable? ¿Hemos poco a poco dejado de reaccionar con gritos ahogados a historias de agresión a adolescentes?</p></div><p class="article-text">
        No hay nada peor que la polic&iacute;a para un adolescente. Siempre estamos huyendo de sus garras, siempre fingimos que actuamos de forma natural pero vivimos observados, perseguidos, registrados. La polic&iacute;a es capaz de joderte los planes del finde. Encontrarte con la polic&iacute;a es peor que tener un examen el lunes, es peor que no ligar. Pero la verdad es que el otro d&iacute;a, en una fiesta en un lugar abandonado lejos del centro y con una sola puerta de acceso, rodeada de mis amigas, me di cuenta de que para una chica de 15 a&ntilde;os s&iacute; hay algo peor que un polic&iacute;a: de pronto parec&iacute;amos ser la fantas&iacute;a de cualquier poli deseando pillar a menores bebiendo pero en lo &uacute;nico que pod&iacute;a pensar es en que preferir&iacute;a mil veces que en esa oscuridad sin salida entrase un polic&iacute;a que un hombre turbio.
    </p><p class="article-text">
        Si hay algo que a las chicas de 15 a&ntilde;os nos da m&aacute;s miedo que la polic&iacute;a es un hombre. En fiestas, en parques p&uacute;blicos, en espacios abiertos o lugares abandonados, da igual, a nosotras nos preocupan m&aacute;s los agresores machistas que la pasma, aunque a veces sean lo mismo. La verdad es que prefiero que me arresten a que venga mi violador. Prefiero que mis padres se enteren de todo lo que hac&iacute;a a sus espaldas y que les multen y les quiten mi custodia a encontrarme a cualquier hombre dispuesto a hacerme da&ntilde;o. Cuando lo dije, todas mis amigas estuvieron de acuerdo conmigo. &iquest;Por qu&eacute; el peligro de la polic&iacute;a pierde relevancia al compararlo con el peligro que constituyen los pibes?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso en Kim Kardashian. No por su sexualizaci&oacute;n como &iacute;cono ni nada, sino por una entrevista que dio cuando sufri&oacute; un robo. Ella dijo que en ese instante solo pens&oacute;: &ldquo;Esto es, este es el momento. Este es el momento de mi vida en el que me violan&rdquo;. Todos los comentarios al v&iacute;deo estaban repletos de mujeres compartiendo ese sentimiento: &ldquo;S&iacute;, eso es algo que hemos pensado todas en alg&uacute;n momento de nuestras vidas&rsquo;. Y es verdad. Estamos en un momento en el que se han normalizado tanto la violaci&oacute;n, el abuso y las agresiones sexuales, sobre todo para chicas j&oacute;venes, que ya asumimos que por lo menos una vez en la vida nos va a pasar, y no hay otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Soy solo yo o todas sentimos que hasta es estad&iacute;sticamente imposible que no suframos esto una vez en nuestras vidas? &iquest;Nos hemos preparado todas para lo inevitable? &iquest;Hemos poco a poco dejado de reaccionar con gritos ahogados a historias de agresi&oacute;n a adolescentes? &iquest;Hemos empezado a conocer a cada vez menos chicas que nunca hayan sufrido acoso, abuso, violaci&oacute;n? Eso me hizo recordar al machito de mi clase al que humill&eacute; escupi&eacute;ndole a la cara despu&eacute;s de que abusara de mi amiga. En c&oacute;mo la &uacute;nica manera de neutralizar a un macho es degradarlo y avergonzarlo delante de otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vivimos la &eacute;poca de la <em>cancel culture. </em>Cada d&iacute;a se cancela a raperos por ped&oacute;filos o violadores en Twitter porque a un influencer le apetece. Como si no lo supi&eacute;ramos desde el 2015. Y desde el MeToo siempre hay hasta trends de tiktoks donde se comparten experiencias de abusos. Y ahora m&aacute;s que nunca, la cara e Instagram de tu agresor. Hoy se puede echar a violadores de espacios. Yo he visto a hombres ser desterrados de &aacute;reas espec&iacute;ficas de la ciudad, expuestos en cuentas de cotilleo, denunciados, borrados de todos sus c&iacute;rculos. Pero &iquest;y qu&eacute; pasa con los dem&aacute;s, con los que no son cantantes ni actores?&nbsp; &iquest;Qu&eacute; pasa con nuestros amigos? Es &ldquo;yo te creo&rdquo; hasta que el v&iacute;nculo o fanatismo por esa persona supera tu credibilidad como v&iacute;ctima.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La credibilidad, por cierto, es otra de las grandes movidas en la adolescencia. No nos creen. Nadie. No nos creen nada. No solo lidiamos con las obvias incredulidades de los adultos: c&oacute;mo suponen que exageramos todo en nuestras cabecitas, c&oacute;mo a lo mejor nos hemos imaginado algo que no fue del todo as&iacute;, c&oacute;mo hay que ver los dos lados de la historia. Blablabla. Nuestra falta de credibilidad, adem&aacute;s, se complica por, ya saben, el alcohol y las drogas, punto muy relevante a nuestra edad. En Espa&ntilde;a, el consumo de esas cosas comienza a los 14 a&ntilde;os en promedio, y cada generaci&oacute;n comienza antes. Normalmente es un consumo excesivo y s&iacute;, son momentos donde pueden ocurrir agresiones m&aacute;s f&aacute;cilmente. &iquest;Cu&aacute;ntas chicas se tienen que levantar al d&iacute;a siguiente a cuestionarse a s&iacute; mismas, solo para que los dem&aacute;s no lo hagan?: &ldquo;No, no, solo me arrepiento de haber hecho algo que no har&iacute;a sobria, pero no fue abuso ni nada de eso&rdquo;. &ldquo;No no, no me acuerdo de mucho, pero seguro que no pas&oacute; nada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que en el sistema el consumo de alcohol y sustancias es solo un arma m&aacute;s que la misoginia puede usar contra nosotras, para manipular narrativas, achac&aacute;ndonos la responsabilidad por sus acciones. Y esto se sabe desde siempre. El alcohol es lo que les justifica a ellos, y lo que nos condena a nosotras. Cuando toda la vida social se basa precisamente en el consumo de esas sustancias, &iquest;se lo contar&aacute;s a tus padres cuando sientas que a partir del cuarto vaso de vodka ya empez&oacute; a ser m&aacute;s tu culpa que la suya?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esperan que cumplamos la construcci&oacute;n de &lsquo;la violaci&oacute;n so&ntilde;ada&rsquo;, una en la que somos inocentes porque no hemos bebido. En la que gritamos y golpeamos a nuestro violador sin importar lo que nos pueda hacer de vuelta. En la que m&aacute;gicamente nuestro m&oacute;vil puede hacer grabaciones de audio y v&iacute;deo, y capturarlo todo mientras ocurre. Y en la que hay por lo menos 20 testigos de c&oacute;mo nos violaban. Ya. Cuando era peque&ntilde;a pensaba que las violaciones eran eso que se les hace a las ni&ntilde;as de 10 a&ntilde;os y que sale en las noticias. Qu&eacute; locura. Ahora s&eacute; que nos pasa a todas.
    </p><p class="article-text">
        La violencia es sist&eacute;mica tambi&eacute;n en c&oacute;mo vemos nuestras relaciones como chicas j&oacute;venes. En c&oacute;mo creemos que tenemos que conseguir el afecto o el respeto de los hombres. En lo que creemos que estamos obligadas a hacer una vez dentro de una relaci&oacute;n. Las din&aacute;micas que adquirimos ah&iacute;. Y la manera en la que nos relacionamos con el sexo, desde las primeras veces que lo experimentamos. Si le a&ntilde;ades las im&aacute;genes que se ven ahora en el porno mainstream y que algunos creen que es el sexo de verdad; la mala informaci&oacute;n sobre lo que es el consentimiento. Y cada d&iacute;a m&aacute;s fetiches y m&aacute;s raros. Me parece incre&iacute;ble pero me asusta la idea de que dejemos de diferenciar bdsm de agresi&oacute;n machista, y <em>roleplay</em> de violaci&oacute;n. Que parece que haya dejado de importarnos la edad del consentimiento y todo lo que implica. Con la gilipollez de <em>Love is Love</em>, los ped&oacute;filos se est&aacute;n lucrando, os lo juro. Es hora de nuevos himnos, por favor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He querido con este art&iacute;culo hablar de los millones de puntos que unen violencia machista y adolescencia. Quer&iacute;a escribir sobre c&oacute;mo procesamos y vivimos esa violencia siendo menores de una generaci&oacute;n que experimenta cosas m&aacute;s fuertes y m&aacute;s r&aacute;pido que cualquier otra jam&aacute;s. Y lo hice sinceramente porque a veces siento que los adultos subestiman todo lo que experimentamos en el d&iacute;a a d&iacute;a, toda la informaci&oacute;n que absorbemos y todo por lo que tenemos que pasar. Se nos ha forzado a una madurez prematura y estamos viviendo la violencia machista de una manera singular y extrema. Ten&eacute;is que saberlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Coco Wiener]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/momento-vida-violan_129_8809511.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Mar 2022 05:01:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Este es el momento de mi vida en que me violan]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Fluoxetina no incomoda, las hormonas sí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fluoxetina-no-incomoda-hormonas-si_129_8095370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1c5c796-a67b-48e0-aa95-f724dd0a3d84_16-9-discover-aspect-ratio_default_1023310.jpg" width="4084" height="2297" alt="La Fluoxetina no incomoda, las hormonas sí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vox nos dice que vamos en contra de la biología. Carmen Calvo nos llama "un tema delicado". Nos dicen que somos "demasiado jóvenes" para conocernos a nosotres mismes. Nos llaman "moda". Se burlan de nuestra identidad no binaria y de nuestro lenguaje inclusivo</p><p class="subtitle">Qué hay más allá de la autodeterminación de género en la ley trans y LGTBI y qué se ha quedado por el camino</p></div><p class="article-text">
        En medio de la pol&eacute;mica por la Ley Trans que el martes aprob&oacute; el Consejo de Ministros, los menores queer no hemos pasado por alto que las personas transexcluyentes hoy se aferran&nbsp;a un argumento con el que consiguen una gran repercusi&oacute;n social: su preocupaci&oacute;n por los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as, ni&ntilde;es y adolescentes, en teor&iacute;a el lado m&aacute;s vulnerable de la sociedad. Ante nuestra sorpresa un grupo de extremistas quiere posicionarse como &ldquo;las defensoras de la infancia&rdquo; atac&aacute;ndonos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevo viviendo &ldquo;lo trans&rdquo; desde que ten&iacute;a diez a&ntilde;os. Se podr&iacute;a decir que vivo en una peque&ntilde;a utop&iacute;a en la que nos preguntamos los pronombres antes de los nombres; somos todes g&eacute;nero fluido y bisexuales, y esos pronombres los coleccionamos como cromos de Pokemon: she/they, it/its, they/he. Identidades nuevas que ponen nerviosos a muchos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No mutilen a los ni&ntilde;os&rdquo; escriben en art&iacute;culos y libros dise&ntilde;ados para instigar y provocar miedo. Tengo m&aacute;s amigos trans que toman antidepresivos que amigos que toman testosterona. Porque la Fluoxetina no incomoda a los padres, tampoco al Estado, cuando se trata de lidiar con la disforia en adolescentes, pero las hormonas, s&iacute;. La lucha para evitarnos a los adolescentes las transiciones hormonales y quir&uacute;rgicas solo se traduce en m&aacute;s disforia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Crec&iacute; con mi mejor amigo, crecimos les dos para convertirnos en adolescentes no binaries. &Eacute;l de mi g&eacute;nero y yo g&eacute;nero fluido. Yo nunca tuve disforia ni conflicto al salir del armario con mis padres poliamorosos, pero su experiencia fue distinta a la m&iacute;a. Perdi&oacute; toda relaci&oacute;n con su padre por qui&eacute;n es, se neg&oacute; a aceptarle. Muchos padres y madres de familia tambi&eacute;n reaccionan as&iacute; despu&eacute;s de escuchar todas las manipuladoras advertencias que se vierten en los medios. A los tr&aacute;nsfobos no les importa la familia como pretenden, defienden un solo tipo de familia. Y su transfobia arruina millones de otras convivencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro amigo m&iacute;o es discriminado por su madre y su padre. Fue s&uacute;per dif&iacute;cil para &eacute;l salir del armario y despu&eacute;s de todos los insultos y el tiempo pasado, cada vez que se atreve a llevar falda o ser m&iacute;nimamente &ldquo;femenino&rdquo; toda su identidad es cuestionada de nuevo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi instituto es conocido por ser bastante progresista, &ldquo;trans friendly&rdquo;, digamos. Es la raz&oacute;n por la que decid&iacute; ir. Hace dos a&ntilde;os sal&iacute; del armario en el centro y comenc&eacute; con el cambio de nombre y todo lo dem&aacute;s. El proceso no fue complicado, el nombre estaba cambiado en las listas, mi carnet, pero no en las mentes de mis compa&ntilde;eros y profesores. Cada vez que se equivocan en alto convulsiono un poco por dentro, os lo juro.&nbsp;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os he aprendido m&aacute;s de sonre&iacute;r y asentir ante equivocaciones que en toda mi vida. En otros momentos he tenido que aprender a interrumpir una clase para corregir a mis propios profesores con todo el aula mir&aacute;ndome: perder el miedo a &ldquo;ser borde&rdquo; por defenderme a m&iacute; misme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi instituto superguay hay profesores abiertamente homosexuales, cada curso me tocan por lo menos dos lesbianas o gays. Siempre me los encuentro en la mani del Orgullo. Pero nunca una mujer trans me ha ense&ntilde;ado gram&aacute;tica, nunca una persona ag&eacute;nero me ha ense&ntilde;ado biolog&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo se supone que debo aprender del mundo si nadie me ense&ntilde;a las cosas desde mi punto de vista, desde experiencias compartidas?
    </p><p class="article-text">
        Lo queer ya no es solo adulto, es adolescente e infantil tambi&eacute;n. Y empiezan a salir libros como &ldquo;Un da&ntilde;o irreversible&rdquo; de Abigail Shrier. Debo decir que al ver el video del youtuber Un T&iacute;o Blanco Hetero sobre ello, puse tanto los ojos en blanco que pens&eacute; que me iba a quedar ciega. Entre sus premisas ya bien difundidas por los colectivos transf&oacute;bicos, y entre una inmensa cantidad de barbaridades intelectualizadas, hay algo que me llam&oacute; la atenci&oacute;n. Y por eso pens&eacute; que yo ten&iacute;a derecho a hablar de ello dado que soy una de las, como dice la autora, &ldquo;hijas seducidas por la locura transg&eacute;nero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Me hizo mucha gracia saber que toda la idea de su libro sali&oacute; de su gran sorpresa al descubrir que un grupo de amigas sal&iacute;an del armario como trans casi a la vez. Mis grupos de amigos est&aacute;n todos exclusivamente compuestos por personas Lgtb, por ejemplo, y es habitual que la gente trans habite en grupos de gente trans no mixtos. &iquest;Qu&eacute; tiene de raro? Como si no fuera habitual que al salir alguien del armario en grupo poco a poco todos los dem&aacute;s lo siguieran no por imitarlo, por contagio o alguna cosa siniestra, sino por haber perdido el miedo juntos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entra aqu&iacute; el &ldquo;adultocentrismo&rdquo;, la mentalidad de los adultos imponi&eacute;ndose sobre los asuntos de adolescentes en pr&aacute;cticamente cualquier &aacute;mbito: la ni&ntilde;a no sabe, la ni&ntilde;a est&aacute; imitando a sus amigos, la ni&ntilde;a lo vio en Netflix, la ni&ntilde;a no es capaz de saber nada sobre ella misma, la ni&ntilde;a piensa que sabe pero no es as&iacute;. Nos intentan proteger de nosotres mismes, en realidad protegi&eacute;ndose a ellos de la incomodidad que les causamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la ni&ntilde;a s&iacute; sabe y en realidad es la &uacute;nica capaz de saber sobre elle misme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vox nos dice que vamos en contra de la biolog&iacute;a. Carmen Calvo nos llama &ldquo;un tema delicado&rdquo;. Nos dicen que somos &ldquo;demasiado j&oacute;venes&rdquo; para conocernos a nosotres mismes. Nos llaman &ldquo;moda&rdquo;. Se burlan de nuestra identidad no binaria y de nuestro lenguaje inclusivo. Los machitos banalizan el neutro. Ayuso dice que las agresiones hom&oacute;fobas son &ldquo;casos puntuales&rdquo; y no una agresi&oacute;n sistem&aacute;tica. Hasta la Kim Kardashian ha usado &ldquo;maric&oacute;n&rdquo; como insulto. Nos convertimos en motivo de debate antes que personas. Antes que ni&ntilde;es.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tenemos Ley trans pero tambi&eacute;n la conciencia de que esa ley no cambiar&aacute; mucho para chiques trans migrantes y trans no binaries. Y que necesitamos m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Coco Wiener]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fluoxetina-no-incomoda-hormonas-si_129_8095370.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jul 2021 04:00:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley trans]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Relato de adolescente entre el confinamiento y la vuelta a clase: de educarnos con TikTok a un infierno de restricciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/relato-adolescente-confinamiento-vuelta-clase-educarnos-tiktok-infierno-restricciones_1_6216126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e4a1643-53ad-4e63-b09f-624b5742a598_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Relato de adolescente entre el confinamiento y la vuelta a clase: de educarnos con TikTok a un infierno de restricciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Varios tíos de dos metros, con sus voces testosterónicas, harán bromas y no querrán ponerse las mascarillas. Si en ese momento alguien ha de darles un escarmiento y ese alguien soy yo, tampoco habría problema</p></div><p class="article-text">
        Cuando empez&oacute; la cuarentena en marzo nos dejaron solos con nuestros pensamientos.
    </p><p class="article-text">
        Eso te hace afrontar qui&eacute;n eres, sobre todo si eres un adolescente depresivo, como todos. Fue como un experimento social. Encerrados en nuestras habitaciones durante meses y sin la presi&oacute;n social del instituto. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando no ves a 30 personas iguales, insistiendo en que seas como ellos, todos los d&iacute;as? &iquest;Qu&eacute; pasa cuando te deja de importar?
    </p><p class="article-text">
        Creo que al llegar al punto &aacute;lgido, todos recurrimos a TikTok. TikTok tiene 800 millones de usuarios activos al mes, y para finales de febrero lleg&oacute; a los 2.000 millones de descargas. Corrimos hacia esa aplicaci&oacute;n porque la desesperaci&oacute;n nos vuelve salvajes, y esa app es para la Generaci&oacute;n Z como un fest&iacute;n de carne para leones hambrientos. 
    </p><p class="article-text">
        Y ahora, de pronto, tenemos que volver a nuestras escuelas ordinarias.
    </p><p class="article-text">
        Me acaban de enviar un documento de nueve p&aacute;ginas. Si eso os parece preocupante, esperad a saber lo que eran. Nueve p&aacute;ginas de medidas, reglas y restricciones para este a&ntilde;o en la escuela secundaria. Reuniones y fechas y horas. Mi definici&oacute;n del infierno.
    </p><p class="article-text">
        Nos han dicho que en este momento tan duro y jodido sobre todo para los que tenemos que ir en transporte p&uacute;blico, que somos la mayor&iacute;a, la impuntualidad ser&aacute; castigada m&aacute;s severamente. Palabras elegantes para decir que tendremos que salir una hora antes para meternos en un bus con veinte ni&ntilde;os sudorosos a las siete de la ma&ntilde;ana. Pero oye, no, &ldquo;la puntualidad es la mejor medida sanitaria&rdquo;. Eso lo pone en la p&aacute;gina tres. Dividir&aacute;n las clases en dos y luego las clases ir&aacute;n todas api&ntilde;adas en el mismo autob&uacute;s. Casi puedo o&iacute;r a los pubescentes burlarse de vuestras medidas de vuelta a casa desde aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de ese caos nuestra protecci&oacute;n consiste en entrar cinco minutos despu&eacute;s del curso anterior. Subiendo las mismas escaleras, tocando la misma barandilla. Creo que nuestros superiores no han hecho bien las mates eh, yo les suspend&iacute;a. En serio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez me echaron de clase por sacarle el dedo a mi amiga. Ya sab&eacute;is, los buenos tiempos. Ahora ni siquiera podremos disfrutar de esa peque&ntilde;a alegr&iacute;a que es que te echen al pasillo. De verdad, es como una comunidad ah&iacute; fuera: est&aacute; el idiota de cada clase, a veces m&aacute;s de uno, todos apoyados en las puertas, y nos miramos a distancia, ri&eacute;ndonos porque hasta el m&iacute;nimo desaf&iacute;o a la autoridad entretiene m&aacute;s que 'El diario de Anna Frank', (la pel&iacute;cula).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora esas reuniones inofensivas est&aacute;n prohibidas. Nos derivar&aacute;n al claustro rojo, que suena como una sala de tortura y miseria, pero en realidad es un lugar aburrido donde est&aacute;n nuestros captores, los jefes de estudios, y a veces hay dibujos extra&ntilde;os colgados en la pared. En la postpandemia no se nos permitir&aacute; hablar ni tirarnos aviones de papel ah&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Otra nueva medida es el control de los cambios de clase. Una de las maravillas de ya no estar en la primaria son los momentos en los que debes ir de un lado a otro lado del instituto a dar clase con tu s&eacute;ptimo profesor del d&iacute;a. Es muy f&aacute;cil perderse por los pasillos de nuestro inmenso instituto y acabar en la biblioteca por casualidad, en el patio o el laboratorio. Sol&iacute;amos llegar como media hora despu&eacute;s de Franc&eacute;s. Me cae bien el profesor pero los franceses son muy estrictos y, a decir verdad, despu&eacute;s de dos a&ntilde;os de franc&eacute;s no sabr&iacute;a ni preguntarle a alguien d&oacute;nde comprar <em>cjuasans</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahhh s&iacute;, los m&oacute;viles. Un infinito de historias de Instagram e infinitas fotos no favorecedoras de los profesores a nuestro alcance. Normalmente nos los quitan si nos pillan, yo personalmente planeo decirles que no pueden tocar mi m&oacute;vil con sus manos infectantes, eso ser&iacute;a una gran violaci&oacute;n sanitaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute;n los capullos. La verdad es que varios de estos t&iacute;os de dos metros, con sus voces testoster&oacute;nicas har&aacute;n bromas y no querr&aacute;n ponerse las mascarillas. Ahora, si en ese momento alguien ha de darles un buen escarmiento y ese alguien acabo siendo yo, tampoco habr&iacute;a problema. Un gilipollas con dos pelos en la cara no va ponernos en riesgo de volver a las clases online durante meses. Eso lo dejo muy claro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n y el sistema, esos siempre han dado asco. La econom&iacute;a siempre ser&aacute; m&aacute;s importante que la vida. Me muero por ver al Gobierno y a los banqueros escribir n&uacute;meros en sus pantallitas cuando no quede nadie a quien ponerle impuestos. &ldquo;Se hace lo que se puede&rdquo;, nos dicen. Yo digo que se busquen mejores excusas para hacer mal su trabajo: un poco de abuso paterno, alcoholismo, un &ldquo;estuve viviendo en mi coche durante un mes en 2015 y ahora nada me sale bien&rdquo; por lo menos, &iquest;no? Dios, c&iacute;tame un poema de Shakespeare sobre tu depresi&oacute;n o algo. Algo. La pandemia no es una excusa si la estamos viviendo todos los dem&aacute;s tambi&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que durante la cuarentena nos adaptamos como pudimos, los tiktokers se convirtieron en nuestros profesores de matem&aacute;ticas cuando los verdaderos educadores estaban muy sobrepasados como para explicarnos TODO y vimos tantas series americanas que empezamos a pensar en ingl&eacute;s. A lo mejor no necesitamos al sistema educativo para desarrollar inteligencia emocional y cultura general. Mhmm. &iquest;Alguna vez hab&eacute;is visto V de Vendetta? Sehh, imagin&aacute;oslo. O sea, esto podr&iacute;a ser una revoluci&oacute;n, si queremos. Qu&eacute; emoci&oacute;n. Empezamos en unos d&iacute;as, Just sayiiing :)&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Coco Wiener]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/relato-adolescente-confinamiento-vuelta-clase-educarnos-tiktok-infierno-restricciones_1_6216126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2020 20:17:03 +0000]]></pubDate>
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