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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Alejandro Heredia Guerrero]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - José Alejandro Heredia Guerrero]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Aquí hay tomate]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/hay-tomate_132_6268175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c278af61-f918-4fb2-aaab-850bbc416b64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aquí hay tomate"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un contexto de bioeconomía circular, los residuos del procesamiento de tomate representan una fuente de materias primas abundante y renovable que puede ser usada de manera sostenible y eficiente para fabricar diferentes productos que se incorporen de nuevo al ciclo de producción y consumo</p></div><p class="article-text">
        El tomate es uno de los vegetales m&aacute;s consumidos, siendo un ingrediente fundamental en muchas recetas a lo largo y ancho del mundo. Tal es as&iacute; que su producci&oacute;n no para de crecer y ya se superan los 180 millones de toneladas al a&ntilde;o a escala global con China, India, Turqu&iacute;a y Europa como los mayores productores. En la UE, Italia y Espa&ntilde;a son competidores directos en el cultivo de tomate. Sin embargo, el negocio del pa&iacute;s transalpino est&aacute; m&aacute;s dedicado al tomate fresco mientras que en nuestro pa&iacute;s la producci&oacute;n se enfoca principalmente a su procesado para la fabricaci&oacute;n de salsas, k&eacute;tchups, zumos, gazpachos, pur&eacute;s, concentrados, etc. Espa&ntilde;a representa el 8% del tonelaje mundial y ocupa el cuarto lugar entre los pa&iacute;ses con mayores tasas de procesamiento a nivel internacional. A nivel nacional, Extremadura es la reina indiscutible en el cultivo y procesado de tomate con Andaluc&iacute;a (en particular, Sevilla) en segundo lugar y a cierta distancia, pero creciendo a buen ritmo cada a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Los residuos de tomate son el subproducto resultante y est&aacute;n compuestos por pieles (casi la mitad), semillas (aproximadamente un 40%) y un material fibroso residual. Si nos referimos a peso en seco, estos residuos representan aproximadamente el 2-3% del peso fresco procesado. Se calcula que solo en Espa&ntilde;a se generan unas sesenta mil toneladas al a&ntilde;o. Hoy en d&iacute;a, este subproducto <em>low cost</em> (cuya eliminaci&oacute;n se valora en unos 4 &euro; la tonelada) se desperdicia o, en mucha menor medida, se utiliza para alimentaci&oacute;n animal o para extraer sustancias con un cierto valor a&ntilde;adido como el licopeno (un pigmento natural con propiedades antioxidantes) o pectinas (unos polisac&aacute;ridos que se usan como espesantes y gelificantes en platos preparados y medicamentos). Lamentablemente, en muchos pa&iacute;ses a&uacute;n se permite la quema de este tipo de residuos, lo que contribuye a las emisiones de CO<sub>2</sub> y, por tanto, al calentamiento global. 
    </p><p class="article-text">
        En un contexto de bioeconom&iacute;a circular, los residuos del procesamiento de tomate representan una fuente de materias primas abundante y renovable que puede ser usada de manera sostenible y eficiente para fabricar diferentes productos que se incorporen de nuevo al ciclo de producci&oacute;n y consumo. En particular, nuestro equipo de investigaci&oacute;n trabaja con la cut&iacute;cula vegetal, esto es, la membrana m&aacute;s externa que cubre la epidermis de los frutos de tomate. Como interfase entre la planta y el medio ambiente, las cut&iacute;culas evitan la p&eacute;rdida masiva de agua, regulan el intercambio de gases, defienden contra pat&oacute;genos y protegen de da&ntilde;os mec&aacute;nicos y cambios severos de humedad relativa, intensidad y calidad de la luz (por ejemplo, radiaci&oacute;n UV da&ntilde;ina) y temperatura.
    </p><p class="article-text">
        Estas caracter&iacute;sticas hacen de la cut&iacute;cula un sistema ideal para ser imitado y usado como material en diferentes aplicaciones industriales como el envasado de alimentos. En cuanto a su composici&oacute;n, la cut&iacute;cula vegetal est&aacute; formada principalmente por cutina (un poli&eacute;ster formado por &aacute;cidos grasos polihidroxilados) y polisac&aacute;ridos de la pared celular epid&eacute;rmica, adem&aacute;s de&nbsp;peque&ntilde;as fracciones de ceras y compuestos fen&oacute;licos. Recientemente, la cutina ha sido considerada un sustituto potencial de los pl&aacute;sticos convencionales derivados del petr&oacute;leo en usos espec&iacute;ficos como parte de una estrategia m&aacute;s amplia para reducir los desechos pl&aacute;sticos en el mar y los micropl&aacute;sticos, seg&uacute;n Naciones Unidas. 
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                    alt="Esquema de la producción de bioplásticos basados en cutina. Mediante hidrólisis básica de los residuos del procesado del tomate se obtienen ácidos grasos insaturados y polihidroxilados. Finalmente, se pueden aplicar diferentes tecnologías escalables y condiciones de reacción específicas para producir diferentes bioplásticos basados en la cutina vegetal."
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                Esquema de la producción de bioplásticos basados en cutina. Mediante hidrólisis básica de los residuos del procesado del tomate se obtienen ácidos grasos insaturados y polihidroxilados. Finalmente, se pueden aplicar diferentes tecnologías escalables y condiciones de reacción específicas para producir diferentes bioplásticos basados en la cutina vegetal.                            </span>
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        Nuestras investigaciones han consistido en obtener los componentes de la cutina de la piel del tomate y volver a polimerizarlos para la fabricaci&oacute;n de biopl&aacute;sticos, como se explica en la Figura 1. En general, estos biopl&aacute;sticos inspirados en la cutina son hidr&oacute;fobos, impermeables, d&uacute;ctiles, insolubles, infusibles, completamente biodegradables por hongos y otros microorganismos e inocuos para el ser humano. Adem&aacute;s, desde nuestros inicios con una qu&iacute;mica cl&aacute;sica en la que us&aacute;bamos disolventes org&aacute;nicos y catalizadores hasta el uso de tecnolog&iacute;as escalables respetuosas con el medio ambiente, hemos dado un salto cuantitativo hacia una mayor sostenibilidad. Y los hemos utilizado, a&ntilde;adiendo otros componentes con propiedades muy interesantes, para fabricar envases de alimentos, recubrimientos de latas, antenas Wi-Fi, camisetas que producen electricidad, etc. &iquest;Hasta d&oacute;nde pueden llegar estos biopl&aacute;sticos fabricados a partir de pieles de tomate? Nosotros seguimos trabajando e imaginando en el laboratorio.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro equipo de investigaci&oacute;n est&aacute; formado por cient&iacute;ficos del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterr&aacute;nea (IHSM) &ldquo;La Mayora&rdquo;, el Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla (ICMS) y la Universidad de M&aacute;laga (UMA) y nuestros trabajos sobre la fabricaci&oacute;n de materiales con cutina han sido financiados durante m&aacute;s de trece a&ntilde;os a trav&eacute;s de diversos proyectos de investigaci&oacute;n nacionales y auton&oacute;micos y becas y contratos de investigaci&oacute;n a nivel nacional y europeo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Alejandro Heredia Guerrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/hay-tomate_132_6268175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2020 17:17:59 +0000]]></pubDate>
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