<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - América Armenta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/america-armenta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - América Armenta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1029875/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el ritual de la muerte es virtual: las nuevas estampas mexicanas en tiempos de pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ritual-muerte-virtual-nuevas-estampas-mexicanas-tiempos-pandemia_130_6229658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a46237dd-9140-4d84-a609-ee55f4073405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el ritual de la muerte es virtual: las nuevas estampas mexicanas en tiempos de pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vida y la muerte han cambiado para mexicanos en Estados Unidos, en Sinaloa y el Istmo de Tehuantepec. Las familias, las iglesias y las funerarias han adaptado las ceremonias más sagradas. Contamos sus historias en este reportaje de Quinto Elemento Lab</p></div><p class="article-text">
        Las medidas sanitarias para prevenir la COVID-19 han trastocado uno de los rituales m&aacute;s arraigados en la cultura mexicana: el de la muerte. Privados de contacto f&iacute;sico desde que un familiar es ingresado al hospital por coronavirus, los mexicanos dentro y fuera del pa&iacute;s viven el duelo a trav&eacute;s de pantallas e internet. Tanto en las comunidades migrantes ubicadas en Estados Unidos como en Sinaloa y el Istmo&nbsp;de Tehuantepec, las familias, las iglesias y las funerarias han adaptado los rituales mortuorios. Sin embargo, la conectividad ha tenido en el duelo el mismo efecto que la nueva realidad digital en el trabajo: la prolongaci&oacute;n del sufrimiento.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Oaxaca: Un virus amenaza las tradiciones del Istmo</strong></h3><p class="article-text">
        Simb&oacute;licamente, se est&aacute; impidiendo que los mexicanos acompa&ntilde;en a sus muertos en el tr&aacute;nsito del Mictl&aacute;n, el &uacute;ltimo de los nueve niveles del inframundo en la cosmogon&iacute;a del M&eacute;xico prehisp&aacute;nico, al Omeyocan, el m&aacute;s alto de los tres cielos. En la concepci&oacute;n dual que los mexicas ten&iacute;an del universo, este viaje implicaba regresar a la vida, a la dimensi&oacute;n donde resid&iacute;a la deidad creadora del universo, Omet&eacute;otl.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En M&eacute;xico la muerte nos da identidad&rdquo;, dice Erika &Aacute;lvarez Ju&aacute;rez, antrop&oacute;loga e historiadora de la FES Acatl&aacute;n de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM). &ldquo;La vida humana, seg&uacute;n el mito mexica, se genera porque Quetzalc&oacute;atl roba unos huesos sin vida que ten&iacute;a Mictlantecuhtli (deidad masculina del Mictl&aacute;n, donde viv&iacute;a con la deidad femenina Mictlanc&iacute;huatl). Quetzalc&oacute;atl sangra su pene, da vida a estos huesos y de ah&iacute; nacemos los seres humanos. Mictlantecuhtli nos manda una maldici&oacute;n y por eso morimos; por eso estamos en deuda con Mictlantecuhtli y de ah&iacute; se tienen que hacer estas ofrendas para que podamos acceder al Omeyocan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los dolientes ayunan durante una noche a manera de velaci&oacute;n y ofrendan a Mictlantecuhtli frijol, ma&iacute;z y tortilla. La ofrenda inclu&iacute;a tambi&eacute;n fuego, para alumbrar el camino de los muertos por el Mictl&aacute;n; el copal, humo sagrado que conduce las oraciones y limpia el camino; y la flor de cempas&uacute;chil, para embellecerlo.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lvarez Ju&aacute;rez explica que, a&uacute;n tras la conquista, el uso de veladoras, incienso y flores en los funerales tiene una connotaci&oacute;n prehisp&aacute;nica que implica acompa&ntilde;ar a los ancestros a la trascendencia despu&eacute;s de la muerte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e8ac9b6-3543-4d3f-8b7d-a3cf31e13668_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e8ac9b6-3543-4d3f-8b7d-a3cf31e13668_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e8ac9b6-3543-4d3f-8b7d-a3cf31e13668_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e8ac9b6-3543-4d3f-8b7d-a3cf31e13668_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e8ac9b6-3543-4d3f-8b7d-a3cf31e13668_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e8ac9b6-3543-4d3f-8b7d-a3cf31e13668_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9e8ac9b6-3543-4d3f-8b7d-a3cf31e13668_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El 14 de abril de este a&ntilde;o se registr&oacute; el primer muerto por COVID-19 en Juchit&aacute;n, considerada la capital del istmo por la importancia cultural y econ&oacute;mica, adem&aacute;s es la localidad m&aacute;s grande de la regi&oacute;n con 90.000 habitantes, Cuauht&eacute;moc de Gyves de la Cruz, un trabajador del Hospital civil, fue sepultado sin rituales y en un f&eacute;retro envuelto de hule. Cinco&nbsp;meses despu&eacute;s, la gente de esta regi&oacute;n evita hospitalizar a los enfermos de coronavirus, incluso graves, para cumplir con sus ritos sin restricciones. Hasta ahora no hay regulaci&oacute;n que lo impida, solo recomendaciones y exhortos de la autoridad municipal.
    </p><p class="article-text">
        Entre el 26 de junio y el 27 de agosto, seg&uacute;n la Regidur&iacute;a de Parques y Panteones del ayuntamiento, se registraron 202 decesos en esa famosa ciudad oaxaque&ntilde;a. De ellos, 87&nbsp;son casos confirmados de COVID-19, 70&nbsp;sospechosos porque presentaron cuadros de neumon&iacute;a, paro respiratorio y card&iacute;aco, y el resto, que son 45 relacionadas a muertes por padecimientos como c&aacute;ncer, insuficiencia renal y vejez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa cifra es cinco veces superior a la que reporta el gobierno: solo 24 defunciones por COVID-19 en esos d&iacute;as seg&uacute;n el reporte diario de los Servicios de Salud del Gobierno de Oaxaca. Las autoridades reconocen que hay un subregistro y lo atribuyen a que, por sus creencias, la poblaci&oacute;n prefiere tratarse y morir en casa.
    </p><p class="article-text">
        Jorge Valdivieso Luis, regidor de Parques y Panteones de Juchit&aacute;n, se&ntilde;ala que el aumento de decesos en la ciudad podr&iacute;a deberse a que la tradici&oacute;n del ritual de la muerte pesa m&aacute;s que el temor a la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio, a pesar de las recomendaciones, mucha gente vel&oacute; a sus muertos en sus casas&rdquo;, se&ntilde;ala, &ldquo;eso hizo que se diera un contagio masivo&rdquo;. &ldquo;Sabemos y tenemos registro de que en la misma casa el contagio se extendi&oacute;, tenemos datos de casos de dos o tres muertes por familia&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        Mientras la gente de Juchit&aacute;n intenta preservar sus ritos, la familia de Estela Cruz Mart&iacute;nez trata de adaptarse a las nuevas formas en Tehuantepec. Durante los nueve d&iacute;as posteriores a su muerte, a las siete de la noche, sus parientes realizaron rosarios a distancia. Los sobrinos de Estela instalaron aplicaciones en m&oacute;viles y ordenadores para que sus padres, t&iacute;os y familiares rezaran juntos. Seg&uacute;n Ariana Cruz, sobrina de Estela, el rezo colectivo, a&uacute;n a distancia, reconfort&oacute; sus almas.
    </p><p class="article-text">
        En los pueblos zapotecas del oaxaque&ntilde;o istmo de Tehuantepec cuando una ni&ntilde;a cumple un a&ntilde;o de edad estrena su primer traje regional: una enagua y un fino huipil elaborado por las manos de mujeres artesanas a partir de hilos de seda, metros de tela y encajes, y distintas t&eacute;cnicas de tejido: cadenilla, aguja de gancho y bordado.
    </p><p class="article-text">
        El traje regional es un elemento de orgullo para las mujeres de esta tierra de Oaxaca. La tradici&oacute;n es que tambi&eacute;n lo porten al cumplir 15 a&ntilde;os, acompa&ntilde;ado con cadenas y aretes de oro, y en su funeral, porque significa que han cumplido con un ciclo: nacer, crecer y morir.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ec4e364-8040-4c55-99bc-a869615110be_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ec4e364-8040-4c55-99bc-a869615110be_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ec4e364-8040-4c55-99bc-a869615110be_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ec4e364-8040-4c55-99bc-a869615110be_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ec4e364-8040-4c55-99bc-a869615110be_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ec4e364-8040-4c55-99bc-a869615110be_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1ec4e364-8040-4c55-99bc-a869615110be_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando una persona muere la tradici&oacute;n dicta que se vela el cuerpo en el hogar durante 24 horas frente a su mesa de santos o altar &mdash;donde se ubica una fotograf&iacute;a en la que se le vea vestida con el traje regional&mdash;, se rezan rosarios durante nueve d&iacute;as, se colocan flores y velas. La despedida es un gran convite con horas de m&uacute;sica, una gran comitiva de familiares, amigos y vecinos acompa&ntilde;a a la persona difunta y se reparten tamales, pan y caf&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Morirse en esta tierra es sagrado, se guarda luto riguroso: las mujeres se visten de negro de pies a cabeza durante un a&ntilde;o y en el hogar se coloca un lazo oscuro en se&ntilde;al de duelo. Los espejos de la casa se cubren con tela. Se respira una atm&oacute;sfera de silencio y respeto. Los primeros&nbsp;40 d&iacute;as, los familiares colocan&nbsp;flores y velas en la sepultura.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es como Estela Cruz Mart&iacute;nez hab&iacute;a pensado que ser&iacute;a su muerte, concurrida y vistosa. Hab&iacute;a pedido a sus familiares que, en su funeral, la vistieran con el huipil y la enagua, y entonaran la Sandunga, un son regional, himno de Tehuantepec. Pero falleci&oacute; a los 69 a&ntilde;os debido a complicaciones asociadas a la COVID-19. As&iacute; que su cuerpo fue cremado, no hubo funeral, y la misa se celebr&oacute; de forma virtual, con sus familiares conectados a trav&eacute;s de ordenadores y m&oacute;viles.
    </p><p class="article-text">
        Los funerales virtuales no son nuevos. El mercado migrante los insert&oacute; en el cat&aacute;logo de servicios de las funerarias que atienden a poblaciones migrantes desde hace al menos una d&eacute;cada, pero las medidas sanitarias de esta pandemia los han popularizado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La diferencia es que ya no es para los que no est&aacute;n en nuestro pa&iacute;s o no est&aacute;n cerca, sino que son tambi&eacute;n para los locales en estos momentos&rdquo;, confirma el presidente de la Asociaci&oacute;n Nacional de Directores de Funerarias (ANDF), Francisco Adri&aacute;n Alvarado Madera.
    </p><p class="article-text">
        En esta zona de Oaxaca, las funerarias no brindan ese servicio y son los familiares y amigos quienes se organizan para organizar los rosarios y misas, pues la pandemia les impide que cumplan la tradici&oacute;n en vivo.
    </p><p class="article-text">
        En M&eacute;xico, tras enterrar a sus muertos o disponer de sus cenizas, los cat&oacute;licos &mdash;que seg&uacute;n los <a href="http://www.rifrem.mx/wp-content/uploads/2017/10/INFORME-DE-RESULTADOS-EncuestaNacionalMexicoCreenciasyPracticasReligiosas-2017-05.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> m&aacute;s recientes <a href="http://www.rifrem.mx/wp-content/uploads/2017/10/INFORME-DE-RESULTADOS-EncuestaNacionalMexicoCreenciasyPracticasReligiosas-2017-05.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son 82% de la poblaci&oacute;n</a>&mdash; acostumbran reunirse en la casa de alguno de los familiares durante nueve d&iacute;as para rezar un rosario por el eterno descanso del alma del difunto. Los anfitriones ofrecen a los asistentes atole para beber y tamales o alg&uacute;n refrigerio para comer. Este otro ritual social y religioso se ha interrumpido debido a la recomendaci&oacute;n de evitar reuniones de m&aacute;s de 10 personas en lugares cerrados.
    </p><p class="article-text">
        Ahora los sepelios ya no tienen hora, se hacen incluso en la madrugada y sin misa de cuerpo presente. Atr&aacute;s quedaron los avisos por los altavoces comunitarios o coches con altavoces, desde donde se extend&iacute;a la invitaci&oacute;n para acompa&ntilde;ar a los familiares. Atr&aacute;s ha quedado el llamado de la rezadora del pueblo, que se sumaba al trayecto rosario en mano.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una persona puede darle una despedida a un familiar difunto, seg&uacute;n la tradici&oacute;n del istmo, &ldquo;la carga es menos&rdquo;,&nbsp;explica Zoila, hermana de la finada Estela Cruz Mart&iacute;nez, &ldquo;pero nosotros lo &uacute;nico que tenemos de ella son sus cenizas, ya no pudimos despedirnos y eso duele&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde que la pandemia golpe&oacute; a M&eacute;xico, las medidas sanitarias y la gu&iacute;a de manejo de cad&aacute;veres por COVID-19 trastocaron tambi&eacute;n los rituales f&uacute;nebres seculares: se recomend&oacute; no besar ni tocar el cuerpo de su ser amado, preferir la cremaci&oacute;n sobre el entierro, prescindir de velorios, procesiones y despedidas que violaran el distanciamiento social.
    </p><p class="article-text">
        La familia celebr&oacute; una misa virtual por sus 40 d&iacute;as. Los abrazos, las flores, las velas y el llanto colectivo siguen restringidos. Lo que s&iacute; estuvo presente fue la imagen de Estela, ataviada con su traje regional negro, de tela tipo tercipelo, y flores multicolor adem&aacute;s de un flequillo color oro y su joyer&iacute;a de filigrana que le da elegancia a su atuendo preferido,&nbsp;sin olvidar el tocado de listones y flores en su cabeza, como a ella le hubiera gustado ser recordada.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Aguascalientes: COVID-19 y la muerte migrante</strong></h3><p class="article-text">
        Desde que se mud&oacute; al condado de Ligonier, en Indiana, Estados Unidos, hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os, Mar&iacute;a Lidia Contreras se preparaba para dos acontecimientos cada a&ntilde;o. Uno era visitar a su familia en Aguascalientes; el otro, su cuadro habitual de neumon&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Afectada de los pulmones desde hac&iacute;a tiempo, los cambios dr&aacute;sticos de clima le provocaban neumon&iacute;as moderadas, aunque procuraba cuidarse para poder viajar y ver a sus hermanos, sobrinos y sobrinos nietos. D&iacute;as antes de la cena de Navidad, tres generaciones se reun&iacute;an a comer <em>chaskas</em> &mdash;una versi&oacute;n hidroc&aacute;lida de los esquites, elaborado con grano de ma&iacute;z&mdash; y ponerse al corriente.
    </p><p class="article-text">
        El resto del a&ntilde;o, la familia se comunicaba a trav&eacute;s de un grupo de WhatsApp, en el que Mar&iacute;a Lidia era <em>la t&iacute;a de los piolines</em>: de las primeras en dar los buenos d&iacute;as con im&aacute;genes y frases de amor, bendiciones y optimismo. Pero el 18 de abril de 2020 no envi&oacute; ni respondi&oacute; mensajes.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese d&iacute;a, una sobrina radicada en Ligonier contest&oacute; por ella. Inform&oacute; a la familia de Aguascalientes que hab&iacute;a ingresado en el hospital por problemas respiratorios. Que ten&iacute;a COVID-19. Que la intubaron dos d&iacute;as despu&eacute;s. Que la trasladaron a un hospital de Indian&aacute;polis. Que sus pulmones trabajaban al 30%. Que trabajaban al 10%. Que ya no funcionaban.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De haber muerto de alg&uacute;n otro tipo de cosa, por un accidente, quiz&aacute;, hubiera sido lo mismo para nosotros, que estamos ac&aacute; en Aguascalientes&rdquo;, dice Lupita Contreras, la mayor de las sobrinas de Mar&iacute;a Lidia. Sin embargo, explica que si su t&iacute;a hubiera muerto por otra raz&oacute;n, la situaci&oacute;n hubiera sido diferente: &ldquo;Le hubiera permitido estar al menos con su esposo o con su hermano o con mis primos de all&aacute;&rdquo;. Pero el saber que muri&oacute; sola supuso un estr&eacute;s mayor. &ldquo;Sent&iacute;a mucha desolaci&oacute;n por esa raz&oacute;n&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n le pesaba que, al estar suspendidas las actividades en los consulados y embajadas, hubiera siquiera la opci&oacute;n de tramitar una visa humanitaria y despedirla personalmente.
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;dicos desconectaron a Mar&iacute;a Lidia el 11 de junio. Su sobrina de Ligonier volvi&oacute; a hacer de portavoz v&iacute;a WhatsApp para los de Aguascalientes. Que ella y el t&iacute;o Valente iban camino al hospital. Que Valente estaba triste, pero tranquilo. Que ya estaban junto a la cama de su t&iacute;a. Que ya estaba hecho.
    </p><p class="article-text">
        Lupita y sus hermanas recibieron cada mensaje en sus m&oacute;viles, juntas, en casa de sus pap&aacute;s. No quer&iacute;an que su padre estuviera solo. El d&iacute;a de la muerte de Mar&iacute;a Lidia rompieron la sana distancia por primera vez desde marzo y se abrazaron para llorar.
    </p><p class="article-text">
        A la difunta la velaron tres d&iacute;as despu&eacute;s de su muerte, ya de regreso en Ligonier. La familia de Indiana transmiti&oacute; a la de Aguascalientes la explicaci&oacute;n de los m&eacute;dicos: no hab&iacute;a riesgo de contagio porque el cuerpo ya no ten&iacute;a el virus. Hab&iacute;an pasado dos meses desde que enferm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los primos de Indiana mandaron al grupo de WhatsApp un link a la p&aacute;gina de la funeraria. Quien diera clic pod&iacute;a ver el obituario a Mar&iacute;a Lidia junto a un video hecho con fotograf&iacute;as enviadas por toda la familia. Otro clic y en pantalla aparec&iacute;a una toma fija: un costado del f&eacute;retro y personas que entraban y sal&iacute;an de cuadro ocasionalmente.
    </p><p class="article-text">
        El padre, algunos hermanos y sobrinos de Mar&iacute;a Lidia en Aguascalientes quer&iacute;an ver su rostro por &uacute;ltima vez. Acordaron hacer videollamadas con uno de los primos all&iacute; para que se las mostrara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El velorio comenz&oacute; a la 1 de la tarde y termin&oacute; a las 8 de la noche. Lupita pas&oacute; ese d&iacute;a llorando, mirando el video del obituario y resistiendo la insistencia de su primo en que viera el cuerpo. Poco antes de las 8, llam&oacute; a su pap&aacute; para saber c&oacute;mo estaba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dice: <em>me estoy tomando unas cervezas porque s&iacute; vi a tu t&iacute;a</em>&rdquo;, relata que sinti&oacute; que el llanto de su pap&aacute; era m&aacute;s sosegado.<em> </em>&ldquo;Dice:<em> s&iacute;, mija, s&iacute; la vi. Me qued&eacute; m&aacute;s tranquilo, me dio mucha tristeza ver la caja y verla a ella en la caja, pero s&iacute; la vi. Est&aacute; acostada, como dormida, y se ve as&iacute; porque no tiene vidrio. No se ve hinchada ni nada. Yo la vi; yo no s&eacute; si a ti te sirva para que te quedes m&aacute;s tranquila</em>&rdquo;, le dijo su padre.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n sus familiares, Mar&iacute;a Lidia fue una mujer terca, que siempre logr&oacute; lo que se propuso, y era tambi&eacute;n una mujer vanidosa. Despu&eacute;s de ver a su familia, lo segundo que hac&iacute;a al llegar a Aguascalientes era hacerse manicura y pedicura. Lupita no la vio con canas ni en el ata&uacute;d.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No me gust&oacute; c&oacute;mo la maquillaron. No le dejaron las cejas como a ella le gustaba&rdquo;, cuenta. Pero lo que menos le gust&oacute; fue la expresi&oacute;n de su rigor mortis, que le pareci&oacute; distinta a la que vio en las caras de sus abuelos y su t&iacute;o cuando fallecieron. &ldquo;Su cara era de resignada, no de descanso&rdquo;, dice. &ldquo;Ella no quer&iacute;a irse. Ten&iacute;a muchos planes y estaba bien miedosa de enfermarse&rdquo;. Dice que, a pesar de eso, verla le sirvi&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        A Lupita &mdash;historiadora e investigadora en Ciencias Sociales&mdash; le ha impresionado m&aacute;s la importancia que han adquirido las redes sociales como espacio virtual para practicar la fe.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Facebook, mi t&iacute;o pon&iacute;a im&aacute;genes de San Judas, de la Virgen de Guadalupe&rdquo;, cuenta. &ldquo;Los rezos, las oraciones, los links para rezar un rosario donde yo ve&iacute;a el nombre de mi t&iacute;a etiquetado&hellip; Saber que no era yo la &uacute;nica que estaba pidiendo un milagro&rdquo;, reflexiona un mes despu&eacute;s de la muerte de su t&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero ante la diferencia de horarios entre Ligonier y Aguascalientes, familiares y amigos de Mar&iacute;a Lidia <em>se</em> <em>unieron</em> en oraci&oacute;n al rezar el novenario cada uno desde su casa, los nueve d&iacute;as a la misma hora. Valente, su viudo, tambi&eacute;n public&oacute; <a href="https://www.facebook.com/photo.php?fbid=585753412376697&amp;set=pb.100028261303993.-2207520000..&amp;type=3&amp;theater" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">oraciones</span></a> en su <a href="https://www.facebook.com/valente.saldivar.1/posts/586075605677811" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">perfil</span></a> de Facebook a las que sus amigos de la red social se unieron escribiendo <em>Am&eacute;n</em>. Otras personas que la conocieron y quisieron le escribieron mensajes de despedida en su perfil de esa red social.
    </p><p class="article-text">
        Las cenizas de Mar&iacute;a Lidia volvieron a Aguascalientes el 24 de junio. Ese d&iacute;a hubo reuni&oacute;n, pero no chaskas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Sinaloa: Un m&eacute;dico de almas</strong></h3><p class="article-text">
        Culiac&aacute;n, Sinaloa, fue la segunda ciudad del pa&iacute;s en la que se confirm&oacute; un caso de COVID-19, el 28 de febrero del 2020. Es en esta ciudad donde el Padre Jaime Quintero Corrales, conocido como Padre Jimmy, acompa&ntilde;a a las familias que se han acercado a &eacute;l en busca de una oportunidad, aunque sea virtual, para que sus seres queridos tengan misas.
    </p><p class="article-text">
        Ante la prohibici&oacute;n de celebrar ceremonias religiosas para evitar aglomeraciones, el sacerdote ahora oficia misas virtuales, vespertinas dos veces entre semana y matutinas los domingos. Hizo la transici&oacute;n con naturalidad y las familias comenzaron a encargarle ese tipo de misas, con transmisiones en directo, para sus enfermos de COVID-19.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dejen sus intenciones&rdquo;, dicen los estados de Facebook con los que el Padre Jimmy invita a los feligreses a poner los nombres y mensajes de la gente por la que quieren hacer alguna oraci&oacute;n especial. Los feligreses responden pidiendo por un familiar reci&eacute;n diagnosticado o por alguien que espera los resultados de su prueba y le encargan misas de difunto a causa del virus.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hice una celebraci&oacute;n virtual para una familia que perdi&oacute; tres miembros. Se muri&oacute; primero la mam&aacute;, luego la hija y fue tan fuerte el impacto emocional que el pap&aacute; muri&oacute; a los tres d&iacute;as de un ataque al coraz&oacute;n&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        En la emergencia sanitaria, Quintero Corrales ha tenido que luchar contra quienes consideran que las misas virtuales no son &uacute;tiles, incluso entre sus colegas de mayor edad: &ldquo;Un padre, ya mayor, se opone a las misas virtuales: que no tiene sentido la misa sin pueblo, que la misa es comulgar y la gente no va a comulgar. Pero est&aacute; la comunidad espiritual y la comunidad de la palabra&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n visita pacientes infectados con el virus, ataviado con mascarillas &ldquo;de las buenas&rdquo;, guantes y con su sotana blanca. &ldquo;Me han dicho: <em>Padre es Covid-19</em>, y ya voy protegido&rdquo;. As&iacute; ha sido testigo de la dificultad de las familias para lidiar con la muerte y respetar a la vez el distanciamiento social, que impide que se despidan en persona. &ldquo;Desde que entro, la misma familia tiene todo, tiene sanitizantes, tiene su tapetito, incluso tiene un cuarto de la persona enferma aislado&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        En uno de los casos, comenta el padre, una paciente no tuvo m&aacute;s contacto directo, m&aacute;s intermediarios con la muerte que &eacute;l y una enfermera. &ldquo;Me dio mucho sentimiento, porque la familia est&aacute; fuera, no puede entrar aunque sea su propia casa. Le pusieron un cristal y desde el cristal miraban a su abuelita o a su mam&aacute;&rdquo;, relata. La mujer, dice, falleci&oacute; una hora m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        El padre Quintero Corrales dice que la suya es una misi&oacute;n muy importante: &ldquo;Uno como sacerdote tiene una misi&oacute;n muy importante: &rdquo;Dar la paz espiritual, encomendar el alma al Se&ntilde;or y estar en las buenas y en las malas con las personas&ldquo;, explica. &rdquo;Si los doctores no han parado desde que inici&oacute; la pandemia, uno como sacerdote tambi&eacute;n es m&eacute;dico de almas&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este reportaje forma parte de&nbsp;<a href="https://quintoelab.org/COVID-19" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la serie COVID-19 en M&eacute;xico, producida por Quinto Elemento Lab</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diana Manzo, Jennifer González y América Armenta, Diana Manzo, Jennifer González, América Armenta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ritual-muerte-virtual-nuevas-estampas-mexicanas-tiempos-pandemia_130_6229658.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2020 20:03:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a46237dd-9140-4d84-a609-ee55f4073405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="98994" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a46237dd-9140-4d84-a609-ee55f4073405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="98994" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando el ritual de la muerte es virtual: las nuevas estampas mexicanas en tiempos de pandemia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a46237dd-9140-4d84-a609-ee55f4073405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[México,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
