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    <title><![CDATA[elDiario.es - Txaro Goñi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/txaro-goni/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Txaro Goñi]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La ancianidad es femenina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ancianidad-femenina_129_10137549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7de21789-48bc-4e43-bbf7-cc2906f0cf27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ancianidad es femenina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si se quiere lograr un desarrollo humano sostenible y alcanzar los objetivos marcados en la Agenda 2030, nuestra sociedad debe tener en cuenta las necesidades actuales y futuras de las personas mayores, en especial de las mujeres veteranas, y estar preparada para cubrirlas</p></div><p class="article-text">
        Las mujeres son mayoritarias en la vejez, muchas de ellas viven en el medio rural que va despobl&aacute;ndose. &iquest;Vivir&aacute; en alg&uacute;n pueblo la Vieja de Guiard?&nbsp;&iquest;Vivir&aacute; sola? Nada en el cuadro indica el lugar, pero s&iacute; la soledad de esta mujer. No hay nada a su alrededor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adolfo Guiard pint&oacute; hacia 1910 el cuadro <em>Vieja</em>. &iquest;Qu&eacute; hace esta mujer? Todo en ella nos muestra el paso de la vida por su cuerpo, por su persona. Piensa, descansa serena, juega con sus manos. Su sola presencia llena todo el espacio de realidad azulada que el autor presenta.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vieja, de Adofo Guiard.                            </span>
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        La esperanza de vida al nacer para las mujeres es de 85,06 a&ntilde;os frente a los 79,59 para los hombres. La esperanza de vida a los 65 a&ntilde;os tambi&eacute;n beneficia a las mujeres, situ&aacute;ndose en algo m&aacute;s de 22 a&ntilde;os para ellas y algo m&aacute;s de 18 para ellos. En 2019 la esperanza de vida a los 65 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a se encontraba, tanto en hombres como en mujeres, entre las m&aacute;s altas de la Uni&oacute;n Europea y del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fortuna de vivir m&aacute;s tiempo es una de las conquistas colectivas m&aacute;s admirables que ha conseguido nuestra sociedad. El desarrollo social y econ&oacute;mico, as&iacute; como los avances sanitarios, lo han hecho posible. En el Estado espa&ntilde;ol se evidencia un aumento de la edad promedio y un aumento de la proporci&oacute;n de personas mayores, que en 2021 eran m&aacute;s de nueve millones, lo que representa un 19,65% del total de la poblaci&oacute;n. El INE estima que para 2035 podr&iacute;an llegar a 12,8 millones. La perspectiva de vivir estos a&ntilde;os con buena salud hace que las personas a&ntilde;osas puedan participar en la vida de las familias y contribuir al fortalecimiento de la sociedad, siendo un capital humano fundamental que no se puede ni debe desperdiciar.
    </p><p class="article-text">
        El COVID ha causado estragos, pero la tendencia es a la recuperaci&oacute;n. En el Estado espa&ntilde;ol la esperanza de vida de hombres y mujeres en 2019 era de&nbsp;84 a&ntilde;os. Cay&oacute; a los 82,4 en 2020, seg&uacute;n Eurostat, pero se recuper&oacute; en 2021, subiendo a los 83,3 a&ntilde;os. No podemos negar que han sido unos a&ntilde;os duros para las personas de m&aacute;s edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si se mide el porcentaje de tiempo que se vive con buena salud a partir de los 65 a&ntilde;os, hay tambi&eacute;n diferencias pero en el sentido contrario. Para los hombres el 62,7% del tiempo restante por vivir lo ser&aacute; en buenas condiciones, mientras que para las mujeres ser&aacute; s&oacute;lo del 51,5%. La Vieja de Guiard parece cansada, con las manos heridas por el tiempo y la mirada entretenida en el infinito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si nos centramos en las pensiones con las que afronta su d&iacute;a a d&iacute;a la poblaci&oacute;n mayor, tambi&eacute;n encontramos diferencias entre hombres y mujeres. En enero de este a&ntilde;o la Seguridad Social contabilizaba m&aacute;s de 10 millones de pensiones. Con datos de enero de 2023, y aunque se observan disparidades regionales, la pensi&oacute;n media de jubilaci&oacute;n del sistema es de 1.189,12 euros y la de viudedad, de 848,06 euros. Sin embargo, si nos centramos en el SOVI que reciben m&aacute;s de doscientas treinta mil personas, mayoritariamente mujeres, su importe medio desciende a 455,80 euros mensuales. Insuficiente para satisfacer plenamente sus necesidades b&aacute;sicas &iquest;La Vieja ser&aacute; pobre? Posiblemente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con datos de 2018, Eurostat indica que en todos los pa&iacute;ses de Europa se evidencia una brecha de g&eacute;nero en las pensiones. Las pensionistas reciben menos ingresos debido a una trayectoria laboral y familiar diferente y al tipo de ocupaciones a las que han tenido que dedicarse en un mercado laboral pensado por y para hombres. En el Estado espa&ntilde;ol esta brecha de ingresos se sit&uacute;a en un 31,2%, por encima del 29,1% de media europea. Con datos desagregados de diciembre de&nbsp; 2019, la pensi&oacute;n media&nbsp; por jubilaci&oacute;n en r&eacute;gimen general era de 1.440,09 euros para ellos mientras que para ellas descend&iacute;a a 1.016,78 euros. Adem&aacute;s, hay que a&ntilde;adir que las mujeres mayores son en general m&aacute;s pobres ya que cuentan con menos ahorros y activos que los hombres.
    </p><p class="article-text">
        Si se quiere lograr un desarrollo humano sostenible y alcanzar los objetivos marcados en la Agenda 2030, nuestra sociedad debe tener en cuenta las necesidades actuales y futuras de las personas mayores, en especial de las mujeres veteranas, y estar preparada para cubrirlas. El edadismo empieza a ser evidente y notorio en &aacute;mbitos como la educaci&oacute;n, el trabajo, la salud o la asistencia social e influye de manera muy negativa al plantear los problemas a los que nos enfrentamos, a las prioridades en las agendas pol&iacute;ticas y a las soluciones que se ofrecen a los retos sociales de cara al futuro. Las a&ntilde;osas, por el hecho de ser mujeres, se vuelven m&aacute;s vulnerables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Propiciar una comprensi&oacute;n m&aacute;s positiva y realista de la edad y el envejecimiento y una sociedad capaz de integrar a todas las edades y sus diferencias nos hace m&aacute;s fuertes y m&aacute;s justos. No dejar a nadie atr&aacute;s es tener la solidaridad intergeneracional necesaria para facilitar la cohesi&oacute;n social y el intercambio entre generaciones en pro de la salud, la vida digna y el bienestar de todas las personas.
    </p><p class="article-text">
        El aumento de la esperanza de vida condiciona la econom&iacute;a, impacta en la sostenibilidad presupuestaria, la asistencia sanitaria y los cuidados de larga duraci&oacute;n y, por supuesto, pone de manifiesto la necesidad de trabajar por una mayor cohesi&oacute;n social. Pero tambi&eacute;n, a la par que problemas, trae oportunidades. Crear trabajos que fomenten la equidad social o apostar por la econom&iacute;a plateada o la asistencial son algunas de las posibilidades que nacen de este escenario.
    </p><p class="article-text">
        El camino que se abre es amplio. La mejora de una vida independiente entre los mayores articula caminos para el desarrollo de hogares inteligentes, para tecnolog&iacute;as de asistencia, para el incremento de la accesibilidad a productos y servicios, a movilidad personal y automatizada. Se abren oportunidades en sectores como el turismo, la rob&oacute;tica de servicios, el bienestar de las personas a&ntilde;osas, la cultura, la banca, incluso la moda y la cosm&eacute;tica espec&iacute;ficas para los y las entrados en a&ntilde;os o los servicios para el envejecimiento saludable y activo.&nbsp;Tambi&eacute;n para la innovaci&oacute;n cient&iacute;fica y m&eacute;dica y para los profesionales sanitarios y cuidadores altamente cualificados. Son algunos ejemplos la telemedicina con biosensores para el diagn&oacute;stico y seguimiento a distancia de los pacientes o con aplicaciones de tel&eacute;fonos inteligentes.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que la poblaci&oacute;n seguir&aacute; envejeciendo, influyendo en la conformaci&oacute;n de los mercados laborales y financieros, modificando la demanda de bienes y servicios, transformando la idea que tenemos sobre la educaci&oacute;n, la vivienda o el transporte, reconstruyendo las estructuras familiares o los v&iacute;nculos intergeneracionales y despertando la necesidad de innovar en la protecci&oacute;n social, por eso la econom&iacute;a debe estar al servicio de las personas y no al rev&eacute;s. La soluci&oacute;n a los problemas derivados del envejecimiento de la ciudadan&iacute;a no puede estar basada en que estos mayores permanezcan en el mercado laboral&nbsp; m&aacute;s tiempo, sino en crear una red social que les permita y nos permita en un futuro llevar una vida digna. Una red en la que estemos todos implicados, las Administraciones, las empresas y la ciudadan&iacute;a en su conjunto. La soledad, la pobreza, el aislamiento y la falta de protecci&oacute;n que refleja el cuadro de Guiard no pueden ser la representaci&oacute;n de nuestros mayores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Txaro Goñi, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ancianidad-femenina_129_10137549.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Apr 2023 20:16:28 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desemplearse para trabajar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desemplearse-trabajar_129_8677173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1cece59-ec5c-485e-a325-c783888eb7f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desemplearse para trabajar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si nuestro modelo de sociedad es cada vez más nocivo para vivir, está acomodado en una economía de mercado donde el crecimiento es buscado con desesperación y no permite las condiciones para una vida sostenible de la ciudadanía ¿por qué somos incapaces de cambiar?</p></div><p class="article-text">
        Donde vivo tiene por costumbre aparecer la niebla. Hay d&iacute;as que es tan densa que no deja ver el mar, a veces ni tan siquiera la playa. Esos d&iacute;as entra el fr&iacute;o en el cuerpo, hasta el tu&eacute;tano, como dec&iacute;a mi abuela, y los huesos gru&ntilde;en. La ciudad, sin remedio, bruscamente acaba. Es una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a. La imposibilidad de ver m&aacute;s all&aacute; parece activar al caminante. Ya no mira al horizonte, se concentra en su quehacer diario, en su trabajo.
    </p><p class="article-text">
        El verbo trabajar proviene del lat&iacute;n vulgar <em>tripaliare</em>, torturar, derivado del lat&iacute;n tard&iacute;o <em>tripalium</em>, instrumento de tortura formado por tres palos en los que se amarraba a los esclavos para que sufrieran un castigo. Cuando se concibi&oacute; este vocablo la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n trabajaba en el campo realizando un gran esfuerzo f&iacute;sico que se percib&iacute;a como un castigo. El trabajo era para pobres, es decir para casi todo el mundo, mientras que las &eacute;lites disfrutaban de tiempo libre para pensar, divertirse, organizar la sociedad o, simplemente, mirar al horizonte. Algo no muy distinto a lo que ocurre en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        El <em>burnout</em> o s&iacute;ndrome de trabajador quemado; el <em>boreout</em>&nbsp;o situaci&oacute;n de aburrimiento cr&oacute;nico dentro del puesto de trabajo que puede llegar a desencadenar problemas de salud por ansiedad y estr&eacute;s; los <em>Bullshit Jobs</em> o <em>trabajos basura</em> que provocan baja autoestima y desmotivaci&oacute;n de los trabajadores, son realidades que se desencadenan cada vez con m&aacute;s frecuencia en el entorno laboral. Un entorno en el que pasamos muchas horas, un entorno que no es democr&aacute;tico aunque nuestra sociedad s&iacute; lo sea, un entorno en el que el conflicto es una constante. Nuestros empleos se desarrollan cada vez en peores condiciones. Sin embargo, quer&aacute;moslo o no, en la sociedad que hemos creado, el empleo, que no el trabajo, define nuestra realidad. El empleo es una versi&oacute;n reducida del trabajo. Con todo, tiene un lugar central en nuestras vidas y en nuestras identidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un concepto amplio de trabajo incluir&aacute; no solo el trabajo productivo, tanto de un producto o de un servicio, que se incorpora al mercado; sino que incluir&aacute; as&iacute; mismo, el trabajo que genera solidaridad social, el trabajo reproductivo y de cuidados, y el trabajo que engendra autorrealizaci&oacute;n personal, por lo que no necesariamente consiste en una actividad de la que obtenemos un beneficio econ&oacute;mico. Desde ese punto de vista amplio, se puede definir el trabajo como el conjunto de tareas y actividades que realizan las personas para satisfacer sus necesidades vitales. Podemos hablar, si se quiere, de dos nociones distintas de trabajo. Por un lado, un trabajo restrictivo o limitado (lo que venimos llamando empleo) y, por otro, un trabajo extensivo o abierto, en el que se incluir&iacute;an otras actividades necesarias para la vida plena de la persona.
    </p><p class="article-text">
        Si nos centramos en el trabajo restrictivo o limitativo, se ha generado la ilusoria idea de que la creaci&oacute;n de valor resulta &uacute;nica y exclusivamente de &eacute;l, del trabajo que aporta un beneficio econ&oacute;mico. La riqueza econ&oacute;mica es la &uacute;nica riqueza posible y el empleo es el &uacute;nico que combina beneficio, reconocimiento y utilidad social. Ahora bien, contradiciendo esos mismos postulados falsos, en los &uacute;ltimos tiempos la precarizaci&oacute;n de las condiciones del empleo ha hecho que, aunque el empleo sea necesario para poder cubrir las necesidades econ&oacute;micas de los individuos, no sea suficiente en ocasiones para cubrirlas en su totalidad, cre&aacute;ndose la figura de los trabajadores pobres.
    </p><p class="article-text">
        Se nos revela as&iacute; que la pobreza no es un da&ntilde;o colateral, ajeno y marginal, sino un elemento normalizado en el capitalismo. Con datos proporcionados el a&ntilde;o pasado por Eurostat, las personas en situaci&oacute;n de empleo expuestas al riesgo de pobreza en 2018 era del 9,3&nbsp;% en toda la EU-27. Registr&aacute;ndose tasas relativamente elevadas de trabajadores ocupados en riesgo de pobreza en Ruman&iacute;a (15,3&nbsp;%) y, en menor medida, en Luxemburgo (13,5&nbsp;%) y Espa&ntilde;a (12,9&nbsp;%). Todav&iacute;a no sabemos c&oacute;mo va a repercutir la COVID en esta pobreza de los trabajadores, pero a todas luces no de manera positiva. La subida salarial pactada en convenio cierra 2021 en el 1,47%, m&aacute;s de 5 puntos por debajo del IPC; s&oacute;lo el 15,8% de los convenios registrados presenta una cl&aacute;usula de garant&iacute;a salarial y uno de cada cinco convenios congela salarios. Ante esta situaci&oacute;n no hace falta subrayar la importancia de subir el salario m&iacute;nimo y la responsabilidad y compromiso social del empresariado para el que el capital humano debe ser fundamental para mantener la competitividad. La competitividad basada en la innovaci&oacute;n y una gesti&oacute;n responsable de los recursos humanos son garant&iacute;as de &eacute;xito para las empresas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el trabajo nos enferma y adem&aacute;s nos permite cada vez menos cubrir nuestras necesidades, me pregunto, &iquest;por qu&eacute; no cambiamos nuestra manera de proceder? &iquest;Por qu&eacute; no reducimos el tiempo que dedicamos al empleo y nos damos m&aacute;s tiempo para trabajar? &iquest;Por qu&eacute; no pasamos de una concepci&oacute;n limitada o restrictiva del trabajo a una extensiva y abierta? &iquest;Por qu&eacute; aceptar que somos &uacute;nicamente consumidores y productores? Si nuestro modelo de sociedad es cada vez m&aacute;s nocivo para vivir, est&aacute; acomodado en una econom&iacute;a de mercado donde el crecimiento es todav&iacute;a buscado con desesperaci&oacute;n y, sin embargo, no permite las condiciones necesarias para una vida sostenible de toda la ciudadan&iacute;a &iquest;por qu&eacute; somos incapaces de cambiar nuestros comportamientos? &iquest;Es posible una reducci&oacute;n del tiempo que dedicamos al empleo? La jornada de 40 horas semanales se aprob&oacute; en el siglo pasado, &iquest;no es hora de revisar este tiempo dedicado al empleo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya en 1516 Thomas Moro, en <em>Utop&iacute;a</em>, apuesta por un horario de 6 horas, duraci&oacute;n m&aacute;s que suficiente, seg&uacute;n el autor, para procurarse los recursos necesarios para cubrir las necesidades b&aacute;sicas. Campanella, en su obra <em>Cit&eacute; du soleil,</em> de 1611, apuesta por 4 horas por d&iacute;a tanto para hombres como para mujeres. Quiz&aacute; con esta propuesta la tan reclamada conciliaci&oacute;n de la vida familiar y laboral fuese posible y la vida m&aacute;s sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Muy a nuestro pesar somos seres dependientes y vulnerables, la COVID nos lo ha recordado de forma tremendamente dolorosa.&nbsp;Cuidar siempre ha sido indispensable, cuidar el medio en el que habitamos y cuidar a los que tenemos alrededor,&nbsp; aunque parece un descubrimiento de &uacute;ltima hora para algunos que nos instan a autocuidarnos. Pero para ello necesitamos tiempo, reformular prioridades. Tiempo que perdemos en empleos que no cubren nuestras necesidades vitales. Ni sindicatos ni pol&iacute;ticos parecen, en general, estar interesados en este tema. Est&aacute;n intentando volver a la situaci&oacute;n anterior a la reforma laboral del 2012, pero desde luego no intentando llegar al fondo del asunto, que no es otro que un cambio en la concepci&oacute;n que tiene la sociedad del trabajo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Subida del salario m&iacute;nimo y reducci&oacute;n del tiempo laboral, ese es el punto de partida para, como Augusto en Niebla, no ser caminantes sino paseantes de la vida. Tener tiempo para mirar al horizonte cuando a mediod&iacute;a se levanta la niebla y deja ver el tenue sol de enero, mientras le cuento a mi hijo que los vagos no son los que no tienen empleo sino los que ahogan sus pensamientos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n de la autora y &eacute;sta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Txaro Goñi, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desemplearse-trabajar_129_8677173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Feb 2022 05:01:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desemplearse para trabajar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro, pero ¿qué futuro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/futuro-futuro_129_7367873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79cffd69-3db5-463f-a121-5ac7fab42464_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futuro, pero ¿qué futuro?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque es obvio el avance que supone la utilización de la robótica, la Inteligencia artificial y los algoritmos, surgen también posibles riesgos que deben estudiarse teniendo en cuenta la dignidad humana, el derecho a la seguridad y la no discriminación</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mi vida es oscura, los d&iacute;as son grises&rdquo;, me pareci&oacute; o&iacute;r en la m&uacute;sica que sonaba en el m&oacute;vil del chaval con el que me cruc&eacute; esta ma&ntilde;ana. Iba hacia el colegio con la capucha puesta y tras su mascarilla se entreve&iacute;a una cara desva&iacute;da y ya cansada. En estos tiempos confusos e inquietantes me pregunto qu&eacute; esperar&aacute; este joven y otros del futuro.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se oye a figuras p&uacute;blicas hablar de &ldquo;no dejar a nadie atr&aacute;s&rdquo;, adem&aacute;s de pensar en el presente, en los que vivimos o malvivimos ahora, es necesario pensar en el futuro, en los que sin duda vendr&aacute;n y a los que tendremos que dar explicaciones. Existe una responsabilidad colectiva de hacer posible que las vidas futuras sean tambi&eacute;n dignas. Los j&oacute;venes ya nos llamaron la atenci&oacute;n con el cambio clim&aacute;tico, sin embargo parece que no les hacemos mucho caso. Ni en eso, ni en otras muchas cosas. Y ellos tambi&eacute;n cuentan.
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes nos vamos a ver en un espacio de tiempo muy corto afectados por la robotizaci&oacute;n, el desarrollo de la inteligencia artificial y el progreso de los algoritmos. Ya no hablaremos del &ldquo;internet de las cosas&rdquo; sino del &ldquo;internet de todo&rdquo;. Sin embargo no existe un verdadero derecho de acceso universal a internet dotado de las garant&iacute;as necesarias para el usuario.
    </p><p class="article-text">
        Este es un gran reto para la sociedad en su conjunto, pero tambi&eacute;n especialmente para el sistema educativo. El joven que vi esta ma&ntilde;ana trabajar&aacute; codo con codo con alg&uacute;n tipo de robot. &iquest;Qu&eacute; tipos de tareas realizar&aacute;n uno y otro? Los robots han dejado de realizar trabajos pesados y repetitivos y se est&aacute; desarrollando su capacidad para aprender de la experiencia y tomar decisiones casi de forma independiente, por lo que cada vez m&aacute;s van a interactuar con su entorno y van a poder modificarlo. Y su entorno tambi&eacute;n ser&aacute; el nuestro. &iquest;Tendr&aacute; este joven capacidades digitales b&aacute;sicas que le permitan tener un trabajo decente? &iquest;Qu&eacute; competencias digitales se est&aacute;n ense&ntilde;ando en nuestras escuelas? &iquest;Son nuestros sistemas de formaci&oacute;n flexibles como para garantizar el desarrollo de capacidades que se ajusten a las necesidades de una econom&iacute;a que claramente va a cambiar por la cada vez mayor utilizaci&oacute;n de robots? Y algunos aturdidos e incomodados por la lengua vehicular de la escuela&hellip; que quiz&aacute; debiera ser el Java.
    </p><p class="article-text">
        Y los que ya no vamos a las escuelas &iquest;c&oacute;mo nos adaptaremos al mercado laboral? &iquest;C&oacute;mo vamos a afrontar la deslocalizaci&oacute;n y la p&eacute;rdida de puestos de trabajo debida a la utilizaci&oacute;n de robots e inteligencia artificial? Una respuesta, ya vieja, es la del aprendizaje a lo largo de toda la vida, pero este esfuerzo &iquest;lo deberemos pagar los trabajadores o lo deber&iacute;an costear los empleadores? &iquest;C&oacute;mo ser&aacute;n los modelos de empleo? &iquest;Ser&aacute; el trabajo m&aacute;s seguro por la utilizaci&oacute;n de robots o por el contrario se har&aacute; m&aacute;s peligroso por la necesaria interacci&oacute;n con ellos?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Deberemos tener varios empleos para poder alcanzar un sueldo que cubra nuestras necesidades?&nbsp;O a la inversa: &iquest;podremos trabajar menos tiempo liberados por el trabajo que realicen los robots? Ya se est&aacute;n planteando jornadas de 32 horas semanales. La idea no es nueva, el fil&oacute;sofo y monje dominico Tommaso&nbsp;Campanella en su obra ut&oacute;pica <em>Cit&eacute; du soleil,</em> de 1611, ya apostaba por una jornada de 4 horas al d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s preguntas: &iquest;c&oacute;mo se sostendr&aacute;n nuestros sistemas tributario y social? &iquest;Seremos capaces de proporcionar los recursos suficientes para mantenerlos y mejorarlos teniendo en cuenta que los robots no cotizan a la Seguridad Social? &iquest;Deber&iacute;an las empresas muy robotizadas pagar un impuesto especial? &iquest;Estar&iacute;a justificada la implantaci&oacute;n de una Renta b&aacute;sica para toda la ciudadan&iacute;a? &iquest;Ser&aacute; posible la tan deseada desconexi&oacute;n del trabajo o estaremos m&aacute;s controlados y se invadir&aacute; m&aacute;s nuestra privacidad con sistemas de geo-localizaci&oacute;n y reconocimiento facial? &iquest;Se vulnerar&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s nuestros derechos fundamentales en el &aacute;mbito laboral?
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito laboral, &iquest;c&oacute;mo impactar&aacute; la robotizaci&oacute;n en el medio ambiente? &iquest;Se generar&aacute;n m&aacute;s residuos el&eacute;ctricos y electr&oacute;nicos? &iquest;C&oacute;mo se reparar&aacute;n? &iquest;Se utilizar&aacute; la econom&iacute;a circular tan vaciada de contenido ya en la actualidad? &iquest;Ser&aacute;n positivos para la agricultura? &iquest;Se desarrollar&aacute; la agricultura de precisi&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo repercutir&aacute; en las peque&ntilde;as explotaciones ganaderas y agr&iacute;colas en las que compramos? &iquest;C&oacute;mo repercutir&aacute; en el transporte? &iquest;Veremos c&oacute;mo los drones nos traen a la puerta de nuestras casas las lechugas, las acelgas y las zanahorias que compramos ahora en el mercado cercano?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo afectar&aacute; la utilizaci&oacute;n de robots a nuestras relaciones sociales? Ya ha cambiado nuestra forma de comunicarnos, ahora lo hacemos a trav&eacute;s de las redes sociales en las que las &ldquo;c&aacute;maras de eco&rdquo;, que retroalimentan nuestras ideas y nos ponen anteojeras volvi&eacute;ndonos m&aacute;s jamelgos que corceles, nos impiden conocer ideas distintas a las nuestras, de las que siempre se aprende algo. Redes sociales que en ocasiones propagan falsedades con no se sabe qu&eacute; fin oscuro. Todav&iacute;a no existe un verdadero derecho a la neutralidad de la Red. &iquest;Habr&aacute; sido el algoritmo de una plataforma de m&uacute;sica el que haya recomendado al chico que vi esta ma&ntilde;ana la canci&oacute;n que iba escuchando?
    </p><p class="article-text">
        Y si tenemos en cuenta la perspectiva de g&eacute;nero, &iquest;c&oacute;mo logramos que las j&oacute;venes escojan carreras vinculadas con el mundo digital para que ellas tambi&eacute;n est&eacute;n capacitadas para los cambios que se avecinan? El derecho a la igualdad y a la no discriminaci&oacute;n en el entorno digital, al igual que la protecci&oacute;n de menores, personas mayores y personas con discapacidad (me sorprende que se haya utilizado este t&eacute;rmino), ya viene recogidos en la Carta de Derechos Digitales, en la que se ha podido participar con aportaciones p&uacute;blicas hasta este pasado 20 de enero. Sin embargo, si nos quedamos en una mera declaraci&oacute;n de intenciones poco vamos a solucionar.
    </p><p class="article-text">
        Aunque es obvio el avance que supone la utilizaci&oacute;n de la rob&oacute;tica, la Inteligencia artificial y los algoritmos, surgen tambi&eacute;n posibles riesgos que deben estudiarse teniendo en cuenta la dignidad humana, el derecho a la libertad y la seguridad, el respeto a la vida privada y familiar, el derecho a la protecci&oacute;n de datos o la no discriminaci&oacute;n. Todos ellos derechos fundamentales de la ciudadan&iacute;a.&nbsp;Profundizar en su desarrollo, siempre teniendo en cuenta la igualdad, justicia y equidad entre los ciudadanos y ciudadanas, no se puede olvidar. Necesitamos, en definitiva, una &eacute;tica para dar respuesta a esta transformaci&oacute;n que vamos a vivir en la organizaci&oacute;n de nuestra sociedad, nuestra econom&iacute;a y en nuestras vidas. &iquest;Se estudia &Eacute;tica en nuestras escuelas?
    </p><p class="article-text">
        El individuo, como dec&iacute;a Ortega y Gasset, &ldquo;no estrena la realidad&rdquo;. El individuo se encuentra con unas posibilidades y unas limitaciones, es heredero de un pasado que condiciona tanto su ser como sus posibilidades de triunfo o fracaso. Nacemos en una sociedad que ya est&aacute; configurada. Nuestro destino va de la mano del destino de los otros, con los que compartimos nuestra vida y nuestra Historia. Poner por encima la protecci&oacute;n humana y la protecci&oacute;n de la vida dibuja un camino por el que se puede transitar estos tiempos llenos de des&aacute;nimo, impotencia y desenga&ntilde;o. Por aquellos que recorrer&aacute;n el futuro, el abatimiento no nos puede ganar. Se pone de manifiesto la necesidad de descubrir un innovador orden para la vida, la presente y la futura. Con el atrevimiento y la audacia de los j&oacute;venes seguro que lo conseguimos. La vida ser&aacute; luminosa y los d&iacute;as azules.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n de la autora y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Economistas Sin Fronteras, Txaro Goñi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/futuro-futuro_129_7367873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Apr 2021 19:45:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El futuro, pero ¿qué futuro?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Robótica,Empleo,Digitalización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vigilando la desigualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vigilando-desigualdad_129_6263623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00e21de4-1afc-4430-915e-c04a753aeb42_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Vigilando la desigualdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vida sigue con o sin pandemia y no podemos refugiarnos en el miedo que esta situación produce para quedarnos callados y no seguir reclamando justicia social. La nueva normalidad la construiremos nosotros. Si no lo hacemos, otros lo harán</p></div><p class="article-text">
        La desigualdad est&aacute; aumentando en toda Europa. Esta acentuaci&oacute;n de la pobreza preocupa en dos sentidos. Por una parte, nos hace preguntarnos si es posible un crecimiento sostenible y si ese crecimiento es inclusivo y, por otra, el incremento de la desigualdad nos hace cuestionarnos si afecta de manera negativa a la cohesi&oacute;n y la paz social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un crecimiento sostenible tiene que ser el suficiente para cubrir las necesidades de toda la ciudadan&iacute;a, teniendo en cuenta las limitaciones que tiene nuestro Planeta finito y que es muy diferente a un crecimiento sostenido. Un crecimiento inclusivo ser&iacute;a aquel en el que el aumento de PIB es igual al aumento de las rentas percibidas por los hogares. En este momento, la ca&iacute;da del PIB producida por la COVID-19 hace que tengamos que preguntarnos si la bajada en las rentas de las familias supera o no la bajada del PIB. Tambi&eacute;n ser&aacute; interesante ver si el paulatino aumento del PIB tras la salida de la pandemia, que todos esperamos sea pronto, se produce en paralelo a la entrada de ingresos en los hogares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay dos aspectos fundamentales a tener en cuenta para afrontar este incesante incremento de la desigualdad, la desigualdad de ingresos y la desigualdad de oportunidades. Para ver las cosas con claridad tenemos varios indicadores que nos hablan de estas dos clases de desigualdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La <strong>desigualdad en cuanto a ingresos</strong> la podemos estudiar teniendo en cuenta la ratio de distribuci&oacute;n de la renta por quintiles. Suena raro pero es f&aacute;cil de entender. Se miden los ingresos anuales del 20% de los hogares m&aacute;s ricos y se compara con el 20% de los hogares m&aacute;s pobres. Un resultado de la ratio de 1,0 indicar&iacute;a la igualdad de ingresos, es decir, todos los hogares tendr&iacute;an los mismos ingresos. En la zona euro se sit&uacute;a alrededor del 5, esto indicar&iacute;a que el 20% de los hogares m&aacute;s ricos recibe cinco veces m&aacute;s ingresos en un a&ntilde;o que el 20% de los m&aacute;s pobres. En Espa&ntilde;a, con datos del INE, andamos alrededor del 6. Ser&aacute; interesante observar, cuando avancemos hacia la nueva normalidad, en qu&eacute; ratio nos situamos porque ya se est&aacute; viendo que durante la pandemia los m&aacute;s ricos se han hecho m&aacute;s ricos.
    </p><p class="article-text">
        Otro indicador que nos habla de la desigualdad de ingresos es el coeficiente de Gini, el m&aacute;s usado en todo el mundo. Un coeficiente de 0 indicar&iacute;a que todos los hogares ingresar&iacute;an lo mismo, se producir&iacute;a una igualdad de ingresos perfecta, mientras que un coeficiente de 100 implicar&iacute;a que todos los ingresos se acumulan en &uacute;nico hogar, se producir&iacute;a una desigualdad de ingresos perfecta. La UE tiene un coeficiente de Gini de casi 31. En Espa&ntilde;a es de 33, similar al de Italia y algo por encima de Grecia o Portugal que es de 32 y m&aacute;s lejos de Francia con un 28 por dar ejemplos de Estados pr&oacute;ximos.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la <strong>desigualdad de oportunidades</strong>, no se puede estudiar directamente. La realidad de una persona var&iacute;a en funci&oacute;n de las decisiones que va tomando a lo largo de su vida. Debemos suponer que las personas m&aacute;s j&oacute;venes han tomado menos decisiones vitales por lo que medir sus oportunidades, estudiar el riesgo de pobreza o exclusi&oacute;n en los menores, es un indicador significativo para estudiar la desigualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        En la UE de los 28 para el a&ntilde;o 2017, &uacute;ltimo con datos completos, el INE establece que el porcentaje de menores de 16 a&ntilde;os en riesgo de pobreza o exclusi&oacute;n social es de 24,4%, similar al de las menores, un 24,5%. Para el Estado espa&ntilde;ol los datos son mayores: los menores en riesgo suponen un 30,6%, y sube a un 31,5% el riesgo para las menores. Para el grupo siguiente, los j&oacute;venes entre 16 y 24 a&ntilde;os, los datos son peores. En la UE el 28,0%&nbsp; de los j&oacute;venes y el 30,1% de las j&oacute;venes est&aacute;n en riesgo de pobreza. En el Estado espa&ntilde;ol este porcentaje sube al 33,6% para los j&oacute;venes y al 35,8% para las j&oacute;venes. No voy a abundar sobre el problema de g&eacute;nero pues me extender&iacute;a m&aacute;s all&aacute; del espacio de este art&iacute;culo, pero creo que los datos son claros. La desigualdad afecta m&aacute;s a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Otro indicio que nos da pistas sobre la desigualdad de oportunidades son las ventajas o desventajas transmitidas de una generaci&oacute;n a otra. La relaci&oacute;n entre los resultados educativos y el nivel socioecon&oacute;mico de los padres nos da se&ntilde;ales preocupantes. Para el Estado espa&ntilde;ol se ha se&ntilde;alado que a la edad de 15 a&ntilde;os existe una brecha que equivale a dos a&ntilde;os de escolarizaci&oacute;n entre los alumnos de mayor nivel socioecon&oacute;mico y los de menor nivel. Se&ntilde;alar aqu&iacute; otro dato alarmante: con datos del Ministerio de Educaci&oacute;n y Formaci&oacute;n Profesional, el porcentaje de alumnos que abandonan el sistema educativo de forma temprana se sit&uacute;a en un 17,9%, la cifra m&aacute;s alta de toda la UE cuya media se sit&uacute;a en un 10,6%.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves para reducir la desigualdad fomentando la igualdad de oportunidades es la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n. La utilizaci&oacute;n de este instrumento pol&iacute;tico es imprescindible para dar respuesta a los cambios que se avecinan causados por la tecnolog&iacute;a cada vez m&aacute;s presente en nuestras vidas, y cuyo avance en algunos campos como la educaci&oacute;n ha progresado sobremanera en este tiempo de pandemia. Una mayor capacitaci&oacute;n de los trabajadores poco cualificados equilibra la dispersi&oacute;n salarial y crea puestos de trabajo de mayor calidad y m&aacute;s estables. Ahora bien, este instrumento de cambio es &uacute;til a medio y largo plazo, en el corto plazo se necesita un r&eacute;gimen fiscal justo y unas prestaciones sociales adecuadas. Son necesarios unos impuestos bien dise&ntilde;ados que contribuyan al reparto de los beneficios entre todos los ciudadanos que conforman nuestra sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La desigualdad va en aumento debido al bajo crecimiento de los ingresos entre los hogares m&aacute;s pobres y el mal reparto que se hace de la riqueza, afectando de manera nociva a la cohesi&oacute;n social. Este bajo crecimiento de ingresos del que hablamos, viene producido por una parte por el desempleo, pero tambi&eacute;n por las p&eacute;simas condiciones laborales. No olvidemos que ya se est&aacute; hablando de trabajadores pobres. Se&ntilde;alar aqu&iacute; tambi&eacute;n que se est&aacute; viendo que las m&aacute;s afectadas por despidos en el periodo que llevamos sufriendo la pandemia son las mujeres. Insisto: la desigualdad afecta m&aacute;s a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Pero atajar la desigualdad es bueno para toda la ciudadan&iacute;a ya que una desigualdad excesiva perjudica al crecimiento de la comunidad en su conjunto. Si las personas que se encuentran en la parte baja de la escala de riqueza no pueden invertir recursos para potenciar sus capacidades y su educaci&oacute;n, no alcanzan su pleno potencial y la sociedad en su conjunto deja de beneficiarse de los logros que estas personas aportan a la comunidad. Una buena redistribuci&oacute;n de los ingresos estimula la demanda econ&oacute;mica ya que si los ciudadanos que se encuentran en esa parte baja de la escala de riqueza obtienen ingresos, tienden a gastarlos ya que tienen m&aacute;s necesidades no cubiertas.
    </p><p class="article-text">
        La vida sigue con o sin pandemia y no podemos refugiarnos en el miedo que esta situaci&oacute;n produce para quedarnos callados y no seguir reclamando justicia social. Todos los actores sociales dicen trabajar por la reducci&oacute;n de la desigualdad, partidos pol&iacute;ticos de todas las ideolog&iacute;as, sindicatos, economistas, t&eacute;cnicos, incluso youtubers o influencers. Cuando empiecen a hablarnos de moderaci&oacute;n salarial para sacar a flote la econom&iacute;a o de lo beneficioso que es mantener sin subida los impuestos, cuando nos digan que la reclamaci&oacute;n de unas pensiones dignas est&aacute; fuera de lugar en estos momentos, o que no hay dinero para mejorar la educaci&oacute;n, hagamos valer nuestro poder de cr&iacute;tica. La nueva normalidad la construiremos nosotros. Si no lo hacemos, otros lo har&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n de la autora y &eacute;sta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Txaro Goñi, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vigilando-desigualdad_129_6263623.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Oct 2020 19:09:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vigilando la desigualdad]]></media:title>
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