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    <title><![CDATA[elDiario.es - Laia Balcells]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/laia-balcells/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Laia Balcells]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La huella de la dictadura franquista en la sociedad civil: un análisis generacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/huella-dictadura-franquista-sociedad-civil-analisis-generacional_132_13164921.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5bb876f-0c4f-4902-a591-0b745c8b9991_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140290.jpg" width="1536" height="864" alt="La huella de la dictadura franquista en la sociedad civil: un análisis generacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuál es la huella cívica del franquismo en España? El estudio de Laia Balcells y Francisco Villamil muestra que quienes vivieron la dictadura como adultos participan significativamente menos en asociaciones, sobre todo políticas, que las generaciones posteriores. Su conclusión: el autoritarismo no solo asfixia la sociedad civil mientras gobierna, sino que deja una desafección que puede persistir toda la vida</p></div><p class="article-text">
        Es de sobra conocido que las dictaduras atacan a la sociedad civil. Al ser potenciales espacios de resistencia, los dictadores procuran anular cualquier organizaci&oacute;n c&iacute;vica, sea pol&iacute;tica o no. En principio, una vez termina el r&eacute;gimen, la sociedad civil deber&iacute;a volver a florecer: las barreras legales desaparecen y el miedo a la represi&oacute;n deja de ser un factor determinante. Sin embargo, &iquest;cu&aacute;les son las consecuencias de una dictadura a largo plazo? Es posible que el autoritarismo deje un poso de desafecci&oacute;n que persista mucho despu&eacute;s de la ca&iacute;da del dictador. Al fin y al cabo, los h&aacute;bitos c&iacute;vicos no se recuperan de la noche a la ma&ntilde;ana; un m&uacute;sculo asociativo atrofiado puede tardar d&eacute;cadas en volver a funcionar. Si la apat&iacute;a social est&aacute; arraigada, el cambio de instituciones no garantiza, por s&iacute; solo, un cambio en la cultura c&iacute;vica de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un buen caso de estudio para intentar responder a esta pregunta. El pa&iacute;s atraves&oacute; una dictadura que se prolong&oacute; desde el final de la Guerra Civil en 1939 hasta la muerte de Francisco Franco en 1975. Si bien el proceso de democratizaci&oacute;n posterior trajo consigo un crecimiento notable de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica y c&iacute;vica, la huella del r&eacute;gimen no desapareci&oacute;. Cabe preguntarse si quienes vivieron la dictadura como adultos mantuvieron comportamientos distintos a los de las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, es decir, aquellas que vivieron el franquismo siendo ni&ntilde;os o que, directamente, ya nacieron en democracia.
    </p><p class="article-text">
        En un <a href="http://cup.org/3ObemzP" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> reciente publicado en la revista <em>European Journal of Political Research</em>, analizamos precisamente estas din&aacute;micas. Para ello, recopilamos todas las encuestas del CIS que inclu&iacute;an preguntas sobre la participaci&oacute;n de los espa&ntilde;oles en asociaciones de todo tipo, desde las pol&iacute;ticas (como sindicatos) hasta las estrictamente civiles (como asociaciones de vecinos o deportivas). Nuestra base de datos cuenta con unas 140.000 respuestas recogidas entre 1989 y 2017, lo que nos permite abarcar un espectro generacional inmenso: desde nacidos durante la Primera Guerra Mundial hasta la generaci&oacute;n de los 80. Gracias a este volumen de datos, podemos aplicar modelos estad&iacute;sticos para distinguir los efectos de generaci&oacute;n, nuestra variable de inter&eacute;s, de los efectos de edad y de periodo. Es decir, podemos aislar el peso de haber nacido en un a&ntilde;o concreto, independientemente de la edad que tuviera el encuestado al responder o del contexto pol&iacute;tico de ese momento.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros resultados indican que las generaciones socializadas como adultos durante el franquismo participan menos que las m&aacute;s j&oacute;venes, especialmente en organizaciones de car&aacute;cter pol&iacute;tico. El Gr&aacute;fico 1 muestra la tasa de asociacionismo por d&eacute;cada de nacimiento, tras controlar por otros factores como el g&eacute;nero, el nivel educativo, el entorno (rural o urbano) o la ideolog&iacute;a. Observamos que, si bien no existen brechas generacionales dr&aacute;sticas en el asociacionismo general, la diferencia es notable en el &aacute;mbito pol&iacute;tico. Resulta particularmente interesante el &ldquo;gran salto&rdquo; que se produce en la cohorte nacida en torno a 1950, tendencia que se estabiliza a partir de entonces. En definitiva: el aumento de la participaci&oacute;n se consolida precisamente entre quienes ya no vivieron el r&eacute;gimen franquista como adultos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 1: Tasa de asociacionismo según generación                            </span>
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        &iquest;C&oacute;mo asegurar que estos resultados no se deben a efectos de periodo o de edad? En primer lugar, podemos comprobar si este efecto se mantiene a lo largo de todos los a&ntilde;os para los que tenemos encuestas. El Gr&aacute;fico 2 ilustra precisamente este punto. Para simplificar el an&aacute;lisis, dividimos a la poblaci&oacute;n en dos grupos: aquellos nacidos antes de 1958 (quienes ya eran adultos a la muerte de Franco) y los nacidos despu&eacute;s. Al compararlos a&ntilde;o tras a&ntilde;o, el gr&aacute;fico revela que, en el &aacute;mbito de las asociaciones pol&iacute;ticas, las generaciones m&aacute;s antiguas participan sistem&aacute;ticamente menos, independientemente del momento en que se realice la encuesta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 2: Comparando generaciones a través del tiempo                            </span>
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        Por &uacute;ltimo, para descartar que se trate de un simple efecto de edad (es decir, el hecho de que nuestra ventana de observaci&oacute;n para las cohortes m&aacute;s antiguas se limite a sus a&ntilde;os de vejez, al no disponer de encuestas de cuando eran j&oacute;venes), realizamos una reconstrucci&oacute;n de la trayectoria de cada generaci&oacute;n. En este an&aacute;lisis, comparamos la participaci&oacute;n de cohortes espec&iacute;ficas (por ejemplo, los nacidos en 1945) con la de cohortes m&aacute;s j&oacute;venes cuando ambas ten&iacute;an la misma edad. El Gr&aacute;fico 3 ilustra este ejercicio y los resultados son claros: independientemente de la edad que tomemos como referencia, las generaciones m&aacute;s antiguas siempre participan menos que las j&oacute;venes a esa misma edad. Esta brecha es especialmente profunda en las que denominamos &ldquo;generaciones de Franco&rdquo; (nacidas antes de 1955), representadas en el gr&aacute;fico con colores fr&iacute;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 3: Combinando los efectos de edad y de generación                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &nbsp;En resumen, los dictadores no solamente asfixian la participaci&oacute;n c&iacute;vica mientras est&aacute;n en el poder. Nuestro estudio indica que la experiencia del autoritarismo genera una desafecci&oacute;n que puede durar toda la vida. Aunque nuestro estudio est&aacute; centrado en el caso de Espa&ntilde;a, es muy posible que esto tambi&eacute;n ocurra en otros pa&iacute;ses que emergen de dictaduras. Investigaciones previas han mostrado el <a href="https://press.princeton.edu/books/hardcover/9780691175584/communisms-shadow" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impacto</a> a largo plazo de haber vivido bajo el r&eacute;gimen sovi&eacute;tico o c&oacute;mo, de forma general, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0261379425000915" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">socializarse</a> como adulto en contextos autoritarios reduce la probabilidad de participar electoralmente durante el resto de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los que hoy superamos los 30 a&ntilde;os recordamos a nuestros abuelos decir aquello de: &ldquo;mejor no te metas en pol&iacute;tica, que solo trae dolores de cabeza&rdquo;. Nunca sabremos qu&eacute; habr&iacute;a pasado en Espa&ntilde;a si la dictadura franquista hubiera durado menos, pero es muy probable que su longevidad fuera clave para dinamitar el esp&iacute;ritu c&iacute;vico de toda una generaci&oacute;n de la forma en que lo hizo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Balcells, Francisco Villamil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/huella-dictadura-franquista-sociedad-civil-analisis-generacional_132_13164921.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 17:27:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La huella de la dictadura franquista en la sociedad civil: un análisis generacional]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuándo se castiga a la extrema derecha por sus posturas extremas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/castiga-extrema-derecha-posturas-extremas_132_12277036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/326bad5f-0082-423c-bf13-a496d3cb23d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3255y1283.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuándo se castiga a la extrema derecha por sus posturas extremas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué pasa cuando la ultraderecha deja de estar estigmatizada? Un estudio reciente revela que cuando estos partidos se consideran actores "normales" dentro del sistema los votantes de centro-derecha descuentan la veracidad de las propuestas extremas y dejan de penalizarlas.</p></div><p class="article-text">
        <em>Art&iacute;culo de Laia Balcells, Sergi Mart&iacute;nez y Ethan vanderWilden</em>
    </p><p class="article-text">
        Una de las grandes preguntas de la ciencia pol&iacute;tica es por qu&eacute; algunas personas votan, aparentemente, en contra de sus propios intereses. Casos como el apoyo al Brexit en regiones del Reino Unido dependientes del comercio europeo, o el respaldo de amplios sectores de la clase trabajadora a Javier Milei en Argentina, son ejemplos ilustrativos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque factores como el descontento o la desesperanza pueden explicar parte del atractivo de los discursos populistas, estos no bastan para entender por qu&eacute; movimientos de derecha radical logran convertirse en mayoritarios. Para ello, deben atraer tambi&eacute;n a votantes moderados, que aceptan el conjunto del &ldquo;paquete&rdquo; ideol&oacute;gico a pesar de contener postulados extremos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Con el objetivo de entender mejor por qu&eacute; sectores conservadores pero centristas pueden apoyar a partidos de extrema derecha con posturas que, al menos en lo social, parecen contradecir sus propios valores, nos planteamos una pregunta central: &iquest;cu&aacute;ndo pagan las fuerzas de extrema derecha un precio por adoptar posiciones extremas? En un <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/political-science-research-and-methods/article/discounting-extreme-positions-party-normalization-and-support-for-the-far-right/778405D465952022DD2E23FF02087D6A?utm_campaign=shareaholic&amp;utm_medium=copy_link&amp;utm_source=bookmark&amp;fbclid=IwY2xjawJy_hJleHRuA2FlbQIxMQABHnbhykQo0LS50arIr1KNCJJq6PcFuMYBqIxnl1QRtEy68Y01ILaZYKHf_JAz_aem_UcpOMfg4rgPE8CYN3tEgvA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> realizado en Espa&ntilde;a y recientemente publicado en la revista <em>Political Science Research and Methods</em>, sugerimos que la respuesta depende de c&oacute;mo son percibidas estas formaciones dentro del sistema pol&iacute;tico, de si est&aacute;n normalizadas o son objeto de estigmatizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En nuestro estudio, utilizamos un experimento de encuesta para analizar en qu&eacute; medida la ciudadan&iacute;a castiga las posturas extremas de Vox y si ese castigo var&iacute;a seg&uacute;n el grado de normalizaci&oacute;n del partido dentro del sistema pol&iacute;tico. Este tipo de dise&ntilde;o permite evitar que los participantes se autoseleccionen &mdash;es decir, que elijan leer o no cierta informaci&oacute;n&mdash;, ya que los mensajes o vi&ntilde;etas sobre Vox se asignan de forma aleatoria. Adem&aacute;s, el proceso de aleatorizaci&oacute;n nos permite estimar los efectos causales de los mensajes de forma precisa. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Por un lado, nuestro dise&ntilde;o incluye algunas vi&ntilde;etas que presentan a Vox como defensor de posiciones radicales, con declaraciones (reales) de miembros del partido en temas como derechos LGBTQ+ o el franquismo; por otro, variamos el nivel de estigmatizaci&oacute;n o legitimidad con el que se presenta al partido. Centramos nuestra muestra en votantes que se autoubican por encima del 4 en la escala ideol&oacute;gica de 0 (izquierda) a 10 (derecha).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Figura 1: Efectos de postura extrema anti-LGTBQ+ y normalización de Vox                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Nuestro principal hallazgo es que cuando la ultraderecha se normaliza, sus salidas de tono o posiciones extremas no escandalizan; probablemente porque se interpretan como mera ret&oacute;rica. En consecuencia, los votantes les castigan menos por estas posturas extremas. La Figura 1 muestra estos resultados cuando evaluamos las posiciones extremas anti-LGTBQ+ de Vox. Mientras que estas posiciones se penalizan cuando presentamos al partido como estigmatizado (segunda fila), este castigo desaparece cuando presentamos al partido como un actor relevante y leg&iacute;timo (tercera fila). 
    </p><p class="article-text">
        Las implicaciones de estos resultados son especialmente relevantes dado el contexto pol&iacute;tico actual. La extrema derecha ha ganado terreno no solo en pa&iacute;ses europeos como Italia, Francia, Alemania y los Pa&iacute;ses Bajos, sino tambi&eacute;n en el continente americano. En muchos de estos contextos, estos partidos no solo han accedido a posiciones de poder, sino que tambi&eacute;n influyen en las agendas de gobiernos conservadores tradicionales. Casos como la coalici&oacute;n liderada por Giorgia <a href="https://www.foreignaffairs.com/europe/why-europes-far-right-cant-be-tamed" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Meloni</a> en Italia o el crecimiento del Rassemblement National en Francia evidencian el proceso de normalizaci&oacute;n de la derecha radical en Europa (otros <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/normalizacion-ultraderecha-crecimiento-electoral_132_11702208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posts</a> de Piedras de Papel profundizan en este fen&oacute;meno). Espa&ntilde;a no es la excepci&oacute;n: la inclusi&oacute;n de Vox en gobiernos auton&oacute;micos y su creciente protagonismo en el debate p&uacute;blico han contribuido a su legitimaci&oacute;n. A medida que otros partidos &mdash;especialmente del centro-derecha&mdash; se al&iacute;an o dialogan con ellos, se disuelven las barreras simb&oacute;licas que antes delimitaban el terreno democr&aacute;tico. Nuestro estudio sugiere que el resultado de esta normalizaci&oacute;n es una ciudadan&iacute;a menos reactiva a discursos que, en otro momento, habr&iacute;an generado un rechazo rotundo. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Descuentan los votantes siempre las posturas radicales de la extrema derecha? No necesariamente. Mientras observamos un efecto descuento de la normalizaci&oacute;n de Vox por posiciones radicales en temas LGTBQ+, no observamos este efecto cuando Vox reivindica el r&eacute;gimen franquista. Esta divergencia puede estar relacionada con la capacidad de la derecha radical para mantener su ambig&uuml;edad en ciertos temas. Por ejemplo, en Espa&ntilde;a &mdash;como en otros pa&iacute;ses&mdash; estos partidos han intentado a veces proyectar una imagen de cercan&iacute;a o incluso simpat&iacute;a hacia las comunidades LGTBQ+ (por raz&oacute;n del llamado <a href="https://www.cambridge.org/core/services/aop-cambridge-core/content/view/1D9425F6FA20F34B0918018275A507A8/S0003055423000849a.pdf/div-class-title-span-class-italic-instrumentally-span-inclusive-the-political-psychology-of-homonationalism-div.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">homonacionalismo</a>), mientras que su defensa del franquismo es mucho m&aacute;s expl&iacute;cita y menos susceptible de reinterpretaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los acontecimientos tambi&eacute;n podr&iacute;an influir en el grado en que los votantes &ldquo;descuentan&rdquo; ciertas posturas extremistas. En Canad&aacute;, por ejemplo, muchos votantes conservadores moderados se han distanciado de la derecha radical al observar que las promesas m&aacute;s extremas del trumpismo no eran mera ret&oacute;rica, sino una agenda real que ahora se est&aacute; implementando en el pa&iacute;s vecino. Aunque este aspecto no forma parte del an&aacute;lisis principal de nuestro estudio, creemos que merece ser abordado en futuras investigaciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Balcells]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/castiga-extrema-derecha-posturas-extremas_132_12277036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 May 2025 04:01:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuándo se castiga a la extrema derecha por sus posturas extremas?]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Las guerras de los otros: ¿cómo nos afectan políticamente?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/guerras-afectan-politicamente_132_10640558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24cc1d6b-1c76-4ead-b690-9d1f729afc1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las guerras de los otros: ¿cómo nos afectan políticamente?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sabemos que cuando un país entra en guerra, la popularidad de sus líderes políticos suele aumentar.
Pero, ¿qué ocurre cuando estalla una guerra lejana, donde el país propio no se involucra ni hay una relación cercana con los países en conflicto?</p></div><p class="article-text">
        El conflicto &aacute;rabe-israel&iacute; ha acaparado la atenci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n a nivel mundial desde hace tres semanas, tras la incursi&oacute;n de Hamas en territorio israel&iacute;, que result&oacute; en ataques violentos sin precedentes contra civiles y militares, adem&aacute;s del secuestro de m&aacute;s de doscientos civiles. Este ataque desencaden&oacute; una respuesta contundente por parte del gobierno israel&iacute; en la Franja de Gaza, generando una crisis humanitaria de gran magnitud que contin&uacute;a empeorando hasta la fecha. Partidos pol&iacute;ticos y ciudadanos se han pronunciado sobre el conflicto, y a&uacute;n en pa&iacute;ses sin fronteras directas con Israel, ha habido debates intensos, posicionamientos y consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Una de las preguntas que surgen a ra&iacute;z de este conflicto es el c&oacute;mo nos afecta el estallido de estas guerras lejanas. Algo que tambi&eacute;n nos pudimos preguntar cuando Rusia invadi&oacute; Ucrania a principios de 2022. Sabemos <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/american-political-science-review/article/abs/presidential-popularity-from-truman-to-johnson1/FBA184821B05C29F50256634B50440A8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde hace d&eacute;cadas</a> que cuando un pa&iacute;s se involucra en un conflicto internacional, la popularidad de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos aumenta en ese pa&iacute;s. Es lo que se conoce como el efecto &ldquo;<a href="https://oxfordre.com/politics/display/10.1093/acrefore/9780190228637.001.0001/acrefore-9780190228637-e-518" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rally &lsquo;round the flag</a>&rdquo;, traducido a veces como &ldquo;efecto bandera.&rdquo; La idea es que, ante una amenaza, los ciudadanos se agrupan en torno al l&iacute;der pol&iacute;tico del que dependen, aumentando el patriotismo y la confianza en el gobierno, incluso aunque las pol&iacute;ticas que se lleven a cabo no sean populares. De hecho, tambi&eacute;n hay estudios sobre un efecto similar que pudo tener lugar durante la <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/01402382.2021.1925017" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis del coronavirus</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando estalla una guerra lejana, donde el pa&iacute;s propio no se involucra ni hay una relaci&oacute;n cercana con los pa&iacute;ses en conflicto? En estos casos, la amenaza no es tan inmediata o directa, y no se dan muchas de las din&aacute;micas que s&iacute; ocurren en un pa&iacute;s en conflicto, como la movilizaci&oacute;n de parte de la sociedad o la militarizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay razones para pensar que, aun as&iacute;, s&iacute; puede haber un efecto de estas &ldquo;guerras de otros&rdquo;. Aunque no haya un riesgo tan inmediato, un conflicto internacional puede aumentar el sentimiento de inseguridad, ya que recuerda que este tipo de conflictos pueden ocurrir. Adem&aacute;s, la guerra podr&iacute;a extenderse a otras regiones o pa&iacute;ses, ya sea directa o indirectamente. Por ejemplo, un determinado conflicto puede aumentar el riesgo de que se utilicen armas nucleares (tanto Rusia como Israel tienen arsenal nuclear), afectando a terceros pa&iacute;ses, pero tambi&eacute;n puede desencadenar una crisis econ&oacute;mica mundial, con consecuencias incluso para pa&iacute;ses en la otra punta del mundo. &iquest;Qu&eacute; efecto tienen, entonces, estas &ldquo;guerras de otros&rdquo; en las actitudes pol&iacute;ticas en otros pa&iacute;ses?
    </p><p class="article-text">
        En un <a href="https://www.journals.uchicago.edu/doi/10.1086/726939" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> reciente publicado en <em>The</em> <em>Journal of Politics</em>, intentamos responder esta pregunta. Analizamos la reacci&oacute;n del p&uacute;blico espa&ntilde;ol ante la invasi&oacute;n rusa de Ucrania en 2022, un evento con repercusiones a lo largo de Europa. A pesar de la distancia geogr&aacute;fica, la invasi&oacute;n plante&oacute; temores significativos sobre la seguridad econ&oacute;mica y f&iacute;sica de los ciudadanos en Espa&ntilde;a. Incluso, el presidente Pedro S&aacute;nchez anunci&oacute; un <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-anuncia-aumento-gasto-defensa-buscara-pacto-bajar-impuestos_1_8830447.html?fbclid=IwAR0N5Zaqwgp_1UHvjsnGh25vpg1Mag360njo6qHYAdl_n4qeS1FfXlpPY8E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumento del gasto</a> militar pocas semanas despu&eacute;s del inicio del conflicto, con el fin de fortalecer la seguridad de los pa&iacute;ses de la OTAN.
    </p><p class="article-text">
        Durante el per&iacute;odo de la invasi&oacute;n rusa en Ucrania, est&aacute;bamos realizando una encuesta representativa en Espa&ntilde;a, lo que nos permiti&oacute; comparar las actitudes previas y posteriores al conflicto. Este an&aacute;lisis revela que la invasi&oacute;n rusa tuvo un impacto notable en el sentimiento nacionalista (espa&ntilde;ol) entre los encuestados, tanto en individuos de izquierda como de derecha. Sin embargo, este aumento en el nacionalismo de estado no se produjo a expensas de identificaciones regionales o nacionalistas subestatales. No vemos, adem&aacute;s, que aumentara el nacionalismo espa&ntilde;ol entre aquellos catalanes o vascos que votan a partidos nacionalistas perif&eacute;ricos.
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                    alt="Gráfico 1. Efecto de la invasión de Ucrania sobre la identificación nacional (española) y sobre las identidades regionales o nacionales periféricas. Fuente: Balcells, Téllez y Villamil, Journal of Politics"
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            <span class="title">
                Gráfico 1. Efecto de la invasión de Ucrania sobre la identificación nacional (española) y sobre las identidades regionales o nacionales periféricas. Fuente: Balcells, Téllez y Villamil, Journal of Politics                            </span>
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        Nuestros hallazgos tambi&eacute;n indican un cierto incremento en el compromiso c&iacute;vico, especialmente en relaci&oacute;n con la intenci&oacute;n de voto, despu&eacute;s de la invasi&oacute;n. Al mismo tiempo, no hubo cambios significativos en la percepci&oacute;n del liderazgo pol&iacute;tico (por ejemplo, no mejor&oacute; ni empeor&oacute; la confianza en el gobierno).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, observamos que despu&eacute;s del conflicto, los encuestados mostraron una disminuci&oacute;n en la confianza hacia las Fuerzas Armadas espa&ntilde;olas, lo que sugiere una mayor percepci&oacute;n de amenaza y preocupaci&oacute;n por la preparaci&oacute;n del ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol frente a una hipot&eacute;tica escalada militar. El hecho de que los encuestados tambi&eacute;n apoyaran un aumento de impuestos se alinea con esta idea, ya que contribuir al fisco puede considerase como un medio para fortalecer al Estado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 2. Efecto de la invasión sobre la confianza en instituciones y sobre preferencias políticas. Fuente: Balcells, Téllez y Villamil, Journal of Politics                            </span>
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        Nuestro estudio destaca que las guerras lejanas pueden tener efectos significativos en las actitudes internas de los ciudadanos de pa&iacute;ses no directamente implicados en el conflicto. Estos efectos probablemente est&eacute;n vinculados a la percepci&oacute;n de amenaza y la sensaci&oacute;n de inseguridad, lo que parece fortalecer el nacionalismo de estado. Nuestros hallazgos subrayan la compleja interacci&oacute;n entre los conflictos globales y la pol&iacute;tica interna, resaltando la importancia de comprender estas din&aacute;micas en un mundo cada vez m&aacute;s interconectado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Balcells, Juan Fernando Téllez, Francisco Villamil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/guerras-afectan-politicamente_132_10640558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Oct 2023 20:49:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las guerras de los otros: ¿cómo nos afectan políticamente?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Ucrania,Guerras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las consecuencias de cambiar el callejero franquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/justicia-transicional-memoria-historica_132_8453155.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f82d7482-6cf1-4779-8d12-5e9b87742872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las consecuencias de cambiar el callejero franquista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cambio de nombres de calles franquistas en algunos de los municipios más conservadores demuestra cómo en esos lugares se produce una radicalización electoral de la derecha, pero entender cuáles pueden ser las consecuencias a corto plazo no es razón para no emprenderlas</p></div><p class="article-text">
        La historia siempre es pol&eacute;mica. El 12 de octubre trajo consigo los tradicionales debates sobre c&oacute;mo celebrar p&uacute;blicamente determinados eventos o personajes hist&oacute;ricos, y si es necesario o no revisar este tipo de celebraciones, como festividades, monumentos o nombres de calles. En pa&iacute;ses con una experiencia previa de conflictos violentos, estos debates son a&uacute;n m&aacute;s controvertidos. Este pa&iacute;s tampoco es ajeno a &eacute;stos. A principios de mes, una manifestaci&oacute;n en el distrito de Latina en Madrid reclamaba que la calle Mill&aacute;n Astray vuelva a llamarse calle de la Maestra Justa Freire, despu&eacute;s de que el Ayuntamiento deshiciese el cambio que el equipo de Manuela Carmena hizo en 2017, siguiendo la Ley de Memoria Hist&oacute;rica aprobada por el PSOE diez a&ntilde;os antes.
    </p><p class="article-text">
        El debate que ha habido la &uacute;ltima d&eacute;cada sobre la revisi&oacute;n de la herencia del Franquismo y la Guerra Civil en los s&iacute;mbolos p&uacute;blicos&mdash;nombres de calles, monumentos, placas&mdash;no es &uacute;nico a Espa&ntilde;a. En Estados Unidos se han quitado recientemente muchos monumentos y s&iacute;mbolos ligados al bando confederado de la guerra civil, motivado principalmente por el movimiento <em>Black Lives Matter</em>. Estos actos, en algunos casos, han generado protestas de movimientos supremacistas, en los que incluso ha llegado a haber v&iacute;ctimas mortales, como en Charlottesville en 2017.
    </p><p class="article-text">
        En muchos pa&iacute;ses que han sufrido una guerra civil o un r&eacute;gimen autoritario, se llevan a cabo pol&iacute;ticas de justicia transicional, medidas que tratan de reparar o corregir violaciones a los derechos humanos con el objetivo de reforzar la reconciliaci&oacute;n y asegurar la paz. Una de las m&aacute;s famosas son las llamadas <em>Comisiones de la verdad</em>, organismos que intentan aclarar qu&eacute; ocurri&oacute; durante un conflicto o una dictadura y recopilar un listado de v&iacute;ctimas. Hay ejemplos en Chile, Argentina, Sud&aacute;frica, El Salvador, Guatemala o Nepal. Generalmente, la justicia transicional incluye una bater&iacute;a de medidas en la misma direcci&oacute;n, incluyendo, adem&aacute;s de las comisiones de verdad, reparaciones econ&oacute;micas, la creaci&oacute;n de museos de memoria hist&oacute;rica, procesos judiciales o la revisi&oacute;n de s&iacute;mbolos del espacio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el efecto de estas medidas no est&aacute; libre de discusi&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de su justificaci&oacute;n moral, algunos expertos afirman que la justicia transicional tiene un efecto positivo ya que fortalece el proceso democr&aacute;tico y cementan la reconciliaci&oacute;n social. Pero tambi&eacute;n los hay que dicen que no sabemos realmente qu&eacute; efecto tienen, e incluso hay quien dice que hacen m&aacute;s mal que bien, ya que aumentan las tensiones sociales y pueden contribuir a un aumento de la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Existe investigaci&oacute;n que indica que medidas como procesos judiciales, reparaciones econ&oacute;micas o visitar &ldquo;museos de la verdad&rdquo; pueden tener un <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ley-memoroia-democratica-pasado-conflictos_132_6226526.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efecto positivo en la reconciliaci&oacute;n</a>. Sin embargo, sabemos muy poco sobre qu&eacute; efectos tiene revisar los s&iacute;mbolos del espacio p&uacute;blico. En un art&iacute;culo reci&eacute;n publicado en la revista <em>Research and Politics</em> indagamos precisamente en esto. Centr&aacute;ndonos en el contexto de Espa&ntilde;a, nos preguntamos si el cambio de nombre de las &ldquo;calles franquistas&rdquo; en Espa&ntilde;a ha tenido alg&uacute;n efecto en la opini&oacute;n p&uacute;blica, especialmente entre los sectores conservadores que generalmente han estado en contra de la Ley de Memoria Hist&oacute;rica y la justicia transicional en Espa&ntilde;a. Nos preguntamos: si un municipio retira los nombres franquistas de su callejero, &iquest;esto hace que los ciudadanos locales m&aacute;s conservadores se &ldquo;radicalicen&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Responder a esta pregunta no es sencillo. Si comparamos los municipios que primero cambiaron los nombres de las calles, probablemente encontremos que son m&aacute;s de izquierdas que el resto. Pero porque precisamente el hecho de que sean m&aacute;s de izquierdas es lo que explica que cambiasen los nombres de las calles. Los cambios de las calles no son aleatorios, si no que ocurren por las mismas din&aacute;micas pol&iacute;ticas locales que queremos explicar. Para solucionar este problema de endogeneidad, tratamos de encontrar algo similar a un <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/nobel-no-economia_132_8392785.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experimento natural</a>. Lo hacemos centr&aacute;ndonos en los municipios que a&uacute;n ten&iacute;an calles franquistas en 2016 &ndash;municipios conservadores por lo general&ndash;, y comparando la evoluci&oacute;n en el voto a Vox entre 2016 y 2019 entre los municipios que quitaron calles franquistas en este periodo y los que no.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Memoria Hist&oacute;rica de 2007, entre otras cosas, hizo obligatorio quitar los nombres franquistas que a&uacute;n quedasen en el callejero p&uacute;blico. Los responsables de esos cambios son los ayuntamientos. Muchos nombres de calles ya se hab&iacute;an cambiado antes, y otros se cambiaron despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n de la ley en 2007. Sin embargo, en 2016, a&uacute;n quedaban muchos municipios con calles franquistas. Usando datos del callejero del INE, y clasificando los nombres de las calles como franquistas siguiendo el listado de la comisi&oacute;n de Madrid de 2017 (m&aacute;s algunos nombres que ya hab&iacute;an sido quitados de Madrid, como &ldquo;General&iacute;simo&rdquo;, &ldquo;General Primo de Rivera&rdquo;, etc.), el siguiente gr&aacute;fico muestra el porcentaje de calles que a&uacute;n quedaban con nombres franquistas durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fracción de calles con nombres franquistas desde 2001                            </span>
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        Lo que nosotros suponemos es que todos los municipios que a&uacute;n ten&iacute;an calles franquistas en 2016, sea por inercia pol&iacute;tica, sea por resistencia a la Ley de 2007, son m&aacute;s o menos similares.  Se trata de municipios m&aacute;s conservadores que la media, m&aacute;s peque&ntilde;os, y por lo general situados en provincias del centro del pa&iacute;s. Adem&aacute;s, dado que los municipios que cambiaron las calles por voluntad propia ya lo hab&iacute;an hecho antes de 2016, es bastante probable que los cambios de calles franquistas sucedidos entre 2016 y 2019 sean m&aacute;s o menos aleatorios, debidos, en muchos casos, a procesos legales que tardaron a&ntilde;os en resolverse.
    </p><p class="article-text">
        Con esta estrategia en la mano, comparando estos dos grupos de municipios y controlando por otros factores (por ejemplo, la poblaci&oacute;n, que hubiese salido un alcalde de izquierdas en 2015 o la participaci&oacute;n pol&iacute;tica en 2016), los resultados nos permiten estimar el efecto de quitar los nombres de calles franquistas en el cambio en votos a Vox, PP, y PSOE entre junio de 2016 y abril de 2019. Estos resultados se muestran en el siguiente gr&aacute;fico:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Efecto local de quitar nombres de calles franquistas  en la variación del voto a los partidos entre 2016 y 2019                            </span>
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        Lo que los datos dicen, en resumen, es que en los municipios donde se quitaron nombres de calles franquistas entre 2016 y 2019 el apoyo electoral de Vox creci&oacute; casi un punto (+0.7%), el del PP disminuy&oacute; en casi dos (-1.7%), y el del PSOE no tuvo cambios significativos. Es decir, que probablemente el cambio de nombres franquistas radicaliz&oacute; a parte del electorado conservador, que pas&oacute; a apoyar a Vox en lugar de al PP. No hay un aumento general de la polarizaci&oacute;n, ya que no hay cambios entre el electorado de izquierdas, sino una radicalizaci&oacute;n dentro de las derechas.
    </p><p class="article-text">
        Hay dos lecturas a estos resultados. La primera, m&aacute;s o menos coherente con el discurso de la derecha, es que ellos ten&iacute;an raz&oacute;n: remover al pasado s&iacute; abre las heridas y crea divisiones sociales. El problema de esta interpretaci&oacute;n es que s&oacute;lo vemos un efecto entre individuos m&aacute;s conservadores, y no es atrevido pensar que se debe a que es precisamente la extrema derecha quien ha intentando potenciar el discurso contrario a la justicia transicional para movilizar a sus seguidores. La segunda lectura puede que sea m&aacute;s realista: quiz&aacute;s &eacute;ste sea un efecto de la justicia transicional; al menos, a corto plazo. Esto no quiere decir que tengamos que abandonar este tipo de medidas, si no que tal vez haga falta acompa&ntilde;arlas de cierta campa&ntilde;a de concienciaci&oacute;n que intente paliar estos efectos a corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        Estos resultados no son en ning&uacute;n caso un argumento en contra de revisar el pasado. Adem&aacute;s de la necesidad moral de este tipo de medidas, la justicia transicional probablemente tenga un efecto beneficioso a largo plazo, ya que fomenta la reconciliaci&oacute;n y fortalece un aspecto fundamental de cualquier democracia: la rendici&oacute;n de cuentas. El discurso de la derecha contrario a estas medidas normalmente gira en torno a dos ideas: que el pasado es el que es y hay que dejarlo estar, y que <a href="https://www.elsaltodiario.com/laplaza/privatizacion-memoria-historica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la memoria hist&oacute;rica es un asunto privado</a> que cada uno ha de llevar y revisar como &eacute;l quiere. Pero ambos argumentos favorecen indirectamente la historia que se ha mantenido hasta ahora, dejando las heridas abiertas. Para cerrarlas, y evitar la polarizaci&oacute;n a largo plazo, hace falta revisar la historia colectiva. Incluso aunque haya que estar alerta de posibles efectos adversos a corto plazo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Balcells, Francisco Villamil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/justicia-transicional-memoria-historica_132_8453155.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Nov 2021 22:04:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las consecuencias de cambiar el callejero franquista]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Referéndums: un experimento y una propuesta de votos secuenciales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/referendums-experimento-propuesta-votos-secuenciales_132_8083812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b26aa54-2369-4518-a48c-998bb2d89532_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Referéndums: un experimento y una propuesta de votos secuenciales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un referéndum a la escocesa es la opción preferida por los catalanes. Sin embargo, la mayoría de los españoles rechaza tanto esta posibilidad como la propuesta de un referéndum que se votara en toda España</p><p class="subtitle">Una forma de salir de este callejón sin salida es plantear procedimientos de votación alternativos</p></div><p class="article-text">
        Estas ultimas semanas, a ra&iacute;z del indulto del Gobierno de Pedro S&aacute;nchez a los 9 presos independentistas que se encontraban encarcelados desde el oto&ntilde;o de 2017 y de la prevista reanudaci&oacute;n de la mesa de dialogo con el gobierno catal&aacute;n, se ha vuelto a hablar de un posible refer&eacute;ndum sobre la independencia de Catalunya. Mientras los l&iacute;deres independentistas catalanes siguen reclamando un <a href="https://www.europapress.es/catalunya/noticia-pere-aragones-pide-referendum-celebro-escocia-obsesion-20210520164920.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">refer&eacute;ndum acordado</a> con el Estado espa&ntilde;ol, que permitir&iacute;a a los catalanes decidir sobre el estatus territorial de este territorio (tal y como Escocia hizo en 2014, defienden), algunos l&iacute;deres pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles siguen viendo inviable un refer&eacute;ndum en Catalunya y expresan que &ldquo;<a href="https://twitter.com/el_pais/status/1407964910433222658" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el futuro de Catalu&ntilde;a lo decidir&aacute;n todos los espa&ntilde;oles</a>&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;l es la opini&oacute;n de los ciudadanos espa&ntilde;oles sobre este tema? En una encuesta reciente, hicimos esta pregunta a 2.000 ciudadanos espa&ntilde;oles adultos. En concreto, les planteamos la siguiente cuesti&oacute;n: <em>&ldquo;Supongamos que en el futuro el gobierno central y el gobierno de Catalu&ntilde;a se pusieran de acuerdo para celebrar un refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a para decidir si Catalu&ntilde;a pasa a ser una rep&uacute;blica independiente. &iquest;Estar&iacute;as a favor de que se celebrara dicho refer&eacute;ndum?&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Las posibles respuestas iban, en una escala de Likert, de &ldquo;Muy de acuerdo&rdquo; (5) a &ldquo;Muy en desacuerdo&rdquo; (1). Lo que hicimos, adem&aacute;s, fue plantear una cuesti&oacute;n algo diferente al 50% de la muestra, escogida de forma aleatoria. A estos entrevistados, les dimos el siguiente enunciado [en subrayado, aqu&iacute;, la diferencia con la pregunta anterior]:<strong> &ldquo;</strong><em>Supongamos que en el futuro el gobierno central y el gobierno de Catalu&ntilde;a se pusieran de acuerdo para celebrar un refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a para decidir si Catalu&ntilde;a pasa a ser una rep&uacute;blica independiente y </em><em>votara el conjunto de Espa&ntilde;a</em><em>. &iquest;Estar&iacute;a a favor de que se celebrara dicho refer&eacute;ndum? </em>De esta manera, la mitad de la muestra entiende y define sus preferencias pensando que en el refer&eacute;ndum votar&iacute;an solamente los catalanes mientras que la otra mitad ajusta sus preferencias entendiendo que votar&iacute;a toda Espa&ntilde;a.<em> </em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>Este peque&ntilde;o experimento de encuesta nos permite ver cu&aacute;l es el grado de aceptaci&oacute;n de un refer&eacute;ndum sobre la independencia de Catalu&ntilde;a seg&uacute;n qui&eacute;n se considere el &ldquo;demos&rdquo; de este refer&eacute;ndum. Hacemos el ejercicio a pesar de que un refer&eacute;ndum secesionista en el que vote la ciudadan&iacute;a del estado matriz ser&iacute;a una modalidad muy poco com&uacute;n y, de hecho, no se tratar&iacute;a de un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n. Dicho esto, examinar los datos de opini&oacute;n publica, aunque sea sobre escenarios hipot&eacute;ticos, es siempre interesante y  nos puede dar algunas pistas sobre posibles v&iacute;as de resoluci&oacute;n del conflicto territorial.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El gr&aacute;fico 1 presenta los descriptivos de esta variable. Distinguimos las respuestas entre los catalanes (residentes en Catalu&ntilde;a) y los espa&ntilde;oles residentes fuera de Catalu&ntilde;a. Podemos ver que el efecto del enunciado &ldquo;votara el conjunto de Espa&ntilde;a&rdquo; es diametralmente diferente en sendos territorios.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Figura 1. Apoyo a un refer&eacute;ndum de independencia seg&uacute;n el &ldquo;demos&rdquo; del refer&eacute;ndum</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Nota: Elaborado por los autores con datos de encuesta online llevada a campo entre el 18 y el 22 de Junio de 2021                            </span>
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        Por un lado, alrededor del 70% de los catalanes estar&iacute;a de acuerdo con un refer&eacute;ndum que se celebrase en Catalunya, resultado que es consistente con <a href="https://elmondedema.cat/es/polarizacion-y-consenso-en-catalunya/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evidencia</a> previa relativa a la opini&oacute;n p&uacute;blica catalana sobre el refer&eacute;ndum. En cambio, algo menos del 55% estar&iacute;a a favor de un refer&eacute;ndum en el que votasen todos los espa&ntilde;oles (m&aacute;s de 40% de los catalanes estar&iacute;a en contra de esta segunda opci&oacute;n). Por otro lado, cerca de un 40% de espa&ntilde;oles estar&iacute;a a favor de la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum si votasen todos los espa&ntilde;oles, mientras que un 30% estar&iacute;a a favor de un refer&eacute;ndum en el que votasen solamente los catalanes. Un dato interesante es que hay cierta convergencia entre Catalunya y el resto de Espa&ntilde;a respecto a un refer&eacute;ndum en el que voten todos los espa&ntilde;oles, pero esta no es la opci&oacute;n preferida en ninguno de estos territorios. Mientras en Catalunya la mayor&iacute;a de la gente quisiera un refer&eacute;ndum en el que votasen solamente los catalanes; en el resto de Espa&ntilde;a la mayor&iacute;a de la gente prefiere que no haya ning&uacute;n refer&eacute;ndum.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Los siguientes dos gr&aacute;ficos muestran el efecto del cambio del &ldquo;demos&rdquo; hipot&eacute;tico en el apoyo al refer&eacute;ndum de forma mas clara, y controlando por variables sociodemogr&aacute;ficas como edad, ideolog&iacute;a, genero, renta familiar, y nivel de estudios. El gr&aacute;fico 2 presenta los resultados &uacute;nicamente para Catalunya; el grafico 3 presenta los resultados para el resto de Espa&ntilde;a. De nuevo, los resultados de nuestro experimento de encuesta son completamente opuestos: mientras que proponer un refer&eacute;ndum en el que voten todos los espa&ntilde;oles reduce el apoyo al refer&eacute;ndum en Catalunya, lo hace aumentar significativamente en el resto del Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Figura 2. Resultados del tratamiento experimental en Catalunya</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Nota: Elaborado por los autores con datos de encuesta online llevada a campo entre el 18 y el 22 de Junio de 2021                            </span>
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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Figura 3. Resultados del tratamiento experimental fuera de Catalunya</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Nota: Elaborado por los autores con datos de encuesta online llevada a campo entre el 18 y el 22 de Junio de 2021                            </span>
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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la encuesta tambi&eacute;n preguntamos si votar&iacute;an en este refer&eacute;ndum y, en caso afirmativo, qu&eacute; votar&iacute;an en el mismo. Un 51% de los espa&ntilde;oles fuera de Catalunya dicen que participar&iacute;an en un refer&eacute;ndum en el que pudieran votar todos los espa&ntilde;oles; de estos, un 78% votar&iacute;a en contra de la independencia de Catalunya mientras que un 22% dice que votar&iacute;a a favor. Por lo que refiere a los residentes en Catalunya, un 80% participar&iacute;a en el refer&eacute;ndum si tuviera lugar solamente en Catalunya; lo har&iacute;a un 72% si el refer&eacute;ndum fuese para toda Espa&ntilde;a (de nuevo, la segunda modalidad de refer&eacute;ndum tiene menos apoyo en Catalunya). Entre los primeros, un 62% dice que votar&iacute;a que s&iacute; a la independencia. En un refer&eacute;ndum donde votaran todos los espa&ntilde;oles, un 59% (un porcentaje algo menor) dice que votar&iacute;a que s&iacute; a la independencia. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una propuesta: votos secuenciales </strong>
    </p><p class="article-text">
        Una forma de leer estos resultados es pensar que no hay punto de encuentro y que la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum sobre la independencia de Catalunya se antoja dif&iacute;cil o imposible. Un refer&eacute;ndum a la escocesa es la opci&oacute;n preferida por los catalanes, pero la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles rechaza esta posibilidad. Una forma de salir de este callej&oacute;n sin salida es plantear procedimientos de votaci&oacute;n alternativos, por ejemplo, votos secuenciales, que podr&iacute;an recabar apoyos tanto en Catalu&ntilde;a como en toda Espa&ntilde;a. Por ejemplo, en su libro &ldquo;<a href="https://www.catarata.org/libro/la-confusion-nacional_79820/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La confusi&oacute;n nacional</a>&rdquo;, Ignacio S&aacute;nchez-Cuenca plantea un refer&eacute;ndum secuencial en el que toda Espa&ntilde;a votase primero una reforma Constitucional que acomode a Catalu&ntilde;a; en caso de rechazo se har&iacute;a un segundo refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a, en el que se plantear&iacute;a la independencia del territorio. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Otra posibilidad de voto secuencial ser&iacute;a que Catalu&ntilde;a votase primero una oferta pol&iacute;tica del gobierno espa&ntilde;ol (por ejemplo, una propuesta de reforma constitucional, o una reforma del trato fiscal) y que luego esta reforma, en caso de ser aceptada por los catalanes en una primera consulta, fuera ratificada luego por el conjunto de los espa&ntilde;oles. En el caso que la oferta inicial del gobierno espa&ntilde;ol fuese rechazada por una mayor&iacute;a de los catalanes, entonces el demos catal&aacute;n votar&iacute;a en segunda ronda sobre la posibilidad de independencia. 
    </p><p class="article-text">
        Esta propuesta de voto secuencial constituir&iacute;a un acuerdo procedimental y no necesariamente un acuerdo de contenidos entre gobiernos. Dado que la segunda vuelta tendr&iacute;a o bien car&aacute;cter de ratificaci&oacute;n por el conjunto de los espa&ntilde;oles (si la propuesta inicial es aceptada por los catalanes) o bien car&aacute;cter de refer&eacute;ndum solo en Catalu&ntilde;a (si la propuesta inicial no se acepta en Catalu&ntilde;a), el proceso deber&iacute;a ser acordado de entrada por ambos gobiernos &ndash; para que no hubiera posibilidad de dar marcha atr&aacute;s. Es cierto que previsiblemente los partidos independentistas realizar&iacute;an campa&ntilde;a a favor de rechazar la oferta pol&iacute;tica del gobierno espa&ntilde;ol en la primera ronda para forzar un refer&eacute;ndum luego. Pero el gobierno espa&ntilde;ol tendr&iacute;a la posibilidad de presentar primero una oferta pol&iacute;tica que podr&iacute;a ser aceptada por una mayor&iacute;a de catalanes. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La evidencia comparada nos muestra que no hay un solo tipo de refer&eacute;ndum &ndash; sobre el tema territorial, a lo largo y ancho del mundo se han celebrado muchos <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/british-journal-of-political-science/article/abs/contested-sovereignty-mapping-referendums-on-sovereignty-over-time-and-space/4878A1EEF34CFB6444B7ADDBD81183B2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">refer&eacute;ndums</a> con distintas caracter&iacute;sticas. Desarrollar un acuerdo procedimental sobre votaciones secuenciales, que maximice el apoyo y la participaci&oacute;n esperada, podr&iacute;a ser una v&iacute;a de resoluci&oacute;n del conflicto catal&aacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Balcells, Francesc Amat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/referendums-experimento-propuesta-votos-secuenciales_132_8083812.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Jun 2021 20:23:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Referéndums: un experimento y una propuesta de votos secuenciales]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Genera polarización hablar de pasados conflictivos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ley-memoroia-democratica-pasado-conflictos_132_6226526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97e088d8-eae5-46ba-bd6b-a7ae2844abcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Genera polarización hablar de pasados conflictivos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un experimento reciente llevado a cabo ofrece algunas respuestas a partir del caso del Museo de la Memoria y de los DDHH de Santiago de Chile. Las visitas a este museo parecen generar en sus visitantes actitudes más favorables a la democracia y menos a las dictaduras militares.</p></div><p class="article-text">
        El gobierno acaba de aprobar el anteproyecto de<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-presenta-nueva-ley-memoria-historica-hara-responsable-exhumacion-fosas-anula-sentencias-franquistas_1_6221972.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ley de Memoria democr&aacute;tica</a>, y es muy probable que levante ampollas entre sectores de la sociedad espa&ntilde;ola partidarios de no destapar las verg&uuml;enzas de algunos de los episodios m&aacute;s conflictivos de nuestro pasado. Las pol&iacute;ticas de memoria hist&oacute;rica, seg&uacute;n ellos, son proclives a generar m&aacute;s polarizaci&oacute;n y conflicto. &iquest;Cu&aacute;les son los beneficios de las pol&iacute;ticas de justicia transicional como la exhumaci&oacute;n de fosas, las comisiones de la verdad, juicios por delitos de lesa humanidad, o la construcci&oacute;n de museos y memoriales? &iquest;Genera polarizaci&oacute;n y conflicto hablar de pasados conflictivos, ya sean guerras civiles, dictaduras, masacres, genocidios, o ataques terroristas?
    </p><p class="article-text">
        En una <a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3687658" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n reciente</a>, exploramos esta cuesti&oacute;n en Santiago de Chile. El <a href="https://ww3.museodelamemoria.cl/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo de la Memoria y los Derechos Humanos</a>, impulsado por el primer gobierno de Michelle Bachelet junto a m&uacute;ltiples organizaciones sociales. El museo, inaugurado el a&ntilde;o 2010, explica el golpe militar de Pinochet y la dictadura que sigui&oacute;, as&iacute; como todas las violaciones de derechos humanos que se llevaron a cabo durante este oscuro per&iacute;odo de la historia chilena. Entre otros materiales, el museo presenta el testimonio de personas que fueron sometidas a torturas por la polic&iacute;a y/o el ej&eacute;rcito. El recorrido de tres plantas termina con la explicaci&oacute;n del plebiscito de 1988 y la transici&oacute;n a la democracia en Chile. El Museo tiene el objetivo de recordar el pasado, pero tambi&eacute;n hablar del futuro y promover el respeto de los derechos humanos, como su nombre indica.
    </p><p class="article-text">
        Chile, como <a href="http://revintsociologia.revistas.csic.es/index.php/revintsociologia/article/view/370" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a</a>, es una sociedad dividida por lo que se refiere al pasado y a las pol&iacute;ticas de memoria. Por ello, quisimos estudiar de forma rigurosa c&oacute;mo afectaba el Museo de la Memoria a la gente que lo visitaba, y c&oacute;mo estos efectos variaban seg&uacute;n las afinidades ideol&oacute;gicas de los individuos. Un posible efecto que pod&iacute;amos esperar es que el museo polarizara a la gente; por ejemplo, que aquellos que por motivos ideol&oacute;gicos no daban apoyo a pol&iacute;ticas de Justicia Transicional fuesen todav&iacute;a menos favorables a las mismas al terminar la visita al museo, y al rev&eacute;s. La opci&oacute;n alternativa era que el Museo generase cierta reconciliaci&oacute;n, y que, por lo tanto, observ&aacute;semos una cierta aproximaci&oacute;n de posiciones alejadas antes de visitarlo.
    </p><p class="article-text">
        Para hacer esta evaluaci&oacute;n, hicimos un experimento de campo en marzo de 2017 con estudiantes de la Universidad Cat&oacute;lica de Chile, todos mayores de edad. Entre los 502 que se prestaron voluntariamente a participar en nuestro estudio, llevamos a un grupo aleatorio a visitar el Museo, y pudimos comparar a quienes visitaron el museo con los que no lo hicieron (esto es, el grupo de control). Los estudiantes respondieron varios cuestionarios: uno antes y otro despu&eacute;s de la visita, un tercero una semana despu&eacute;s, y algunos m&aacute;s hasta seis meses despu&eacute;s de la visita. Con ello pudimos estimar el efecto de la visita en distintas opiniones y actitudes medidas en las encuestas que les hicimos, y pudimos evaluar la duraci&oacute;n del efecto.
    </p><p class="article-text">
        Encontramos, por un lado, que los estudiantes ten&iacute;an distintas opiniones del museo seg&uacute;n su ideolog&iacute;a. Los estudiantes de izquierdas presentaban una visi&oacute;n m&aacute;s favorable que aquellos de derechas, cosa que no es sorprendente. Sin embargo, estas predisposiciones ideol&oacute;gicas no impidieron que la visita al Museo tuviera algunos efectos convergentes en los estudiantes. Principalmente, encontramos que despu&eacute;s de la visita, los estudiantes presentaban actitudes m&aacute;s favorables a la democracia y menos a las dictaduras militares. Tambi&eacute;n mostraban m&aacute;s satisfacci&oacute;n con el gobierno que, cuando tuvo lugar el trabajo de campo, lideraba otra vez Michelle Bachelet. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, identificamos efectos sobre algunas pol&iacute;ticas de justicia transicional. Independientemente de su ideolog&iacute;a, aquellos que visitaron el museo eran m&aacute;s favorables a compensar a las v&iacute;ctimas de la dictadura y a que los responsables se disculparan p&uacute;blicamente, pero tambi&eacute;n a perdonar a los culpables de las violaciones de los derechos humanos. Adem&aacute;s, la visita al museo mejoraba la confianza en la Iglesia Cat&oacute;lica, especialmente entre los estudiantes de izquierdas, efecto que atribuimos al hecho de que en Chile la Iglesia tuvo un papel activo en ayudar a las v&iacute;ctimas de la dictadura (principalmente, a trav&eacute;s de la <a href="http://www.vicariadelasolidaridad.cl/node/7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vicar&iacute;a de la Solidaridad</a>).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, nuestro estudio en Santiago de Chile sugiere que las pol&iacute;ticas de memoria no necesariamente generan polarizaci&oacute;n y que, a pesar de que antes de ser expuestos a tales pol&iacute;ticas los individuos pueden mostrar visiones ideol&oacute;gicamente sesgadas sobre las mismas, despu&eacute;s de la exposici&oacute;n (en este caso, la visita al museo), hay cierta convergencia de opiniones, y no lo contrario. En este sentido, las pol&iacute;ticas de Justicia Transicional como la construcci&oacute;n de un museo que arroja luz sobre los hechos y recuerda a las v&iacute;ctimas, aunque recupera un pasado inc&oacute;modo, parece tener efectos a medio y largo plazo que son positivos para la sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Balcells, Valeria Palanza, Elsa Voytas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ley-memoroia-democratica-pasado-conflictos_132_6226526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2020 20:04:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Genera polarización hablar de pasados conflictivos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica]]></media:keywords>
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